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Noticias de nueva jersey

18-02-2021 | Fuente: elpais.com
El derribo de un casino de Trump, en imágenes
Los habitantes de Nueva Jersey siguieron la demolición desde hoteles cercanos y plazas que cobraron la entrada para el espectáculo
13-01-2021 | Fuente: abc.es
Nueva York corta cualquier negocio con Trump
El gobierno local de Nueva York, la ciudad en la que Donald Trump forjó su imperio inmobiliario, ha puesto fin a cualquier su relación comercial con el presidente saliente, según anunció el alcalde Bill de Blasio el miércoles por la mañana. Es el último golpe a la empresa de Trump por la incitación del presidente a que sus partidarios rodearan el Congreso, y llega después de que corten lazos con él bancos, empresas tecnológicas y campeonatos de golf. El alcalde neoyorquino, Bill de Blasio, dijo este miércoles por la mañana en la cadena MSNBC que la ciudad está retirando todos sus contratos con la Organización Trump «debido a su actividad delictiva». La empresa de Trump tiene contratos para administrar dos pistas de patinaje sobre hielo en Central Park y un campo de golf en el Bronx. «Incitar a una insurrección contra el gobierno de Estados Unidos constituye claramente una actividad delictiva», dijo de Blasio. «La ciudad de Nueva York ya no tendrá nada que ver con la empresa de Trump». El golpe es más de imagen que financiero, ya que perderá sólo unos 17 millones de dólares (14 millones de euros), pero significa un repudio a Trump de la que era su ciudad de residencia hasta que se censó en Florida el año pasado. La compañía de Trump y la campaña presidencial no respondieron de inmediato a las solicitudes de entrevistas. Un hijo del presidente, Eric Trump dio una entrevista a la agencia AP el martes en la que denunció censura e intolerancia contra su padre. Al preguntarle el reportero si cree que su padre incitó a la insurrección, Eric Trump colgó el teléfono. Antes, Signature Bank, con sede en Nueva York, con el que Trump ha hecho negocios desde al menos 2011, cerró las cuentas bancarias personales del presidente y pidió su dimisión. También dejó de dar servicio a su tienda online la compañía digital Shopify. Peor para el presidente, que es un apasionado del golf, el PGA Tour, el principal circuito estadounidense de golf profesional masculino y el más importante del mundo, canceló los planes de celebrar su campeonato de 2022 en el club de golf de Trump en Bedminster, Nueva Jersey. Casi todas las principales plataformas de redes sociales (Twitter, Facebook, YouTube) han suspendido o prohibido las cuentas personales y hasta oficiales del presidente. Y las mayores empresas norteamericanas, incluidas Amazon, Best Buy y Disney, han suspendido las donaciones políticas para los republicanos que apoyaron el intento de Trump de anular la victoria del presidente electo Joe Biden en el Capitolio.
11-01-2021 | Fuente: abc.es
Trump ordena arriar la bandera de la Casa Blanca  a media asta en honor a los policías muertos tras el asalto
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado este domingo colocar la bandera de la Casa Blanca a media asta en homenaje a los policías fallecidos en las últimas horas y que estuvieron de servicio el pasado miércoles durante el asalto al Capitolio. La acción se trata de una «muestra de respeto por el servicio y el sacrificio de los oficiales de Policía del Capitolio de Estados Unidos Brian Sicknick y Howard Liebengood», así como del resto de agentes de las fuerzas del orden, dice la declaración del presidente Trump. «Por la presente ordeno que la bandera de Estados Unidos ondee a media asta en la Casa Blanca y en todos sus edificios y terrenos públicos, puestos militares y estaciones navales, buques de guerra, y en todo Estados Unidos, sus territorios y posesiones hasta la puesta de sol del 13 de enero de 2021», reza el comunicado. Sicknick que murió el jueves tras las heridas recibidas durante el asalto llevado a cabo por partidarios de Trump, mientras que el fallecimiento de Liebengood se confirmó este sábado cuando el agente estaba fuera de servicio. Las causas no han sido reveladas. Después de confirmarse la muerte de Sicknick, representantes tanto republicanos como demócratas habían solicitado los días posteriores al presidente Trump que arriara a media asta la bandera de Estados Unidos que ondea en el tejado de la Casa Blanca como señal de respeto. «Hizo el máximo sacrificio, por la mayor gloria, y entregó su vida en protección de nuestra democracia», remarcó la representante republicana por Carolina del Sur, Nancy Mace, a través de una misiva dirigida a Trump. Días antes, el gobernador demócrata de Nueva Jersey, Phil Murphy, ordenó que todas las banderas de Estados Unidos y del estado ondeasen a media asta, al igual que la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, quien pidió hacer lo propio con respecto a la enseñas del Capitolio. «El sacrificio del oficial Sicknick nos recuerda nuestra obligación para con aquellos a quienes servimos, proteger a nuestro país de todas las amenazas extranjeras y nacionales. Que sea un consuelo para la familia del oficial Sicknick que muchos lloren y recen por ellos en este triste momento», expresó Pelosi en un comunicado.
