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Noticias de partido verde

16-07-2018 | Fuente: abc.es
Una exministra británica pide un nuevo referéndum sobre el Brexit
La exministra de Educación británica Justine Greening ha pedido este lunes la celebración de un segundo referéndum sobre el Brexit y ha calificado el plan de Chequers de la primera ministra británica, Theresa May, como «una chapuza». En un artículo publicado hoy en el diario «The Times», Greening dice que el acuerdo sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea remitido la pasada semana por el Ejecutivo británico a Bruselas «contiene lo peor de ambos mundos». Para la exministra, que dimitió de su cargo el pasado enero, la decisión final debería ser «devuelta a la gente» y estar fuera de las manos de «políticos bloqueados». Greening considera que fuera de eso solo quedan tres opciones: el acuerdo de May, continuar en la Unión Europea o cortar con el bloque comunitario sin ningún acuerdo. El nuevo plebiscito que propone la política conservadora debería «ofrecer una primera y segunda votación de preferencia para que se pueda alcanzar un consenso». Asimismo, señala que «el estancamiento parlamentario arriesga un voto de desconfianza y, lo que es peor, un gobierno de Corbyn, lo que sería desastroso para la economía». Tanto la primera ministra como el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, han descartado que se vaya a realizar una segunda votación. Mientras tanto, agrupaciones como «People's vote» (El voto del pueblo) también exigen al Gobierno la oportunidad de votar en una consulta acerca de si aceptan o no el acuerdo sobre el Brexit que alcance la primera ministra con Bruselas. Entre los partidarios de la campaña se encuentran la parlamentaria conservadora Anna Soubry, la laborista Chuka Umunna, la del Partido Verde Caroline Lucas y la diputada del partido Liberal Demócrata Layla Moran. Justine Greening abandonó su cargo como responsable de la cartera de Educación a comienzos de este año, en una reestructuración del gabinete de May, después de rechazar ocupar el puesto de ministra de Trabajo y Pensiones. Tras reunirse con la primera ministra, Greening aseguró que continuar defendiendo la «movilidad social» en la educación estaba por encima de su «carrera ministerial».
18-06-2018 | Fuente: abc.es
Manifiesto de rebeldía política
Colombia demostró ayer una gran rebeldía política. Porque, contra lo que es habitual en nuestros días, las candidaturas de Duque y Petro ofrecían programas indiscutiblemente diferentes. En un tiempo en que tantos políticos dicen que la ideología es un concepto caduco, estas elecciones han demostrado exactamente lo contrario porque ofrecían futuros que al menos, parcialmente, son excluyentes. Ésta ha sido la primera elección en Colombia en que había una posibilidad real de que ganara la izquierda dura. En 2010 ya hubo un candidato izquierdista, que no tenía su origen en el binomio que durante décadas marcó la política colombiana: Partido Liberal y Partido Conservador. Fue Antanas Mockus, candidato del Partido Verde, que logró el 27,5 por ciento de los votos Frente al 69 por ciento de Juan Manuel Santos, entonces el candidato del uribismo. La situación ahora es muy distinta. A lo largo de la última semana los sondeos de difusión restringida anunciaban una victoria del candidato derechista, Duque, con una tendencia regresiva frente al candidato de la izquierda con una tendencia al alza y un notable 9 por ciento de intención para el voto en blanco, la opción favorecida por los seguidores de Compromiso Ciudadano, el partido de Sergio Fajardo que reivindicó en la primera vuelta ser un candidato de centro aunque sus compañías políticas indiquen lo contrario. El resultado de ayer permite afirmar que el populismo vuelve a estar a las puertas del poder en Colombia. Ya lo estuvo en las elecciones presidenciales de 1970, en las que el ex dictador Gustavo Rojas Pinilla, fundador de la Alianza Nacional Popular fue derrotado por sólo 63.500 votos por el conservador Misael Pastrana. El general Rojas Pinilla no reconoció el resultado, como tantas veces ocurre con la izquierda. Durante ese mandato 1970-1974, Pastrana tuvo el desafío de frenar el auge de la ANAPO que el general había dejado en manos de su hija. El reto era inmenso, pero en las elecciones de 1974 se impuso el liberal Alfonso López frente al conservador Álvaro Gómez, con la ANAPO relegada a tercer lugar con un 9,5 por ciento de los votos. La formación de los Rojas se acabó uniendo a los reinsertados de la Guerrilla M-19 a la que pertenecía Gustavo Petro. El gran reto que afronta ahora Iván Duque es cómo frenar la victoria de la izquierda populista dentro de cuatro años. Con un alto respaldo popular y siendo senador por derecho propio, Petro podría presentarse como una alternativa mucho más moderada que lo que la realidad indica. Por eso el reto de Iván Duque es frenar el populismo para 2022 como Misael Pastrana lo frenó en 1974. Y para ello tiene que cumplir una de sus promesas electorales: acabar con «la mermelada». Tradicionalmente se llamaba «mermelada» a los puestos de trabajo que conseguían los congresistas en la Presidencia o en ministerios para su clientela electoral. Pero con los años se ha convertido en algo mucho más perverso. Hoy son contratos de obras de infraestructura por valor de miles de millones de euros que acaban costando mucho menos que la partida de presupuesto asignada. Vía por la que se han enriquecido muchos congresistas que exhiben impúdicamente sus lujosos apartamentos del Norte de Bogotá en las revistas del corazón. Iván Duque no necesita ninguna mayoría parlamentaria ni reforma legal para acabar con esa vergüenza. Basta con que él y su ministro de Hacienda se comprometan a no negociar jamás ese tipo de partidas con los congresistas. Y si así es, habrán incapacitado la munición política más efectiva del ex guerrillero Gustavo Petro y su gente.
