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Noticias de pobreza

08-07-2020 | Fuente: abc.es
El 96% de los venezolanos está en la pobreza y llega a niveles de África
Venezuela llega a niveles de África en pobreza e inseguridad alimentaria, según un estudio revelado por la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida en Venezuela 2019-2020 ( Encovi ), una medición que realizan varias universidades venezolanas desde 2014, a raíz de que el régimen de Nicolás Maduro dejara de mostrar estadísticas en 2011. El país es por lo tanto este año el más pobre de América Latina, con el 96% de pobreza, mientras que 79,3% de la población no tiene cómo cubrir la canasta de alimentos, que puede llegar a rebasar los 500 euros, inalcanzable para alguien que gana el salario mínimo, que se sitúa en menos de dos euros mensuales. La encuesta fue realizada en más de 9.000 hogares, y sirvió además para ver que el país es el segundo más desigual de la región, detrás de Brasil. «Para cerrar la brecha de la pobreza extrema harían falta 5.000 millones de dólares al año para financiar un programa focalizado de transferencias, a razón de dos dólares diarios para 6,5 millones de hogares venezolanos», afirmó el sociólogo y director del Proyecto Pobreza de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Luis Pedro España. De acuerdo con el informe presentado esta semana, el 54% de los hogares consultados se encuentran en el renglón de pobreza reciente y 41% en pobreza crónica. La pobreza multidimensional (relacionada con indicadores como educación, estándar de vida, empleo, servicios públicos y vivienda) afecta al 64,8% de los hogares y creció un 13,8% entre 2018 y 2019. La abrupta caída del Producto Interno Bruto (PIB) ha acentuado aún más la pobreza en el país. Entre 2013 (año que llegó Nicolás Maduro al poder) y 2019 Venezuela ha registrado una caída del 70%, que ha puesto en riesgo a una población que disfrutó de las bonanzas petroleras y cuyo país llegó a ser llamado (antes del chavismo) «la Venezuela saudita» por sus riquezas. De acuerdo con el sociólogo, al no haber «riqueza que repartir ni bienestar que disfrutar (..) aumenta la pobreza. Todos somos pobres desde el punto de vista de las entradas, pero no todos tenemos el mismo tipo de pobreza», agregó. Éxodo de venezolanos Los datos publicados por Encovi dan muestra de que Venezuela ha adquirido condiciones más propias de países de Centroamérica, el Caribe y África en materia de pobreza y desnutrición. Por tal motivo Venezuela, además de ser el país más pobre de la región, aparece en el segundo lugar de una lista de 12 países que encabeza Nigeria y termina con Irán, seguida de Chad, Congo y Zimbabue. El estudio reveló además información relacionada en materia demográfica y migratoria. Anitza Freitez, directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (Iies) de la UCAB y una de las coordinadoras de la Encovi, explicó que hay una nueva demografía en el país, cuya población es de 28,4 millones de habitantes y no los 32 millones que se proyectaban para esta época. Las estimaciones reflejadas en el informe son consistentes con los datos ofrecidos por la ONU, que indican que cinco millones de personas han huído de la crisis de Venezuela, mientras que la población de personas mayores de 60 años subió del 10 al 12% entre 2015 y 2020.
