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Noticias de partidos politicos

06-02-2017 | Fuente: elpais.com
Iglesias: ?Habla mal de nuestra democracia que se juzgue por poner urnas?
Los partidos políticos reaccionan al juicio a Artur Mas por el referéndum del 9-N
29-11-2016 | Fuente: abc.es
La presidenta de Corea del Sur pone su cargo a disposición del Parlamento
La presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, acosada y debilitada por las crecientes peticiones de dimisión en torno al caso de la «Rasputina coreana», puso hoy su cargo a disposición de la Asamblea Nacional (Parlamento). «Voy a delegar en la Asamblea Nacional la posibilidad de acortar mi mandato», expresó la presidenta, en su tercer discurso público desde que comenzara a destaparse hace más de un mes el mayor escándalo político de los últimos años en el país asiático. Park instó a los principales partidos políticos a establecer un «calendario y procedimientos legales» para hacer efectiva su dimisión y «garantizar una transferencia estable del poder» con el fin de «atenuar la confusión y el vacío en los asuntos de Estado». La jefa de Estado se comprometió también a «colaborar con la investigación» del caso y «después dimitir» si así lo requieren los representantes de la Cámara Baja. El nuevo discurso llega en un momento de gran presión sobre Park después de que el sábado casi dos millones de surcoreanos -según datos de los convocantes- se manifestaran en Seúl y otras ciudades del país para pedir su dimisión en la quinta jornada de protestas masiva por el escándalo «Choi Soon-sil». La Rasputina coreana El caso gira en torno a Park y su amiga Choi Soon-sil, la «Rasputina coreana» que presuntamente intervino en asuntos de Estado a pesar de no ostentar cargo público y extorsionó a empresas para obtener cuantiosas sumas de dinero que se habría apropiado parcialmente, entre otros actos irregulares. Antes del discurso televisado de la presidenta, los partidos de la oposición anunciaron hoy que someterán a votación probablemente el viernes en la Asamblea Nacional una moción para la destitución de la presidenta, cuya tasa de popularidad es de apenas el 4%, la menor de un líder en la historia del país. El caso también está siendo investigado por los fiscales, que han detenido a la «Rasputina» y a otros implicados, y llamaron a declarar a Park tras señalarla como «cómplice» de éstos. Sin embargo, la presidenta adelantó el lunes a través de su abogado su intención de hacer uso de su inmunidad para no comparecer ante los fiscales, que la habían citado para interrogarla hasta hoy como muy tarde. Por otro lado, el Parlamento también prepara una investigación independiente a cargo de un consejo con dos miembros elegidos por la oposición y uno por la propia jefa de Estado, con el apoyo de más de un centenar de técnicos y expertos.
26-11-2016 | Fuente: abc.es
Fidel Castro: Vida y muerte de un narcisista
Muerto Fidel Castro, tibio todavía su cadáver, surgen varias preguntas urgentes. ¿Cómo fue posible el castrismo? ¿Por qué Cuba se convirtió en la única dictadura comunista de América Latina? ¿Cuál era la esencia de un régimen que ha durado más de cinco décadas, convirtiéndose en la dictadura más larga de la historia de América Latina? ¿Habrá un castrismo sin Castro? Como resulta inevitable, para entender este excéntrico fenómeno es preciso remitirse a la historia de la república cubana. Fidel Castro ni cayó del cielo ni ascendió desde el infierno. Fue el producto de ciertas ideas y actitudes que existían en la Cuba de sus años formativos. Lo parió el país, porque la tierra había sido previamente cultivada para dar esos o parecidos frutos. Nacido en 1926, a principios del gobierno del general Gerardo Machado, quien enseguida comenzó a mostrar su dureza y falta de respeto por los derechos humanos, el niño Castro creció entre los rumores de violencia que seguramente llegaban a su remota finca de Birán, en el oriente de Cuba. En 1933, finalmente, y tras cruentos enfrentamientos entre diversos grupos insurrectos, el dictador huyó del país. ¿Qué herencia política más visible dejaba este episodio? No era, ciertamente, el amor por la democracia y las libertades, sino el culto por la redentora violencia revolucionaria. La idea predominante en el país era que la justicia, la honradez y la prosperidad vendrían de la mano de unos revolucionarios armados con pistolas e iluminados por la voluntad de guiar al pueblo hacia un destino fulgurante. A la espera del Mesías Nadie, o muy poca gente, pensaba entonces en la importancia de las instituciones o en el Estado de Derecho para enderezar el país. Se esperaba la llegada de un Mesías revolucionario. Se buscaba un líder salvador. Para algunos era Grau, para otros, Chibás o hasta Batista. Esa ?el mesianismo? era una actitud muy generalizada en la sociedad cubana. Mala cosa para construir una democracia respetable. Pero junto a ella había otras creencias que comenzaron a abrirse paso rápidamente: el buen revolucionario no solía tener el menor respeto por la propiedad privada. En los años treinta, en Cuba y en todas partes, se extendió la creencia de que la pobreza de una parte sustancial de la sociedad se debía a los bienes que otros poseían. Lo que uno tenía siempre se lo había quitado a otro. El capitalismo era sustancialmente depredador. Eso no quiere decir que la sociedad suscribía la cosmovisión marxista, mucho más compleja y elaborada, sino que se había popularizado un juicio sumario contra la economía de mercado y el «estado burgués». Ser revolucionario, pues, consistía en distribuir la riqueza existente entre los desposeídos. A la incriminación general del capitalismo, en Cuba se añadía un componente internacional: quien con mayor avidez y codicia representaba esas fuerzas explotadoras era Estados Unidos, primer inversor extranjero en la isla. Desde los años veinte se oye en Cuba, de manera creciente, el clamor contra el imperialismo yanqui en el terreno económico. Para