Infortelecom

Noticias de nicaragua

22-06-2017 | Fuente: abc.es
La OEA cierra su Asamblea General sin acuerdo sobre Venezuela
La Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó este miércoles su Asamblea General sin poder alcanzar un acuerdo sobre la situación en Venezuela . No obstante, el secretario general, Luis Almagro, advirtió que la organización está en «sesión permanente» sobre este asunto y que no cejará en buscar el consenso para propiciar una vuelta de Caracas al orden democrático. Anunció que la próxima semana presentará una nueva actualización de su informe sobre la represión que está realizando el Gobierno de Nicolás Maduro. Miembros de la oposición venezolana interrumpieron la última sesión para desmentir la versión oficial ofrecida en la cumbre por la delegación de Caracas de que en el país no hay ni crisis humanitaria ni presos políticos y para reclamar la ayuda internacional. Esos manifestantes fueron calificados de «fanáticos intolerantes» por parte de la titular de Exteriores de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien con su intervención se despedía de su cargo. Rodríguez abandonó la sede en medio de los gritos de la prensa, molestos por que solo hubiera querido hacer unas declaraciones finales a TeleSur, canal pagado por el Gobierno de Venezuela. Aunque no era una cuestión propia del orden del día de la Asamblea General, celebrada durante tres días en Cancún (México), los principales países de la región intentaron hasta el último momento promover una resolución crítica con el Gobierno de Maduro, rechazando la convocatoria de una asamblea constituyente y llamando a la fijación de un calendario electoral. En una sesión al margen de la Asamblea General, los miembros de la OEA votaron el lunes dos resoluciones ?una de condena por la ruptura del orden constitucional y otra más contemporizadora, promovida por pequeñas islas del Caribe, habitualmente alineadas con Venezuela?, pero aunque la primera de ellas llegó a 20 votos afirmativos, se quedó a tres de la mayoría de dos tercios requerida (la otra solo logró 8 votos favorables). Luis Videgaray, ministro de Exteriores mexicano y anfitrión de la cumbre, destacó que los 20 países que apoyaron el proyecto de resolución representan el 93 por ciento de la población del continente y el 98 por ciento de su PIB. Añadió que hasta minutos antes de la votación diversos países caribeños, a los que no quiso nombrar, habían confirmado su apoyo, para luego desdecirse del compromiso. Las negociaciones se prolongaron durante dos días más con el fin de conseguir que algunos de los pequeños estados caribeños cambiaran de posición, algo que no se produjo. Ni siquiera fue posible introducir algunas de las demandas, como la de crear una comisión de países para el «acompañamiento» de Venezuela, en una de las declaraciones generales que se aprobaron en relación a los derechos humanos. La asamblea rechazó la decena de propuestas de resolución presentadas por Venezuela, cuyo tono combativo, en repudio de las críticas internacionales que recibe y contra algunos países que están especialmente presionando al Gobierno de Maduro, tenían más fin propagandístico que deseo que alcanzar un consenso para su aprobación. Esas propuestas solo lograron el apoyo de Bolivia y Nicaragua. Ecuador, que hasta no hace mucho se alineaba completamente con Caracas, se desmarcó de las iniciativas venezolanas, al igual que ocurrió con los estados del Caribe. Venezuela pedía en esas propuestas condenar la pretensión de la Administración Trump de completar el muro que recorre la frontera de EE.UU. con México; cerrar las bases que Washington y la OTAN tienen en la región; exigir a EE.UU. que retire las sanciones aprobadas contra altos funcionarios venezolanos; censurar a México por no haber prevenido la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, y reprobar la actuación del secretario general de la OEA en su esfuerzo por denunciar la situación en Venezuela. Entre las propuestas que sí aprobó la Asamblea General destaca el compromiso a duplicar en tres años el presupuesto destinado al Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
