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Noticias de politica

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Dos hombres contra Merkel
Con el anuncio del regreso de Martin Schulz a la política nacional alemana, han comenzado a sonar los tambores de guerra en la sede del Partido Socialdemócrata (SPD). Su actual presidente, además de vicecanciller y ministro de Economía en la gran coalición de Berlín, Sigmar Gabriel, es el hombre que más tiempo lleva al frente del partido desde los años de Willy Brandt y quien controla hasta el último resorte de su maquinaria interna. Para colmar su ambición solo le falta llegar a la cancillería y estos últimos cuatro años en el gobierno le han proporcionado una experiencia inestimable, se conoce al dedillo los procesos legislativos en marcha junto con todo su aparataje político y técnico. Solo su pobre carisma supone un serio obstáculo. Con Schulz de vuelta en Berlín, un 64% de los socialdemócratas desean que sea él el candidato contra Merkel, mientras que solo un 27% apoya la candidatura del segundo. La disputa entre ambos podría dar lugar a una batalla interna en el congreso que el SPD celebrará en enero y del que saldrá el candidato a las elecciones de 2017, pero en la directiva del partido aseguran que «no habrá tal guerra» y que «hay trazado un plan cuyos primeros pasos ya se han puesto en marcha». Esos primeros pasos habrían sido colocar al todavía ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, en la Presidencia de la República a partir de 2017, con lo que un político prestigioso que hubiese podido aspirar a la candidatura queda fuera de la ecuación. Un segundo paso habría sido el aterrizaje de Schulz, posiblemente el único socialdemócrata con potencial y suficiente distancia como para plantarle batalla electoral a Merkel, que llega inicialmente para ocupar la vacante en Exteriores. Y hay quienes creen ver otro paso más en el hecho de que Gabriel se haya encargado personalmente de incluir en la disputa al alcalde de Hamburgo, Olaf Scholz, porque recuerda a la cruel jugada de Gabriel en las elecciones de 2013. Pudiendo haber optado por Steinmeier, el partido lanzó entonces contra Merkel al más débil Peer Steinbruck, que después de partirse la cara en una dura campaña de perdedor cantado se esfumó para dejar al presidente del partido todo el poder y los cargos en la gran coalición de gobierno. El caso es que hay un dato que sugiere que, efectivamente, no hay tal lucha fratricida y que el congreso de enero, en el que las bases esperan decidir, será poco más que un teatro al que el candidato llegue ya con todo pactado de antemano. La presidenta de Renania-Norte Westfalia, Hannelore Kraft, ha reconocido que «sí, yo conozco el plan y sé quién va a ser el candidato, pero sobre eso no voy a decir por ahora ni una sola palabra». Fuentes del SPD sugieren que Kraft podría haber dado el visto bueno a una directiva bicefálica en la que Schulz aportaría los votos y Gabriel el control. «El PSOE que salió de Suresnes, con Felipe y Rubalcaba, fue una fórmula de éxito que duró mucho tiempo», sugieren fuentes del SPD, «¿por qué no iba a funcionar en Alemania?». Nueva secretaria general De momento, Gabriel se ha procurado una nueva secretaria general que tiene contento a todo el mundo, Katarina Barley, y ha trasladado a su hombre de confianza y portavoz en el Ministerio de Economía de vuelta a la sede central del partido, la Casa Willy Brandt, además de dejarse hacer fotos por el popular Bild Zeitung en su casa y mientras ayuda a su hija Marie, de cuatro años, a colocar la pegatina correcta en un cuadernillo de princesas. «Sí a veces me gustaría que estuviese aquí para subir la compra, o cuando la niña está cansada y llora por cualquier cosa», comentaba en el mismo reportaje su mujer, Anke, que tiene 39 años y ejerce como dentista, «pero creo que ese sentimiento lo tiene cualquier madre de vez en cuando». Anta la posibilidad de que Gabriel decida presentarse como candidato a la Cancillería alemana contra Merkel, Anke reacciona con sincera despreocupación: «Bueno, actualmente trabaja ya 16 horas al día, así que para nosotras dos la vida seguiría como hasta ahora».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los artistas dan la espalda a Donald Trump para su investidura