12-12-2020 | Fuente: as.com
Un derbi itinerante
Los últimos se han jugado en Nueva Jersey, el Bernabéu, el Metropolitano, Arabia Saudí y ahora el Di Stéfano. Será el primero en pandemia y sin público..
29-11-2020 | Fuente: abc.es
Grover Cleveland, el ejemplo que puede seguir Trump en 2024 para volver a la Casa Blanca
En Estados Unidos se evoca estos días la figura de Grover Cleveland. Se trata del único presidente que, tras perder unas elecciones estando en el ejercicio del cargo, las ganó cuatro años después y logró regresar triunfante a la Casa Blanca. La incógnita sobre el futuro de Donald Trump cuando deje el poder el 20 de enero hace pensar que quizás esté barruntando seguir su ejemplo. Cleveland (Caldwell, Nueva Jersey, 1837), el demócrata que marcó la política estadounidense en las últimas décadas del siglo XIX, es un caso singular en la lista de los presidentes del país, ya que solo él ocupa dos números ordinales, el 22º y el 24º, que se corresponden con sus dos mandatos discontinuos, 1885-1889 y 1893-1897.. Ver Más
08-11-2020 | Fuente: abc.es
Joe Biden derrota a Trump y promete «unir y sanar» a Estados Unidos
El último tren de Wilmington a Washington salió ayer a las 22.53 de una noche templada, primaveral, en esta esquina de Delaware. En él no iba Joe Biden, el presidente electo de EE.UU. Quedan muchas semanas hasta el 20 de enero, la fecha en la que jurará su cargo, y tendrá todavía que atravesar la maraña legal que plantará Donald Trump. Pero ese último viaje hacia la capital del país, que acabará en la estación Union, al lado del Capitolio y muy cerca de la Casa Blanca, cuando el día está a punto de agotarse, es también el viaje político que vive Biden. Con casi 78 años, en la tercera intentona, cuando estaba a punto de agotarse el otoño de su carrera, ha conseguido cumplir su ambición presidencial. Alrededor del mediodía de ayer, por la tarde en España, Biden dejó de ser candidato y se convirtió en presidente electo de EE.UU. La agencia AP -el medidor electoral más prestigioso de EE.UU.- y otros de los grandes medios del país confirmaban que el demócrata se había impuesto en Pensilvania, el estado que tenía pendiente al país y al resto del mundo. Júbilo en las calles Una victoria en Pensilvania confirmaba a Biden como ganador. Una derrota de Donald Trump colocaba al presidente en la posición que más desprecia, la del «loser», el perdedor. Queda mucha batalla legal por delante. Pero decenas de ciudades estadounidenses estallaron en júbilo. Fiestas improvisadas, bocinazos, música que se escapaba por los coches y las ventanas de las casas. Champán y banderolas. Invasión de aceras y plazas. Desde Times Square en Nueva York a las concentraciones en Washington frente a una Casa Blanca parapetada. Celebraciones en Filadelfia, Atlanta, Los Ángeles, Detroit, Miami, en las ciudades. Los pueblos industriales de Ohio, las comunidades rurales de Oklahoma, los retiros para jubilados en Florida son otra historia. «La mitad de América está muy cabreada, como yo», decía a este periódico Jonathan Riches, que había venido desde Filadelfia a Wilmington armado con una bandera de Trump para mostrar su oposición al recuento. «Biden no ha sido elegido presidente legalmente. El voto por correo fue un fraude masivo. Le hicieron trampa a Trump», aseguraba, en una reproducción de los mensajes que comparte el presidente, sin pruebas que lo sustenten, desde la madrugada electoral. Entonces quedó claro cuál sería la tendencia del recuento: con el paso de las horas, la ventaja que Trump alcanzó con el voto presencial se desvanecería en algunos estados decisivos con el recuento del voto por correo. Y ocurrió, poco a poco, hasta que quedó claro que Biden era el ganador. Durante meses, Trump ha protestado por la decisión de muchos estados de ampliar la posibilidad de votar por correo ante la incidencia del Covid, que acumula casi 240.000 muertos y diez millones de casos