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Noticias de odebrecht

11-10-2018 | Fuente: elpais.com
Keiko Fujimori, detenida por lavado de dinero
La líder de Fuerza Popular fue arrestada después de acudir a un tribunal peruano para ser interrogada por aportaciones de la constructora Odebrecht a su campaña electoral de 2011
11-10-2018 | Fuente: abc.es
La detención de Keiko Fujimori causa un terremoto político en Perú
La lideresa de oposición peruana, Keiko Sofía Fujimori, fue detenida ayer por diez días de manera preventiva por el caso de lavado de activos que se investiga por los fondos que recibió en la campaña presidencial del 2011. «Es una medida arbitraria y abusiva esta detención contra mi patrocinada, Keiko Fujimori», declaró su abogada, Giuliana Loza. La sorpresiva detención contra Keiko Fujimori se realizó cuando fue a declarar a la fiscalía de lavado de activos, en el centro de Lima. El titular del Primer Juzgado de investigación preparatoria, Richard Concepción Carhuancho, autorizó el pedido de detención preliminar del fiscal peruano, José Domingo Pérez. Riesgo de fuga El fiscal peruano, José Domingo Pérez, justificó la detención por el «grave peligro de fuga de parte de Keiko Sofía Fujimori Higuchi, porque ha constituido una organización criminal en el interior del partido político Fuerza 2011 (hoy Fuerza Popular), que tenía entre sus fines obtener el poder político y, por consecuencia, tiene un nivel de influencia e interferencia en el Poder Legislativo y Poder Judicial». También se ordenó la detención de otras diecinueve personas, entre ellas los ex jefes de la campaña presidencial de Fuerza Popular en 2011. Alcohol y bocatas El caso de Keiko Fujimori, de su esposo, Mark Vito Villanella, y de su partido, Fuerza Popular, es conocido como el caso «cócteles», porque los líderes de la formación recibieron los ingresos de la campaña de 2011 en reuniones donde cobraban unos 300 dólares por persona, y donde se les entregaban bocatas y bebidas con alcohol. De acuerdo a la investigación del fiscal Pérez, el partido Fuerza Popular tuvo una contabilidad paralela donde lavó más de un millón de dólares que recibió de la constructora brasileña Odebrecht, y que luego imputó a asistentes «fantasmas» a reuniones para recaudar fondos. Además, se suplantó a 114 personas como donantes del partido fujimorista, cuyos aportes ascenderían a cerca de 650 mil dólares. A inicios de año, el ex jefe regional de Odebrecht en Perú, Jorge Barata, confirmó la entrega en 2011 de fondos al partido que dirige Keiko Fujimori. Barata también admitió haber dicho la frase «subir a Keiko a 500 y hacer una visita». Una anotación encontrada en la agenda del celular del dueño de la constructora, Marcelo Odebrecht, donde se precisan los aportes: 500 mil dólares en una primera remesa, y 500 mil dólares en la última. La detención de Keiko Sofía Fujimori ocurre una semana después de que el Poder Judicial anulara el indulto humanitario y su inmediata captura a su padre Alberto Fujimori Fujimori, otorgado en la nochebuena de 2017 por el expresidente Pedro Pablo Kuczynski. Keiko Sofía es la hija mayor del expresidente Alberto Fujimori Fujimori (1990-2000), y se postuló sin éxito a la presidencia de Perú en los años 2011 y 2016.
03-10-2018 | Fuente: abc.es
La Justicia peruana anula el indulto de Fujimori, que deberá volver a la cárcel
Una sala de la Corte Suprema de Perú anuló hoy el indulto humanitario que en diciembre pasado recibió el expresidente Alberto Fujimori y ordenó su captura para ser ingresado en una prisión. El magistrado Hugo Núñez Julca, del juzgado de Investigación Preparatoria de la Corte Suprema, consideró fundada una petición civil para que no se aplique el indulto humanitario que Fujimori (1990-2000) recibió en diciembre pasado, señaló el Poder Judicial peruano en un comunicado publicado en su cuenta en la red social Twitter. El mismo juez ordenó, según otro mensaje, la "ubicación y captura" de Fujimori para que "sea reingresado al establecimiento penitenciario" que determine la autoridad a cargo. El antiguo mandatario fue indultado el pasado 24 de diciembre de 2017 por el entonces presidente, Pedro Pablo Kuzcynski, que libraba entonces un pulso político en el Parlamento contra una oposición encabezada precisamente por dos hijos de Fujimori. Kuzcynski, que entonces fue acusado de utilizar el indulto como carta política, dimitió en marzo de este año por su presunta implicación en el escándalo de corrupción de la constructora Odebrecht.
