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Noticias de norteamerica

11-02-2020 | Fuente: abc.es
Trump presenta un presupuesto con fuertes recortes en gasto social y medioambiental
La Casa Blanca presentó este lunes un presupuesto para el año 2021 de 4,8 billones de dólares (4,4 billones de euros) que, aunque recortaría drásticamente el gasto en ayudas sociales y programas medioambientales, eleva el déficit por encima del billón de dólares por primera vez desde 2012. El cálculo del gobierno norteamericano para hacer frente al gasto público el año que viene imposibilita a Donald Trump cumplir su promesa de que al final de un segundo mandato, en 2024, habría acabado completamente con el déficit. Uno de los mayores recortes de presupuesto ?un 26,5%? lo sufriría la Agencia de Protección Medioambiental. También se reducirían en un 21% las ayudas internacionales a la cooperación y el desarrollo. El presupuesto del ministerio de Sanidad caería un 9%, aun cuando el gobierno se enfrenta a la posible expansión del coronavirus, que ya se ha cobrado su primera vida en EE.UU. Otras reducciones serían la de los departamentos de Educación, de un 8%, y de Vivienda, en un 15,2%.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">President <a href="https://twitter.com/realDonaldTrump?ref_src=twsrc%5Etfw">@realDonaldTrump</a> held a business meeting with America&#39;s governors at the White House this morning! <a href="https://t.co/P2Yj7f4Hq6">pic.twitter.com/P2Yj7f4Hq6</a></p>&mdash; The White House (@WhiteHouse) <a href="https://twitter.com/WhiteHouse/status/1226925002924199937?ref_src=twsrc%5Etfw">February 10, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Según dijo este lunes en rueda de prensa el director en funciones del Departamento de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, Russel Vought, el recorte de general de todos el gasto no militar será del 5%. «A muchos departamentos les vamos a pedir que reduzcan gastos innecesarios e ineficientse, por eso se reducen las ayudas internacionales un 21%», dijo Vought. «Es hora de repensar en qué gastamos el dinero, sea en construir una estatua a Bod Dylan en Mozambique, en un campamento de la Nasa en Pakistán o en la liga profesional de cricket en Afganistán», añadió. Por qué aumenta el déficit El déficit aumenta, entre otros motivos, porque Trump sí subiría el gasto en otros departamentos, sobre todo relacionados con la seguridad y las fuerzas armadas. La Casa Blanca mantiene que, al ir replegando soldados en el extranjero, sobre todo de Afganistán e Irak, irá ahorrando en años venideros Tras la creación del Comando Espacial, el presidente dotaría a la Nasa de un 12% más de fondos para poder cumplir el encargo de llegar a la luna antes de 2024. Para la construcción del muro con México, para la cual el presidente ha movilizado al ejército, la Casa Blanca estima aun gasto anual de 2.000 millones para construir 1.600 kilómetros. Además, Trump contempla un billón de dólares de gasto en infraestructura. El presupuesto mantiene que preservará el gasto en sanidad para los jubilados, en un programa que lleva por nombre Medicare, a pesar de que prevé una reducción en los pagos, que la Casa Blanca atribuye a una gestión más eficiente de los subsidios a visitas médicas y medicamentos. También prevé el gobierno reducciones en un sistema de subsidios sanitarios para personas de pocos recursos, llamado Medicaid. Crecimiento estimado: 3% En general, el presupuesto, propio de un año de elecciones, es optimista en el sentido de que prevé un crecimiento sostenido de la economía del 3%, cuando el 2019 cerró con apenas un 2,1%. Hace además permanentes las rebajas de impuestos que el propio Trump aprobó en 2017. Es imposible que el Capitolio apruebe este presupuesto, porque los demócratas controlan la cámara Baja. Aunque no tenga apoyos suficientes en el poder legislativo, el presidente debe preparar cada año un presupuesto, que envía por estas fechas al Capitolio, con vistas a que entre en vigor el 1 de octubre. Los tres últimos no han sido aprobados. Una vez rechaza o ignora la propuesta del presidente, el Capitolio debe considerar la financiación de cada programa por separado. La Casa Blanca sabe que los demócratas de hecho quieren gastar más de lo que ella propone en subsidios sociales y otras partidas no militares, por lo que muchos de esos programas tienen su continuidad garantizada.
