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Noticias de pandemia

30-05-2022 | Fuente: elmundo.es
Urkullu desempolva en Córcega el 'nuevo estatus' como solución a la "crisis del modelo de Estado" español
El lehendakari aprovecha su primer viaje al exterior tras la pandemia del Covid-19 para destacar las "voluntades sociales mayoritarias diferenciales" en Euskadi y en Cataluña y las de España 
30-05-2022 | Fuente: abc.es
La economía de Venezuela no mejora, mejora la del régimen
Algunos titulares de prensa, incluso de agencias internacionales, han parecido dar la impresión de que la economía de Venezuela vuelve a ponerse en marcha. Lo que en realidad crece es la burbuja económica del régimen y de su lavado de dinero. En último año Venezuela se ha consolidado como el país más pobre de toda América, con un PIB per cápita incluso por debajo del de Haití y Nicaragua, países que hasta ahora eran catalogados como los más míseros del hemisferio occidental. En diez años, la economía venezolana ha caído un 87%: un hundimiento sin parangón en la historia, fuera de situaciones de guerra. El desplome ha sido tal que difícilmente cabe ya un mayor descenso, pues el poco petróleo que se extrae y comercializa permite un mínimo de actividad económica del que no se puede bajar. Por eso los indicadores muestran que el colapso económico, en términos macroeconómicos, parece haber tocado suelo. A partir de ahí, cualquier mínimo incremento tendrá signo positivo, llevando al observador externo a imaginar una reactivación que en verdad no es tal. Lo que ha ocurrido es que el Gobierno de Nicolás Maduro ha logrado «desmonetizar» la economía. Sin llevar a cabo una dolarización oficial, ha conseguido que muchas de las transacciones se tengan que hacer en dólares, lo que facilita algunas importaciones y el acceso a cierta diversidad de bienes por parte de algunos sectores de población. También hace más sencillo el blanqueo de capitales (no hay que olvidarlo, porque es la razón de todo). Esos movimientos dan apariencia de reactivación económica, pero el país apenas ha vuelto a generar bienes y servicios. Por un lado, la producción de manufacturas sigue sin recuperarse, y por otro, se mantienen caídos servicios básicos, como ocurre con el racionamiento del consumo eléctrico (hay una media de solo cuatro horas diarias de suministro) y de agua potable (seis horas de suministro una vez cada dos semanas, aunque varía según los lugares). Si no hay mayor consumo eléctrico quiere decir que las empresas no han comenzado a ponerse de nuevo en pie. Una economía de «bodegones» Lo que está funcionando son lo que en Venezuela se conoce como «bodegones»: tiendas en las que se ofrece mercancía de importación, traída normalmente de Estados Unidos y vendida en dólares; son productos muy variados, aunque sobre todo de alimentación y también de limpieza y aseo: necesidades diarias que hace tiempo no puede cubrir la producción nacional. La proliferación de este tipo de establecimientos ?algunos medios etiquetan la economía venezolana como una economía paralela de bodegones? no deja de ser sospechosa: la dolarización encubierta del país les ha dado carta de normalidad en las calles venezolanas, pero no tanta gente puede disponer de los dólares requeridos para vivir completamente en esa moneda. En el bodegón, los implicados en el régimen chavista y tantos cómplices en actividades ilícitas (tráfico de droga, contrabando de combustible, minería ilegal..) han encontrado la manera de lavar su dinero sucio. Solo el 5% de la población tiene acceso a la economía de la dolarización, que mueve unos 5.000 millones de dólares al año Esa economía es lo que a Maduro le permite simular ante el mundo cierta reactivación económica, con el fin