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Noticias de monarquia

16-10-2018 | Fuente: abc.es
Cronología de la desaparición del periodista saudí
La desaparición del periodista Jamal Khashoggi amenaza con tensar las complicadas relaciones de Arabia Saudí con la comunidad internacional. Aquí, la cronología del caso: 7 de octubre (por Mikel Ayestaran). Jamal Khashoggi entró en el consulado de su país en Estambul el 2 de octubre para obtener un justificante de divorcio, desde entonces permanece en paradero desconocido y amigos suyos aseguraron que «está confirmado» que fue asesinado en el interior del edificio. El periodista, de 59 años y columnista de «The Wahisngton Post», tuvo que abandonar hace un año Riad por sus críticas a la familia real y se refugió en Estados Unidos. Viajó a Turquía para poder casarse con su prometida, Hatice Cengiz, pero para ello necesitaba antes cumplir con un trámite burocrático para que el pidió cita previa y se personó en la legación saudí cuando le informaron de que todo estaba listo. Nadie le vio salir de allí. Cengiz permaneció 11 horas en la puerta y fue la primera en dar la voz de alarma siguiendo las instrucciones que le había dado el propio Khashoggi en caso de que pasara algo extraño. Avisó directamente a un asesor del presidente Recep Tayyp Erdogan y desde entonces el paradero del periodista se ha convertido en motivo de disputa entre los gobiernos de Ankara y Riad, cuyas relaciones no pasan por sus mejores momentos debido al apoyo turco a Catar. 8 y 9 de octubre (Agencias). El periodista turco Turan Kislakçi, amigo personal de Khashoggi y dirigente de la Asociación de prensa turco-árabe, aseveró que su colega saudí fue asesinado en el consulado y que la noticia estaba «confirmada», aunque no aclaró sus fuentes. En declaraciones al diario Hürriyet, Kislakçi añadió hoy que el cadáver de Khashoggi fue troceado y posteriormente sacado del consulado por un equipo de 15 agentes saudíes. 10 de octubre (Agencias). Los investigadores revelaron que estaban tras la pista de un Apple Watch, un tipo de reloj, que Khashoggi estaba usando y que estaba conectado a un iPhone que había dejado con su novia fuera del consulado. «Hemos determinado que lo llevaba puesto cuando entró al consulado», dijo a Reuters un oficial de seguridad. Los investigadores están tratando de determinar qué información ha transmitido el reloj. 10 de octubre (Mikel Ayestaran). La desaparición hace más de una semana del periodista Jamal Khashoggi en el consulado de Arabia Saudí de Estambul sirvió para que Reporteros Sin Fronteras (RSF) recordara la turbia relación de la monarquía de este país del Golfo con las voces críticas. La organización denunció que tan solo en el último año se han producido «más de una decena» de arrestos de periodistas y blogueros «en la mayor opacidad» y advirtió de que, teniendo en cuenta los precedentes, «hay que temer lo peor» en el caso de esta desaparición, según el comunicado firmado por Sophie Anmuth, responsable de la organización en Oriente Próximo (Mikel Ayestaran). 15 de octubre (Javier Ansorena). En los últimos días, la inteligencia estadounidense había especulado que si Arabia Saudí confirmaba el asesinato de Jamal Khashoggi, un periodista de su país desaparecido en Turquía el 2 de octubre, Riad defendería la teoría de que los autores serían elementos de sus servicios secretos actuando por cuenta propia, sin relación directa con la monarquía dirigente. Esa versión parecía buena al cierre de esta edición, cuando la CNN aseguró que las autoridades saudíes preparaban un informe que reconocería la muerte de Khashoggi en la embajada después de «un interrogatorio que salió mal», según dos fuentes de la cadena de noticias estadounidense. El objetivo del interrogatorio era secuestrar al ciudadano saudí. La operación habría sido realizada sin permiso y los responsables serían quienes la ejecutaron. El informe sería coherente con la posición defendía por Arabia Saudí: que su Gobierno no tiene nada que ver con el asunto.