08-07-2020 | Fuente: abc.es
África alcanza los 500.000 contagios con el temor de la expansión de la extrema pobreza en el continente
África tardó 98 días para llegar a los 100.000 casos confirmados del nuevo coronavirus. Sin embargo, los tiempos se han acortado drásticamente en las últimas semanas: se ha pasado de los 400.000 a los 500.000 positivos en apenas siete días. Casi 12.000 personas han perdido la vida por la Covid-19, siendo Sudáfrica el país más afectado. La rápida actuación de la mayoría de gobiernos africanos, cerrando a cal y canto sus aeropuertos e imponiendo duros confinamientos cuando apenas sumaban decenas de casos, ha evitado la «catástrofe» que muchos expertos vaticinaban cuando el virus se empezó a propagar por Europa. Sin embargo, estas necesarias y drásticas medidas «solo» han retrasado el pico unos meses que deberían haberse usado para prepararse para «lo peor». Con la mayoría de economías reabiertas, los casos -inevitablemente- se han disparado y el continente ha alcanzado hoy los 508.918 casos, según los datos de la Universidad John Hopkins. Sudáfrica, que adoptó uno de los confinamientos más duros del mundo en la fase temprana de la epidemia, es actualmente el epicentro de la pandemia en África. Cuenta con el 42% de los positivos del continente, con más de 215.000 casos y 3.500 muertes, desde que se confirmara el primer caso el 5 de marzo. Además, es el quinto país con más casos activos del mundo y ocupa el cuarto lugar en la lista de países con más nuevos contagios (el martes, sumó 10.134 nuevos positivos). La letalidad sigue siendo baja (1,6%), aunque los hospitales empiezan a llenarse y muchos de ellos en focos como Gauteng o Cabo Occidental podrían quedarse sin capacidad para atender a más pacientes. Egipto y Nigeria suman otros 78.000 casos cada uno, el primero ha registrado casi 3.500 muertes y el segundo menos de 700 hasta el momento. La buena noticia es que casi la mitad de las personas contagiadas por el virus SARS-CoV-2 en África se han recuperado. La cara B de la pandemia La actual pandemia podría empujar a más de 49 millones de africanos a la extrema pobreza, siendo la parte central y occidental del continente las que más sufrirían los estragos de la actual crisis sanitaria. Hasta 462 millones de personas podrían vivir en la extrema pobreza en 2020, es decir, subsistir con menos de 1,9 dólares al día. El coronavirus ha sido un mazazo -especialmente- para aquellos países que están luchando por erradicar la extrema pobreza y que esperaban cumplir esta meta en 2030.
04-07-2020 | Fuente: abc.es
Trump carga contra «el nuevo fascismo de extrema izquierda» en la celebración del 4 de julio
Bajo los rostros de los cuatro presidentes tallados en la roca del Monte Rushmore (Dakota del Sur) Donald Trump abrió este viernes las celebraciones oficiales del 4 de julio en Estados Unidos con un discurso en el que arremetió contra la «nuevo fascismo de extrema izquierda» y lo que calificó de «campaña despiadada» para retirar ciertos monumentos y estatuas de personajes históricos. Su intervención ante un anfiteatro lleno de invitados tiene lugar a apenas cuatro meses de las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre, en las que Trump aspira a revalidar como inquilino de la Casa Blanca frente al demócrata Joe Biden. Además, EE.UU. afronta el puente festivo del 4 de julio, en el que el país conmemora la Declaración de independencia de las trece colonias británicas de Norteamérica en 1776, en un momento en que la pandemia de coronavirus experimenta un preocupante repunte en numerosos estados del país. Durante el acto en el Monte Rushmore se vieron pocas mascarillas y la distancia de seguridad brilló por su ausencia. Precisamente, una de las contagiadas es Kimberly Guilfoyle, novia del hijo mayor del presidente estadounidense y una de las principales integrantes del comité de recaudación de fondos para la campaña de la reelección de Trump, que dio positivo por Covid-19, según medios locales. «El Monte Rushmore será para siempre como un tributo eterno a nuestros antepasados y nuestra libertad», declaró Trump desde una tarima decorada con banderas estadounidenses y que tenía como telón de fondo el imponente monumento en la montaña, informa Efe. «Este monumento nunca será profanado. Estos héroes nunca serán desfigurados. Su legado nunca, nunca será destruido», puntualizó, mientras los asistentes lo animaban con aplausos y coros de «USA, USA». En días pasados, Trump criticó la remoción de estatuas o símbolos confederados en medio de las protestas raciales que se han propagado por el país tras la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco. Trump, con la primera dama, Melania Trump, en el Monte Rushmore - AFP «Nuestra nación está siendo testigo de una campaña despiadada para borrar nuestra historia, difamar a nuestros héroes, borrar nuestros valores y adoctrinar a nuestros hijos», alertó. El gobernante denunció la que calificó como una «revolución cultural de izquierda» y advirtió de que «está diseñada para derrocar a la revolución estadounidense». «Al hacerlo, destruirían la misma civilización que rescató a miles de millones de la pobreza, la enfermedad, la violencia y el hambre, y que llevó a la humanidad a nuevas alturas de logros, descubrimientos y progresos», comentó el presidente, al tiempo de señalar que «están decididos a derribar cada estatua, símbolo y recuerdo de nuestro patrimonio». Según el líder estadounidense, el objetivo de los manifestantes es «acabar con Estados Unidos». «Las turbas enojadas están tratando de derribar las estatuas de nuestros fundadores, desfigurar nuestros monumentos más sagrados y desatar una ola de crímenes violentos en nuestras ciudades», se quejó. Protestas de nativos La famosa ladera de Dakota del Sur donde están esculpidos los rostros de los expresidentes George Washington (1789-1797), Thomas Jefferson (1801-1809), Abraham Lincoln (1861-1865) y Theodore Roosevelt (1901-1909) es para miles de indígenas estadounidenses un lugar sagrado en el que tallaron los rostros de sus colonizadores. Y se convirtió en escenario de una ceremonia que tiene lugar cuando EE.UU. vive un proceso de reflexión sobre el historial racista de muchos de los estadistas y generales homenajeados en monumentos y estatuas. Ese movimiento también ha arrojado luz sobre una herida que los nativos americanos de la zona tienen abierta desde hace más de un siglo. Grupos de personas, entre ellas nativos americanos, protestaron por la llegada de Trump e intentaron bloquear con vehículos la vía hacia el monte, pero fueron retirados por la Policía y la Guardia Nacional encargadas de resguardar la zona, según imágenes difundidas en redes sociales.