12-03-2018 | Fuente: abc.es
Colombia da un cambio a su Congreso y dibuja el futuro de las presidenciales
Con el escrutinio de votos prácticamente finalizado, la noticia principal no provenía de la nueva conformación del Congreso colombiano, sino el nuevo panorama electoral que se presenta ahora que ya hay una perspectiva más despejada de cómo se puede plantear la primera vuelta presidencial del próximo 27 de mayo. Titulares no faltaron. Iván Duque, gran ganador de la consulta de la coalición de derecha con 4.025.902 de los 5.944.604 votos depositados, nombró a Marta Lucía Ramírez como su fórmula vicepresidencial, cargo que ella asume tras recibir 1.534.868 votos. De esta forma, la tarea que tienen entre manos es lograr nuevas alianzas que les permitan ganar la presidencia en la primera vuelta, como dijeron que será su nueva meta. Con esta fórmula ganó igualmente el expresidente y hoy senador más votado, Álvaro Uribe Vélez. Por su parte, Sergio Fajardo, candidato independiente, de centro y apoyado por la Coalición Colombia (Partido Verde, que obtuvo 18 escaños, y Polo Democrático, con 6 escaños) anunció que abre las puertas a una alianza con el candidato presidencial del Partido Liberal, Humberto de la Calle, quien fue cabeza de las negociaciones del Acuerdo de paz con las Farc y hoy está entre los candidatos presidenciales menos fuertes. Con todo, cuenta con buen respaldo en el nuevo Congreso gracias a que el liberalismo se ubicó como el segundo más votado en la jornada, lo que se traduce en 49 escaños. Aunque la intención de Gustavo Petro, claro triunfador de la consulta de la izquierda (obtuvo 2.842.539 votos), es formar otra gran coalición de centro izquierda para enfrentar a la de derechas, Fajardo cerró esa posibilidad con una sentencia clara: «No estamos con la polarización», en línea con su discurso de unidad que varios sectores han criticado como blando y por el que le adjudican estar perdiendo terreno en las presidenciales, cayendo al tercer lugar en las encuestas. Cabe recordar que ya Humberto de la Calle había descartado cualquier alianza con Petro y los partidos minoritarios de izquierda, lo que hace menos probable esta coalición para la primera vuelta presidencial. Pero más allá del portazo recibido, Petro quedó satisfecho, pues se confirmó como otro de los grandes ganadores del día. Además, la consulta de la izquierda recibió 3.356.595 votos, una cifra que aunque sea insuficiente para pasar a la segunda vuelta presidencial resulta significativa para la izquierda colombiana, tradicionalmente fragmentada. Ese potencial electorado lo obliga a buscar alianzas que se traduzcan en votos para la primera vuelta, cosa que le costará tras las decisiones de Fajardo y De la Calle. Ese trago amargo lo pasó con otro logro del día: su Coalición Lista de la Decencia, que recoge minorías de izquierda y movimientos alternativos, logró pasar el umbral y obtener seis escaños, ganando espacio cuando se daba por hecho que no lograría el umbral mínimo. La hora del ajedrez Las consultas movieron no solo el ajedrez político sino a 9.315.217 colombianos, convirtiéndose en un éxito. Seguramente allí radica el motivo del aumento en la votación para el Congreso: la abstención pasó del 56% al 53% para el Senado (2.901.939 votos más), y del 56% al 52,4% para la Cámara (3.040.996 votas adicionales). El total de votos válidos, con el 98,6% escrutado, era de 15.255.102, a los que se suma 833.845 en blanco, lo que contradice las proyecciones que le daban al voto en blanco un número mayor. Así, perdieron las cábalas y encuestas pues tanto el abstencionismo como el voto en blanco fueron menores. Aunque entraron nuevas fuerzas al Congreso, lo que supone una renovación parcial y cierta evolución en el mapa político nacional, los cambios no fueron drásticos. Los cinco partidos más votados fueron, en su orden: Centro Democrático (51 escaños), Partido Liberal (49 escaños), Cambio Radical (46 escaños), Partido de la U, principal perdedor (39 escaños, perdió 7 en el Senado), y Partido Conservador (36 escaños). Las fuerzas independientes o partidos menores crecieron o se mantuvieron: la Alianza Verde aumentó a 18 escaños, el Polo Democrático Alternativo logró pasar el temido umbral y obtener 6, y el nuevo partido petrista o «de la decencia» fue la gran sorpresa del día al lograr no solo superar el umbral sino quedarse con otros 6, cifra igual a la de su opositor dentro de la izquierda, el Polo Democrático. Todos estos resultados pronostican un Congreso mayoritariamente de centro derecha, al sumar a Centro Democrático, Cambio Radical, Partido Conservador, partido Mira y Opción Ciudadana, para un total de 138 escaños. En el centro y centro izquierda quedan como potenciales aliados el Partido Liberal y la Alianza por Colombia (Verdes, Polo Democrático), que