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21-05-2018 | Fuente: abc.es
Catorce países de América llaman a consultas a sus embajadores en Venezuela tras las elecciones
Crece el rechazo entre la comunidad internacional a la reelección de Nicolás Maduro en Venezuela este domingo, en un proceso en que la mayor parte de la oposición no ha participado por considerarlo una «farsa». Los catorce países del Grupo de Lima no reconocen los resultados de las elecciones presidenciales y han decidido este lunes «reducir el nivel de sus relaciones diplomáticas» con ese país. Entre las medidas adoptadas, los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía han anunciado en un comunicado conjunto que «llamarán a consultas a los embajadores en Caracas y convocarán a los embajadores de Venezuela para expresar» su protesta. Esos gobiernos remarcaron que «no reconocen la legitimidad del proceso electoral desarrollado en la República Bolivariana de Venezuela que concluyó el pasado 20 de mayo, por no cumplir con los estándares internacionales de un proceso democrático, libre, justo y transparente». A la postura del Grupo de Lima se suma a la actitud de España y la Unión Europea, que estudiarán medidas contra Venezuela tras irregularidades votación. El Gobierno español ha subrayado que las elecciones venezolanas presentaron «deficiencias democráticas fundamentales» y «graves irregularidades», por lo que España, junto a sus socios europeos, «estudiará la adopción de medidas oportunas». Los expresidentes españoles José María Aznar, Felipe González y otros 21 exmandatarios de países iberoamericanos han denunciado que estas elecciones han sido «una farsa electoral», por lo que han reclamado a la comunidad internacional que no reconozca los resultados. En cambio, representantes de países próximos al régimen bolivariano sí han reconocido las elecciones y han felicitado a Maduro por su «reelección». Es el caso del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y de su antecesor en el cargo, Raúl Castro, así como del presidente de Bolivia, Evo Morales, y del Gobierno iraní, que considera los comicios «un gran éxito para la democracia en el país latinoamericano». El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ganó los cuestionados comicios celebrados este domingo en su país, por lo que se mantendrá en la jefatura del Estado durante el período 2019-2025. Maduro obtuvo 5.823.728 votos, con una participación de 8,6 millones de electores de los más de 20 millones que estaban convocados, lo que significa una de las participaciones más bajas de la historia venezolana. El comunicado, que fue difundido hoy por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú, anunció que los países del Grupo «llamarán a consultas a los embajadores en Caracas y convocarán a los embajadores de Venezuela para expresar» su protesta. Reiteró, además, «su preocupación por la profundización de la crisis política, económica, social y humanitaria que ha deteriorado la vida en Venezuela». Señalaron que esta situación «se ve reflejada en la migración masiva de venezolanos» y anunciaron que ha decidido «presentar en el marco del 48° periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos una nueva resolución sobre la situación en Venezuela». El Grupo sostuvo que ante la situación causada por el incremento de la migración de venezolanos y «el impacto que está teniendo en toda la región» ha decidido convocar a una reunión de alto nivel con autoridades responsables del tema migratorio y de refugio, durante la primera quincena de junio en Lima, según recoge Efe. Denuncia de la «grave situación humanitaria» También deploró «la grave situación humanitaria en Venezuela» y anunció la convocatoria a otra reunión de alto nivel con autoridades responsables del sector salud para coordinar acciones en materia de salud pública y fortalecer la cooperación para atender la emergencia epidemiológica. Los países del Grupo informaron que, con el objetivo de «contribuir a preservar las atribuciones de la Asamblea Nacional», solicitarán que cada país emita y actualice circulares o boletines nacionales «que transmitan al sector financiero y bancario el riesgo en el que podrían incurrir si realizan operaciones con el gobierno de Venezuela que no cuenten con el aval de la Asamblea Nacional». Además, decidieron coordinar acciones para que los organismos financieros internacionales y regionales procuren no otorgar préstamos al Gobierno de Venezuela, «por la naturaleza inconstitucional de adquirir deuda sin el aval de su Asamblea Nacional, excepto cuando el financiamiento sea utilizado en acciones de ayuda humanitaria». El Grupo remarcó, finalmente, que «continuará dando seguimiento al desarrollo de la situación en Venezuela con el objeto de adoptar las medidas adicionales que correspondan, de manera individual o colectiva, para favorecer el restablecimiento del estado de derecho y el orden democrático en ese país».