03-10-2018 | Fuente: elpais.com
La Fiscalía mexicana, obligada a publicar el expediente del ?caso Odebrecht?
El Instituto de Transparencia de México permitirá consultar la investigación que señala a Emilio Lozoya, extitular de la petrolera, como culpable de enriquecimiento ilícito
26-09-2018 | Fuente: abc.es
La Fiscalía de Brasil pide al Supremo que frene la investigación por corrupción contra Temer
La fiscal general de Brasil, Raquel Dodge, ha solicitado al Tribunal Supremo que paralice las investigaciones sobre el presidente, Michel Temer, acusado por la Policía de recibir sobornos del gigante de la construcción Odebrecht, implicado en escándalos de corrupción en varios países de la región. La Policía advertía de un posible trato de favor a Odebrecht entre 2013 y 2015 y aludía como prueba a la supuesta entrega de 10 millones de reales (más de 2 millones de euros) al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Temer en 2014, año en el que el actual jefe de Estado ocupaba la Vicepresidencia de Brasil. La investigación, que toma como base el testimonio de un antiguo directivo de la constructora, Cláudio Melo Filho, salpica también al ministro de Minas y Energía, Wellington Moreira Franco, y al jefe de Gabinete de Temer, Eliseu Padilha. La Fiscalía brasileña ya ha puesto en duda varias veces actuaciones de Temer, pero en este caso Dodge ha solicitado al Supremo que paralice las pesquisas hasta que concluya el mandato, ya que el presidente tiene inmunidad para enfrentarse a supuestos delitos cometidos antes de asumir el poder, según una nota recogida por la Agencia Brasil.
16-09-2018 | Fuente: abc.es
Luisa Ortega Díaz: «Maduro aplica un plan de exterminio contra la población»
Luisa Ortega Díaz fue destituida como fiscal general de Venezuela por Nicolás Maduro en julio de 2017, tras denunciar la ruptura del hilo constitucional y los excesos del régimen durante las protestas ciudadanas. En el exilio ha llevado ante el Tribunal Supremo (TSJ) legítimo, en Bogotá, la acusación por corrupción del mandatario venezolano, que ha sido condenado a 18 años de prisión. Responde por teléfono a ABC. ¿Qué capacidad hay para materializar la condena del TSJ en el exilio? El reconocimiento de los Estados es al Tribunal legítimo. Las autoridades que están en Venezuela, excepto el parlamento, son ilegítimas. Por ello, es deber del TSJ en el exilio y los distintos gobiernos reconocer esa sentencia. Aplicando las decisiones del Tribunal, Maduro ya no es el presidente legítimo y está inhabilitado para el cargo. Igualmente, esta decisión debe de ser acogida por organismos multilaterales como Interpol, que tendrían que declarar una alerta roja contra Maduro. ¿Para qué ha servido hasta ahora? La sentencia sirve para que, una vez derrotado el tirano de Venezuela, no haya que buscar elementos para procesarlo, puesto que ya hay condena firme. Además, visibiliza ante el mundo la trama de corrupción que compromete a Maduro. Hay pruebas fehacientes de su compromiso con Odebrecht en hechos de corrupción probados en detrimento del patrimonio del Estado. ¿Cuáles son los siguientes pasos que debe de dar el Tribunal? Tiene que oficiar o personarse en los distintos espacios a nivel global para que la sentencia se cumpla. Ir, por ejemplo, a Interpol y enviar copia certificada de la sentencia a distintos países. «Me identifiqué con el discurso de Chávez cuando tenía una propuesta humanista, pero con Maduro es una tiranía y atropello a los derechos del pueblo» ¿Ha gozado Maduro de garantías? Se le garantizó el debido proceso, no actuamos como él, sobre todo con sus adversarios, a los que viola todos sus derechos. Se designó un defensor público, porque Maduro nunca atendió ni las llamadas ni los oficios que se le enviaron para que se personara. ¿Cuáles son sus próximas acciones? Con fundamento en la Convención de Palermo, vamos a acudir a organismos de distintos países, ya sean Ministerios Públicos o al Poder