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Noticias de politica

10-10-2018 | Fuente: abc.es
Más de 21 dimisiones y ceses han sacudido a la Administración Trump en menos de dos años
La hasta ahora embajadora de Estados Unidos en las Naciones Unidas, Nikki Haley, se convirtió este martes en la última alto cargo del gobierno de Donald Trump en dejar su puesto, tras hacer pública su carta de renuncia fecha en el 3 de octubre en la que destacó que durante su gestión en la ONU se lograron las sanciones a Corea del Norte y que obligaron al régimen a negociar una desnuclearización también el embargo de armamento a Sudán de Sur, la defensa a Israel y la denuncia hacia los líderes de Irán, Cuba y Venezuela. Su comparecencia en la Casa Blanca no dejó claro el por qué de su renuncia. «Nikki solo quiero decirte que te vamos a extrañar», dijo Trump en el encuentro. Sally Q. Yates, secretaria de Justicia El presidente Trump despidió en la noche del 30 de enero de 2017 a la secretaria de Justicia en funciones, Sally Q. Yates, después de que esta ordenara a los fiscales federales no cumplir con la orden ejecutiva que prohíbe la entrada al país de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana y suspende el programa nacional de refugiados con alcance mundial. Michael Flynn, Seguridad Nacional Michael Flynn, asesor en materia de seguridad nacional, presentó su dimisión el 13 de febrero de 2017 después de pasar las últimas horas en la cuerda floja. Flynn era el protagonista de un escándalo por haber mantenido conversaciones con Rusia sobre las sanciones que había impuesto el anterior Gobierno de EE.UU., cuando todavía Trump no había jurado su cargo y Barack Obama seguía en la Casa Blanca James Comey, director del FBI El exdirector del FBI James Comey fue despedido el 9 de mayo de 2017 por sus desavenencias con Trump. Ante el Comité de Inteligencia del Senado, el hombre del que dependió la investigación de la trama rusa sacó a la luz las entrañas del poder y mostró la peor cara de Donald Trump. Le acusó de mentir y difamar, de intentar «darle directrices» para desviar la investigación sobre el teniente general Michael Flynn. Anthony Scaramucci, director de Comunicación El director de comunicación de la Casa Blanca, Anthony Scaramucci, ha renunciado al cargo el 31 de julio de 2017, que asumió hace diez días, un periodo muy corto pero marcado por sus polémicas declaraciones y su agresiva guerra contra las filtraciones. El presidente de EE.UU. decidió prescindir de Scaramucci siguiendo el consejo de John Kelly, que considera que Scaramucci no era lo suficientemente disciplinado y había perdido credibilidad. Steve Bannon, asesor ideológico La destitución de Steve Bannon, el antiguo editor de Breitbart, como jefe de estrategia de Trump, marca el espectacular ascenso y caída de un ideólogo ultraconservador al que algunos consideraban el verdadero poder detrás del trono. Tras cargar con la mayor parte de la culpa por el fracaso del veto migratorio propuesto por el presidente, Bannon llevaba meses fuera de los focos. Se especulaba con que su creciente notoriedad había provocado la ira de Trump. Sebastian Gorka, asesor antiterrorista Sebastian Gorka, asesor antiterrorista del presidente de Estados Unidos Donald Trump presentó su dimisión el 25 de agosto de 2017 porque se encontraba insatisfecho con el estado actual de la Administración. Tenía objeciones respecto a la política exterior de Trump y las medidas antiterroristas. Tom Price, secretario de Salud El secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Tom Price, presentó el 29 de septiembre de 2017 su dimisión, la cual fue aceptada por el presidente Trump. El mandatario estaba evaluando la posibilidad de despedir a Price a raíz del escándalo suscitado por el uso de aviones privados para viajes oficiales, causando un gasto de miles de dólares a las arcas del Estado. Hope Hicks, directora de Comunicaciones Hope Hicks, la directora de Comunicaciones de la Casa Blanca y vieja asesora del presidente, renunció a su cargo el 1 de marzo de 2019 tras testificar sobre la trama rusa. La noticia llega un día después de que la consejera del presidente testificara durante alrededor de ocho horas ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes en el marco de las investigaciones sobre la posible coordinación de la campaña de Trump con el Gobierno ruso para influir en los comicios de 2016. Rex Tillerson, secretario de Estado La destitución del secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson el 13 de marzo de 2018 mientras este se encontraba en un viaje fuera del país es una clara muestra de desprecio y rencor. Tillerson se negó a apoyar la posición que Trump asumió tras los ataques de motivación racial en Charlottesville, Virginia. ?El presidente habla por sí mismo? fue todo lo que Tillerson pudo ofrecer.
