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Noticias de organizaciones internacionales

09-03-2016 | Fuente: abc.es
Erdogan, el «sultán« que juega con Europa
A Recep Tayyip Erdogan se le podrán reprochar muchas cosas, pero hay algo que no se puede obviar: su audacia y capacidad política. De nacer en uno de los barrios más humildes de Estambul ha pasado a convertirse en el presidente más poderoso de Turquía desde los tiempos de Atatürk. En su visión de estratega, para él los escrúpulos no son más que una pérdida de tiempo. ¿Los derechos humanos? Solo cuando interesan. El último ejemplo de su habilidad ha sido la negociación con la Unión Europea sobre la crisis de los refugiados. En un momento en el que se le acumulaba la presión por sus acciones en Siria, la desesperación de las capitales europeas le ha dado la mano ganadora una vez más. Pocos días después de cumplir 62 años, la Unión Europea ha prometido «regalar» al país que él preside 6.000 millones de euros y la liberalización de los visados turcos para que sus ciudadanos puedan entrar en la UE con menos trabas. Críticas exteriores El presente llega en el mismo momento en que el Gobierno que su partido controla, y sobre el que Erdogan sigue teniendo un poder que va más allá de su «neutral» presidencia, recibe críticas de cientos de organizaciones internacionales. En solo unos meses, Turquía ha experimentado el cierre o la intervención de medios de comunicación opositores, la detención de decenas de periodistas, la muerte de cientos de civiles por la reactivación de la guerra entre el Ejército y las milicias del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y el aumento extremo de la tensión con Rusia a cuenta de la guerra en Siria. Aunque desde el AKP, el partido islamista que fundó en 2001, se insiste en la separación de poderes, los opositores ven la alargada sombra de Recep Tayyip Erdogan en todas las decisiones importantes del Gobierno. Y no está dispuesto a que nadie manche su nombre. Al menos 1.845 casos judiciales se han abierto por «insultar» al jefe del Estado turco desde que obtuvo su nuevo puesto en 2014. Tras más de una década en el poder, Erdogan se ha labrado una figura de líder fuerte y carismático. Es una cualidad apreciada por el turco de a pie, sobre todo en un país que vive dentro del culto a la personalidad de Mustafá Kemal Atatürk, el padre de los turcos, el arquitecto del Estado moderno. En las elecciones generales de noviembre, muchos votantes apuntaban a la capacidad personal de Erdogan como motivo para votar al AKP, a pesar de que él no era candidato. Inicios pragmáticos Los inicios en política de Recep Tayyip Erdogan, cuando todavía era un joven que practicaba fútbol a nivel semiprofesional, se produjeron bajo la tutela de Necmettin Erbakan, el primer islamista turco en llegar a primer ministro. En 1994, fue elegido alcalde de Estambul, y lejos de optar por una agenda de carácter religiosa, se centró en una gestión práctica y efectiva de los problemas cotidianos de los estambulitas, sobre todo el tráfico y la basura. Este fue el trampolín perfecto hacia la política nacional, a la que saltó ya con su propio partido, después de que los tribunales prohibieran el de su mentor Erbakan. Ya entonces quedó patente que Erdogan era capaz de sobreponerse a cualquier obstáculo. En 2002, el año en que el AKP ganó las primeras elecciones, él se encontraba inhabilitado temporalmente tras ser condenado por la lectura de unos versos islámicos. No hubo problema. Al expirar, en 2003, ganó en unas elecciones parciales su escaño y fue nombrado primer ministro. Lejos quedan hoy los primeros años de su gestión al mando del Gobierno, en los que parecía que las reformas democráticas y la voluntad de acercarse a Europa eran la tónica. Algunos activistas aseguran que tras las elecciones de 2007 comenzó la deriva autoritaria de Erdogan; otros apuntan a 2011. Los hay también que aseguran que el objetivo de islamizar a la sociedad estuvo presente desde el primer día.