El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, no consigue artistas para su investidura pese a su pasado en la televisión y su gusto por convertir todo en un espectáculo. A menos de un mes para la ceremonia, que se celebrará el 20 de enero, el equipo de Trump no ha conseguido ningún cantante de renombre y acumula decenas de rechazos de artistas, entre los que figuran Andrea Bocelli, Elton John y Céline Dion. El magnate, habitual durante décadas en los círculos del famoseo, solo ha logrado confirmar la participación de la popular compañía de baile The Rockettes, del coro mormón Tabernacle y de Jackie Evancho, una adolescente que se hizo famosa al quedar segunda en el concurso televisivo «America's Got Talent». Su pasado como presentador del programa de telerrealidad «The Apprentice» y de su posterior variación «The Celebrity Apprentice» no parece por el momento estar ayudándole. Obama tuvo a grandes estrellas El paupérrimo cartel, a falta de nuevas incorporaciones, contrasta con el que tuvo Obama en su investidura de 2009, cuando estrellas como Beyoncé, Jay Z, Mariah Carey, Alicia Keys, Mary J. Blige y Stevie Wonder no solo cantaron en su honor sino que le expresaron su apoyo con entusiasmo. Dos días antes, además, se organizó un gran concierto frente al Lincoln Memorial en honor de Obama en el que participaron Bruce Springsteen, Mary J. Blige, Jon Bon Jovi, James Taylor, Garth Brooks, John Legend, John Mellencamp, Josh Groban, U2, Usher, Stevie Wonder, Shakira y Beyoncé. El contraste entre las investiduras de Obama y Trump recuerda al que hubo entre las convenciones políticas y las campañas de Hillary Clinton y el magnate. Con Clinton se volcaron estrellas mundiales como Madonna, Kate Perry, Beyoncé y Lady Gaga, mientras que Trump tuvo que recurrir a su familia y a algún famoso de segunda fila como el modelo Antonio Sabàto. Durante la campaña, y fiel a su estilo desafiante, el magnate criticó a los artistas que apoyaban a Clinton y aseguró no necesitarles. Críticas abiertas en Twitter El mismo mensaje repitió este jueves en su cuenta de Twitter, el medio que utiliza para lanzar sus siempre controvertidos mensajes. The so-called "A" list celebrities are all wanting tixs to the inauguration, but look what they did for Hillary, NOTHING. I want the PEOPLE!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 23 de diciembre de 2016"La llamada lista 'A' de personalidades, todos quieren tickets para la investidura, pero mira lo que hicieron por Hillary, nada. Yo quiero a la gente", escribió. En paralelo, sus asesores se han esforzado en quitar importancia al rechazo de los artistas al asegurar en numerosas entrevistas que la investidura no es un festival de música y que lo importante es el discurso de Trump y su relación con los ciudadanos. Entre las numerosas celebridades que han rechazado públicamente participar en la investidura, y por tanto ver asociado su nombre con el del explosivo magnate, están Elton John, Céline Dion, Andrea Bocelli, Garth Brooks, Idina Menzel, Ice T, John Legend, The Chainsmokers, Adam Lambert, David Foster y The Dixie Chicks.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
China protesta por el contenido relacionado con Taiwán del acta de defensa de Estados Unidos
