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Noticias de ocio

30-05-2020 | Fuente: as.com
El CD Numancia da seis alternativas a sus socios
El club da alternativas de compensación a sus abonados por los cinco partidos que restan por jugarse en Los Pajaritos esta temporada 19/20.
30-05-2020 | Fuente: elmundo.es
Incomprensión y perplejidad entre los empresarios de los locales de ocio nocturno al no poder abrir en la Fase 3
Inicialmente, el plan que aprobó el Consejo de Ministros el pasado 28 de abril preveía que pudieran empezar las reaperturas en esta fase de la desescalada con limitación de aforo 
30-05-2020 | Fuente: elmundo.es
Isabel Celaá defiende reabrir las clases en junio por su "valor terapéutico y emocional"
La ministra de Educación ha dicho que servirá para hacer un encuentro entre alumnos y profesores, y potenciar de nuevo la interacción 
30-05-2020 | Fuente: abc.es
Con Mineápolis en toque de queda, las protestas arrecian en el resto de EE.UU.
La detención y la imposición de cargos a Derek Chauvin, el policía que asfixió a un hombre negro en Mineápolis, no ha cambiado los ánimos en la principal ciudad de Minnesota ni en el resto de EE.UU. Chauvin fue acusado de asesinato en tercer grado (sin intención de matar) y homicidio imprudente por apretar con su rodilla contra el cuello durante siete minutos a George Floyd, que estaba contra el suelo, esposado y sujetado por otros dos agentes. «No puedo respirar», «me vais a matar», dijo Floyd, que murió poco después. Ocurrió este lunes y la escena quedó reflejada en una grabación de móvil de una viandante. El vídeo provocó una ola de indignación y protestas que derivaron en incidentes violentos, con saqueos e incendios, durante toda la semana. Las autoridades trataron de contener la situación el viernes con la imposición de un toque de queda a partir de las ocho de la tarde, tanto en Mineápolis como en St. Paul, su llamada «ciudad gemela», y donde también se registraron disturbios en la noche del jueves. A pesar de ellos, hubo manifestantes que desafiaron la orden y salieron a protestar, en el mismo lugar donde en la víspera arrasaron e incendiaron una comisaría de policía -en la que estaban asignados Chauvin y los otros tres agentes involucrados en la tragedia-, que fue evacuada por las autoridades. La policía respondió a quienes se saltaron el toque de queda con gas lacrimógeno, en medio de una ciudad tomada por la Guardia Nacional. Como en la noche anterior, las protestas prendieron en otras ciudades del país. En Atlanta (Georgia) hubo disturbios graves, con incendio y destrozo de coches de policías y vandalismo y saqueo en negocios. En la capital, Washington, los manifestantes se concentraron alrededor de la Casa Blanca y fueron respondidos por el Servicio Secreto, que decretó el cierre de la residencia presidencial. En la víspera, Donald Trump había caldeado el ambiente con amenazas a los participantes en disturbios violentos: «Cuando empiezan los saqueos, empiezan los disparos», aseguró en Twitter, en un mensaje que fue muy criticado y exaltó todavía más los ánimos. También se registraron incidentes en lugares como Houston (Texas), Milwaukee (Wisconsin), Detroit (Michigan) o Louisville (Kentucky). Las protestas más multitudinarias fueron en Nueva York, donde hubo incidentes por segunda noche consecutiva. Una protesta mayoritariamente pacífica en Foley Square, en el Sur de Manhattan, fue seguida de una concentración con incidentes en Brooklyn, delante del Barclays Center, el estado del equipo de la NBA de los Nets. Los manifestantes cortaron por momentos dos de las principales avenidas de Brooklyn, Flatbush y Atlantic, lanzaron botellas de agua y objetos contra las fuerzas del orden y corearon consignas contra la policía. Este periódico presenció decenas de detenciones en ese lugar, además de rifirrafes entre los agentes y los manifestantes, la mayoría de ellos muy jóvenes. Los incidentes prosiguieron en otras partes de Brooklyn. Cerca de Barclays Center, en el parque Fort Greene, se volvieron a cortar calles, la policía detuvo a manifestantes y una furgoneta policial ardió en llamase. A pocas manzanas, en el barrio de Clinton Hill, los coches y las furgonetas de policía colapsaban el cruce de las calles Lafayette y Classon, donde está una de las comisarías y delante de la que se registraron incidentes. También había manifestantes en otra dependencia policial de Brooklyn, con gritos de «No puedo respirar« -en recuerdo a las palabras de Floyd- o »Sin justicia no hay paz«. Los disturbios prosiguieron en otras partes de Brooklyn toda la noche, con un sonido constante de sirenas.
