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Noticias de norteamerica

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Pekín advierte del riesgo de «guerra» por el Mar del Sur de la China
Donald Trump todavía no ha jurado el cargo como presidente de Estados Unidos y ya acumula una larga lista de desencuentros con China, país al que culpa de todos los males que sufre el pueblo norteamericano. Además de amenazar al gigante asiático con una ?guerra comercial? gravando sus exportaciones con aranceles del 45%, el magnate se ha acercado a Taiwán, la isla reclamada por el autoritario régimen de Pekín, y su futura Administración apunta unas maneras diplomáticas mucho más duras. La última controversia la ha protagonizado Rex Tillerson, nominado como secretario de Estado. Durante su comparecencia ante el Senado para explicar su política exterior, Tillerson comparó con la anexión rusa de Crimea la construcción por parte de Pekín de islas artificiales en aguas disputadas del Mar del Sur de China, que abogó por detener. ?Vamos a tener que enviarle a China una clara señal de que, primero, se para la construcción y, segundo, tu acceso a esas islas no va a ser permitido?, aseguró Tillerson. Como no podía ser de otra manera, sus palabras han escocido en Pekín, que ha convertido en una cuestión de Estado la expansión por las disputadas aguas del Mar del Sur de China, reclamadas por Filipinas, Vietnam, Malasia, Taiwán y Brunéi. Aunque el portavoz de Exteriores chino, Lu Kang, prefirió no responder ayer a ?cuestiones hipotéticas?, dos medios oficiales criticaron duramente a Tillerson y advirtieron del gravísimo riesgo de ?confrontación? si EE.UU. impide a China el acceso a dichas islas. ?A menos que Washington planee una guerra a gran escala en el Mar del Sur de China, cualquier otro intento de impedir el acceso chino a las islas será estúpido?, alertó en un editorial el periódico ?Global Times?, altavoz en inglés del Partido Comunista. A su juicio, los ?increíbles? comentarios de Tillerson se deben a que ?quería ganarse el apoyo de los senadores con una postura dura con China?, pero ?su agitación no tendrá éxito?. Por su parte, otro periódico oficial en inglés, ?China Daily?, tildó las palabras de Tillerson de ?ingenuas, cortas de miras y llenas de prejuicios y fantasías políticas no realistas?. Para este medio, ?si (Tillerson) las llevara a cabo en la vida en la vida real, sería desastroso?, ya que ?marcarían el rumbo para una confrontación devastadora entre China y EE.UU.?. Ahondando en su razonamiento, el comentario del ?China Daily? se pregunta ?cómo puede EE.UU. negar el acceso de China a sus propios territorios sin invitar a que esta tome sus legítimas medidas defensivas?. A pesar de las reclamaciones de sus vecinos y de las advertencias de Washington, el régimen de Pekín insiste en su soberanía sobre los tres millones de kilómetros cuadrados del Mar Meridional de China, por donde se ha expandido construyendo bases militares en islotes y arrecifes artificiales.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El Papa recibe al presidente palestino en un momento de inquietud ante la política de Trump
Al término de un encuentro de 23 minutos con el Papa Francisco, el presidente Mahmud Abás ha manifestado, sin entrar en los detalles, que esta nueva audiencia «es una señal de que el Papa ama el pueblo palestino y ama la paz». Según un comunicado del Vaticano, en los encuentros del presidente palestino con el Papa y, a continuación, con el secretario de Estado Pietro Parolin, «se ha expresado la esperanza de que se puedan reanudar las negociaciones directas» entre Israel y Palestina «para poner fin a la violencia que causa sufrimientos inaceptables a la población civil». Igualmente, «se ha manifestado el deseo de que, con el apoyo de la Comunidad internacional, se tomen medidas que fomenten la confianza mutua y contribuyan a crear un clima que permita tomar decisiones valientes en favor de la paz». La reunión ha sido muy cordial, pero ha tenido lugar bajo un horizonte de incertidumbre en que se mezclan la esperanza por la cumbre de 70 países que comienza este domingo en Paris y la inquietud por la política de Trump. Embajada de Israel en Jerusalén Mahmud Abás ha advertido en los últimos días que si Donald Trump cumple su promesa electoral de trasladar la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén, Palestina podría revisar su decisión de reconocer a Israel. Serían dos pasos atrás graves en un proceso de paz que lleva años sin apenas registrar avances. El Papa recibió al presidente de Palestina con una sonrisa un abrazo y unas palabras de afecto en español: «Me siento feliz de recibirle». También le hizo notar que llevaba muy preparada la reunión gracias a las notas de la secretaria de Estado. Después de 23 minutos de conversación privada, el presidente palestino regaló al Papa la medalla del nuevo estado, una piedra del Calvario y un documental sobre la restauración de la Iglesia de la Natividad en Belén. Abás ha inaugurado en El Vaticano la primera embajada del Estado de Palestina A su vez, el Papa obsequió a Mahmud Abás con una medalla del Año Santo de la Misericordia y ediciones en árabe de dos de sus principales documentos, «La alegría del amor», «Laudato si», comentando que «son dos escritos míos, sobre el amor en la familia, y el cuidado de la naturaleza creada». Terminado el encuentro, el presidente Abás procedió a la inauguración