El Gobierno de China ha trasladado este lunes una queja a Estados Unidos después de que Barack Obama promulgara el viernes el Acta de Autorización de Defensa Nacional, que contempla planes para realizar intercambios militares con Taiwán. «Estamos totalmente en contra de la sección relacionada con Taiwán del Acta de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2017»", ha dicho la portavoz del Ministerio de Exteriores, Hua Chunying. «La cuestión de Taiwán depende de la soberanía y la integridad territorial de China, y recae totalmente en los asuntos internos del país», ha recalcado. Así, ha manifestado que «si bien el contenido relacionado con Taiwán del citado acta no tiene poder vinculante, viola gravemente los comunicados conjuntos e interfiere en los asuntos internos de China». «China no va a aceptar esto. Reclamamos a Estados Unidos que cumpla su compromiso con el asunto de Taiwán, que ponga fin a sus intercambios militares y venta de armas a Taiwán, y que evite minar las relaciones bilaterales o la paz y la tranquilidad en el estrecho», ha remachado. A principios de mes, el Gobierno chino emitió una protesta formal tras la conversación entre el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta taiwanesa, Tsai Ing Wen. El Ministerio de Exteriores comunicó esta protesta a la «parte pertinente» del Departamento de Estado norteamericano y recordó que el principio de la «China única» es la base política en las relaciones entre China y Estados Unidos. Desde China se insta a las autoridades estadounidenses a que defiendan esta política y manejen con cuidado la «cuestión taiwanesa» para evitar «perturbaciones innecesarias en las relaciones».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Dimite el ministro de Hacienda y Finanzas de Argentina por diferencias con Macri
El ministro de Hacienda y Finanzas de Argentina, Alfonso Prat-Gay, ha presentado su dimisión al presidente, Mauricio Macri, por sus diferencias con el jefe de la Casa Rosada, según ha informado este lunes «Clarín». De acuerdo con el diario argentino, Prat-Gay sale del Gobierno por la reforma del impuesto sobre la renta. Hacía una semana que los medios de comunicación especulaban con su posible renuncia por este tema. Al parecer, el Ministerio quedaría dividido en dos carteras --Hacienda, por un lado, y Finanzas, por otro--, de las que se harían cargo Nicolás Dujovne y Luis Caputo. Cambio de era política Se trata de la segunda baja en el Gabinete en menos de una semana, después de la dimisión de la titular de Aerolíneas Argentinas, Isela Costantini. Prat-Gay había logrado sobrevivir al cambio de era política que propició el triunfo electoral de Macri tras más de una década de gobiernos «kirchneristas». El país suramericano trata de sobreponerse a una recesión económica más profunda de lo previsto que el Gobierno ha intentado mitigar con una agenda de reformas que ha resultado muy impopular.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Obama asegura que habría ganado a Trump en las últimas elecciones
El presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, cuyo mandato expirará el próximo 20 de enero, se ha mostrado seguro de que habría podido ganar las últimas elecciones al candidato republicano, Donald Trump, que derrotó a la aspirante demócrata, Hillary Clinton. Obama ha concedido una entrevista a su antiguo asesor David Axelrod, producida por la Universidad de Chicago y CNN, en la que afirma que, de haberse podido presentar a los comicios del pasado 8 de noviembre, habría ganado porque su visión sobre la necesidad de un cambio progresivo en la política estadounidense aún cuenta con el apoyo de la mayoría. «Creo que, si me hubiera podido presentar de nuevo, habría movilizado a la mayoría del pueblo estadounidense», ha sostenido. «Lo sé por las conversaciones que he tenido con gente de todo el país, incluso con algunos que no estaban de acuerdo conmigo y que me han dicho: 'el rumbo que has fijado es el correcto'», ha explicado. Fallos de la campaña demócrata Obama ha atribuido la victoria de Trump, no a los méritos del magnate neoyorquino ?