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Noticias de partidos politicos

10-09-2018 | Fuente: abc.es
Köthen, nuevo foco de marchas xenófobas en Alemania
Lejos de disminuir la tensión contra los extranjeros en el este de Alemania, en la noche del domingo han vuelto a tener lugar marchas de protesta en las que se gritaban proclamas xenófobas en Köthen, donde un nuevo asesinato ha soliviantado los ánimos. La muerte de un joven de 22 años en circunstancias que todavía investiga la policía ha genereado este lunes la convocatoria de protestas callejeras, que las autoridades locales han pedido no secundar pero que aun así han reunido a unas 2.500 personas. El asesinato tuvo lugar en un céntrico parque infantil de la ciudad y han sido detenidos como sospechosos dos refugiados de origen afgano. Según han relatado testigos, los dos sospechosos y una mujer embarazada mantenían una sonora discusión acerca de quién era realmente el padre de la criatura en camino, en el citado parque, cuando el joven alemán pasaba casualmente por allí. Nadie ha podido explicar cómo terminó metido en la pelea y en las redes sociales circulan versiones sobre que fue agredido a causa de su homosexualidad. En un comunicado, la policía de Sajonia-Anhalt indicó primero que los hechos se produjeron en la noche del sábado al domingo y después puntualizó en una segunda nota que la autopsia ha permitido constatar que el joven murió de un fallo cardíaco. Agregó que el fallo cardíaco «no tiene relación causal con las heridas sufridas» por el joven, pero agregó que a uno de los detenidos se le investiga por causar «heridas con consecuencias mortales». El alcalde de Köthen, Bernd Hauschild, ha llamado a la ciudadanía a «no convertir Köthen en «un segundo Chemnitz», en alusión a las marchas en las que se ha exhibido simbología nazi en esa ciudad. Aquellas protestas fueron también provocadas por el asesinato de un alemán a manos de un sirio y un iraquí. Precisamente el lunes por la mañana, las autoridades germanas han dictado orden de búsqueda internacional contra un tercer hombre sospechoso de estar implicado en ese asesinato. «Por supuesto que no se puede descartar que el acusado pueda estar fuera de Alemania», ha precisado una portavoz de la Fiscalía General de Chemnitz, confirmando que las fuerzas de seguridad siguen la pista a un joven de 22 años procedente de Irak que creen que podría estar armado. En las últimas horas, ha aumentado la presión sobre los servicios internos de Inteligencia de Alemania (BfV), después de que su director, Hans Georg Maassen haya puesto en duda que en las marchas de protesta de Chemnitz se hubiera dado una «caza al extranjero», tal y como parecían demostrar numerosos vídeos grabados a pie de manifestación. Maassen ha señalado que algunos de esos vídeos podrían constituir «piezas de desinformación» y el popular diario Bild, el periódico más leído de Europa, ha calificado esas afirmaciones como «la cita más explosiva del año», dado que socavan el discurso de la canciller Merkel, a la que contradice abiertamente, y alimenta el rechazo a los extranjeros que propaga el partido antieuropeo y anti inmigración Alternativa para Alemania (AfD). Desde varios partidos políticos se ha pedido la dimisión de Maassen. Aumenta la presión sobre el jefe de la Inteligencia alemana por poner en duda la persecución de inmigrantes en Chemnitz El diputado de la Unión Cristiano Demócrata (CDU) Patrick Sensburg ha indicado que Maassen tendrá que dar explicaciones ante una comisión parlamentaria, que se reunirá este miércoles. «Maassen tendrá que explicar cómo llegó a esa conclusión y por qué decidió expresarla a la opinión pública», ha dicho. El ministro del Interior, Horst Seehofer, ha creado por su parte una polémica propia, al afrimar que la «migración es la madre de todos los problemas» y que no tenía motivo alguno para dudar de las palabras del jefe de la inteligencia alemana. El portavoz de Merkel, Steffen Seibert, se ha limitado a advertir que Maassen tiene «un papel de gran responsabilidad». Todos estos acontecimientos suceden en un contexto preelectoral, teniendo en cuenta que el 14 de octubre se celebran elecciones regionales en Baviera, el más grande de los Bundesländer, en las que el al partido conservador Unión Socialcristiana (CSU), que toma parte en la gran coalición de gobierno con Merkel, le espera un muy mal resultado. Según la última encuesta del Instituro Civey, publicada este lunes, la CSU obtendrá el 35,8% de los votos, una caída de 79 escaños desde el 47,7% de los votos de las pasadas elecciones. Ese mismo sondeo pronostica que AfD seguirá escalando hasta el 13,7% de los votos. Por su parte, el responsable de Interior de de Sajonia-Anhalt, Holger Stahlknecht, ha señalado que muchos de los manifestantes que han marchado por las calles gritando contra los extranjeros han llegado desde otros puntos de Alemania y no viven en Köthen, situada al noroeste de Leipzig y cerca de la localidad de Dessau-Rosslau, donde este fin de semana se celebraba el congreso regional de AfD. Stahlknecht ha pedido a los ciudadanos que difundan a través de las redes sociales que «a la violencia no se responda con violencia».
