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10-05-2016 | Fuente: abc.es
El fotógrafo de las mil y una noches en prisión sin juicio
«Soy fotoperiodista, no terrorista», clama sin voz propia el reportero egipcio Mahmoud Abou Zeid, más conocido como Shawkan, que cumple este lunes mil días en prisión sin un juicio que lo haya condenado. La próxima vista ante el juez se celebrará el martes, y aunque sus abogados esperan que no sea condenado, el fotoperiodista se enfrenta a cargos de asesinato, posesión de armas de fuego y pertenencia a un grupo terrorista (los Hermanos Musulmanes), que podrían acabar en cadena perpetua o incluso pena de muerte. Su crimen, ser testigo con su cámara del brutal desalojo de la plaza de Rabaa, donde en 2013 el enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y manifestantes partidarios del derrocado expresidente Mohamed Mursi acabó en un baño de sangre, con más de 1.000 muertos según organizaciones internacionales. «Shawkan está pagando el precio de cubrir el desalojo de Rabaa Al-Adawiya. Ésas son las razones por las que las autoridades quieren relacionarlo con cargos terroristas, y esa es la razón por la que su cámara no será presentada como evidencia en el caso contra él», denuncia Karim Abdel Rady, uno de los abogados de la defensa. Shawkan ha sido catalogado como preso «de conciencia» por Amnistía Interacional: «Ha sido detenido sólo por hacer su trabajo». Shawkan (28 años) fue detenido el 14 de agosto de ese año, y ya ha superado con creces el límite de dos años en prisión preventiva que acepta la ley egipcia. «Ha excedido el periodo de detención preventiva. Él sabe que ha superado ese límite pero sigue en prisión, y es por eso que ha perdido toda fe en el sistema judicial», lamenta el abogado. Cada noche que pasa en prisión, Shawkan languidece. En las sucesivas vistas ante el juez, pospuestas una y otra vez ?por motivos tan peregrinos como que la sala prevista no era capaz de acoger a los casi 800 acusados-, sus ojeras son cada vez más profundas, y sus mejillas cada vez más hundidas. «Mahmoud Abou Zeid está enfermo. Sufre de Hepatitis C y Anemia, por las que no está recibiendo tratamiento en la cárcel», cuenta a ABC Ahmed Abú Sheif, amigo del reportero y portavoz de la familia. Añade que Shawkan «se está muriendo poco a poco, sin poder ni ver el cielo», sufriendo las durísimas condiciones de la cárcel de Tora. Allí, Shawkan comparte una celda de 3x4 metros con otros doce presos políticos, aunque en numerosas ocasiones, según ha podido denunciar a Amnistía Internacional, es confinado en una celda de aislamiento como «castigo». En una carta, describe la cárcel de Tora «como un cementerio». «Duermo sobre un frío suelo de baldosas, y mis pertenencias cuelgan de un clavo en la pared, sobre mi delgado colchón. (?) Nuestra dignidad se quedó en las puertas de la prisión» explica. «No soy un delincuente» «Soy un reportero gráfico, no un delincuente. Mi detención indefinida es psicológicamente insoportable. Ni siquiera los animales sobrevivirían en estas condiciones», concluye la carta, escrita desde su celda. La falta de atención médica en prisión ha sido denunciada tanto por periodistas encarcelados, que a principios de año organizaron una huelga de hambre bajo el grito «Nos están matando lentamente», como activistas proderechos humanos como Jaled el-Balshi, que en abril fue detenido y encarcelado durante al menos 15 días por «insultar al Ministerio de Interior» en un post de Facebook en el que pedía medicinas para sus compañeros en la cárcel. «No hay periodistas encarcelados en Egipto», afirmó el presidente egipcio y exgeneral Abdelfatah Al Sisi. «Hay libertad de expresión en mi país», insistió en un discurso a finales de 2015, mientras las cárceles egipcias, según el último informe de Reporteros Sin Fronteras, encierran a al menos 24 profesionales de la información por delitos relacionados con su trabajo, en el país que se ha convertido en la mayor cárcel del continente africano para periodistas. El colectivo «Free Egyptian Press» alza la cifra hasta 63. La mayoría de los periodistas encarcelados, señala RSF, lo están por «cargos falsos» como «pertenencia a una organización terrorista, participación en manifestaciones ilegales, difusión de noticias falsas o alteración del orden público». Muchos, añade este organismo, son torturados y se les niega tratamiento médico. «Encerrar sin justificación a cientos de personas en espera de juicio durante dos años o más es sin duda una medida punitiva para acallar a quienes se atreven a cuestionar el discurso oficial», afirmó Amnistía Internacional cuando su juicio fue nuevamente pospuesto hasta el 12 de diciembre. «¿Soy acaso Al Zawahiri (líder de Al Qaida), soy acaso el líder supremo de la Hermandad Musulmana?» se pregunta Shawkan en su última carta, escrita en marzo, desde una celda de confinamiento. ¿No era suficiente con tenerme detenido mil y una noches con cargos falsos?».
