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Noticias de minnesota

28-05-2020 | Fuente: abc.es
Los disturbios por la muerte de un negro desarmado a manos de la Policía incendian Minneapolis
Por segunda noche consecutiva, los disturbios agitaron Minneapolis, la principal ciudad de Minnesota, tras la última tragedia de abusos policiales contra la minoría negra. El lunes a última hora de la tarde, George Floyd, un hombre negro de 46 años, murió después de que un agente de policía le asfixiara con su rodilla contra el cuello durante siete minutos. Floyd estaba desarmado y había sido esposado y tumbado contra el suelo. El martes por la noche se produjeron incidentes después de que un vídeo grabado por una testigo se propagara en la prensa y redes sociales. En él se veía a Floyd repetir «no puedo respirar» y «me van a matar» mientras el agente seguía apretando su cuello. Las manifestaciones se recrudecieron en la noche del miércoles, entre llamamientos de las autoridades a que se procese a los agentes implicados en la tragedia. Hubo protestas, violencia, saqueos e incendios por toda la ciudad. Una persona resultó muerta cuando el dueño de una tienda le disparó cuando creía que buscaba robar en medio de los disturbios. Otras cuatro personas recibieron heridas de bala durante la noche. «Por favor, por favor, Minneapolis. No podemos permitir que la tragedia traiga más tragedia», rogó el alcalde de la ciudad, Jacob Frey. Pero él mismo no pudo evitar su indignación con la muerte de Floyd y lo que se ve en el vídeo, que ha conmovido a toda la ciudad. «He estado peleándome en las últimas 36 horas con una cuestión fundamental: ¿Por qué el hombre que mató a George Floyd no está en la cárcel? Si tú lo hubieras hecho o yo lo hubiera hecho, estaríamos entre barrotes ahora mismo. Y no encuentro una buena respuesta». El alcalde se refería a Derek Chauvin, el agente que realizó una maniobra de asfixia que, según Frey, no está permitida por las prácticas del Departamento de Policía de Minneapolis. Cientos de personas se concentraron en el domicilio del agente, en un suburbio tranquilo de la ciudad, exigiendo su arresto y procesamiento. Tiraron pintura roja y escribieron con ese color «Asesino» en la entrada a la casa. También hubo protestas en el domicilio de Mike Freeman, el fiscal del condado de Hennepin que debería presentar cargos contra Chauvin. La oficina del fiscal se limitó a emitir un comunicado en el que asegura que trabaja para revisar las pruebas de forma «expedita». Tanto el FBI como su equivalente estatal en Minnesota, el BCA, han emprendido investigaciones sobre la tragedia y podrían determinar el arresto de Chauvin y de los otros tres agentes involucrados. Trump pide una investigación En la comisaría donde están asignados los agentes, hubo también protestas. Empezaron por la tarde, de forma pacífica, y acabaron con violencia, con rotura de cristales en las ventanas del edificio y con destrucción de coches. La policía respondió con gases lacrimógenos y balas de goma, y el alcalde acabó por requerir la asistencia de la Guardia Nacional que acudió a defender una comisaría sitiada por los manifestantes. Ya por la noche, los incidentes se repartieron por toda la ciudad, con la quema de decenas de negocios, y el saqueo de otros, desde grandes cadenas a pequeñas tiendas de barrio. «Quiero que se impute a esos agentes por homicidio», dijo la hermana del fallecido, Bridgett Floyd, a la cadena NBC. «Eso es lo que hicieron exactamente. Mataron a mi hermano. Estaba gritando para que le ayudaran». El presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguro por Twitter que ha pedido que se haga una investigación rápida, a la vez que agradeció el «gran trabajo que hacen las fuerzas de orden locales». Envió sus condolencias a la familia de Floyd y aseguró que «se hará justicia».
