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Noticias de muertes

07-11-2018 | Fuente: elpais.com
El inodoro con el que Bill Gates quiere ahorrar 200.000 millones
Tecnologías de esterilización de desechos humanos podrían frenar medio millón de muertes de niños Cada dólar invertido en saneamiento rinde alrededor de 5,50 dólares en beneficios económicos mundiales
07-11-2018 | Fuente: elpais.com
Manos que salvan bebés
Cada día mueren en el mundo 7.000 niños en su primer mes de vida. Muchos padres no les ponen nombre ante el temor de que no sobrevivan. La campaña #UnNombreUnaVida de UNICEF busca la entrega de los suministros y los recursos médicos necesarios para evitar esas muertes y sacar a los niños de un anonimato forzado
06-11-2018 | Fuente: abc.es
Juzgan en Alemania a un antiguo guardia nazi del campo de concentración de Stutthof
Un antiguo guardia de las SS de la Alemania nazi deberá responder a partir de este martes ante la Justicia alemana por complicidad en el asesinato de cientos de personas en el campo de concentración de Stutthof (Sztutowo, en polaco), construido durante la ocupación nazi en Polonia. Las acusaciones contra el hombre, de 94 años, se refieren al período comprendido entre 1942 y 1944, cuando el sospechoso trabajaba como vigilante en el campo, el primero que el régimen de Adolf Hitler levantó fuera de Alemania. El juicio se realizará en un juzgado de menores de la ciudad de Münster, en el oeste alemán, porque en el momento en el que se produjeron los hechos el imputado tenía 18 años y era, según las leyes de entonces, menor de edad. Además, teniendo en cuenta el estado de salud del inculpado, la Justicia alemana ha fijado una duración máxima de cada vista de dos horas y ha dispuesto que el anciano tenga días de descanso entre las 13 sesiones fijadas. «Imagínese una forma de matar, multiplíquela y se podrá dar una idea de la forma en la que los nazis mataban en los campos de concentración», señaló el fiscal general de Dortmund, Andreas Brendel, en la antesala del proceso. «Y Stutthof no fue una excepción», agregó. Brendel está encargado junto con la Policía criminal de Renania del Norte-Westfalia de perseguir los crímenes del nazismo y es quien encabeza la acusación contra el hombre, que fue guardia en Stutthof de junio de 1942 a septiembre de 1944. El campo de concentración de Stutthof, en 2008 - Wikipedia Según la Fiscalía, en el tiempo en el que el hombre estuvo destinado en Stutthof, cientos de personas fueron asesinadas en cámaras de gas. Además, muchos otros perdieron la vida a consecuencia de las malas condiciones existentes en el campo, por disparos en la nuca, por envenenamiento o porque los jerarcas nazis los dejaban morir de frío. Hasta que acabó la guerra en 1945 se calcula que murieron unos 27.000 presos en Stutthof. «Hubo epidemias de tifus exantemático en Stutthof, los encerraron a los enfermos en barracas y los dejaron morir», relató Brendel. El Ministerio Público sostiene que el hombre estaba al tanto de lo que ocurría en el campo de concentración. El acusado, sin embargo, rechazó con anterioridad su participación en las muertes. Cambio de enfoque judicial Durante décadas, las personas que colaboraron de forma indirecta en asesinatos masivos no fueron llevadas ante la Justicia en Alemania. El cambio de enfoque judicial que permitió llevar ante el juez a quienes cooperaron con la maquinaria de exterminio nazi vino propiciado por la condena de John Demjanjuk a cinco años de prisión en 2011 por complicidad en más de 28.000 asesinatos en el campo de exterminio de Sobibor. Le siguieron las condenas de Oskar Gröning, conocido como «el contable de Auschwitz», y de Reinhold Hanning, guardia de las SS en Auschwitz. Los tres ya fallecieron. «Los tribunales consideraron que para condenar por complicidad en el asesinato bastaba con haber mantenido en funcionamiento la maquinaria asesina al cumplir tareas generales dentro del campo», explicó Jens Rommel, director de la Oficina Especial para la Investigación de los Crímenes de la Segunda Guerra Mundial. En el caso de Hanning, los jueces estimaron que quedó confirmado que también las condiciones inhumanas y los durísimos trabajos forzados implicaban el asesinato sistemático. «Por ello, ahora son muchos más los que pueden ser juzgados», señaló Rommel. La oficina de Rommel deriva unos 30 casos al año a las fiscalías. Últimamente puso en marcha investigaciones contra varios empleados de Auschwitz, así como contra otros que trabajaron en Stutthof, Buchenwald, Ravensbrück y Mauthausen. Además se han abierto expedientes por crímenes en los campos de Mittelbau, Flössenburg y Gross-Rosen. Se trata de una labor contrarreloj. «Ninguno de nuestros acusados tiene menos de 91 años», precisó Rommel. La posibilidad de dar con más personas en condiciones de ser juzgadas es cada vez menor y una y otra vez deben ser cerrados casos sin que se llegue a un juicio.
