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Noticias de oriente proximo

19-10-2018 | Fuente: abc.es
Putin saldría beneficiado si EE.UU. aplica sanciones contra Arabia Saudí por el caso Khashoggi
La desaparición y probable asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi se ha convertido en un caso que podría terminar beneficiando al presidente Vladímir Putin, a quien en Occidente también le acusan de estar detrás de numerosos asesinatos y del intento de envenenamiento en Salisbury del ex agente soviético, Serguéi Skripal, y su hija, el pasado mes de marzo. Una de las medidas que Riad contempla ante posibles sanciones de Estados Unidos es reforzar la todavía incipiente relación que mantiene con Moscú. El jueves, en el marco del llamado Club Internacional de Debate de Valdái celebrado en Sochi, Putin dijo que no hay que «apresurarse» a extraer conclusiones sobre lo sucedido con Khashoggi. «Tenemos que esperar a ver los resultados de la investigación», añadió. Según sus palabras, «dicen que el asesinato ocurrió en Estambul, pero no han presentado pruebas. No sabemos lo que pasó realmente». La sombra del máximo dirigente ruso se proyecta todavía sobre sonados asesinatos como el de la reportera, Anna Politkóvkaya, o el ex agente Alexánder Litvinenko, entre otros muchos. El jefe del Kremlin cree además que Washington «tiene cierta responsabilidad en lo sucedido», ya que el periodista «vivía allí». «¿Y vamos a dar pasos para estropear las relaciones?» con Arabia Saudí, se preguntó, subrayando que «si alguien sabe lo que pasó, espero que presente pruebas». Putin señaló que solo en tal caso su país «dará pasos» concretos. «A nosotros nos han acusado de emplear armas químicas -en el caso Skripal- y nos han aplicado sanciones sin ninguna prueba». Antiguos enemigos Rusia y Arabia Saudí eran enemigos irreconciliables hasta hace muy poco. Riad dio apoyo a los muyahidines afganos en su lucha contra la tropas soviéticas y también a los separatistas chechenos durante las dos guerras que mantuvieron con el Ejército ruso. Además, Rusia ha acusado siempre a los saudíes de financiar el terrorismo islámico a nivel global. Ahora, sin embargo, las cosas han cambiado. En un contexto en el que la influencia del Kremlin es cada vez más patente en Oriente Próximo, Putin lleva meses dando pasos de acercamiento a Arabia Saudí. Expertos rusos hablan incluso de un supuesto plan del Kremlin para mediar y tratar de reconciliar a Riad y Teherán, iniciativa que ahora mismo no parece que tenga ningún viso de materializarse. Hace justo un año, tuvo lugar la primera visita a la corte de Putin de un rey saudí. Salmán Bin Abdelaziz dijo sentirse «feliz» de estar en Rusia al ser recibido por el presidente ruso en el Kremlin. A partir de ese momento, los contactos bilaterales han ido en aumento. Aunque con posiciones diferentes, ambas partes desean pacificar Siria y colaboran estrechamente para estabilizar los precios del petróleo en el mercado internacional. Hitos del acercamiento El pasado 14 de junio, el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman, asistió al partido de fútbol de la selección de su país contra la de Rusia en el estadio moscovita de Luzhnikí. Estuvo acompañado por Putin, con quien mantuvo conversaciones de profundo calado político y económico, según el comunicado que difundió entonces el servicio de prensa de la Presidencia rusa. El jefe del Kremlin acaba de verse, el pasado 3 de octubre, también con el ministro de Energía saudí, Khalid al Falih, durante la Semana Energética de Moscú, y planea volver a reunirse con el príncipe heredero, con Bin Salman, durante la cumbre del G20 en Argentina de finales de noviembre. Así lo asegura el viceministro de Exteriores ruso, Mijaíl Bogdánov. Además, esta semana, el embajador de Arabia Saudí en Jordania, Khalid Bin Turki al Saud, expresó el deseo de que el jefe del Estado ruso viaje lo antes posible a Arabia Saudí. Entre el 23 y el 25 de octubre tendrá lugar en Riad el foro económico considerado el «Davos del desierto» y, aunque no hay nada oficial sobre la posibilidad de que acuda Putin, es seguro que habrá delegación rusa en medio del boicot de algunos países occidentales. Como demostración de que Moscú ha intensificado el vector árabe en sus relaciones internacionales, el miércoles estuvo en la capital rusa el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi.