16-10-2018 | Fuente: abc.es
Fuentes turcas confirman que Arabia Saudí descuartizó al periodista Jamal Khashoggi
El cadáver de Jamal Khashoggi fue cortado en trozos después de su asesinato en el consulado de Arabia Saudí en Estambul, según ha asegurado un alto cargo turco a la cadena estadounidense CNN. El periodista saudí, crítico en los últimos años con el régimen de su país, especialmente con el príncipe heredero, Mohammed bin Salman, desapareció el pasado 2 de octubre, después de que acudiera a la legación diplomática para tramitar documentos para su boda, prevista al día siguiente. El relato oficial de los hechos ha variado con el paso de los días y en función de quién lo contara. Las autoridades turcas han apuntado desde el principio a una operación orquestada por Arabia Saudí para acabar con un disidente. Publicaron vídeos en los que se mostraba a un supuesto operativo de agentes enviados por Arabia Saudí a Estambul el mismo día en que Khashoggi tenía su cita en el consulado. Varias fuentes turcas aseguraron además que tienen pruebas sonoras de la desaparición de Khashoggi, que sufrió un interrogatorio, torturas y, finalmente, asesinato. Según aseguraron a «The New York Times», el grupo de saudíes incluía a un doctor especializado en autopsias y entre el material que llevaban había una sierra para cortar hueso, que se habría utilizado para desmembrar al periodista disidente. Arabia Saudí ha negado tajantemente que esté detrás de la desaparición de Khashoggi, una versión que por ahora también contenta al presidente de EE.UU., Donald Trump, que tiene en la monarquía saudí a uno de sus principales aliados económicos y estratégicos en Oriente Medio. Desde el lunes, hay informaciones que apuntan a que Arabia Saudí presentará un informe con conclusiones sobre sus investigaciones del suceso que apuntarán a que el operativo actuó por cuenta propia, sin que Riad ordenara ni conociera la operación. Ese mismo día, trece días después de la desaparición de Khashoggi, un equipo conjunto de saudíes y turcos entraron por primera vez en el consulado para investigar lo ocurrido. Ayer, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erodgan, solo aseguraba que esperaba los resultados «lo antes posible» y que la investigación examinaba aspectos como la presencia de «materiales tóxicos y cómo se eliminaran pintando encima de ellos». Trump deslizó también el lunes que la desaparición de Khashoggi podría haber sido ejecutada por un grupo de «asesinos por cuenta libre», una versión que sigue el guión de planteará Arabia Saudí. Según la agencia de noticias turca Anadolu, cercana al Gobierno de Erdogan, el cónsul general de Arabia Saudí en Turquía, Mohammed Otaibi, ha salido del país.
16-10-2018 | Fuente: abc.es
Mike Pompeo llega a Riad para reunirse con el rey saudí por la desaparición de Khashoggi
La reunión entre el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, y el rey saudí, Salmán bin Abdelaziz, ha comenzado este martes en Riad para tratar el caso del periodista saudí Jamal Khashoggi, desaparecido desde el pasado 2 de octubre después de entrar en el consulado de su país en Estambul. Medios saudíes informaron hoy de que se está llevando a cabo el encuentro entre ambos responsables, aunque no se aportaron más detalles hasta el momento. La portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, aseguró en su cuenta oficial de Twitter que Pompeo ha llegado a Arabia Saudí para reunirse con «el rey Salman, el príncipe heredero y el ministro de Asuntos Exteriores, (Adel) al Yubeir». En un primer momento solo estaba previsto que el responsable estadounidense se encontrase con el monarca del reino para esclarecer el caso, después de que medios estadounidenses informaran ayer de que Riad planea reconocer que Khashoggi murió bajo su custodia en un interrogatorio que se les fue de las manos. El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró ayer que el monarca saudí desconoce qué ha sucedido con Khashoggi y llegó a insinuar que «asesinos por cuenta propia» podrían estar tras su desaparición. Trump indicó que había ordenado a Pompeo viajar a Arabia Saudí e «ir a otros lugares si es necesario» para esclarecer el caso de Khashoggi. La agencia turca Anadolu informó hoy de que Pompeo estará mañana en Ankara para tratar el asunto con las autoridades turcas. El pasado día 2, Khashoggi entró al consulado del reino en Estambul para recoger unos documentos que necesitaba para poder casarse con su novia turca, que se quedó esperando fuera del edificio, y desde entonces se desconoce su paradero. Khashoggi, antiguamente cercano a la monarquía saudí, se distanció de ella el verano pasado, cuando el actual príncipe heredero, Mohamed bin Salman, ascendió a posiciones de poder.