07-06-2017 | Fuente: abc.es
La difícil integración de Centroamérica: un salami a rodajas
Una mayor integración regional es la gran asignatura pendiente de los países latinoamericanos, y todo indica que de momento lo seguirá siendo. Un caso emblemático es el de Centroamérica, que a pesar de constituir una clara entidad geográfica, tener una historia de unidad política y contar con un volumen de población manejable (46 millones de habitantes) sigue sin avanzar de modo sustancial en lo previsto por el Sistema de Integración Centroamericana (SICA). En realidad, cuando se mira de cerca Centroamérica, es la división lo que llama la atención. La región es como un salami ?la forma invita a la imagen? del que se van cortando rodajas, comenzando por un extremo: ?Panamá es el primero que se descuelga en muchos aspectos: no forma parte, por ejemplo, del acuerdo de libre comercio regional con Estados Unidos o CAFTA, y tiene un economía claramente distinta, por virtud del canal. De hecho, Panamá no perteneció a la federación nacida con la independencia de España ?las Provincias Unidas del Centro de América (1823-1824)?, y fue parte de Colombia hasta 1903. ?Costa Rica es el siguiente país que marca distancias. Históricamente no perteneció a la Audiencia de Guatemala, la división administrativa que durante el Imperio Español rigió a los países centroamericanos situados al norte de Costa Rica. La mayor sensibilidad institucional costarricense ha hecho a este país reticente a una progresiva disolución en entes supranacionales con sus vecinos. Así, no forma parte del Parlamento Centroamericano o PARLACEN. ?Nicaragua, sin participar apenas de la cultura mesoamericana precolombina, también ha actuado generalmente por libre, con ciclos políticos algo cambiados respecto a los demás y con una economía poco relacionada comercialmente con el resto de Centroamérica. ?Cortando el salami nos hemos quedado con Guatemala, El Salvador y Honduras, los tres países que constituyen el núcleo de la aspiración integradora centroamericana. Se los conoce como Triángulo Norte y ciertamente presentan diversos problemas compartidos, como la inseguridad pública y el flujo emigratorio hacia Estados Unidos. ?Aunque en 2000 Belice se incorporó al SICA, sistema constituido en 1991 a partir de una organización precedente, ese país anglófono en realidad ha tenido siempre una mayor orientación caribeña, como ha sido el caso de República Dominicana, que ni siquiera forma parte de trecho continental centroamericano y que ingresó en el SICA en 2013. Falta de sintonía «Tenemos una historia común, pero no ha existido unidad política», constata el historiador José Cal, de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). La región «ha tenido dos cabezas: una es Guatemala, que es el país con mayor peso económico y demográfico, y otra es Costa Rica, que ha contado con mayor desarrollo institucional». Luego ha habido también cabezas de puente para los intereses de Estados Unidos: «evidentemente lo ha sido Panamá, por el canal, pero también lo fue Honduras, donde se desarrolló el modelo concesionario de las compañías bananeras». Por su parte, «Nicaragua ha sido siempre una excepción políticamente hablando» (la singularidad del régimen somocista, luego el sandinista y ahora el impuesto por Daniel Ortega). Tenemos una historia común, pero no ha existido unidad política»José Cal, USAC Se trata de un cierto desbarajuste, en el que «no hay una sincronía de objetivos pensados regionalmente», de acuerdo con el economista Carlos González, consultor de la Asociación de Investigación y No hay sincronía de objetivos pensados regionalmente»Carlos González, ASIES Estudios Sociales (ASIES) de Guatemala. Según destaca, «falta coordinación: Costa Rica tiene una diversificación de exportación pensada solo en intereses propios; Panamá también va a lo suyo, con un canal a su servicio; Nicaragua ha echado mano de las ayudas de Venezuela». Carlos González añade que, no obstante, se producen algunos avances. En sus compromisos con la Unión Europea los países centroamericanos acordaron la integración de las aduanas, algo que Guatemala tiene más adelantado con Honduras, mientras