09-09-2018 | Fuente: abc.es
Sebastian Kurz: «Debe quedar claro que las fronteras de Europa se cierran a la inmigración ilegal»
Sebastian Kurz es un joven político austriaco que sorprendió al mundo el pasado año con una operación política magistral que le catapultó a la cancillería de Austria con 31 años recién cumplidos. Consolidaba entonces su fama de extraordinario talento político que ya precedía esa gesta. Con 26 había sido nombrado, en la gran coalición de SPÖ y ÖVP, el ministro de Exteriores más joven del continente. Ahora con 32 es ya un líder de referencia en una derecha europea que pasa por momentos convulsos y busca nuevos espacios tras décadas de compartir casi todo con una socialdemocracia en profunda crisis. Lo que en Francia organizan en gran operación de Estado para la candidatura de Emmanuel Macron todos los poderes fácticos, con el presidente saliente François Hollande a la cabeza, en Austria se lo organiza este joven político a sí mismo. Logró imponer con su propuesta personalista en una «Lista Kurz» el liderazgo incontestado en el ÖVP, rompió con la inercia del consenso con los socialistas, se apropió de parte del discurso del derechista FPÖ y gobierna con este partido con tranquilidad, excelentes resultados económicos, apoyo popular y una oposición de izquierdas desaparecida. Austria ocupa este semestre la presidencia rotatoria de la UE. Kurz la utiliza para relanzar la idea de una Europa que atienda necesidades y demandas en seguridad, orden, legalidad y libertad. Algunos, dentro y fuera, lo caricaturizan como ultraderechista. Es más bien un demócrata que de momento al menos sabe defender con eficacia sus convicciones. Con suaves maneras, conceptos claros y ningún complejo para rechazar recetas que considera fracasadas, recibe a ABC en la cancillería del Ballhaus, donde el Congreso de Viena reordenaba Europa después de Napoleón, desde donde gobernó el canciller Metternich y en el despacho que ocupó trece años el legendario socialista Bruno Kreisky. Hace ahora un año, su partido estaba tan hundido como el socialista. Ambos muy lejos del derechista FPÖ. Pero el 15 de octubre usted ganó con una lista personal y llevó a su partido al poder con el FPÖ. ¿Cómo se le ocurrió esa operación? ¿Cómo se la aceptaron? Yo propuse esta candidatura al partido sobre bases muy claras. Dije que no asumiría objetivos que consideraba erróneos. Entre otros, esa agotada gran coalición. Y por otra parte abrí el ÖVP a amplios sectores de la sociedad para un movimiento amplio del partido, pero con personalidades de la sociedad civil, de todos los sectores, en un amplio movimiento con una oferta nueva. ¿Una clara ruptura con la política socialdemócrata del Gobierno común, cuya máxima expresión es la Gran coalición? Más que Gobierno común, Gobierno de bloqueo mutuo. No juntos, sino enfrentados dentro del Gobierno, eso era la Gran Coalición. Unos gobiernan para neutralizar a los otros. Así no quedan energías para cambios ni coraje para asumir las reformas necesarias y se genera un conflicto permanente que paraliza el Gobierno. La población ya no quería que siguiera. Con mucha razón. Usted rompió esa lógica, asumió parte del mensaje del FPÖ, le quitó votos y después se alió con él. No solo le quitamos votos al FPÖ. Nos llegaron votos de todos los partidos políticos, de los verdes, de los socialdemócratas, de los nuevos partidos. De todos. Somos un movimiento muy amplio en el que todos pueden participar, pero que es muy claro en sus posiciones. Sus metas son generar seguridad, crear orden y estabilidad. Y bajar la presión fiscal en todos los sectores y ámbitos, garantizar un estado orientado a los servicios al ciudadano, comprometido con su defensa, mientras se avanza en el adelgazamiento consecuente de la Administración y se combate el abuso, entre ellos la burocracia. Son claros valores conservadores. Sin duda, son los valores tradicionales civiles. Que han estado ausentes en el pasado reciente del partido. Yo no generalizaría tanto. Sí creo que