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Noticias de petroleras

25-02-2020 | Fuente: abc.es
Rusia desafía a Trump y evade las sanciones sobre el crudo venezolano
La petrolera estatal rusa Rosneft ha comenzado a evadir las sanciones aplicadas por la Casa Blanca por la distribución del crudo de Venezuela y está empleando a una filial no sujeta a esas penalizaciones para seguir extrayendo el petróleo para así venderlo después. El Departamento de Estado norteamericano conoce esas maniobras y ha advertido a Rusia de que «este tipo de estratagemas sólo provocarán más sanciones». Por su parte, el presidente de Estados Unidos advirtió ayer de «sanciones muy graves» durante una visita a India, uno de los principales clientes del petróleo venezolano que distribuye Rusia. Las sanciones anunciadas por el Gobierno de EE.UU. el 18 de este mes afectan a Rosneft Trading, que es una filial de la empresa pública rusa para la venta de crudo en mercados internacionales. Desde que estas sanciones entraran en vigor, otra filial se está encargado de la distribución, TNK Trading International SA, una empresa suiza adquirida por el estado ruso en 2013. Según una estimación de Bloomberg, en los dos primeros meses de este año, TNK Trading espera haber extraído de Venezuela 14,3 millones de barriles de crudo, frente a los apenas cinco millones del mismo periodo de 2019. Rosneft Trading, la filial sancionada, no tiene prevista extracción alguna. Esta operación ha provocado un profundo malestar en Washington. «Les advierto de que este tipo de estratagemas con la Oficina de Control de Activos Extranjeros [responsable de sanciones en EE.UU.] sólo provocará que haya más sanciones contra más empresas», dijo el representante especial de EE.UU. para la crisis de Venezuela, el embajador Elliott Abrams, a Reuters. «El Presidente ha tomado la decisión de presionar más al sector petrolero venezolano y vamos a hacerlo. Y lo que le estamos diciendo a quienes estén involucrados en este sector es que deberían salir de él», añadió. El Gobierno de EE.UU. ha advertido a petroleras internacionales como la española Repsol, la estadounidense Chevron o la india Reliance de que deben salir poco a poco del mercado venezolano, aunque estén en él sólo para el cobro de deuda. Esas advertencias las reiteró ayer el presidente en persona durante su visita a India. «Vamos a revelar algo en esa línea dentro de poco», dijo ayer Donald Trump. «Cuando les ves hoy, no tienen agua, no tienen alimentos básicos, no tienen medicinas .. Estamos siguiendo la crisis en Venezuela muy de cerca. No nos gusta lo que está sucediendo, para nada», añadió. Moratoria de 90 días Las sanciones de EE.UU. contra Rosneft Trading y su director, el portugués Didier Casimiro, no entrarán en vigor hasta que haya vencido un periodo de gracia de 90 días. Después de que el año pasado Trump prohibiera a las empresas norteamericanas comprar petróleo venezolano, con algunas excepciones, la empresa estatal rusa se convirtió en el principal distribuidor de este líquido. Sus compradores se hallan principalmente en África y en Asia, en especial en China e India. Según el embajador Abrams, Rosneft «es un intermediario». «¿Qué pasa con los clientes, que se encuentran principalmente en Asia? Estamos hablando con ellos. Por lo tanto, no se trata de una campaña centrada solo en Rusia, sino que se centra en los puntos críticos del sector petrolero, desde la producción hasta el envío a los clientes», añadió. Desde 2006, Rusia ha financiado al régimen de Venezuela con préstamos y líneas de crédito por un valor estimado total de 15.000 millones de euros. Estos se han devuelto parcialmente, bien en dinero líquido o bien en crudo y otros recursos naturales. Al hacerse con el control de la distribución del crudo venezolano, Moscú ha logrado que Maduro pague una gran parte de la deuda contraída con Rosneft. A finales de 2017 la petrolera venezolana le debía a la rusa más 4.000 millones de euros. A mediados de 2019 esa cifra había bajado de los 1.000 millones. El régimen espera haber pagado la totalidad de la deuda con Rosneft a lo largo de 2020, de ahí el cambio de una filial a otra. Las sanciones de EE.UU. sobre el crudo venezolano, como una forma de presionar al régimen de Nicolás Maduro, han tenido un efecto devastador sobre el sector. Sólo en un año, la exportación de barriles, ya diezmada antes, cayó un 32%, a una media de 1.001 barriles diarios, según los analistas de Refinitiv Eikon. Un 33,5% fueron adquiridos y luego revendidos por las filiales de Rosneft, seguidas por la empresa estatal china National Petroleum Corp, con un 11%. Relaciones bilaterales El gobierno ruso ha dicho, a través de su ministerio de Exteriores, que estas sanciones son una forma de perjudicar el libre mercado en el sector del crudo y que sólo acabarán dañando a las relaciones bilaterales entre Washington y Moscú. Aparte de las sanciones por el crudo, la Casa Blanca sopesa también penalizar al régimen de Maduro por la exportación de oro, un material cuya extracción se hace en duras condiciones laborales y con un grave daño al medio ambiente, según han denunciado observadores como Human Rights Watch. Un alto funcionario de la Casa Blanca dijo el viernes en una conversación con periodistas que la campaña de presión sobre el régimen de Venezuela va a seguir, probablemente con más sanciones. «Sea Chevron, sea un naviero griego o sea Repsol o Chevron, ya les hemos advertido de que están sobre aviso y van a tener que acabar adaptándose a nuestro régimen de sanciones en un momento u otro», dijo esa fuente en una conversación con periodistas.
