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01-01-1970 | Fuente: abc.es
El poder está en los genes: las dinastías políticas y familiares que gobiernan el mundo
Los seguidores del estilo Obama deben estar tranquilos. Cuando apenas le quedan unos meses en la Casa Blanca, otro presidente cool norteamericano ha tomado el testigo de su forma de hacer política y acercarse a los ciudadanos. Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, es su heredero. Si le piden que explique la computación cuántica, lo hace a la perfección, y si hace falta, practica la posición del pavo real de yoga en plena reunión ejecutiva. Pero les diferencia algo sustancial: el joven y guapo canadiense es un hijo del poder. Como lo es en Perú Keiko Fujimori, favorita para ganar la segunda vuelta en las elecciones, Uhuru Kenyatta, hijo del «padre fundador de Kenia» (Jomo Kenyatta), o Bashar al Assad en Siria. Canadá y Perú son democracias consolidadas, Kenia, un régimen a medio camino con sus líderes perseguidos por la Corte Penal Internacional, y Siria, un país destrozado por su guerra civil tras casi 40 años de dinastía de los Assad. At this point I think Canada is just trolling us. pic.twitter.com/SYxF8Rxjdw? Emma Beals (@ejbeals) 28 de marzo de 2016 Trudeau lidera una de las principales democracias del mundo, la número 7 en el Índice anual de la revista británica «The Economist». Como hijo del poder, nació cuando su padre, Pierre Trudeau, llevaba tres años ostentado el cargo de primer ministro de Canadá (1968-1984). El joven Trudeau ganó clara y limpiamente unas elecciones democráticas y con medidas como la acogida de 25.000 refugiados sirios o su retirada de la coalición internacional ha puesto a la siempre «amable» Canadá, en algunas portadas internacionales. La populista Keiko Fujimori recupera el legado de su padre y puede devolver al fujimorismo al poder, si los «anti» no lo impiden. Su padre, Alberto Fujimori, gobernó durante una década (1990-2000) y tras su autogolpe en 1992 fue tildado de dictador. Ahora cumple condena de 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad y delitos de corrupción. El hijo menor de Raúl Castro, Alejandro CastroEl presidente cubano, Raúl Castro, ha asegurado en la clausura del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) que éste será «el último dirigido por la generación histórica» de la Revolución, que deberá pasar el testigo en los próximos años. Para seguramente prevenir un probable escándalo, se ha designado al burócrata Miguel Díaz Canel (primer vicepresidente, de 55 años) como sucesor de Raúl Castro como presidente del Consejo de Estado y de MInistros a partir de 2018, cuando se cumplirían diez años en el poder del menor de los Castro. Como analizó ABC, ese año será clave para conocer quiénes quedarán como primer y segundo secretario del partido único. A la sombra del poder se mantienen dos garantes de la supervivencia del régimen: Alejandro Castro Espín (hijo y mano derecha de Raúl) y Luis Alberto Rodríguez López-Callejas (exyerno y presidente del holding empresarial Gaesa). Alejandro Castro Soto del Valle, hijo de Fidel Castro, ha asegurado en una entrevista con Univision que en Cuba no hay «dinastías» y que, por lo tanto, cuando su tío Raúl Castro concluya su mandato en 2018 el poder no pasará a nadie de la familia. Pero las sombras importan mucho en La Habana. Decía Maquiavelo que un héroe debía empezar desde cero. Y esto procuran defender públicamente los hijos del poder, pero sin escupir en la mano que les ha dado de comer. «No soy marioneta de nadie», ha repetido más de una vez Marion Maréchal-Le Pen, nieta del fundador del Frente Nacional y sobrina de la actual líder y ganadora en las encuestas para las presidenciales, Marine Le Pen. Para el filósofo francés Émile Baudin, en su «Curso de filosofía moral», la familia tiene tres personalidades: la biológica, que asegura la continuidad de la sangre de su sangre, la utilitaria, un interés compartido, en cuanto a bienes materiales como la riqueza o la propiedad, y por último la personalidad psicológica, que asegura una verdadera conciencia colectiva. Entre los miembros de una misma familia hay una comunicación constante, por contagio y mimetismo inconscientes, ideas, juicios y creencias, voluntades, sentimientos y emociones; simpatías y antipatías, amores y odios, etc. La llegada al poder de Trudeau, por el Partido Liberal, ha supuesto que por primera vez en Canadá se imponga una suerte de dinastía. Como anécdota, los «Trudeaus» también cuentan con una mínima conexión con los Kennedy: la madre de Justin tuvo un «affaire» con Ted Kennedy, antes de conocer a Pierre Trudeau. Como daba cuenta un reportaje de PRI, en los países democráticos las familias dominan la esfera pública por tres razones: su nombre se convierte en una marca y una marca consigue reconocimiento. Se dice que Hillary Clinton tiene tanto alcance entre las minorías estadounidenses por el legado que dejó su marido Bill Clinton durante su mandato. Por el contrario, esto le ha afectado a Jeb Bush, por formar parte del Establishment. En segundo lugar, proceder de una familia de la élite ofrece unas conexiones y una