de la primera embajada del Estado de Palestina, situada justo enfrente del Vaticano en un edificio propiedad de la Santa Sede y con estatuto de extraterritorialidad reconocida por el Estado italiano. Reconocimiento pleno de Palestina En un encuentro informal con periodistas, Mahmud Abás ha manifestado que «el Vaticano ha reconocido plenamente Palestina como Estado independiente, y espero que otros Estados sigan el ejemplo de la Santa Sede». Desde su elección en el 2013, el Papa Francisco ha impulsado el entendimiento entre Israel y Palestina por todos los medios a su alcance, incluida la original iniciativa de convocar a los presidentes de los dos países, Simón Peres y Mahmud Abás para un encuentro de oración en los Jardines Vaticanos el 8 de junio de 2014. El Vaticano apoya la solución de «dos Estados» con las fronteras internacionalmente reconocidas Desde hace muchas décadas, el Vaticano apoya la solución de «dos Estados» con las fronteras internacionalmente reconocidas y una tutela internacional de Jerusalén que garantice el culto pacifico a las tres grandes religiones monoteístas. Esta opción, apoyada por la abrumadora mayoría de países del mundo, se ha ido volviendo más difícil en la práctica a medida que sucesivos gobiernos de Israel han autorizado y protegido asentamientos de colonos israelíes en los territorios palestinos ocupados militarmente. A su vez, el presidente Mahmud Abás sufre la dificultad de la propia división política entre los territorios palestinos: en Cisjordania predomina Fatah, partidario de la paz por la negociación, mientras que en Gaza predomina Hamas, partidario de la lucha armada.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump se queda sin artistas para su concierto de investidura
Cada vez son menos los artistas que le quedan al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump para su concierto de investidura. Trump venía acumulando decenas de rechazos de artistas, entre los que figuran Andrea Bocelli, Elton John y Céline Dion. Pero, para peor, los que habían confirmado también le están dando la espalda. Es el caso de Jennifer Holliday que, finalmente no acudirá. Si bien desde el inicio había dicho que era un evento para la gente y no para apoyar al magnate norteamericano, se ha decantado por el «no» después de comprobar las críticas de sus fans gays al respecto. En un comunicado se disculpó por el «fallo de su juicio» y por ser ignorante respecto a los temas que afectan a cada estadounidense y por causar «consternación y angustia» entre los fans. Anteriormente, sus argumentos habían sido bien distintos: Holliday, quien apoyó a Hillary Clinton en las elecciones por la presidencia, subrayó que había cantado ante presidentes tanto republicanos como demócratas, y que eso podría ser la causa por la que el equipo de Trump la contactó, y dijo en broma que dado que ellos no pudieron conseguir a una artista «de primer nivel, se fueron al fondo de la lista». «No lo veo como cantar para Trump; Lo veo como si cantara para la gente en la Explanada Nacional», declaró en una entrevista. «Haremos algo increíble» Para el evento, llamado «Make America Great Again! Welcome Celebration», que se celebrará el próximo jueves participarán la estrella de música country Toby Keith, el actor Jon Voight, la banda de rock sureña 3 Doors Down, The Piano Guys, Lee Greenwood, DJ RaviDrums y The Frontmen of Country, que contará con Tim Rushlow, Larry Stewart y Richie McDonald. «Haremos algo increíble», aseguró Trump en un vÍdeo tuiteado que promociona el concierto. «Eso será realmente fantástico». El mismo Trump ofrecerá un discurso en el concierto en el Lincoln Memorial, que los organizadores afirman «servirá como un tributo a uno de nuestros máximos atributos, la transición pacífica de poder partidista».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Obama elogia al pueblo estadounidense: «Me habéis mantenido honesto y dado fuerzas para seguir»
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha dedicado un elogio sin paliativos al pueblo estadounidense en su discurso semanal de este sábado, el último de su mandato antes de ceder el poder a Donald Trump, y en el que ha pedido a los norteamericanos que «jamás den por sentada la democracia». «Me habéis mantenido honesto, me habéis mantenido inspirado, y me habéis dado fuerzas para seguir. Todos los días he aprendido algo de vosotros. Habéis hecho de mí un presidente mejor. Habéis hecho de mí un hombre mejor», declaró Obama. «A lo largo de los últimos ocho años he sido testigo de la bondad, el coraje y la esperanza del pueblo estadounidense», ha aseverado Obama en un discurso en el que no ha escatimado en aplausos para los estudiantes, los médicos y los niños. «Y lo que he visto ha sido posible gracias a nuestra unión en tiempos difíciles, lentos, frustrantes a veces, pero siempre vitales para nuestro autogobierno», añadió Obama antes de advertir a los estadounidenses que no está permitida la relajación. «No podemos dar por sentada la democracia. Hay que darlo todo en pro de la ciudadanía, no solo cuando hay elecciones, no solo cuando nuestros limitados intereses están en juego, sino durante toda la vida», manifestó. «Nuestro éxito depende de nuestra pariticipación, porque a pesar de todas nuestras diferencias, todos compartimos con orgullo el mismo título: el de ciudadanos», remachó antes de dedicar sus últimas palabras a la nación antes de la toma de posesión de Donald Trump el próximo 20 de enero. «Serviros como presidente ha sido el mayor honor de mi vida, y espero servir a vuestro lado, como ciudadano, durante todos los días que me queden de vida», concluyó Obama.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La comunidad internacional renuncia a presionar a Israel en el proceso de paz