23-02-2020 | Fuente: abc.es
Más de un año después de que Juan Guaidó jurara el cargo de presidente encargado de Venezuela, y ante la resistencia del régimen de Nicolás Maduro y su intento, sobre todo, de tomar el poder legislativo por la fuerza, el Gobierno de Estados Unidos vuelve a barajar una intervención de tipo militar, con una gran diferencia respecto a 2019: ahora Washington detecta una mayor disposición al uso de la fuerza por parte de sus aliados en América Latina. Según dijo el viernes a ABC un alto funcionario de EE.UU. en un encuentro en Washington con un reducido grupo de periodistas, «al principio en 2017, cuando el presidente [Donald Trump] hablaba con otros líderes de América Latina sobre la necesidad de opciones militares, lo que no significa necesariamente una invasión completa, los líderes de la región se mostraban escépticos, reticentes». Ahora, dice ese alto funcionario, esos líderes de América Latina han cambiado de parecer y creen que la opción militar es adecuada. «Hoy, todos los líderes de la región dicen: es probable que tuvierais razón, es probable que debamos ser más proactivos». Según esa fuente, no sólo el Gobierno y las agencias de inteligencia de EE.UU. coinciden en esa evaluación, sino también los aliados de Washington en la zona. Estos son principalmente Brasil, Colombia y Ecuador. Con respecto esas opciones militares, el alto funcionario de EE.UU. asintió al ser preguntado por un bloqueo naval para cortar de raíz el tráfico con petróleo venezolano y su envío a Cuba. El alto funcionario rehusó dar más detalles, alegando que no puede revelar las opciones que baraja el Gobierno para facilitar la caída de Maduro. Para ese bloqueo debería desplegarse la Armada estadounidense, o las de sus aliados, en el Caribe. Último recurso «¿Quiere decir esto que es necesaria una intervención militar en Venezuela? Esperamos que no. Como es patente, las opciones militares tienen un rango que no significa necesariamente una invasión completa de Venezuela, algo que en sí mismo sería una verdadera hazaña», añadió esa fuente. El 30 de abril el Gobierno de EE.UU. respaldó un pronunciamiento de Guaidó, Leopoldo López y un grupo de militares que acabó fracasando por la traición en último momento de destacadas figuras del régimen como el ministro de Defensa Vladimir Padrino y el presidente del Tribunal Supremo Maikel Moreno. A principios de 2019, varios altos funcionarios estadounidenses advirtieron repetidamente a Maduro del uso de la fuerza, pero dejaron de hacerlo tras el fracaso de aquel pronunciamiento. Nueva estrategia de seguridad El mismo alto funcionario reveló que la Casa Blanca está trabajando en su primera estrategia de seguridad para el continente americano desde la que George Bush hijo aprobó en 2004. Esa estrategia, que se hará pública en aproximadamente un mes, constará de cinco grandes puntos y uno de ellos está dedicado a la preservación de la democracia en todo el continente, con menciones expresas a Venezuela y Cuba. Su objetivo es lograr un continente americano libre de dictaduras, lo que pasa por provocar cambios en esos dos países y también en Nicaragua. El funcionario afirma que Trump considera la crisis en Venezuela una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. «El presidente es consciente, ha visto de primera mano, los fallos de nuestras prioridades en materia de seguridad nacional. Cada día se pierden vidas de estadounidenses por el régimen de Venezuela. Vemos esos flujos, que como saben le importan mucho al presidente, de narcóticos y drogas», asegura. Washington, añade, ha identificado las tres rutas principales de la droga venezolana, que enriquecen al régimen: por el Caribe, por América Central y por México. Además está el problema de la crisis migratoria, con cinco millones de refugiados. «Se trata de la mayor crisis humanitaria en la historia moderna de esta región, y está desestabilizando a nuestros vecinos», afirma. «Si Colombia llegara a desestabilizarse por las acciones de Maduro en Venezuela, ¿qué significaría eso para nuestra seguridad nacional? Sería algo muy feo». Este alto funcionario también afirma que ha avisado a la española Repsol, además de a otras petroleras, de que es hora de replegarse totalmente de Venezuela y poner fin a sus negocios con el régimen. «Les hemos puesto sobre aviso, sus actividades con Maduro y Pdvsa [la petrolera estatal] deben acabar», dijo.