agenda importantes: colegios, compañeros, universidad? Y en tercer lugar: el dinero. Las élites son élites porque son ricas. Pero las dinastías y las sucesiones familiares no tienen porqué ser malas per se. Como recoge este reportaje de Bloomberg, Filipinas es probablemente la democracia donde más peso tienen los clanes: cerca del 70% de los diputados forman parte de su particular dinastía. En un artículo científico sobre este país, Ronald Mendoza, director ejecutivo de AIM Policy Center, asegura que los políticos que forman parte de una dinastía plantean estrategias para el largo plazo porque son conscientes del apellido y el futuro político del clan. Alberto Fujimori, junto a sus hijasKeiko Fujimori solo puede perder si consigue unir en su contra al antifujimorismo. Escribe un analista de «El Comercio», de Perú, que el fujimorismo no es una ideología explícita, porque no la tiene, sino, más bien, una forma de hacer política en que se mezclan caudillismo, populismo, clientelismo y abuso del poder. «El fujimorismo ahora compite en los procesos electorales como si nada de lo anterior hubiese pasado. Es la continuación del fujimorismo original». Un sucesor para «el hijo de Chávez» Más de 2.489 millones de personas en el mundo viven sometidos a un régimen autoritario, según el ranking Democracy Index 2015, y oenegés como Freedom House aumentan la proporción hasta dos tercios de la población mundial. Millones también viven bajo dictaduras dominadas por dinastías políticas y familiares. Una de las principales potencias del mundo, Rusia, aun contando con elecciones, es considerada un régimen autoritario por el índice de la revista británica. Vladimir Putin gobierna con mano de hierro desde hace quince años y su salud de hierro, tal como muestra su propaganda exaltadora de su narcisismo megalomaníaco. Su poder físico y mediático no ha evitado que se deslicen nombres de posibles sucesores como el joven general Alexéi Diumin tras ser guardaespaldas de Putin. Los latinoamericanos conocen bien las dinastías. Bautizados ya como los hijos del poder, Nicolasito Maduro, Máximo Kirchner, Laureano Ortega, Eva Liz Morales y Sebastián Dávalos Bachelet se han aprovechado de las buenas agendas y de la influencia de sus padres para labrarse un futuro acomodado a pesar del cambio de ciclo político que empieza a estar viviendo el subcontinente. En Venezuela, Nicolás Maduro, «hijo» político de Hugo Chávez, vive sus peores momentos en el gobierno por la terrible situación que vive su país, sumido en una hiperinflación y una crisis sin precedentes en las últimas décadas. Los subterfugios del régimen podrían estar buscándole un sucesor. Según informó Emili J. Blasco en ABC, «la vieja guardia chavista», los militares que participaron en el intento del golpe de Estado de 1992, están presionando para que la cúpula de las fuerzas armadas fuerce la renuncia del presidente. Fuentes militares habrían confirmado esta información y manifestado que personas próximas a Miguel Rodríguez Torres se han aproximado al Alto Mando Militar para que le sugieran al Presidente de la República la conveniencia de abandonar su puesto. También destacan casos que resultan hasta paródicos para quienes no los sufren. El mayor ejemplo es el de Corea del Norte (la peor dictadura en el ránking), con un Kim Jong-un, hijo y nieto de «líderes supremos», que amenaza cada semana con apretar el botón rojo del misil que acabará con el mundo. En la lista de regímenes autoritarios. En la penúltima posición destaca Siria, que sufre la peor guerra civil del siglo XXI tras cuatro décadas de los Assad en el poder. Europa no es inmune. La única dictadura postsoviética que queda con vida en el corazón del viejo continente, Bielorrusia, su líder, Aleksandr Lukashenko, se llevó a su hijo, Kolia Lukashenko, el niño de 11 años de la pistola de oro, a las Naciones Unidas el pasado año. Robert y Grace Mugabe- AFP Caso aparte son algunas dictaduras africanas. El sempiterno Robert Mugabe, nonagenario dictador de Zimbabue que celebra sus cumpleaños comiendo carne de león, ha señalado a su esposa Grace Mugabe como su sucesora. Las legislaturas eternas y la repetición infinita de mandatos sacuden el desarrollo del continente con gobernantes que intentan retorcidas triquiñuelas para disfrazar sus ilegales intenciones. Barack Obama, de ascendencia keniana, ya lo denunció en su visita a Kenia y Etiopía el pasado verano: «Yo amo mi trabajo. Pero de acuerdo con nuestra Constitución, no puedo presentarme de nuevo a elecciones. De hecho, creo que soy muy buen presidente -creo que si busco la reelección, podría ganar- pero no puedo».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La «moda» del velo islámico llega al elitista Instituto de Estudios Políticos de París
