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Noticias de politica

04-01-2021 | Fuente: abc.es
Helga Schmid llega a la OSCE para construir un nuevo equilibrio con Rusia
Helga Schmid, experimentada y carismática diplomática alemana de 59 años, reunió a principios de diciembre suficiente consenso en torno a su nombre para ocupar el cargo de secretaria general de la OSCE, una organización que atraviesa una profunda crisis. «Si alguien puede hacer algo, esa es Helga», sugieren fuentes diplomáticas alemanas. Dada la situación geopolítica que la presidencia de Donald Trump ha impulsado desde EE.UU. en la última legislatura, el equilibrio de la OSCE ha cobrado prioridad en los objetivos de la UE y la receta es otra mujer alemana que ha trabajado una media de 16 horas al día durante las dos últimas décadas y media, un perfil similar al de Ursula von der Leyen. A partir de hoy, dirigirá la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, que reúne a 57 países, con el objetivo de ganar relevancia. Excepto en el este de Ucrania, donde la OSCE garantiza en gran medida que se mantenga un alto el fuego entre los separatistas y el gobierno de Kiev, y en la exitosa lucha contra el contrabando de armas en los Balcanes, la organización es apenas visible. Hasta ahora, la OSCE no ha desempeñado ningún papel en la mediación de crisis actuales como las de Bielorrusia o Nagorno-Karabaj en el sur del Cáucaso. Pero se trata de una plataforma internacional a la que la UE desea sacar mucho más partido. Los miembros son todos los países europeos, Turquía, los estados sucesores de la Unión Soviética, junto a Estados Unidos y Canadá. En ninguna otra mesa se sientan juntos actualmente los representantes de Europa, América, Rusia y Bielorrusia. En ningún otro foro coinciden los principales diplomáticos de Armenia y Azerbaiyán. Pero no sirve de nada si los miembros no se unen y prefieren bloquearse entre sí. Durante los últimos 15 años, los estados autoritarios bajo el liderazgo de Moscú han tratado de hacer cumplir en el seno de la organización su propia definición de democracia, seguridad internacional y violaciones de derechos humanos. Pero ni siquiera los estados occidentales están siempre de acuerdo en temas fundamentales como la lucha contra el terrorismo internacional. El principal objetivo de Schmid es convencer a Moscú de que actuar juntos es mejor y más barato a largo plazo que perpetuarse en el papel de alborotador internacional. Forjar coaliciones y ganar credibilidad, un proceso que solamente avanzará milímetro a milímetro. Figura de consenso Schmid, actualmente secretaria general del Servicio Europeo de Acción Exterior, ha cuajado como figura de consenso para poner fin a las disputas internas. Sustituirá a Thomas Greminger y será la primera mujer en ocupar este cargo. Junto a ella, ocupará otro puesto de responsabilidad vacante desde hace más de cuatro meses la portuguesa Teresa Ribeiro, que sustituirá como representante de Libertad de Prensa en la OSCE a Harlem Désir, cuya continuidad en un segundo mandato fue bloqueada por Azerbaiyán, una república autoritaria del Cáucaso, en respuesta a las críticas recibidas por la censura y arrestos de periodistas. La Oficina de la OSCE sobre Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (ODIHR) será dirigida por el italiano Matteo Mecacci. Su antecesora, la exministra de Exteriores islandesa Ingibjörg Sólrún Gísladóttir, había sido vetada para seguir en el puesto por Tayikistán, después de que la ODIHR denunciara que en las elecciones de marzo en ese país se habían vulnerado derechos y libertades. El comisionado para las minorías nacionales será Kairat Abdrakhmanov, que en el pasado fue ministro de Exteriores de Kazajistán. Los cuatro cargos de dirección de la organización son tradicionalmente atribuidos a occidentales, a pesar de que, desde hace años, Rusia y Asia central denuncian falta de representación. Moscú había exigido que uno de los cargos directivos recayera en un representante de la Comunidad de Estados independientes (CEI), creada tras la desaparición de la Unión Soviética. Pero los occidentales se opusieron, reprochando a Rusia sus exigencias sin aceptar a cambio que se vuelvan a calcular los baremos de las contribuciones. En 2019, Estados Unidos financió la institución en un 11,5%, por encima del 9% que aportan Francia, Alemania, Italia y Reino Unido. Rusia solo aporta 6%, y algunas contribuciones, con las de Georgia o Armenia (0,5% cada uno) son simbólicas. Schmid ya jugó un papel clave, como secretaria general adjunta del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) en Bruselas, en la negociación del acuerdo nuclear con Irán para el llamado grupo de los seis (cinco poderes de veto de la ONU más Alemania), una labor por la que recibió la Cruz Federal del Mérito de primera clase y la Medalla Manfred-Wörner. A lo largo de su trayectoria, ha tejido una tupida red de contactos extendida por todo el mundo y sus colaboradores destacan su capacidad de rompehielos forjada a la sombra de destacadas personalidades políticas. El exministro alemán de Exteriores Joschka Fischer, de Los Verdes, la puso al frente