04-07-2020 | Fuente: abc.es
Trump denuncia el ascenso de un «nuevo fascismo de extrema izquierda»
Siempre preocupado por su imagen personal y la puesta en escena de sus apariciones, Donald Trump voló el viernes desde Washington a Dakota del Sur para dar el discurso inaugural de las celebraciones del 244 aniversario de la independencia de Estados Unidos ante el afamado monte Rushmore. Tras su aterrizaje, en un enfoque medido y calculado por la Casa Blanca, el presidente se hizo acompañar por los fotógrafos y se colocó en el punto exacto en el que su faz quedó a la derecha de las tallas sobre la roca de George Washington, Thomas Jefferson, Teddy Roosevelt y Abraham Lincoln. El discurso que dio, sin embargo, no fue una celebración de la historia de la nación por encima de partidismos, sino una denuncia de la ola de indignación racial que busca derribar los monumentos de un pasado para muchos incómodo. Ante los rostros de presidentes que dedicaron sus vidas a fortalecer la unión, Trump denunció el intento de retirar estatuas de ellos y de muchos otros, algo que se ha convertido en uno de los ejes centrales de su campaña. «En las escuelas, en las redacciones de los medios, incluso en las salas de juntas de las empresas, existe un nuevo tipo de fascismo de extrema izquierda que exige lealtad absoluta. Si no hablas su idioma, acatas sus rituales, recitas sus lemas y obedeces sus mandamientos, serás censurado, desterrado, incluido en la lista negra, perseguido y castigado. Eso no va a suceder», dijo el presidente. «¡No sucederá contigo!», le interrumpió uno de los presentes entre el público. «Tienes razón», respondió desde el podio Trump. Trump, con la primera dama, Melania Trump, en el Monte Rushmore - AFP Después, el presidente prosiguió: «No se equivoquen, esta revolución cultural de izquierdas está diseñada para acabar con la revolución americana. Al hacerlo, destruirán la misma civilización que rescató a miles de millones de personas de la pobreza, la enfermedad, la violencia y el hambre, y que llevó a la humanidad a nuevas cotas de logros, descubrimientos y progreso». El presidente repasó brevemente las biografías de Washington, Jefferson, Roosevelt y Lincoln, y recordó, correctamente, que los manifestantes han pedido que se retiren estatuas y monumentos dedicados a su memoria. No se salva ni Lincoln, que ganó la guerra al sur y acabó con la esclavitud. Una de sus estatuas en Washington ha tenido que ser vallada porque casi la tumban la semana pasada. De nuevo, polémica El discurso de Trump fue, como todo lo que suele hacer Trump, polémico. Hubo quienes en los programas de televisión del sábado por la mañana le atribuyeron su autoría a su asesor Stephen Miller, conocido por su beligerante populismo, el verdadero heredero de Steve Bannon en la Casa Blanca. El candidato demócrata Joe Biden respondió con una breve frase en redes sociales: «Si eligen a la persona equivocada para el cargo, verás cosas que antes no habrían creído posibles». Para añadir dramatismo al discurso, minutos después de que Trump embarcara en el Air Force One de regreso a la capital, los representantes del cantante Neil Young le pidieron que no volviera a utilizar, como hizo, sus canciones en ningún acto, de la presidencia o de la campaña. Antes de que el presidente comenzara a hablar, sonaron en los altavoces los temas «Like a hurricane» y «Rockin? in the free world». En parte, Trump también quiso redimirse el viernes. No ante la nación por las cifras de la pandemia de coronavirus, que sigue batiendo récords de infecciones en EE.UU. día tras día, sino ante sus seguidores. Su primer mitin en la pandemia, celebrado en Oklahoma hace dos semanas, fue un fiasco de público, y, según comienza a saberse