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Noticias de nieve

01-01-1970 | Fuente: abc.es
«He visto caer la montaña sobre el hotel». Este es el testimonio dramático de Giampaolo Parete, de 38 años, que en la tarde del miércoles lanzó la alarma por el alud que sepultó al hotel Rigopiano. Él pudo salvarse en el coche, pero su mujer y sus dos hijos, Ludovica de 6 años y un niño de 8, quedaron atrapados. Una tragedia que Parete, cocinero de profesión, contó a los médicos del hospital de Pescara, donde fue trasladado con hipotermia: «Mi mujer tenía dolor de cabeza y necesitaba una medicina que estaba en el coche. Salí del hotel y fui a por las pastillas. Mientras regresaba al albergue, vi que la montaña caía sobre el edificio. Me arrastró también a mí, pero me pude agarrar a una rama y lograr escapar hacia el coche. Después encontré a un empleado del hotel y juntos dimos la alarma». Parete llamó entonces a Quintino Marcella, propietario del restaurante en el que trabaja, quien se puso en contacto con la policía. Pero al principio no le creyeron: «Una señora de la comisaría me respondió que ella había llamado a la zona un par de horas antes y que todo estaba en orden. Entonces le expliqué que mi cocinero era una persona seria, pero seguía sin creerme». Desesperado, Marcella llamó a otros números de urgencias: «Volví loco al todo el mundo. Y sólo a las ocho de la tarde me creyeron. Desgraciadamente, los equipos de socorro partieron con dos horas de retraso, mientras mi amigo seguía pidiéndome ayuda por mensajes de Whatsapp: «Lo he perdido todo. Están todos muertos», me decía. Parete explicó también que la mayoría de los clientes del hotel estaban en el vestíbulo después de haber pagado su cuenta, con las maletas preparadas y a la espera de que una máquina quitanieves les despejara el camino. Primero les dijeron que llegaría hacia las tres de la tarde, luego que a las siete. Pero las desgracias se acumulaban y la quitanieves se quedó sin gasóleo a un kilómetro del hotel. La fatalidad se cebó con las víctimas, como el matrimonio formado por Luciano Caporale, 54 años, y su mujer, Silvana Angeñucci, 46, peluqueros de Castel Frentano (Chieti). Su intención era dejar el hotel el martes, pero ante las constantes neviscas decidieron quedarse hasta el miércoles, día de la tragedia.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Italia no descarta encontrar supervivientes en el hotel sepultado por un alud
Los equipos de rescate en el hotel del centro de Italia sepultado por un alud avanzan despacio por la peligrosidad del terreno y la escasa visibilidad, y durante la noche no han encontrado supervivientes ni recuperado ningún cadáver. Así lo ha confirmó hoy el viceministro del Interior italiano, Filippo Bubbico, a la televisión privada Sky en Penne, un municipio de Pescara en el que se ha dispuesto un punto operativo desde el que Protección Civil coordina los esfuerzos desplegados en el hotel Rigopiano, en el pueblo de Farindola. «Las operaciones siguen en curso y han continuado durante la noche. Aún tenemos la esperanza de encontrar supervivientes», afirmó Bubbico. El viceministro explicó que los equipos de emergencia efectúan una operación de rescate que «no es fácil» porque «no se está hablando de que se encuentren en lugares visibles, se trabaja en condiciones de gran dificultad». Bubbico dijo que los últimos datos ofrecidos el jueves por Protección Civil, es decir, que hasta el momento «se han recuperado dos cadáveres» del interior del hotel. El viceministro también fue preguntado por las informaciones de algunos medios locales que aseguran que han sido localizados en el interior de la estructura otros dos cuerpos, unos datos que Bubbico no confirmó. «Por el momento hay dos cadáveres recuperados, confirmados por Protección Civil. Los equipos trabajan informando primero a los familiares», apuntó. Finalmente, explicó que las familias de los desaparecidos esperan en un espacio establecido en Penne donde atienden las noticias de los equipos que trabajan en el terreno. En las próximas horas continuarán