Infortelecom

Noticias de pobreza

20-04-2020 | Fuente: abc.es
La pandemia, una oportunidad para los narcos mexicanos
La cara de Joaquín «El Chapo» Guzmán está estampada en 480 cajas para ayudar a los más necesitados en tiempos del coronavirus. Y es que Alejandrina Guzmán, la hija de El Chapo, regaló estos días estas cajas ?repletas de comida y productos de higiene? entre personas mayores en la ciudad de Guadalajara para ayudarles a sobrellevar la situación de emergencia. Las cajas con el rostro del delincuente fueron entregadas por empleados de «Chapo 701», marca de ropa propiedad de Alejandrina con la que trata de ensalzar la figura de su padre. Esta acción solidaria de la hija del narcotraficante más famoso del mundo, quien cumple cadena perpetua en Estados Unidos, se produce días después de que organizaciones criminales repartieran ayuda para familias humildes en México. Así, supuestos miembros del Cártel Del Golfo también entregaron cajas repletas de alimentos a personas pobres en Ciudad Victoria, la capital de Tamaulipas que llevan escrito el mensaje «Cártel del Golfo en apoyo a CD. Victoria». Cada una contenía artículos de primera necesidad como sopa, cereales, atún, galletas, café, leche y aceite entre otros víveres. En aquella ocasión, los presuntos criminales repartieron más de 120 unidades a las familias que viven en zonas marginales de Ciudad Victoria, según medios locales. Con 668 homicidios dolosos en 2019, Tamaulipas es uno de los estados más sangrientos de México debido a la lucha por controlar esta «plaza» clave para el crimen organizado. Y es que el norteño Tamaulipas es un punto con un elevado tráfico comercial entre Estados Unidos y México, lo que convierte a este territorio en una zona estratégica para el contrabando de estupefacientes. El país mesoamericano cerró 2019 como su año más violento tras registrar 34.582 homicidios, según datos provisionales del gobierno. En México hay unos 55,3 millones de personas en pobreza (el 46,2% de todos sus habitantes) y el 56,3% de la población activa trabaja en la economía sumergida, de acuerdo con datos oficiales. Ante a la escasez de ayudas públicas para erradicar la pobreza y la elevada desconfianza que de los ciudadanos hacia las instituciones por la elevada corrupción, los líderes del narcotráfico encuentran una ventana de oportunidad en situaciones de emergencia para ganarse el apoyo de los más desfavorecidos al realizar funciones que deberían der del Estado. Pero los habitantes de Ciudad Victoria y Guadalajara no son los únicos que podrían haber recibido asistencia del crimen organizado. En redes sociales también circuló un vídeo en un pueblo del Estado de Michoacán en el que presuntos integrantes de la organización Cárteles Unidos entregaban bolsas con alimentos desde un vehículo. Cárteles Unidos es una alianza formada por los cárteles de Sinaloa, del Golfo y Los Zetas, con el objetivo de combatir al Cártel Jalisco Nueva Generación, el cual se ha erigido en la organización delictiva más poderosa en México. Hasta el momento, el país norteamericano ha registrado 7.497 contagios y 650 muertos desde que confirmó su primer caso a finales de febrero. El Gobierno de López Obrador extendió la semana pasada la emergencia sanitaria hasta el 30 de mayo, lo que supone la suspensión de las actividades económicas calificadas como no esenciales. La declaración no obliga a los mexicanos a quedarse en sus hogares, dado que únicamente recomienda el encierro voluntario.
12-04-2020 | Fuente: abc.es
África se enfrenta a dos graves amenazas: el coronavirus y el hambre
Esta tarde ha llamado Jacques, de 56 años y padre de siete hijos. Ha contado que, hace cuatro días, se le han acabado las pocas reservas de comida que tenía en casa y que, como no trabaja estos días, él y su familia lo están pasando muy mal y que temen lo peor. Ni siquiera ha empezado el confinamiento total en Kinshasa, la capital congoleña, pero Jacques ya siente el peso de la crisis. Y no es el único. El 4 de marzo 2020, todo el continente africano registraba solo 11 casos de personas contaminadas por coronavirus, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hoy, 52 de los 54 países africanos ya están afectados. Santo Tomé y Príncipe, que ya antes de que llegara el virus había cerrado sus fronteras, fue el último en salir de la lista de los países libres de coronavirus al registrar el 8 de abril cuatro casos confirmados. Por falta de materiales necesarios para realizar los test, las cuatro muestras de los casos sospechosos fueron enviadas a Gabón. Por el momento, en África, solo dos países están oficialmente limpios: Las Islas Comoras y Lesoto. Aun estando libres de la pandemia, los dos países esperan la llegada del coronavirus en las próximas semanas, proveniente de los respectivos países limítrofes, ya afectados. Mientras tanto, hace dos semanas, Lesoto decretó el confinamiento de todo el país. La que estaba considerada como una pandemia ajena a África, se está expandiendo por todo el continente con un ritmo lento -comparado con el de China, Europa y EEUU-, aunque los expertos médicos prevén que será letal para el continente africano en las próximas semanas. Por el momento, en África, se han registrado 7.105 casos confirmados y 324 fallecidos, según los datos de la OMS, actualizados el 8 de abril. Según la misma fuente, Sudáfrica es el país más afectado con 1.749 casos, seguido por Argelia ?1.468 casos- y Camerún -555 casos?. Argelia y Burkina Faso registran las tasas de letalidad más altas, 13 y 7% respectivamente, frente a 4,6% para todo el continente. Hace unas semanas, la percepción de la pandemia en la mayoría de los países africanos era que ?esta vez? no les tocaba a ellos, un continente que ha estado años combatiendo contra epidemias como el cólera, el VIH, la malaria, la tuberculosis o el ébola, entre otras. Para sentirse psicológicamente a salvo, muchos africanos consideraban la pandemia como algo ajeno: «A principio de marzo se escuchaba por la calle y circulaba por las redes sociales que la pandemia ataca más a los blancos que a los negros y que estos serían más resistentes y no morirían de ello. Pero ahora, viendo que se han registrado muertos entre los africanos, la gente empieza a comprender que esta enfermedad no entiende de razas y que golpea a todos por igual», cuenta Jean-Paul Muhandiro, misionero en Nairobi, Kenia. En R. D. de Congo la gente pensaba que la pandemia era para los ricos, pero ahora empiezan a entender que ataca a todos. En efecto, en este país de África central, la mayoría de los casos confirmados positivos por coronavirus son personas que tienen medios y pueden viajar a Europa: viven en Kinshasa, la capital, en el barrio de La Gombe, una reputada barriada de clase alta que, de hecho, está totalmente confinada desde el lunes 6 de abril para no contaminar al resto de la ciudad. Según las fuentes consultadas, una gran parte de la población, especialmente urbana, es consciente de la situación y de su peligro. Desde Kenia, por ejemplo, Jean-Paul cuenta que «el gobierno ha sensibilizado a la población a través de los medios de comunicación; y la Policía pasa por algunos barrios avisando a la población con los megáfonos. La Iglesia también ha jugado un papel muy importante; la gente comprendió la situación sobre todo después de la suspensión de las misas y otros cultos». Pero la realidad no es la misma en la ciudad y