de su oficina. Y después del traslado de Schmid a Bruselas a principios de 2006, el entonces jefe diplomático de la UE, Javier Solana, la envió durante años a numerosas misiones secretas, desde Bielorrusia al Líbano, de Israel a Kosovo. Ahora le ha sido encargado un nuevo equilibrio en la relación con Vladimir Putin, que desearía que la OSCE se concentrara únicamente en temas de seguridad, pero al que serán planteadas cuestiones sobre el Estado de derecho. Los europeos desean también acercarse a países de Asia central a través de la OSCE, por ser la única organización internacional en la que están a un nivel de igualdad con los rusos. Helga Schmid se formó en Literatura, Historia y Política en la Universidad de Múnich. También estudió Derecho Internacional y de la Unión Europea, Economía y Relaciones Internacionales en la Academia Diplomática de Viena. Desde 1988 ha sido adjunta del ministro de Asuntos Europeos, entre 1991 a 1994 oficial de prensa y asuntos públicos de la embajada alemana en Washington D. C., hasta 1998 Schmid trabajó como asesora política del ministro de Asuntos Exteriores Klaus Kinkel y desde 1998 a 2000 ocupó el mismo cargo con el ministro de Asuntos Exteriores verde Joschka Fischer. Entre 2000 y 2005, ocupó varios puestos ejecutivos en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín, entre ellos el de jefa de personal político y jefa de la Oficina Ministerial de 2003 a 2005, hasta que en 2006 pasó a ser directora del Servicio de Planificación de Políticas y Alerta Temprana del alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Javier Solana, en la Secretaría General del Consejo de la Unión Europea en Bruselas. Tras la creación del Servicio Europeo de Acción Exterior, Schmid se convirtió en secretaria general adjunta de asuntos políticos en 2010 y participó en las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán, como autora principal del tratado de cien páginas que se concluyó con éxito en 2015. En septiembre de 2016, relevó a Alain Le Roy como secretaria general del Servicio Europeo de Acción Exterior.
04-01-2021 | Fuente: abc.es
Diez exsecretarios de Defensa de EE.UU. piden a través de una carta no cuestionar los resultados electorales
En una carta firmada por los diez exsecretarios de Defensa estadounidenses que siguen vivos, los exaltos cargos han asegurado en una acción sin precedentes que «ha pasado el tiempo de cuestionar los resultados» de las pasadas elecciones presidenciales y han pedido al Departamento de Defensa y las Fuerzas Armadas «abstenerse de cualquier acción política». La misiva está firmada por Dick Cheney, James Mattis, Mark Esper, Leon Panetta, Donald Rumsfeld, William Cohen, Chuck Hagel, Robert Gates, William Perry y Ashton Carter y ha sido publicado en el diario estadounidense 'The Washington Post'. En ella, los funcionarios que durante décadas han dirigido la cartera de Defensa han explicado que «nuestras elecciones se han realizado. Se han realizado recuentos y auditorías. Los tribunales han abordado las impugnaciones pertinentes. Los gobernadores han certificado los resultados. Y el colegio electoral ha votado». Ante esto, aseguran que «ha pasado el tiempo de cuestionar los resultados; el tiempo del escrutinio formal de los votos del colegio electoral, según lo prescrito en la Constitución y el Estatuto, ha llegado». En este sentido, los exsecretarios han afirmado que las transiciones presidenciales --está previsto que el presidente electo, Joe Biden, jure el cargo el próximo 20 de enero-- «son una parte crucial de la transferencia exitosa del poder», especialmente porque es un momento en el que «la nación es vulnerable a acciones de adversarios que buscar sacar provecho de la situación». A continuación, y en referencia a la reciente destitución por parte del presidente, Donald Trump, del secretario de Defensa Esper, el grupo de funcionarios ha advertido de que cualquier intervención de las Fuerzas Armadas o del Ejército «nos llevaría a un territorio peligroso, ilegal e inconstitucional». Tras la publicación de la misiva, Cohen, un republicano que sirvió como secretario de Defensa con Bill Clinton, ha explicado en una entrevista en CNN que esta acción «altamente inusual» se debe al «camino inconstitucional» adoptado por Trump. Además ha añadido que «todos ustedes en el Departamento de Defensa han hecho un juramento de servir a este país, a esta Constitución, no a un individuo particular», dirigiéndose a los miembros de la actual cartera. En la carta, los diez exaltos cargos han instado al Departamento de Defensa a «abstenerse de cualquier acción política» que pueda socavar los resultados electorales o influir en la transferencia del poder a Biden. Desde que se celebraron las elecciones el pasado noviembre, el magnate neoyorquino ha difundido infundadas teorías de fraude electoral y ha denostado que no colaborará en la transición al poder a su sucesor, el ganador de las elecciones, Joe Biden. Pese a las derrotas en los tribunales y la previsible ratificación de los resultados por parte del Congreso, el presidente y un sector del partido republicano siguen insistiendo en las teorías conspirativas.