las tareas de rescate de los equipos de emergencia que se afanan por retirar las montañas de nieve, ramas y rocas bajo las que ha quedado sepultado este hotel de cuatro estrellas ubicado en el corazón de Italia, en una zona próxima a los Apeninos. El responsable de comunicación de los equipos de Socorro Alpino de Italia, Walter Milan, informó a varios medios de que el área ha sido dividida en zonas pequeñas en las que se trabaja «palmo a palmo», con el máximo cuidado por el peligro que existe. Una treintena de desaparecidos Los equipos retiran la nieve con palas y también con la mano, a contrarreloj, para acelerar lo máximo posible el hallazgo de la treintena de desaparecidos, entre ellos cuatro niños, que se teme que puedan haber quedado atrapados en el interior, ha agregado. No obstante, el jefe de Protección Civil, Fabrizio Curcio, reiteró en las últimas horas que en el interior no se escuchan voces de personas que pidan auxilio. Los dos cadáveres recuperados han sido trasladados en helicóptero al aeropuerto de los Abruzos en Pescara, y desde allí a la morgue para someterlos a los exámenes forenses. Las intensas nevadas que han caído en los últimos días en el centro de Italia han obligado también al personal de emergencia a trasladarse a otras localidades para tratar de retirar la nieve que impide la circulación en las carreteras y devolver la normalidad a pueblos que han quedado aislados y sin electricidad, tal y como ha señalado el viceministro del Interior.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Rescatados ocho supervivientes en el hotel sepultado por un alud en Italia
Los equipos de emergencia han encontrado ocho personas vivas, incluidas dos niñas, en el hotel Rigopiano, que el miércoles fue destruido por un alud, dejando sepultadas a una treintena de personas bajo una enorme masa de nieve, hielo, tierra, árboles y piedras. El grupo, según los medios, lo componen tres hombres, tres mujeres y dos niñas. Según el diario «La Repubblica», se encuentran en buen estado. Dos de ellas, una madre y su hija, fueron rescatadas minutos antes que el resto. La niña se encontraba en un estado más grave y fue evacuada en helicóptero a un hospital en L'Aquila, mientras que la mujer fue trasladada a Pescara. Los bomberos que trabajan en el rescate han confirmado que los supervivientes se encuentraban en un espacio de la cocina del albergue, donde han podido resistir 42 horas desde que fue arrasado por el alud. El primer contacto con ellos se estableció después de las once de la mañana. Se han dispuesto varios helicópteros para su traslado a un hospital de Pescara. Renacen así las esperanzas de encontrar más supervivientes. Los equipos de rescate confían en que pueda haber más espacios en la estructura del hotel donde han podido refugiarse otras personas. El primero en alimentar esta mañana las esperanzas fue el viceministro del interior italiano, Filippo Bubbico, quien habló de la posibilidad de encontrar supervivientes. «Las operaciones siguen en curso y continuaron durante la noche», afirmó Bubbico, explicando que los equipos de rescate realizaban una operación de rescate «complicada y difícil». La furia del alud que cayó sobre el hotel fue impresionante. Parte de la estructura fue desplazada unos 10 metros. «Hay colchones que han sido arrastrados a cientos de metros del albergue», comentó Luca Cari, portavoz de los bomberos. El número de desaparecidos es todavía incierto, aunque diversas fuentes coinciden en que serían una treintena: «Las personas registradas eran 22, entre ellos niños, además de ocho empleados, pero es verosímil que hubiera otros huéspedes», manifestó Mario Mazzoca, subsecretario regional de Protección Civil. En el momento de la avalancha, solo dos personas lograron salvarse: Fabio Salzetta , de 30 años, empleado del hotel, que se encontraba en el cuarto de calderas, y Giampiero Parete, 38 años, quien se refugió en su coche y lanzó la alarma, viendo con desesperación que no podía hacer nada por recuperar a su mujer y dos hijos, de 6 y 8 años, que quedaron atrapados. Giampiero Parete dio la prmera voz e alarma y pasó la noche en su coche junto al empleado del hotel, Fabio Salzetta. Los equipos de socorro siguen excavando con el temor de que pueda haber nuevas avalanchas. Se han extraído cuatro cadáveres. Mientras tanto, se ha sabido que la magistratura abrió un una investigación sobre el hotel Rigopiano porque hubo abuso en su construcción al nacer en parte en suelo público.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Aquí y ahora
