Infortelecom

Noticias de opinion

25-06-2018 | Fuente: abc.es
«Querido Salvini: no tenemos carne humana a bordo, sino personas»
El pulso del gobierno populista italiano con Europa sobre inmigración se vuelve a jugar sobre la piel de unos 350 inmigrantes, rescatados en una operación humanitaria, que esperan en dos barcos la orden de poder atracar en un puerto. La tripulación de la nave alemana con bandera holandesa Lifeline, de la OGN homónima, que transporta 224 inmigrantes y se encuentra desde hace cuatro días al sur de Malta en aguas internacionales, ha mandado un mensaje al vicepresidente y ministro del Interior, Matteo Salvini, el verdadero líder político del gobierno italiano: «Querido Matteo Salvini, no tenemos carne humana a bordo, sino seres humanos. Le invitamos cordialmente para convencerle que son personas que hemos salvado evitando que se ahogaran. ¡Venga aquí, será bienvenido!» Este mensaje de la tripulación de la Lifetime se ha producido en respuesta a un Twitter del ministro Salvini: «Ciertas naves se deben olvidar de Italia, stop al negocio de la inmigración clandestina. La música ha cambiado. Yo pongo todo mi empeño». Mientras tanto, el barco mercante Alexander Maersk, con bandera danesa, se encuentra con 113 inmigrantes frente al puerto de Pozallo (Sicilia), a la espera de que se le permita atracar. Este buque ayudó al Lifeline en el rescate de inmigrantes, pero tuvo que hacerse cargo de más de un centenar de personas porque ya no cabían en la nave de la ONG Lifeline. De hecho, este barco se encuentra con dificultades, con escasez de suministros y con los inmigrantes apiñados en la cubierta, porque su capacidad de acogida con seguridad es inferior a un centenar de personas. En su afán de protagonismo, abriendo cada día un nuevo frente, sobre todo contra los refugiados, Matteo Salvini ha colocado ahora también en el punto de mira a los vendedores ambulantes, que en su mayoría son inmigrantes. El ministro del Interior ha anunciado una directiva que prevé multas para quien compra en la playa gafas de sol, vestidos, bolsos con marcas falsas y otros artículos. La medida ministerial, denominada «playas seguras», que estará lista a finales de junio, prohíbe también que se puedan realizar tatuajes y masajes en las playas. Las sanciones para quienes compran esos artículos oscilarán entre 100 y 7.000 euros. Y para los vendedores las multas son más altas todavía: Desde 2.582 a 15.493 euros, además de requisar toda la mercancía. El fenómeno de la venta ambulante en las playas está muy extendido. La asociación de comerciantes Confesercenti protesta frecuentemente contra esas ventas, que, según sus cálculos, representan 22.000 millones de euros. La dura posición del ministro Salvini contra la inmigración y, sobre todo, su política contra las naves de organizaciones humanitarias cerrándoles los puertos italianos, le está produciendo un amplio consenso entre la opinión pública. Pero también se inician protestas entre sectores sociales que apelan al sentido humanitario y de acogida que ha caracterizado siempre a Italia. Cientos y cientos de mensajes están siendo enviados mediante correo electrónico a la Guardia Costera italiana con este texto: «Petición de inmediata reanudación de las operaciones de socorro en el mar de las ONG. La Guardia Costera italiana ha desarrollado siempre en estos años importantes misiones de auxilio en mar salvando a miles de personas. Nos preguntamos -continúa el mensaje de protesta- por qué hoy delegan en Libia, un país con un gobierno inestable, sin garantía de derechos humanos y sin capacidad operativa para coordinar los salvamentos en mar. Esta acción de protesta, firmada también por intelectuales y líderes políticos y circula mucho en las redes sociales. Viaje a Libia Precisamente a Libia viaja hoy el ministro del Interior Salvini, para entrevistarse con las autoridades libias y ofrecerles apoyo para que se comprometan a controlar los flujos migratorios. Gracias a la gestión de su antecesor en el cargo, Marco Minniti, del Partido Democrático, y su acuerdo con Libia, logró reducir la inmigración en un año desde Libia en un 80%. Minniti es muy crítico con el líder de la Liga, Matteo Salvini: «En 15 días este gobierno ha anulado nuestros resultados. Los nacional-populistas han aislado Italia y la UE puede explotar».
25-06-2018 | Fuente: as.com
La afición no abandona: habrá 12.000 marroquíes en las gradas
En su país todas las opiniones han sido positivas. Después de 20 años sin pisar un Mundial están muy orgullosos de la imagen ofrecida.