04-01-2021 | Fuente: abc.es
Cruce de acusaciones por la entrega de 1.200 millones en ayudas a Venezuela por EE.UU.
A pocos días de que acabe la crispación política suscitada por la sucesión del 47º presidente de Estados Unidos, el actual secretario de Estado, Mike Pompeo, se trazó el propósito de Año Nuevo de dar a conocer a los norteamericanos «la historia completa» sobre la política exterior, exponiendo el conjunto de misiones y las grandes victorias que alcanzaron durante los cuatro años de gestión del presidente Donald Trump. Una de esas misiones fue la de respaldar la lucha democrática en Venezuela, mostrándose como aliado principal del gobierno interino liderado por el joven opositor Juan Guaidó. Para aliviar la dramática situación humanitaria que atraviesa la nación petrolera, el Departamento de Estado informó que desde 2017 hasta 2020 ha entregado más de 1.200 millones de dólares (unos 990 millones de euros) en ayudas para «venezolanos vulnerables» por la crisis causada por el régimen de Nicolás Maduro. El anuncio del Departamento de Estado realizado a través de su cuenta de Twitter encendió inmediatamente las redes sociales que se llenaron de comentarios cuestionando dónde está el dinero. «¿Podrían publicar una lista en qué cuentas depositaron esa ayuda? Ustedes como ordenantes de esa ayuda soliciten una auditoría de cómo y en qué se destinó ese dinero. Le puedo asegurar como venezolano que aquí no ha llegado ni un centavo para ayudar al ciudadano», escribió Raúl, un usuario de Twitter. Este comentario se repetía por decenas en la misma publicación. Fondos de la Usaid En respuesta, el viceministro venezolano de Políticas Antibloqueo, William Castillo, acusó directamente a la oposición de enriquecerse con este dinero. Castillo señaló a los principales dirigentes de oposición: Juan Guaidó, Leopoldo López, Carlos Vecchio, Julio Borges, y otros dirigentes de ser los principales beneficiarios de «la ayuda humanitaria de los gringos». Hace varias semanas, el propio Maduro sugirió al Congreso estadounidense investigar el destino del «dinero de los contribuyentes» porque «los miles de millones de dólares que han sido otorgados a estos criminales, reposan ahora en cuentas bancarias en paraísos fiscales». «Si se desarrollara una investigación seria, se encontrarían con grandes sorpresas de ladronaje, estafas y mentiras», dijo el mandatario. Sin embargo, el Gobierno interino de Juan Guaidó (que apenas lleva dos años en el cargo) niega estas acusaciones del chavismo y asegura que los fondos provienen de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional, también conocida por sus siglas en inglés como Usaid. El pasado 16 de diciembre, la agencia norteamericano publicó un balance sobre la crisis regional por la situación de Venezuela donde detalla el financiamiento para la asistencia humanitaria para más de 7,2 millones de venezolanos a través de ONG?s y organizaciones socias de la ONU que permiten seguir brindando asistencia a poblaciones en Brasil, Colombia, Ecuador y Perú. En el informe establecen que se necesita 1.400 millones para prever de asistencia a 3,3 millones de venezolanos afectadas en 2021. Honorarios La Embajada de Juan Guaidó en Washington aseguró a ABC que «el gobierno interino no ha administrado ni manejado directamente recursos aportados para asistencia a Venezuela». Y añadió que «esos fondos son destinados y canalizados directamente por EE.UU. a implementadores seleccionados por ellos que trabajan la asistencia humanitaria y a gobiernos de la región para crear mecanismos de apoyo a los migrantes venezolanos». Fuentes conocedoras de la operación señalan a este diario que la Usaid asigna los fondos directamente a su implementador y son ellos que transfieren el dinero a las ONG?s. Ese implementador que selecciona la misma Usaid se queda con aproximadamente el 30% del aporte como pago de sus honorarios. Es decir, de cada 100 millones de dólares aportados e implementados, 30 millones los retienen los implementadores, quedando para ejecutar 2/3 de cada anuncio que dice la agencia norteamericana. «Los montos suenan exorbitantes, pero en el camino ese dinero es recirculado por EE.UU. en sus agencias e implementadores», confieda la misma fuente. Miguel Pizarro, comisionado especial del gobierno interino para la ayuda humanitaria, insite a este diario que «nosotros no ejecutamos presupuestos de cooperación de ese tipo» y que son gestionados por el plan de respuesta humanitaria (HRP, en inglés) de la ONU y la plataforma regional para refugiados y migrantes de Venezuela de Acnur y la Organización Internacional Para las Migraciones (OIM). En cuanto a las acusaciones del chavismo en torno al financiamiento, el también diputado opositor en el exilio, dijo que «los únicos haciéndose millonarios a expensas de la emergencia de millones de venezolanos son quienes desde el poder destruyeron al país».
