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Noticias de pri

20-09-2020 | Fuente: as.com
Con Reguilón son ya 110 millones en la caja del Madrid
Es la cantidad por ventas de la primera plantilla. La cifra supera los 125M? con los cedidos y los castillistas. Y el club aún desea dar salida a Mariano.
20-09-2020 | Fuente: as.com
El Alcoraz vuelve a Primera
El Huesca notificó dos positivos por COVID. Cifuentes, meta del Cádiz, puede debutar en LaLiga con 41 añosvos por COVID. Cifuentes puede debutar con 41 años
20-09-2020 | Fuente: as.com
Tarde chilena en Heliópolis
Manuel Pellegrini y Bravo han caído de pie en el Betis, que busca su mejor inicio en 9 años, y Orellana brilló en la primera jornada con el Valladolid.
20-09-2020 | Fuente: as.com
Albacete y Ponfe buscan su primera victoria en el Belmonte
Lucas Alcaraz ha convocado a sus dos últimos fichajes y Bolo confía en la pareja de Kaxe y Yuri en el ataque berciano.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
Interceptan una carta dirigida a Trump que contenía veneno de ricina
Las autoridades estadounidenses interceptaron a principios de esta semana una carta que contenía veneno de ricina y estaba dirigida al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según ha informado la prensa estadounidense, que cita a dos agentes. La presencia de ricina, una sustancia muy tóxica que se extrae de las semillas de ricino, se confirmó mediante dos análisis. Todo el correo de la Casa Blanca se clasifica y se analiza en una instalación externa antes de llegar a las instalaciones de la que es la residencia oficial y principal centro de trabajo del presidente de Estados Unidos. La Policía Federal de Estados Unidos (FBI) y el Servicio Secreto ya investigan lo que han denominado como «carta misteriosa«. »En este momento, no hay ninguna amenaza conocida contra la seguridad pública«, ha puntualizado el cuerpo policial en un comunicado difundido a través de la red social Twitter. La ricina, que puede presentarse en forma de polvo, gránulos, vaho o ácido, se ha utilizado en actos terroristas. Si se ingiere causa náuseas, vómitos y hemorragia interna en estómago e intestinos. A estos síntomas les siguen insuficiencia hepática y renal y, finalmente, muerte por colapso del sistema circulatorio.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
El fin de los estereotipos al uso
Pocos desean tanto la victoria de Joe Biden el próximo 3 de noviembre como la ansía el régimen teocrático iraní. Ya no es sólo porque vuelva a respaldar el acuerdo nuclear con Irán -lo que con toda seguridad haría- es también porque la ayuda diplomática que ha dado en su mandato Donald Trump a la creación de una coalición anti iraní en Oriente Medio tiene un impacto de dimensiones históricas. La firma en la Casa Blanca el pasado martes del reconocimiento bilateral de Israel con los Emiratos Árabes Unidos y con Bahréin ha completado unas semanas de un éxito que este país cabeza de puente de Occidente en la región no vivía desde que la Unión Soviética y los Estados Unidos reconocieron al Estado de Israel en mayo de 1948, en los tiempos de su guerra de independencia. Pero no ha sido sólo la firma de la Casa Blanca. La Autoridad Palestina, en cuyas manos está la Presidencia rotatoria de la Liga Árabe, había intentado hacer aprobar a los ministros de Exteriores de los países miembros de la organización una condena a los Emiratos por reconocer a Israel. Por primera vez en la historia de la Liga una iniciativa así fue rechazada. Palestina ya no es una prioridad porque lleva más de medio siglo demostrando que nunca pierde la ocasión de perder una ocasión. Y el pasado domingo el Sultanato de Omán manifestó su apoyo a la decisión de Bahréin de reconocer a Israel. Recordemos que Omán ha sido siempre el mediador entre Estados Unidos e Irán. Casi el único interlocutor válido. ¿Seguirá siéndolo después de este gesto? Y no olvidemos otra acción relevante, la de un país europeo pero musulmán, Kosovo, que ha reconocido a Israel y ¡ha aceptado poner su embajada en Jerusalén! Algo inimaginable para muchísimos fieles del Islam. Éste es el