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Noticias de politica

13-02-2018 | Fuente: abc.es
La filial española de Oxfam tiene 200.000 socios y cien millones de presupuesto
La ONG Intermon comenzó a funcionar en España hace más de 60 años, y fue en el año 2000 cuando se sumó a la confederación de Oxfam Internacional, integrada por 22 organizaciones, «en la que cada una tiene su entidad legal y órgano de gobierno independiente, pero trabajamos juntas en objetivos comunes», explica ABC, Pilar Orenes, subdirectora general de Oxfam Intermon y responsable del departamento de personas y organización. En la actualidad, la ONG española cuenta con 200.000 socios y donantes, alguno menos desde el pasado viernes cuando se conoció el pago de prostitutas por parte de personal de Oxfam en Haití. Desde ese día, el teléfono no ha dejado de sonar. «Se han dado de baja algunos socios, pero todavía no tenemos los datos sobre el número total», señala Orenes. «Somos conscientes de que la noticia ha indignado a nuestra base de socios y tenemos que pedir disculpas, y trabajar por recuperar sus confianza». Asegura que desde el principio la organización ha planteado una política de comunicación transparente y abierta a contestar ante cualquier pregunta, pero entiende que los socios exijan una «rendición de cuentas» para continuar con su donativo. «Se han dado de baja algunos socios, pero todavía no tenemos los datos sobre el número total» Afirma que la organización española no ha sufrido ningún incidente similar al de Haití «en los últimos años. Desde hace cuatro años estamos formalizando todos los sistemas de buzones éticos, el seguimiento de casos». Reconoce que anualmente «sí nos llegan a nuestro buzón ético diferentes casos. De cada uno de ello se hace una investigación. Se acompaña a la víctima y se hacen amonestaciones. Pero en ningún caso son episodios similares a los que han ocurrido en Haití». Contrataciones seguras Orenes se muestra muy crítica con la actuación de Oxfam Reino Unido tras la investigación de 2011, dando incluso «referencias positivas» de las personas implicadas en el escándalo. «Fue una situación mal gestionada, que nos indigna. Con el sistema que nosotros trabajamos, cualquier tipo de amonestación o caso de mala conducta figura en su expediente laboral, también en una base de datos interna que permite que cualquier persona que nos pida referencias sobre esos trabajadores, no sean recomendados. El reto ahora es reforzar esos canales entre las diferentes ONG, y también dentro de Oxfam. Pero lo que ocurrió en 2011 no puede volver a repetirse», subraya. Otro de los objetivos es crear entornos seguros para personas vulnerables. «Para ello debemos trabajar en contrataciones seguras, incorporando personas que tengan los valores de la organización. Y que en el día a día se fomenten esos valores. Todos los trabajadores y voluntarios de Oxfam Intermon firman un código de conducta cuando se incorporan», que está consesuado con Oxfam Internacional. La ONG española también está trabajando en reforzar los canales de denuncia, que sean «confiables y seguros para las víctimas». Oxfam Intermon, que el año pasado tuvo unos ingresos de algo más de cien millones de euros (3,7 millones aportados por el Gobierno español y 23,1 por la Unión Europea) cuenta con 1.400 trabajadores y 1.700 voluntarios.