Judicial, porque es probable que tengan más fuerza. No por menoscabar la decisión del Supremo en el exilio, pero siempre existen opiniones que hay que evaluar sobre si se cumplieron todas las acciones de ley con estos asuntos. Esto no sucedería si, por ejemplo, la Fiscalía de Perú, la de Brasil o cualquier sitio investiga a Diosdado Cabello. ¿Qué pruebas tiene contra Cabello? Lo que tenemos le compromete en la trama de Odebrecht y lo voy a mostrar cuando sea oportuno. El resultado de cualquier proceso penal es mostrar las pruebas en el juicio y no que haya una elucubración en los medios. ¿Es el mismo caso de Odebrecht que salpica a Maduro? Hay evidencias que comprometen a Cabello en esa trama, pero también otros casos. Yo entregué al diputado Ismael García pruebas que le comprometen en una trama de corrupción distinta y este diputado presentó las evidencias a la Fiscalía en Florida y se inició una investigación. Estamos buscando un organismo que, como en ese caso, pueda tener también competencias para investigar este caso. Leopoldo López, bajo arresto domiciliario, fue condenado cuando usted era fiscal general. ¿Comparte la decisión de arresto domiciliario? Nuestra Constitución establece el principio de libertad. Es decir, una persona puede ser condenada y permanecer en libertad. En ocasiones, estando en el ejercicio de mi cargo, he defendido esta postura. Yo era fiscal general, pero no estuve presente en ese juicio, así que no puedo decir si lo que se debatió fue lo correcto. La fiscal general de Venezuela en el exilio, en el Congreso de Colombia el pasado abril - Efe ¿Qué vínculos mantiene con la oposición venezolana? Una relación de respeto e interacción, como mantengo con muchos actores del Gobierno. La diferencia es que con el Gobierno no es pública, tiene que ser privada, porque, si no, la vida de ellos estaría en riesgo. ¿Queda algo de chavismo en usted? Siempre he estado identificada con las causas justas, de respeto a los derechos humanos, la igualdad y la justicia. Me identifiqué con el discurso de Chávez cuando tenía una propuesta humanista, pero se fue desdibujando. Con Maduro, sin embargo, se ha convertido en una tiranía y de atropello a los derechos del pueblo. ¿Por qué tardó tanto en tener una posición crítica con el chavismo? Los funcionarios del Ministerio Fiscal no pueden tener militancia política. Desde que tomé el cargo el 2 de enero de 2008, siempre fui crítica con el Ejecutivo y en 2009 formé un escándalo por tema de abusos policiales. Luego, en 2014, fui bastante crítica porque detuvieron a casi mil personas en protestas y pedimos para más de 700 la libertad sin cargos, porque eran detenciones arbitrarias. Perseguí a una ministra de salud porque robó casi mil millones de dólares de tres hospitales, pero el Poder Ejecutivo y el Judicial la protegieron. Siempre fui crítica. ¿Cuál es la principal diferencia entre Chávez y Maduro? Quien está en el poder en Venezuela es un tirano, no un hombre de Estado. Ha sembrado el terror y atropellado los derechos de los venezolanos, que huyen del país porque saben que quedarse es morir. Maduro está implementando un plan de exterminio contra la población y, además, es una amenaza para la seguridad de toda la región. «La crisis de refugiados pone en peligro la región» Usted va a acudir a la ONU por la crisis migratoria. ¿Qué acciones debería adoptar? Debe declarar la crisis de refugiados, porque eso da una serie de derechos a los venezolanos que deambulan por varios países. Primero, la prohibición de devolución y la posibilidad de desarrollarse profesionalmente, ya que muchos han salido y no tienen apostillados sus títulos. Recientemente comentó que Maduro tiene los días contados. ¿Sigue pensando lo mismo? Sí, estoy convencida, porque es una bomba de tiempo. Ni la gente acomodada encuentra medicamentos ni comida. O los países entienden la implosión que hay y la atajamos pronto, o pondrá en peligro la estabilidad de la región.