algunos cubanos ?tal vez para muchos? la tutela norteamericana era una forma humillante de injerencia. Otros, en cambio, la veían como una especie de seguro contra los impulsos autodestructivos de la clase dirigente. Gánsters El tercer ingrediente que nutre la cultura política que le da vida a Castro es el gansterismo político. Las organizaciones políticas surgidas al calor de la lucha contra Machado desovaron diversos grupos armados que se hacían la guerra en las calles, fundamentalmente, de La Habana. No fueron grandes matanzas ?el total de muertos a lo largo de dos décadas no alcanzó el centenar?, pero imprimieron en la juventud, y muy especialmente en la que se asomaba a la política, una perniciosa admiración por los «muchachos del gatillo alegre», como los calificara un periodista de la época que tradujo del inglés el apelativo de la banda de Al Capone. Había pandillas armadas en las universidades y en los sindicatos cubanos. Había ministros y senadores que se rodeaban de pandilleros. Todos los partidos políticos -incluidos los comunistas, naturalmente- tenían sus «hombres de acción», es decir, unos cuadros destacados que siempre estaban dispuestos a disparar o liarse a golpes contra adversarios de similar inclinación por la violencia. Moncada: «Condenadme, no importa, la Historia me absolverá» Pero lo terrible es que todo esto sucedía en medio de una atmósfera de adulación y temor que embargaba a casi toda la ciudadanía. Los nombres de los jefes pandilleros se pronunciaban con respeto. Algunos de ellos aspiraban al Parlamento y alcanzaban actas de representantes o senadores. Fidel Castro, en su juventud, perteneció a una de esas pandillas y protagonizó hechos de sangre como parte de su esfuerzo por construirse una buena biografía. Un político, para triunfar en esa Cuba, antes que talento, decencia e ideas, debía exhibir una masa testicular abundante. Ahí están los cuatro elementos clave de la atmósfera en que se cría y respira Fidel Castro: el mesianismo revolucionario, siempre trufado por el desprecio al Estado de Derecho; la condena del capitalismo como un sistema explotador causante de graves iniquidades; el antiyanquismo, por esquilmar a los trabajadores cubanos y por las ofensivas injerencias en los asuntos internos de la isla; y el culto por la violencia política, que siempre implica una estructura jerárquica basada en la intimidación del más débil por el más fuerte y audaz. A este substrato general, Fidel Castro le agregó sus circunstancias particulares. Durante su bachillerato, que coincidió con la Segunda Guerra Mundial, lo educaron los jesuitas falangistas provenientes de la Guerra Civil española. El mensaje que estos sacerdotes traían no era muy divergente del de los revolucionarios cubanos: era antidemocrático, anticapitalista y antiyanqui. Eran los tiempos en que la España de Franco reivindicaba el resurgimiento de la Hispanidad como la respuesta latina y católica contra el grosero mundo anglosajón y protestante. Tampoco era un mensaje que rechazara la violencia. Y todos estos valores y creencias se instalaban en una personalidad que desde la adolescencia mostraba los rasgos autoritarios y egocéntricos del tipo de psicopatología que los especialistas describen como «narcisista». Fidel era un narcisista de libro de texto pero, además, se sentía capaz de realizar las mayores hazañas y tenía la audacia para intentarlas. Eso formaba parte de su grandiosa autopercepción. Discursos: «¡Patria o muerte, venceremos!», «¡Socialismo o muerte!» No es este el lugar de consignar la historia de la insurrección de Castro, mas debemos resumirla en un párrafo: en 1952, a pocos meses de unas elecciones en las que Fidel, por cierto, era candidato a congresista por un partido socialdemócrata, Fulgencio Batista da un golpe militar y derroca al presidente legítimo Carlos Prío Socarrás. A partir de ese momento, como ocurriera contra Machado veinte años antes, diversos grupos recurren a la violencia para tratar de desalojar del poder al dictador. Todos ?y entre ellos el que crea y lidera Fidel Castro, el Movimiento 26 de Julio? prometen restaurar las libertades conculcadas y restablecer la democracia. Finalmente, la noche del 31 de diciembre de 1958 Batista huye de Cuba y la oposición se apodera de los resortes del poder. Ocho días más tarde, Fidel Castro entra triunfalmente en La Habana al frente de sus guerrilleros barbudos. Su liderazgo se ha impuesto por encima de los demás grupos insurrectos. ¿Qué se propone hacer Castro? Públicamente, ha renegado del comunismo y prometido elecciones y democracia, pero secretamente ha decidido «hacer la revolución». Su radicalización ha sido progresiva desde el asalto al cuartel Moncada en 1953. En el exilio mexicano ha conocido al Che Guevara, quien viene del fallido episodio izquierdista del guatemalteco Jacobo Arbenz. Su revolución ¿Qué es para Castro «hacer la revolución»? Sin duda, llevar hasta las últimas consecuencias las premisas que flotaban en el ambiente en que construyó su visión de la realidad política y social: si el capitalismo y la empresa privada eran nocivos, había que sustituirlos por el Estado-empresario. Si los norteamericanos eran unos explotadores que habían humillado a los cubanos durante décadas, había que echarlos del país y salir a combatirlos en todos los escenarios. Si la burguesía cubana era aliada de los yanquis, ¿qué otro trato merecía que la privación de sus bienes, la cárcel o el destierro? Si la política cubana había estado plagada por las desvergüenzas y la corrupción, lo correcto era imponer una sola y disciplinada voz: la de la revolución, es decir, la de él mismo auxiliado por un partido único. Ademanes fascistas ¿Cómo podía calificarse Castro en el terreno ideológico? Era un revolucionario radical, anticapitalista y antiyanqui, dotado de temperamento y de ademanes fascistas. Sólo que por ese camino, en medio de la Guerra Fría, se desembocaba en el comunismo y en el modelo soviético, porque solamente la URSS