06-11-2018 | Fuente: abc.es
Por primera vez un tribunal de menores juzga a un SS nazi
«Yo solo era un joven soldado», ha dicho en la primera vista del juicio y con lágrimas en los ojos, el acusado de complicidad en el asesinato de cientos de personas, el ex SS y guardián del campo de concentración nazi de Stutthof, en Polonia. «Todo de lo que se me puede acusar es de haber estado allí, no haber evitado todo lo horrible que pasó. ¿Pero cómo podría yo haber evitado nada? ¡A la menor me habrían fusilado!», se ha defendido Johan R., hoy a punto de cumplir 95 años pero con solo 18 cuando fue destinado al centro, entre 1942 y 1944. Fue el primer campo de concentración que Hitler ordenó instalar fuera del territorio alemán y allí se dejó morir sistemáticamente a miles de personas de hambre y de frío, además de las cámaras de gas, los ahorcamientos, fusilamientos y tiros en la cabeza. «Todo lo terrible que pasó durante el Tercer Reich cae ahora sobre mi cabeza, pero yo no tengo nada que reprocharme y eso es lo que he venido a decir ante este tribunal», ha dicho ante el juzgado de menores de la ciudad de Münster, en el oeste de Alemania, que lleva el caso porque en el momento en el que se produjeron los hechos el imputado era menor de edad según las leyes vigentes. En el juicio participan, además del Estado alemán, un total de 17, querellantes particulares, algunos procedentes de Israel y de Estados Unidos. El Comité Internacional de Auschwitz saludó el comienzo del proceso con un comunicado en el que se «agradece especialmente a los supervivientes del campo y a sus familiares, por el valor y la determinación de declarar como, querellantes en Münster». El vicepresidente de la asociación, Christoph Heubner, ha declarado que «estos serán días dolorosos para ellos. Al igual que todos los demás sobrevivientes han tenido que esperar una eternidad a los tribunales alemanes y a la justicia». Ante el rechazo de la Justicia polaca de este y otros casos similares y dado que muy pronto ya no será posible juzgar en vida a los sospechosos de haber colaborado con los crímenes de los campos de concentración nazis, los tribunales alemanes se aplican en los que posiblemente sean ya los últimos procesos. Más de 27.000 personas perdieron la vida en Stutthof hasta el final de la guerra en 1945 y este juicio es la última esperanza de los supervivientes de que se haga justicia, aunque el acusado se considera un «cabeza de turco» y alega su incapacidad y su corta edad para hacer frente a todos aquellos hechos. Johann R., nacido en Rumanía, reconoció haber trabajado como guardia en ese campo, situado cerca de la ciudad de Gdansk, pero afirmó no saber nada de los asesinatos que allí se cometieron. Se había alistado en las SS como una aventura de juventud, según su abogado ?dejándose llevar por el ambiente bélico y entusiasta que impregnaba en ese momento a toda la sociedad. El tribunal deberá ahora, por primera vez en la historia de los juicios de Tercer Reich, determinar si la minoría de edad es un atenuante para unos cargos que conllevan cadena perpetua, una sentencia que en todo caso no cumpliría dato su estado de salud. El tribunal ha previsto hasta enero próximo un total de catorce sesiones y dada la avanzada edad del acusado cada vista se extenderá un máximo de dos horas. También se ha establecido que haya varios días de descanso entre vista y vista, para que pueda recuperarse del gran esfuerzo que a su edad supone el traslado y la tensión del juicio. El campo de concentración de Stutthof, en 2008 - Wikipedia Johan R. nació en 1923 en la ciudad rumana de Sankt Georgen, en una familia sajona de Transilvaia. Apenas cumplió los 18 años se alistó en las SS con varios de sus amigos y tras un breve periodo de instrucción fue enviado a Stutthof, su primer destino. Su trabajo consistía en hacer guardias en las torres de vigilancia día y noche y también supervisar a los prisioneros obligados a trabajos forzados. «Puede que no eligiera conscientemente convertirse en cómplice de esa masacre, pero debe asumir su responsabilidad por lo que allí ocurrió», ha testificado una superviviente de Stutthof, Judy Meisel, «vía mi madre por última vez cuando estábamos desnudas, de pie, delante de la cámara de gas, y me instó a volver corriendo a los barracones mientras ella y otras presas distraían a los guardias. Este juicio significa justicia para mi madre, en la que sigo pensando cada día de mi vida, y el hecho de que haya tardado 73 años en tener lugar es una muestra de negligencia de la Justicia». El juicio de Johan R., como el de decenas de otros guardias de campos de concentración nazis, han sido posibles solamente a partir de la jurisprudencia sentada por el caso John Demjanjuk, de 2011, en el que por primera vez fue condenado un guardia sin pruebas de que hubiese matado a nadie con sus propias manos, pero considerando que su mera participación en el engranaje del exteriminio nazi le convertía en cómplice de miles de muertes.