20-02-2020 | Fuente: abc.es
Maduro declara a la petrolera PDVSA en «emergencia» y pone al frente al vicepresidente El Aissami
Nicolás Maduro reaccionó a las sanciones de Estados Unidos hacia la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), por lo que ha decidido declarar a la empresa en «emergencia energética» y ha puesto al vicepresidente del área económica, Tareck El Aissami, al frente de la compañía con el fin de «reestructurar» la industria nacional, después de que Estados Unidos sancionara a Rosneft Trading por sus vínculos con el chavismo. «Declaro la emergencia energética de la industria de hidrocarburos a los fines de adoptar las medidas urgentes y necesarias para garantizar la seguridad energética nacional y proteger a la industria de la agresión imperialista», dijo Maduro en un acto en Caracas con trabajadores petroleros. La comisión creada por el presidente chavista estará conformada también por el ingeniero químico, Asdrúbal Chávez, anterior presidente de Citgo, la más importante filial de la petrolera venezolana en EE.UU. Maduro también hizo referencia a una junta de seguridad para PDVSA coordinada por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y por el comandante estratégico operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb), Remigio Ceballos. Esta «comisión debe reunirse de inmediato, al terminar este acto, y comenzar un proceso de revisión y recuperación de los trabajadores de PDVSA», ordenó Maduro. «Estoy poniendo todo el poder del Estado y de la nación para entrarle a PDVSA con todo (?) les estoy dando el poder, para que ustedes dirijan y conduzcan la industria petrolera hacia un nuevo modelo de gestión socialista del siglo XXI», dijo, al tiempo que manifestó su deseo de que la empresa venezolana sea «una potencia petrolera mundial». Cargar contra Guaidó Después de las sanciones anunciadas este martes por el Departamento del Tesoro hacia la filial de la petrolera rusa Rosneft, Maduro tradujo esa acción a un interés de Estados Unidos, promovido por la oposición venezolana, para «destruirnos y dominarnos, para colonizar a Venezuela (?) Nos quieren destruir para oprimirnos (..) A Venezuela no la destruye nadie, seguiremos libres y soberanos. ¡Libertad, libertad y más libertad!». En ese sentido, dijo que en todo momento han «repudiado y rechazado esta batería de medidas. Durante tres años PDVSA ha resistido de pie con la clase obrera movilizada y trabajando. Las sanciones del imperialismo que buscan destruir a PDVSA que es la principal industria de los venezolanos y venezolanas», enfatizó. El líder chavista instó a los trabajadores petroleros a cargar contra el presidente interino, Juan Guaidó, por ser -según Maduro- el promotor de las recientes sanciones, al igual que el resto de la oposición, una acción que viola la Ley contra el Odio, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente en 2017, y que prohíbe la incitación al odio y las castiga, del mismo modo, sanciona la intolerancia en todas sus formas de expresión. «Juan Guaidó, esa rata de cañería, vendepatria. Los trabajadores de PDVSA tienen que identificarlo y gritarle: ¡traidor, vendepatria! (..) Deben identificarlos como lo hicieron los trabajadores de Conviasa (?) Con nombre, apellido y foto». La aerolínea venezolana, Conviasa, fue sancionada a principios de febrero por usar su flota de aviones para trasladar a chavistas corruptos, por lo que los trabajadores de la empresa pública protestaron de forma violenta en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, a unos 30 minutos de Caracas, el mismo día que llegó Guaidó a su país tras una gira que se extendió por 23 días. «Guaidó pidió estas sanciones contra ustedes [los trabajadores]. Esas sanciones de ayer son contra ustedes, para quebrar a PDVSA», apuntó. Sin embargo, la debacle de la empresa petrolera comenzó muchos años atrás. La compañía era en 1998 -fecha de llegada del chavismo- la tercera empresa en el mundo en capacidad de refinanciación, y procesaba 3,3 millones de barriles diarios de petróleo, actualmente apenas queda una sombra. PDVSA procesa unos 700.000 barriles por día, según el último informe de la OPEP. Venezuela, país con las mayores reservas petroleras de todo el mundo, ve con preocupación cómo su valiosa empresa ha quedado ninguneada por la mala gestión del Gobierno, la desenfrenada corrupción, las políticas públicas erradas y la caída en los precios del petróleo.