fin de los estereotipos al uso. Todo esto es muy grave para Irán porque demuestra que en un tiempo en que Estados Unidos se muestra cada vez más aislacionista, en que Trump hace todo lo posible por retirar sus tropas de la región, los aliados de los norteamericanos saben que su seguridad frente a Irán pasa por entenderse con Israel. Y lo están haciendo aceleradamente porque les une el miedo a un Irán potencialmente nuclear. Y porque bajo la caricatura del odio generalizado a Israel, la realidad es que la población civil de buena parte del mundo árabe más rico y conservador cree que hay muchos más beneficios en la paz con Israel que en el apoyo a un estado terrorista como el que encabezan las autoridades de Gaza. La amenaza de Irán se ve reforzada por la deriva de la Turquía de Erdogan, el amigo de Zapatero y de la Alianza de Civilizaciones. La presión del Gobierno egipcio sobre los grupos islamistas de los Hermanos Musulmanes ha puesto a muchos de estos en fuga y han encontrado refugio en Turquía. Algo inimaginable en un estado miembro de la OTAN y, hasta la deriva erdoganista, fiel aliado de Occidente en la región. Todo eso se está diluyendo. En esas circunstancias es comprensible que Irán implore una victoria de Biden. Tienen la esperanza que además de reactivar el acuerdo nuclear se aleje de Arabia Saudí por las violaciones de los derechos Humanos de las que es acusado el Príncipe Mohamed bin Salman. Aunque no deja de ser irónico que los iraníes tengan el desparpajo de denunciar violaciones de derechos humanos de nadie. En medio de todos estos acontecimientos ha pasado desapercibido la ejecución el 12 de septiembre de Navid Afkari , un campeón de lucha libre y prisionero político iraní. Se le acusaba de manifestarse contra el régimen. Marián Rajavi, jefa del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní le rindió tributo el viernes en una teleconferencia con dirigentes políticos de todo el mundo. «Enfrentados a ejecuciones y masacres, el pueblo de Irán pide a la ONU y al Consejo de Seguridad que restablezcan las sanciones estipuladas en sus seis resoluciones contra el régimen clerical iraní. Si no, Khamenei continuará destrozando la nación porque la supervivencia de su régimen depende de de la muerte y la represión». ¿Lo permitirá Joe Biden?
20-09-2020 | Fuente: abc.es
La muerte de la juez Ginsburg sacude la reelección de Trump
Las banderas amanecieron ayer a media asta en EE.UU. y las espadas de la política, en todo lo alto. El fallecimiento de Ruth Bader Ginsburg, una de las jueces progresistas del Tribunal Supremo, ha dejado al país entre el luto por una figura venerada y el olor a pólvora de una batalla entre republicanos y demócratas que afectará a la reelección de Donald Trump, a la renovación del Congreso y a la línea ideológica del sistema legal estadounidense. El viernes por la tarde, la campaña electoral por la presidencia tenía una hoja de ruta clara: mandaba Joe Biden sobre Trump, gracias en buena parte a la pandemia de coronavirus; el presidente, por su parte, centrado en su éxito económico hasta el virus y en un mensaje de «ley y orden» tras las protestas del verano. Ese armazón saltó por los aires con la noticia de la muerte de Ginsburg, de 87 años, integrante de la minoría progresista del alto tribunal. Hasta ahora, los jueces nombrados por presidentes republicanos gozaban de ventaja por la mínima (5-4), a pesar de que uno de ellos, John Roberts, se ha alineado con los progresistas en asuntos como inmigración, derechos LGBT y sanidad. Trump ?que tiene la potestad de nominar a un nuevo juez? y los republicanos ?que controlan el Senado, el órgano que lo confirmará en su puesto? tienen una oportunidad histórica para reforzar una mayoría conservadora (6-3) en el tribunal que podría alargarse varias generaciones. El cargo de juez del Supremo es vitalicio y el magistrado de más edad es uno elegido también por los demócratas, Stephen Breyer, de 82 años. El juez conservador de mayor edad es Clarence Thomas, de 72 años. Ideología dominante Con la renovación del Supremo, los republicanos se asegurarían una línea ideológica