el problema en Austria era ya que no se sabía ni qué proyectos ni qué objetivos tenía el Gobierno. Nosotros sí proponemos objetivos muy claros con contenidos muy definidos. Hay gente que los rechaza. Pero afortunadamente hay mucha más gente que los apoya. ¿Como ve el tormentoso desarrollo de la vecina Alemania? Usted ha apoyado a Manfred Weber como presidente de la Comisión Europea y sustituto de Jean-Claude Juncker. Él es bávaro de la CSU, de un partido muy cercano al suyo. Más cercano a usted probablemente que Angela Merkel. Respecto a Manfred Weber, es un buen candidato. Como presidente de la Comisión ayudaría a cerrar las trincheras que se han abierto en Europa. Respecto a Alemania, me preocupan mucho sucesos como los de Chemnitz y creo poder decir aliviado que en Austria hoy no me imagino hechos semejantes. Es evidente que en esta región los europeos han visto peligrar gravemente su seguridad. Primero fue la crisis de Ucrania, que trajo la guerra muy cerca de nuestras fronteras. En 2015 la riada de refugiados destruyó la percepción de orden y estabilidad. De hecho, se entregó la capacidad de decisión sobre quién entra y quién no en nuestros países a los traficantes de seres humanos. Y después los atentados del Estado Islámico llegaron al corazón de Europa y generaron gran alarma. Lo importante es que los políticos no oculten los problemas y afronten con determinación posibles soluciones. Lo malo es que, en cuestión de inmigración, algunos han estado demasiado tiempo mirando a otro lado sin asumir los problemas. ¿Se refiere al célebre «Nosotros lo conseguimos» («Wir schaffen es») de Angela Merkel? Sí. Afortunadamente hemos logrado que en junio de 2018 se produjera un gran giro en las actitudes de los gobernantes respecto a la inmigración. Se ha producido un cambio general en las cabezas de los políticos. Ahora estamos dedicados a conseguir que ese giro pase de las cabezas de los políticos al suelo, a la aplicación práctica. Esto supone un reforzamiento de Frontex y del control de las fronteras exteriores, la lucha contra los traficantes y más ayuda en los países de origen en vez de ayudas sin fin en Europa. Hay problemas con las prácticas en esta lucha? En el Mediterráneo hay que impedir que los barcos salgan de sus puntos de origen. Hace falta reforzar la colaboración con los países de tránsito. En los casos en que no sea posible hay que implantar la práctica de que los salvados en alta mar sean asistidos y devueltos al punto de origen o de partida de la navegación. Tiene que quedar claro que las fronteras de Europa se cierran a la inmigración ilegal. Todos deben cooperar. La UE no tiene alternativa a acabar con el tráfico ilegal de inmigrantes. ¿Y qué va a hacer con todas esas ONG que en parte viven y prosperan de ese tráfico, como los traficantes mismos? Cuando pedí reglas claras para las ONG en este ámbito se me reprochó y atacó masivamente. Hoy aquella posición mía es ya consenso europeo. Tienen que aplicarse reglas claras para impedir que las buenas intenciones de ciertas ONG deriven en una colaboración con esas mafias de traficantes que solo tienen desprecio hacia el ser humano. ¿Y la integración? Soy de los que nunca han engañado al respecto. Eso que la pequeña Austria ha acogido a 160.000 solicitantes de asilo en tres años y tiene el índice más alto de concesión de asilo. Pero siempre he dicho que la integración de estas oleadas va a ser extraordinariamente difícil. Porque son gentes que vienen de entornos culturales radicalmente diferentes a los nuestros y porque su formación por norma es muy mala. Nosotros ya hemos comprobado que hasta en una economía tan dinámica como la nuestra, con un crecimiento del 3,2 y un desempleo muy bajo y a la baja, resulta extremadamente difícil introducir a estos inmigrantes en el mercado laboral. Por otro lado, este flujo incontrolado también ha generado mucha inseguridad. Tardaremos generaciones en gestionarlo. ¿Y el abuso del sistema de bienestar y el consiguiente efecto llamada? No es ya el