en el país. Ello a pesar de que varios estados -también algunos de fuerte implantación republicana- utilizan el voto por correo de forma generalizada desde hace mucho tiempo. Y a pesar de que el propio Trump, que tiene residencia en Florida, ha votado por correo en anteriores elecciones. Tras imponerse pronto en Míchigan y Wisconsin, el candidato demócrata solo necesitaba apuntarse Pensilvania, donde el recuento se eternizó. La noche del martes 3 de noviembre duró cuatro días, y hasta ayer no se pudo certificar que la ventaja de Biden era suficiente. Poco después, el candidato demócrata fue declarado vencedor también en Nevada. Al cierre de esta edición, quedaban en disputa Arizona -donde Trump recortaba la ventaja de Biden-; Georgia, donde Biden lleva una ventaja mínima y donde ya se ha decretado un nuevo recuento; y Carolina del Norte, donde comanda Trump y no se conocerán más resultados hasta la semana que viene. «Este es el momento de hacer grande a América otra vez», aseguraba Obadiah Manning, de la vecina Nueva Jersey, en referencia al lema con el que Trump sedujo a EE.UU. en 2016. «Hay que volver a curar a América, hay que volver a unir América», apuntala a su lado Renée Morant, ambos venidos a ver el discurso en el que Biden se declararía como ganador de las elecciones. «Una casa dividida no se sostiene», parafraseó el discurso de Abraham Lincoln en 1858, en un momento histórico de polarización con el que se ha comparado al Estados Unidos contemporáneo. «Victoria convincente» «Amigos, el pueblo de esta nación ha hablado y nos ha dado una victoria convicente», dijo Biden ayer desde Wilmington, en el discurso de celebración de su victoria. Fue un Biden enérgico, extasiado, pero con un discurso centrado en unir a un país partido por la mitad. «A los votantes de Trump: entiendo vuestra decepción, yo he perdido un par de veces. Pero ahora démonos una oportunidad. Es el tiempo de dejar de lado la rabia y la retórica dura, de dejar de tratar a los oponente como enemigos, somos todos estadounidenses», dijo a los seguidores de su rival. «Este es el momento de sanar América». Biden se comprometió a «cooperar» con sus rivales políticos, como aseguró que exigen los estadounidenses, y apostó por combatir la polarización: «La era de la demonización empieza su fin aquí y ahora» .Biden dijo que se presentó en estas elecciones para «luchar por el alma de América, restaurar la espina dorsal de este país, la clase media, y recuperar el respeto en el extranjero». El presidente electo fue introducido en el escenario por Kamala Harris, que será la primera vicepresidenta de la historia de EE.UU. También, como hija de inmigrantes de Jamaica e India, la primera persona en el cargo negra y asiática. «Joe Biden tuvo la audacia de romper una de las grandes barreras de este país y elegir una mujer para vicepresidenta», dijo. «Puede que sea la primera en el cargo, pero no seré la última». Tren a Washington La estación de la que salió el tren en el que no iba Joe Biden estaba vacía mientras hablaba el presidente electo, sin sonido que retumbara en sus baldosas «art déco». Por aquí pasaba Biden a diario, como senador de Delaware en Washington. Su mujer y su primera hija fallecieron en un accidente poco después de ganar su primera elección a senador, y quería pasar cada noche con los dos hijos que sobrevivieron. El tren le conectó con sus ambiciones de poder y con la gente a la que representaba. Cerca de 7.000 viajes entre Wilmington y la capital. Aquí presentó su candidatura frustrada a la presidencia de 1988. Aquí llegó tras su último día como vicepresidente el 20 de enero de 2017. La ciudad le dedicó la estación en marzo de 2011. «Estación Joe R. Biden Jr.». A partir de enero, se verá el mismo nombre en la puerta del Despacho Oval. Comienza una nueva época.
05-11-2020 | Fuente: abc.es
¿Quién habría ganado las elecciones de Estados Unidos con un sistema proporcional?