26-05-2020 | Fuente: abc.es
«No puedo respirar»: muere un hombre negro, desarmado y esposado, asfixiado por la Policía
Un hombre negro de unos cuarenta años falleció este lunes en Minneapolis después de que un agente de policía le asfixiara. La víctima no tenía armas, estaba esposado y tumbado sobre el suelo boca abajo y el agente le apretó con la rodilla contra el cuello durante cerca de siete minutos. La acción policial quedó registrada en un vídeo que grabó una testigo y compartió en Facebook. El documento ha provocado un torrente de críticas alrededor de los abusos policiales con la minoría negra, una de las lacras que sufre EE.UU. «No puedo respirar, no puedo respirar», se escucha suplicar a la víctima, mientras los viandantes protestan y exigen al agente que pare. [ Advertencia: el vídeo que se reproduce en el tuit insertado a continuación incluye imágenes de violencia explícita ]<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Minneapolis Police kill a black man on 38th and Chicago. <br><br>He is screaming, ?I can?t breathe? as police drive their knee on his throat for over three minutes. <a href="https://t.co/1hhBLAqy8K">pic.twitter.com/1hhBLAqy8K</a></p>&mdash; Keaon Dousti ???? (@KeaonDousti) <a href="https://twitter.com/KeaonDousti/status/1265164353940205568?ref_src=twsrc%5Etfw">May 26, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Es imposible no acordarse de una tragedia similar, la de Eric Garner, un hombre desarmado que murió en Staten Island (Nueva York) en julio de 2014. Fue asfixiado por un policía mientras repetía -once veces- la misma súplica, «¡No puedo respirar!», que se convirtió en uno de los lemas de las protestas contra los abusos policiales. La Policía de Minneapolis emitió este martes un comunicado en el que explicaba de forma sucinta lo ocurrido. Asegura que a última hora de la tarde del lunes dos agentes acudieron al número 3700 de Chicago Avenue South por una denuncia de falsificación de documento. El sospechoso era la víctima -a la que no da nombre, pero que varios medios estadounidenses identifican como George Floyd-, que estaba sentado dentro de un coche y «bajo los efectos» de alcohol u otras sustancias. Le ordenaron que saliera del vehículo y, después de hacerlo, «ofreció resistencia física», explica el relato policial. «Los agentes fueron capaces de esposar al sospechoso y advirtieron que parecía sufrir problemas médicos», sigue la descripción, que añade que entonces llamaron a una ambulancia. Fue trasladado a un hospital, donde falleció. Las diferencias entre el relato policial y lo que se ve en el vídeo es evidente. Durante toda la duración, el agente ahoga a la víctima con la rodilla sobre el cuello, mientras Floyd se retuerce contra el suelo y advierte de que no puede respirar. «¡Me van a matar!», se le escucha decir. «¡Quítate de encima!» En el documento se oye a la gente protestar contra la acción policial y advertir de que la víctima está en mal estado. «¡Quítate de encima!», «¡tiene la nariz sangrando!», «¡ni siquiera está mostrando resistencia!», «¿cuánto tiempo le vais a tener ahí?», «sabéis que esto está mal», protestan varios testigos. Una mujer da la señal de alarma: «¡Se ha desvanecido!», cuando se ve a Floyd ya con los ojos cerrados y la boca abierta, inmóvil. «Estás parando su respiración, ¿crees que está bien?», «¡Ni siquiera se está moviendo!», dice otro vecino. «¡Suéltale el cuello!», implora, mientras una mujer protesta porque no le están tomando el pulso ni haciendo masaje cardiovascular para tratar de recuperarle. «¿Lo han matado?», se escucha. El agente quita la rodilla sobre el cuello de Floyd, inconsciente, para que los sanitarios le suban en una camilla antes de meterlo en la ambulancia. La persona que colgó el vídeo es Darnelle Frazier. «La Policía lo mató, tío, delante de todo el mundo», escribió en su cuenta. Los cuatro policías, despedidos La tragedia está siendo investigada por el FBI y por las autoridades de Minneapolis y del estado de Minnesota. «Creo en lo que he visto y lo que he visto está mal en todos los sentidos», reaccionó el alcalde de la ciudad, Jacob Frey, sobre el vídeo. «Lo que ocurrió ayer es horrible. Es traumático. Nos sirve de recordatorio de todo lo que tenemos que avanzar». La familia de Floyd será representada por David Crump, un abogado especializado en derechos civiles que ha trabajado en casos similares, como las muertes de Trayvon Martin, Michael Brown y Tamir Rice. Crump calificó la actuación policial de «abusiva, excesiva e inhumana» y aseguró que exigirá respuestas del Departamento de Policía de Minneapolis. Poco después se conoció que los cuatro agentes que participaron en la detención de Floyd han sido despedidos del cuerpo. «Es la decisión correcta», dijo el alcalde la ciudad.
12-05-2020 | Fuente: abc.es
Nueva York comienza su reapertura mientras la epidemia no se detiene en EE.UU.