10-10-2018 | Fuente: abc.es
Trump, ante los rumores que sitúan a su hija como nueva embajadora de EE.UU. ante la ONU: «Ivanka sería increíble»
En un giro marca de la casa, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró ayer ante Nikki Haley que la embajadora de EE.UU. ante la ONU había dado «más glamour» al cargo. Si esa es la línea que sigue el presidente de EE.UU., quizá haga buenos los rumores más excéntricos que ayer corrían en EE.UU.: la próxima diplomática en la organización internacional podría ser su hija, Ivanka Trump. O su yerno, Jared Kushner. O «Jarvanka», la contracción por la que se conoce al matrimonio más cercano al poder en EE.UU. Parte de la culpa la tiene la propia Haley, que se deshizo en elogios hacia la familia presidencial. De Kushner dijo que es un «genio escondido» y de Ivanka, «una gran amiga». Ambos, aseguró, «han hecho muchas cosas entre bambalinas» y añadió que «somos un mejor país porque están en la Administración». «He escuchado muchos nombres (para ocupar el cargo). He escuchado el de Ivanka. Creo que Ivanka sería increíble (..). Ivanka sería dinamita», dijo Trump en declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca antes de subir a su helicóptero rumbo a Iowa. «Eso no significa que vaya a nombrarla, porque me acusarían de nepotismo, a pesar de que no estoy seguro de que haya alguien más competente que ella en el mundo», agregó. Es difícil pensar que el Senado, que tendría que confirmar la elección de la familia presidencial para un puesto del Gabinete, aceptara el nombramiento. La propia Ivanka quiso zanjar del todo las especulaciones al escribir en su cuenta de Twitter que es «un honor trabajar en la Casa Blanca junto a tantos y tan buenos colegas». «Sé que el presidente nominará a un sustituto formidable para la embajadora Haley. Esa sustituta no seré yo», añadió Ivanka. It is an honor to serve in the White House alongside so many great colleagues and I know that the President will nominate a formidable replacement for Ambassador Haley. That replacement will not be me.? Ivanka Trump (@IvankaTrump) 9 de octubre de 2018Otras opciones más convencionales serían Dina Powell, ex vice asesora nacional de seguridad, que estuvo un año en la Administración Trump antes de regresar a la empresa privada, donde ahora es un alto cargo del banco de inversión Goldman Sachs. ¿Por qué dimite Haley? Sobre su dimisión, Haley solo ha dicho que quiere echarse a un lado para que entre alguien «con la misma energía», pero las especulaciones son variadas: desde problemas con Trump a su deseo de ganar más dinero fuera del Gobierno. Lo que es indiscutible es que la salida le coloca en buena posición para futuras aventuras políticas.
10-10-2018 | Fuente: abc.es
El juez de Trump crea un equipo de mujeres
La primera decisión del nuevo juez del Tribunal Supremo de EE.UU., Brett Kavanaugh, ha sido crear un equipo de apoyo legal compuesto únicamente de mujeres -cuatro-, la primera vez que esto sucede en la historia de la más alta instancia judicial del país. Es un gesto casi electoralista, la decisión de alguien que quiere reparar un daño de tipo político a una institución que por definición no debería verse afectada por esos vaivenes. Ayer, Kavanaugh participó por primera vez en las vistas del tribunal, preguntando activamente a los procuradores y abogados en un caso sobre condenas en delitos de robo. Que Kavanaugh y el presidente que lo eligió, Donald Trump, se hayan visto obligados a lanzar ese tipo de guiños al electorado femenino obedece a la crisis provocada por las varias acusaciones de agresión sexual contra el juez, de las que el FBI le ha exonerado en una rápida investigación, pero que siguen muy presentes en la vida política de EE.UU. En menos de un mes, el 6 de noviembre, habrá elecciones legislativas, y los sondeos prevén una mayoría de los demócratas, que sopesan recusar al juez si logran controlar la Cámara de Representantes. Los republicanos creen que el giro conservador que Kavanaugh le puede dar a la corte puede ser decisivo en su intento de revocar decisiones polémicas como la legalización del aborto de 1973. De hecho, Trump hizo campaña prometiendo que sólo elegiría a magistrados conservadores para el Supremo, rompiendo la tradición de buscar candidatos centristas de consenso. El nuevo juez fue confirmado por el Senado el sábado con el menor número de votos de la historia: 50, con una inmensa mayoría de apoyo republicano y solo un voto demócrata. Mientras Kavanaugh asistía a su primera vista en el Supremo, afuera un grupo de mujeres se manifestaba contra él, un hecho poco común en una institución tradicionalmente al margen de elecciones.