19-10-2018 | Fuente: abc.es
Arabia Saudí atribuirá la culpa de la muerte de Khashoggi a un general
Una orden mal entendida. Tras su visita a Riad, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, le ha trasladado a Donald Trump la que se perfila como la versión oficial de la corona saudí de por qué el periodista Jamal Khashoggi fue torturado y asesinado en el consulado de su país en Estambul. La culpa se atribuirá con toda probabilidad al mayor general Ahmed al Asiri, asesor del príncipe heredero y subdirector del servicio de inteligencia nacional, la ?mujabarat?. Al Asiri será el cabeza de turco de un escándalo que ha estrechado el cerco sobre Mohamed bin Salman, hijo del rey y ministro de Defensa. ¿Cómo justificar que los servicios de inteligencia de Turquía hayan identificado a miembros de su equipo de seguridad, que han viajado con él a Madrid y París, como los autores del asesinato? La respuesta es que alguien con rango y veteranía, muy cercano a él, sea el culpable oficial, autor de un error fatal. No sólo Pompeo, ministro de Exteriores, ha recibido ese nombre en Riad. También ha sido circulado por la inteligencia y la diplomacia saudíes a congresistas y diplomáticos norteamericanos. Por otras vías, ha llegado a los familiares y colaboradores de Khashoggi, según fuentes consultadas por este diario. Aunque el disidente era ciudadano saudí, desde hace un año residía en EE.UU., donde colaboraba con el diario The Washington Post. «La intención de la corona saudí es admitir que el príncipe ordenó la captura de Khashoggi pero que el mayor general Al Asiri le entendió mal y autorizó su ejecución si la situación se salía de control», dicen esas fuentes. Aun así, esa versión implicaría que Bin Salman ordenó la captura de un residente en EE.UU. en un tercer país, por sus críticas a la corona saudí y a él mismo. Hay una segunda parte, crucial, de la estrategia saudí: descalificar a Khashoggi. Los empleadores del periodista en The Washington Post denuncian ahora que un grupo de congresistas republicanos ha enviado correos y ha compartido mensajes en redes sociales en los que relacionan al periodista con los Hermanos Musulmanes y Al Qaeda. El hijo del presidente, Donald Trump Jr., compartió hace días un mensaje en Twitter en el que se decía que Khashoggi «se paseaba por Afganistán con Osama bin Laden». En realidad Khashoggi comenzó su carrera como periodista y director de medios gubernamentales en Arabia Saudí. A través de ese trabajo conoció y entrevistó a Bin Laden, con quien trabó amistad. Posteriormente se distanció de él y se acercó al jefe de la inteligencia saudí, Turki al Faisal, para quien fue jefe de prensa durante sus estancias como embajador en Londres y Washington. En años recientes se alejó de la familia real y se convirtió en un prominente crítico de Bin Salman, heredero al trono, que ha iniciado una serie de modestas reformas aperturistas en el país. Clave en la defensa de Bin Salman en Washington está siendo el yerno del presidente Trump, Jared Kushner, quien se ha convertido en el enlace principal de la corona saudí y la Casa Blanca. Gracias a su mediación, Riad fue la primera ciudad a la que viajó Trump como presidente el año pasado. Kushner es un judío ortodoxo que tiene, entre otros cometidos, negociar la paz en Oriente Próximo. Su apuesta es que un acercamiento entre los saudíes y los israelíes obligue a los palestinos a aceptar un acuerdo mediado por EE.UU. Los agentes turcos siguen batiendo un bosque al norte de Estambul donde el 2 de octubre, día de la muerte de Khashoggi, se acercó una furgoneta de la delegación diplomática saudí. Buscan allí los restos del periodista, que fue drogado, golpeado, descuartizado y disuelto en ácido. Han registrado ya el consulado, que fue limpiado y pintado, y la residencia del cónsul, que ha huido a Riad y ha sido relevado de su puesto. Las pruebas apuntan a que 15 agentes y uniformados saudíes volaron el 2 de octubre de Riad a Estambul, donde mataron a Khashoggi. Este acudió al consulado a realizar un trámite y ya no salió de allí con vida.