dominante en el Supremo durante muchos años, que podría afectar a temas como el aborto, el acceso a las armas o la discriminación por orientación sexual. Pero también se juegan su impacto en la reelección de Trump y en su mayoría en el Senado, ambos amenazados en las elecciones del 3 de noviembre. La principal cuestión es cómo afectaría el proceso de reemplazo de Ginsburg en los votantes. La posibilidad de un tribunal más conservador podría movilizar al voto progresista ?para quien Ginsburg ha sido un tótem?, conseguir el voto de mujeres de estados bisagra ?clave en las elecciones? y disparar las donaciones a la campaña de Biden. La posibilidad de un tribunal más conservador podría movilizar al voto progresista ?para quien Ginsburg ha sido un tótem? Trump, sin embargo, también podría jugar sus cartas. Al presidente le conviene que el debate político se aleje de su gestión de la pandemia y de los casi 200.000 muertos que acumula EE.UU. La composición del Supremo, de hecho, fue una de las claves de su ascenso al poder. Trump, un urbanita mujeriego, no es un conservador de misa dominical. Pero es un excelente muñidor de acuerdos: en la campaña de 2016, ofreció a los conservadores lo que más desean, más poder en el tribunal. En los mítines, insistió hasta la saciedad que llenaría el tribunal de jueces conservadores. Y cumplió: ya ha colocado a dos y ahora podría ser el tercero. La experiencia de 2018 demuestra que la elección de un juez conservador también excita a la contra al electorado demócrata. Parte de su avance en las elecciones legislativas de aquel año tuvo que ver con el proceso de confirmación del juez Brett Kavanaugh, que había sido acusado de agredir sexualmente a una joven en su juventud. Pero, sin duda, es un asunto que entusiasma más al votante conservador. En 2016, el 21% de los votantes dijo que su prioridad número uno era la composición del Supremo. El 56% de ellos votó a Trump y solo el 41% a Hillary Clinton. Hipocresía Antes de ir a las urnas en noviembre, habrá batalla en el Senado. El líder republicano en la cámara alta, Mitch McConnell, no tardó en anunciar que se llevará a votación al nominado que elija Trump, que ayer animó a impulsar la renovación «sin retraso». Los demócratas han estallado con acusaciones de hipocresía, después de que McConnell retrasara durante ocho meses en 2016 la votación de un juez elegido por Barack Obama, hasta que Trump ganó las elecciones. Varios senadores republicanos ya se han desdicho de su defensa a ultranza hace cuatro años de no confirmar a jueces en años de elección presidencial. El líder republicano en la cámara alta, Mitch McConnell, no tardó en anunciar que se llevará a votación al nominado que elija Trump, que ayer animó a impulsar la renovación «sin retraso» Los demócratas necesitan cuatro defecciones de republicanos en el Senado para impedir que se vote o se confirme al nominado. Algún republicano moderado ?Lisa Murkowski? ya ha dicho que no votará. Para alguno dispuesto a sumarse, como Susan Collins, hacerlo podría dañarle, porque se juegan su elección en noviembre. La batalla será cruenta. RBG, tótem judicial e icono pop «progre» Una tienda de regalos de la avenida Flatbush, en esas zonas gentrificadas de Brooklyn con jóvenes profesionales blancos, ha estado desde hace años llena de baratijas con el rostro de una juez del Supremo. Tazas, camisetas, imanes para el frigorífico. En ellas, la cara arrugada y cubierta de la montura de sus gafas de Ruth Bader Ginsburg. Pocas figuras han conseguido abarcar tanto respeto institucional e idolatría pop como ella. Jueces, ninguno. Acabó por ser rebautizada como «Notorious RBG», una referencia al rapero Notorious BIG. Ginsburg creció no demasiado lejos de esa tienda, en el Brooklyn de la inmigración judía de clase media tras la Segunda Guerra Mundial. En su barrio también jugaron Bernie Sanders y Woody Allen. Ginsburg creció entre el dolor y la ambición. Su hermana murió de meningitis a los 8 años. Su madre, de cáncer, un día antes de su graduación en el instituto. Fue pionera en la universidad y en el Derecho, azote contra la discriminación de género, la encarnación legal del movimiento para la igualdad de las mujeres. Y un referente desde su desembarco en el Supremo en 1993, la segunda mujer en conseguirlo. Diminuta, de aspecto frágil, su figura no paró de crecer como referente de la igualdad. Donald Trump la calificó tras su fallecimiento de «titán de la ley». En los últimos años, con la bancada progresista en minoría en el Supremo, fue un símbolo de resistencia y un icono progresista, una anciana octogenaria que levantaba pesas en el mismo despacho en el que escribía opiniones jurídicas.