09-05-2016 | Fuente: abc.es
El fotógrafo de las mil y una noches en prisión sin juicio
«Soy fotoperiodista, no terrorista», clama sin voz propia el reportero egipcio Mahmoud Abou Zeid, más conocido como Shawkan, que cumple este lunes mil días en prisión sin un juicio que lo haya condenado. La próxima vista ante el juez se celebrará el martes, y aunque sus abogados esperan que no sea condenado, el fotoperiodista se enfrenta a cargos de asesinato, posesión de armas de fuego y pertenencia a un grupo terrorista (los Hermanos Musulmanes), que podrían acabar en cadena perpetua o incluso pena de muerte. Su crimen, ser testigo con su cámara del brutal desalojo de la plaza de Rabaa, donde en 2013 el enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y manifestantes partidarios del derrocado expresidente Mohamed Mursi acabó en un baño de sangre, con más de 1.000 muertos según organizaciones internacionales. «Shawkan está pagando el precio de cubrir el desalojo de Rabaa Al-Adawiya. Ésas son las razones por las que las autoridades quieren relacionarlo con cargos terroristas, y esa es la razón por la que su cámara no será presentada como evidencia en el caso contra él», denuncia Karim Abdel Rady, uno de los abogados de la defensa. Shawkan ha sido catalogado como preso «de conciencia» por Amnistía Interacional: «Ha sido detenido sólo por hacer su trabajo». Shawkan (28 años) fue detenido el 14 de agosto de ese año, y ya ha superado con creces el límite de dos años en prisión preventiva que acepta la ley egipcia. «Ha excedido el periodo de detención preventiva. Él sabe que ha superado ese límite pero sigue en prisión, y es por eso que ha perdido toda fe en el sistema judicial», lamenta el abogado. Cada noche que pasa en prisión, Shawkan languidece. En las sucesivas vistas ante el juez, pospuestas una y otra vez ?por motivos tan peregrinos como que la sala prevista no era capaz de acoger a los casi 800 acusados-, sus ojeras son cada vez más profundas, y sus mejillas cada vez más hundidas. «Mahmoud Abou Zeid está enfermo. Sufre de Hepatitis C y Anemia, por las que no está recibiendo tratamiento en la cárcel», cuenta a ABC Ahmed Abú Sheif, amigo del reportero y portavoz de la familia. Añade que Shawkan «se está muriendo poco a poco, sin poder ni ver el cielo», sufriendo las durísimas condiciones de la cárcel de Tora. Allí, Shawkan comparte una celda de 3x4 metros con otros doce presos políticos, aunque en numerosas ocasiones, según ha podido denunciar a Amnistía Internacional, es confinado en una celda de aislamiento como «castigo». En una carta, describe la cárcel de Tora «como un cementerio». «Duermo sobre un frío suelo de baldosas, y mis pertenencias cuelgan de un clavo en la pared, sobre mi delgado colchón. (?) Nuestra dignidad se quedó en las puertas de la prisión» explica. «No soy un delincuente» «Soy un reportero gráfico, no un delincuente. Mi detención indefinida es psicológicamente insoportable. Ni siquiera los animales sobrevivirían en estas condiciones», concluye la carta, escrita desde su celda. La falta de atención médica en prisión ha sido denunciada tanto por periodistas encarcelados, que a principios de año organizaron una huelga de hambre bajo el grito «Nos están matando lentamente», como activistas proderechos humanos como Jaled el-Balshi, que en abril fue detenido y encarcelado durante al menos 15 días por «insultar al Ministerio de Interior» en un post de Facebook en el que pedía medicinas para sus compañeros en la cárcel. «No hay periodistas encarcelados en Egipto», afirmó el presidente egipcio y exgeneral Abdelfatah Al Sisi. «Hay libertad de expresión en mi país», insistió en un discurso a finales de 2015, mientras las cárceles egipcias, según el último informe de Reporteros Sin Fronteras, encierran a al menos 24 profesionales de la información por delitos relacionados con su trabajo, en el país que se ha convertido en la mayor cárcel del continente africano para periodistas. El colectivo «Free Egyptian Press» alza la cifra hasta 63. La mayoría de los periodistas encarcelados, señala RSF, lo están por «cargos falsos» como «pertenencia a una organización terrorista, participación en manifestaciones ilegales, difusión de noticias falsas o alteración del orden público». Muchos, añade este organismo, son torturados y se les niega tratamiento médico. «Encerrar sin justificación a cientos de personas en espera de juicio durante dos años o más es sin duda una medida punitiva para acallar a quienes se atreven a cuestionar el discurso oficial», afirmó Amnistía Internacional cuando su juicio fue nuevamente pospuesto hasta el 12 de diciembre. «¿Soy acaso Al Zawahiri (líder de Al Qaida), soy acaso el líder supremo de la Hermandad Musulmana?» se pregunta Shawkan en su última carta, escrita en marzo, desde una celda de confinamiento. ¿No era suficiente con tenerme detenido mil y una noches con cargos falsos?».