17-10-2018 | Fuente: abc.es
La investigación de Khashoggi apunta al círculo más cercano del heredero saudí
La visita oficial de Mohammed bin Salman a España en abril ha servido a quienes investigan la desaparición del periodista Jamal Khashoggi para ubicar a los sospechosos de su muerte en el círculo más cercano del príncipe heredero saudí. En ese viaje acompañó al hijo del rey Salman y ministro de Defensa al menos uno de los 15 ciudadanos saudíes que volaron a Estambul el mismo día en que desapareció Khashoggi, de quien las autoridades turcas sospechan que fue ejecutado y desmembrado en el consulado saudí. Maher Abdulaziz Mutreb voló el 11 de abril a Torrejón como parte de un séquito de 600 personas que acompañaba a Bin Salman, quien se reunió con el expresidente Mariano Rajoy y los Reyes. En 2007, Mutreb fue destinado como diplomático a Londres pero desde hace poco trabaja en la seguridad del príncipe heredero, y le ha acompañado en viajes a París y EE.UU., donde ha visitado la Casa Blanca y Naciones Unidas. Los investigadores turcos sospechan que otros supuestos autores del homicidio de Khashoggi viajan frecuentemente con Bin Salman, como responsables de su seguridad. Maher Abdulaziz Mutreb voló como parte de un séquito de 600 personas que acompañaba a Bin Salman, quien se reunió con el expresidente Mariano Rajoy y los Reyes Las imágenes de Mutreb junto a Bin Salman invalidan la coartada que el reino saudí ha ofrecido a EE.UU., que envió a Riad a su ministro de Exteriores, Mike Pompeo, a pedir explicaciones. Según dijo Bin Salman a Donald Trump en conversación telefónica, la muerte de Khashoggi podría ser responsabilidad de un grupo de militares que operaban por su cuenta. Trump ha expresado dudas sobre que el asesinato fuera ordenado por la corona saudí. «Se les considera culpables antes de que puedan probar su inocencia», dijo el presidente norteamericano. Sin embargo, los servicios de inteligencia turcos han entregado a EE.UU. pruebas -una de ellas una grabación de sonido- que demuestran que Khashoggi fue ejecutado en el consulado saudí en Estambul, donde se le vio por última vez el 2 de octubre. Dentro fue golpeado y drogado, se le cortaron los dedos y un forense, Salah al Tubaigy, comenzó a descuartizarlo cuando aún estaba vivo en la mesa del despacho del cónsul, Mohamed al Otaibi. Los 15 sospechosos llegaron a Turquía el mismo día en que Khashoggi iba a pedir un certificado de divorcio. En un principio, el Gobierno de Turquía filtró una lista con los nombres y fotos en el aeropuerto de los 15 sospechosos, aunque luego se supo que varios de ellos viajaron con identidades falsas. De momento los servicios de inteligencia turcos y norteamericanos han identificado a siete. Aparte de Mutreb y el forense, llegaron de Riad tres miembros de la Guardia Real, Abdulaziz Mohammed al Hawsawi, Thaar Ghaleb al Harbi y Muhammad Saad Alzahrani, y dos uniformados de la Fuerza Aérea, el mayor Waleed Abdullah al Shehri y el oficial Naif Hasan Alarifi. Los 15 saudíes se dividieron en su regreso a Riad; una parte salió de Estambul a El Cairo y la otra a Dubái. Los investigadores turcos no han logrado saber todavía qué hicieron con el cuerpo de Khashoggi. El consulado saudí solo permitió el acceso de la policía turca el lunes (seis días después), y el despacho del cónsul había sido limpiado y pintado. Ayer, los agentes pudieron entrar en la residencia del cónsul, que el lunes voló a Riad y desde entonces ha sido relevado del puesto y se halla bajo investigación. Ayer, los agentes pudieron entrar en la residencia del cónsul en Estambul De todos esos detalles dio cuenta ayer el Gobierno turco a Pompeo, que se reunió con el presidente Recep Tayyip Erdogan en Ankara. De sus reuniones previas con el rey Salman y su hijo en Riad, el secretario de Estado norteamericano dijo: «Se han comprometido a que quienes tengan que rendir cuentas lo hagan». Parecía aceptar así el máximo responsable de la diplomacia norteamericana la explicación de que la corona no sabía nada de los planes de ejecutar a Khashoggi. Aunque Khashoggi residía