30-05-2020 | Fuente: abc.es
Un joven de 19 años muere tiroteado durante la cuarta noche de protestas en EE.UU.
Un joven murió en Detroit mientras participaba en la cuarta noche de protestas por la muerte en Mineápolis del afroamericano Georges Floyd a manos de la Policía, un suceso que está generando altercados cada vez en más ciudades de Estados Unidos. Según fuentes policiales que citan medios estadounidenses, un hombre de 19 años, recibió disparos durante las protestas y las autoridades están buscando al agresor. El suceso ocurrió poco antes de la medianoche del viernes cuando un individuo que circulaba en un vehículo hizo varios disparos contra un grupo de personas que protestaba por la muerte de Floyd antes de escapar. La Policía de Detroit investiga el suceso y recaba datos para localizar al sospechoso La detención y la imposición de cargos a Derek Chauvin, el policía que asfixió a un hombre negro en Mineápolis, no ha cambiado los ánimos en la principal ciudad de Minnesota ni en el resto de EE.UU. Chauvin fue acusado de asesinato en tercer grado (sin intención de matar) y homicidio imprudente por apretar con su rodilla contra el cuello durante siete minutos a George Floyd, que estaba contra el suelo, esposado y sujetado por otros dos agentes. «No puedo respirar», «me vais a matar», dijo Floyd, que murió poco después. Ocurrió este lunes y la escena quedó reflejada en una grabación de móvil de una viandante. El vídeo provocó una ola de indignación y protestas que derivaron en incidentes violentos, con saqueos e incendios, durante toda la semana. Las autoridades trataron de contener la situación el viernes con la imposición de un toque de queda a partir de las ocho de la tarde, tanto en Mineápolis como en St. Paul, su llamada «ciudad gemela», y donde también se registraron disturbios en la noche del jueves. A pesar de ellos, hubo manifestantes que desafiaron la orden y salieron a protestar, en el mismo lugar donde en la víspera arrasaron e incendiaron una comisaría de policía -en la que estaban asignados Chauvin y los otros tres agentes involucrados en la tragedia-, que fue evacuada por las autoridades. La policía respondió a quienes se saltaron el toque de queda con gas lacrimógeno, en medio de una ciudad tomada por la Guardia Nacional. Como en la noche anterior, las protestas prendieron en otras ciudades del país. En Atlanta (Georgia) hubo disturbios graves, con incendio y destrozo de coches de policías y vandalismo y saqueo en negocios. En la capital, Washington, los manifestantes se concentraron alrededor de la Casa Blanca y fueron respondidos por el Servicio Secreto, que decretó el cierre de la residencia presidencial. En la víspera, Donald Trump había caldeado el ambiente con amenazas a los participantes en disturbios violentos: «Cuando empiezan los saqueos, empiezan los disparos», aseguró en Twitter, en un mensaje que fue muy criticado y exaltó todavía más los ánimos. También se registraron incidentes en lugares como Houston (Texas), Milwaukee (Wisconsin), Detroit (Michigan) o Louisville (Kentucky). Las protestas más multitudinarias fueron en Nueva York, donde hubo incidentes por segunda noche consecutiva. Una protesta mayoritariamente pacífica en Foley Square, en el Sur de Manhattan, fue seguida de una concentración con incidentes en Brooklyn, delante del Barclays Center, el estado del equipo de la NBA de los Nets. Los manifestantes cortaron por momentos dos de las principales avenidas de Brooklyn, Flatbush y Atlantic, lanzaron botellas de agua y objetos contra las fuerzas del orden y corearon consignas contra la policía. Este periódico presenció decenas de detenciones en ese lugar, además de rifirrafes entre los agentes y los manifestantes, la mayoría de ellos muy jóvenes. Los incidentes prosiguieron en otras partes de Brooklyn. Cerca de Barclays Center, en el parque Fort Greene, se volvieron a