13-02-2018 | Fuente: abc.es
Siria e Israel, setenta años de guerra y enemistad
Cuando los dos pilotos israelíes de un caza F-16 tuvieron que eyectarse el pasado sábado de su aparato tras ser alcanzados por misiles sirios durante una incursión militar cerca de Palmira, la sombra de una rivalidad antigua y nunca resuelta se cernió de nuevo sobre Oriente Próximo. A lo largo de sus setenta años de vida, Israel ha logrado estabilizar sus fronteras gracias a los acuerdos de paz firmados con sus antiguos enemigos. No ha sido así con Siria. El enfrentamiento entre ambos países se remonta al 14 de mayo de 1948, cuando el periodista y futuro primer ministro David Ben-Gurión, bajo el retrato del también periodista Theodor Herlz, el fundador del sionismo moderno, proclamó, desde una sala del Museo de Arte de Tel Aviv, la creación del Estado de Israel. Las potencias árabes circundantes, Egipto, Siria, Jordania, Irak y el Líbano, saludaron su nacimiento con una declaración conjunta de guerra, primera cuenta del rosario de conflictos que iba a sufrir la región a partir de entonces. Cerrar el primer frente La lucha de Israel contra las coaliciones árabes se sucedió durante décadas. En el caso de Egipto, Gamal Abdel Nasser fue el ariete del enfrentamiento. Nasser, campeón del panarabismo, había participado en el golpe de Estado que había derrocado a la monarquía egipcia en 1952. Con un programa de corte socialista, populista y nacionalizador, el militar, convertido en presidente en 1956, había dirigido su política exterior hacia la lucha contra el «imperialismo» de los Estados Unidos, batalla con la que justificaba su odio a Israel, a la sazón amigo de Washington. Tras 1948, el segundo choque entre ambos países se había producido en 1956, durante la Guerra del Sinaí. El resquemor había seguido latente, como se podía deducir de los discursos de Nasser; en uno del 26 de mayo de 1967, por ejemplo, había llegado a afirmar: «En caso de guerra, exterminaremos a Israel». En efecto, el magnatario lo intentó durante la Guerra de los Seis Días, que estalló una semana más tarde y que le demostró que no lograría su objetivo tan fácilmente. Entre el 5 y el 8 de junio, el Ejército israelí, el Tsahal, destruyó la aviación egipcia, ocupó la península del Sinaí y empujó a sus enemigos hasta el canal de Suez, en una operación que, como explica David Elkaïm en «Histoire des guerres d'Israël» (Tallandier, 2018) «provocó un shock» por su desenlace inesperado. Así lo podemos apreciar en «La hierba crece despacio» (Edaf, 2007), los diarios del periodista Ignacio Carrión, que recogen la sopresa de ese verano: «Los países árabes, en lucha contra Israel. Nasser, ese nefasto militar, dijo: 'Queremos la destrucción total del pueblo judío'. Pienso que la victoria es difícil para los judíos. Si las Naciones Unidas no logran un alto al fuego, Israel caerá bajo la salvaje agresión de esos 'santos guerreros'» (5 de junio). «Israel vence espectacular y efectivamente a los países árabes» (7 de junio). «Israel ha sido el asombro del mundo por su espectacular victoria relámpago sobre los países árabes» (11 de junio). Enfermo de diabetes, Nasser soportó la derrota hasta 1970, cuando un infarto le mató. Su sucesor, Anwar el-Sadat, se apartó de su legado. Al poco de llegar al poder, intentó debilitar las relaciones, alimentadas por su predecesor, que Egipto mantenía con Moscú; un propósito que se materializó en la expulsión de 20.000 consejeros militares soviéticos en julio de 1972. Luego, en secreto, organizó junto a Siria un nuevo ataque contra Israel. La guerra de Yom Kippur ?llamada así por la fecha en la que estalló, el 6 de octubre de 1973, el Día del Perdón para los judíos?, tuvo un final mucho más reñido que la de 1967. Una vez terminada, Sadat, que siguió alejándose de la Unión Soviética, empezó a