16-10-2018 | Fuente: elmundo.es
¿Monarquía o democracia?
 
15-10-2018 | Fuente: abc.es
Arabia Saudí, a punto de admitir que el periodista murió durante un interrogatorio, según la CNN
En los últimos días, la inteligencia estadounidense había especulado que si Arabia Saudí confirmaba el asesinato de Jamal Khashoggi, un periodista de su país desaparecido en Turquía el 2 de octubre, Riad defendería la teoría de que los autores serían elementos de sus servicios secretos actuando por cuenta propia, sin relación directa con la monarquía dirigente. Esa versión parecía buena al cierre de esta edición, cuando la CNN aseguró que las autoridades saudíes preparaban un informe que reconocería la muerte de Khashoggi en la embajada después de «un interrogatorio que salió mal», según dos fuentes de la cadena de noticias estadounidense. El objetivo del interrogatorio era secuestrar al ciudadano saudí. La operación habría sido realizada sin permiso y los responsables serían quienes la ejecutaron. El informe sería coherente con la posición defendía por Arabia Saudí: que su Gobierno no tiene nada que ver con el asunto. La investigación no ha sido publicada al cierre de esta edición pero se prevé que sea muy cuestionada, ante la incongruencia de que se planee y ejecute un interrogatorio y secuestro en un consulado saudí sin que lo ordene o sepa el Gobierno y las dudas que provoca que un interrogatorio acabe en asesinato. Ayer, sin embargo, Donald Trump anticipaba casi al pie de la letra ese guion antes de conocerse la investigación saudí. En un breve encuentro con periodistas antes de viajar a Florida para visitar las zonas afectadas por el huracán Michael, el presidente de EE.UU. informó de que había tenido una conversación telefónica con el rey Salman de cerca de veinte minutos en la que el monarca saudí inisitío en negar cualquier relación con la desaparición de Khashoggi. «Ha negado firmemente cualquier conocimiento de ello», dijo. «No quiero meterme en su cabeza, pero a mí me ha sonado como que pueden haber sido asesinos que iban por libre», dejó caer. La oposición demócrata criticó que Trump diera pábulo a esa hipótesis. El senador Chris Murphy calificó la teoría de los «asesinos por cuenta propia» como de «ridícula» y criticó que el presidente actuaba como un «relaciones públicas» de Arabia Saudí. Tortura y asesinato Khashoggi había sido crítico en los últimos tiempos con la monarquía del país, en especial con el príncipe heredero Mohammed bin Salman. El pasado 2 de octubre acudió al consulado saudí en Estambul para tramitar documentos para su boda, prevista para el día siguiente. Desde entonces, no se sabe de su paradero pero se sospecha que ha sido asesinado. La inteligencia turca reveló vídeos en los que se a supuestos agentes saudíes llegar a Estambul y entrar en el consulado poco antes de que lo hiciera Khashoggi. Las autoridades turcas han filtrado a los medios que tienen grabaciones sonoras -que no han publicado- desde dentro del consulado que demuestran que el periodista fue interrogado, torturado y asesinado. Su cuerpo, según esa versión, fue desmembrado para sacarlo de la oficina diplomática. «¿Quién sabe qué pasó? Vamos a tratar de llegar al fondo de la cuestión, pero ha sido una negativa tajante», añadió Trump sobre la posible participación del Gobierno de Arabia Saudí en el suceso. La posición de Trump sigue la línea de otros escándalos en los que el presidente de EE.UU. prefiere quedarse con la versión de sus aliados que con las