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Noticias de oriente proximo

06-03-2020 | Fuente: abc.es
El Daesh recuerda con un atentado en Kabul que los talibanes no son la única amenaza
El Estado Islámico de Joramsar, brazo afgano del grupo yihadista Daesh, reivindicó el atentado que costó la vida al menos a 32 personas y dejó decenas de heridos en Kabul. El terror volvió a golpear en el corazón de Afganistán y el Daesh repitió objetivo, ya que el año pasado también atacó este mismo acto de homenaje a Abdul Alí Mazari, líder político de la minoría chií de etnia hazara que fue secuestrado y asesinado por los talibanes en 1995 Dos yihadistas atacaron la ceremonia desde un edificio cercano y las fuerzas de seguridad necesitaron varias horas para reducirlos. El grupo difundió un comunicado y una foto con sus dos «guerreros santos» a través de la agencia Amaq, la forma habitual que emplean en estos casos. El primer ministro, Abdulá Abdulá, estaba presente en el palco de autoridades, junto al expresidente Hamid Karzai y el responsable del Alto Consejo para la Paz, Karim Jalili, todos ellos fueron evacuados de urgencia a lugares seguros. «El ataque empezó con una fuerte explosión causada por el lanzamiento de un cohete», relató a la agencia Reuters el portavoz de Abdulá, Fraidoon Kwazoon, después comenzaron los disparos de forma indiscriminada contra la multitud que huía despavorida. Los talibanes emitieron de forma inmediata un comunicado para negar cualquier implicación. Es el primer gran atentado en el país desde que el grupo insurgente firmara un acuerdo de paz con Estados Unidos y uno de los más sangrientos de los últimos meses. La firma se produjo el pasado fin de semana en Doha, pero 48 horas después los mandos talibanes informaron de que reanudaban los ataques contra las fuerzas de seguridad y el ejército como medida de presión para lograr la liberación de 5.000 de sus detenidos. El grupo islamista exige este paso al Gobierno antes de comenzar el proceso de diálogo nacional que debería terminar con un alto el fuego definitivo. Según un balance realizado por «The New York Times», tan solo esta semana murieron 88 miembros de las fuerzas de seguridad y 13 civiles en el país. Este repunte de violencia hizo que Estados Unidos realizara también un ataque para proteger a sus aliados afganos. Sobre el papel, los atentados talibanes suelen estar dirigidos a las fuerzas de seguridad y a las instituciones gubernamentales, intentando no actuar de forma indiscriminada para no perder su amplia base de apoyo popular. El Daesh, en cambio, sigue la táctica que emplea en Oriente Próximo y golpea directamente a los civiles, sobre todo en zonas habitadas por la minoría hazara, seguidores de la rama chií del islam, a quienes les consideran apóstatas. El Daesh llegó en 2014 al país asiático y está formado por yihadistas escindidos de los talibanes que juraron lealtad al califa, Abu Baker Al Bagdadi, después de la autoproclamación del califato en Siria e Irak. Condena del presidente Desde su cuenta de Twitter, el presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, condenó un ataque que definió como «un crimen contra la humanidad» y llamó a su adversario político y primer ministro, Abdulá Abdulá, quien ha impugnado los resultados de las últimas elecciones presidenciales. Abdulá declaró a los medios que «es necesario que se realice una investigación auténtica y creíble y que no se quede en algo vago como ha sucedido con otros incidentes previos».