sumados tienen 73 escaños, a los que se agregarían algunos del Partido de la U, que se calcula que repartirá sus intereses entre Cambio Radical, del candidato presidencial Germán Vargas Lleras, y este grupo de centro izquierda. Por su parte la izquierda, si se suman alegremente las escaños de las Farc con las de los decentes, no alcanzan a 20. La jornada Colombia es un país madrugador. Y ayer no fue la excepción. A las ocho de la mañana abrieron sus puertas los 11.229 puntos de votación en todo el país, con un total de 103.345 mesas habilitadas, a la fecha la mayor cantidad en la historia electoral colombiana. A esa hora ya había votantes haciendo fila para entrar y cumplir con su obligación ciudadana, aunque en el país el voto no es obligatorio. La jornada electoral marcó varios hitos: fue la primera vez en más de 55 años en que la guerrilla de las Farc no amenazó o interrumpió el proceso electoral. Por el contrario, sus 8.572 desmovilizados pudieron elegir, la mayoría de ellos votando por primera vez con cédula nueva en mano. Por su parte ?Iván Márquez?, uno de los líderes del nuevo partido de la Farc y cabeza de lista para el Senado, en 30 años no había entrado a un puesto electoral de forma tan pacífica como lo hizo en esta oportunidad. En otro hecho sin precedentes, la jornada avanzó sin contratiempos de orden público para quedar como las primeras elecciones en más de 60 años sin violencia ni agresiones. Es la primera vez en décadas en que no fue asesinado ningún candidato. Lo que sí generó problemas a medio día y pate de la tarde fue que en algunas mesas de Medellín, Cali, Bucaramanga y Bogotá se acabaron las tarjetas para votar las consultas, especialmente la de la derecha, lo que generó protestas. Aunque la Registraduría Nacional trató de resolver el impasse y al final del día los votantes pudieron marcar a su candidato de coalición preferido, la verdad es que el hecho deja un gran cuestionamiento sobre las autoridades electorales y al gobierno por esta falla logística y la tensión que generó. Lo realmente engorroso del día fue el tarjetón electoral, un verdadero desafío para los electores pues se presentaron 2.737 candidatos para ocupar los 280 escaños que tendrá el Congreso el próximo 20 de julio. El aumento en 12 escaños resulta de los 10 que recibirá la Farc, como parte de los Acuerdos de La Habana, y dos más destinados, por primera vez en la historia, al candidato presidencial que en la segunda vuelta pierda: uno en el Senado, para el candidato, y otro en la Cámara de Representantes para su fórmula vicepresidencial. Se confirma así una tímida renovación del Congreso, que hoy solo cuenta con un 19% de favorabilidad, además de ser ampliamente rechazado y cuestionado por corrupto y refractario a una verdadera renovación de sus cuadros. Con este panorama, la campaña presidencial prende motores esta semana, crucial para definir alianzas y mejores estrategias de cara al 27 de mayo, fecha para la primera vuelta.
15-02-2018 | Fuente: abc.es
Australia prohíbe que los ministros tengan relaciones sexuales con sus subalternos
El primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull, anunció este jueves que ha prohibido las relaciones sexuales de ministros con subalternos, una medida que surge tras el escándalo protagonizado por el viceprimer ministro, Barnaby Joyce. "Hoy añadí a las normas (ministeriales) una disposición clara e inequívoca: los ministros, sin importar si son casados o solteros, no pueden mantener relaciones sexuales con el personal. Hacerlo constituirá una violación a las normas", dijo el gobernante, líder del Partido Liberal. "No estoy aquí para predicar moral", añadió el mandatario a los periodistas en Camberra, al aclarar que hay que "reconocer que es inaceptable en 2018 que los ministros tengan relaciones sexuales con alguien que trabaja para él". Turnbull opinó que Joyce cometió "un error de juicio contraproducente", en relación al romance que mantiene con su exasesora de prensa Vikki Campion, con quien espera un bebé, y que destapó la prensa la semana pasada. Joyce, líder del Partido Nacional, aliado tradicional del Partido Liberal, se separó en 2017 de Natalie Abberfield, con quien se casó en 1993 y tiene cuatro hijos, y fue uno de los defensores de los valores de la familia durante la campaña para la legalización de matrimonios entre personas del mismo sexo el año pasado. La forma en la que de Joyce, de 50 años, ha llevado su relación con Campion, de 33 años, y la ruptura de su matrimonio ha sido cuestionada por algunos miembros del Partido Nacional por haber dañado la imagen de una formación que representa al sector conservador y rural. El Senado australiano aprobó hoy una moción simbólica, apoyada por los opositores Partido Laborista y Partido Verde, que pide la renuncia de Joyce.