ahora, un foco de infecciones que ha afectado incluso a la nuera del presidente. Por eso, su equipo planeó un evento por todo lo alto, con música en directo, fuegos artificiales y un discurso ante uno de los monumentos más importantes y estimados del país. Aunque esta semana cambió el tono y admitió la necesidad de usar mascarillas en público, ni el presidente, ni la primera dama, ni sus acompañantes la llevaron. Tampoco se guardó en las gradas la distancia de seguridad que recomiendan los expertos sanitarios. Han fallecido en EE.UU. 125.000 personas por la pandemia. A medida que aumentan los casos, la Casa Blanca ha ido endureciendo sus críticas a China por sus errores y equívocos cuando se declaró el primer foco de infección el año pasado. A su regreso a Washington, Trump convocó este sábado a familiares, conocidos y colaboradores en Washington para una celebración del 4 de julio en la Casa Blanca, con fuegos artificiales incluidos. Este año, sin embargo, la capital estaba vacía, ausentes por la pandemia las multitudes de estadounidenses que cada año descienden sobre ella para celebrar la independencia de su nación. Poco a poco, Trump recupera su agenda tras cuatro meses de precauciones y cuarentenas. La semana que acaba le visitó en Washington el presidente polaco, Andrzej Duda. Y en la entrante, tiene planeado visitar la Casa Blanca el mexicano Andrés Manuel López Obrador, el primer viaje que hace fuera de su país desde que ingresó en la presidencia. Los demócratas, que ven con malos ojos su visita, le han pedido que se la replantee y la deje para otro momento.
02-07-2020 | Fuente: abc.es
China, China über alles
Henry Luce, el gran editor americano, argumentó en las páginas de su revista «Life» que si el siglo XIX había estado liderado por el Reino Unido gracias a su imperio colonial, el siglo XX debería estar dominado por Estados Unidos pero de forma mucho más altruista. Decir esto en 1941 venía con la letra pequeña de superar el tradicional aislacionismo americano y jugar un sacrificado papel de buen samaritano en la defensa y promoción de la libertad y la democracia por todo el mundo. Hijo de misioneros presbiterianos, Henry Luce nació en China en 1898 y se dice que aprendió a hablar antes en mandarín que en inglés. Con eses credenciales únicas, este influencer de la Casa Blanca seguramente habría anticipado mejor que nadie los acelerados esfuerzos por parte del régimen comunista de Pekín para convertir el siglo XXI en el siglo de China. El mismo gigante asiático fracturado e inviable que conoció Henry Luce durante su infancia, subestimado como «el enfermo de Asia» en su decadencia imperial, es ahora el líder mundial en número de propietarios de viviendas, usuarios de internet, graduados universitarios y, según las cuentas de la desigualdad, el país que acumula más multimillonarios en perfectísima sintonía con el poder. La extrema pobreza ha sido reducida a menos del 1% y centenares de millones han superado la miseria. Lo que fuera una parte marginal del mundo, aislada y empobrecida, ha logrado convertirse en el más importante rival de Estados Unidos. Incluso, según recordaba con ironía el New York Times, «la tierra que fracasó a la hora fracasar» ha conseguido formular una problemática alternativa a Occidente al segregar con rentable éxito democracia y capitalismo. Desde la abolición de la limitación de mandatos presidenciales en 2018, Xi Jinping lidera un régimen cada vez más dictatorial y expansivo, con los medios necesarios para salirse con la suya. La pandemia está sirviendo para revalidar todo este autoritarismo y expandir su matonismo geopolítico. Por eso, China se atreve a recetar una medicina tan amarga para Hong Kong, Taiwán y todos sus vecinos.
