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Noticias de oriente proximo

18-11-2017 | Fuente: elpais.com
?Hemos dicho basta a las agresiones de Irán y estamos contraatacando?
El jefe de la diplomacia saudí critica a su gran rival en Oriente Próximo, desliga los arrestos de una purga y repasa la dimisión del primer ministro libanés y la guerra de Yemen
18-11-2017 | Fuente: abc.es
Riad da a entender su interés por sustituir a Hariri en el Líbano
Saad Hariri, el primer ministro dimisionario del Líbano, llegará hoy a París procedente de Riad para demostrar que no es «rehén» de los saudíes. Beirut aún confía en que regrese pronto a casa para dar explicaciones, y ?quién sabe? quizá también para volver a ponerse al frente del gobierno. Quien no da ya un riyal por él es Arabia Saudí, el país que vio a los Hariri enriquecerse, les concedió pasaporte, y terminó cavando su tumba política. En una rápida visita a Madrid para recabar apoyos, el ministro de Exteriores saudí, Adel Jubeir, midió ayer sus palabras al hablar de Saad Hariri. «Le apoyamos en su primer periodo como primer ministro del Líbano, también en el segundo, pero ahora los desafíos que afronta son distintos», respondió Jubeir a una pregunta de ABC, durante su encuentro con un grupo limitado de medios españoles. ¿Desea Riad otro líder suní al frente del Gobierno del Líbano? «No es esa la cuestión ?matiza Jubeir?; Hariri ha sido uno de nuestros aliados en la zona, pero todas sus políticas han sido frenadas por el movimiento chií Hizbolá. Saad Hariri no ha podido gobernar como quería. Y eso es lo que llevó a su dimisión». Una decisión tomada en Riad tras entrevistarse con el Rey Salmán y con el príncipe heredero, Mohamed, «hombre fuerte» del régimen saudí y protagonista de una auténtica revolución, tanto interna como exterior, que muchos califican de temeraria. El jefe de la diplomacia saudí, exquisito, simpático y muy fogueado con la prensa occidental, reconduce todas las crisis abiertas en los últimos tiempos por la corona saudí ?guerra en Yemen, boicot a Qatar, purga interna de príncipes y empresarios, supuesta injerencia en el Líbano? al pulso implacable de su país con Irán. La potencia suní de Oriente Próximo, guardiana de las esencias del islam, contra el poder chií persa en ascenso. «Irán creó en 1979 un sistema radical ?explica Jubeir? y estableció en su Carta Magna la necesidad de exportar la revolución jomeinista; desde entonces la guerra contra Arabia Saudí ha sido permanente pero hemos dicho ¡basta!: ahora devolvemos los golpes». El imperio del mal El golpe presunto a Saad Hariri, jefe del principal partido suní del Líbano ?al que, por el sistema de equilibrios libanés, corresponde el puesto de primer ministro? iba en realidad dirigido a Hizbolá, el movimiento político-militar del tercio chií libanés, que ha crecido ostentosamente en poder gracias a la guerra de Siria. Hariri ha sido demasiado débil, no desea enfrentarse a Hizbolá como exige Riad, y su sacrificio ha parecido inevitable al nuevo poder saudí. Qatar es un hueso más difícil de roer. El boicot ?«que no bloqueo, no tenemos aviones ni navíos militares en sus costas», advierte Jubeir? va teóricamente dirigido a lograr que la monarquía de Doha «castigue a financieros y portavoces del terrorismo que residen en Qatar». Pero al régimen saudí le inquieta, aún más, el conjunto de vínculos y relaciones que ha establecido Qatar con Irán. «La gente ve en Qatar el Mundial de Fútbol de 2022 ?comenta Jubeir?, ve bellos edificios, modernas explotaciones energéticas, y cree que es una nación normal. Nosotros vemos en cambio el mal en ese país». ¿Qué papel juega el canal de televisión qatarí Al Yasira, que Riad quiere cerrar? «Es una plataforma que da voz a los partidarios del terrorismo, y que emponzoña las mentes de la juventud musulmana», afirma Jubeir sin paliativos.
17-11-2017 | Fuente: elpais.com
?Hemos dicho basta a las agresiones de Irán y estamos contraatacando?
