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Noticias de petroleo

20-03-2020 | Fuente: as.com
Siete cancelaciones de rallys por catástrofes
La crisis del petróleo, falta de nieve, sabotajes, terrorismo, derrumbamientos, incendios o revueltas populares han dado al traste con pruebas en el pasado.
19-03-2020 | Fuente: abc.es
Colombia empieza a padecer el Covid-19
Cuando lea esta nota, Colombia ya habrá sumado 100 casos de coronavirus comprobados. La velocidad con la que se expande la pandemia hace que las medidas de prevención anunciadas la noche anterior luzcan obsoletas en la mañana. Una de ellas, «Bogotá se queda en casa» busca una cuarentena preventiva de todos los bogotanos (con cárcel y multas para quienes no cumplan), a partir del amanecer del 20 de marzo y hasta media noche del lunes 23, anunciada por la alcaldesa de Bogotá, Claudia López. Bogotá es la capital del covid-19 en Colombia, con 42 casos confirmados y creciendo. Pero López, quien aún considera que la capital colombiana no está ad portas de un confinamiento obligatorio, explicó que el ensayo general en este teatro del temor es para que los ocho millones de habitantes se hagan a la idea de qué tanto está preparada la ciudad, para corregir fallas de cara a un encierro obligatorio y aprender a vivir en reclusión, todo ello con un sabor entre pedagógico y preventivo que muchos consideran un pérdida de tiempo y eventualmente de vidas si no cierra de inmediato toda la ciudad. Sin duda, Bogotá ha liderado la expedición de medidas fuertes para contener la propagación del virus, pero siempre lucen insuficientes. Por ejemplo, la falta de acción del orden nacional, como el control real del aeropuerto internacional de la ciudad ?por donde han entrado prácticamente todos los casos- y similar tropicalismo en muchos otros aeropuertos internacionales del país crea severas grietas al sistema de contención que desgastan los esfuerzos. Un país hecho celdas Aunque el gobierno de Iván Duque ha ido tomando medidas, han sido paulatinas bajo el argumento de no precipitarse y procurar, a la vez, el menor impacto en vidas y en la economía. La falta de coordinación ante las acciones de los mandatarios locales o regionales ha creado feudos y medidas arbitrarias que afectan a terceros. Muchos han cerrado sus fronteras, otros decretaron el toque de queda; inclusive los 2.893 excombatientes de las Farc y el gobierno acordaron limitar el acceso a los ETCR (Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación) lugares donde se desmovilizaron en el 2016 y en los que hoy desarrollan actividades productivas, de capacitación y su vida en comunidad. Las acciones del gobierno, además de inyectarle recursos al sistema de salud, provenientes de las arcas del petróleo (la caída en los precios tendrá un fuerte impacto para Colombia), han estado enfocadas en tomar medidas económicas pues prevé que tras el paso de la pandemia y ya en marcha la respuesta de sanidad, la otra crisis que se avecina es la económica, que llega en un contexto de crecimiento parco y debilidad gubernamental. Ayer, como alivio a los sectores más pobres del país, el gobierno decidió que a partir de abril habrá una devolución del impuesto a las ventas (IVA del 19%), que les significará uno 17 euros adicionales cada dos meses a un millón de personas. La pregunta que queda es qué pasará con la economía informal, con millones de colombianos que subsisten del rebusque diario, que absorbe el 47,7 % de los ocupados, según cifras oficiales del primer trimestre de 2020. Se esperan más anuncios en estos días, en ese cuentagotas de acciones y decretos en que se ha convertido el diario vivir colombiano. Para la economía formal, es decir empresas, comercio y deudores, el gobierno también ha dispuesto algunas medidas, especialmente alivios crediticios o impositivos tanto para algunos sectores de la población, como para empresas. Además, aquellas personas que por falta de pago les fue suspendido el servicio del agua, deberán ser