acercarse a los Estados Unidos, pero sobre todo a Israel. De hecho, en noviembre de 1977, en una visita histórica, llegó a pisar la tierra de su antiguo enemigo, acudiendo a Yad Vashem, el Memorial del Holocausto, o al Knesset, el parlamento hebreo. La aproximación concluyó al año siguiente con la firma de los acuerdos de paz de Camp David, rubricados por Sadat y por Mechamem Begin, por entonces primer ministro de Israel. El presidente de los Estados Unidos, el demócrata Jimmy C arter, había participado en el proceso como mediador. Gracias a ese pacto, Egipto recuperó la península del Sinaí, perdida en 1967. Un paisaje lunar Pero, ¿y Siria? Damasco había participado, en 1948, en la primera ofensiva de la coalición árabe contra Israel, pero también en la de la Guerra de los Seis Días, donde había perdido buena parte de los Altos del Golán, ocupados desde entonces por el Tsahal. Con una extensión de unos mil kilómetros cuadrados, ese territorio era un auténtico caramelo que brindaba a Israel una vista fabulosa de Siria, la posibilidad de instalar sistemas defensivos y, además, de explotar sus grandes reservas de agua. Damasco, por razones obvias, intentó recuperarlos lo antes posible. Su turno llegó en 1973, con la guerra de Yom Kippur. El periodista Ryszard Kapucinski, que cubrió la contienda, contaba en su «Cristo con un fusil al hombro» (Anagrama, 2009): «Las batallas en los Altos del Golán se prolongan desde el alba hasta el ocaso (..) Los dos ejércitos permanecen ocultos bajo tierra, en búnkers y refugios, o parapetados en las torretas de sus tanques. Nadie camina ni corre por la meseta, en los caminos no hay ni un alma; arrasadas las aldeas, los Altos del Golán ofrecen un desolado paisaje lunar». Los sirios no lo consiguieron. Tras la guerra de Yom Kippur, las Naciones Unidas, sabedoras de que la zona era un foco tensión, decidieron, en mayo de 1974, crear el FNUOS, una misión de los cascos azules aún vigente y encargada de asegurar el cese al fuego entre ambos países. En 1981, Israel se anexionó los Altos del Golán a su territorio, poniéndolo bajo su administración y continuando con su política de asentamientos. Así las cosas, los intentos para un acuerdo entre Siria e Israel no llegaron a buen puerto, cayendo en saco roto en marzo de 2000, cuando las conversaciones entre Ehud Barek, el primer ministro israelí, y Hafez al Assad, el presidente sirio, fracasaron. No se pudo, por tanto, repetir un nuevo Camp David, ni tampoco un acuerdo de paz como el que Tel Aviv había rubricado con Jordania, otro de sus viejos enemigos, en 1994. Los problemas entre ambos países tienen, por ahora, difícil solución. Como se ha visto durante estos últimos años, los aliados de Siria, Irán y la milicia chiíta Hizbolá, coinciden con los peores enemigos de Israel en la zona. Por su parte, el actual primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, expresó el año pasado su completa oposición a devolver los Altos del Golán, que, dijo, permanecerán «permanentemente» bajo la soberanía de su país. Falta por saber si el incidente del pasado sábado es el primero, o no, de una escalada de tensión de imprevisible desenlace.
13-02-2018 | Fuente: elmundo.es
No usen a las víctimas políticamente
 
13-02-2018 | Fuente: elpais.com
Tillerson renueva en Egipto su apoyo a Al Sisi en vísperas de las elecciones presidenciales
El secretario de Estado de EE UU expresa su apoyo a la política antiterrorista del país norteafricano
12-02-2018 | Fuente: elpais.com
Vuelve la pelea por el bable y esta vez va en serio
Hacer oficial el asturiano, una vieja cuestión de la Transición, ha entrado de nuevo en la agenda política del Principado y crea tensiones a un año de las elecciones autonómicas
12-02-2018 | Fuente: abc.es
Julián Castro, el nieto de una mexicana que aspira a presidente de EE.UU.