09-05-2016 | Fuente: abc.es
El fotógrafo de las mil y una noches, en prisión sin juicio
«Soy fotoperiodista, no terrorista», clama sin voz propia el reportero egipcio Mahmoud Abou Zeid, más conocido como Shawkan, que cumple este lunes mil días en prisión sin un juicio que lo haya condenado. La próxima vista ante el juez se celebrará el martes, y aunque sus abogados esperan que no sea condenado, el fotoperiodista se enfrenta a cargos de asesinato, posesión de armas de fuego y pertenencia a un grupo terrorista (los Hermanos Musulmanes), que podrían acabar en cadena perpetua o incluso pena de muerte. Su crimen, ser testigo con su cámara del brutal desalojo de la plaza de Rabaa, donde en 2013 el enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y manifestantes partidarios del derrocado expresidente Mohamed Mursi acabó en un baño de sangre, con más de 1.000 muertos según organizaciones internacionales. «Shawkan está pagando el precio de cubrir el desalojo de Rabaa Al-Adawiya. Ésas son las razones por las que las autoridades quieren relacionarlo con cargos terroristas, y esa es la razón por la que su cámara no será presentada como evidencia en el caso contra él», denuncia Karim Abdel Rady, uno de los abogados de la defensa. Shawkan ha sido catalogado como preso «de conciencia» por Amnistía Interacional: «Ha sido detenido sólo por hacer su trabajo». Shawkan (28 años) fue detenido el 14 de agosto de ese año, y ya ha superado con creces el límite de dos años en prisión preventiva que acepta la ley egipcia. «Ha excedido el periodo de detención preventiva. Él sabe que ha superado ese límite pero sigue en prisión, y es por eso que ha perdido toda fe en el sistema judicial», lamenta el abogado. Cada noche que pasa en prisión, Shawkan languidece. En las sucesivas vistas ante el juez, pospuestas una y otra vez ?por motivos tan peregrinos como que la sala prevista no era capaz de acoger a los casi 800 acusados-, sus ojeras son cada vez más profundas, y sus mejillas cada vez más hundidas. «Mahmoud Abou Zeid está enfermo. Sufre de Hepatitis C y Anemia, por las que no está recibiendo tratamiento en la cárcel», cuenta a ABC Ahmed Abú Sheif, amigo del reportero y portavoz de la familia. Añade que Shawkan «se está muriendo poco a poco, sin poder ni ver el cielo», sufriendo las durísimas condiciones de la cárcel de Tora. Allí, Shawkan comparte una celda de 3x4 metros con otros doce presos políticos, aunque en numerosas ocasiones, según ha podido denunciar a Amnistía Internacional, es confinado en una celda de aislamiento como «castigo». En una carta, describe la cárcel de Tora «como un cementerio». «Duermo sobre un frío suelo de baldosas, y mis pertenencias cuelgan de un clavo en la pared, sobre mi delgado colchón. (?) Nuestra dignidad se quedó en las puertas de la prisión» explica. «No soy un delincuente» «Soy un reportero gráfico, no un delincuente. Mi detención indefinida es psicológicamente insoportable. Ni siquiera los animales sobrevivirían en estas condiciones», concluye la carta, escrita desde su celda. La falta de atención médica en prisión ha sido denunciada tanto por periodistas encarcelados, que a principios de año organizaron una huelga de hambre bajo el grito «Nos están matando lentamente», como activistas proderechos humanos como Jaled el-Balshi, que en abril fue detenido y encarcelado durante al menos 15 días por «insultar al Ministerio de Interior» en un post de Facebook en el que pedía medicinas para sus compañeros en la cárcel. «No hay periodistas encarcelados en Egipto», afirmó el presidente egipcio y exgeneral Abdelfatah Al Sisi. «Hay libertad de expresión en mi país», insistió en un discurso a finales de 2015, mientras las cárceles egipcias, según el último informe de Reporteros Sin Fronteras, encierran a al menos 24 profesionales de la información por delitos relacionados con su trabajo, en el país que se ha convertido en la mayor cárcel del continente africano para periodistas. El colectivo «Free Egyptian Press» alza la cifra hasta 63. La mayoría de los periodistas encarcelados, señala RSF, lo están por «cargos falsos» como «pertenencia a una organización terrorista, participación en manifestaciones ilegales, difusión de noticias falsas o alteración del orden público». Muchos, añade este organismo, son torturados y se les niega tratamiento médico. «Encerrar sin justificación a cientos de personas en espera de juicio durante dos años o más es sin duda una medida punitiva para acallar a quienes se atreven a cuestionar el discurso oficial», afirmó Amnistía Internacional cuando su juicio fue nuevamente pospuesto hasta el 12 de diciembre. «¿Soy acaso Al Zawahiri (líder de Al Qaida), soy acaso el líder supremo de la Hermandad Musulmana?» se pregunta Shawkan en su última carta, escrita en marzo, desde una celda de confinamiento. ¿No era suficiente con tenerme detenido mil y una noches con cargos falsos?».