19-09-2017 | Fuente: abc.es
Claudia López, candidata presidencial de Colombia: «El futuro para el país no es escoger entre Santos y Uribe»
Claudia López Hernández (Bogotá, 1970) es actualmente senadora y candidata presidencial del Partido Verde de Colombia. Desde que estaba en la universidad empezó a movilizarse como ciudadana, luego fue periodista y hace 20 años trabaja en temas de administración pública. Desde hace tres años forma parte del Congreso, lugar que ella describe como «desagradable». Dice que viene de un proyecto político de centro-izquierda, que busca más un centro que una izquierda. Quiere ser la presidenta de Colombia porque en ese poder «está el epicentro de la corrupción política en Colombia. Busca la inclusión social, frenar la corrupción atacando la política tradicional y construir un proyecto que tenga trascendencia en el tiempo. Lo que más suena de Colombia es el debate que hay entre los presidentes Santos y Uribe. ¿Dónde podemos ubicarla a usted? Con ninguno de los dos. El futuro para el país no es escoger entre Santos y Uribe, el futuro de Colombia está en salir de ellos, quienes tienen una disputa alrededor de la paz pero que están en todo lo que hemos visto en temas y escándalos de corrupción. Lo que el país ha puesto en evidencia es que son igualitos para robar: ambos le recibieron sobornos de Odebrecht, en sus campañas hubo financiación ilegal. En el escándalo Reficar, el mayor en la historia de Colombia después de Odebrecht, de casi 3.400 millones de euros, están metidos ambos gobiernos. Entonces, yo creo que el futuro de Colombia no está en es escoger entre ellos, el futuro de Colombia es, mediante el voto, derrotarlos y traer una coalición ciudadana, independiente, de centro. ¿Qué opina del Congreso de la FARC y su nuevo partido político? Yo no tengo ninguna relación con el nuevo partido político de la FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia), ni tengo interés ni coincidencia para hacer política con ellos. Apoyé el proceso de paz porque creo que es necesario para Colombia y en particular para los más humildes, los de la Colombia rural, quienes han sido brutalmente victimizados por la FARC. Uno de los costos del acuerdo es el de hacer política; a unos les duele más, a unos les duele menos. La FARC se declaró como un partido marxista, comunista, revolucionario y socialista, con lo cual no tengo ninguna coincidencia ideológica, pero prefiero que hagan política a que hagan la guerra. Prefiero que hagan política a que hagan la guerra ¿Qué le motivó a presentar su candidatura a la presidencia? Ser una colombiana común, de clase media, preparada, que ha estudiado cuáles pueden ser las soluciones a lo que yo creo que son los 4 cuellos de botella que tiene Colombia y tenemos que afrontar como generación para poder desarrollar todo el potencial del país: El primero, la guerra. Yo creo que una Colombia sin FARC es una Colombia bendecida que tiene muchas más oportunidades y, si logramos concretar el proceso con el ELN (Ejército de Liberación Nacional), vamos a cerrar el ciclo del conflicto armado colombiano y eso va a ser una bendición para la generación que lo pueda disfrutar. El segundo es la corrupción, la cual le está robando a Colombia hoy más de 14.000 millones de euros al año según la Contraloría General de la Nación; eso equivale a aproximadamente 7 puntos del PIB nacional al año. En tercer lugar, Colombia no tiene una economía moderna. Tenemos una economía que exporta bienes básicos, donde la gente todavía se enriquece o por rentas de poder o por rentas del suelo, sin grandes innovaciones ni competitividad o productividad. El cuarto cuello de botella es la inequidad. Colombia es segundo en el nivel de desigualdad en América Latina y está dentro de los 8 países más inequitativos del mundo. Las consecuencias de esto es que genera muchas tensiones políticas, hay gente que vive en la exclusión como si fuera el siglo XVIII mientras otros más afortunados, gracias a la educación y demás, estamos en el siglo XXI. Nuestro propósito es crear una coalición con una visión moderna de Colombia frente a estos desafíos, que esté comprometida con la paz, con gente de carácter y de visión para combatir la corrupción, modernizar la economía y construir equidad. Después de la guerra, la clase política es el peor cáncer que tiene Colombia hoy. Y así como a los ilegales teníamos que presionarlos militarmente para obligarlos a hacer una negociación de desmovilización seria, a la clase política corrupta y tradicional tenemos que enfrentarla y derrotarlas en las urnas para cambiar Colombia. Yo he demostrado tener el carácter y la independencia que se necesita para enfrentarlos. ¿Cómo ha sido su paso por la política? Yo llevo tres años en política pero