abuso, es el mero beneficio del sistema de un estado social de bienestar que tenemos en Europa concebido para que se beneficien de él quienes lo financian. Un estado con un sistema de servicios sociales como el nuestro no puede mantenerse con esta dinámica de la inmigración ilegal. Es imposible. ¿Qué le parecen las descalificaciones a opiniones divergentes en Europa? Países como Hungría o Polonia son los señalados ahora. Pero Austria tiene experiencia. Una coalición parecida a la suya dio pie hasta a sanciones en el año 2000. Aquello fue una lección para muchos. Las sanciones contra Austria fueron una equivocación y hoy se reconoce. Por eso hay más respeto a la expresión de la voluntad nacional. Si hay en algún país una iniciativa de algún tipo contra el Estado de Derecho, entonces hay que tomar medidas para corregirlo. Pero la base de nuestras relaciones está en el respeto a la voluntad nacional de cada estado miembro. Usted es de los pocos gobernantes europeos que no ataca o insulta a Trump, que no descalifica a Orban. Y que se lleva bien con Poroshenko y Putin. Hace unos días su ministra de Exteriores se casó con Putin como invitado y fue muy criticada. No tengo costumbre de criticar a otros gobernantes. Creo que tiene más sentido ilusionar por un proyecto propio que perfilarse en el conflicto con otros. Putin vino a la boda porque le invitaron los novios. Eso sí, yo aproveché para una larga conversación muy provechosa con él. Y Poroshenko sabe de nuestro compromiso con Ucrania y el acuerdo de Minsk, por eso aplicamos las sanciones.
08-09-2018 | Fuente: abc.es
Varios manifestantes asaltan el consulado iraní en Irak
Este viernes manifestantes han asaltado el consulado iraní en la ciudad de Basora, la segunda ciudad más importante de Irak, según han informado fuentes de seguridad locales. El Ministerio de Exteriores de Irán ha convocado este sábado al embajador iraquí en Teherán para expresarle su protesta por el incendio el viernes del consulado iraní en la ciudad de Basora y pedir una investigación. Según un comunicado, Exteriores ha mostrado su descontento por las medidas adoptadas por la policía de Basora, que se retiró de la zona, y consideró que el Gobierno iraquí no cumplió sus funciones de proteger la sede diplomática El consulado está en el barrio acomodado de Al Bardaiya, al sureste del centro de la ciudad. El ataque se enmarca en las protestas que desde hace días se vienen registrando en la ciudad y en las que los manifestantes han atacado edificios gubernamentales y sedes de partidos políticos. Las protestas contra la corrupción y la falta de servicios básicos han dejado hasta el momento en torno a diez muertos en Basora. Las manifestaciones se han extendido a otras provincias del país, donde miles de personas han salido a las calles para reclamar mejoras en los servicios básicos, y más oportunidades laborales, así como incrementar la lucha contra la corrupción y una mayor transparencia. A pesar de que el primer ministro, Haider al Abadi, suspendió en agosto al ministro de Electricidad ante los continuos cortes del suministro en el sur del país, en una zona donde se llegan a alcanzar los 40ºC, los manifestantes han continuado sus movilizaciones ante la parálisis en el proceso de formación del nuevo gobierno. El clérigo chií más importante de Irak, el ayatolá Alí al Sistani, ha reclamado este viernes al Gobierno que dé respuesta a las reclamaciones de los manifestantes en la localidad de Basora. Ahmed al Safi, un ayudante de Al Sistani, ha dicho en un discurso leído en nombre del ayatolá iraquí que «la ciudad de Basora necesita muchos servicios y sufre problemas reales que no son superficiales». «Las infraestructuras están en muy mal estado, por lo que es necesaria una verdadera voluntad política del Gobierno para poner fin a la corrupción», ha señalado, tal y como ha informado la cadena de televisión local Al Sumaria. Desde el pasado jueves, el Ministro de Interior ordenó el toque de queda a las tres de la tarde, hora local.