El jefe de la diplomacia saudí critica a su gran rival en Oriente Próximo, desliga los arrestos de una purga y repasa la dimisión del primer ministro libanés y la guerra de Yemen
13-11-2017 | Fuente: abc.es
Putin y Erdogan escenifican armonía pero siguen discrepando sobre Siria
Es ya la cuarta vez que los presidentes de Rusia y Turquía, Vladímir Putin, y Recep Tayyip Erdogan, se reúnen desde el verano y la quinta en lo que va de 2017. La última vez fue en Ankara a finales de septiembre. El tema recurrente de las conversaciones es Siria, en donde los dos dirigentes exhiben entendimiento cuando en realidad son muchos los problemas en los que discrepan. El futuro del dictador sirio, Bashar al Assad, es el principal, pero también el papel de los kurdos ahora y una vez acabe la guerra. La reunión de ayer fue una vez más en la ciudad balneario rusa de Sochi, a orillas del Mar Negro. Antes de subirse al avión para viajar hasta allí, Erdogan mostró su desacuerdo con la declaración que el sábado suscribieron en Danang (Vietnam) Putin y su homólogo estadounidense, Donald Trump. El documento decía que «no puede haber una solución militar al conflicto sirio». «No lo entiendo, se dice que no hay solución militar, pero el número de personas que el gobierno -sirio- ha matado por la vía militar supera ya el millón», aseguró el máximo dirigente turco durante una comparecencia ante la prensa en el aeropuerto de Estambul. Según su opinión, si Rusia y Estados Unidos creen que no debe existir el recurso a la fuerza que retiren sus soldados, que traten de resolver el conflicto por medios políticos, que busquen maneras de celebrar elecciones cuanto antes. «¿Lo han intentado utilizando esos medios durante 7 u 8 años? No vayamos a engañar el mundo», añadió Erdogan. Tratando de desviar el foco de Rusia, país que inició su intervención militar en Siria en septiembre de 2015, fundamentalmente con bombardeos aéreos y lanzamiento de misiles desde navíos, el presidente turco arremetió contra Washington señalando que es el país que mayor dispositivo militar tiene en Oriente Próximo y «habla de evitar soluciones de fuerza». Restricciones a las exportaciones turcas Denunció también el hecho de que la milicias kurdo-sirias de las Unidades de Protección Popular (YPG) sigan todavía al este del río Éufrates, pese a que, según él, «prometieron retirarse», y continúan acosando a las fuerzas turcas. Erdogan dijo que pediría ayuda a Rusia en esta cuestión, país que mantiene buenas relaciones con los kurdos. Dijo además que solicitaría a Putin retirar completamente todas las restricciones a las exportaciones turcas, impuestas por Moscú después de que un avión de combate turco derribara en noviembre de 2015 a un cazabombardero ruso junto a la frontera turco-siria. Según el asesor del Kremlin de política exterior, Yuri Ushakov, Putin y Erdogan hablaron de los preparativos para la reunión del llamado Congreso de Diálogo Nacional en Sochi, prevista en un principio para el próximo día 18, pero ante la escasa acogida por parte de la oposición siria, se celebrará en fechas posteriores. Erdogan tampoco aprueba que a ese encuentro de Sochi acudan kurdos. "Las fechas las fijaremos más tarde", afirmó Ushakov. Esta nueva visita del presidente turco a Rusia coincide con el cierre de la transacción de venta de lanzaderas antiaéreas rusas S-400 a Turquía. El acuerdo se alcanzó en septiembre, ya que, según Ankara, no fue posible adquirir un armamento similar dentro de la OTAN. Solamente Rusia fabrica en el mundo un sistema de defensa antiaéreo de tales características La reunión ayer en Sochi duró hora y media y, según Putin, «nuestras relaciones pueden considerarse prácticamente restablecidas en su totalidad». El presidente ruso insistió en que el intercambio comercial entre ambos países sigue creciendo. Erdogan, por su parte, dijo que «nuestras relaciones bilaterales y la cooperación en la solución de problemas regionales nos dan la posibilidad de mirar hacia el futuro. Cada día que pasa, nuestras relaciones se desarrollan más y mejor en los ámbitos político, militar y comercial».