El «Inauguration Day» exprime tantos recursos que hasta las máquinas quitanieves y los autobuses urbanos son utilizados para armar barricadas alrededor del sellado perímetro del Mall. También acuden policías de otros estados que visten sus propios uniformes. El camino a través de los «check-points» es penoso, sobre todo porque los servicios de seguridad van purgando, casi uno a uno, a los manifestantes que pueden causar disturbios en la explanada. Extramuros del barrio político se quedan encapuchados anarcos del Black Block, «hippies» ya antañones que proclaman el advenimiento del fascismo y la muerte del amor y manifestantes con cierta diversidad étnica que sostienen pancartas de «We The People» con una ilustración de una mujer musulmana cuyo velo es la bandera de los Estados Unidos. Todo ocurre bajo la mirada de francotiradores del Servicio Secreto que ocupan las azoteas. Los seguidores de Trump viven el día con ánimo festivo. Hay entre ellos una variedad social que desmiente el cliché de la «white trash» seducida por Trump, pero en cambio la pluralidad racial no existe: es casi imposible ver entre ellos una sola persona de raza negra. Hay texanos con sombrero Stenton, veteranos de guerra, moteros que venden chapas para pagarse un viaje de vuelta de cinco o seis días en la carretera, amabilísimas familias WASP de la América provincial que se sacan la gorra y permanecen tiesas cuando pasan militares. Los urbanitas de la muy Demócrata Washington los miran con indisimulado desprecio y les gritan a la cara: «¡Shame!» (Vergüenza). Si se sintieron agredidos por Washington, seguro que se habrán visto desquitados por el pasaje del discurso de Trump donde el nuevo presidente insiste en su declaración de guerra al «Pantano» de las élites y los «lobbies». Trump ha fabricado diversos enemigos de La Gente que sólo él representa: la capital política de Washington, las clases medias que eludieron un reparto justo de la riqueza, los Demócratas charlatanes, la violencia de los «gangs» criminales, las naciones parasitarias que también son responsables de las fábricas cerradas y los trabajadores devenidos lumpen, las hordas al otro lado de la frontera del sur. Ante todos ellos se ofrece como un ser taumatúrgico y curativo con el que acaba, «right now and right here», todo cuanto, según él, traicionó a La Gente de América, «dejada atrás», y eludió el Destino Manifiesto. Trump juega con una percepción de la «nación destruida» que le permite arrogarse su refundación. Como si con él fuera a comenzar un nuevo Siglo Americano, extenuada la América de Omaha Beach y las cadenas de montaje, que se amparará, contra las élites corruptas, en el mismo y heroico «americano cualquiera» que hizo la revolución, construyó puentes y carreteras y todo lo hizo sangrando sangre de patriota cuando se le pidió hacerlo y temiendo a Dios. En los bares, cuando apareció en la televisión la imagen de Obama embarcando en el avión final, la América de Trump se mofó y cantó himnos. Es su hora. «Right Here. Right Now».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Escuchamos nuevas voces bajo la nieve del hotel», afirman los socorristas