«algunos sugerían que era una fantasía» que llegara a la Casa Blanca?, sino a los fallos de la campaña demócrata y a los ataques a Clinton. El todavía líder norteamericano ha criticado que el discurso demócrata dejara fuera a «importantes segmentos» de la población estadounidense, especialmente a los que más han sufrido con la crisis económica y todavía no notan la recuperación. «No hemos comunicado bien que nos preocupamos por esas comunidades, que realmente estamos sufriendo por esas comunidades», y que no nos hemos limitado a presentar «un gran paquete de políticas progresistas al consejo editorial del 'New York Times'», ha reprochado. «Hillary Clinton lo hizo maravillosamente en unas circunstancias realmente difíciles»Barack Obama Sobre Clinton, ha destacado que «lo hizo maravillosamente en unas circunstancias realmente difíciles», aludiendo una vez más a las investigaciones en su contra por el uso del correo electrónico privado para asuntos oficiales del Departamento de Estado. Interrogado sobre su futuro, ha revelado que seguirá viviendo en Washington hasta que su hija pequeña acabe el instituto. Además, planea escribir un libro sobre sus ocho años en la Casa Blanca y participar en la formación de jóvenes líderes demócratas. Obama ha aclarado que permanecerá callado sobre las políticas del Gobierno Trump, salvo que se trate de «cuestiones fundamentales sobre la democracia». «Sigo siendo un ciudadano y eso conlleva derechos y obligaciones», ha remachado.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Abe honra en Pearl Harbor a las víctimas pero no pedirá perdón
El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, y su homólogo estadounidense, Barack Obama, buscan cerrar el círculo de la reconciliación tras un trágico pasado militar. El mandatario nipón protagonizará una ceremonia pública en el Memorial USS Arizona, en la bahía de Pearl Harbor (Hawai), el escenario de un ataque sorpresa el 7 de diciembre de 1941 que propició la entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial. El acto se produce meses después de la histórica visita de Obama a Hiroshima, la ciudad sobre la que la aviación de EE.UU. lanzó la primera bomba nuclear el 6 de agosto de 1945 -Nagasaki sufrió la segunda, tres días después-, en un ataque destructivo que causó decenas de miles de muertos y finiquitó la guerra entre ambos países. Obama no pidió perdón a las víctimas ni al Gobierno japonés en esa ocasión. En el relato oficial de la Segunda Guerra Mundial, el ataque nuclear evitó una invasión mucho más dolorosa para ambas partes. Tampoco se espera que lo haga Abe, que, como el presidente estadounidense, homenajeará a las víctimas y reflexionará sobre los efectos negativos de la tragedia para ambas partes. Según el Gobierno japonés, la visita servirá para «sellar definitivamente la reconciliación histórica» en lo que respecta a la Segunda Guerra Mundial. Abe no es el primer ministro nipón que visita Pearl Harbor. Lo hizo en 1951 Shigeru Yoshida en el viaje de regreso hacia Japón después de acudir a San Francisco a firmar un tratado de normalización de relaciones con EE.UU. También lo hicieron Ichiro Hatoyama, en 1956, y Nobusuke Kishii (abuelo materno del propio Abe), en 1957. Pero fueron visitas de perfil bajo, al contrario que la de Abe, sobre todo por la ceremonia conjunta con el presidente de EE.UU. Ayer, el mandatario japonés hizo una ofrenda floral en el Cementerio Nacional del Pacífico -allí también puso su abuelo una corona hace casi seis décadas- y otro homenaje en un memorial al que se considera el primer piloto kamikaze de la Segunda Guerra Mundial. Hoy visitará junto con Obama el Memorial USS Arizona, en el lugar donde sigue sumergido el acorazado del mismo nombre, donde más estadounidenses perdieron la vida en el ataque a Pearl Harbor. De los 2.403 estadounidenses que fallecieron, 1.102 lo hicieron a bordo de ese buque. Obama y Abe pronunciarán discursos tras la visita. También habrá presencia de veteranos de guerra estadounidenses, un colectivo que ha visto con buenos ojos la visita de Abe. «Es un viaje sanador, que demuestra la fortaleza y la importancia de la alianza entre EE.UU. y Japón», dijo Joseph Chennely, director ejecutivo de Amvets, la asociación de veteranos. Para Obama, será su último encuentro con un mandatario extranjero antes de dejar la Casa Blanca, y una muesca más en su ansia por completar su presidencia con momentos históricos. Abe se modera En el caso de