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01-01-1970 | Fuente: abc.es
Ultimátum de Trump a Kim Jong-un: «La respuesta ya está lista»
La creciente escalada de amenazas entre Donald Trump y el dictador norcoreano Kim Jong-un se ha convertido en una carrera por pronunciar la última palabra. Tras el provocador anuncio de Pyongyang de que disparará este mismo mes un misil a la isla de Guam, estratégico territorio estadounidense con dos bases militares, el presidente norteamericano lanzó a primera hora de este viernes desde su cuenta de Twitter: «Las soluciones militares están completas y listas, por si Corea del Norte actúa de forma insensata. Espero que Kim Jong-un encuentre otra solución». La estrategia de Trump de mantener la máxima tensión, como forma de sacar a China de la inacción con Pyongyang, se muestra cada vez más singular. Al pacificador lenguaje de su secretario de Estado, Rex Tillerson, se ha sumado el del propio jefe del Pentágono, Jim Mattis, quien, después de recordar al enemigo norcoreano que una guerra sería «el fin del régimen y la destrucción de su gente», se aferra a la necesidad de encontrar soluciones políticas: «La diplomacia está trabajando», repetía el viernes, en aparente apoyo de su compañero de Administración. La sideral distancia en el tono y las palabras de Trump y Tillerson ofrece dos interpretaciones entre los exégetas políticos de Washington. La bondadosa sitúa a Trump como «poli malo» y a Tillerson como «poli bueno», en un reparto de papeles que, improvisado o no, puede llegar a beneficiar a Estados Unidos, frente a una amenaza permanente de Corea del Norte que ningún presidente ha sido capaz de neutralizar. Dado el carácter de Trump, nada extraña que, cambiando los habituales roles, sea el presidente quien muestra la cara perversa, y su secretario, el rostro amable. Pero, para otros analistas, no hay más lectura que la caótica manera con que este inquilino de la Casa Blanca encara cada encrucijada, en la que coordinación con sus departamentos brilla por su ausencia. A esta interpretación contribuye el entorno de Trump, abiertamente crítico con la postura de Tillerson en la crisis con Corea del Norte. Contra Tillerson Uno de los dardos lo lanzó ayer el asesor del presidente, Gorka Sebastian, quien limitó el ámbito de actuación del secretario de Estado, en medio de la escalada prebélica: «La idea de que el secretario Tillerson va a discutir sobre una posible acción militar en Corea del Norte simplemente es un sinsentido. Ese no es su mandato». Con algo más de diplomacia, como corresponde a la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert tampoco quiso responder a si hay o no un reparto de papeles entre el presidente y Tillerson, y salió del atolladero con una frase tan obvia que no augura nada bueno: «Nuestra política es la misma dentro de la Administración». La insistencia de Trump en tensar la cuerda frente a Pyongyang se mantiene, pese a la reciente victoria diplomática del Departamento de Estado, mediante su embajadora en Naciones Unidas, Nikki Haley. Por primera vez en muchos años, Estados Unidos logró la semana pasada que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara por unanimidad, sumando a China y Rusia, un paquete de sanciones económicas, como castigo a los últimos lanzamientos de misiles a cargo del régimen norcoreano. El éxito del último de ellos confirmó que, después de años de desafíos a la comunidad internacional, sus proyectiles balísticos intercontinentales pueden alcanzar ya el estado de Alaska, aunque no aún el resto del territorio estadounidense. Cabezas nucleares La información de los servicios secretos con la que cuenta Trump añade que Pyongyang ya ha conseguido fabricar pequeñas cabezas nucleares, que puede insertar en los misiles. Que es tanto como reconocer que el régimen cada vez está más cerca de su gran objetivo, el que quiere evitar a toda costa Estados Unidos, el que también rechazan Rusia y China y el que incluiría a Corea del Norte definitivamente en el club de las potencias nucleares. Impedirlo es la principal motivación tras las andanadas verbales de Trump contra Kim Jong-un, la tercera de las cuales llegaba ayer, después de plantearse que quizá no había sido suficientemente dura su amenaza de descargar en Corea del Norte «furia y fuego como nunca se ha visto antes». Mientras crece la preocupación por un posible conflicto bélico sin precedentes, que alinea a las principales potencias entre las críticas con el lenguaje de Trump, como Alemania, con la canciller Merkel al frente, y las que le apoyan, como el Reino Unido, la isla de Guam se sitúa en el peor de los supuestos. Con ayuda de su gobernador, Eddie Calvo, el departamento de Seguridad Nacional hace llegar desde ayer a sus más de 160.000 habitantes un comunicado con recomendaciones de seguridad para «el caso de un ataque con misiles».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los ejércitos de Estados Unidos y Corea del Norte: la fuerza frente a los números
