Infortelecom

Noticias de partido verde

10-03-2017 | Fuente: abc.es
«El reto del postconflicto de Colombia es parecido al de la reunificación de Alemania»
Rafael Pardo (Bogotá, 1953) es un experto en el día después de un conflicto armado: entre 1988 y 1990 dirigió el proceso de paz que terminó en la desmovilización del movimiento guerrillero M-19. Con esa bagaje (también ha sido ministro de Defensa y Trabajo), el presidente Juan Manuel Santos lo nombró alto consejero para el Postconflicto, Derechos Humanos y Seguridad, con rango de ministro, en noviembre de 2015. Pardo, que dirigió además el Partido Liberal Colombiano, tiene la responsabilidad de poner en marcha los acuerdos de paz firmados con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) el pasado 24 de noviembre. En Madrid ha participado este jueves en una jornada organizada por el ICEX, «Una Colombia en paz: retos y oportunidades para las empresas». Durante una entrevista a ABC se refirió a los incentivos y rebajas fiscales que Colombia ofrece a las empresas que inviertan en las zonas afectadas por más de medio siglo de violencia. Infraestructura, agricultura o turismo son algunos de los sectores con mayor potencial de crecimiento en el postconflicto colombiano. Entre los desafíos de Rafael Pardo está cerrar las brechas de la pobreza, la escolarización o del acceso a la seguridad social en esas zonas aisladas del país; un reto que asegura que «llevará al menos quince años». También vencer las reticencias de los portavoces del «no» en el referéndum del pasado 2 de octubre, sobre todo las referentes a la «impunidad» de los delitos de lesa humanidad y la participación política de los culpables. «Al Gobierno no le pareció razonable que quienes firman la paz quedaran vetados de participar en política», afirma el ministro del Postconflicto. «El objetivo de la paz es cambiar las armas por la política», remata. -Con el comienzo de la entrega de armas por parte de las FARC la semana pasada ¿se puede afirmar que Colombia ha entrado ya en el postconflicto? -Sí, desde la firma de los acuerdos el 24 de noviembre, que fueron refrendados por el Congreso el 1 de diciembre. Es la fecha formal y oficial del fin del conflicto. Ahí empezó el postconflicto. En un proceso de un mes y medio, las FARC, que estaban desplegadas en alrededor de cien municipios, se han concentrado en 26 zonas, de 26 municipios, que es donde están los campamentos. Ahí van a estar 180 días, durante el proceso de entrega de armas, que tiene un calendario bastante estricto. Primero un tipo de armas, explosivos inestables, después otro tipo, hasta llegar al día 180 en que han debido entregar a Naciones Unidas todas las armas, municiones y explosivos. Esos 180 días van a servir también para iniciar los procesos de reincorporación a la vida civil. Procesos de educación, formación vocacional, estructuración de proyectos productivos para que puedan integrarse en la vida civil en condiciones productivas, de dignidad, y que haya una posibilidad de repetición muy baja, ojalá ninguna. -Pero el partido del expresidente Álvaro Uribe, Centro Democrático, ha amenazado con dar marcha atrás en las partes del acuerdo que se refieren a justicia transicional y participación política de las FARC, si gana las elecciones de 2018. -El Centro Democrático ha utilizado el proceso de paz como principal bandera de oposición al Gobierno. Por eso hay una serie de controversias políticas coyunturales. Pero el 7 de agosto de 2018, cuando haya un nuevo gobierno, sea cual sea el signo, el proceso de paz está consolidado y es imposible dar marcha atrás. En cualquier ala del espectro político nadie en su sano juicio va a decir que no va a construir carreteras rurales, que no va a formalizar el título de propiedad de la tierra a los campesinos o que no va a mejorar el sistema de educación rural en Colombia. En términos de participación política, ya han pasado las elecciones y personas de las FARC van a estar en el Congreso. El proceso de paz es irreversible. Hoy es motivo de controversia, porque es una bandera para la oposición, pero dar marcha atrás no tiene viabilidad ni factibilidad. Trabajos para adecuar un campamento de las FARC en la zona veredal de La Playa, en Tumaco (Nariño)- EFE -¿Qué atractivo puede tener la Colombia del postconflicto para las empresas españoles? -Hay un número muy grande de empresas españolas en Colombia, en este foro se ha hablado de cerca de 400 en distintos sectores de la economía. El postconflicto abre no solo un país que había estado vedado al sector privado por el conflicto si no también un paquete de incentivos y de reducción de impuestos para empresas que se localicen en las zonas afectadas. Aproximadamente el 30% del territorio está dentro de las zonas más afectadas en términos de poder tener un tratamiento tributario que reduce los impuestos a empresas que se localicen allí. -¿Tienen razón los críticos del proceso de paz para temer más impuestos con los que financiar esta etapa? -Más impuestos porque cayó el precio del petróleo, por eso hubo que subir el impuesto del valor agregado del 16% al 19% el año pasado. El presupuesto de la nación recibía 7.000 millones de dólares al año de recursos derivados del petróleo y la minería, principalmente del petróleo. Con la caída del precio del petróleo, el presupuesto se redujo en 7.000 millones de dólares de un año para otro. Eso llevó a la necesidad de ampliar los recursos a través de un aumento del impuesto del valor agregado y otros componentes. Se mantiene un impuesto que financia las fuerzas militares, pero no hay un impuesto especial para la paz. -¿Se reparará a las víctimas con el dinero del narcotráfico? -La reparación a las víctimas viene desde antes del acuerdo final con las