Donald Trump se felicitaba este lunes de la buena evolución de la epidemia de coronavirus en Estados Unidos, el país más afectado del mundo, con más de 1,3 millones de contagios y más de 80.000 fallecidos. «Los números van mucho mejor, cayendo casi en todos lados, ¡se están haciendo grandes progresos!», aseguró en Twitter. El optimismo del presidente tiene que ver con la necesidad de reactivar el país, maniatado por una crisis que ha supuesto el peor parón económico desde la Gran Depresión de la década de 1930. La mayoría de los estados han comenzado a levantar restricciones y EE.UU. tiene la respiración contenida para ver el impacto que tendrá en la epidemia. Hay expertos que predicen que esto provocará una segunda oleada este mismo verano. Lo que dicen los números, más allá de las palabras de Trump, es que, si la epidemia desciende, lo hace de forma leve. Y que gran parte del descenso tiene que ver con la mejora de la situación en el estado de Nueva York, el epicentro de la crisis, que acumulaba la mitad de los nuevos casos diarios. Si se saca a Nueva York de la ecuación, el descenso de nuevos casos es mínimo: en la semana del 26 de abril, se registró una media de 20.653 nuevos casos diarios en el país, mientras que la semana pasada la media fue de 18.871. En el recuento de muertes, sin Nueva York, el número fue mayor la semana pasada que en abril. En varios estados -como Minnesota, Maryland o Kansas- siguen creciendo con fuerza los casos y en pocos de los que han levantado las restricciones se cumplen los parámetros de evolución de contagios, hospitalizaciones y capacidad de test y de rastreo de casos que exigen las directivas federales. Cuomo: «Entramos en un nuevo capítulo» La mejora de la situación en Nueva York va a permitir que comience la reactivación de su economía, según detalló su gobernador, Andrew Cuomo. «Entramos en un nuevo capítulo», dijo Cuomo, que explicó que la reapertura de negocios arrancará en regiones del norte del estado, cuya situación no tiene nada que ver con la ciudad de Nueva York y su área metropolitana, las más afectadas por la crisis. La reactivación se articulará en cuatro fases -de momento, sin plazos-, que empezarán por sectores más esenciales y con menos riesgos de contagio, como la producción industrial, construcción, sector agropecuario y comercio (solo de artículos para llevar). El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, reconoció este lunes que no se espera ningún levantamiento de restricciones en la principal ciudad de EE.UU. al menos hasta principios de junio.
06-05-2020 | Fuente: abc.es
¿Por qué se niega Trump a ponerse la mascarilla?
En su primer viaje de trabajo desde que declarara oficialmente el estado de alarma por la pandemia de coronavirus, el presidente Donald Trump visitó el martes una fábrica de máscaras sanitarias en Arizona, pero se negó a ponerse una él mismo. Trump ha dicho en varias ocasiones que el uso de máscaras que cubren nariz y boca es sólo una recomendación y que él no las llevaría siempre. Antes de partir para Arizona, en la base aérea de Andrews en Maryland, Trump fue preguntado por el asunto. «No, no lo he decidido porque no sé si es un entorno de llevar máscara, si lo es, ciertamente lo haría. Lo sabré cuando llegue allí. Pero me la pondría. Si es un entorno de máscara, no tendría ningún problema». Después, Trump se mostró irónico: «Si se supone que debo pronunciar un discurso, me dirán ustedes: ¿debería dejarme la máscara puesta cuando hablo? No lo sé. Simplemente, no suena bien. Pero si es un entorno de máscara, ciertamente usaría una máscara». Finalmente el presidente llevó gafas protectoras pero no máscara. Es cierto que llevar máscaras comunes, que no protegen a quien las lleva sino a los demás, es sólo una recomendación de las autoridades sanitarias, aunque la inmensa mayoría de comercios en estados afectados impide entrar a quien no las lleva. Los periodistas que acompañaban a Trump en el viaje informaron además de que en la fábrica Honeywell de Arizona había carteles que decían: «Obligatorio el uso de máscaras». Más controversia con Pence No es esta la primera polémica en la Casa Blanca por el uso de máscaras. El martes de la semana pasada el vicepresidente, Mike Pence, se negó a llevar máscara en una visita a una clínica en Minnesota, donde se vio con personal sanitario. Ante las críticas a su decisión, Pence alegó primero que la clínica no le había pedido llevar máscara y después que él se hace la prueba frecuentemente y siempre ha dado negativo. Finalmente, en un mitin virtual emitido el domingo en Fox News, Pence admitió que se equivocó y que debería haber llevado la máscara. «No pensé que fuera necesaria, pero debí habérmela puesto», dijo el vicepresidente. En otra visita a una fábrica en Indiana, la llevó. Lo cierto es que muy poca gente lleva máscaras en la Casa Blanca. Las medidas sanitarias, eso sí, son máximas. Todos los que entran en el recinto donde vive y trabaja el presidente reciben una prueba rápida de coronavirus que da resultados en 15 minutos. Además se ha restringido el acceso a personal únicamente esencial y a un grupo muy reducido de periodistas.