15-02-2016 | Fuente: abc.es
Los incómodos «desaparecidos» de Egipto
El italiano Giulio Regeni desapareció súbitamente y sin dejar rastro este 25 de enero en El Cairo, cuando la mayoría de los egipcios conmemoraban el aniversario de la revolución en sus casas y las calles de la capital permanecían tomadas por miles de policías y militares. Ocho días después, y tan sólo tras la insistencia del Gobierno italiano para que se esclareciera su desaparición y una gran campaña pública en las redes sociales, el cuerpo del joven estudiante de 28 años fue encontrado en una cuneta, con evidentes signos de tortura. Las circunstancias de su desaparición, así como testimonios de oficiales de Policía -bajo condición de anonimato- recogidos por el diario «The New York Times», apuntan a que Giulio Regeni ha sido uno más de los cientos de «desapariciones forzosas» que se multiplican en los últimos años el país de los faraones. Los oficiales admiten que Regeni habría sido detenido por la Policía, que sospechó que podría «ser un espía» porque en la memoria de su teléfono tenía contactos de miembros de los ahora ilegalizados Movimiento 6 de Abril o la Hermandad Musulmana. Cuando a las dos de la madrugada del pasado 12 de enero Israa abrió la puerta a unos supuestos policías vestidos de civil, no supuso que pasarían días, semanas o incluso meses sin noticias de su hermano pequeño. Asir, de catorce años, fue «secuestrado» por los oficiales identificados como de «Seguridad del Estado», que también registraron su habitación y explicaron a la familia que investigarían su implicación con «un grupo terrorista» y que lo interrogarían durante un máximo de 2 horas. A día de hoy, la familia todavía desconoce su paradero y las comisarías del área niegan su detención. Entre diciembre y enero cerca de 60 personas han «desaparecido» al parecer a manos de la Policía egipcia Sólo en diciembre y enero de 2016, cerca de 60 personas han «desaparecido» supuestamente a manos de la Policía egipcia, según datos recopilados por grupos independientes. De agosto a noviembre de 2015, la campaña «Stop Forced Disappearance», organizada por la ONG Comisión Egipcia por los Derechos y las Libertades (ECRF), denunció 340 casos de «desapariciones forzosas». «Libertad para los valientes», un grupo izquierdista egipcio, documentó al menos 163 casos de abril a junio de 2015. Las cifras exactas varían de un grupo a otro, pero la tendencia al alza ha sido constatada y denunciada por organizaciones internacionales como Human Rights Watch, Amnistía Internacional o el grupo de trabajo de las Naciones Unidas en las Desapariciones Forzosas (Unwed). «Con la excusa del Estado de Excepción tras el golpe (contra el expresidente Mohamed Mursi, en 2013), muchos 'desaparecieron', especialmente tras la dispersión de las manifestaciones en la plaza de Rabaa (donde el enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y manifestantes se cobró al menos 1.000 vidas). Pero, en 2015 han vuelto a aumentar los casos y se estima que los números seguirán subiendo», explica a ABC el investigador en Desapariciones Forzosas del ECRF, Abdelrramán Gad. Aunque los objetivos de estas desapariciones forzadas solían ser islamistas afines a la Hermandad Musulmana, en los últimos meses se han hecho más «aleatorias» y afectan también desde a activistas políticos a cualquiera sospechoso de participar o haber participado en protestas. La última vez que familiares y amigos los ven es en manos de supuestos oficiales de policía, normalmente vestidos de civil, que se los llevan para interrogarlos. Entonces, relata Gad, son detenidos sin posibilidad de ver ni a abogados ni familiares y llevados a «lugares secretos de detención», donde son torturados hasta que confiesan algún tipo de vinculación con grupos terroristas como la Hermandad Musulmana o Daesh, o algún otro delito, sin el límite de tiempo de 48 horas que marca la Ley egipcia antes de presentar cargos. «Las Fuerzas de Seguridad los torturan de forma sistemática sin temor a represalias» «Las Fuerzas de Seguridad del Estado torturan a sus prisioneros de forma sistemática, sin temor a represalias», explica Gad. La utilización de métodos de tortura por la Policía egipcia como golpes, quemaduras de cigarrillo, electrocuciones o violaciones, algunos llevados al límite de la muerte del prisionero, han sido largamente documentados por organizaciones humanitarias ya antes de la llegada del actual presidente, Abdelfatah Al Sisi, al poder. En 2010, la muerte en custodia policial de un joven fue la chispa que encendió el descontento social que en enero de 2011 provocó la revolución contra el régimen de Hosni Mubarak. En 2015, el Centro Nadeem para la Rehabilitación de Víctimas de Violencia y Tortura documentó al menos 440 casos de tortura en estaciones de Policía. El cuerpo de Giulio Regeni fue encontrado ocho días después de su desaparición, en la cuneta de una de las principales autopistas que