24-06-2018 | Fuente: abc.es
La cumbre de Bruselas avanza hacia un acuerdo sobre inmigración en la UE
La cumbre informal sobre inmigración que celebraron dieciséis países de la Unión Europea este domingo en Bruselas terminó con progresos para forjar un acuerdo en el Consejo Europeo de la semana próxima, según dijeron varios de los jefes de Estado y de Gobierno que participaron en la reunión. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se mostró esperanzado en que la UE llegue a un acuerdo común para hacer frente al problema de la inmigración después de la cumbre, que calificó de «un buen paso adelante» en esa dirección. Sánchez expresó esa confianza en una declaración ante los periodistas tras concluir la cumbre de líderes comunitarios convocada por el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, para abordar el problema migratorio. «Hemos encontrado más puntos de unión que de discrepancia», resaltó el jefe del Ejecutivo español, que precisó que de la cumbre no sale una conclusión y que queda mucho trabajo por hacer, pero reiteró su confianza en que sea posible una solución. Así, insistió en que es positiva la sensación que saca de la primera reunión de líderes europeos a la que asiste porque fue una conversación franca y se compartió trabajo, experiencias, estrategias y la «presión que se tiene por parte de las distintas opiniones públicas». Merkel: «No se puede dejar solos a los afectados» La canciller alemana, Angela Merkel, afirmó tras la cumbre que hay coincidencia en que «no se puede dejar solos» a los socios más afectados por la llegada de la inmigración irregular y dijo que los refugiados «no pueden elegir» en que país piden asilo. «Estamos de acuerdo en que no se puede dejar solos a los países que reciben la mayor carga de inmigrantes», dijo Merkel, para quien, por otro lado, no se puede permitir que «las mafias o los peticionarios de asilo» decidan dónde formulan su solicitud, sino que eso debe regularse. En una breve comparecencia al término de la reunión de Bruselas entre dieciséis de los veintiocho Estados miembros de la Unión Europea (UE), Merkel aseguró que existe el objetivo compartido de «reducir la inmigración ilegal» y de «proteger nuestras fronteras», así como que tales responsabilidades «competen a todos». El primer ministro maltés, Joseph Muscat, afirmó a su salida de la cumbre que el encuentro había sido «una señal de que hay una voluntad de ir hacia más cambios operacionales» en la política migratoria europea y que se había desarrollado «mejor de lo esperado».
24-06-2018 | Fuente: abc.es
Roma matiza su postura para no romper con Francia y Alemania
Ha sido la reunión de la división. De la fractura absoluta entre diferentes visiones de cómo afrontar el problema de la inmigración que amenaza con resquebrajar Europa. Los países del núcleo duro de la UE contra los cuatro reticentes del grupo de Visegrado que estaban ausentes. De mal ambiente entre la Comisión Europea, que organizó la reunión informal de este domingo, y el presidente del Consejo, Donald Tusk, que no quería lanzar ese mensaje tan claro de distancia entre unos países y otros. De fricciones entre Italia y Francia o Alemania, que tienen en estos momentos escenarios políticos internos completamente diferentes, salvo que en Berlín están viendo en el espejo de Roma y su vociferante ministro del Interior, el fantasma de una mayoría infectada por un partido populista antiinmigración como Alternativa para Alemania (AfD). A la salida todo han sido invocaciones a la templanza, pero la única constatación es que se abre paso la idea de que se va a buscar una fórmula en la que entrarán los países que estén dispuestos a ello, mientras que a los «rebeldes» de Visegrado se les descontarán los gastos en las cuentas del reparto de los fondos estructurales. La versión de fuentes internas de la Comisión del resultado de la reunión de ayer es que en teoría se quiere «un acuerdo a 28», pero ese acuerdo estará basado en «una bandeja de diferentes opciones» en la que cada cual escogerá lo que más le convenga, incluyendo el manejo de las relaciones con los países emisores y de tránsito. Merkel llegó a Bruselas después de haberse desayunado con las últimas encuestas, que confirman la tendencia al alza de AfD. Un punto más que la semana pasada, un punto menos para el partido democristiano de la canciller, la CDU que ha llevado a su país y a Europa con timón firme durante toda la crisis y ha hecho de Alemania la economía más eficiente y rentable de toda Europa. La inmigración está borrando todo esto y eso es lo que explica que por primera vez se haya organizado una reunión como esta, pensada precisamente para escenificar el divorcio entre los que insisten en que van a cerrar sus puertas a los extranjeros, (africanos y los árabes) en teoría y en la práctica, como Hungría, Polonia, eslovacos y checos, y