en ámbito urbano. En Amakuriat, un pueblo situado a unos 600 km de Nairobi, en el noroeste de Kenia, la gente todavía no ha entendido lo que está pasando: «Aquí estamos aislados. La gente no dispone de aparatos de televisión, ni siquiera de radio. Solo los jefes de algunos pueblos y algunos agentes de policía van de casa en casa y sensibilizan con el boca a boca. Muchos no respetan la distancia prudencial de un metro entre personas; incluso los jóvenes estudiantes de secundaria todavía no han entendido por qué no van a la escuela», cuenta el misionero congoleño Gervais Katya, que lleva tres años trabajando en esta zona. «No estamos preparados» La mayoría de los países africanos cuentan con menos de un médico por cada 1.000 habitantes o menos de dos por cada 10.000 según el informe del PNUD 2018. Además, los países africanos cuentan con una media de 15 camas de hospital por cada 10.000 habitantes, y la gran mayoría de los hospitales no disponen de material necesarios para afrontar los contagios masivos: respiradores, guantes, gafas protectoras, mascarillas, entre otros. En rueda de prensa, el doctor Kongo Minga, director de la clínica Ngaliema ?uno de los hospitales de referencia en la capital congoleña, en el que estos días se atienden a al menos ocho personas contagiadas por coronavirus?, lamentaba la falta de material para afrontar la crisis sanitaria: «No estamos preparados para hacer frente a esta pandemia. Las condiciones en nuestros hospitales son tales que no tenemos respiradores. En nuestra clínica, contamos con uno solo». A la falta de materiales hay que añadir las dificultades de acceso al agua y a la electricidad en muchos hospitales y centros de salud que son, sin embargo, necesarias para una atención segura a los enfermos. Por su parte, el coordinador del Secretariado Técnico a la Respuesta contra el coronavirus en R. D. de Congo, el doctor Muyembe Tamfum, en una entrevista a un medio local, reconoció que el sistema sanitario de este país no inspira confianza en la población por falta de medios: «Toda nuestra estructura plantea una problemática: el mal estado de nuestros hospitales, la falta de ambulancias y medicamentos, entre otras cosas». Y aseguró que las condiciones de atención a las personas afectadas por el virus van a mejorar, pero no especificó cómo ni con qué medios cuenta para hacerlo. República Democrática de Congo ha registrado hasta ahora 215 casos, según el Ministerio de Sanidad, de los que han fallecido veinte personas, y trece se han curado. Aunque Zambia ha registrado oficialmente solo 39 casos, el ciudadano Silwembe Christopher está preocupado por la falta de eficacia y de cohesión para hacer frente a la crisis sanitaria en su país: «Zambia no ha tomado medidas estratégicas, ni siquiera para frenar la expansión del virus por los pocos casos importados concentrados en Lusaka, la capital. Creo que no está preparada contra la crisis del coronavirus. No hay materiales para hacer el test, especialmente en los pueblos. Además, la falta cohesión entre los diferentes actores políticos y eclesiásticos no está ayudando». Aunque reconoce que su país no dispone de medios para enfrentarse a la infección por coronavirus a gran escala, el periodista ruandés Gaspard Mfashijwenimana, afincado en Kigali, cree que Ruanda se ha adelantado a la epidemia y está intentando facilitar a los ciudadanos las medidas: «Aparte de que cada uno de los hospitales cuenta con un departamento especial para atender a los enfermos de Covid-19, se han habilitado dos sitios principales para ello: Kanyinya y Kabgayi, en la provincia del Sur. Además, el agua y la electricidad habían sido distribuidas mucho antes de que irrumpa el virus en Ruanda; el gobierno y algunas personas de buena voluntad han empezado a compartir con los más pobres los bienes de primera necesidad como la comida, el jabón, entre otras cosas, afín de sobrevivir a la pandemia». Medidas más estrictas Las autoridades africanas seguían muy de cerca la evolución de la pandemia desde que se desencadenó en Wuhan hasta que llegó a Europa causando la muerte de miles de personas. Al registrarse pocos casos en sus países respectivos, decretaron paulatinamente algunas medidas para evitar la propagación del virus: el toque de queda, la suspensión de todas las actividades escolares, académicas, la interdicción de los encuentros de más de 20 personas, el cierre de los bares, cafés y restaurantes, el cierre de las fronteras, la suspensión de los vuelos procedentes de los países considerados de riesgo, la declaración del estado de urgencia sanitaria, el confinamiento parcial o total de todo o parte del territorio nacional, etc. Estas medidas, que también han adoptado la mayoría de los países europeos, están acompañadas de intensas campañas por los medios de comunicación sobre la importancia de lavarse las manos, no tocarse ni abrazarse, salir a la calle solo cuando es necesario o respetar la distancia prudencial de un metro. La crisis del coronavirus no es solo sanitaria; es también social. En África subsahariana, esta pandemia pone en evidencia la desigualdad social, que se nota a la hora de poner en práctica las medidas preventivas anunciadas por las autoridades. No las acogen igual los ricos que los pobres, pues quedarse en casa es un lujo que no se puede permitir cualquiera en los países africanos. Solo lo puede hacer quien tenga las reservas llenas de bienes de primera necesidad, especialmente comida. Algunos activistas de derechos humanos denuncian que las medidas contra la propagación del coronavirus no son realistas y piensan que son imposibles de cumplir ya que gran parte de la población no tiene reservas en sus casas. Por eso reclaman del gobierno medidas sociales como la distribución de alimentos para los más desfavorecidos. Uno de los retos más grandes que se perfilan en el horizonte es el control de la propagación en las grandes aglomeraciones urbanas, donde viven hacinadas millones de personas en chabolas, expuestos a todos los riesgos sanitarios. El misionero Jean-Paul Muhandiro cuenta la cruda realidad existente en los barrios marginales de la capital keniana: «Son muchos los que viven cada día la incertidumbre, pelean en sus chabolas contra el cáncer, la diabetes y otras enfermedades graves sin recibir ninguna asistencia. Los que realmente tienen miedo del coronavirus no son ellos; son los burgueses, que viven en los barrios de Karen, Kileleshwa o Lavington. Tienen miedo de que el virus entre en los barrios pobres como Kibera porque temen por su propia vida. Tienen miedo de que los pobres los ataquen para tener algo de comer». Esto mismo se diría de Kinshasa, la capital congoleña, con más de 11 millones de habitantes; o de Lagos, la capital económica de Nigeria, con más de 20 millones de habitantes, cuya gran mayoría viven en la extrema pobreza, hacinados en chabolas, en un ambiente insalubre, con menos de 2 dólares al día, sin agua ni electricidad. La pobreza obliga a la gente a salir a la calle para buscar la comida, cuyo precio ha subido las últimas semanas. Así, el respeto de las medidas anunciadas por las autoridades parece difícil, incluso imposible de cumplir. Y cuando hablas con la gente, al menos aquí en Kinshasa, te das cuenta de que piensan que morirán de hambre antes que del coronavirus, con lo cual están más preocupados por prevenir la pandemia del hambre que la del coronavirus. Como Jacques.