evidencias obtenidas por la inteligencia. Lo ha hecho con la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales que él ganó y ahora con Arabia Saudí, un socio de EE.UU. en Oriente Medio que Trump considera indispensable. La inteligencia de EE.UU. contaba con información de que el príncipe heredero ordenó una operación para sacar a Khashoggi, exiliado recientemente por voluntad propia en EE.UU., y detenerlo en Arabia Saudí. Trump, de momento, prefiere no cargar la mano con Riad. La desaparición de Khashoggi es una piedra en el zapato para Washington en su relación con Arabia Saudí. Les une un contrato multimillonario de venta de armas que el presidente de EE.UU. ha dejado claro que no va a romper por este asunto, a pesar de las presiones internas para que lo haga. Además, la monarquía saudí es una pieza indispensable para los planes de paz que su yerno y asesor, Jared Kushner, tenía para Israel y Palestina. Kushner, que ha desarrollado una relación cercana con Mohammed bin Salman, queda ahora en una posición incómoda, con críticas de que ha pecado de inocencia e inexperiencia en sus relaciones con Arabia Saudí. «Castigo severo» El fin de semana, Trump amenazó con un «castigo severo» a Riad si se certificaba su participación en el suceso y las autoridades saudíes contestaron que «si se nos imponen acciones, responderemos con acciones más grandes» y advirtieron de «el papel influyente y vital del reino en la economía global». Trump se contenta por ahora con enviar al secretario de Estado, Mike Pompeo, a Riad para tratar el asunto y con las explicaciones que le dan desde Riad. «Están trabajando muy de cerca con Turquía para encontrar respuestas», aseguró. Las autoridades turcas, sin embargo, han reclamado que se permita a sus investigadores entrar en el consulado. Ayer, después de varios días de tensos intercambios, un equipo de investigación conjunto de Turquía y Arabia Saudí se personó en la legación diplomática. La información que pudieran encontrar sobre la desaparición de Khashoggi era una incógnita: habían pasado trece días desde que ocurrieron los hechos.
13-10-2018 | Fuente: abc.es
Baviera marca el fin de una era en Alemania
La depresión se palpa en esta vísperas de las elecciones y del esperado desastre en el partido en la CSU, la Unión Socialcristiana bávara, que siempre se ha identificado con Baviera. En un kiosco electoral montado en el barrio de la Max Vorstadt unos jóvenes de la CSU reparten manzanas con un último llamamiento, casi desesperado, a votar a la CSU recordando lo bien que se vive en Baviera, lo inmensamente próspera que de hecho es y las grandes cosas hechas por este partido símbolo y quintaesencia de lo bávaro. Eso ya es el reconocimiento de la derrota. Nunca lo habría hecho el legendario líder del CSU, Franz Josef Strauss, el león político que lo reafirmó en sus abrumadoras mayorías absolutas. Y lo hizo durante diez años hasta su muerte en el cargo, allá en 1988, cerca de la Walhalla en el Danubio, literalmente con las botas puestas, de un infarto poco después de matar un jabalí. Strauss sabía que nadie vota a nadie por gratitud como ahora pretende su sucesor Markus Söder. Los tiempos han cambiado mucho. Strauss era Luis XIV en aquella Baviera de las mayorías absolutas del 58%, 60% y 62% de los votos. Ahora el presidente Söder comparte una bicefalía en la práctica con el ministro federal del Interior, Horst Seehofer. Se detestan y ambos han intentado por separado y muchas veces enfrentados evitar