que con El Salvador de momento solo hay un entendimiento inicial. Otro punto en el que se está trabajando es la ley de la competencia: el propósito es crear un ente con actuación en todos los países, aunque existe el riesgo, como precisa el economista de ASIES, de que se trate de una «ley sin dientes» (sin un claro régimen sancionador). Guatemala Con sus 16 millones de habitantes, Guatemala es el país más poblado de Centroamérica. Su capital es también la mayor urbe de la región. Se trata, además, del país con la mayor economía (aunque Panamá y Costa Rica le ganan en PIB per cápita). Guatemala goza de una gran estabilidad macroeconómica, que le ha permitido continuados crecimientos anuales del PIB por encima del 3%. Sin embargo, elevados niveles de pobreza y analfabetismo y deficientes servicios públicos (el hecho de que la mitad de la población sea indígena y mucha viva en zonas rurales dificulta la atención del Estado) lastran la capacidad de liderazgo que Guatemala podría tener en el istmo americano. Los crecientes problemas de narcotráfico e inseguridad complican también esa posición. Cada cual se dice: yo exporto a EE.UU. y que los demás me dejen tranquilo mi mercado interno»Hans Quevedo, asesor gubernamental Para Hans Quevedo, profesor de Relaciones Internacionales y asesor de la Secretaría de Planificación del Gobierno guatemalteco, «Guatemala no ha logrado liderar la región porque no es un ejemplo de riqueza. Los demás países se preguntan: ¿por qué ese país y no nosotros? Ciertamente que aquí hay más transacciones económicas, pero eso no da lugar a un liderazgo político». Quevedo lamenta el escaso progreso en la integración regional. «Los presidentes se reúnen, pero no avanzan una agenda de integración. En cuanto al comercio, la cuestión es que qué va a darle un país a otro si en el fondo todos producimos los mismos productos. Cada cual se dice: yo exporto a Estados Unidos y que los demás me dejen tranquilo mi mercado interno». «Lo más que se ha conseguido», apunta el profesor Quevedo en relación a asuntos de mayor simbolismo, «es una licencia de conducir centroamericana, pero no se ha impulsado un pasaporte único. Para viajar entre Guatemala y El Salvador basta la célula de identificación nacional, pero con Honduras sigue haciendo falta el pasaporte. En cualquier caso, esos contactos no han traído más comercio o turismo, sino violencia».
06-06-2017 | Fuente: abc.es
Dimite el embajador en funciones de EE.UU. en China tras la salida del país del Acuerdo de París
El embajador estadounidense en funciones en China, David Rank, ha presentado su dimisión en respuesta a la decisión del presidente del país norteamericano, Donald Trump, de retirarse del Acuerdo de París sobre el Clima. «Rank ha tomado una decisión personal», han confirmado fuentes del Departamento de Estado citadas por la cadena de televisión estadounidense CNN. «Agradecemos sus años de servicio dedicado al Departamento de Estado», ha agregado. Sin embargo, fuentes familiares con la decisión citadas por la cadena han resaltado que la decisión está vinculada directamente con la citada decisión de Trump. Rank, quien asumió el cargo de 'número dos' de la Embajada estadounidense en Pekín en enero de 2016, había ocupado previamente varios cargos en el Departamento de Estado. Trump argumenta que los compromisos recogidos en ese «mal acuerdo» perjudican a Estados Unidos y, en concreto, al desarrollo de su economía y a la creación de empleo. El objetivo del inquilino de la Casa Blanca para por buscar un documento más favorable y «justo», aunque por el momento no ha aclarado cómo ni cuándo lo hará. El gesto de Trump sitúa a Estados Unidos junto a Siria y Nicaragua, que tampoco se unieron a un acuerdo del que sí forman parte más de 190 países. El expresidente estadounidense Barack Obama se había comprometido a que el país norteamericano redujese las emisiones de gases contaminantes entre un 26 y un 28 por ciento para el año 2015. Estados Unidos es el segundo país más contaminante del mundo, sólo por detrás de China. Los expertos estiman que emite a la atmósfera más del 15 por ciento de los gases registrados en todo el mundo.