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
Italia vota hoy reducir drásticamente el número de parlamentarios
Con la incógnita de la afluencia por el coronavirus, los italianos están llamados a las urnas este domingo y el lunes para dos votaciones muy importantes. Mediante referéndum se decidirá una reforma constitucional para recortar en más de un tercio el Parlamento. Además, los ciudadanos de siete regiones de un total de veinte eligen a sus respectivos gobiernos, cuyo resultado tendrá una lectura nacional. Sobre el referéndum para el recorte de los parlamentarios hay abierto un profundo e intenso debate en Italia. La reforma constitucional, que entraría en vigor al final de esta legislatura en el 2023, prevé un recorte del 36 por ciento de parlamentarios, desde 945 a 600. La Cámara de Diputados se reduciría de 630 a 400 escaños, y el Senado tendría 200 en lugar de los 315 actuales. Teniendo en cuenta que en la política italiana entra en juego un sinfín de matices, esta consulta más que un sencillo referéndum para votar sí o no, parece un rompecabezas, porque entra el juego el populismo y las luchas entre los partidos. En menos de un año, todo ha cambiado. En un pleno de la Cámara de diputados del 8 de octubre del año pasado, se aprobó definitivamente la ley constitucional sobre el corte de parlamentarios: hubo 553 votos a favor, solo 14 en contra y 2 abstenciones. Todos parecían felices y contentos. Ningún partido político se atrevió a decir que no, porque era muy fuerte la corriente en la opinión pública contra la clase política, calificada como una «casta». Difícilmente se podía entender que en época de crisis económica, un parlamentario italian o cobre 18.435 euros mensuales (10.435 de salario, más otros 8.400 euros por diversos conceptos), la remuneración más alta de un parlamentario en Europa. División Tras aprobarse la reforma en el Parlamento, en menos de un año ya nada es igual. El debate y lucha política ha dividido incluso a destacados miembros del mismo partido o coalición. El Partido Democrático (PD), que votó en contra de la reforma, ahora al formar parte de la coalición de Gobierno con el Movimiento 5 Estrellas, se ve obligado a votar sí porque los «grillini» lo impusieron como condición al PD para que pudiera nacer hace un año el Gobierno de Giuseppe Conte. Pero mientras el líder del PD, Nicola Zongaretti, ha pedido un voto afirmativo, para no desestabilizar la coalición de Gobierno, muchos miembros destacados del PD votarán «no», como es el caso de un barón del partido y fundador del Olivo, Romano Prodi, exprimer ministro y expresidente de la Comisión Europea: «Un voto negativo es más útil -ha escrito Prodi- para no pensar que la disminución del número de parlamentarios constituye una reforma tan importante que las demás no tienen que realizarse». En cambio, el también exprimer ministro y miembro del PD, Enrico Letta, votará sí: «Durante decenios solamente han trabajado dos terceras partes de los parlamentarios. Desde que el número de parlamentarios fue fijado en la Constitución, nacieron el Parlamento Europeo y las asambleas regionales. Todos con poderes legislativos. De ahí la consecuencia natural de una reducción de parlamentarios nacionales». En la derecha, Silvio Berlusconi es partidario del no, mientras el líder de la Liga, Matteo Salvini, y Georgia Meloni, de Fratelli d?Italia, se han pronunciado por el sí, pero el fondo se alegrarían de que triunfara el no porque sería un varapalo para el Movimiento 5 Estrellas, hoy en fuerte crisis interna, y