11-04-2020 | Fuente: abc.es
El Gobierno italiano teme graves tensiones sociales por la crisis del coronavirus
El Gobierno italiano teme que la crisis del coronavirus produzca graves tensiones sociales. No solo inquieta la criminalidad organizada, sino que se ve un riesgo de que las organizaciones extremistas aprovechen la crisis económica para impulsar revueltas y actos de violencia. Por ello, la ministra del Interior, Luciana Lamorgese, envió a los delegados del Gobierno en todo el país una directiva para que pongan en práctica «una estrategia general con el fin de proteger la legalidad». «Las dificultades de las empresas y el mundo del trabajo -escribe la ministra Lamorgese- podrían ir acompañadas de graves tensiones; por un lado, puede darse el resurgir de tipos de delitos comunes y la aparición de brotes de expresión extremista; por otro, está el riesgo de que las organizaciones criminales aprovechen la oportunidad que se les presenta ante las nuevas necesidades socioeconómicas». Hay que tener en cuenta que los pobres en Italia son más de nueve millones de personas, según el Instituto oficial de estadística (Istat), pobreza que con esta crisis se agudizará. A los ojos de la ministra del Interior, la completa paralización de las actividades productivas, sobre todo en el mercado negro del trabajo, es una ocasión para una infiltración masiva de las mafias en el tejido de la economía y de la sociedad. Ante una crisis de liquidez, tanto las empresas como las familias pueden terminar siendo víctimas de la usura de la criminalidad organizada. A menudo, las mafias buscan con la usura hacerse con la propiedad de las empresas en dificultad para poder reciclar luego el dinero sucio del narcotráfico. De ahí que la ministra del Interior haya ordenado que la inteligencia italiana asista a los delegados del Gobierno en una altísima vigilancia para «contener manifestaciones de malestar que probablemente tengan repercusiones para el orden público y seguridad». Máxima vigilancia La criminalidad organizada, de pequeña y gran dimensión, parece ya en plena faena para aprovecharse de la crisis. Por eso, el ministerio del Interior ha dispuesto un comité de control para vigilar la infiltración de la mafia en las cadenas de suministros que en la actualidad sí pueden trabajar: agroalimentaria, farmacéutico-sanitaria, logística, empresas de limpieza, empresas de recogida de basuras y servicios funerarios. Al respecto, el jefe de la Policía, Franco Gabrielli, ha informado en los últimos días a la Interpol: «En los sectores donde no se requiere un nivel de especialización particularmente alto, los grupos criminales pueden ofrecer servicios a precios seguramente competitivos porque las empresas que controlan no cumplen con los requisitos reglamentarios en materia medioambiental, de seguridad social y seguridad laboral». Como ocurre en los tiempos de guerra y de graves crisis, la especulación encuentra campo abonado. Los ejemplos son numerosos. Ayer en Roma la Policía descubrió algunas tiendas, que no podían estar abiertas, y vendían artículos no permitidos: en tres casos fueron denunciadas porque vendías mascarillas con incrementos en el precio del 500 % y gel desinfectante.