podía insuflar forma y sentido en la banda armada, desorganizada y caótica que había tomado el poder en Cuba, y servirle de guardaespaldas al régimen frente a Washington. Con Fidel Castro ha muerto más que un líder La reacción de los cubanos ante Castro fue de absoluto e ingenuo fervor. El Mesías revolucionario había llegado a salvarlos. Y como la ciudadanía no sentía demasiado respeto por las instituciones, ni entendía la esencia del Estado de Derecho, porque vivía inmersa y anestesiada por la cultura revolucionaria, no parecen haber sido muchos los cubanos que se horrorizaron con los juicios sumarios tras los que se fusilaron a cientos de militares acusados de asesinatos y torturas al servicio de Batista. También es posible que en esos años la mayoría del país apoyara la incautación de la prensa libre, la intervención de las escuelas privadas o la confiscación del aparato productivo, atropellos a las libertades acompañadas por la arbitraria y muy populista reducción de los alquileres de las viviendas en un 50 por ciento, medida inmediatamente aplaudida. Era el preludio para luego confiscarlas. Escasa resistencia Igual sucedió con el comercio importante y las grandes industrias. Todo sucedió vertiginosamente entre los años 1959 y 1960; y, aunque hubo oposición armada y alzamientos campesinos, la verdad es que la resistencia ante la apisonadora revolucionaria no fue masiva ni espectacular. Vivir en una cultura revolucionaria había debilitado los mecanismos defensivos de la sociedad cubana. El grueso de la oposición más decidida prefirió huir que enfrentarse a Castro, aunque en el exilio unos mil quinientos jóvenes, organizados por Estados Unidos, lanzaron la fracasada invasión de Bahía de Cochinos. Prevalecía entonces la idea de que Washington no podía permitir la entronización de un satélite de Moscú a noventa millas de sus costas. Los marines pondrían orden en el alterado manicomio de siempre. Y lo más prudente parecía ser contemplar estos toros desde la barrera del exilio. Pero, además de hacer la revolución en el terreno económico y político de acuerdo con el modelo leninista importado de Moscú, Fidel Castro le dio otro sentido parcialmente distinto a su gobierno: desde el año 1959 se convirtió en el paladín de la causa comunista en el planeta. Organizó, financió y adiestró expediciones de insurrectos a medio planeta. Sentía la necesidad imperiosa de reproducirse. Su verdadero leit motiv era ése y no la transformación del país. Su sueño consistía en que en cada rincón del mundo un pequeño grupo de guerrilleros armados desatara una revolución antiimperialista, antiyanqui, anticapitalista que repitiera su triunfo político. Su narcisismo lo impulsaba a tratar de influir en los destinos del planeta. No se resignaba a ser el abrumado administrador de una pequeña isla cañera del Caribe empeñada en cumplir con absurdos o quiméricos planes quinquenales. Castro quería ser Bolívar, Napoleón, Alejandro Magno. Angola y Etiopía Para realizarse, Castro necesitaba triunfar a escala planetaria, lo que le llevó a enviar a decenas de miles de soldados cubanos a las guerras de Angola y Etiopía durante más de 15 años, conflicto que supera en tiempo, y probablemente en bajas en combate, a las dos guerras de independencia que tuvo Cuba en el siglo XIX. El comandante, en suma, acaba de morir tras una larga enfermedad que lo apartó del gobierno desde 2006, pero su régimen comenzó a agonizar mucho antes, en el momento en que Gorbachov desató la perestroika, agravándose después, en 1989, con la caída del muro de Berlín, antesala de la desaparición del Bloque del Este, la disolución de la Unión Soviética y total descrédito del marxismo como referencia teórica. ¿Cómo resistió Castro este cataclismo? Al margen de la ayuda masiva otorgada por Hugo Chávez, la revolución ha resistido por el mismo procedimiento que Corea del Norte: no cediendo un milímetro de poder y no permitiendo la menor disensión en las filas del poder. ¿Podrá Raúl Castro mantener el mismo rumbo? Supongo que solo por cierto tiempo. El mesianismo no es transferible y la desmoralización ideológica de la clase dirigente es total. Por otra parte, la cultura política que Castro lega es totalmente diferente a la que él recibió. Con Fidel Castro ha muerto más que un líder. La cultura revolucionaria también ha llegado a su fin en Cuba. Esto le abre las puertas a un futuro esperanzador para todos los cubanos.
26-11-2016 | Fuente: abc.es
Vida y muerte de un narcisista
Muerto Fidel Castro, tibio todavía su cadáver, surgen varias preguntas urgentes. ¿Cómo fue posible el castrismo? ¿Por qué Cuba se convirtió en la única dictadura comunista de América Latina? ¿Cuál era la esencia de un régimen que ha durado más de cinco décadas, convirtiéndose en la dictadura más larga de la historia de América Latina? ¿Habrá un castrismo sin Castro? Como resulta inevitable, para entender este excéntrico fenómeno es preciso remitirse a la historia de la república cubana. Fidel Castro ni cayó del cielo ni ascendió desde el infierno. Fue el producto de ciertas ideas y actitudes que existían en la Cuba de sus años formativos. Lo parió el país, porque la tierra había sido previamente cultivada para dar esos o parecidos frutos. Nacido en 1926, a principios del gobierno del general Gerardo Machado, quien enseguida comenzó a mostrar su dureza y falta de respeto por los derechos humanos, el niño Castro creció entre los rumores de violencia que seguramente llegaban a su remota finca de Birán, en el oriente de Cuba. En 1933, finalmente, y tras cruentos enfrentamientos entre diversos grupos insurrectos, el dictador huyó del país. ¿Qué herencia política más visible dejaba este episodio? No era, ciertamente, el amor por la democracia y las libertades, sino el culto por la redentora violencia revolucionaria. La idea predominante en el país era que la justicia, la honradez y la prosperidad vendrían de la mano de unos revolucionarios armados con pistolas e iluminados por la