23-06-2020 | Fuente: elpais.com
El Covid-19 podría sumar 760.000 personas a la pobreza, que alcanzaría a un cuarto de la población española
El decil más pobre perderá ocho veces más renta que el más rico, alerta Oxfam
17-06-2020 | Fuente: abc.es
Perú, el segundo país con más contagios en Latinoamérica, anuncia la apertura de las actividades económicas
Perú, el octavo país con más casos de Covid-19 en el mundo y el segundo en Latinoamérica después de Brasil, anuncia el seguimiento de contagiados a través de mil equipos de respuesta rápida a nivel nacional ante la apertura de las actividades económicas y el desborde sin protocolos de la economía informal, según señaló el ministro de salud, Víctor Zamora. «La columna vertebral de la estrategia (del gobierno) es la que ha sufrido un cambio sustantivo por el agotamiento de las poblaciones más pobres y que no tienen la espalda financiera para soportar un largo periodo de aislamiento y que ya en la práctica, han dejado el aislamiento y se han movilizado», dijo Zamora, en una teleconferencia con la Asociación de Prensa Extranjera en Perú. Para Zamora, los que dejaron atrás el aislamiento de facto se dividen en los «caminantes» o «retornantes» que hace 3 o 4 semanas salieron de sus domicilios a retornar desde Lima a su lugar de origen y los llamados informales que pertenecen al 70 por ciento de la población económicamente activa y que salen a buscar trabajo. A eso se suma, de acuerdo al ministro de salud, la apertura de las actividades económicas en la fase 1 y en la fase 2. Según el titular de salud, el lema de la primera fase del gobierno llamado «Quédate en casa» ha sido reemplazado por «Mi salud primero» que consiste en salir a la calle y cuidarse uno mismo con el uso de la mascarilla, el lavado de manos y la distancia social. Precario sistema de salud público El 16 de marzo pasado, el presidente Martín Vizcarra ordenó el estado de emergencia ante la pandemia, el confinamiento de los peruanos en sus casas, el cierre de los viajes a nivel nacional e internacional y el toque de queda resguardado por las Fuerzas Armadas. A pesar de las medidas tempranas contra la pandemia, Perú que cuenta con una población de 33 millones de personas, puso al desnudo su precario sistema de salud público y la pobreza estructural que ha hecho que miles de peruanos hayan desafiado las medidas de confinamiento y se arriesguen a contagiarse en trabajos informales que les aseguren un ingreso que les permita el sustento diario. Al día de hoy, hay 7.056 muertos, mientras los contagiados por Covid-19 son 237.156 personas, de acuerdo al último balance del Ministerio de salud. Estas cifras sitúan a Perú en el segundo lugar de contagiados en Latinoamérica después de Brasil. Equipos de respuesta rápida La apertura de las actividades económicas en Perú vendrá acompañada, de acuerdo a Zamora, «con mil equipos (de respuesta rápida) que hacen el diagnóstico y luego el seguimiento a través del teléfono (a los contagiados)?Tenemos mil equipos distribuidos a nivel nacional que hacen el diagnóstico y el seguimiento clínico, para hacer dos cosas: el seguimiento de los contactos del paciente y el estado del paciente. La meta es que podamos tener 5.000 de esos equipos en un mes en todo el país. La base del trazado de contactos es la línea (telefónica) del 113». La otra medida que anunció el ministro de salud, Víctor Zamora es la creación de 500 puntos fijos de diagnóstico y tratamiento de posibles contagiados de Covid-19, al tiempo de instalación de 12 laboratorios a nivel nacional que se espera que evalúen 6.000 pruebas moleculares. En entrevista con ABC, el CEO de «Amigo Cloud» y especialista en Sistemas de Información Geográfica, Ragi Yaser Burhum, señaló que una apertura exitosa de las actividades económicas en Perú implica «reconsiderar la cantidad de las pruebas serológicas y moleculares, porque para saber a dónde queremos llegar debemos medir dónde estamos; el segundo pilar es el rastreo de contactos, si es verdad que tenemos equipos de respuesta rápida en Perú a los infectados, lo que nos ha faltado es el rastreo de contactos. Sin eso solo resolvemos la mitad de la ecuación». «Tenemos que usar el semáforo epidemiológico en el país que se usa en otras partes del mundo, donde se categoriza cada localidad en diferentes grados de la pandemia porque no luchamos contra una pandemia sino con varias versiones de la misma enfermedad y eso requiere usar estrategias diferentes en cada región», concluyó Burhum.