que en Baviera se percibiera la deriva hacia la izquierda que había comenzado Angela Merkel en Berlín ya cuando llegó a la cancillería. La CSU se presenta como un partido militantemente católico, fiel a la doctrina social de la Iglesia pero cultural y políticamente netamente de derechas. A su derecha no había nada. Un intento extremista hace treinta años llevó a los «Republicanos» fugazmente cerca del 3%. Ahora es otra cosa, ahora hay un partido que se llama Alternativa para Alemania (AfD) que ha surgido a la derecha de la CDU de Merkel y la CSU no ha podido impedirlo. Tampoco en Baviera. En las elecciones federales irrumpieron en el Bundestag con 94 escaños. En Baviera se espera que sean la tercera fuerza, tras los Verdes que se benefician del hundimiento de la socialdemocracia del SPD en toda Alemania. AfD ha llegado para quedarse. Y aunque la estrategia de la CDU de Merkel sigue en rechazar todo contacto con AfD y tacharlo de extremista y nazi, en su partido ya hay voces que plantean que tarde o temprano, la derecha solo podrá gobernar en coalición. Ante la imposibilidad de coaligar con AfD, la CSU que seguirá siendo el más votado podría quedar en la oposición. Con el AfD. La CSU tuvo siempre un papel destacado en impedir un partido a la derecha de los democristianos. Aun desde los tiempos del combativo Strauss, cuya retórica hoy le situaría directemente en el AfD. Hasta que llegó Merkel y sobre todo, hasta que la canciller tomó aquella decisión el 4 de septiembre de 2015 que habría de suponer un terremoto social y cultural en Alemania y que cambiaría la historia alemana y la europea. Aquel día y bajo la impresión de la situación creada por decenas de miles de refugiados que llegaban por los Balcanes a Hungría, Merkel anunciaba que las fronteras alemanas quedaban abiertas para todos los refugiados que lo quisieran. Aun se escribirán muchos libros sobre aquella decisión y el conjunto de factores que llevaron a Merkel a una acción humanitaria que se aplaudió mucho sin haberse calculado sus consecuencias. Cuando las fronteras bávaras y sus pueblos y ciudades se vieron inundadas por inmigrantes la cultura del «welcome refugees» dio paso a una conmoción cultural cuyas consecuencias se expanden ya por todo el continente. Y en Baviera han sido definitivas para este cambio de era. La CSU aun sacó en las pasadas elecciones un 47,7%, suficiente para la mayoría absoluta. Ya está claro que ha sido la última vez. ¿Qué esperan Ustedes para el domingo? La que reparte las manzanas y parece mandar contesta con un escueto «lo que dice la prensa que hay que esperar». Lo que dice la prensa es que puede esperarse que el domingo la CSU caiga hasta al 33%. Es decir, que llegue ese fin de epoca. «La CSU es Baviera y Baviera es la CSU» se decía hasta hace pocos años y a nadie sorprendía demasiado esa afirmación tan peculiar en una democracia europea. Y no es para menos. Mucho más que a PNV o CiU con sus respectivas regiones españolas aunque siempre haya sido la CSU un partido alemán y leal a la constitución». Desde el 21 de diciembre de 1946 hasta hoy, solo hubo tres años entre 1954 y 1957 un jefe de gobierno socialdemócrata, que dirigió un gobierno cuatripartito. Baviera ha tenido más continuidad política que ningún régimen democrático o no en Europa. Lo único seguro antes de conocer los resultados de este domingo esa era se ha acabado. Como hace exactamente cien años se hundía en 1918 en los tumultos revolucionarios la monarquía de los Wittelsbach.
