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Noticias de politica migratoria

12-10-2018 | Fuente: abc.es
Donald Trump presiona a su fiscal general para que dimita
El presidente de EE.UU. está a punto de lograr el que ha sido su objetivo desde que llegó a la Casa Blanca: un Gobierno a su medida que le libre de tener que rendir cuentas ante los líderes de su partido en el Capitolio. Tras la dimisión el martes de su embajadora ante la ONU, Nikki Haley, Donald Trump ha retomado una ofensiva sin precedentes para forzar la marcha de su propio fiscal general [ministro de Justicia] Jeff Sessions, quien propició una investigación sobre el papel de Rusia en las elecciones de 2016. Nunca, desde Richard Nixon, un presidente ha ejercido semejante presión sobre el principal abogado del Gobierno Federal. Ayer Trump llamó a un programa matutino de la cadena Fox News y avanzó que rebajará las penas por delitos de tráfico de drogas, en un país con una población carcelaria de dos millones de personas. «Si el fiscal general no está de acuerdo, impondré mi decisión». Sessions y el ala dura del Partido Republicano quieren lo opuesto: endurecer esas penas. En un episodio más humillante, el presidente ha llegado a ofrecerle el puesto de Sessions al jefe de gabinete de éste, Matthew Whitaker. La Casa Blanca lo filtró a los medios norteamericanos, un paso más en una larga serie de presiones que incluyen declaraciones de Trump como que Sessions es «débil», y una revelación del periodista Bob Woodward en su último libro, «retrasado mental». Trump negó este último insulto. El presidente nunca le ha perdonado a Sessions que decidiera recusarse de la investigación sobre Rusia, después de haberse reunido con el embajador de ese país en Washington, Sergei Kisliak. Aquello propició que el número dos de Sessions, Rod Rosenstein, abriera una causa separada encargada al exdirector del FBI Robert Mueller. Este ha estrechado el cerco sobre Trump y ha presentado cargos contra varios colaboradores suyos. Dilatada trayectoria Sessions tiene una dilatada trayectoria en el Partido Republicano. Fue durante una década senador por Alabama, el primer destacado miembros de ese partido que apoyó a Trump. Sirvió de puente entre un presidente iconoclasta con la cúpula de un partido reacio a aceptarlo como uno de los suyos. En los momentos más bajos de la campaña de Trump, como la revelación de una grabación incendiaria con comentarios denigrantes sobre las mujeres, Sessions se mantuvo a su lado. El mes pasado, el diario The New York Times publicó una tribuna anónima en la que un miembro del Gobierno de Trump admitía la existencia de una resistencia interna para coartar las medidas más radicales del propio presidente. Entonces, varios analistas apuntaron a Sessions o su entorno como posibles autores, algo que este negó. Las descalificaciones al fiscal general han creado conmoción en la judicatura. Incluso el ministro de Justicia de Barack Obama, Eric Holder, dijo: «No podría haber aguantado todo lo que él aguanta». Aun así, algo mantiene a Sessions en el cargo: los líderes republicanos del Capitolio lo consideran la última barrera para frenar al presidente, que ya ha logrado deshacerse de más de 50 altos funcionarios para endurecer su política migratoria y exterior.
