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18-04-2020 | Fuente: abc.es
Putin sigue atrincherado frente el coronavirus en su residencia palaciega de las afueras de Moscú
Mientras miembros del Gobierno, alcaldes, gobernadores y diputados acuden a encuentros oficiales, algunos incluso sin mascarilla, el presidente Vladímir Putin continúa atrincherado en su residencia oficial de Novo-Ogariovo, un palacete del siglo XIX que fue la sede en 1991 de un intento fallido de evitar la desintegración de la Unión Soviética. Todas las apariciones de Putin en lo que va de mes han sido telemáticas y, según su portavoz, Dmitri Peskov, las pocas personas con las que se reúne en Novo-Ogariovo deben someterse a una prueba de coronavirus. La neumonía COVID-19 se coló en el corazón del Kremlin el mes pasado por culpa de una funcionaria del departamento de condecoraciones, que se contagió en un viaje por Europa, y se sospecha también de Peskov, que acudió a una fiesta de cumpleaños donde había también infectados. Lo que no está claro es si el máximo dirigente ruso, que tiene 67 años de edad, se ha enclaustrado en su mansión palaciega porque pudo dar positivo en algún test y se encuentra en cuarentena o su servicio de seguridad le ha aconsejado no arriesgar su salud con reuniones de estado o encuentros públicos, en donde sería fácil contagiarse del virus, y ha optado por el autoaislamiento. El 24 de marzo estuvo en el hospital moscovita de Kommunarka y se vio con su director, Denís Protsenko, que anunció a los pocos días haberse infectado con el COVID-19. Pero lo cierto es que este distanciamiento aséptico de Putin podría estar pasando factura a sus niveles de apoyo ciudadano. Así lo estiman al menos dos de sus más implacables detractores, el abogado anticorrupción, Alexéi Navalni, y el excampeón mundial de ajedrez, Garri Kaspárov. En uno de sus recientes vídeos, Navalni, a quien se considera el principal opositor al actual poder en Rusia, se pregunta «¿dónde está ése brutal y resolutivo macho alfa de torso desnudo que todo lo arregla con un puñetazo encima de la mesa?». Aquellas fotos del presidente ruso de hace unos años empuñando un rifle, cabalgado o pescando en Siberia con el pecho al aire dieron la vuelta al mundo e inspiraron programas de humor en Estados Unidos. Por su parte, Kaspárov, en su intervención el pasado día 14 de abril en la conferencia telemática COVIDCon, aseguró que Putin está perdiendo fuelle. A su juicio, la gestión de la epidemia de coronavirus y el desplome de los precios del petróleo, cuya exportación constituye una de las principales fuentes de ingresos de los presupuestos del Estado, «le está haciendo perder confianza en sí mismo». El ajedrecista llama la atención sobre el hecho de que el COVID-19 ha malogrado los planes del jefe del Kremlin de llevar a cabo una consulta popular, prevista en un principio para el 22 de abril, sobre su permanencia en el poder más allá de 2024, cuando finaliza su actual mandato. La pandemia ha echado también por tierra su ilusión de celebrar por todo lo alto, en presencia de los principales líderes mundiales, el 75 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi el próximo 9 de mayo. Putin había previsto aprovechar el evento para propiciar una aproximación con Europa y Estados Unidos que posibilitara el levantamiento de sanciones contra Rusia por la anexión de Crimea y la guerra en el este de Ucrania. Ante los contratiempos, el máximo dirigente ruso siempre ha sobreactuado, igual que en las vísperas electorales, mediante baños de masas, viajes por todo el país con inauguraciones de gasoductos, festivales, visitas a factorías, centros educativos y hospitales. También con innumerables ruedas de prensa y maratonianas «líneas directas» televisivas para responder a preguntas de la audiencia previamente filtradas por sus colaboradores. Por eso, Putin trata ahora de estar muy a la vista y se prodiga casi a diario en videoconferencias desde Novo-Ogariovo con ministros, gobernadores, regidores municipales, médicos y otros responsables encargados de la lucha contra el coronavirus, que son ampliamente difundidas por los principales canales de televisión del país. El viernes, por ejemplo, en la reunión telemática de rigor presidida desde su bello palacio neoclásico por el líder ruso, intervino el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, y lo hizo, no en soledad desde su casa o su despacho , sino desde el recién construido hospital para enfermos de coronavirus de la localidad de Vóronovskoye, situado en la periferia suroeste de Moscú. Sobianin fue filmado en el exterior del nuevo centro médico, que se ha levantado en pocas semanas, cuenta con 800 camas y empieza a funcionar el lunes 20 de abril, dentro de sus instalaciones con el personal sanitario y después compareciendo ante los medios de comunicación con guantes y mascarilla y rodeado de sus subordinados, también provistos de medios de protección. Así que el contraste entre el jefe del Estado y el alcalde capitalino ha sido palmario. El director de la emisora Eco de Moscú, Alexéi Venedíktov, alerta que la «efectividad» que está demostrando Sobianin podría llegar a suponerle la defenestración. De cómo emplea Putin su tiempo en Novo-Ogariovo, en donde tendría una piscina, gimnasio, caballerizas, helipuerto y parece que incluso una pista cubierta de hielo, no se está informando en absoluto. Nunca se ha hecho, salvo contadas excepciones, una de ellas para mostrar un cachorro de tigre hembra. Tampoco sobre si está recibiendo asistencia médica y de qué tipo. Son aspectos de la vida de los primeros mandatarios que nunca han salido a la luz ya desde la época soviética. Su primer mensaje a la nación relacionado con la pandemia, lo pronunció el pasado 25 de marzo, cuando aplazó la votación para su eternización en el poder. El 2 de abril volvió a comparecer para declarar no laborables todos los días del presente mes. En las videoconferencias ofrecidas después no ha parado de repartir órdenes a todos los niveles de la Administración del Estado en un intento de optimizar la lucha contra el virus y anunciando todo tipo de ayudas económicas para paliar sus efectos. Rusia ha contabilizado en las últimas 24 horas 4.785 nuevos casos de coronavirus, lo que supone un repunte de 715 contagios y sitúa el total en 36.793 infectados. El número de fallecidos se eleva ya a 313 y el de recuperados a 3.057. Todos los entes territoriales del país están ya afectados por la pandemia. En Moscú se han registrado 2.649 nuevos casos de COVID-19 y eleva la suma total a 20.754 enfermos y 148 muertos.
