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Noticias de norteamerica

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Corea del Norte amenaza con hundir el portaaviones de EE.UU. «Carl Vinson» si se acerca a sus aguas
Corea del Norte ha advertido este domingo de que tiene la capacidad de hundir el portaaviones estadounidense «Carl Vinson» -desplegado inicialmente como medida disuasoria contra Pyongyang- en el momento en que se acerque a sus aguas. Este anuncio se produce un día después de que Japón y EE.UU. iniciaran unas maniobras navales conjuntas en el Océano Pacífico antes de dirigirse a aguas próximas a la península de Corea en un momento de alta tensión en la región, según informó el Ministerio nipón de Defensa. Tras zarpar el viernes desde Sasebo (suroeste de Japón), los destructores nipones «Ashigara» y «Samidare« se unieron ayer sábado a la flota del portaaviones de propulsión nuclear estadounidense «Carl Vinson» cerca del archipiélago de Filipinas. Ejercicios estratégicos Los navíos estadounidenses y nipones permanecerán allí varios días realizando ejercicios conjuntos estratégicos y de comunicación antes de dirigirse a finales de semana hacia el norte para aproximarse a la península de Corea, señalaron ayer fuentes del Ministerio a la televisión estatal NHK. Mientras esto sucede, Pyongyang sigue desafiante y a la espera. «Nuestras fuerzas revolucionarias están preparadas para combatir a un portaaviones estadounidense con un solo ataque», dijo en una columna de opinión el Rodong Sinmun, el órgano portavoz del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte. La columna comparó el portaaviones con un «animal bruto» y dijo que un ataque en su contra sería «un ejemplo real para mostrar la fuerza de nuestro Ejército». Nueva detención La amenaza tiene lugar el mismo día en que se ha dado a conocer la detención, de un profesor con doble nacionalidad, coreana y estadounidense, el tercer norteamericano en ser arrestado por Pyongyang en los últimos tiempos, según han revelado dos fuentes a la agencia de noticias surcoreana Yonhap. El detenido ha sido identificado solamente como Kim, un antiguo profesor de la Universidad Yanbian de Ciencia y Tecnología de unos 50 años de edad que participaba en programas de ayuda humanitaria para Corea del Norte. Kim fue arrestado el 14 de abril en el Aeropuerto Internacional de Pyongyang cuando se disponía a coger un vuelo rumbo a Corea del Sur, su país de origen, de acuerdo con ambas fuentes, que han hablado bajo condición de anonimato. De confirmarse, sería el tercer ciudadanos estadounidense en ser capturado en Corea del Norte recientemente. El estudiante Otto Warmbier y el pastor Kim Dong Chul, también con doble nacionalidad, cumplen condena por llevar a cabo «actos subversivos contra el país».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los latinoamericanos que dejan EEUU superan ya a los que llegan
Mientras el número de inmigrantes latinoamericanos residentes en Estados Unidos decrece de forma dramática, cada vez más regresan a sus países de origen. Este cambio en las tendencias migratorias tradicionales, según el director de asuntos hispanos de Pew Research Center, Mark Hugo López, «no guarda relación con Trump». Estados Unidos tiene una población aproximada de 318 millones de habitantes, de los cuales 57 millones se identifican a sí mismos como hispanos o latinoamericanos. La comunidad latina en el país supone, de acuerdo con López, un 18 por ciento de la población norteamericana. No obstante, en los últimos años se ha podido observar un proceso de desaceleración del crecimiento demográfico de los hispanos. «Los hispanos son la minoría más grande de Estados Unidos, pero están en decrecimiento», ha explicado López. A pesar de que continúan creciendo en número, no lo hacen a la misma velocidad que diez años atrás, de acuerdo con los datos presentados por Pew Research Center. López también ha destacado que cada vez son más los inmigrantes latinoamericanos que regresan a sus países de origen, en especial a México ?el 64 por ciento de la población latinoamericana es de origen mexicano?. No obstante, esta tendencia, ha asegurado, «no tiene nada que ver con Donald Trump», ya que lleva sucediendo durante los últimos 7 u 8 años. Entre 2009 y 