El candidato demócrata, Joe Biden, está cerca de convertirse en presidente de Estados Unidos después de ganar las elecciones de 2020 gracias a un sistema electoral mayoritario donde el vencedor de cada estado se lleva todos sus representantes. ¿Qué habría pasado con un sistema proporcional, como, por ejemplo, el aplicado en España? También habría ganado. En Estados Unidos, la elección no es directa, sino mediante el colegio electoral, formado por 538 electores o compromisarios. Cada estado tiene un número determinado de electores, desde los tres de los más pequeños a los 29 de Nueva York y Florida, los 38 de Texas, o los 55 de California, el mayor de todos. De los 50 estados, en 48 de ellos y en Washington DC, el candidato con mayor número de votos gana todos los electores que corresponden a ese estado. Estos electores están comprometidos a votar al candidato vencedor en su estado. Solo los estados de Nebraska y Maine se rigen por un sistema diferente para distribuir sus miembros del Colegio Electoral. El ganador final de las elecciones presidenciales es el candidato que obtiene más de la mitad del total de votos electorales. En esta ocasión debe lograr un mínimo de 270. Puede suceder, como ocurrió en 2016, que el entonces ganador de las elecciones, Donald Trump, tenga más votos electorales, pero menos votos ciudadanos que su rival, Hillary Clinton. En esta ocasión no ocurrirá igual si finalmente gana Biden. El candidato demócrata, de hecho, se convertirá en el presidente de Estados Unidos con mayor apoyo popular de la historia, con casi 80 millones de votos, gracias a la elevada movilización en estos comicios, el 65% del censo, el más alto del último siglo. Son tres millones de votos más que Trump, que, no obstante, obtiene a su vez más papeletas que hace cuatro años. Sistema proporcional y ley d'Hondt Con ese volumen de votos, aplicando un sistema proporcional en lugar de uno mayoritario, Biden también habría obtenido la victoria. Con una circunscripción única, habría logrado 276 votos electorales, suficientes para proclamarse vencedor. En un sistema proporcional como el aplicado en España, la ley d?Hondt por circunscripciones, también habría vencido Biden. El candidato demócrata habría obtenido 278 votos electorales. Con la ley d?Hondt con estados como circunscripción, en California, los 55 votos electorales se habrían repartido en 37 para el demócrata y 18 para el republicano. En Texas, 20 para Trump y 18 para Biden. En Florida, 15 para Trump y 14 para Biden. En Nueva York, 17 azul y 12 rojo. En Illinois, 11 para el demócrata y 9 para el republicano. En Pensilvania, uno de los estados en disputa, habrían sido diez para cada uno. Washington DC, que solo reparte tres compromisarios, sería el único estado donde todos los electores habrían ido para un candidato, gracias a la amplia ventaja de Biden. El sistema de reparto de escaños mediante la ley d?Hondt funciona de la siguiente manera. Las candidaturas se ordenan de mayor a menor según el número de votos. Después, ese número total de votos de cada candidatura se divide por 2, por 3, por 4 y así sucesivamente, tantas veces como representantes haya para repartir en la circunscripción. Los cocientes más altos serán aquellos a los que se les asigne un representante. En Ohio, habrían sido diez representantes para Trump y ocho para Biden. En Míchigan y Georgia, ocho para cada uno. En Carolina del Norte, siete para el demócrata y ocho para el republicano. En Nueva Jersey, nueve azules y cinco rojos. Estados Unidos es bipartidista en la práctica y, por tanto, en el reparto de representantes no habría lugar a la principal crítica de los detractores de la ley d?Hondt, la infravaloración de los partidos pequeños en la asignación de asientos. Ningún tercer contendiente en estas elecciones ha obtenido el 3% de los votos en ninguna circunscripción, el porcentaje de corte en España para entrar en el reparto de asientos.
05-11-2020 | Fuente: abc.es
¿Cómo habrían sido los resultados en las elecciones de Estados Unidos con un sistema proporcional?
El candidato demócrata, Joe Biden, está cerca de convertirse en presidente de Estados Unidos después de ganar las elecciones de 2020 gracias a un sistema electoral mayoritario donde el vencedor de cada estado se lleva todos sus representantes. ¿Qué habría pasado con un sistema proporcional, como, por ejemplo, el aplicado en España? También habría ganado. En Estados Unidos, la elección no es directa, sino mediante el colegio electoral, formado por 538 electores o compromisarios. Cada estado tiene un número determinado de electores, desde los tres de los más pequeños a los 29 de Nueva York y Florida, los 38 de Texas, o los 55 de California, el mayor de todos. De los 50 estados, en 48 de ellos y en Washington DC, el candidato con mayor número de votos gana todos los electores que corresponden a ese estado. Estos electores están comprometidos a votar al candidato vencedor en su estado. Solo los estados de Nebraska y Maine se rigen por un sistema diferente para distribuir sus miembros del colegio electoral. El ganador final de las elecciones presidenciales es el candidato que obtiene más de la mitad del total de votos electorales. En esta ocasión debe lograr un mínimo de 270. Puede suceder, como ocurrió en 2016, que el entonces ganador de las elecciones, Donald Trump, tenga más votos electorales, pero menos votos ciudadanos que su rival, Hillary Clinton. En esta ocasión no ocurrirá igual si finalmente gana Biden. El candidato demócrata, de hecho, se convertirá en el presidente de Estados Unidos con mayor apoyo popular de la historia, con casi 80 millones de votos, gracias a la elevada movilización en estos comicios, el 65% del censo, el más alto del último siglo. Son tres millones de votos más que Trump, que, no obstante, obtiene a su vez más papeletas que hace cuatro años. Sistema proporcional y ley d'Hondt Con ese volumen de votos, aplicando un sistema proporcional en lugar de uno mayoritario, Biden también habría obtenido