salen de la capital egipcia. Una fuente en el departamento de investigación forense en Egipto apuntó a Reuters que Regeni habría sufrido torturas como electrocuciones en genitales, quemaduras de cigarrillo y cortes en hombros y orejas, y que tenía varias costillas rotas y golpes en la cabeza y espalda, uno de los cuales le habría provocado la muerte, por hemorragia cerebral. Aunque no entró en detalles, el ministro de Interior italiano, Angelino Alfano, afirmó que Regeni sufrió un trato «inhumano». Como Giulio, algunos de los desaparecidos en Egipto acaban muertos. La versión de las autoridades suele ser que fallecieron en «un accidente de tráfico», ya utilizada en numerosas ocasiones para justificar las muertes de activistas o detenidos conocidos. Otros, en cambio, tras días detenidos sin cargos ni abogados y sin respuestas a las familias cuando preguntan dónde están sus hijos, o siquiera si están bajo custodia policial, son puestos en libertad, como Abdalá Masaoud, «desaparecido forzoso» por las fuerzas de seguridad el pasado 24 de enero y liberado, tras sufrir torturas, esta misma semana, cuenta por teléfono un amigo suyo. Sin embargo, la mayoría «aparecen» más tarde sentados en el banquillo de los acusados, asevera Gad a ABC. Islam Khaled desapareció tras ser detenido en la madrugada del 5 de mayo. Según su hermano Nur, detenido también ese día pero puesto en libertad dos días después, Islam no era activo políticamente (a diferencia de Nur), pero tras más de 100 días en paradero desconocido, el 23 de septiembre «apareció» finalmente tras ser condenado por pertenencia a un grupo terrorista, la Hermandad Musulmana. Más de cien denuncias Los casos se le acumulan al Gobierno egipcio, y el Ministerio de Interior admitió a estudio en enero 101 denuncias de desapariciones forzosas, pese a que en octubre el encargado de la comisión para Derechos Humanos del Ministerio, Salah Fouad, insistió a medios locales que «no hay casos de desapariciones forzadas en Egipto». Una línea que tanto el Ministerio de Exteriores como el de Interior mantienen en el caso de Regeni, negando que se trate de «una desaparición forzada» o cualquier implicación de la Policía en su muerte. Sin embargo, activistas egipcios han tomado como suya la muerte de Regeni, estudiante de doctorado en Cambridge que investigaba sobre sindicatos y trabajadores irregulares en Egipto. «Giulio ha pagado al final con su vida, justo como muchos de nosotros egipcios en este Estado policial», afirmó a ABC Sally Touma, quien señala que muchos activistas egipcios viven «llenos de miedo» ante la impunidad de la Policía egipcia. Con cerca de 60 nuevos casos tan sólo en los últimos dos meses, las fuerzas de seguridad egipcias parecen ignorar las restricciones enfocadas en los derechos humanos de la Constitución de 2014, el primer paso de la «hoja de ruta» de Al Sisi tras la revolución y que el presidente dio por concluida «exitosamente» esta semana.
12-02-2016 | Fuente: abc.es
Cinco razones por las que dudar del alto el fuego en Siria
Con el aval de Naciones Unidas, Estados Unidos y Rusia han alcanzado un acuerdo para un alto el fuego en la guerra de Siria, un conflicto que, a punto de cumplir cinco años, se ha cobrado más 250.000 muertos y ha causado más de trece millones de desplazados. La contienda está también detrás de la crisis de los refugiados que amenaza con descoser a la Unión Europea. El acuerdo anunciado ayer en una comparecencia conjunta por John Kerry y Serguéi Lavrov, cancilleres estadounidense y ruso respectivamente, abre una ventana de esperanza, pero nadie duda de que la paz sigue siendo hoy un sueño lejano para Siria. Como el propio Kerry afirmó, «lo que tenemos son palabras en un papel, lo que necesitamos en los próximos días son acciones sobre el terreno». Y sobre el terreno, la paz lo único que encuentra son obstáculos. Serguéi Lavrov y John Kerry- AFP El dudoso papel de Rusia Combatiente activo en el interior del país desde que el pasado septiembre iniciara sus bombardeos aéreos, Moscú es un estrecho aliado del régimen de Bashar al Assad y el apoyo militar que le presta ha sido decisivo en los avances de las tropas gubernamentales en la última fase de la guerra. La ofensiva sobre Alepo, una de las principales ciudades del país, se mantiene con la inestimable colaboración del Ejército ruso. La experiencia demuestra que siempre que ha habido intentos diplomáticos, como las fallidas rondas de conversaciones de Ginebra I y Ginebra II, los numerosos contendientes han redoblado sus acciones bélicas para ganar territorio antes de sentarse a la mesa de negociaciones. Da la impresión de que es lo mismo que están haciendo Moscú y Damasco en Alepo. Las potencias occidentales reprochan al Kremlin que su verdadero objetivo es el de respaldar el esfuerzo militar del régimen y no el de atacar «objetivos terroristas». Así, aliado a un régimen que tan flagrantemente ha pisoteado los derechos