FARC, viene de una ley de víctimas del año 2012, en la cual el Gobierno establece las condiciones para ser víctima y los elementos materiales de reparación. Se han beneficiado alrededor 600.000 personas. Es una reparación monetaria, individual, que se financia con el presupuesto de la nación. «Cerrar las diferentes brechas llevará al menos 15 años» -¿Cuál es la postura de la Administración Trump sobre los acuerdos de paz? EE.UU. acaba de advertir a Colombia sobre un posible recorte de la ayuda económica en la lucha antidrogas. -Sí, yo estuve en esas reuniones con el embajador Brownfield, encargado del tema de drogas, el miércoles en Bogotá. Él dijo que se prevé una reducción en todo el presupuesto de ayuda externa de EE.UU., no específicamente sobre Colombia y el narcotráfico, pero no antes de 2018. Hay una expectativa de aumento del aporte de EE.UU. al proceso de normalización de Colombia, de reducción de cultivos de coca y de fortalecimiento de la seguridad. Estados Unidos viene aportando aproximadamente 300 millones de dólares al año. En el Congreso norteamericano existe una propuesta, Paz Colombia, que busca que esa cifra aumente de 300 a 450 o 500 millones de dólares. Fue aprobada en los comités de la Cámara y el Senado de EE.UU., pero no se ha aprobado todavía a nivel de plenarios. La expectativa es aumentar ese paquete principalmemte para el desarrollo agropecuario y rural. Sobre la posición de Trump, lo único que se sabe es que el secretario de Estado, Rex Tillerson, indicó que iba a estudiar cuidadosamente los acuerdos firmados. Pero en las conversaciones con el Gobierno de EE.UU. no ha habido ninguna referencia a posturas especiales sobre el proceso de paz. -Tras su experiencia como consejero de Paz entre 1988 y 1990 ¿cree que será más difícil la desmovilización de las FARC de lo que fue la del movimiento guerrillero M-19? -Hay diferencias. La paz con el M-19 se hizo durante la Guerra Fría, en medio de la inmensa campaña terrorista de los carteles de la droga contra el Estado, hoy eso no existe, y el tamaño del M-19 es muy inferior al de las FARC. Por lo tanto, hay elementos que son similares, pero el contexto es distinto y tiene retos mucho más grandes por el tamaño de las FARC y por su presencia territorial cuando eran grupo armado. -¿Las FARC podrían desaparecer como grupo político, como le ocurrió al M-19? -El M-19 desapareció como grupo político pero algunos de sus miembros siguen en la política, se incorporaron inicialmente al Polo Democrático, después al Partido Verde, como Antonio Navarro Wolff. El anterior alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, era del M-19. El Centro Democrático tiene a una persona del M-19 en el Senado, Everth Bustamante. -¿Es exagerado decir que el reto del postconflicto colombiano es similar al de la reunificación alemana? -No, es muy parecido porque es integrar una parte del país geográficamente muy grande pero en términos de nivel de vida muy distinto al resto del país. La zona rural colombiana, en la que viven 12 millones de personas, tiene indicadores sociales y económicos muy inferiores a las zonas urbanas. La cobertura de la seguridad social en el campo es del 10%, en la ciudad puede ser del 75%. Los años de escolaridad en el campo son casi cinco menos que los años que estudia un joven en las ciudades. La pobreza es mucho mayor. Cerrar esas brechas llevará al menos 15 años, es lo que está previsto en el proceso de postconflicto. Es parecido a integrar media Alemania con la otra media, lo que ocurrió en la reunificación alemana. La diferencia es que la Colombia atrasada no está toda junta sino que está distribuida en distintos lugares del país. -¿Estuvo en las negociaciones de La Habana y en las que se realizaron con los críticos de los acuerdos de paz, tras el «no» en el referéndum del 2 de octubre? -Estuve en la parte final de las negociaciones de La Habana. Después de que se perdió el referéndum estuvimos alrededor de un mes, a veces diez horas diarias, con los principales portavoces del «no» mirando punto por punto los acuerdos. Se recibieron más de 450 críticas, observaciones y propuestas. Se clasificaron en alrededor de 70 temas, de los cuales se incluyeron prácticamente todos menos uno. «Al Gobierno no le pareció razonable que quienes firman la paz fueran vetados de participar en política» -¿Cuál fue la excepción? -Los portavoces del «no» decían que los líderes de las FARC no podían ser elegidos hasta que no cumplieran la pena. El Gobierno no lo aceptó porque considera que si se hace un acuerdo de paz con un grupo que ha estado alzado en armas es para que entren en la política. Eso es lo que se ha hecho en el pasado en Colombia y en otras partes del mundo. Al Gobierno no le pareció razonable que quienes firman la paz quedaran vetados de participar en política. -¿Incluso quienes han cometido delitos de lesa humanidad podrán participar en política? -Sí, pueden participar en política en cuanto el tribunal especial determine que tienen esas condiciones. -¿Después de que cumplan su condena? -No, cuando el tribunal les dé la posibilidad de tener una condición jurídica que así lo permita. En el acuerdo no hay una prohibición de que quien ha sido condenado por delitos atroces no pueda participar en las elecciones. No hay un proceso de paz en el cual a los líderes se les prohíba participar en política, porque el objetivo de la paz es cambiar las armas por la política. -¿Qué fue más tenso, negociar con las FARC o con los portavoces del «no» a los acuerdos de paz? -(se ríe) Con las FARC. -¿Otra amenaza en este periodo son los últimos asesinatos de líderes sociales? ¿Quiénes están detrás? -No se ha identificado un patrón común, pero sí hay una gran preocupación del Gobierno. El propio