06-03-2020 | Fuente: abc.es
Juegos de guerra
Vladimir Putin y Tayip Erdogan, en sus papeles de zar y sultán redivivos en pleno siglo XXI, llevan meses desconcertando a los analistas con su extraña relación de amor-odio en los negocios internacionales. Siria es su escenario favorito, aunque no el único. El juego táctico, envuelto en guante de seda, suele ser el siguiente: Putin y Erdogan se intercambian en público expresiones de admiración y afecto, al día siguiente sus tropas llevan a cabo algún golpe demoledor contra los aliados del otro, lo que provoca una urgente conferencia telefónica entre los palacios de Moscú y Ankara, llamadas a la calma y a la conciliación, y otra cita en la intimidad ?como la de ayer en el Kremlin? para que quede constancia de la química y la corriente de simpatía existente entre los dos. La admiración mutua es, quizá, sincera: ambos tienen un gran sentido del poder y del uso de la fuerza, y cultivan en su imaginario los viejos imperios que hicieron temblar a Europa. Pero es obvio que sus intereses no coinciden, y se vigilan con el rabillo del ojo. Solo les une el enfrentamiento con Estados Unidos ?para Europa reservan el desdén?, lo que explica la excelente relación de Putin y Erdogan con los regímenes bolivarianos «antiimperalistas», en particular el de Venezuela. El líder turco ha sido recibido con alfombra roja en Caracas, y Maduro se siente en el Kremlin como en su propia casa. En Oriente Próximo, en cambio, se enseñan los dientes. Putin dio luz verde a la entrada del Ejército turco en el norte de Siria solo cuando se produjo la retirada de EE.UU.; a continuación pidió a los kurdos que pactaran con Al Assad, el dictador hoy «títer» de Putin, y plantó cara militar a los turcos. Ni Rusia ni Turquía tienen en realidad una solución para la guerra civil siria: su única preocupación parece ser evitar la victoria del rival, mantener vivo el statu quo, y sacar el máximo rendimiento de sus posiciones privilegiadas en el conflicto. Algo similar ocurre en la guerra civil de Libia, el otro choque por poderes entre Rusia y Turquía por el control de la región. Ahí Europa se reserva el pago de la factura.
25-02-2020 | Fuente: abc.es
Lluvia de cohetes de la Yihad Islámica sobre Israel
Después de 48 horas de ataques, en los que murieron al menos tres milicianos palestinos, Yihad Islámica anunció el final de su «respuesta militar» a Israel. Las Brigadas Al Quds, brazo armado de este grupo palestino próximo a Irán, emitieron un comunicado en el que anunciaron «el fin de la respuesta militar por los asesinatos en Khan Yunis (Gaza) y Damasco (Siria)». La enésima escalada de tensión en la Franja estalló a falta de una semana para la celebración de las que serán las terceras elecciones legislativas de Israel en menos de un año. El Ejército mató el domingo a un miliciano cerca de la verja de separación cuando se disponía a colocar explosivos. Un vídeo mostró cómo después una excavadora arrastraba su cuerpo para ser retenido, una técnica habitual que emplean ambos bandos en este conflicto para luego usar los cuerpos como moneda de cambio en futuras negociaciones. El primer ministro palestino, Mohamed Shtayyeh, condenó el «asesinato» de este miembro de Yihad Islámica y denunció que sus restos fueron «maltratados» por Israel. Las imágenes encendieron los ánimos en las calles y en redes sociales. Así empezaron 48 horas de enfrentamientos en las que las Brigadas Al Quds lanzaron más de 60 cohetes, la mayoría interceptados por el escudo de defensa, e Israel atacó objetivos relacionados con este grupo tanto en la Franja como a las afueras de Damasco, en una fábrica de armas, según informó el Ejército. A consecuencia de estas operaciones, el ministro de Defensa, Naftali Bennet, informó de la muerte de «al menos seis terroristas» en Gaza y Siria y aseguró que «también hemos hechos avances para atajar la fuente del problema» ya que ultima los detalles de «un plan para cambiar completamente la situación de la Franja». Yihad islámica admitió la muerte de dos de sus hombres en Siria, de 23 y 24 años respectivamente. Voz de alarma Hamás, grupo que controla Gaza desde hace más de una década, volvió a quedarse al margen de las hostilidades, como ya ocurrió en noviembre cuando Israel asesinó a uno de los comandantes militares de Yihad, Bahaa Abu al Ata. Este asesinato selectivo, al que Yihad respondió con el lanzamiento de cohetes, provocó la ruptura de la unidad de acción entre los dos grupos que han liderado la resistencia armada en la Franja desde 2008. Un precedente que se ha vuelto a repetir esta semana en la que las Brigadas Al Quds han combatido sin el apoyo de las Brigadas Ezzeldin al Qassam, brazo armado de Hamás. La lluvia de cohetes obligó a Israel a adoptar medidas preventivas. Las sirenas no pararon de sonar, se cerraron los colegios en las zonas cercanas a Gaza, se suspendió la conexión ferroviaria entre las ciudades de Asquelón y Beersheva, se cerraron varias carreteras del sur y todos los accesos a la Franja, donde también se limitó la zona de pesca. El enviado de Naciones Unidas para Oriente Próximo, Nickolay Mladenov, siguió muy de cerca la evolución de unos acontecimientos que «nos han mostrado una vez más lo frágil que es la situación en Gaza».