12-09-2018 | Fuente: elpais.com
Rafael Correa, investigado en Ecuador por delincuencia organizada en el caso Odebrecht
La Fiscalía abre una proceso de indagación al expresidente y a altos cargos de su Gobierno
12-09-2018 | Fuente: elpais.com
Rafael Correa, investigado en Ecuador por delincuencia organizada en el ?caso Odebrecht?
La Fiscalía abre una proceso de indagación al expresidente y a altos cargos de su Gobierno
11-09-2018 | Fuente: abc.es
Luiz Inácio Lula da Silva lleva 43 años en la vida pública brasileña, desde que en 1975 se convirtió en presidente del sindicato de obreros metalúrgicos. Lidera el Partido de los Trabajadores desde hace 38 años (ahora desde una presidencia honorífica, pero igualmente influyente) y ha sido ya candidato a la presidencia en cinco ocasiones (fracasó en 1989, 1994 y 1998; ganó en 2002 y 2006). Que Lula haya querido ser candidato en 2018, como principal dirigente del PT, muestra el patrimonialismo con que muchas veces en Latinoamérica se desempeñan los liderazgos políticos y los cargos públicos (y del que se deriva una imponente corrupción que ha engullido al propio Lula). En prisión desde el pasado abril para cumplir una condena de doce años por delitos de corrupción, Lula ha visto cómo este mes el Tribunal Electoral ha anulado su candidatura para las elecciones presidenciales, que se desarrollarán en dos vueltas el 7 y el 28 de octubre. Si fracasa el recurso ante el Tribunal Supremo planteado por Lula, este podría ceder el puesto a su candidato a vicepresidente, Fernando Haddad, exalcalde de Sao Paulo. Quizás esperando algún resquicio legal que le permitiera seguir en su huida hacia adelante, buscando probablemente una inmunidad que le sacara de la cárcel, la actitud del expresidente ha podido dar impulso a la campaña del ultraderechista Jair Bolsonaro, por la falta de una renovación efectiva al frente del Partido de los Trabajadores y la incertidumbre sobre la propia candidatura de Lula. Ascenso de Bolsonaro Desde el PT se lamentan que alguien con un discurso tan extremo siga creciendo en las encuestas (a finales de agosto Bolsonaro tenía una intención de voto del 19%, frente al 39% de Lula, aunque se supone que aumentará debido a la ola a su favor levantada por el atentado que sufrió el viernes), cuando en realidad la cuestión del «tapón Lula» ha propiciado en parte esa situación. Lo normal en una democracia saludable es que Lula hubiera propiciado hace ya tiempo un recambio. La ley obligó a Lula a no estar más de dos mandatos seguidos como presidente (2003-2010); entonces designó una sucesora (Dilma Rousseff) con suficiente falta de carisma político como para permitir luego el regreso de él mismo. Los medios informaron que Lula estuvo tentado de presentarse a las elecciones cuatro años después, pero lo dejó para cuando Rousseff concluyera su segundo mandato.. solo que Rousseff se vio apeada del poder en 2016 en un «impeachment» enmarcado en la corrupción de los casos Petrobras y Odebrecht que también ha arrollado a Lula. Personalismos El deseo de perpetuarse como máximo líder político es un mal que se ha extendido en Latinoamérica, donde inicialmente las constituciones nacionales prohibieron la reelección presidencial y donde la ola democratizadora que arrancó en la década de 1980 permitió la reelección pero con limitaciones. Fue sobre todo el bolivarianismo el que rompió con estas últimas, propiciando liderazgos a perpetuidad, como en Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Como advierte un amplio estudio sobre la reelección presidencial en Latinoamérica, esos cambios han perjudicado la salud democrática en la región. Lula no trató de cambiar las leyes para permanecer un tercer mandato, pero sí ha ido contra la ley electoral para intentar volver a la presidencia. Si ya los poderes de los presidentes latinoamericanos son especialmente fuertes («reyes con el nombre de presidentes», decía Bolívar, como recuerda un reciente artículo de la Revista de Pensamiento Iberoamericano, donde se indica que son sistemas con «forma presidencialista, fondo monárquico»), qué cabe esperar de presidencias especialmente prolongadas o reincidentes. Por lo demás, la vida política brasileña está especialmente llena de personalismos, con una sopa de letras de partidos a la medida de múltiples candidatos, prontos al transfuguismo en función de pactos políticos y posibles financiaciones. [El autor es director del centro de estudios estratégicos Global Affairs de la Universidad de Navarra]