07-09-2018 | Fuente: abc.es
La apuesta de Merkel
Angela Merkel apoya sin entusiasmo la candidatura del bávaro Manfred Weber a presidir la Comisión. La canciller recela de esta institución y considera que debe ser un órgano de ejecución de las decisiones políticas de los jefes de gobierno. Por eso no le importa que Weber carezca de experiencia en el gobierno federal o en el Bundestag y sea un europarlamentario del montón, a veces muy escorado a la derecha, como demuestra su relación con el húngaro Viktor Orban. Con esta jugada tiene la posibilidad de intercambiar cromos con Emmanuel Macron y con la CSU, muy crítica con Merkel por su generosidad pasada hacia los inmigrantes. Lo que no le gusta a la canciller es el método de elección del presidente de la Comisión, en manos de los partidos políticos europeos. A Emmanuel Macron le gusta todavía menos, pero no tiene fuerza para oponerse. A cambio de respaldar a Weber podrá aupar a un francés a la presidencia del BCE. Es una de las pocas maneras que tiene Merkel de hacer tándem con él y favorecer de forma tácita una política económica no ceñida a las tesis de los halcones alemanes. El BCE hace política monetaria y política fiscal a la vez, en ausencia de instituciones europeas más desarrolladas. Ha sido el verdadero héroe de la crisis del euro, el «Rolls-Royce en el barro» que ha salvado la moneda. Su independencia y prestigio están muy por encima de los de la Comisión, devaluada tras la doble crisis del euro y de los refugiados. Pero el ejecutivo comunitario ocupa aún una posición privilegiada en el entramado institucional. Para que funcione con todo su potencial no basta una profesión sincera de fe europeísta. Cuando Jacques Delors llegó a Bruselas era un burócrata al que François Mitterrand comparaba con Tintín. Pero demostró una capacidad táctica inusitada y aprovechó a fondo un ciclo político favorable. Si el grisaceo Weber aterriza en la Comisión, será con el viento en contra y escaso horizonte temporal para impulsar los pactos esenciales (gobierno económico, inmigración, seguridad) que pueden encender otra vez el motor de la integración.