12-11-2017 | Fuente: abc.es
Hariri anuncia que volverá a Líbano y plantea retirar su dimisión si el país mantiene la neutralidad
El primer ministro libanés, Saad Hariri, ha reaparecido este domingo para anunciar que volverá «muy pronto» a Líbano y ha abierto la puerta a retirar su dimisión, anunciada hace ocho días, siempre que Líbano mantenga su neutralidad en los conflictos regionales. «Hay que respetar el principio de disociación», ha planteado Hariri como condición para retirar su renuncia durante una entrevista con la televisión árabe Futuro (propiedad precisamente de Hariri). «Voy a volver a Líbano muy pronto», ha asegurado además, al tiempo que ha subrayado que presentará su dimisión «de una manera constitucional». Hariri dimitió el pasado 4 de noviembre en un mensaje televisado desde Arabia Saudí, lo que desató las especulaciones sobre si estaba retenido y si fue obligado a dimitir. Desde entonces apenas se ha sabido nada sobre Hariri. Su renuncia ha situado de nuevo a Líbano en el centro de las disputas en Oriente Próximo, azuzando la rivalidad entre el bloque de potencias suní, liderado por Arabia Saudí, y el chií, encabezado por Irán. Este lunes, Arabia Saudí acusó a Líbano de haber declarado una guerra en su contra por las agresiones de Hezbolá, el partido milicia chií libanés apoyado por Irán, unas acusaciones que agudizan la crisis y ponen en riesgo la estabilidad en el país de los cedros. El repentino anuncio de la renuncia de Hariri también ha alimentado las especulaciones en Líbano sobre la posibilidad de que le hayan obligado a dimitir y de que haya sido retenido en Arabia Saudí en contra de su voluntad. El Gobierno de Arabia Saudí ha negado que haya estado reteniendo a Hariri. Hariri, un aliado político de Arabia Saudí, ha abandonado este martes por la mañana a Arabia Saudí y se ha trasladado a Abú Dhabi (Emiratos Árabes Unidos) para reunirse con el príncipe heredero emiratí, Mohamed bin Zayed al Nahyan, según han informado las cadenas de televisión Future TV ?propiedad de Hariri? y Al Arabiya.
12-11-2017 | Fuente: abc.es
Mohamed bin Salman: el «cachorro real» impulsivo y de puño de acero
El megayate de Mohamed bin Salman (MBS) se llama Serene, tiene siete cubiertas, un hangar y dos plataformas de aterrizaje de helicópteros que en total suman 4.500 metros cuadrados de cubierta, lo que le convierten en uno de los diez yates más grandes del mundo. No es extraño que un príncipe saudí tenga una embarcación de este tipo, pero la forma en la que la compró dice mucho de la personalidad de un heredero al trono que, a sus 32 años, es también el ministro de Defensa más joven del mundo y tiene a Oriente Próximo en vilo por su fuerte política intervencionista y su deseo de frenar a cualquier precio la expansión de su gran enemigo: Irán. Su ascenso meteórico ha llegado acompañado de la aparición en escena del presidente estadounidense, Donald Trump, que ha encontrado en este joven y en el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a sus grandes aliados contra la república islámica. MBS, tal y como le conocen, tiene una cara doméstica en la que se muestra como el regenerador que necesita la monarquía y el país, por lo que no le tembló la mano hace una semana a la hora de ordenar una purga masiva que ha terminado con 201 personas apresadas bajo la acusación de corrupción, entre ellas varios príncipes y ministros. Organizaciones como Human Right Watch (HRW), sin embargo, han interpretado este movimiento como «una lucha por el poder». Dentro del reino, también es el impulsor proyecto «Visión 2030», programa que pretende que Arabia saudí deje de depender del petróleo para ese año. Con el precio del crudo por los suelos, el joven príncipe promueve la austeridad, rebaja el sueldo de los funcionarios y predica la contención del gasto público, pero en el verano de 2015 no se pudo resistir a Serene. MBS paseaba por una localidad de la costa al sur de Francia cuando lo vio atracado y envió a uno de sus ayudantes a comprarlo. El barco pertenecía al magnate ruso del vodka, Yuri Shefler, y la operación se cerró en apenas unas horas de negociación por unos 500 millones de euros, según relató The New York Times. Shefler dejó el Serene esa misma tarde. Así de impulsivo es MBS en una vida privada de la que apenas aparece información en los medios. La opacidad de la casa real saudí hace complicado tener detalles de una persona que, a diferencia de todos sus hermanos, «se ha educado en una universidad nacional, luce sandalias en lugar de zapatos de Gucci y no habla un inglés fluido. Dicen que permite que se discutan sus puntos de vista, aunque no los cambia y su gran punto fuerte, o débil, es su crueldad», señala el analista del The Washington Institute, Simon Henderson, en su último artículo «El nuevo rey de Arabia Saudí». Casado con su prima Sara bint Mashur al Saud, con la que tiene tres hijos, es licenciado en Derecho por la universidad rey Saud y «habla el lenguaje de los jóvenes en un país que durante demasiados años ha mirado al mundo a través de las lentes de gobernantes mayores», según declaró a los medios tras su elección como heredero al trono Hoda al-Helaissi, miembro del Consejo de la Shura. Apenas trascienden detalles de su vida privada, y menos de caprichos como el Serene, pero las calles del país están llenas de fotografías de un MBS que quiere proyectar una imagen aperturista y moderna en una sociedad donde el sesenta por ciento de la población es menor de 30 años. Un verano después de comprar el Serene, cambió Francia por Estados Unidos y visitó Facebook, donde se fotografió junto a Mark Zuckerberg. Es una de las pocas imágenes sin el atuendo tradicional saudí que se pueden ver de un heredero a la corona que en las últimas semanas ha combatido las dudas que plantean la guerra que lanzó en Yemen hace dos años o el bloqueo impuesto a Qatar este verano con decisiones como el permiso para conducir a las mujeres saudíes o el final de la prohibición de su entrada en instalaciones deportivas. Durante unas horas el mundo habló de estas medidas, en lugar de sobre bloqueo humanitario a Yemen y los 10.000 muertos que deja esta campaña en la que no se ve una salida a medio plazo.