toda la vida he sido una ciudadana muy activa. Los mecanismos de participación ciudadana son precisamente que la política no dependa solamente de los políticos electos representativos sino que los ciudadanos también tengamos mecanismos propios de participación política en caso de que se bloqueen las instituciones. En estos tres años en el Congreso me bloquearon sistemáticamente las iniciativas de lucha contra la corrupción, de límite al poder, de contratación transparente, de manejo del presupuesto público, de limitar el poder de los políticos, de ponerlos a rendir cuentas. Lo rechazaron todo y por eso yo salí a recoger firmas para hacer una consulta y como ciudadanos votar esos mandatos anticorrupción. La respuesta fue contundente: 4 millones y medio de colombianos firmaron para pedirle al Estado que los deje ir a votar el año que viene esos 7 mandatos anticorrupción que la clase política no ha querido adoptar. Después de la guerra, la clase política es el peor cáncer que tiene Colombia ¿Cómo están luchando contra la corrupción en el resto de latinoamérica? ¿Tiene algún referente internacional? Precisamente eso está pasando en Guatemala, donde ha habido toda una movilización ciudadana para respaldar la Comisión Internacional Contra la Impunidad para que puedan luchar contra la corrupción. Ya procesaron al expresidente y tal vez vayan a procesar al presidente actual; hay muchos ministros y empresarios que se creían intocables. El escándalo de Odebrecht ha sacado a miles de latinoamericanos a las calles en Brasil, Perú y República Dominicana, repudiando la corrupción que hay. En Colombia no ha habido una marcha multitudinaria pero cuatro millones de colombianos firmaron, que es otra manera de politizarse. Colombia está en un momento de grandes oportunidades pero también de enorme dificultad: en este momento tenemos la política y la justicia corrompidas. Los colombianos desde donde estén tienen que entender que mientras más de la mitad de los ciudadanos sigan con la abstención, la clase política corrupta va a seguir eligiéndose con muy pocos votos que puede comprar. Si queremos romper ese círculo vicioso tenemos que meterle mayorías ciudadanas a las elecciones para que los políticos corruptos no sean capaces de comprar a una minoría. Eso es lo que estamos tratando de movilizar en Colombia en este instante.
13-07-2017 | Fuente: elpais.com
Una rebelión dentro del Partido Verde llama a romper con el PRI en 2018
Diputados y alcaldes firman un desplegado para romper una alianza de 14 años e independizarse del tricolor en las elecciones del próximo
16-06-2017 | Fuente: elpais.com
Quintana Roo elimina el fuero dos semanas después de la captura de Borge
Dos diputados del Partido Verde, que aupó al exgobernador acusado de corrupción, votan en contra de la moción que retira los privilegios de los funcionarios públicos ante la ley
16-03-2017 | Fuente: abc.es
Elecciones en Holanda: las posibles coaliciones
Nunca un solo partido ha logrado los 76 escaños que suponen la mayoría parlamentaria en Holanda. El sistema electoral proporcional de distrito único permite que la Cámara baja del país esté ampliamente fragmentada. Por ello, aunque el partido liberal VVD del primer ministro holandés, Mark Rutte, haya ganado las elecciones de Holanda con 33 escaños, necesitará formar una coalición si quiere gobernar. Coalición de centro-derecha Los resultados de las elecciones generales neerlandesas abren la puerta a la formación de un Gobierno de coalición de centro-derecha. Los diputados del VVD, 33 escaños, junto con los 19 que ha logrado Llamada Democristiana (CDU) y los otros 19 de los centristas de Demócratas 66 (D66), darían lugar a un Ejecutivo en minoría con 71 apoyos parlamentarios. El primer ministro ya adelantó durante un debate electoral radiofónico que los socios de coalición que tiene en mente son D66 y CDA. El líder de D66, Alexander Pechtold, también apostó durante la campaña por un gobierno progresista «de centro» formado con los liberales y los democristianos. Para superar los 76 parlamentarios que proporcionan la mayoría absoluta en una Cámara Baja con 150 miembros, Rutte podría recurrir a los 9 escaños de los laboristas (PvdA), sus socios de Gobierno en la pasada legislatura. Sin embargo, queda por ver si el PvdA está dispuesto a volver a pactar con los liberales de derechas del VVD tras cuatro años y medio de alianza y la pérdida de 29 escaños en estos comicios. Su líder, Lodewijk Asscher, dio un discurso tras la publicación de los sondeos a pie de urna en el que reconoció la derrota de su partido y, entre lágrimas, aseguró que seguirá siendo líder de su formación y que luchará «por una economía justa y una sociedad decente» en Holanda. Coalición de derecha Pese a los 20 escaños