Aunque quedan todavía más de dos años para las elecciones presidenciales de 2020, el hispano Julián Castro ya ha dado el paso de postularse como candidato a la Casa Blanca. Pese a su juventud (43 años), este hijo de mexicanos nacido en San Antonio (Texas) atesora una importante experiencia en cargos políticos y emerge como una de las estrellas en ascenso entre los demócratas. Formado en ciencias políticas y comunicación en la universidad de Stanford y doctorado en la escuela de Derecho en Harvard, con tan solo 26 años se convirtió en alcalde de su ciudad natal. En la Convención Demócrata de 2012 llamó la atención de muchos por el desparpajo mostrado en la tribuna de oradores y en 2014 lo fichó el entonces presidente de EE.UU., Barack Obama, como secretario de Vivienda. Su nombre se barajó para formar «ticket» con Hillary Clinton en la candidatura demócrata para las presidenciales de 2016, aunque finalmente el escogido fue el senador y exgobernador de Virginia Tim Kaine. Ahora ha dejado claras sus intenciones de aspirar a lo más alto. «Tengo todo el interés en presentarme», dijo a la cadena NBC News al ser preguntado sobre sus intenciones de competir en las elecciones presidenciales de 2020. «Parte del proceso para decidir si me presento ?continuó? es escuchar a la gente y sentir la temperatura» de los votantes. Precisamente, el próximo viernes protagonizará un evento en New Hampshire que servirá de plataforma de lanzamiento para su posible candidatura. Se trata de la ceremonia de entrega de los premios anuales de los jóvenes demócratas del estado, que normalmente no congrega a más de 125 personas y para la que en esta ocasión, ante la expectación creada, los organizadores han tenido que buscar un recinto más amplio, la sede del Instituto de Arte de Manchester, principal ciudad del estado. Es precisamente en New Hampshire donde tradicionalmente comienza la sucesión de elecciones primarias que celebran los partidos demócrata y republicano para escoger a sus respectivos candidatos presidenciales (antes tienen lugar las asambleas conocidas como caucus en Iowa). Hace unos días, Castro fue uno de los intervinientes en un encuentro de latinos en Washington en el que se le presentó con el mensaje de «Castro 2020» proyectado en una pantalla. Por el momento, este año se centrará en las elecciones de mitad de legislatura («midterm»), en las que se renovará la Cámara de Representantes y parte del Senado. «Voy a dedicarme en 2018 a asegurarme de que los jóvenes candidatos progresistas son elegidos», asegura. Castro dice sentirse «impresionado con el trabajo de campo que han hecho los demócratas de New Hampshire para hacer que la gente joven dé el paso, apoyando a candidatos que recuperen escaños importantes». Él mismo tiene un hermano gemelo, Joaquín, que es congresista. Julián Castro (en el centro), con Michelle Obama y con su hermano Joaquín en 2012 - Afp Desde enero cuenta con su propio Comité de Acción Política (PAC, por sus siglas en inglés, organización dedicada a recaudar fondos para financiar las campañas electorales), con el nombre de Oportunidad Primero. El político texano considera imprescindible que los demócratas recuperen terreno tanto a nivel federal como estatal frente a la presidencia de Donald Trump. «Este tipo está llevando al país en la dirección completamente equivocada y está dañando a la gente mientras lo hace», denuncia. El exalcalde de San Antonio tiene una «visión completamente diferente del país» y considera que se presenta ahora «un momento importante para cambiar las cosas». Obama, en 2014: «No olvida de dónde viene» Los orígenes mexicanos de la familia de Julián Castro le sitúan como contrapunto a las políticas migratorias de Trump, que ha hecho de su promesa de levantar un muro en la frontera con su vecino del sur uno de los grandes emblemas de su mandato. La abuela del político demócrata llegó a Estados Unidos desde México en la década de 1920 y trabajó como empleada doméstica, cocinera, niñera, y «lo que tuviera que hacer para mantener un techo sobre la cabeza de su familia», explicó el propio Obama en su día, cuando nombró al prometedor político como secretario de Vivienda. Su madre, María del Rosario «Rosie» Castro, es una conocida activista por los derechos de los chicanos (mexicano-americanos) y promotora de un partido latino en Texas, La Raza Unida. En cuanto a Castro, el entonces presidente destacó que había «revitalizado una de las ciudades más importantes del país» y que nunca se había olvidado «de dónde viene». «Julián ha vivido el sueño americano», resumió. Pero sus ambiciones van más allá. ¿Verá el mundo un Castro en la Casa Blanca?