reconectadas como medida sanitaria y de supervivencia. Si por acá corre, por allá vuela Entre ayer y hoy el foco de los colombianos ha estado en la locura de cómo y de qué abastecerse para una inminente clausura de las principales ciudades y el respectivo confinamiento obligatorio: no solo el alcohol, la lejía y los no perecederos están en alta demanda, sino también los juegos de mesa, que se están acabando en Bogotá. En las fronteras la situación sigue siendo difícil, a pesar del cierre terrestre, marítimo y fluvial impuesto por 75 días. El cierre aéreo sigue en veremos. En los más de 2.200 kilómetros de frontera con Venezuela, el paso de venezolanos ha estado prácticamente cerrado. Pero los vecinos cruzan por trochas aún a riesgo de su vida (mafias cobran 22 euros por el cruce ilegal), con el fin de entrar al país y contar con un sistema de salud que al menos pueda diagnosticarlos, cifra que disminuirá y aliviará la carga en varias ciudades fronterizas por cuenta del toque de queda obligatorio decretado por Maduro. Al sur del país, la frontera con Ecuador genera otros problemas: en el vecino país el aumento del coronavirus ha sido muy significativo y la lentitud para tomar medidas empuja a la población de la frontera hacia el sistema sanitario colombiano. Brasil hace pocas horas cerró totalmente la frontera con Venezuela, de paso aminorando el tránsito del virus hacia vecinos como Colombia y Perú. La verdad del coronavirus es que a los países de la región los tomó con la guardia baja y la incredulidad y el desorden altos. Además de sistemas de salud débiles, esta pandemia es una radiografía del poco criterio que han tenido muchos gobiernos en la inversión de recursos en salud, servicios básicos y cultura ciudadana.
19-03-2020 | Fuente: abc.es
Rusia, más preocupada por la caída del rublo que por la primera muerte por coronavirus
Mientras el presidente Vladímir Putin hace campaña en Crimea ante la votación popular convocada para el 22 de abril sobre la reforma constitucional que le permitirá seguir en el poder hasta 2036, el coronavirus en Rusia avanza paulatinamente. Los últimos datos oficiales hablan de 147 casos de COVID-19 a través de todo el país, de los que 87, más de la mitad, corresponden a Moscú. Hoy jueves se ha producido la primera muerte por la enfermedad, una mujer de 79 años en un hospital de la capital rusa, y hay en observación 22.000 personas en todo el país para determinar si habrían podido contraer el virus. Por otro lado, la gente empieza a no creerse la información de las autoridades sobre la envergadura real de la pandemia. No obstante, preocupa más la evolución de la economía, la pronunciada caída de la moneda nacional, el rublo, y las consecuencias que pueda tener la actual situación para los bolsillos. La depreciación del rublo amenaza con desencadenar un proceso inflacionista que dispare los precios en general y en especial los de los productos básicos en medio de la pandemia. Un reciente sondeo indica que el 60 por ciento de los rusos teme más el desplome del rublo y a la inevitable subida de los precios que contagiarse con el COVID-19 mientras tan sólo un 29 por ciento piensa al revés. Desde principios de año, el rublo ha perdido un 24 por ciento frente al euro y un 26 por ciento frente al dólar. Los pronósticos sostienen que la moneda rusa seguirá descendiendo mientras también lo siga haciendo el petróleo, materia prima de cuya exportación depende significativamente la economía rusa. Y el banco de inversión Goldman Sachs vaticina que el oro negro podría situarse pronto en los 20 dólares por barril, lo que supondría un nuevo mínimo histórico. La situación se agrava además por el hecho de que China y la Unión Europea han decidido dejar de comprar petróleo ruso. Mañana viernes se reúne el consejo de dirección del Banco de Rusia (el bando central del país) y se espera que adopte medidas para detener el hundimiento del rublo, que podrían ser modificar la tasa de interés o acelerar la compra de divisa