La Conferencia internacional de París, en la que este domingo participaron representantes de 70 Estados, a muy distinto nivel, convocados por François Hollande para relanzar el diálogo entre Israel y los palestinos, terminó apoyando la solución de dos estados. Pero evitó cualquier acción o presión concreta sobre Israel, desguazada preventivamente por el jefe de la diplomacia norteamericana, John Kerry, pese a la actitud más «agresiva» manifestada previamente por Barack Obama cuando dejó que el Consejo de Seguridad condenara los asentamientos. La inminente llegada de Donald Trump a la Casa Blanca contribuyó a desactivar cualquier tema «inflamable» (asentamientos, fronteras, estatus de Jerusalén..). Y Kerry se había apresurado a «tranquilizar» al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, informándole telefónicamente de que, tras el ecuménico y retórico comunicado final, la conferencia no tendría ninguna «prolongación» práctica. Es decir, que no habría otra reunión del Consejo de Seguridad para presionar a Israel. Aceptado el principio de una conferencia internacional desde hacía meses, los participantes renunciaron a tomar cualquier iniciativa que pudiera «interferir» de forma brusca en la futura diplomacia de Trump. Los representantes de Naciones Unidas, la UE, la Liga Árabe, la Organización de la Conferencia Islámica, el G20, la élite diplomática mundial, prefirieron «abstenerse» evitando cualquier resolución que molestase a la futura administración norteamericana. España estuvo representada por el secretario de Estado de Exteriores, Ignacio Ybáñez Rubio. El ministro, Alfonso Dastis, se encontraba de viaje oficial en Arabia Saudí con los Reyes. Netanyahu había denunciada la «inutilidad» de la cumbre, saludada con «esperanza» por Abás Meticulosamente negociado, el comunicado final de la cumbre hilvana un modesto rosario de piadosas recomendaciones para el diálogo y la paz, con la propuesta en primer lugar de la «abstención de acciones unilaterales que prejuzguen el resultado de una negociación pacífica sobre las fronteras, Jerusalén y los refugiados». Fingiendo desconocer la realidad cruel de las crisis superpuestas en la zona, los participantes en la cumbre advierten «solemnemente» que «no reconocerán ningún tipo de acción unilateral». El comunicado final de la cumbre termina reafirmando el apoyo a la solución de dos Estados (Israel y Palestina), tal y como recomiendan Francia y otros países, hasta ahora sin éxito. Y pese a ser tan ligero el comunicado, el Reino Unido manifestó sus reservas pues teme que pueda «endurecer» las posiciones. Y el primer ministro israelí condenó abiertamente la conferencia, en su habitual línea dre rechazar cualquier mediación internacional en el conflicto. Antes siquiera de que comenzase la conferencia, Netanyahu había denunciada con franqueza brutal la «inutilidad» de la cumbre, saludada con «esperanza» por Mahmud Abás, en nombre de la Autoridad palestina. La diplomacia francesa llevaba años intentando «convencer» a Israel de los bien fundado de su proyecto de mediación. En vano. Desde Tel Aviv, la Francia de Hollande es percibida como una aliada incondicional de los palestinos, sin ningún respeto hacia su gesticulación mediadora. Con extremo pudor, la conferencia fingió no escuchar ni recordar las ideas, ni condenar las propuestas y posibles proyectos de Donald Trump, comenzando por el eventual traslado de la embajada de los EE. UU. desde Tel Aviv a Jerusalén. El secretario de Estado norteamericano y el presidente francés, en cuarentena ambos, evitaron entrar personalmente en un terreno tan inflamable, dejando que fuese el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Marc Jean-Marc Ayrault, quien lanzase una «advertencia» al nuevo presidente norteamericano. Solo Ayrault declaró, al margen de la conferencia, que el traslado de la embajada a Jerusalén sería una «provocación de graves consecuencias» Al margen de la conferencia, en una entrevista, Ayrault declaró que, a su modo de ver, trasladar la embajada de EE. UU. a Jerusalén sería una «provocación de graves consecuencias». Jean-Marc Ayrault apenas tendrá cien días cortos para seguir discutiendo con los responsables de la nueva diplomacia norteamericana: deberá abandonar su cargo tras la elección de un nuevo presidente francés en mayo. Su «advertencia» puede percibirse como una «machada final». Quizá esa situación de ministro de Asuntos Exteriores sin futuro permitió a Ayrault utilizar un lenguaje público de rara franqueza, en una conferencia diplomática internacional regida por la divisa de la más extrema prudencia: «Cuando se es presidente de Estados Unidos, no se pueden tomar posiciones tan radicales, sobre la capital del Estado de Israel ni sobre cuestiones parecidas. Se trataría de una decisión unilateral, cuando se intenta crear las condiciones de una paz deseable. Un proyecto de ese tipo tendría graves consecuencias». Desde el punto de vista del jefe de la diplomacia francesa, la franqueza brutal de Trump tiene la dimensión de una «ruptura» que tendrá peligrosas consecuencias de fondo, si llegara a confirmarse: «No solo privaría a Washington de toda legitimidad, para jugar un papel en la resolución del conflicto: también destruiría por completo la posible solución de dos Estados». Hollande esperaba que esta conferencia fuese la guinda de su mandato presidencial, que debe concluir dentro de cien días. Y, como convocante de la reunión, continuó machacando en el hierro frío de sus posiciones de principio: «Abandonar la solución de los dos Estados es un riesgo, para la seguridad de Israel y de Oriente Próximo. El inmovilismo es una trampa engañosa, que puede tener consecuencias peligrosas. No soy un iluso, claro está: la paz solo puede ser el fruto de negociaciones bilaterales». La sombra de Trump en París La «franqueza» y buenos deseos del presidente Hollande apenas tuvieron un eco modestísimo en el comunicado final de la cumbre. Ni el representante de la Administración saliente en Washington, ni los representantes de Naciones Unidas, ni la UE, desearon seguir a Francia en el vidrioso terreno de un doble enfrentamiento con Israel y con el nuevo Gobierno norteamericano. Antes siquiera de instalarse en la Casa Blanca, la sombra de Donald Trump ejerció sobre la «conferencia fantasma» un tutela silenciosa pero imperiosa. Sin el peso ni la determinación imprescindibles para influir en Oriente Medio, la UE y los Estados europeos parecen anticipar la hostilidad del presidente Trump a unas solitarias iniciativas francesas muy alejadas de las más palmarias relaciones de fuerza. Y no desean anticipar el riesgo de tensiones imprevisibles. A cien días de la próxima elección francesa, el fracaso e inutilidad de la Conferencia también parece iluminar el pantanoso paisaje de la diplomacia nacional, que François Géré , director del Instituto Francés de Análisis Estratégico (IFAE), resume de este modo: «Ha sido una conferencia fantasma porque, desde el principio, se sabía que no tendría ningún contenido real. Para conseguir un éxito siquiera mínimo o simbólico, hubiese sido necesario que los occidentales tuviesen algo que ofrecer. Pero Europa no tenía nada que ofrecer. Y EE.UU. está cambiando de política. Hoy por hoy, nos guste o no nos guste, solo Rusia, Turquía e Irán tienen algunas cartas por jugar en Oriente Medio. Convocando esta conferencia, Hollande ha ilustrado el descarrío de la diplomacia francesa. Incoherente, a fuerza de ser irrealista. Desacreditada, a fuerza de ser parcial, en Siria y el Líbano. La diplomacia de Hollande se puso ella misma fuera de juego, escogiendo «aliados estratégicos» como Arabia Saudí o Qatar, que es una forma como otra de apoyar a los suníes más sectarios, poco dispuestos a colaborar contra el terrorismo salafista. La diplomacia francesa necesita una reorientación de fondo, una vuelta a la imparcialidad y el pragmatismo, para romper con las sospechas de descrédito insignificante. Francia todavía tiene una imagen internacional positiva. Pero debemos cambiar. La Conferencia de París ha sido inútil e insignificante».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump estrecha lazos con Putin y declara la guerra a la OTAN y la UE
Donald Trump ha movido ficha. Si alguien pensaba que en política exterior modificaría o matizaría algo del provocador lenguaje antiestablishment que le llevó a la victoria electoral, no podía estar más equivocado. Ni las advertencias sobre la amenaza rusa de los miembros de la Administración que él mismo ha elegido, ni las apelaciones republicanas a la OTAN como organización clave para las democracias occidentales, parecen influir en su determinación de asaltar el sistema. Trump tomará posesión el viernes después de lanzar la mayor andanada de un presidente de Estados Unidos contra el orden mundial establecido tras la Segunda Gran Guerra. En un guiño sobresaliente a su homólogo de simpatías mutuas, Vladímir Putin, el magnate tachó a la Alianza Atlántica de «obsoleta», al tiempo que proclamó una nueva era de «buenos acuerdos con Rusia». Un contraste que el exembajador de Estados Unidos en la OTAN Nicholas Burns resumía ayer mismo con esta expresión: «Es el mundo al revés». Al Kremlin le faltó tiempo para aplaudir el zarpazo del presidente electo norteamericano a la organización de defensa occidental, y Dmitry Peskov, portavoz del primer mandatario ruso, difundió esta declaración: «Estamos de acuerdo en que la OTAN es un anacronismo». Y, aprovechando el viento a favor, remató: «Es una organización cuyo objetivo es la confrontación». «Sólo cinco miembros pagan lo que tienen que pagar», afirma el presidente electo respecto a la OTAN Quizá para atraer (aún más) la mirada del mundo hacia su persona en la semana de su proclamación como nuevo presidente, Donald Trump aprovechó dos entrevistas, con el británico The Times y el alemán Bild, para reafirmarse en sus altisonantes declaraciones de campaña. Sobre la Alianza Atlántica, aunque reconoció su importancia, justificó su crítica en que «fue fundada hace muchos años y tiene problemas». El futuro inquilino de la Casa Blanca reprochó también a la OTAN que «no se ponga de acuerdo para combatir el terrorismo». En su versión de gestor empresarial, que pretende trasladar a su ejecutoria política, Trump volvió a retomar su argumento electoral de que Estados Unidos contribuye excesivamente a la organización, con una crítica específica a quienes no aportan lo suficiente: «Sólo cinco miembros pagan lo que tienen que pagar». En esto no le falta razón al presidente electo