Abe, la visita se enmarca dentro de una evolución hacia un tono más conciliador y constructivo en su política internacional, distinto del comienzo de su mandato. El líder conservador, cercano a posiciones nacionalistas, tiene entre sus objetivos la reforma de la constitución pacifista de Japón, lo que permitiría a sus fuerzas armadas involucrarse en conflictos internacionales. En el pasado, ha confrontado episodios oscuros de la historia de Japón durante su expansionismo militar en la década de 1930, como el esclavismo sexual masivo de mujeres coreanas o la masacre de Nankín, en China. En 2013, despertó las críticas de China, Corea del Sur y EE.UU. por visitar el santuario de Yasukuni, que aloja a algunas criminales de guerra japoneses. Pero en los últimos meses, Abe ha pivotado hacia posiciones más reconciliadoras. El pasado diciembre acordó el pago a Corea del Sur de 9 millones de dólares para el establecimiento de una fundación para el apoyo a antiguas esclavas sexuales y firmó un acuerdo con el mismo país colaboración en inteligencia sobre Corea del Norte. La visita a Pearl Harbor es un paso más en esa dirección, y se produce en un momento de incertidumbre sobre las relaciones entre Japón y EE.UU. El próximo presidente estadounidense, Donald Trump, cuestionó durante la campaña el apoyo y financiación militar de EE.UU. a su gran aliado asiático, diciendo que Japón debería pagar más. Llegó a sugerir que Tokio debería desarrollar su propio arsenal nuclear y en la visita de Obama a Hiroshima pasó al ataque desde Twitter: «¿El presidente Obama va siquiera a hablar del ataque sorpresa a Pearl Harbor mientras está en Japón? Se perdieron miles de vidas estadounidenses». La importancia de las relaciones entre ambos países quedó patente a los pocos días de la victoria de Trump en las elecciones: Abe fue el primer jefe de Gobierno en visitar la Torre Trump y felicitarle por su victoria.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Abe honrará en Pearl Harbor a las víctimas pero no pedirá perdón
El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, y su homólogo estadounidense, Barack Obama, buscan cerrar el círculo de la reconciliación tras un trágico pasado militar. El mandatario nipón protagonizará una ceremonia pública en el Memorial USS Arizona, en la bahía de Pearl Harbor (Hawai), el escenario de un ataque sorpresa el 7 de diciembre de 1941 que propició la entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial. El acto se produce meses después de la histórica visita de Obama a Hiroshima, la ciudad sobre la que la aviación de EE.UU. lanzó la primera bomba nuclear el 6 de agosto de 1945 -Nagasaki sufrió la segunda, tres días después-, en un ataque destructivo que causó decenas de miles de muertos y finiquitó la guerra entre ambos países. Obama no pidió perdón a las víctimas ni al Gobierno japonés en esa ocasión. En el relato oficial de la Segunda Guerra Mundial, el ataque nuclear evitó una invasión mucho más dolorosa para ambas partes. Tampoco se espera que lo haga Abe, que, como el presidente estadounidense, homenajeará a las víctimas y reflexionará sobre los efectos negativos de la tragedia para ambas partes. Según el Gobierno japonés, la visita servirá para «sellar definitivamente la reconciliación histórica» en lo que respecta a la Segunda Guerra Mundial. Abe no es el primer ministro nipón que visita Pearl Harbor. Lo hizo en 1951 Shigeru Yoshida en el viaje de regreso hacia Japón después de acudir a San Francisco a firmar un tratado de normalización de relaciones con EE.UU. También lo hicieron Ichiro Hatoyama, en 1956, y Nobusuke Kishii (abuelo materno del propio Abe), en 1957. Pero fueron visitas de perfil bajo, al contrario que la de Abe, sobre todo por la ceremonia conjunta con el presidente de EE.UU. Ayer, el mandatario japonés hizo una ofrenda floral en el Cementerio Nacional del Pacífico -allí también puso su abuelo una corona hace casi seis décadas- y otro homenaje en un memorial al que se considera el primer piloto kamikaze de la