16-02-2020 | Fuente: abc.es
Borrell insta a que Europa actúe en crisis internacionales sin unanimidad entre sus miembros
Es hora de que Europa asuma su responsabilidad en los conflictos internacionales. Eso es al menos lo que piensa Josep Borrell, que en la Conferencia de Múnich ha defendido hoy que los gobiernos de la Unión Europea tienen que estar dispuestos a intervenir en las crisis para evitar la parálisis en política exterior. El Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea ha puesto de manifiesto el desequilibrio entre el poder económico de Europa y su insignificancia en términos diplomáticos. Ha puesto como ejemplos los problemas en Libia y en Venezuela para ilustrar la necesidad de actuación. «Debemos ser capaces de actuar, no limitarnos a hacer diariamente comentarios, expresando preocupación», ha dicho. «Europa tiene que desarrollar un apetito por la influencia, que no sólo significa poder militar», ha agregado. Borrell llama así a reforzar el nuevo liderazgo en Bruselas, que se ha lanzado a una carrera diplomática desde enero, particularmente en Oriente Próximo, pero topándose con la división de los países miembros sobre cómo reaccionar a la propuesta de paz de Trump para los palestinos e Israel. Los esfuerzos por revivir una misión marítima frente a Libia para mantener un embargo de armas de la ONU han encontrado dificultades y Borrell sugiere ahora que «cuando no haya unanimidad, la mayoría restante tiene que actuar». Borrell ha aprovechado su presencia en Múnich para reunirse con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, para hablar sobre el proceso de paz en Oriente Próximo y el acuerdo nuclear con Irán. Tras esa conversación, el diplomático europeo ha tuiteado que «las discusiones incluyeron el proceso de paz y el PAIC», y que sigue comprometido con «escuchar a todas las partes y mantener vivo el acuerdo nuclear». Al cierre de la Conferencia de Seguridad de Múnich, representantes de doce países, junto a la ONU, la Unión Africana, la Unión Europea y la Liga Árabe, han apoyado el acuerdo al que llegaron las partes implicadas en Libia durante la Conferencia de Berlín, del mes pasado, que sin embargo podría quedar en papel mojado por varios incumplimientos. «Las violaciones de un embargo de armas en Libia se han convertido en una broma y es imperativo que aquellos que lo violan rindan cuentas», ha señalado una alta funcionaria de la ONU. «Todos tenemos que dar un paso adelante», dijo la representante especial adjunta de la ONU en Libia, Stephanie Williams, «es complicado porque hay violaciones por tierra, mar y aire, pero hay que vigilarlo y hay que exigir responsabilidades». Tras una reunión presidida por el ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, los participantes han emitido un comunicado en el que respaldan la Conferencia de Berlín y sus acuerdos, al tiempo que lamentan «las deplorables violaciones al embargo de armas» y solicitan una renovación de los compromisos. Los ministros participantes, además, apelaron a las partes en conflicto a acelerar las negociaciones para alcanzar un alto el fuego permanente. Maas considera necesario que la UE se comprometa más en la búsqueda de una solución en Libia, pues de lo contrario, dijo, se corre el riesgo de que el conflicto se haga endémico, como en Siria. Y en este sentido asentía a las palabras de Borrell, pidiendo más iniciativa a la UE y más decisión a la hora de intervenir. También Armin Laschet, presidente regional de uno de los Bundesländer alemanes de más peso, Renania del Norte- Westfalia, y uno de los candidatos a suceder a Merkel con más posibilidades, ha suscrito esa idea. Para muchos de los asistentes a esta última jornada de la Conferencia de Seguridad, especialmente los europeos pero también entre la delegación americana, sus palabras han supuesto todo un alivio. Laschet se ha permitido criticar abiertamente la política europea de Merkel y su falta de iniciativa. «Hoy el presidente francés hace sugerencias, y nos toma demasiado tiempo reaccionar», ha lamentado, señalando que Alemania debe desarrollar nuevamente iniciativas importantes para Europa y asumir más responsabilidad financiera. En su opinión, en los últimos años, a Alemania «a menudo le ha faltado coraje y ritmo» y en la próxima Presidencia alemana del Consejo de la UE, a partir del verano, Berlín debería recuperar la energía de los tiempos de Helmut Kohl. Cuando se le preguntó si se refería a Merkel con sus críticas, Laschet dijo que le hubiera gustado una respuesta comprometida a Macron en septiembre de 2017, «más rápido y también en discusión con él». La última gran coalición, ha recordado, suscribió su acuerdo de gobierno sobre el título «Un nuevo comienzo para Europa». «Hasta ahora, sin embargo, no se ha notado mucho», ha dicho, justificando tardanzas con la crisis de la deuda y de los refugiados, y después el Brexit. «Quizás no era el momento de grandes visiones europeas pero ahora si ha llegado ya el momento».