17-04-2020 | Fuente: abc.es
Los venezolanos rompen la cuarentena para buscar comida y gasolina
Si hasta hace poco los venezolanos nadaban en petróleo hoy día no les alcanza ni para repostar 20 litros en su coche y 4 escasos litros para la moto. Pero el racionamiento de gasolina aplicado por el número y día del «pico y placa» del coche lo aceptarían a regañadientes si no fuera porque no hay ni una gota en las gasolineras. Por primera vez en más de 100 años de producción petrolera ininterrumpida, los caraqueños se gastan entre 8 y 72 horas en las colas de hasta 10 kilómetros en las seis estaciones de servicios reservadas para abastecer a un millón de vehículos. Pero el problema es que solo queda el 10% de los 300.000 barriles diarios de la demanda interna. Y esos 30.000 barriles se van a agotar en un abrir y cerrar de ojos. De ahí la angustia y el pánico porque no hay esperanza de que las refinerías internas puedan producir ni un litro ni se ve ningún carguero petrolero en el horizonte caribeño que traiga del exterior algo para mitigar la sequía interna de combustible. Las refinerías venezolanas tienen una capacidad para producir 1,3 millones de barriles diarios pero en estos momentos no aportan ni una gota. Iván Freites, jefe del sindicato petrolero, ha adelantado que las refinerías de Amuay y Paraguaná en el estado Falcón se encuentran paralizadas y la del Palito en Carabobo también, desmintiendo así que el régimen la haya reactivado. Las últimas gotas de gasolina han generado una crispación entre los venezolanos que no les importa saltarse la cuarentena, «prefiero morir del coronavirus que de hambre» dicen muchos. Según el presidente interino Juan Guaidó «no hay gasolina porque la dictadura de Nicolás Maduro ha destruido las refinerías en los últimos 20 años de chavismo». Los médicos, técnicos y profesionales de la salud y la comunicación tienen prioridad para surtirse de gasolina, sin embargo, esto no se cumple. En las colas se observan las ambulancias esperando para surtirse, embarazadas pariendo a sus bebés y todo tipo de situaciones insólitas, además de las peleas porque alguien se saltó la cola o de los delincuentes que roban la gasolina de los coches que esperan en la fila. Pero lo más grave de la escasez de combustible se registra en el campo. Los agricultores, productores de ganado y camioneros están perdiendo sus cosechas, que prefieren arrojar en la carretera porque no tienen gasolina para transportarlas y distribuirlas al mercado. Los gremios empresariales han alertado sobre la hambruna en ciernes. En los barrios populosos de Petare y Catia de Caracas los habitantes se saltan la cuarentena buscando comida en los pocos comercios que se mantienen abiertos. «Si no morimos por el Covid-19 morimos del hambre. Tenemos que salir para comer», dicen los motoristas.
14-04-2020 | Fuente: abc.es
El coronavirus frena las «revoluciones de octubre» de Irak y Líbano
El coronavirus ha obligado a abrir un paréntesis en las protestas de Líbano e Irak, dos países que desde hace seis meses viven unas movilizaciones que exigen profundos cambios políticos y el final de la corrupción. La conocida como «Primavera árabe» de 2011, que acabó con las dictaduras de Túnez, Libia, Yemen y Egipto y abrió una guerra que sigue abierta en Siria, no afectó de forma tan directa a libaneses e iraquíes que, nueve años después, salen a las calles y desafían a las fuerzas de seguridad. Los manifestantes en la plaza de Tahrir de Bagdad o la de los Mártires, en Beirut, comparten el hartazgo con sistemas políticos basados en cuotas de poder, que reparten los puestos clave en función a las sectas y confesiones de cada país. La corrupción, el desempleo y la fuerte injerencia de Irán en las políticas domésticas son otros denominadores comunes ante los que se revela una población que pide a gritos el cambio de sistema. Una población que, en el caso iraquí, ha pagado un precio de más de 700 muertos y 28.000 heridos en los choques con las fuerzas de seguridad. Irak: no hay cambio sin sangre El coronavirus y el toque de queda decretado por las autoridades empujó a los manifestantes a abandonar la plaza de Tahrir hace una semana y lo mismo ocurrió en las principales ciudades del centro y sur del país, en las nueve provincias a las que extendieron las movilizaciones. El periodista iraquí Hamid Al Sayyid explicó en su cuenta de Twitter que «no supone una vergüenza revisar las formas de manifestarse ya que todos tenemos interés en reducir los ambientes favorables para la propagación del virus». Ante las preguntas de sus seguidores sobre si esto no significa «olvidar la sangre de los 700 mártires», Al Sayyid respondió que «volved a casa y estad a salvo del coronavirus junto a los vuestros, en lugar de arriesgaros a un contagio que acabe con vuestra vida y la de ellos, entonces no seréis más que un número más a añadir a esos 700». Si algo han aprendido los iraquíes desde 2003 es que no hay cambio sin sangre. Ese año comenzó la invasión de Estados Unidos que acabó con el régimen de Sadam Husein y abrió las puertas a una terrible guerra sectaria que partió el país entre suníes y chiíes, la secta mayoritaria, como ocurre en el vecino Irán. La invasión fue el caldo del cultivo para la posterior aparición del Califato instaurado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI). Con este panorama bélico de fondo, el sistema político del país se desarrolló en base a la división entre etnias y confesiones. El presidente es kurdo, el primer ministro chií y el jefe del parlamento, suní. La cámara la dominan los partidos chiíes porque es la secta mayoritaria. El final de la guerra contra el EI y la posterior llegada al poder del primer ministro Adel Abdul Mahdi abrieron una puerta a la esperanza después de décadas de conflictos, pero pasaron los meses y las cosas no cambiaban. La seguridad mejoró, pero el desempleo y los servicios mínimos, como la electricidad, seguían siendo cuestiones que el nuevo Gobierno no era capaz de resolver pese a que la producción y el precio del petróleo estaban a niveles históricos. Los jóvenes explotaron. «¡Ni políticos, ni religiosos!», era uno de los eslóganes que se escuchaban