03-05-2016 | Fuente: abc.es
Más de cien inmigrantes mueren en el Mediterráneo intentando cruzar de Libia a Italia
Más de cien personas han muerto por el naufragio de al menos cuatro embarcaciones con inmigrantes en el peligroso trayecto que separa las costas de Libia de las de Italia, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que este lunes ha hecho balance de un fin de semana negro. El cierre de la ruta de los Balcanes y el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía ha impulsado a cientos de migrantes y solicitantes de asilo a tratar de llegar a Europa a través de Italia. Según Médicos Sin Fronteras (MSF), casi mil personas han muerto tras partir desde el norte de África. En lo que va de año, más de 28.000 inmigrantes y refugiados han arribado a Italia, según la OIM. En el caso de Grecia, el número de llegadas sería superior a las 154.000, si bien la entrada en vigor del acuerdo UE-Turquía el 20 de marzo ha supuesto un punto de inflexión. Un portavoz del OIM, Joel Millman, ha reconocido que el canal de Sicilia es la nueva «ruta preferid» para llegar a Europa y ha advertido de la tendencia que podría continuar «durante los próximos meses». Desde el viernes, las organizaciones internacionales tienen constancia de cuatro naufragios que habrían provocado la muerte de 113 personas. En uno de estos incidentes, un mercante italiano logró rescatar a 26 personas, según la Guardia Costera del país transalpino. La OIM, que ha consultado con los supervivientes, ha cifrado en 84 los desaparecidos, mientras que otros 29 se habrían ahogado por el hundimiento de dos lanchas de goma en el canal de Sicilia.
01-04-2016 | Fuente: abc.es
Amnistía Internacional denuncia que Turquía está devolviendo refugiados a Siria
A escasos cuatro días de que la Unión Europea comience a devolver refugiados e inmigrantes a Turquía, las críticas internacionales en contra de este pacto continúan aumentando. El país eurasiático acoge a cerca de 2,7 millones de refugiados sirios y es uno de los que mayores esfuerzos a hecho como respuesta a la crisis humanitaria. Esto no evita que, según organizaciones internacionales, se cometan abusos e ilegalidades. Amnistía Internacional publica hoy un informe en el que denuncia ?devoluciones masivas? a Siria de refugiados que ya se encontraban en la provincia turca de Hatay, en el sur del país. Tras una investigación, la ONG asegura haber recopilado suficientes testimonios para afirmar que las autoridades turcas han devuelto al país en guerra a ?100 hombres, mujeres y niños sirios de forma diaria desde mediados de enero?. ?La gran escala de las devoluciones de refugiados sirios que hemos documentado pone de manifiesto los fallos fatales del acuerdo entre Turquía y la Unión Europea?, explica en un comunicado John Dalhuisen, director de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central. ?En su desesperación por sellar las fronteras, los líderes de la Unión Europa han ignorado totalmente los hechos más simples: Turquía no es un país seguro para los refugiados sirios y cada día lo es menos?, añade Dalhuisen. La ONG apunta a casos ?inhumanos?. Entre ellos destaca el de tres niños que fueron obligados a retornar a Siria sin sus padres, así como el de una mujer embarazada de ocho meses. Dalhuisen teme que los sirios devueltos por Europa ?sufran el mismo destino? y pide a Ankara que detenga estas acciones ?inmediatamente?. Turquía se ha gastado unos 10.000 millones de dólares en la asistencia de los casi tres millones de sirios que viven dentro de sus fronteras. De estos, alrededor de 300.000 lo hacen en los campamentos habilitados por el Gobierno turco, que presentan unas condiciones excelentes. Los niños sirios tienen la posibilidad de ir a la escuela de forma gratuita y, desde enero, los adultos pueden optar a un permiso de trabajo. No obstante, estos dos cambios legislativos apenas han tenido repercusión en la vida diaria de los refugiados: cerca de dos tercios de los niños sirios en Turquía no reciben ninguna educación y la mayoría de refugiados mayores de edad siguen realizando trabajos precarios, sin contrato y a cambio de un salario bajo. Ankara abrió en un primer momento las puertas a los refugiados sirios. No obstante, a medida que han ido pasando los años y su estancia en territorio turco se ha convertido en más permanente que temporal, las autoridades han restringido más y más el paso. De hecho, de acuerdo con estimaciones de la propia Amnistía Internacional, alrededor de 200.000 sirios desplazados dentro de su país se encuentran en un área de 20 kilómetros desde la frontera turca. En su informe, AI apunta a que muchos de ellos se encuentran en campamentos que carecen de ?agua limpia y sanidad?. Arranca el acuerdo Turquía, Grecia y el resto de la Unión Europea trabajan a marchas forzadas para comenzar cuanto antes con las devoluciones de los refugiados