cortar calles, la policía detuvo a manifestantes y una furgoneta policial ardió en llamase. A pocas manzanas, en el barrio de Clinton Hill, los coches y las furgonetas de policía colapsaban el cruce de las calles Lafayette y Classon, donde está una de las comisarías y delante de la que se registraron incidentes. También había manifestantes en otra dependencia policial de Brooklyn, con gritos de «No puedo respirar« -en recuerdo a las palabras de Floyd- o »Sin justicia no hay paz«. Los disturbios prosiguieron en otras partes de Brooklyn toda la noche, con un sonido constante de sirenas.
30-05-2020 | Fuente: abc.es
«En Perú, el hambre ya ha vuelto»
Perú fue uno de los primeros países que se pusieron en guardia para afrontar la crisis del coronavirus. Solo un día después de que en España se decretara el confinamiento, el 14 de marzo, el país andino hacía lo mismo. Mientras los primeros casos en nuestro país fueron detectados a finales de febrero, Perú declaró el primero el 6 de marzo. Nueve días después decretaba el estado de emergencia. Sin embargo, esta rápida actuación no pudo cubrir las profundas carencias que venía arrastrando, lo que le ha convertido actualmente en el segundo país con más contagios en Iberoamérica, por detrás de su vecino Brasil. Según las cifras de este viernes recopiladas por el Instituto Johns Hopkins, el número de contagios se eleva a 141.779 (ha superado ya la barrera de los seis mil casos diarios), mientras que el de fallecidos asciende a 4.099. «Aquí esto se ha llamado la Paradoja peruana. Para entenderlo hay que raspar debajo de las cifras macroeconómicas del país y mirar la infraestructura con la que hemos recibido la pandemia», explica a ABC en conversación telefónica América Arias, responsable de Acción contra el Hambre en Perú. «La red sanitaria no era la adecuada ya en tiempos pre covid, ni lo sistemas logísticos y había unos niveles de corrupción altos. Algo que siempre ha sido un problema en el país -señala-. Y había una bolsa de pobreza, que incluso estaba censada, de más de 6 millones de personas para un país de entre 33 y 34 millones de habitantes». Todo esto hizo que a pesar de las medidas del Gobierno de Martín Vizcarra, «que han sido rápidas y adecuadas para algo tan desconocido», estas no han tenido el impacto que se esperaba. Trabajo informal Si bien al principio del confinamiento este era respetado por la población de manera general, según se prolongaba la gente se impacientaba y salía más a la calle: «Porque era o covid o hambre», justifica Arias. En Perú el trabajo informal supera el 70%. Un cifra muy superior a la de otros países, como México, donde no llega al 60%; Colombia, donde se sitúa en el 48%; Argentina rondaría el 50%; en Brasil es del 40%, mientras que en Chile representan el 30%, por citar solo unos ejemplos. «Poca cuarentena se puede mantener frente a eso», señala Arias. «No se trata solo de que no hay soporte entre el empleado y el empleador, que te permitiría tener cierta protección social, también existe mucha economía callejera, mercados, comercio ambulante.. que mueve mucha economía. Y la gente que vendía comida o ropa en la calle no tenía dinero para mantener el confinamiento». A esto se suma la cultura del día a día que vertebra a la sociedad peruana. «Aquí la gente llega a comprar el jabón o el champú en sobres individuales porque es lo que va a utilizar ese día. Se hace comida para el día, no en grandes cantidades». Para Arias esta es una consecuencia de la crisis económica que sufrió el país en la década de los años 90, «cuando los fósforos se compraban por unidades. Gastabas lo que necesitabas». Esa manera de gestionar la economía doméstica, también se extiende al sistema financiero. «No existe la cultura de tener una cuenta bancaria ni tampoco de ahorrar» Lo que también ha ocasionado problemas durante la pandemia. Para ayudar a esas economías