03-01-2021 | Fuente: abc.es
Unos demócratas debilitados eligen de nuevo a Nancy Pelosi como líder
Los demócratas eligieron este domingo de nuevo a Nancy Pelosi como presidenta de la Cámara de Representantes, a pesar de sus crecientes divisiones internas y el fracaso de haber perdido siete escaños en las elecciones del pasado mes de noviembre. La mayoría que tienen los demócratas en la Cámara de Representantes en esta legislatura, que durará dos años, es la más ajustada en dos décadas, lo que le hará a la líder del partido mucho más difícil no sólo contener a los republicanos, sino controlar su propia bancada. Pelosi ha insinuado a través de varios colaboradores que este puede ser su último mandato de dos años de duración al frente de los demócratas en la Cámara de Representantes. Todo en la jornada de ayer fue atípico. Para respetar las distancias de seguridad, los diputados votaron en bloques de 60, lo que alargó el proceso largas horas. En el pasado, Pelosi ha jurado el cargo rodeada de niños, pero ayer estaba sola, con el mazo que representa el cargo en la mano. «Nuestra prioridad más urgente seguirá siendo derrotar al coronavirus. Y lo haremos. Hace dos semanas aprobamos un paquete de ayuda de emergencia para acabar con el virus y poner dinero en los bolsillos de los trabajadores y las familias», dijo en un breve discurso. Los demócratas apenas gozan de 222 escaños en la Cámara de Representantes frente a los 213 de los republicanos. Las encuestas preveían que en las elecciones de noviembre los demócratas ganarían una decena de escaños con respecto a los resultados de 2018, pero acabaron perdiendo siete frente a los republicanos. Los malos resultados, en un año en que además un demócrata ha ganado las presidenciales, han aumentado la presión sobre Pelosi, que lleva liderando a su partido en la Cámara de Representantes desde 2002. En total, 216 diputados votaron a favor de Pelosi, frente a 209. De su bancada, seis optaron por otros candidatos, votaron «presente» o se ausentaron. En 2018 votaron en contra de Pelosi diez demócratas, que buscaban un relevo generacional al frente del partido. No lo lograron entonces, y no lo han logrado ahora. Críticas de la izquierda Pelosi fue elegida presidenta de la Cámara de Representantes por primera vez en 2007, tras la victoria de su partido en las elecciones parciales de 2006. Estuvo en el puesto hasta 2011, y regresó en 2018, la tercera persona en la historia en volver a la presidencia de la Cámara tras haberla perdido. En su primer mandato logró aprobar la reforma sanitaria que elaboró conjuntamente con Barack Obama. Desde su regreso a la presidencia de la Cámara, esta diputada de California de 80 años se ha enfrentado a las críticas y la oposición interna del ala izquierda de su partido, que no la ve lo suficientemente combativa con los republicanos. Es cierto que Pelosi le dio al ala izquierda de su partido nada más y nada menos que el juicio político del «impeachment» contra el presidente Trump, un brindis al sol que estaba destinado a fracasar en el Senado dada la mayoría republicana en esa cámara. Desde el puesto, y desde la victoria demócrata en las elecciones parciales de 201, Pelosi se ha convertido en la mayor antagonista de Trump en Washington. Las broncas entre ambos mandatarios han sido antológicas, y de hecho ambos llevan meses sin hablar directamente, a pesar de una pandemia que sólo en EE.UU. ha infectado a 20 millones de personas y ha mandado a 350.000. La resistencia contra Pelosi la encabeza un grupo de cuatro diputadas noveles a las que se conoce como «el escuadrón»: Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York; Ilhan Omar, de Minesota; Rashida Tlaib de Míchigan, y Ayanna Pressley de Massachusetts. Entre las prioridades de la bancada izquierda de los demócratas está el recorte de los departamentos policiales de EE.UU., tras las acusaciones de racismo del pasado verano, que provocaron una ola nacional de protestas y disturbios. También defienden esos diputados un agresivo conjunto de propuestas políticas para ayudar a abordar el calentamiento global y la crisis financiera. Cierto es que ese grupo crítico votó ayer de nuevo a favor de Pelosi, posponiendo cualquier batalla para más adelante. Ocasio-Cortez no votó en su turno, desatando todo tipo de especulaciones. Finalmente apoyó a Pelosi en un turno de repesca. A los medios les dijo que para ella es inconcebible darle la presidencia de la Cámara a un republicano. El papel de presidente de la