13-02-2020 | Fuente: abc.es
El Senado limita los poderes de guerra de Trump frente a Irán
El Senado de Estados Unidos, que controlan los republicanos, ha tomado este jueves la decisión sin precedentes de impedirle al presidente Donald Trump un nuevo ataque contra Irán, después de la operación en la que murió el general Qassem Suleimani el 3 de enero. Finalmente, votaron a favor de reprobar de este modo al presidente todos los demócratas, los dos independientes y, sorprendentemente, ocho republicanos. Trump ya ha anunciado que planea vetar esta resolución para que no entre en vigor. La resolución fue presentada en el Senado por el demócrata Tim Kaine, que fue candidato a la vicepresidencia con Hillary Clinton en 2016, y le impide a Trump atacar de nuevo a Irán en un plazo de 30 días si no pasa antes por el Capitolio. En teoría, la ley manda que sea el Capitolio el que le declara la guerra a una nación extranjera, pero existen una serie de excepciones, todas relacionadas con preservar la seguridad nacional, la mayoría de ellas aprobadas tras los atentados terroristas del 11-S en 2001 La Cámara de Representantes (o Baja) ya aprobó una resolución similar el mes pasado, pero no era vinculante. En esa otra Cámara los demócratas son mayoría y el año pasado reprobó al presidente en el proceso del impeachment, que luego fracasó en el Senado. Ahora la Cámara debe considerar la resolución sí vinculante aprobada en el Senado. Si Trump la veta, sólo una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, algo muy difícil de conseguir según la composición actual del Capitolio. Los ocho republicanos que han reprobado a Trump y han intentado limitarle la capacidad de hacerle la guerra a Irán han dado razones variadas, entre ellas la necesidad de que el Capitolio esté informado de las operaciones bélicas. «Apoyamos que EE.UU. tenga una posición dura con respecto a Irán. Tanto es así, que lo que queremos asegurarnos es que cualquier acción militar sea autorizada previamente por este Congreso. Eso no es algo que demuestre debilidad, todo lo contrario, es fortaleza» dijo el senador republicano de Utah, Mike Lee. Aliados y enemigos Es llamativo que haya votado a favor del presidente el que se ha convertido en su principal adversario dentro de su partido, el senador conservador Mitt Romney de Utah. Romney fue el único senador republicano que votó a favor de condenar al presidente en el impeachment la semana pasada. Como candidato a la presidencia en 2012, el senador es opone a limitar los poderes del ejecutivo. «Esta resolución merma nuestra capacidad de disuasión y le envía el mensaje equivocado a Irán». Por su parte, el autor de la resolución, el senador demócrata Kaine, afirmó que «el presidente de EE.UU. siempre debe tener la capacidad de defender a la nación frente a un ataque inminente». Sin embargo, «una guerra ofensiva necesita, sin duda, que el Congreso debata sobre ella y la someta a votación». Los demócratas defienden que se siga lo que establece la ley, y que, como sucedió con la invasión de Irak en 2003, sea siempre el Capitolio el que tenga la última palabra con respecto a una operación bélica. Irán respondió a la operación en Bagdad contra Suleimani con un ataque con misiles contra dos bases militares estadounidenses en Irak, que según ha revelado esta misma semana el Pentágono provocaron traumatismos a 109 soldados, en su mayoría leves. El presidente Trump optó por no responder, como en junio decidió no responder al derribo de un dron (avión no tripulado) norteamericano en aguas del golfo Pérsico. El presidente ha afirmado en varias ocasiones que no quiere abrir una nueva guerra en Oriente Próximo. Además, ha prometido culminar la retirada de Irak y Afganistán. El presidente se ha revuelto contra esta resolución en varios mensajes en la red social Twitter. «Con Irán nos está yendo muy bien y este no es el momento indicado para demostrar ninguna debilidad. Los estadounidenses apoyan de forma mayoritaria nuestro ataque contra el terrorista Suleimani. Si mis manos estuvieran atadas, Irán se aprovecharía de ello. Esto es una señal muy mala. Los demócratas sólo hacen esto para avergonzar al Partido Republicano. ¡No dejen que suceda!». Ocho republicanos le desobedecieron. El ataque contra Suleimani sorprendió a la comunidad internacional y a los demócratas, que lamentaron que la Casa Blanca no avisara antes al Capitolio. La líder demócrata y presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, acusó al presidente de «irresponsable». Después de la muerte del general, Irán retiró sus compromisos de desnuclearización con la comunidad internacional, a los que ya había renunciado antes EE.UU. por indicación de Trump. Antes de este ataque, EE.UU. aprobó una serie de duras sanciones que han afectado gravemente a la economía iraní.