29-01-2020 | Fuente: abc.es
Maduro negocia privatizar la petrolera PDVSA por falta de dinero para reflotarla
La crisis económica de Venezuela sigue apretando la soga que tiene el régimen de Nicolás Maduro atada al cuello. El chavismo en un intento de minimizar sus tensiones, está considerando privatizar la pulverizada estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) pero con una participación mayoritaria de grandes corporaciones internacionales como la rusa Rosneft, la italiana Eni SpA y la española Repsol a cambio de activos, según información publicada por la agencia Bloomberg. Pero el Ejecutivo controlado por la cúpula chavista no lo tiene tan fácil: la propuesta debe ser aprobada por la mayoría de los diputados de la Asamblea Nacional porque es la única manera de conseguir la seguridad jurídica en cualquier inversión. Por lo que el Parlamento, que está en manos de Juan Guaidó, tendría la última palabra. «Todo debe hacerse con licitaciones. No puede el presidente asignar a dedo contratos porque quienes reciban estos contratos quedarían desprotegidos jurídicamente. Por lo tanto, yo no creo que ninguna empresa esté dispuesta a correr los riesgos de hacer una inversión que después pudiese ser desconocida por no haberse cumplido con los pasos previstos por la Constitución de Venezuela y las leyes», dijo a ABC el economista venezolano, José Toro Hardy. El también experto en temas petroleros afirmó que PDVSA efectivamente necesita una inversión de empresas privadas pero no como lo podría estar haciendo Maduro. Pocas opciones De la que en 1998 -fecha de llegada del chavismo- era la tercera empresa en el mundo en capacidad de refinanciación, y procesaba 3,3 millones de barriles diarios de petróleo, actualmente apenas queda una sombra. PDVSA procesa apenas 700.000 barriles por día, según el último informe de la OPEP. Venezuela, país con las mayores reservas petroleras de todo el mundo, ve con preocupación cómo su valiosa empresa ha quedado ninguneada por la mala gestión del Gobierno, la desenfrenada corrupción, las políticas públicas erradas y la caída en los precios del petróleo. Maduro no ha tenido más opción que dirigir la mirada hacia España, Italia y Rusia para salir del atolladero, pero queda por ver si las tres empresas europeas aceptan la tentadora oferta del líder chavista. Para Hardy, reflotar la empresa petrolera exige alrededor de 30.000 millones de dólares por año durante los próximos 10 años, para recuperar el nivel de producción que tenía PDVSA hace dos décadas. Pero el Estado venezolano está en bancarrota y hace mucho tiempo que no está en sus manos levantar la capacidad productiva de la compañía. El diputado opositor y presidente de la Comisión de Energía y Petróleo de la Asamblea Nacional, Elías Matta, aseguró en octubre que para recuperar la industria petrolera, y para que se pueda volver a producir al menos dos millones de barriles, se necesita una inversión de entre 180.000 y 200.000 millones de dólares. Saldar deudas Por la falta de efectivo en Venezuela, Repsol comenzó a recibir petróleo venezolano como pago por las deudas que acumula el país gobernado por Maduro con España. Siendo un socio de empresas mixtas, junto con el chavismo y Eni, en proyectos de gas, en el centro de Venezuela, Repsol ha decidido recibir en pago crudo venezolano y de esta manera no incurrir en las sanciones de Estados Unidos. En noviembre, la Administración de Donald Trump amenazó al Gobierno de Pedro Sánchez con sanciones si llegase a apoyar al régimen de Maduro. Las posibles sanciones que puso el Departamento del Tesoro sobre la mesa irían dirigidas contra el Banco de España y otras entidades donde está depositado el dinero de personas vinculadas con el Gobierno venezolano. La multinacional presidida por Antonio Brufau explicaba a finales del año pasado que Repsol «ha adoptado las medidas necesarias para continuar su actividad en Venezuela, incluyendo la recepción periódica de crudo en pago de deudas, con pleno respeto a la normativa internacional de sanciones, y está haciendo un seguimiento constante de su evolución y, por tanto, de los eventuales efectos que pudieran tener sobre las señaladas actividades». Para mediados de 2019, Respol había recibido el pago del 45% de la deuda que tiene con la empresa Venezuela, cuyo monto inicial era de 2.200 millones de euros. En 2017, la compañía española invirtió cerca de 695 millones de euros en la Faja Petrolífera del Orinoco y hasta noviembre de 2018 no habían recibido una compensación. Sin embargo, el régimen de Maduro aceleró el pago y para noviembre del año pasado, España estaba recibiendo 378.000 toneladas de petróleo, una importación que casi se iguala con la de 2015 cuando llegaron 379.000 toneladas, según los datos oficiales de Cores. Las estimaciones de Repsol en torno al cargamento de petróleo venezolano en cada buque, supone una entrada de entre 80 y 120 millones de euros. Los intereses de Vladimir Putin podrían no estar únicamente enfocados en el petróleo venezolano. Las deudas que tiene Venezuela con Rusia también han sido saldadas como lo ha hecho con Repsol. En 2017, la empresa venezolana tenía una cuenta pendiente con Rosneft de 4.600 millones de dólares. En 2018, esa deuda se había reducido a la mitad. Y en cuestión de un año, a Rusia solo le faltaba recuperar 800 millones de dólares por parte de Venezuela, según Reuters.