presidente Santos ha encabezado un comité para determinar responsabilidades judiciales y sobre todo prevención a estos hechos. Varios de estos líderes asesinados estuvieron vinculados recientemente a procesos de sustitución de cultivos de coca. Habían liderado procesos sociales con los campesinos para convencerlos de que dejaran la coca y la sustituyeran por otros productos. No digo que esa sea la razón por la que los asesinaron. No hay una sola causa, pero sí hay una gran preocupación y una acción de prevención e investigación. «No tiene sentido que haya muertes para demostrar una propuesta política, como hace el ELN» -¿Serían narcotraficantes? -Pueden serlo. -¿Puede tener alguna relación el hecho de que miembros del grupo paramilitar Autodefensas Gaitanistas de Colombia irrumpieran el pasado fin de semana en una localidad del Chocó en busca de guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN)? -Gaitanistas es uno de los nombres de un grupo de tráfico de drogas, también se les llama cartel del Golfo. Ha tenido varios nombres. Es el grupo armado organizado más significativo que hay en el tráfico de drogas en Colombia en este momento. La causa principal que le mueve es el control del tráfico de drogas. -¿Cómo se desarrollan las negociaciones de paz con el ELN en Ecuador, después de que esta guerrilla matase a un policía en un atentado el pasado 19 de febrero en Bogotá? El Centro Democrático considera una «burla» continuar el diálogo. -Es un tema muy complejo. Las negociaciones se han iniciado por decisión del Gobierno sin que haya un alto el fuego bilateral. El Gobierno quiere tener restricción en la acción militar frente al ELN. Pero estos hechos terroristas afectan mucho el clima de opinión frente al proceso y no tiene ningún sentido que haya pérdida de vidas humanas para demostrar una propuesta política como lo está haciendo el ELN. Guerrilleros de las FARC se distraen con sus móviles en el campamento provisional de la vereda La Variante, en Tumaco (Nariño).- EFE
28-11-2016 | Fuente: abc.es
Trump asegura que también ganó en voto popular si se deducen los votos «ilegales»
El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que, además de imponerse en el Colegio Electoral «de forma abrumadora» en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre, también habría ganado en votos si se hubieran restado los millones de votos «ilegales». A través de su cuenta de Twitter, Trump señaló este domingo que «además de ganar en el Colegio Electoral de forma abrumadora, también gané el voto popular si se resta a los millones de personas que votaron ilegalmente». Para el político republicano, «hubiera sido mucho más fácil para mi ganar el denominado voto popular que el Colegio Electoral haciendo campaña en 3 o 4 estados en lugar de en los 15 estados que visité». «Hubiera ganado incluso más fácil y convincentemente, ¡pero los estados más pequeños habrían quedado olvidados!», argumentó, informa Ep. La rival demócrata de Trump, Hillary Clinton, cuenta con una ventaja de más de dos millones de votos sobre Trump en voto global, pero el sistema electoral estadounidense dio la victoria al republicano. El Partido Verde pide recontar los votos en Wisconsin, Pensilvania y Michigan, estados en los que Trump ganó a Clinton por un estrecho margen Los mensajes de Trump son continuación a una serie de tuits que envió horas antes y en los que advirtió de que el recuento de los votos en al menos tres estados, a los que se ha sumado la campaña de Clinton, «no cambiará nada» los resultados. Donald Trump recordó que tras las elecciones Clinton lo llamó y le «admitió la derrota» «justo antes» de su discurso de victoria, que posteriormente llamó a sus seguidores a «aceptar los resultados y mirar hacia el futuro». «Se gastará demasiado tiempo y dinero» con el recuento para obtener «el mismo resultado», enfatizó el presidente electo. Esta es la primera vez que Trump denuncia que en las elecciones hubo votos «ilegales» a favor de su rival demócrata, después de que durante la campaña reiterase que los comicios estaban «amañados» y no se comprometiese a aceptar los resultados en caso de perder, informa Efe. Según los últimos datos disponibles, la candidata demócrata superó a Trump en dos millones de votos, al obtener 64,22 millones, frente a los 62,21 millones del empresario, lo que sitúa el porcentaje total de votos en un 48,1% para la ex secretaria de Estado frente a un 46,6% para su rival republicano. La campaña de la candidata del Partido Verde lanzó el pasado miércoles una iniciativa de recaudación de fondos para financiar un recuento de votos en Wisconsin, Pensilvania y Michigan, estados en los que Trump ganó a Clinton por un estrecho margen. Pruebas «convincentes» Wisconsin, donde Trump se impuso a Clinton por poco más de 20.000 votos, anunció el viernes que hará un recuento en respuesta a la petición de Stein y a otra del candidato independiente Rocky Roque De La Fuente. De acuerdo con la campaña de la candidata Verde, hay pruebas «convincentes» de «anomalías» en la votación en los tres estados mencionados y, por ello, hay que verificar fundamentalmente los resultados de los condados que dependen de máquinas de sufragio electrónicas. La campaña de Clinton respaldó este sábado la decisión de las autoridades de Wisconsin de llevar a cabo el recuento, pese a que dijo no haber detectado irregularidades en las elecciones, y anticipó que también apoyará las revisiones en Pensilvania y Michigan si el Partido Verde, como ha anticipado, las solicita formalmente. Este sábado Trump ya había emitido un comunicado en el que calificó de «estafa» del Partido Verde el «ridículo» recuento, y denunció que Stein lo que persigue verdaderamente con esto es «llenar sus arcas con dinero».