en Washington, no tenía ciudadanía norteamericana, lo que explica que EE.UU. no investigue el caso. Aunque en el pasado fue alguien cercano a la familia real saudí, en años recientes se había convertido en una voz crítica que aconsejaba prudencia a la comunidad internacional en su trato con Bin Salman, responsable de medidas aperturistas como la autorización de que las mujeres puedan conducir. El 29 de septiembre participó en una conferencia en Londres en la que criticó el acercamiento entre Arabia Saudí e Israel. Aliado de Washington Aconsejado por su yerno, Jared Kushner, Trump ha estrechado notablemente los lazos de EE.UU. con Arabia Saudí y ha confiado en que su mediación ayude a los países suníes a poner fin al conflicto entre israelíes y palestinos. Su primera visita como presidente fue precisamente a Riad, donde participó en una cumbre tras la cual los países suníes impusieron un embargo a Qatar y EE.UU. anunció que retomaba las sanciones a Irán, el principal enemigo geoestratégico de Arabia Saudí en la zona. «Solo espero que se aclare qué es lo que ha ocurrido», dijo ayer Trump en declaraciones a los medios en la Casa Blanca. «Arabia Saudí es un aliado muy importante para nosotros en Oriente Próximo, tenemos intereses económicos conjuntos muy fuertes». En 2017, tras la mediación de la Casa Blanca, Arabia Saudí se comprometió a adquirir 110.000 millones de dólares (95.500 millones de euros) en armas de empresas norteamericanas, de los que de momento ha pagado 14.500 millones. Justo el día en que Pompeo llegó a Arabia Saudí, este país formalizó el pago de 100 millones de dólares prometidos a ayudar a EE.UU. a estabilizar las zonas de Siria recuperadas al Estado Islámico. Decenas de empresas y líderes políticos han cancelado su participación en una conferencia económica organizada por Riad la semana próxima y conocida comúnmente como el «Davos del desierto».
17-10-2018 | Fuente: elpais.com
Lagarde aplaza su viaje a Oriente Próximo tras el ?caso Khashoggi?
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional tenía previsto participar en el 'Davos del desierto'
17-10-2018 | Fuente: abc.es
En los años 70 del siglo pasado aparecieron varios grupúsculos paramilitares cuyo objetivo eran los asesinatos políticos selectivos, con un denominador común: las siglas de La Triple A. El fenómeno latino -existió una Triple A en España, Argentina y Colombia- ha encontrado un vástago en Oriente Próximo con ocasión del esperpéntico caso de la desaparición en Estambul del disidente saudí Khashoggi. El régimen de Riad ha difundido la versión de que su presunta muerte es obra de asesinos por cuenta propia, asesinos autónomos. Vamos, la doble A. Un grupo de ellos habría conocido -según el relato oficial- que el periodista exiliado Khashoggi iba a acudir al Consulado saudí en Estambul para realizar trámites, le esperó dentro, le asesinó tras interrogarle, e hizo desaparecer sus restos sin conocimiento del cónsul ni de los probos funcionarios. Un crimen perfecto. El «asunto Kashoggi» tiene todos los ingredientes de la novela negra barata y del disparate. Es bien conocido que el régimen absolutista saudí eliminó en el pasado a muchos de sus disidentes antes de la llegada al poder fáctico del joven Príncipe Heredero, Mohamed bin Salman. Pero es difícil encontrar en los archivos una operación más chapucera de asesinato político selectivo. Tanto en su ejecución -¿a qué mente preclara se le ocurrió elegir la sede diplomática en un país con el que Arabia Saudí rompió hace tiempo hostilidades?- como en la elección del objetivo, Jamal Khashoggi, un personaje de dudosa trayectoria y credenciales democráticas, es -o era- sin embargo una notoriedad en Occidente por el artículo periódico que escribía en «The Washington Post» desde que se exilió en Estados Unidos hace un año. El presidente Trump, en aras de proteger los contratos multimillonarios de venta de armas norteamericanas a Riad, ha «comprado» la versión saudí de la acción de los asesinos autónomos en su Consulado en Estambul. La Prensa liberal de EE.UU. jamás lo hará.