01-09-2018 | Fuente: abc.es
Radicales de izquierda y de derecha se enfrentan en Chemnitz
«Protestamos contra los refugiados y contra los políticos», respondía un hombre vestido de negro y con gafas oscuras, siguiendo la instrucciones de la convocatoria de la manifestación que llamaba a recordar a «todos los fallecidos a causa de la multiculturalización a la fuerza de Alemania» y a criticar la «política migratoria ilegal». Además de vestir de negro, el texto de la convocatoria sugería portar banderas alemanas y rosas blancas «como expresión de dolor». Muchos comercios y establecimientos en el centro de Chemnitz habían cerrado, dado el clima de tensión, y apenas había viandantes en las calles ajenos a la protesta. «Lo siento, no quiero hablar», rechazaba ser entrevistada una mujer que salía de un aparcamiento. «La mayor parte de esa gente no es de aquí, han venido de fuera para que parezca una gran manifestación», señalaba el camarero de un hotel en Lutherviertel. Los habitantes de Chemnitz se desmarcaban cuanto podían de la marcha en las horas previas. El busto de Karl Marx, que en el tiempo de la RDA daba nombre a la ciudad (Karl-Marx-Stadt), amaneció empapelado con corazones de colores y desde allí partió una manifestación bajo el lema «Corazón en vez de persecución» en la que, aparte de representantes de los grandes partidos políticos alemanes, participaron solamente unas decenas de personas. «Debemos levantar un muro en dirección a AfD», dijo allí el líder de Los Verdes Cem Özdemir. «AfD debe ser vigilado por las autoridades de protección de la Constitución», añadía Lars Klinbeil, el secretario general del SPD. «La extrema derecha está recibiendo apoyo más o menos abierto de un partido del Bundestag y la Justicia debe mostrar mano dura con eso», sentenció el jefe del grupo parlamentario de la CDU Volker Kauder. La «marcha de los nazis» Pero la manifestación más concurrida, con 6.000 participantes, fue sin duda la contraria, la convocada conjuntamente por AfD, Pegida y el grupo local Pro Chemnitz. Destacados miembros de las tres organizaciones abrían la marcha rodeados por seguridad privada y sin permitir a la prensa acercarse. El más solicitado era el jefe de AfD de Turingia, Björn Höcke, al que muchos saludaban y expresaban su admiración, incluso se hacían fotos con él, en gestos de culto al líder regional. La consigna que repetían los organizadores era «desfilar en silencio y sin montar bronca», pero a la estación Chemnitz Mitte habían llegado horas antes varios cientos de radicales de izquierda dispuestos a provocar la ruptura de esa disciplina. «No puede volver a pasar, es nuestro deber hacerles ver que esta vez encontrarán una dura resistencia», explicaba una joven llegada desde Berlín para protestar contra lo que denominaba «la marcha de los nazis». La policía de Sajonia, que vigilaba concienzudamente los accesos al centro, había solicitado un amplio apoyo al resto de los estados federados. «Todas las fuerzas disponibles en Alemania deben estar el sábado en Chemnitz, había declarado el jefe de la policía regional, Jürgen Georgie, que recibió como respuesta centenares de unidades de detención y coches con cañones de agua. Tal y como esperaba la policía, a última hora de la tarde los «antifas» trataron de interrumpir la marcha de AfD y la policía hubo de realizar las primeras intervenciones. Un contramanifestante se coló hasta la cabeza de la marcha e increpó a Höcke antes de ser alejado de allí por los agentes, logrando parar la marcha durante 20 minutos. «Será muy difícil evitar los enfrentamientos?», decía al cierre de esta edición un portavoz de la policía, «por ahora la situación está bajo control pero lamentablemente esperamos que durante la noche se produzcan actos violentos».
31-07-2018 | Fuente: abc.es
Salud quebradiza y voluntad de hierro
Nació en Denison, una pequeña ciudad rural del estado de Texas, en el seno de una familia humilde y de origen alemán; pero esto no frenó su ambición ni le impidió convertirse en el trigésimo cuarto presidente de Estados Unidos. Disciplinado desde la niñez y con fuertes convicciones religiosas, Dwight David «Ike» Eisenhower hizo carrera en el Ejército desde muy joven: a los 21 años entró ?con el respaldo de una beca? en la academia militar de West Point, un logro que jamás habría conseguido si no fuera por sus dotes como estudiante y como deportista. Galería de imágenes Vea la galería completa (13 imágenes) Portada de 1944 después de que Eisenhower se convirtiese en héroe americano tras el Desembarco de Normandía - ABC Tras graduarse, a lo largo de la