la victoria. Con una circunscripción única, habría logrado 276 votos electorales, suficientes para proclamarse vencedor. En un sistema proporcional como el aplicado en España, la ley d?Hondt por circunscripciones, también habría vencido Biden. El candidato demócrata habría obtenido 278 votos electorales. Con la ley d?Hondt con estados como circunscripción, en California, los 55 votos electorales se habrían repartido en 37 para el demócrata y 18 para el republicano. En Texas, 20 para Trump y 18 para Biden. En Florida, 15 para Trump y 14 para Biden. En Nueva York, 17 azul y 12 rojo. En Illinois, 11 para el demócrata y 9 para el republicano. En Pensilvania, uno de los estados en disputa, habrían sido diez para cada uno. Washington DC, que solo reparte tres compromisarios, sería el único estado donde todos los electores habrían ido para un candidato, gracias a la amplia ventaja de Biden. El sistema de reparto de escaños mediante la ley d?Hondt funciona de la siguiente manera. Las candidaturas se ordenan de mayor a menor según el número de votos. Después, ese número total de votos de cada candidatura se divide por 2, por 3, por 4 y así sucesivamente, tantas veces como representantes haya para repartir en la circunscripción. Los cocientes más altos serán aquellos a los que se les asigne un representante. En Ohio, habrían sido diez representantes para Trump y ocho para Biden. En Míchigan y Georgia, ocho para cada uno. En Carolina del Norte, siete para el demócrata y ocho para el republicano. En Nueva Jersey, nueve azules y cinco rojos. Estados Unidos es bipartidista en la práctica y, por tanto, en el reparto de representantes no habría lugar a la principal crítica de los detractores de la ley d?Hondt, la infravaloración de los partidos pequeños en la asignación de asientos. Ningún tercer contendiente en estas elecciones ha obtenido el 3% de los votos en ninguna circunscripción, el porcentaje de corte en España para entrar en el reparto de asientos.
04-11-2020 | Fuente: abc.es
De la senadora transgénero a la diputada de la teoría de la conspiración, la otra cara de las elecciones en EE.UU.
Aunque en esta noche electoral el foco ha recaído en los dos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, son muchos los diputados y senadores electos a raíz de la votación. De entre todos ellos destaca la republicana Marjorie Taylor Greene. Esta política de Georgia se ha convertido en la primera simpatizante del movimiento conspiratorio QAnon en obtener un escaño a la cámara baja del Congreso de Estados Unidos. La congresista promovió en su momento la teoría conspiratoria que propone este movimiento y que sitúa al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como último bastión frente una camarilla de pedófilos asociados al Partido Demócrata. Por otro lado, la demócrata Sarah McBride es la primera mujer transgénero en ganar un escaño en un Senado estatal de Estados Unidos. La activista ha ganado este martes la carrera al Senado en el estado de Delaware, por lo que se convierte en la primera persona que se identifica como transgénero en ocupar un escaño en la cámara alta de un estado norteamericano. Pero durante la jornada electoral de este martes, los estadounidenses no solo han votado al próximo presidente y a congresistas y senadores, sino también la aprobación de otro tipo de leyes menores, como el uso de las drogas en algunos estados o el derecho a voto antes de los 18 años. Nueva Jersey y Arizona legalizan la marihuana El uso de las drogas ha sido una de las cuestiones que se han debatido en las urnas en estas elecciones presidenciales de 2020. En el caso del estado de Nueva Jersey, los ciudadanos aprobaron con una amplia mayoría la legalización del uso recreativo de la marihuana para mayores de 21 años, además de su cultivo, procesamiento y venta al por menor. Esta medida fue aprobada con un 67 % de los votos. Pero no solo ha sido el estado del este quien lo ha aprobado, ya que hay que viajar hasta la otra punta del país americano para encontrar una medida similar aprobada. Es el caso de Arizona, que con un 60 % de los votantes también dijo sí a la legalización de la posesión y el uso de la marihuana para mayores de 21 años. Asimismo se permite a los individuos cultivar un máximo de seis plantas en sus residencias. Por otro lado, algunos estados han relajado las leyes en torno al consumo de drogas, como es el caso de Washington D.C., que ha despenalizado el cultivo sin fines comerciales, distribución y posesión de drogas psicodélicas, a la vez que solicita la suspensión de los casos penales relacionados con esas sustancias. En el caso de Oregon han llevado a cabo una despenalización de posesión personal de drogas ilegales como la cocaína, heroína, oxicodona y metanfetaminas, así como llevar una línea similar a la de Washington D.C. con las psicodélicas. Cambios en el voto en California El estado de California decidió restringir el voto a los menores de 18 años, con un 54 %, lo perjudica a aquellas personas de 17 años en las elecciones primarias. En cambio, este estado sí que se mostró a favor, con un 61 %, que las personas en libertad condicional sigan teniendo derecho a votar antes de cumplir sus sentencias y puedan postularse en cargos públicos. Alabama también ha modificado el voto de sus ciudadanos, ya que ahora se ha votado a favor de que «solo» los que tengan la nacionalidad norteamericana, y no los indocumentados o los que tengan permiso e residencia. Condenas en Oklahoma y lobos en Colorado En otras líneas, los votantes de Oklahoma rechazaron con un 61 % el uso de condenas anteriores de una persona por un crimen no violento para imponer sentencias mayores. Más curioso ha sido el comicio en Colorado sobre la introducción de lobos grises en parques públicos. Los habitantes se han mostrado indecisos y todavía no se ha escrutado el voto, aunque el sí a que la Comisión de Parques y Vida Silvestre de Colorado introduzca esta especie para finales de 2023 en tierras públicas del oeste del estado.