de señalar como fallidas las sanciones internacionales Algunos cálculos apuntan que solo alrededor del 5% de la población tiene acceso a esa economía, que mueve unos 5.000 millones de dólares al año. Muchas personas solo participan de modo parcial, reuniendo los dólares necesarios, por ejemplo, para comprar ciertos productos, como la gasolina, que ya se vende solo en la moneda estadounidense. Esa circulación del dinero es lo que a Maduro le permite simular ante el mundo cierta reactivación económica, con el intento de señalar como fallidas las sanciones internacionales contra su régimen y atraer nuevas inversiones. Pero la demostración de que hasta ahora la situación no despega es el anuncio del Gobierno de su intención de privatizar un paquete minoritario en empresas públicas (de momento, en telecomunicaciones, pero tendrá que hacerlo en el sector petrolero si quiere atraer las inversiones necesarias para aumentar la producción). Los cifras no engañan Para 2022, Venezuela arroja unas cifras macroeconómicas mejores, pero son equívocas. Así, el desuso del bolívar permite aparentar una inflación cada vez más baja, dentro aún de sus desorbitadas cifras (del 65.000% de 2018 se ha ido bajando al 500% que para este año y el próximo prevé el FMI). Al no usarse la moneda oficial nacional en muchas de las transacciones de compra y venta, se reduce la presión sobre la divisa, que es con la que oficialmente se mide la inflación del país: es como tomar la temperatura en una parte del cuerpo por la que no fluye la sangre porque se ha desviado hacia otro lugar. En cuanto al PIB, algunas entidades parecen haber creído los castillos petrolíferos que Maduro construye en el aire. Crédit Suisse ha llegado a considerar que el PIB de Venezuela podría crecer este año hasta un 20%, porque se ha tragado el brindis al sol chavista de producir en 2022 una media de 830.000 barriles diarios de petróleo, cantidad que supondría unos ingresos totales de 6.000 millones de dólares. Se trata de un volumen de producción de momento inalcanzable: en 2021 la media fue de 600.000 barriles diarios, y aunque esa cuota se está ahora superando, PDVSA no llegará al objetivo marcado por más que Chevron haya sido autorizada por la Casa Blanca, por sus insistentes presiones sobre la Administración Biden, a descongelar parcialmente su negocio en Venezuela. El FMI prevé un aumento del PIB del 1,55 en 2022 y otro tanto en 2023 El FMI, desde luego, no ha aceptado esa cuenta de la lechera, y prevé un aumento del PIB venezolano del 1,5% en 2022 y otro tanto en 2023. Eso es muy poco para una economía que se ha ido desplomando de un año a otro a partir de 2012 (en 2019 cayó un -35% y en 2020, un -30%; en 2021, cuando todo el mundo daba un considerable salto recuperándose de la pandemia, el PIB venezolano retrocedió un -1,5%). Hoy el tamaño de la economía de Venezuela es el 13% de lo que era en 2012, con un hundimiento del 87%, según las cifras del FMI. En términos absolutos, el PIB venezolano es apenas el doble del de Haití, y en PIB per cápita, el de Venezuela es el más bajo de toda América, al caer de los 12.000 dólares de 2012 a los 1.690 de 2021 (y eso que el FMI contabiliza solo 26 millones de habitantes, descontando el éxodo al extranjero que se ha producido). Eso queda por tanto por debajo del PIB per cápita de de Nicaragua (2.180) y del de Haití (1.770).
30-05-2022 | Fuente: as.com
Confirman un nuevo efecto secundario de la vacuna
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29-05-2022 | Fuente: as.com
El regreso triunfal de Zegama con Kilian Jornet pulverizando el récord en nueve minutos
Zegama regresó por todo lo alto tras las cancelaciones por la pandemia. Victorias con récord para Kilian Jornet y Nienke Brinkman.