en los primeros días en Bagdad, pero también en Nasiriya o Basora, ciudades del sur de mayoría chií donde las protestas fueron adquiriendo fuerza de manera progresiva. El enemigo ya no una era una secta, tampoco el EI o las fuerzas estadounidenses. Las calles de Irak clamaban contra la corrupción y el desempleo y lo hacían pese a la brutal represión. Irak no vivió un proceso como el de la «Primavera árabe» de 2011, pero son habituales las protestas y en mayo de 2016 un grupo de manifestantes llegó incluso a asaltar el Parlamento, situado en la Zona Verde, en señal de protesta por los mismos motivos que en octubre les llevaron a las barricadas. En este último caso, la chispa que encendió el enfado popular fue la destitución del general Abdul Wahab Al Saadi, considerado uno de los hombres clave en la derrota del califato, que fue relevado de su cargo al frente de las unidades antiterroristas de manera sorpresiva. Al Saadi es chií, pero no está alineado con ninguno de los grandes partidos de esta secta y su destitución fue interpretada como una medida ordenada por Irán, que le vería como un oficial cercano a Estados Unidos. En estos seis meses, la presión de las calles obligó a dimitir al primer ministro Abdel Mahdi y centró su enfado en Irán, cuyos consulados en Nayaf y Karbala fueron atacados. Enero fue un mes clave para unas movilizaciones que quedaron eclipsadas por el asesinato del general iraní Qassem Suleimani en Bagdad por parte de Estados Unidos, que provocó la respuesta de las milicias chiíes con marchas de protesta ante la Embajada estadounidense en la Zona Verde. Fue entonces también cuando el clérigo Muqtada Al Sader, responsable de la principal fuerza en el parlamento, ordenó la retirada de sus hombres de las acampadas. Los mismos milicianos que protegieron durante semanas la protesta, se convirtieron en amenaza para los manifestantes. «El futuro próximo dependerá del impacto que tenga el coronavirus, pero a largo plazo está claro que las protestas no remitirán hasta que haya un cambio real. A diferencia de anteriores movilizaciones, la ?revolución de octubre? se ha convertido en un movimiento», considera Abbas Kadhim, director de Iraq Initiative. Líbano: prisioneros del pasado El Covid-19 ha silenciado también la plaza de los Mártires, en el centro de Beirut. El lugar donde se gestaron las revueltas de 2005, contra la presencia militar de Siria en el país, y 2007, contra el gobierno de Hizbolá, se llenó hace seis meses de voces que pedían un cambio integral en el sistema político libanés. La chispa que hizo estallar la paciencia de los libaneses, uno de los países más endeudados del mundo, con alrededor de 86.000 millones de dólares de deuda, fue el anuncio del Gobierno de su intención de aplicar una tasa a las llamadas por servicios de mensajería en internet como WhatsApp, medida que se vio obligado a retirar de forma inmediata. Miles de personas, de todas las edades y sectas comenzaron a manifestarse cada día en el centro de Beirut, pero también en Trípoli, Nabatieh o Tiro, en un pulso a las autoridades sin precedentes en la historia del pequeño país mediterráneo. El acuerdo de Taif, firmado en 1989 por las principales fuerzas libanesas para poner fin a 30 años de guerra civil, ha servido para que las armas permanezcan calladas desde entonces, pero ha generado un sistema disfuncional contra el que se alzaron los libaneses. «La protesta ha logrado avances como hacer dimitir a Hariri y evitar que volviera a la oficina como planeaba. Pese a que el actual Gobierno sigue sirviendo al status quo, tuvo que ser formado y presentado de tal forma que apaciguara a los manifestantes, aunque sea mínimamente», opina Kareem Chehayeb, analista político y responsable de «The Public Source». Saad Hariri dejó su lugar al frente del gobierno después de dos semanas de protestas y dijo que «los puestos no son permanentes, lo importante es la dignidad y la seguridad del país». Este adiós fue recibido con alegría entre los manifestantes, pero pronto se dieron cuenta que, debido al sistema de cuotas que rige un país dividido en 18 sectas religiosas reconocidas, el cambio radical que pedían necesitaría más tiempo. A diferencia de Irak, la revuelta en Líbano no ha sido sangrienta, esa parece que ha sido una línea roja que nadie ha querido cruzar. Seguidores de partidos chiíes como Amal y Hizbolá, contrarios al cambio de sistema, han atacado en varias ocasiones las acampadas y también se han producido choques con las fuerzas de seguridad en los que ha habido cientos de heridos, pero sin provocar el baño de sangre iraquí. Los manifestantes piden la formación de un gobierno integrado exclusivamente por tecnócratas, la aprobación de una nueva ley electoral que no se base en criterios confesionales y la convocatoria de elecciones para renovar el Parlamento por completo? pero seis meses después se tienen que conformar con un Ejecutivo liderado por el independiente Hasán Diab, profesor de la Universidad Americana de Beirut y anterior ministro de Educación. Además del descontento popular y el coronavirus, Diab se enfrenta a una crisis económica que le ha obligado a suspender por primera vez el pago de la deuda externa. «Lo que vemos después de este tiempo no es el florecimiento de partido alternativo, sino de un clima de alternativa política capaz de retar al sistema actual. Si continúan en la línea de crear entidades políticas en lugar de operar como grupos de activistas podemos encontrar en el futuro una alternativa al status-quo», considera Chehayeb, para quien «pese a todas las diferencias entre los dos países, Irak y Líbano compartimos la petición de justicia económica, transparencia y unos líderes que nos representen y nos sirvan mejor». Ignacio Álvarez-Ossorio, profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Complutense de Madrid considera que «el sistema libanés ha demostrado una vez más su capacidad de resiliencia. Las élites han vuelto a unirse para mantener el status-quo que les permita mantener sus privilegios» y, en la línea apuntada por Chehayeb, piensa que la calle «plantea denuncias, pero sin alternativas políticas claras que puedan reemplazar al sistema».