10-02-2020 | Fuente: as.com
Resúmenes y resultados NBA: Morant, primer triple-doble de su carrera; Young, 48 puntos
Resúmenes y resultados de los siete partidos de la jornada de la Liga norteamericana disputados en la madrugada del 9 al 10 de febrero.
09-02-2020 | Fuente: abc.es
Ponen un circo? y les crecen los enanos (con perdón)
Realmente, las cosas no pueden ir peor al Partido Demócrata a nueve meses de las elecciones presidenciales en las que se las están poniendo a Donald Trump como le ponían las carambolas del billar a Fernando VII. Por supuesto que en un periodo de tiempo que equivale a una gestación humana, todo puede cambiar. El embarazo puede malograrse, pueden ser trillizos o puede resultar que un matrimonio de Alcaudete de la Jara de familias que pueden remontar su pedigrí local a al menos siete generaciones tenga un niño color Alto Volta. Todo es posible. Pero a día de hoy hay que reconocer que los demócratas están haciendo todo lo posible por perder las próximas elecciones. Donald Trump se pellizca las mejillas varias veces al día porque no da crédito. Trump derrotó el intento de derribarle en el impeachment porque, como dijo el senador Ben Sasse de Nebraska, «no se destituye a un presidente por atender primero los consejos de malos asesores y finalmente aceptar el consejo de mejores asesores. Y eso es lo que pasó en este caso». Pero como vimos en una pancarta desplegada en el Congreso cuando empezaban las audiencias en la Cámara de Representantes, se trataba de destituirlo porque si no, sería reelegido. Y hay que ser muy tonto para poner ese proceso en marcha sabiendo que tienes todas las posibilidades de perderlo. Perdieron y con ello reforzaron enormemente la candidatura de Trump para el 3 de noviembre. Y todo ello ocurrió mientras el Partido Demócrata inauguraba el proceso de primarias con el tradicional caucus de Iowa en que batieron una plusmarca mundial: el recuento fue tal desastre que el resultado sigue cuestionado por muchos. Las elecciones en Burkina Faso son más transparentes que las del Partido Demócrata. Me imagino las carcajadas de Trump y los suyos siguiendo el escrutinio durante días. Y lo que es más relevante, viendo como salía reforzado de Iowa Bernie Sanders, el candidato de ultraizquierda que tantas horas pasó en la Unión Soviética manifestando su solidaridad con los rusos. Los jóvenes norteamericanos que nunca supieron qué era el comunismo que apoya Sanders le siguen ahora como ovejas al matadero, encantados de ir todos en rebaño y bien acompañados. Nunca verán cuál sería el resultado de una victoria de Sanders. Porque si Sanders es finalmente el candidato demócrata, será la mejor garantía de una victoria de Trump. Y en ese tiempo Trump fue al Congreso a pronunciar su discurso sobre el Estado de la Unión. Ese es, tradicionalmente, el acto en el que se exalta la unión de la república federal tras su presidente. Es un discurso, no un debate, como tenemos en España. El presidente habla, todos le escuchan, le aplauden repetidamente en diferentes momentos -desde los dos lados del hemiciclo- y cuando se va se puede acudir a los medios de comunicación a manifestar discrepancias. Esta vez no. Cuando acabó, mientras recibía el aplauso de casi todos, la presidenta de la Cámara de Representantes rompía los folios con el discurso de Trump que él mismo le había dado. Dicen los suyos que estaba furiosa porque el presidente le había negado la mano a ella. Pero Trump tampoco estrechó la mano de su vicepresidente Mike Pence. Ante los americanos quedaba claro en qué consiste la moderación del Partido Demócrata. Y no pudo manifestarlo en peor momento. Estos demócratas ponen un circo y les crecen los enanos (con perdón por mi incorrección política).