los que lo quieren hacer en la práctica por temor a la reacción de las opiniones públicas, pero no saben cómo hacerlo sin pisotear los principios básicos de la vieja Unión Europea. La solución pasa, como dijo Emmanuel Macron, por encontrar un equilibrio entre los principios «a los que no se puede renunciar» y un control de los flujos que ahora «desequilibran la cohesión nacional» en muchos países y dan energía a los partidos antisistema. «Visión de conjunto» Ideada por Martin Selmayr, el todopoderoso secretario general de la Comisión y brazo derecho de Jean-Claude Juncker, la reunión ha preparado el Consejo Europeo del jueves en el peor sentido de la palabra, porque los jefes de Estado o de Gobierno llegarán ya divididos entre los que estaban este domingo en Bruselas y los que prefirieron ausentarse. La «visión de conjunto» de la que hablaba el presidente francés a su salida no ha sido tal, salvo que se entienda que es un conjunto del que no forman parte todos. Hasta el griego Alexis Tsipras lo explicó con toda claridad a la salida: «no ha habido decisiones, sino que estamos preparando el Consejo del jueves y hay un gran dilema que resolver, si queremos soluciones europeas para un problema europeo o si cada país lo maneja por su cuenta. Y hay países que creen que si no ven el problema en su jardín entonces no existe, pero yo creo que es un problema europeo que ha de resolverse entre todos». Grecia fue el terreno donde se desarrolló la anterior crisis migratoria, pero en aquellos momentos el país no estaba en condiciones ni de pedir ayuda. El modelo de acuerdo con Turquía para contener el flujo ha sido citado por todos y hasta Tsipras se alegró de la victoria de Tayyip Erdogan, a condición de que el presidente turco «respete sus compromisos», al menos mientras desde la Unión Europea le sigan pagando.
24-06-2018 | Fuente: as.com
Serbia protesta: "Es turbio que designen un árbitro alemán"
El conjunto serbio ha aportado siete vídeos en los que, en su opinión, se aprecia la "tendencia del árbitro a tomar decisiones contra" el equipo balcánico.
24-06-2018 | Fuente: as.com
Serbia presenta una queja a la FIFA por el arbitraje de Brych
El conjunto serbio ha aportado siete vídeos en los que, en su opinión, se aprecia la "tendencia del árbitro a tomar decisiones contra" el equipo balcánico.
24-06-2018 | Fuente: abc.es
Cumbre de urgencia para salvar a Merkel y frenar el populismo italiano
Ningún alto funcionario europeo negará que en estos momentos la Unión atraviesa uno de los momentos más graves. La crisis migratoria ha afectado a lo que sería el equivalente al sistema nervioso central del organismo comunitario. Nunca antes se había producido una situación tan grave. Ni siquiera el Brexit, que por su propia naturaleza es un fenómeno que se circunscribe a los propios británicos y que en el fondo había tenido una especie de efecto vacuna. La cumbre extraordinaria de emergencia convocada para hoy es la prueba más evidente de que las cosas han llegado a un punto en el que no hay ningún peligro que se pueda descartar, incluyendo los más graves. La cumbre de emergencia, convocada en domingo y cuatro días antes de un Consejo Europeo formal, tiene dos objetivos. El primero, tratar de evitar que el jueves se haya producido un alineamiento completo sobre la cuestión de los refugiados entre el Gobierno italiano y los reticentes cuatro países de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia). El segundo -que depende del primero- es salvar el pellejo político de la canciller alemana Angela Merkel, que se ha convertido en rehén de su propia política de apertura y que tiene que apagar el incendio en el seno de su propia coalición, en las filas mismas del centroderecha. La discusión ha provocado una brecha inédita en un aspecto que afecta a los valores fundamentales, pero a su vez está extendiendo una ola de descontento que se manifiesta en las sucesivas victorias electorales (o en las encuestas) de los partidos que defienden pura y simplemente el fin de la política de tolerancia con la inmigración. Por encima de los datos que arrojan las pirámides demográficas de no pocos países, la llegada masiva de inmigrantes del sur, musulmanes o africanos, ha creado una atmósfera de rebeldía en todas partes. La Comisión anunció el viernes que un total de 16 países habían confirmado su participación en una reunión «de la que no se ha excluido a nadie», aunque de forma espontánea se han establecido dos bandos claramente opuestos. Primero se unieron los grandes, Francia, Alemania, España más los mediterráneos, Grecia y Malta además de Bulgaria, que es la actual presidencia y Austria que toma el relevo en agosto. La posición de Italia estuvo planeando con una sombra de fracaso, sobre todo porque el polémico ministro del Interior, Matteo Salvinoi puso como condición que hubiera «una propuesta útil sobre la