13-04-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. pedirá explicaciones a México por los negocios petroleros con Maduro
El Gobierno de Estados Unidos investiga ya a las empresas mexicanas que, según reveló ABC, están dando salida al petróleo venezolano para distribuirlo en mercados internacionales, sobre todo en Asia, según fuentes oficiales en Washington consultadas ayer por este diario. La Casa Blanca pedirá información al Gobierno mexicano, y espera que este le ayude a esclarecer si las tres empresas, incluida la distribuidora Jomadi, están vulnerando las sanciones impuestas por el presidente Donald Trump sobre el sector petrolífero de Venezuela, del que Nicolás Maduro se vale para sostener la estructura de su régimen. Es más: el último contrato entre una empresa mexicana y el régimen de Maduro no podrá cumplirse si no da su permiso el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ya que incluye la exportación de gasolina a Venezuela. La empresa mexicana Jomadi, que el pasado 17 de marzo acordó con el régimen de Maduro la extracción de cinco millones de barriles de crudo de Venezuela a precio de saldo, no figura en la lista aprobada de exportaciones de hidrocarburos del Gobierno de México. En virtud del acuerdo al que tuvo acceso ABC, esa empresa mexicana, Jomadi, recibirá el petróleo crudo venezolano en puertos de Turquía a cambio de una cantidad de litros de gasolina de 95 octanos que se decidirá a futuro y se depositará en buques en aguas costeras venezolanas. Un portavoz de la Subsecretaría de Estado para Asuntos del Hemisferio Americano de EE.UU. dijo ayer a ABC que «el departamento de Estado y el departamento del Tesoro siguen de cerca los esfuerzos del antiguo régimen de Maduro de evadir las sanciones de EE.UU. y sumar a otros a esas estratagemas. El gobierno de EE.UU. investigará activamente todos los esfuerzos de Maduro y sus subalternos para eludir las sanciones de EEUU. y tomará medidas contra aquellos que estén violando sus sanciones». Sin permisos No figura la empresa Jomadi en el listado oficial de los permisos otorgados por la Secretaría de Energía de México para la exportación de petrolíferos e hidrocarburos, que estaba vigente y actualizado al 2 de abril de 2020. Sí estuvo Jomadi en años anteriores, hasta 2019, en el listado de permisos para cuantiosas importaciones de gasolina de diverso octanaje, diésel y turbosina, un queroseno proveniente del destilado intermedio del petróleo, que es usado como combustible para aviones, jets y helicópteros. Al 31 de marzo de 2020, según la Secretaría de Energía mexicana se encuentran vigentes 216 permisos de importación y 32 permisos de exportación. En ninguno de ellos figura Jomadi, a pesar de que esa empresa en teoría debe canjear el petróleo de ofrece Maduro a precio de saldo para conseguir liquidez por una cantidad a determinar de gasolina de 95 octanos. El plazo del contrato con Pdvsa, la petrolera estatal venezolana, es desde el 25 de marzo al 25 de julio. En varias comunicaciones oficiales y licitaciones, Jomadi se describe como «distribuidor de Pemex». Esta última es la empresa estatal productora, transportista, refinadora y comercializadora de petróleo y gas natural de México. La prioridad ahora de la Administración Trump es asegurarse de que combustible de la empresa pública mexicana no acaba en manos del régimen de Maduro. Desde diciembre, la Casa Blanca ha advertido a las últimas empresas internacionales que canjean combustible como gasolina o diesel por crudo venezolano -la india Reliance, la italiana Eni y la española Repsol- de que se arriesgan a sanciones secundarias si no ponen fin a esta práctica. Pemex, por su parte, tiene un grave problema de pérdida de combustible, sobre todo por robo. Reducir esas pérdidas ha sido una de las prioridades de López Obrador, en el cargo desde el 1 de diciembre de 2018. En enero el director de Pemex, Octavio Romero, reveló en conferencia de prensa que en 2019 la empresa pública sufrió perdidas de 1,8 millones de barriles, en su mayoría por robo, frente a los 20 millones de barriles extraviados un año antes. La Casa Blanca aprobó el año pasado varias rondas de sanciones contra el petróleo venezolano para cortarle al régimen de Maduro las últimas vías de ingresos y liquidez que tenía. Trump incluso tomó la medida sin precedentes de dictar un embargo y prohibir las importaciones a EE.UU. En consecuencia, Maduro ofreció su petróleo a precio rebajado a la petrolera estatal rusa, Rosneft, que en diciembre llegó a comercializar dos tercios de todo el crudo venezolano. Pronto, Trump sancionó a dos filiales de Rosneft implicadas en esos negocios. Ante la presión, el Kremlin acabó de cobrar la deuda de Maduro y se salió completamente del mercado venezolano. Las últimas petroleras que quedan haciendo negocios en Venezuela, como Eni o Repsol, están cobrando deuda. La estadounidense Chevron cuenta también con una licencia otorgada por la Casa Blanca para operar en Venezuela exclusivamente para el cobro de deuda y hasta el 22 de abril. Tras esa fecha, Trump debe decidir si prorroga las licencias o corta de forma definitiva el acceso de Maduro a los mercados petrolíferos internacionales.