La celebración no del todo humorística de un Hijab Day (Dia del velo islámico) en la sede central del influyente Institut d'études politiques de Paris (IEP de Paris), designado familiarmente por el apócope Sciences Po, ha abierto un nuevo frente de imprevisibles tensiones. No es un secreto, desde hace años, que en Sciences Po estudian muchas chicas jóvenes (francesas, magrebíes, musulmanas de muy diverso origen) que usan a diario velos islámicos de sedas y paños de calidad. No en vano, Sciences Po es una institución elitista donde se han formado muchas generaciones de dirigentes nacionales. Las musulmanas que estudian en Sciences Po pertenecen a familias de las clases más adineradas, en Francia, el Magreb y Oriente Próximo. Cuando, hace días, la ministra de los derechos de la mujer, Laurence Rossignol, comparó a las mujeres que llevan velo con las mujeres negras sometidas a la esclavitud en el siglo XIX, las chicas musulmanas o emparentadas que estudian en Sciences Po pusieron el grito en el cielo. Y decidieron organizar un Hijab Day (Día del velo islámico) a la entrada de la institución, a setecientos metros de la iglesia de Saint-Germain-des-Pres, una de las esquinas inmobiliarias más caras de París, con mucho. Dicho y hecho. Una docena de chicas de muy buen ver, tocadas con sus finísimos velos multicolores, pusieron un puesto con velos de todos los colores, invitando a musulmanas y no musulmanas a ponerse el velo por un día, con el fin contestar ?humorísticamente? las declaraciones de la ministra Rossignol. Durante varias horas, partidarios y adversarios del velo han discutido en un tono ?relajado?, en el interior del edificio de Sciences Po y en la calle, a trescientos metros de la lujosa sede parisina de Ralph Lauren, el modisto norteamericano, instalado en un palacete noble del siglo XVII. A juicio de las organizadoras del Hijab Day (Dia del velo islámico) la jornada ha sido un ?éxito?, poniendo de manifiesto que hay ?velos y velos?. Los adversarios del velo islámico han contestado la iniciativa, reconociendo que, en verdad, el velo islámico quizá sea un problema de fondo en los suburbios, en la ?banlieue?. Problema de fondo muy alejado e invisible en las selectas aulas de Sciences Po.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Obama pide a Riad más apoyo en la guerra contra Daesh
No siempre un mayor número de visitas oficiales conlleva una mejor relación. A veces, es síntoma de necesidad. Barack Obama se convirtió ayer en el presidente estadounidense con más presencias personales en Arabi Saudí, cuatro en algo más de nueve años, pero al tiempo protagonizó una de las visitas más comprometidas de su mandato. La relación entre Estados Unidos y Arabia Saudí, que siempre ha pasado por altibajos, está en uno de sus peores momentos. El acuerdo nuclear con Irán y el intento de inculpación del país en el 11-S han tensado una cuerda ya de por sí deteriorada. Ayer, el presidente Obama, que había intentado suavizar la cita con un anuncio de vetar la acusación contra Riad que tramita el Congreso, intentó restañar heridas. A su insistencia en que el pacto con Teherán era la menos mala de las soluciones a su deriva nuclear, camino de construir la bomba atómica, añadió ayer su mensaje de que Estados Unidos sigue estando junto a su tradicional aliado. Pero la distancia la marca hoy la falta de un mutuo compromiso pleno: Riad reclama a Washington más presencia en la zona, especialmente en la cruenta guerra civil de Yemen, donde una alianza liderada por Arabia Saudí intenta detener la creciente influencia iraní, en torno a los hutíes; en paralelo, ayer, Obama, mediante su secretario de Defensa, Ashton Carter, y el director de la CIA, John Brennan, presionó para que los saudíes respalden con más fuerza la guerra contra Daesh en Irak y Siria. El presidente Obama no encontró ayer precisamente un mensaje de confianza a su llegada. Fue recibido por el Príncipe Faisal Bin Bandar Al Saud, y no por el monarca saudí, al pie del Air Force One, minutos antes de que el Rey Salman le diera la bienvenida en el Palacio Erga de Riad. Dos horas de reunión, en la que estuvieron presentes el secretario de Estado, John Kerry, y la secretaria de Seguridad Nacional de Obama, Susan Rice, y sus homólogos saudíes, sirvieron para analizar la relación entre ambos países y los movimientos en el tablero de Oriente Próximo. El compromiso adquirido por Arabia Saudí en la guerra contra los yihadistas de Daesh, al frente de una alianza de 34 países de la zona, no está dando todos sus frutos según Estados Unidos. A las puertas del asalto a Mosul, el bastión de Daesh en Irak, y con Siria sumida en el caos de la guerra civil, el Pentágono intenta asegurarse el apoyo firme del país más influyente en el mundo suní. Pero Riad también exige su parte. Las promesas recibidas de la salida de Bashar al Assad, aliado de Irán y la cabeza que con más insistencia ha pedido Riad, tampoco han sido cumplidas por el amigo americano. La llegada a la Corona del Rey Salman, más agresivo en su política exterior que su antecesor, el Rey Abdulá, fallecido en enero de 2015, también ha contribuido a acentuar más las diferencias con Estados Unidos. Desde que el monarca saudí rindiera visita a la Casa Blanca el septiembre pasado, el presidente estadounidense no ha logrado reconducir la relación. A la espera del siguiente No hay riesgo de divorcio. Los 95.000 millones en armamento que ha proporcionado Washington a Riad durante el mandato de Obama contribuyen a fortalecer los lazos. Parece más un problema de confianza. Las llamadas