03-06-2017 | Fuente: elpais.com
Nicaragua y Siria, los otros países que se oponen al acuerdo de París
Estados Unidos es el tercer país que no forma parte del acuerdo alcanzado por más de 190 naciones en diciembre de 2015
02-06-2017 | Fuente: abc.es
Rajoy asegura el apoyo de España y la Unión Europea al Acuerdo de París tras la decisión de Trump
El jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, ha garantizado este viernes el compromiso de España y de la Unión Europea en la lucha contra el cambio climático tras la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar a su país del Acuerdo de París. «España mantiene su compromiso con el Acuerdo de París. La Unión Europea seguirá liderando la lucha contra el cambio climático en la dirección correcta», ha escrito Rajoy en un mensaje en su cuenta de Twitter. España mantiene su compromiso con el Acuerdo de París. EU seguirá liderando la lucha contra el cambio climático en la dirección correcta. MR? Mariano Rajoy Brey (@marianorajoy) 2 de junio de 2017Trump anunció ayer la retirada de su país del Acuerdo de París con el argumento de que ese pacto pone en «permanente desventaja» a la economía y los trabajadores estadounidenses. El Acuerdo de París se firmó en noviembre del año pasado, en la recta final del mandato de Barack Obama, su principal impulsor, que puso el cambio climático en el centro de su agenda política. Consiguió el apoyo de 195 países con un objetivo común de impedir el aumento de la temperatura en más de dos grados centígrados para finales de este siglo en comparación con los niveles previos a la era industrial. Cada país tiene sus propios compromisos y su calendario para cumplirlos, en función de valores como su nivel de emisiones actuales e históricas o desarrollo industrial. Con la decisión de Trump, EE.UU. se une a Siria y Nicaragua como los únicos países que se oponen al acuerdo. Obama aseguró este jueves que la decisión de Trump supone «rechazar el futuro». Es una incógnita cómo se articulará esa salida y posterior reinicio de negociaciones para conseguir otras condiciones. El acuerdo establece un lapso de cuatro años para la retirada de un firmante, aunque Trump ya anunció este jueves «la cancelación inmediata» de los compromisos adquiridos.
01-06-2017 | Fuente: abc.es
Trump se retira del Acuerdo del Clima de París para renegociarlo
De líder a rémora. El relevo en la Casa Blanca ha provocado que Estados Unidos pase de ser el principal impulsor de un acuerdo histórico contra el cambio climático a la mayor amenaza para su supervivencia. Donald Trump compareció este jueves en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca para afirmar que EE.UU. «saldrá del acuerdo climático de París» y que «comenzará negociaciones» para su reforma o para la firma de uno «completamente nuevo». [Principales puntos firmados en el acuerdo de París] Trump aseguró que el acuerdo «pone en desventaja a EE.UU. con el beneficio exclusivo para otros países, destruye puestos de trabajo y hace añicos la economía». Repitió en varias ocasiones su lema de «EE.UU. primero» para justificar su decisión y su objetivo de conseguir un «trato justo» para los estadounidenses: «No queremos que los otros países se sigan riendo de nosotros, y no lo harán», dijo en su tono populista habitual. El Acuerdo de París se firmó en noviembre del año pasado, en la recta final del mandato de Barack Obama, su principal impulsor, que puso el cambio climático en el centro de su agenda política. Consiguió el apoyo de 195 países con un objetivo común de impedir el aumento de la temperatura en más de dos grados centígrados para finales de este siglo en comparación con los niveles previos a la era industrial. Cada país tiene sus propios compromisos y su calendario para cumplirlos, en función de valores como su nivel de emisiones actuales e históricas o desarrollo industrial. Con la decisión de Trump, EE.UU. se une a Siria y Nicaragua como los únicos países que se oponen al acuerdo. Obama aseguró este jueves que la decisión de Trump supone «rechazar el futuro». Es una incógnita cómo se articulará esa salida y posterior reinicio de negociaciones para conseguir otras condiciones. El acuerdo establece un lapso de cuatro años para la retirada de un firmante, aunque Trump ya anunció este jueves «la cancelación inmediata» de