defensa de las fronteras o de lo contrario habría que atreverse a decir que no» a «los deberes preparados para los demás por los franceses y los alemanes». Llamada al orden Hizo falta una llamada al orden de la canciller Merkel en persona expresando su «inquietud» ante la posibilidad de que Italia estuviese ausente. Una vez confirmada su participación, Bélgica, Países Bajos, Croacia, Eslovenia, Dinamarca, Finlandia, Suecia y Luxemburgo decidieron sumarse a este encuentro informal en Bruselas, que para evitar suspicacias ni siquiera se celebrará en la sede del Consejo Europeo, sino que será albergada en el edificio de la Comisión. Los disidentes Lo que si está claro es que los cuatro de Visegrado no van a participar. Y lo han dicho además de forma casi violenta. Hungría aprobando este jueves una legislación que prohíbe a las organizaciones humanitarias ayudar a los inmigrantes ilegales. El Gobierno húngaro envió a los corresponsales europeos una explicación de estas nuevas medidas de «protección reforzada» que Viktor Orban considera «necesarias porque la inmigración en masa que llega a Europa continúa mientras que las redes que promueve Soros (El millonario George Soros, al que considera su mayor enemigo) y las políticas pro-inmigración de Bruselas provocan la amenaza de inundar nuestro país de inmigrantes». En otras circunstancias, este mero enunciado habría desencadenado una reacción bastante más aguda por parte de la Comisión, pero en estos momentos se limita a «examinar su compatibilidad con los valores europeos» -como si no fuera evidente- para no agravar la situación. En todo caso, los cuatro países de Visegrado han dicho abiertamente que no quieren participar en la reunión de este domingo. En ausencia de los países «rebeldes», lo más probable es que los participantes se comprometan a establecer una posición conjunta para la cumbre del jueves en la que haya un elemento indiscutible de refuerzo de las fronteras exteriores, que es el elemento en el que en estos momentos está todo el mundo de acuerdo, envuelto en una mayoría clara de países decididos a arrinconar a los rebeldes. La idea de volver a externalizar el control de los flujos, a través de los campos de acogida en países terceros, será la base de la receta para intentar para el golpe. Como sucedió hace dos años con los refugiados sirios, cuya responsabilidad fue transferida a Turquía a cambio de seis mil millones de euros. Están pensando ahora en Libia, aunque en realidad confían que el dinero haga cambiar de opinión a otros países más presentables.
24-06-2018 | Fuente: abc.es
Reino Unido sigue partido en dos en el segundo aniversario de la votación del Brexit
Cerca de 100.000 simpatizantes de la Unión Europea marcharon ayer por el centro de Londres para exigir al Gobierno británico que convoque un nuevo referéndum sobre el acuerdo final del Brexit. Dos años después de la histórica votación, en la que el líder ?brexiter? Nigel Farage declaró «el día de la independencia» de Inglaterra, los manifestantes llenaron las principales arterias de la capital ondeando banderas británicas, irlandesas, europeas y todo tipo de pancartas coloridas para pedir un nuevo «Voto del pueblo». Las últimas encuestas no distan demasiado de aquel 52-48 por ciento a favor del Brexit de hace dos años ni de la brecha generacional que marcó aquella histórica votación. Según la agencia encuestadora británica Survation, seguir en la UE ganaría con un 52% en unas hipotéticas elecciones, aunque hace un mes la diferencia era aún más ínfima. Reino Unido está partido en dos, especialmente si se tiene en cuenta la edad de los votantes. En 2016, los mayores de 50 años, favorable en su mayoría al divorcio con Bruselas, decidieron el futuro de toda una generación que sí voto por seguir en la UE. Ahora -con datos de Survation-, si los menores de 50 años optan masivamente por el «Remain» (los jóvenes de entre 18 y 24 años, con hasta un 82%), los que peinan canas prefieren seguir fuera de la UE, en porcentajes que no bajan del 59% a partir de los 55 años. Setecientos treinta días después y a pesar de que pocos saben realmente qué significará el Brexit a partir del próximo 29 de marzo, no ha habido un claro cambio de opinión entre los británicos. May pide unidad «Unidad» puede que sea la palabra más utilizada por Theresa May en los últimos meses. A la primera ministra británica se le ha encargado llevar a puerto una de las empresas más complicadas de la historia de Reino Unido. Lo que seguro que ni ella misma se imaginaba es la dificultad máxima que se está encontrando en un camino repleto de baches y piedras que está dejando división en todos los estratos de la sociedad. La «premier» británica pide unidad constantemente porque la salida de Reino Unido de la UE no solo está resquebrajando a la ciudadanía sino a su propio Gobierno, su partido (el conservador) y