13-04-2020 | Fuente: abc.es
Venezuela se acerca al colapso completo de su sector energético
Las últimas empresas extranjeras que quedan en negocios con el régimen de Nicolás Maduro para la extracción y distribución de crudo venezolano temen que la petrolera estatal Pdvsa pare esta misma semana la mayoría de sus operaciones por la completa saturación de su inventario. Las sanciones aplicadas por EE.UU. han provocado un drástico desplome de las exportaciones de crudo, que se suele canjear por deuda. El régimen incluso ha enviado inventario a Cuba, que tiene poca capacidad de almacenamiento. Por eso, el chavismo busca a la desesperada canjear crudo por alimentos y combustible, aun a precio de liquidación. Según ha revelado ABC, Maduro ha firmado contratos con las empresas mexicanas Schlager y Libre Abordo para canjear 15 millones de toneladas de crudo de Pdvsa a cambio de 210.000 toneladas de maíz y 1.000 tanques de agua potable. En otro contrato más reciente, le ofrece a la compañía mexicana Jomadi cinco millones de barriles por una cantidad de gasolina a decidir a futuro. La capacidad de almacenamiento que tiene Venezuela es en teoría de unos 65 millones de barriles, pero muchos de los tanques que se usaban en el pasado están inactivos por la falta de mantenimiento. Según dice a ABC una fuente del sector petrolero con negocios en Venezuela, «no están vendiendo crudo, y no hay donde almacenarlo, lo que produce paros en las operaciones porque no hay dónde ponerlo». En Venezuela hay tanques de almacenamiento en los puertos de exportación de crudo y en las refinerías. Si se llenan todos los tanques en tierra, Pdvsa tiene que bajar forzosamente la producción. Otra forma de almacenar es en barcos, el llamado almacenamiento flotante; o en el exterior, como Cuba. Además, los tanques tienen usos muy específicos. No se puede almacenar gasolina en tanques de crudo, lo que limita la flexibilidad operativa. Las sanciones de EE.UU. sobre la empresa estatal rusa Rosneft han dejado a Maduro sin una vía por la que distribuía a finales de 2019 dos tercios de su crudo. Después de que el Kremlin decidiera salirse completamente del mercado petrolero venezolano, Maduro declaró lo que calificó de «emergencia energética» y anunció una reestructuración integral de Pdvsa. «No acepto más excusas, producimos o producimos», dijo entonces Maduro, que reveló que los decretos pertinentes los había redactado él mismo. Cuba ha intentado auxiliar a Maduro dentro de sus posibilidades. En realidad la isla de Cuba produce el 60% del petróleo que consume, y el resto lo consigue de Venezuela mediante créditos en condiciones muy favorables. La empresa Cubametales, controlada por el castrismo, es uno de los últimos clientes de Pdvsa, a pesar de las sanciones dictadas también contra ella por EE.UU. Que el país con mayores reservas de crudo del mundo se vea obligado a la suspensión casi total de sus operaciones petrolíferas es un duro golpe para el régimen. Las sanciones ya le han privado al régimen de la capacidad de refinar petróleo, por lo que busca ahora vías para adquirir gasolina y diesel como pueda. Varias refinerías, como Paraguaná y El Palito, están cerradas. En teoría el régimen dispone de las instalaciones necesarias para poder refinar 1,3 millones de barriles diarios de crudo, pero sólo logra refinar algo más de 100.000 por jornada.
13-04-2020 | Fuente: abc.es
La pandemia de coronavirus hundirá el PIB iberoamericano un 4,6% este año
El Banco Mundial avanzó este domingo que la pandemia del coronavirus provocará este año una contracción del Producto Interior Bruto del 4,6% en Iberoamérica y el Caribe, una crisis en la que perderán riqueza todos los países con la excepción de la República Dominicana y Guyana. Las mayores economías de la zona serán las más golpeadas. El PIB caerá un 6% en México, un 5,2% en Argentina, un 5% en Brasil, un 4,7% en Perú, un 3% en Chile y un 2% en Colombia. En este cómputo no se incluye Venezuela, ya que el Banco Mundial no tiene un portafolio de préstamos activos en ese país. Para 2021 se espera un retorno del crecimiento del 2,6%. Estos son los datos recogidos en el informe semestral de la Oficina del Economista en Jefe de esa organización en la región de América Latina y el Caribe. Dada la gravedad de la contracción del PIB, el Banco Mundial pide en su informe a las administraciones latinoamericanas «respuestas múltiples en materia de políticas públicas» con el objetivo de «apoyar a los más vulnerables, evitar una crisis financiera y proteger los puestos de trabajo». «Los gobiernos de América Latina y el Caribe enfrentan el enorme desafío de proteger vidas y al mismo tiempo limitar los impactos económicos», dijo Martín Rama, economista jefe del Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe. «Esto requerirá políticas dirigidas y coherentes en una escala raras veces vista anteriormente». El Banco Mundial destaca que las protestas del año pasado en varios de los países además de otros factores de inestabilidad, como la caída del precio de determinados bienes básicos, ya eran de por sí un lastre para el crecimiento en 2020. Según el informe, el efecto negativo sobre la economía de «las tensiones sociales y el colapso en los precios internacionales del petróleo» se ve ahora agravado por el efecto del coronavirus, que está paralizando los sistemas de producción y consumo y, especialmente grave para el Caribe, ha hundido completamente el turismo. Algo grave para Iberoamérica: el Banco Mundial pronostica una caída de la demanda de China y los países del G7 (Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido), por lo que acabará «impactando a los países exportadores de materias primas en América del Sur y a los países exportadores de servicios y bienes industriales en América Central y el Caribe». Medidas urgentes Pide el Banco Mundial que los distintos gobiernos iberoamericanos que se enfrentan a la pandemia deban respaldar a las instituciones del sector financiero y a las fuentes de empleo más importantes. «Debemos ayudar a las personas a enfrentar estos desafíos mayúsculos y asegurarnos que los mercados financieros y los empleadores puedan capear esta tormenta», dijo Humberto López, vicepresidente en funciones para la región de América Latina y el Caribe. «Esto significa limitar los daños y sentar las bases para la recuperación tan pronto como sea posible». Añade el informe que «muchos países de América Latina y el Caribe se enfrentan a esta crisis con un espacio fiscal acotado. El mayor nivel de informalidad hace que sea más difícil llegar a todos los hogares y proteger todas las fuentes de empleo. Muchos hogares viven al día y carecen de recursos para enfrentar los aislamientos y cuarentenas necesarios para contener la propagación de la epidemia. Muchos también dependen de remesas en rápido descenso. Para ayudar a los más vulnerables a sobrellevar estas dificultades económicas, los actuales programas de protección y asistencia social deben ampliarse rápidamente». El Banco Mundial se ha comprometido a proporcionar hasta 160.000 millones de dólares (146.000 millones de euros) en apoyo financiero durante los próximos 15 meses para ayudar a los países a proteger a los pobres y vulnerables, respaldar las empresas y afianzar la recuperación económica. La semana pasada más de 200 líderes de 70 países firmaron un manifiesto en el que piden al G-20, principal foro de deliberación política y económica del mundo, una respuesta común inmediata ante la pandemia del coronavirus con el compromiso de gastar de forma urgente 8.000 millones de dólares en vacunas y tratamiento en los países más pobres.