26-11-2016 | Fuente: abc.es
Wisconsin acepta recontar los votos de las elecciones tras pedirlo dos candidatos
El estado de Wisconsin, uno de los ganados por muy poco margen por el republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre en EEUU, anunció hoy que volverá a contar los votos emitidos en esos comicios, en respuesta a las peticiones de dos candidatos. La Comisión Electoral de Wisconsin, donde Trump se impuso a su principal rival, la demócrata Hillary Clinton, por poco más de 20.000 votos, explicó que realizará el recuento tras haber recibido dos peticiones al respecto, de la candidata presidencial del Partido Verde, Jill Stein, y del aspirante independiente «Rocky» Roque De La Fuente. Ese organismo «se está preparando para proceder con un recuento estatal de los votos para presidente de Estados Unidos, según lo solicitado por estos candidatos», detalló en un comunicado su administrador, Michael Haas. De acuerdo con Haas, el recuento comenzará seguramente a finales de la semana próxima, «después de que la campaña de Stein haya pagado la cuota» necesaria, que «todavía está siendo calculada». Las leyes de Wisconsin autorizan a llevar a cabo el recuento de votos, siempre y cuando el o los candidatos que lo soliciten sean responsables de financiarlo. El equipo de Stein ya había adelantado hoy que preveía presentar la petición formal de recuento en Wisconsin antes de que venciera el plazo en la tarde de este viernes. Según figura en su página web, la campaña de Stein ha recaudado hasta hoy de 5,4 millones de dólares, cantidad suficiente para financiar el recuento de votos en Wisconsin y también en Pensilvania. La campaña lanzó el pasado miércoles una iniciativa de recaudación de fondos para financiar un recuento en esos dos estados mencionados y en Michigan, donde los resultados electorales están pendientes de la certificación final y la ventaja de Trump sobre Clinton es de apenas 10.000 votos. El objetivo ahora es llegar a los 7 millones de dólares para poder costear también la revisión en Michigan. De acuerdo con la campaña de Stein, hay pruebas «convincentes» de «anomalías» en la votación en esos tres estados y, por ello, es necesario verificar fundamentalmente los resultados de los condados que dependen de máquinas de sufragio electrónicas. Stein, quien ganó poco más del 1 % del voto popular en las elecciones, ha negado que su objetivo al solicitar este recuento sea evitar una Presidencia de Trump. Su ventaja en Pensilvania , Michigan y Wisconsin fue determinante para que Trump superara el umbral de los 270 votos del sistema de Colegio Electoral necesarios para llegar a la Casa Blanca. Estos tres estados se habían inclinado hacia candidatos demócratas en pasadas elecciones y en todos ellos se impuso en 2012 el actual presidente, Barack Obama. Pese a que Trump se impuso en el sistema de Colegio Electoral que decide al inquilino de la Casa Blanca, Clinton superó a su rival en más de dos millones de votos, según la página web Cook Political Report, dedicada a recoger el recuento. Esas cifras están motivando a algunos seguidores y simpatizantes de Clinton a solicitar también un recuento, a través de una campaña en las redes sociales bajo la etiqueta «AuditTheVote», pero el equipo de la ex secretaria de Estado no ha dado por el momento ninguna señal de estar valorando esa posibilidad. Además, en los últimos días un grupo de destacados expertos informáticos y abogados electorales, entre ellos John Bonifaz y J. Alex Halderman, de la Universidad de Michigan, alertaron a la campaña de Clinton de que la candidata recibió menos votos de lo esperado en condados con máquinas de sufragio electrónicas. Por ello, estos expertos también creen que la mejor forma de certificar que no hubo manipulación de datos informáticos es llevar a cabo un recuento en los tres estados mencionados.
