Infortelecom

Noticias de ministerios

05-05-2017 | Fuente: abc.es
Mariela Castro Espín, hija del presidente cubano, diputada y sexóloga, ha asegurado que «por supuesto» que el próximo mandatario no tendrá su mismo apellido y que en su país «no hay una dinastía, no hay una sucesión, no hay nada de eso». De este modo, la directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (Cenesex) descarta su candidatura y la de su hermano, Alejandro Castro, coordinador de inteligencia y contrainteligencia entreo los ministerios de Interior y Defensa. Sobre todo el coronel del Ministerio del Interior figura en las quinielas para suceder a su padre, Raúl Castro, cuando en 2018 está previsto que abandone la presidencia. Así se comprometió hace dos décadas, cuando sucedió a Fidel Castro por sus graves problemas de salud. La clave es si Castro Ruz, de 85 años, dejará también el cargo de primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC). El partido único es, según la Contitución, la «fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado». EE.UU. y Venezuela A falta de meses para la sucesión en Cuba, con la mirada puesta en el anunciado giro de la política de la Administración Trump hacia la isla y la convulsa situación en la aliada Venezuela, Mariela Castro declaró a la BBC que los «dos hermanos Castro (Fidel y Raúl) estuvieron muy unidos en la lucha y hubo una gran confianza y un gran respeto entre ellos. Pero no va a seguir así, eso fue esa coyuntura histórica. Ahora no la tenemos». Sobre su posible candidatura, la sexóloga cubana afirmó que el poder «no me interesa. A mí me gusta más ser ciudadana. Ciudadana sin otras responsabilidades». Defensora de los derechos de los homesexuales y transexuales en un país en el que hace tan solo unas décadas eran perseguidos, Mariela Castro dice además que le «encantaría» que Cuba se convirtiese en líder regional de bodas entre personas del mismo sexo.
05-05-2017 | Fuente: elpais.com
Cómo hacer un mundo mejor
El profesor Tirole aconseja desarrollar el Estado con reguladores independientes, ministerios menos nutridos y emprender reformas para salvar lo público
06-04-2017 | Fuente: elpais.com
Montoro aplica a Guindos el mayor recorte de los Ministerios
Economía alega que no se tiene en cuenta todo el presupuesto financiero del que dispone para conceder créditos
28-03-2017 | Fuente: abc.es
Macron promete un «gobierno de concentración» para Francia
Emmanuel Macron, candidato favorito de los sondeos, ha prometido formar un gobierno de «concentración nacional» si es elegido presidente, recortar el número de ministerios, y ofrecer una igualdad estricta al 50 % de hombres y mujeres. También descarta a los ex ministros socialistas, conservadores y centristas que apoyan su candidatura: «Francia quiere caras nuevas, para un proyecto que rompa con la tradición del último quinquenio y los últimos veinte años». Caracoleando en el primer puesto en las intenciones de voto de la primera vuelta, el próximo 23 de abril, y como posible vencedor contra Marine Le Pen, en la segunda vuelta, el 7 de mayo, Macron ofreció ayer una rueda de prensa para presentar su proyecto político y poder formar gobierno, con mayoría parlamentaria propia, sin olvidar que su minúsculo partido, «¡En Marcha!», era inexistente hace apenas un semestre. Con una fe ciega en las instituciones de la V República y en su destino personal, Macron declara: «Si los franceses me eligen presidente, a primeros de mayo, me darán la mayoría parlamentaria necesaria para poder gobernar, en las elecciones legislativas del mes de junio». «¿Y si su partido no consigue la mayoría parlamentaria?». «Es una hipótesis que me parece poco realista. Históricamente, los franceses siempre han dado al presidente elegido una mayoría sólida para poder gobernar. Al mismo tiempo que defiendo mi proyecto presidencial, estoy preparando un proyecto de gobierno». «¿En qué consiste ese proyecto?» «De momento, trabajamos en las candidaturas de nuestros futuros diputados. Tenemos más de 10.000 candidatos. Un comité de selección trabaja en la selección. Habrá candidatos que vienen de la izquierda, candidatos que vienen de la derecha, candidatos independientes, muchos candidatos de la sociedad civil». «¿Tendrán cabida en su hipotético gobierno los ex ministros de Hollande y los ex ministros de Jacques Chirac que apoyan su candidatura?» «Los franceses quieren una renovación profunda de nuestro paisaje político. Quieren caras nuevas. Esa será mi norma. Todos los apoyos son bien recibidos, pero nadie recibirá nada a cambio. Los candidatos de mi partido, ¡En Marcha!, se presentarán como candidatos de una nueva mayoría presidencial. Habrá paridad hombres y mujeres, al 50 %, en la presentación de candidaturas. Y en el futuro gobierno se respetará esa misma paridad». Pasar página El último gobierno de François Hollande tiene diecisiete ministros y una veintena de secretarios de Estado y ministros delegados. Macron promete un gobierno de solo quince. «Todos los candidatos, vengan de donde vengan, se comprometerán a respetar mi programa presidencial»?, insiste Macron, que recuerda la matriz fundacional de su proyecto de reforma: «Francia necesita pasar la página del último quinquenio y de los últimos veinte años, respetando nuestros compromisos europeos e inventando un nuevo modelo económico, basado en la libertad: liberar el trabajo y el espíritu de empresa e iniciativa personal». Proyecto que recuerda el «¡Enriqueceos!» de François Guizot, uno de los patriarcas del liberalismo a la francesa, con matices intervencionistas que vienen de Pierre Mendes-France (patriarca del social reformismo francés) y Valery Giscard d?Estaing, presidente liberal-conservador. Según los estudios sociológicos del Centro de Investigaciones Políticas de Sciences Po. (la escuela de las élites francesas), el proyecto presidencial de Macron, entre el centro izquierda y el centro derecha, está apoyado electoralmente por una mayoría de agricultores (23,2 %), profesiones independientes (25,3 %), cuadros superiores (35,8 %) y profesiones intermedias (28,4 %).Por el contrario, Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional (FN, extrema derecha) es mayoritaria entre los obreros (42 %), los empleados (34,4 %) y los funcionarios (entre 27 % y 42 %). Ese enfrentamiento entre los candidatos favoritos de la primera y la segunda vuelta sugiere un enfrentamiento de inmenso calado entre las clases medias acomodadas (favorables a la mundialización), votantes de Macron, mayoritariamente, según los sondeos, y las clases sociales menos favorecidas, partidarias de la extrema derecha y el «búnker» Francia.