02-04-2020 | Fuente: abc.es
Petróleo venezolano rumbo a Cuba
El pasado 29 de marzo, cuatro buques petroleros partieron desde el Complejo Refinador de Amuay, ubicado en la península de Paraguaná, Estado Falcón, y se dirigieron hacia tres puertos en Cuba: La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba. Llevaban combustibles de distinto tipo, especialmente gasoil. De acuerdo a los documentos del despacho, que se filtraron desde Petróleos de Venezuela, la cifra de carga fue de 380.000 barriles. Existe una alta probabilidad de que, en realidad, el volumen de lo exportado sobrepase los 500.000 barriles. Las prácticas de subfacturación permiten a funcionarios de los dos países hacerse de unas ganancias destinadas directamente a sus bolsillos. También aquí, como en absolutamente todos los ámbitos de actuación de los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, la corrupción opera en contra de intereses esenciales de la sociedad venezolana y, también en este caso, de la sociedad cubana. La información, que no ha recibido la atención que merece, abrumada por el torrente informativo causado por la pandemia, ha causado un legítimo escándalo. Muchos nos preguntamos cómo es posible que un país atravesado por los más extremos padecimientos, muchos de ellos generados por la falta de combustible, pueda exportarlo a otro país. Este hecho recuerda las políticas de Stalin entre los años 1932 y 1933: mientras millones de campesinos, especialmente de la región ucraniana, morían de hambre, los comunistas exportaban cereales y gastaban fortunas en campañas de propagandísticas, que hablaban, por ejemplo, del trigo «más nutritivo del mundo». Aunque no tenemos información del posible contenido económico de la transacción -si el combustible fue donado o vendido a un precio irrisorio, en relación a su valor del mercado-, lo que sí sabemos es que esos combustibles no aliviarán a los ciudadanos o a las familias cubanas: servirán para enriquecer más al poder que aplasta a los cubanos, para hacer crecer la brecha entre los que tienen acceso al sistema de prebendas comunistas y los que no, y, sobre todo, alimentará los vehículos y las plantas eléctricas de los funcionarios y los policías que viven en sus feudos de privilegio. El envío no es un gesto de solidaridad, ni tampoco su finalidad es política -aunque constituya un desafío al bloqueo-. Se trata no más que de un negocio entre dos poderes corruptos y mafiosos, que se asisten mutuamente. La cuestión se sintetiza en esto: una banda criminal que le envía armas a otra. Porque ese es el propósito del envío: entregar al castrismo un recurso, un arma de dominación sobre la totalidad de la sociedad cubana. En dos décadas, los subsidios por la venta/entrega de combustibles a Cuba han sumado entre 46.000 y 54.000 millones de dólares, de acuerdo a distintas estimaciones. A ello habría que añadir otros 12.000 millones de dólares que han sido entregados al castrismo a través de otros mecanismos como donaciones, convenios sin contraprestación real, partidas extraordinarias, gastos por viajes (boletos aéreos, viáticos, gastos de alimentación), contratos por supuestos servicios, pagos por productos agrícolas que nunca llegaron a Venezuela, y más. Al régimen cubano le pagaron por productos alimentarios que no producía en su país, que compraba en el mercado internacional, y que luego llegaban a Venezuela a precios inconcebibles. Muchas veces se ha denunciado la operación realizada con el petróleo venezolano: el castrismo lo recibía a precios 40 o 50% por debajo de su costo y lo revendía a precios internacionales. De hecho, muchos barcos de «petróleo para Cuba» partían desde Venezuela directamente a puertos en otros países, que los habían adquirido en negociaciones igualmente opacas. ¿Cuál ha sido el destino de esos recursos que Chávez y Maduro entregaron al castrismo? ¿En qué proyectos han sido invertidos? ¿Han beneficiado, de algún modo, a la sociedad cubana? No: la pobreza extendida y cronificada no ha cambiado en absoluto. Las condiciones de hambre sistemática, de carestía sin remedio, de permanente e irreversible deterioro de todas las infraestructuras, de precariedad en todos los planos de la vida privada y la vida pública, se han mantenido e intensificado. De hecho, la noticia de los cuatros cargueros enviados a Cuba debe servirnos para poner de bulto el trasfondo de esta cuestión: el petróleo no solo ha sido una gran herramienta para consolidar al régimen de Chávez y Maduro, y aplastar a la sociedad venezolana: ha sido también el arma con que se ha galvanizado y endurecido el siniestro poderío del castrismo sobre cada resquicio de la nación cubana, el arsenal con el que se ha financiado el aplastamiento de la oposición democrática nicaragüense, la chequera con que se han comprado los votos de pequeños países para impedir los pronunciamientos de la Organización de Estados Americanos en contra de las violaciones de los Derechos Humanos, la fuente que ha provisto de millones y millones de dólares con que se han lucrado los Kirchner, los Lula da Silva, los Evo Morales, los Rafael Correa, los Petro y los Vásquez, pero también los Iglesias y los Monedero, los Samper y los Rodríguez Zapatero, y tantos otros que aparecen como luchadores de causas sociales o promotores del diálogo, cuando no son más que feroces usuarios de la cada vez más exigua renta petrolera venezolana.
02-04-2020 | Fuente: abc.es
El presidente de Filipinas ordena «disparar a matar» a los que violen la cuarentena por coronavirus
El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha ordenado a las fuerzas de la ley «disparar a matar» a aquellas personas que violen los requisitos de la estricta cuarentena por la pandemia de coronavirus. «No dudo. Mis órdenes son para la policía y el ejército, si hay problemas o surge una situación en que la gente pelea y sus vidas están en peligro, disparen a matar», aseveró anoche el mandatario en un discurso televisado. «Muerto. A cambio de causar problemas, te enviaré a la tumba», amenazó Duterte el mismo día en el que una veintena de personas de la barriada de San Roque, en Manila, protestaron sin permiso ante la policía para exigir ayuda oficial para salir adelante. El cierre de gran parte del país, incluido Manila, y las estrictas normas de cuarentena y confinamiento han impedido que millones de personas que subsisten día a día en los barrios más pobres de la capital encuentren cómo ganarse la vida. Duterte acusó a grupos civiles de izquierda de instigar la protesta: «Izquierdistas, ustedes no son el gobierno. No anden por ahí causando problemas y disturbios porque ordenaré su detención hasta que finalice el brote». El presidente obtuvo la semana pasada «poderes especiales» del Congreso para lidiar con la pandemia en una ley que incluye la provisión de 200.000 millones de pesos (4.000 millones de dólares) para repartir entre 18 millones de hogares desfavorecidos del país, donde el 16 % de la población vive bajo el umbral de la pobreza. Sin embargo, la ayuda está bloqueada porque el gobierno todavía elabora «una base de datos consolidada» de los beneficiarios. «Solo espere la entrega incluso si se retrasa, llegará y no pasará hambre. No morirá de hambre», señaló Duterte. Defensores de derechos humanos y grupos civiles han denunciado este jueves las palabras del presidente, que se regaron rápidamente por las redes sociales, donde la etiqueta #OustDuterte (expulsar a Duterte) es tendencia desde anoche. «Estamos seriamente alarmados de que las palabras del presidente, que se traducirán en formas peores y más brutales de violaciones de los derechos humanos, represión y violencia estatal en los próximos días», lamentó la organización de derechos humanos Karapatan. El grupo estudiantil CEGP indicó que «no se puede esperar que la gente permanezca en silencio si sus estómagos se revuelven» y advirtió al gobierno que «no deben aferrarse a planes fascistas y militaristas contra una nación azotada por el hambre y en enojo contra un régimen incompetente».