Cámara de Representantes es crucial en el sistema político estadounidense. Funciona como una especie de primer ministro elegido por la Cámara Baja para proponer leyes, y es segundo en la línea de sucesión del presidente, tras el vicepresidente. Y cuando lo ocupa alguien de un partido distinto al del presidente, se convierte en un púlpito idóneo para hacer oposición a la Casa Blanca, como ha demostrado Pelosi con Trump. Los republicanos, como manda la costumbre, propusieron ayer al líder de su bancada, el diputado de California Kevin McCarthy, como candidato alternativo. No hubo más aspirantes, ni entre los demócratas ni entre los republicanos. Fue la diputada por Wyoming Liz Cheney, hija del exvicepresidente Dick Cheney, quien presentó la candidatura de McCarthy, a quien definió como el mejor garante de que «el socialismo no tomará el control de este país». Momentos antes de la votación sobre Pelosi, tomaron posesión de sus escaños los nuevos senadores. Cada dos años se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Tras la toma de posesión de los nuevos senadores, el líder republicano en la Cámara, Mitch McConnell, dijo: «Decir que el 117 Congreso se reúne en un momento difícil sería quedarse corto. Desde la división política hasta una pandemia mortal y adversarios en todo el mundo, los obstáculos que tenemos ante nosotros son muchos y muy graves. Pero también hay muchas razones para la esperanza». McConnell identificó como prioritaria la distribución de la vacuna contra el coronavirus a todos los puntos geográficos del país.
03-01-2021 | Fuente: abc.es
Un tribunal británico decide este lunes si extradita a Assange a EE.UU.
La plataforma WikiLeaks ha pedido a las autoridades de Estados Unidos que retiren los cargos contra su fundador, el australiano Julian Assange, que mañana lunes conocerá si es extraditado a ese país desde el Reino Unido. Está previsto que la jueza británica Vanessa Baraitser dictamine mañana en una audiencia programada en el tribunal penal de Old Bailey, en Londres, si autoriza la entrega del periodista a la Justicia estadounidense. Washington lo reclama por 18 delitos de espionaje e intrusión informática castigados allí con hasta 175 años de cárcel. La vista de mañana llega tras la celebración de un juicio de cuatro semanas en el tribunal londinense de Old Bailey, en el que declararon numerosos testigos de la defensa del activista, que rechaza su entrega y aguarda la resolución del caso retenido en el centro de alta seguridad de Belmarsh Estados Unidos pide la extradición de Assange para juzgarle por haber conspirado presuntamente con el exsoldado estadounidense Bradley Manning (hoy Chelsea Manning) en 2010 y, ahora, también con otros «hackers» entre 2007 y 2015 para obtener y publicar ilegalmente información secreta en su portal. «El mero hecho de que este caso haya llegado a los tribunales, por no decir que se haya dilatado tanto, supone un ataque histórico, a gran escala, contra la libertad de discurso», subrayó hoy Kristinn Hrafnsson, directora de WikiLeaks. Hrafnssson indicó además que el Gobierno de Estados Unidos «debería escuchar a las oleadas de apoyo de los principales medios, ONG's de todo el mundo, como Amnistía Internacional y Reporteros Sin Fronteras y la ONU, que están pidiendo que se retiren los cargos». Recordó que «esta es una lucha que afecta al derecho a saber de todas las personas y se está combatiendo de manera colectiva». Por su parte, la prometida de Assange, Stella Morris, con quien comparte dos hijos pequeños, acudirá previsiblemente mañana al tribunal británico acompañada de su equipo legal. En un artículo publicado hoy en el dominical Mail on Sunday, Morris señaló que si el tribunal falla en contra de Assange el dictamen «sería un desastre para el Reino Unido, tanto política como legalmente». Durante el proceso judicial han declarado ante el tribunal numerosos testigos de la defensa, en apoyo de su tesis de que las acusaciones de Washington contra su cliente están «políticamente motivadas» y no afrontaría un juicio justo en ese país, si bien la fiscalía mantiene que se trata de actos criminales. Han prestado testimonio varios psiquiatras, que aseguraron que el periodista, delicado de salud, padece «un trastorno del espectro autista» y «presenta riesgo de suicidio» si es entregado a EE.UU., algo que ha tratado de evitar desde que fue detenido en Londres en 2010 a petición de Suecia por presuntos delitos sexuales de los que no fue acusado y que ya han sido archivados.