08-02-2020 | Fuente: abc.es
No hablar los quintos
Tras la salida del Reino Unido, España debería aspirar a tener más peso en la definición del futuro de la Unión. El compromiso con la integración es una seña de identidad de nuestro país desde la transición a la democracia. A pesar de la dureza de la crisis económica que obligó a rediseñar el euro, sigue habiendo una amplia mayoría europeísta. Es cierto lo que se señala con realismo desde Exteriores, al advertir que los británicos son insustituibles y que no existe un eje franco-alemán al que apuntarse para fabricar consensos. La principal coincidencia hoy de Berlín y París en cuestiones europeas es su negativa a transferir más poderes a Bruselas. Angela Merkel sigue la senda de Helmut Kohl en sus últimos años en la cancillería, cuando entendió que su política europea consistía sobre todo en protegerse de sus socios. Emmanuel Macron es capaz de pronunciar grandes discursos sobre la soberanía europea, pero mueve sus fichas en el tablero comunitario como buen discípulo de De Gaulle, basta leer su discurso sobre el arma nuclear francesa. El Gobierno español opta por las alianzas variables, un tacticismo que podría ser adecuado si no respondiese a una mentalidad reactiva contraproducente. Cuando nuestro país ingresó en las Comunidades Europeas, el consejo de «hablar los quintos» hizo fortuna entre los funcionarios españoles en Bruselas. Buscaban aceptación, no equivocarse y sumarse a los consensos básicos y a los buenos proyectos en marcha de entonces ?mercado interior, moneda única, cohesión económica y social. En la Europa deshilachada de 2020 hace falta tomar la iniciativa, saber qué Unión queremos, con qué medidas concretas se llega a ella y además contarlo. Esta semana los ministros de Economía de Alemania, Francia, Polonia e Italia han pedido a la Comisión una política industrial europea para competir con las empresas chinas y norteamericanas. España no ha formado parte de los «cuatro grandes» y parece poco convincente justificar esta ausencia por un supuesto ideario liberal del gobierno. Es una vez más la mentalidad reactiva de hablar los quintos, un proceder anticuado que nos impide boxear en el peso que nos corresponde.
08-02-2020 | Fuente: abc.es
Trump ejecuta su venganza: comienzan los despidos en la Casa Blanca
Donald Trump prometió venganza, y la sirvió caliente, el viernes. Tras ser absuelto el miércoles por el Senado en el juicio político del impeachment, el presidente se dio un día para celebrar con dos incendiarios discursos, y después se puso manos a la obra. Tres despidos en un día. En la calle están dos testigos clave de la fiscalía en el proceso de los demócratas en su contra y el hermano gemelo de uno de ellos, que fueron echados a la calle por el presidente, sin miramiento alguno. El primero de ellos fue el teniente coronel Alexander Vindman, de 44 años, veterano de guerra, herido en Irak y condecorado por ello. Este viernes por la mañana, dos personas le acompañaron a la puerta del recinto de la Casa Blanca, después de que recogiera sus cosas. Al pasar por delante del lugar en que suelen colocarse los fotógrafos de prensa, Vindman miró con resignación, vestido de traje negro, corbata roja y con una carpeta verde bajo el brazo. Su abogado dijo que el teniente coronel fue despedido «por decir la verdad». «Esa verdad le ha costado al teniente coronel Vindman su puesto de trabajo, su carrera y su intimidad», dijo David Pressman. «Hizo lo que cualquier miembro de nuestro ejército está obligado a hacer todos los días: siguió órdenes, cumplió su juramento y sirvió a su país, incluso cuando hacerlo implicaba riesgos personales». La llamada de la discordia Vindman era el encargado de Ucrania en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, un departamento dependiente directamente del presidente que tiene función de asesoramiento y coordinación sobre temas de política exterior y seguridad nacional. En ese puesto, escuchó el 25 de julio una llamada de Trump y el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, que es el origen del fallido juicio del impeachment. Al ser llamado por los demócratas a testificar durante la