para el gobierno Conte. Las encuestas indican que ganará el sí, pero el recorte de parlamentarios en un símbolo de cierto populismo y del antiparlamentarismo que promueve sobre todo el M5E. Su fundador, el cómico Beppe Grillo, ha llegado a hacer en estos días un homenaje a las dictaduras, porque «funcionan mejor que las democracias». Elecciones regionales Si el voto del referéndum puede ser decisivo para el Movimiento 5 estrellas, las elecciones regionales se ven como un test con valor nacional. Siete millones y medio de personas están llamados a las urnas en Toscana, Apulia, Véneto, Liguria, Campania, Las Marcas y Valle d?Aosta. La madre de todas las batallas está en Toscana, la región roja por excelencia gobernada desde hace 70 años por la izquierda. Aquí se juegan en buena parte su futuro político Matteo Salvini y el líder del Partido Democrático, Nicola Zingaretti. Para el PD, una eventual derrota sería dramática, y quizás con repercusiones para el Gobierno del país. Tendría un valor político y simbólico enorme.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
Tres décadas después de la reunificación alemana, persiste el déficit democrático en los estados orientales
«Claro que se cometieron errores», reconoce hoy Wolfgang Schäuble, que como ministro de Interior de Helmut Kohl redactó y rubricó con su firma el Tratado de Reunificación que dio lugar a la Alemania que hoy conocemos. «No estábamos preparados. No podíamos estarlo. Solo unos días antes de la caída del Muro hubiera sido un escándalo, un conflicto internacional, que la República Federal tuviese planes de reunificación», recuerda los sucesos de hace 30 años, «pero, como dijo Bismarck, la política cambia de un momento a otro. Kohl actuó instintivamente y correctamente, actuó con cuidado en Europa y dio mucha esperanza a la gente aquí». «Hoy se podría decir que les dio demasiadas esperanzas», bromeaba Schäuble el pasado viernes, durante la fiesta de su 78º cumpleaños. Tres décadas después de aquella redención histórica de Alemania y como presidente, ahora, del Bundestag, ha vuelto a ver ondear banderas con la cruz gamada en la escalinata de la fachada del Reichstag, durante una manifestación contra las restricciones de la pandemia, este mismo mes. «Despreciable. No vamos a permitir algo así», sentencia. No es capaz de identificar un error concreto que haya conducido a semejante «vergüenza», pero reconoce que en la reaparición de formaciones de extrema derecha, que tienen sus fuertes en los Bundesländer orientales, subyacen asuntos políticos y sociales no resueltos en la Alemania reunificada, en su papel en Europa y en el mundo, «que han de aclararse cuanto antes». «El bienestar económico, claro, pero la segunda mayor diferencia que yo veo entre la sociedad de 1990 y la de ahora tiene que ver con la política». «Nos movilizamos entonces contra el sistema comunista y por la libertad, en dirección a la democracia, mientras que ahora quienes se manifiestan contra el sistema democrático lo hacen desde posiciones de extrema derecha». Así ve el principal cambio de los Bundesländer orientales alemanes, los que pertenecieron a la RDA, el profesor Matthias Kluge, que creció en Crimmitschau, Sajonia, y fue uno de los fundadores en Königswalde de Nuevo Forum, la plataforma ciudadana de resistencia pacífica que organizó las manifestaciones populares, el movimiento que terminó derribando el Muro de Berlín. Apenas reconoce el país en el que creció, en el que el PIB per cápita era el 37% del de la Alemania occidental. Hoy es del 79,1%. «No obstante, la brecha sigue siendo notable en densidad de población y en la ausencia de grandes empresas», señala el comisario para los Nuevos Länder, Marco Wanderwitz, que apunta como principal diferencia el «déficit democrático» que observa en el este. «La tasa de aprobación del sistema democrático y de sus instituciones, que en los estados del oeste se ubica en el 91%, en el este toca techo es el 78%», justifica. Si en la Alemania del oeste el 40% se declara satisfecho con la democracia, en el este el porcentaje es solo el 22%. El 91% de los alemanes