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Noticias de periodismo

11-09-2018 | Fuente: abc.es
Todos los filtradores del presidente
A los efectos que la presidencia de Donald Trump está teniendo sobre Estados Unidos hay que añadir el de la lectura. Sólo alguien como el actual inquilino de la Casa Blanca puede lograr una escena como la de anoche: en plena era de Amazon y del libro electrónico, medio centenar de personas esperaba en fila en Kramerbooks, una céntrica librería de Washington, para comprar un ejemplar en papel de «Miedo: Trump en la Casa Blanca», la investigación del veterano periodista Bob Woodward sobre los primeros meses de la actual Administración norteamericana. Horas antes de que saliera a la venta el ejemplar, en la medianoche de este 11 de septiembre, la editorial Simon & Schuster anunció que había ordenado ya la séptima impresión, lo que supone un millón de ejemplares en circulación. Este libro añade a los diversos escándalos que asedian a la Casa Blanca ?desde las sospechas de gastos irregulares en la campaña electoral a la investigación de la trama rusa ? un problema de los que más le duelen a Trump: una crisis de relaciones públicas a dos meses de unas elecciones legislativas que, si ganan los demócratas, pueden acabar en su «impeachment» (recusación). De las muchas anécdotas sobre el carácter impetuoso, irascible e irracional de Trump emerge el relato de que una serie de personas a su alrededor tratan a toda costa de evitar un desastre antológico, sea este la ruptura de relaciones comerciales con Corea del Sur o la retirada unilateral de todas las tropas norteamericanas en conflictos en el extranjero. Tal y como dice el exasesor económico del presidente, Gary Cohn, lo relevante «no es lo que hemos hecho por el país, sino lo que hemos impedido que Trump le haga al país». Se trata, por así decirlo, de salvar al ?trumpismo? de Trump, porque todas estas personas a las que cita Woodward están de acuerdo con las políticas del presidente ?bajadas de impuestos, reducción del gasto público, desregulación del mercado? pero detestan a este de una forma evidente. El libro de Woodward es, más que una condena del personaje de Trump, la demostración de que Washington cuenta con resortes para salvarse ante cualquier eventualidad, incluida la de un presidente iconoclasta dispuesto a hacer saltar por los aires cualquier convención. No hay, al parecer, tabúes para el presidente, ni siquiera la OTAN, a la que considera «obsoleta» y «cara» . De los Estados de la Unión Europea asegura que no hay ni uno que pueda considerarse un aliado real de EE.UU.: «No tenemos ni un socio». De las empresas europeas ?Siemens, Peugeot, Volkswagen? dice que son «jodidamente miserables» por hacer negocios en Irán. Fuentes anónimas La reacción de Trump ante el libro ha sido el insulto a su autor, algo habitual ante cualquier información crítica con su presidencia, con la salvedad de que en esta ocasión el objeto de su ira es ni más ni menos que una de las instituciones vivas del periodismo político norteamericano, uno de los reporteros que reveló el escándalo del «Watergate» y el cronista oficioso de la vida y obra de los pasados cuatro presidentes. Cuando Trump ha calificado a Woodward de «mentiroso, agente de los demócratas cuya obra es una broma y un timo», se ha encontrado con la oposición casi unánime de la prensa en bloque y de comentaristas y opinares a izquierda y derecha. Lo cierto es que, como denuncia Trump, los cientos de fuentes que maneja Woodward para el libro son anónimas y varios de los protagonistas de sus investigaciones, como el ministro de defensa, James Mattis, o el jefe de gabinete, John Kelly, han desmentido las citas que les atribuye. Pero, ¿cómo creer algo que dice alguien de una Administración en caos permanente, caracterizada por sacudidas constantes? La semana pasada un anónimo alto cargo publicó una tribuna en «The New York Times» revelando la existencia de una supuesta resistencia interna a Trump, para «frustrar parte de su agenda y sus peores impulsos». Era la confirmación, en forma de breve avance, de lo que Woodward revela en el libro. Y a pesar del anonimato, que permite a las fuentes de Woodward explayarse sin temor a represalias, este cita incluso documentos clasificados. Es el caso de la minuta de una reunión sobre seguridad nacional que revela el que puede ser el motivo de las constantes filtraciones y pequeñas traiciones del círculo cercano del presidente: la humillación. «El presidente procedió a reñir e insultar a todos los asistentes porque no sabían nada sobre defensa o seguridad nacional. Parece claro que muchos de los principales asesores del presidente, especialmente aquellos en el ámbito de la seguridad nacional, están extremadamente preocupados por su naturaleza errática, su relativa ignorancia, su incapacidad para aprender y sus opiniones, que consideran peligrosas». Woodward ha escrito abundantemente sobre guerras, sobre todo las que comenzó George W. Bush y continuó Barack Obama. En esta ocasión, sin embargo, se centra en una guerra interna en la Casa Blanca, avivada por la naturaleza misma de Trump y reflejada en la cita que le da al libro su título: «El poder de verdad es, y no quiero ni siquiera usar la palabra, miedo». Ni siquiera tiene que dedicarle el autor un gran número de páginas a las investigaciones del fiscal Robert Mueller o la trama rusa. Le basta con los exabruptos de Trump, los despidos a destiempo y el resentimiento apenas disimulado de ministros y altos funcionarios que han cesado en menos de dos años de Gobierno. El libro contradice además algunas informaciones previas sobre el distanciamiento entre el presidente y la primera dama: «Se demuestran un afecto sincero, a pesar de los rumores». Eso sí, Trump no deja de ser Trump. Cuando un amigo le revela que ha acosado a una mujer y lo ha admitido, el presidente le dice: «Tienes que negarlo, negarlo y negarlo, y pelear contra esas mujeres. Si admites cualquier culpabilidad, estás muerto». Es un consejo y, en Trump, una forma de supervivencia.