de Estados Unidos. En la actualidad, sólo contribuyen a la Alianza con el mínimo acordado, además del país norteamericano, Reino Unido, Grecia, Estonia y Polonia. La ayuda política de Trump a Putin llega en el momento más polémico, poco después de haber tenido que reconocer que el Gobierno ruso lanzó ataques cibernéticos contra la elección presidencial, sobre los que sus compañeros republicanos y los integrantes de su Administración han coincidido mostrar su inquietud. Todo apunta a que el nuevo presidente de Estados Unidos suprimirá no tardando mucho las sanciones aprobadas por Obama, aunque la preocupación real está en ver qué ocurrirá con las que mantienen Washington y Europa contra Moscú por su invasión de Crimea y parte de Ucrania. Contra la UE y a favor del Brexit En su primera irrupción en la prensa europea como presidente electo, Donald Trump fue aún más agresivo contra la Unión Europea, para la que auguró, en última instancia, su progresiva descomposición. Declarado simpatizante del Brexit, la salida de la UE que el Reino Unido aprobó en referéndum el pasado junio y que está pendiente de formalizar mediante acuerdo con Bruselas, Trump no sólo alabó la vía tomada por los británicos, sino que auguró que «otros países acordarán la vía del Brexit». Su demoledor argumento contra el proyecto europeo consistió en afirmar que «es básicamente un vehículo para Alemania». Una crítica que le conecta con todo el antieuropeísmo y euroescepticismo que erosionan el Viejo Continente, en torno al cual tienden a confluir los populismos de todo signo, de izquierdas y de derechas. La victoria electoral de Trump inmortalizó una imagen que resume el significado de su triunfo: el entonces líder de la UKIP, Nigel Farage, impulsor del Brexit, de celebración con el magnate dentro de la Trump Tower. Un acercamiento de aroma antiestablishment que el nuevo presidente de Estados Unidos quiere ampliar a la primera ministra británica, Theresa May, la mandataria que estrenará las visitas oficiales al Despacho Oval, en pleno proceso de salida británica del proyecto europeo. En la entrevista con el Bild, Trump arremete contra el «error catastrófico« de Merkel en política de acogida de refugiados En contraposición con la buena armonía que Trump quiere mostrar con el Reino Unido, su ofensiva contra la UE se centró en la figura de Angela Merkel, con quien mantiene diferencias siderales desde el primer día. El futuro presidente de Estados Unidos ha querido devolver ahora la canciller alemana su crítico recibimiento cuando el candidato republicano derrotó a Hillary Clinton en la elección presidencial. Entonces, tras la campaña antiinmigración del magnate, Merkel subrayó en una nota «la importancia del respeto a los derechos humanos». Si algo no perdona Trump es la falta de reconocimiento a sus triunfos. En la entrevista con el Bild, arremete contra el «error catastrófico« de Merkel precisamente en materia de inmigración, por «acoger a toda esa gente ilegal e introducirlos en el país, fuera cual fuera el lugar de procedencia«. Sólo el pasado año, la decisión de la canciller implicó que Alemania acogiera a casi 900.000 inmigrantes, la mayoría sirios procedentes de la guerra. Trump, que pretende prohibir la entrada de musulmanes en el país, no aceptará ni un inmigrante sirio.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Obama, entre la legalidad y la debilidad en el exterior
La política exterior de Obama pasará a la historia por decisiones acertadas y erróneas pero, sobre todo, por una nueva visión del llamado «excepcionalismo americano». Una teoría anclada en la cultura presidencial, que contempla a la nación como potencia hegemónica y diferente a las demás, según la cual EE.UU. está llamado a liderar y a transformar el mundo. Para sus defensores, Obama ha intentado devolver el país a la legalidad y a las Naciones Unidas, como uno más, abandonando la soberbia política de muchas décadas. Para sus detractores, sencillamente, la ha liquidado, debilitando a EE.UU. y restándole su esencial papel de liderazgo en el mundo. Donald Trump sacó partido en la campaña de que esta sensación se había instalado en una parte importante del país. El presidente inició su mandato con un repliegue de fuerzas de Irak y Afganistán (aminorado después por la realidad sobre el terreno), que complementó con peticiones de perdón por culpas pasadas, en Laos, Hiroshima, Francia, Argentina, Japón? Un giro a la tradicional actitud «arrogante» de EE.UU., según sus palabras, que impugnaba su singularidad en la escena internacional y, sobre todo, sus apoyos a golpes militares y otros comportamientos poco humildes y de demostrada irresponsabilidad en la historia reciente. Mientras los intérpretes del obamismo hablan de «reformulación del excepcionalismo americano», que el presidente saliente plasmó en célebres discursos como el de Selma (Alabama), los críticos le recuerdan una desafortunada frase que después el propio Obama intentaría matizar: «Creo en el excepcionalismo americano, del mismo modo que sospecho que los británicos creen en el excepcionalismo británico y los griegos en el excepcionalismo griego». El malestar de la mitad conservadora del país, e incluso de demócratas moderados que simpatizan con el papel de «liderazgo mundial» de EE.UU., incluida la exsecretaria de Estado y excandidata derrotada, Hillary Clinton, pareció aminorarse cuando el propio Obama anunciaba la exitosa operación que dio