occidentales piensa que la democracia es el mejor de los sistemas políticos, pero solo apenas un 78% de los orientales suscribe esa premisa. Las actitudes hostiles hacia los extranjeros son abiertamente declaradas por más de un 20% de la población oriental y el antieuropeismo se eleva por encima del 30%. Equiparación económica «La experiencia democrática lleva su tiempo, la construcción de una sociedad civil sólida cuesta décadas», trata de explicar Wolfgang Thierse, que considera zanjada la equiparación económica, «el este tenía mayores expectativas y ha tenido menos tiempo, los occidentales tienen más cayo democrático, por así decirlo, y en el este se percibe una pérdida cultural, de identidad, si lo prefiere, que a falta de otro área de expresión le está pasando la factura al sistema político». Thierse fue elegido en las primeras elecciones democráticas de la RDA y pocos meses después pasó a formar parte del Bundestag, que presidiría años más tarde. Cree que hubieran sido necesarias iniciativas de educación política democrática que ocupasen un vacío en el que se ha enseñoreando el partido antieuropeo y antiextranjeros Alternativa para Alemania (AfD). «La reunificación no es solamente un proceso económico y social, como se ha visto a menudo, sino también un proceso político y cultural», subraya, pero recuerda que AfD está también presente, aunque con menos fuerza, en todos los parlamentos regionales occidentales. «Abordar esto como un problema del este es un error, todos nosotros tenemos un problema, lo que ocurre es que allí donde la incertidumbre y la inseguridad son mayores, se manifiesta con más fuerza, esos ciudadanos son más fácilmente presas del populismo y luchar contra eso es una tarea pendiente, no solo para Alemania, sino para muchas otras democracias occidentales». Steffen Mau, sociólogo y profesor de la Universidad Humboldt de Berlín, es considerado uno de los mejores conocedores de la mentalidad de Alemania del Este. «En su mayoría están satisfechos», dice, «al fin y al cabo, ellos conocían mejor que nadie la vida en la RDA». Mau ha constatado, sin embargo, que la mayoría de los alemanes orientales son más estatistas y menos liberales que los occidentales. «También son menos solidarios, con tendencia más pronunciada a preservar los derechos adquiridos y tienen mayor dificultad para relacionarse con los extranjeros». «Sigue habiendo Ossis y Wessis», reconoce, «todavía hay una identidad del este, incluso entre los menores de 30 años, una quinta parte se considera más alemán orientales que alemán». «Y eso», insiste, «tiene un precio».
20-09-2020 | Fuente: abc.es
El déficit democrático en los estados orientales de Alemania persiste tras 30 años de reunificación
«Claro que se cometieron errores», reconoce hoy Wolfgang Schäuble, que como ministro de Interior de Helmut Kohl redactó y rubricó con su firma el Tratado de Reunificación que dio lugar a la Alemania que hoy conocemos. «No estábamos preparados. No podíamos estarlo. Solo unos días antes de la caída del Muro hubiera sido un escándalo, un conflicto internacional, que la República Federal tuviese planes de reunificación», recuerda los sucesos de hace 30 años, «pero, como dijo Bismarck, la política cambia de un momento a otro. Kohl actuó instintivamente y correctamente, actuó con cuidado en Europa y dio mucha esperanza a la gente aquí». «Hoy se podría decir que les dio demasiadas esperanzas», bromeaba Schäuble el pasado viernes, durante la fiesta de su 78º cumpleaños. Tres décadas después de aquella redención histórica de Alemania y como presidente, ahora, del Bundestag, ha vuelto a ver ondear banderas con la cruz gamada en la escalinata de la fachada del Reichstag, durante una manifestación contra las restricciones de la pandemia, este mismo mes. «Despreciable. No vamos a permitir algo así», sentencia. No es capaz de identificar un error concreto que haya conducido a semejante «vergüenza», pero reconoce que en la reaparición de formaciones de extrema derecha, que tienen sus fuertes en los Bundesländer orientales, subyacen asuntos políticos y sociales no resueltos en la Alemania