La búsqueda de nuevos supervivientes continúa sin descanso en el hotel Rigopiano destruido por un alud el miércoles. En su lucha contrarreloj los socorristas se han cargado de esperanza y afirman que «se escuchan nuevas voces bajo la nieve». Por ahora son 10 los supervivientes, de ellos 4 niños. Cinco fueron salvados en la tarde de ayer, 48 horas después de la tragedia. Otros cinco habían sido también localizados, pero solo en la noche se pudo llegar hasta ellos porque estaban lejos de los primeros, aprisionados entre vigas de cemento, techos con riesgo de desmoronarse. Los médicos definen su estado de salud como «bueno». Todavía hay una veintena de desaparecidos. El balance de muertos es de cuatro: dos mujeres y dos camareros del hotel. Los socorristas señalan que han escuchado voces en la estructura, pero son muy complicadas las tareas de rescate, «porque se trabaja en un edificio que se ha derrumbado y se avanza con mucha cautela, en condiciones extremas, con el temor además de que haya nuevas avalanchas. En la búsqueda ayudan los perros capaces de olfatear olores hasta cinco metros de profundidad. La localización de los ya salvados se pudo hacer con la ayuda también de pequeñas telecámaras que se introducen siguiendo la planimetría en espacios donde se cree que se han podido refugiar las personas. «Los que se han recuperado se han salvado gracias a la especial ropa de abrigo que llevaban y al hecho de no haber estado en contacto con la nieve. La estructura, aunque se había derrumbado parcialmente, los ha protegido», ha afirmado Tullio Spina, médico de reanimación en el hospital de Pescara. Efecto iglú El efecto iglú ha sido también decisivo para la supervivencia: «La nieve tiene un gran poder de aislamiento, como bien saben las personas que viven en los iglú. Actúa como si fuera un jersey. La ropa se calienta porque crea un espacio de aire caliente alrededor de nuestro cuerpo, impidiendo a la piel sentir el contacto con el aire frio. Al interior del hotel se han podido crear condiciones smilares: Zonas aisladas del exterior en las que el aire ha permanecido menos fría», explica a Repubblica Gian Franco Gensini, profesor de medicina interna, añadiendo la importancia del oxígeno como un punto clave: «Difícilmente se puede sobrevivir largo tiempo sin una conexión con el exterior que lleve aire fresco. Una persona, en reposo, tiene necesidad cada dia del oxígeno contenido en dos metros cúbicos y medio de aire». Después de la conmoción que sintió toda Italia por la tragedia del hotel, viendo que una treintena de personas había quedado sepultada, el país ha reaccionado con gran emoción ante las imágenes de los socorristas sacaban entre la nieve a los supervivientes. El primero en ser extraído fue el pequeño Gianfilippo, de ocho años, y a continuación entre gritos de «brava» lograron sacar a la madre, Adriana, quien gritaba y señalaba con un brazo: «Mi hija está ahí, en una habitación al lado», decía a los socorristas. Era Ludovica, de seis años. Los esperaba en el hospital de Pescara el padre, el cocinero Giampiero Parete, de 38 años, el primer superviviente de la avalancha, que pudo dar el aviso de la tragedia y que se salvó porque había salido del hotel y fue a su coche a coger una medicina para su mujer Adriana. La familia se abrazó entre lágrimas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El hotel Rigopiano pidió auxilio por e-mail antes del alud, pero fue ignorado
El hotel Rigopiano, destruido el pasado miércoles por un alud, había lanzado horas antes una alarma con un email, describiendo «una situación preocupante» y solicitando ayuda, que fue desoída. En la tarde de ayer los medios italianos publicaron el contenido del correo, dirigido a las autoridades de la provincia de Pescara y a la Policía para contar el estado de ansia y peligro que había percibido la gente que ocupaba el hotel, dispuesta a abandonarlo con urgencia. La comunicación tenía tono dramático: "Los clientes están aterrorizados por los terremotos (se habían producido cuatro aquel día) y han decidido estar al descubierto fuera del hotel. Hay dos metros de nieve y en nuestra estructura están por el momento doce habitaciones ocupadas. El gasóleo para alimentar el grupo electrógeno terminará mañana. Los teléfonos están fuera de servicio. Hemos intentado tranquilizar a los clientes, pero no pudiendo partir porque las carreteras están bloqueadas, están dispuestos a pasar la noche en sus coches», escribía el director del hotel a las autoridades. Pero no recibió la respuesta