Las tensiones entre Estados Unidos y Corea del Norte han tomado un crescendo bastante significativo. Nunca antes el gobierno norteamericano había proferido una amenaza «con fuego y furia como la humanidad nunca antes ha visto» desde que Kim Jong Un araña la amenaza nuclear desde el país asiático. El pico de tensión aún no ha descendido. ¿Y quién tendría capacidad militar para imponerse en un supuesto conflicto? Los ejércitos de ambos países parecen arrojar algo de luz sobre la pregunta, aunque hay factores que no pueden aclararse. Hablamos de ciertas tecnologías desconocidas para el mundo y el hecho de que el gobierno norcoreano es muy poco transparente, por lo que esclarecer su potencial militar es un poco difícil. Aun así, merece la pena poner las cartas sobre la mesa. Welcome: Your first project Infogram Primero, efectivos y personas. Estados Unidos cuenta con una población de 323.995.528 habitantes, de los cuales poco más de 145 millones de ellos son aptos para prestar servicio militar. En contraste, Corea del Norte cuenta con menos población. Apenas 25 millones de habitantes, pero 10 millones de ellos son aptos para el servicio militar. Número que, en posibles efectivos armados en caso de emergencia, aventajan al régimen comunista. Además, el personal militar de Estados Unidos es menor que el norcoreano, habiendo una diferencia de cuatro millones de militares entre ambos. Y suma Corea, puesto que posee la mayor reserva militar del mundo, con 5 millones y medio de efectivos. AVIACION Infogram En fuerzas aéreas es donde se encuentran la primera mayor diferencia entre los dos países. En el gráfico, los mejores números a favor de Estados Unidos se reflejan tanto en naves aéreas de transporte y helicópteros. Esto, traducido a posibilidades militares, significa un plus para el despliegue de fuerzas de infantería de marina, logística y transporte en términos muy amplios. Además, la fuerza de ataque de la aviación estadounidense es la primera del mundo por su capacidad tecnológica y disponibilidad de vehículos. Corea del Norte suspende en aviación, teniendo sus mejores bazas en aviones de combate y bombarderos pero siendo abrumadora la diferencia con los norteamericanos tanto en tecnología como en número de vehículos. ARTILLERIA + TIERRA Infogram Tratando la artillería y vehículos de combate por tierra hay quizás un empate más técnico, pero que merece un esclarecimiento. En vehículos blindados y tanques de combate, Estados Unidos es superior a Corea del Norte, aunque la diferencia clara reside en que el ejército norteamericano cuenta con la mayor cantidad de vehículos blindados del mundo. En tanques de combate, ventaja estadounidense aunque sin excesiva distancia. Corea del Norte posee, a pesar de su «debilidad» en vehículos de tierra, un gran arsenal de misiles. Son jugadas distintas: mientras que Corea del Norte se preocupa más por el efecto destructivo de su poder militar, Estados Unidos opta más por la tradicional guerra de despliegue, control y ocupación. Fuerzas navales Infogram Las fuerzas marítimas de ambos países son desde luego más fáciles de interpretar en su examen. Aunque la fuerza naval de Kim Jong Un supera en números a la estadounidense, su efectividad práctica es bastante baja. Eso sí, contando con la principal fuerza submarina del mundo, observando solo el número que posee y no distando demasiado de Estados Unidos. El motivo por el que la fuerza naval de Estados Unidos es más práctica es sencillo: cuenta con portaaviones y destructores. De esta forma, obtienen dos ventajas. La primera, destrucción naval. La segunda, perfecto despliegue de tropas aerotransportadas y de helicópteros, cazas y otros bombarderos en territorio coreano. presupuesto Infogram Todo el paisaje armamentístico de ambas partes tiene un factor determinante: el presupuesto destinado a Defensa. Y aquí la diferencia sí es abismal. Tal y como muestra el gráfico no es difícil distinguir, por las partidas destinadas al Ejército, quien es superior a quien. Con más dinero se aumenta la ventaja en la guerra tecnológica ampliamente. Se mejoran los vehículos, las armas, la inteligencia.. todo ello hace que en términos generales, Estados Unidos sea superior militarmente a Corea del Norte. Pero hay un punto en el que ambos pueden coincidir: la derrota mundial si estalla un conflicto nuclear. Distribución de cabezas nucleares Desde el proyecto Manhattan de 1942, la investigación armamentística y las posibilidades de destrucción que ofrecen las armas han tomado una cuesta hacia abajo imparable. Con la caída de la Unión Soviética, la amenaza nuclear global casi desapareció por completo, aunque la posesión de cabezas nucleares de ciertos países no se vio alterada en ningún momento. En países de Oriente Medio influídos por países capitalistas y comunistas se adoptó la filosofía de las carreras armamentísticas, puesto que también fueron un tablero de juego en el que soviéticos y sus contrarios medían la fuerza en segundo plano, ya que el primero estaba ocupado por las disputas que aún persisten en Oriente. Con todo ello, a día de hoy siguen existiendo un total de 14.930 cabezas nucleares repartidas por distintas potencias mundiales. Cómo