del inquilino de la Casa Blanca a un entendimiento entre Arabia Saudí e Irán, enemigos casi irreconciliables, más que pacificar, han llegado a irritar al Rey Salman, que sigue sin aceptar la aparente equidistancia en que se ha colocado Estados Unidos. Y menos ahora que Irán, tras el fin de las sanciones, vuelve al mercado del petróleo con ansias de recuperar el terreno perdido. Tan es así que, más allá de las palabras de cordialidad que intercambiaron ayer ambos mandatarios, en Arabia Saudí se espera con atención el relevo en la presidencia del país norteamericano, con la esperanza de reforzar la relación. Durante las 28 horas que duró su presencia en suelo árabe, el presidente Obama hizo extensivos sus mensajes a los otros cinco jefes de Estado del llamado Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico: Baréin, Omán, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes. Almuerzo en Windsor para felicitar a Isabel II Aunque sea al día siguiente de la onomástica, el matrimonio Obama celebrará mañana con la Reina de Inglaterra su noventa cumpleaños, en un almuerzo en el Castillo de Windsor. Es una de las citas más llamativas de la presencia del presidente norteamericano en Europa, primero en Londres, y, desde el sábado, en Hannover (Alemania). Está previsto que Obama mantenga un encuentro también con el primer ministro británico, David Cameron. Además, la canciller Merkel será su principal acompañante desde que el inquilino de la Casa Blanca llegue a territorio alemán.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump ha utilizado en campaña un avión privado al que le falta un registro que cuesta 5 dólares
Uno de los aviones privados utilizados por el empresario Donald Trump durante la campaña para las elecciones primarias en Estados Unidos tiene caducado el registro oficial desde finales del pasado mes de enero, lo que podría ser castigado con multa o incluso una pena de cárcel. Trump posee en total cinco aviones, una flota que ha utilizado de forma constante para sus viajes por todo Estados Unidos durante las primarias del Partido Republicano. Cuatro de estas aeronaves tienen todos los papeles en regla, pero una de ellas, no está registrada de forma adecuada. Una portavoz de la Administración Federal de Aviación (FAA) norteamericana ha confirmado a «The New York Times» que el propietario del avión -una empresa vinculada a Trump- no ha renovado el registro; un trámite burocrático que cuesta 5 dólares y que parece una nimiedad al lado de los 3 millones que se habría gastado en viajes durante la campaña. Caducada desde enero En concreto, la documentación relativa al registro de este avión estaría caducada desde el 31 de enero, a pesar de que Trump ha seguido utilizando su aeronave desde entonces, ha informado el periódico estadounidense. De hecho, el empresario habría viajado en el avión esta misma semana a Nueva York. Una portavoz de la campaña de Trump, Hope Hicks, ha evitado responder a las preguntas sobre este tema y se ha limitado a apuntar que el proceso de renovación de los permisos está «a punto de completarse», si bien desde la FAA han asegurado que no habían recibido ninguna petición.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los estadounidenses rechazan a sus dos posibles presidentes
Si alguien se hubiera empeñado en diseñar un proceso electoral tan incierto y complejo, no lo hubiera hecho mejor. Nada responde a los cánones habituales: un millonario a punto de dinamitar el Partido Republicano, una carrera que puede llegar a la convención sin nominado, un socialista pugnando por presidir Estados Unidos con apoyo de media base demócrata, una exsecretaria de Estado bajo la sombra de sospecha del FBI? Pues hay más. Por primera vez en décadas, los dos posibles candidatos a ocupar la Casa Blanca, Donald Trump y Hillary Clinton, reciben el rechazo mayoritario de los norteamericanos. Un enorme desgaste sin siquiera haber tomado la primera decisión. El 65% de rechazo que como media recibe el magnate y el 55% de la aspirante demócrata contrastan con el 50% de Barack Obama, bastante mejor parado a pesar de haber pasado siete años por exigente escrutinio de la opinión pública. Leído de otra manera, según la última encuesta publicada por The Wall Street Journal, el diferencial entre partidarios y detractores de Trump sería de ?41 puntos y el de Clinton, de ?24. El de Obama queda muy ligeramente por debajo de cero, de acuerdo con sondeos de hace unas semanas. Sólo la alternativa republicana a Trump, Ted Cruz, con ?23, está cerca en impopularidad. Si se confirma el favoritismo de ambos y no hay sorpresas, Trump y Clinton empezarían a finales de julio la campaña de la elección presidencial con un desgaste sin precedentes. Un repaso a los diferenciales de popularidad a la misma altura de la carrera, publicados por The New York Times desde 1984, refleja dos cosas: que nunca un candidato, republicano o demócrata, arrastraba un ratio tan negativo, y que nunca en estas tres décadas los dos aspirantes a la presidencia coincidieron en tener más detractores que partidarios. Si nos remitimos a 2012, Obama contaba con un diferencial cero y el republicano Mitt