24-11-2016 | Fuente: elpais.com
La líder del Partido Verde impulsa el recuento de votos en Estados clave para la victoria de Trump
Jill Stein logra recaudar suficientes fondos para costear la revisión Pensilvania, Michigan y Wisconsin
23-11-2016 | Fuente: abc.es
Expertos electorales instan a Clinton a que pida un recuento por posibles irregularidades en estados clave
Ningún otro candidato perdedor de unas elecciones estadounidenses como Hillary Clinton había ganado con tanta diferencia en voto popular -1,5% y 2 millones de diferencia- desde las de 1876. Donald Trump venció en votos electorales por sus buenos resultados en los estados clave, sin embargo, un grupo de destacados informáticos teóricos y abogados en derecho electoral en EE.UU. ha hecho un llamamiento para recontar los votos en tres «swing states» conseguidos por el presidente electo: Michigan, Pennsylvania y Wisconsin. Los académicos creen haber encontrado evidencias de que el total de los votos en los tres estados podrían haberse manipulado o hackeado. Como recoge «The New York Magazine», el pasado jueves este grupo se comunicó por teléfono con el presidente de la campaña de Clinton, John Podesta, y el asesor general de la campaña, Marc Elias, para presentar su caso. Los académicos aseguraron que Clinton recibió un 7% votos menos en distritos electorales que utilizaban el voto electrónico, con respecto a los que usaban papeletas y escáneres ópticos. Según este análisis estadístico, la candidata demócrata podría haber tenido hasta 30.000 votos más en Wisconsin; ella perdió allí por 28.000. Pese a la iniciativa, el grupo no ha encontrado pruebas de hackeo o manipulación de ningún tipo. Solo que existe un patrón sospechoso que merece ser revisado de forma independiente. En Estados Unidos han restado credibilidad a los que han dudado de la integridad de los resultados, tal como hizo el propio Trump durante la campaña electoral. «Después de un rápido análisis, creo que probablemente se trate de una tontería», ha tuiteado el estadístico y fundador de «Five Thirty Eight», Nate Silver. To follow: some *very* quick analysis which suggests the claim here of rigged results in Wisconsin is probably BS: https://t.co/SYlE76bnmQ? Nate Silver (@NateSilver538) 23 de noviembre de 2016Aunque la Casa Blanca de Obama haya acusado al gobierno ruso de hackear el Comité Nacional Demócrata, para este caso, oficiales en ciberseguridad consideran imposible que se haya podido influir desde un país extranjero, ha informado la CNN. «Nuestro país necesita una minuciosa investigación pública del Congreso sobre el papel que desempeñaron las potencias extranjeras en los meses previos a noviembre», expresaron los académicos, entre ellos el abogado John Bonifaz y J. Alex Halderman, director del centro para la seguridad informática de la Universidad de Michigan. Señalaron que no querían «cuestionar el resultado» de las elecciones. Clinton perdió por poco Pennsylvania y Wisconsin, y puede hacerlo también en Michigan, con 16 votos electorales en juego y donde aún no se ha confirmado un resultado final. Así y todo, decida lo que decida a su equipo de campaña, a Hillary le queda poco tiempo para una posible reclamación: según uno de los activistas, el plazo en Wisconsin termina el viernes; en Pensilvania, el lunes; y en Michigan, el próximo miércoles. Además, según publica la revista, los académicos sólo tienen un caso a estudiar, por el que se requeriría no sólo un recuento, sino una auditoría forense de las máquinas de votación. La candidata presidencial del Partido Verde, Jill Stein, ha respaldado al grupo de académicos pidiendo un recuento de los votos de las elecciones. Según recoge «The Independent», Stein ha iniciado una campaña de recaudación de fondos online para conseguir 2 millones de dólares que, según ella, son necesarios para revisar los resultados.
07-11-2016 | Fuente: abc.es
Al menos seis de cada diez hispanos votarán a Clinton
Los más de 27 millones de hispanos con derecho a voto en Estados Unidos este 8 de noviembre tienen en sus manos la llave de la Casa Blanca. Este importante colectivo, que supone ya el 12% del electorado, apoya mayoritariamente a Hillary Clinton como futura presidenta frente a Donald J. Trump por una diferencia de tres a uno. Sin embargo, eso no significa que la candidata demócrata pueda dormirse en los laureles, ya que la participación de los latinos en las elecciones suele ser menor que en otros sectores de población y porque buena parte de los nuevos votantes se están dejando seducir por opciones alternativas, como los libertarios o los verdes. De acuerdo con un reciente estudio del Pew Research Center, el 58% de los votantes latinos registrados para estas elecciones es partidario de Clinton, frente a un 19% que apoya a Trump, mientras que Gary Johnson, del Partido Libertario, cuenta con un respaldo del 10% y Jill Stein, del Partido Verde, un 6%. Otros datos más recientes inclinan aún más la balanza a favor de la candidata demócrata. La última encuesta semanal de la Asociación Nacional de Funcionarios Electos y Designados (Naleo) indica que la votaría un 74%, frente a un 14% del aspirante republicano. Más aún, la del estudio Latino Decisions eleva la diferencia en 79 frente a 18%. «La idea de construir un muro y hablar de deportaciones masivas va contra las aspiraciones de muchos latinos»Julio Cañero, Instituto Franklin Para el director del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá de Henares, Julio Cañero, las cuestiones migratorias y los mensajes despectivos hacia los mexicanos con que Trump viene agitando la campaña pesan «mucho» entre los hispanos, «sobre todo entre los votantes más jóvenes y que acaban de adquirir la nacionalidad». A juicio de Cañero, «la idea de construir un muro y de hablar de deportaciones masivas, por ejemplo, van en contra de las aspiraciones de muchos latinos, especialmente los conocidos como Dreamers», señala en