muerte a Osama bin Laden, el 2 de mayo de 2011. El sentimiento de tranquilidad y euforia de los miles de estadounidenses que aquella noche se lanzaron a la calle a festejarlo, resultaría ser un espejismo para quienes esperaban de Obama más determinación en los diferentes conflictos que su marcha deja sin resolver. Entre ellos, la fatídica guerra de Siria, con medio millón de muertos y trece millones de desplazados, donde la indeterminación, basada en su doctrina «leading from behind» (liderar desde atrás), han terminado cediendo el protagonismo a Rusia. Obama asegura no arrepentirse de haberse echado atrás en el último momento, cuando estaba preparada la operación de bombardeo contra Al Assad Pese a las críticas, Obama asegura no arrepentirse de haberse echado atrás en el último momento, cuando estaba preparada la operación de bombardeo contra el dictador sirio, en 2013. El otro problema que asume Donald Trump es el de los yihadistas de Daesh, que en ocho años se han expandido por buena parte del territorio musulmán y golpeado de forma sangrienta a Europa y, en menor medida, a EE.UU. En cuanto a Afganistán, su última decisión antes de dejar la Casa Blanca mantendrá una presencia de más de 8.000 soldados «sine die». El resultado más importante de la obra diplomática del presidente Obama, ha llegado en los dos últimos años de mandato. El cambio más relevante con respecto a la tradicional política estadounidense se materializó en el acuerdo nuclear con Irán, alcanzado en julio de 2015, por el que el régimen de los ayatolás renunciaba a la construcción de la bomba nuclear, a cambio del fin de las sanciones económicas. Iniciativa del secretario de Estado, John Kerry, que logró la firma de toda la comunidad internacional, el pacto despertó una polémica que aún se mantiene. Además de las reticencias por ser uno de los tradicionales enemigos de EE.UU., financiador del terrorismo internacional, según los críticos, el entendimiento con Irán distanció aún más a Obama del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Una brecha aún más abierta recientemente, cuando la Administración Obama se abstuvo por primera vez permitiendo que la ONU condenara los asentamientos israelíes en los territorios ocupados. La otra gran iniciativa de Obama fue el deshielo iniciado con Cuba, que simbolizó el restablecimiento de relaciones en diciembre de 2014 y la reapertura de ambas embajadas, en julio de 2015. Para salvar la oposición de la mayoría republicana en el Congreso al fin del embargo comercial aplicado a la isla durante cincuenta años, el presidente saliente ha firmado una serie de órdenes ejecutivas para una supresión de facto. Pese a los continuos gestos de la Administración Obama, el régimen de los Castro ha dado pocas señales de apertura, ni siquiera tras la muerte de Fidel, el pasado diciembre. Europa, continente más visitado Aunque Europa fue el continente más visitado, y quedarán para la historia discursos tan sonados como el de Berlín en 2009, en plena euforia mundial en pro del recién nombrado Premio Nobel de la Paz, su política se ha caracterizado por un distanciamiento del Viejo Continente y un acercamiento a Asia. La apuesta de Obama por mirar hacia Oriente, como nuevo espacio al que se traslada el eje de rotación del planeta, derivó en el acuerdo de comercio Transpacífico (con otros once países), que Trump se dispone ahora a liquidar. Los viajes más personales de un presidente al encuentro con su pasado, también dejaron huella. Como su presencia en la llamada «casa de los esclavos», en la isla de Gore, desde donde eran embarcados rumbo a América. O la visita a Kenia, de donde era original su padre, en busca de sus raíces algo más directas y cercanas. La recta final del mandato está cargada de simbolismo. Como el que proporcionó su presencia en Cuba, frente a frente con Raúl Castro, a la que siguió una visita a Argentina, donde Mauricio Macri estaba abriendo una nueva era, tras la derrota del kirchnerismo. Los momentos no fueron de menor relevancia en Asia. Obama acudió a Hiroshima, donde pidió perdón por las víctimas japonesas de la bomba atómica. Pocos días antes, había acudido a Vietnam, otro país sin presencia de un mandatario norteamericano desde la impopular guerra. En el esfuerzo final de salidas al exterior, Obama visitó también España. Fue el pasado julio. Un tiroteo que acabó con la vida de cinco policías en Dallas le obligó a recortar un viaje que, pese a estar programado su paso por Sevilla, se limitó a Madrid y a algunas bases norteamericanas. Durante el funeral de Nelson Mandela, Barack Obama se hizo este selfie con David Cameron y Helle Thorning-Schmidt- AFP Un presidente que fue también un viajero incansable Dejando aparte encuentros del G-7 u otras citas compartidas con el resto de grandes líderes mundiales, como el recordado funeral de Nelson Mandela en Sudáfrica, Barack Obama ha sido uno de los presidentes más viajeros de la historia de EE.UU. Sólo puede equipararse a su antecesor, George W. Bush, en número de kilómetros y aterrizajes del Air Force One en territorio ajeno. En total, ha acumulado 107 ciudades (contando las repetidas) y 57 países. Francia, con seis presencias, y Alemania y Reino Unido, con cinco (igual que al vecino México), lideran su ranking de visitas en el exterior.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Moscú acusa a Washington de intentar reclutar al «número dos» de la Embajada de Rusia en EE.UU.