Romney, de apenas ?7. El peor registro lo tuvo Bill Clinton en 1992, de ?17, que logró convertir en positivo, 12 a favor, con cuatro años de presidencia. Contrastes Micheline Blum, analista del Baruch College, asegura que el coincidente rechazo a los dos posibles nominados «da una idea de cómo está el ambiente político en Estados Unidos». Y concluye que «no es nada bueno para el país que un presidente, sea el que sea, empiece desde el primer día con un lastre de impopularidad semejante». Paradójicamente, las causas de la impopularidad de los dos favoritos son diferentes, casi opuestas. En un proceso electoral caracterizado por la rebelión popular contra la política tradicional, Hillary Clinton representa la pura esencia del establishment. Continuidad de la saga que inició su marido, Bill, su experiencia política encuentra el reverso de la moneda en las sombras de una gestión poco transparente. El mejor caldo de cultivo para que su rival, Sanders, haga leña de sus fuertes vínculos con Wall Street, el demonio de su campaña. Una imagen que choca con dos colectivos de norteamericanos: los jóvenes, alineados a ciegas con la «revolución» que pregona el senador por Vermont, con un apoyo de más del 80%, y los llamados «blue collar» (blancos de clase trabajadora), el grupo más crítico con la clase política y principal alimento de la campaña de Trump. Antipolítica Desde el otro lado, la antipolítica y la guerra a lo establecido, el millonario neoyorquino se las ha arreglado desde el primer día para enemistarse con los hispanos, un 75% de los cuales lo rechazan, desde que desató la guerra contra los inmigrantes ilegales y el anuncio de deportación de los más de 11 millones que viven en EE.UU. Los afroamericanos se muestran igual de lejanos de Trump, en particular desde que eludió condenar al Ku-Klux-Klan en una entrevista televisiva. El círculo de su alta impopularidad lo cierran las mujeres, dada su ganada fama de misógino, con permanentes ataques a periodistas y candidatas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los guiños de Obama al mundo árabe
Cuatro viajes a Arabia Saudí en algo más de nueve años es un récord que ningún presidente norteamericano alcanzó antes de Barack Obama, y probablemente no logre nunca superar. La gira que acaba de concluir el líder norteamericano por Arabia Saudí -con encuentro final con todos los demás dirigentes del Golfo Pérsico- parece diseñado adrede para confirmar la convicción que tienen muchos en Occidente: Barack Obama ha sido no solo el primer presidente negro sino también el más islamófilo de todos los que han pasado por la Casa Blanca. Tanto que muchos de sus conciudadanos creen que, en el fondo, él mismo es un musulmán oculto, aunque su padre, perteneciente a esa fe, nunca fuera practicante y Obama sea oficialmente cristiano. Pero los árabes echan cuentas y no les salen. Hace nueve años eran ricos y cresos, e Irán, enemigo histórico de los suníes del Golfo, seguía encuadrado en el ?eje del mal? y proscrito en gran parte de Occidente. El acuerdo nuclear suscrito entre Washington y Teherán devuelve no solo la honorabilidad al régimen de los ayatolás sino también la posibilidad de inundar el mercado del petróleo con sus reservas. Además, la debilidad y duda permanente de Obama respecto a Siria -EE.UU. prometió en su día a Arabia Saudí que Bachar al Assad sería derribado- han permitido a Irán entrar en la guerra a la sombra de Rusia, y volver a pesar en el mapa geoestratégico de la región. Para más inri, el dinero del petróleo no llega para cubrir los inmensos gastos de los seis estados árabes del Golfo. Según un estudio, de aquí al 2020 necesitarán entre 250.000 y 340.000 dólares para financiar sus déficit. Desde mediados de 2014, el precio del petróleo ha caído un 60 por ciento; y eso que aún no se nota el impacto del retorno del crudo iraní a mercados antes prohibidos. Nada del negro panorama económico actual es responsabilidad directa de Obama. El presidente ha acompañado además el gesto de su último viaje con varias promesas: negociaciones al máximo nivel con los árabes sobre el precio del petróleo, y garantías de que siempre estarán protegidos por EE.UU. en caso de un conflicto con Irán. Para un presidente que ya está de salida son palabras muy grandilocuentes, aunque el argumento de fondo para tranquilizar a los árabes es la abultada factura en venta de armas que ha acumulado la Administración Obama en sus dos mandatos: alrededor de 95.000 millones de dólares. El interés económico de ambos asegura los lazos entre Washington y Riad.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Obama hace campaña en Reino Unido contra el Brexit