12-02-2018 | Fuente: abc.es
«Jamás pensé que sería un refugiado, los venezolanos 
no emigramos»
Silencio. Casi todos pasan la frontera en silencio, caminando con un racimo de bolsos encima y empujando una maleta llena de pasado. Lo que sí se oye son las ruedas de las maletas sobre el cemento del puente, apuradas por terminar de pasar. Nadie empuja, a pesar de la impaciencia. Es fácil distinguir a los que cruzan para quedarse. Vienen cargados, el pasaporte en la boca y en la mano libre, la Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF). Todos cargan algo y miran hacia delante tratando de adivinar qué les depara el camino. Es un momento difícil, muy duro, que se vive en silencio. El paso fronterizo es lento por el volumen de gente, pero no es complicado. Las autoridades colombianas también guardan silencio, atentas a atajar a quienes entran por el día con carne, limones o aguacates camuflados en el morral, ese pequeño contrabando que trae riesgos fitosanitarios, además del desorden de vendedores que se ve en las esquinas de Cúcuta, la ciudad más afectada por la llegada masiva de venezolanos a territorio colombiano. ¿Cuántos se han quedado en Colombia? Nadie lo sabe. Carlos Luna, director de la Cámara de Comercio de Cúcuta, calcula que habrá en Colombia uno s tres millones de venezolanos, sumadas las diferentes olas de migración de los últimos 10 años, las dos primeras de ejecutivos del petróleo, del sector inmobiliario y profesionales. «Y ahora, en el último año, la población con menos recursos y educación, pero con más problemas», afirma Luna, e insiste en que la situación merece una política de fronteras consistente, sin oportunismos electorales porque «esto desbordó a Colombia; ningún país está preparado para semejante situación». Recientes informes oficiales hablan de 37.000 venezolanos que cruzan la frontera cada día para conseguir comida, medicinas o un trabajillo informal para reunir algo de dinero y regresar. De esos, unos 2.000 se quedan en el país. En Cúcuta están entre 15 y 18 días para reunir el dinero del billete a otro destino, aunque muchos prefieren ahorrárselo y cruzar a pie el páramo de Berlín (a 3.200 metros sobre el nivel del mar para ir a Bucaramanga. Es la nueva gesta bolivariana. Recientes informes oficiales hablan de 37.000 venezolanos que cruzan la frontera cada día para conseguir comida, medicinas o un trabajillo informal Pasado el puente todo vuelve a ser ruido y desorden. Familias desorientadas tratan de entender adónde ir; otros buscan sombra para descargar. Sin información ni quién los guíe, se ven acosados por autobuses, vendedores de tarjetas SIM, pasajes a Cúcuta, Guayaquil, Lima o Bogotá. Todo se convierte en una plaza de mercado improvisada, agobiada por el calor y rodeada de una mezcla de tristeza y esperanza. Esta es La Parada donde todo termina y vuelve a empezar. «Se compra pelo? se compra pelo», grita un joven venezolano mientras se acerca a las mujeres que llegan con su melena escurrida después de horas de viaje. Este es un lucrativo negocio con el que muchas consiguen dinero para vivir unos días: las melenas de pelo sano, sin teñir y largos son oro para los fabricantes de extensiones, esos postizos por los que en Colombia o Europa pagan una fortuna. Pero aquí no hay tiempo para la vanidad: son 150.000 pesos (40 euros) por una buena coleta. Cortar con el pasado no es fácil. Otros prefieren ir hasta el local de compraventa de joyas a ver qué logran. José Alvarado, venezolano de Maracay instalado en Colombia desde hace dos años, sabe cuánto les cuesta. «Aquí muchos lloran cuando venden sus prendas», dice mientras limpia una argolla sobre una mesa con lupas, disolventes y lijas para comprobar la calidad de lo que tiene en sus manos. Es rápido con la calculadora, pero la mujer se toma un tiempo antes de decidir. Finalmente acepta 100.000 pesos por su anillo de oro salpicado de piedras semipreciosas, 30 euros en total. Afuera, detrás de la puerta blindada, otros esperan para poder entrar. Atrapados en la ciudad Los que se quedan en Cúcuta aprenden