11-09-2018 | Fuente: as.com
21 futbolistas que estudiaron una carrera universitaria
Los futbolistas son más que físico, y hay muchos que pasaron por las aulas y se sacaron un título universitario. Periodismo y Empresariales son las carreras más solicitadas.
10-09-2018 | Fuente: elpais.com
Soledad Gallego-Díaz: ?La desconfianza en el periodismo es también desconfianza en la democracia?
La directora de EL PAÍS reclama que los periodistas ?hablemos más de lo que nos pasa?
10-09-2018 | Fuente: elpais.com
Periodistas sin gabardina
'Follow This', la serie de reportajes de Buzzfeed News de Netflix, se aleja de los clichés para enseñar otra forma de hacer periodismo
09-09-2018 | Fuente: abc.es
El anónimo contra Trump: EE.UU. discute el mensaje, pero no el mensajero
Cuando «The New York Times» publicó una tribuna de opinión anónima muy crítica con Donald Trump y escrita por un alto cargo de su Administración, el periódico defendió esa «decisión poco habitual» porque era la única manera de «mostrar una perspectiva importante a nuestros lectores» sobre un asunto del más alto calado: la capacidad del presidente de EE.UU. para su cargo y los esfuerzos de parte de su Gobierno por establecer una «resistencia interna» a su gestión intempestiva y caótica. Trump, en plena guerra contra la prensa, no tardó en denunciar al periódico por publicar un artículo «sin agallas» y aseguró que, como la CNN, sin él no tendrían nada de lo que hablar y quebrarán en cuanto deje la presidencia. Su secretaria de Prensa, Sarah Huckabee Sanders, le acompañó en sus críticas: «Estamos decepcionados, aunque no sorprendidos, de que el periódico decidiera publicar este patético, insensato y egoísta articulo de opinión» y lo calificó como un nuevo ejemplo «del esfuerzo conjunto de los medios liberales para desacreditar al presidente». El canal preferido del presidente, Fox News, lo calificó como la prueba definitva de la conspiración contra Trump y uno de sus colaboradores, Pete Hegseth, lamentó que «el periodismo patriótico ha muerto». La publicación de artículos de opinión anónimos no es habitual en EE.UU., pero tampoco una rareza extrema. En los últimos tres años, «The New York Times» ha publicado cuatro editoriales anónimos. La razón de la ausencia de firma es proteger al autor de consecuencias negativas por la publicación del artículo y en el caso del alto cargo de Trump, su impacto es obvio. Además, el uso de fuentes anónimas es una práctica establecida en el periodismo estadounidense, desde el «Garganta Profunda» que llenó de información a Bob Woodward y Carl Bernstein en los reportajes sobre el escándalo Watergate a principios de los 70 hasta la infinidad de filtraciones que atenazan a la Administración Trump. Relevancia informativa De hecho, fuera del círculo del presidente la decisión de publicar la tribuna no ha sido cuestionada en exceso. «Si se habla de su relevancia informativa, la tiene a raudales», ha escrito Margaret Sullivan desde la competencia, «The Washington Post». Otra particularidad del periodismo estadounidense es que la sección de opinión está aislada de la redacción. Es decir, los redactores dedicados a la información no tienen conocimiento de quién es el anónimo, ni la sección de opinión les revelará su identidad. Pero si lo descubren, lo más probable es que lo desvelen, por la misma razón que apunta Sullivan: será relevante para el lector. Lo que de verdad se discute en EE.UU. es los motivos del autor para publicar el artículo y su decisión de permanecer anónimo. Los republicanos y los medios más afines han criticado la cobardía del autor y denuncian su «resistencia» como un ejercicio antidemocrático de oposición a un presidente y un programa de Gobierno elegido por las urnas. David Frum, colaborador cercano de George W. Bush, ha dicho que lo único que conseguirá es alimentar la paranoia de Trump y dar veracidad a la llamada «ciénaga» burocrática en Washington que controla el poder. La mayoría de opiniones cercanas a los demócratas también lo censuran. David Axelrod, que fue estratega jefe de Barack Obama en la Casa Blanca, ha cuestionado que si de verdad quería conseguir su objetivo de contener los impulsos del presidente, publicarlo en un editorial va en su contra. Mehdi Hasan, del medio izquieridsta «The Intercept» resume una posición muy común entre los progresistas: el alto cargo debería dar la cara y denunciar a Trump en el Congreso o en un juzgado. Hasta el propio Obama lo ha criticado: «Así no es como debe funcionar nuestra democracia. Ese ente no ha sido elegida», dijo sobre los miembros de la supuesta resistencia.