20-01-2020 | Fuente: abc.es
La otra cumbre en Bogotá: Pompeo, Guaidó y Duque
Ayer domingo, a las seis de la tarde (hora local) y con recibimiento oficial en la puerta del palacio presidencial, se encontraron los presidentes Iván Duque y Juan Guaidó. El evento con las fotos de ocasión y los dos sonrientes mandatarios no se dio en el Palacio de Miraflores, en Caracas, como ambos lo hubieran podido imaginar hace un año, sino en la Casa de Nariño, sede del Gobierno colombiano. Prácticamente un año después del juramento de Guaidó como presidente interino de Venezuela (23 de enero de 2019, ante la Asamblea Nacional), cargo renovado hace pocos días tras superar traiciones y trampas puestas por el régimen de Maduro, el joven mandatario volvió a franquear la frontera y la prohibición de salida de su país por parte del Tribunal Supremo de Justicia y llegó a Colombia. El propósito, participar en la Cumbre Hemisférica contra el Terrorismo y aprovechar ese escenario y la presencia del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, para mover una agenda democrática para Venezuela y fortalecer apoyos de países de la región o de grupos como el de Lima y así darle un nuevo aire a esta coalición diplomática y democrática que apoya la salida pacífica y democrática a la crisis de ese país. De la reunión del domingo en la tarde poco trascendió, más allá de las fotos y un vídeo de los dos mandatarios dándose la mano al final de la reunión. Advirtieron que no habría declaraciones y todo se limitó públicamente a una bienvenida del presidente Duque por las redes sociales. En su cuenta de Twitter escribió: «Damos la bienvenida al presidente de Venezuela Juan Guaidó a Colombia. Asimismo, el presidente Juan Guaidó participará, este lunes, en Cumbre Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo», en respuesta a un tuit del mandatario venezolano en el que anunciaba que ya estaba en territorio colombiano y esperaba regresar con noticias buenas para los venezolanos. Por su parte, también en horas de la tarde del domingo, Pompeo dio un mensaje claro sobre su propósito de reunirse con Guaidó: «Espero que (Guaidó) esté allí (..) Espero que se una a nosotros y que tengamos una reunión», de acuerdo con el registro de sus comentarios a algunos periodistas en Washington. Hace unas semanas, a propósito de la refrendación de Guaidó en su cargo, Pompeo afirmó que Estados Unidos seguirá apoyándolo. Y como parte de este ajedrez, para no quedar fuera de la agenda mediática, en una entrevista publicada el domingo por el diario «Washington Post», pero realizada el viernes pasado, Nicolás Maduro aseguró que está dispuesto a entablar una nueva relación con el Gobierno de Trump, a quien dijo ha tratado de contactar directamente en varias oportunidades y sin éxito (el Gobierno estadounidense no acepta el diálogo directo a menos que sea para acordar su salida del poder); planteó una eventual ?pero difícil? salida democrática negociada con Estados Unidos y la oposición; y dejó entrever la posibilidad de que las petroleras estadounidenses regresaran a Venezuela pues «en una relación de respeto y diálogo, todo es ganar-ganar», mientras «en una relación de confrontación, todo es perder-perder. Esa es la fórmula», puntualizó Maduro. Es decir, Nicolás Maduro, al prometer un diálogo para unas eventuales elecciones y el posible regreso de las petroleras y las empresas estadounidenses a su país, de alguna manera se ha tomado la agenda de Guaidó con Pompeo hoy, marcando el terreno en dos aspectos sustanciales para los intereses del Gobierno de EE.UU. Visión errada Pero seguramente Pompeo llega de Berlín a Bogotá con la guardia en alto por cuenta no solo de información sobre la posible presencia de miembros de Hezbollah en Venezuela, sino por palabras que sobre él dijera Maduro: «Creo que Pompeo vive en una fantasía. No es un hombre con los pies sobre la tierra. Creo que Trump ha tenido pésimos asesores en asuntos venezolanos. John Bolton, Mike Pompeo, Elliott Abrams han sido los causantes de que tenga una visión errada» del país, dijo en la entrevista. Sin embargo, Maduro puede encontrarse dentro de poco en otro escenario con Estados Unidos y la Unión Europea, que debate mayores sanciones al régimen de Maduro. En cuanto al Gobierno de EE.UU. los expertos dicen que Trump está analizando un eventual bloqueo naval a Cuba, para cortar el envío de crudo venezolano a la isla, sanciones económicas y migratorias a personas afines al régimen, y mayores recursos de apoyo a la oposición liderada por Guaidó. Esos serían los tres temas de la agenda en Bogotá. A cambio, no mucho puede ofrecer Guaidó tras un año poco productivo en términos del retorno pacífico al cauce democrático en Venezuela. La ofensiva diplomática de 2019, con todo y la movilización de ayuda humanitaria que no pudo entrar al país (febrero pasado), no rindió los frutos esperados: del otro lado de la frontera con Colombia no hubo el apoyo ciudadano suficiente y mucho menos el de las fuerzas armadas, determinantes para sacar al régimen de Maduro. Una salida belicista sigue siendo rechazada por todos. Mientras tanto, la diáspora no se detiene, como lo pudieron analizar los presidentes Duque y Guaidó en su reunión del domingo. En el último reporte de Migración Colombia, de finales de 2019, se estimaba en 1.630.903 venezolanos viviendo en el país, de los 4.5 millones que se calcula han abandonado Venezuela. Pero lo más preocupante hoy es que aquellos que migraron a Perú y Ecuador están llegando a Colombia por la frontera sur al no encontrar trabajo ni oportunidades en esos países suramericanos. Esta será una nueva presión para el Gobierno de Duque, que se suma a los cuestionamientos de diversos sectores sobre su política exterior, a pesar de que se le reconoce el gran trabajo y diligencia al recibir a la migración venezolana.