primera fase de ese juicio político, Vindman admitió que al escuchar la conversación interpretó que en ella Trump presionaba a Zelensky para que investigara a un político demócrata, Joe Biden, y por ello transmitió su preocupación a agentes de la inteligencia norteamericana. Los republicanos entendieron que él podría ser la fuente originaria del ?garganta profunda? que presentó una denuncia anónima contra Trump. Junto a Vindman ha sido despedido su hermano gemelo, Evgueni, que también en teniente coronel y que también trabajaba en el Consejo de Seguridad Nacional. Al ser militares, ambos tienen la opción de solicitar recuperar los empleos que tenían en el Pentágono antes de pasar a la Casa Blanca. Tras los gemelos Vindman, Trump despidió al embajador de EE.UU. ante la Unión Europea, Gordon Sondland, un empresario que donó un millón de dólares al comité que organizó la ceremonia de toma de posesión del presidente como un acto de buena fe para ganarse un puesto diplomático. No es que Sondland traicionara expresamente a Trump. De hecho, primero mintió por él. Al testificar en el Capitolio dijo que no recordaba si un paquete de ayudas millonarias a Ucrania estaba supeditado a que ese país abriera la investigación a Biden. Sin embargo, ante el riesgo de un delito de perjurio (mentir bajo juramento), Sondland modificó su testimonio por medio de una declaración jurada y dijo que esas ayudas sí estaban condicionadas a esa investigación. Según dijo el ya ex embajador en un comunicado: «He sido informado hoy de que el presidente tiene la intención de retirarme de manera inmediata como embajador de EE.UU. ante la UE. Le estoy agradecido al presidente Trump por haberme dado la oportunidad de servirle». Lo cierto es que en la cartera de Sondland ni siquiera está incluida Ucrania, pero según demostró la fiscalía en el impeachment, Trump empleó a este embajador para comunicarse con Kíev porque desconfiaba de los representantes de EE.UU. en ese país, que eran diplomáticos de carrera. Preguntada, la Casa Blanca dijo el viernes que no revela a la prensa asuntos internos de personal.
07-02-2020 | Fuente: elpais.com
EE UU confirma la muerte en Yemen del líder de la rama más activa de Al Qaeda
Un ataque norteamericano mató en enero a Qasim al Raimi, a quien un topo vinculó con el atentado en el que murieron ocho españoles en 2007
07-02-2020 | Fuente: elpais.com
Los ?caucus? de Iowa, la última mancha en el proceso electoral de Estados Unidos
El escándalo del recuento en la primera cita de las primarias demócratas ha vuelto a poner el foco en las irregularidades y vulnerabilidades que lastran la democracia norteamericana
07-02-2020 | Fuente: elpais.com
Rusia refuerza sus lazos con México con apoyo económico y en la lucha contra el narcotráfico
El canciller Lavrov anuncia amplios campos de cooperación en su viaje al país norteamericano, antes de visitar Venezuela
07-02-2020 | Fuente: abc.es
Guaidó pacta en Washington una estrategia para evacuar a Maduro
Juan Guaidó mantuvo ayer una serie de reuniones de alto nivel en Washington durante las cuales coordinó con el Gobierno de Donald Trump una serie de medidas para retomar la campaña de presión para forzar la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. El presidente encargado de Venezuela, presidente también de la Asamblea Nacional, fue recibido por el jefe de la diplomacia norteamericana, Mike Pompeo, con quien trató sobre la creciente injerencia de Rusia en Venezuela, y con el director de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (Usaid), Mark Green, que le detalló planes para incrementar la ayuda humanitaria para los refugiados en el continente y los desplazados internos. El apoyo al cambio en Venezuela no es una cuestión partidista, y existe un amplio consenso sobre la necesidad de destituir a Maduro para forzar una transición a la democracia en el país caribeño. Por eso, en medio de la guerra del «impeachment» y sus efectos inmediatos, la presidenta de la Cámara de Representantes y líder demócrata, Nancy Pelosi, recibió ayer personalmente a Guaidó en el Capitolio para debatir también sobre qué medidas puede tomar el poder legislativo para