e inmigrantes que llegaron a las islas después después del 20 de marzo, el día que entró en vigor el polémico pacto. Según explicaba a ABC un portavoz de la Comisión Europea, Bruselas espera que tanto Turquía como Grecia completen los cambios legales necesarios en sus propios sistemas para devolver las primeras personas a territorio turco el próximo lunes 4 de abril. La agencia AFP citaba ayer a una fuente europea asegurando que ese día se enviarán a ?500 personas?, en concreto a ?sirios que no han solicitado asilo político, afganos y paquistaníes?. No obstante, todavía son muy pocos los detalles que se conocen. Ninguno de los diferentes responsables en este proceso informan de dónde serán instalados, ni en qué condiciones, ni qué ocurrirá con aquellos ciudadanos que no son sirios. Una portavoz de Frontex confirmaba a este periódico que la agencia europea para la gestión de fronteras estará presente en el operativo. ?La primera readmisión del proceso con la participación de embarcaciones desplegadas por Frontex tendrá lugar el lunes 4 de abril. Los detalles todavía se están debatiendo. Frontex desplegará el primer grupo de oficiales durante el fin de semana?, señalaban desde la agencia. Por su parte, en Turquía todavía no se han comenzado los trabajos para construir las infraestructuras que, se supone, acogerán a las personas procedentes de Grecia. Todos los campamentos de refugiados en territorio turco se encuentran en el este del país, a unos mil kilómetros de las costas del Egeo. La Media Luna Roja turca confirmaba recientemente que construirá un campamento en la provincia de Manisa con capacidad para 5.000 personas. Asimismo, los medios locales informaban hace dos días de los planes de levantar otro centro similar en la cercana localidad de Dikili, que podría acoger hasta 72.000 desplazados.
14-03-2016 | Fuente: abc.es
El «insulto» a Mahoma que le ha costado el puesto al ministro de Justicia egipcio
«No quedaré satisfecho hasta que mueran 10.000 miembros de la Hermandad Musulmana por cada miembro de las Fuerzas Armadas caído». El ministro de Justicia egipcio, Ahmed Al Zend, puede sostener declaraciones como ésa sin que se tambalee su puesto, pero un comentario sobre el profeta Mahoma le ha forzado a dimitir este domingo. Durante una entrevista en televisión, el moderador preguntó a Al Zend sobre un caso en el que varios periodistas egipcios están siendo juzgados por difamación, tras haberle acusado de adquirir unos terrenos estatales por debajo del precio del mercado, a lo que Al Zend respondió afirmativamente, señalando que «[los encarcelaría] incluso aunque fueran el profeta Mahoma». Intentado suavizar esta declaración, añadió rápidamente que, si alguien es hallado culpable en un juicio, se le encarcelaría, «sea cual sea su estatus». «Incluso los jueces son encarcelados. No quiero discutir el encarcelamiento de un periodista o un profesor, estoy hablando del encarcelamiento de un acusado, no les demos un título», aseveró el entonces titular de Justicia. La Justicia egipcia ha encarcelado a más de 41.000 personas en los últimos tres años Sus declaraciones no estaban lejos de la realidad. Desde el golpe de Estado que provocó la caída del islamista Mohamed Mursi y la llegada al poder de los militares encabezados por el entonces mariscal Abdelfatah Al Sisi, la Justicia egipcia ha encarcelado a más de 41.000 personas, entre partidarios de los Hermanos Musulmanes, periodistas y activistas u opositores al régimen. Ni las anteriores polémicas declaraciones, ni el discurso del odio del ministro, ni las denuncias de organizaciones internacionales (que señalan «la injusticia» en las cortes egipcias, llenas de juicios militares a civiles, encarcelamientos sin cargos durante meses o juicios masivos), lograron una disculpa de Al Zend. Sin embargo, la polémica tras sus declaraciones sobre Mahoma le ha forzado a dimitir de su cargo. Al Zend intentó disculparse, pero sus palabras de «arrepentimiento» no lograron calmar los ánimos encendidos de muchos egipcios, incluidos varios parlamentarios, que pidieron su expulsión del cargo. Tras una llamada del primer ministro egipcio, Sherif Ismail, al Zend aceptó presentar su dimisión este domingo, tan sólo dos días después de sus comentarios. Juzgarlo por blasfemia El «incluso aunque fuera Mahoma» ha sido visto por muchos como un «insulto» a una de las figuras más sagradas del islam, religión mayoritaria en Egipto, donde la blasfemia se castiga con entre uno y cinco años de cárcel.La institución más importante del islam suní, Al Azhar -establecida en Egipto-, publicó el sábado por la noche un comunicado en el que se advertía en contra de los insultos a Mahoma, «aunque sean de manera involuntaria». El hashtag «No al profeta, juzgad a Al Zend» se ha hecho viral entre los egipcios, que han pedido que se juzgue por «blasfemia» al extitular de Justicia.