07-09-2018 | Fuente: marca.com
"Isco y el periodismo"
 
07-09-2018 | Fuente: abc.es
Los libros que hacen temblar a Donald Trump
Las últimas semanas están siendo para Donald Trump bastante incómodas. No paran de salir diferentes frentes contra el presidente de los Estados Unidos: artículos anónimos, crisis de gobierno, disputas, investigaciones judiciales, están agitando los cimientos de la Casa Blanca. A todo esto se suma la publicación de un nuevo libro que pone en duda, una vez más, la competencia del magnate neoyorquino para presidir la primera potencia mundial. Bob Woodward, eminencia del periodismo por sus investigaciones en el escándalo Watergate, da detalles en su nuevo libro, «Fear» (miedo), de cómo el equipo de Trump trata de controlar los impulsos del presidente limitando su información o incluso distrayendo documentos de la mesa de su despacho para que no lo recuerde. A este se suman otras obras publicadas en el último año por el exdirector del FBI James Comey, el periodista Michael Wolff y la exasesora y antigua integrante del equipo de campaña de Trump Omarosa Manigault. En ellos vienen a coincidir en trazar el retrato de un presidente inestable e inmaduro para el cargo. Repasamos aquí sus pasajes más destacados. «Miedo», de Bob Woodward: « Woodward además, asegura que, John Kelly, jefe de Gabinete en la Casa Blanca, llamó «idiota» a Trump. «Es imposible convencerle de nada. Está descarrilado. Estamos en la Ciudad de los Locos. No sé qué hacemos aquí, es el peor trabajo que he tenido nunca», aseguraba, según el periodista. En el nuevo libro sobre el mandatario, se cuenta cómo Trump dio la orden de asesinar al presidente sirio Bashar Al Asad: «¡Matémoslo de una vez (a Al Asad)! Hagámoslo. Metámonos ahí y matemos a toda esa gente». Además, Trump habría llamado «retrasado mental» a su fiscal general, Jeff Sessions, mientras que de Reince Priebus, exjefe de gabinete, dijo que era una «pequeña rata» y de su exasesor de seguridad nacional, el general H.R. McMaster, se burlaba del aspecto de sus trajes «de vendedor de cerveza». El secretario de Defensa, James Mattis, habría dicho tras una reunión con Trump sobre un plan para atacar a Corea del Norte que había «actuado como un niño de 10 u 11 años». Mattis ha negado haber pronunciado esas palabras. «Fuego y Furia», de Michael Wolff: «Sus asesores lo ven como un niño» Pero no es la primera publicación que pone en evidencia a Trump. Michael Wolff y su libro «Fuego y Furia», presentado a inicios de 2018, ya habló del primer año del magnate en la Casa Blanca. «El 100% de sus asesores lo ven como un niño y le llaman idiota», dijo el periodista. Las principales críticas apuntan a su costumbre de rodearse de millonarios, a su vida de «celebrity», y su trato despectivo, machista y patriarcal hacia las mujeres. El libro ofrece detalles que, según Wolff, muestran cómo vivieron Trump y su entorno su ascenso a la presidencia de EE.UU. Wolff describe el asombro y consternación de Trump tras su victoria en las presidenciales de noviembre de 2016. Y cómo Melania Trump, cuando supo de la victoria de sus marido, «lloraba, pero no de alegría por la victoria». En el libro, Steven Bannon, el exjefe de estrategia de Trump y su antiguo hombre de confianza, califica de «traidor» y «antipatriota» el encuentro que el hijo del mandatario estadounidense, Donald Trump Jr. y varios miembros de su campaña presidencial mantuvieron en junio de 2016 con un grupo ciudadanos rusos cercanos al Kremlin. Otras revelaciones de Wolff se refieren a la hija de Trump, Ivanka Trump, y su esposo, Jared Kushner, los cuales supuestamente llegaron a un acuerdo para que ella se convierta en la primera mujer presidenta. «Una lealtad mayor: verdad, mentiras y liderazgo», de James Comey: «Creo que está incapacitado» James Comey, el exdirector del FBI despedido en 2017 por Donald Trump, publicó «Una lealtad mayor: verdad, mentiras y liderazgo», un libro que retrata a un presidente egocéntrico y anárquico. El exdirector del FBI no dudó en enviarle unos dardos a su