no, Estados Unidos y Rusia encabezan la lista por haber protagonizado la mayor carrera armamentística mundial, la cual terminó con una victoria a favor de Ronald Reagan durante su mandato (1981-1989) y demostrando que la Unión Soviética no podía hacer frente al gigante norteamericano. El resto de países, o bien se armaron con cabezas nucleares por posibles amenazas (China, Reino Unido, Francia e India) o bien por sus propios conflictos (Israel y Pakistán). Nucleares Infogram En el desarrollo de los conflictos internacionales y sus paulatinas soluciones, se han desarmado un total 5.510 cabezas nucleares. Los protagonistas principales del desarme, de nuevo, Rusia y Estados Unidos. Hay un tercer agente, Reino Unido, que apenas interviene, pues de esa cantidad solo 10 han sido desarmadas por los británicos. Aun así es un dato a apreciar dada la capacidad destructiva de estas armas. En la actualidad, permanecen desplegadas (esto es, listas para lanzarse) un total de 4.200 cabezas nucleares, las cuales permanecen en este estado en los territorios de Rusia, Estados Unidos, Francia y Reino Unido. El resto de potencias las mantiene almacenadas y sin señal de que puedan activarlas. Así lo indican los datos de la Federación Americana de Científicos. El caso de Corea del Norte es complejo. Se intuye que pueden estar en posesión de 10 cabezas nucleares desplegadas, pero las estimaciones pueden ser poco concretas debido a la dificultad para conocer el potencial armamentístico de los comunistas. Con todo, lo que se sabe a ciencia cierta es que los científicos al servicio del ejército de Kim Jong Un se encuentran en investigaciones para desarrollar este tipo de armas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Supremacistas blancos se enfrentan a contramanifestantes al grito de «jodéos, maricones»
Supremacistas blancos y contramanifestantes del movimiento de extrema izquierda «Antifa» han protagonizado violentos enfrentamientos en las calles de Charlottesville, donde se celebrará un encuentro de extrema derecha que ha ido precedido de una marcha, ayer por la noche, de ultranacionalistas al paso de soflamas nazis. Tras los choques, los supremacistas, acompañados de autoproclamadas «milicias urbanas» fuertemente armadas, se han concentrado en el parque Lee, donde las autoridades de la ciudad tienen previsto retirar la estatua en honor del general confederado Robert E. Lee. La Policía de la ciudad se ha encargado de trazar un perímetro de seguridad en torno a los congregados, que han empezado a cantar «jodéos, maricones» y «combatamos contra la Sharia (ley islámica) ahora». Los gritos han sido contestados por los Antifa con el eslógan «Matemos a todos los nazis», según ha constatado el enviado del medio estadonunidense «The Huffington Post». Junto a la Policía también protegen a los concentrados varios intengrantes de las autoproclamadas milicias proconfederadas, que han sido respondidos por una cadena humana liderada por el reverendo y activista Cornel West. Enfrentamientos nocturnos Cientos de supremacistas blancos, algunos al ritmo de soflamas nazis, marcharon esta pasada noche con antorchas por las calles en el preludio de un encuentro convocado para este sábado, que contará con la presencia de figuras de la nueva extrema derecha norteamericana, como Richard Spencer. Durante la marcha de la pasada noche, algunos de los asistentes han gritado la consigna nazi «Sangre y Tierra», el lema del antiguo Ministerio de Agricultura del Tercer Reich que exaltaba los valores del campesino alemán frente a su gran enemigo, el «prestamista judío». Siguiendo esta línea antisemita y xenófoba, otros de los asistentes han marchado al grito de «los judíos no nos reemplazarán» o «Un pueblo, una nación, terminemos con la inmigración» antes de llegar a la rotonda principal de la universidad de Virginia, rematada por una estatua del ex presidente estadounidense Thomas Jefferson, donde se encontraban concentrados un pequeño grupo de contramanifestantes con la pancarta «Estudiantes de Virginia contra el supremacismo blanco». La concentración rodeó a los estudiantes, a los que arrojaron antorchas y propinaron patadas, según ha constatado en un comunicado la presidenta de la Universidad, Teresa Sullivan, quien además ha denunciado que los manifestantes también agredieron a personal de la Universidad. «Estoy profundamente entristecida y perturbada por el odioso comportamiento desplegado esta pasada noche en nuestro recinto por estos manifestantes. Condeno enérgicamente el asalto que han perpetrado, sin mediar provocación alguna, contra miembros de nuestra comunidad que intentaban mantener el orden», ha lamentado. Varias personas han sido atendidas por heridas leves al resultar rociadas con espray de pimienta, de procedencia desconocida, y al menos una persona no identificada ha sido arrestada, de acuerdo con el medio local «Daily Progress». Aunque el encuentro supremacista de hoy -donde se espera la presencia de entre 2.000 y 6.000 personas- ha recibido el permiso de un tribunal, el alcalde de Charlottesville, Mike Signer, ha recordado que la marcha de este viernes en la universidad había sido prohibida. «Ha sido un cobarde desfile de odio, fascismo, racismo, racismo e intolerancia». «Estoy mucho más que asqueado por este despreciable y prohibido despliegue de intimidación en un terreno universitario», ha hecho saber a través de un post de Facebook.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Iberoamérica rechaza la amenaza militar de Trump a Venezuela