13-03-2016 | Fuente: abc.es
El «insulto» a Mahoma que le ha costado el puesto al ministro de Justicia egipcio
«No quedaré satisfecho hasta que mueran 10.000 miembros de la Hermandad Musulmana por cada miembro de las Fuerzas Armadas caído». El ministro de Justicia egipcio, Ahmed Al Zend, puede sostener declaraciones como ésa sin que se tambalee su puesto, pero un comentario sobre el profeta Mahoma le ha forzado a dimitir este domingo. Durante una entrevista en televisión, el moderador preguntó a Al Zend sobre un caso en el que varios periodistas egipcios están siendo juzgados por difamación, tras haberle acusado de adquirir unos terrenos estatales por debajo del precio del mercado, a lo que Al Zend respondió afirmativamente, señalando que «[los encarcelaría] incluso aunque fueran el profeta Mahoma». Intentado suavizar esta declaración, añadió rápidamente que, si alguien es hallado culpable en un juicio, se le encarcelaría, «sea cual sea su estatus». «Incluso los jueces son encarcelados. No quiero discutir el encarcelamiento de un periodista o un profesor, estoy hablando del encarcelamiento de un acusado, no les demos un título», aseveró el entonces titular de Justicia. La Justicia egipcia ha encarcelado a más de 41.000 personas en los últimos tres años Sus declaraciones no estaban lejos de la realidad. Desde el golpe de Estado que provocó la caída del islamista Mohamed Mursi y la llegada al poder de los militares encabezados por el entonces mariscal Abdelfatah Al Sisi, la Justicia egipcia ha encarcelado a más de 41.000 personas, entre partidarios de los Hermanos Musulmanes, periodistas y activistas u opositores al régimen. Ni las anteriores polémicas declaraciones, ni el discurso del odio del ministro, ni las denuncias de organizaciones internacionales (que señalan «la injusticia» en las cortes egipcias, llenas de juicios militares a civiles, encarcelamientos sin cargos durante meses o juicios masivos), lograron una disculpa de Al Zend. Sin embargo, la polémica tras sus declaraciones sobre Mahoma le ha forzado a dimitir de su cargo. Al Zend intentó disculparse, pero sus palabras de «arrepentimiento» no lograron calmar los ánimos encendidos de muchos egipcios, incluidos varios parlamentarios, que pidieron su expulsión del cargo. Tras una llamada del primer ministro egipcio, Sherif Ismail, al Zend aceptó presentar su dimisión este domingo, tan sólo dos días después de sus comentarios. Juzgarlo por blasfemia El «incluso aunque fuera Mahoma» ha sido visto por muchos como un «insulto» a una de las figuras más sagradas del islam, religión mayoritaria en Egipto, donde la blasfemia se castiga con entre uno y cinco años de cárcel.La institución más importante del islam suní, Al Azhar -establecida en Egipto-, publicó el sábado por la noche un comunicado en el que se advertía en contra de los insultos a Mahoma, «aunque sean de manera involuntaria». El hashtag «No al profeta, juzgad a Al Zend» se ha hecho viral entre los egipcios, que han pedido que se juzgue por «blasfemia» al extitular de Justicia.
11-03-2016 | Fuente: abc.es
El Gobierno teme que el cierre de la ruta de los Balcanes desvíe a los refugiados a España
Se cierra una ruta, pero si no se resuelven las causas del problema, los refugiados sirios pueden intentar otra vía. Los ministros europeos de Interior expresaron ayer su preocupación por la posibilidad de que el cierre de la ruta de los Balcanes occidentales derive en el surgimiento de otras vías para la entrada irregular en territorio europeo. Los expertos hablan de un trasiego a través de Albania, que tiene frontera con Grecia, y desde allí a Italia atravesando el Adriático, o incluso una vuelta hasta el Mediterráneo occidental, lo que supone que podrían llegar hasta España. El ministro italiano, Angelino Alfano, y su colega alemán, Thomas de Maiziere, han expresado su «preocupación» por la posible creación de «otras rutas» y han apostado por trabajar para prevenirlo. Así lo considera también el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, para quien «las mafias que trafican con personas son malas, pero no tontas y van a utilizar otras vías», como hacen habitualmente los contrabandistas o los narcotraficantes. De ahí que las soluciones que se apliquen para afrontar este problema no deben provocar que el cierre de unas rutas haga que abran otras». La única solución es, según Fernández Díaz, una política «común e integral», que «atienda a las causas y no solo a las consecuencias» de uno de los problemas más graves a los que ha tenido que hacer frente la UE. En el Consejo de Ministros de Interior, los representantes de los Veintiocho se limitaron a constatar la existencia de un principio de acuerdo con Turquía, alcanzado en la cumbre del pasado lunes, pero que aún tiene que ser considerado en la que se celebrará este jueves. La mayoría de los ministros se expresaron en un sentido pragmático, dando por hecho que los términos del proyecto de acuerdo están en consonancia con la legislación internacional y comunitaria. Sin embargo, la fórmula que quedó pergeñada con el primer ministro turco, Ahmet Davutogulu, sigue siendo objeto de innumerables críticas por parte de organizaciones internacionales. Hasta el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha tenido que reconocer que es muy probable que tanto Turquía como Grecia tengan que aprobar alguna legislación para garantizar que si se lleva a cabo esta fórmula de intercambio de un inmigrante aceptado por cada uno que sea expulsado por no cumplir los requisitos legales, se tengan en cuenta «los requisitos básicos de la Convención de Ginebra». De momento, además, la Comisión está intentando llevar el asunto a una negociación bilateral entre Grecia y Turquía, porque políticamente es mucho