informales que se tenían que quedar en casa, el Gobierno de Vizcarra aprobó una serie de bonos, que comenzaron siendo de 380 soles (unos 110 dólares) hasta alcanzar los 760 soles (el salario mínimo en Perú es de unos 950 soles), que no daban para sobrevivir. Una medida que también se convirtió en un foco de contagio pues gran parte de la población, que no tiene cuenta en el banco, debía salir y hacer cola delante de oficinas para poder cobrar el dinero. Colapso sanitario La intención del Gobierno de Vizcarra al adelantarse con las medidas de confinamiento habría sido la de evitar el colapso del sistema sanitario, muy frágil, sin conseguirlo. El alto número de contagios entre los sanitarios, «hasta el 40% en algunas zonas del país», habría llevado esta semana al Ministerio de Salud a intentar movilizar a los enfermeros y enfermeras de más de 60 años (antes considerados entre la población en riesgo) para cubrir la emergencia sanitaria. Especializada en salud pública, Arias confirma ese colapso:«En todo el país hay menos camas UCI de las que puede haber en Madrid». El país afrontó la pandemia «con menos de 300 camas UCI a nivel nacional. Ahora, con inversión y un gran esfuerzo se ha llegado a 1.000 camas». La precariedad del sistema sanitario es un problema que viene arrastrando Perú desde hace décadas. Parece un mal endémico del país, en el que tan solo s e invierte en Sanidad un 5% del PIB. «Ya antes de la pandemia teníamos un ratio de profesionales por debajo de lo que indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y esto es mucho peor si hablamos de especialistas». Esta tendencia no se ha rectificado a pesar de que en los tres o cuatro últimos años Perú ha vivido varias emergencias sanitarias (Guillain-Barré, dengue, climáticas..). «Y ya sabíamos que no estabamos preparados de forma adecuada para dar una respuesta. Esto es un problema de la infraestructura de Estado». Esa falta de respuesta a las pequeñas emergencias se ha replicado a gran escala con la llegada del coronavirus. «En todo el país hay menos camas UCI de las que puede haber en Madrid. Empezamos la pandemia con menos de 300» A la escasa inversión en Sanidad, se suma el problema de la dispersión de la población de un país, Perú, que es tres veces más grande que España. «Hay una gran concentración en Lima, donde viven diez millones de personas, pero el resto está muy diseminado y muchas competencias están descentralizadas en los municipios, cuyos alcaldes requieren una preparación y un apoyo que logísticamente es difícil de dar. A veces se necesitan varios días para acceder a muchos de ellos». Esa es una de las dificultades con las que se han encontrado las brigadas de sanitarios enviadas a monitorizar la pandemia fuera de la capital. «Los sanitarios solo pueden estar en cada brigada 15 días, creo, y a veces en llegar a una zona de selva tardan 4 o 5 días, si todo va bien». La «tormenta perfecta» La burocracia tampoco facilita que se cubran esas necesidades logísticas. «Ya el contexto no era favorable, pues los indicadores de la FAO decían que volvía un poco el hambre, que a pesar de la cifras macroeconómicas la inequidad existía y era potente. El mismo censo indicaba una bolsa de siete millones de personas, entre pobre y muy pobres», reconoce Arias. Datos que ha utilizado el Gobierno para distribuir los bonos de ayuda. Para la responsable de ACH en Perú, se ha dado la tormenta perfecta. «Macroeconómicamente podíamos ser potentes gracias a la minería, a políticas de ahorro, a una buena gestión financiera que nos ha dado cierta solidez.. Pero de puertas adentro, la casa está sin barrer», lamenta. «Macroeconómicamente podíamos ser potentes gracias a la minería, a políticas de ahorro, a una buena gestión financiera que nos ha dado cierta solidez.. Pero de puertas adentro, la casa está sin barrer» Las consecuencias de esta «tormenta