extranjera. Nuevos hospitales Mientras tanto, Rusia habilita más y más hospitales para recibir enfermos de coronavirus y está levantando uno nuevo según el esquema chino de construcción acelerada en la periferia suroeste de la capital rusa. Estas medidas junto a otras tan tajantes como cerrar el país a los extranjeros, suspender los eventos públicos, incluidas las competiciones deportivas, cerrar teatros y museos y castigar con hasta cinco años de cárcel a quienes se salten una cuarentena, son las que hacen sospechar a la población que los casos de COVID-19 en el país están muy por encima de lo que indican la cifras oficiales. El Gobierno ruso ha advertido hoy a través de un comunicado que la pandemia del coronavirus supone «una de las peores crisis de salud mundiales de los últimos 50 años» y, por tanto, no descarta nuevas medidas «restrictivas» para frenar su expansión. Los supermercados, por su parte, empiezan a acusar cierto déficit de existencias debido a que la población está haciendo acopio de alimentos y artículos de primera necesidad ante un posible e inminente confinamiento domiciliario a nivel general. Las autoridades sostiene que tal situación se subsanará enseguida, ya que aseguran que los almacenes de logística están repletos y lo que ha habido es un «pequeño desfase» en el transporte de mercancías. Todo esto sucede mientras la Unión Europea acusa a los medios de comunicación oficiales rusos de difundir noticias falsas sobre el COVID-19 susceptibles de «poner en peligro» la vida de las personas. Es al menos la conclusión reflejada en un informe interno de Bruselas que se ha filtrado a la prensa y en el que se subraya que los medios afines al Kremlin «propagan desinformación sobre el coronavirus para agravar la crisis de salud pública en los países occidentales», en particular, bulos sobre la supuesta incompetencia de las autoridades europeas y estadounidenses en la gestión de la crisis sanitaria. Se trataría, según el documento comunitario, de socavar la confianza de la población en sus dirigentes y en el dispositivo sanitario con alertas de inminente «colapso» en los hospitales. Todo para generar pánico y desasosiego. Rusia no ha respondido por ahora a estas acusaciones.
15-03-2020 | Fuente: abc.es
Las intrigas (y venganzas) en los Saud, la dinastía saudí de los siete mil príncipes
Cuando el prolífico fundador del actual reino de Arabia Saudí, Abdulaziz bin Saud, dejó este mundo en 1953 no calculó bien el inmenso galimatías sucesorio que dejaba tras sí. Durante décadas, la llegada al Trono de varios de sus 34 hijos fue compleja, fruto de duras negociaciones internas en la familia real. Pero más traumático está siendo el salto a la nueva generación de la dinastía ante la que parece inminente sucesión del rey Salman. El monarca, de 84 años, lleva tiempo aquejado de diversas dolencias y taras (posiblemente Alzheimer), y ha puesto todo el peso del gobierno en su hijo pequeño y favorito, Mohamed bin Salman, de 34 años, príncipe heredero desde el golpe palaciego de 2017. La sucesión está dejando muchos cadáveres en el camino. Antes, cuando se trataba de un hijo del fundador, la rivalidadse ventilaba entre un puñado de aspirantes. Cuando se es nieto en cambio la lucha por el poder requiere neutralizar o asegurar la lealtad de centenares de hermanos, hermanastros y primos. O al menos así lo cree Mohamed bin Salman, que lleva tres años poniendo manos a la obra. La detención esta semana de cuatro príncipes ?presuntamente acusados de conspiración, aunque no existe información oficial al respecto? ha sido un golpe certero contra quienes tendrían más reparos para que Bin Salman acceda al trono. En primer lugar su tío Ahmed, el más hostil dentro del Consejo de Leales hacia la política de un príncipe heredero que lleva más de dos años gobernando de facto Arabia Sauí. Con él ha sido también detenido el primo Mohamed bin Nayef, 61 años, exministro del Interior y a quien el rey Salman nombró en su día heredero, hasta que tras