12-04-2020 | Fuente: abc.es
México desafía las sanciones de EE.UU. al permitir el envío de combustibles a Maduro
Tan grave es la escasez de combustible en Venezuela que el régimen de Nicolás Maduro firmó el 17 de marzo un contrato para entregarle cinco millones de barriles de petróleo crudo a una empresa mexicana a cambio de una cantidad de litros de gasolina que se decidirá a futuro. Según un contrato al que ha tenido acceso ABC, la empresa mexicana Jomadi, desconocida en el sector y de la que apenas hay registros, recibirá esos cinco millones de barriles de petróleo entre el 25 de marzo y el 25 de julio en puertos de Turquía. Tras aprobar varias rondas de sanciones contra la petrolera estatal del régimen venezolano, Pdvsa, desde finales del año pasado el Gobierno de EE.UU. ha presionado a las últimas empresas energéticas internacionales que todavía canjeaban combustible ya refinado por crudo venezolano para que dejaran de hacerlo. Según ha sabido ABC, a al menos dos de esas empresas se las advirtió de sanciones secundarias, las que se dirigen contra personas o empresas extranjeras si entablan relación comercial con aquellos que han sido sancionados, como es el caso del régimen venezolano. De aquellas empresas internacionales a las que advirtió EE.UU., la rusa Rosneft se ha retirado completamente del mercado venezolano después de que dos de sus filiales hayan sido sancionadas por el Tesoro estadounidense. La italiana Eni envió en marzo dos cargamentos de diésel a Venezuela y la española Repsol, uno. En principio, EE.UU. había tolerado esos canjes porque se enmarcan dentro del programa de pago de deuda del régimen. Pero la Administración Trump ha advertido a esas compañías, además de a la india Reliance, de que deben cortar totalmente el suministro de combustibles al régimen. La compañía mexicana La empresa mexicana que ahora toma su lugar es Grupo Jomadi Logistics & Cargo S.A. de C.V., de la que apenas hay entradas en los registros internacionales de transacciones petrolíferas. Fue fundada en 2012, y la dirige José Refugio Ruiz. Su sede social está en Guadalajara, en el estado de Jalisco. En 2016 recibió el Gobierno mexicano el permiso oficial de comercializacion de petroliferos. En 2018 declaró haber importado al menos mil millones de litros de turbosina, combustible de aviación destilado del proceso de refinación del petróleo crudo, y 18 millones de gasolina de diverso octanaje. Entre 2017 y 2018 declaró haber importado nueve millones de litros de diésel, según registros oficiales mexicanos. Según Carlos Vecchio, embajador de Venezuela a EE.UU. y veterano opositor al régimen chavista, «como se ve, ya surgen los ?enchufados? de la gasolina, más corrupción, más sufrimiento para la gente, más pérdidas para el estado, y un magnífico negocio para otros. Nada de esto tiene como fin resolver el problema de fondo sino seguir saqueando el país. Es insólito que un país con las mayores reservas de petróleo del mundo, con cinco refinerías dentro el país, que antes de la llegada de Hugo Chávez al poder producía todo el combustible que consumía su mercado interno, se haya quedado sin gasolina». El régimen de Maduro padece una grave carencia de combustibles refinados, a pesar de que controla el país con las mayores reservas de crudo del mundo. Las sanciones le impiden importar los materiales necesarios para el proceso de refinamiento, tras el cual producía conbustibles para su mercado nacional y para exportar. Varias refinerías, como Paraguaná y El Palito, están cerradas. En teoría el régimen dispone de las instalaciones necesarias para poder refinar 1,3 millones de barriles diarios de crudo, pero sólo logra refinar algo más de 100.000 por jornada. Sin diésel, Venezuela carece de combustible para generadores y para el transporte de mercancías, incluidos alimentos. También hay carestía de gasolina, que sirve para el transporte personal. Según otro recibo al que ha tenido acceso ABC, Jomadi adquirió en febrero 114.000 litros de químicos líquidos para la destilación y mezcla de la gasolina a la empresa estadounidense Murex LLC, con sede en Tejas. ABC contactó con Ruiz, el director de Jomadi, para pedirle detalles del origen de la gasolina que entrega a Maduro, pero este no respondió. El origen de la gasolina Fuentes del sector privado petrolero en EE.UU. consultadas por ABC explican que la gran duda es de dónde obtiene Jomadi la gasolina de 95 octanos que se compromete a descargar en buques cisterna del régimen en aguas venezolanas. «No es un cargamento menor el que se deberá entregar por cinco millones de barriles, por muy barato que el régimen de Maduro ofrezca el petróleo», dicen esas fuentes. «Tan grandes cantidades deben ser declaradas al gobierno mexicano, que debe tener constancia de su procedencia», añaden esas fuentes. ABC reveló la semana pasada que el Gobierno de Donald Trump investiga un reciente acuerdo entre otras dos empresas mexicanas, Libre Abordo y Schlager, con Pdvsa por si le está sirviendo a Maduro para sortear el duro régimen de sanciones aprobado el año pasado. En virtud de ese acuerdo alcanzado a finales del año pasado, esas dos compañías, sin apenas experiencia en el sector petrolífero, van a adquirir un total de 15 millones de toneladas de crudo de Pdvsa a cambio de 210.000 toneladas de maíz y 1.000 tanques de agua potable.