los compromisos adquiridos. Fuerte lucha interna La decisión de Trump se ha producido en medio de una fuerte lucha interna dentro de la Casa Blanca sobre la permanencia de EE.UU. dentro del acuerdo climático. Entre quienes presionaron al presidente para la salida están Scott Pruitt, el paradójico director de la Agencia de Protección Medioambiental, y, sobre todo, Stephen Bannon, bastión del discurso nacionalista y proteccionista en EE.UU., figura clave en el ascenso de Trump a la presidencia y ahora estratega jefe de la Casa Blanca. Bannon, que en los últimos meses parecía haber perdido parte de la ascendencia en el presidente, ha peleado con fuerza en contra de las regulaciones medioambientales. Trump también contaba con el favor de los representantes políticos de los estados petroleros y mineros, muchos de estos últimos empobrecidos y en los que se asienta buena parte de la base electoral del Trump. Aquí ha calado el mensaje de que el tratado medioambiental implica un mayor deterioro de sus condiciones económicas. A favor de la permanencia se posesionaron sobre todo el secretario de Estado y -otra paradoja- ex consejero delegado de la petrolera ExxonMobil, Rex Tillerson, y la hija del presidente, Ivanka. En una muestra más del desbarajuste y la improvisación que mandan en el Gobierno de Trump, los medios estadounidenses aseguraban este jueves, en las tensas horas previas al anuncio, que el presidente hablaba con unos y otros y que su decisión -que afecta a un tratado con apoyo casi unánime de la comunidad internacional, cocinado durante décadas y con un impacto directo en el futuro del planeta- estaba todavía en el aire. Otros países podrían replantear sus compromisos o incluso su inclusión en el acuerdoEn los últimos días y horas, los líderes de todo el mundo se apresuraron a revalidar su compromiso con el Acuerdo de París. El mismo día que Trump oficializaba su decisión, la canciller alemana, Angela Merkel, aparecía en Berlín con Li Keqiang, «premier» de China, la otra pieza clave del Acuerdo de París, en una imagen que es una nueva muestra del cambio de piezas geopolítico que se destila del abandono de EE.UU. del liderazgo global. «China mantendrá sus compromisos con el Acuerdo de París», defendió Li, en una declaración que fue recibida como «alentadora» por Merkel. La líder germana ya avisó en la reciente cumbre del G7 que Europa no puede contar con antiguos aliados, en referencia a EE.UU., en asuntos clave como el cambio climático. Esta semana, otras grandes potencias industriales como India y Rusia también aseguraron que seguirían dentro del tratado, pero es innegable que la salida de EE.UU. supondría una estacada en el corazón del acuerdo. Como caen las piezas de un dominó, otros países podrían replantear sus compromisos o incluso su inclusión en el acuerdo. EE.UU. también es clave en la supervisión del cumplimiento de los compromisos y en la financiación de ayuda al desarrollo por los países más afectados por el cambio climático, que también son los más pobres. Trump aseguró que no contribuirá a ese fondo. Críticas de los demócratas El anuncio fue recibido con amplias críticas de la oposición demócrata -también de algunos representantes republicanos-, líderes empresariales, el ecologismo y la comunidad científica. Irresponsabilidad, egoísmo y falta de liderazgo eran las críticas más repetidas sobre la salida del país con mayores emisiones de la historia y el segundo de la actualidad (tras China). Pero el anuncio de Trump no era para ellos, sino para su base electoral. El «EE.UU primero» pone al país en la cola de la lucha contra el cambio climático, en una decisión cuyas consecuencias políticas, sociales y medioambientales están por ver. «Estados Unidos se ha unido a un pequeño grupo de países que rechazan el futuro» El expresidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ha criticado la decisión de Donald Trump de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París contra el cambio climático. «Creo que los Estados Unidos deberían colocarse en la vanguardia», ha dicho Obama en un comunicado. «Esta administración se ha unido a un pequeño grupo de países que rechazan el futuro; estoy seguro de que nuestros estados, ciudades y empresas estarán a la altura y hará todavía más cosas para proteger las generaciones futuras».