exjefe en su libro. Comey escribe que se sintió preocupado por las prioridades del presidente después de que él y otros altos funcionarios de inteligencia informaron a Trump, al vicepresidente electo Mike Pence y a varios asesores principales sobre los esfuerzos rusos de intromisión unas semanas antes de la toma de posesión. Otros temas que recoge Comey son la supuesta tarde que Trump pasó con unas prostitutas en Moscú en 2013, los correos de Hillary Clinton o sobre el trato que da a las mujeres: «habla de las mujeres y las trata como si fueran pedazos de carne». «Desquiciado», de Omarosa Manigault: «Melania está deseando divorciarse» La alumna de Donald Trump, Omarosa Manigault, se vengó de su «profesor» en un libro titulado «Unhinged» (Desquiciado), después de que este le llamara «escoria», «perra» y «perdedora». «Estoy viviendo el sueño americano gracias a Donald Trump. Miren mi carrera, mi riqueza y la fama que tengo.. Es difícil argumentar que no le gustan los negros», defendía Manigault. Un mes antes de la toma de posesión del magnate, Omarosa Manigault defendía al líder republicano de los ataques que había recibido de racista y misógino, pero año y medio después no dudó en describirle de esa manera en su libro. En la publicación, llena de grabaciones personales, tacha a su exjefe de narcisista, senil y alimenta cotilleos como que Trump «desea» a su hija Ivanka. Además, no duda en airear asuntos personales como que «Melania está contando los minuto para que él deje la presidencia y divorciarse». La exasesora narra un encuentro entre Trump y su exabogado Michael Cohen, en el que ella afirma que vio cómo presidente se comía una hoja de papel. Algo muy extraño dada la fobia que tiene el presidente a los gérmenes. Las reacciones de Trump a estas publicaciones siempre han sido las mismas, calificándolas de «fakes news» y llamando a sus autores «mentirosos».
06-09-2018 | Fuente: abc.es
«He escrito libros sobre ocho presidentes, desde Nixon a Obama». De esta forma le intentaba explicar Bob Woodward a Donald Trump la seriedad con que se toma su trabajo. El redactor del Washington Post, que junto a Carl Bernstein impulsó la investigación periodística del escándalo Watergate, se ha convertido desde entonces en una industria unipersonal en la capital de Estados Unidos. Su especialidad: desvelar cómo funciona verdaderamente la Casa Blanca. El método de Woodward se basa en el ingente trabajo de reunir todos los testimonios y documentos posibles. Sobre todo, habla en «deep background» con todo el mundo que sabe algo a cambio de no desvelar bajo ningún concepto su identidad. Su nivel de acceso sin precedentes se basa precisamente en proteger a sus fuentes. Por eso no hay que esperar información con atribuciones directas en sus best-sellers. Esta forma de proceder no ha cambiado desde la madre de todas las fuentes periodísticas: «Garganta Profunda». Mark Felt, el número dos del FBI durante la Administración Nixon, orientó a Woodward-Bernstein por el laberinto de Watergate a cambio de que su identidad fuera preservada durante más de tres décadas. Hasta que la herramienta afilada del periodismo de investigación sirviera también para acabar con este secreto a través de las páginas del Vanity Fair. El último resultado de Bob Woodward es un volumen de 448 páginas sobre la Administración Trump que se titula Fear (Miedo), con toda clase de detalles sobre una presidencia delirante pero consentida dentro del ajuste de cuentas en que se ha convertido la política americana. Todo un retrato al detalle sobre una Casa Blanca disfuncional, caótica y donde el trabajo diario parece concentrarse en limitar el daño de las «ocurrencias» del ególatra e inepto ocupante del despacho oval. Los fascinantes detalles que ofrece Woodward son muy difíciles de desmentir. Como en su libro sobre la guerra de Irak, titulado «Plan of Attack», cuando José María Aznar le dice por teléfono al presidente George W. Bush aquello de: «Acuérdate de que estamos contigo. Vas a poder ver siempre un bigote junto a ti».