13-10-2018 | Fuente: abc.es
Ankara filtra grabaciones de la «desaparición» de Khashoggi
La estrella del Príncipe Heredero saudí, Mohamed Bin Salman (MBS), se apaga cada día que pasa sin aclarar lo ocurrido con Jamal Khashoggi, un periodista que no dudó en criticar el exceso de poder que el joven MBS estaba acumulando en sus manos. Los planes del heredero a la corona pasaban por lavar la cara exterior de Arabia Saudí con decisiones como la de permitir conducir a las mujeres o abrir cines, pero la guerra de Yemen, las purgas internas, la detención de activistas de los derechos humanos y el caso Khashoggi complican los planes de un mandatario a quien en las redes sociales apodan de forma viral como «el joven Sadam», en recuerdo al dictador iraquí. La comisión de investigación conjunta turco-saudí creada a petición de Riad ya se encuentra en Estambul para intentar esclarecer el paradero de Jamal Khashoggi, tras su desaparición desde hace más de una semana. La agencia Anadolu adelantó que el trabajo comenzará durante el fin de semana y la cadena CNNTürk reveló que la monarquía del Golfo ha enviado a altos cargos del Ministerio de Exteriores y de los servicios secretos para cumplir esta misión. Este trabajo conjunto arranca en medio de la fuerte presión internacional para que los saudíes demuestren que, tal y como defienden desde el primer día, este periodista crítico con la casa real abandonó el consulado de su país en Estambul, donde había entrado para realizar unos trámites. El silencio de Riad y el hecho de que no ofrezcan las imágenes de las cámaras de seguridad del edificio hacen que la hipótesis del asesinato gane enteros. Fuentes oficiales, bajo condición de anonimato, realizan filtraciones cada día a los medios y The Washington Post, cabecera con la que colabora Khashoggi en la sección de Opinión, reveló que la inteligencia turca contaría con grabaciones que demuestran que el periodista fue detenido por un equipo de seguridad, que después le mató y desmembró su cuerpo. Boicot empresarial A la espera de poder esclarecer el caso, la imagen de Arabia Saudí se deteriora y en las últimas horas se ha producido un importante boicot a la próxima Future Investment Initiative de Riad, también conocida como el «Davos del desierto». En un movimiento sin precedentes el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, el jefe ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, o los dueños de grandes medios como las cadenas CNN y CNBC, o los diarios Los Ángeles Times y The New York Times, han anunciado su renuncia a viajar al país del Golfo para tomar parte en la cita. La Casa Blanca se encuentra ante todo un dilema porque se trata de uno de sus aliados estratégicos y comerciales principales y el secretario del Tesoro, Steven Menuchin, señaló que mantiene en su agenda esta importante cumbre económica, pero adelantó que podría cambiar de planes a última hora en función de los resultados de la investigación. El empresario británico Richard Branson, fundador y presidente del grupo Virgin, fue un paso más adelante y suspendió su participación en dos proyectos turísticos en Arabia Saudí. El multimillonario reveló su decisión a través de las redes sociales y señaló que «había puesto grandes esperanzas en el actual gobierno del Reino de Arabia Saudita y en su líder, el príncipe heredero Mohamed bin Salman». La llamada del dinero Pese a las reacciones en cadena en los medios políticos y empresariales occidentales, el presidente Trump evitó anunciar sanciones ni ningún tipo de presión particular sobre su aliado militar y político en Oriente Próximo. Trump justificó su rechazo a cancelar los millonarios contratos de venta de armas estadounidenses a la superpotencia petrolera en razones también estratégicas: si Washington da un paso atrás, el dinero de Riad irá a Rusia y China, y sus mercados de armas. Los saudíes «están gastando 110.000 millones de dólares en equipamiento militar y en otras áreas que crean puestos de trabajo en EE.UU.», alegó el presidente Trump dirigiéndose a la prensa. «No encuentro sentido a renunciar a esa inversión de 110.000 millones en Estados Unidos, porque ¿saben qué van a hacer los saudíes? Van a coger ese dinero y gastarlo en Rusia, o China o en otro país», explicó Sus comentarios chocaron con la carta firmada por congresistas de su partido exigiendo acciones contra el régimen de Riad.