03-10-2018 | Fuente: abc.es
El gran centro de detención de menores inmigrantes en EE.UU. «Tornillo es una máquina para la deportación»
Es más fácil entrar en la sede de la CIA que en Tornillo». Lo dice un trabajador social de El Paso sobre el centro de detención de menores que las autoridades estadounidenses han creado cuarenta minutos al Sur de la ciudad fronteriza tejana, cerca del pueblo de Tornillo. El centro de detención es el último escándalo relacionado con la política migratoria de la Administración Trump: en los últimos días, cientos de niños indocumentados han sido enviados en autobuses hasta allí. Las condiciones de su detención y su futuro son un misterio. A Tornillo se llega tras atravesar un paisaje que parece papel de lija: pedregal y arbusto. El centro de detención está pegado a un paso fronterizo y, al acercarse, aparecen regadíos que aprovechan el escaso caudal del Río Grande, que separa EE.UU. de México. La entrada al centro de detención es tan inhóspita como el desierto tejano. Es una maraña de vallas, verjas y seguridad. Los agentes que lo custodian cierran el paso y se limitan a dar una tarjeta de visita en la que se informa que, «para la seguridad y la privacidad de los niños a los que servimos», cualquier solicitud de información debe ser enviada al equipo de comunicación del Departamento de Salud y Servicios Sociales (HHS, en sus siglas en inglés). Pero no se permite entrar a Tornillo a periodistas o miembros de organizaciones civiles desde hace meses. La valla solo se abre para el trajín de agentes de seguridad o el ocasional camión con suministros. Y, por la noche, con autobuses llenos de niños, después de viajes que a veces duran días. «Llegan autobuses con cientos de niños todas las noches», asegura Fernando García, director de la Red de Frontera para los Derechos Humanos (BNRH, en sus siglas en inglés). Lo cuenta desde la sede de su organización en El Paso, sobre una loma desde la que la ciudad estadounidense y su hermana mayor, la mexicana Ciudad Juárez, parecen una sola mancha de autopistas, descampados, casas bajas y negocios de carretera. «Es una detención sin precedentes, nunca ha habido un esfuerzo tan amplio e intencionado de detener a niños inmigrantes», dice, ante el tamaño extraordinario que está tomando el campo de Tornillo, que, según él, solo es comparable a los campos de concentración instalados para japoneses en EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial. El centro está junto a las instalaciones de un paso fronterizo poco transitado y que en 2017 se dedicó a Marcelino Serna, un mexicano que en 1916, con 20 años, cruzó el Río Grande como tantos otros para buscar una nueva vida en EE.UU. Acabó siendo el soldado de Texas más condecorado en la Primera Guerra Mundial. La paradoja quiere que hoy miles de niños estén detenidos por buscar un sueño similar junto al puente que lleva el nombre de Serna. «Tolerancia cero» El campo de Tornillo se levantó el pasado junio como una respuesta a la crisis de separación de familias, producto de la aplicación de la política de «tolerancia cero» impuesta por Donald Trump. En aquel momento, acogía entre 300 y 400 menores arrancados de sus familias o que había cruzado la frontera solos. En junio se permitió que algunos medios y políticos visitaran las instalaciones. Vieron tiendas de campaña, con hileras de literas y niños jugando a fútbol en descampados de tierra, bajo el sol achicharrante del Oeste de Texas. Se suponía que Tornillo era una respuesta de emergencia ante la situación creada por «tolerancia cero» y que apenas estaría un mes en funcionamiento. Ante el escándalo público, Trump paró la separación de familias y se suponía que Tornillo cerraría el 13 de julio. No fue así, y el centro de detención solo creció. A mediados del mes pasado, el HHS, encargado de su gestión, reconoció que el centro de detención se expandía para tener una capacidad de 3.800 camas, diez veces más que cuando se creó, y que estaría abierto, al menos, hasta finales de año. La continuidad de las operaciones del centro, aseguró, «es un paso necesario y prudente» para que la Patrulla de Frontera pueda «prevenir la inmigración ilegal». Añadía que los menores «están en condiciones apropiadas hasta que se les pueda identificar un sponsor que pueda cuidar del menor hasta que se procese su caso». La falta de transparencia sobre la situación de los niños dentro de Tornillo ha hecho que las dudas se disparen. Sobre todo, desde que el fin de semana pasado comenzaron los envíos masivos de menores hasta aquí desde las cuatro esquinas del país. «Es uno de los sitios más oscuros del país», denuncia García, cuya organización, como muchas otras, no ha tenido acceso al centro. Los pocos abogados y trabajadores sociales que han entrado lo hacen con la condición que no hablen, o de lo contrario se les retira el acceso. Sin escolarizar Se sabe que los niños no están escolarizados, como ha reconocido a ABC un portavoz del HHS -«es una instalación temporal», dice-, durante su estancia en