05-09-2018 | Fuente: abc.es
Trump, furioso con el libro de Woodward: «Es un fraude, un invento»
Pasaron varias horas desde que los primeros fragmentos del libro ?Fear? (?Miedo?, en inglés), del periodista y autor Bob Woodward, coparan los medios de comunicación de EE.UU. y las redes sociales la tarde del lunes hasta que la Casa Blanca reaccionó. Es el último retrato de una Administración Trump lastrada por filtraciones, paranoias, crisis de Gobierno, peleas intestinas, investigaciones judiciales, sitiada por la prensa y comandada por un presidente volcánico, ególatra e intempestivo. No es el primero de estos libros, pero su firma es la más prestigiosa hasta el momento en ocuparse de este nuevo género literario: Woodward, además de ser una leyenda del periodismo por sus investigaciones en el escándalo Watergate, se ha especializado en las últimas décadas en libros muy documentados sobre presidentes, desde Richard Nixon a Barack Obama. Donald Trump y su equipo sabían de la existencia del libro y de su inminente publicación. Con todo, cuando los episodios más llamativos salieron a la luz parecían con el pie cambiado. Tras tardar varias horas en reaccionar, Trump puso a funcionar toda la artillería con el objetivo habitual en estos casos: desacreditar al autor. Desde la tarde del lunes, hasta ayer, envió once mensajes en Twitter refutando las revelaciones de Woodward, comandadas por comunicados de altos cargos que, según el libro, han insultado y minusvalorado al presidente. «Las palabras despectivas sobre el presidente que se me atribuyen en el libro de Woodward nunca fueron pronunciadas, ni por mí ni en mi presencia», aseguró el secretario de Defensa, el general James Mattis, que calificó las atribuciones de Woodward como «ficción» y «producto de una rica imaginación». En el libro, el máximo responsable militar de EE.UU. dice tras una reunión tensa con Trump que el presidente tiene el entendimiento «de un niño de quinto o sexto de primaria». Acusaciones dolorosas Woodward también asegura que otro general, John Kelly, jefe de Gabinete en la Casa Blanca, llamó «idiota». «No es verdad. Es exactamente lo opuesto», reaccionó Kelly en un comunicado, reciclado de otro emitido en mayo en el que también se le acusaba de no llevarse bien con el presidente y en el que aseguraba que su relación es «sincera y fuerte». También acudió al rescate la secretaria de Prensa, Sarah Huckabee Sanders, que calificó al libro de ser «nada más que historias inventadas, muchas de ellas por exempleados descontentos, para hacer quedar mal al presidente». Sanders concedió que el presidente «a veces es no convencional, pero siempre consigue resultados». Trump quiso salir al paso de algunas de las acusaciones más dolorosas. Por ejemplo, que había calificado a su fiscal general, Jeff Sessions, de «retrasado mental» y «estúpido sureño». «Nunca dije ninguna de las dos, nunca he usado esos términos con nadie», aseguró en sus mensajes, donde también calificó a las alegaciones de Woodward como «fraudes» e «inventos» y acusó a Woodward de ser un «agente demócrata» y de lanzar el libro para perjudicarle en las elecciones legislativas. La publicación de Woodward da detalles de cómo el equipo de Trump trata de controlar los impulsos del presidente limitando su información o incluso distrayendo documentos de la mesa de su despacho para que se olvide de ellos. El relato concuerda con la intervención fallida de Trump en el libro. Según se ha comprobado en una conversación telefónica entre él y Woodward -que el presidente permitió que se grabara-, el autor contactó a seis altos cargos para entrevista a Trump, pero nunca le llegó la petición. Trump protestó porque quería aparecer en el libro y dar su visión sobre su presidencia. Al parecer, su equipo creyó que dejarle hablar solo iba a empeorar las cosas.
05-09-2018 | Fuente: elpais.com
La SIP premia al periodismo independiente de Nicaragua por denunciar el ?régimen de Ortega?
El organismo reconoce la valentía de los medios ante las presiones, intimidaciones y acosos sufridos por el Gobierno
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