10-10-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. conocía los planes de Arabia Saudí para capturar al periodista Khashoggi
Los servicios de inteligencia estadounidenses conocían los planes del Gobierno de Arabia Saudí para capturar al periodista Jamal Khashoggi, después de interceptar comunicaciones de funcionarios del país árabe, informó hoy el diario «Washington Post» en su edición impresa. El rotativo capitalino, que citó de manera anónima a una persona familiarizada con la cuestión, explicó que los funcionarios saudíes querían arrestar a Khashoggi y llevarlo de regreso a su país, aunque «no estaba claro si tenían la intención de interrogar al periodista o matarlo». Khashoggi se distanció de la monarquía saudí el año pasado, después del nombramiento del actual príncipe heredero, Mohamed bin Salman, y se exilió en Estados Unidos, donde empezó a escribir para el diario Washington Post columnas críticas con la monarquía del país árabe. El periodista desapareció el pasado martes 2 de octubre en Estambul, donde se hallaba para encontrarse con su prometida turca, Hatice Cengiz, y visitó el consulado saudí en esa ciudad para recoger documentos necesarios para su próxima boda. No se han vuelto a tener noticias de él desde que entró en la legación, mientras Cengiz lo esperaba fuera, lo que ha suscitado todo tipo de especulaciones. Precisamente, Cengiz escribió una columna en la edición de hoy del Post en la que reclamó al presidente estadounidense, Donald Trump, y a la primera dama, Melania Trump, que ayuden a «arrojar luz» sobre la desaparición de su prometido. «Jamal es una persona valiosa, un pensador ejemplar y un hombre valiente que ha estado luchando por sus principios. No sé cómo puedo seguir viviendo si fue secuestrado o asesinado en Turquía», señaló Cengiz. Trump aseguró este lunes estar «preocupado» por la desaparición de Khashoggi, mientras Turquía aumentaba la presión sobre Arabia Saudí para aclarar el paradero del reportero y continuaban los rumores sobre su posible asesinato. Por su parte, el Ministerio de Exteriores turco anunció este martes que «se procederá a un registro del consulado en el marco de las investigaciones», tras recordar que el jefe de la misión ha dado su visto bueno, un requisito obligatorio, ya que las legaciones diplomáticas son inviolables, según la Convención de Viena. La relación con Arabia Saudí es una de las prioridades de la Casa Blanca de Trump, que eligió ese país para su primer viaje al extranjero como presidente el año pasado y lo defendió en su disputa diplomática con Catar, hasta el punto de entrar en contradicción con la postura de su propio Departamento de Estado.
10-10-2018 | Fuente: abc.es
Clamor mundial para que Riad aclare la suerte de Khashoggi
Pasan los días y crece el misterio sobre el paradero de Jamal Khashoggi. Naciones Unidas, la Unión Europea y Estados Unidos pidieron a las autoridades saudíes «una investigación completa y transparente» sobre lo ocurrido con el famoso periodista saudí, crítico con la monarquía, desaparecido desde el pasado martes cuando acudió al consulado de su país en Estambul para realizar un trámite burocrático. Desde Riad insisten en que Khashoggi abandonó el edificio y, como muestra de su disposición a colaborar con la investigación, abrieron las puertas de la legación a los expertos turcos que tratan de aclarar este caso, tal y como informó el ministerio de Exteriores de Ankara. La presión internacional en torno a Arabia Saudí crece en mitad de las declaraciones de fuentes policiales turcas y amigos personales del desaparecido que aseguran que fue «asesinado de manera salvaje». Citando diferentes fuentes próximas al caso, The New York Times señaló que «fue asesinado y descuartizado». The Wall Street Journal añadió que «el cuerpo fue posiblemente sacado en pedazos del edificio», la misma versión defendida por los testimonios recogidos por The Washington Post, medio con el que colaboraba el desaparecido, que aseguraron que «el cadáver de probablemente se descuartizó y se metió en cajas antes de sacarlo del país en avión». Esta versión llegó reforzada por las informaciones de medios turcos sobre la llegada a Estambul de 15 personas a bordo de un avión privado saudí, que realizaron un vuelo de ida y vuelta el mismo día de la desaparición. La respuesta oficial a estas acusaciones llegó de boca del príncipe Khalid Bin Salman, embajador saudí en Washington, que las calificó de «absolutamente falsas y sin fundamento», pero su consulado en Estambul sigue sin aportar pruebas que confirmen la salida de Khashoggi del edificio. El periodista tiene 59 años y reside desde hace un año en Estados Unidos, donde se autoexilió debido a su postura crítica con la monarquía y el príncipe heredero, Mohamed bin Salman, el auténtico hombre fuerte del país. Es columnista en la sección de Opinión de The Washington Post y una semana después de su desaparición el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró su «preocupación», pero confesó no haber hablado del tema con las autoridades de Riad, sus grandes aliados regionales junto a Israel. Su secretario de Estado, Mike Pompeo, pidió a los saudíes una «investigación completa», lo mismo que la la alta representante europea para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, quien añadió que espera «máxima transparencia» por parte del reino. Analistas como Ali Soufan escribió en las redes sociales que Bin Salman «está envalentonado porque no tiene que rendir cuentas por nada, ni por sus atrocidades en Yemen, ni por el secuestro del primer ministro libanés, ni por la purga interna contra disidentes? el caso Khashoggi es un paso más inevitable en esta trayectoria».