rápidamente el coste de la vida. Si van de paso, hay albergues para 48 horas, con cama limpia, baño y comida, como el Centro Transitorio que administra la Cruz Roja. Pero otros quedan atrapados en la ciudad: 1.000 pesos por una ducha, otros 10.000 por noche en habitación compartida con tres personas más. Por eso se instalan en plazas y parques, generando rechazo y sensación de inseguridad. El padre José David Caña conoce bien las necesidades de los que llegan a Cúcuta. Hace un año, «a lo gamín, sin pedir permisos», dice riendo, abrió el albergue Divina Providencia, famoso por dar desayuno y almuerzo a los venezolanos. El día en que sirvió 3.000 raciones en una sola jornada entendió que la crisis en la frontera estaba desbordada y tomó la decisión de poner orden en la casa. Hoy atiende prioritariamente a mil personas, entre niños, mujeres embarazadas y ancianos. «Tres millones de pesos (840 euros) al día nos cuestan los mil almuerzos que servimos y el pan con café o chocolate que damos de desayuno», dice el padre Caña, acompañado por su amigo Timoteo, patriarca de la Iglesia Ortodoxa. Caritas dona 200 platos y el resto es un milagro diario aquí y en otras parroquias más pequeñas. «Si sumáramos todo -calcula Timoteo- las iglesias estamos alimentando aquí a unos 6.000 venezolanos». ¿Y qué pide la Divina Providencia? «Alguien que construya 10 baños completos para que puedan ducharse, hacer de cuerpo y guardar su dignidad», dice el padre Caña. Mano de obra sobra, empezando por la de los venezolanos que rondan la casa. «Voy para Chile, pero estos días puedo ayudar», dice Danny Márquez mientras termina su plato de pasta con pollo. Este milenial venezolano hace un alto y sentencia: «Los venezolanos no estamos acostumbrados a emigrar, queremos a nuestro país. ¡Pero mírenme aquí! Jamás pensé en ser un refugiado».
12-02-2018 | Fuente: abc.es
Kang Chol-hwan: «Corea del Norte usa los Juegos Olímpicos para aliviar las sanciones»
En su libro «Los acuarios de Pyongyang», Kang Chol-hwan narra con espeluznante crudeza los diez años que, de niño a adolescente, estuvo preso con su familia en el gulag norcoreano porque su abuelo fue acusado de traición. Publicado varios años después de huir a Corea del Sur en 1992, su relato es tan demoledor que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, lo llamó a la Casa Blanca en 2005 para denunciar internacionalmente las atrocidades cometidas por el régimen estalinista de Pyongyang. Profundo conocedor de la situación en Corea del Norte, donde aún sigue viviendo su familia, escribe análisis políticos para los periódicos del Sur y dirige una ONG, North Korea Strategy Center (NKSC), que ayuda a los desertores como él y envía de forma clandestina información al país más aislado del mundo. En su oficina, en el centro de Seúl, recibe a ABC en plena distensión entre las dos Coreas por los Juegos Olímpicos de Invierno en PyeongChang. ¿Confía usted en este deshielo propuesto por Kim Jong-un, que ha invitado al presidente del Sur, Moon Jae-in, a una cumbre para reabrir el diálogo? Hay una gran posibilidad de retomar las conversaciones y de que se celebre una cumbre en Pyongyang, ya que Kim Jong-un busca reconocimiento internacional y ese encuentro le reforzaría. También aliviaría las sanciones de la ONU contra su programa nuclear porque la distensión con Corea del Sur le reportará ayuda económica. Aprovechando que la izquierda gobierna en el Sur, Kim apuesta ahora por el diálogo para conseguir dinero porque las sanciones están afectando al régimen. Lo mismo le ocurrió a su padre, Kim Jong-il, y el entonces presidente del Sur, Kim Dae-jung, acudió en su ayuda (ambos celebraron la primera cumbre de mandatarios coreanos en 2000). Pero Corea del Norte ha mentido antes a la comunidad internacional y ha perdido su credibilidad. Aunque el presidente Moon quiera ayudar a Kim Jong-un, no le será fácil porque, además, le está dando falsas expectativas a la comunidad internacional con este deshielo. Entonces, ¿no cree que estos Juegos Olímpicos sirvan para reconciliar a las