humanos para intentar perpetuarse, a muchos les cuesta imaginar que la Rusia de Putin vaya de veras a jugar un papel activo en la búsqueda de la paz. Cazas franceses Rafale, a punto de despegar del portaaviones Charles de Gaulle- ECPAD La guerra contra Dáesh se mantiene El acuerdo alcanzado este jueves excluye del cese de las hostilidades las acciones contra el terrorismo de Estado Islámico y del Frente Al-Nusra, la marca local de Al Qaida, lo que abre la vía para que los diferentes agentes internacionales implicados en el teatro de operaciones sigan combatiendo. Aunque Dáesh es el enemigo común, Siria se ha convertido en un todos contra todos entre los actores autóctonos al que se suman las acciones aéreas de las principales potencias globales, cada una con sus respectivos intereses. En palabras de un alto cargo de la diplomacia española, «en el cielo de Siria ya no hay sitio para que bombardee nadie más». Un retrato de Al Assad colgado en una calle de Damasco- AFP El escollo de Al Assad El presidente sirio ha sido capaz en estos cinco años de guerra de emplear armas químicas contra la población civil, bombardear con barriles de petróleo barrios enteros y, según diversos informes de organizaciones internacionales, convertir las detenciones, torturas y asesinatos masivos en una práctica habitual. Con semejante pedigrí, el mandatario alauí se ha convertido en el principal escollo para una solución pactada al rompecabezas sirio. La oposición no aceptará que arranque la transición mientras él siga al frente. Erdogán, en una comparecencia- AFP Los intereses de Erdogán Inmerso en una campaña de ataques contra los guerrilleros kurdos del YPG, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, libra su propia guerra dentro de la guerra. Ankara persigue crear una zona de seguridad en su frontera con Siria para blindar a Turquía del foco de yihadismo e inestabilidad en que se ha convertido su devastado vecino. Enfrentada también a Rusia, sobre todo después de que derribara un caza de esa nacionalidad el pasado noviembre, Turquía es hoy un gigante que mantiene fricciones con todos en la región y del que cuesta imaginar que vaya a renunciar a sus intereses para facilitar la paz. Un combatiente opositor abandona Alepo ante la ofensiva gubernamental- AFP Una oposición dividida y ausente Aunque se siga hablando genéricamente de la oposición siria, lo cierto es que no existe un ente unitario al que quepa agrupar bajo esta etiqueta. En Siria hay decenas de milicias y actores políticos que, en muchos casos, solo comparten su brutalidad y su repulsa al Assad. Además, el acuerdo fraguado por Kerry y Lavrov en la conferencia de Múnich lo ha sido sin ellos porque hasta ahora se han negado a participar en las conversaciones de Ginebra II. Uno de sus portavoces, Salim al-Muslat, acogió ayer favorablemente el acuerdo y anunció que «si vemos acciones sobre el terreno, pronto estaremos en Ginebra». Sería un primer paso.
25-01-2016 | Fuente: abc.es
Al Sisi blinda El Cairo en el quinto aniversario de las manifestaciones en Tahrir
«El otro día entraron en casa de unos amigos? Se llevaron ordenadores y más cosas», cuenta a ABC una joven egipcia en una cafetería en el Cairo. Sus compañeros, todos jóvenes como ella, asienten, sin sorprenderse. En los últimos días, las fuerzas de seguridad han efectuado redadas en más de 5.000 pisos en los barrios del centro de la capital, como «medida de precaución» ante posibles protestas en la emblemática plaza Tahrir, donde hace cinco años miles de egipcios se manifestaron, un 25 de enero, contra el régimen de Hosni Mubarak. Vehículos militares se movilizan hacia el centro del Cairo «para asegurar las instalaciones vitales», y personal del Ministerio de Interior, cuyo edificio se alza en una calle aledaña a Tahrir, está siendo trasladado a un alejado barrio de la periferia, según el periódico estatal Al Ahram. «Hemos cerrado varios cafés y otros puntos de encuentro, mientras que algunos han sido arrestados para asustar a los demás» «El quinto aniversario de la revolución no era importante? Excepto para el Gobierno», explica a ABC un antiguo activista, que prefiere permanecer en el anonimato. En las últimas semanas, la represión del Ejecutivo encabezado por Abdelfatah Al Sisi contra cualquier voz opositora ha aumentado con nuevas detenciones de activistas o jóvenes supuestamente afines a la Hermandad Musulmana, acusados de incitar protestas. «Hemos tomado medidas para asegurarnos de que los activistas no tienen ningún espacio para respirar y sean incapaces de concentrarse. Hemos cerrado varios cafés y otros puntos de encuentro, mientras que algunos han sido arrestados para asustar a los demás», admitió un oficial de la Agencia de Seguridad egipcia a Reuters. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Religiosos ha insistido en que las protestas irían «contra la Ley de Dios». «Hay un alto nivel de paranoia en parte del Gobierno», señala Timothy Kaldas, del Instituto Tahrir para la Política de Oriente Medio, mientras que la Federación Internacional de Derechos Humanos la tacha de «histérica». Arrestos en masa Esa «paranoia» parece infundada, pues a pesar del llamamiento de los Hermanos Musulmanes son pocos los que saldrán a la calle a conmemorar el día que dio inicio a una revolución que comenzó como unas protestas contra las torturas indiscriminadas de la Policía egipcia y acabó, tras más de 800 muertos, con la caída del régimen de Mubarak. Esos días en los que miles de egipcios hicieron causa común contra la represión del Gobierno se alzaron voces de jóvenes activistas como Mona Seif, que cuenta ahora a ABC que «las calles ya no son seguras. Las fuerzas de seguridad están deseando arrestar a miles y miles de personas, incluso aleatoriamente. El régimen de Al Sisi y la Policía ya no quieren parecer moderados, o democráticos. No podemos pedirle a la gente que salga a manifestarse». «El régimen de Al Sisi y la Policía ya no quieren parecer moderados, o democráticos», dice una activista Aunque en 2013 y 2014 el exgeneral al frente del golpe militar que derrocó al gobierno islamista de Mohamed Mursi, Abdelfatah Al Sisi, contó con un auténtico fervor popular, este apoyo ha disminuido en el último año, debido especialmente a los graves problemas económicos que atraviesa el país. «Incluso los partidarios de Sisi, que tuvo muchos, están cansados. No por la opresión; la mayoría de la gente cierra los ojos ante las violaciones de los derechos humanos, pero cada vez más gente está insatisfecha con el régimen: los precios están cada vez más altos, servicios como la educación y la salud están cada vez más degradados», opina Seif. «Y esto es principalmente porque Sisi está destinando todo los recursos del Estado en ?mantener la seguridad?, para acabar con cualquier tipo de oposición, dejando caer todo lo demás». En los últimos dos años, el régimen de Al Sisi ha arrestado a más de 41.000 ppersonas por razones políticas, al tiempo que ha iniciado una campaña de «guerra contra el terrorismo» que incluye asesinatos extrajudiciales, desapariciones y tortura generalizada, según recogen organizaciones internacionales proderechos humanos. Con los precios de los productos básicos cada vez más altos, una represión «sin precedentes» y un sistema de justicia «politizado y corrupto» que condena a cadena perpetua y firma penas de muerte en masa, queda lejos aquel lema que gritaba la revolución: «Pan, libertad y justicia».
20-01-2016 | Fuente: abc.es
Lilian Tintori: «Desnuda completamente me pidieron que abriera las piernas varias veces»
«Me dejaron completamente desnuda, me pidieron que abriera las piernas varias veces y revisaron hasta el modes (toalla sanitaria) que me quitaron». Así denuncia públicamente Lilian Tintori la vejación de la que fue víctima cuando fue a visitar a su esposo Leopoldo López en la cárcel militar de Caracas. «Ayer en Ramo Verde me metieron en un cuartico, me quitaron toda la ropa: sostén, pantaleta (braga) y el modes (toalla sanitaria) que llevaba puesta», añade en su cuenta de twitter. La humillación, según asegura, ocurrió delante de sus dos hijos: Manuela, de 6 años, y Leopoldo Santiago, de 3 años. Por si fuera poco «a la mamá de Leopoldo (Antonieta Mendoza) le hicieron lo mismo, pero en el cuartico con ella estaban mis hijos. Manuela y Leopoldo Santiago vieron todo!», denuncia la esposa de López, dirigente opositor que ya lleva casi dos años en prisión. Leopoldo López, fundador del partido Voluntad Popular, fue condenado a casi 14 años de prisión por encabezar un movimiento de protesta denominado La Salida contra el gobierno de Nicolás Maduro. Organizaciones internacionales han pedido su liberación inmediata por considerar que ha sido un proceso judicial injusto. Para entrar a las cárceles de Venezuela las mujeres son sometidas a tratos humillantes y vejatorios porque las hacen saltar desnudas en forma de «rana» para ver si no llevan algo prohibido en sus partes íntimas. Esta no es la primera vez que desnudan a Lilian, pero sí la primera en presencia de sus hijos menores. «Han buscado separarnos como familia, han torturado a Leopoldo psicológicamente con estos tratos, a mí, y lo peor: a mis hijos!», afirma en los mensajes en la red. «Si después de estas denuncias algo le pasa a Leopoldo en la cárcel de Ramo Verde responsabilizo a @NicolasMaduro». Su denuncia involucra al coronel Jose Viloria Sosa, jefe de Ramo Verde, quien se ensañó contra la esposa y madre de Leopoldo López al humillarlas en la requisa de sus cuerpos. Tanto Lilian como los familiares de otros presos políticos protestaron este lunes ante las puertas de la Defensoría del Pueblo y exigieron a su titular Tareck William Saab la liberación de los presos y aplicar el dictamen de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Europeos y la Unión Europea que pide la libertad de los presos políticos.