perfecta» dejarán importantes daños en el país, que se verá golpeado por el aumento del desempleo como está sucediendo en tantos otros Estados, pero con el handicap de que sus estructuras están mucho menos preparadas para soportarlo: «Las personas que estaban consiguiendo estabilidad en la clase media la van a perder; muchos negocios pequeños de emprendemiento se van a hundir; va a haber más hambre; va a aumentar la desprotección, tanto de mujeres como de niños, algo que nos preocupa mucho. Ya se está viendo. La mujer aquí tiene un papel muy importante en la economía de la supervivencia. Son las que sacan adelante la economía del hogar. Las que se dedican a empleos peor pagados pero mucho más ágiles..» La pandemia también va a dejar un sistema sanitario aún más debilitado. «Se ha llevado la atención que se necesitaba para otro tipo de población: las gestantes, los ancianos.. Muchos de los cuales han fallecidos solos porque ya no existía un sistema de supervisión». El único aspecto que puede mejorar con esta crisis, en opinión de Arias, es «que se haga limpieza en los mecanismos del Estado para controlar y supervisar las compras. Con la Covid han salido mucho más rápido los temas de corrupción que con otras crisis». Como representante de ACH en Perú, el hambre es su mayor preocupación y su mayor reto de cara al futuro, aunque ya están viviendo las consecuencias de la pandemia. «El otro día estuvimos atendiendo a una madre con un bebé de dos años que tuvo que ser ingresado por desnutrición porque llevaban días sin comer. Y pudimos apoyarles gracias a un proyecto que tenemos con la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo). Pero nos están llegando cada vez más alertas de gente que lleva días sin comer. Y enfermos crónicos que no han podido comprar sus medicamentos, que sufrirán las consecuencias en el futuro y se convertirán también en una carga para el sistema sanitario». Cooperación internacional Una de las reclamaciones que hace Arias es la necesidad de volver a incluir a Perú dentro del mapa de la cooperación internacional, de donde ya había salido por los indicadores de su macroeconomía que le permitían optar a entrar en la OCDE. «Pero en Perú se necesita apoyo para el desarrollo agrario, también para la incorporación a un mercado laboral formal, se necesita limpiar las bolsas de pobreza dándoles unas herramientas para que se incorporen al mercado laboral, y un apoyo para el sistema sanitario, sobre todo en las zonas rurales.. Hay que mejorar la situación del agua y del saneamiento. Hay todavía millones de personas que no tienen acceso al agua segura, incluso en la propia capital». «Hay que mejorar la situación del agua y del saneamiento. Hay todavía millones de personas que no tienen acceso al agua segura, incluso en la propia capital» En cuanto al futuro «de los próximos dos o tres años», Arias lo ve complicado. «No solo es arreglar lo que la pandemia ha dañado sino poner las bases para hacer las cosas bien. Eso implica cambiar todas las estructuras del Estado. Eso va a ser difícil. En Perú, el hambre ya ha vuelto. Esperemos que el motor de la economía sea capaz de mantener el país, pero a nivel de la economía familiar esto va a ser muy duro. En el agro se han perdido cosechas o no se han podido recoger. No se trata del hambre de ahora, sino vamos a ver lo que sucede de aquí a unos meses». Según un informe de la ONG, el coronavirus dejará más de 29 millones de nuevos pobres en Latinoamérica. Concluye haciendo un llamamiento para que se visualice que el impacto social del covid-19 en Perú y en toda Latinoamérica va a ser mayor que el impacto sanitario. «Eso hace imprescindible enviar ayuda económica, fondos, y apoyos que permitan fortalecer capacidades. Si para todo el mundo la pandemia ha sido, clínicamente, arrasador, el impacto social que está teniendo aquí.. Vamos a tardar años en recuperarnos».