un confuso episodio palaciego le retiró el título para dárselo a su hijo en 2017. Todas las operaciones de castigo de Bin Salman contra la elite saudí llevan la misma marca: nocturnidad, secretismo y carácter de aviso para el resto de la familia real. Nadie. en el llamado «reino de los 7.000 príncipes», puede osar interponerse en su camino al trono. La de esta semana fue la purga más audaz por la notoriedad de los rivales. La más espectacular de las llevadas a cabo por un Mohamed bin Salman intuitivo e implacable fue la protagonizada a finales de 2017, cuando llevaba apenas seis meses como heredero. En un solo golpe detuvo a once príncipes, cuatro ministros y decenas de exministros y hombres de negocios, a los que tuvo varios días retenidos en el hotel Ritz-Carlton de Riad, con acusaciones de soborno y lavado de dinero. Fueron liberados solo después de pagar como multa un porcentaje de sus fortunas. A falta de información oficial, los medios anglosajones rebuscan en sus fuentes diplomáticas para obtener claves de los nuevos equilibrios de poder en la superpotencia petrolera. El Wall Street Journal y el New York Times fueron los primeros en anunciar las detenciones de Ahmed y BinNayef. The Guardian informó de pinchazos telefónicos de los servicios secretos, controlados por el heredero, que demostrarían una conspiración contra el rey Salman y su hijo. Reuters cita fuentes de la familia del príncipe Ahmed, que relatan un detalle doméstico: el hermano pequeño del rey habría pedido días antes de su detención la vestimenta de gala, supuestamente para hacer un «gran anuncio en público». Bin Salman se habría adelantado a los acontecimientos, enviando de noche a sus agentes a los domicilios de los «conspiradores», en otro más de sus golpes preventivos para doblar la cerviz de la rama indómita de los Saud. Un edificio en la capital de Yemen atacado por la aviación saudí - AFP Derechos de la mujer y guerra en Yemen, pólvora para muchos descontentos En tres años de poder «de facto» en Arabia Saudí, el príncipe heredero ha acumulado un récord de anuncios revolucionarios y polémicos, tanto en asuntos internos como de política exterior. Nadie duda de su sintonía personal con el presidente Trump, al que habría dedicado algunas de sus medidas más liberales. Entre ellas la promesa de privatización parcial de algunas empresas públicas, empezando por la petrolera Aramco. O las vistosas medidas contra la discriminación de la mujer ?rampante en Arabia Saudí?: permiso para conducir o acceso a los campos de fútbol, entre otras. Ninguna de las disposiciones amables para Occidente afecta al núcleo mismo de la subordinación de la mujer al hombre, clave del patriarcado saudí; pero son suficiente argumento para que muchos dentro del clero suní wahabí ?el más radical del islam? se sientan muy incómodos con el próximo monarca, y quieran contagiar el descontento a los miembros de la realeza más integristas. Bin Salman, a tenor de su comportamiento, es intuitivo y visceral en muchas materias, entre otras la política exterior. Cuando se trata de la rivalidad con el Irán chií esa animadversión viene como de molde para la política norteamericana en Oriente Próximo. Pero no tanto cuando la tentación es la injerencia en el conflicto bélico en Yemen. El príncipe heredero ha metido de lleno a su país en aquella guerra civil, en la que se mezclan rivalidades de religión y de etnia, y de la que Riad solo saca gasto e hileras de ataúdes de militares. Es un callejón sin salida, criticado dentro y fuera del país, En Arabia Saudí el primero en denunciar el aventurerismo de Bin Salman fue su tío el príncipe Ahmed, y desde ese día ?hasta su detención esta semana? sus pasos fueron controlados por los servicios secretos. Otra de las políticas, entre genial e iluminada, del hombre fuerte de Riad es lo que el príncipe heredero denomina «Visión 2030», un ambicioso proyecto dirigido a diversificar la economía de un país que vive solo de los recursos y la cultura del petróleo.