02-11-2020 | Fuente: abc.es
Mañana se celebran las elecciones en Estados Unidos , en las que el actual presidente, el republicano Donald Trump , se juega con el demócrata Joe Biden continuar o no en la Casa Blanca otros cuatro años más. Este 3 de noviembre se vota, además, la renovación de la totalidad de la Cámara de Representantes y de un tercio del Senado, se escogen gobernadores en once estados y una larga lista de cargos públicos estatales, condales y locales a lo largo y ancho del país. El sistema electoral estadounidense, consolidado a lo largo de los años desde la aprobación en 1787 de la Constitución, cuenta con numerosas peculiaridades que la distinguen de los que rigen en España u otros países europeos. Esta es una guía básica para comprender cómo funcionan las elecciones de EE.UU. 2020 y poder seguir paso a paso la noche de un 3 de noviembre que se presenta apasionante: Qué se vota en las elecciones de EE.UU. 2020 Presidente. Como cada cuatro años, el primer martes después del primer lunes de noviembre Estados Unidos celebra elecciones para elegir presidente, que es el jefe del Estado, el líder del gobierno federal y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. En la actualidad ocupa el cargo Donald Trump, que ganó las elecciones de 2016 como candidato del Partido Republicano, y es el presidente número 45 en la lista que inauguró George Washington entre 1789 y 1798. Sin embargo, aunque el foco principal suele estar puesto en la carrera presidencial, en la misma fecha se celebran muchas otras elecciones, incluyendo la de miembros de las dos cámaras legislativas. Cámara. En el caso de la Cámara de Representantes, se votará la totalidad de sus 435 miembros, que representan a otros tantos distritos repartidos por los 50 estados del país y que tienen un mandato de dos años. Las últimas elecciones a la Cámara tuvieron lugar en 2018 y en ellas el Partido Demócrata arrebató la mayoría a los republicanos al obtener 235 escaños frente a 200 (uno de Carolina del Norte quedó en el aire por denuncias de fraude hasta que en 2019 cayó finalmente del lado republicano). En la actualidad, la Cámara cuenta con 232 demócratas, 197 republicanos, un libertario y cinco vacantes. Senado. La cámara alta, que en el modelo político de EE.UU. tiene una importancia capital, renueva cada dos años un tercio de sus cien miembros, cada uno de los cuales tiene un mandato de seis años. Este 3 de noviembre correspondería normalmente elegir a 33 senadores, pero en esta ocasión se celebrarán también dos elecciones especiales para sendos escaños en Arizona (para sustituir al fallecido John McCain) y Georgia (debido a una renuncia por motivos de salud), lo que eleva a 35 el número total en disputa. De estos 35 senadores, 23 son republicanos. En el conjunto de la cámara alta, el Partido Republicano tiene actualmente la mayoría con 53 escaños frente a 47 de los demócratas (incluyendo dos independientes), por lo que estos necesitan lograr tres más al menos para igualar las fuerzas. Si quedaran 50-50, en las votaciones deshace el empate el presidente del Senado, que es el vicepresidente o vicepresidenta que resulte elegido en la elección presidencial. Gobernadores. También se celebran en la misma fecha elecciones a gobernador en once estados: Carolina del Norte, Dakota del Norte, Delaware, Indiana, Misuri, Montana, New Hampshire, Utah, Vermont, Virginia Occidental y Washington. De los 50 gobernadores totales, actualmente hay 26 republicanos y 24 demócratas, mientras que de los once estados donde se vota para ese cargo el 3 de noviembre, siete son ahora republicanos y cuatro demócratas. El estado asociado de Puerto Rico elegirá igualmente ese día gobernador, mientras que el territorio de Samoa Americana lo hará el 3 de marzo, coincidiendo con el llamado «Supermartes» de las primarias demócratas. Otras elecciones. A todas estas votaciones se sumarán la elección de innumerables cargos públicos en los diferentes estados, que incluyen desde alcaldes a fiscales y responsables educativos, así como consultas a los ciudadanos sobre los más variados asuntos de carácter local o estatal, como un referéndum sobre la legalización del cannabis para determinados usos en Nueva Jersey y Dakota del Sur, la anulación de una ley que elimina las exenciones religiosas o filosóficas en la vacunación obligatoria en Maine, o cuestiones urbanísticas