Tal y cómo se esperaba, Barack Obama ha dado un rotundo espaldarazo a la campaña a favor de la permanencia del Reino Unido en la UE, con motivo de su viaje oficial de tres días a Londres, que comenzó en la noche del jueves. Ni siquiera ha esperado a verse con Cameron, con quien comparecerá esta tarde en Downing Street. El presidente de los Estados Unidos ha elegido para fijar su postura un artículo en el diario conservador «Daily Telegraph», profundamente antieuropeo. El texto de Obama es una enérgica defensa de que lo mejor para Gran Bretaña es seguir en la UE, lo que ha irritado a la campaña de Leave Europe, que lo acusa de «hipocresía» e «intromisión». El artículo cierra una semana en la que Cameron quiere remontar en la campaña del referéndum, tras el golpe que supuso a su credibilidad haber aparecido en los papeles de Panamá como beneficiario de un fondo offshore de su padre. El pasado lunes el Gobierno publicó un estudio que cifra en 5.400 euros el coste que tendría el Brexit para cada hogar británico. Y ahora da el segundo golpe a favor de la permanencia en Europa con la visita de Obama. El presidente de Estados Unidos y su mujer comerán hoy en el castillo de Windsor con Isabel II, con motivo de los actos por el 90 cumpleaños de la soberana. Obama explica que uno de los motivos de su visita a Inglaterra es «que quería desear a la Reina personalmente un feliz cumpleaños». El artículo en el «Telegraph» es claro y sin eufemismos, empezando por su largo título: «Como amigo vuestro permitidme que os diga que la UE hace más grande a Gran Bretaña». Obama muestra la «profunda preocupación en Washington por las consecuencias que tendría una salida del Reino Unido» y recuerda a los nacionalistas británicos que «la Unión Europea no modera la influencia británica, sino que la magnifica; una Europa fuerte no amenaza el liderazgo global del Reino Unido, lo aumenta». En las encuestas todo está igualadísimo, con empate técnico o magras ventajas de uno o dos puntos para los partidarios del «remain». Por su parte el importante termómetro de las casas de apuestas da ganancia clara a la permanencia. Conscientes de que la opinión del presidente de la primera potencia mundial puede pesar en el ánimo de los votantes británicos, la campaña del «Leave» ha reaccionado con irritación al artículo de Obama. Ian Duncan Smith, ex ministro de Trabajo de Cameron que acaba de protagonizar una sonada dimisión y destacado euroescéptico, acusa al presidente norteamericano de aplicar un doble rasero y pone un ejemplo: sería inimaginable que el Tribunal Supremo de Estados Unidos se viese atado por decisiones de una corte extranjera, como le sucede al Reino Unido con el Tribunal Europeo de Derechos Humanos; también dice que no se admitirían leyes que no fuesen aprobadas directamente por las cámaras estadounidenses. Réplica de Johnson Boris Johnson, alcalde de Londres hasta el próximo mes y líder de facto de la campaña del Brexit, replica a Obama en un artículo en «The Sun», el diario amarillo de Murdoch: «Lo suyo es un ejemplo impresionante del principio ?haz lo que te digo, pero no lo que yo hago». Como ya había hecho en días pasados, vuelve a tachar a Obama de «hipócrita». En su texto, Obama ya se defiende de manera preventiva de la acusación de que se está entrometiendo en un debate que está fuera de sus competencias. Reconoce que la decisión final deberá ser exclusivamente de los votantes británicos, pero justifica que su país tiene derecho a opinar, por su «relación especial» con el Reino Unido y por el propio peso de la historia, en concreto por el esfuerzo bélico en ayuda de los ingleses en la Segunda Guerra Mundial: «Serán los británicos quienes decidan, pero su decisión será de profundo interés para Estados Unidos. Las docenas de miles de americanos que reposan en los cementerios europeos son el testamento silencioso de lo relacionadas que están nuestra prosperidad y seguridad». Obama recalca que la permanencia en la UE ayuda a Gran Bretaña en la lucha contra el terrorismo y también recuerda las ventajas económicas: «Estar en la Unión Europea ha beneficiado al Reino Unido en términos de empleo, comercio y fomento de la industria financiera». En buena medida, el del Brexit se ha convertido en un debate sentimental y nacionalista. En el fondo el argumento medular de los partidarios de salir de la UE es el deseo de volar solos, retomar las amarras del propio país, según su lenguaje. Obama ataca también ese punto de vista: «La UE ayudó a extender en los países de la Unión y en su perímetro el orgullo por los valores británicos: la democracia y el imperio de la ley». También recuerda que la Unión Europea ha contribuido a la larga paz entre sus países tras la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La Habana autoriza la entrada de cubanos por vía marítima
Tras semanas de protestas de la comunidad cubanoamericana e incluso críticas del secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, La Habana ha dado su brazo a torcer y va a levantar la prohibición a los ciudadanos cubanos de viajar a la isla en crucero. La medida, confirmada este viernes a través del diario oficial «Granma», permitirá que un barco de la compañía Carnival, pueda finalmente llevar pasajeros con ciudadanía de ese país el próximo 1 de mayo en el que será el primer crucero desde EE.UU. a Cuba. Dentro del proceso de normalización de relaciones que, después de décadas de enemistad, pusieron en marcha en diciembre de 2014 los respectivos presidentes de los antiguos adversarios, Barack Obama y Raúl Castro, se autorizó que pudieran restablecerse tanto los vuelos directos como los viajes en crucero a la isla. El pasado 