voluntad de guiar al pueblo hacia un destino fulgurante. A la espera del Mesías Nadie, o muy poca gente, pensaba entonces en la importancia de las instituciones o en el Estado de Derecho para enderezar el país. Se esperaba la llegada de un Mesías revolucionario. Se buscaba un líder salvador. Para algunos era Grau, para otros, Chibás o hasta Batista. Esa ?el mesianismo? era una actitud muy generalizada en la sociedad cubana. Mala cosa para construir una democracia respetable. Pero junto a ella había otras creencias que comenzaron a abrirse paso rápidamente: el buen revolucionario no solía tener el menor respeto por la propiedad privada. En los años treinta, en Cuba y en todas partes, se extendió la creencia de que la pobreza de una parte sustancial de la sociedad se debía a los bienes que otros poseían. Lo que uno tenía siempre se lo había quitado a otro. El capitalismo era sustancialmente depredador. Eso no quiere decir que la sociedad suscribía la cosmovisión marxista, mucho más compleja y elaborada, sino que se había popularizado un juicio sumario contra la economía de mercado y el «estado burgués». Ser revolucionario, pues, consistía en distribuir la riqueza existente entre los desposeídos. A la incriminación general del capitalismo, en Cuba se añadía un componente internacional: quien con mayor avidez y codicia representaba esas fuerzas explotadoras era Estados Unidos, primer inversor extranjero en la isla. Desde los años veinte se oye en Cuba, de manera creciente, el clamor contra el imperialismo yanqui en el terreno económico. Para algunos cubanos ?tal vez para muchos? la tutela norteamericana era una forma humillante de injerencia. Otros, en cambio, la veían como una especie de seguro contra los impulsos autodestructivos de la clase dirigente. Gánsters El tercer ingrediente que nutre la cultura política que le da vida a Castro es el gansterismo político. Las organizaciones políticas surgidas al calor de la lucha contra Machado desovaron diversos grupos armados que se hacían la guerra en las calles, fundamentalmente, de La Habana. No fueron grandes matanzas ?el total de muertos a lo largo de dos décadas no alcanzó el centenar?, pero imprimieron en la juventud, y muy especialmente en la que se asomaba a la política, una perniciosa admiración por los «muchachos del gatillo alegre», como los calificara un periodista de la época que tradujo del inglés el apelativo de la banda de Al Capone. Había pandillas armadas en las universidades y en los sindicatos cubanos. Había ministros y senadores que se rodeaban de pandilleros. Todos los partidos políticos -incluidos los comunistas, naturalmente- tenían sus «hombres de acción», es decir, unos cuadros destacados que siempre estaban dispuestos a disparar o liarse a golpes contra adversarios de similar inclinación por la violencia. Moncada: «Condenadme, no importa, la Historia me absolverá» Pero lo terrible es que todo esto sucedía en medio de una atmósfera de adulación y temor que embargaba a casi toda la ciudadanía. Los nombres de los jefes pandilleros se pronunciaban con respeto. Algunos de ellos aspiraban al Parlamento y alcanzaban actas de representantes o senadores. Fidel Castro, en su juventud, perteneció a una de esas pandillas y protagonizó hechos de sangre como parte de su esfuerzo por construirse una buena biografía. Un político, para triunfar en esa Cuba, antes que talento, decencia e ideas, debía exhibir una masa testicular abundante. Ahí están los cuatro elementos clave de la atmósfera en que se cría y respira Fidel Castro: el mesianismo revolucionario, siempre trufado por el desprecio al Estado de Derecho; la condena del capitalismo como un sistema explotador causante de graves iniquidades; el antiyanquismo, por esquilmar a los trabajadores cubanos y por las ofensivas injerencias en los asuntos internos de la isla; y el culto por la violencia política, que siempre implica una estructura jerárquica basada en la intimidación del más débil por el más fuerte y audaz. A este substrato general, Fidel Castro le agregó sus circunstancias particulares. Durante su bachillerato, que coincidió con la Segunda Guerra Mundial, lo educaron los jesuitas falangistas provenientes de la Guerra Civil española. El mensaje que estos sacerdotes traían no era muy divergente del de los revolucionarios cubanos: era antidemocrático, anticapitalista y antiyanqui. Eran los tiempos en que la España de Franco reivindicaba el resurgimiento de la Hispanidad como la respuesta latina y católica contra el grosero mundo anglosajón y protestante. Tampoco era un mensaje que rechazara la violencia. Y todos estos valores y creencias se instalaban en una personalidad que desde la adolescencia mostraba los rasgos autoritarios y egocéntricos del tipo de psicopatología que los especialistas describen como «narcisista». Fidel era un narcisista de libro de texto pero, además, se sentía capaz de realizar las mayores hazañas y tenía la audacia para intentarlas. Eso formaba parte de su grandiosa autopercepción. Discursos: «¡Patria o muerte, venceremos!», «¡Socialismo o muerte!» No es este el lugar de consignar la historia de la insurrección de Castro, mas debemos resumirla en un párrafo: en 1952, a pocos meses de unas elecciones en las que Fidel, por cierto, era candidato a congresista por un partido socialdemócrata, Fulgencio Batista da un golpe militar y derroca al presidente legítimo Carlos Prío Socarrás. A partir de ese momento, como ocurriera contra Machado veinte años antes, diversos grupos recurren a la violencia para tratar de desalojar del poder al dictador. Todos ?y entre ellos el que crea y lidera Fidel Castro, el Movimiento 26 de Julio? prometen restaurar las libertades conculcadas y restablecer la democracia. Finalmente, la noche del 31 de diciembre de 1958 Batista huye de Cuba y la oposición se apodera de los resortes del poder. Ocho días más tarde, Fidel Castro entra triunfalmente en La Habana al frente de sus guerrilleros barbudos. Su liderazgo se ha impuesto