Las mismas naciones democráticas que condenaron la deriva dictatorial de Maduro repudiaron este sábado la amenaza de una intervención militar realizada por el presidente norteamericano, Donald Trump. En primer lugar, Mercosur rechazó sin paliativos el uso de la fuerza, aunque sea para «restablecer el orden democrático» en Venezuela. La única vía que Mercosur considera «aceptable» para la «promoción de la democracia» es el «diálogo y la diplomacia». «El repudio a la violencia y a cualquier opción militar que envuelva el uso de la fuerza es inamovible y constituye la base fundamental de la convivencia democrática, tanto en el plano interno como en el de las relaciones internacionales», afirma la declaración del bloque, integrado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, que insisten de todas formas en que «el Gobierno venezolano no puede aspirar a una convivencia normal con sus vecinos en la región mientras no sea restaurada la democracia». Al mismo tiempo, el Gobierno de Perú, que ha estado en primera línea del frente de rechazo a una implantación de la dictadura en Venezuela, presentó este sábado también una declaración de rechazo de cualquier «opción militar» contra Venezuela. En el mismo sentido se manifestó el Gobierno de Colombia:«Rechazamos medidas militares y el uso de la fuerza en el sistema internacional», afirmó un comunicado del Ministerio de Exteriores. Y el de México, que insistió en que los problemas de Venezuela «no se resuelven con medios militares». Por su parte, el chavismo pidió cerrar filas frente a la amenaza militar de Trump y fortificarse frente a la coartada perfecta que este les brinda. «Debemos unirnos en defensa de la paz y rechazar la insolente agresión del presidente de EE.UU.», afirmó el ministro de Exteriores, Jorge Arreaza. Previamente, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, calificó de «acto de locura» las palabras de Trump. «No nos opondríamos a que se llevaran a Maduro como lo hicieron con Noriega en Panamá. Si la intervención se limita a defenestrarlo»Pero en la marcha convocada este sábado para repudiar el encarcelamiento de 13 alcaldes opositores, los manifestantes expresaron su repudio tanto a Trump como al chavismo. «No podemos aceptar ninguna intervención militar extranjera porque, cuando llega, los marines no preguntan si usted es de la oposición o del oficialismo en el momento de disparar», aseguró a ABC un militante del partido Un Nuevo Tiempo. Pero, ante la eventualidad de que el régimen pida cerrar filas junto a Maduro frente al potencial peligro de una invasión, dieron un «no» rotundo. «No nos opondríamos a que se llevaran a Maduro como lo hicieron con Noriega en Panamá. Si la intervención se limita a defenestrarlo y llevárselo para enjuiciarlo. Entonces que lo hagan rápido y se retiren de inmediato porque las consecuencias pueden ser peores», dijo otro manifestante. Con la tensión disparada en el Pacífico y las provocaciones y amenazas de Corea del Norte, nadie podía anticipar en EE.UU. que Trump propusiera abrir un nuevo frente militar. Ni siquiera los dos puntales de la diplomacia ?el secretario de Estado, Rex Tillerson, y la embajadora ante la ONU, Nikki Haley? que comparecieron junto al presidente ante los medios este viernes en su residencia de Bedminster (New Jersey). Trump anunció que no descartaba «una opción militar» para Venezuela, y Haley no pudo evitar cierta sorpresa en la mirada, ni Tillerson un carraspeo. «Estamos en todo el mundo, tenemos tropas en todo el mundo, en sitios muy lejanos. Venezuela no está muy lejos y la gente está sufriendo, y está muriendo. Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo la posibilidad de una opción militar, si es necesario», dijo el presidente estadounidense. Preguntado por si esta opción militar sería liderada por EE.UU., Trump no quiso dar detalles: «No hablamos sobre ello, pero una operación militar es algo que sin duda podríamos llevar a cabo». Es un nuevo capítulo de la política de comunicación errática del presidente, que lanza anuncios-bomba sin respaldo en las políticas de su Gobierno y que ponen contra las cuerdas a los portavoces. Hace pocos días, el general H.R. McMaster ?asesor de Seguridad Nacional de Trump y uno de los pesos pesados de la Casa Blanca? aseguró que una intervención militar extranjera en Venezuela no estaba sobre la mesa. «No, no lo creo», dijo McMaster. «Lo que se necesita es que todo el mundo tenga una voz sobre la necesidad de proteger los derechos y la seguridad del pueblo venezolano». Poco después de las declaraciones de Trump, el Departamento de Defensa tuvo que salir a interpretar las palabras del presidente, tratando de no desdecirle, pero