10-10-2018 | Fuente: abc.es
La Liga vuela en las encuestas mientras que la prima de riesgo se dispara a 300 puntos
Los populistas italianos se proponen cambiar las reglas de la Unión Europea, así como el orden político europeo regido hasta ahora sobre todo por populares y socialistas. Cuentan para ello con un alto consenso en Italia y pretenden que su euroescepticismo se extienda igualmente a otros países europeos, confiando en una notable victoria en las elecciones europeas de mayo próximo. En las encuestas, la Liga, del ministro del Interior, Matteo Salvini, prácticamente ha duplicado el porcentaje de votos obtenido hace siete meses en las elecciones del 4 de marzo. En el nordeste de Italia, feudo tradicional de la Liga, el partido del vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior alcanza el 48,4 % en intención de voto, según datos de una encuesta del instituto Ipsos publicados por el Corriere. En el sur, donde la Liga solo tenía un porcentaje simbólico, ahora llega al 22 %, mientras a nivel nacional se sitúa en el 34 %, prácticamente el doble que en los comicios de marzo. Retrocede algo el Movimiento 5 Estrellas, que forma la coalición de gobierno con la Liga: Baja cuatro puntos desde marzo y llega al 28,5 %. Objetivo: Cambiar Europa Los líderes de la Liga y del Movimiento 5 Estrellas están «más interesados en cambiar los equilibrios europeos antes que construir un nuevo equilibrio económico italiano; han comprendido que no pueden conseguir el segundo objetivo si no han logrado el primero», afirma Sergio Fabbrini, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Luiss de Roma. Los vicepresidentes Matteo Salvini y Luigi Di Maio han elaborado unos presupuestos del Estado para el año próximo pensando en sus propios electores antes que en los mercados o en la Comisión Europea. Todos los grupos sociales que siguen a la Liga y el Movimiento 5 Estrellas han sido agraciados con diversas partidas de los presupuestos, sobre todo en los capítulos de impuestos, pensiones y subsidio de desempleo. No preocupa a los populistas que esos presupuestos expansivos, con consecuencias económicas negativas para el país, sean suspendidos por la Comisión Europea, algo muy probable por el riesgo que supone haber fijado el déficit en el 2,4 % con relación al PIB. Si finalmente la Comisión rechaza los presupuestos, los dos partidos populistas utilizarán esa decisión como arma electoral contra Bruselas, haciendo responsable a la Comisión de los problemas sociales y económicos de Italia. La jugada de los populistas italianos está clara. Las elecciones para el Parlamento Europeo del próximo mayo son una etapa crucial para su estrategia. La constelación de los llamados partidos «soberanistas» se extiende a casi todos los países europeos que enviarán a sus representantes al Parlamento de Estrasburgo. Las encuestas señalan que todos ellos juntos no constituirán la mayoría del Parlamento, pero sí pueden tener un buen número de escaños hasta el punto de condicionar la nueva Comisión Europea y el Parlamento, dos instituciones en las que hasta ahora se han repartido protagonismo y han llevado siempre la voz cantante populares y socialistas. Los populistas están seguros de poder cambiar ese tradicional equilibrio de poderes.
