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Noticias de minnesota

03-02-2020 | Fuente: abc.es
Acusaciones de cambalaches y juego sucio embarran la carreral electoral de los demócratas
La principal particularidad de los caucus de Iowa es que los votantes pueden cambiar el signo de su voto en un ocasión. Los participantes se dividen en grupos en función del candidato al que apoyan. Si el grupo no llega al umbral de 15%, se puede cambiar y apoyar a otro candidato. El sistema provoca que los simpatizantes de candidatos con opciones más bajas ?Pete Buttigieg, Amy Klobuchar, Andrew Yang? sean decisivos en un segundo voto. [Vea el especial de ABC sobre las elecciones de EE.UU. 2020] La semana pasada, «The New York Times» publicó que la campaña de Joe Biden, acosada por la posibilidad de que el izquierdista Bernie Sanders gane en Iowa, había planteado la posibilidad de un entendimiento con otra candidata demócrata: Klobuchar. El cambalache sería convencer a los votantes de Klobuchar para que se pasen al grupo de Biden si la senadora por Minnesota no llega al 15%. Klobuchar lo negó este domingo: «Él dijo que no. Nosotros dijimos que no. No hay trato», aseguró en Fox News. Pero, a veces, no hay necesidad de pacto. Un «capitán de distrito electoral» de Biden, Roger Leistad, aseguraba a ABC que él y su mujer ya habían diseñado una estrategia similar. Él estará en el grupo de Biden y su mujer, en el de Klobuchar, para animar al resto del grupo a pasarse con el exvicepresidente si es necesario. Suprimen una encuesta por no incluir a Buttigieg Por otro lado, según «Politico», dos campañas acusan a la de Sanders de juego sucio: buscará proclamarse vencedor cuando se sepa el resultado de la primera votación, lo que podría afectar a la segunda decisión en los grupos que queden por debajo del umbral. Para rematar las tensiones de última hora, la encuesta más esperada sobre los caucus, la del «Des Moines Register» y CNN, que debía conocerse el sábado, no se publicará. Buttigieg se quejó de que no fue nombrado en algunas entrevistas para el sondeo. Al parecer, fue un error de los entrevistadores, y se eliminó la encuesta.
02-02-2020 | Fuente: abc.es
Un Sanders al alza asusta en el inicio de las primarias
«Cada vez que dependemos del establishment del Partido Demócrata, nos decepcionan», «cada vez que optamos por el candidato ?seguro?, perdemos», «¿dicen que Bernie Sanders no puede ganar? ¡Que dejen de engañar a la gente!» El cineasta Michael Moore, un gurú del progresismo estadounidenses, elabora a trazo grueso su respuesta a la principal cuestión que se dirime en las primarias demócratas: apostar otra vez por un candidato moderado -Joe Biden- o abrazarse a la «revolución» izquierdista. Lo hace en un mitin de la campaña de Sanders en Osceola, un pequeño pueblo de Iowa, donde mañana arrancan sus caucus, la primera cita de las primarias demócratas que elegirán al nominado para tratar de evitar la reelección de Donald Trump. Moore, acostumbrado a los grandes escenarios -en 2017 tuvo su propia obra de teatro en Broadway- habla para apenas cuarenta personas. Lo hace sobre la moqueta desgastada y bajo el techo de pladur de una sala del casino-hotel Lakeside, donde hay mucha más gente llenando sus platos en el bufé y tirando a las tragaperras que pendientes de discursos. Pero esto es Iowa y cada voto cuenta. El pequeño estado rural del Medio Oeste es el termómetro de las primarias y la temperatura ha subido: Sanders ha escalado en las encuestas, ha sobrepasado a Biden y podría obtener mañana una victoria que sacudiría al partido. Hasta un sol tímido que calienta la alfombra de nieve y hielo que cubre los alrededores de Des Moines, la capital del estado, pone de su parte. En 2016 la entonces candidata del establishment, Hillary Clinton, ganó aquí por los pelos. Fue la primera advertencia de que Sanders, a quien no se le daban muchas posibilidades al principio del proceso, iba en serio. El veterano senador por Vermont no solo sigue yendo en serio este año, sino que va mejor armado que sus rivales. Su campaña se ha gastado en los últimos tres meses 50 millones de dólares, una diferencia de más de 15 millones con el exvicepresidente