06-11-2018 | Fuente: elpais.com
Las resistencias a los antibióticos causan 33.000 muertes al año en Europa
El impacto sobre la población de este problema de salud pública es similar al de la gripe, la tuberculosis y el sida juntos
02-11-2018 | Fuente: abc.es
La vida de los niños en Yemen se agota por la malnutrición
Con tan solo nueve meses, la pequeña Suad se aferra a una vida que se le agota con cada latido de su débil corazón por la malnutrición aguda que sufren ella y cientos de miles de niños en Yemen, un país sumido en una guerra desde hace cuatro años y en la peor crisis humanitaria en el mundo. Su madre sujeta la debilitada mano de Suad, que respira con ayuda de un ventilador mecánico, en una cama del hospital de Al Sabaain de Saná, mientras el padre Saleh Yamaan la mira apoyado en la puerta intentando aguantar las lágrimas que asoman por sus ojos. «La he llevado a tres hospitales diferentes para que recibiera un tratamiento para la diarrea, pero no mejoró y ahora sufre malnutrición aguda», asegura a Efe Yamaan, antes de balbucear «¡Oh, Dios!» al levantar la mano hacia el cielo. El caso de malnutrición aguda de Suad es uno de los 1,8 millones que asuela actualmente la infancia en el Yemen, según datos de Unicef, entre los que se incluyen 400.000 con malnutrición grave aguda que batallan diariamente para sobrevivir. Además, la agencia de la ONU estima que uno de cada tres niños en el Yemen, y una de cada cinco embarazadas y madres lactantes están en riesgo de desnutrición aguda en un momento en el que 11,3 millones de menores en el país necesitan ayuda humanitaria. Yemen es actualmente escenario de la peor crisis humanitaria en el mundo, según la ONU, ya que el país sufre un conflicto civil que empezó a finales de 2014 y se recrudeció a partir de marzo de 2015 por la intervención de la coalición árabe liderada por Arabia Saudí, que lucha contra los rebeldes hutíes. Los bombardeos de la coalición de países árabe han acabado con la vida de niños y mujeres en su ofensiva para intentar restaurar al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi en el Gobierno de Saná, dominado por los hutíes, que cuentan con el respaldo de Irán. A Suad le rodea un equipo de médicos que intenta reanimarla y entre ellos, la doctora Sohir al Madahyi, quien explica a Efe que la pequeña «necesita de cuidados intensivos». Sin embargo, esa unidad en el hospital ha sido reemplazada por un departamento para tratar la difteria por orden del nuevo ministro de Sanidad en el Gobierno de los hutíes, Taha Mutawakel, añade. La ONG Oxfam Intermón aseguró este mes que en el Yemen se han registrado más de 1,1 millones de casos de cólera en los últimos 18 meses, con más de 2.000 muertes, y se han producido más de 100 decesos debido a la difteria en un periodo similar. El responsable de los enfermeros en la unidad que trata los casos de desnutrición en el hospital, Fuad al Rimi, señala a Efe que el personal sufre por «la falta de medicamentos» en el centro, lo que «obliga a los familiares del enfermo a comprarlos fuera del hospital a un precio alto». Destaca la «presión» con la que vive junto a sus compañeros por «el gran número de enfermos» que tratan, ya que no pueden ser llevados a cuidados intensivos tras el reemplazo de la unidad por la de difteria. Este es además el «único» hospital que se dedica a tratar los casos de malnutrición aguda, explicó, por lo que los menores que «sufren malnutrición aguda y que viven en zonas alejadas de la capital mueren por la pocas posibilidades de sus familiares para pagar el precio de transportes para llevar a sus hijos al hospital». En ese departamento en el que curan los casos de difteria, una enfermedad infecciosa que puede acabar provocando el bloqueo de las vías respiratorias, se encuentra Um Eshraq, quien cuida a tres de sus hijos ingresados por ese mal, dos de ellos en una misma cama. Asegura a Efe que su hija mayor pereció por la enfermedad en un pueblo de la provincia Al Mahuit, al oeste de Saná. Y su hermano, murió poco después. Pese a las malas noticias, la salud de Suad va mejorando aunque sigue formando parte de las estadísticas.