Segunda Guerra Mundial. Hoy visitará junto con Obama el Memorial USS Arizona, en el lugar donde sigue sumergido el acorazado del mismo nombre, donde más estadounidenses perdieron la vida en el ataque a Pearl Harbor. De los 2.403 estadounidenses que fallecieron, 1.102 lo hicieron a bordo de ese buque. Obama y Abe pronunciarán discursos tras la visita. También habrá presencia de veteranos de guerra estadounidenses, un colectivo que ha visto con buenos ojos la visita de Abe. «Es un viaje sanador, que demuestra la fortaleza y la importancia de la alianza entre EE.UU. y Japón», dijo Joseph Chennely, director ejecutivo de Amvets, la asociación de veteranos. Para Obama, será su último encuentro con un mandatario extranjero antes de dejar la Casa Blanca, y una muesca más en su ansia por completar su presidencia con momentos históricos. Abe se modera En el caso de Abe, la visita se enmarca dentro de una evolución hacia un tono más conciliador y constructivo en su política internacional, distinto del comienzo de su mandato. El líder conservador, cercano a posiciones nacionalistas, tiene entre sus objetivos la reforma de la constitución pacifista de Japón, lo que permitiría a sus fuerzas armadas involucrarse en conflictos internacionales. En el pasado, ha confrontado episodios oscuros de la historia de Japón durante su expansionismo militar en la década de 1930, como el esclavismo sexual masivo de mujeres coreanas o la masacre de Nankín, en China. En 2013, despertó las críticas de China, Corea del Sur y EE.UU. por visitar el santuario de Yasukuni, que aloja a algunas criminales de guerra japoneses. Pero en los últimos meses, Abe ha pivotado hacia posiciones más reconciliadoras. El pasado diciembre acordó el pago a Corea del Sur de 9 millones de dólares para el establecimiento de una fundación para el apoyo a antiguas esclavas sexuales y firmó un acuerdo con el mismo país colaboración en inteligencia sobre Corea del Norte. La visita a Pearl Harbor es un paso más en esa dirección, y se produce en un momento de incertidumbre sobre las relaciones entre Japón y EE.UU. El próximo presidente estadounidense, Donald Trump, cuestionó durante la campaña el apoyo y financiación militar de EE.UU. a su gran aliado asiático, diciendo que Japón debería pagar más. Llegó a sugerir que Tokio debería desarrollar su propio arsenal nuclear y en la visita de Obama a Hiroshima pasó al ataque desde Twitter: «¿El presidente Obama va siquiera a hablar del ataque sorpresa a Pearl Harbor mientras está en Japón? Se perdieron miles de vidas estadounidenses». La importancia de las relaciones entre ambos países quedó patente a los pocos días de la victoria de Trump en las elecciones: Abe fue el primer jefe de Gobierno en visitar la Torre Trump y felicitarle por su victoria.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Macri destituye a su superministro de Hacienda, Prat-Gay
Los rumores existían pero pocos pensaban que podían hacerse realidad en estas navidades. Todavía con el turrón atragantado, el ahora exministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, recibió la noticia en forma de petición oficial: el presidente quería su dimisión. Mauricio Macri llevaba tiempo masticando la idea y, finalmente, aprovechó estos días de vacaciones (de verano austral) para adoptar una decisión de gran impacto dentro y fuera de Argentina. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, lo dijo en términos que buscaban evitar interpretaciones diferentes a las deseadas por el Gobierno: «No se trató de diferencias sobre política económica. Se trató, en todo caso, de una discusión del diseño organizativo del Gobierno». Dicho esto, insistió en aclarar que había divergencias en el «proceso de toma de decisiones. No son discusiones de fondo y de política económica», añadió. Para redondear la explicación, concluyó que eran «más incomodidades» sobre «cómo mejorar» y «garantizar una coherencia y consistencia de un equipo» que visiones diferentes sobre cómo manejar la economía. En palabras de otro miembro