en Miami Beach (Florida). Cuándo se vota Aunque el día oficial de las elecciones de 2020 en Estados Unidos es el 3 de noviembre (el primer martes después del primer lunes de noviembre), no se vota exclusivamente en esa fecha. Por una parte, está permitido el voto por correo y, por otra, en la mayoría de los estados hay un periodo de «voto anticipadoo» en los centros electorales para facilitar que se ejerza ese derecho antes del día fijado. En estas elecciones, sobre todo debido a la pandemia de Covid-19, se ha disparado como nunca tanto el voto por correo como el anticipado en persona. Cómo se elige al presidente: el Colegio Electoral Los ciudadanos participan en las elecciones presidenciales en los centros de votación o por correo, pero el ganador no es el candidato que más votos populares recibe, sino que se trata de una elección indirecta a través de lo que se denomina el Colegio Electoral. En este órgano cada uno de los 50 estados tiene un número de electores igual al de miembros con los que cuenta en el Congreso (Cámara de Representantes y Senado), a los que se añaden tres de Washington DC, de manera que en la actualidad se compone de 538. California, con 55, es el estado con más electores. Tras la votación popular, se hace el recuento de papeletas por estado. En 48 de ellos y en Washington DC el candidato que alcanza el mayor número de votos se lleva todos los electores que corresponden a ese estado. Solo Nebraska y Maine se rigen por un sistema diferente para distribuir sus miembros del Colegio Electoral: en Nebraska, dos de sus cinco electores se los lleva el vencedor en el estado y los otros tres el que gane en otros tantos distritos; en Maine, dos de los cuatro que tiene son para el ganador en el estado y los otros dos se otorgan por distritos. El ganador final de las elecciones presidenciales es aquel candidato que obtiene más de la mitad del total de votos electorales, con lo que en esta ocasión deberá lograr un mínimo de 270. Puede suceder, como ocurrió en 2016, que el ganador de las elecciones tenga más votos electorales pero menos votos ciudadanos. Aunque en la noche electoral, con el recuento del voto popular, se suele conocer ya quién va a ser el presidente, oficialmente no se proclama un vencedor hasta que los electores se reúnen y votan en sus respectivos estados a mediados de diciembre. Si ningún candidato obtuviera la mayoría de los votos electorales, la Cámara de Representantes se encargaría de elegir al presidente y el Senado al vicepresidente. Esto solo ha sucedido en una ocasión, en 1824, cuando la Cámara eligió a John Quincy Adams. Quién ganará las elecciones, según las encuestas Las encuestas vienen dando como ganador a Joe Biden frente a Donald Trump desde antes de que fueran proclamados respectivamente candidato demócrata y republicano en agosto. En la semana anterior a la cita del 3 de noviembre, las diferencias a favor de Biden se han mantenido en la franja de entre los siete y ocho puntos, según la media de encuestas de RealClearPolitics. No obstante, dado el sistema de elección de EE.UU., es necesario fijarse en los estados decisivos y que pueden cambiar de republicano a demócrata o viceversa, como Arizona, Carolina del Norte, Florida, Míchigan, Pensilvania y Wisconsin. En estos estados las diferencias están más ajustadas. En el caso de Florida, Carolina del Norte y Arizona, son de menos de dos puntos. Donald Trump, candidato a la reelección, durante un mitin electoral en Míchigan - Reuters Cuándo es la investidura El Día de la Inauguración tiene lugar cada cuatro años el 20 de enero (el 21 en aquellos años en que el 20 cae en domingo) y se celebra una ceremonia frente al Capitolio en Washington, sede de las dos cámaras del Congreso, en la que el presidente electo se compromete a «conservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos». El acto se da igualmente aunque se trate de la reelección para un segundo mandato. Requisitos de los candidatos Para ser presidente de EE.UU. hay que tener al menos 35 años, ser un ciudadano de Estados Unidos nacido en el país y haber residido en él durante 14 años. Una vez que el candidato recauda o gasta más de 5.000 dólares, debe registrarse ante la Comisión Electoral Federal y nombrar un comité de campaña que se ocupe de la financiación. Quiénes votan en las elecciones de EE.UU. Tienen derecho a participar en las elecciones