11-04-2020 | Fuente: elpais.com
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05-04-2020 | Fuente: abc.es
México toma el relevo de Rusia y ya distribuye el crudo venezolano
El Gobierno de Estados Unidos investiga un reciente acuerdo entre dos desconocidas empresas mexicanas y la petrolera estatal venezolana por si le está sirviendo a Nicolás Maduro para sortear el duro régimen de sanciones aprobado el año pasado. En virtud de ese acuerdo alcanzado a finales del año pasado, dos compañías radicadas en México y sin apenas experiencia en el sector petrolífero van a adquirir un total de 15 millones de toneladas de crudo de Pdvsa a cambio de 210.000 toneladas de maíz y 1.000 tanques de agua potable. Un alto funcionario de la Casa Blanca dijo la semana pasada a ABC que para EE.UU. «está claro que las actividades de esas dos empresas son sancionables». «No hay duda de que están prestando apoyo material al régimen de Maduro, y eso desde luego es motivo de sanciones», dijo ese alto funcionario, quien de hecho reveló que ya ha requerido información al gobierno de México sobre ambas compañías. Los abogados de las dos firmas, Libre Abordo S.A. y Schlager Business Group, mantienen según estas que ese trato no viola las sanciones de EE.UU. porque no hay una transacción monetaria, sino que se entrega petróleo por material de primera necesidad. Ambas empresas son relativamente nuevas y están conectadas entre ellas. Una de la copropietarias de Libre Abordo, Verónica Esparza García, es gerente de Schlager. De momento, Libre Abordo ya ha extraído como mínimo 13 cargamentos en petroleros desde Venezuela. Ambas revenden el crudo. De este modo, México ha tomado el relevo de Rusia como principal exportador del crudo venezolano. En diciembre, la petrolera estatal rusa Rosneft adquirió un 78% de la producción de Pdvsa. En febrero, EE.UU. tomó la decisión sin precedentes de dictar sanciones contra la filial de Rosneft encargada de distribuir el crudo venezolano. Inmediatamente, Rosneft canalizó la distribución de ese combustible por medio de otra filial, la empresa suiza TNK, que había adquirido a BP años atrás. El 12 de marzo, EE.UU. amplió las sanciones a TNK. Después, las compañías mexicanas tomaron el relevo. Hace una semana, finalmente, la rusa Rosneft anunció que se salía del mercado venezolano y vendía todos sus activos en el país caribeño a un holding que es 100% propiedad del gobierno ruso. A finales del año pasado, Pdvsa extraía de sus campos en Venezuela algo menos de 800.000 barriles diarios. Como hacía la petrolera rusa, las dos compañías mexicanas mantienen a Asia como su mercado principal. El carguero Perfect ha llevado crudo venezolano distribuido por Libre Abordo a Malasia y Singapur. Esta empresa utiliza además el buque Lion King. Por su parte, Schlager también hará rutas similares con los petroleros Euroforce, Afra Laurel e Icaria. Lo único que ha dicho la empresa Libre Abordo por comunicados con los medios es que ni distribuye el petróleo venezolano por medio de casas de comercio ni lo entrega a Rosneft. En octubre de 2018 otro negocio mexicano en Venezuela provocó un escándalo de proporciones mayúsculas en el continente. La Procuraduría General de la República de México, todavía bajo la presidencia de Enrique Peña Nieto, denunció entonces que varios altos mandos del régimen chavista habían conspirado con compañías mexicanas para inflar los precios de los paquetes de ayuda de alimentos básicos que se entregaban a los venezolanos más necesitados, las llamadas «bolsas Clap». La fiscalía demostró que varios funcionarios venezolanos y empresarios mexicanos adquirieron al por mayor productos de baja calidad y los vendieron al estado venezolano a casi el triple de su precio real. Entonces las autoridades estadounidenses identificaron al colombiano Alex Saab como mediador y parte central en la investigación. La fiscalía estadounidense le imputó en julio de 2019 a Saab un delito de lavado de dinero por un monto de 350 millones de dólares (313 millones de euros). Un juez de Miami instruye su caso. La llegada de Andrés Manuel López Obrador al gobierno mexicano ha supuesto un cambio en las relaciones del país norteamericano con el resto del continente. Aunque López Obrador y Donald Trump mantienen una buena relación personal, el presidente mexicano es uno de los pocos en todo el continente que no ha reconocido a Juan Guaidó como representante legítimo de los venezolanos y mantiene relaciones con los diplomáticos de Maduro. Al no poder vender su crudo por las diversas rondas de sanciones dictadas por Trump, y al ver completamente desbordado el almacenamiento de Pdvsa, el régimen de Maduro aumentó el año pasado los envíos a la isla de Cuba. Son remesas que han llegado hasta unos 170.000 barriles diarios según cifras de febrero de la consultora Refinitiv Eikon, que quedan en la isla a la espera de que el régimen venezolano puedo volver a venderlos en algún día a futuro. En septiembre de 2019, el gobierno estadounidense aprobó una serie de duras sanciones contra las empresas cubanas encargadas de transportar el petróleo venezolano a Cuba. Según el departamento del Tesoro (ministerio de Finanzas) tanto la empresa estatal Cubametales como otras asociadas estaban ayudando al régimen de Maduro a sortear las sanciones. Estos pasados días el envío de petróleo a Cuba por parte de Maduro se ha disparado. Por ejemplo, solo entre el 28 y 29 de marzo los cuatro cargueros Esperanza, Alicia, Petion y Carlota C transportaron hasta 800.000 barriles de fuel, incluido diesel, desde Venezuela a almacenes de Cubametales en la isla. Los dos últimos petroleros están sujetos a sanciones por parte de EE.UU. El jueves, el presidente Trump anunció el despliegue de barcos de la Armada en el Caribe, ante Venezuela, como parte de una campaña de mayor alcance para interrumpir las rutas de la droga con destino a EE.UU. Esa operación, que ya está en marcha, no tiene fecha de fin. En febrero, un alto funcionario del Gobierno de EE.UU. dijo a ABC que la medida más drástica que han considerado para poder cortar de una vez el envío de crudo, la última fuente de liquidez del régimen, es un bloqueo naval con la movilización de la Armada. «¿Quiere decir esto que es necesaria una intervención militar? Esperamos que no», añadió esa fuente. Además, pronto la Casa Blanca presentará su primera estrategia de seguridad para el continente americano desde la que George Bush hijo aprobó en 2004. Esa estrategia, que se hará pública en las próximas semanas, constará de cinco grandes puntos y uno de ellos está dedicado a la preservación de la democracia en todo el continente, con menciones expresas a la necesidad de un cambio democrático en Venezuela y Cuba. Su objetivo es lograr un continente americano completamente libre de dictaduras, lo que pasa por provocar cambios en esos dos países y también en Nicaragua.