01-06-2017 | Fuente: abc.es
Trump anunciará este jueves la salida o permanencia de EE.UU. en el Acuerdo de París
El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunciará mañana, jueves, si mantiene o retira a su país del Acuerdo de París sobre el cambio climático, según ha avanzado en Twitter. «Anunciaré mi decisión sobre el Acuerdo de País el jueves a las 15.00 (19.00 GMT). Jardín de las Rosas de la Casa Blanca. ¡Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo!», ha escrito Trump en su cuenta personal. I will be announcing my decision on Paris Accord, Thursday at 3:00 P.M. The White House Rose Garden. MAKE AMERICA GREAT AGAIN!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 1 de junio de 2017La mayoría de medios estadounidenses dan por hecho que Trump ya ha decidido retirar a EE.UU. del acuerdo, suscrito por todos los países del mundo menos Siria y Nicaragua a finales de 2015. El Acuerdo de París se firmó durante el mandato del presidente estadounidense Barack Obama, quien definió ese pacto como «un punto de inflexión» y la «mejor oportunidad» para salvar al planeta. La meta propuesta por Obama dentro del marco del Acuerdo de París es que Estados Unidos reduzca para 2025 las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 26 y un 28 por ciento con respecto a los niveles de 2005. Trump puede optar por abandonar de manera total el acuerdo, algo que tardaría años, o rebajar esos compromisos de reducción de emisiones planteados por Obama sin sacar completamente a EE.UU. del pacto contra el calentamiento global.
31-05-2017 | Fuente: abc.es
Trump se debate entre romper el Acuerdo del Clima o incumplirlo
Hay ambiente de ruptura, pero no está todo decidido sobre la salida de Estados Unidos del Acuerdo contra el Cambio Climático de París, el pacto internacional más amplio para reducir las emisiones a la atmósfera, suscrito por Barack Obama en 2015 junto con otros 95 países y la Unión Europea. El enconado cruce de filtraciones y versiones oficiales que rodea a cada asunto importante que debe gestionar Donald Trump volvió a repetirse ayer. La avalancha mediática que anunciaba la ruptura, citando la intención expresada por él a dos de sus ayudantes y la versión de dos fuentes del entorno, fue seguida de un mensaje de advertencia de la Casa Blanca: «Todavía el presidente no ha tomado una decisión final; será en los próximos días». No exenta de una petición de «cautela», sus portavoces sugerían la posibilidad de que entre el blanco y el negro pueda existir una postura final de grises. Aunque, en un lenguaje más mitinero, Trump confirmaba en Twitter un próximo anuncio y concluía con su eslogan electoral de tinte nacionalista: «Make America Great Again!» («¡Volver a hacer grande a América!»). Es el grito de guerra del trumpismo ganador de las elecciones. Las presiones y la división interna condicionan la decisión final de Trump sobre una de las cuestiones internacionales de mayor alcance político. Durante su reciente gira europea, lo comprobó en primera persona. Primero, cuando el Papa le pidió mantenerse dentro del Acuerdo de París, antes de regalarle un libro con su encíclica favorable a las medidas contra el cambio climático. Durante la reunión del G-7, el desmarque de Trump impidió que se alcanzara un pacto de apoyo, para enfado de