12-03-2020 | Fuente: abc.es
Trump amplía las sanciones contra Rusia por traficar con crudo venezolano
El Gobierno de Estados Unidos ha ampliado las sanciones que tiene en contra de Rusia por el comercio del crudo venezolano, sujeto a sanciones. Este jueves, el departamento del Tesoro, dependiente de la Casa Blanca, ha anunciado que suma a la empresa TNK Trading International S.A. (TTI), filial de la petrolera estatal rusa Rosneft, a la lista de sancionados por distribuir el combustible con el que se financia el régimen de Nicolás Maduro. Según ha dicho el secretario del Tesoro (ministro de Economía) de EE.UU., «TNK Trading International S.A. es otra filial de Rosneft que gestiona la venta y el transporte de petróleo crudo venezolano, que está sujeto a sanciones. La Administración Trump sigue comprometida con la persecución de quienes apoyan la explotación por parte del régimen corrupto de los activos petroleros de Venezuela». El 18 de febrero Donald Trump tomó la medida sin precedentes de someter a sanciones a una empresa pública rusa, Rosneft Trading, que ya distribuía casi dos tercios del crudo de Venezuela, sujeto este a un embargo de EE.UU. desde 2019. Sin embargo, Rosneft, la matriz que depende del Kremlin, simplemente redirigió la distribución del crudo a otra filial en Suiza, TNK. Rusia extrae el crudo de Venezuela y lo vende, a través de una oficina en Panamá, a precio barato en mercados en África y Asia. Al someter a ambas empresas rusas a sanciones, la Casa Blanca les dificulta el acceso a los mercados internacionales al impedir a las empresas financieras estadounidenses hacer negocios con ellas. También congela los bienes y activos inmobiliarios que tenga bajo su jurisdicción, además de presionar a sus aliados, en especial los europeos, a que se sumen a estas sanciones. Según el representante de Venezuela ante EE.UU. ?nombrado por la Asamblea Nacional, opositora al régimen? Carlos Vecchio, «Rusia es hoy día el principal sostén de la dictadura de Maduro en Venezuela. Es necesario cortar esa línea de oxígeno para avanzar hacia la libertad y restablecimiento de la democracia».
11-03-2020 | Fuente: as.com
Renault saca petróleo
El RS20 presentó sus colores para esta temporada junto con un nuevo patrocinador principal vinculado a Dubái.
11-03-2020 | Fuente: abc.es
La crisis del coronavirus compromete el frágil apoyo ciudadano en América Latina al libre comercio
El 73% de los ciudadanos latinoamericanos apoya un aumento del comercio internacional de sus países, pero ese apoyo es «frágil» y puede reducirse rápidamente si el discurso público, alimentado por el populismo y el nuevo nacionalismo que se está imponiendo en distintos lugares del mundo, subraya los aspectos negativos de la globalización. La crisis del coronavirus ?que en Latinoamérica está teniendo una afectación más generalizada en el terreno económico que, de momento, en el de la salud? ha acelerado esa disrupción comercial, empujando a los países a dinámicas mentales de autarquía. El riesgo de una involución en la gran apertura comercial llevada a cabo por Latinoamérica a partir de la década de 1980 es apuntado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en su reciente informe «De promesas a resultados en el comercio internacional». El informe, publicado el pasado mes de noviembre, antes de que surgiera la emergencia epidémica por Covid-19, no era alarmista sobre una eventual involución comercial, que no presentaba como amenaza sino como posibilidad según evolucionara tanto el contexto internacional como el nacional. Oportunidades perdidas La liberalización comercial ha tenido en las últimas décadas consecuencias positivas para el desarrollo latinoamericano. Sin ella, el ingreso per cápita en la región habría amentado en promedio entre un 30% y un 40% menos, de acuerdo con el citado informe del BID. Durante este tiempo, la liberalización ha acelerado el crecimiento anual del PIB per cápita de Latinoamérica entre 0,6 y 0,7 puntos porcentuales de promedio. Hay que recordar que la región estuvo en gran medida cerrada al libre comercio desde antes de la Segunda Guerra Mundial hasta la llamada crisis de la deuda que estalló a comienzos de la década de 1980. La práctica económica