30-03-2020 | Fuente: abc.es
Italia prepara un fondo de emergencia de 10.000 millones para evitar una «situación explosiva»
«La miseria mata más que la epidemia. Renta para todos». Este era el texto de una pancarta de protesta que exhibían un par de napolitanos con el puño en alto en una terraza de Scampia, un famoso popular barrio de Nápoles de unos 80.000 habitantes. Al lado de la pancarta roja, otra más pequeña portaba la firma de los que han organizado la protesta: «El Comité Velas. Queremos todo». Hoy parece claro a los alcaldes italianos, sobre todo en el sur, que la ayuda prometida por el primer ministro, Giuseppe Conte, en la noche del sábado (4.300 millones de euros a los ayuntamientos para las familias y 400 millones para bonos de comidas a quienes pasan hambre) es absolutamente insuficiente. «Nos llega escasamente para 15 días», ha dicho el alcalde de Palermo, Leoluca Orlando. El coro de la protesta de los regidores contra el Gobierno llega desde el norte y sur de Italia. Algunos definen la ayuda como calderilla. El vicepresidente de la Asociación nacional de Alcaldes (ANCI), Roberto Pella, afirma que, para empezar, son necesarios al menos mil millones para los indigentes. La presidenta de Calabria, Jole Santelli, critica la ayuda del Gobierno, por considerarla solamente «una puesta en escena humillante para los ciudadanos». Situación explosiva «La situación es explosiva y tenemos que dar una respuesta a las necesidades prioritarias de los italianos que no disponen de ningún paracaídas socio-económico», reconoce una fuente del ministerio de Economía recogida por «Il Messaggero». Para los que tienen un salario fijo, pueden acogerse al paro -le llegará a finales de mayo-, pero nada tienen los precarios. De momento, en los 8.000 municipios italianos, voluntarios de Protección Civil han comenzado a distribuir bolsas de comida y productos de primera necesidad. No tocan a mucho, porque se reparten 400 millones de euros en bonos de comida, Y el hambre llega a casi tres millones de personas, según la influyente asociación de la agricultura italiana Coldiretti. En trabajo en negro hay casi cuatro millones de personas, en su gran mayoría en el sur (más del 80%), que ya protestan y piden que también a ellos el gobierno les debe dar una «renta de ciudadanía». Fondo de emergencia El Gobierno prepara un «fondo de emergencia» de 10.000 millones de euros, para sostener a seis millones de trabajadores con dificultades para acogerse al paro y a una asistencia social. De ese fondo les llegaría a cada uno un bono de 1.600 euros para dos meses, abril y mayo (800 por mes). El gran debate está ahora en qué hacer para ayudar a las personas que perciben unos ingresos en negro y que, a causa de la crisis del coronavirus, están en muy grave dificultad económica, pues sus actividades se han cerrado completamente. Se discute si deben ser incluidas en el fondo de emergencia. El ministerio de Economía calcula que al menos habría que meter a otros tres millones de personas, lo que tendría un coste demasiado elevado para «legitimar» el trabajo en negro de quien hasta ahora percibía de forma irregular o ilegal sus ingresos. Grillo pide una renta universal En campo ha descendido incluso el fundador del Movimiento 5 Estrellas, Beppe Grillo, quien se ha despertado del letargo en que había estado en los últimos meses. Desde su púlpito de internet, su célebre blog, Grillo ha predicado una solución populista: «Es necesario relanzar la ayuda de una renta de base universal e incondicionada para todos los italianos. Algunos sectores no volverán a ser jamás como antes». Para Grillo, las fuentes principales de financiación serían varias: «Impuestos a las grandes fortunas; revisar las tasas a las rentas de capital y a la propiedad intelectual, y la llamada ?ecotasa?». En definitiva, Grillo propone la fórmula de asistencia social para el sur con la que el Movimiento 5 Estrellas (M5E) ganó las elecciones en marzo 2018: la llamada «renta de ciudadanía», una ayuda de unos 550 euros de media destinada a quienes no tienen empleo, con la esperanza de que lo encuentren. Ese plan ha sido un fracaso en el sur, como demuestra que no creó empleó y se convirtió en «pan para hoy y hambre para mañana». Ha sido puro asistencialismo. Prueba de ese fracaso es que el M5E, que arrasó en las últimas elecciones generales con un 33%, ha caído en picado en las encuestas: actualmente tiene un 14% en intención de voto. Enrico Giovannini, prestigioso economista, exministro de Trabajo y Asuntos Sociales, ha presentado este lunes al Gobierno y al parlamento, como portavoz de la Alianza Italiana para el Desarrollo Sostenible, un programa para ayudar a los más débiles, los excluidos de ayudas sociales. «Sirve una ayuda para los trabajadores en negro, pero solo se debe hacer en el breve periodo; después de la epidemia se debe pasar a medidas estructurales con planes de formación». La mafia, un problema inquietante La emergencia socioeconómica derivada del coronavirus tiene connotaciones preocupantes, sobre todo en las áreas del sur, infiltradas por la criminalidad organizada. Así lo explica Federico Cafiero, fiscal nacional antimafia y antiterrorismo: «La crisis de liquidez que está sufriendo un número enorme de familias representa una gran oportunidad para la mafia. Ahora quien tiene mucho dinero, a comenzar por los narcotraficantes, ostenta un poder inmenso. Los clanes pueden ofrecer dinero y trabajo a personas que a causa de la epidemia han perdido todo». Así, la historia se repite. Es evidente que al Estado se le presenta un gran desafío. La protesta del comité de las Velas es una de las muchas del sur, pero es emblemática. Piden, con el apoyo del exmagistrado Luigi de Magistris, alcalde Nápoles, de izquierdas, la «inmediata concesión de una renta de cuarentena para quien no tiene dinero». Las Velas de Scampia son un complejo residencial construido en el homónimo barrio de Nápoles entre 1962 y 1975. Adoptaron ese nombre por la forma triangular que recuerda a