16-10-2018 | Fuente: abc.es
Cronología de la desaparición del periodista saudí
La desaparición del periodista Jamal Khashoggi amenaza con tensar las complicadas relaciones de Arabia Saudí con la comunidad internacional. Aquí, la cronología del caso: 7 de octubre (por Mikel Ayestaran). Jamal Khashoggi entró en el consulado de su país en Estambul el 2 de octubre para obtener un justificante de divorcio, desde entonces permanece en paradero desconocido y amigos suyos aseguraron que «está confirmado» que fue asesinado en el interior del edificio. El periodista, de 59 años y columnista de «The Wahisngton Post», tuvo que abandonar hace un año Riad por sus críticas a la familia real y se refugió en Estados Unidos. Viajó a Turquía para poder casarse con su prometida, Hatice Cengiz, pero para ello necesitaba antes cumplir con un trámite burocrático para que el pidió cita previa y se personó en la legación saudí cuando le informaron de que todo estaba listo. Nadie le vio salir de allí. Cengiz permaneció 11 horas en la puerta y fue la primera en dar la voz de alarma siguiendo las instrucciones que le había dado el propio Khashoggi en caso de que pasara algo extraño. Avisó directamente a un asesor del presidente Recep Tayyp Erdogan y desde entonces el paradero del periodista se ha convertido en motivo de disputa entre los gobiernos de Ankara y Riad, cuyas relaciones no pasan por sus mejores momentos debido al apoyo turco a Catar. 8 y 9 de octubre (Agencias). El periodista turco Turan Kislakçi, amigo personal de Khashoggi y dirigente de la Asociación de prensa turco-árabe, aseveró que su colega saudí fue asesinado en el consulado y que la noticia estaba «confirmada», aunque no aclaró sus fuentes. En declaraciones al diario Hürriyet, Kislakçi añadió hoy que el cadáver de Khashoggi fue troceado y posteriormente sacado del consulado por un equipo de 15 agentes saudíes. 10 de octubre (Agencias). Los investigadores revelaron que estaban tras la pista de un Apple Watch, un tipo de reloj, que Khashoggi estaba usando y que estaba conectado a un iPhone que había dejado con su novia fuera del consulado. «Hemos determinado que lo llevaba puesto cuando entró al consulado», dijo a Reuters un oficial de seguridad. Los investigadores están tratando de determinar qué información ha transmitido el reloj. 10 de octubre (Mikel Ayestaran). La desaparición hace más de una semana del periodista Jamal Khashoggi en el consulado de Arabia Saudí de Estambul sirvió para que Reporteros Sin Fronteras (RSF) recordara la turbia relación de la monarquía de este país del Golfo con las voces críticas. La organización denunció que tan solo en el último año se han producido «más de una decena» de arrestos de periodistas y blogueros «en la mayor opacidad» y advirtió de que, teniendo en cuenta los precedentes, «hay que temer lo peor» en el caso de esta desaparición, según el comunicado firmado por Sophie Anmuth, responsable de la organización en Oriente Próximo (Mikel Ayestaran). 15 de octubre (Javier Ansorena). En los últimos días, la inteligencia estadounidense había especulado que si Arabia Saudí confirmaba el asesinato de Jamal Khashoggi, un periodista de su país desaparecido en Turquía el 2 de octubre, Riad defendería la teoría de que los autores serían elementos de sus servicios secretos actuando por cuenta propia, sin relación directa con la monarquía dirigente. Esa versión parecía buena al cierre de esta edición, cuando la CNN aseguró que las autoridades saudíes preparaban un informe que reconocería la muerte de Khashoggi en la embajada después de «un interrogatorio que salió mal», según dos fuentes de la cadena de noticias estadounidense. El objetivo del interrogatorio era secuestrar al ciudadano saudí. La operación habría sido realizada sin permiso y los responsables serían quienes la ejecutaron. El informe sería coherente con la posición defendía por Arabia Saudí: que su Gobierno no tiene nada que ver con el asunto.