Biden. Los esfuerzos de recaudación entre pequeños donantes permitieron a Sanders acabar el año con 18,2 millones en caja, frente a los 8,9 millones de su principal rival. Eso quiere decir que, incluso con una derrota en Iowa, Sanders podrá seguir con la pelea mucho tiempo, en una guerra en la que además tiene un ejército de más de 900 empleados -frente a los 490 de Biden- y miles de voluntarios. La fortaleza de Sanders se notaba también en ataques desde la campaña de la candidata con propuestas más similares, la de la también senadora Elizabeth Warren. En un acto de campaña en el centro de Des Moines, la diputada Ayanna Pressley aseguraba el viernes por la noche que Warren conjuga «empatía y elegibilidad», en un dardo envenenado a Sanders, al que acusan de escasear de ambos. «¡Con ella lo podéis tener todo!», gritaba al público. Ese día ni Warren ni Sanders hicieron campaña en Iowa, ya que debían estar en Washington para las votaciones sobre el impeachment a Trump en el Senado. Pero Warren llegó pasadas las diez de la noche a Peace Tree, el bar de enfrente, para animar a sus seguidores: «¡Hola, Des Moines! He oído que hay gente que quiere hacerse selfies», ofreció nada más llegar. En la mente de los votantes de Iowa, y del resto de las primarias demócratas, combaten dos preguntas: ¿qué candidato me gusta más, sea por carisma o por su programa? y ¿qué candidato tiene más opciones de echar a Trump de la Casa Blanca? Pretendientes como Sanders o Warren apuestan por políticas agresivas, como la instauración de una sanidad pública universal, la financiación de la educación superior o el aumento de la presión fiscal a empresas y grandes fortunas. Los moderados -Biden, pero también Pete Buttigieg o Amy Klobuchar- ofrecen soluciones intermedias para la sanidad o la educación. Su apuesta, sin embargo, es que estarán mejor dotados que los izquierdistas para derribar a Trump, ya que convencerán a los moderados de ambos partidos y a los independientes. Biden lidera a nivel nacional El paso de Trump por la Casa Blanca «acaba aquí y ahora con nosotros», decía Biden en un anuncio de última hora que se empezó emitir ayer en las televisiones las dos principales ciudades de Iowa, Des Moines y Cedar Rapids. El vicepresidente con Obama celebró ayer mítines en esta última, pero también en pequeñas localidades como North Liberty, donde volvió a postularse como la mejor opción para acabar con Trump. «Yo no creo que haya división en el partido si gana Sanders», asegura William tras un mitin de la campaña del senador de Vermont. «He conocido a votantes de Trump en 2016 que están decepcionados y que ahora están convencidos de que Sanders es el candidato de la gente humilde», añade. Para otros, como Mike, las propuestas políticas son lo primero y ordenan sus preferencias en función de ello: «Amy Klobuchar es mi preferida», dice sobre otra senadora, de un estado del Medio Oeste (Minnesota). «Después Joe Biden y Pete Buttigieg». A nivel nacional, Biden manda todavía en los sondeos. Pero es una incógnita qué efectos tendrán los resultados de Iowa en el resto de la carrera. Una victoria de Sanders el lunes podría espolear a sus bases, pero también serviría para agitar todavía más la bandera del miedo al candidato socialista y que Biden aglutine más el voto centrista. Un sistema de votación particular El primer estado que vota en las primarias lo hace con un sistema particular: los caucus. En lugar de depositar en una urna un voto por un candidato, se celebran reuniones ?1.678 en todo el estado? en lugares como polideportivos, colegios, bibliotecas o restaurantes. Los participantes se colocan en grupos, en función de a qué candidato apoyen. También hay un grupo para los indecisos. Para que estos grupos sean viables, debe tener al menos un 15% de las personas presentes. Tras el primer recuento, quienes están en grupos «no viables» ?incluidos los indecisos, si no llegan al umbral? tienen la oportunidad de moverse a otro grupo. Solo hay una oportunidad de cambiar de grupo. Una vez que los grupos están definidos, se calcula el número de delegados ?quienes irán a la convención demócrata que ungirá al nominado en julio? que se asigna a cada uno.