una vela. Eran inmensos edificios de construcción popular, con cientos de apartamentos. Como una vela al viento, con este barrio se pretendió que fuera un símbolo de desarrollo y libertad. Pero con el tiempo las Velas se convirtieron en sinónimo de degradación, pobreza y miseria. Las Velas, símbolo de Gomorra Las Velas de Scampia eran también el símbolo de «Gomorra», la famosa novela de Roberto Saviano llevada al cine y a la televisión. Allí la camorra, prácticamente sin ser molestada, hacía sus negocios de tráfico de droga, sembrando destrucción y muerte en la juventud. Inicialmente, el complejo de las Velas estaba compuesto por siete edificios; de ellos, tres fueron demolidos entre 1993 y 2005. Quedaban en pie cuatro. Serán derribados tres y el cuarto será reformado para albergar oficinas. En febrero se inició el derrumbe de uno de los cuatro edificios que quedaban en pie. Las cámaras de televisión acudieron para filmar la histórica demolición de tan emblemática construcción popular, de la que no que quedará piedra sobre piedra. En algunas gentes de Scampia la presencia de informadores suscitó una reacción de protesta. El grito legítimo de esa gente fue «Scampia no es Gomorra». Sin duda, Scampia no es solo la Gomorra de Saviano, pero sí fue eso sobre todo en las Velas, porque durante muchísimos años fue la guarida de los camorristas para sus negocios sucios y criminales. Durante una veintena de años fue el supermercado de la droga europeo más importante. Allí no se sentía la presencia del Estado. La camorra se convirtió en el «antiEstado», sustituyendo al Estado hasta el punto de crear una especie de «asistencial social» dando trabajos ilegales a chavales, que luego se convertían en pequeños traficantes de droga o pushers, mientras familias enteras custodiaban la droga, el dinero e incluso armas. Por ejemplo, Emanuele Marigliano, en la hora de la demolición ha explicado a diversos medios: «Cuando era un chaval, mi modelo no era mi padre que se rompía la espalda en el taller mecánico, sino el boss que se abría paso con la moto o en coches de lujo. Y así, ya desde chico comencé a traficar con droga. Aquí organizábamos las filas de drogadictos y de los compradores al por mayor procedentes de toda Italia. Los niños jugábamos entre jeringas y hemos visto morir muchas personas. Yo he pasado 12 años de cárcel. Ahora lo sé y he comprendido que también nosotros fuimos víctimas y que nos explotaron los clanes poderosos que se enriquecieron a nuestras espaldas y se llevaban el dinero por el mundo, mientras nosotros nos quedábamos aquí entre la miseria». Mucho tendrá que hacer el Gobierno, y con urgencia, para mostrar la presencia del Estado en todo el territorio del sur y evitar que se reproduzcan infiernos como el de las Velas de Scampia.
30-03-2020 | Fuente: abc.es
La mitad del planeta está confinado por el coronavirus
Las ciudades nigerianas de Lagos y Abuja se unen a la lista de ciudades confinadas para intentar detener la propagación del coronavirus. Poco antes lo hizo Moscú, donde no cumplir la cuarentena pueden costar 5 años de prisión. Tras estas drásticas y necesarias medidas impuestas por las diferentes administraciones se estima que hay más de 3.000 millones de personas confinadas en todo el mundo, alrededor del 43% de la población, para frenar la pandemia que cuenta con 700.000 casos confirmados oficialmente y más de 33.000 muertes en todo el mundo. El presidente nigeriano, Muhammadu Buhari, fue uno de los últimos jefes de Estado en ordenar el «cese de todos los movimientos» en la ciudad más grande del país, Lagos, y su capital, Abuja, durante dos semanas. «Todos los ciudadanos en estas áreas (que incluye también el estado de Ogun) deben permanecer en sus hogares» a partir de las 22.00 GMT del lunes, anunció Buhari el domingo en un discurso televisado. Solo hospitales tiendas de alimentos y estaciones de servicio permanecerán abiertas, aunque su acceso será «restringido y monitoreado«. Todos los viajes deben ser pospuestos y los negocios y oficinas deberán estar completamente cerrados durante este periodo. Estas medidas se suman a las implementadas con anterioridad y que han resultado insuficientes como el cierre de las escuelas, de los establecimientos que no venden alimentos y limitar las reuniones. Nigeria, la nación más poblada de África con cerca de 190 millones de personas y el mayor productor de petróleo de África , hasta ahora ha registrado solo 97 infecciones confirmadas y una muerte por COVID-19, pero las pruebas ?como en la mayoría de países africanos- han sido limitadas. Las autoridades han advertido que el país corre el riesgo de ver un aumento exponencial en los casos si no se localizan los contactos de los contagiados cuanto antes. Cumplir un confinamiento obligatorio pone en jaque a millones de personas que viven en la pobreza extrema y dependen de sus ganancias diarias para sobrevivir: "Somos plenamente conscientes de que tales medidas causarán muchas dificultades e inconvenientes a muchos ciudadanos. Pero esto es una cuestión de vida o muerte», dijo Buhari. En la misma línea se pronunció su homólogo sudafricano Cyril Ramaphosa el domingo al visitar al centenar de compatriotas evacuados de Wuhan y que han cumplido ya su cuarentena. El presidente de Sudáfrica, que decretó el confinamiento en todo el país el 26 de marzo durante 21 días, se mostró convencido de que la única opción para frenar la curva es el confinamiento. Y su vecina Zimbabue tomó nota; la administración de Emmerson Mnangagwa ha impuesto un «lockdown» nacional a partir de hoy. Con un sistema de salud muy frágil y con sus médicos y enfermeras en huelga por la falta de medios, si el Covid-19 estalla en el país del sur de África será una catástrofe. Bloquear una ciudad como Lagos, con más 20 millones de habitantes, o un país como Sudáfrica, no es una decisión fácil de tomar, pero la experiencia de otras urbes, como Wuhan, y otros países ha dejado patente que quedarse en casa es la única manera de combatir la epidemia.