dominante fue lo que se conoció como «industrialización por sustitución de importaciones»: para desarrollar una industria propia y escapar de la dependencia «colonial» de los países avanzados, los latinoamericanos debían dejar de importar manufacturas, que eran gravadas con altos aranceles, para fomentar la producción nacional. Si bien esto pudo tener su sentido mientras el mundo se reactivaba tras el colapso de la Segunda Guerra Mundial, la insistencia en mantener esas políticas supuso un retraso para Latinoamérica. Otros países que partían de peores condiciones, en cambio, conocieron un mayor y rápido desarrollo a través de la apertura comercial: fue el caso emblemático de los «tigres asiáticos»: Corea del Sur, Taiwán y Singapur. Cuando los países latinoamericanos, ya entrada la década de 1990, comenzaron a abrir sus fronteras poco pudieron competir internacionalmente con sus bajos sueldos, pues entonces China se convertía en la «factoría» del mundo por sus salarios aún más bajos. Solo faltaría que ahora, cuando el aumento del nivel de vida en China está desviando las inversiones industriales hacia lugares con mano de obra más rentable, la oportunidad volviera esquivar los lugares más necesitados de Latinoamérica por un inoportuno cuarteamiento del comercio internacional o una vuelta a formas de autarquía. Menos apoyo en Argentina y más en Venezuela Argentina, que junto a Brasil han sido los dos países históricamente más proteccionistas, es donde menos apoyo hay para el libre comercio: solo lo hace el 59% de los ciudadanos (frente a la media latinoamericana del 73%), cuando en Venezuela, que vive de la exportación de su petróleo, el apoyo alcanza un máximo del 87%, según cifras de Latinobarómetro 2018 citadas en el informe del BID. Los latinoamericanos que defienden la apertura comercial lo hacen principalmente porque eso puede aumentar los puestos de trabajo, una opinión más extendida en los países emergentes que en los desarrollados, como apunta un estudio de 2018 de Pew Research Center. Así, el 58% cree que incrementar los contactos comerciales con otros países supondrá un incremento del empleo, frente al 11% que considera que acarreará una pérdida de empleos; por su parte, el 37% piensa que supondrá unos salarios más altos, y el 9% que los afectará a la baja. Colombia es el único país latinoamericano en el que se cree que el libre comercio destruye más empleos que los que crea, opinión también muy extendida en Argentina y México, aunque no llega a mayoritaria.
08-03-2020 | Fuente: elpais.com
Arabia Saudí se prepara para una guerra del petróleo y las Bolsas de Oriente Medio se desploman
Arabia Saudí baja precios y se propone aumentar la producción a partir de abril
08-03-2020 | Fuente: abc.es
Las líneas rojas que EE.UU. no cumplió en Siria
La guerra en Siria se convirtió en un problema imposible de resolver para Estados Unidos desde que Barack Obama le marcó al régimen de Bashar al Assad una línea roja que este ignoró en repetidas ocasiones sin ninguna represalia por parte la primera potencia mundial. En 2012, el entonces presidente norteamericano advirtió al régimen sirio de graves represalias si empleaba armas químicas. Las usó, no una sino varias veces, sin ninguna consecuencia. Es más, la intervención de Rusia, que llegó al conflicto primero como mediador y luego como aliado militar de Damasco, le está permitiendo a Al Assad acabar victorioso un conflicto que pronto cumplirá una década. Para el actual presidente, Donald Trump, el conflicto sirio es un ejemplo de lo que en campaña llamó «eternas guerras sin sentido», a las que prometió poner fin una vez llegara al gobierno. Mientras se le ha resistido negociar la salida de Irak y Afganistán, el presidente dio en octubre la orden de repliegue del norte de Siria, dejando a los kurdos, aliados de Washington, a merced del avance de Turquía. La cúpula del Pentágono sólo ha sido capaz de convencer a Trump de que deje unos cientos de soldados en Siria con la excusa de que son necesarios para que unos campos petrolíferos no acaben en manos de Rusia o del régimen sirio. La excusa de Trump «Nos estamos quedando el petróleo, sólo por eso estamos ahí», suele decir el presidente en sus mítines, como