dos Coreas? La situación va bien ahora con los Juegos, Pero, cuando acaben, los problemas volverán a la Península Coreana porque seguirá la presión sobre Kim Jong-un para que renuncie a su programa de armas nucleares, a lo que él se niega. Con este deshielo, Corea del Norte quiere usar los Juegos en su beneficio, intentando ganar tiempo para aminorar las sanciones y utilizando al Sur para ser aceptada como una potencia nuclear. Pero hay pocas posibilidades de que eso ocurra porque es un país peligroso y podría desatar un caos en Asia Oriental, donde se perdería el equilibrio político. ¿Por qué ha enviado Kim Jong-un a su hermana para iniciar este deshielo? Kim Jong-un ha recibido una educación occidental y tiene en mayor consideración que su padre y su abuelo el papel de la mujer, como se ve en las apariciones públicas de su esposa y su hermana. Por ese motivo, Kim Yo-jong ha venido al Sur para proponer una cumbre al presidente Moon Jae-in y a pedir nuevas relaciones con Estados Unidos. Pero Trump no parece estar de acuerdo porque su responsabilidad es proteger a su pueblo de la amenaza nuclear norcoreana. Afortunadamente, y mientras duren las negociaciones con Corea del Sur, las tensiones militares serán poco probables porque Pyongyang quiere aliviar las sanciones, que están funcionando bien. ¿Cómo ha influido el papel de China en este sentido? Pekín ha cortado su apoyo vital a Corea del Norte y sus fondos están bloqueados, por lo que Kim Jong-un tiene menos dinero para mantener su régimen. Pero la comunidad internacional debería presionar más a China para que no devuelva a los desertores que huyen de allí y permita que entre más información en Corea del Norte desde su frontera, aunque esto es muy difícil porque el régimen de Pekín también impone el control y la censura en su propio país. De todas maneras, el principal problema es que EE.UU. y Corea del Sur tienen métodos distintos para resolver la situación. ¿Es mejor dialogar o seguir presionando con las sanciones? No es tan simple. Hay que distinguir al régimen del pueblo para que este no sufra y conozca más niveles de libertad. Por ejemplo, las sanciones han prohibido la salida de emigrantes para trabajar en el extranjero, pero ese era un modo de experimentar más libertad por lo que veían en otros países. ¿Qué política con Corea del Norte prefiere: la del presidente Moon o la del anterior Gobierno conservador? A pesar de su desgraciado escándalo de corrupción, la Administración Park trató bien la cuestión de Corea del Norte porque lo tenía claro. Pero Moon no lo está haciendo bien porque no tiene una idea clara y va contra las sanciones de la ONU. La izquierda ya probó antes el fracaso de la «sunshine policy» (política de acercamiento), pero quiere ayudar económicamente al Norte y Kim Jong-un se está beneficiando de ello. ¿Cómo es la situación actual en Corea del Norte? Hay muchos desertores, ejecuciones y purgas, lo que demuestra que Kim Jong-un tiene miedo. A diferencia de su padre y su abuelo, él toma las decisiones de forma personal sin escuchar a sus asesores y estrategas, por lo que ha cometido grandes fallos en su política. Cuando su tío Jang Song-thaek le recomendó que no acelerara su programa nuclear para no contrariar a China, donde el presidente Xi Jinping acababa de tomar el poder, no le hizo caso y acabó matándolo. Aunque su padre, Kim Jong-il, eliminó a mucha gente, nunca mató a su propia familia, como él ha hecho con su tío y su propio hermano. Como la economía sufre problemas por las sanciones, Kim Jong-un necesita la ayuda del Sur, ya que la gente piensa que el líder no es tan bueno como dice la propaganda y puede haber una revolución o un golpe de Estado. ¿Y una guerra? Hay un 50 por ciento de posibilidades de que estalle una guerra porque EE.UU. se ha preparado para todas las opciones, ya sea instigando una revolución o con una intervención militar. Si fracasan las conversaciones con el Sur, puede haber una guerra.
12-02-2018 | Fuente: abc.es
¿Podrán Soros y el marketing de guerrilla hacer descarrilar el Brexit?