20-01-2016 | Fuente: abc.es
Estupor en Pakistán después de que un chico se cortase una mano «para no ser hereje»
Un nuevo caso de violencia relacionado con la polémica Ley de la Blasfemia ha vuelto a sacudir a la sociedad de Pakistán, una de las comunidades musulmanas más extensas del mundo. Según relata "The New York Times", los hechos se produjeron en una localidad del Punjab, en el este del país, cuando un joven de 15 años se aproximó al imán de su mezquita con una bandeja en la que llevaba su mano derecha, que acababa de guillotinar en su casa, para dársela como ofrenda. El suceso, según diversos relatos, tuvo como antecedente una reunión del responsable de la mezquita con un grupo de jóvenes, en la noche del 1o de enero, en la que el imán Shabir Ahmad pidió que levantara la mano el que no amase al profeta Mahoma. Un chico de origen campesino, Anwar Ali, no entendió bien la pregunta y creyó que el clérigo pedía que levantase la mano el que sí amaba a Mahoma. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio que era el único que la levantaba, y más aún cuando el imán se le acercó gritándole "¡blasfemo!". El joven de 15 años regresó hundido a su casa, y allí se cortó la mano derecha, que inmediatamente llevó al imán como ofrenda "para que le perdonara el pecado". Al ver las consecuencias de su actuación, el imán Shabir Ahmad huyó del pueblo, pero fue capturado y apresado poco después por la Policía. Una protesta de clérigos de la región llevó días después a las autoridades a ponerle en libertad, pero cuando el caso trascendió a la prensa internacional las autoridades volvieron a encarcelarle, acusándole de terrorismo y otros cargos. La familia del chico considera, no obstante, que el imán no actuó mal y no ha presentado cargos contra él. El caso ha vuelto a recordar la profusión de acusaciones que se producen en Pakistán por presuntos insultos a Mahoma o al Corán. Según la vigente Ley de la Blasfemia -hecha a medida de la ley coránica, la Sharía- el condenado puede ser castigado con la pena de muerte; pero muchas veces no llega a producirse ni siquiera juicio, porque una vez que corre la voz las víctimas de la acusación son linchadas por una muchedumbre de musulmanes fanáticos. Diversas organizaciones internacionales han pedido al gobierno de Islamabad que anule la ley, pero este se resiste para no malquistarse con los poderosos partidos ultrarreligiosos. El caso más emblemático es el de la cristiana paquistaní Asi Bibi, que aún sigue en el corredor de la muerte tras sufrir acusaciones falsas de blasfema contra Mahoma por parte de vecinas musulmanas.
17-01-2016 | Fuente: abc.es
Al Assad llama «farsante» a Cameron y dice que los ataques británicos en Siria no servirán para nada
El presidente de Siria, Bashar al Assad, ha tachado al primer ministro británico, David Cameron, de «farsante» y ha advertido de que los ataques británicos en Siria no solo no cambiarán la actual situación en el país, sino que probablemente acabarán extendiendo la violencia. Al Assad realizó estas premonitorias declaraciones en una entrevista al diario británico «The Sunday Times» antes de que el Parlamento aprobara la ampliación de los bombardeos sobre Siria el pasado jueves y de que un individuo hiriera a tres personas ayer por la noche en el metro de la capital británica al grito de «¡Esto es por Siria!». «Reino Unido va a fracasar de nuevo. No se puede curar parte de un cáncer. Hay que extraerlo. Si lo cortas, como va a hacer esta operación, lo único que conseguirás es que se extienda más rápido por el cuerpo», declaró el presidente sirio. Al Assad desmintió categóricamente la afirmación realizada por Cameron de que existían actualmente 70.000 combatientes rebeldes sirios con el respaldo de las potencias occidentales. «Mire, deje que me exprese con franqueza. Se trata de un nuevo episodio en una larga serie de clásicas farsas de David Cameron. Es inadmisible», manifestó el dirigente. «¿Dónde están (los rebeldes)?», se preguntó. «¿Dónde están los 70.000 de los que habla (Cameron)? No hay 70.000. No hay ni 7.000», aseveró en la entrevista, recogida por la agencia oficial de noticias siria, SANA. Insistencia en la solución política Al Assad no se despegó un ápice de su narrativa tradicional. El presidente reiteró, una vez más, que solo contemplará la posibilidad de abandonar el poder una vez conseguida la victoria en el conflicto armado. «Anticipar elecciones en Siria no tiene nada que ver con el conflicto armado. No tiene nada que ver con la voluntad del presidente, sino con la del pueblo. Y si al final aceptamos este proceso político, tengo derecho a presentarme como cualquier otro ciudadano. En cualquier caso, es pronto para hablar de esto», ha hecho saber. Al Assad aprovechó para aplaudir la intervención de Rusia en el conflicto, aunque negó que la ayuda de Moscú fuera inestimable para mantener el poder. «Llevan desde que comenzó la guerra apostando sobre el colapso del Gobierno. Primero creían que íbamos a durar unas semanas, luego unos pocos meses, y luego unos pocos años. Y cada vez era lo mismo: deseos insatisfechos», manifestó. Sobre por qué Rusia decidió involucrarse: «Pregúnteselo a ellos», explicó Al Assad, quien no obstante especuló con la posibilidad de que «quizás Rusia sabía el peligro que corría Siria con la presencia de estos elementos radicales que podrían extenderse