del Partido de la Libertad, la mayoría de formaciones políticas ya manifestaron durante la campaña electoral su negativa a pactar con el ultraderechista y eurófobo Geert Wilders. De hecho, Rutte aseguró durante las semanas previas a los comicios que la probabilidad de gobernar junto a Wilders «no es 0,1, sino cero». Aun así, el líder xenófobo, que entre 2010 y 2012 actuó como apoyo externo del primer Gobierno liderado por Rutte, llegó a exigir «un puesto en la futura coalición» y argumentó en su favor haber ganado cinco escaños, frente a las pérdidas del VVD con respecto a los anteriores comicios. Lo cierto es que es poco probable una coalición de derecha liderada por Wilders. Coalición de izquierda Tampoco parece probable una alianza entre las fuerzas de izquierda, pese al ascenso del partido verde Groenlinks, que ha pasado de los 4 hasta los 14 asientos en el Parlamento neerlandés. El apoyo de los 14 diputados pertenecientes al Partido Socialista (PS) resultaría insuficiente, si bien su líder, Emile Roemer, pidió a los demás partidos de izquierda «no ir detrás de la derecha» y aseguró que resultará «emocionante» conocer el color del futuro Ejecutivo. Además, una coalición de este espectro político requeriría de un pacto entre seis o más partidos: la asociación de los verdes, socialistas, socialdemócratas y socioliberales del D66 dan una suma de apenas 56 escaños, por lo que tendrían que lograr el apoyo de un gran partido, como el centrista CDA, que dejaría la coalición en 75 apoyos y la necesidad de unirse a otros partido de izquierda minoritario.
15-03-2017 | Fuente: abc.es
Clara victoria del liberal Rutte sobre la ultraderecha de Wilders en Holanda
El partido liberal VVD del primer ministro holandés, Mark Rutte, ha ganado las elecciones generales celebradas el miércoles en Holanda al lograr 33 escaños, según los resultados oficiales con más del 94,3% de los votos escrutados. Eso sí, se queda muy alejado de los 76 necesarios para conformar Gobierno, lo que le obligará a formar una coalición para poder liderar el Ejecutivo. En el otro lado, el Partido Por la Libertad (PVV) del ultraderechista Geert Wilders ha obtenido 19 escaños, empatado en la segunda posición con los democristianos de la CDA y los centristas de D66. Los resultados oficiales desmienten lo apuntado en los últimos meses por distintos sondeos que situaban al PVV de Wilders como la fuerza más votada.  Rutte, líder de la formación liberal de derechas VVD, pierde nueve escaños, mientras que Wilders obtiene cuatro más que los conseguidos en las anteriores elecciones.  Esta merma en los resultados, según explicaron varios analistas a Efe, es a tribuible a la impopularidad de las medidas de austeridad impuestas por Rutte en los últimos años.  El PvdA cae 29 escaños, y firma su desastre electoralLos grandes perdedores de estas elecciones son los laboristas del PvdA, que forman parte de la coalición que gobierna en la actualidad junto con el VVD, que se dejan hasta 29 escaños y se quedan con tan solo 9 diputados.  Los grandes beneficiados, por el contrario, son los verdes de GroenLinks, un partido que hasta hora tenía tan solo cuatro diputados, pero que en estas elecciones sube hasta los 15. El partido antirracista DENK entraría por primera vez en el Parlamento con una representación de tres diputados.  Los líderes de la mayoría de los partidos políticos organizaron eventos anoche para seguir los resultados electorales junto a sus miembros y seguidores.  Sin embargo, Wilders se quedó encerrado la mayor parte de la noche en su oficina del Parlamento a la espera de los resultados oficiales, y salió pasadas la 01.00 hora local (00.00 GMT) para reconocer su derrota. Victoria «al populismo equivocado» La participación ha aumentado bastante en estos comicios, con un 82 % frente al 74,6 % de las elecciones precedentes. Rutte celebró en un discurso en La Haya haber derrotado al «populismo equivocado» del ultraderechista Geert Wilders. «¡Qué noche! Pedimos que se le parara. Paradlo. Hemos parado el populismo equivocado», aplaudió el candidato del VVD. Un eufórico Rutte mostró su deseo de «volver a unir Holanda» y, en referencia al ultraderechista y eurófobo Geert Wilders, aseguró que el país «sigue siendo proeuropeo». «En una campaña, es inevitable que salgan a la luz las diferencias, pero ahora es importante unir de nuevo al país y formar un Gobierno estable para los próximos cuatro años», dijo el primer ministro en su primera comparecencia tras conocerse los sondeos a pie de urna. Wilders reconoció su derrota, aunque se declaró «ganador de cuatro escaños más» que en las pasadas elecciones. El político neerlandés llegó a exigir «un puesto en la futura coalición» de Gobierno, si bien la mayoría de partidos han descartado