05-05-2020 | Fuente: abc.es
Medio EE.UU. relaja las medidas pese a que el virus sigue agresivo
Cerca de la mitad de los estados de EE.UU. han comenzado a levantar de forma significativa las restricciones para frenar la expansión del coronavirus, algunos gobernadores se enfrentan a protestas por no acelerar más esa reapertura y el presidente del país, Donald Trump, hace equilibrios entre defender a quienes protestan -forman parte de sus bases- y establecer una desescalada segura, sin empeorar la epidemia. El aceleramiento de la vuelta a la normalidad contrasta con las nuevas proyecciones sobre la evolución de la epidemia en EE.UU., que empeoran un escenario que ya es devastador, con casi 1,2 millones de contagios y casi 70.000 fallecidos. Según un documento de los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermades (CDC, en sus siglas en inglés), la autoridad médica de EE.UU., la cifra diaria de fallecidos se elevará hasta 3.000 decesos a comienzos de junio, muy por encima del rango de entre 1.500 y 2.000 en el que se mueve ahora. También se dispararán los contagios, con cerca de 200.000 nuevos casos por día a finales de mes, frente a los 25.000 diarios en la actualidad. El documento fue elaborado junto a la agencia federal de emergencias de EE.UU. (FEMA, en sus siglas en inglés) y fue revelado por «The New York Times». Poco después, un portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere, aseguró que el documento no había sido «revisado» ni presentado al grupo especial de trabajo del coronavirus -liderado por el vicepresidente, Mike Pence- y «no refleja ninguno de los modelos realizados o analizados». Las nuevas proyecciones muestran una vez más la tensión y las incertidumbre sobre cómo y cuándo levantar las restricciones en el país, un proceso en el que Trump ha tenido una postura ambivalente. El presidente de EE.UU. ha oscilado entre pronosticar el fin de las restricciones de forma irreal (a finales de marzo dijo que el país estaría «en marcha» en Pascua, el 12 de abril) o dejarlas en pie de forma indefinida «hasta el comienzo del verano o más allá». Pero, aunque la Casa Blanca niegue la oficialidad de las últimas proyecciones de los CDC y FEMA, el propio Trump ha corregido su propio pronóstico de la cifra de fallecidos que dejará la crisis. Durante semanas, apuntó que estarían en torno a 60.000. A comienzos de la semana pasada, hablaba de 70.000. El domingo por la noche, en un acto televisivo de Fox News con aroma electoral desde el monumento a Lincoln en Washington, elevó la cifra hasta 100.000. La misma ambivalencia ha mostrado Trump cuando llamó a «liberar» estados como Michigan, Minnesota o Virginia -en el primero de ellos hay fuertes brotes-, siguiendo las consignas de grupos que exigían el fin de las restricciones, mientras que en otros casos, como Georgia, ha asegurado que la desescalada se ha producido «demasiado pronto». El domingo aseguró que es posible «satisfacer» tanto a quienes quieren menos restricciones como a quienes creen que no es seguro que se levanten y animó a los estadounidenses a acudir a parques y playas «con cierta distancia». Las palabras de Trump cerraban un fin de semana agitado en EE.UU., con muchas denuncias de incumplimiento de las normas de distanciamiento o de uso de mascarilla y con protestas en Capitolios y desobediencia de autoridades: dos shérifs de Arizona aseguraron ayer que no harían cumplir la orden de confinamiento que rige en el estado. La realidad es que EE.UU. entra en un fase de incertidumbre en la epidemia, después de que las normas de confinamiento, que afectaron a cerca del 90% del país, empiecen a relajarse. En Florida, se puede ir a restaurantes, con medidas especiales, en los condados menos afectados. Tres cines funcionan ya en San Antonio (Texas). Los negocios empiezan a abrir en estados como Iowa, Minnesota, Tennessee, Nebraska o el propio Texas, a pesar de que los casos siguen creciendo en esos territorios. En Nueva York, el epicentro de la crisis en EE.UU., la situación mejora, con reducción de hospitalizaciones y de número de muertos (ayer fueron 226, el número más bajo desde el 27 de abril), pero en otras grandes ciudades, como Chicago o Los Ángeles, los casos siguen repuntando. El temor para los expertos es que la relajación, que se nota en la ciudadanía, desde los parques de Nueva York a las playas de California, provoque una regresión al punto de máxima expansión de la epidemia, a principios de marzo.