31-01-2020 | Fuente: abc.es
Los candidatos demócratas y republicanos a las elecciones de EE.UU. 2020, uno a uno
Las elecciones de Estados Unidos de 2020 decidirán, como cada cuatro años, quién será el presidente de la nación más poderosa del planeta los próximos cuatro años. Hasta la votación definitiva del 3 de noviembre, tanto demócratas y republicanos despliegan una fabulosa maquinaria para determinar quién será su candidato en un largo proceso de primarias que dura desde el 3 de febrero, con los caucus de Iowa, hasta las convenciones de ambos partidos en verano. Donald Trump se perfila como candidato republicano a la reelección y aunque se han presentado otros dos aspirantes, parecen tener escasas posibilidades. La disputa está más reñida en bando demócrata, donde hasta una docena de precandidatos han llegado hasta los caucus de Iowa. Entre ellos hay multimillonarios, senadores, exgobernadores, veteranos de guerra.. Repasamos aquí sus perfiles uno a uno. Candidatos demócratas JOE BIDEN (Scranton, Pensilvania, 1942). Ex vicepresidente de EE.UU. Senador por Delaware a lo largo de 36 años y vicepresidente con Barack Obama durante ocho, Biden se presenta como defensor del legado del predecesor de Trump en la Casa Blanca, en aspectos como el acceso a la sanidad o el cambio climático. Aspiró sin éxito a la candidatura presidencial en 1988 y 2008, y en 2016 renunció a hacerlo tras el fallecimiento de su hijo a consecuencia de un cáncer. Considerado un moderado, tiene especial predicamento entre los blue collar, la clase trabajadora norteamericana. Su carrera electoral se ha visto salpicada por los hechos que han llevado al impeachment de Donald Trump, ya que este pidió supuestamente al presidente de Ucrania que investigara al hijo de Biden, algo que la Cámara de Representantes considera abuso de poder. BERNIE SANDERS (Brooklyn, Nueva York, 1941). Senador por Vermont El más veterano. Sanders lleva cuatro décadas en política, desde que accedió a la alcaldía de Burlington (Vermont), y en caso de ganar las elecciones alcanzaría la presidencia con 79 años. Objetor durante la guerra de Vietnam, se declara «socialista» y encarnó a la izquierda del partido en su duelo con Hillary Clinton por la candidatura para las elecciones de 2016. La «revolución política» que promueve ha inspirado a otros candidatos y a una parte importante de los seguidores demócratas que se oponen al establishment. Para sus detractores, va demasiado lejos en el país de referencia mundial del capitalismo. ELIZABETH WARREN (Oklahoma City, Oklahoma, 1949). Senadora por Massachusetts Azote de Wall Street y de las grandes corporaciones, Warren disputa a Sanders el terreno de la izquierda más radical de los demócratas, llegando a alcanzar posiciones destacadas en las encuestas. Propone una estricta regulación del sector financiero, al que culpa de la crisis de 2008 y de la desigualdad en los ingresos. No obstante, ha tenido que reconocer que ganó dos millones de dólares como asesora de grandes empresas, lo que ha podido restar algo de credibilidad a su mensaje. MICHAEL BLOOMBERG (Boston, Massachusetts, 1942). Empresario y exalcalde de Nueva York Alcalde de Nueva York entre 2002 y 2013, se Incorporó a última hora a la carrera electoral de los demócratas, en noviembre. Ofrece posiblemente la visión más centrista del partido y, de hecho, en su trayectoria ha pasado por el Partido Republicano. Bloomberg se presenta como el hombre capaz de derrotar a Trump en el duelo final por la Casa Blanca y para ello cuenta con sus mismas armas: una campaña bañada en dólares. De hecho, el patrimonio de este magnate de la información económica, estimado en unos 53.000 millones de dólares, es incluso superior al del actual presidente. Su comienzo, según las encuestas, no ha sido el esperado, aunque confía en remontar. En una estrategia arriesgada, ha decidido no presentarse en los primeros estados donde se celebran primarias, como Iowa, New Hampshire, Carolina del Sur y Nevada, con la esperanza de recuperar luego el terreno perdido. PETE BUTTIGIEG (South Bend, Indiana, 