20-01-2020 | Fuente: abc.es
Una segunda Siria para Erdogan y Putin
El futuro de Libia se discute en Berlín y no está en manos de los libios. La caída y asesinato de Muamar Gadafi, propiciados por una intervención militar internacional lanzada en 2011 bajo el amparo de la ONU y liderada por Francia y Reino Unido, sumió al país en una guerra civil interna que en los últimos nueve meses tiene a Trípoli como gran objetivo. Los libios son los peones de la gran partida que Rusia y Turquía disputan sobre el terreno a través de su apoyo político y militar al líder del Ejército Nacional Libio (ENL), Jalifa Haftar,y a Fajez Serraj, primer ministro del Gobierno de Unidad Nacional (GNA) reconocido por la ONU, respectivamente. Como ocurre en Siria, ambas potencias apoyan opciones diferentes sobre el terreno y están dispuestas a llegar hasta el final. El líder rebelde, cuyo objetivo es «liberar Trípoli de milicias», cuenta además con el apoyo de Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Francia, mientras que el líder reconocido por la comunidad internacional tiene también el respaldo de Qatar e Italia. Todos estos países reunidos en Alemania hablan de la importancia del «alto el fuego» y del «embargo de armas», del riesgo de la «injerencia externa» y asienten cuando la Unión Europa o Naciones Unidas recuerdan que «no hay una solución militar a la crisis»? pero en los últimos meses han sido los responsables de avivar la llama con el envío de armamento y tropas. La ONU recogió en un informe de noviembre al que tuvo acceso Al Jazeera que EAU, Sudán, Turquía y Jordania no respetaban el embargo de armas y Ankara aprobó a comienzos de años el despliegue de una fuerza especial, la mayoría milicianos islamistas sirios, para proteger la capital. Recep Tayyip Erdogan y Vladimir Putin trasladan su pulso al norte de África y ellos serán quienes impongan las reglas del juego. Trípoli sigue en manos de Serraj gracias a la operación rescate ordenada por Ankara, pero Haftar tiene cercada la capital y sus fuerzas se han hecho recientemente con el control de Sirte, tercera ciudad más importante del país. El general rebelde es también quien protege con sus hombres las principales infraestructuras petroleras que cuenta con las mayores reservas de crudo de África y las novenas del mundo. Las cumbres internacionales son importantes para consensuar mensajes, pero lo es más que exista voluntad política por parte de los principales implicados en cumplir su palabra y poner fin a esta catástrofe humanitaria.
19-01-2020 | Fuente: abc.es
Los líderes mundiales acuerdan dar una solución política y no militar al conflicto de Libia
Los líderes mundiales reunidos este domingo en la Conferencia sobre Libia en Berlín han alcanzado un acuerdo para dar al conflicto una solución política, y no militar, lo que pasaría por ratificar el alto el fuego declarado desde el pasado 12 de enero y por hacer respetar el embargo de armas supuestamente en vigor. De acuerdo con los primeros detalles que se están conociendo del comunicado final, habrían pactado además que los bandos, más la ONU, nombrarán representantes para una comisión que estudie solución política que empezará a trabajar en febrero. La cumbre tiene como objetivo apuntalar la precaria paz en este país y atajar las intervenciones extranjeras que amenazan con una escalada de la guerra, pero lo que pide el jefe del Gobierno libio de unión nacional (GNA), reconocido por la ONU, Fayez Al Sarraj, es exactamente lo contrario. En su primera intervención ante la asamblea, Al Sarraj ha pedido el despliegue de una «fuerza internacional de protección» en Libia, alegando que «si Jalifa Haftar no pone fin a su ofensiva, la comunidad internacional tendrá que intervenir con una fuerza internacional de protección de la población civil libia, no porque tengamos que estar protegidos como Gobierno, sino por la protección de la población civil libia, que ha sido bombardeada durante nueve meses y que puede emprender un nuevo éxodo de migración». Una misión armada de este tipo tendría que estar «bajo los auspicios de la ONU», ha añadido ante unos organizadores que lo que buscan es consolidar un alto el fuego y elaborar las bases de un proceso de paz. La cumbre patrocinada por Naciones Unidas, que reúne a once dirigentes de países implicados en el conflicto, como Rusia y Turquía, y a varias organizaciones internacionales, pretende evitar que la guerra civil transforme ese territorio en una «segunda Siria» poniendo fin a la múltiple interferencia extranjera en el país y abrir una vía a la paz. La interminable violencia en Libia se alimenta de apetitos en torno a sus grandes reservas de petróleo, rivalidades políticas regionales y juegos de influencia. Los dos protagonistas principales de la crisis en Libia, Fayez al Sarraj -jefe del Gobierno de Unidad Nacional (GNA), reconocido por la ONU- y Jalifa Haftar -el cabecilla militar del Este del país- están presentes en Berlín, pero no se sentarán