25-03-2020 | Fuente: abc.es
Las recetas de la izquierda en Iberoamérica frente al Covid-19
Mientras que casi todos los países iberoamericanos han tomado varias medidas para tratar de contener la expansión del coronavirus, como el cierre de frontera y la suspensión de actos electores, los Gobiernos de México, Nicaragua y Venezuela han minimizado o frivolizado la pandemia al pedir tranquilidad a sus ciudadanos o señalando conspiraciones «bioterroristas». Los tres países mantienen sus fronteras abiertas, además de haber permitido que se celebren masivos eventos -manifestaciones y conciertos- en un momento en que medio planeta se encuentra confinado en casa. «No dejen de salir» «Mexicanos, vamos para adelante y no dejen de salir. Yo les voy a decir cuándo no salgan. Pero si pueden hacerlo, y tienen posibilidad económica, pues sigan llevando a la familia a comer», dijo el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador en un polémico vídeo subido a redes sociales el domingo. «No ayudamos si nos paralizamos sin ton ni son, de manera exagerada. Vamos a seguir haciendo la vida normal», añadió. México entró el jueves en la fase 2 de la pandemia, según la Organización Mundial de la Salud. Esta fase señala que el contagio ya es local y no se produce por visitas producidas del extranjero. Hasta el momento sólo han fallecido cuatro personas y hay 367 casos confirmados desde que el 27 de febrero el país identificó al primer muerto por una enfermedad que puede ser muy grave en el noveno país con más diabéticos del mundo, un 10,7% de las personas entre 20 y 69 años. El Gobierno mexicano no ha tomado medidas excesivamente restrictivas hacia el Covid-19, debido al impacto que tendría pegar un frenazo al consumo en la economía. Aproximadamente la mitad del país, con 120 millones de personas, viven en situación de pobreza y la mitad de la población activa trabaja en la informalidad, un sector que es muy dependiente del consumo y al que el Gobierno le resultaría complicado proveer de ayudas económicas en caso de recesión. «Tenemos que cuidar la salud y al mismo tiempo cuidar la economía», dijo el lunes AMLO en rueda de prensa. Marcha por el Covid-19 Mientras tanto, Nicaragua sólo ha tenido dos casos de personas contagiadas por el nuevo coronavirus, aunque existen otros seis casos sospechosos de estar infectados. Sin embargo, el Gobierno de Daniel Ortega no ha implementado ninguna medida para tratar de frenar la expansión de la pandemia. Es más, el 14 de marzo el Gobierno convocó una marcha «Amor en tiempos del Covid-19» en un intento de expresar solidaridad con el mundo por esta enfermedad, una manifestación que llegó en un momento en el que las autoridades sanitarias de varios países habían aconsejado que no se celebren concentraciones en las calles. Honduras, El Salvador y Costa Rica, los tres países vecinos de Nicaragua, han implementado varias medidas para restringir la movilidad de sus ciudadanos para contener la enfermedad en Centroamérica, una de las regiones más pobres del mundo. Sin embargo, el Gobierno de Ortega no ha cerrado escuelas y sigue promocionando varios eventos de Semana Santa a pesar de que la Iglesia católica ha suspendido los suyos. La inacción del Gobierno, sin embargo, contrasta con la de algunas organizaciones civiles como unos 200 estudiantes de odontología de la Universidad Autónoma de Nicaragua, quienes han decidido dejar de ir a clase para tratar de detener el avance de la enfermedad. Pero la universidad ha expresado que planea continuar con las clases con el objetivo de, así, alinearse con la posición oficial de mantener la mayor estabilidad posible. Arma «bioterrorista» Otros no han dudado en utilizar la pandemia para elucubrar teorías conspiratorias. Es el caso de Nicolás Maduro, que se ha quejado a Twitter por haberle borrado un mensaje en el que compartió tres documentos de investigación sobre el coronavirus desarrolladas por el doctor venezolano, Sirio Quintero, en el que se refiere a la pandemia como un arma «bioterrorista» y recomienda la receta para un remedio casero para contrarrestar el Covid-19. Según el estudio, el virus es «la expresión de la más alta capacidad científica y tecnológica alcanzada por los núcleos de poder imperial en su prontuario bioterrorista con la liga de fábricas de armas bacteriológicas bajo la fachada de laboratorios». Los documentos compartidos por Maduro aseguran que el coronavirus «es un parásito intracelular que procede de una cepa de larvas del VIH-Sida, cruzadas con larvas de helmintos de Fasciola Hepática. Agregando segmentos del ADN humano de crecimiento embrionario y cultivadas en un laboratorio en líquido amniótico de mujeres embarazadas». El estudio indica también que el virus fue diseñado para «atacar específicamente órganos humanos de razas chinas y etnias latinoamericanas», una premisa que sostiene Maduro desde febrero -antes de la llegada del virus a Venezuela- cuando dijo que el coronavirus es «un arma de guerra que se está utilizando contra China y ahora contra los pueblos del mundo en general». Para neutralizar esta presunta arma biológica, el doctor Quintero prescribió una receta que consiste en un antibiótico natural resultado de mezclar malojillo, jengibre, saúco, pimienta negra, limones amarillos y miel. Y a esta receta mágica la ha llamado «preparado P-6 SQ». El país suramericano suma ya 84 casos confirmados en apenas doce días, aunque el presidente interino, Juan Guaidó, lo desmintió el lunes asegurando que hay más de 200 positivos en el país, que sufre su peor crisis sanitaria.
