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Noticias de politica migratoria

01-01-1970 | Fuente: abc.es
EE.UU. vuelve a permitir la entrada de refugiados de los once países del «veto musulmán»
El Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, ha vuelto este lunes a autorizar la entrada de refugiados de once naciones, después de 94 días de paralización, aunque aumentó las medidas de seguridad del Programa de Admisión de Refugiados. La admisión de solicitudes de entrada de los nacionales de esos países fue interrumpida en octubre, cuando Trump emitió una orden ejecutiva que autorizó al Gobierno a reanudar el procesamiento de peticiones de solicitantes de los demás países. La lista de los once países, que comenzó a elaborarse tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y se actualizó por última vez en 2015, contiene naciones que presentan «potencialmente un mayor riesgo» para EE.UU., según declararon altos funcionarios en una conferencia telefónica, sin dar el nombre de esos Estados. Durante los más de 90 días que duró la revisión «en profundidad» de «cada uno» de esos once países, se ralentizó la gestión de las solicitudes de refugio de sus nacionales porque el Gobierno dio prioridad a las peticiones de ciudadanos de otros lugares. A pesar de que no hay una lista oficial de estos países divulgada públicamente, los medios locales aseguraron que incluyen diez naciones de mayoría musulmana más Corea del Norte. Según grupos de defensa de derechos de los refugiados, la lista la completan Egipto, Irán, Irak, Libia, Mali, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Yemen. «La lista no tiene nada que ver con la religión mayoritaria de esos países, sino con el riesgo que suponen para nuestra nación», aseguraron las mismas fuentes desde la Administración. A partir de ahora, los nacionales de estos países afrontarán evaluaciones más estrictas «basadas en el riesgo» para que sus solicitudes de refugio sean aceptadas. «Es importante saber quién ingresa en EE.UU.» «Es sumamente importante que sepamos quién ingresa a Estados Unidos», expresó en un comunicado la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen. Nielsen explicó que estas medidas de seguridad adicionales «dificultarán que los malos actores exploten nuestro programa de refugiados, y se asegurarán de que adoptemos un enfoque más basado en el riesgo para proteger la nación». El departamento liderado por Nielsen elaboró una serie de recomendaciones y medidas para "fortalecer la integridad" del Programa de Admisión de Refugiados. Además de las ya estrictas comprobaciones de identidad, los originarios de estos once países deberán pasar una evaluación adicional, de la que no se ofrecieron más detalles. Nielsen también consideró que se debe hacer una revisión y actualización cada seis meses de la lista de países «de alto riesgo» y de los criterios de selección. Durante el año fiscal 2018, EEUU pretende admitir un máximo de 45.000 refugiados, una reducción del 60 % con respecto a los 110.000 de 2017 y la cifra más baja desde 1980. EEUU decidió retirarse en diciembre del Pacto Mundial de la ONU sobre protección de migrantes y refugiados por considerar que la política migratoria del país debe estar en manos «sólo» de los estadounidenses.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump hace un llamamiento a la unidad tras un año marcado por la división
Cuando Donald Trump habla ante una sesión conjunta del Congreso -con los legisladores de la Cámara de Representantes y del Senado de ambos partidos- se transforma, se atempera. Se quita el disfraz populista y surge el Trump ?presidenciable? con el que soñaba el ?establishment? demócrata cuando su victoria en las primarias republicanas de 2016 era inevitable o en el que confiaban que apareciera una vez en la Casa Blanca. En un año en el Gobierno marcado por la gresca, la creciente división y las salidas de tono, ese Trump apenas ha dado señales de vida. Una de las pocas ocasiones fue en otro discurso ante el Congreso, hace menos de un año, con la misma serenidad que mostró ayer, en su primer discurso sobre el estado de la Unión. En estas ocasiones, el presidente de EE.UU. se ha mostrado como un republicano clásico: centrado en la economía, duro en la defensa militar y en la política migratoria, y con alusiones constantes al patriotismo. Y, tras un año de enconamiento y pelea continua con la oposición, y con el cierre del Gobierno todavía fresco por la polarización en el Congreso, Trump llamó a la unidad en diversas ocasiones, un rasgo poco habitual en él. «Esta noche, hago un llamamiento para que dejemos de lado nuestras diferencias, para