05-02-2020 | Fuente: abc.es
Donald Trump, exonerado en el «impeachment»
El Senado de Estados Unidos ha exonerado a Donald Trump de los cargos de abuso de poder y obstrucción a la justicia del impeachment, justo un día después de que el presidente se reivindicara en su discurso anual del Estado de la Unión. Para condenar al presidente y destituirlo, se necesitaban más de dos tercios de los 100 votos, 67. Del cargo de abuso de poder, 52 senadores votaron a favor de exonerar al presidente, con un solo republicano sumado a los demócratas. Del segundo de los cargos, que era obstrucción al Congreso, ha quedado exonerado por 53 a 47, sin apoyos republicanos. Todos los demócratas han votado en contra del presidente. Acaba así el tercer impeachment de la historia, como los dos anteriores fallido, el primero que acaba antes incluso de que el presidente juzgado se presente a la reelección. Los republicanos cerraron filas tras el presidente y, al ser mayoría en el Senado, condenaron el proceso al fracaso. La unidad republicana sólo la interrumpió este miércoles el senador conservador Mitt Romney, al votar a favor de condenar a Trump por uno solo de los dos delitos, el de abuso de poder. «La cuestión que los senadores deben responder es si el presidente cometió unos delitos tan escandalosos que se pueden considerar graves, merecedores de la destitución, y la respuesta es que sí», dijo ayer Romney en un polémico discurso en el Senado, antes del voto. Después, uno de los hijos del presidente, Don Jr. dijo que el senador Romney, que fue candidato a la presidencia en 2012, debería ser expulsado del Partido.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Mitt Romney is forever bitter that he will never be POTUS. He was too weak to beat the Democrats then so he?s joining them now. <br><br>He?s now officially a member of the resistance &amp; should be expelled from the <a href="https://twitter.com/GOP?ref_src=twsrc%5Etfw">@GOP</a>.</p>&mdash; Donald Trump Jr. (@DonaldJTrumpJr) <a href="https://twitter.com/DonaldJTrumpJr/status/1225140190920019968?ref_src=twsrc%5Etfw">February 5, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Los demócratas alabaron la decisión de Romney, que así se convierte en el republicano más independiente del Senado, un papel que hasta su muerte en 2018 desempeñó el senador John McCain, apodado «el rebelde». Según el diputado demócrata Adam Schiff, que ejerció de fiscal en el Senado: «Demostré que Trump es culpable, y pregunté si había un sólo senador que podría decir basta. Pedí que al menos uno de los senadores se alzara en contra de un presidente que es peligrosamente inmoral. Que alguno demostrara algo de coraje moral. Alguien que aceptara cumplir su juramento de impartir justicia. Al menos uno de ellos lo ha hecho». Fue una excepción, dado el apoyo firme del resto del partido. Hasta los senadores más centristas y críticos con Trump, como Lisa Murkowski de Alaska, dijeron que creen que su conducta fue errónea, pero se negaron a votar a favor de destituirle. A última hora, tratando de salvar el naufragio del impeachment, el senador demócrata Joe Manchin propuso votar una simple censura del presidente por sus presiones a Ucrania para que investigara al ex vicepresidente Joe Biden, que se presenta a primarias. Sólo algunos demócratas se sumaron a esa fútil iniciativa. El presidente, por su parte, se ha centrado en su agenda de gobierno y en su reelección. La semana pasada lanzó su propuesta de plan de paz para Oriente Próximo y firmó el nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y esta ha recibido al venezolano Juan Guaidó y ha pronunciado su tercer discurso del Estado de la Unión. Contra el socialismo En el discurso de Trump, la clave fue la advertencia de que, con los demócratas, EE.UU. puede precipitarse hacia un modelo socialista como el venezolano. «Para aquellos que están en casa esta noche, quiero que sepan: ¡nunca dejaremos que el socialismo destruya la atención médica de EE.UU.!», dijo el presidente, en referencia al intento de algunos de sus contrincantes demócratas de crear un sistema de sanidad universal. Tras su fracaso en el juicio político, los demócratas se centran en elegir a un candidato a la presidencia, algo entorpecido por la debacle de los errores técnicos en los caucus de Iowa el lunes. No son esas las únicas elecciones a las que se enfrenta la oposición. En noviembre se elige presidente, se renueva un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes. Desde 2019 los demócratas son mayoría en esta última, y desde ella iniciaron el proceso de impeachment con la reprobación de Trump. El lunes el presidente da un mitin en New Hampshire, un estado que al día siguiente celebra las primarias demócratas. Aún no hay resultados definitivos de la votación en Iowa, aunque el izquierdista Bernie Sanders y el centrista Pete Buttigieg van en cabeza. En su discurso del Estado de la Unión el presidente Trump no habló ni en una sola ocasión del impeachment. Optó por ignorarlo, centrándose en la economía y sus reformas migratorias, para marcar distancias con la oposición. «América debería ser un santuario para los americanos que cumplen la ley, no para delincuentes extranjeros», dijo el presidente, que llegó al hemiciclo entre cánticos de «¡cuatro años más!», proferidos por diputados de su partido.