1982). Alcalde de South Bend Una de las figuras emergentes en el Partido Demócrata a lo largo de la precampaña de 2019. Este millennial que se declara abiertamente gay se convirtió en 2011 en el alcalde de una ciudad de mediano tamaño más joven de EE.UU., con tan solo 29 años. Licenciado en Harvard y teniente de la Marina estadounidense, estuvo destinado en Afganistán mientras era regidor de su localidad natal. Su capacidad de ganar elecciones en un estado supuestamente republicano juega a su favor. ANDREW YANG (Schenectady, Nueva York, 1975). Empresario tecnológico Después de una década trabajando en diferentes start-ups, Yang se incorporó en 2015 a la Administración Obama como embajador de Emprendeduría Global. Su propuesta estrella es la creación del «Dividendo de la Libertad», una renta básica universal de mil dólares por parte de del Gobierno para cada ciudadano de entre 18 y 64 años, medida con la que pretende mitigar los bajos salarios producto de la automatización de la economía. Frente al «Haz América grande otra vez» de Donald Trump, su lema de campaña es «Haz América pensar más duro». AMY KLOBUCHAR (Plymouth, Minnesota, 1960). Senadora por Minnesota Su capacidad para atraer al electorado rural y su carácter apacible la hacen para algunos una posible rival efectiva frente a Donald Trump, especialmente en el llamado «Cinturón del Óxido», la región industrial en torno a los Grandes Lagos que se presenta clave en las elecciones de 2020. Se destacó en 2018 por su interrogatorio a Brett Kavanaugh durante la audiencia en el Senado para la confirmación de este como juez del Tribunal Supremo, en la cual le preguntó por su afición por el alcohol. TOM STEYER (Nueva York, 1957). Empresario Este magnate multimillonario asentado en California, que creó un exitoso fondo de inversión y que atesora una fortura que Forbes calcula en 1.600 millones de dólares, es el mayor donante en el Partido Demócrata. Durante dos años gastó millones de dólares en promover la recusación de Donald Trump, para lo que creó un grupo llamado «Need to impeach», que logró una lista de ocho millones de seguidores. Las causas medioambientales han sido otro de los focos de interés en los que ha centrado y a las que ha dedicado sus ingentes recursos. MICHAEL BENNET (Nueva Delhi, India, 1964). Senador por Colorado y exsuperintendente de las escuelas públicas de Denver Se presenta como un moderado capaz de introducir reformas progresistas en cuestiones como sanidad o educación a través del consenso. Pero Bennet también ha demostrado que cuando es necesario saca las garras, como sucedió en enero de 2019 cuando arremetió duramente contra el conservador de Texas Ted Cruz, a quien acusó de llorar con «lágrimas de cocodrilo» cuando lamentaba que se quedaran sin paga los servicios de emergencia que responden ante los desastres a causa del cierre del Gobierno federal, ya que años antes había provocado a su vez que la Guardia Costera se quedara sin paga. DEVAL PATRICK (Chicago, Illinois, 1956). Exgobernador de Massachusetts En 2006 se convirtió en el primer afroamericano en alcanzar el cargo de gobernador de Massachusetts, que revalidó cuatro años después. Antes, bajo la Administración de Bill Clinton, había sido fiscal general adjunto para los derechos civiles y ahora en su campaña defiende la construcción de «una mejor y más sostenible y más inclusivo Sueño Americano para la próxima generación». Entró en la carrera electoral de forma tardía, el pasado noviembre, lo que puede restarle posibilidades. JOHN DELANEY (Wood-Ridge, Nueva Jersey, 1963). Empresario y excongresista por Maryland Pese a haber sido el primer en confirmar su aspiración a la presidencia en el campo demócrata, tan temprano como en julio de 2017, su nombre sigue sin despegar en la carrera electoral. Hombre de negocios que ha sido propietario de una empresa de salud, se trata de uno de los miembros más ricos del Congreso. Aboga por tender puentes de colaboración entre partidos y se centra en la creación de empleo, la educación y las infraestructuras. TULSI GABBARD (Leloaloa, Samoa americana, 1981). Congresista por Hawái Veterana de la guerra de Irak, fue la primera samoana y la primera hindú en acceder al Congreso de Estados Unidos. Su campaña se centra en cuestiones de «guerra y paz». Pese a sus posturas progresistas y su apoyo al «socialista» Bernie Sanders en la carrera presidencial de 2016, el ala izquierda del Partido Demócrata la cuestiona por actitudes conservadoras de Gabbard, como haber criticado a los «extremistas homosexuales» y su oposición al derecho al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo. Candidatos republicanos DONALD TRUMP (Nueva York, 1946). Presidente de Estados Unidos Aunque teóricamente hay primarias en el Partido Republicano, nadie duda de que Trump será de nuevo su candidato. El empresario inmobiliario y showman televisivo irrumpió en la campaña electoral de 2016 con un discurso contra el establishment y nacionalista resumido en su lema «Haz América grande otra vez», con el que ganó primero las primarias y luego el duelgo por la Casa Blanca con Hillary Clinton. Durante estos años de mandato, ha desarrollado una agenda de dureza contra la inmigración ilegal y de lucha contra los acuerdos comerciales que consideraba desfavorables para el país, logrando apuntalar a sus bases, a pesar de que no ha logrado aún cumplir promesas como construir un muro en la frontera con México o desmontar el sistema sanitario impulsado por Barack Obama. El proceso de impeachment promovido por los demócratas en el Congreso podría, incluso, afianzar aún más sus posibilidades de reelección. JOE WALSH (North Barrington, Illinois, 1961). Excongresista por Illinois En su día elegido representante en el Congreso con el apoyo del conservador Tea Party, Walsh se hizo célebre con sus comentarios incendiarios a través del programa de radio que conducía aventar teorías de la conspiración en torno a Barack Obama, como su supuesta adhesión de Barack Obama al islam. Sin embargo, asegura que en 2016 votó por Donald Trump para que no saliera elegida Hillary Clinton, pero no porque el actual presidente le gustase. Ahora denuncia sus «mentiras» y asegura que supone un «peligro» para Estados Unidos, por lo que ha decidido presentarse a la primarias republicanas para evitar que continúe en la Casa Blanca. BILL WELD (Smithtown, Nueva York, 1945). Exgobernador de Massachusetts Se trata de un moderado que se acerca en muchos aspectos a los demócratas. Defiende el derecho al aborto, el acuerdo comercial con Canadá y México que Donald Trump ha reemplazado, llegó a dar su respaldo a Barack Obama y ha mostrado su apoyo al impeachment contra el presidente en el Congreso. Fue el primero en dar el paso de desafiar al actual presidente de Estados Unidos en las primarias del Partido Republicano, si bien sus opciones son escasas, según la gran mayoría de los analistas.
16-01-2020 | Fuente: as.com
Teague regresa a los Hawks; los Wolves, a por D'Angelo Russell
Traspaso entre Hawks y Timberwolves que podría desembocar en otro movimiento: Minnesota pone su mira en Russell, base de los Warriors.
05-01-2020 | Fuente: as.com
Cousins y Cook cocinan la sorpresa en New Orleans
Kirk Cousins comanda la ofensiva de la victoria en tiempo extra y la defensiva de Minnesota frena a Drew Brees.
31-12-2019 | Fuente: as.com
¿Primer bombazo de 2020? Los Warriors quieren ir a por Towns
Por toda la Liga es un secreto a voces que el pívot no es feliz en Minnesota y los Warriors parecen estar al acecho. Russell puede ser clave en la operación.
31-12-2019 | Fuente: as.com
Resúmenes y resultados de la NBA: Giannis cierra 2019 con récord
El griego vuelve a hacer unos números nunca vistos en la victoria de su equipo en Chicago. En Minnesota, unos Wolves en cuadro ganan en la prórroga a los Nets.
17-12-2019 | Fuente: as.com
"El Mechón" regresará con los Twins a Minnesota por un año
Romo estuvo en los Giants de Bruce Bochy cuando la novena de San Francisco obtuvo tres campeonatos del Clásico de Otoño en cinco temporadas.
15-12-2019 | Fuente: abc.es
El «boom» económico de Trump, ¿trampolín o freno a su reelección?