2014 el número de mexicanos que volvieron a México superó por primera vez en décadas al número de inmigrantes que entraron en Estados Unidos. «Se debe principalmente a los cambios demográficos en México. En los años 60, por ejemplo, una mujer podía tener entre 6 y 7 hijos, mientras que la tasa de fertilidad ahora es muy inferior. Por ello, a día de hoy no hay la misma cantidad de jóvenes dispuestos a emigrar a Estados Unidos que hace años», ha explicado. «Pero por otro lado, es mucho más difícil cruzar la frontera ahora que en los 90», ha añadido. «Donald Trump no es el motivo por el que se ha producido esta disminución, ya que se ha comenzado a dar muchísimo antes», ha destacado. «De acuerdo con las encuestas que nos llegan desde México, el perfil del inmigrante que regresa es mayor de 50 años, y son personas que vuelven a México porque ya no trabajan y quieren estar con sus familias en México», ha señalado. «El resto, que son muchos menos, son deportados», ha concluido. Según una encuesta de Pew Research, el 47 por ciento de los latinoamericanos en Estados Unidos se muestra «muy preocupado» ante la posibilidad de ser deportado. Brecha con el número de votantes «Se estima que para 2065, los latinos representarán 1 de cada 4 estadounidenses», ha asegurado López. No obstante, a pesar de que los latinoamericanos suponen un 18 por ciento de los habitantes de Estados Unidos, sólo conforman el 10 por ciento de los votantes registrados. «Hay un brecha muy significativa entre los latinos y los latinos que votan», ha apuntado. «Esto se debe a varios motivos el principal es que la mayor parte de los latinos son jóvenes y tienen menos de 18 años o son inmigrantes sin ciudadanía y por lo tanto no pueden votar. No obstante, entre 2012 y 2016 el número de votantes latinos aumentó en 4 millones». «A pesar de esto, no existe demasiada participación dentro de la comunidad latina», ha detallado López. Según estudios de Pew Research, algunos llevados a cabo por el propio López, muestran que para los hispanoamericanos residentes en Estados Unidos, la inmigración, uno de los ejes principales de la campaña electoral del actual presidente norteamericano, Donald Trump, no es su principal preocupación. Al contrario, las políticas inmigratorias ocupan un cuarto puesto en las preocupaciones de este colectivo, por detrás de la educación, la economía y el sistema sanitario. «Esto los candidatos lo saben y no hay demasiado interés por conseguir el voto de los latinoamericanos, ya que o viven en estados que no son clave en las elecciones o son demasiado jóvenes para votar», ha concluido. En cuanto a su integración, más de la mitad de la comunidad latinoamericana en Estados Unidos tiene menos de 19 años, y de ellos, prácticamente un 40 por ciento habla sólo ingles. «La comunidad latina es una comunidad especialmente joven», ha señalado López. «La media de edad es de 28 años», ha añadido. López ha apuntado que de los latinos de tercera generación, tan sólo un 28 por ciento puede hablar español e inglés, mientras que un 71 por ciento habla sólo inglés.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La Casa Blanca revela que Trump pretende forzar el diálogo con Corea del Norte con más sanciones
El Gobierno de Donald Trump pretende endurecer las sanciones de Estados Unidos contra Corea del Norte para forzar al régimen de Kim Jong Un a volver a las negociaciones sobre la desnuclearización de la península coreana, según han revelado este miércoles el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el de Defensa, James Mattis, en un comunicado conjunto. Tillerson y Mattis han explicado que el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ha comparecido en el Congreso para explicar en qué consiste la «revisión» que Trump ha ordenado hacer de la política de la Casa Blanca hacia el régimen comunista. «La aproximación del presidente persigue presionar a Corea del Norte para que desmantele sus programas de proliferación nuclear y misiles balísticos mediante el endurecimiento de las sanciones económicas y medidas diplomáticas (adoptadas) conjuntamente con nuestros aliados y socio regionales», han indicado. Estados Unidos, han señalado, ya ha iniciado los contactos con «miembros responsables de la comunidad internacional» para «aumentar