dejando claro que no hay ningún plan militar sobre el país caribeño. «El Pentágono no ha recibido ninguna orden en lo que se refiere a Venezuela», confesó el portavoz Eric Pahon. «El Ejército lleva a cabo planes de contingencia para diferentes situaciones. Si se nos requiere, estamos preparados para apoyar los esfuerzos del Gobierno en proteger nuestros intereses nacionales y la seguridad de los ciudadanos de EE.UU.». Maniobra de «distracción» El portavoz fue más allá y en una maniobra de trilero traspasó la culpa del traspiés comunicativo de Trump a su homólogo venezolano: «Cualquier insinuación del régimen de Maduro de que estamos planeando una invasión no tiene fundamento y está diseñada como distracción de sus esfuerzos continuados por deteriorar los procesos e instituciones democráticas». El anuncio de Trump fue criticado ampliamente en redes sociales en EE.UU. como una torpeza del presidente que supone un salvavidas para Maduro, acosado dentro y fuera de Venezuela y que ahora tiene una razón para regresar a la teoría de la intervención imperialista de Washington en su país, que pregona desde hace años. También llegaron críticas desde el Congreso. El senador republicano Ben Sasse (Nebraska) dijo con firmeza que «el Congreso no va autorizar una guerra con Venezuela» y que «no se va a derramar sangre de Nebraska en función de a quién ataca hoy el Ejecutivo». El demócrata Ted Lieu dijo que «la fuerza militar debe ser la última opción, no la primera» y dijo que las declaraciones de Trump eran «imprudentes». Gira de Mike Pence El vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, estará este domingo de visita oficial en Colombia, dentro de un viaje que también le llevará a Chile, Argentina y Panamá. Venezuela formaba parte de las discusiones previstas en la visita, y ahora deberá aclarar ante sus socios sudamericanos las declaraciones del presidente. .
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump tarda dos días en romper amarras con el supremacismo blanco
Donald Trump dio al fin el paso. Con un retraso de 48 horas desde que la joven Heather Heyer muriera en Charlottesville, víctima del brutal atropello del coche que conducía un neonazi, el presidente rompió con los grupos de extrema derecha, a los que tachó de «criminales y repugnantes para todo lo que los americanos amamos». En una comparecencia que no estaba prevista, y tras reunirse con el Fiscal General, Jeff Sessions, y el director del FBI, Christopher A. Wray, el inquilino de la Casa Blanca, presionado por la creciente indignación después de su equidistante lectura de los disturbios de Charlottesville, rompió amarras con «los supremacistas blancos, el Ku Klux Klan, los neonazis y cualquier otro que actúe con intolerancia». Las palabras de Trump siguieron a la condena rotunda que había pronunciado antes su propio vicepresidente, Mike Pence, así como al anuncio de Sessions de considerar el ataque de Charlottesville como «terrorismo doméstico», en un paso políticamente inequívoco. Si a ello sumamos el contundente desmarque republicano, al presidente le quedaba poco margen para seguir contemporizando con los grupos radicales que le respaldaron en las urnas el pasado noviembre. En un discurso leído y tras el que no admitió preguntas, Trump intentó salir al paso de las numerosas críticas recibidas, proclamando algunas frases con principios básicos que la mayoría de los norteamericanos habría esperado de su presidente el pasado sábado. Tras identificar al «racismo» con el «mal», Trump proclamó que «todos hemos sido creados iguales», lo que le permitió concluir que «todos somos iguales ante la ley y la Constitución de los Estados Unidos». Por las ramas Quizá para dar menos importancia a su posterior alusión a Charlottesville, su intervención comenzó con las medidas impulsadas para combatir la competencia desleal de China en materia de comercio y con el pomposo anuncio de que la nueva Administración «ha creado ya un millón de puestos de trabajo». A continuación, el presidente abordó los sucesos que han conmocionado al país. Primero, intentó justificar el trabajo de su equipo, al asegurar que su Administración había abierto una investigación para «hacer justicia» después de que «perdiera la vida una persona inocente». Más tarde, en un tono elocuente, Trump intentó que quedara muy clara su condena expresa de los supremacistas. Precisamente, la posible salida de la Casa Blanca de uno de los más célebres representantes de este movimiento, el asesor Steve Bannon, se ha convertido en exigencia desde algunos sectores republicanos. El reparto de culpas a la «violencia de todos lados» que hizo Trump tras el atropello de Charlottesville fue entendido como una resistencia a responsabilizar a los grupos de extrema derecha. Pese a defender la posición del presidente, Pence se había adelantado ayer a denunciar «el odio», una presión añadida a la que el presidente había acumulado. Además, al no citar por su nombre a los supremacistas, Trump había quedado políticamente a la intemperie, después de sus continuas críticas a Obama y a los demócratas por no ser más preciso y referirse a los atentados yihadistas como «terrorismo radical islamista».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Maduro apela a la «unión cívico-militar» para la defensa integral armada de Venezuela