alusión a los jóvenes indocumentados que llegaron al país siendo niños. Por su parte, el presidente del Hispanic Council, Daniel Ureña, indica que, «desde el día en el que Donald Trump anunció de forma oficial su candidatura en junio de 2015, se ganó la enemistad y desconfianza de los hispanos» al acusar de violadores y criminales a los mexicanos que llegaban a Estados Unidos. A ello se sumó luego su promesa de construir un muro en la frontera sur, decenas de comentarios en los que mostraba poca empatía con la comunidad hispana y la propuesta de no considerar la reforma migratoria y derogar el Obamacare (el programa sanitario impulsado por el actual presidente), «dos cuestiones que afectan de lleno a los hispanos», subraya el responsable de este think tank. Por estos motivos, Ureña considera «complicado que un candidato que es tan explícito en sus propuestas consiga el apoyo de un electorado que busca otro tipo de políticas». Desde 2012, el número de latinos con derecho a participar en las elecciones presidenciales ha aumentado en unos cuatro millones de personas, entre aquellos que han alcanzado la mayoría de edad y los que se han naturalizado como ciudadanos de EE.UU. Pero su importancia «no solo radica en su número, sino en su situación geográfica», explica Daniel Ureña. «Sin el apoyo de los hispanos un candidato no podrá llegar a la Casa Blanca»Daniel Ureña, Hispanic Council En este sentido, subraya que «la mayor parte de los hispanos viven en estados muy grandes, con un elevado número de votos electorales, como es el caso de California o Texas, y también son una parte importante del electorado de estados decisivos como Florida o Nevada», por lo que se han convertido «en uno de los grupos clave para decidir quién ocupa el Despacho Oval». Más aún, advierte de que «sin el apoyo de los hispanos un candidato no podrá llegar a la Casa Blanca». Según apunta, se estima que para lograrlo se necesita entre el 35 y el 42% del voto hispano. Julio Cañero coincide en ese papel clave de los latinos, aunque puntualiza que en esta ocasión, incluso, se calcula que se requerirá «alrededor del 45%, y parece difícil que Donald Trump alcance estás cifras de apoyo entre la comunidad hispana». «El último presidente republicano que obtuvo más del 40% del voto latino fue George W Bush», recuerda el director del Instituto Franklin. Un 71% de los hispanos votó a Obama en 2012 Hace cuatro años, cuando Barack Obama derrotó a Mitt Romney, el voto latino fue en un 71% para el actual presidente y un 27% para el aspirante a quitarle el puesto, según las encuestas a pie de urna que se realizaron entonces. Ese porcentaje de apoyo hispano recibido por Obama no se lograba desde que en 1996 el marido de la ahora candidata demócrata, Bill Clinton, obtuvo un 72%. Aunque la ex secretaria de Estado mantenga una amplia ventaja sobre Trump en esta parte del electorado, el menor respaldo que tiene entre los más jóvenes es un motivo de preocupación para su equipo de campaña. De acuerdo con el estudio del Pew Research Center, solo apoyan a Hillary Clinton el 48% de los millennials hispanos, es decir, aquellos entre los 18 y los 35 años, que constituyen casi la mitad del total de los 27,3 millones de latinos con derecho a voto. Favorables a Trump son el 15%, mientras que el libertario Johnson y la verde Stein alcanzan hasta un 13% de respaldo cada uno en esa franja de población. Los cantantes latinos Jennifer López y Marc Anthony apoyan a Clinton en Miami- Efe En los millennials hispanos dispuestos a votar por Clinton, además, se aprecia un mayor porcentaje de voto motivado solo por el rechazo a Trump que el que hay entre los mayores de 35 años. Casi dos tercios de estos jóvenes con derecho a participar en las elecciones (el 64%) dice apoyar a la candidata demócrata porque están en contra del aspirante republicano, en lugar de hacerlo por estar convencidos de las virtudes propias de la antigua senadora. Otro de los factores que podría limitar el apoyo de los hispanos a Hillary Clinton es la abstención electoral que suele darse entre ellos, mayor que en otros sectores de población. El 69% de los votantes latinos registrados dicen estar «absolutamente seguros» de que acudirán a votar este mes de noviembre, frente al 77% que hacía esa afirmación ante los comicios de 2012, según el Pew Research Center. Esta caída en la intención de participar es más pronunciada entre los millennials hispanos, que pasan del 74% hace cuatro años al 62%. «El gran problema de este grupo es que suelen participar poco en las elecciones presidenciales y que además sus mayores números se concentran en estados claramente decantados por un candidato u otro», señala Julio Cañero. Es decir, para el director del Instituto Franklin, «su voto no es decisivo en los estados que están en disputa, como Arizona, Colorado, Florida o Nevada».
02-11-2016 | Fuente: abc.es
Los desconocidos candidatos a la Casa Blanca
La polarización de las elecciones en torno a los principales partidos, el Demócrata y el Republicano, y a sus respectivos candidatos presidenciales, sugiere que el sistema estadounidense no ofrece otras opciones al electorado. Nada más lejos de la realidad. Los electores que acudan a votar el 8 de noviembre, y los que ya lo están haciendo antes, mediante el llamado early voting (voto anticipado), se encontrarán con alternativas en la papeleta o en el prodecimiento electrónico, y no sólo para sus elecciones locales o estatales. Parten con escasas opciones en las encuestas y casi todos ellos son unos perfectos desconocidos. Gary Johnson (Partido Libertario) Es el único candidato alternativo a Hillary Clinton y Donald Trump que estuvo relativamente cerca de convertirse en la llamada tercera vía. De colarse en los debates presidenciales, para lo cual está estipulado que el aspirante necesita alcanzar previamente el 15% de intención de voto, como media de las principales encuestas. Una suerte de