por encima de los demás grupos insurrectos. ¿Qué se propone hacer Castro? Públicamente, ha renegado del comunismo y prometido elecciones y democracia, pero secretamente ha decidido «hacer la revolución». Su radicalización ha sido progresiva desde el asalto al cuartel Moncada en 1953. En el exilio mexicano ha conocido al Che Guevara, quien viene del fallido episodio izquierdista del guatemalteco Jacobo Arbenz. Su revolución ¿Qué es para Castro «hacer la revolución»? Sin duda, llevar hasta las últimas consecuencias las premisas que flotaban en el ambiente en que construyó su visión de la realidad política y social: si el capitalismo y la empresa privada eran nocivos, había que sustituirlos por el Estado-empresario. Si los norteamericanos eran unos explotadores que habían humillado a los cubanos durante décadas, había que echarlos del país y salir a combatirlos en todos los escenarios. Si la burguesía cubana era aliada de los yanquis, ¿qué otro trato merecía que la privación de sus bienes, la cárcel o el destierro? Si la política cubana había estado plagada por las desvergüenzas y la corrupción, lo correcto era imponer una sola y disciplinada voz: la de la revolución, es decir, la de él mismo auxiliado por un partido único. Ademanes fascistas ¿Cómo podía calificarse Castro en el terreno ideológico? Era un revolucionario radical, anticapitalista y antiyanqui, dotado de temperamento y de ademanes fascistas. Sólo que por ese camino, en medio de la Guerra Fría, se desembocaba en el comunismo y en el modelo soviético, porque solamente la URSS podía insuflar forma y sentido en la banda armada, desorganizada y caótica que había tomado el poder en Cuba, y servirle de guardaespaldas al régimen frente a Washington. Con Fidel Castro ha muerto más que un líder La reacción de los cubanos ante Castro fue de absoluto e ingenuo fervor. El Mesías revolucionario había llegado a salvarlos. Y como la ciudadanía no sentía demasiado respeto por las instituciones, ni entendía la esencia del Estado de Derecho, porque vivía inmersa y anestesiada por la cultura revolucionaria, no parecen haber sido muchos los cubanos que se horrorizaron con los juicios sumarios tras los que se fusilaron a cientos de militares acusados de asesinatos y torturas al servicio de Batista. También es posible que en esos años la mayoría del país apoyara la incautación de la prensa libre, la intervención de las escuelas privadas o la confiscación del aparato productivo, atropellos a las libertades acompañadas por la arbitraria y muy populista reducción de los alquileres de las viviendas en un 50 por ciento, medida inmediatamente aplaudida. Era el preludio para luego confiscarlas. Escasa resistencia Igual sucedió con el comercio importante y las grandes industrias. Todo sucedió vertiginosamente entre los años 1959 y 1960; y, aunque hubo oposición armada y alzamientos campesinos, la verdad es que la resistencia ante la apisonadora revolucionaria no fue masiva ni espectacular. Vivir en una cultura revolucionaria había debilitado los mecanismos defensivos de la sociedad cubana. El grueso de la oposición más decidida prefirió huir que enfrentarse a Castro, aunque en el exilio unos mil quinientos jóvenes, organizados por Estados Unidos, lanzaron la fracasada invasión de Bahía de Cochinos. Prevalecía entonces la idea de que Washington no podía permitir la entronización de un satélite de Moscú a noventa millas de sus costas. Los marines pondrían orden en el alterado manicomio de siempre. Y lo más prudente parecía ser contemplar estos toros desde la barrera del exilio. Pero, además de hacer la revolución en el terreno económico y político de acuerdo con el modelo leninista importado de Moscú, Fidel Castro le dio otro sentido parcialmente distinto a su gobierno: desde el año 1959 se convirtió en el paladín de la causa comunista en el planeta. Organizó, financió y adiestró expediciones de insurrectos a medio planeta. Sentía la necesidad imperiosa de reproducirse. Su verdadero leit motiv era ése y no la transformación del país. Su sueño consistía en que en cada rincón del mundo un pequeño grupo de guerrilleros armados desatara una revolución antiimperialista, antiyanqui, anticapitalista que repitiera su triunfo político. Su narcisismo lo impulsaba a tratar de influir en los destinos del planeta. No se resignaba a ser el abrumado administrador de una pequeña isla cañera del Caribe empeñada en cumplir con absurdos o quiméricos planes quinquenales. Castro quería ser Bolívar, Napoleón, Alejandro Magno. Angola y Etiopía Para realizarse, Castro necesitaba triunfar a escala planetaria, lo que le llevó a enviar a decenas de miles de soldados cubanos a las guerras de Angola y Etiopía durante más de 15 años, conflicto que supera en tiempo, y probablemente en bajas en combate, a las dos guerras de independencia que tuvo Cuba en el siglo XIX. El comandante, en suma, acaba de morir tras una larga enfermedad que lo apartó del gobierno desde 2006, pero su régimen comenzó a agonizar mucho antes, en el momento en que Gorbachov desató la perestroika, agravándose después, en 1989, con la caída del muro de Berlín, antesala de la desaparición del Bloque del Este, la disolución de la Unión Soviética y total descrédito del marxismo como referencia teórica. ¿Cómo resistió Castro este cataclismo? Al margen de la ayuda masiva otorgada por Hugo Chávez, la revolución ha resistido por el mismo procedimiento que Corea del Norte: no cediendo un milímetro de poder y no permitiendo la menor disensión en las filas del poder. ¿Podrá Raúl Castro mantener el mismo rumbo? Supongo que solo por cierto tiempo. El mesianismo no es transferible y la desmoralización ideológica de la clase dirigente es total. Por otra parte, la cultura política que Castro lega es totalmente diferente a la que él recibió. Con Fidel Castro ha muerto más que un líder. La cultura revolucionaria también ha llegado a su fin en Cuba. Esto le abre las puertas a un futuro esperanzador para todos los cubanos.