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha anunciado que la Fuerza Armada coordinará un ejercicio en todo el país enmarcado en el «plan de defensa integral armada de la patria», después de que su homólogo de EE.UU., Donald Trump, no descartara la «opción militar» en el país. «Un ejercicio nacional cívico militar de defensa integral armada de la patria venezolana se dará sábado 26 y domingo 27 de agosto en todo el territorio nacional», ha dicho Maduro frente a miles de personas en Caracas, durante un acto en rechazo a la advertencia de Trump. El mandatario venezolano ha explicado que esta operación abarcará «todas las ciudades, pueblos, mares, ríos, lagos, campos, barrios, canchas, montañas y llanos» del país y ha considerado que «todo el mundo tiene que estar en el plan de defensa para ver cómo le queda el ojo al imperialismo norteamericano». Ha detallado también que los miembros del Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia, así como la llamada milicia bolivariana y los trabajadores públicos participarán en el simulacro que llevará el nombre de Soberanía Bolivariana 2017. «Durante todos estos días con el 'carné de la patria' -un censo voluntario del Gobierno en el que está inscrito la mitad del país- vamos a organizar la defensa de cada palmo de territorio, cada barrio, de cada pueblo, a Venezuela no la va a tocar nadie», ha declarado. La llamada revolución bolivariana realizó un ejercicio similar en el que participaron unas 500.000 personas en enero, cuando el Gobierno de Estados Unidos decidió prolongar el decreto emitido en 2015 en el que se considera a Venezuela una «amenaza inusual y extraordinaria». Ahora, después de una oleada de protestas antigubernamentales que dejó más de 120 muertos y de la instalación de una plenipotenciaria Asamblea Constituyente el chavismo gobernante vuelve a apelar a la «unión cívico militar en la calle» para hacer frente al «imperialismo». «¿Queremos paz? Preparémonos para defender la paz con los tanques, los aviones, los fusiles, los misiles y lo más grande; el corazón hermoso del pueblo noble de Bolívar y de Chávez», ha agregado el líder chavista
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un suspende a última hora la amenaza de atacar Guam
Al final, las amenazas de Corea del Norte se han vuelto a quedar una vez más en una fanfarronada. Aunque su joven dictador, Kim Jong-un, fue informado el lunes por la noche por su Estado Mayor del plan para lanzar cuatro misiles al Océano Pacífico en dirección a la isla estadounidense de Guam, como había prometido, no dio la orden de disparar. Según informó ayer la agencia estatal de noticias KCNA, Kim Jong-un decidió esperar «un poco más» para «observar el comportamiento estúpido de los yanquis» antes de tomar una decisión. «Si los yanquis persisten en sus acciones extremadamente peligrosas e imprudentes, probando la contención de la República Democrática Popular de Corea, tomaremos una importante decisión como la ya anunciada», advirtió el joven tirano en su primera aparición pública en dos semanas. Como en crisis anteriores, el régimen estalinista de Pyongyang vuelve a rebajar la tensión en el último minuto tras una escalada militar que, en esta ocasión, ha sido ferozmente respondida por Estados Unidos. Tras las últimas sanciones de la ONU por sus dos ensayos de misiles intercontinentales, capaces en teoría de llegar a suelo norteamericano, Corea del Norte había anunciado su intención de disparar a mediados de este mes otros cuatro proyectiles hacia la isla de Guam, donde la Casa Blanca tiene una de sus principales bases militares en el Pacífico. Lejos de amilanarse, el presidente Trump amenazó con responder con «furia y fuego» si Kim Jong-un se atrevía a poner en peligro su territorio. Finalmente, y tras una escalada verbal sin precedentes, Corea del Norte vuelve a recular «in extremis» cuando muchos ya se temían un enfrentamiento nuclear. El lunes, el secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis, ya había dejado claro que «si nos disparan, podría desembocar en una guerra muy rápidamente». La «tregua» de Kim Jong-un ha sido acogida con alivio tanto en la isla de Guam como en el resto de Asia, pero lo cierto es que su amenaza nunca fue tomada en serio. Aunque los medios han recogido con grandes titulares la belicosidad de los últimos días, tanto los expertos como los diplomáticos tenían claro que no se iba a producir un choque armado. «Una guerra es impensable», comentaba recientemente a ABC un alto funcionario japonés en Tokio. Además de hacer frente a las amenazas de Kim Jong-un, la nueva estrategia de la Casa Blanca consiste en aumentar la presión de las sanciones internacionales.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Mike Pence: «Los niños venezolanos se mueren de hambre»