03-01-2021 | Fuente: abc.es
El gobierno italiano en crisis, pendiente de un hilo
Italia comienza el nuevo año en medio de un enorme caos político, con el Gobierno de Giuseppe Conte pendiente de un hilo por el ultimátum del exprimer ministro Matteo Renzi, líder de Italia Viva, que amenaza con retirar a sus dos ministras del Ejecutivo. Desde hace semanas, los italianos asisten a un escenario desconcertante de una agria batalla política en el seno de la coalición de gobierno, con una serie de vetos, ultimátum y enfrentamientos políticos y personales. Conte ha perdido el control de la mayoría gubernamental. El espectáculo político, agitado sobre todo por Matteo Renzi, es absurdo e incomprensible para los italianos, cuyas preocupaciones hoy son la grave crisis económica y la emergencia sanitaria por el Covid, que se ha cobrado ya casi 75.000 muertos, con una media de 500 fallecidos cada día en las últimas semanas, y más de dos millones de contagiados desde el inicio de la pandemia. El exprimer ministro Renzi ataca al gobierno sobre todo por su programa sobre el Fondo de Reconstrucción europeo, que cuenta con 209.000 millones de euros. El líder de Italia Viva lo considera un plan «sin ambición y sin alma», criticando que no se haya contado con su partido y que se haya marginado al Parlamento. Cuando estaba en el poder, Renzi odiaba las permanentes luchas entre los partidos de izquierda y atacaba duramente a los pequeños partidos por sus tácticas para desgastar al gobierno. Resulta curioso que ahora Matteo Renzi se ha transformado en lo que antes criticaba ferozmente: un líder de un minúsculo partido (los sondeos le dan escasamente un 3 % de votos) de una izquierda dividida y propensa a la permanente lucha política. Giuseppe Conte ha aceptado en parte algunas propuestas de Renzi. Pero el líder de Italia Viva ha continuado con sus ultimátum y amenazas: «Nuestras ministras dimitirán si no se acepta nuestro plan», ha reiterado Renzi. El enfrentamiento es ya político y personal. El primer ministro ha decidido llevar la crisis al Parlamento en la próxima semana, para comprobar si el gobierno cuenta con el apoyo suficiente. Italia Viva tiene 30 diputados (630 son los escaños en la Cámara) y 18 senadores de un total de 315. Estos últimos pueden ser decisivos, porque el gobierno cuenta con una escasa mayoría en el Senado. Giuseppe Conte confía en disponer de algunos votos al margen de los cuatro partidos que forman la mayoría: Movimiento 5 Estrellas, Partido Democrático, Libres e Iguales e Italia Viva. El trasfuguismo político está a la orden del día en la política italiana. Al llevar la crisis al Parlamento, varias son las posibilidades, entre ellas que se llegue a una remodelación del gobierno. Incluso Giuseppe Conte se podría ver obligado a dimitir, aunque no cabe descartar que vuelva a ser encargado por el presidente de la República para formar nuevo gobierno. Todo es posible hoy en la confusa política italiana. Lo que parece claro es que la mayoría de los parlamentarios no quieren elecciones generales, porque más de la mitad no serían reelegidos. Hace tres meses se aprobó en referéndum una reforma que redujo los diputados de 630 a 400 y los senadores de 315 a 200. Además, si se convocan los comicios, se entregaría el gobierno al centro derecha, que ganaría claramente las elecciones. Con el premio que da la ley electoral a la mayoría que triunfa en las urnas, el centro derecha podría obtener el 60% de los escaños del parlamento, según las encuestas. En su mensaje de fin de año, el presidente de la República, Sergio Mattarella, invitó a los políticos a «no perder el tiempo, ni desperdiciar energías para perseguir ventajas partidistas ilusorias». La advertencia era muy clara, pero ningún político se dio por aludido. Muy pronto se verá si los políticos unen sus fuerzas, como piden los italianos, para atajar la pandemia y salir cuanto antes de la grave situación económica, o si antes se llega al enésimo ajuste de cuentas de su clase política.