en, general, la política británica. Theresa May fue elegida por su perfil de gestora y política eficiente, pero se ha encontrado una oposición tan férrea en cualquiera de sus decisiones que lleva ya demasiado tiempo viviendo como una equilibrista. No es casualidad que, como ha revelado una encuesta de «The Times» de hace un par de semanas, casi dos tercios de los británicos (66%) desaprueben su gestión del proceso. Dos de sus ministros, abanderados del Brexit duro, David Davis y Boris Johnson volvían a echar piedras sobre el tejado de May. El designado para dirigir el Brexit, Davis, amenazó a principios de junio con dimitir si la «premier» no accedía a sus propuestas, aunque esta crisis amainó finalmente no descarta otras mientras la negociación con la UE y la política interna británica sigan con las actuales turbulencias. Por su parte, el siempre excéntrico titular de Exteriores volvía a salirse de tono durante unas declaraciones privadas filtradas en las que pedía a May más «agallas» para acometer el proceso de salida de la UE y suspiraba porque fuera alguien como Trump quien liderase un proyecto así. A su vez en el Parlamento volvía recientemente a sufrir la amenaza (con dimisión incluida de su secretario de Estado de Justicia, Stephen Lee) de una rebelión interna por parte de los más proeuropeos de su partido, que exigen el «voto significativo» de los diputados de la Cámara de los Comunes sobre el acuerdo final al que se llegue con Bruselas. May los apaciguó con concesiones que finalmente, según estos rebeldes, no ha llevado a cabo. «Desde mi punto de vista, es inaceptable. No está en sintonía con los procedimientos habituales de la Cámara de los Comunes y niega por completo el objetivo de la enmienda, que era dar a los parlamentarios la capacidad de poder opinar», asegura Dominic Grieve, la punta de lanza del grupo proeuropeo «tory» y líder de los que buscan el Brexit más blando posible. Por tanto, la amenaza sigue vigente y podría ocasionarle problemas en un futuro a la primera ministra, que, por si fuera poco, tiene que mirar también al otro bando dentro de su partido, el de los más brexiters, que amenazan con tumbar sus políticas si Reino Unido mantiene alguno de los lazos actuales con el club comunitario como, por ejemplo, la unión aduanera. El único consuelo que le debe quedar a May es que su principal rival, el Partido Laborista, se encuentra en la misma situación. Su líder, Jeremy Corbyn ha sido criticado infinidad de veces por no tomar una posición clara con el Brexit. Su buen resultado en las elecciones generales del año pasado salvó su puesto, pero la indecisión y deriva laborista en este tema le han provocado innumerables rebeliones internas.
23-06-2018 | Fuente: abc.es
«El problema del mundo árabe no es el islam, son los dictadores y la mentalidad que han impuesto»
El Comité tunecino sobre Libertades e Igualdad Individuales creado por el presidente Béji Caïd Essebsi ha propuesto este miércoles una serie de grandes reformas sociales, inéditas en el mundo árabe: garantizar la paridad de sexo en la herencia y la despenalización de la homosexualidad. Los avances en derechos sociales, ¿son cuestión de la progresión de la sociedad o de la voluntad política?, ¿está Túnez preparada para despenalizar la homosexualidad? El pequeño país magrebí ha abrazado la paridad vertical en las listas electorales de las pasadas elecciones municipales, en las que una mujer del partido islamista Ennahda puede incluso lograr la alcaldía de la capital: un hecho insólito al otro lado del Mediterráneo. La Autoridad Superior independiente para las elecciones anunció el pasado 13 de junio los resultados definitivos de las elecciones municipales del 6 de mayo, con una participación de solo el 35,6% y en las que ganaron las listas independientes (2.373 asientos), seguidos de los islamistas de Ennahda (2.139) y la coalición laica y conservadora Nidaa Tounes (1.600), estas dos últimas aliadas en la configuración del Gobierno del país en 2015. Las viejas generaciones tienen miedo a dejar a la gente libre con sus creencias. Es lo que pasó hace siglos en Europa, que tuvo una revolución y la liberación del dictado de la Iglesia «La vieja generación tiene miedo a dejar a la gente libre con sus creencias. Es lo que pasó hace siglos en Europa, que tuvo una revolución y la liberación del dictado de la Iglesia, que les ha dejado libres. No hemos aprendido a tomar decisiones. En Túnez mucha gente trata de cambiar esta situación y darle un enfoque distinto, pero el Gobierno lo limita todo a la agenda de securitización», señala a ABC Faten Kallel (1980), integrante del partido socioliberal Afek Tounes que dejó el pasado octubre su puesto como secretaria de Estado de Juventud del Gobierno de Túnez, durante su visita el pasado mayo a la Casa Árabe de Madrid para hablar sobre el liderazgo de la mujer