adecuada. Los clientes habían pagado sus habitaciones y esperaban las máquinas quitanieves. Nunca llegaron porque en la provincia de Pescara solo había dos y una estaba rota. Mientras los huéspedes pensaban dormir en los coches si no venían a rescatarlos, llegó la furia del alud. Una avalancha de 120.000 toneladas se precipitó sobre el hotel Ripopiano a una velocidad de 100 kilómetros por hora, desplazando el albergue diez metros, según describieron ayer los Carabineros. Un sexto cadáver La magistratura ha tenido que abrir una investigación tras hacerse público el correo solicitando ayuda, para comprobar eventuales responsabilidades, porque ahora muchos consideran que si se hubiera respondido a tiempo se podría haber salvado a los clientes. Con esta tragedia, Italia vuelve a descubrir que siempre que la naturaleza golpea se advierte la lentitud en la respuesta, aunque luego se demuestra el esfuerzo y el altruismo de los italianos, como en esta ocasión, en que los rescatadores están actuando con heroicidad, recibiendo la gratitud de todo el país. Mientras, en el hotel se continúa con las labores de excavación. Ayer fue recuperado un sexto cadáver. Los desaparecidos son ahora 24 y los supervivientes once, según las últimas informaciones.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Aumenta a catorce el número de muertos por el alud en el hotel italiano
Los equipos de rescate han recuperado este martes otros dos cuerpos más de los escombos del hotel Rigopiano, sepultado por una avalancha de nieve el pasado 18 de enero, por lo que son ya 14 los fallecidos en la tragedia. Los bomberos habían informado hace unas horas de la recuperación de los cuerpos sin vida de tres hombres, a los que se han sumado a primera hora de la mañana otros dos cuerpos más, en este caso de dos mujeres, según «La Repubblica». Con estos nuevos hallazgos, aún siguen sin localizar otras quince personas, entre huéspedes y trabajadores del hotel, donde continúan las labores de búsqueda sin descanso. Además, otras once personas sobrevivieron a la avalancha, ocasionada por la ola de terremotos que sacudió el centro de Italia, nueve de las cuales fueron rescatadas entre el jueves y el viernes entre los escombros. Ante las críticas hacia las autoridades por la supuesta lenta respuesta ante la tragedia, después de que una responsable de la prefectura tomara por una broma la primera llamada pidiendo auxilio, los bomberos han defendido la actuación y los medios que están participando en el rescate. Según han subrayado, el contingente desplegado en la zona del hotel Rigopiano es «absolutamente adecuado» teniendo en cuenta la complejidad de la intervención. Una mayor presencia, han precisado, «no solo no ayudaría a acelerar la búsqueda, sino que podría ser perjudicial» dada las características del lugar, donde el terreno sigue inestable. Búsqueda sin descanso Las labores de búsqueda de posibles supervivientes continúan sin descanso con la participación de unos 150 efectivos, entre militares, bomberos, policías y trabajadores de Cruz Roja y del Servicio Alpino, que se alternan en turnos. La esperanza de los equipos de rescate es llegar al centro del hotel, donde se encontraba la zona del bar, y donde se cree que podrían haberse concentrado algunos de los huéspedes que están aún desaparecidos. Los equipos de rescate señalaron que las habitaciones que se encontraban en los pisos altos del hotel han sido completamente arrasadas por la avalancha de nieve, que se produjo previsiblemente tras la serie de terremotos de magnitud mayor a 5 grados registrados en la mañana del 18 de enero. Según una primera reconstrucción, 120.000 toneladas de nieve, rocas y otros detritos golpearon con una velocidad de 100 kilómetros por hora el hotel. Entre los nueve supervivientes, solo una persona tendrá que permanecer hospitalizada al haber sido operado de un brazo que quedó atrapado en una de las vigas. Ayer, lunes, fueron dados de alta tres de los cuatro niños rescatados, entre ellos Gianfilippo y Ludovica Parete, de 6 y 8 años, hijos de Giampiero, que fue quien advirtió de lo sucedido, y de Adriana Vranceanu, rescatada por los equipos de bomberos tras más de 50 horas sepultada. También abandonó el hospital Edoardo, de 8 años, que no sabe aún que sus padres, Sebastiano y Nadia Di Carlo, han sido encontrados muertos. Mientras que Samuel, de 7 años, permanecerá en el hospital mientras se esperan noticias de sus padres que están desaparecidos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Se elevan a 23 los muertos por la avalancha de nieve en el hotel italiano