16-10-2018 | Fuente: abc.es
Australia evalúa trasladar su embajada de Tel Aviv a Jerusalén
El primer ministro de Australia, Scott Morrison, ha informado este lunes de que está estudiando la posibilidad de trasladar la Embajada australiana en Israel desde la localidad de Tel Aviv, donde se encuentra actualmente, a Jerusalén. Canberra seguiría así los pasos de Estados Unidos, primer país en anunciar la medida diplomática en apoyo al Estado judío, un movimiento que ha suscitado duras críticas por parte de palestinos y líderes de Oriente Próximo. Desde la declaración de Trump en diciembre del año pasado, Israel ha estado presionando para persuadir a otros países para que lo sigan. Por casi un año, eso parecía poco probable ya que solo Guatemal a, un aliado confiable de Israel, Honduras y Paraguay hicieron el anuncio. Y Paraguay revirtió su decisión el mes pasado después de un cambio de presidente. También el presidente del gobernante Partido Social Demócrata (PSD) de Rumanía, Liviu Dragnea, anunció el pasado jueves 19 de abril por la noche que el Gobierno trasladará la embajada de su país en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, siguiendo el ejemplo de EE.UU., nada confirmado. Dave Sharma, antiguo embajador australiano en Israel, ha manifestado este lunes que Australia «debe mantenerse abierta y tener en consideración la decisión de Estados Unidos de trasladar su Embajada». Asimismo, ha afirmado que «una parte de Jerusalén se encuentra controlada por Israel desde 1948 y todo el mundo acepta esa parte de cara a una solución de dos Estados en el futuro». «Tenemos que entender lo que significaría esto para la solución de dos Estados», ha aseverado Morrison en relación con la resolución apoyada por el Gobierno australiano. Sin embargo, la ministra de Asuntos Exteriores, Julie Bishop, se ha mostrado contraria a la idea de trasladar la Embajada a pesar del apoyo obtenido por las bases de la formación. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha agradecido a Morrison que considere la medida. Ambos han mantenido una conversación este lunes en la que también han abordado la forma de impulsar las relaciones bilaterales.