08-10-2018 | Fuente: abc.es
Denuncian que el periodista crítico desaparecido fue descuartizado en el consulado de Arabia Saudí
Turquía quiere pruebas que certifiquen que Jamal Khashoggi abandonó el consulado de Arabia Saudí en Estambul. Una semana después de la desaparición del periodista, el presidente Recep Tayyip Erdogan reclamó a los saudíes las pruebas que sirvan para respaldar su versión de los hechos, según la cual Khashoggi habría abandonado la legación tras realizar un trámite burocrático, ya que «ese fue el último lugar en el que se vio con vida». La Policía turca y amigos personales del desaparecido denuncian que fue asesinado dentro del edificio. Turan Kislakci, responsable de la asociación de prensa turco árabe, declaró que fuentes policiales le confirmaron que «su cuerpo fue desmembrado». El caso de este periodista de 59 años, crítico con la monarquía de Riad y que desde hace un año vive auto exiliado en Estados Unidos, donde colabora como columnista con The Washington Post, tensa la complicada relación entre Turquía y Arabia Saudí, que ofrecen versiones totalmente distintas de los hechos y que ya se encuentran distanciados por la crisis de Catar, en la que Ankara apoya al pequeño emirato. Poco antes de las palabras de Erdogan, las autoridades turcas pidieron de forma oficial registrar el consulado. El viceministro de Exteriores, Sedat Önal, citó al embajador saudí, Walid bin Abdulkarim Al Khereiji, para que compareciera en su Ministerio con el fin de transmitirle esta petición y solicitar «plena cooperación» en la investigación. El diario The New York Times informó de que un día antes de su visita a Estambul, donde viajó con el objetivo de conseguir los documentos del divorcio para poder así casarse con su prometida turca, Khashoggi comió en Londres con dos amigos. El tema central de conversación fue el contenido de su última columna de opinión que tituló «Todo el mundo tiene miedo» y estaba dedicada a la falta de libertad de expresión en el mundo árabe. Pese a las advertencias sobre el peligro que podía correr, el periodista acudió al consulado tras haber solicitado una cita previa, y tranquilizó a sus compañeros de mesa diciendo que «los funcionarios son ciudadanos saudíes ordinarios, y la gente ordinaria en mi país es buena gente». Una semana después nadie sabe dónde se encuentra. Amnistía Internacional (AI) mostró su preocupación por el paradero del periodista y señaló que, de confirmarse que es cierto el asesinato en el consulado, que es territorio saudí, equivaldría a una «ejecución extrajudicial». Silencio de Estados Unidos A la espera de poder resolver el misterio sobre el paradero de Khashoggi, la Casa Blanca guarda silencio ante un caso que salpica directamente al príncipe Mohamed Bin Salman, uno de sus grandes aliados regionales. El joven heredero al trono compareció el viernes ante los micrófonos de Bloomberg para defender la versión oficial saudí. «Según tengo entendido, entró y salió después de unos minutos o una hora. No estoy seguro, pero no tenemos nada que esconder», apuntó el auténtico hombre fuerte del país y una de las figuras más criticadas por el periodista desaparecido en sus artículos debido al exceso de poder que concentra en sus manos. Pese a la imagen exterior de aperturista y reformista, Bin Salman ha encarcelado en los últimos meses a decenas de activistas de los derechos humanos y dirige una guerra en Yemen en la que, según los informes de la ONU, su Ejército podría estar cometiendo «crímenes de guerra». Sin embargo, ha sabido comprar a base de contratos millonarios el silencio de Occidente que no solo no critica su gestión, sino que mantiene vigentes los contratos de ventas de armas pese a las recomendaciones del organismo internacional.
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