05-02-2020 | Fuente: elpais.com
Europa se desmarca del plan de paz de Trump para Oriente Próximo
Borrell advierte de que la anexión de territorios palestinos tendrá consecuencias. Israel condena la "anormal" posición de la UE
05-02-2020 | Fuente: abc.es
Trump da un fuerte respaldo a Guaidó al invitarle al discurso del Estado de la Unión
Una de las pocas ocasiones en los que los republicanos y los demócratas aplaudieron juntos en el discurso del Estado de la Unión de Donald Trump, pronunciado anoche en el Capitolio, fue cuando el presidente saludó a un invitado de excepción, escondido en Washington hasta el último momento. Se trataba, según dijo Trump, del «verdadero y legítimo presidente de Venezuela», alguien que «lleva consigo las esperanzas, los sueños y las aspiraciones de todos los venezolanos»: Juan Guaidó. Tras negarlo la Casa Blanca durante días y hasta el último momento, Guaidó estaba finalmente entre los invitados personales del presidente al discurso más importante del año. Fue una demostración clara e indiscutible de apoyo por parte del presidente a los opositores al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Trump se dirigió de hecho directamente a Maduro, a quien le dijo que es «un gobernante ilegítimo, un tirano que brutaliza a su pueblo». «Poco a poco caerá», añadió. En un Capitolio dividido por el juicio político del impeachment y por las elecciones que tendrán lugar el próximo mes de noviembre, el homenaje a Guaidó fue uno de los escasos momentos de concordia. Los aplausos de los diputados y senadores hicieron que Trump detuviera brevemente su discurso. Sólo unos pocos demócratas se negaron a aplaudir. Guaidó saludó de pie, dándole las gracias al presidente y a los presentes con la mano. «¡Todos los estadounidenses están unidos con el pueblo venezolano en su justa lucha por la libertad!», le dijo el presidente.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Saliendo del Congreso de los Estados Unidos, después del discurso de la Unión , junto a nuestro Pdte ?<a href="https://twitter.com/jguaido?ref_src=twsrc%5Etfw">@jguaido</a>? y Mauricio Claver . Gracias al Pdte ?<a href="https://twitter.com/realDonaldTrump?ref_src=twsrc%5Etfw">@realDonaldTrump</a>? por su invitación y respaldo a pueblo de Venezuela . <a href="https://t.co/rx5URmqe8i">pic.twitter.com/rx5URmqe8i</a></p>&mdash; CARLOS VECCHIO (@carlosvecchio) <a href="https://twitter.com/carlosvecchio/status/1224902172002918405?ref_src=twsrc%5Etfw">February 5, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Desde que llegó a EE.UU. hace más de una semana, Guaidó no ha tenido más agenda que un encuentro con exiliados venezolanos y una rueda de prensa el sábado en Miami. La agenda de Trump en estas pasadas semanas ha estado repleta, con la presentación del acuerdo de paz de Oriente Próximo, la firma del tratado de libre comercio de América del Norte y el final del impeachment. Finalmente la invitación al discurso del Estado de la Unión le ha brindado a Guaidó la oportunidad de cerrar junto al presidente de Estados Unidos y el Capitolio en pleno la gira que le ha llevado a Colombia, Europa y Canadá. En ese periplo, el líder venezolano se ha visto con jefes de estado y de gobierno como Angela Merkel, Boris Johnson, Emmanuel Macron o Justin Trudeau. El único que se negó a recibirle fue el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Coalición de 59 países Trump en su discurso asumió directamente el liderazgo de la coalición internacional para destituir a Maduro. «EE.UU. lidera una coalición diplomática de 59 naciones contra el dictador socialista de Venezuela, Nicolás Maduro», dijo el presidente estadounidense. En la rueda de prensa del sábado en Miami, Guaidó no aclaró si acudiría finalmente al Capitolio a presenciar el discurso. A primera hora de ayer, la Casa Blanca hizo pública una lista de 11 invitados del presidente en la que no estaba Guaidó, pero sí el preso político venezolano Iván Simonovis. En una comida privada con periodistas, Trump reveló que Guaidó sería uno de los invitados sorpresa. Dos horas antes del discurso se filtró a la prensa la asistencia del líder venezolano. La