28-04-2020 | Fuente: abc.es
Más estados de EE.UU. desconfinan pese al aumento del ritmo de muertes
EE.UU. se despereza poco a poco del parón infligido por el coronavirus. Donald Trump confirió a los estados la posibilidad de reactivar sus economías y un puñado de ellos ya lo han hecho. Ayer, Colorado, Minnesota y Misisipi se unieron a los estados que han levantado restricciones de forma paulatina, una decisión en la que Georgia ?el segundo territorio más afectado por la epidemia en el Sureste de EE.UU.? fue pionero el pasado viernes y que enfureció al presidente, que consideraba que lo hacía «demasiado pronto». Ayer estaba previsto que Trump ofreciera novedades sobre las directivas de la Casa Blanca sobre distanciamiento físico, el marco federal en el que se tienen que mover los estados. En el equilibrio político entre afrontar la crisis de salud pública del coronavirus y la crisis económica que provocan las restricciones para frenarlo, Trump no quiere perder control de cómo y cuándo se reactiva el país. Los estados que han comenzado el proceso lo han hecho de forma parcial. Colorado permite que operen algunos negocios ?como las peluquerías y los servicios inmobiliarios? y ha instruido a que se vuelvan a hacer cirugías no urgentes. En Minnesota, también se levantan restricciones a algunas partes de la producción agrícola e industrial ?entre 80.000 y 100.000 personas volvieron ayer al trabajo, según sus cálculos. En Georgia, la relajación fue más agresiva ?los restaurantes vuelven a funcionar, pero exigen distancia física entre comensales? y más temprana. La reactivación está provocando la confusión de ciudadanos y dueños de negocios, que a veces se encuentran con mensajes contradictorios entre los diferentes niveles de autoridades. En Georgia, por ejemplo, los ciudadanos habrán observado cómo Trump cree que el levantamiento de restricciones son demasiado agresivas, mientras que el gobernador, Brian Kemp, las defiende y los alcaldes de las urbes más afectadas ?como Atlanta o Augusta? piden a los ciudadanos que se queden en casa. En los estados más afectados por la crisis, la reapertura es algo que ya se empieza a planificar, aunque falten semanas para su puesta en marcha. En Nueva York, el epicentro de la crisis, el gobernador planea que las regiones menos afectadas del estado ?hay amplias regiones rurales en el Norte? empiecen una reactivación progresiva a partir del 15 de mayo, cuando expira la orden de confinamiento estatal. Ese confinamiento perdurará sin duda durante mucho más tiempo en la ciudad de Nueva York y en su área metropolitana, que concentra la mayoría de los casos. En la Gran Manzana, donde la cifra de fallecidos sobrepasó ayer el umbral de 17.000, se toman medidas para que se cumpla el distanciamiento con la llegada del buen tiempo. Como pudo comprobar este periódico, la buena temperatura del pasado sábado llenó los parques de la ciudad hasta la bandera, como fue el caso de Prospect Park, el pulmón verde de Brooklyn, donde una masa de gente hacía ejercicio o se tumbaba al sol, con diversos grados de respeto de la distancia física exigida por las autoridades. Para facilitar ese distanciamiento en las zonas más densas ?como Manhattan?, el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, anunció ayer que se peatonalizarán 65 kilómetros de calles de la ciudad, con el objetivo de ampliarlo hasta 160 kilómetros, y se ampliará la red de carriles-bici. Las medidas de reactivación en diferentes partes del país se aprueban mientras la epidemia sigue en crecimiento ?ayer EE.UU. pasaba los 55.000 muertos y se acercaba al millón de casos confirmados? y con nuevas evidencias de que la mortalidad podría ser mucho mayor. Un estudio de la universidad de Yale para The Washington Post ha analizado las primeras semanas de la epidemia -desde el 1 de marzo hasta el 4 de abril- y ha determinado que el exceso de muertos en ese tiempo respecto a la media histórica fue de 15.400 fallecimientos. No todos ellos se pueden atribuir al coronavirus, pero, sin duda, la cifra de muertos es muy superior a los 8.128 que ofrecen las estadísticas oficiales, que no pudieron recoger la magnitud de la epidemia, entre otras razones, por la falta de test.