de la gestión de Macri, la verdad es que «Alfonso estuvo por debajo de las expectativas, no supo integrarse al equipo, no tiene compromiso real con el proyecto y es un egocéntrico que boicotea las iniciativas que no comparte». Las diferencias sobre el diseño de funcionamiento del equipo terminaron de convencer a Macri para hacer un cambio ?el primero de un Gobierno que acaba de cumplir un año? y despedir a Prat Gay. El exministro fue el hombre clave en la salida, en términos absolutos, de Argentina del cese de pagos, también fue el artífice de terminar con el doble mercado de cambio, levantar el cepo que impedía a los argentinos comprar libremente divisas y, en palabras de Marcos Peña, lograr «la normalización de las relaciones financieras», tras la la larga década de aislamiento kirchnerista. Ministerio dividido Con la renuncia de Prat Gay el ministerio quedará dividido en dos. Por un lado, el de Hacienda con Nicolás Dujovne al frente y el de Finanzas que estará bajo la supervisión de Luis Caputo, ambos hombres de confianza de Macri. La destitución de Prat Gay fortalece la figura de Marcos Peña y del circulo estrechísimo de economistas que rodea al presidente de Argentina. Pese a los formidables logros iniciales de Prat Gay, la economía del país no logra despegar, la lluvia de inversiones nunca se produjo y la inflación trepó al 40 por ciento. En la Casa Rosada recuerdan que el país, hace apenas un año, era un desastre bajo la presidencia de Cristina Fernández, y «nosotros no hacemos milagros», repiten. Las previsiones del Ejecutivo contemplan para 2017, año de elecciones legislativas, una inflación del 17 por ciento y un descenso progresivo de esta hasta 2019.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El presidente rumano rechaza la propuesta de los socialdemócratas para formar Gobierno
El presidente de Rumanía, Klaus Iohannis, ha rechazado este martes encargar la formación de un nuevo Gobierno a Sevil Shhaideh, propuesta como primera ministra por los socialdemócratas, vencedores de las elecciones legislativas del pasado 11 de diciembre, ha informado la agencia Mediafax. «He sopesado cuidadosamente los argumentos a favor y en contra, y he decidido no nombrar a Sevil Shhaideh», ha explicado Iohannis a la prensa. El presidente ha añadido que ha pedido al Partido Socialdemócrata (PDS) y a su socio, la Alianza de las Libertades Democráticas por Europa (ALDE), que hagan una nueva propuesta. Tras ganar cómodamente los comicios, el líder del PSD, Liviu Dragnea, dejó entrever que deseaba ser designado primer ministro, pero no puede por haber sido condenado por fraude electoral en los comicios de 2012. Iohannis insistió en que no nombraría a ninguna persona que haya recibido una sentencia judicial, como prevé una ley aprobada en 2001. En consecuencia, el PDS propuso, el pasado día 21, a Shhaideh, exministra de Desarrollo Regional, como jefa del nuevo Gobierno. «Si es designada será primera ministra, pero la responsabilidad política recaerá sobre mí», señaló Dragnea entonces. Iohannis no ha explicado este martes las razones por las que no acepta nombrar a Shhaideh, que, de fe musulmana y perteneciente a la minoría tartara, hubiese sido la primera mujer en acceder a la jefatura de Gobierno en la historia de Rumanía. Tras las legislativas del 11 de diciembre, el PDS, que se quedó a 12 escaños de la mayoría absoluta al obtener 221 de los 465 asientos de la Cámara, ha anunciado que formará una coalición con la ALDE, del ex primer ministro Calin Popescu Tariceanu, que logró 29 escaños. Los dos partidos de centro derecha, el Partido Nacional Liberal (PNL) y la Unión Salvar Rumanía (USR), consiguieron 99 y 43 diputados, respectivamente. La Unión Democrática Maghiara de Rumanía (UDMR), la minoría húngara, obtuvo con 30 escaños, mientras que el Partido Movimiento Popular (PMP), del expresidente Traian Basescu, entró en el Parlamento con 26.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Abe busca en su visita a Pearl Harbor anclar la alianza militar con EE.UU.