a la misma mesa. El primero es apoyado por Turquía, mientras que el segundo es apoyado por Rusia. Se espera de estos países al menos un compromiso de respetar el embargo a la entrega de armas, decretado en 2011 pero que en gran medida constituye papel mojado. El borrador del documento final de la cumbre exige además un cese «total» y duradero de las hostilidades. «Consideramos la cumbre de Berlín como una etapa importante para consolidar el alto el fuego y avanzar hacia una solución política» en Libia, ha dicho el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. «La conferencia puede ser el primer paso hacia la paz en Libia», ha afirmado por su parte el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas. El enviado de la ONU para Libia, Ghassan Salamé, ha subrayado que Libia «necesita» que la interferencia extranjera que alimenta el conflicto se «detenga», en velada referencia a la reciente llegada de soldados turcos a territorio libio, la presunta presencia de mercenarios rusos y la afluencia continua de armas entregadas por varios estados, que contribuyen a que el conflicto se intensifique. «Este es un conflicto regional creciente, que se parece cada vez más a Siria», ha prevenido desde Washington un alto funcionario del Departamento de Estado, «esta es la razón por la cual toda la comunidad internacional se está movilizando». Temor a un nuevo flujo de inmigrantes Europa, representada en Berlín por Josep Borrell, también teme un nuevo flujo de inmigrantes, un temor que Turquía utiliza para justificar su intervención. Francia está además bajo sospecha de apoyar a Haftar en lugar del GNA, creando una brecha en la postura común europea y devaluando su potencial diplomático. Es necesario «ver las cosas como son, ver el equilibrio del poder tal como es, con Haftar, quien controla con sus aliados aproximadamente el 80% del territorio», explica una fuente diplomática francesa. Por su parte, la ONU subraya su confianza en que durante esta conferencia se pueda «consolidar el alto el fuego» obtenido por Rusia y Turquía y que entró en vigor desde el 12 de enero. Hasta ahora, la tregua ha sido más o menos respetada por las fuerzas del mariscal Haftar y las del GNA a las puertas de la capital. Después de controlar el este y una gran parte del sur de Libia, el mariscal Haftar se propuso conquistar el centro de poder en Trípoli, contando con una victoria relámpago. Pero desde principios de abril se ha enfrentado a una feroz resistencia. Las fuerzas pro-Haftar han bloqueado las principales terminales petroleras del este de Libia el sábado, arrojando así un balde de agua helada sobre la cumbre de Berlín, que podría carecer de fuerza contra los hechos consumados.
18-01-2020 | Fuente: elpais.com
El desencuentro de López Obrador con las petroleras privadas pone en riesgo el futuro de Pemex
El presidente descarta restablecer las rondas de licitación en 2020 ante lo que considera son escasos montos de inversión
11-01-2020 | Fuente: abc.es
Rusia intenta negociar contratos petroleros con el parlamento controlado por Maduro
Los diputados opositores denunciaron ayer que los rusos estarían detrás del asalto golpista parlamentario del 5 de enero para desplazar a Juan Guaidó de la presidencia de la Asamblea Nacional, colocando una directiva chavista del régimen de Nicolás Maduro para favorecer sus negocios en Venezuela. El objetivo sería aumentar la participación accionaria de los rusos en los contratos petroleros ya suscritos bilateralmente con Maduro y de otras concesiones mineras que necesitan de la aprobación del parlamento venezolano y que con Juan Guaidó al frente no la obtendrían. Esto confirma las sospechas de que la «mano roja» de Rusia estaría detrás de los sucesos parlamentarios bochornosos que ocurrieron este 5 de enero cuando el partido socialista chavista gobernante dio un golpe de Estado al designar a Luis Parra al frente de una directiva integrada por opositores infiltrados para suplantar a la de Guaidó, quien al final logró imponerse a la fuerza pese a los atropellos y la violación parlamentaria y constitucional. El diputado Angel Alvarado afirmó a la prensa local que los acuerdos bilaterales entre Rusia y Venezuela «necesitan de la aprobación de la Asamblea Nacional, y es por eso que el reconocimiento de Parra de Rusia es sospechoso». «El interés de Rusia es ganar porcentajes (de participación) en los campos petroleros». La industria petrolera nacional, PDVSA, ha mermado su producción de tres millones a menos de 700.000 barriles diarios por falta de inversiones y mantenimiento durante el régimen chavista. Maduro necesita atraer inversiones extranjeras para lo cual debe modificar los contratos. Modificar los contratos petroleros Alvarado añadió que Maduro busca modificar los contratos petroleros con el apoyo oficialista de los legisladores chavistas, que es una condición que han puesto los rusos para seguir financiando al régimen y operando las concesiones petroleras y