la presión sobre Corea del Norte con el fin de convencer al régimen de que rebaje la tensión y vuelva al camino del diálogo». «Mantendremos nuestra estrecha coordinación y cooperación con nuestros aliados, especialmente con Corea del Sur y Japón, mientras trabajamos juntos para preservar la estabilidad y la prosperidad en la región», han sostenido. Además, han reiterado que Estados Unidos busca «la estabilidad y la desnuclearización pacífica de la península coreana» y, con este objetivo, «continúa abierta a las negociaciones». Sin embargo, han subrayado que al mismo tiempo, Washington está dispuesto a «defenderse a sí mismo y a sus aliados». El Gobierno de Kim Jong Un ha realizado en los últimos años numerosas pruebas nucleares y con misiles balísticos a pesar de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que se lo prohíben expresamente. El Gobierno Trump ha advertido de que la era de la «paciencia estratégica» ha acabado y Corea del Norte ha contestado que responderá a cualquier ataque norteamericano.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los demócratas norteamericanos siguen desarbolados y a la busca de líder
La mañana del 9 de noviembre del año pasado el partido demócrata estaba vapuleado, desarbolado, hundido. EE.UU. desayunaba ese día con Donald Trump como presidente electo y con mayorías republicanas en las dos cámaras del Congreso. Los demócratas salían de la jornada electoral divididos después de unas primarias duras y con juego sucio del establishment que apoyaba a Hillary Clinton frente al movimiento de base de Bernie Sanders, sin recambio claro en el liderazgo y sin apenas poder. Trump fue el símbolo del fracaso demócrata de 2016, pero también se ha convertido en su salvavidas y en el trampolín desde el que la izquierda de EE.UU. busca recomponerse. En sus cien días en la Casa Blanca, Trump ha tocado casi todas las teclas para movilizar a las bases demócratas: el veto migratorio, la retórica antiinmigración, los recortes presupuestarios en servicios sociales, el intento frustrado de desmantelar la reforma sanitaria de Obamacare, la revisión de muchas políticas medioambientales de su antecesor, los vaivenes en política exterior? La agresividad de Donald Trump desde la victoria electoral ha sido contestada con protestas continuas, manifestaciones históricas como la Marcha de las Mujeres y una mayor participación ciudadana en la oposición política. Una multitud de organizaciones de base están desarrollando una labor similar a la del Tea Party en la primera presidencia de Obama. Grupos como Indivisible o Run For Something han organizado protestas en los encuentros de legisladores republicanos con sus votantes y han contribuido a disparar la recaudación de fondos para campañas de candidatos «anti Trump». La nueva ola de reacción a Trump ya ha tenido consecuencias. James Thompson, un candidato demócrata apenas conocido y sin financiación, estuvo a punto de derrotar al favorito republicano en un bastión conservador de Kansas en una elección especial para la Cámara de Representantes este mes. Algo similar ocurrió en Georgia, donde Jon Ossoff, con una campaña basada en el «crowdfunding», estuvo a punto de llevarse un escaño en otra plaza muy republicana. La esperanza para los demócratas es que Trump siga siendo Trump y que eso les deje con muchas opciones para recuperar la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas del año que viene. La mala noticia es que, si no fuera por el multimillonario neoyorquino, el partido demócrata estaría en tan mal momento como el 9 de noviembre. El proceso para elegir al nuevo presidente del partido volvió a mostrar las heridas de las primarias: Tom Perez ?que fue miembro del Gobierno de Obama y que contaba con el respaldo del establishment? se impuso al candidato izquierdista Keith Ellison. Perez tiene el desafío de articular al partido y luchará para mejorar el diseño de los distritos electorales, controlado por los republicanos y que tiene mucho peso en los resultados. También tendrá que empezar a cultivar candidatos presidenciales capaces de movilizar al electorado y de momento no hay ninguna figura que sobresalga.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El baño de realidad de Donald Trump: ¿qué prometió y qué ha cumplido?