10-10-2018 | Fuente: abc.es
Dimite Nikki Haley, la cara amable del «trumpismo»
Las dimisiones, despidos o una mezcla de ambos no son novedad en el Gobierno de Donald Trump. Una treintena de salidas de altos cargos -incluidos media docena de miembros del Gabinete- en menos de dos años de presidencia han sacudido periódicamente a la Administración Trump. El adiós de Nikki Haley, que ayer anunció su abandono como embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas, sí tuvo algo novedoso: no estuvo envuelto en drama ni en grandes polémicas. Haley, una política hábil con grandes ambiciones, abandona el «trumpismo» entre sonrisas, vítoreada por su jefe y con una imagen positiva en buena parte del país. Una salida limpia de una presidencia volcánica que le deja intacta para futuras aventuras políticas. El anuncio del adiós de Haley fue por sorpresa. Nada hacía presagiar que la embajadora dejara su cargo cuando todavía no se ha cumplido la mitad del primer mandato de Trump y sin que haya sido protagonista de grandes controversias en una presidencia atiborrada de ellas. Las explicaciones de Haley, ofrecidas en una comparecencia junto a Trump en el Despacho Oval, no fueron contundentes. «Es importante que los cargos gubernamentales entiendan cuándo hay que echarse a un lado», dijo desde la Casa Blanca. «Lo he dado todo en estos últimos ocho años y creo que a veces es bueno que entre otra gente que ponga la misma energía y poder en ello», añadió sobre el tiempo que ha sido gobernadora de Carolina del Sur y su destino diplomático ante Naciones Unidas. «La verdad es que quiero que esta administración y este presidente tenga la persona más fuerte para la lucha». Trump se deshizo en elogios hacia Haley: «Ha sido muy especial para mí», «ha hecho un trabajo increíble», «es una persona fantástica», «entiende de qué va esto», «te echaremos de menos»? La embajadora respondió asegurando que ha sido «el honor de mi vida» trabajar para Trump, «una bendición» y que, con la política exterior del presidente, «ahora a EE.UU. se le respeta». El presidente aseguró que Haley ya le había adelantado hace seis meses que quería dejar el cargo a finales de este año y anunció que se anunciará un sustituto «en las dos o tres próximas semanas». Las flores que se lanzaron el uno al otro no ocultan que Trump y Haley han tenido diferencias. La embajadora ha sido una voz crítica con Rusia, en la línea tradicional del republicanismo, diferente a la política laxa que favorece Trump, que ha pasado de puntillas ante las evidencias de las interferencias de Moscú en las elecciones presidenciales que él ganó, ha buscado moderar las sanciones contra autoridades y empresas rusas y ha favorecido el acercamiento a Vladimir Putin, rematado con la cumbre entre ambos en Helsinki el año pasado. Su principal choque en este capítulo fue cuando el pasado abril Haley anunció sanciones a compañías rusas que habían colaborado en el arsenal de armas químicas de Siria. La Casa Blanca contradijo su anuncio, desechó las sanciones y un alto cargo aseguró que la embajadora sufrió «una confusión momentánea». «Con todo respeto, yo no me confundo»; respondió con personalidad Haley. Más allá de estos roces, Haley ha desplegado con vehemencia la política exterior de Trump en la ONU: atacó a Corea del Norte cuando el presidente intercambia insultos con Kim Jong-un, ha sido el azote de lo que ella ha llamado «el prejuicio antiisraelí» en la organización internacional, ha sacado al país de la Comisión de Derechos Humanos y ha sido una defensora feroz de la salida de EE.UU. del acuerdo con Irán, una de las grandes líneas exteriores de Trump. En el último año, sin embargo, su perfil político había perdido brillo. Haley gozó de mucho protagonismo en el año escaso que Rex Tillerson, un empresario que rehuía la atención pública, estuvo como secretario de Estado. La llegada de Mike Pompeo como jefe diplomático de EE.UU. y de John Bolton, un diplomático agresivo que tuvo su cargo en la ONU bajo la presidencia de George W. Bush, como asesor de seguridad nacional, redujeron su poder de decisión y su influencia sobre Trump. «No tengo nada decidido sobre qué haré a partir de ahora», aseguró Haley en la comparecencia. Lo que nadie duda es de que, antes o después, volverá a la política, después de haberse convertido en un valor en alza en el partido republicano en sus años de gobernadora y salir de la Administración Trump apenas sin mácula. «No me voy a presentar a las elecciones de 2020», insistió para desechar rumores sobre una candidatura contra Trump. «Prometo que lo que haré es hacer campaña por est»?, dijo señalando a Trump. El valor de esas promesas es discutible, pero