Los servicios de inteligencia de Estados Unidos intentaron reclutar en abril al «número dos» de la Embajada de Rusia en Washington, ha denunciado este martes el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. «En abril del año pasado, en una acción sin precedentes, se intentó reclutar al número dos de la embajada, el ministro consejero. También intentaron fichar a otro de nuestros diplomáticos de alto rango, al que metieron 10.000 dólares en su coche, cuando él no estaba, con una oferta de cooperación», ha explicado Lavrov. En su primera rueda de prensa anual, el jefe de la diplomacia rusa ha asegurado que durante la presidencia de Barack Obama, sobre todo durante su segundo mandato, «aumentó esa actividad hostil hacia nuestros diplomáticos». En otra ocasión, ha denunciado Lavrov, los servicios secretos estadounidenses intentaron reclutar a un funcionario del consulado ruso cuando este compraba medicamentos para Yevgueni Primákov, ex primer ministro y extitular de Exteriores ruso que necesitaba fármacos a la venta sólo en EE.UU. «Hay que tener un particular y profundo sentido de cinismo y juego sucio para tratar de reclutar en una situación como esa», ha apuntado. Por otro lado, el titular de Exteriores ha negado que los diplomáticos estadounidenses, incluido el embajador, sean perseguidos y vigilados en Rusia. «Las acusaciones acerca de que la embajada de EE.UU. ha sido víctima de persecuciones durante la administración de Obama no tienen fundamento. Sí se han impedido actividades de espionaje de representantes estadounidenses que trabajaban bajo cobertura diplomática», ha señalado Lavrov. Y ha denunciado que a los diplomáticos de la agregaduría militar de la embajada de EE.UU. «les gusta mucho viajar por nuestro país en coches de alquiler, sin matrícula diplomática, para no ser descubiertos» por las fuerzas de seguridad. «Se les ha visto en las regiones de Kaliningrado (enclave ruso), Leningrado, Múrmansk (puerto base de la Flota Norte), Novorossiysk (puerto base de la Flota del mar Negro), Chechenia. A lo largo de la frontera con el Donbass (este de Ucrania), lo han recorrido todo de cabo a rabo», ha asegurado. También «han participado en mítines antigubernamentales de nuestra oposición, mítines no autorizados, y lo han hecho camuflados», ha concluido Lavrov. La situación en Siria Por otro lado, Lavrov ha detallado que Rusia aboga por invitar a representantes de la ONU y de la administración estadounidense de Donald Trump a las conversaciones de paz sobre Siria en Astaná. «Consideramos correcto invitar a este encuentro a representantes de la ONU y de la nueva administración de EE.UU.», ha indicado, y ha agregado que «esperamos que la reunión tenga lugar el 23 de enero, como se está planeando». Según Lavrov, el objetivo de las conversaciones de Astaná será «consolidar el alto el fuego en Siria e involucrar a los comandantes de campo de la oposición» en el proceso. «Esperamos que la nueva administración norteamericana acepte esta invitación y esté presente con expertos al nivel que consideren oportuno», ha señalado. De concretarse la asistencia de representantes de EE.UU., sería «el primer contacto oficial» entre Rusia y la nueva administración de Trump, y en él se podrían abordar las medidas para intensificar la lucha antiterrorista. Rusia espera que la cooperación en la crisis de Siria y otras sea más eficiente con el equipo de Trump que con la administración saliente de Barack Obama, ha afirmado, y ha indicado que anteriores declaraciones del presidente electo y su equipo dan a entender que «no habrá dobles raseros en la guerra contra el terror». Lavrov ha señalado que el terrorismo internacional se ha convertido en la mayor amenaza global en 2016 y ha lamentado que la comunidad internacional «aún no es capaz de crear un frente unido contra el terrorismo». «Por supuesto esto nos causa grave preocupación. Por qué está ocurriendo esto?. Puede haber varias razones. Vemos que el problema de formar un frente común para luchar contra el terrorismo, el crimen organizado, el tráfico de drogas y muchas otras amenazas se está haciendo sistémico», ha explicado. Rusia está dispuesta a cooperar contra el terrorismo con EE.UU., la UE, la OTAN sobre la base del respeto mutuo ?ha añadido? y ha mostrado su satisfacción por las declaraciones de Trump acerca de que la lucha contra el terrorismo será una de sus prioridades.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El auténtico legado de Barack Obama