más fácil de gestionar, pero eso no impide que existan dudas sobre su legalidad. «Es muy probable que tanto en Grecia como en Turquía tengan que ser aprobadas algunas legislaciones por los respectivos parlamentos, pero esto es algo que tenemos que ver a lo largo de esta semana», explicó Juncker en rueda de prensa conjunta con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. El ministro holandés de Inmigración, Klaas Dijkhoff, que representa a la presidencia de turno, también cree que aún quedan algunos pasos para que Turquía pueda ser considerada un «país seguro» al que enviar a los demandantes de asilo que no sean aceptados por la UE. Un país seguro, además de gozar de un ambiente estable y democrático, debe «respetar el principio de no devolución en caliente, dar la posibilidad de optar a procesos de asilo y ofrecer unas condiciones a las personas a las que dé protección que cumpla ciertos umbrales». El ministro griego de Política Migratoria, Yannis Mouzalas, dijo a los medios griegos en Bruselas que de hecho, su país ya considera a Turquía como un país seguro. Para Grecia, el hecho de que Turquía acoja ya a dos millones y medio de refugiados y que tanto la propia UE (financiando con 6.000 millones de euros) y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) están supervisando esta tarea, se puede considerar que el país es legalmente «seguro». Todo depende de a quién se le pregunte. Muchos kurdos o periodistas de la oposicicón al Gobierno de Ankara, probablemente no estén de acuerdo.
10-03-2016 | Fuente: abc.es
El Gobierno teme que el cierre de la ruta de los Balcanes desvíe a los refugiados a España
Se cierra una ruta, pero si no se resuelven las causas del problema, los refugiados sirios pueden intentar otra vía. Los ministros europeos de Interior expresaron ayer su preocupación por la posibilidad de que el cierre de la ruta de los Balcanes occidentales derive en el surgimiento de otras vías para la entrada irregular en territorio europeo. Los expertos hablan de un trasiego a través de Albania, que tiene frontera con Grecia, y desde allí a Italia atravesando el Adriático, o incluso una vuelta hasta el Mediterráneo occidental, lo que supone que podrían llegar hasta España. El ministro italiano, Angelino Alfano, y su colega alemán, Thomas de Maiziere, han expresado su «preocupación» por la posible creación de «otras rutas» y han apostado por trabajar para prevenirlo. Así lo considera también el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, para quien «las mafias que trafican con personas son malas, pero no tontas y van a utilizar otras vías», como hacen habitualmente los contrabandistas o los narcotraficantes. De ahí que las soluciones que se apliquen para afrontar este problema no deben provocar que el cierre de unas rutas haga que abran otras». La única solución es, según Fernández Díaz, una política «común e integral», que «atienda a las causas y no solo a las consecuencias» de uno de los problemas más graves a los que ha tenido que hacer frente la UE. En el Consejo de Ministros de Interior, los representantes de los Veintiocho se limitaron a constatar la existencia de un principio de acuerdo con Turquía, alcanzado en la cumbre del pasado lunes, pero que aún tiene que ser considerado en la que se celebrará este jueves. La mayoría de los ministros se expresaron en un sentido pragmático, dando por hecho que los términos del proyecto de acuerdo están en consonancia con la legislación internacional y comunitaria. Sin embargo, la fórmula que quedó pergeñada con el primer ministro turco, Ahmet Davutogulu, sigue siendo objeto de innumerables críticas por parte de organizaciones internacionales. Hasta el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha tenido que reconocer que es muy probable que tanto Turquía como Grecia tengan que aprobar alguna legislación para garantizar que si se lleva a cabo esta fórmula de intercambio de un inmigrante aceptado por cada uno que sea expulsado por no cumplir los requisitos legales, se tengan en cuenta «los requisitos básicos de la Convención de Ginebra». De momento, además, la Comisión está intentando llevar el asunto a una negociación bilateral entre Grecia y Turquía, porque políticamente es mucho más fácil de gestionar, pero eso no impide que existan dudas sobre su legalidad. «Es muy probable que tanto en Grecia como en Turquía tengan que ser aprobadas algunas legislaciones por los respectivos parlamentos, pero esto es algo que tenemos que ver a lo largo de esta semana», explicó Juncker en rueda de prensa conjunta con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. El ministro holandés de Inmigración, Klaas Dijkhoff, que representa a la presidencia de turno, también cree que aún quedan algunos pasos para que Turquía pueda ser considerada un «país seguro» al que enviar a los demandantes de asilo que no sean aceptados por la UE. Un país seguro, además de gozar de un ambiente estable y democrático, debe «respetar el principio de no devolución en caliente, dar la posibilidad de optar a procesos de asilo y ofrecer unas condiciones a las personas a las que dé protección que cumpla ciertos umbrales». El ministro griego de Política Migratoria, Yannis Mouzalas, dijo a los medios griegos en Bruselas que de hecho, su país ya considera a Turquía como un país seguro. Para Grecia, el hecho de que Turquía acoja ya a dos millones y medio de refugiados y que tanto la propia UE (financiando con 6.000 millones de euros) y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) están supervisando esta tarea, se puede considerar que el país es legalmente «seguro». Todo depende de a quién se le pregunte. Muchos kurdos o periodistas de la oposicicón al Gobierno de Ankara, probablemente no estén de acuerdo.