22 de marzo Carnival firmó contratos con compañías cubanas para ser el primero en ofrecer un crucero entre EE.UU. desde los tiempos de la Guerra Fría, que zarparía el 1 de mayo desde Miami. Se trata del barco de lujo Adonia, de la nueva línea Fathom, con pasajes a partir de 1.800 dólares para un itinerario de una semana con escalas en La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba. Acusaciones de «apartheid» Sin embargo, puesto que el régimen castrista mantenía las restricciones para la entrada y salida de sus ciudadanos por vía marítima, Carnival empezó sacando a la venta los billetes sin permitir su compra por parte de los nacidos en Cuba. Esta restricción desató fuertes críticas y movilizaciones por parte de la numerosa comunidad cubanoamericana establecida en Miami, que consideraban una discriminación en función de la nacionalidad que llegaron a tachar de «apartheid». El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, condenó la exclusión de los cubanoamericanos en la venta de pasajes por parte de Carnival durante una visita a Miami la pasada semana, asegurando a distintos medios que la compañía no debería discriminar a estos ciudadanos. Fue más allá el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, que exigió a la compañía que cancelara los cruceros a Cuba si los estadounidenses nacidos en Cuba no podían comprar billetes y amenazó con llevarla a los tribunales para impedir que zarparan, al considerar que se podía estar violando las normas de derechos humanos de este condado del sur de Florida. Carnival, que decía limitarse a aplicar las leyes de la isla, rectificó el pasado lunes y permitió la reserva de pasajes por parte de los cubanos, dejando así en manos del régimen castrista la decisión de permitir o no los cruceros. Finalmente, La Habana ha anunciado este viernes a través de «Granma» que autoriza a partir del 26 de abril la entrada y salida de ciudadanos cubanos, «con independencia de su condición migratoria», en calidad de pasajeros y tripulantes tanto en buques mercantes como en cruceros. En cuanto a las entradas y salidas en yate, el periódico oficial indica que se autoriza «de forma gradual y una vez creadas las condiciones», y que «la puesta en práctica de esta medida será anunciada oportunamente». La nota añade que «será importante avanzar en la concertación y funcionamiento de mecanismos de cooperación bilateral» para «prevenir y enfrentar la realización de acciones terroristas en Cuba», que, según explica, fueron las que dieron origen a la regulación que estableció que los ciudadanos cubanos residentes en el exterior debían entrar al país por vía aérea, «adoptada por la necesidad de prevenir la utilización de embarcaciones para la realización de estos actos, de los que Cuba ha sido víctima en numerosas ocasiones desde el triunfo de la revolución en 1959». Por último, señala que «contrasta con estas medidas la persistencia de la prohibición a los ciudadanos estadounidenses a viajar libremente a Cuba», en referencia a las restricciones del país norteamericano para trasladarse a la isla como turistas. «Júbilo» en el exilio de Miami Uno de los activistas del exilio cubano más críticos con las restricciones a los cubanoamericanos en los cruceros, el presidente de Movimiento Democracia, Ramón Saúl Sánchez, ha saludado «con júbilo» la autorización a viajar a la isla en crucero, que considera una «histórica decisión del gobierno cubano», según ha publicado en su cuenta de Twitter. El presidente de Carnival, Arnold Donald, ha dicho por su parte que su compañía hizo historia en marzo y lo está «haciendo también hoy». «Mucho más importante, estamos contribuyendo a un futuro positivo», ha agregado en un comunicado público.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La relación Washington-Londres se atraganta con el Brexit
El presidente Obama echó mano ayer de un brindis, el de su antecesor Franklin Delano Roosevelt y el Rey Jorge VI de Inglaterra, casi un juramento eterno de amistad y colaboración que en 1939 sellaba la estrecha relación que ha unido al Reino Unido y Estados Unidos durante ochenta años de Guerra Mundial, Guerra Fría y amenazas terroristas. A las puertas de la segunda gran contienda, la que habría de unir a los dos países en el lazo trasatlántico más robusto de la historia, forjado también «con la sangre en los cementerios de ambos países», como recordaba Obama, Roosevelt se adelantaba ya a apuntar la «gran contribución» que el nexo iba a proporcionar a Europa y a todo Occidente. El Plan Marshall, Bretton Woods, Naciones Unidas, la OTAN, la Unión Europea? En un tiempo en que las instituciones y los políticos que las representan parecen ser sustituidos por las promesas populistas de otra forma de hacer el mundo nunca concretada, los partidarios de que el Reino Unido siga ligado al proyecto europeo no dejan de recordar el reguero de obras que todas las potencias occidentales han venido a alumbrar al mundo y a protegerlo de múltiples amenazas. En esta línea de argumentación, el mandatario norteamericano, en un artículo publicado ayer por el «Daily TelegrapH» de Londres, no ocultaba la inquietud del primer país de la