¿Se equivocaron los estadounidenses que en 2016 pensaron que colocar a Donald Trump en la Casa Blanca sería bueno para su bolsillo? Es difícil responder que sí: la bolsa bate récords, el desempleo en EE.UU. está en niveles mínimos para el último medio siglo y el consumo, a pesar de una ralentización leve en los últimos meses, goza de muy buena salud. La respuesta más exacta, sin embargo, sería: depende de a quién se pregunte. Y podría tener repercusiones decisivas en el gran acontecimiento del año que viene en EE.UU.: la reelección de Trump. Un estudio publicado esta semana por Pew Research muestra que, aunque la visión que tienen los estadounidenses sobre la economía es mayoritariamente positiva, hay diferencias en función de su nivel económico y de su ideología. El 56% considera que la situación económica es buena (46%) o excelente (10%), mientras que el 44% cree que solo es regular (35%) o mala (8%). Como en casi cualquier asunto en el EE.UU. contemporáneo, las sensaciones de la economía están muy polarizadas: el 75% de los votantes republicanos creen que la situación es buena o excelente, mientras que el 59% de los demócratas cree que es regular o mal. Electorado clave El problema para Trump tiene que ver con los republicanos de ingresos bajos: el 43% de esta población ve con malos ojos la situación económica. Es un electorado clave para el presidente de EE.UU., que basó su triunfo en los votantes blancos sin estudios universitarios (63% de quienes le votaron) y en su buen desempeño en estados del Medio Oeste con una clase media y baja deteriorada por el empeoramiento de su tejido industrial. Es obvio que la situación económica que tenga EE.UU. el próximo otoño será determinante en la reelección. Durante buena parte de este año, las proyecciones apuntaban a una posible recesión a finales del año que viene. Trump ha presionado a la Reserva Federal para que mantenga una política de tipos muy bajos que estimule la economía y mantenga las vacas gordas al menos hasta la cita con las urnas. Los recientes avances en las negociaciones comerciales ?firma del texto revisado del tratado con Canadá y México, principio de acuerdo con China? muestran también la intención de Trump de eliminar nubarrones en la economía. Es difícil prever si esa parte del electorado republicano descontento con la economía dará la espalda a Trump. Dependerá también de qué opción ofrezcan los demócratas. En el estudio de Pew se observa una de las pocas cosas en las que están de acuerdo los votantes republicanos y demócratas: las personas de bajos ingresos de ambas ideologías creen que la actual economía beneficia a los más ricos. Eso encaja a la perfección en el discurso de candidatos demócratas izquierdistas como Elizabeth Warren y Bernie Sanders, que han puesto el foco de sus críticas en una economía que deja de lado a las clases media y baja y han declarado la guerra a los millonarios y a las grandes empresas. Hay muchos otros factores ideológicos que podrían impedir un trasvase de esos electores, pero en estados clave como Pensilvania ?que cayó del lado de Trump en 2016? fue donde hubo un mayor cambio de voto de Barack Obama al candidato republicano. Estados bisagra Las perspectivas se complican para Trump un poco más cuando se analizan estados bisagra, como Pensilvania, que deciden las elecciones. En el segundo trimestre de este año, los datos oficiales más recientes, la economía se debilitó en estados decisivos como Michigan, Ohio o Iowa, con un crecimiento a la mitad de la media nacional. Por otro lado, mientras el paro ofrece buenos números de forma consistente, no son tan buenos en regiones clave. De los diez estados con un resultado más ajustado en 2016, el paro ha aumentado en el último año en cuatro de ellos: Wisconsin, Michigan, Minnesota y Carolina del Norte. Otros estados decisivos, como Pensilvania u Ohio, han perdido empleos en el sector manufacturero, estratégico para Trump, que prometió revivir el pasado glorioso de la industria estadounidense. Trump tendrá que dar la vuelta a esa tendencia de aquí al próximo noviembre. O, al menos, volver a convencer a esos electores clave de que será capaz de hacerlo en su segundo mandato. El juicio político no afecta al nivel de confianza El impeachment o juicio político a Donald Trump se ve como una intriga palaciega que no afecta al bolsillo de los ciudadanos. Eso es lo que desliza el estudio de la Universidad de Michigan sobre confianza de los consumidores: apenas el 1% de los encuestados a comienzos de este mes citó el impeachment como un motivo de preocupación para su economía. Algo muy diferente a lo que ha ocurrido con la guerra comercial con China, que sí incomoda a los consumidores y en agosto provocó la mayor caída del índice desde 2012. En general, los niveles de confianza durante la presidencia de Trump han sido muy altos: en 30 de los 35 últimos meses ha estado por encima de 95 puntos.
14-12-2019 | Fuente: as.com
Kawhi y George hacen historia para los Clippers en Minnesota
Es la primera pareja de la franquicia angelina que alcanzan 40 puntos ambos en un mismo partidos. Los Séptima derrota consecutiva de los Wolves.
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