no lo es la importancia del momento en el que dice adió. Se produce al día siguiente de la jura de Brett Kavanaugh como juez del Tribunal Supremo, después de que el elegido por Trump tuviera un proceso de confirmación sacudido por acusaciones de ataques sexuales y de que el propio presidente se mofara de una de las acusadoras y de sus alegaciones. Haley ha sido una de las pocas voces discordantes en el «trumpismo»: «Hay que escuchar a esas mujeres», llegó a decir sobre las acusaciones de agresiones sexuales que recibió el propio Trump durante la campaña. Haley es una excepción en el Gobierno de Trump por ser mujer -hay cinco-, pero, sobre todo, por tener el favor de la opinión pública. En una encuesta de abril de la Universidad Quinnipiac la colocaba como la mejor valorada del Gobierno, con una aprobación del 63%, unos números con los que Trump solo puede soñar. Quizá en el futuro Haley sea su pesadilla política.
09-10-2018 | Fuente: elpais.com
?Me preocupa el populismo en casi todos los países de la UE?
El primer ministro finlandés rechaza en Madrid la política de bloqueo a los extremistas
09-10-2018 | Fuente: abc.es
Cuando Bolsonaro admiraba a Hugo Chávez: «Es la esperanza de América Latina»
Cuando percibió que su popularidad aumentaba y que tenía verdaderas posibilidades de volverse presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro dio un giro en sus pensamientos estatistas, nacionalistas e incluso chavistas, que formaron su trayectoria política. La memoria de internet ha traído a la luz pensamientos contradictorios del líder, que pese a ser un «outsider» para muchos, tiene un largo camino de casi tres décadas en la política nacional. «Es la esperanza para América Latina y me encantaría que esta filosofía llegase a Brasil», declaró Bolsonaro sobre nada más y nada menos que el entonces candidato a la presidencia, Hugo Chávez. En una entrevista al diario O Estado de São Paulo, en 1999, Bolsonaro comparó a Chávez al mariscal Humberto Castelo Branco, primer presidente de la dictadura militar (1964-85), régimen que aún defiende. «Creo que él (Chávez) hará lo que los militares hicieron en Brasil en 1964, con mucho más fuerza», resaltó, negando que fuese contra el comunismo. «Él no es anticomunista y yo tampoco. En verdad, no hay nada más cercano al comunismo que el medio militar», explicó el entonces diputado. Otro político venido a menos, muy admirado por Bolsonaro, es el peruano Alberto Fujimori, que cerró el congreso de su país con apoyo de las Fuerzas Armadas, en 1992, y acusado dentro y fuera del país por violaciones de derechos humanos. «Por su coraje, quiero alabar ahora al excelentísimo Sr. Presidente del Perú, Alberto Fujimori, que implantó en su país como forma de contener la explosión demográfica, la esterilización voluntaria», dijo en 1998. Fujimori, que fue presidente entre 1990 y 2000, fue denunciado por torturas, asesinatos y por esterilizar, sin consentimiento, a más de 300.000 mujeres. Aliado de Lula La prensa ha revivido los momentos en los que Bolsonaro fue hasta favorable a su actual enemigo, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. En 2003, cuando el gobierno Lula comenzaba, el actual candidato defendió el nombramiento de un ministro comunista al ministerio de Defensa. «Las cosas cambiaron. Hoy los comunistas beben whisky, viven bien y van a la piscina», dijo a Folha de São Paulo sobre el cargo concedido a Aldo Rebelo, presidente del Partido Comunista de Brasil. Otro tema que le asombra es que pese a valerse de la democracia, postulando a cargos desde 1990, Bolsonaro siempre fue explícito en decir que no cree en el sistema y que el único camino posible sería una guerra civil. «Solo cambiará, lamentablemente, cuando partamos a una guerra civil, y haciendo un trabajo que el régimen militar no hizo, matando unos 30 mil, comenzando por FHC (el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso)», afirmó en una entrevista de 1999 que se ha vuelto viral en youtube. En esos tiempos, Bolsonaro fue aliado de Lula, a quien apoyó en tres candidaturas presidenciales, hasta 2002. «Quiero alabar la posición de Lula en la comisión de relaciones exteriores. Informaré a mis veinte mil militares, que tienen internet, la propuesta del presidenciable para que cada uno decida su voto», dijo en 2002, en apoyo a Lula. Con la rapidez de las redes y los efectos que eso puede tener en su campaña, Bolsonaro ha usado videos para desmentir sus simpatías contra la izquierda y el comunismo, diciendo que es normal que las personas cambien. Sobre sus propuestas nacionalistas y estatizantes, Bolsonaro dice que ahora es un liberal en la economía, conservador en las costumbres.