11-09-2018 | Fuente: abc.es
El tapón de Lula: 6 veces candidato, 40 años como líder
Luiz Inácio Lula da Silva lleva 43 años en la vida pública brasileña, desde que en 1975 se convirtió en presidente del sindicato de obreros metalúrgicos. Lidera el Partido de los Trabajadores desde hace 38 años (ahora desde una presidencia honorífica, pero igualmente influyente) y ha sido ya candidato a la presidencia en cinco ocasiones (fracasó en 1989, 1994 y 1998; ganó en 2002 y 2006). Que Lula haya querido ser candidato en 2018, como principal dirigente del PT, muestra el patrimonialismo con que muchas veces en Latinoamérica se desempeñan los liderazgos políticos y los cargos públicos (y del que se deriva una imponente corrupción que ha engullido al propio Lula). En prisión desde el pasado abril para cumplir una condena de doce años por delitos de corrupción, Lula ha visto cómo este mes el Tribunal Electoral ha anulado su candidatura para las elecciones presidenciales, que se desarrollarán en dos vueltas el 7 y el 28 de octubre. Si fracasa el recurso ante el Tribunal Supremo planteado por Lula, este podría ceder el puesto a su candidato a vicepresidente, Fernando Haddad, exalcalde de Sao Paulo. Quizás esperando algún resquicio legal que le permitiera seguir en su huida hacia adelante, buscando probablemente una inmunidad que le sacara de la cárcel, la actitud del expresidente ha podido dar impulso a la campaña del ultraderechista Jair Bolsonaro, por la falta de una renovación efectiva al frente del Partido de los Trabajadores y la incertidumbre sobre la propia candidatura de Lula. Ascenso de Bolsonaro Desde el PT se lamentan que alguien con un discurso tan extremo siga creciendo en las encuestas (a finales de agosto Bolsonaro tenía una intención de voto del 19%, frente al 39% de Lula, aunque se supone que aumentará debido a la ola a su favor levantada por el atentado que sufrió el viernes), cuando en realidad la cuestión del «tapón Lula» ha propiciado en parte esa situación. Lo normal en una democracia saludable es que Lula hubiera propiciado hace ya tiempo un recambio. La ley obligó a Lula a no estar más de dos mandatos seguidos como presidente (2003-2010); entonces designó una sucesora (Dilma Rousseff) con suficiente falta de carisma político como para permitir luego el regreso de él mismo. Los medios informaron que Lula estuvo tentado de presentarse a las elecciones cuatro años después, pero lo dejó para cuando Rousseff concluyera su segundo mandato.. solo que Rousseff se vio apeada del poder en 2016 en un «impeachment» enmarcado en la corrupción de los casos Petrobras y Odebrecht que también ha arrollado a Lula. Personalismos El deseo de perpetuarse como máximo líder político es un mal que se ha extendido en Latinoamérica, donde inicialmente las constituciones nacionales prohibieron la reelección presidencial y donde la ola democratizadora que arrancó en la década de 1980 permitió la reelección pero con limitaciones. Fue sobre todo el bolivarianismo el que rompió con estas últimas, propiciando liderazgos a perpetuidad, como en Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Como advierte un amplio estudio sobre la reelección presidencial en Latinoamérica, esos cambios han perjudicado la salud democrática en la región. Lula no trató de cambiar las leyes para permanecer un tercer mandato, pero sí ha ido contra la ley electoral para intentar volver a la presidencia. Si ya los poderes de los presidentes latinoamericanos son especialmente fuertes («reyes con el nombre de presidentes», decía Bolívar, como recuerda un reciente artículo de la Revista de Pensamiento Iberoamericano, donde se indica que son sistemas con «forma presidencialista, fondo monárquico»), qué cabe esperar de presidencias especialmente prolongadas o reincidentes. Por lo demás, la vida política brasileña está especialmente llena de personalismos, con una sopa de letras de partidos a la medida de múltiples candidatos, prontos al transfuguismo en función de pactos políticos y posibles financiaciones. [El autor es director del centro de estudios estratégicos Global Affairs de la Universidad de Navarra]
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