20-11-2017 | Fuente: abc.es
Hernández busca la reelección para continuar sus profundas reformas en Honduras
Dicen que el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros las jugamos y este próximo 26 de noviembre, Honduras se juega el suyo celebrando elecciones generales e históricas. No solo el actual presidente de la República, Juan Orlando Hernández, buscará la reelección para un segundo mandato sino que además será la primera vez en la historia electoral y democrática del país que existe una alianza opositora. Los analistas coinciden en señalar que en ese proceso estarán en juego mucho más que el presidente y el Congreso Nacional, más bien, se estará definiendo si el país mantiene la ruta que viene transitando desde mediados de la presente década o si opta por una ruta desconocida y diferente. Para poner en perspectiva la situación actual, tenemos que remontarnos a los primeros años de este siglo. La historia, no fue muy alentadora. La situación política, económica y social de la Honduras de los 2000, habían ingresado en un profundo despeñadero. El crimen organizado internacional, el narcotráfico y el lavado de activos penetraron la institucionalidad hondureña, erosionaron fuertemente la seguridad ciudadana, desnaturalizaron las funciones de la Policía Nacional y debilitaron las capacidades del Ministerio público y la Justicia. Los homicidios alcanzaron la tasa inédita de más de 86 por cada cien mil habitantes, la más alta del mundo en ausencia de conflictos bélicos, y la extorsión se instauró como moneda de uso corriente en la vida de los ciudadanos y los pequeños comerciantes. El debilitamiento institucional favoreció el crecimiento de la corrupción en las contrataciones del Estado, con las obras públicas y compras de medicamentos en primera línea de estas prácticas. La educación apenas alcanzaba los 150 días de clase al año. Los servicios de salud se encontraban en franco retroceso, y casi siete de cada diez ciudadanos vivía literalmente en la pobreza. La infraestructura productiva se había deteriorado. La economía estaba prácticamente estancada y esto provocaba escasa inversión y un fuerte deterioro de las cuentas públicas. El golpe de Estado de 2009 mantuvo al país aislado y sin acceso a los organismos financieros bilaterales y multilaterales durante casi un lustro. En enero de 2014 asumió la presidencia Juan Orlando Hernández. Su predecesor, Porfirio Lobo, había logrado reinsertar a Honduras en la comunidad internacional, al tiempo que propició un conjunto de reformas legislativas para comenzar a recuperar la institucionalidad y el control de la seguridad ciudadana. Profundas reformas En menos de 4 años, Hernández introdujo profundas reformas económicas, sociales y de seguridad. En esta última, depuró casi un tercio de la Policía y estableció la Policía Militar de Orden Público para apoyarla, mientras esta se reestructuraba. Su agresiva gestión, logró desarticular los principales carteles de la droga, extraditando a sus principales capos mientras creaba nuevos centros penales de alta seguridad para otros. Hernández destruyó narco pistas y narco laboratorios, desbarató las estructuras de lavado de activos y logró la incautación de fuertes cargamentos de drogas y de cientos de millones de dólares en propiedades, empresas y cuentas bancarias del crimen organizado. En el mismo lapso, el Gobierno invirtió fuertemente en la recuperación de espacios públicos seguros y otros programas de prevención. En algo menos de 4 años, como consecuencia, la tasa de homicidios se redujo a la mitad y se ha producido un descenso marcado de la extorsión. A solo días de esta cita con las urnas, la salud pública se está reestructurando. La educación ha logrado sostener más de doscientos días de clase cada año y se ha iniciado la reconversión de los sistemas de formación de docentes. Además, se puso en práctica una estrategia de combate a la pobreza en el mediano plazo sobre dos pilares: la mitigación ?a través de transferencias condicionadas y el mejoramiento de la