a Europa. Mire el caso de Charlie Hebdo», recordó en referencia a la masacre contra la publicación satírica gala de enero de este año. «Porque ahí yace el peligro. En la incubadora. Y los rusos lo perciben con claridad. Quieren proteger a Siria, a Irak, a la región entera, a ellos mismos e incluso a Europa. No exagero un ápice cuando digo que están protegiendo hoy a Europa», añadió. Barriles bomba Al Assad negó categóricamente el uso de barriles bomba ?barriles cargados de explosivos cuyo uso está condenado por organizaciones internacionales por su alcance indiscriminado? por parte de sus fuerzas. «Propaganda», lo calificó, aunque sí planteó un escenario hipotético. «Hagamos la misma pregunta a los americanos y a los británicos cuando emplean la última generación de armamento. ¿A cuántos civiles habrán matado?», se preguntó. «Esto de "el malvado presidente está empleando los llamados barriles bomba para matar a la buena gente que lucha por la libertad" es un escenario romántico que no se corresponde con la realidad», según el presidente, que manifestó que toda masacre de civiles es ilógica y contraproducente. «A los terroristas les resulta beneficioso que matemos civiles. Cada vez que sucede, se lo estamos dejando en bandeja. Y eso nos perjudica. ¿Por qué íbamos a querer pegarnos un tiro en el pie? No es realista, y esa propaganda ya no tiene razón de ser», culminó.
17-01-2016 | Fuente: abc.es
¿Cuáles son las verdaderas intenciones de Arabia Saudí y su coalición contra el terrorismo?
Arabia Saudí da un paso al frente y anuncia la formación de una nueva «alianza islámica» para «combatir al terrorismo». Los saudíes ya formaban parte de la coalición que lidera Estados Unidos para hacer frente al grupo yihadista Estado Islámico (EI), pero a partir de ahora se erigen en la cabeza de una fuerza militar de 34 países musulmanes, entre ellos Egipto, Turquía, Pakistán o Nigeria, que centrará sus esfuerzos militares en los conflictos de Irak, Siria, Libia, Egipto y Afganistán. El joven ministro de Defensa, Mohamed Bin Salmán, precisó en rueda de prensa que «la coalición no se limitará a combatir al grupo yihadista Estado Islámico (EI) sino a cualquier grupo terrorista que nos haga frente». Los saudíes abren las puertas de la coalición «al resto de países islámicos», pero parecen no contar con aquellos donde la secta chií es mayoritaria como Irán o Irak, o donde el gobierno es aliado de la república islámica, como Siria. El príncipe Mohamed, que a sus 30 años es el segundo en la línea de sucesión del trono, justificó la creación de la alianza por «la preocupación del mundo islámico para combatir el terrorismo y por ser un socio en la lucha mundial contra esta plaga». El príncipe es también el máximo responsable de la ofensiva militar en Yemen contra los hutíes (secta derivada del chiismo) y afirmó que en esta ocasión habrá «coordinación internacional con las grandes potencias y con las organizaciones internacionales». El centro de operaciones se situará en Riad para «apoyar las operaciones militares en la lucha contra el terrorismo», según la agencia oficial Spa. Riad ha sido también en los últimos días el punto de reunión de la oposición política y armada siria que, por primera vez desde el inicio de la guerra, lograron aunar esfuerzos de cara a las negociaciones con el régimen que darán comienzo el 1 de enero e Viena. Desde Estados Unidos el anunció recibió el visto bueno de secretario de defensa, Ashton Carter, porque «está en la línea de lo que pedíamos desde hace tiempo, que es una mayor implicación de los países suníes en la lucha contra el EI». Frente suní En el vecino Yemen viven desde marzo bajo la ofensiva lanzada por la coalición árabe que lidera también Riad. La guerra ha costado la vida a 6.000 personas, la mitad al menos civiles, y en estos momentos vive una semana de alto el fuego para intentar buscar una salida dialogada con la mediación de Naciones Unidas en Suiza. Hakim Almasmari, director del diario «Yemen Post», piensa que esta nueva coalición encabezada por los saudíes «es solo un intento de intentar acabar con esa imagen internacional ligada de forma indirecta con la financiación de grupos terroristas». El auténtico motivo de esta decisión sería, según Almasmari, «crear un frente suní común ante la cada vez mayor amenaza de Irán y sus aliados, crear una alianza suní para frenar la creciente influencia chií en Oriente Medio». Una influencia que ha crecido desde la firma del pacto nuclear con Estados Unidos. Durante toda la jornada las redes sociales recogieron las reacciones de sorpresa ante el anuncio de un país criticado por ser el principal propulsor de la ideología en la que se basan grupos yihadistas. «Gastaron miles de millones de dólares en las primaveras árabes y ahora acusan a las primaveras árabes de la inestabilidad. Que nadie se engañe, aspirar a un mundo árabe democrático, estable y plural no es el problema, es la solución», denunciaba Iyad El Bagdadi, activista palestino de los derechos humanos expulsado de Emiratos Árabes Unidos hace un año. La cuenta del grupo ?Raqqa está siendo masacrada lentamente?, que informa desde el bastión del EI en Siria, se preguntaba si «¿Hay alguien más que quiera bombardearnos? Otro coalición que quieren bombardear a Daesh ? bajo el pretexto de Daesh todos olvidan que fue Assad quien nos trajo al Daesh».