02-01-2021 | Fuente: abc.es
La Justicia desestima una demanda que pretendía dar a Pence poderes para nombrar a Trump nuevo presidente
La Justicia de Estados Unidos ha desestimado este viernes una demanda impulsada por un congresista republicano y varios miembros del partido en Arizona, en la que pedían otorgar el poder al vicepresidente Mike Pence de nombrar a Donald Trump el 6 de enero nuevo presidente de Estados Unidos. Como presidente del Senado, Pence presidirá el acto en el que se proclamará ganador a Biden el próximo miércoles, sin embargo algunas voces republicanas buscaban dar poderes al vicepresidente para que decidiera cuáles votos del Colegio Electoral eran válidos alegando un fraude en las elecciones y, así, mantener a Trump en el poder. El juez del quinto distrito de Texas, Jeremy Kernodle, nombrado por Trump, no ha admitido a trámite la demanda por carecer de base, según CNN. El propio Pence había pedido al tribunal que rechazara el caso que consideraba «una contradicción legal andante». El presidente electo Joe Biden comenzará su mandato el próximo 20 de enero. Pese a la falta de pruebas y los repetidos fracasos de la vía judicial, al menos 140 republicanos rechazarán la proclamación de Biden, de acuerdo con CNN. El senador por Missouri, Josh Hawley, ha anunciado que hará una objeción al proceso por lo que senadores y miembros de la Cámara deberán de decidir si votan a favor o no del resultado electoral, lo que aumentará en unas horas la duración del acto. El líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, ha pedido a los senadores que no muestren su objeción a la elección y ha asegurado en una reunión con el resto de los senadores que su voto el 6 de enero será el voto más «consecuente» de su carrera política, según 'Axios'. El senador republicano por Nebraska Ben Sasse también ha pedido a sus compañeros que no intenten anular las elecciones, ya que Trump no ha aportado pruebas del fraude y ha asegurado que el presidente y sus aliados están «jugando con fuego». Las tensiones entre McConnell y Trump se han intensificado después de que el primero reconociera la victoria de Biden en las elecciones, tras lo que el presidente ha entorpecido su labor en la Cámara. En las últimas semanas, vetó la ley del presupuesto de Defensa y, tras retrasar una semana la firma del paquete de estímulo económico para hacer frente a la pandemia, continúa pidiendo cheques de 2.000 dólares para los perjudicados por la crisis económica, una medida más del agrado de los demócratas que de los legisladores de su propio partido.
02-01-2021 | Fuente: abc.es
La Bolsa de Nueva York expulsa a las tres telefónicas chinas por decisión de Trump
La Bolsa de Nueva York, el primer mercado de valores del mundo en volumen monetario y de compañías adscritas, dejará pronto de admitir para compra y venta las acciones de las operadoras de telefonía China Mobile, China Unicom y China Telecom Hong Kong, por una reciente serie de restricciones de la Casa Blanca a empresas dependientes del Ejército chino, según reveló este viernes la agencia Bloomberg. Las tres empresas afectadas son parte central de la nueva infraestructura mundial de 5G elaborada por China, que Washington ha identificado como un riesgo para su seguridad nacional por la posibilidad de espionaje. El golpe a China es más bien simbólico, una advertencia en los últimos días de la Administración Trump. Las tres empresas chinas, que serán suspendidas de la Bolsa de Nueva York entre el 7 y el 11 de enero, cotizan mayoritariamente en la Bolsa de Hong Kong, y en realidad generan todos sus ingresos en China. En consecuencia, no son empresas con una gran raigambre en el mercado de EE.UU., y quienes en realidad se verán afectados son un puñado de fondos con pocas participaciones, como Renaissance Technologies LLC, Dimensional Fund Advisors LP y Two Sigma Investments LP. En noviembre, el presidente Trump prohibió por decreto las inversiones de ciudadanos y empresas estadounidenses en 31 empresas chinas dependientes de las Fuerzas Armadas del régimen comunista, entre las que se encuentran las tres antes mencionadas, además de otras en los sectores de los satélites o la energía nuclear. El límite para desinvertir en ellas es el 11 de enero de este año, día a partir del cual queda prohibida en Estados Unidos. la compraventa de sus valores. Hace un mes, el proveedor FTSE Russell, que gestiona los índices de la Bolsa de Londres, ya eliminó de sus análisis las acciones de ocho empresas chinas, en una señal de que el decreto de Trump tendrá efectos mundiales. Aparato militar Según dijo Trump en su decreto, estas empresas «aunque siguen siendo en apariencia privadas y civiles, apoyan directamente los aparatos militares, de inteligencia y de seguridad de la República Popular China y ayudan en su desarrollo y modernización». Denuncia la Casa Blanca que «esas empresas recaudan capital vendiendo valores a inversores estadounidenses que cotizan en bolsas públicas tanto [en EE.UU.] como en el extranjero, presionando a los proveedores y fondos de índices estadounidenses para que incluyan estos valores en las ofertas de mercado para garantizar el acceso al capital estadounidense». El presidente Trump fue muy claro en sus motivaciones al anunciar esta polémica decisión: «China explota a los inversores estadounidenses para financiar el desarrollo y la modernización de sus fuerzas armadas». Paralelamente, el mes pasado, el Capitolio aprobó y el presidente Trump ratificó una ley que permite al Gobierno norteamericano expulsar a cualquier empresa de las bolsas estadounidenses a menos que los reguladores estadounidenses puedan revisar sus auditorías financieras. Aunque esta dura medida en teoría afecta a cualquier empresa, está diseñada para presionar a China, un régimen comunista con un elevado grado de intervencionismo en su economía y sus mercados, además de una gran opacidad. Esta nueva ley podría afectar no solo a empresas tecnológicas y de telefonía, sino también a los gigantes empresariales chinos como Alibaba o Baidu. Los republicanos ya han logrado aprobar otra ley que permite expulsar a empresas chinas de las bolsas El Ministerio de Exteriores de China respondió en su día que EE.UU. sólo «calumnia» a sus empresas sin pruebas para sostener esas acusaciones, y prometió elaborar su propia lista negra de empresas, informa Reuters. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hua Chunying, denunció además que Trump está «politizando la regulación de valores» e instó a la cooperación para proteger los derechos de los inversores. Trump ha optado por acabar sus días en la Casa Blanca redoblando su ofensiva contra Pekín por su expansionismo en Asia, el espionaje industrial y las injerencias en mercados extranjeros, entre otros motivos. Antes de que se declarara la pandemia mundial, EE.UU. y China se disponían a poner fin a la guerra comercial de aranceles millonarios que ha marcado la política exterior del por ahora único mandato del presidente saliente. Este ha acusado además a China de pasividad en la contención del virus, que ya ha infectado a 83 millones de personas en todo el mundo, de las que casi dos millones ha muerto. El Departamento del Tesoro publicó el mes pasado una guía que aclara que el decreto de Trump afectará a los inversores de fondos cotizados e indexados, así como a las subsidiarias de compañías chinas designadas como propiedad del ejército chino o controladas directamente por este.