máxima no escrita. Johnson llegó a rondar el 10%/12% en algunos de esos sondeos. Pero quedó fuera de la única opción que le hubiera permitido influir de verdad en la elección. El Partido Libertario es la única formación que plantea de forma clara legalizar la marihuana De 63 años, exgobernador de Nuevo México (1995-2003) por el Partido Republicano pero nacido en Minot (Dakota del Norte), Johnson representa los grandes principios libertarios, una corriente que hunde sus raíces en el individualismo originario de los Estados Unidos, enemigo de cualquier atisbo de intervención del Estado. Su antiestatalismo le separa radicalmente de los demócratas, en especial su exigencia de menos impuestos. En la práctica, esa libertad individual entronca con la parte esencial del republicanismo, pero los libertarios no comulgan con el conservadurismo. Por ejemplo, es el único partido conocido que plantea abiertamente la legalización de la marihuana. Tampoco comparten la defensa republicana de la intervención militar de Estados Unidos en otros países. Su escasa querencia a las cuestiones de política exterior quedó probada recientemente cuando fue preguntado en televisión por su solución para la crisis de Alepo (Siria). Con cara de circunstancias, replicó: «¿Qué es Alepo?». Según los sondeos, Johnson estaría llevándose algo de voto de los dos grandes partidos, aunque cada vez con menos fuerza, a medida que se impone el voto útil hacia Clinton y Trump. El libertario comparece en la elección con William Weld, exgobernador de Massachusetts, como ticket o candidato a la vicepresidencia. Jill Stein (Partido Verde) Al igual que Johnson, repite como nominada a la presidencia de Estados Unidos. De 66 años, médico y profesora graduada en Harvard, es una reconocida ecologista y activista política. Stein ha optado también dos veces, sin suerte, al puesto de gobernadora de Massachusetts (2002 y 2010). Aunque es originaria de Chicago (Illinois). Se presenta acompañada de Ajamu Baraka como hipotético vicepresidente, un activista y profesor afroamericano que da clases en el Instituto de Estudios Políticos en Washington DC. Pese a su dilatada carrera basada en la contestación política, el peso en las encuestas de Jill Stein es mínimo. Apenas ha superado en momento alguno el 3% como media. A lo largo de su vida ha sido frecuente su presencia en llamativas protestas contra proyectos que a su entender suponían una agresión contra el medio ambiente. Defiende una economía basada en la comunidad, el feminismo, la democracia participativa, la justicia social y el respeto a la diversidad. Una parte de su discurso fue absorbido por el movimiento que impulsó Bernie Sanders durante las primarias demócratas. A pesar de sus mínimas opciones y de ser poco conocida a nivel nacional, Stein obtuvo hace cuatro años casi medio millón de votos. Comparte con Hillary Clinton la exclusividad de ser las únicas mujeres que han concurrido a la presidencia en la historia reciente. Aunque no en toda la historia. Victoria Woodhull (1872) y Gracie Allen (1940) fueron sus predecesoras. Otros candidatos El restos de candidatos son anecdóticos, movidos casi siempre por el deseo de ganar notoriedad Los demás aspirantes en la carrera son considerados anecdóticos, movidos generalmente por un interés personal de ganar notoriedad. Al contrario que los dos primeros, los que siguen a continuación no se presentan en todos los estados del país. Evan McMullin es director de Políticas para la Conferencia Republicana en la Cámara de Representantes y se dedica a las inversiones en el estado de Utah. Vinculado al republicanismo, su perfil es más conservador que el de Trump. Se le vincula con el movimiento contrario al magnate surgido dentro del Partido Republicano. Comparece como candidato independiente bajo el nombre de Better for America. Gloria Estela La Riva, una hispana de California, lidera el Partido Socialismo y Liberación/Paz y Libertad. Originaria de Nuevo México, ya concurrió por el mismo partido en 2008. Lawrence Kotlikoff se presenta como independiente por la opción Americans Elect. Es profesor de la Universidad de Boston. En Florida surge la figura de Roque De La Fuente, un empresario que comparece como candidato del Partido de la Reforma de Estados Unidos/American Delta Party. Finalmente, Darrel Castle, abogado de Tennessee, probará suerte con el Partido de la Constitución, como ya hiciera en 2008 como candidato a la vicepresidencia.
15-09-2016 | Fuente: abc.es
El doctor de Trump asegura que su paciente goza de una «salud excelente»
El candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, goza de una «salud excelente», ha anunciado su médico este jueves al detallar los resultados de su examen médico. Este anuncio se produce horas después de que el doctor de H illary Clinton, su rival demócrata a las elecciones presidenciales de noviembre, revelara que su paciente se encuentra en condiciones médicas para ser presidenta del país. La salud de ambos contendientes se ha convertido en tema de debate en la campaña, tras saberse que Clinton sufría Neumonía. Empatados en las encuestas La candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, y su rival, el republicano Donald Trump, están empatados en intención de voto a nivel nacional, según una encuesta publicada hoy por «The New York Times» y «CBS News». Si a la competencia entre ambos candidatos se añade la de los principales partidos minoritarios, el Partido Libertario (Gary Johnson) y el Partido Verde (Jill Stein), Clinton y Trump obtienen sendos 42 % de apoyo de eventuales votantes. En el caso de que solo se pregunte por Clinton y Trump a los encuestados que aseguran que tienen intención de votar el 8 de noviembre, el apoyo se reparte entre el 46 % para Clinton y el 44 % para Trump, dentro del margen de error del 3 %. Cuando se sondea a personas registradas para votar, Clinton aumenta su margen con un 46 % frente al 41 % de Trump.