30-05-2020 | Fuente: elpais.com
Hannah Arendt sigue pensando
La filósofa alemana reflexionó sobre muchos de los temas que nos siguen preocupando: el peligro de las emociones en política, la confusión entre hechos y opiniones, la crisis de la cultura o el totalitarismo. Su obra vive un auténtico 'boom' editorial
29-05-2020 | Fuente: as.com
¿Cuándo se abren las discotecas y qué medidas se tomarán?
La reapertura de estos locales de ocio nocturno está prevista para la fase 3 de la desescalada y deberá garantizarse el distanciamiento social.
29-05-2020 | Fuente: abc.es
El régimen de Maduro tacha de «armas biológicas» a los emigrantes retornados y les amenaza con la cárcel
El retorno de miles de refugiados a Venezuela por el coronavirus y la expulsión de la que han sido víctimas en los países de acogida tiene un sabor amargo, debido a la discriminación y al cruel trato inhumano con que son recibidos por el régimen chavista. Linda García, de 27 años, se sienta en el suelo frío de un albergue en San Cristóbal, capital del fronterizo estado Táchira, a esperar que se termine el confinamiento de 15 días al que fue sometida junto a otras 600 personas más. «No me esperaba encontrar este infierno aquí en mi propia tierra y mucho menos ser humillada como portadora de un arma biológica llamada coronavirus», escribe a ABC en su teléfono móvil. El aislamiento físico en los albergues sin contacto con el exterior no impide la comunicación telefónica discreta con sus familiares y clandestina con los medios de comunicación. A más de 50.000 emigrantes venezolanos registrados que han retornado a su país en las últimas semanas el régimen de Nicolás Maduro les ha prohibido, entre otras cosas, denunciar a la prensa su situación. La joven García, natural de Maracaibo, estado Zulia, peluquera profesional, se fue a Pamplona, en el departamento colombiano de Norte de Santander, siguiendo a su marido porque tenía trabajo en una construcción hace año y medio. Pero por la pandemia y la falta de dinero fueron expulsados de su vivienda. Ella y su pareja no presentan síntomas del virus, pero de todas formas tienen que guardar la cuarentena. En Maracaibo, la capital petrolera del país venida a menos por la destrucción de su principal industria nacional, Linda García dejó a sus dos hijos pequeños con la abuela a los que espera ver tan pronto termine el encierre en el refugio tachirense. Lo que no esperaba es que el secretario de la gobernación del Zulia, Lisandro Cabello, fuera el primero en aplicar el «apartheid» impuesto por Nicolás Maduro sobre los retornados: «Toda persona que viole el sistema migratorio e ingrese en el país será considerada arma biológica y encarcelada». Así mismo señaló que «hay una operación para contaminar a Venezuela desde Colombia». Maduro acusó este miércoles al presidente de Colombia, Iván Duque, de estar tras un plan para infectar con Covid-19 a los venezolanos que están regresando desde ese país. Asegura que los colombianos han contagiado de manera intencionada a los venezolanos que regresan. «No me esperaba encontrar este infierno aquí en mi propia tierra», afirma Linda García, una joven peluquera de Maracaibo que regresa desde Colombia La cifra de casos de contagiados escaló a 1.327 personas con solo once fallecidos. La diáspora también subió a cinco millones de emigrantes, de los cuales ha retornado menos del 1%, la mayoría de venezolanos trabajadores que han perdido su empleo y vivienda por la crisis económica causada por la pandemia, por lo que se han visto forzados a volver a su país. «De un momento a otro los montaron en vehículos, autobuses, les dieron bolsitas con pancitos. Ellos dicen que estaban