09-11-2017 | Fuente: abc.es
Altos cargos libaneses denuncian que Hariri está detenido en Riad
La situación es cada vez más confusa en Líbano tras la petición de Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin a sus ciudadanos de que abandonen el país y después de que varios altos cargos libaneses declararan que Saad Hariri está ?bajo arresto domiciliario? por las autoridades de Riad, que le habrían forzado el sábado a presentar su dimisión como primer ministro. Tras cuatro días de silencio, el Movimiento Future compareció ante los medios en Beirut para insistir en que sigue considerando a su líder, Hariri, ?primer ministro? y ?líder nacional?, y pidió a los saudíes que facilitaran su regreso a un país del que, según el texto que leyó el sábado el propio líder suní, huyó porque vio su vida en peligro y por las injerencias de Irán. El presidente del Líbano, Michele Aoun, también considera a Hariri jefe de Gobierno hasta que presente su dimisión de manera formal ante el Parlamento. Altos cargos libaneses consultados por la agencia Reuters denunciaron, bajo condición de anonimato, que Riad ?controla y limita? los movimientos de un Hariri cuyo viaje a Riad coincidió con el lanzamiento de la purga anticorrupción del príncipe heredero, Mohamed Bin Salman (MBS). ?Cuando llegó al país le ordenaron que se quedara y dimitiera. La lectura de su carta de renuncia fue una orden y la cumplió estando bajo arresto domiciliario?, señalaron estas fuentes. Reuters también tuvo acceso a responsables estadounidenses familiares con la situación en Oriente Próximo que coincidieron en que los saudíes ?animaron? a Hariri a dimitir. Una versión que cambia el relato inicial y que muestra la intención de Riad de acabar con el Gobierno de unidad nacional libanés, como estrategia para desestabilizar el país y crear problemas a Hizbolá, el brazo de Irán en Líbano. La tensión crece y Líbano se convierte en un escenario más de la Guerra Fría sectaria entre iraníes y saudíes, que se disputan la hegemonía en la región. Tras concluir su viaje oficial a Emiratos Árabes Unidos, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció por sorpresa una visita a Arabia Saudí para reunirse con el príncipe heredero por primera vez y analizar "cuestiones regionales, en particular Yemen y Líbano". Macron reconoció que ha mantenido contactos informales con Hariri, pero desmintió que hubiera pedido su traslado a París ya adelantó que su objetivo será ?subrayar la importancia de la estabilidad y la integridad libanesa". El líder de la Iglesia Maronita de Líbano, Beshara al Rai, también anunció su intención de visitar a Hariri en el viaje que realizará a Riad la próxima semana para intentar aclarar las circunstancias de su inesperada dimisión. El portavoz de Al Rai, Walid Ghayyad, reveló que el patriarca ha pedido a las autoridades saudíes entrevistarse con el primer ministro y éstas, en principio, le han dado una "respuesta positiva". Las turbulencias ocasionadas por la dimisión de Hariri llegan en mitad de la gran purga que ha llevado a la cárcel a cientos de príncipes y altos cargos del reino. Esta operación ?ha llevado a 201 personas a la cárcel y ha puesto al descubierto un fraude de hasta 100.000 millones de dólares a lo largo de varias décadas?, según el ministerio de Información saudí. En un primer momento se llegó a especular con que Hariri, nacido en Riad y con fuertes vínculos económicos con el reino, podría ser parte de la lista de los detenidos por corrupción, pero en su renuncia al cargo Irán y Hizbolá fueron los grandes protagonistas. Human Rights Watch (HRW) ofreció su visión de las detenciones y emitió un comunicado en el que señalaba que ?a pesar de que los medios saudíes presentan estas medidas como una campaña contra la corrupción, las detenciones masivas sugieren que se trata más de una lucha por el poder", en referencia al intento del joven príncipe MBS, de 32 años, de eliminar cualquier atisbo de oposición cuando llegue al trono.