Los jóvenes norteamericanos de raza negra que tenían 12 años cuando Barack Obama llegó a la Casa Blanca, y que ahora cumplen los 20, han tenido en este lapso de tiempo un punto de referencia cotidiano muy especial: la imagen de un matrimonio bien avenido de color con dos hijos, en la que el padre ha representado su papel en la familia con orgullo y buen humor. Para millones de adolescentes negros, que desde hace décadas están acostumbrados a crecer en hogares monoparentales regidos por la madre o la abuela, la memoria de la familia Obama en la Casa Blanca puede tener un impacto clave en el futuro. Como afirma en un artículo en ?The Wall Street Journal? la veterana periodista Peggy Noonan -escritora de discursos para el presidente Ronald Reagan- ese será el auténtico legado de Barack Obama para la sociedad norteamericana. La identificación entre matrimonios de color y hogares monoparentales es una realidad ya asimilada en Estados Unidos por la fuerza de la estadística. Las razones del fenómeno son objeto permanente de estudio. El 72 por ciento de los adolescentes negros norteamericanos crecen sin conocer a su padre, frente al 25 por ciento de hogares monoparentales que constituyen la media global en el país. Barack Obama no se ha caracterizado por su apoyo legislativo a la familia tradicional -por motivos personales o quizá solo estratégicos, dada su deuda política con los movimientos sociales ?alternativos?- pero su ejemplo de vida familiar junto a Michelle y sus dos hijas ha sido el mejor mensaje para la juventud de color norteamericana.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump tomará posesión con la mitad de popularidad que Obama
La impopularidad de Donald Trump es incuestionable. Las últimas encuestas publicadas sitúan a los estadounidenses en contra de su nuevo presidente, con datos que no se habían registrado nunca en la historia moderna del país: el magnate tomará posesión con la mitad de respaldo que Barack Obama (44% frente al 83%, según datos de Gallup) y es el primer presidente en 40 años que accede al cargo con más rechazo que apoyo de la opinión pública. Sin embargo, no todos los datos son negativos para Trump. El nuevo inquilino de la Casa Blanca, aunque no resulte simpático, se presenta con una imagen de eficacia y resolución que le puede beneficiar en su gestión, si convierte en realidad sus promesas económicas y de lucha contra el terrorismo. Son los únicos asuntos en los que una mayoría clara, en torno al 60%, confían en su buen hacer. Los sondeos publicados vienen a confirmar que el nuevo mandatario llega al Despacho Oval muy desgastado. Méritos ha hecho. Su larga campaña de insultos y descalificaciones, que ha mantenido durante la etapa de transición, demostrando que es parte de su forma de ser pero que disgusta a amplias capas de la población, le ha granjeado una amplia antipatía. Y no sólo entre los sectores más liberales o de izquierda. La última encuesta, difundida ayer por «The Washington Post», refleja que sólo cuatro de diez respaldan al controvertido líder. Mientras que un 54% lo rechazan. El sondeo de Gallup arrojaba un 44%-51%. Un repaso a las últimas cuatro décadas permite compararlo con Ronald Reagan (1981-1989), que para muchos es quien más puede asemejarse al neoyorquino, por ser el más «outsider»: un actor de Hollywood que, aunque hubiera tenido experiencia como sindicalista en el mundo del cine, era visto como un advenedizo. El caso Bush Tampoco George W. Bush (2001-2009) lo tenía fácil ante una parte de los estadounidenses, el siguiente presidente con menos apoyo, que ya había sufrido previamente el deterioro de 36 días de bronca política por el puñado de votos que se disputaban en Florida para dilucidar la Presidencia, frente al demócrata Al Gore. A pesar de ello, Bush tomó posesión con un 61% de popularidad, más de veinte puntos por encima de la que acumula Trump. Del resto de presidentes de las últimas cuatro décadas, todos aprobaban ante la opinión pública de forma holgada cuando llegaron al poder: Jimmy Carter (1977-1981), con un 78%; George W. H. Bush (1989-1993), con un 65%, y Bill Clinton (1993-2001), con un 68%. Obama, con la mayor popularidad de la historia reciente (83%), ni siquiera estaba mal visto entre los votantes republicanos, que le otorgaban una media del 62% cuando desembarcó en la Casa Blanca. Pero también es evidente que Trump se presentará el viernes ante los estadounidenses con una reconocida imagen de buen gestor. Las virtudes que la opinión destaca de él vienen a coincidir con el perfil de candidato que demandaban en la campaña electoral, con decisión y ejecutivo. Y con la economía y la seguridad como grandes preocupaciones. Son los asuntos para los que los norteamericanos confían en Trump. Puntos fuertes Una mayoría de estadounidenses creen que el nuevo presidente hará «un buen o excelente trabajo» en gestión económica (61%), creación de empleo (59%) y lucha contra la amenaza terrorista (56%). Son los puntos fuertes de un presidente que deberá avalar esa expectativa con hechos. En materia de empleo no lo tendrá fácil, ya que el 4,6% de tasa de paro que deja Obama es la más baja desde antes de la recesión económica. Los asuntos de gestión en los que Trump sale peor parado ante los estadounidenses son, por este orden, los relacionados con las mujeres (37%), las cuestiones raciales (40%), la reforma sanitaria y las crisis internacionales (44%). Su reciente enfrentamiento con la OTAN y la Unión Europea no está ayudando precisamente a una mejora de la imagen del nuevo presidente. En cuanto a la cuestión sanitaria, la anunciada supresión o sustitución del Obamacare, el sistema de cobertura mediante seguros, genera inquietud en sus beneficiarios.