sanos en las ciudades de Cali y Medellín, que no habían tenido contacto con contagiados y presumen que los contaminaron en los autobuses», dice Maduro. «Yo le digo esto al pueblo para que vean la maldad a la que nos enfrentamos. Los infectaron, por eso declaré la emergencia sanitaria en los pasos fronterizos». Según el diputado Carlos Valero, «queremos rechazar enérgicamente las irresponsables declaraciones de Nicolás Maduro, quien ha dicho que nuestros hermanos que han regresado al país por efecto de la pandemia, son una especie de arma biológica de gobiernos extranjeros. Culpar a personas que están atravesando una enfermedad de ser armas biológicas y de propagar un virus, es inhumano. Buscan criminalizar a los migrantes venezolanos y evadir la responsabilidad del régimen en el tratamiento de la pandemia». Desde Chile, Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú, la mayoría de los emigrantes hacen largos recorridos a pie para volver a sus hogares pero se encuentran en el Puente Internacional Simón Bolívar en Ureña, Táchira, con un tapón o embudo en donde quedan represados, esperando con sus maletas a la intemperie para poder cruzar la frontera y llegar a su destino. Las autoridades sanitarias y migratorias del Táchira los dejan volver a cuentagotas, previamente los registran y desinfectan, les hacen pruebas PCR y los confinan en refugios como instituciones, centros educativos y hoteles. «Nos dan comida podrida para gusanos» En los refugios nacionales los emigrantes comienzan a vivir otro calvario. Linda García se queja de que no hay colchonetas para dormir, ni baños, ni agua, ni luz, ni telefonía, ni internet, ni comida ni atención médica. «Nos han dado comida podrida con gusanos», dijo. Javier Tarazona, director de la ONG Fundaredes, dijo a ABC que etiquetar a los emigrantes como arma biológica es una irresponsabilidad del régimen de Maduro. «El trato que se les da a los retornados en los albergues es cruel e inhumano. Los someten a condiciones de indigentes». El padre Baltazar Porras denunció en las redes sociales que en los refugios del Táchira se ofrece comida descompuesta a los migrantes al llamar a los tachirenses a llevar alimentos a los necesitados. Otro caso de intoxicación por comida descompuesta ocurrió con los retornados en Barquisimeto, estado Lara. José Pastor Ortíz denunció a la prensa regional que su bebé de 1 año murió por deshidratación en el hospital pediátrico Dr. Agustín Zubillaga el 8 de mayo. «Nosotros nos venimos de Bogotá el 29 de abril y ya el 30 estábamos en Guasdualito, estado Apure. Allí fuimos encerrados en una escuela durante ocho días. Aunque la comida era poca, el personal encargado tenía la posibilidad de comprar comida cruda, que cocinábamos con leña», contó Ortiz. Pero en Barquisimeto la familia Ortiz fue confinada en la Villa Bolivariana de la gobernación de Lara, donde estuvieron encerrados encerrados más de ocho días. «Anoche nos dieron arepas (tortillas de maíz) con mortadela descompuesta. Nosotros no la comimos toda pero mi hijo que es un glotón se la comió toda. Todo el grupo de 12 personas se intoxicó y tuvo que ser hospitalizado pero mi hijo murió porque no aguantó la espera por el médico», dijo entre lágrimas José Ortiz. Rocío San Miguel, directora de la ONG Control Ciudadano también deplora que un arma biológica alienta la discriminación, la vejación y la exclusión en contra de los retornados. «Una acusación tan grave, obliga a Maduro, quien debe llevar las pruebas al Sistema de Naciones Unidas, de acuerdo a la Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y tóxicas y sobre su destrucción».
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