mineras. Consultado por ABC, el experto petrolero José Toro Hardy, descartó que Maduro pueda lograr su propósito. «No creo que una directiva de la Asamblea Nacional (AN) como la del régimen, siendo írrita, sea capaz de legitimar nada. Lo que logrará será sembrar de ilegitimidad todo lo que toque». Toro recordó que antes del 5E el Viceministro de Finanzas ruso, Sergey Storchak, «había dicho que su país estaba dispuesto a aumentar su apoyo al régimen venezolano siempre y cuando Guaidó no fuese reelecto». También coincidió con Alvarado al señalar que Rusia luce interesada en contratos con PDVSA bajo condiciones que requieren autorización de la AN. Quizá de mayor participación accionaria o quizá de créditos a la República que requieren de autorización legislativa. «De allí su apuro en reconocer las barbaridades del 5 de enero». Toro recomendó: «Los contratos que suscriba Rusia con el Estado venezolano con autorización de la AN del régimen, pondrían ser desconocidos y difícilmente serían defendibles ante ningún tribunal internacional». El internacionalista Félix Arellano comentó en la radio que «Rusia tiene que estar meditando al interior de sus instituciones que esto no es lo que querían ni lo que necesitaban, necesitan algo que cuente con el respaldo internacional». Otro legislador de la oposición, según Reuters, señaló que la principal motivación detrás de la propuesta de Maduro de cambio en la estructura accionaria de los contratos era obtener también la aprobación para realizar luego elecciones parlamentarias anticipadas y recuperar el Congreso para los oficialistas.
27-12-2019 | Fuente: abc.es
China, Rusia e Irán sacan músculo con unas maniobras militares en el golfo de Omán
China, Irán y Rusia sacarán músculo a partir de hoy con una maniobras militares conjuntas en el océano Índico y en el golfo de Omán que se prolongarán hasta el próximo lunes y con las que estas tres potencias refuerzan su cooperación en medio de las tensiones con Estados Unidos, especialmente en el caso de Teherán. Las maniobras son un «intercambio militar normal» entre las tres fuerzas armadas y en línea con la legislación y las prácticas internacionales, aseguró este jueves el ministro de Defensa chino, Wu Qian. «No están necesariamente conectadas con la situación regional», indicó en declaraciones que recoge Reuters. Aunque Pekín no ha precisado ni el número de efectivos ni de embarcaciones que enviará a estos ejercicios navales, sí ha avanzado que participará en ellos un destructor de misiles guiados conocido como Xining, un buque de última generación que forma parte de la amplia renovación en marcha de la Armada del Ejército Popular de Liberación. La quinta parte del petróleo mundial El golfo de Omán es una vía marítima especialmente sensible por ser la puerta de entrada al estrecho de Ormuz, por donde pasa la quinta parte del petróleo mundial, y que a su vez conecta con el golfo Pérsico. Las fricciones entre Irán y EE.UU. han ido en aumento desde que el pasado año el presidente norteamericano, Donald Trump, sacara a su país del acuerdo nuclear con Teherán que había suscrito su predecesor, Barack Obama, en 2015, así como los líderes de Rusia, China, el Reino Unido, Francia y Alemania. Washington volvió a imponer las sanciones que Obama había levantado, lo que ha tenido efectos negativos sobre la economía iraní. EE.UU. ha propuesto, además, liderar una misión naval después de que este año se produjeran en el Golfo varios ataques a buques mercantes internacionales, incluidos petroleros saudíes, de los que los norteamericanos culpan a Irán, que rechaza las acusaciones. Así mismo, tanto Washington como Riad culpan a Teherán de un ataque el pasado septiembre contra instalaciones petroleras en Arabia Saudí, de las que las autoridades iraníes tampoco se responsabilizan. Un portavoz de las fuerzas armadas de la república islámica, el general de brigada Abolfazl Shekarchi, aseguró este miércoles que el océano Índico y el golfo de Omán son áreas claves para el comercio internacional y que el mantenimiento de la seguridad en las vías marítimas es una tarea importante, según la agencia oficial de noticias iraní IRNA. «Estas maniobras tendrán lugar para respaldar y aumentar la experiencia en la seguridad del comercio internacional en la región», señaló. Entre dos aguas China cuenta con estrechos vínculos diplomáticos, comerciales y energéticos con Irán, pero también tiene buenas relaciones con uno de los principales rivales de Teherán en la región, Arabia Saudí, por lo que hasta ahora Pekín ha actuado con cautela en una parte del mundo donde tradicionalmente ha tenido una menor presencia que países como EE.UU., Rusia, el Reino Unido o Francia. El presidente chino, Xi Jinping, visitará previsiblemente Arabia Saudí el año que viene, ya que a este país le corresponde en 2020 acoger la cumbre de los países del G-20, que tendrá lugar el próximo mes de noviembre en Riad.
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