09-03-2016 | Fuente: abc.es
Erdogan, el «sultán« que juega con Europa
A Recep Tayyip Erdogan se le podrán reprochar muchas cosas, pero hay algo que no se puede obviar: su audacia y capacidad política. De nacer en uno de los barrios más humildes de Estambul ha pasado a convertirse en el presidente más poderoso de Turquía desde los tiempos de Atatürk. En su visión de estratega, para él los escrúpulos no son más que una pérdida de tiempo. ¿Los derechos humanos? Solo cuando interesan. El último ejemplo de su habilidad ha sido la negociación con la Unión Europea sobre la crisis de los refugiados. En un momento en el que se le acumulaba la presión por sus acciones en Siria, la desesperación de las capitales europeas le ha dado la mano ganadora una vez más. Pocos días después de cumplir 62 años, la Unión Europea ha prometido «regalar» al país que él preside 6.000 millones de euros y la liberalización de los visados turcos para que sus ciudadanos puedan entrar en la UE con menos trabas. Críticas exteriores El presente llega en el mismo momento en que el Gobierno que su partido controla, y sobre el que Erdogan sigue teniendo un poder que va más allá de su «neutral» presidencia, recibe críticas de cientos de organizaciones internacionales. En solo unos meses, Turquía ha experimentado el cierre o la intervención de medios de comunicación opositores, la detención de decenas de periodistas, la muerte de cientos de civiles por la reactivación de la guerra entre el Ejército y las milicias del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y el aumento extremo de la tensión con Rusia a cuenta de la guerra en Siria. Aunque desde el AKP, el partido islamista que fundó en 2001, se insiste en la separación de poderes, los opositores ven la alargada sombra de Recep Tayyip Erdogan en todas las decisiones importantes del Gobierno. Y no está dispuesto a que nadie manche su nombre. Al menos 1.845 casos judiciales se han abierto por «insultar» al jefe del Estado turco desde que obtuvo su nuevo puesto en 2014. Tras más de una década en el poder, Erdogan se ha labrado una figura de líder fuerte y carismático. Es una cualidad apreciada por el turco de a pie, sobre todo en un país que vive dentro del culto a la personalidad de Mustafá Kemal Atatürk, el padre de los turcos, el arquitecto del Estado moderno. En las elecciones generales de noviembre, muchos votantes apuntaban a la capacidad personal de Erdogan como motivo para votar al AKP, a pesar de que él no era candidato. Inicios pragmáticos Los inicios en política de Recep Tayyip Erdogan, cuando todavía era un joven que practicaba fútbol a nivel semiprofesional, se produjeron bajo la tutela de Necmettin Erbakan, el primer islamista turco en llegar a primer ministro. En 1994, fue elegido alcalde de Estambul, y lejos de optar por una agenda de carácter religiosa, se centró en una gestión práctica y efectiva de los problemas cotidianos de los estambulitas, sobre todo el tráfico y la basura. Este fue el trampolín perfecto hacia la política nacional, a la que saltó ya con su propio partido, después de que los tribunales prohibieran el de su mentor Erbakan. Ya entonces quedó patente que Erdogan era capaz de sobreponerse a cualquier obstáculo. En 2002, el año en que el AKP ganó las primeras elecciones, él se encontraba inhabilitado temporalmente tras ser condenado por la lectura de unos versos islámicos. No hubo problema. Al expirar, en 2003, ganó en unas elecciones parciales su escaño y fue nombrado primer ministro. Lejos quedan hoy los primeros años de su gestión al mando del Gobierno, en los que parecía que las reformas democráticas y la voluntad de acercarse a Europa eran la tónica. Algunos activistas aseguran que tras las elecciones de 2007 comenzó la deriva autoritaria de Erdogan; otros apuntan a 2011. Los hay también que aseguran que el objetivo de islamizar a la sociedad estuvo presente desde el primer día.
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