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, ha afirmado en Chile que los niños venezolanos están muriendo de hambre y que Venezuela está cerca de convertirse en una dictadura. «Los niños venezolanos están muriendo de hambre. Venezuela está cayendo en la dictadura.. y, como dijo el presidente (Donald) Trump, Estados Unidos no se quedará de brazos cruzados», ha declarado. Pence ha participado en un encuentro empresarial organizado por la Cámara de Comercio de EE.UU. en conjunto con la Cámara Chilena Norteamericana de Comercio (Amcham Chile). El vicepresidente estadounidense ha llegado este miércoles a Chile para una visita oficial después de recorrer Colombia y Argentina, y tras su encuentro con los empresarios chilenos ha viajado a Panamá. «El pueblo venezolano está sufriendo y muriendo. Me reuní con refugiados que están viviendo en Colombia», ha añadido. De ese modo, Pence ha reiterado sus críticas contra el Gobierno de Venezuela después de haberlo hecho en su encuentro con la presidenta chilena, Michelle Bachelet, en la sede del Ejecutivo. Tambien ha asegurado que Washington usará toda su fuerza diplomática y económica hasta que se restaure la democracia en Venezuela. «Trabajaremos con los países aliados en toda América Latina para llegar a una solución pacífica» en ese país, ha dicho. Mike Pence ha considerado que Venezuela está cerca de convertirse en una dictadura, situación ante la cual, ha dicho, Estados Unidos «no permanecerá como observador». Respecto a las relaciones comerciales con la región latinoamericana, el vicepresidente de EE.UU. ha destacado que «nosotros tenemos mayor comercio con los países de América Latina que con China». Mike Pence ha subrayado que bajo el gobierno de Donald Trump su país quiere invertir más en América Latina, traer más innovación, más cultura empresarial «para que su prosperidad y la nuestra sigan creciendo».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump despide a Bannon, mentor de su nacionalismo populista
El general John Kelly, el hombre llamado a poner orden en una Casa Blanca plagada de luchas intestinas, empieza a imponer su ley. La marcha de Steve Bannon, la sexta desde que Donald Trump formara su equipo el pasado enero, no es una más. Tras el relevo del fugaz director de Comunicación, Anthony Scaramucci, el nuevo jefe de gabinete del presidente ha forzado la salida del considerado mentor ideológico del nacionalismo de carácter populista con el que Trump venció la elección presidencial y que practica ahora desde el Despacho Oval. Pero no sólo. Los recientes guiños del presidente a la extrema derecha tras los disturbios de Charlottesville (Virginia), que, rectificación incluida, han sacudido a todos el establishment político norteamericano, se atribuyen también a la influencia de Bannon. Pese a que su renuncia al cargo de asesor se había producido ya los días previos, según distintos medios. La marcha del polémico ideólogo de cabecera de Trump viene a marcar el fin de una primera y convulsa etapa dentro de la Casa Blanca, en la que el enfrentamiento entre los miembros del equipo del presidente, de carácter personal, ideológico y estratégico, ha protagonizado sucesivos capítulos. Lo que no significa que el nuevo periodo, marcado por los Intentos del general Kelly de profesionalizar el equipo, se presente fácil, dada la impresivible forma de actuar del ocupante del Despacho Oval. Pese a la influencia que había demostrado tener hasta ahora en el presidente, Steve Bannon no se sumó a la campaña de Trump hasta los últimos meses antes de la elección, cuando las encuestas le situaban claramente por detrás al candidato republicano. Fue entonces cuando la campaña se tornó más agresiva en las críticas a Hillary Clinton, en el cierre de las fronteras a los inmigrantes y en el rechazo a los acuerdos comerciales de ámbito internacional, esencia de un proteccionismo económico que Trump no ha dejado de pregonar desde entonces. En una entrevista concedida hace pocos días, Bannon sorprendió con duras críticas a los supremacistas blancos, a los que tachó de «payasos», pese a que quien fuera director ejecutivo del sitio web Breitbart News reconoció en su día que este periódico digital de noticias era representante de la llamada Alt Right, la extrema derecha alternativa en Estados Unidos. Banquero, periodista y estratega de la política Polifacético en su actividad profesional, el paso de Steve Bannon (Norfolk, Virginia, 1953) por tan diversas labores profesionales le ha permitido abrir muchos ángulos. Ejecutivo de banca en Goldman Sachs, periodista en Breitbart News, productor y director de cine, publicista y estratega de la comunicación política, el polémico representante del neonacionalismo estadounidense, de inspiración populista y cercana a la extrema derecha, ha demostrado una intuición y un conocimiento del país poco común. Los que le permitieron ser uno de los hombres clave en la victoria electoral de Donald Trump.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump ha despedido a diez miembros de su equipo en siete meses, con la salida Steve Bannon