en los países árabes. Kallel ha formado parte de la selecta lista del «Young Global Leaders», organizada por el «World Economic Forum». «Dejé la secretaría en octubre porque no tenía la misma visión que el Gobierno. Preferí dejarlo para estar más a gusto con mis convicciones y mis ideas», explica esta graduada de la Universidad de Cartago y de la Universidad París-Dauphine, que ha trabajado como consultora de gestión en varios despachos de abogados internacionales importantes en Túnez. El único fruto democrático de las Primaveras Árabes es uno de los países que se mencionan en el documento del Consejo Europeo para acoger las denominadas «plataformas regionales de aterrizaje» o centros de recepción para los inmigrantes que sean rescatados en el mar. Con menos de 12 millones de habitantes, los tunecinos que viven en el extranjero son cada vez más numerosos desde la revolución.. Y una gran parte de ellos son jóvenes. De hecho, cada vez más los que se van o sueñan con irse de su país por la grave crisis económica y la falta de oportunidades para los universitarios. Usted ha sido hasta octubre secretaria de la Juventud del Gobierno de Túnez, y uno de los grandes problemas de Túnez es toda una generación de jóvenes que no tiene esperanzas de encontrar una salida a sus frustraciones. Sí, tenemos un gran problema en Túnez con el sistema educativo, centrado en la formación formal en la escuela. Los otros ámbitos como Deporte, Cultura y la socialización de los jóvenes están abandonados, no existe o hay muy pocas inversiones, y las que hay no se han hecho de una forma moderna para atraer a los jóvenes. Yo fijé una estrategia sobre tres ejes que permiten la socialización, la reintegración de la población con dificultades y la creación de espacios para hacer que diferentes perfiles puedan convivir juntos. Pero desgraciadamente yo pertenecía a un partido minoritario dentro de la coalición de Gobierno, dominado por Nidaa Tounes y Ennahda. Preferí dejarlo. Quería hacer un sistema educativo informal paralelo al sistema formal para la gente que tiene problema de integración, de drogas? No hay un sistema de diálogo y muchos se sienten incomprendidos. Hay que buscar una solución para ellos. ¿Es Túnez una bomba de relojería si no consigue darles a sus jóvenes un futuro mejor? No creo que sea una bomba de relojería. Hay dos tipos de jóvenes: quienes han hecho sus estudios superiores y quieren irse a vivir fuera a Europa, EE.UU.. pasa en todos lados; y los que no tienen título y recurren a la emigración ilegal. Es muy raro cuando alguien tiene un diploma y recurre a la inmigración clandestina. Generalmente tienen los medios, visado, y pueden conseguir empleos; sobre todo ingenieros y médicos, y hay una fuerte demanda de Europa para atraer a estas personas. El problema es quien no tiene diploma y cree que no tiene futuro en Túnez. Desgraciadamente, Túnez está en una crisis económica debido a la situación política, por el consenso entre los dos grandes partidos políticos principales que no quieren hacer reformas ni encontrar soluciones para mantenerse en el poder. En 2011 y 2012 hubo una gran oleada de inmigración clandestina. La oleada continúa, pero viene pasando por todo el Mediterráneo. De todas formas creo que ya ha explotado la bomba. Es difícil ir a peor. Ahora la economía empieza a mejorar y hay un poco de crecimiento. En las municipales vi un comportamiento distinto de los tunecinos. Están aprendiendo a votar y las consecuencias de su voto. En 2011 y 2012 ganó el voto del miedo al antiguo régimen, en 2014 fue el voto del miedo a Ennahda por incompetentes. Ahora han votado por convicción. Los dos principales partidos han intentado generar miedo, pero aún así la población ha optado por votar a listas independientes. Ha sido un gran cambio. Con las mejoras económicas tendremos un poco más de esperanza. El mundo antiguo está cambiando con la tecnología, y hay mucha juventud muy innovadora y creativa. En Túnez no tenemos el derecho de hacer volar un dron sin autorización y tenemos «startups» que están investigando en la materia. Es una batalla entre la vieja y la nueva forma de hacer las cosas. Hay mucha gente joven en la clase política que empieza a emerger, que está intentado luchar para implantar una nueva visión. Muchos de los yihadistas tunecinos tenían títulos superiores. ¿En Túnez se ha roto con esa idea de que el fracaso escolar y la pobreza conducen a los jóvenes a la yihad? ¿Qué responsabilidad tiene el Gobierno en no acercar a todos esos jóvenes universitarios o con formación profesional a empleos de calidad? Es un tema muy complejo. Muchos dicen que se unen a la yihad los jóvenes pobres que no han tenido una buena educación. No es eso: se trata de un problema identitario. He trabajado en un proyecto, que no fue aceptado, que radicaba en la idea de que la religión no forma parte