25-07-2016 | Fuente: abc.es
Trump coge una amplia ventaja sobre Clinton para ser presidente tras la Convención Republicana
Operación remontada. Tras unas primeras encuestas en las que la virtual candidata demócrata, Hillary Clinton, superaba en 12 puntos a el candidato republicano, Donald Trump, se ha dado la vuelta a la tortilla. En las última encuesta publicada por la prestigiosa cadena CNN, Trump escala hasta ponerse seis puntos por delante de Clinton tras reforzar su imagen en la Convención Republicana y después de la filtración de los emails en el seno demócrata. En un enfrentamiento a cuatro, junto con los candidatos del Partido Liberario, Gary Johnson, y la candidata del Partido Verde, Jill Stein, Trump vencería en noviembre con el 44% de los votos. Clinton se quedaría a cinco puntos, con un 39%, mientras que Johnson obtendría un 9% de los votos y Stein el 3%. En un cara a cara entre Trump y Clinton el candidato republicano gana 48%-45%, una subida de hasta seis puntos con respecto a la última encuesta antes de la Convención Republicana. Trump sube como la espuma gracias al apoyo de los «independientes», según indica la encuesta de CNN. Un 43% de estos afirma estar más cerca de votar a Trump tras la Convención Republicana. Si antes tan sólo el 31% de los que se consideran votantes independientes, es decir, sin apego a ningún partido, hubiera votado a Trump, ahora son un 46%. El resto de candidatos pierden apoyo entre los votantes independientes. Clinton baja seis puntos, Johnson siete y Stein otros seis puntos. Las diferencias entre Clinton y Trump también se acentúan por sectores. Los votantes de raza blanca con estudios prefieren a la demócrata y los que no tienen estudios al republicano. Clinton ha subido cuatro puntos hasta el 44% de apoyo de los que tienen estudio universitario mientras que Trump ha subido once puntos entre los votantes blancos que no. Sube también la confianza en Trump en su manejo de la economía, el terrorismo y la política exterior. El candidato republiano aventaja ya en más de diez puntos a Clinton en los dos primeros aspectos, mientras que la candidata demócrata ha caído siete puntos hasta una confianza del 50% de los votantes en su manejo de la política exterior. La figura de Trump también se ha visto beneficiada. Un 46% de los votantes tienen una imagen positiva suya y por primera vez la mayoría de los estadounidenses, un 52%, cree que quiere ser presidente por el bien del país y no por el suyo (un 44% cree que Clinton se presenta para ayudar al país). También son más los que consideran a Trump honesto y de confianza y los que estarían orgullosos de tenerle como presidente, así como los que creen que está al día con los problemas de la gente. Además, un dato importante es que un 42% de los encuestados cree que Trump unirá al país, una subida de ocho puntos con respecto a antes de la Convención Republicana. A pesar de la subida en las encuestas la cadena CNN apunta que es la tónica habitual que el candidato republicano aumente su apoyo tras la Convención Republicana y que las encuestas a nivel nacional no enseñan con claridad la intención de voto estado por estado.
03-06-2016 | Fuente: abc.es
Las ajustadas elecciones de EE.UU.: Clinton, cuatro puntos por delante de Trump en un nuevo sondeo
La favorita para lograr la nominación presidencial demócrata Hillary Clinton saca cuatro puntos al virtual candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, según un nuevo sondeo electoral publicado hoy en Estados Unidos. A poco más de cinco meses de las elecciones del 8 de noviembre, Clinton obtiene un apoyo del 45 por ciento, según la encuesta, divulgada por la Universidad Quinnipiac (Connecticut, Estados Unidos) y elaborada del 24 al 30 de mayo. Trump consiguió el respaldo del 41 por ciento de los 1.561 votantes registrados que fueron entrevistados por los encuestadores. Si se toma en cuenta a candidatos de otros partidos (Gary Johnson, del Partido Libertario; y Jill Stein, del Partido Verde), la ventaja de la exsecretaria de Estado sobre el magnate neoyorquino se estrecha notablemente. En ese contexto, Clinton se mantiene en cabeza con el 40 por ciento, en tanto que Trump alcanza el 38 por ciento. Johnson y Stein cosechan un apoyo del 5 y el 3 por ciento, respectivamente. El sondeo, que tiene un margen de error del 2,5 por ciento, confirma también la impopularidad que comparten la ex primera dama y el empresario inmobiliario, como vienen reflejando las encuestas en la campaña electoral. Así, el 57 por ciento tiene una percepción «desfavorable» de Clinton, frente al 37 por ciento que expresa una opinión positiva sobre la candidata. El 59 por ciento percibe a Trump de manera «desfavorable», en contraste con el 34 por ciento que le ve de forma positiva. «Esta es una carrera muy ajustada que dividirá a demócratas y republicanos, jóvenes y viejos, votantes hispanos y negros, y maridos y esposas», ha afirmado el subdirector de encuestas de la Universidad Quinnipiac, Tim Malloy. «A los votantes estadounidenses no les gusta ninguno de los dos favoritos. La cuestión sería quién nos disgusta menos», ha agregado Malloy. Trump es el candidato oficioso republicano a la Casa Blanca, pues se quedó hace semanas sin rival en las elecciones primarias de la formación, a la espera de que la Convención Nacional del partido le designe oficialmente como nominado en julio en Cleveland (Ohio). Se espera que Clinton, quien compite con el senador Bernie Sanders por la nominación demócrata, logre los 2.383 delegados necesarios para adjudicarse la candidatura presidencial en las votaciones primarias del próximo martes en seis estados. Esos delegados elegirán oficialmente a la exsecretaria de Estado en la Convención Nacional que el Partido Demócrata celebrará en julio en Filadelfia (Pensilvania). El ganador de las elecciones de noviembre reemplazará en la Casa Blanca al demócrata Barack Obama, primer presidente negro de la historia de Estados Unidos.