que busquemos puntos de encuentro y que consigamos la unidad que necesitamos para servir al pueblo para el que fuimos elegidos servir», dijo en el arranque de su discurso. Estas ocasiones suelen ser también una oportunidad para que los presidentes saquen pecho de los logros alcanzados. Tras un año sin apenas éxitos legislativos, incapaz de acabar con la reforma sanitaria de Barack Obama y con sus embates contra la inmigración frustrados en parte por los tribunales, se centró en su mejor baza: la economía. «Desde las elecciones, hemos creado 2,4 millones de puestos de trabajo, incluidos 200.000 en el sector manufacturero. Después de años de estancamiento de los salarios, por fin los vemos crecer», dijo, y celebró la caída histórica de la tasa de desempleo, en sus niveles más bajos desde hace 45 años y en los más bajos de la historia para las minorías negra e hispana. «Es el nuevo momento americano. Nunca ha habido un mejor momento para empezar a vivir el sueño americano», dijo tras congratularse por aprobar «la mayor reforma y recorte fiscal de la historia», su gran éxito legislativo. Trump también celebró la eliminación de regulaciones, el impulso al sector energético y las nuevas inversiones de la industria dentro de las fronteras del país. No hubo, eso sí, siquiera una mención al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que se ha comprometido muchas veces a acabar con él y cuyo futuro sigue pendiente de negociaciones. Dentro del impulso económico, pidió al Congreso el impulso de un plan de infraestructuras «de al menos 1,5 billones de dólares», una de sus promesas de campaña que sigue sin ver la luz. Este sería un campo donde podría encontrar colaboración de la oposición demócrata. Pero el tenso clima político en Washington y las elecciones legislativas de noviembre, donde los demócratas se juegan recuperar poder en el Congreso (las dos cámaras son de mayoría republicana), podrían impedir el acercamiento. AFP El mismo tipo de esfuerzo de ambos partidos es el que Trump necesitará para aprobar la reforma migratoria, un asunto polarizado que provocó el desencuentro legislativo y el cierre de Gobierno. Aquí el presidente reiteró su propuesta -la avanzó hace unos días- de reforma, que calificó de «generosa» y de «acuerdo a medio camino», una visión que la oposición demócrata no comparte en absoluto. Trump pretende ofrecer el acceso a la ciudadanía estadounidense a 1,8 millones de ?dreamers? (?soñadores?), jóvenes inmigrantes que llegaron al país de forma ilegal como niños. A cambio, exige el endurecimiento de la persecución de indocumentados, la construcción del muro con México, la limitación de la concesión de residencia a familiares y el fin de la lotería de visados. En una de las secciones con corte más populista de su discurso, defendió el endurecimiento de la política migratoria como freno a la proliferación de bandas como el MS-13, estableciendo un nexo entre violencia y emigración. En política exterior, insistió en la necesidad de «financiar al máximo» a nuestro ejército, otro punto de roce con los demócratas en el Congreso y exigió «la modernización y la reconstrucción de nuestro arsenal militar». Se felicitó por los avances contra Daesh conseguidos en Siria e Irak, pero apenas se detuvo en hablar de las amenazas de otros países. Solo lo hizo con Corea del Norte con quien «la experiencia nos ha enseñado que la complacencia y las concesiones solo invitan a la agresión y la provocación. No repetiré los errores de anteriores administraciones». A China apenas la nombró una vez, igual que hizo con Rusia, a pesar de que es el país que más ha sonado durante su primer año en la Casa Blanca por las investigaciones oficiales sobre un presunto complot entre Moscú y su campaña electoral. En un año en el que la prensa estadounidense ha criticado el deterioro a las instituciones democráticas que ha traído Trump, el presidente cerró su discurso con un alegato a la excepcionalidad del sistema de Gobierno estadounidense, basado en el autogobierno y en la libertad. Sobre esta última, representada en una estatua sobre el Capitolio, desde donde Trump hablaba, dijo que se levantaba «sobre los monumentos de nuestros ancestros, que lucharon, vivieron y murieron para protegerla. Monumentos a Washington y a Jefferson, a Lincoln y a King». Hasta los demócratas se levantaron para aplaudir al presidente de EE.UU.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Matteo Salvini acusa a España de «favorecer una inmigración fuera de control»