de la creencia sino de la identidad. Es el régimen dictatorial el que ha impuesto durante años esta identidad arabo-musulmán en todos los países. Túnez es muy diferente de Marruecos, un poco más próximo a Argelia? tenemos historias diferentes, pero ha habido en los últimos 60 años una imposición de la identidad arabo-musulmán. La identidad es algo indivisible que no se puede tocar. Con el contexto global, cuando la población árabe dice que están marginados y que el islam está amenazado piensa en su identidad. Si yo me siento amenazada en tanto que tunecina -ni musulmana ni árabe-, y si algún día invaden Túnez, por supuesto que iré a defender a mi país. Hay mucha gente que se siente musulmana y es muy fácil adoctrinarla cuando se les dice que el islam está amenazado. Es un problema identitario. Es principalmente eso, no tiene nada que ver con los diplomas. Hay que cambiar el discurso religioso público para que termine en una reflexión. La vieja generación lo limita a la pobreza e ignorancia, pero un ingeniero no es un ignorante. En la I Guerra Mundial corrían para hacer la guerra. Aunque la guerra fuera horrible era un orgullo luchar por defender la identidad. Ahora quieren ir defender su identidad, el islam, en guerras que no entienden. La vieja generación tiene miedo dejar a la gente libre con sus creencias. Es lo que pasó hace siglos en Europa que tuvo una revolución y la liberación del dictado de la iglesia que les ha dejado libres. No hemos aprendido a tomar decisiones. En Túnez mucha gente trata de cambiar esta situación y darle un enfoque distinto, pero el Gobierno lo limita todo a la agenda de securitización. Recurrir a la identidad permite controlar a la población. Cuando le hablas al intelecto tienes que convencerle, pero cuando desarrollas el miedo y les dices que están amenazados es más fácil tener a miles de personas bajo control La identidad es sinónimo de máquina de votos tanto en Europa como en Oriente Medio y África del Norte. Recurrir a la identidad permite controlar a la población. Cuando le hablas al intelecto tienes que convencerle, pero cuando desarrollas el miedo y les dices que están amenazados es más fácil tener a miles de personas bajo control. Marine Le Pen basó su campaña en la inmigración: «Estáis sin trabajo, moriréis de hambre y desapareceréis». Es un discurso fácil que desarrolla el miedo. En Túnez incluso Nidaa Tounes también basa su discurso en la identidad. La gente se siente amenazada en todo el mundo por la crisis económica. Estamos al final de una era en la que solo cuenta el dinero. Ahora viene una nueva generación más abierta con los millennials y la nueva tecnología. El mundo antiguo se está muriendo y esto provoca un gran pavor. En todo el mundo hay amenazas: zonas con gran problema de agua, inseguridad alimentaria, empleo, contaminación? Cuando la gente no ve solución, tiene miedo y los partidos que se basan sobre la identidad amplifican ese miedo. La nueva generación que hoy tiene 15, 16 o 17 años va a promover un nuevo movimiento global. Tras los ciclos de prosperidad aparece un periodo de violencia marcado por la identidad. Ley contra las violencias hacia las mujeres Souad Abderrahim, del partido islamista Ennahda, podría ser la primera alcaldesa de la capital tunecina. ¿Está Ennahda implicado en la igualdad de las mujeres o es solo el uso de una mujer como vitrina? Sí, ella especialmente es una vitrina para el partido, porque no forma parte de la organización, es más bien independiente, más conservadora que islamista, no es islamista como tal. No me molesta porque sirve a la causa de las mujeres de todas formas. Quizá no termine siendo alcalde, necesita la mayoría municipal y puede que haya coaliciones en su contra, pero cuando Ennahda toma posición en cuestiones progresistas hay que apoyarlo. Sé que son islamistas y su pensamiento no cambiará; hacen maniobras políticas para parecer más progresistas. Si ponen a una mujer al frente de la capital, es muy bueno para el país. Miembros de Ennahda pidieron despenalizar el consumo de cannabis. Yo apoyo eso. El líder del partido, Rachid Ghannouchi, ha dicho que no tenemos el derecho de perseguir a los homosexuales. No hace falta que crea de verdad en lo que promulga, pero si mejora las condiciones de los homosexuales, yo lo apoyo. ¿Van las élites políticas y sociales más rápidas que el grueso de la población, como por ejemplo la ley que combate las violencias contra las mujeres aprobada el pasado verano? No creo que vaya más rápido que la población. No creo que la población esté en contra, pero ha habido campañas de contaminación y denigración contra esta ley. Por ejemplo, en el acoso sexual en la calle ha habido toda una campaña que tenía eslóganes como ligar con una chica y decirle guapa te lleva a prisión. Hacer estas campañas mediáticas es poner a la opinión pública contra la ley. Había