Tierra por que esa relación, y sobre todo los logros que atraído «en términos de desarrollo, bienestar y paz», se vean mermados en pocos meses. El llamado Brexit, la eventual salida del Reino Unido de la Unión Europea que los británicos pueden decidir el 23 de junio, ha venido a cruzarse en un camino de prosperidad que ahora amenaza con frenarse o, como mínimo, retomar un rumbo hacia lo desconocido. Para Obama, la cooperación entre ambos países no puede dar los mismos frutos si el vínculo trastlántico La relación de retos es tal que al inquilino de la Casa Blanca le cuesta trabajo pensar que en un momento de amenazas, el Reino Unido prefiera separar (se) en ver de unir, lo que resume con una frase con intención de sensatez: «Europa no mengua la influencia británica; la fortalece». Los yihadistas de Estado Islámico, la guerra y la ola de refugiados de Siria, la inestable Afganistán, el acuerdo sobre el cambio climático? Para Obama, la cooperación entre ambos países no puede dar los mismos frutos si el vínculo trastlántico entre Washington y Londres no tiene continuidad hasta París, Berlín o Madrid, como si hubiera que buscar una alternativa paralela. Incluso aun contando con que el presidente estadounidense no se ha caracterizado precisamente por su europeísmo? Hace apenas unas semanas, en una entrevista publicada en la revista norteamericana «The Atlantic», Obama lanzaba reproches y dardos envenenados contra el primer ministro Cameron por su «escaso seguimiento de la Guerra de Libia, seguramente por estar ocupado en otras cosas». Un argumento de corresponsabilidad que extendía al entonces presidente francés Sarkozy, a quien acusaba de estar «más preocupado» por la comunicación que por la efectividad y el seguimiento de la campaña militar. Era el reconocimiento de un fracaso compartido, pero también el de dirigentes que pese a no haber logrado el éxito, asumen que deben seguir colaborando en pos de un bien común y duradero.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El Príncipe Felipe, de 94 años, al volante del coche de Obama
El Príncipe Felipe, que en junio cumplirá 95, protagonizó la anécdota de la segunda jornada de la visita de Obama al Reino Unido, al ponerse al volante para llevarlo en coche por Windsor, para sorpresa de escoltas y del propio presidente. El Castillo de Windsor, la residencia favorita de la Reina y donde ha decidido celebrar su 90 cumpleaños, se encuentra a una hora en coche del centro de Londres. El presidente de Estados Unidos necesitó menos tiempo, porque hizo el viaje en su helicóptero personal, el «Marine One», que vuela siempre escoltado por otro dotado de protección antimisiles. Obama despegó desde la residencia del embajador estadounidense en Londres, sita en Regent?s Park, y aterrizó en el campo de golf ubicado junto a las murallas del castillo. En una mañana fresca y un poco ventosa, en la pradera lo esperaba la Reina, vestida de puro Isabel II, con vestido sobrio azul claro y pañoleta floral, y el Duque de Edimburgo, con la clásica gabardina inglesa de tono crema. Obama vestía traje oscuro y corbata de rayas y su esposa Michelle, abrigo negro de Narciso Rodríguez y un vestido de flores púrpuras muy Prince, del taller de Óscar de la Renta. Obama hizo el amago de ocupar el asiento de atrás, pero la Reina le indicó que allí iría ella junto a Michelle Los Obama dieron la mano a la soberana sin mayor protocolo y solo el presidente inclinó muy levemente la cabeza. Se dirigieron a un Range Rover aparcado muy cerca, para recorrer las 400 yardas hasta el castillo. Obama hizo el amago de ocupar el asiento de atrás, pero la Reina le indicó que allí iría ella junto a Michelle. Así que el presidente se encontró en el asiento del pasajero y con el veterano Felipe al volante. El Duque de Edimburgo pasa por ser un gran conductor, y desde luego nadie le pude negar el calificativo de experimentado. Los cuatro parecían charlar animadamente y llegaron con bien al palacio. En la Sala de Roble de los apartamentos privados de la Reina posaron para las fotos muy sonrientes. La comida duró solo 45 minutos. Pero se informó de que resultó «cálida y amistosa». Obama no tenía tiempo para sobremesas, porque a las cinco lo aguardaba ya Cameron en el Número 10 de Downing Street. Era la tercera vez que Isabel II recibía al actual mandatario estadounidense, de salida de la Casa Blanca. La relación con los Obama pasa por ser muy afectuosa y se dice que la Reina se entiende bien con Michelle. Album de fotos El presidente de Estados Unidos, criticado en 2009 por dar un iPad a Isabel II como regalo de Estado, la obsequió esta vez con un álbum de fotos suyas con sucesivos inquilinos de la Casa Blanca. Isabel II, la soberana de los récords, ha tratado personalmente a once presidentes norteamericanos. Solo se le escapó Lyndon B. Johnson. Su primera visita a Estados Unidos la hizo siendo todavía princesa y fue recibida por Harry S. Truman. En 2010 acudió a la Zona Cero de Nueva York. Obama, como en todos sus viajes, está protegido en Inglaterra por fuertes medidas de seguridad. Se desplaza en su coche blindado, el imponente Cadillac One, con una flotilla de once vehículos.