13-10-2018 | Fuente: abc.es
El yerno de Trump no pagó impuestos en la pasada década
Donald Trump llegó a la Casa Blanca con el compromiso de defender los intereses de las clases medias y trabajadoras que propiciaron su inesperada victoria en 2016. Hasta ahora, sin embargo, se ha resistido a cumplir su promesa de reformar el sistema impositivo, sobre todo el que se aplica a las rentas más elevadas, y se ha negado a revelar o dar explicaciones por las sospechas de evasión de impuestos sobre su fortuna o la de su familia. Este sábado, una nueva investigación reveló que su yerno y cargo de confianza en la presidencia, Jared Kushner, prácticamente no ha pagado impuestos en la pasada década. Kushner tiene una fortuna que se estima en 325 millones de dólares (280 millones de euros), derivada sobre todo de inversiones inmobiliarias. Se casó con la hija mayor de Trump, Ivanka, en 2009. Tras ganar las elecciones, su suegro les nombró a ambos asesores presidenciales. No cobran por ese trabajo, pero son las dos personas con más influencia en la Casa Blanca. La prueba es que Trump le ha encargado a Kushner un asunto tan importante y delicado como lograr la paz en Oriente Próximo. Según ha revelado este sábado «The New York Times», Kushner se aprovechó de una argucia fiscal para no pagar impuestos entre 2009 y 2016: en su declaración de la renta se desgravó millonarias pérdidas por depreciación de patrimonio. Es decir, aunque ganaba dinero a final del año fiscal, compensaba los ingresos con el descenso del valor de los edificios que posee. En realidad no perdía dinero, pero estimaba que lo perdía por la fluctuación del mercado inmobiliario. Baste un ejemplo: en 2015 ganó 1,7 millones de dólares en salario y dividendos. Pero declaró una depreciación de su patrimonio de 8,3 millones. El resultado: no pagó impuestos. Investigación abierta El Times obtuvo las declaraciones de la renta de Kushner a través de la solicitud de un préstamo por parte del yerno del presidente. Previamente, el mismo diario reveló que Trump recibió 413 millones de dólares donados de sus padres pero por los que supuestamente evadió impuestos. El fisco neoyorquino ha abierto una investigación. Las argucias de Kushner, sin embargo, no son constitutivas de delito, pero sí pueden provocarle un problema político a un presidente ya de lleno centrado en su reelección, que clama en sus mítines en contra de Wall Street y las élites políticas y empresariales. En realidad, técnicamente Kushner ni siquiera está perdiendo dinero con esa depreciación, porque dispone de una línea de crédito de 45 millones y la mayoría de sus inversiones son porcentajes minoritarios en sociedades de mayor envergadura. Lo que se deduce son pérdidas por participar con dinero prestado en parte de varios desarrollos inmobiliarios. El único año en que el yerno de Trump pagó impuestos fue 2013, cuando declaró ingresos por los que hubo de pagar 1,1 millones de dólares.
13-10-2018 | Fuente: abc.es
Ankara filtra grabaciones de la «desaparición» de Khashoggi
La estrella del Príncipe Heredero saudí, Mohamed Bin Salman (MBS), se apaga cada día que pasa sin aclarar lo ocurrido con Jamal Khashoggi, un periodista que no dudó en criticar el exceso de poder que el joven MBS estaba acumulando en sus manos. Los planes del heredero a la corona pasaban por lavar la cara exterior de Arabia Saudí con decisiones como la de permitir conducir a las mujeres o abrir cines, pero la guerra de Yemen, las purgas internas, la detención de activistas de los derechos humanos y el caso Khashoggi complican los planes de un mandatario a quien en las redes sociales apodan de forma viral como «el joven Sadam», en recuerdo al dictador iraquí. La comisión de investigación conjunta turco-saudí creada a petición de Riad ya se encuentra en Estambul para intentar esclarecer el paradero de Jamal Khashoggi, tras su desaparición desde hace más de una semana. La agencia Anadolu adelantó que el trabajo comenzará durante el fin de semana y la cadena CNNTürk reveló que la monarquía del Golfo ha enviado a altos cargos del Ministerio de Exteriores y de los servicios secretos para cumplir esta misión. Este trabajo conjunto arranca en medio de la fuerte presión internacional para que los saudíes demuestren que, tal y como defienden desde el primer día, este periodista crítico con la casa real abandonó el consulado de su país en Estambul, donde había entrado para realizar unos trámites. El silencio de Riad y el hecho de que no ofrezcan las imágenes de las cámaras de seguridad del edificio hacen que la hipótesis del asesinato gane enteros. Fuentes oficiales, bajo condición de anonimato, realizan filtraciones cada día a los medios y