Junto a las escaleras del Capitolio y con su incombustible corbata roja ?y su llamativo tupé rubio platino?, juró sobre la Biblia «preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos». Este sábado se cumplen 100 días de la toma de posesión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien, el pasado 23 de octubre, en plena campaña electoral, presentó su «contrato con el votante». En él, figuraban 28 promesas, 28 medidas que pretendía cumplir en estas primeras 14 semanas de gobierno. Todas ellas estaban enfocadas a hacer crecer la Economía y el empleo, frenar la inmigración ilegal y aumentar la seguridad del país. En definitiva, el mandatario pretendía hacer a «América grande de nuevo». Pero la duda es: ¿de verdad ha logrado todo lo que se proponía? Cruzada contra el Obamacare Trump juró y perjuró que haría todo lo posible por revocar el Obamacare, el sistema de cobertura sanitaria apadrinado por su antecesor, Barack Obama. Por ello, nada más llegar al poder, firmó su primera orden ejecutiva: una sola página que suponía el inicio del progresivo desmantelamiento de la ley, así como la reforma del sistema sanitario. Sin embargo, el pasado 24 de marzo, el dirigente recibió el que es, hasta ahora, el mayor varapalo de su mandato: el Partido Republicano ?que lidera? retiró de la Cámara de Representantes el proyecto de ley. Tras días de intensas negociaciones, se llegó a la conclusión de que no tendrían suficiente apoyo en el Congreso para aprobarlo. Si esto hubiera ocurrido, Trump habría quedado desacreditado, habría dado señales de debilidad; algo que se debía evitar. El presidente aceptó esta temporal derrota y reconoció: «Tenemos que dejar que el Obamacare siga su propio camino por un tiempo». Con el nuevo proyecto de ley, se quería reducir los subsidios estatales al sistema de salud, dejando a quienes están por debajo del umbral de pobreza a la intemperie. El objetivo era aminorar el gasto público. Esto le daría oxígeno para cumplir otra de sus promesas: recortar los impuestos. Por una Economía más fuerte Este miércoles, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, ha presentado el «mayor recorte de impuestos de la historia» de Estados Unidos: un plan de reforma tributaria ideado por Trump en connivencia con su equipo de gobierno. Ahora, deberá recibir el visto bueno del Congreso. La iniciativa, tan ambiciosa como controvertida, pretende reducir el impuesto a las empresas entre el 35% y el 15%. También a los ciudadanos con mayores ingresos (en este caso, del 40% al 35%). Los demócratas aseguran que estas premisas aumentarán los privilegios de quienes tienen más dinero y harán más grande la brecha entre ricos y pobres. Acercándose a una política de proteccionismo económico, la reforma también pretende establecer impuestos para disuadir a las compañías de despedir a sus trabajadores para trasladarse a otros países, así como un incentivo a la repatriación para las grandes empresas lleven de vuelta a Estados Unidos el dinero que tienen en el extranjero. Los economistas más críticos temen que la deuda del estado aumente en miles de millones de dólares durante la próxima década. Además, no le tembló el pulso a la hora de firmar el decreto en el que Estados Unidos abandonaba el Acuerdo Transpacífico. Una medida que, según explicó el dirigente, era beneficiosa para los trabajadores estadounidenses y que ya había prometido llevar a cabo durante su campaña electoral. La administración Obama negoció durante años las condiciones del pacto, un tratado de libre comercio que ahora tiene diez miembros: Brunei, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú, y Vietnam. Seguridad nacional, un pilar fundamental Uno de los pilares de la campaña electoral de Trump fue su promesa de preservar la seguridad nacional. Para ello, ha atendido a lo que ocurría tanto dentro como fuera de las fronteras de su país. Antes de llegar a la presidencia, aseguró que restablecería la Ley de Seguridad Comunitaria. Así buscaba luchar contra la delincuencia, el narcotráfico y la violencia. Por ahora, el magnate estadounidense no ha presentado la normativa, pero firmó un decreto, en febrero, para crear un grupo de trabajo sobre delincuencia. Trump también cumplió su palabra al aprobar la construcción ?o más bien ampliación? del