vivienda y su entorno físico que benefició ya a más de un millón de familias?y la generación de empleo. Las cifras muestran una reducción de la pobreza de seis puntos. Se han creado programas especiales de capacitación y crédito para la microempresa y pequeños negocios y se ha lanzado un programa de Zonas de Empleo basado en la experiencia de Singapur y otros países con las llamadas «ciudades modelo». Las finanzas públicas lograron ordenarse mediante una reforma tributaria, la mejora de la recaudación, la contención del gasto público y la reducción del déficit fiscal a la mitad. Se saneó el sistema de contrataciones del Estado con nuevas prácticas mediante convenios firmados con Transparencia Internacional y la Iniciativa Cost. La inversión pública en infraestructura, con apoyo de instituciones bilaterales y multilaterales no tiene precedentes, y el país ha cumplido ya en forma rigurosa con el programa pactado con el FMI. Para el mediano plazo, el Gobierno diseñó el Programa «Honduras 20/20», en el cual marcó una ruta inteligente para el desarrollo de la inversión en sectores prioritarios, y la generación de 600.000 puestos de trabajo. Ante este panorama, el presidente Hernández busca la reelección para tratar de dar continuidad, en los próximos cuatro años, al programa de reformas iniciado en su actual administración. Alianza opositora Su más cercano contrincante, el ingeniero Salvador Nasralla, ampliamente conocido en el país como periodista deportivo y presentador televisivo de programas de entretenimiento, encabeza la denominada Alianza de la Oposición, cuya principal fuerza es el Partido Libre, de izquierda, y cuyo coordinador general es el ex presidente Manuel Zelaya, depuesto en 2009 por un golpe de Estado seis meses antes del final de su mandato. El presentador no tiene ningún antecedente en el ejercicio de cargos políticos o de gobierno y durante la campaña ha preconizado cambios en la política de seguridad, la eliminación de la Policía Militar y la depuración de la Policía. En su agenda, ha dado prioridad a la generación de empleo, plantea la eliminación de políticas «asistencialistas» y se declara contrario a las Zonas de Empleo emprendidas por Hernández, poniendo énfasis en el fin de la corrupción. Su campaña se ha orientado a la crítica de la situación del país y a la gestión del actual mandatario, aunque los analistas subrayan que no ha marcado con claridad una ruta alternativa realista para la solución de los problemas que señala, poniendo énfasis, sin embargo, en su honestidad para enfrentarlos. Sus declaraciones públicas no han estado exentas de la polémica. Recientemente, la Organización de Estados Americanos (OEA) calificó de «calumnias injustificadas» y búsqueda de protagonismo las declaraciones del presentador, en las que aseguraba que el organismo internacional recibirían recursos procedentes de una organización delictiva para legitimar un supuesto resultado electoral. La OEA aseguró que «por la gravedad de la calumnia y difamación subsecuente» estarían estudiando acciones legales contra el candidato. Como candidato de la izquierda, pese a sus críticas al Partido Libre anteriores a su incorporación a la Alianza de Oposición, todo parece indicar que se orientaría en la línea del expresidente Zelaya. En cuestión de horas, el pueblo hondureño deberá salir de la encrucijada. Apagadas las cámaras, los mítines, el populismo, las acusaciones o el olor a multitudes, únicamente el pueblo podrá salir de la encrucijada ante las urnas. En ese voto no importará el nombre, ni la persona? Honduras tiene en sus manos su destino, la ruta que escogerá para seguir haciendo progreso. No está en juego quién se convierta en presidente sino lo que su gestión puede significar para mantener el crecimiento de su economía, la generación de empleo, la seguridad y la reducción de la pobreza. En democracia, nadie es más que nadie salvo quien elige el pueblo y el futuro no esta escrito, solo ese pueblo puede escribirlo.
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