Primera Guerra Mundial, quedó relegado a labores burocráticas y organizativas, permaneció encerrado en una oficina y rodeado de una maraña de papeles. Sin embargo, años más tarde, tuvo la oportunidad de pisar el campo de batalla y demostrar su aplomo en las trincheras, un lugar en el que ?afirmaba? era imposible encontrar «ateos». El estallido de la Segunda Guerra Mundial le garantizó su ascenso a puestos de responsabilidad y la confianza de sus superiores para ponerlo al frente de delicadas acciones militares. En 1944, en el marco de la operación Overlord, se puso a los mandos del desembarco de Normandía; logró liberar a los territorios de la Europa occidental del dominio nazi y se consagró como experimentado estratega militar. Su salto a la fama lo convirtió en un jugoso trofeo para los partidos políticos, que ansiaban tenerlo entre sus filas. Defensor de un Ejército neutro y apolítico, esquivó las ofertas de las formaciones hasta que, en 1948, Harry S. Truman, a la cabeza del Partido Demócrata, ganó las elecciones; un hecho inesperado que llevó a Eisenhower, conservador convencido, a cambiar el rumbo de su vida castrense y a liderar el bando de los republicanos. En 1953 ?y hasta 1961?, bajo el lema «I like Ike», se convirtió en el inquilino de la Casa Blanca y, en uno de sus jardines, mandó cavar unos hoyos para poder jugar al golf, su gran pasión, cada mañana. Pero, durante sus años de mandato, su salud se fue resquebrajando. En septiembre de 1955, sufrió un ataque cardiaco. En junio del año siguiente, se sometió a una operación quirúrgica tras conocer que padecía la enfermedad de Crohn: su sistema inmunitario atacaba a su propio intestino y hacía que se le inflamase. Más tarde, en noviembre de 1957, tuvo un derrame cerebral. Sin embargo, su salud quebradiza no le hizo mostrar debilidad ni lo apartó del poder: murió en 1969, ya jubilado.
31-07-2018 | Fuente: abc.es
Eisenhower: salud quebradiza y voluntad de hierro
Nació en Denison, una pequeña ciudad rural del estado de Texas, en el seno de una familia humilde y de origen alemán; pero esto no frenó su ambición ni le impidió convertirse en el trigésimo cuarto presidente de Estados Unidos. Disciplinado desde la niñez y con fuertes convicciones religiosas, Dwight David «Ike» Eisenhower hizo carrera en el Ejército desde muy joven: a los 21 años entró ?con el respaldo de una beca? en la academia militar de West Point, un logro que jamás habría conseguido si no fuera por sus dotes como estudiante y como deportista. Galería de imágenes Vea la galería completa (13 imágenes) Portada de 1944 después de que Eisenhower se convirtiese en héroe americano tras el Desembarco de Normandía - ABC Tras graduarse, a lo largo de la Primera Guerra Mundial, quedó relegado a labores burocráticas y organizativas, permaneció encerrado en una oficina y rodeado de una maraña de papeles. Sin embargo, años más tarde, tuvo la oportunidad de pisar el campo de batalla y demostrar su aplomo en las trincheras, un lugar en el que ?afirmaba? era imposible encontrar «ateos». El estallido de la Segunda Guerra Mundial le garantizó su ascenso a puestos de responsabilidad y la confianza de sus superiores para ponerlo al frente de delicadas acciones militares. En 1944, en el marco de la operación Overlord, se puso a los mandos del desembarco de Normandía; logró liberar a los territorios de la Europa occidental del dominio nazi y se consagró como experimentado estratega militar. Su salto a la fama lo convirtió en un jugoso trofeo para los partidos políticos, que ansiaban tenerlo entre sus filas. Defensor de un Ejército neutro y apolítico, esquivó las ofertas de las formaciones hasta que, en 1948, Harry S. Truman, a la cabeza del Partido Demócrata, ganó las elecciones; un hecho inesperado que llevó a Eisenhower, conservador convencido, a cambiar el rumbo de su vida castrense y a liderar el bando de los republicanos. En 1953 ?y hasta 1961?, bajo el lema «I like Ike», se convirtió en el inquilino de la Casa Blanca y, en uno de sus jardines, mandó cavar unos hoyos para poder jugar al golf, su gran pasión, cada mañana. Pero, durante sus años de mandato, su salud se fue resquebrajando. En septiembre de 1955, sufrió un ataque cardiaco. En junio del año siguiente, se sometió a una operación quirúrgica tras conocer que padecía la enfermedad de Crohn: su sistema inmunitario atacaba a su propio intestino y hacía que se le inflamase. Más tarde, en noviembre de 1957, tuvo un derrame cerebral. Sin embargo, su salud quebradiza no le hizo mostrar debilidad ni lo apartó del poder: murió en 1969, ya jubilado.