Tornillo, y que cada vez pasan más tiempo detenidos. La media de días hasta que son puestos delante de un juez para tratar su caso por inmigración ilegal es ya de 59 días, el doble que hace un año. En detenciones de emergencia, como la que se considera a Tornillo, «los estándares se aplican a la discreción de las autoridades. No hay rendición de cuentas sobre cómo se alimentan, educan, acceden a servicios legales o a trabajadores sociales», dice García. «Esto es al fin y al cabo una cárcel. Cada día que pasa, el impacto psicológico y emocional es problemático», advierte. «Nos han castigado y traído al desierto», es como han explicado su situación menores a organizaciones que trabajan con inmigrantes en El Paso,. La razón de la llegada masiva de menores a Tornillo es el endurecimiento de la política migratoria. Se detiene a más menores, pero, además, se ha dificultado que puedan recolocarse con sponsors -normalmente, familiares o amigos de su entorno- hasta que sean citados por el juez. Este verano, se cambiaron los protocolos de control de los sponsors, que en muchos casos son también inmigrantes. Se les empezaron a exigir que entregaran huellas dactilares. La policía de inmigración, ICE, también conocida como «la migra», ha detenido a 41 inmigrantes indocumentados que se ofrecieron como patrocinadores. Por esa presión, muchos dejaron de hacerlo, lo que contribuyó a colapsar el sistema e imposibilitar encontrar acomodo para los menores. García considera el traslado masivo de menores como algo que va más allá de una respuesta de emergencia a un sistema desbordado. «Llevamos 25 años trabajando en la frontera y conocemos el sistema. Cuando a los inmigrantes se les mueve a la frontera, es para ser deportados. Se está cocinando una deportación masiva», asegura. En declaraciones a este periódico, un portavoz del HHS insiste en que la intención del Gobierno es colocar a los menores con sponsors de una forma beneficiosa para «la seguridad pública» y para el «bienestar mental y físico» de los niños. «Nuestro objetivo es un equilibrio entre seguridad y rapidez», asegura sobre la salida de Tornillo, donde según sus datos hay ahora 1.600 niños. No es la primera vez que se abre un campo de este tipo en EE.UU. La Administración Obama creó uno similar en 2016 muy cerca de aquí, en Fort Bliss, pero menor en su capacidad -1.800 camas- y donde los menores pasaban periodos de tiempo mucho más cortos. El HHS detalla que las tiendas de campaña tienen unos 66 metros cuadrados y la cantidad de niños en ellos «varía», pero es «aproximadamente de veinte por tienda». Cada uno tiene su propia litera, se les alimenta de forma adecuada, tienen tiempo de recreo, ven deporte por televisión y tienen acceso a servicios legales y médicos. Además, se hacen «todos los esfuerzos» para que se puedan comunicar con sus padres o tutores. El cierre del acceso a organizaciones y periodistas hace imposible comprobar que sea así.
03-10-2018 | Fuente: abc.es
May pide unidad a los «tories» con duras críticas a Johnson y Corbyn
Más cercada que nunca por el bando euroescéptico y con la sombra del radicalismo de Boris Johnson muy cerca de ella, Theresa May apeló ayer al «patriotismo» y a la «moderación» dentro del Partido Conservador para pedir «unidad» en su plan para el Brexit. La primera ministra británica, que no se salió del guion que viene repitiendo en las últimas semanas cuando lo defiende, sí dejó un mensaje claro a su formación: o remamos todos juntos o estamos abocados al fracaso. May compareció en Birmingham para cerrar la conferencia anual que celebra su partido, y lo hizo intentando cerrar las heridas que abren en canal a los «tories» cuando se trata el proceso de salida de la Unión Europea. Que lo consiguiera es otra cosa, pero nadie la puede acusar de no intentarlo hasta la extenuación. La primera ministra comenzó levantando una sonora ovación al entrar a un auditorio repleto bailando la canción «Dancing Queen» de ABBA con movimientos que recordaron a la danza que se marcó en Sudáfrica este verano y que fue muy comentada, en las redes sociales, a nivel mundial. Londres, sin miedo En un estilo completamente diferente al grandilocuente y repleto de espectáculo que utilizó Johnson ayer, May ofreció un discurso sin grandes titulares, pero en el que volvió a reafirmar que está dispuesta a marcharse de la UE sin acuerdo alguno: «Reino Unido no tiene miedo», repitió. Todo después de asegurar que ella es la primera interesada en llegar a un pacto con Bruselas: «Nadie quiere un buen acuerdo más que yo, pero eso no significa tener un acuerdo a cualquier coste», admitió. Atacando a Jeremy Corbyn durante la casi hora y media que duró su discurso, May dejó claro a los rebeldes «tories» que quieren derribarla que la opción contraria a apoyarla es caer en el caos que propone el líder de la oposición, al que catalogó como «una tragedia para el laborismo». Si no se unen, señaló, «corremos el riesgo de terminar sin Brexit». Como ya hizo hace unas semanas tras ser humillada en Salzburgo, May