09-10-2018 | Fuente: abc.es
Condecoran a la pareja que dedicó su vida a «cazar» a criminales nazis
Los esposos «cazadores de nazis» Klarsfeld fueron condecorados ayer lunes en París por el presidente de Francia, Emmanuel Macron. Serge Klarsfeld recibió la Gran Cruz de la Legión de Honor. Durante una ceremonia íntima con sus familiares, y con la presencia del gran rabino de Francia, Haïm Korcia, Emmanuel Macron aprovechó la ocasión para recordar su recorrido en un discurso. Nacido el 17 de septiembre de 1935 en Bucarest, Rumanía, Serge Klarsfeld escapó de milagro de la Gestapo en 1943 en Niza, en el sur de Francia, donde sus padres se refugiaron. Naturalizado francés en 1950, empezó en París estudios de Historia y de Ciencias Políticas. Se casó en 1963 con Beate Kunzel, una joven alemana protestante, no judía, que se negaba a olvidar las reponsabilidades de su país en el genocidio. Durante más de medio siglo, Serge, que se convirtió en abogado y en historiador de la deportación, hizo campaña, con su esposa, por el reconocimiento de la Shoah y para lograr que se juzgara a los criminales nazis y a sus cómplices del Estado francés colaborador del ocupante alemán. La pareja se hizo inseparable en lo que siempre consideró como una misión sagrada: perseguir a los nazis «allá donde estuvieran», lograr que la Justicia hiciera su trabajo, sin «buscar venganza». «Era imposible que lo lograran el uno sin el otro», dirá su hija Lida. Ambos logaron encontrar y desenmascarar a la mayoría de los jefes de la Policía nazi en Francia, como Kurt Lischka, antigo jefe de la Gestapo en París, y Klaus Barbie, el «carnicero de Lyon».
09-10-2018 | Fuente: abc.es
Trump acepta la dimisión de Nikki Haley, la embajadora de EE.UU. en la ONU
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aceptado este martes la dimisión de la embajadora de su país en Naciones Unidas, Nikki Haley, informa Reuters. Según ha indicado la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, en su cuenta de Twitter, Haley y el presidente de EE.UU., Donald Trump, mantendrán una reunión a las 10.30 hora local (14.30 GMT). Trump había tuiteado anteriormente que iba a hacer un gran anuncio con su «amiga» Nikki Haley. La ex gobernadora de Carolina del Sur, uno de los rostros más populares de la administración republicana, se distinguió por llevar una línea dura contra Corea del Norte e Irán, las dos cuestiones políticas principales de este Gobierno. «Ha hecho un trabajo fantástico. Hemos hecho un trabajo fantástico juntos», declaró Trump a un grupo de periodistas en el Despacho Oval de la Casa Blanca, donde recibió a la aún embajadora. A pesar de que Trump aseguró que conocía la decisión de Haley desde hace meses, ya que hacía tiempo que esta le expresó su deseo de cumplir un mandato de solo dos años, la salida de una de las figuras más fuertes del actual Administración ha sido una sorpresa.
09-10-2018 | Fuente: elpais.com
Dimite la embajadora de Estados Unidos ante la ONU
El equipo de política exterior de Donald Trump pierde una voz moderada con la salida de Nikki Haley