famoso muro que separa a México de Estados Unidos, ya que ve la inmigración ilegal como uno de los detonantes de la inseguridad ciudadana. El mandatario norteamericano estimaba que se invertirán entre 10.000 y 12.000 millones de dólares, aunque el diario «The Washington Post» elevó la cifra a 25.000 millones. Y, como aseguró meses antes, pretendía que fueran los mexicanos quienes corrieran con los gastos. ¿Resultado? El presidente azteca, Enrique Peña Nieto, anuló su visita a Washington y que reiteró que su país no pagaría ningún muro. Sin embargo, a pesar del ímpetu que Trump mostraba para llevar a buen puerto la propuesta, ahora, se ha visto obligado a dar marcha atrás y anunciar que postergará su aplicación para evitar que el Congreso, que en su mayoría no apoya la medida, «cierre» su Gobierno. Siguiendo la misma línea antiinmigración, firmó una orden para contener la inmigración procedente de siete países de mayoría musulmana: Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia, Yemen e Irak. Es su forma de combatir la amenaza del terrorismo islámico. Las protestas no se hicieron esperar y un tribunal federal bloqueó la medida hasta en dos ocasiones. También estampó su rúbrica en otro decreto que amplía las competencias de los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) para «expulsar a los más de dos millones de in-migrantes ilegales criminales del país».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Venezuela asegura que no pagará la deuda que tiene con la OEA
El Gobierno de Venezuela ha asegurado que no tiene intención de abonar las cuotas que debe a la Organización de Estados Americanos (OEA), un total de 10,5 millones de dólares, ya que considera esos adeudos como una humillación. «A mí nadie me puede obligar a pagar», ha afirmado el viceministro venezolano para Norteamérica y embajador de su país ante la OEA, Samuel Moncada, en una rueda de prensa que ofreció en el Consulado de Venezuela en Nueva York. Moncada se refirió al asunto después de informar de que, mientras él hablaba, la misión de su país en el organismo presentaba en la sede de la OEA una carta del Gobierno de Caracas en la que anuncia que se retira de la organización, algo que no podrá ser efectivo hasta dentro de dos años. La salida de Venezuela, que ya había sido anticipada por las autoridades de Caracas, deja en el aire una deuda de 8,7 millones de dólares de cuotas atrasadas, más 1,8 millones que le corresponde abonar a Venezuela este año. El artículo 143 de la Carta de la OEA, que regula la salida de un Estado miembro, indica que este «quedará desligado de la Organización después de haber cumplido con las obligaciones emanadas de la presente Carta». Entre esas obligaciones está la de pagar el dinero que debe en concepto de cuotas, pero también respetar los derechos humanos, la democracia representativa, la separación de poderes y la libertad de expresión, como estipula la Carta, el documento fundacional de 1948. Hasta que no se complete el período de dos años, Venezuela seguirá siendo «miembro pleno con todos sus derechos y obligaciones», incluyendo sus cuotas, explicó el miércoles a Efe el secretario de Asuntos Jurídicos de la OEA, Jean Michel Arrighi. «¿Usted quiere que le pague a quienes nos están humillando?», afirmó Moncada cuando fue consultado sobre esa deuda. «¿Qué dinero es ese? (..). Ellos dicen que tenemos una deuda. ¿La deuda es para que me humillen? No entendí», insistió el diplomático.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Maduro ante las sanciones de Estados Unidos: «O estás con Trump o estás con el mundo libre»
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, rechazó el lunes las sanciones dictadas contra él por el Gobierno de Estados Unidos tras la elección este domingo en medio de la violencia y el boicot opositor de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) impulsada por el oficialismo chavista. «Estás con Trump, o estás con Venezuela, estás con Trump, o estás con la democracia, estás con Trump o estás con los pueblos libres del mundo, ahí esta la decisión, estás con Trump o estás con el mundo libre», dijo Maduro en una comparecencia televisada desde la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE). «Son unas decisiones que expresan su impotencia, su