18-11-2016 | Fuente: abc.es
Madina no aspirará ni a la Secretaría General socialista ni a la Presidencia del Gobierno
El diputado del PSOE y excandidato a liderar el partido Eduardo Madina ha asegurado este viernes que no volverá a aspirar a la Secretaría General ni tampoco será candidato a la Presidencia del Gobierno porque él ya presentó su proyecto en las primarias del año 2014 y no ganó. «Segundas partes nunca fueron buenas», ha dicho, en una entrevista en Onda Cero recogida por Europa Press. El socialista ha dejado claro que su función ahora mismo es ser diputado por Madrid y portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Comisión Mixta para la Unión Europea. Asimismo, ha apuntado que forma parte del equipo responsable de redactar el borrador de la ponencia política que el PSOE discutirá y aprobará en el próximo Congreso. En cuanto al futuro del PSOE, ha subrayado la importancia de que los principales referentes del partido «estén concentrados en una misma orientación» para «profundizar en un proyecto socialdemócrata del siglo XXI». Además, cree que este proyecto tiene que atender a los desafíos del siglo XXI y «no a la melancolía del siglo XX» que, a su modo de ver, «ya se fue y no va a volver». Primero, el proyecto Sobre la posibilidad de que Susana Díaz lidere ese proyecto, Madina ha respondido que la ve «llena de fuerza», como también a otros referentes políticos, pero que primero hay que hacer un debate político en profundidad para que el PSOE fije «cuál es el proyecto de país» y después elegir a su líder. El diputado ha explicado que, tras perder en el Congreso del PSOE de 2014, decidió optar por el silencio como lealtad al que ganó, Pedro Sánchez, porque su «patrón de comportamiento» es «dejar a los que ganan todo el campo abierto con sus derechos a aciertos y errores», a pesar de que considera que su proyecto «era mejor que el que ganó». Por otro lado, ha mostrado su sorpresa por que algunos dirigentes políticos de Podemos hayan criticado al Jefe del Estado por celebrar el fin del «bloqueo político» en el acto solemne de apertura de las Cortes. «No sabía yo que era criticable que alguien apele a la generosidad», ha opinado. Además, ha dicho que su discurso «estuvo a años luz» del que hizo la Presidenta del Congreso de los Diputados, la 'popular' Ana Pastor: «Fue como comparar el siglo XXI con el siglo XIX». Contra la «teatralización» Preguntado sobre su relación con Pablo Iglesias, Madina ha dicho que es «cordial», como con mucho otros diputados. «La relación es mucho más cordial donde no están las cámaras que cuando están las cámaras», ha reconocido. Además, ha criticado «la teatralización» que hay en el Congreso. «Es más fácil sacar una camiseta a efectos de una foto, que cambiar una ley; es más fácil gritar a una empresa, que sacar una ley de pobreza energética», ha lamentado. Madina ha aclarado que, a diferencia de Podemos, el PSOE nunca quiso romper el acuerdo con los principales partidos políticos para la composición de las comisiones parlamentarias, pero ha asegurado que estuvieron «dos semanas» diciendo al PP que propusiera a otro candidato que no fuera el exministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, que «está reprobado por el Congreso y en una semana se enfrenta a una comisión de investigación».
17-11-2016 | Fuente: abc.es
Prisión para dos granjeros sudafricanos por encerrar a un hombre negro en un ataúd
Los dos granjeros blancos sudafricanos detenidos por meter a un hombre negro en un ataúd y grabarlo en vídeo serán juzgados por secuestro y agresión el próximo 25 de enero, día hasta el cual permanecerán en prisión. El juez les concedió este miércoles la posibilidad de quedar en libertad tras pagar una fianza, pero ambos renunciaron por miedo a posibles represalias. Cientos de personas se concentraron en los alrededores del Tribunal de la Magistratura de Middleburg (en la provincia nororiental de Mpumalanga) para mostrar su repulsa por la acción de los acusados. El segundo partido de la oposición, el populista de izquierdas Combatientes por la Libertad Económica (CLE), amenazó con ocupar la granja en la que se produjo el ataque y hacer a los dos granjeros «lo mismo que le hicieron» a la víctima. «Me pegaron, me maniataron y me pusieron dentro de un ataúd», declaró después de la vista a medios locales Victor Mlotshwa, que dijo haber entrado en la propiedad de los granjeros por error, siguiendo «un sendero», y fue acusado querer robar por sus agresores. En el vídeo, publicado por el tabloide «Daily Sun», los acusados amenazan a un Mlotshwa con meter una serpiente en la caja de madera y prenderle fuego. El incidente ha provocado una condena generalizada de los partidos políticos y la sociedad civil sudafricana, en un país profundamente marcado por la tensión racial veintidós años después de la caída del régimen segregacionista del apartheid. Los abusos a unos trabajadores negros que a menudo sufren condiciones laborales extremadamente precarias son un fenómeno habitual en las granjas sudafricanas, que son normalmente propiedad de agricultores y ganaderos blancos.
15-11-2016 | Fuente: abc.es
El Gobierno colombiano asegura que el nuevo acuerdo de paz es «el definitivo»
El nuevo acuerdo de paz firmado el sábado por el Gobierno colombiano y las FARC es el definitivo y queda pendiente por fijar solo la manera como será refrendado antes de proceder a su implementación, dijo este martes el jefe negociador oficial, Humberto de la Calle. «Este es el acuerdo final, realmente lo que sigue es una discusión sobre refrendación», manifestó De la Calle en una rueda de prensa en la Casa de Nariño en Bogotá, donde explicó los detalles de lo pactado. Según De la Calle, lo anunciado el sábado en La Habana es «un acuerdo realmente nuevo, auténticamente nuevo, que recoge más del 80% de las inquietudes de quienes votaron por el "no"» en el plebiscito del pasado 2 de octubre. Los promotores del «no», entre ellos el expresidente Álvaro Uribe, han manifestado desde que se anunció el nuevo acuerdo que el Gobierno no debería darlo como definitivo, sino esperar que ese sector de la sociedad y, especialmente organizaciones de víctimas, lo lean y den su conformidad al texto. «Este es el acuerdo final, este es el acuerdo definitivo. Realmente no hay espacio para una nueva negociación», estimó De la Calle, quien añadió que el nuevo texto es producto de largas jornadas de «trabajo minucioso con las FARC» en Cuba y «sobre esta base hay que trabajar». El Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, que también participó en la rueda de prensa, junto con De la Calle, los negociadores Frank Pearl y Roy Barreras, y el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, señaló por su parte que «las FARC trabajaron con mucha madurez, con mucho realismo político, oyendo a los colombianos». «Cosas que no es fácil aceptar para una guerrilla» Las FARC «aceptaron una cantidad de cosas que no es fácil para una guerrilla aceptar», como reducir varias de las concesiones que habían obtenido en el acuerdo inicial firmado el pasado 26 de septiembre en Cartagena de Indias, añadió. En cuanto al mecanismo de refrendación, Cristo indicó: «Tiene que ser en el menor tiempo posible», para lo cual el presidente Juan Manuel Santos se reunirá a partir de este martes con las bancadas de partidos políticos. Lo que se busca es definir si la refrendación la hará el Congreso o si se convocará un nuevo plebiscito. Entre los cambios que contiene el nuevo acuerdo, De la Calle destacó el compromiso de las FARC de presentar en un plazo de 180 días el inventario de sus bienes para reparar a las víctimas del conflicto, un reclamo de la sociedad colombiana. «Un elemento central importante que tiene que ver con las víctimas fue el compromiso de las FARC de presentar durante los 180 días de la dejación de armas un inventario completo con destino a reparar a las víctimas», manifestó el jefe negociador.