El ministro de Interior de Italia, Matteo Salvini, ha acusado a España de «favorecer una inmigración fuera de control», en respuesta a una entrevista concedida por el ministro de Exteriores, Josep Borrell, al diario alemán 'Handelsblatt' en la que acusa a la nación transalpina de hacer una política migratoria «a costa de toda Europa». «No responderemos a los insultos por parte de un Gobierno y un ministro que favorecen una inmigración fuera de control», ha dicho Salvini, según informa la televisión italiana RAI. «Nosotros nos preocupamos por la seguridad, por la cultura y por la identidad del pueblo europeo», ha añadido. Salvini ha reaccionado así a las palabras de Borrell, que ha reprochado al líder italiano el desarrollo de una «brutal política de aislamiento» que ha desviado los flujos migratorios hacia otros países. «El ministro de Interior Matteo Salvini hace política no solo a costa de España, sino a costa de toda Europa», ha indicado Borrell al medio germano. El debate migratorio en la UE se ha reactivado a raíz del caso del 'Aquarius', un buque de salvamento marítimo gestionado por Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranée con 630 migrantes a bordo al que Italia y Malta se negaron a acoger en junio y que finalmente atracó en el puerto de Valencia. Desde entonces, Italia y Malta mantienen sus puertos cerrados a los buques de las ONG que operan en el mar Mediterráneo, lo que ha hecho que se dirijan a otros países. En estos momentos, un barco de la organización española Proactiva Open Arms viaja hacia Algeciras con 87 personas a bordo.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El Gobierno Italiano acogerá a 20 inmigrantes del Aquarius
Italia ha aceptado acoger a 20 de los 141 migrantes y refugiados que llegaron el miércoles a Malta a bordo del barco de rescate Aquarius, a pesar de que el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, había presumido públicamente de que su Gobierno no cedería a las presiones de otros países europeos para sumarse al acuerdo. El Ejecutivo de Malta anunció el miércoles que las autoridades italianas habían aceptado «participar en la iniciativa» acordada junto a España, Francia, Luxemburgo, Portugal y Alemania para repartir a los migrantes. Solo un día antes, Salvini había tuiteado tras conocer el acuerdo: «Como prometí, no en Italia, ya hemos hecho suficiente. ¡De las palabras a los hechos!». Fuentes del Ministerio del Interior italiano han confirmado al diario «La Repubblica» la veracidad de las informaciones de Malta, asegurando que Italia recibirá a un máximo de 20 personas. Francia y España serán los países con un mayor número de acogidas, con 60 cada uno. Salvini no se ha referido a este pacto y, en cambio, ha vuelto a cargar contra la política migratoria en un polémico mensaje en Facebook. El líder de la Liga ha asegurado que una embarcación con 170 migrantes y «en dificultades» ha sido «ignorada» y «acompañada» a aguas italianas por las autoridades maltesas. «Si esto es Europa, no es mi Europa. Italia ya ha acogido y gastado bastante. Que lo tengan todos claro, en Bruselas y en otros sitios. Punto», ha advertido el ministro del Interior.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los ultras alemanes de AfD se alinean con Pedro Sánchez en política migratoria
El partido anti europeo y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD) se alinea con Pedro Sánchez y considera que las últimas medidas tomadas por el gobierno de España deberían servir de ejemplo para el resto de los países europeos. Según confirma el portavoz del partido Christian Lüth, la jefa del grupo parlamentario Alice Weidel ha afirmado, después de que España devolviese a 116 inmigrantes irregulares de vuelta a Marruecos, que «esa es la respuesta correcta». «España está demostrando cómo lidiar con inmigrantes ilegales que asaltan las fronteras y atacan a la policía y al poder estatal», siguió la líder de AfD, «el mensaje de que no merece la pena cruzar la frontera tiene que hacer el camino de vuelta para evitar que los policías fronterizos sigan arriesgando sus vidas». Weidel contraponía la actuación de Pedro Sánchez con las últimas medidas desplegadas en la frontera por el ministro alemán de Interior, Horst Seehofer, para concluir que «la comparación con la deportación inmediata ordenada por Sánchez pone de relieve el fracaso del Ministerio de Interior alemán. Es simplemente incomprensible que Alemania, que es mucho más poderosa desde el punto de vista económico, no esté en condiciones de cerrar acuerdos de deportación con los países de origen y tránsito, mientras que España, aparentemente, ha disfrutado de acuerdos de este tipo durante décadas. ¡El gobierno federal debe hacer su trabajo!»
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