durante la campaña incluirlo en un hipotético Ejecutivo. «Esto es una primavera patriótica. Yo soy un luchador y no un populista. Nuestra influencia es grande», añadió el líder del Partido de la Libertad (PVV). Agregó que prefiere gobernar, pero señaló que está «dispuesto a hacer una fuerte oposición» en Holanda. Paso a una coalición de centro-derecha Los resultados de las elecciones generales neerlandesas abren la puerta a la formación de un Gobierno de coalición de centro-derecha. Los diputados del VVD, junto con los 19 que han logrado tanto Llamada Democristiana (CDU) como los centristas de Demócratas 66 (D66), darían lugar a un Ejecutivo en minoría con 71 apoyos parlamentarios. El primer ministro ya adelantó durante un debate electoral radiofónico que los socios de coalición que tiene en mente son D66 y CDA. El líder de D66, Alexander Pechtold, también apostó durante la campaña por un gobierno progresista «de centro» formado con los liberales y los democristianos. Para superar los 76 parlamentarios que proporcionan la mayoría absoluta en una Cámara Baja con 150 miembros, Rutte podría recurrir a los 9 escaños de los laboristas (PvdA), sus socios de Gobierno en la pasada legislatura. Sin embargo, queda por ver si el PvdA está dispuesto a volver a pactar con los liberales de derechas del VVD tras cuatro años y medio de alianza y la pérdida de 29 escaños en estos comicios. Su líder, Lodewijk Asscher, dio un discurso tras la publicación de los sondeos a pie de urna en el que reconoció la derrota de su partido y, entre lágrimas, aseguró que seguirá siendo líder de su formación y que luchará "por una economía justa y una sociedad decente" en Holanda. Pese a los 20 escaños del Partido de la Libertad, la mayoría de formaciones políticas ya manifestaron durante la campaña electoral su negativa a pactar con el ultraderechista y eurófobo Geert Wilders. De hecho, Rutte aseguró durante las semanas previas a los comicios que la probabilidad de gobernar junto a Wilders "no es 0,1, sino cero". Aun así, el líder xenófobo, que entre 2010 y 2012 actuó como apoyo externo del primer Gobierno liderado por Rutte, llegó a exigir "un puesto en la futura coalición" y argumentó en su favor haber ganado cinco escaños, frente a las pérdidas del VVD con respecto a los anteriores comicios. Tampoco parece probable una alianza entre las fuerzas de izquierda, pese al ascenso del partido verde Groenlinks, que ha pasado de los 4 hasta los 14 asientos en el Parlamento neerlandés. El apoyo de los 14 diputados pertenecientes al Partido Socialista (PS) resultaría insuficiente, si bien su líder, Emile Roemer, pidió a los demás partidos de izquierda «no ir detrás de la derecha» y aseguró que resultará «emocionante» conocer el color del futuro Ejecutivo. Participación histórica La jornada electoral se desarrolló sin grandes incidentes, aunque algunos centros de votación tuvieron que recurrir a cabinas adicionales ante la gran afluencia de votantes. Además, varias páginas web como Kieskompas, Prodemos o Stemwijzer, que publican información detallada sobre los programas políticos y ofrecen a los votantes someterse a un test online para elegir a su partido, fueron blanco de ataques cibernéticos a lo largo de la jornada. La agencia neerlandesa ANP informó de que las páginas quedaron afectadas por los ataques DDoS, que envían al mismo tiempo múltiples solicitudes de información para sobrecargar y desconectar las webs.  El Centro Nacional de Seguridad Cibernético (CNSC), junto con numerosos técnicos especialistas, trataron de detener los ataques que, según ANP, procedían del extranjero.   El recuento de los votos en estas elecciones se está llevando a cabo manualmente debido al miedo de las autoridades a un intento de países terceros, en particular Rusia, de influir en los resultados electorales. EFE
14-03-2017 | Fuente: abc.es
El liberal Rutte parte como favorito al adoptar el lenguaje de los populistas
Los holandeses acuden este miércoles a unas elecciones generales en un clima político de extraordinaria agitación interior y exterior, con un igualado pulso entre el primer ministro Mark Rutte y el antieuropeísta y derechista Geert Wilders, y bajo la angustiada mirada de unos vecinos temerosos del auge de partidos que cuestionan la inmigración como el propio futuro de la Unión Europa. El grave conflicto que ha estallado entre La Haya y Ankara y por los intentos del presidente turco de hacer campaña entre los inmigrantes en Holanda ha hecho más visible el problema que ha marcado toda la campaña y que es la inmigración musulmana y la profunda insatisfacción en la sociedad holandesa por los efectos sociales y culturales de la misma. Holanda, uno de los países pioneros y modélicos en la tolerancia, una generosísima red