reunificada, en su papel en Europa y en el mundo, «que han de aclararse cuanto antes». «El bienestar económico, claro, pero la segunda mayor diferencia que yo veo entre la sociedad de 1990 y la de ahora tiene que ver con la política». «Nos movilizamos entonces contra el sistema comunista y por la libertad, en dirección a la democracia, mientras que ahora quienes se manifiestan contra el sistema democrático lo hacen desde posiciones de extrema derecha». Así ve el principal cambio de los Bundesländer orientales alemanes, los que pertenecieron a la RDA, el profesor Matthias Kluge, que creció en Crimmitschau, Sajonia, y fue uno de los fundadores en Königswalde de Nuevo Forum, la plataforma ciudadana de resistencia pacífica que organizó las manifestaciones populares, el movimiento que terminó derribando el Muro de Berlín. Apenas reconoce el país en el que creció, en el que el PIB per cápita era el 37% del de la Alemania occidental. Hoy es del 79,1%. «No obstante, la brecha sigue siendo notable en densidad de población y en la ausencia de grandes empresas», señala el comisario para los Nuevos Länder, Marco Wanderwitz, que apunta como principal diferencia el «déficit democrático» que observa en el este. «La tasa de aprobación del sistema democrático y de sus instituciones, que en los estados del oeste se ubica en el 91%, en el este toca techo es el 78%», justifica. Si en la Alemania del oeste el 40% se declara satisfecho con la democracia, en el este el porcentaje es solo el 22%. El 91% de los alemanes occidentales piensa que la democracia es el mejor de los sistemas políticos, pero solo apenas un 78% de los orientales suscribe esa premisa. Las actitudes hostiles hacia los extranjeros son abiertamente declaradas por más de un 20% de la población oriental y el antieuropeismo se eleva por encima del 30%. Equiparación económica «La experiencia democrática lleva su tiempo, la construcción de una sociedad civil sólida cuesta décadas», trata de explicar Wolfgang Thierse, que considera zanjada la equiparación económica, «el este tenía mayores expectativas y ha tenido menos tiempo, los occidentales tienen más callo democrático, por así decirlo, y en el este se percibe una pérdida cultural, de identidad, si lo prefiere, que a falta de otro área de expresión le está pasando la factura al sistema político». Thierse fue elegido en las primeras elecciones democráticas de la RDA y pocos meses después pasó a formar parte del Bundestag, que presidiría años más tarde. Cree que hubieran sido necesarias iniciativas de educación política democrática que ocupasen un vacío en el que se ha enseñoreando el partido antieuropeo y antiextranjeros Alternativa para Alemania (AfD). «La reunificación no es solamente un proceso económico y social, como se ha visto a menudo, sino también un proceso político y cultural», subraya, pero recuerda que AfD está también presente, aunque con menos fuerza, en todos los parlamentos regionales occidentales. «Abordar esto como un problema del este es un error, todos nosotros tenemos un problema, lo que ocurre es que allí donde la incertidumbre y la inseguridad son mayores, se manifiesta con más fuerza, esos ciudadanos son más fácilmente presas del populismo y luchar contra eso es una tarea pendiente, no solo para Alemania, sino para muchas otras democracias occidentales». Steffen Mau, sociólogo y profesor de la Universidad Humboldt de Berlín, es considerado uno de los mejores conocedores de la mentalidad de Alemania del Este. «En su mayoría están satisfechos», dice, «al fin y al cabo, ellos conocían mejor que nadie la vida en la RDA». Mau ha constatado, sin embargo, que la mayoría de los alemanes orientales son más estatistas y menos liberales que los occidentales. «También son menos solidarios, con tendencia más pronunciada a preservar los derechos adquiridos y tienen mayor dificultad para relacionarse con los extranjeros». «Sigue habiendo Ossis y Wessis», reconoce, «todavía hay una identidad del este, incluso entre los menores de 30 años, una quinta parte se considera más alemán orientales que alemán». «Y eso», insiste, «tiene un precio».