02-04-2020 | Fuente: abc.es
Petróleo venezolano rumbo a Cuba
El pasado 29 de marzo, cuatro buques petroleros partieron desde el Complejo Refinador de Amuay, ubicado en la península de Paraguaná, Estado Falcón, y se dirigieron hacia tres puertos en Cuba: La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba. Llevaban combustibles de distinto tipo, especialmente gasoil. De acuerdo a los documentos del despacho, que se filtraron desde Petróleos de Venezuela, la cifra de carga fue de 380.000 barriles. Existe una alta probabilidad de que, en realidad, el volumen de lo exportado sobrepase los 500.000 barriles. Las prácticas de subfacturación permiten a funcionarios de los dos países hacerse de unas ganancias destinadas directamente a sus bolsillos. También aquí, como en absolutamente todos los ámbitos de actuación de los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, la corrupción opera en contra de intereses esenciales de la sociedad venezolana y, también en este caso, de la sociedad cubana. La información, que no ha recibido la atención que merece, abrumada por el torrente informativo causado por la pandemia, ha causado un legítimo escándalo. Muchos nos preguntamos cómo es posible que un país atravesado por los más extremos padecimientos, muchos de ellos generados por la falta de combustible, pueda exportarlo a otro país. Este hecho recuerda las políticas de Stalin entre los años 1932 y 1933: mientras millones de campesinos, especialmente de la región ucraniana, morían de hambre, los comunistas exportaban cereales y gastaban fortunas en campañas de propagandísticas, que hablaban, por ejemplo, del trigo «más nutritivo del mundo». Aunque no tenemos información del posible contenido económico de la transacción -si el combustible fue donado o vendido a un precio irrisorio, en relación a su valor del mercado-, lo que sí sabemos es que esos combustibles no aliviarán a los ciudadanos o a las familias cubanas: servirán para enriquecer más al poder que aplasta a los cubanos, para hacer crecer la brecha entre los que tienen acceso al sistema de prebendas comunistas y los que no, y, sobre todo, alimentará los vehículos y las plantas eléctricas de los funcionarios y los policías que viven en sus feudos de privilegio. El envío no es un gesto de solidaridad, ni tampoco su finalidad es política -aunque constituya un desafío al bloqueo-. Se trata no más que de un negocio entre dos poderes corruptos y mafiosos, que se asisten mutuamente. La cuestión se sintetiza en esto: una banda criminal que le envía armas a otra. Porque ese es el propósito del envío: entregar al castrismo un recurso, un arma de dominación sobre la totalidad de la sociedad cubana. En dos décadas, los subsidios por la venta/entrega de combustibles a Cuba han sumado entre 46.000 y 54.000 millones de dólares, de acuerdo a distintas estimaciones. A ello habría que añadir otros 12.000 millones de dólares que han sido entregados al castrismo a través de otros mecanismos como donaciones, convenios sin contraprestación real, partidas extraordinarias, gastos por viajes (boletos aéreos, viáticos, gastos de alimentación), contratos por supuestos servicios, pagos por productos agrícolas que nunca llegaron a Venezuela, y más. Al régimen cubano le pagaron por productos alimentarios que no producía en su país, que compraba en el mercado internacional, y que luego llegaban a Venezuela a precios inconcebibles. Muchas veces se ha denunciado la operación realizada con el petróleo venezolano: el castrismo lo recibía a precios 40 o 50% por debajo de su costo y lo revendía a precios internacionales. De hecho, muchos barcos de «petróleo para Cuba» partían desde Venezuela directamente a puertos en otros países, que los habían adquirido en negociaciones igualmente opacas. ¿Cuál ha sido el destino de esos recursos que Chávez y Maduro entregaron al castrismo? ¿En qué proyectos han sido invertidos? ¿Han beneficiado, de algún modo, a la sociedad cubana? No: la pobreza extendida y cronificada no ha cambiado en absoluto. Las condiciones de hambre sistemática, de carestía sin remedio, de permanente e irreversible deterioro de todas las infraestructuras, de precariedad en todos los planos de la vida privada y la vida pública, se han mantenido e intensificado. De hecho, la noticia de los cuatros cargueros enviados a Cuba debe servirnos para poner de bulto el trasfondo de esta cuestión: el petróleo no solo ha sido una gran herramienta para consolidar al régimen de Chávez y Maduro, y aplastar a la sociedad venezolana: ha sido también el arma con que se ha galvanizado y endurecido el siniestro poderío del castrismo sobre cada resquicio de la nación cubana, el arsenal con el que se ha financiado el aplastamiento de la oposición democrática nicaragüense, la chequera con que se han comprado los votos de pequeños países para impedir los pronunciamientos de la Organización de Estados Americanos en contra de las violaciones de los Derechos Humanos, la fuente que ha provisto de millones y millones de dólares con que se han lucrado los Kirchner, los Lula da Silva, los Evo Morales, los Rafael Correa, los Petro y los Vásquez, pero también los Iglesias y los Monedero, los Samper y los Rodríguez Zapatero, y tantos otros que aparecen como luchadores de causas sociales o promotores del diálogo, cuando no son más que feroces usuarios de la cada vez más exigua renta petrolera venezolana.
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