desesperación, su odio. Expresan el carácter del magnate que es emperador de los Estados Unidos», agregó el mandatario, que añadió sobre las advertencias de Washington para que suspendiera la ANC: «yo no obedezco órdenes imperiales (..) de gobiernos extranjeros». Según Maduro, «Trump es más repudiado en Estados Unidos y en el mundo que el propio George W. Bush», que se declaró «anticolonialista, antiracista» y en «contra el Ku Klux Klan que gobierna la Casa Blanca». El mandatario venezolano recriminó una vez más a la nación norteamericana que se comporte de manera imperial en América Latina y el Caribe, y atacó a los gobiernos de la región que en su opinión se pliegan al dominio de la potencia del norte. El asesor de Seguridad Nacional estadounidense, Herbert R. McMaster, anunció sanciones directas contra Maduro, a quien Washington congela todos los bienes que pudiera tener en ese país y prohíbe a sus ciudadanos hacer transacciones económicas con el líder venezolano. «No es solo un mal líder, ahora es un dictador», dijo McMaster, quien explicó que Maduro entra en «un club muy exclusivo» del que ya forman parte el presidente sirio, Bachar al Asad; el norcoreano Kim Jong Un, y el de Zimbabue, Robert Mugabe, todos ellos sancionados por Washington. Washington actuó en respuesta a la elección ayer de la Constituyente con la que Maduro pretende cambiar la Carta Magna y reordenar el Estado, en un proceso visto por la oposición y otros actores sociales como un intento de consolidar una dictadura en la nación caribeña. Estados Unidos y países como Colombia, México o España y la Unión Europea han adelantado que no reconocerán la Asamblea Constituyente surgida de la votación de ayer, en una jornada durante la cual murieron en las protestas que la repudiaban al menos 10 personas. La «desesperación» y el «odio» de Trump «No obedezco órdenes del extranjero, soy un presidente independiente, estoy contra el imperialismo estadounidense», ha manifestado el dirigente venezolano, que ha señalado que aunque «tomen las sanciones que les de la gana, el pueblo venezolano ha decidido ser libre», según ha recogido TeleSur. Maduro ha explicado que las sanciones se deben a que el Gobierno de Venezuela no obedece las órdenes de estados extranjeros ni permite que el petróleo caiga en manos de los magnates. «Soy el presidente de una nación libre, la República Bolivariana de Venezuela», ha aseverado. «Se trata de una reacción iracunda porque el pueblo de Venezuela no hizo caso y no suspendió la Constituyente», ha afirmado Maduro, que ha indicado que el objetivo de las elecciones es el de conducir a la nación hacia el «diálogo, la paz, el fortalecimiento de la lucha contra el terrorismo» y la impunidad. Asimismo, el dirigente ha señalado que ha sido sancionado «por defender los recursos naturales que más nunca serán del imperio norteamericano».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump firma la ley con las nuevas sanciones a Rusia
El presidente de EEUU, Donald Trump, firmó este miércoles la ley aprobada por el Congreso que endurece las sanciones contra Rusia, informó a Efe un funcionario de la Casa Blanca. La ley, adoptada la semana pasada por el Senado, fortalece las sanciones contra Rusia debido a su supuesta interferencia en las elecciones de 2016 en EE.UU., sus acciones en Ucrania y en Siria, y sus violaciones de derechos humanos, y limita la capacidad de Trump de levantarlas sin el visto bueno del Congreso. El presidente promulgó la ley después de la orden decretada la semana pasada por Moscú para que Washington recorte su personal diplomático en Rusia en respuesta a esas últimas sanciones aprobadas por el Congreso norteamericano. El Kremlín pregunta «qué piensa» Trump El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó hoy que es importante saber qué piensa el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el endurecimiento de las sanciones a Rusia y el futuro de las relaciones entre Moscú y Washington. «Sin duda, es importante saber qué piensa de esto (las sanciones) el presidente de EEUU y qué piensa en general del estado y las perspectivas de las relaciones bilaterales, pero de momento no hemos oído que se haya pronunciado», dijo Peskov a un grupo de periodistas. El portavoz de la Presidencia rusa