16-06-2020 | Fuente: abc.es
La dolorosa desigualdad americana
Antes de la asfixiante agonía de George Floyd, una de las imágenes más sobrecogedoras de la pandemia en EE.UU. se registró el pasado abril en la ciudad de Nueva York. Se trataba de una fosa común excavada en la isla de Hart, un enclave del castigado Bronx, para dar sepultura a los cuerpos que nadie reclama en las desbordadas morgues de la Gran Manzana. Estas tareas suelen ser realizadas por presos de la cercana cárcel de Rikers, que trabajan como sepultureros para redimir pena. Las estadísticas oficiales, tan repasadas estos días de furia, demuestran que los afroamericanos tienen muchas más probabilidades de terminar como los enterradores o enterrados de la isla Hart. Es decir, cárcel o pobreza. De hecho, el peor estallido racial sufrido por el gigante americano en medio siglo (desde el asesinato el 4 de abril de 1968 de Martin Luther King) debe entenderse también como la consecuencia de una profunda y dolorosa crisis de desigualdad. Estas esperanzas divergentes se han visto agravadas por la pandemia de coronavirus. De forma desproporcionada, los afroamericanos (y también los hispanos) sufren la peor parte del Covid-19. Ya sea por tasas de infección y mortalidad superiores a la media o como damnificados por la subsecuente crisis económica. El propio George Floyd sería un ejemplo perfecto de estas disparidades, no solo en cuanto a brutalidad policial, sino también por haber pasado el coronavirus y encontrarse sin trabajo cuando fue letalmente detenido el pasado 25 de mayo en Minneapolis. De acuerdo a The Economist, aunque los miserables guetos contra los que luchaba Martin Luther King ya no existen como tales, EE.UU. se mantiene profundamente segregada tanto por clase como por raza muy a pesar de haber sido fundado con las mejores intenciones igualitarias: «La convergencia de oportunidades entre la América blanca y negra ha sido lenta y difícil, y en algunos lugares, puede haberse detenido por completo. La brecha en la riqueza de los hogares, diez veces mayor para blancos que para negros, no ha cambiado».
15-06-2020 | Fuente: abc.es
M5E: Auge y caída de un movimiento dividido
Pretendían hacer una revolución y hoy es un partido dividido en varias corrientes que luchan por el liderazgo, un partido que perdió su identidad original en el camino y ahora no sabe dónde dirigirse. El Movimiento 5 Estrellas (M5E) encandiló a la gente con un sinfín de falsas promesas en un momento político convulso, ideal para su populismo: cuando Italia y el mundo estaban siendo sacudidos por un terremoto sociopolítico. Era el 4 de octubre del 2009. Silvio Berlusconi estaba al frente del Gobierno. El seísmo de Lehman Brothers comenzaba a resquebrajar también el sistema italiano. Ese día nacía el M5E, fundado por el cómico Beppe Grillo y por Gianroberto Casaleggio, un empresario del web, fallecido en 2016, al que ha sucedido su hijo Davide, que ni de lejos tiene la influencia del padre en el Movimiento. Se definía como una organización ni de izquierda ni derecha y post ideológico, y con esa ambigüedad sigue. Con la bandera de la anti-política, la promesa de abrir la Cámara y el Senado como una lata de atún, el grito del «vaffa» (a tomar por c?) permanente de Grillo en los mítines, el feroz rechazo de la «poltrona» y la filosofía del uno vale uno, ingresaron al Parlamento en el 2013 con un resultado histórico: el 25,56 % de los votos, siendo el primer partido en la Cámara. Caída en picado Luigi Di Maio, un perfecto desconocido, se convirtió a sus 27 años en el vicepresidente de la Cámara de diputados, el más joven en su historia. Más rotundo fue el éxito en marzo del 2018, al lograr 10,5 millones de votos (32,6 %). Hoy todas las encuestas indican una caída en picado del M5E: ha perdido en dos años la mitad de sus votantes y se sitúa entre el 15 y 17 % en intención de voto. El abandono de sus seguidores tiene fácil explicación: el M5E se ha convertido en un partido más del sistema; son la misma casta que antes detestaban, con todos los vicios del antiguo régimen que pretendían derribar y con otro grave defecto: no tienen una clase dirigente, la mediocridad caracteriza a sus representantes, un defecto general en el país, coinciden en señalar los analistas. No extraña que hoy hagan