la canciller Merkel. Ayer, mientras se acumulaban las noticias sobre una ruptura, la cuenta en Twitter de Naciones Unidas se sumaba a los intentos de hacer rectificar a Trump con este mensaje: «El cambio climático es innegable y la acción climática (para combatirlo) es imparable». Entre los anuncios pre y poselectorales del presidente, siempre contrarios a mantenerse en el Acuerdo de París, se halla también su pretensión de suprimir las aportaciones estadounidenses a la ONU en esta materia. La casi unanimidad internacional contrasta con los choques que se viven en el seno de los equipos de Trump, en la Casa Blanca y en su Administración. Tantos que la decisión final se reduce a una victoria o derrota de los llamados nacionalistas o trumpistas, encabezados por su padre ideológico, el radical Stephen Bannon, actual jefe de estrategia política del presidente. Con él coincide el mismísimo director de la Agencia de Protección Medioambiental, Scott Pruitt, nombrado precisamente por su postura contraria al Acuerdo de París. Pero el peso político de quienes sugieren a Trump que no rompa no es menor: el secretario de Estado, Rex Tillerson; el director del Consejo Económico Nacional, Gary Cohn, y las dos personas que aún influyen más en sus decisiones, su hija Ivanka Trump y su yerno, Jared Kushner. Mientras continúa debatiendo el asunto con responsables de diversas áreas de su Administración (ayer volvió a hacerlo con Tillerson), Trump se mueve en diversas opciones. La más radical, la ruptura inmediata y salida del Acuerdo de París, que supondría una provocación al conjunto de la comunidad internacional, además de ceder el liderazgo del cambio climático a China y la UE. Riesgos del proteccionismo Precisamente, el secretario de Estado advierte al presidente del riesgo de las medidas nacionalistas y proteccionistas de salida de los grandes acuerdos internacionales, que ya en materia de libre comercio parecen haber convertido al gigante asiático en su adalid, en detrimento de EE.UU. Si ahora rompe el acuerdo climático, los estadounidenses se unirían a la pequeña lista de países que están fuera, como Nicaragua y Siria. También baraja Trump una salida progresiva, menos drástica, con un calendario a varios años vista, hasta un descuelgue final. Finalmente, la solución que proponen los contrarios a la ruptura, una especie de tercera vía, consiste en mantenerse dentro del Acuerdo de París y, aprovechando su carácter voluntario y la ausencia de sanciones por incumplimiento, proceder a una aplicación menos restrictiva de las emisiones de CO2. Políticamente, sería mejor visto. Aunque un desmarque en la práctica erosionaría igualmente el espíritu y el resultado del acuerdo, amenazado por el alejamiento de uno de los mayores emisores de dióxido de carbono. Esta vía permitiría a Trump cumplir con su promesa electoral de resucitar los depauperados sectores del carbón y la siderurgia, con la que el entonces candidato republicano conectó con el mundo minero y de los trabajadores de los estados industriales, bajo la expectativa de una recuperación económica en esas zonas que muchos expertos ven inviable. El presidente quiere cuidar a ese «movimiento» que le otorgó la victoria cambiando su tradicional voto demócrata por el del candidato republicano pero antiestablishment.