destacó que en Moscú observan «ciertas contradicciones en las declaraciones que se emiten en la Casa Blanca» sobre el endurecimiento de las sanciones a Rusia. A la pregunta de si se prevé que el presidente ruso, Vladimir Putin, mantenga próximamente contactos con su homólogo estadounidense, Peskov respondió escuetamente: "No". Quienes sí se reunirán serán el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, y lo harán en la reunión de cancilleres de la ASEAN, que tendrá lugar en Manila los próximos días 7 y 8. Ese será su primer encuentro desde el anuncio del Kremlin el pasado domingo sobre la reducción en 755 personas, a partir del 1 de septiembre de la plantilla de las representaciones diplomáticas estadounidenses en Rusia. El portavoz del Kremlin aclaró este lunes que la selección de los afectados por el recorte de la plantilla corresponde a la parte estadounidense. «Se trata de diplomáticos, personas sin estatus diplomático o contratados locales, es decir, ciudadanos rusos que trabajan allí», explicó.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Estados Unidos limita los viajes a Corea del Norte como consecuencia de las sanciones a Pyongyang
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha anunciado cambios en la política de viajes para Corea del Norte y ha advertido de que ya no bastará con el pasaporte norteamericano, sino que será necesario un permiso «especial» que se concederá en «circunstancias muy limitadas». El cambio de régimen entrará en vigor el 1 de septiembre, lo que implica que los ciudadanos estadounidenses que se encuentren en Corea del Norte deben abandonar el país antes de esa fecha, según figura en una alerta de viaje difunda este miércoles. El Departamento de Estado no ha dado detalles de los requisitos que pedirá para conceder los permisos y se ha limitado a decir que publicará más información una vez que la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB, por sus siglas en inglés) haya dado el visto bueno a los cambios. Corea del Norte es uno de los países afectados por las nuevas sanciones aprobadas la semana pasada por el Congreso de Estados Unidos y promulgadas este miércoles por el presidente, Donald Trump. El Gobierno norteamericano ha abogado por endurecer su posición tras las últimas pruebas de misiles balísticos llevadas a cabo por el régimen de Kim Jong Un.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La popularidad del presidente Trump se desploma hasta el 33 por ciento
Solo un 33 por ciento de los votantes de Estados Unidos aprueban la labor de su presidente, Donald Trump, según un sondeo de la Universidad de Quinnipiac que marca niveles récord tanto en aprobación como en desaprobación del mandatario norteamericano. Según el sondeo, elaborado a partir de 1.125 entrevistas, un 61 por ciento de las personas encuestadas desaprueban la gestión de Trump, que llegó al poder el 20 de enero. Un 55 por ciento ven de forma especialmente negativa su labor, salpicada durante estos meses por todo tipo de polémicas políticas y personales. Las cifras esconden una evidente división en función de las simpatías por cada uno de los dos grandes partidos, si bien el nivel de republicanos que apoya a Trump ha pasado en un mes del 84 al 76 por ciento. Alrededor de un 17 por ciento de los seguidores del Partido Republicano critican al actual inquilino de la Casa Blanca. Trump suspende en la mayoría de las cualidades analizadas aunque aprueba, con un 55 por ciento, en cuestión de inteligencia. Un 62 por ciento de los entrevistados consideran que el mandatario no es sincero, un 63 por ciento creen que no tiene capacidad de liderazgo y un 59 por ciento piensa que no se preocupa por el ciudadano medio. Por materias políticos, Trump recibe su mejor valoración en cuestión de lucha contra el terrorismo, con un nivel de apoyo del 49 por ciento, dos puntos por encima del de desaprobación. Un 65 reprocha su gestión de la sanidad, un 59 por ciento sus políticas migratorias, un 52 por ciento su labor económica y un 59 por ciento su política exterior, según la encuesta. La mayoría de las empresas encuestadoras coinciden en señalar en que Trump tiene unos niveles de apoyo históricamente bajos si se tiene en cuenta que apenas acaba de empezar un mandato que debe durar cuatro años.