Casa Blanca la negó hasta el minuto en que Trump comenzó a hablar. Aparte de Venezuela, Trump defendió la buena marcha de la economía, su reforma migratoria y la construcción del muro con México. El presidente fue recibido por la bancada republicana al grito de «¡cuatro años más!». Sucesor designado Como cada año, cuando el presidente pronuncia este discurso le acompaña el vicepresidente, su gobierno y las dos cámaras del Capitolio en pleno. En caso de ataque, uno de los ministros queda en la Casa Blanca, como sucesor designado. Ayer fue el secretario del Interior, David Bernhardt. Como el año pasado, tanto la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, como las mujeres de la bancada demócrata llevaron ropa blanca, que se asocia al movimiento sufragista, la promoción del derecho al voto femenino. Pelosi, como manda el protocolo, tomó asiento justo detrás del presidente mientras este pronunciaba su discurso. Fue ella quien autorizó el comienzo del proceso de impeachment, que finalmente ha fracasado en el Senado. En un momento, Trump se negó a darle la mano. Después, ella rompió los papeles en los que estaba impreso el discurso del presidente, justo cuando él acabó de pronunciarlo. La respuesta que tradicionalmente da la oposición al presidente corrió este año a cargo de la gobernadora de Michigan, la demócrata Gretchen Whitmer, que lleva en el cargo desde hace un año. «Acosar a la gente en Twitter no tiende puentes, los destruye», dijo esta estrella emergente de su partido en la réplica televisada. El presidente pasó todo el día preparando el discurso, sin reuniones o actos públicos en su agenda. A las 20.00 salió de la Casa Blanca, acompañado de la primera dama, y juntos recorrieron los dos kilómetros que separan la residencia presidencial del Capitolio. Algo más de dos horas antes, los demócratas habían anunciado el resultado provisional de los caucus de Iowa, la primera cita de primarias. Con un 62% escrutado, el ganador sería Pete Buttigieg, un alcalde que, nacido en 1982, es 35 años menor que el presidente. Sólo los mayores de 35 años pueden presentarse a las elecciones a la presidencia.
05-02-2020 | Fuente: abc.es
En vídeo: Trump invita a Guaidó a asistir al discurso: «Maduro es un tirano que brutaliza a su pueblo»
Una de las pocas ocasiones en los que los republicanos y los demócratas aplaudieron juntos en el discurso del Estado de la Unión de Donald Trump, pronunciado anoche en el Capitolio, fue cuando el presidente saludó a un invitado de excepción, escondido en Washington hasta el último momento. Se trataba, según dijo Trump, del «verdadero y legítimo presidente de Venezuela», alguien que «lleva consigo las esperanzas, los sueños y las aspiraciones de todos los venezolanos»: Juan Guaidó. Tras negarlo la Casa Blanca durante días y hasta el último momento, Guaidó estaba finalmente entre los invitados personales del presidente al discurso más importante del año. Fue una demostración clara e indiscutible de apoyo por parte del presidente a los opositores al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Trump se dirigió de hecho directamente a Maduro, a quien le dijo que es «un gobernante ilegítimo, un tirano que brutaliza a su pueblo». «Poco a poco caerá», añadió. En un Capitolio dividido por el juicio político del impeachment y por las elecciones que tendrán lugar el próximo mes de noviembre, el homenaje a Guaidó fue uno de los escasos momentos de concordia. Los aplausos de los diputados y senadores hicieron que Trump detuviera brevemente su discurso. Sólo unos pocos demócratas se negaron a aplaudir. Guaidó saludó de pie, dándole las gracias al presidente y a los presentes con la mano. «¡Todos los estadounidenses están unidos con el pueblo venezolano en su justa lucha por la libertad!», le dijo el presidente.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Saliendo del Congreso de los Estados Unidos, después del discurso de la Unión , junto a nuestro Pdte ?<a href="https://twitter.com/jguaido?ref_src=twsrc%5Etfw">@jguaido</a>? y Mauricio Claver . Gracias al Pdte ?