29-05-2022 | Fuente: as.com
Confirman un nuevo efecto secundario de la vacuna
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29-05-2022 | Fuente: as.com
Los tres escenarios que contemplan los expertos con la COVID en cinco años
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29-05-2022 | Fuente: abc.es
Colombia se lanza a votar en unas presidenciales marcadas por la polarización
Todas las fechas se cumplen y hoy los colombianos salen a votar su nuevo presidente, en la que se considera una de las jornadas electorales más complejas, sorprendentes y polarizantes que ha tenido el país. Basta ver los candidatos y lo que representan para comprender un poco mejor el sentir de los 39.002.239 colombianos habilitados para definir en esta primera vuelta quién será el mandatario para el periodo 2022-2026 o, si ninguno logra el 50 más uno de los votos válidos depositados, los dos nombres que se disputarán la Casa de Nariño en la segunda vuelta del 19 de junio próximo. Hasta el pasado viernes en la noche, mientras la logística de la Registraduría Nacional se ocupaba de poner mesas, urnas y toda la parafernalia de los 102.152 puestos de votación en el país ?en el exterior fueron habilitadas 1.372 mesas en 203 puestos de votación en 67 países-, tres de los cuatro candidatos con opción se enfrascaban en otro debate televisivo en horario triple A, con la esperanza de atrapar a los indecisos que hoy puedan darles mejores posibilidades de llevarse la presidencia. El candidato de izquierda calcula ganarla en esta primera vuelta, lo cual sería un triunfo histórico, mientras Federico Gutiérrez, el candidato de la derecha, aspiran a obtener uno de los dos pases para la segunda vuelta del 19 de junio. El 'voto-finish' del día correrá por cuenta de Gutiérrez y de Rodolfo Hernández, el 'outsider' que promete acabar con la corrupción y presenta propuestas populistas que encantan a miles de colombianos descorazonados y hastiados de la clase política tradicional. Aunque en 2018, con el triunfo de Iván Duque y el regreso en forma del uribismo al poder, se pronosticó que si hacía un mal gobierno le entregaría en bandeja de plata la presidencia a su contendor Gustavo Petro, nadie alcanzaba a imaginar la dimensión que adquiriría ese vaticinio, ni mucho menos los temores o la determinación de los colombianos por obtener un cambio. Un hombre camina frente a un cartel del candidato presidencial Federico Gutiérrez - EFE Nuevo contexto El país de entonces lejos está de ser el mismo. Las protestas sociales de 2019 y 2020, con un inusitado protagonismo de los jóvenes y de los excesos de la fuerza pública ante hechos de vandalismo y muchos otros que no lo eran, destaparon la olla a presión que se venía cocinando en muchas regiones del país y, ante todo, en las principales ciudades de Colombia. El conflicto dejó de estar lejos, en los territorios, para trasladarse a las ciudades. Todo lo anterior, adobado por la crisis económica y social derivada de la pandemia, la presión local por la llegada de millones de venezolanos, la incapacidad del gobierno de traducir en acciones los espacios de diálogo abiertos para lograr consensos y cambios concretos y no simples soluciones unilaterales. No resulta extraño, entonces, que esta campaña presidencial haya sido tan agresiva y estigmatizante. Hay tensión en Colombia y, como si fuera poco, los electores llegan a las urnas en medio de escandalosos y poco probados anuncios de posible manipulación de resultados. La pobre labor de la Registraduría será compensada con miles de observadores dispuestos por los partidos y por misiones internacionales, entre ellas la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos (OEA), el International Foundation for Electoral Systems (Ifes), el Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Capel), Transparencia Electoral, International Institute for Democracy and Electoral Assistance (Idea Internacional), y la Association of World Election Bodies (A-WEB). Un cambio arriesgado ¿Qué está en juego en Colombia? La capacidad de hacer profundos cambios sin acabar con la institucionalidad y, de paso, desatar nuevas violencias que profundicen la crisis social y económica que atraviesa el país a pesar de los índices de crecimiento pospandemia. De