una excusa de por qué el repliegue de Siria no es completo. Lo cierto es que es ilegal que un país envíe tropas a otro para apropiarse de sus recursos naturales, y los soldados norteamericanos no sólo se encargan de vigilar campos de crudo. El mes pasado una guerrilla afín al régimen de Al Assad atacó en un puesto de control en el noreste del país a un convoy de las fuerzas armadas norteamericanas. Las imágenes que luego difundió la agencia estatal de Gobierno sirio mostraban a unos milicianos disparando y apedreando a unos vehículos acorazados con la bandera estadounidense. En ese vídeo los soldados norteamericanos se defienden y devuelven fuego, matando a un sirio e hiriendo a otro. Durante años no ha quedado claro en Washington cuál era el mal menor en Siria, si un régimen acusado de delitos de lesa humanidad apoyado a la vez por Irán y Rusia o una mezcla de guerrillas islamistas que llegó a Siria del vecino Irak ondeando la bandera del Estado Islámico y retransmitiendo por internet brutales asesinatos de periodistas y cooperantes, varios de ellos norteamericanos. En el eterno paisaje cambiante de Oriente Próximo, EE.UU. ha compartido enemigos con sus propios enemigos, y en un punto incluso se vio caer del lado de Rusia, Irán y Damasco en su campaña contra los yihadistas del Daesh, que crearon su «califato» en una tierra de nadie entre Irak y Siria. Una vez este grupo islamista ha quedado doblegado, muerto su líder en Siria en una operación norteamericana, Trump ha decidido lavarse las manos y retirarse, lo que finalmente supone una victoria para Al Assad y para Rusia, que tiene en la costa mediterránea de Siria una de sus bases navales más importantes. Turquía tiene sus propios intereses, y ve con recelo el avance del régimen de Al Assad sobre Idlib, otro de los bastiones de la oposición siria. Hubo un tiempo en que la comunidad internacional negociaba con unos rebeldes moderados apoyados por Turquía que en teoría estaban a punto de marchar sobre Damasco para crear en Siria un régimen democrático. EE.UU. también les apoyó en su momento, pero como muchas de las promesas hechas en Siria, estos han quedado en el olvido.
07-03-2020 | Fuente: abc.es
El Príncipe Heredero de Arabia Saudí detiene a tres miembros de la familia real del país por traición
El Príncipe Heredero de Arabia Saudí, M ohamed bin Salmán, ha detenido este sábado a tres miembros de la familia real saudí, entre los que se encuentran un hermano del rey, un expríncipe heredero y un primo, por considerarlos como amenazas para su mandato por su supuesta traición, según ha informado el diario 'The New York Times'. Estas detenciones se han producido después del aumento del miedo sobre el impacto que puede tener el coronavirus sobre el precio del petróleo, la principal fuente de ingresos del país, y tras no haber salido adelante los planes del príncipe de diversificar la economía saudí. Las arrestos no han sido confirmados por parte del Gobierno saudí, aunque lo ha confirmado un miembro de la propia familia real, según una información adelantada por el diario 'The Wall Street Journal'. En concreto, entre los detenidos se encuentre el príncipe Ahmed bin Abdulaziz, el hermano pequeño del rey Salmán, que fue durante un tiempo una de las opciones para la sucesión de la corona y conseguir el trono. El expríncipe heredero Mohamed bin Nayef, también exministro de Interior y candidato preferido por Estados Unidos, había desarrollado lazos con las agencias de inteligencia estadounidenses durante años. En 2017, el expríncipe heredero fue destituido y se encontraba bajo arresto domiciliario desde entonces acusado de «traición». Además, también ha sido detenido su hermano pequeño, Nawaf bin Nayef. Entre los posibles motivos de estas detenciones se encuentra la avanzada edad del padre del Mohamed bin Salmán, el rey Salmán, que tiene 84 años, por lo que está intentado minimizar el poder de sus posibles adversarios. Sin embargo, ninguno de los detenidos ha mostrado su intención de querer acceder al trono. Bin Salmán ejerce de «facto» el cargo de rey y se ha enfrentado recientemente a una serie de problemas en el país tras las quejas de los musulmanes por impedir los viajes a la Meca por el coronavirus.