asistencial universal para todo inmigrante y la propia multiculturalidad, es hoy pionero en la reacción opuesta que exige una profunda revisión de todo el sistema que lideró. En la calle, hasta los más fieros adversarios de Wilders piden cambios. Y muchos dicen que solo le votarán para dar una lección a los demás. El líder derechista y antieuropeísta ha encabezado por ello los sondeos en las pasadas semanas y llegó a tener una considerable ventaja sobre Rutte. Sin embargo, este ha sabido remontar y ponerse por delante. En parte porque ha adoptado parte de los objetivos y el lenguaje del propio Wilders. En eso le ha seguido una mayoría del Parlamento y, salvo en el caso de los Verdes y el izquierdismo, es un hecho que Wilders ha marcado la agenda y el mensaje en la política holandesa como nadie. De lo que paradójicamente podría beneficiarse ahora Rutte por su presencia masiva en los medios en los momentos de crisis intensa de los pasados días. En los que ha mostrado una posición de firmeza incondicional ante la actitud de Erdogan que, en eso hay unidad nacional plena, los holandeses consideran provocadora e intolerable. Todos los demás partidos holandeses han anunciado que no pactarán jamás con Geert WildersPese a ello nadie puede descartar que Geert Wilders gane estas elecciones. Porque nadie sabe cómo van a reaccionar los holandeses a lo sucedido estos días pero sobre todo al hartazgo profundo hacia el sistema, hacia los partidos tradicionales y hacia la política de la UE. A todo lo que ha hecho de la muy tolerante y antaño manejable Holanda uno de los huesos duros y de las sociedades más críticas hacia la UE. Los asesinatos de Pym Fortuyn y de Theo Van Gogh han hecho de esta sociedad una de las más consecuentes de las amenazas de intolerancia importada. Mucho más frescas están las imágenes de las manifestaciones de pasados días de inmigrantes turcos en defensa de un ministro que llamaba nazi a Holanda. En caso de que Wilders ganara se escenificaría lo que sucede en el debate político en toda Europa. Y que políticamente se plasmará con mucha probabilidad en Francia, donde se celebrarán la aproximas elecciones, las presidenciales, con primera ronda el 23 de abril. La Europa de Bruselas, los gobiernos y los partidos tradicionales parten de que una «unidad de todos los franceses anti Le Pen» evitarán que en la segunda ronda el 7 de mayo gane la candidata del Frente Nacional En Holanda no hay dos vueltas, luego el frente contra Wilders es previo. Todos los demás partidos holandeses han anunciado que no pactarán jamás con Wilders. Este asegura que si gana logrará romper ese cordón sanitario. Pero no parece probable. Luego Wilders quedaría marginado mientras los partidos tradicionales buscan una solución cuyo principal objetivo es mantener fuera del poder al partido más votado. El ministro de Finanzas, Jeroem Dijsselbloem, dice que hasta que haya otra coalición, siempre sin Wilders, seguirá el actual gobierno en gestión «y aunque todo ello tarde otros cuatro años». Ventaja de Mark Rutte El último sondeo da una ventaja de dos escaños a Rutte, del Partido Popular de la Libertad en Democracia (VVD), sobre Wilders y su Partido de la Libertad (PVV), que habría caído tres y empata con una Democracia Cristiana del CDA recuperada de su hundimiento a causa del trasvase de votos al partido de Rutte. Les seguiría el partido verde de izquierdas, Groenlinks, con su joven líder Jesse Klaver, que logra disparar su presencia de 4 a 17 escaños. En el éxito de Groenlinks coinciden todas las encuestas, incluidas las que siguen dando un empate de Rutte y Wilders a la cabeza. Después se situaría D66 de Alexander Pechtiold y la socialdemocracia venida a mucho menos del PdVA. La sopa de letras holandesa es caótica y exige inmensa paciencia para la formación de mayorías. El sistema proporcional hace inevitable ese enorme fraccionamiento del Parlamento. Se prevé que no sean menos de doce los partidos que entran al reparto de los 150 escaños del Parlamento en La Haya. Para una mayoría estable harán falta al menos cuatro o cinco partidos. Hay dos partidos religiosos defensores de la Biblia, un partido animalista, otro de mayores de 50 y un partido, DENK, cuyo líder, Tunahan Kuzu, defiende a todo ciudadano que no sea blanco, porque los inmigrantes siempre tienen razón. Hasta en el peor abuso porque estarían vengándose de lo sufrido bajo el colonialismo. En fin, desde lo serio a lo trágico pasando por lo ridículo, la oferta política en Holanda parece la de los diferentes tipos de hachís y marihuana en los coffee-shops con sus propiedades: duras y blandas, graciosas o filosófico-reflexivas. La Europa oficial espera que el resultado no sea como temía hace unas semanas, una droga muy dura para el continente.