acuerdo con cifras entregadas por el Departamento Nacional de Estadística, en 2020 el índice de pobreza se ubicó en el 42,5%, con 21,2 millones de personas viviendo en esa condición, y 7,4 millones de colombianos sobreviviendo en la pobreza extrema. En 2021, con el inicio de la recuperación económica tras la pandemia, la cifra se redujo a 39,3%, dejando a 20 millones de personas en pobreza monetaria, y seis millones en pobreza extrema. La inflación anual llegó a 9,23% en abril pasado, la más alta en 21 años, lo cual poco contribuirá a disminuir las cifras de pobreza. El candidato de izquierda calcula ganarla en esta primera vuelta, lo cual sería un triunfo histórico, mientras Federico Gutiérrez, el candidato de la derecha, aspiran a obtener uno de los dos pases para la segunda vuelta del 19 de junio Además, quien sea elegido hoy o el 19 de junio, tendrá que hacerle frente al fortalecimiento de la guerrilla del ELN, el crecimiento de las disidencias de las FARC y la multiplicación de bandas criminales. El aumento de la violencia se traduce en 850 líderes sociales asesinados en lo corrido del mandato de Duque; 187 masacres entre 2020 y 2022, a las que se suman 44 sucedidas en 2022, con corte al pasado 25 de mayo, según cifras entregadas por Indepaz. Para la Misión de Observación Electoral, estas elecciones son las más violentas de la última década, donde un tercio de los municipios del país (375) pueden ver afectado el proceso electoral por hechos de violencia. Para atender esa realidad, el Gobierno decretó a ley seca desde el sábado a las seis de la tarde y la extendió hasta mañana lunes a medio día. Dispuso 221.000 uniformados que cuidarán los puestos de votación, y 80.000 más estarán disponibles como refuerzo. Además, habrá zonas del país bajo especial vigilancia: Urabá, Bajo Cauca, Magdalena, las nordestes regiones de Catatumbo y Arauca, el cordón del Pacífico, el noreste amazónico, la sierra nevada del Perijá, y las ciudades de Yopal y Villavicencio.
28-05-2022 | Fuente: abc.es
La ONU concluye su viaje a China con «preocupación» sobre Xinjiang
Delante de la bandera celeste de Naciones Unidas y un mural de arte tradicional chino, Michelle Bachelet ha ofrecido esta tarde una rueda de prensa digital para concluir su viaje oficial a China, el primero del Alto Comisionado de Derechos Humanos en diecisiete años; una misión tan histórica como polémica y, en apariencia, estéril. Una «visita», que «no una investigación», motivada por la represión ejecutada por el Partido Comunista Chino en la provincia de Xinjiang contra etnias locales como la uigur, campaña que gobiernos extranjeros y ONGs califican de genocidio. La expresidenta chilena ha remarcado la diferencia al comienzo de su intervención, pues «la visita oficial de un Alto Comisionado es por naturaleza de alto perfil y simplemente no adecuada para el tipo de trabajo detallado, metódico y discreto» que una investigación requiere. Bachelet, por contra, ha descrito su paso por China como «una oportunidad para mantener conversaciones directas con sus principales líderes políticos sobre derechos humanos, para escucharnos unos a otros, presentar preocupaciones y sentar las bases para interacciones más frecuentes y significativas en el futuro». La Alta Comisionada ha dedicado dos de sus seis días de estancia a Urumqi y Kashgar, las dos mayores ciudades de Xinjiang. Allí ha inspeccionado, «entre otros lugares», «la cárcel de Kashgar y la Escuela Experimental de Kashgar, un antiguo Centro de Educación y Adiestramiento Vocacional (VETC, por sus siglas en inglés)». Las autoridades chinas emplean este último término para referirse a los campos de reeducación por los que han pasado más de un millón de personas, según datos de la propia Administración. En un primer momento negaron su existencia, para después caracterizarlos como centros de formación profesional y participación voluntaria, parte de una política antiterrorista contra el extremismo islámico. «En Xinjiang he planteado nuestras dudas y preocupaciones sobre la aplicación generalizada de medidas de contraterrorismo y desradicalización, en particular su impacto en los derechos de uigures y otras minorías predominantemente musulmanas», ha apuntado Bachelet. «Soy incapaz de evaluar