todo lo contrario de lo que predicaban. Por ejemplo, sus dirigentes son maestros en agarrarse a los sillones y practican un descarado enchufismo. El símbolo de este nuevo curso del M5E lo encarna Luigi Di Maio, actual ministro de Exteriores y líder del Movimiento hasta el pasado mes de enero ?fue sustituido temporalmente por Vito Crimi, un político irrelevante? con ambición de hacerse nuevamente con el liderazgo. Anteriormente, Di Maio fue contemporáneamente Líder del Movimiento, vicepresidente del Gobierno, ministro del Trabajo y ministro del Desarrollo económico. «Ni siquiera Churchill, De Gaulle o Adenauer lo hubieran hecho», afirma el conocido sociólogo Domenico De Masi, que aconseja a Di Maio dejar el ministerio de Exteriores, «una cosa que no sabe hacer, para ponerse a estudiar y luego volver a la política». Di Maio no ha pasado por la universidad ni sabe idiomas, pero es un maestro del enchufismo: ha colocado en puestos clave de la administración y de empresas públicas a numerosos amigos: «El ministro más inconsistente del Gobierno Conte se dedica a colocar a sus hombres en todas partes. Así mantiene el mando del Movimiento», comentaba recientemente el semanario «L?Espresso». El Movimiento ha pasado de exigir meritocracia cuando estaba en la oposición a practicar el amiguismo, hasta el punto de que el instituto al que acudió Di Maio en su pueblo de Pomigliano d?Arco ( Nápoles) se ha convertido en la nueva fábrica de cerebros en Italia. Así, mientras en Estados Unidos está Harvard y en Francia L?École Nacional de la Administración, Italia cuenta con el liceo Vittorio Imbriani de Pomigliano d?Arco. Cinco de sus amigos de escuela ya están haciendo carrera gracias a Di Maio, aparte numerosos conocidos. A propósito de la meritocracia en los tiempos del populismo, el sociólogo Francesco Alberoni afirma que «el público ve a los políticos solo en televisión o en las redes sociales, y a la hora de votar elige a los más bulliciosos, que prometen soluciones emotivas y simplistas, es decir, a los populistas y demagogos». Incultura e ignorancia En este sentido, Luigi Di Maio es también un ejemplo singular: «Hoy hemos abolido la pobreza, nosotros somos el auténtico cambio», llegó a gritar Di Maio en septiembre del 2018 ante sus fieles, cuando el consejo de ministros aprobó la llamada «renta de ciudadanía», una ayuda temporal para indigentes y parados. Pero esta clase política representa un grave problema para Italia, según apunta el historiador Ernesto Galli Della Logia: «La creciente dosis de falta de preparación e incultura de la clase política, además muy ignorante de historia y de geografía, es incapaz de enfocar debidamente nuestros auténticos intereses nacionales». Aquí los ejemplos son infinitos: Alessandro Di Battista, líder de una de las cuatro o cinco corrientes del M5E, con pretensión de liderar el Movimiento, escribía en abril en el diario «Il Fatto Quotidiano», un periódico afín al partido: «China ganará la tercera guerra mundial sin disparar un tiro e Italia puede poner esta relación en el plato de las negociaciones europeas. La relación privilegiada con Pekín, guste o no, es gracias al trabajo de Di Maio». Obviamente, la posición de Alessandro Di Battista, una mina vagante en el Movimiento, irritó al europeísta Partido Democrático, que forma parte de la mayoría gubernamental. Sin reconocer a Juan Guaidó La política exterior del Movimiento 5 Estrellas es bastante surrealista, sobre todo con algunos países, como es el caso de Venezuela. Cuando la Unión Europea reconoció a Juan Guaidó como legítimo presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Italia se negó porque «no había sido elegido». El ministro de Exteriores Luigi Di Maio explicó: «El cambio lo deciden los ciudadanos venezolanos. Nosotros estamos de la parte de la democracia y por tanto tenemos que crear todos los presupuestos para favorecer nuevas elecciones», se justificó Di Maio. En realidad, el M5E no quiso reconocer a Guaidó porque, según diversos analistas, tenía acuerdos con el Gobierno de Maduro. En ese contexto, no fue casual que un grupo de parlamentarios del M5E viajaran a Caracas en marzo 2017 para asistir a la ceremonia en recuerdo de Hugo Chávez. Incluso se han organizado convenios a favor de Maduro, aplaudiendo a su Gobierno.