13-11-2016 | Fuente: abc.es
Vladimir Putin, el ideólogo mundial del nacionalismo aislacionista
Si hay algo que tengan en común populistas como el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, el líder húngaro, Viktor Orban, la prometedora aspirante a la Presidencia francesa, Marine Le Pen, o el ferviente defensor del Brexit, Nigel Farage, es la admiración que todo ellos han manifestado públicamente hacia el presidente ruso, Vladímir Putin. También le aprecia el primer ministro griego, Alexis Tsipras. El jefe del Kremlin se ha convertido en un ídolo para los rupturistas de toda laya, en un icono de la inflexibilidad ante el orden mundial vigente y sus élites, en una especie de ideólogo del nacionalismo aislacionista y ultraconservador que él mismo aplica y promueve en su país. Con el objetivo no declarado aunque evidente de desestabilizar a quienes discrepan con él y castigan la economía rusa con sanciones, Putin intenta crear un eje prorruso en el mundo. Emplea para ello la propaganda a través de sus medios de comunicación de ámbito internacional y financia «think-tanks» y partidos políticos de corte radical, populista, nacionalista e independentista. Sobre todo en Europa. Se sospecha incluso que utiliza hackers para piratear información que después utiliza contra sus antagonistas. Así sucedió, según el Partido Demócrata, durante la reciente campaña electoral en Estados Unidos en detrimento de Hillary Clinton y en clara ventaja para su adversario republicano. Según reconoció esta semana el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, «hubo contactos» entre Moscú y el equipo de campaña de Trump en los últimos meses. El miércoles, cuando se supo que había ganado los comicios, la Duma, la Cámara Baja del Parlamento, estalló en aplausos, el único órgano legislativo del mundo que lo hizo como gesto de felicitación y bienvenida al nuevo presidente de Estados Unidos. Y es que, de acuerdo con las palabras pronunciadas el jueves por el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, Putin y Trump «tienen un enfoque muy próximo en política exterior». La OTAN y la Unión Europea, sobre todo los miembros situados más al este, temen que Washington desatienda a partir de ahora su compromiso con la defensa del Viejo Continente y lo deje desprotegido ante una Rusia cada vez más militarista y amenazante. El presidente ruso sigue abrigando la esperanza de llegar a un acuerdo con Estados Unidos para repartirse el mundo en zonas de influencia porque cree que, si tal pacto hubiera existido, la crisis ucraniana nunca hubiese estallado. Putin considera Ucrania más que un patio trasero, ya que allí surgió la Rus de Kiev, el primer Estado ruso, y recrimina a Estados Unidos y a Europa por habérsela arrebatado. Rusia, los populistas y los caballos de Troya Su lógica es la misma que empleó Stalin cuando propició la firma con la Alemania nazi, en agosto de 1939, del acuerdo Mólotov-Ribbentrop, convenio que permitió a la URSS anexionarse Estonia, Letonia, Lituania y Besarabia además de ocupar militarmente el este de Polonia. Mientras tanto, Rusia utiliza a los populistas de todo el planeta como caballos de Troya, como arietes contra las actuales élites dirigentes. Ha intentado influir en las elecciones en Montenegro y ahora lo está haciendo en Moldavia y Bulgaria, en donde la probabilidad de éxito es muy alta. Los dos países celebran la segunda vuelta de sus presidenciales y los favoritos según los sondeos son los prorrusos: Rumen Radev en Bulgaria e Ígor Dodon en Moldavia, ambos se definen como socialistas. Hasta la canciller, Angela Merkel, teme que Putin se inmiscuya en las legislativas alemanas del año que viene. «Sabemos que tenemos que enfrentarnos a informaciones falsas procedentes de Rusia y a ataques a través de la red», declaró Merkel el martes en Berlín y añadió que todo ello «podría tener peso durante la campaña electoral». Igual que la Unión Soviética capitaneó o inspiró durante la «guerra fría» los movimientos de izquierda contra el capitalismo en el mundo, la Rusia de Putin pretende ahora aglutinar a los descontentos con el actual orden mundial para articular una internacional rupturista.