su escala total (..). El Gobierno nos ha asegurado que el sistema de VETCs ha sido desmantelado». La Alta Comisionada también ha afirmado haber mencionado casos particulares de «uigures que viven en el extranjero y han perdido contacto con sus seres queridos» en Xinjiang, una «cuestión prioritaria». Entre ellos se cuentan muchas víctimas de los campos, como Qelbinur Sidiq, una mujer uigur exiliada en Holanda tras ser obligada a trabajar en dos de estos centros y sometida después a una esterilización forzosa, que esta semana ha revelado su historia en ABC. Equilibrismos diplomáticos La Alta Comisionada se ha desplazado por China aislada en una «burbuja» a causa de las medidas de seguridad motivadas por la pandemia, circunstancia que ha acrecentado el escepticismo de la comunidad internacional sobre la autenticidad de escenarios e interacciones. Bachelet, no obstante, ha garantizado que todos sus encuentros «han sido organizados por nuestro equipo de manera independiente y llevados a cabo sin supervisión» de las autoridades. Fuentes de la comunidad diplomática en Pekín han revelado a ABC la preocupación generalizada ante la posibilidad de que la visita fuera manipulada por el régimen. Otros han mencionado el precedente de su viaje a Venezuela en 2019 como ejemplo de que la Alta Comisionada podría ser más crítica una vez que hubiera concluido su paso por el país. La respuesta definitiva subyace en el informe que el organismo prepara desde hace años y cuya publicación retiene desde hace meses, aunque Bachelet ha señalado hoy que su estancia no está vinculada con el contenido del documento. Concluye así una misión polémica ante las presiones enfrentadas en la que estaba en juego, por encima de todo, la credibilidad institucional del organismo y la personal de su Alta Comisionada. Buena prueba de ello es la «corrección» que su equipo hizo pública esta semana, después de que medios oficiales chinos le atribuyeran una alabanza de los «logros de China en materia de derechos humanos» durante su reunión digital con el líder Xi Jinping. Hoy, la televisión estatal CCTV ha iniciado el turno de preguntas solicitando una evaluación sobre «la situación de los derechos humanos en Estados Unidos», a la que Bachelet ha concedido una extensa respuesta. Fuentes de la comunidad diplomática en Pekín han revelado a ABC la preocupación generalizada ante la posibilidad de que la visita fuera manipulada por el régimen «La Alta Comisionada ha declarado que no es una investigación, lo que no es del todo cierto. Cualquier visita llega a cabo escasa investigación primaria, su función es diferente, canalizar las perspectivas e informaciones aportadas por otros», explicaba Philip Alston, profesor de Derecho de la Universidad de Nueva York, durante un encuentro con periodistas. Este académico, que ha realizado varios viajes a China como Relator Especial de Naciones Unidas, considera la estancia de Bachelet una noticia positiva, pues demuestra que «la ONU desempeña un papel en relación con todos los países. También que China reconoce el principio de rendición de cuentas. Al mismo tiempo, pone en el foco la situación en Xinjiang, y eso es muy importante». Una visión optimista que no comparten aquellas ONGs que desde el exilio defienden los derechos de la etnia perseguida, como el Congreso Mundial Uigur, plataforma que agrupa a muchas de ellas y que el Gobierno chino considera una «organización terrorista». «El Partido Comunista va a coreografiar toda la visita, que será empleada como una herramienta de propaganda. Planteada en esos términos, es una mala noticia que puede generar más daño», criticaba su portavoz, Zumretay Arkin, en una entrevista concedida esta semana a ABC. Bachelet ya ha abandonado China pero la comunidad internacional espera que, aunque sea con otro fondo, todavía no haya dicho su última palabra.
28-05-2022 | Fuente: as.com
Los tres escenarios que contemplan los expertos con la COVID en cinco años
Sigue en directo toda la actualidad de la pandemia de la COVID-19 en España vacunación, casos, muertes, restricciones sanitarias y toda la última hora.
28-05-2022 | Fuente: as.com
Los efectos secundarios más frecuentes de las vacunas de Pfizer y Moderna
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