16-12-2015 | Fuente: abc.es
¿Cuáles son las verdaderas intenciones de Arabia Saudí y su coalición contra el terrorismo?
Arabia Saudí da un paso al frente y anuncia la formación de una nueva «alianza islámica» para «combatir al terrorismo». Los saudíes ya formaban parte de la coalición que lidera Estados Unidos para hacer frente al grupo yihadista Estado Islámico (EI), pero a partir de ahora se erigen en la cabeza de una fuerza militar de 34 países musulmanes, entre ellos Egipto, Turquía, Pakistán o Nigeria, que centrará sus esfuerzos militares en los conflictos de Irak, Siria, Libia, Egipto y Afganistán. El joven ministro de Defensa, Mohamed Bin Salmán, precisó en rueda de prensa que «la coalición no se limitará a combatir al grupo yihadista Estado Islámico (EI) sino a cualquier grupo terrorista que nos haga frente». Los saudíes abren las puertas de la coalición «al resto de países islámicos», pero parecen no contar con aquellos donde la secta chií es mayoritaria como Irán o Irak, o donde el gobierno es aliado de la república islámica, como Siria. El príncipe Mohamed, que a sus 30 años es el segundo en la línea de sucesión del trono, justificó la creación de la alianza por «la preocupación del mundo islámico para combatir el terrorismo y por ser un socio en la lucha mundial contra esta plaga». El príncipe es también el máximo responsable de la ofensiva militar en Yemen contra los hutíes (secta derivada del chiismo) y afirmó que en esta ocasión habrá «coordinación internacional con las grandes potencias y con las organizaciones internacionales». El centro de operaciones se situará en Riad para «apoyar las operaciones militares en la lucha contra el terrorismo», según la agencia oficial Spa. Riad ha sido también en los últimos días el punto de reunión de la oposición política y armada siria que, por primera vez desde el inicio de la guerra, lograron aunar esfuerzos de cara a las negociaciones con el régimen que darán comienzo el 1 de enero e Viena. Desde Estados Unidos el anunció recibió el visto bueno de secretario de defensa, Ashton Carter, porque «está en la línea de lo que pedíamos desde hace tiempo, que es una mayor implicación de los países suníes en la lucha contra el EI». Frente suní En el vecino Yemen viven desde marzo bajo la ofensiva lanzada por la coalición árabe que lidera también Riad. La guerra ha costado la vida a 6.000 personas, la mitad al menos civiles, y en estos momentos vive una semana de alto el fuego para intentar buscar una salida dialogada con la mediación de Naciones Unidas en Suiza. Hakim Almasmari, director del diario «Yemen Post», piensa que esta nueva coalición encabezada por los saudíes «es solo un intento de intentar acabar con esa imagen internacional ligada de forma indirecta con la financiación de grupos terroristas». El auténtico motivo de esta decisión sería, según Almasmari, «crear un frente suní común ante la cada vez mayor amenaza de Irán y sus aliados, crear una alianza suní para frenar la creciente influencia chií en Oriente Medio». Una influencia que ha crecido desde la firma del pacto nuclear con Estados Unidos. Durante toda la jornada las redes sociales recogieron las reacciones de sorpresa ante el anuncio de un país criticado por ser el principal propulsor de la ideología en la que se basan grupos yihadistas. «Gastaron miles de millones de dólares en las primaveras árabes y ahora acusan a las primaveras árabes de la inestabilidad. Que nadie se engañe, aspirar a un mundo árabe democrático, estable y plural no es el problema, es la solución», denunciaba Iyad El Bagdadi, activista palestino de los derechos humanos expulsado de Emiratos Árabes Unidos hace un año. La cuenta del grupo ?Raqqa está siendo masacrada lentamente?, que informa desde el bastión del EI en Siria, se preguntaba si «¿Hay alguien más que quiera bombardearnos? Otro coalición que quieren bombardear a Daesh ? bajo el pretexto de Daesh todos olvidan que fue Assad quien nos trajo al Daesh».
15-12-2015 | Fuente: elpais.com
Riad anuncia una coalición militar contra el terrorismo
La alianza, en la que participarán 34 países musulmanes, de Turquía a Pakistán o Nigeria, se coordinará con las grandes potencias y las organizaciones internacionales
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