pidió de nuevo respeto a Bruselas en las negociaciones y rechazó, en un claro portazo a los brexiters de su partido, un acuerdo al estilo del de la UE con Canadá (como pide el propio Johnson) o Noruega. Aprovechó, de paso, para recordar a Bruselas que es momento de que mueva ficha y aporte una propuesta alternativa a la que Reino Unido ha puesto sobre la mesa. «Estamos actuando en el interés nacional y podemos obtener un acuerdo que satisfaga a todo el país», añadió una May que se mostró optimista con el futuro de Gran Bretaña: «Los mejores días están por llegar». Aunque, eso sí, admitió que, si no se llega a un buen pacto, habrá «un mal resultado para ambas partes». Contra sus oponentes Tres fueron los destinatarios de sus principales críticas. A la UE o Corbyn fueron evidentes y cristalinas, pero al que ya parece su tercer oponente más claro, Johnson, también le tocó algún reproche por parte de la primera ministra tras el incendiario discurso que dio este el día anterior. Aparte de pedir «moderación frente a radicalidad» en clara alusión a sus políticas, May dejaba claro que ella si apoya a las empresas británicas (que no están muy contentas con el brexit que pretende llevar a cabo), no como el exministro de exteriores que antes de verano se atrevió a espetar un «fuck business» (por decirlo suave «que les den a las empresas») a aquellas que no apoyan una salida abrupta del club comunitario. May también confirmó que tras el Brexit se «acabará el libre movimiento de personas», algo que, con la nueva política migratoria que va a acometer su Gobierno, permitirá a Reino Unido preservar sus fronteras «como nunca antes lo ha conseguido un gobierno británico». Por tanto, la jefa del Gobierno salva así este peligroso congreso «tory» y pospone un poco más la guerra abierta por el liderazgo de la formación conservadora que, según parecen apuntar todos los indicios, se avecina en su partido si no consigue encauzar el Brexit. Consigue, parece, una tregua que puede durar muy poco, exactamente lo que Johnson y sus compañeros euroescépticos permitan.
03-10-2018 | Fuente: abc.es
Theresa May niega que el Reino Unido tenga miedo a un Brexit sin acuerdo
Theresa May no se ha salido del guion que viene repitiendo en las últimas semanas a la hora de defender su plan Chequers para el Brexit. La primera ministra británica compareció en Birmingham para cerrar la conferencia anual que celebra su partido, el conservador, y lo hizo intentando cerrar las heridas que abren a los «tories» en canal por el proceso de salida de la UE al pedirles «unidad» en torno a su propuesta. La premier comenzó riéndose de sí misma y levantando una sonora ovación al entrar a un auditorio repleto bailando el «Dancing Queen» de ABBA parodiando el baile que se marcó en Sudáfrica este verano y que fue muy comentado en Reino Unido. Además, bromeó con el calamitoso discurso del año pasado donde se quedó sin voz pidiendo perdón de antemano por si le volvía a pasar. En un estilo completamente diferente al grandilocuente y repleto de espectáculo que utilizó Boris Johnson ayer, May mostró un discurso sin grandes titulares, pero en el que volvió a reafirmar que está dispuesta a marcharse de la UE sin un acuerdo. «Reino Unido no tiene miedo», ha repetido. Todo después de asegurar que ella es la primera interesada en llegar a un pacto con Bruselas. «Nadie quiere un buen acuerdo más que yo, pero eso no significa llegar a uno a cualquier coste», admitía. Boris Johnson En medio del ataque continuo a Jeremy Corbyn durante la hora que duró su discurso, May también tuvo palabras para los rebeldes «tories» que quieren derribarla: la opción contraria a apoyarla es caer en el caos que propone el líder de la oposición, al que catalogó como «una tragedia para el Laborismo». Si no se unen, señalaba, «corremos el riesgo de terminar sin Brexit de ninguna manera». La primera ministra, que volvía a pedir respeto a la UE en las negociaciones, rechazaba en un claro portazo a los más euroescépticos conservadores un acuerdo al estilo que esta mantiene Canadá (como pide el propio Johnson) o Noruega y reclamaba, de nuevo, que sea Bruselas quien aporte una propuesta alternativa a la que Reino Unido ha puesto sobre la mesa y que ha sido desestimada por los líderes europeos. «Estamos actuando en el interés nacional y podemos obtener un acuerdo que satisfaga a todo el país», continuaba una May que se mostraba optimista con el futuro de Gran Bretaña: «Los mejores días están por llegar», sentenció. Aunque, eso sí, admitía que si no se llega a un buen pacto esto supondría «un mal resultado para ambas partes». Además, confirmó que se «acabará el libre movimiento de personas» y que con esa nueva política migratoria «lograremos preservar nuestras fronteras como nunca lo ha conseguido un gobierno británico», aseguraba una May que ha salvado este peligroso congreso «tory» pero que no ha conseguido aplacar las críticas internas a las que se viene sometiendo desde hace meses y que ayer lideró el exministro de exteriores Boris Johnson.