apoyar el cambio en Venezuela. «El sufrimiento del pueblo de Venezuela es algo que debe preocupar a todos los países del mundo. Todos aquí le apoyamos en su lucha, señor presidente», dijo Pelosi. Guaidó, a su lado, indicó que había tratado también con la líder demócrata «qué hacer para acabar con este régimen de terror, que destruyó Venezuela, que alberga a miembros del ELN (guerrilla colombiana), que promueve el terrorismo internacional y que inunda de narcotráfico las calles de EE.UU.». El de ayer fue el segundo encuentro en dos semanas de Guaidó con el secretario de Estado, Pompeo, quien tras la reunión dijo en un comunicado que trabajará para que el apoyo al cambio en Venezuela se mantenga firme. «El secretario Pompeo y el presidente interino Guaidó hablaron sobre las vías en que las fuerzas democráticas y sus socios internacionales pueden abrir juntos el camino a un Gobierno de transición responsable de supervisar una elecciones libres y justas a la Asamblea Presidencial y a la presidencia. Ambos acordaron redoblar los esfuerzos para proporcionar al pueblo venezolano lo que han estado exigiendo durante años: el fin de la dictadura de Maduro y el restablecimiento de la democracia, la prosperidad económica y la dignidad del pueblo de Venezuela». Ayuda a los refugiados La jornada la comenzó Guaidó con una visita a la sede de Usaid, que en apenas dos años ha dedicado a la crisis venezolana más de 650 millones de dólares (590 millones de euros). Una gran parte ha sido dedicada a ayudar con alimentos y medicinas a los cinco millones de refugiados venezolanos que viven en otros países, especialmente en Colombia. No hay de momento programas de Usaid, con sus partidas presupuestarias correspondientes, que administre directamente el Gobierno interino de Venezuela. Sí que costea esa agencia norteamericana de sus fondos de asistencia los viajes y otros gastos de manutención a asesores de la Asamblea Nacional y el Gobierno de transición. Según dijo ayer Green, el director de Usaid, «estas ayudas se emplearán para restaurar la paz y la democracia» en Venezuela. Después, Guaidó fue recibido por el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, al que acompañaron miembros del Consejo Permanente de esa institución. Almagro fue crucial en el reconocimiento internacional de Guaidó como presidente encargado de Venezuela hace un año. La última vez en que Guaidó estuvo en Washington, en diciembre de 2018, ya se reunió en la misma sede de la OEA en Washington. Según Almagro, «el presidente encargado Guaidó ha tenido una actuación encomiable en resistir a los embates del régimen». «Tenemos la responsabilidad en la comunidad internacional de apoyarle y trabajar conjuntamente con él para que siga afirmándose», añadió. En su frenética agenda de reuniones, Guaidó sí tuvo tiempo de revelar que pronto regresará a Venezuela, tras este cierre de gira, «para hacer lo que sea posible para acabar esta crisis y esta tragedia». El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha sido muy claro en sus advertencias de que si el régimen de Maduro se atreve a detener a Guaidó a su regreso, «sufrirá muy graves consecuencias», según dijo un alto funcionario de la Casa Blanca en una conversación con periodistas. Según dicen a ABC fuentes conocedoras de la reunión que mantuvo Guaidó con Trump en el Despacho Oval el miércoles, el encuentro, celebrado a puerta cerrada, se alargó más de lo previsto, y en él se trató de ayuda diplomática a Venezuela, sanciones, el apoyo de Rusia a Maduro y una estrategia para forzar la caída del régimen. Según esas fuentes, Trump preguntó por qué esa visita no se había producido antes y expresó su firme compromiso con seguir peleando por la caída de Maduro. El pasado 30 de abril, un pronunciamiento cívico-militar de los opositores, apoyado por una parte del Gobierno de EE.UU., acabó fracasando estrepitosamente. Después de defender repetidamente la necesidad de un cambio de régimen en Venezuela, Trump dejó que el asunto pasara a un segundo plano durante unos meses. Con esta visita, Venezuela vuelve a la primera fila de los problemas internacionales en la agenda de Trump y la Casa Blanca.