24-04-2020 | Fuente: abc.es
La errática gestión del coronavirus de Trump: del uso de la hidroxicloroquina a inyectar desinfectante
Después de semanas de confinamiento y una crisis sanitaria que ha desembocado en un tortazo económico, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a despertar críticas de grupos científicos por sus llamativas sugerencias sobre el tratamiento del coronavirus. En esta ocasión, animó a inyectar desinfectante a los pacientes, y también a utilizar la luz solar. Como recuerdan varios medios, no es la primera vez que el mandatario hace sugerencias que han causado polémica. Cuando la epidemia hacía estragos en China, el presidente solía bromear sobre el alcance de la situación. Más tarde, con los contagios multiplicándose en Nueva York, afirmó que su deseo era reabrir el país para la Pascua. Con sus palabras de ayer, culmina sus polémicos comentarios. Aquí, hacemos un repaso de sus declaraciones durante la crisis. 20 de marzo: Trump propone usar la hidroxicloroquina David Alandete El presidente de Estados Unidos anunció el pasado 20 de marzo que iba a eliminar una serie de regulaciones para acelerar las pruebas con medicamentos antirretrovirales, antipalúdicos y antimaláricos con los que tratar a aquellos que se habían infectado del coronavirus y presentaban síntomas. Uno de ellos era la hidroxicloroquina, recetado para tratar la malaria y la artritis reumatoide, que según Donald Trump podía «cambiar las reglas del juego». Con el paso de las semanas, numerosas voces se han alzado en contra del uso de ese medicamento para frenar la pandemia, por no ser un fármaco apropiado para detenerla. 24 de marzo: Trump propone retomar la actividad económica en Pascua Mientras la crisis aumentaba y los hospitales se iban colapsando, Trump insistía en enviar un mensaje centrado en su preocupación por la economía, afirmando que deseaba que el país pudiera retomar su actividad normal en la Pascua, disfrutar de las iglesias «llenas de gente» y salir del confinamiento para volver al día a día. Cuando lo afirmó, su deseo parecía totalmente fuera de lugar. Por entonces, se podía saber que las medidas de confinamiento necesitarían prolongarse durante más semanas, ante el incremento del número de contagiados y de muertos. 18 de abril: Trump entra en guerra con los gobernadores David Alandete Donald Trump mostró el pasado viernes su simpatía por las protestas en varios estados del país contra las restricciones para evitar la expansión de la epidemia de coronavirus. El presidente de EE.UU. utilizó su cuenta de Twitter, donde tiene más de 77 millones de seguidores, para hacer un llamamiento a la «liberación» de varios estados. «¡Liberad Minnesota!», «¡Liberad Michigan!», «¡Liberad Virginia!», escribió en tres mensajes, y en el último de ellos hablaba además de la necesidad de «salvar la Segunda Enmienda» (el precepto constitucional que establece el derecho a portar armas).
24-04-2020 | Fuente: abc.es
Georgia se enfrenta a los expertos, y ahora también a Trump, y reabrirá hoy
Georgia, un estado sureño y de fuerte implantación republicana, inicia hoy su «reapertura? tras tres semanas de confinamiento. Su gobernador, Brian Kemp, un aliado firme de Donald Trump fue renuente a la hora de implantar la orden de confinamiento y, ahora, ha acelerado el regreso a la normalidad. Desde hoy, los vecinos del estado podrán ir al gimnasio, a la peluquería, a hacerse las uñas o la bolera, una de las distracciones favoritas. A partir del lunes, abrirán los restaurantes, los cines y el resto de negocios de entretenimiento. Kemp ha insistido que se hará con precaución y con las recomendaciones de mantener la distancia entre personas, tomar la temperatura a los trabajadores y extremar las medidas de higiene y desinfección en los establecimientos. Para muchos expertos en salud pública, es una decisión equivocada. Georgia es, después de Luisiana, el estado del Sudeste de EE.UU. más afectado por la crisis del coronavirus, con más de 800 muertos. Los gobernadores de otros estados del país, como Tennessee, Ohio o Colorado, han asegurado que no prorrogarán las órdenes de confinamiento que caducan a finales de la semana que viene. Texas o Florida también tienen gobernadores combativos que se han mostrado a favor de acelerar la reactivación. Equilibrio imposible Pero el caso de Georgia, el único que ha adelantado el fin de las restricciones, es el más significativo. Sobre todo, porque ha provocado un enfrentamiento con Trump. El presidente de EE.UU. ha buscado un equilibrio imposible entre la tragedia de salud pública que vive el país -casi 50.000 muertos al cierre de esta edición- y el impacto económico que ha provocado -ayer se sumaron otras 4,4 millones de peticiones de desempleo, para una pérdida total de 26,5 millones de trabajos en un mes-. A finales de marzo, Trump dijo que el país estaría «en marcha» el 12 de abril y la semana pasada animaba las protestas de grupos conservadores en Michigan, Minnesota o Virginia -estados con gobernadores demócratas- con llamamientos a la «liberación». Ahora, Trump ha cambiado de tono con Georgia. En su rueda