todos los ciudadanos estadounidenses que tengan 18 años el día de la elección, si bien existen diversas limitaciones para ejercerlo. Aquellos que residen en territorios que pertenecen a EE.UU. pero no son estados (Puerto Rico, Samoa, Islas Vírgenes, Guam y las Marianas) no pueden votar en las presidenciales. Además, cada estado tiene sus propios requisitos sobre la residencia o identificación del votante, más o menos restrictivos. En la mayoría de los estados tampoco pueden emitir el sufragio los convictos. En once de ellos, como Virginia o Florida, ni siquiera después de haber cumplido su pena en la cárcel y quedar en libertad. Del mismo modo, las normas estatales varían sobre las limitaciones para determinados enfermos mentales. En qué consisten las primarias Las elecciones primarias son el proceso por el cual las bases de los partidos políticos escogen a sus candidatos. En Estados Unidos este tipo de votaciones internas se utilizan no solo para elegir a los aspirantes a la presidencia, sino para muchos otros cargos públicos, desde congresistas a gobernadores o alcaldes. En el caso de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, el calendario inicial de las primarias comprendía desde el 3 de febrero hasta el 2 de junio de 2020, si bien la pandemia de coronavirus obligó a posponerlas en varios de estados, de manera que el proceso no concluyó hasta bien entrado agosto. En realidad, hay dos tipos de elección de candidatos en EE.UU., en función de cada estado: las primarias propiamente dichas, que son las más extendidas, y los llamados caucus , como en Iowa. Las primarias son elecciones con voto secreto, gestionadas por las administraciones estatales y locales. Los caucus, en cambio, son una serie de asambleas organizadas por los partidos políticos a nivel de condado, circunscripción o distrito, en la mayoría de las cuales los partidarios de cada aspirante se agrupan en grupos y tratan de atraer a otros con discursos. El número de votos en cada grupo determina los delegados de los diferentes candidatos. Tanto las primarias como los caucus pueden ser abiertos -la gente puede votar por candidatos de cualquier partido-, cerrados -solo participan los votantes registrados en cada partido- o mixtos, en los que se combinan ambas modalidades. Para las elecciones de 2020, Joe Biden fue el ganador al obtener 2.671 delegados para la convención, mientras que en segundo lugar quedó Bernie Sanders, con 1.073. El candidato demócrata, Joe Biden, durante un acto en Wilmington (Delaware) - Reuters Para qué sirven las convenciones nacionales De los caucus y primarias de cada partido sale un determinado número de delegados para las respectivas convenciones, en las que se proclama oficialmente al candidato para las elecciones a la presidencia. En esta ocasión, la convención demócrata estaba prevista del 13 al 16 de julio en Milwaukee (Wisconsin) y la republicana del 24 al 27 de agosto en Charlotte (Carolina del Norte). Pero el Covid-19 alteró también estos planes: en el caso del evento demócrata se acabó celebrando entre el 17 y el 20 de agosto, y en un formato online; los republicanos, que habían planeado trasladar su gran fiesta a Jacksonville (Florida), finalmente la llevaron a cabo entre Charlotte y Washington. Cómo se financian las campañas electorales Al contrario de lo que sucede en países como España, las campañas electorales en Estados Unidos se financian en su gran mayoría con fondos privados, si bien la legislación también prevé unos limitados recursos públicos para este fin. De esta manera, los equipos de los candidatos despliegan, en general, grandes esfuerzos tratando de captar donaciones. Aunque existen una serie de topes para las contribuciones individuales a las campañas, en los últimos años se han desarrollado fórmulas que permiten donar de manera prácticamente ilimitada a través de los PACs (comités de acción política) y en especial de los llamados Super PACs. Para las elecciones presidenciales y al Congreso de 2016 las campañas se gastaron un total de 6.500 millones de dólares. De esta cantidad, en torno a 2.400 millones corresponden a la carrera por la Casa Blanca, incluyendo las primarias. La candidata demócrata, Hillary Clinton, gastó 768 millones de dólares frente a 398 de su oponente republicano y finalmente vencedor, Donald Trump.
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