09-11-2017 | Fuente: abc.es
La «detención» de Hariri en Riad pone en riesgo la estabilidad del Líbano
La situación es cada vez más confusa en Líbano tras la petición de Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin a sus ciudadanos de que abandonen el país y después de que varios altos cargos libaneses declararan que Saad Hariri está «bajo arresto domiciliario» por las autoridades de Riad, que le habrían forzado el sábado a presentar su dimisión como primer ministro. Tras cuatro días de silencio, el Movimiento Future compareció ante los medios en Beirut para insistir en que sigue considerando a su líder, Hariri, «primer ministro» y «líder nacional», y pidió a los saudíes que facilitaran su regreso a un país del que, según el texto que leyó el sábado el propio líder suní, huyó porque vio su vida en peligro y por las injerencias de Irán. El presidente del Líbano, Michele Aoun, también considera a Hariri jefe de Gobierno hasta que presente su dimisión de manera formal ante el Parlamento. Altos cargos libaneses consultados por la agencia Reuters denunciaron, bajo condición de anonimato, que Riad ?controla y limita? los movimientos de un Hariri cuyo viaje a Riad coincidió con el lanzamiento de la purga anticorrupción del príncipe heredero, Mohamed Bin Salman (MBS). ?Cuando llegó al país le ordenaron que se quedara y dimitiera. La lectura de su carta de renuncia fue una orden y la cumplió estando bajo arresto domiciliario?, señalaron estas fuentes. Reuters también tuvo acceso a responsables estadounidenses familiares con la situación en Oriente Próximo que coincidieron en que los saudíes ?animaron? a Hariri a dimitir. Una versión que cambia el relato inicial y que muestra la intención de Riad de acabar con el Gobierno de unidad nacional libanés, como estrategia para desestabilizar el país y crear problemas a Hizbolá, el brazo de Irán en Líbano. La tensión crece y Líbano se convierte en un escenario más de la Guerra Fría sectaria entre iraníes y saudíes, que se disputan la hegemonía en la región. Tras concluir su viaje oficial a Emiratos Árabes Unidos, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, realizó por sorpresa una visita a Arabia Saudí para reunirse con el príncipe heredero por primera vez y analizar «cuestiones regionales, en particular Yemen y Líbano». Macron reconoció que ha mantenido contactos informales con Hariri, pero desmintió que hubiera pedido su traslado a París ya adelantó que su objetivo será ?subrayar la importancia de la estabilidad y la integridad libanesa". El líder de la Iglesia Maronita de Líbano, Beshara al Rai, también anunció su intención de visitar a Hariri en el viaje que realizará a Riad la próxima semana para intentar aclarar las circunstancias de su inesperada dimisión. El portavoz de Al Rai, Walid Ghayyad, reveló que el patriarca ha pedido a las autoridades saudíes entrevistarse con el primer ministro y éstas, en principio, le han dado una "respuesta positiva". Las turbulencias ocasionadas por la dimisión de Hariri llegan en mitad de la gran purga que ha llevado a la cárcel a cientos de príncipes y altos cargos del reino. Esta operación ?ha llevado a 201 personas a la cárcel y ha puesto al descubierto un fraude de hasta 100.000 millones de dólares a lo largo de varias décadas?, según el ministerio de Información saudí. En un primer momento se llegó a especular con que Hariri, nacido en Riad y con fuertes vínculos económicos con el reino, podría ser parte de la lista de los detenidos por corrupción, pero en su renuncia al cargo Irán y Hizbolá fueron los grandes protagonistas. Human Rights Watch (HRW) ofreció su visión de las detenciones y emitió un comunicado en el que señalaba que ?a pesar de que los medios saudíes presentan estas medidas como una campaña contra la corrupción, las detenciones masivas sugieren que se trata más de una lucha por el poder", en referencia al intento del joven príncipe MBS, de 32 años, de eliminar cualquier atisbo de oposición cuando llegue al trono.