de prensa del miércoles, aseguró que estaba «fuertemente en desacuerdo» con Kemp y que su decisión de reactivar la economía llegaba «demasiado pronto». En la víspera, había dicho que Kemp era un político «muy capaz» y que«sabe lo que está haciendo». La marcha atrás se produjo, según una información de la CNN, por presiones de los expertos médicos de su grupo de trabajo para el coronavirus: Anthony Fauci, autoridad estadounidense en enfermedades infecciosas, y la doctora Deborah Birx, que coordina al grupo. Birx hizo malabarismos el día anterior para no contradecir a Trump y a Kemp y decir que ir a la peluquería o a hacerse las uñas era peligroso. Pero los expertos coincidieron en que ya no podrían sostener un apoyo a la decisión de Georgia y Trump optó por alinearse con ellos. Hoy quienes tendrán que decidir qué hacer son los ciudadanos del estado sureño: seguir las indicaciones de su gobernador o las del presidente del país. En un estado donde la reactivación es todavía lejana es en Nueva York, el epicentro de la crisis. Cualquier paso para determinar cuándo y qué se puede reabrir requerirá de un mayor conocimiento de la epidemia y su gobernador, Andrew Cuomo, ofreció ayer novedades: según los resultados preliminares de un estudio sobre anticuerpos de coronavirus, el 13,9% del estado y el 21,2% de la ciudad de Nueva York dan positivo. Es una muestra pequeña -3.000 personas-, pero que certifica que quienes han pasado la enfermedad es un número mucho mayor al de las cifras oficiales.
20-04-2020 | Fuente: abc.es
Aumentan las protestas en Estados Unidos contra el confinamiento
Las protestas en contra de las órdenes de confinamiento de la población se han multiplicado por todos Estados Unidos, alentadas en parte por un presidente que ha llamado a «liberar» aquellos estados gobernados por demócratas que las han aplicado con mayor rigor. En ambas costas, de norte a sur, decenas de miles de manifestantes han ocupado con sus coches calles que estos días están vacías, han rodeado capitolios estatales y han hecho incluso «escraches» frente a las casas de algunos gobernadores. De Michigan, las protestas se han propagado por Ohio, Kentucky, Minnesota, Carolina del Norte, Utah, Colorado, el estado de Washington, Virginia y Maryland. Este lunes hay convocada una concentración en Nueva York, el estado más afectado por la pandemia de coronavirus, con más de 13.000 muertos. En total, en todo EE.UU. han fallecido casi 40.000 personas. Los manifestantes se coordinan por redes sociales, y acuden a las protestas con carteles con lemas como «liberad el país», «queremos trabajar» o «abajo la cuarentena». Muchos de ellos ondean banderas y lucen gorras y camisetas con el apellido del presidente, que les ha apoyado. Desde que se declaró la pandemia y el gobierno obligó cerrar fábricas y comercios no esenciales, EE.UU. ha perdido 22 millones de puestos de trabajo. Plan de reapertura Donald Trump ha pedido públicamente a los gobernadores de los estados menos afectados que reabran la economía de forma escalonada. En un principio intentó ordenárselo él mismo, pero finalmente renunció dado que la declaración del estado de excepción y la aplicación de órdenes de cuarentena dependen de cada gobierno estatal, según la legislación vigente. El jueves, la Casa Blanca presentó un plan de reapertura gradual de la economía en tres fases que es una simple recomendación sin plazos fijos. En Twitter, el presidente dijo después: «Liberad Michigan», «Liberad Virginia» y «Liberad Minnesota». Los tres estados tienen gobernadores demócratas. Varios de ellos dijeron en entrevistas emitidas el domingo que las palabras del presidente les parecen peligrosas. «En este momento, Michigan tiene el tercer número más alto de muertes por Covid-19 y, sin embargo, somos el décimo estado en tamaño. Tenemos un problema desproporcionado», dijo la gobernadora de ese estado, Gretchen Whitmer. Por redes sociales Los manifestantes en contra de la cuarentena se organizan principalmente por Facebook, una red en la que proliferan ya los grupos en los que se llama a desobedecer las órdenes de confinamiento. En las protestas que ha habido hasta ahora no se guarda la distancia de seguridad que recomiendan los médicos, y los manifestantes no lucen máscaras para cubrirse la boca. En una manifestación el sábado en Denver un grupo de enfermeros se enfrentó a los conductores que avanzaban por las calles haciendo sonar las bocinas en signo de protesta. El presidente se juega la reelección en noviembre. Nunca, ni durante la guerra civil o las guerras mundiales, se han aplazado unas elecciones en EE.UU. El índice de popularidad del presidente en el sondeo permanente de Gallup ha pasado del 49% de marzo al 43% actual. Su rechazo está en el 54%. Privado de los mítines que suele dar con partidarios de todo el país, el presidente ofrece una rueda de prensa diaria que en alguna jornada ha durado hasta más de dos horas. En la que dio el sábado, Trump dijo que espera poder volver a dar mítines pronto. «Estos mítines no me gustan tanto», dijo el presidente en referencia a sus ruedas de prensa en la Casa Blanca.