«Dejad a Trump ser Trump», es una de las habituales proclamas de los fieles al singular presidente norteamericano, desde que su irrupción ofreciera la personalidad del primer antipolítico de la historia reciente que gobierna los Estados Unidos. Dicho y hecho. El ocupante del Despacho Oval se comporta con el mismo desapego a la institucionalidad de los cargos que aquel hombre de negocios televisivo que despedía a los concursantes desde su atalaya de presentador de un reality show: «¡You´re fired!» (¡«Estás despedido!»). Acostumbrado a hacer y deshacer al frente de su imperio, el veterano Trump, el presidente que llegó con más años al cargo, muestra la imagen de una adaptación imposible, en las antípodas de la estabilidad que requiere cualquier Gobierno. La inexperiencia y la necesidad de conformar un equipo lleno de equilibrios internos cuando desembarcó en el Despacho Oval, han hecho el resto. Siete meses después, el presidente acumula una decena de destituciones sólo en su staff de la Casa Blanca, que se elevan a catorce si se cuentan los miembros de la Administración, en el arranque de mandato más inestable que se recuerda. Las tres semanas que duró en el cargo su Asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn, obligado a dimitir por sus contactos rusos no confesados, podrían haber sido un hecho aislado. Sin embargo, la ruidosa llegada de Donald Trump a la presidencia no auguraba precisamente un periodo de tranquilidad. Un vistazo a las imágenes que inmortalizaron la toma de posesión del equipo del presidente, el pasado 22 de enero, muestra ya a un numeroso grupo de «caídos» en la cruenta batalla interna que aún se libra en la Casa Blanca. La salida el viernes del último de ellos, Steve Bannon, primer representante del nacionalismo de corte populista que impregna gran parte del discurso presidencial, forma parte de la «limpieza» que Trump ha encargado a su jefe de gabinete, el general John Kelly. En este tiempo de mandato, han convivido en el entorno presidencial enfrentamientos personales con pugnas de tinte ideológico. En el equipo de asesores, Bannon representaba un discurso opuesto al de Jared Kushner, yerno y asesor del presidente (aunque sin remuneración), a quien se sitúa entre los llamados «globalistas», opuestos al discurso proteccionista y de ruptura con las grandes instituciones occidentales promovido por su enemigo ideológico. Para algunos fieles a Trump, la marcha de Bannon puede suponer su abandono definitivo de las ideas que le permitieron al presidente conectar con sus bases, con lo que él mismo bautizó como su «movimiento». El núcleo duro de ese raquítico 39% de apoyo que refleja la media de las principales encuestas de popularidad (RealClearPolitics), sólo compensado con una fidelidad casi incondicional. Sin embargo, el anunciado regreso de Bannon al mismo diario digital que sirvió de palanca ideológica para la campaña de Trump, Breitbart News, permite pensar en que su ya ex asesor va a seguir ayudando al presidente desde la plataforma mediática. En una prueba de la buena relación que aún mantienen, Trump escribía ayer en Twitter este mensaje: «Quiero dar las gracias a Bannon por sus servicios. Llegó a la campaña durante mi campaña contra la corrupta Hillary Clinton. ¡Fue grande! Gracias». La marcha del polémico ideológo cuenta con dos interpretaciones. La primera respondería a una demanda del establishment republicano, que ha venido reclamando su salida, especialmente a raíz de los guiños que Trump lanzó al mundo de la extrema derecha, en concreto al del supremacismo blanco. La decisión del presidente obedecería también a un intento de compensar la destitución de Reince Priebus como su jefe de gabinete. El ex presidente del Partido Republicano estaba considerado la conexión de la Casa Blanca con el aparato y el establishment de la formación política. La lectura más plausible obedece al intento real de Trump de poner orden dentro de la Casa Blanca, para lo que nombró jefe de gabinete al miembro de su equipo en el que más confía, John Kelly. Tras algunas reticencias iniciales, el presidente logró convencer al general de cuatro estrellas de que era la persona idónea para imponer disciplina en el equipo, para lo que le ofreció carta blanca en sus decisiones. La destitución fulminante de Anthony Scaramucci, el fugaz director de Comunicación que Trump había nombrado apenas diez días antes, fue la primera prueba de que Kelly actuaba con mando en plaza. En el mismo movimiento, el general se cobraría la pieza del secretario de prensa, Sean Spicer, quien para entonces ya había perdido el favor del presidente. Pese al vacío que el polémico Bannon deja en su entorno, puede que la marcha de miembros del grupo ultranacionalista no haya concluido. El polémico Sebastian Gorka, asesor en materia de seguridad, conocido por sus propuestas radicales para combatir el terrorismo, podría ser el próximo destituido, si el presidente sigue dejando hacer su labor al jefe de gabinete, John Kelly. Así lo apuntaban ayer diversos medios, que reducen a Kellyanne Conway, una de consejeras artífices de la victoria electoral de Trump, la futura presencia de los fieles a su discurso más populista.