<a href="https://twitter.com/realDonaldTrump?ref_src=twsrc%5Etfw">@realDonaldTrump</a>? por su invitación y respaldo a pueblo de Venezuela . <a href="https://t.co/rx5URmqe8i">pic.twitter.com/rx5URmqe8i</a></p>&mdash; CARLOS VECCHIO (@carlosvecchio) <a href="https://twitter.com/carlosvecchio/status/1224902172002918405?ref_src=twsrc%5Etfw">February 5, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Desde que llegó a EE.UU. hace más de una semana, Guaidó no ha tenido más agenda que un encuentro con exiliados venezolanos y una rueda de prensa el sábado en Miami. La agenda de Trump en estas pasadas semanas ha estado repleta, con la presentación del acuerdo de paz de Oriente Próximo, la firma del tratado de libre comercio de América del Norte y el final del impeachment. Finalmente la invitación al discurso del Estado de la Unión le ha brindado a Guaidó la oportunidad de cerrar junto al presidente de Estados Unidos y el Capitolio en pleno la gira que le ha llevado a Colombia, Europa y Canadá. En ese periplo, el líder venezolano se ha visto con jefes de estado y de gobierno como Angela Merkel, Boris Johnson, Emmanuel Macron o Justin Trudeau. El único que se negó a recibirle fue el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Coalición de 59 países Trump en su discurso asumió directamente el liderazgo de la coalición internacional para destituir a Maduro. «EE.UU. lidera una coalición diplomática de 59 naciones contra el dictador socialista de Venezuela, Nicolás Maduro», dijo el presidente estadounidense. En la rueda de prensa del sábado en Miami, Guaidó no aclaró si acudiría finalmente al Capitolio a presenciar el discurso. A primera hora de ayer, la Casa Blanca hizo pública una lista de 11 invitados del presidente en la que no estaba Guaidó, pero sí el preso político venezolano Iván Simonovis. En una comida privada con periodistas, Trump reveló que Guaidó sería uno de los invitados sorpresa. Dos horas antes del discurso se filtró a la prensa la asistencia del líder venezolano. La Casa Blanca la negó hasta el minuto en que Trump comenzó a hablar. Aparte de Venezuela, Trump defendió la buena marcha de la economía, su reforma migratoria y la construcción del muro con México. El presidente fue recibido por la bancada republicana al grito de «¡cuatro años más!». Sucesor designado Como cada año, cuando el presidente pronuncia este discurso le acompaña el vicepresidente, su gobierno y las dos cámaras del Capitolio en pleno. En caso de ataque, uno de los ministros queda en la Casa Blanca, como sucesor designado. Ayer fue el secretario del Interior, David Bernhardt. Como el año pasado, tanto la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, como las mujeres de la bancada demócrata llevaron ropa blanca, que se asocia al movimiento sufragista, la promoción del derecho al voto femenino. Pelosi, como manda el protocolo, tomó asiento justo detrás del presidente mientras este pronunciaba su discurso. Fue ella quien autorizó el comienzo del proceso de impeachment, que finalmente ha fracasado en el Senado. En un momento, Trump se negó a darle la mano. Después, ella rompió los papeles en los que estaba impreso el discurso del presidente, justo cuando él acabó de pronunciarlo. La respuesta que tradicionalmente da la oposición al presidente corrió este año a cargo de la gobernadora de Michigan, la demócrata Gretchen Whitmer, que lleva en el cargo desde hace un año. «Acosar a la gente en Twitter no tiende puentes, los destruye», dijo esta estrella emergente de su partido en la réplica televisada. El presidente pasó todo el día preparando el discurso, sin reuniones o actos públicos en su agenda. A las 20.00 salió de la Casa Blanca, acompañado de la primera dama, y juntos recorrieron los dos kilómetros que separan la residencia presidencial del Capitolio. Algo más de dos horas antes, los demócratas habían anunciado el resultado provisional de los caucus de Iowa, la primera cita de primarias. Con un 62% escrutado, el ganador sería Pete Buttigieg, un alcalde que, nacido en 1982, es 35 años menor que el presidente. Sólo los mayores de 35 años pueden presentarse a las elecciones a la presidencia.
04-02-2020 | Fuente: elpais.com
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