08-11-2017 | Fuente: abc.es
Dimite la ministra británica de Cooperación, la segunda renuncia en el gobierno de May en ocho días
Ni una semana tranquila tiene Theresa May. Ahora que se retoman las negociaciones con la UE, ayer se produjo la segunda dimisión en su gabinete en pocos días, y esta vez, al contrario que en el caso de Michael Fallon, no se debe al escándalo sexual que quita el sueño a la «premier» británica. Ahora se trata de la ministra de Cooperación Internacional, Priti Patel, a la que se cuestionó por mantener reuniones no autorizadas durante sus vacaciones en Israel. Patel mantuvo una docena de encuentros los pasados meses de agosto y septiembre con importantes empresarios y miembros del Gobierno israelí durante su estancia en este país. Entre ellos uno con el propio primer ministro, Benjamin Netanyahu. En ninguna estuvieron presentes funcionarios del Gobierno británico. Cuando se descubrió este asunto, a principios de esta semana, la propia Patel pidió disculpas justo antes de conocerse que no habían sido las únicas sin el consentimiento del Gobierno, lo que dejaba a la ministra en una situación difícil. May la obligó a regresar de inmediato a Londres cuando se encontraba en Uganda realizando un viaje oficial. Como ocurrió con Fallon, varios miembros del partido conservador habían pedido su dimisión en secreto a la primera ministra. Apoyo a operaciones del Ejército israelí Se han desvelado también detalles como que, tras su regreso de Oriente Próximo, la ministra pidió a Exteriores apoyar las operaciones humanitarias del Ejército israelí en la zona ocupada de los Altos del Golán, lo que, según la BBC, fue rechazado por «inapropiado», ya que Londres no reconoce la ocupación parcial de este territorio por parte de Israel. Patel, de 45 años y diputada desde 2010, es, como ella reconoce, partidaria desde hace tiempo de este país. Además, fue vicepresidenta de la asociación Amigos Conservadores de Israel. Euroescéptica declarada, es una de las incondicionales del Brexit y apoyó la campaña del «Leave» en el referéndum del año pasado. Junto a Boris Johnson, formaba parte del ala más dura en el Gobierno en lo que a la salida de Reino Unido de la UE se refiere.
08-11-2017 | Fuente: abc.es
Pulso por el liderazgo en Oriente Próximo
¿Cuáles son las raíces del enfrentamiento entre suníes y chiíes? Se remontan al 632 de nuestra era. La muerte de Mahoma, sin un claro sucesor, marcó el inicio de la rivalidad entre dos grandes corrientes. Los suníes, corriente mayoritaria, son partidarios de que la autoridad religiosa la hereden los compañeros de Mahoma, mientras que los chiíes defienden que la sucesión debe ser de descendientes directos y por eso se alinearon con Ali, yerno del profeta. ¿Aspiran Arabia Saudí e Irán a tener la hegemonía en Oriente Próximo? Arabia Saudí es la gran potencia suní y aspira a ejercer el liderazgo en todo el mundo árabe. Irán, de mayoría persa y chií, trabaja para extender su influencia en los países donde hay presencia chií como Irak o Líbano, donde son mayoría, pero también en Siria, Yemen o Bahréin. ¿Hay riesgo real de guerra generalizada? Hasta ahora no ha habido un conflicto militar directo entre Riad y Teherán, pero la irrupción de Mohamed bin Salman como príncipe heredero en Arabia Saudí, unida a la elección de Donald Trump en EE.UU. y al gobierno más ultranacionalista de la historia de Israel, refuerzan la opción de una posible intervención militar en la república islámica bajo el pretexto de frenar su programa atómico y su apoyo a grupos como Hizbolá. ¿Qué papel juegan EE.UU., Rusia e Israel? La guerra en Siria ha devuelto a Rusia a la esfera internacional y su apoyo al Gobierno de Damasco ha sido tan importante como el iraní para que Bachar al Assad se mantenga en el poder. Donald Trump apoya al eje anti-Irán que encabezan Arabia Saudí e Israel. El Estado judío es el gran beneficiado de las guerras internas en la región ya que sus potenciales enemigos se debilitan día a día.
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