Los equipos de rescate han recuperado este miércoles dos cuerpos más de los escombros a que quedó reducido el pasado 18 de enero el hotel Rigopiano, en la región italiana de los Abruzos, tras ser sepultado por una avalancha de nieve ocasionada por los terremotos del centro de Italia, por lo que son ya 23 los fallecidos. A primera hora de la mañana, la fiscalía de Pescara ha informado del hallazgo de otros dos cuerpos, de un hombre y una mujer, por lo que solo quedan ya seis personas por localizar tras la tragedia. Durante la jornada del martes y la madrugada del miércoles los equipos de rescate consiguieron recuperar los cuerpos sin vida de otras seis personas. Entre los últimos muertos confirmados figuraría, según los medios locales, un refugiado senegalés que trabajaba en el hotel. Algunas de las víctimas aún no han sido identificadas pero hay ya once hombres y diez mujeres. Una semana después de la tragedia, en la que solo ha habido once supervivientes ?nueve de ellos rescatados de entre los escombros y la nieve entre el viernes y el sábado?, los equipos de rescate siguen trabajando sin descanso para encontrar a todas las víctimas. «Seguimos adelante, debemos terminar el trabajo», ha sostenido el director de Protección Civil, Fabrizio Curcio, reconociendo que se trata de «un trabajo complicado». En la misma línea se ha expresado el representante de Protección Civil en el centro de coordinación del rescate, Luigi D'Angelo. «No nos detendremos hasta que no tengamos la certeza de que no hay nadie más» bajo los escombos y la nieve, ha asegurado. «Tenemos que seguir buscando hasta el final», ha añadido.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Dead Pose Challenge»: el macabro fenómeno de fingir tu muerte
Fotografiarse como un muerto junto al capó de un coche manchado de sangre simulada, con un hacha en el cuello cubierto de carne cruda o colgando de una cuerda con la boca abierta, como un ahorcado. Y después publicarlo en las redes sociales. Esta es la macabra propuesta del sudafricano Karabo Mnisi, de 18 años, que, desde los primeros días del año, sacude las redes sociales para disfrute de algunos y espanto de otros y que se ha convertido en un fenómeno viral que agita las redes por todo el mundo. La polémica campaña «Dead Pose Challenge» (el reto de la pose del muerto) comenzó en la página de Facebook de Mnisi, donde este estudiante de instituto de Pretoria animó a sus amigos y seguidores a que le enviaran fotos posando como si estuvieran muertos siguiendo su propio ejemplo. Retirada de fotografías De todo el material que recibía, Mnisi publicaba las fotos que consideraba más logradas, pero miles de usuarios denunciaron la brutalidad de algunas y el joven -entrevistado por decenas de medios y convertido en una estrella- tuvo que retirar las más realistas para que no le suspendieran su cuenta. La bola de nieve se ha hecho grande y el «Dead Pose Challenge» se ha convertido en un fenómeno nacional que ha traspasado también las fronteras de Sudáfrica y que goza de vida propia al margen de su creador. El éxito redobló también las críticas. Además de ser tachado de bárbaro e insensible, Mnisi ha sido acusado de «satanismo» en su país, donde cada vez más voces dentro y fuera de las redes le recriminan haber tenido semejante idea. «Empecé a posar como un muerto el año pasado, pero aún no subía las fotos a las redes sociales», cuenta a Efe Karabo Mnisi, que ya tiene 26.000 seguidores en Facebook y que dice no tener otro objetivo que «divertirse» con el «Dead Pose Challenge». «No pienso en ellos», contesta