31-05-2017 | Fuente: abc.es
Por qué Trump cuestiona el NAFTA y no el CAFTA
Durante la campaña electoral estadounidense, Donald Trump habló mucho ?y mal? del NAFTA, pero en absoluto mencionó el CAFTA. Son los dos acuerdos de libre comercio regionales (referidos aquí por sus siglas en inglés) que Estados Unidos tiene firmados con sus vecinos de América del Norte y del Centro. El NAFTA incluye a México y Canadá, mientras que el CAFTA engloba a las repúblicas centroamericanas de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, así como a República Dominicana. ¿Por qué ese diferente trato, si los detractores del libre comercio en Estados Unidos están tan en contra del NAFTA como del CAFTA, tratado este último que fue aprobado por la Cámara de Representantes estadounidense por un solo voto? Además, tanto el tratado norteamericano, que entró en vigor en 1994, como el centroamericano, que se firmó en 2004, tienen para Washington un mismo contexto migratorio y de narcotráfico, pues parte de los indocumentados y de la droga que entran en Estados Unidos llegan a la frontera mexicana atravesando los países del istmo hemisférico. La razón es doble. Mientras el comercio de Estados Unidos con México tiene una balanza negativa, el que mantiene con Centroamérica le supone un superávit. También ocurre que las cifras del intercambio con esos países más al sur son cacahuetes (un total de 53.270 millones de dólares en 2016), comparadas con el comercio entre Estados Unidos y México (525.110 millones). De hecho, el déficit comercial estadounidense con México (63.191 millones) supera al comercio total generado por el CAFTA. Es ese déficit el que Trump se propone reducir con la renegociación del NAFTA que ha planteado. Balanza comercial Estados Unidos exportó el año pasado a sus seis socios del CAFTA bienes por valor de 28.886 millones de dólares, mientras que sus importaciones fueron de 23.384 millones. La diferencia entre ambas operaciones, con un superávit de 5.482 millones, no ha dejado de crecer desde 2012, cuando Estados Unidos registró un déficit de 999,7 millones. En 2016, el único país al que Estados Unidos vendió menos de lo que le compró fue Nicaragua, que es el socio centroamericano con el que mantiene un menor volumen comercial. El CAFTA ha establecido derechos laborales, requisitos para los procesos y un sistema de denuncias cuando haya incumplimientos»David Casasola, CIEN A pesar de esos desequilibrios en las balanzas comerciales, desde la región se hace una valoración generalmente positiva. «Muchos de nuestros países tenían ya un elevado comercio con Estados Unidos. El CAFTA vino a formalizar esas relaciones, en asuntos como el establecimiento de derechos laborales, la fijación de ciertos requisitos en los procesos y la tramitación de denuncias cuando haya incumplimientos del acuerdo», afirma David Casasola, investigador del think-tank guatemalteco CIEN. Entre otros aspectos favorables, Casasola se refiere a la reducción de aranceles para productos que Centroamérica exporta a Estados Unidos, e indica que ahora el auténtico reto es intentar elaborar productos con mayor valor añadido. Como vertiente negativa, destaca que «el acuerdo no termina de ser eficiente en la creación de empleo». Interés de Washington Para la antropóloga Sandra Herrera, de la Dirección de Investigación de la Universidad de San Carlos de Guatemala, los tratados de libre comercio que conforman el CAFTA evidencian el interés por Centroamérica que siempre ha demostrado Estados Unidos. No solo por cuestiones estratégicas, como las que afectan al canal de Panamá, sino porque la región tiene una mayor conexión con Norteamérica que con Sudamérica. «Hay más interés de Estados Unidos en Centroamérica que el que por ella muestra Sudamérica», afirma. El tratado de libre comercio no ha impedido que aumentara la emigración de niños hacia EE.UU.»Sandra Herrera, USAC Con todo, Herrera opina que Washington aplica criterios comerciales que no necesariamente procuran un progreso real de la región. Recuerda, por ejemplo, que «los tratados no han impedido que aumentara la emigración de niños», en alusión a la crisis de 2014 por la llegada de miles de menores no acompañados a la frontera entre México y Estados Unidos procedentes muchos de Guatemala, Honduras y El Salvador. Ese mismo hecho es utilizado por quienes en Estados Unidos abogan por la supresión del acuerdo. «Los proponentes del CAFTA prometieron que el acuerdo llevaría prosperidad a América Central, causando un declive de la violencia y de la inmigración a Estados Unidos. Ha ocurrido lo opuesto», alega la web de Public Citizen. Según este grupo de presión, «la evidencia sugiere que el CAFTA mismo ha contribuido a la inestabilidad económica de Centroamérica, alimentado el incremento de la violencia y la migración forzada de la región».
31-05-2017 | Fuente: elpais.com
Defender a los defensores
Nicaragua fue condenada por no investigar correctamente el homicidio de Francisco García Valle
...
10
...