El jueves pasado el gran diario conservador británico The Daily Telegraph publicó una de esas portadas con las que sueñan cada tarde en su espectacular redacción junto a la estación Victoria. «George Soros, el financiero que tumbó la libra, lidera un complot para detener el Brexit». El juramento se habría producido el lunes de la semana pasada en la mansión en Chelsea de Soros, el multimillonario judío de origen húngaro que doblegó la cotización de la libra esterlina en el «miércoles negro» de 1992. En su mesa estaban un pura cepa del europeísmo laborista, Lord Malloch-Brown, el responsable de la agencia de publicidad más poderosa del mundo, Sir Martin Sorrell de WPP, y un puñado de donantes «tories». El objetivo de los alzados: evitar la salida del Reino Unido de la UE. El mes que viene entraremos en los últimos doce meses de la cuenta atrás para el último adiós británico al gran proyecto de integración europeo. Sin embargo, la cercanía de la fecha ha puesto en pie de guerra a los «remainers». En diciembre fue el exprimer ministro laborista, Tony Blair, quien anunció también que pondría pies en pared con la bolsa de la compra ante los tanques de la secesión continental. «La voluntad del pueblo no es algo inmutable, la gente puede cambiar de opinión si cambian las circunstancias», afirmó en una entrevista a la BBC4. Soros y sus huéspedes han anunciado que financiarán desde este mismo mes una campaña millonaria «de marketing de guerrilla», en palabras Malloch-Brown, para intentar ese «cambio de opinión» al que aludía Blair. Tres escenarios Pero, ¿es realista pensar que puede detenerse el Brexit? No parece. «Lo que sabemos es que Theresa May quiere llevar a término el Brexit; que quiere hacerlo en unos términos que funcionen bien para quienes no quieren irse, en el sentido de mantenerse cercanos a Europa; y que esos términos tendrán que ser digeribles para quienes quieren irse, siempre y cuando se arríe la bandera de la UE». Así lo explicó James Harding, exdirector de BBC News y del diario The Times, en un coloquio que mantuvimos recientemente en Madrid. Tres son los escenarios que manejan quienes creen que todavía puede evitarse el divorcio. 1. La vía política. Esta tesis pasaría por una revuelta parlamentaria contra el gobierno May y los «brexiters» más duros. La primera ministra ya ha probado el sabor amargo de la derrota parlamentaria. Pero las divisiones en el bando laborista, muchos de cuyos diputados lo son por circunscripciones donde ganó el «sí» al Brexit, dificultarían que esta vía llegue a sus últimas consecuencias: el derrocamiento del gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones. 2. La vía legal. O un segundo referéndum sobre las condiciones del divorcio que resulten de la negociación (a cara perro, por cierto) que mantienen Londres y Bruselas. Es lo que reclaman muchos de los grupos contrarios al Brexit, pero también el populista Nigel Farage con el objetivo contrario de zanjar para siempre el debate. Tras el susto escocés en septiembre de 2014, muchos británicos ?empezando por la propia May, contraria al Brexit antes del referéndum? han comprendido que las consultas las carga el diablo. Y no tienen mucho apetito para seguir tentando a la suerte. 3. La vía franco-alemana. O el acuerdo entre «países grandes» con la Francia de Macron 1.0 y la Alemania de Merkel 4.0. Un «apaño», en la mejor tradición europea, que conjugue la lógica de la salida con una fórmula intergubernamental de «reingreso» en unos términos aceptables para unos y otros. Un nebuloso escenario situado en algún punto entre el «área económica a la noruega» y el acuerdo de libre comercio de tipo «Canadá Plus», las dos opciones técnicas que parecen barajarse. En todo caso, ¿tendrían derecho a volver a entrar si, en efecto, cambian de opinión, como sueñan Soros y Blair? Tanto Tusk, el presidente del Consejo de la UE, como Juncker, de la Comisión, se muestran magnánimos en ese sentido y mantienen la puerta abierta. Pero el más optimista de entre los europeístas británicos, el exlíder liberal Nick Clegg, se ha dado ya por vencido. «El Brexit ?suave? está muerto», sentenciaba esta semana. ¿Han ganado los «brexiters»? Tenemos doce trepidantes meses para averiguarlo.