24-07-2018 | Fuente: abc.es
Alemania cierra filas frente al plan populista para Europa de Bannon
El pistoletazo de salida lo ha dado el secretario de Estado para Europa desde el Ministerio de Exteriores alemán, el socialdemócrata Michael Roth, afirmando que «Europa no puede tener miedo de las campañas nacionalistas con las que Bannon pretende dividirla y hacerla caer de rodillas». «Nuestros valores son más fuertes que su odio y sus mentiras», ha cantado ya victoria, antes de que, en menos de 48 horas, políticos de todos los partidos alemanes hayan lanzado sus propias declaraciones contra el ex estratega jefe de la Casa Blanca, Steve Bannon, que elevó al poder a Donald Trump en EE.UU. y que ahora planea establecer una fundación en Europa llamada «El Movimiento» con el ánimo de desatar lo que él mismo ha definido como una «revuelta de derecha populista en este continente». El objetivo son las elecciones europeas de 2019. «Debemos tomarnos muy en serio esos planes», ha dicho el portavoz en materia europea del grupo parlamentario conservador CDU-CSU, el socialcristiano bávaro Florian Hahn, «debemos responder con argumentos de peso a cualquier intento de influenciar el resultado de las elecciones desde fuera». Desde Los Verdes se ha señalado la necesidad de recurrir a la ley e impedir a Bannon la entrada en Europa. Dado que el plan del asesor parece ser la apertura antes de que termine e año de una oficina en Bruselas, con al menos diez empleados y desde la que ir trazando una red populista, nacionalista, de diferentes características pero siempre en el extremo derecho del arco político, para que sumen al menos un tercera parte de los eurodiputados, Los Verdes sugieren denegarle la entrada. «Pretende hacer todo eso con un visado de turista, sencillamente se le debería negar la entrada al territorio europeo», ha pedido la ecologista Renate Künast. «Plan emocionante» Todos los partidos políticos alemanes forman parte ya de este frente común contra Bannon, con la excepción del antieuropeo y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD), que ha calificado sus planes como «ambiciosos y emocionantes». Esos son los adjetivos que ha utilizado la presidenta de AfD, Alice Wiedel, aunque la directiva está dividida al respecto. Otro de sus destacados miembros, Jörg Meuthen, ha adelantado que su partido rechazará cualquier apoyo o asesoría que pretenda servirle la fundación, por lo que el asunto será objeto seguramente de un debate interno. El Partido Liberal (FDP) ha dado un paso más allá. No solamente rechaza cualquier intromisión de Bannon en la política europea sino que además está ya en contacto con Emmanuel Macron para tantear la posibilidad de sumarse al proyecto francés «La República en Marcha». El presidente del FDP, Christian Lindner, viajó además el pasado lunes a Madrid para entrevistarse con Ciudadanos y sondear también con ellos una asociación de cara las próximas elecciones europeas. El FDP considera los planes de Bannon un «ataque frontal contra la Unión Europea» y llama a «una reacción mientras estemos a tiempo». «Como partidos políticos abiertos al mundo y económicamente sensatos, queremos trabajar juntos contra los populismos tanto de izquierdas como de derechas en Europa», suscribieron Lindner y Albert Rivera durante su entrevista, «en muchos países los grandes partidos de izquierda y derecha están agotados y las fuerzas de centro, liberales y progresistas deberán cooperar más estrechamente a través de las fronteras para que ese vacío no sea ocupado por los populistas». Los partidos nacionalistas habían ya comenzado a forjar un grupo del que formarían parte la Liga italiana y el Frente Nacional francés. Desde Hungría, Viktor Orbán ha mostrado su simpatía hacia la iniciativa de Bannon, que está contactando ya con numerosos partidos más pequeños en diferentes países europeos para identificar sus intereses específicos y realizar ofertas a medida a cambio de que pasen a engrosar la alianza nacionalista que desea Trump en Europa. Desde Austria, el FPÖ, partido de extrema derecha de la coalición liderada por los conservadores de Sebastian Kurz, ha anunciado que aceptará «puntualmente» la asesoría de Bannon.
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