que hacerla pasar incluso si la población no está de acuerdo. Es como en Francia con el matrimonio gay: la mitad de la población estaba en contra, pero la reforma se hizo porque había que hacerlo. El presidente actual en Túnez ha sido elegido por un millón de mujeres: ¿qué mínimo que hacer pasar esta ley? ¿Es posible unir los conceptos de feminismo e islam como hacen algunas activistas europeas? ¿Qué es eso de feminismo islamista? No lo entiendo bien. No tiene sentido porque ser feminista es defender a todas las mujeres, no solo a las mujeres musulmanas. Yo no llevo el velo ni pienso llevarlo algún día, pero defiendo a las mujeres que llevan velo. El feminismo es una ideología con una manera de pensar y unos valores? no comprendo ni la idea de feminismo islamista (ríe). El islam no puede ser feminista, porque hay desigualdades en los textos sagrados, imponer el velo para protegerse de los hombres no puede ser feminista. Como dice de Marruecos la escritora Leila Slimani, ¿la sexualidad en Túnez es «haz lo que quieras pero en secreto»? Estamos en la misma situación. Es un tabú la sexualidad, sobre todo fuera del matrimonio, que incluso es combatida todavía por una ley en vigor. Esto cambia en las categorías de la sociedad: la gente es un poco menos acomplejada, sobre todo los jóvenes, que hablan más del tema. Hay estadísticas entre los estudiantes por las que el 60-70 % de chicos y chicas han tenido alguna experiencia sexual y lo dicen. En su Twitter ha criticado mucho al presidente francés, Emmanuel Macron. Como política pienso que con Macron hay mucho de «lengua de madera» (del francés: lenguaje vago, impreciso, pomposo o engañoso): mucha comunicación y muy poco de verdad. En la visita de Macron en Túnez, que fue muy celebrada, hubo mucho de «langue de bois» sobre qué es Túnez, donde hay una mayoría musulmana pero no hay un estado islámico. No entiendo esa correlación de que los musulmanes son malos, pero Túnez es un buen alumno. El problema del mundo árabe no es el islam, son los dictadores y la mentalidad que impusieron durante décadas gracias a Europa y EE.UU., que por ejemplo ayudaron mucho a Ben Ali. Muchos me decían que Túnez era mejor que otros países por la ley contra la violencia a las mujeres, pero no quiero ser mejor o peor. Hay mucha complicidad. Yo esperaba que con 39 años Macron fuera más franco y directo; que dijera las cosas claras. En Túnez hay muchos conservadores, pero también progresistas, ateos; en definitiva, una población que aspira a tener una mejor democracia. Me molesta el discurso de Macron sobre que la Iglesia juega un rol en la República. Es una contradicción: no es bueno mezclar el islam con la política, pero al mismo tiempo el presidente francés viene con un discurso de cómo debe trabajar la Iglesia en la República, cuando los franceses lucharon mucho tiempo para romper con esa idea. Yo esperaba mucho más de la presidencia de Macron. Forma parte -diría que demasiado- del sistema y hace falta una nueva generación que traiga otro sistema.
22-06-2018 | Fuente: abc.es
Airbus amenaza con irse del Reino Unido y pone en juego 14.000 empleos si no hay acuerdo del Brexit
El fabricante aeronáutico europeo Airbus ha amenazado con replantearse sus inversiones y su presencia en el Reino Unido si el país abandona el año que viene la Unión Europea (UE) sin un acuerdo. La salida del país del mercado único y del espacio aduanero sin una transición acordada, según un comunicado difundido la noche del jueves, implicaría «fuertes interrupciones de la producción británica». «Este escenario obligaría a Airbus a reconsiderar sus inversiones en el Reino Unido y su implantación a largo plazo en el país, minando seriamente los esfuerzos del Reino Unido para mantener una industria aeroespacial competitiva e innovadora», apuntó el constructor. El jefe de operaciones de la compañía aeronáutica, Tom Williams, consideró necesario acelerar las medidas de mitigación porque «en cualquier escenario, el Brexit (la salida del Reino Unido de la UE) tiene graves consecuencias negativas para la industria aeroespacial británica y para Airbus en particular». Williams destacó que su firma quiere «detalles inmediatos sobre los pasos pragmáticos que se deben dar para operar de manera competitiva». Sin estos, en su opinión, el impacto sobre sus operaciones en ese país será «significativo». El grupo estimó que el actual periodo de transición previsto, que finaliza en diciembre de 2020, «es demasiado corto» para poner en marcha los cambios necesarios en su amplia cadena de suministro. Esto le llevaría a tener que examinar con atención «toda nueva inversión en el Reino Unido» y a abstenerse de ampliar su base de suministradores y socios allí. Airbus emplea en el Reino Unido a más de 15.000 trabajadores en más de 25 sedes y su cadena de suministro incluye a más de 4.000 compañías.
1
...