06-02-2020 | Fuente: abc.es
Trump ajusta cuentas tras el «impeachment», que tacha de «corrupto» y «obra digna de las cloacas»
Ya exonerado, Donald Trump ha optado por no perdonar. La fase de su presidencia posterior al impeachment no será una oportunidad para curar heridas y tender puentes con sus críticos y la oposición. Este jueves, el presidente lo dejó claro en un discurso en la Casa Blanca: ni olvido ni perdón. Tanto para los demócratas y sus líderes, a los que calificó de «personas horribles», como para aquellos republicanos que le han traicionado o han sido demasiado tibios en su defensa. Sobre el juicio político en su contra, que duró cinco meses, el presidente dijo este jueves que fue «malvado, corrupto, obra digna de las cloacas, plagado de filtraciones y mentiras». «Esto nunca debería haber sucedido, ni debería sucederle a ningún otro presidente nunca», añadió Trump. Una gran parte de su alocución sirvió para exhibir las heridas del impeachment, llegando en un momento a pedir perdón a su familia por «haber tenido que padecer tanto». «Esto no era lo que les había prometido, no sabían que después de ganar las elecciones tendría que estar compitiendo de nuevo cada día, en una campaña electoral constante», dijo el presidente, que atribuyó los cargos que se le imputaron a una operación política de los demócratas que aún no han sido capaces de digerir su triunfo en las elecciones de 2016. Trump no es una persona dada a hablar de sus emociones ni de su familia en público, pero este jueves, en un largo discurso de una hora y veinte minutos de duración, lo hizo, llegando a pedir un aplauso para su mujer, Melania, que subió al escenario, y para su hija, Ivanka. «Lo hemos pasado muy mal en este proceso», dijo, «ha sido un calvario». Antes llamó, uno a uno, a los senadores y diputados republicanos invitados a la Casa Blanca que han sido los principales artífices del fracaso del impeachment. Al llegar a la sala Este, donde se celebrara el discurso, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, recibió una ovación. Trump le dijo: «Has hecho un trabajo excelente». Uno a uno, Trump fue llamando a diputados y senadores, un pequeño grupo de la bancada republicana que ya cuenta con su bendición, políticos que este año o dentro de dos o cuatro se enfrentarán a la reelección y saben ya que cuentan con el respaldo de la gran maquinaria electoral y de relaciones públicas del presidente. «Habéis sido unos luchadores incansables, unos luchadores tremendos. Os tengo que dar las gracias por este excelente resultado», dijo. Más importantes, sin embargo, fueron las referencias a aquellos que no estaban presentes. No mencionó el presidente con nombre y apellido a Mitt Romney, único senador republicano que votó a favor de destituirle en el impeachment. «Hay quienes se apoyan en su religión como si fuera una muleta para justificar sus fechorías», dijo el presidente. «Lo cierto es que es un candidato fracasado, el artífice de la peor campaña a la presidencia de la historia», añadió. Romney, que es mormón, justificó su voto negativo contra Trump en que su fe le impide mentir y, en este caso, incumplir su promesa de ser un juez parcial en el Senado. «Pelosi es una persona horrible» De Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes y líder demócrata, responsable de poner en marcha el proceso de impeachment, Trump dijo que es «una persona horrible». «Dice que reza por mí, si reza es para que me vaya mal. De hecho no creo que rece nada de nada», dijo el presidente. Trump estaba este jueves satisfecho, por primera vez en mucho tiempo, con la cobertura que los medios de comunicación norteamericanos han hecho de su exoneración el miércoles en el juicio político. En un momento enseñó la primera plana del diario «The Washington Post» en la que se leía a toda página: «Trump, exonerado». «Creo que es el único titular positivo que el Post ha publicado sobre mí», dijo, sonriendo, el presidente. En su larga alocución, el presidente denunció que es víctima de una gran conspiración de una suerte de estado profundo, integrado por agentes del FBI ya despedidos compinchados con los demócratas, para revertir los resultados de las elecciones de 2016.