Shinzo Abe y Barack Obama han protagonizado una ceremonia histórica que podría significar un punto de inflexión en la relación entre ambos países. Por primera vez, un primer ministro de Japón acudía al Memorial USS Arizona, en la bahía de Pearl Harbor, para homenajear a las víctimas estadounidenses del ataque por sorpresa que precipitó la entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial. Lo hacía de la mano del presidente norteamericano, con quien Abe ha fortalecido una alianza clave para ambos países y que ahora entra en un periodo de incertidumbre: Obama entrega las llaves de la Casa Blanca a Donald Trump el próximo 20 de enero, y la impresivibilidad de la política exterior del presidente electo afecta también a Japón. El acto de ayer se negoció durante meses, aunque no se anunció hasta hace pocas semanas. Supone en cierta manera la contrapartida del Gobierno japonés a la histórica visita de Obama a Hiroshima de hace siete meses. Era el primer presidente de EE.UU. en recorrer el escenario de la primera de las dos bombas nucleares que el país lanzó en agosto de 1945 para cerrar la Segunda Guerra Mundial. Obama no pidió perdón a las víctimas de esa masacre, pero sí las homenajeó y habló de los peligros de las armas nucleares y de la necesidad de avanzar en la no proliferación, en un discurso que fue muy bien recibido en Japón. En su mejor momento La ceremonia de ayer es el colofón a los esfuerzos de Obama y Abe por afianzar la relación entre ambos países, que, según los expertos, vive su mejor momento desde el final de la guerra. Obama y Abe eran aliados improbables para ahondar esta alianza: el presidente estadounidense es un liberal de centro izquierda, defensor del multilateralismo en las relaciones internacionales, mientras que Abe es un líder conservador cercano a posiciones nacionalistas y promilitares que quedaron relegadas en Japón tras la derrota en la II Guerra Mundial. La situación geoestratégica en la región Asia-Pacífico les ha empujado a promover esa alianza. El expansionismo económico y militar de China y la creciente amenaza nuclear de Corea del Norte están detrás de ello. Washington ha presionado para que Japón y Corea del Sur -cuyas heridas de su pasado militar siguen abiertas- mejoren su relación: Japón llegó a un entendimiento para compensar a las mujeres coreanas víctimas de esclavismo sexual durante la guerra y firmaron un acuerdo para compartir inteligencia sobre Corea del Norte. EE.UU. además ha reforzado su papel como paraguas militar de Japón. En una visita a Tokio en 2014, Obama reafirmó que los tratados internacionales entre EE.UU. y Japón obligaban a su Gobierno a defender a su socio asiático en su conflicto por las islas de Senkaku, que China disputa. Era la primera vez que un presidente estadounidense lo decía de forma explícita, en un momento en el que Washington también se enfrentaba a China por su expansionismo en las islas del Mar de China Meridional. Por su parte, Abe amplió el apoyo a las bases militares de EE.UU. en Okinawa, a pesar de la mucha oposición popular contra ellas, y ha participado en la lucha contra Daesh, a través de ayuda no militar. Acuerdo Transpacífico En el plano económico, tanto Obama como Abe han impulsado con fuerza el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), con el objetivo de establecer una región comercial que frene el tsunami económico de China. Ambos se jugaban parte de su capital político en esta apuesta, ya que el TPP -como se pudo ver en las elecciones de EE.UU.- es impopular en ambos países. El gesto de ayer de Abe es también un intento de reforzar su compromiso con EE.UU. ante la inminente llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Como en otros asuntos de política exterior, la incertidumbre reina ante la postura que Trump tomará sobre Japón y Asia. Tanto en la campaña como en sus semanas como presidente electo, Trump ha desplegado agresividad contra China: ha amenazado con gravar con tarifas a sus productos y ha cuestionado la política de «una sola China». Tener a EE.UU. como socio combativo con China podría ser un arma de doble filo para Japón: serviría para contener el expansionismo de Pekín, pero también podría suponer riesgos si China responde con la misma hostilidad y la región se desestabiliza. Además, Trump ha cuestionado la protección militar que EE.UU. da a Japón, sugiriendo que se gasta demasiado en ello y que tanto el Gobierno nipón como Corea del Sur podrían desarrollar su propio arsenal nuclear. Abe ha dejado claro que quiere prolongar una alianza estable bajo la Administración Trump. Fue el primer mandatario en visitarle en la Torre Trump tras su victoria electoral -«es un líder en el que podemos confiar», dijo entonces- y tiene previsto otro encuentro en Washington poco después de su jura como presidente el próximo 20 de enero. Pero los derroteros que tome la política de Trump sobre Japón siguen siendo una incógnita.