18-04-2020 | Fuente: abc.es
Trump azuza la guerra con los gobernadores y anima a «liberarse» de las restricciones de los estados
Donald Trump mostró este viernes su simpatía por las protestas en varios estados del país contra las restricciones para evitar la expansión de la epidemia de coronavirus. El presidente de EE.UU. utilizó su cuenta de Twitter, donde tiene más de 77 millones de seguidores, para hacer un llamamiento a la «liberación» de varios estados. «¡Liberad Minnesota!», «¡Liberad Michigan!», «¡Liberad Virginia!», escribió en tres mensajes, y en el último de ellos hablaba además de la necesidad de «salvar la Segunda Enmienda» (el precepto constitucional que establece el derecho a portar armas).<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">LIBERATE VIRGINIA, and save your great 2nd Amendment. It is under siege!</p>&mdash; Donald J. Trump (@realDonaldTrump) <a href="https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1251169987110330372?ref_src=twsrc%5Etfw">April 17, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> No está clara la alusión a ese derecho, pero en la víspera muchos de los manifestantes en Míchigan, además de llevar pancartas a favor de Trump, iban armados hasta los dientes mientras rodeaban el Capitolio del estado. Otras protestas se han producido en estados como Kentucky, Ohio, Utah o Carolina del Norte. El mensaje de Trump era contradictorio con lo que expuso en la víspera, cuando presentó su plan para reactivar la economía de EE.UU. -desplomada por la crisis del coronavirus- y aseguró que el país no se reabrirá «todo a la vez, sino con cuidado y paso a paso» y que serán los gobernadores quienes decidan cuándo levantar las restricciones o si lo hacen de forma estatal o por condados. Este plan era, a su vez, una contradicción a lo que había defendido los últimos días: que él, como presidente de EE.UU., tiene poder «total» para decidir sobre esos asuntos, lo que había sido calificado de anticonstitucional por algunos gobernadores. Trump determinó que los gobernadores podría levantar restricciones antes del 1 de mayo, cuando caducan las directivas de la Casa Blanca sobre confinamiento. El primero en tomarle la palabra fue un estado republicano, Texas. Su gobernador, Greg Abbott, anunció que los comercios podrán funcionar el próximo viernes con pedidos para llevar (como en la actualidad funcionan los restaurantes) y que los parques estatales reabrirán el lunes (con la obligación de llevar mascarilla o una prenda para tapar la cara). «¡Enciérrala!», corean en Míchigan La arenga de Trump a la «liberación» de los estados frente a las restricciones para frenar la crisis solo se puede entender en clave política. Los tres estados que mencionó tienen gobernadores demócratas y, con alguno de ellos, como Gretchen Whitmer (Míchigan) ha tenido fuertes enfrentamientos dialécticos (en su estado, los manifestantes gritaban «¡Enciérrala!», el canto que se ha repetido en los mítines de Trump contra la que fue su contrincante en la elección, Hillary Clinton). La decisión de Trump de permitir a los gobernadores que decidan sobre el levantamiento de restricciones es un cálculo político. Las zonas más afectadas por la epidemia son áreas metropolitanas, donde el voto -con independencia de los estados- es mayoritariamente demócrata. Las bases del presidente están fuera de los entornos urbanos y sienten menos la amenaza de la epidemia, lo que permite al presidente congraciarse con aquellos que exigen que se acelere la reactivación económica del país, que está abocado a una recesión de duración incierta. Trump deja así en manos de los gobernadores la patata caliente de poner fin a las restricciones -con el riesgo de que se disparen las infecciones- mientras les puede acusar de no hacer lo suficiente para recuperar la economía. Según un estudio de Pew Research Center, al 65% de los votantes muy conservadores les preocupe que la reapertura económica sea demasiado lenta.