03-10-2018 | Fuente: abc.es
Theresa May no convence ni con su discurso sobre el Brexit ni con su baile
Theresa May no se ha salido del guion que viene repitiendo en las últimas semanas a la hora de defender su plan Chequers para el Brexit. La primera ministra británica compareció en Birmingham para cerrar la conferencia anual que celebra su partido, el conservador, y lo hizo intentando cerrar las heridas que abren a los «tories» en canal por el proceso de salida de la UE al pedirles «unidad» en torno a su propuesta. La premier comenzó riéndose de sí misma y levantando una sonora ovación al entrar a un auditorio repleto bailando el «Dancing Queen» de ABBA parodiando el baile que se marcó en Sudáfrica este verano y que fue muy comentado en Reino Unido. Además, bromeó con el calamitoso discurso del año pasado donde se quedó sin voz pidiendo perdón de antemano por si le volvía a pasar. En un estilo completamente diferente al grandilocuente y repleto de espectáculo que utilizó Boris Johnson ayer, May mostró un discurso sin grandes titulares, pero en el que volvió a reafirmar que está dispuesta a marcharse de la UE sin un acuerdo. «Reino Unido no tiene miedo», ha repetido. Todo después de asegurar que ella es la primera interesada en llegar a un pacto con Bruselas. «Nadie quiere un buen acuerdo más que yo, pero eso no significa llegar a uno a cualquier coste», admitía. Boris Johnson En medio del ataque continuo a Jeremy Corbyn durante la hora que duró su discurso, May también tuvo palabras para los rebeldes «tories» que quieren derribarla: la opción contraria a apoyarla es caer en el caos que propone el líder de la oposición, al que catalogó como «una tragedia para el Laborismo». Si no se unen, señalaba, «corremos el riesgo de terminar sin Brexit de ninguna manera». La primera ministra, que volvía a pedir respeto a la UE en las negociaciones, rechazaba en un claro portazo a los más euroescépticos conservadores un acuerdo al estilo que esta mantiene Canadá (como pide el propio Johnson) o Noruega y reclamaba, de nuevo, que sea Bruselas quien aporte una propuesta alternativa a la que Reino Unido ha puesto sobre la mesa y que ha sido desestimada por los líderes europeos. «Estamos actuando en el interés nacional y podemos obtener un acuerdo que satisfaga a todo el país», continuaba una May que se mostraba optimista con el futuro de Gran Bretaña: «Los mejores días están por llegar», sentenció. Aunque, eso sí, admitía que si no se llega a un buen pacto esto supondría «un mal resultado para ambas partes». Además, confirmó que se «acabará el libre movimiento de personas» y que con esa nueva política migratoria «lograremos preservar nuestras fronteras como nunca lo ha conseguido un gobierno británico», aseguraba una May que ha salvado este peligroso congreso «tory» pero que no ha conseguido aplacar las críticas internas a las que se viene sometiendo desde hace meses y que ayer lideró el exministro de exteriores Boris Johnson.