24-03-2020 | Fuente: abc.es
Mientras que casi todos los países latinoamericanos han tomado varias medidas para tratar de contener la expansión del nuevo coronavirus (COVID-19), los Gobiernos de México y Nicaragua han minimizado la pandemia al pedir tranquilidad a sus ciudadanos y que continúen con su vida normal. Y es que ambos países mantienen sus fronteras abiertas, además de haber permitido que se celebren masivos eventos ?manifestaciones y conciertos? en un momento en que medio planeta se encuentra encerrado en casa. «Mexicanos, vamos para adelante y no dejen de salir. Yo les voy a decir cuándo no salgan. Pero si pueden hacerlo, y tienen posibilidad económica, pues sigan llevando a la familia a comer», dijo el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador en un polémico vídeo subido a redes sociales el domingo. «No ayudamos si nos paralizamos sin ton ni son, de manera exagerada. Vamos a seguir haciendo la vida normal», añadió López Obrador durante su mensaje de apenas 1 minuto de duración. México entró el jueves en la fase 2 de la pandemia, según la Organización Mundial de la Salud. Esta fase señala que el contagio ya es local y no se produce por visitas producidas del extranjero. Hasta el momento sólo han fallecido cuatro personas y hay 367 casos confirmados desde que el 27 de febrero el país identificó al primer muerto por una enfermedad que puede ser muy grave en el noveno país con más diabéticos del mundo, un 10,7% de las personas entre 20 y 69 años. El Gobierno mexicano no ha tomado medidas excesivamente restrictivas hacia el COVID-19, debido al impacto que tendría pegar un frenazo al consumo en la economía. Aproximadamente la mitad del país, con 120 millones de personas, viven en situación de pobreza y la mitad de la población activa trabaja en la informalidad, un sector que es muy dependiente del consumo y al que al gobierno le resultaría complicado proveer de ayudas económicas en caso de recesión. «Tenemos que cuidar la salud y al mismo tiempo cuidar la economía», dijo el lunes López Obrador en rueda de prensa. Marcha oficial en Nicaragua Mientras tanto, Nicaragua sólo ha tenido dos casos de personas contagiadas por el nuevo coronavirus, aunque existen otros seis casos sospechosos de estar infectados. Sin embargo, el gobierno de Daniel Ortega no ha implementado ninguna medida para tratar de frenar la expansión de la pandemia. Es más, el 15 de marzo el gobierno convocó una marcha «Amor en tiempos del COVID-19 » en un intento de expresar solidaridad con el mundo por esta enfermedad, una manifestación que llega en un momento en el que las autoridades sanitarias de varios países han aconsejado que no se celebren masivas concentraciones de personas en las calles. Honduras, El Salvador y Costa Rica, los tres países vecinos de Nicaragua, han implementado varias medidas para restringir la movilidad de sus ciudadanos para contener la enfermedad en Centroamérica, una de las regiones más pobres del mundo. Sin embargo, el Gobierno de Ortega no ha cerrado escuelas y sigue promocionando varios eventos de Semana Santa a pesar de que la Iglesia Católica ha suspendido los suyos. La inacción del Gobierno, sin embargo, contrasta con la de algunas organizaciones civiles como unos 200 estudiantes de odontología de la Universidad Autónoma de Nicaragua, quienes han decidido dejar de ir a clase para tratar de detener el avance de la enfermedad. Pero la universidad ha expresado que planea continuar con las clases con el objetivo de, así, alinearse con la posición oficial de mantener la mayor estabilidad posible.
22-03-2020 | Fuente: abc.es
La cifra oficial de contagios por coronavirus en Latinoamérica superó el viernes la cifra de 3.000. Si bien la epidemia llegó más tarde que a Europa y Estados Unidos ?el primer caso se diagnosticó el 26 de febrero en Brasil?, el nivel de emergencia se ha disparado en los últimos días en todo el continente. En total, la región llegó al fin de semana con 3.200 contagios, cifra que incluye cerca de 40 defunciones. Países como Colombia, Perú y Argentina han aplicado ya, o lo harán al comienzo de esta semana, el confinamiento obligatorio de la población. Otros, como Brasil, México y Nicaragua, se lo han tomado más a la ligera. La situación puede ser complicada en sociedades con sistemas sanitarios deficientes, siendo Venezuela el caso previsiblemente más dramático. Más información sobre el virus Los países latinoamericanos afrontan el comienzo de la expansión del coronavirus con un mayor conocimiento sobre qué medidas pueden ser más efectivas para la contención de la pandemia. Está por ver si la extensión del contagio será tan exponencial como en Europa: perjudica que los sistemas sanitarios sean en ciertos casos deficientes, pero beneficia una mayor población joven y el clima tropical de parte de la región, que podría atemperar la propagación del virus (si se observa el mapa mundial, hasta ahora la mayor afectación ha sido en zonas de clima templado, incluso más en el centro y norte de Italia y España que su parte sur); en el Cono Sur, en cambio, se va hacia una estación de temperaturas más bajas. Sistemas sanitarios Utilizando el Índice de Seguridad Sanitaria Mundial de la Universidad John Hopkins y estimaciones propias, el FMI considera que los países mejor preparados por sus capacidades sanitarias o características de población y su distribución son México, Chile, Argentina, Brasil y Ecuador. Menos preparados están Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Panamá, El Salvador, Nicaragua, República Dominicana y Jamaica. En del peor estadio se encuentran Honduras, Guatemala, Belice, Haití y Guyana (la clasificación no cuenta con mediciones de Venezuela, Cuba, Surinam ni Costa Rica). Brasil, el país más afectado El país con más contagios ?también el más poblado? es Brasil, que el viernes llegó a 904 y ha tenido que lamentar once muertos; allí la epidemia ha superado ya el círculo de los casos importados y ha traspasado a redes locales. Siguen Ecuador, con 567 (siete muertos); Chile, con 434 casos (ningún fallecido); Perú, con 263 (cuatro defunciones), y México, con 203 (dos muertos). Luego siguen Colombia y Argentina, ambos con 158 infectados, y Panamá, con 137. En Venezuela oficialmente se han registrado 65, y en Cuba 21. Frivolizar la pandemia El presidente de México, Manuel Andrés López Obrador, siguió el fin de semana con sus actos de masas, manteniendo que «no hay que exagerar»; en una de las imágenes difundidas ayer expresamente se abstuvo de «comerse a besos» a una niña, tras haber sido criticado por recomendar que la gente se abrace y repartir él mismo besos. El lunes anunciará un plan de contingencia, cuyo contenido no ha trascendido. También el brasileño Bolsonaro ha quitado importancia a la pandemia. Por ahora solo ha decretado aislar a aquellos que tienen síntomas y, de modo preventivo, a los más de 60 años. En Nicaragua, retando ostensiblemente la alarma internacional, Daniel Ortega promovió el 14 de marzo una marcha popular contra el coronavirus. Las primeras medidas La mayor parte de los países latinoamericanos han cerrado sus fronteras terrestres (el primero en ejecutarlo fue El Salvador) y han limitado la llegada de personas a sus aeropuertos. El confinamiento general obligatorio ha sido ya puesto en marcha, o se hará efectivo con el comienzo de esta semana, en Colombia, Perú, Argentina y Chile. También en Venezuela se ha decretado la cuarentena, aunque no se está siguiendo de modo estricto. En Cuba no recibirá turistas durante un mes y los próximos días evacuará los que aún están en la isla. Por su parte, la República Dominicana ha implantado el toque de queda. 40 millones más de pobres La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de la ONU estima a día de hoy que la región podrá sufrir este año una contracción económica del 1,8% del PIB, lo que podría suponer un incremento del paro registrado en diez puntos y un aumento de la pobreza en 40 millones de personas. La Cepal llama la atención sobre el especial nefasto efecto de la crisis en los países caribeños que dependen básicamente del turismo. Si la prohibición de viajes a causa del virus se prolonga hasta tres meses, la actividad turística en el Caribe podría caer en 2020 en un 25%.
...
7
...