cuando se le pregunta qué opina de quienes le afean una conducta que consideran especialmente inapropiada en un país como Sudáfrica, uno de los más violentos del mundo y donde más de 50 personas mueren asesinadas cada día. «Vivimos en un país serio con problemas serios. La gente necesita divertirse y relajarse, a veces», se ha defendido el adolescente, que no cree que su proyecto pueda llevar a nadie a cometer actos violentos. Los partidarios de Mnisi y quienes participan en el «Dead Pose Challenge» son por lo general de su edad, aunque también hay adultos de más edad que incluso hacen aparecer a niños en las foto. «Decidí hacerlo porque me pareció divertido hacerme el muerto y hacerme una foto. Pensé que podía mandar la mejor foto, la más original y graciosa, con un niño pequeño participando en el reto», explica a Efe el responsable de una de las poses más populares, Obakeng Bruno. «Moda ridícula y estúpida» En la imagen que le envió a Mnisi, Bruno aparecía con el cuerpo inerte sobre una mesa con salsa de tomate en la boca, mientras su primo Bonolo, de 5 años, finge una expresión de desespero con las manos en la cabeza. Quienes apoyan esta práctica ven en la ocurrencia una forma de desatar la creatividad y las dotes interpretativas de los más jóvenes, a través de las muecas y las posturas que imitan a apuñalados, ahogados o incluso a quienes caen fulminados por un rayo. «Con Halloween nadie tiene ningún problema. No entiendo por qué les parece tan mal», sostiene la estudiante Naledi Masanabo. «La gente ha sido muy creativa a la hora de tomar esas imágenes. Tienen un valor artístico y, si se mira desde el punto de vista de la diversión y el placer de crearlo, se entiende el lado inocente del fenómeno», dice a Efe el artista e ingeniero sudafricano Johan Stegmann. Pero a sus detractores no les hace ninguna gracia y citan entre sus argumentos el conmovedor vídeo en el que un bebé llora desesperado junto a su tía, mientras ésta fingía estar muerta para hacerse una foto y enviarla. «Es una moda ridícula y estúpida que puede ofender a la gente», asegura Tlhokomelo Setlhako, empleada de banca de 32 años. «Sudáfrica no se merece internet», ha escrito con sorna el servicio de noticias Eyewitness News para condenar el fenómeno, en el que algunos ven un signo de una «sociedad enferma».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Se elevan a 25 los muertos por la avalancha de nieve en el hotel italiano
Los equipos de rescate han recuperado este miércoles dos cuerpos más de los escombros a que quedó reducido el pasado 18 de enero el hotel Rigopiano, en la región italiana de los Abruzos, tras ser sepultado por una avalancha de nieve ocasionada por los terremotos del centro de Italia, por lo que son ya 25 los fallecidos. A primera hora de la mañana, la fiscalía de Pescara ha informado del hallazgo de otros dos cuerpos, de un hombre y una mujer, por lo que solo quedan ya cuatro personas por localizar tras la tragedia. Durante la jornada del martes y la madrugada del miércoles los equipos de rescate consiguieron recuperar los cuerpos sin vida de otras seis personas. Entre los últimos muertos confirmados figuraría, según los medios locales, un refugiado senegalés que trabajaba en el hotel. Algunas de las víctimas aún no han sido identificadas pero hay ya once hombres y diez mujeres. Una semana después de la tragedia, en la que solo ha habido once supervivientes ?nueve de ellos rescatados de entre los escombros y la nieve entre el viernes y el sábado?, los equipos de rescate siguen trabajando sin descanso para encontrar a todas las víctimas. «Seguimos adelante, debemos terminar el trabajo», ha sostenido el director de Protección Civil, Fabrizio Curcio, reconociendo que se trata de «un trabajo complicado». En la misma línea se ha expresado el representante de Protección Civil en el centro de coordinación del rescate, Luigi D'Angelo. «No nos detendremos hasta que no tengamos la certeza de que no hay nadie más» bajo los escombos y la nieve, ha asegurado. «Tenemos que seguir buscando hasta el final», ha añadido.