29-10-2018 | Fuente: elpais.com
La contaminación causó 38.600 muertes en España en 2015, una subida del 23%
Expertos medioambientales achacan el crecimiento a las condiciones meteorológicas de ese año, el cuarto más cálido
29-10-2018 | Fuente: elpais.com
La contaminación del aire provoca 518.700 muertes prematuras en Europa
En España la cifra se sitúa en 38.600, según el informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente de este año, que maneja datos de 2015
29-10-2018 | Fuente: abc.es
Cinco razones por las que Bolsonaro es presidente electo de Brasil
El mundo y Brasil se preguntan las razones por las que un hombre, como Jair Bolsonaro, ha podido convertirse en presidente electo de Brasil. El capitán en retiro ha sido acusado -y casi siempre merecidamente- de cosas horribles. Fobia a los homosexuales, desprecio a los negros (mayoría de la población brasileña), apología del terrorismo de Estado y maltrato (verbal) a las mujeres, son algunos de los reproches que se ha ganado. Su posición sobre el derecho de defensa, pistola o fusil en mano y la legalización de estas, también forman parte del ideario o programa del sucesor de Michel Temer, un hombre, por cierto, cuyo futuro está más cerca de la cárcel que de un plácido retiro. Los brasileños sabían que Bolsonaro fue y es responsable ?aunque Fernando Haddad también - de la catarata de «fake news» que salpicaron la campaña más surrealista de la democracia brasileña. Los medios de comunicación nacionales y extranjeros y las redes sociales repitieron sin cansancio sus frases nostálgicas sobre la dictadura (1964-1985) y recordaron sus declaraciones de amor eterno a personajes crueles de la historia como Augusto Pinochet y Alberto Fujimori. Brasil, con sus más de doscientos millones de habitantes, sabía antes de votar que este sujeto que cambió las armas por la política (lleva más de veinte años como diputado) sería feliz si pudiera colocar una bala entre ceja y ceja a los delincuentes. Y, aún así, el 55 por ciento del electorado le votó. Prácticamente los mismos que pusieron a Luiz Inacio Lula Da Silva ocho años en el Palacio de Planalto (2003-2011) y eligieron después, en dos elecciones consecutivas, a Dilma Rousseff le dijeron el domingo, sí a Jair Bolsonaro. ¿Por qué? Las respuestas, en el fondo, no son tan complicadas. El presidente electo, al que Pedro Sánchez no menciona ni para felicitarle por su victoria, es todo lo que sabemos pero también, todo lo contrario que fueron sus antecesores y que representan los partidos tradicionales. El fanático ultraconservador Bolsonaro no es corrupto ni cómplice de corruptos, es bruto pero transparente, no responde a partidos podridos en el poder, odia el desfalco del Estado en nombre del pueblo que está cansado de ver cómo matan a sus hijos, madres, padres, hermanos y abuelos (más de sesenta mil muertes violentas por año) mientras sus gobernantes se cruzan de brazos y engordan sus carteras con el saqueo de Petrobras y de todo lo que reluzcan en su camino del saqueo institucional. El Bolsonaro que dice claramente que no le gusta la Constitución de Brasil (lo mismo pregonaba Hugo Chávez) promete salir de la recesión, imponer el orden, la paz y el trabajo que hoy no tienen millones de brasileños. Por todo esto, porque pesó más en la balanza de los votantes la imagen de honestidad y eficacia (incluida la económica) que la barbarie de su retórica (y convicciones) lo votaron. Jair Bolsonaro, de 63 años, supo exprimir su condición de víctima de un atentado a cuchilladas cuando se suponía que el salvaje era él. Se escurrió, con la excusa de la salud, de los imperativos y tradicionales debates de televisión. Aprovechó ese tiempo para conceder su primera entrevista a otro canal y arrebatarle la audiencia a la todopoderosa O´Globo y le hizo la competencia en la TV Record del obispo evangélico Edir Macedoi, con una entrevista en directo durante su «convalecencia». Bolsonaro, en definitiva, hizo todo lo que tenía que hacer para ganar. Sabía de sus debilidades dialécticas frente a un adversario y supo guardar silencio en la recta final cuando la tendencia amagó, tímidamente, con revertir la intención de voto. Fernando Hadad, con su honroso 44 por ciento largo, nunca le hubiera podido hacer sombra. El elegido de Lula fue devorado, como Saturno con sus hijos, por la corrupción de su partido y soberbia del preso que un día y durante ocho años, enamoró al mundo. Pero el tiempo demostró que la magia de Lula y del PT era una estafa y 58 millones de brasileños, incluidos blancos, negros (ver el video de Felipe Neto, con 27 millones de seguidores), mujeres, evangélicos y católicos, se fueron, a las urnas, en busca de otro mesías y.. lo encontraron. Se llama Jair Bolsonaro, pertenece al Partido Social Liberal y promete. «Cumpliremos la misión la rescatar nuestro Brasil».
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