The Washington Post, cabecera con la que colabora Khashoggi en la sección de Opinión, reveló que la inteligencia turca contaría con grabaciones que demuestran que el periodista fue detenido por un equipo de seguridad, que después le mató y desmembró su cuerpo. Boicot empresarial A la espera de poder esclarecer el caso, la imagen de Arabia Saudí se deteriora y en las últimas horas se ha producido un importante boicot a la próxima Future Investment Initiative de Riad, también conocida como el «Davos del desierto». En un movimiento sin precedentes el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, el jefe ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, o los dueños de grandes medios como las cadenas CNN y CNBC, o los diarios Los Ángeles Times y The New York Times, han anunciado su renuncia a viajar al país del Golfo para tomar parte en la cita. La Casa Blanca se encuentra ante todo un dilema porque se trata de uno de sus aliados estratégicos y comerciales principales y el secretario del Tesoro, Steven Menuchin, señaló que mantiene en su agenda esta importante cumbre económica, pero adelantó que podría cambiar de planes a última hora en función de los resultados de la investigación. El empresario británico Richard Branson, fundador y presidente del grupo Virgin, fue un paso más adelante y suspendió su participación en dos proyectos turísticos en Arabia Saudí. El multimillonario reveló su decisión a través de las redes sociales y señaló que «había puesto grandes esperanzas en el actual gobierno del Reino de Arabia Saudita y en su líder, el príncipe heredero Mohamed bin Salman». La llamada del dinero Pese a las reacciones en cadena en los medios políticos y empresariales occidentales, el presidente Trump evitó anunciar sanciones ni ningún tipo de presión particular sobre su aliado militar y político en Oriente Próximo. Trump justificó su rechazo a cancelar los millonarios contratos de venta de armas estadounidenses a la superpotencia petrolera en razones también estratégicas: si Washington da un paso atrás, el dinero de Riad irá a Rusia y China, y sus mercados de armas. Los saudíes «están gastando 110.000 millones de dólares en equipamiento militar y en otras áreas que crean puestos de trabajo en EE.UU.», alegó el presidente Trump dirigiéndose a la prensa. «No encuentro sentido a renunciar a esa inversión de 110.000 millones en Estados Unidos, porque ¿saben qué van a hacer los saudíes? Van a coger ese dinero y gastarlo en Rusia, o China o en otro país», explicó Sus comentarios chocaron con la carta firmada por congresistas de su partido exigiendo acciones contra el régimen de Riad.
18-09-2018 | Fuente: abc.es
Orban acude a Putin en busca de consuelo a sus disgustos con la UE
El primer ministro húngaro, Viktor Orban, es el «socio» europeo preferido del presidente Vladimir Putin y mantienen encuentros de forma muy regular. Esta vez le ha tocado viajar a Moscú, ya que el año pasado Putin lo hizo dos veces a Budapest, y coincide con una verdadera tormenta en sus relaciones con la Unión Europea a cuenta de la inmigración. «No se puede decir que siempre haya existido un buen clima internacional para nuestra cooperación. Pero para eso están todas las cosas desagradables, para que podamos enfrentarnos juntos a ellas y creo que lo estamos logrando», le dijo ayer Orban a Putin nada más comenzar la reunión que mantuvieron en el Kremlin. Después, durante la rueda de prensa conjunta, el presidente ruso afirmó, en relación con la inmigración a Europa que «estos problemas deben resolverse dentro de la UE, pero a juzgar por lo que sucede, dudo de que vaya a reducirse», el flujo de desplazados. Dando la razón a su interlocutor húngaro, Putin señaló que «al principio hablaban de inmigrantes de Siria, Irak, otros países de Oriente Próximo, y ahora ya hablan del África negra. El número de inmigrantes crece en todo momento». Según su opinión, «si se incentiva esa inmigración con ayudas sociales cuantiosas y otras ventajas, no hay motivos para que cese ese flujo». Orban le correspondió una vez más criticando las sanciones de la UE contra Rusia. «Pese a que nuestro intercambio comercial ha caído por culpa de las sanciones de la UE, hemos podido revertir la tendencia a nuestro favor. Hoy he venido para expresar mi agradecimiento por todo el trabajo que hemos hecho juntos», le dijo el primer ministro húngaro al jefe del Kremlin. Los dos mandatarios hablaron de cooperación y, en particular, de la construcción de dos nuevos reactores atómicos en la central nuclear de Paks, la única en funcionamiento en Hungría. El proyecto está a cargo de la corporación rusa Rosatom.
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