03-10-2018 | Fuente: elpais.com
España apoya de forma rotunda la política migratoria de Marruecos
La secretaria de Estado de Migraciones asegura que Madrid ha recibido en las últimas semanas peticiones de asilo de marroquíes
02-10-2018 | Fuente: elpais.com
España apoya de forma rotunda la política migratoria de Marruecos
La secretaria de Estado de Migraciones asegura que Madrid ha recibido en las últimas semanas peticiones de asilo de marroquíes
30-09-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. traslada a los niños separados de sus padres a un campamento en el desierto
El Gobierno de Estados Unidos ha trasladado en las pasadas semanas a un campamento en medio del desierto de Tejas a cientos de niños indocumentados a los que ha separado de sus familias y que hasta el momento habían sido internados en centros y familias de acogida en otros puntos del país. Los menores, unos 1.600 en total, residen ahora separados por sexo y edad, en grupos de 20, en un campamento similar a los de refugiados en países en conflicto, en la localidad tejana de Tornillo. Hasta ahora, según ha revelado The New York Times, los menores estaban escolarizados y tenían asistencia legal. En su nueva residencia, no reciben clases. A cada uno se le da un temario y unos libros que pueden seguir si lo desean, sin ningún tipo de supervisión. El acceso a sus abogados es limitado y debe pasar previamente por los agentes de inmigración que controlan el campamento. Es un paso más en el endurecimiento de la política migratoria de EE.UU. bajo la presidencia de Donald Trump. En el pasado año se ha quintuplicado el número de menores que han sido separados de sus padres tras cruzar ilegalmente la frontera de México. Hay, según estima el Gobierno, 13.000 niños separados de sus padres en EE.UU., sin un estatus migratorio definido. También se ha alargado el tiempo de media que esos niños pasan detenidos, de 34 días a 59, según ele Gobierno. Semejante crecimiento ha hecho que los centros de acogida estén al 90% de su capacidad, lo que ha llevado a la Casa Blanca a crear este campamento, que puede albergar hasta 3.800 menores. En principio, estará operativo hasta final de año, pero el Gobierno ha adelantado que puede prorrogar ese plazo.
29-09-2018 | Fuente: abc.es
Bruselas advierte de que la deuda italiana es «explosiva»
No se puede decir que las noticias del presupuesto italiano hayan sorprendido en Bruselas, aunque en la Comisión Europea probablemente mantenían la esperanza de que el ministro de Economía Giovanni Tria podría reconducir la situación. Oficialmente, la Comisión aún espera a ver qué es lo que envía el Gobierno italiano antes del 15 de octubre, pero de momento, el comisario de Economía, Pierre Moscovici, ya ha adelantado claramente que lo que han visto hasta ahora no le gusta nada. En una entrevista con una radio belga, el francés recordaba ayer mismo que «Italia, con una deuda del 132% de su PIB elige la expansión y el estímulo, lo que es un presupuesto que parece que incumple nuestras reglas». El responsable comunitario insiste en que en la UE «no nos interesa que Italia incumpla las reglas y que no reduzca su deuda, que sigue siendo explosiva». Por ahora, la coalición de nacional populistas y demagogos no se ha atrevido a cumplir lo que había prometido en la campaña electoral, que hubiera llevado a un déficit de más del 7%, sino que ha decidido mantenerse al menos formalmente dentro de los límites del pacto de estabilidad. Otros analistas financieros, de los que ven siempre la botella medio llena, hablaban ayer de que es posible que incluso dentro de las cifras que se conocen, se pueda mantener el esfuerzo de reducción del déficit estructural. Sin embargo, la Comisión aún espera poder reconducir la situación en el tramo del trámite presupuestario que las leyes europeas ponen en sus manos. El lunes se reúne el Eurogrupo en Luxemburgo, con un orden del día particularmente anodino, con lo que los ministros tendrán tiempo de sobra para hablar del presupuesto italiano y de sus consecuencias para la moneda única. Italia ha vivido siempre en el filo de la navaja por lo que respecta al cumplimiento de las reglas europeas. Cuando España estaba en la enfermería, nadie se atrevía a hacer nada que pudiera desestabilizar a la tercera economía de la zona euro y los regates de los sucesivos gobiernos de Roma han logrado siempre explotar al máximo el margen de flexibilidad de las reglas europeas. Sin embargo, ahora se trata de un pulso político en toda regla. Después de haber desafiado la política migratoria, el verdaero hombre fuerte del gobierno italiano, el nacional populista Matteo Salvini, quiere medir ahora hasta donde puede tensar la cuerda en materia presupuestaria.
18-09-2018 | Fuente: elpais.com
Reino Unido no dará preferencia a los inmigrantes de la UE tras el Brexit
Un informe sugiere que se use la política migratoria para negociar con ventaja
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