13-11-2016 | Fuente: abc.es
El nuevo acuerdo negociado en La Habana por el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) supone ciertos cambios con respecto al inventario de los bienes del grupo insurgente, modificaciones en el sistema de justicia especial y se limita a diez años su jurisdicción. En cualquier caso, cabe destacar que estos cambios son los que se desprenden de las declaraciones de las delegaciones de negociación del Gobierno y la guerrilla, ya que por el momento no se ha hecho público el documento íntegro. 1. Entrega de armas: La principal novedad es que las FARC se comprometen a presentar un inventario de bienes y activos para destinarlos a la reparación material de las víctimas, una petición expresa de los representantes de las víctimas. 2. Jurisdicción especial para la paz: El nuevo texto mantiene esta jurisdicción a pesar de las demandas del 'No', aunque concreta espacios territoriales específicos para el cumplimiento de las sanciones con un tamaño máximo de las zonas veredales, los periodos de ejecución de las acciones reparadoras, la precisión del lugar de residencia, los mecanismos de supervisión y la regulación del sistema de autorización para los desplazamientos fuera de las zonas, requisito necesario en todos los casos. Esta jurisdicción funcionará durante un periodo de diez años, pero sólo se podrán recibir solicitudes de investigación durante los dos primeros años. Las tutelas contra la jurisdicción podrán ser revisadas a través de recurso a la Corte Constitucional. Además, se eliminan los magistrados extranjeros, como pedía el expresidente Andrés Pastrana, pero se acepta la presencia de amicus curiae, expertos extranjeros, para rendir conceptos sobre los casos que se tramiten. * Penas: Mientras entra en funcionamiento la Jurisdicción Especial para la Paz, las acciones reparadoras de los guerrilleros, debidamente verificadas, podrán ser descontadas de la sanción que se les imponga. * Narcotráfico: El 'No' pedía que el narcotráfico no fuera amnistiable y el nuevo texto apunta a que los magistrados tendrán en cuenta caso a caso la jurisprudencia para aplicar o no la conexión del delito de narcotráfico al delito político. La guerrilla además se compromete a romper con el narcotráfico y a cooperar para combatirlo. * Otros delitos: La Jurisdicción Especial para la Paz será competente para procesar las conductas de terceras personas (no combatientes) que hayan incurrido en financiación o colaboración con actores armados involucrados en crímenes graves. Así, si esos terceros contribuyen a las medidas de verdad y reparación, pueden beneficiarse de la renuncia de la acción penal. * Policías y militares: Los policías y militares en servicio activo y retirados tendrán seguridad jurídica en el marco de la Jurisdicción Especial para la Paz, tendrán seguridad jurídica. 3. Constitución: Las partes han acordado deshechar la incorporación del acuerdo de paz a la Constitución. La garantía de cumplimiento será la buena fe de las partes. 4. Género: El enfoque de género "significa el reconocimiento de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y de las circunstancias especiales de cada uno". El conflicto ha afectado de manera diferente a la mujer y, en consecuencia, se requieren acciones distintas y específicas para restablecer sus derechos. En este enfoque de género se incluye el principio de respeto a la igualdad y no discriminación independientemente de su sexo, edad, creencias religiosas, opiniones, identidad étnica, pertenencia a la población LGTBI. 5. Propiedad privada: En la Reforma Rural Integral se reafirmó que «nada de lo establecido en el acuerdo debe afectar el derecho constitucional a la propiedad privada» y explicita que los programas agrarios no impedirán diversas formas de producción como la agroindustria o el turismo. Además, no habrá formalización de ningún predio en Colombia sin que antes se constate que está libre de la presencia de cultivos ilícitos. 6. Participación política: Los jefes de las FARC tendrán que postularse para ocupar cargos de elección popular. Además, se ha reducido desde el primer año en un 30 por ciento la financiación al partido de las FARC para evitar un desequilibrio con respecto a los demás partidos políticos. La guerrilla mantiene el beneficio de 10 representantes designados en las dos próximas legislaturas del Congreso --5 en la Cámara y 5 en el Senado--, pero los miembros de las FARC no podrán ser candidatos por la circunscripción especial de comunidades y víctimas afectadas por el conflicto, que tendrán otros 16 asientos en la Cámara de Representantes. Se descarta la petición del Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe, que quería los condenados por delitos de lesa Humanidad no pudieran optar al Congreso. Los guerrilleros, una vez incorporados a la vida civil, estarán protegidos por una comisión de protección y garantías de seguridad en la que las FARC no tendrán participación. Dicha comisión no podrá revisar hojas de vida ni desempeñar funciones de inspección o vigilancia sobre empresas de seguridad privada. 7. Plazo de aplicación: A petición del sector empresarial se ha ampliado de 10 a 15 años el plazo de implementación para reducir la presión fiscal y no afectar a otros programas prioritarios del Estado. Estos cambios han sido introducidos en un tiempo récord de un 40 días, sobre todo si tenemos en cuenta que oficialmente el proceso de negociación duró casi cuatro años.
06-11-2016 | Fuente: abc.es
La oposición gana la primera vuelta de las presidenciales en Bulgaria, según los sondeos
Los búlgaros acudieron este domingo a las urnas para participar en la primera vuelta de las presidenciales y en un referéndum. El general Rumen Radev, nominado por un comité apoyado por el Partido Socialista de Bulgaria, resultó vencedor al alcanzar cerca del 25% de los votos; seguido de Tsetska Tsacheva, del partido de centroderecha Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB, con un 22.5% de los sufragios, según los sondeos a pie de urna. Vistos estos resultados, el próximo domingo, 13 de noviembre, se celebrará la segunda vuelta donde, según las últimas encuestas, el general Radev parte como favorito. El referéndum, por otra parte, consta de tres preguntas: elección de los diputados de forma mayoritaria; voto obligatorio y conformidad para que se reduzcan los subsidios a los partidos políticos. El expresidente Petar Stoyanov (1997-2002) declaró a ABC respecto a una eventual victoria del general en la segunda vuelta que «sabemos muy poco sobre Radev, para mí es una incógnita; pero si mantiene la actual línea política del país, esto me tranquiliza». Sobre el referéndum afirmó no ser «muy optimista sobre sus resultados reales», aunque «siempre he apoyado su celebración, que es una forma de potenciar la cultura política en Bulgaria». «Si Radev sale vencedor aumentará la influencia de Rusia en Bulgaria» A las mismas preguntas, el ingeniero Antón Mijailov, de Sofía contestaba: «Si Radev sale vencedor aumentará la influencia de Rusia en Bulgaria, lo que sin duda incrementará la confrontación interna entre los que desean mantener la vía prooccidental del país, y aquellos que anhelan un giro prorruso». Sobre el referéndum, Mijailov estimó que «se modificará la actitud de la población respecto a la necesidad de acudir a las urnas». Pese a que todas las encuestas señalaban una cierta ventaja para Tsacheva, los resultados cosechados por el candidato socialista, en esta primera vuelta se debe a la imagen que logró proyectar de persona «con mano fuerte», capaz de afrontar los problemas del país. Los dos candidatos no ponen en duda la permanencia del país en la UE y la OTAN pero, según Radev, la eurofilia no significa rusofobia; las relaciones con Rusia deben armonizarse. Riesgo de crisis política Estas elecciones podrían provocar también una grave crisis política. El primer ministro búlgaro, Boiko Borisov, había manifestado en fecha reciente que si Tsacheva no vence en la primera vuelta, él presentaría su dimisión.
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