01-01-2021 | Fuente: abc.es
Portugal, ante el reto de la gestión de las vacunas al asumir la presidencia de la UE
Portugal toma el relevo de Alemania en la cúpula de la Unión Europea desde este 1 de enero tan atípico, como demuestra el Concierto de Año Nuevo sin público en la Museikverein de Viena. Nace así marcado por las consecuencias de la pandemia del coronavirus este semestre en manos de un país que ha ido de más a menos en su gestión de la devastadora crisis sanitaria. Pero el papel coordinador de esta Lusitania socialista, comandada por Antonio Costa, se centra en abrir las puertas a la esperanza gracias al acuerdo de distribución de la vacuna en los 27 países miembros de esta UE presta a encarar sus relaciones con el Reino Unido desde una perspectiva diferente tras dar carta de naturaleza al Brexit. La estrategia de vacunación se alza, por tanto, como la gran prioridad en la agenda comunitaria que deberá impulsar Lisboa, de camino para lograr «la verdadera unión para la salud», de acuerdo con las declaraciones del ministro portugués de Asuntos Exteriores, Augusto Santos Silva, a Efe. Aplicar los criterios adecuados para que siga su curso el proceso que persigue la inmunización de los ciudadanos europeos pasa a ser un asunto de primer orden, si Europa desea ver la luz al final del túnel. Comienza un nuevo ciclo, con los permisos pertinentes que ha de aprobar la Agencia Europea del Medicamento, el organismo que rechazó instalarse en Barcelona debido a la inestabilidad política catalana y que opera desde su sede central en Ámsterdam. «Si esa estrategia masiva de vacunación resulta satisfactoria, y tiene todas las condiciones para que lo sea, será un salto cualitativo en la manera en la que podemos responder a la crisis sanitaria y a las consecuencias económicas y sociales», explicó el ministro. Presupuestos generales De forma paralela, a Portugal le tocará llevar las riendas que permitan sacar el máximo provecho del reparto de los fondos europeos de recuperación, vitales para que la aprobación de los diferentes Presupuestos Generales encuentre ese plus necesario destinado a volver a engrasar el tejido empresarial en Eurpa. Hasta junio durará el compromiso de mando de Portugal, con la clave interna de las inminentes elecciones presidenciales el 24 de enero, una fecha en la que previsiblemente ganará otra vez el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, según indican todos los sondeos. Las claves del nuevo marco que regirá el cara a cara con el Reino Unido también estarán sobre la mesa, dado que los entresijos comerciales vivirán poco a poco una sorprendente regresión con respecto a la situación que se consideraba como actual hasta el 31 de diciembre. Precisamente, ahí volverá la enfermedad al primer plano, pues el Covid-19 se ha colado sin avisar en el orden del día de todas y cada una de las reuniones amparadas desde Bruselas, la gran mayoría en formato virtual. Además, a Portugal le corresponde acelerar la reasignación de la influencia universal de la UE. «Europa tiene que mirar en todas las direcciones del mundo», un concepto que el país vecino debe afanarse para que no caiga estancado. En este sentido, Santos Silva señaló con el conocimiento de causa que le otorga su experiencia: «Precisamente, para que Europa sea capaz de hablar con EE.UU., con Reino Unido, con Latinoamérica y con África, pero en Asia sea capaz de hablar con China, Japón, India o con el Sudeste asiático». Unas palabras que testimonian el prisma claramente aperturista que pretende impartir Portugal bajo su mandato, tal vez cansado de las hostilidades que han definido el tira y afloja con Boris Johnson, quien estuvo hospitalizado por coronavirus y fue atendido por un enfermero portugués.