24-03-2017 | Fuente: abc.es
Hollande habría utilizado los servicios secretos para intentar destruir a sus adversarios políticos
Según un libro del que son autores tres periodistas del semanario satírico «Le Canard Enchaîné», François Hollande ha utilizado sistemáticamente las informaciones de los servicios secretos, políticos y económicos, para intentar destruir a sus adversarios o rivales, Nicolas Sarkozy, François Fillon, Manuel Valls. Fillon, candidato conservador a la presidencia de la República, descubrió la existencia de ese libro la noche del jueves, en una emisión política de gran audiencia, pidiendo una investigación judicial sobre la existencia un posible «gabinete negro» en el Elíseo. El libro se llama «Bienvenue Place Beauvau» («Bienvenido a la Plaza Beauvau»), la plaza donde se encuentra el Ministerio francés del Interior), está escrito por Olivier Recasens, Didier Hassous y Christophe Labbé, y debe distribuirse en librerías este fin de semana. Tras la revelación de Fillon, circulan profusamente copias y capítulos, difundidos a través de las redes sociales. A treinta días de la primera vuelta de la elección presidencial, el próximo 23 de abril, y del fin de la presidencia de François Hollande, el 7 de mayo próximo, se trata de una nueva tormenta fétida sobre los abusos, abusos y corruptelas del modelo político francés. El «fin de reino» del presidente Hollande culmina con la explosión de «Bienvenido a la Plaza Beauvau», contando por lo menudo la presunta o bien real utilización de los servicios secretos con los más bajos fines políticos. «Para orquestar los escándalos judiciales ?escriben los autores del libro? existe una mecánica compleja pero eficaz y temible. Hollande ha sabido sacar provecho». Los autores de «Bienvenido a la Plaza Beauvau» confiesan no tener pruebas materiales sobre sus conclusiones, pero afirman estar «convencidos» de la utilización política desestabilizante de las informaciones, confidencias, sospechas y rumores reagrupados por los servicios secretos. A través de reuniones celebradas en el palacio del Elíseo, el presidente Hollande habría podido «utilizar» (difundir, filtrar o hacer filtrar a la prensa) «notas» verbales y escritas por la policía de los ministerios del interior y economía. Según los autores de «Bienvenido a la Plaza Beauvau», Hollande utilizó tales «notas» con el fin de «preparar» su propia y finalmente abandonada candidatura a la presidencia de la República, filtrando informaciones «nocivas» para todos sus rivales potenciales: Nicolas Sarkozy, Manuel Valls y François Fillon. «Las raíces de la mayoría de los escándalos judiciales que envenenaron la carrera política de Sarkozy tenían su origen último en las notas confidenciales elaboradas en el Ministerio de Economía, filtradas calculada y eficazmente», escriben los autores de «Bienvenido a la Plaza Beauvau». Un íntimo de Manuel Valls declara a los autores del libro: «Valls ve por todas partes la sombra maléfica de Hollande. Y sus íntimos están totalmente persuadidos que el Elíseo orquestó muchos golpes bajos contra él». Entre esos «golpes bajos» no es posible olvidar los «rumores» de una historia de amor entre Valls y la todavía ministra de educación, Najat Ballaud-Velkacem. François Fillon, por su parte, denunció la noche del jueves un «escándalo de Estado», pidiendo la apertura de una investigación judicial al respecto. Hollande ha respondido a las acusaciones del candidato conservador a la presidencia de la República con un comunicado oficial de ocho líneas cortas «condenando con la mayor firmeza unas mentiras que provocan un malestar insoportable en la campaña presidencial».
21-03-2017 | Fuente: abc.es
Un «lavado de cara» de la mano de agencias de publicidad para el régimen de Al Sisi
La madrugada del 9 de noviembre de 2016, no fueron pocos los que recibieron con alborozo en Egipto la noticia de la victoria del candidato republicano Donald Trump sobre la demócrata Clinton. Apenas unos días antes de que Trump se sentara en el sillón presidencial, los servicios secretos egipcios firmaron contratos con agencias de relaciones públicas y publicidad por el valor de casi 2 millones de dólares, con la intención de «lavar la imagen» del país árabe ante la nueva administración y exportar su imagen de liderazgo clave en la contención del yihadismo y la emigración. Paralelamente, el presidente y exmilitar Abdelfatah Al Sisi visitará la Casa Blanca la primera semana de abril, donde estrechará manos con su homólogo estadounidense. Según han confirmado a ABC desde la reconocida agencia Weber Shandwick, la inteligencia egipcia ha contratado sus servicios ?por el monto de 1,2 millones, 600.000 para la agencia Cassidy- con la intención de promover «la asociación estratégica» entre ambos países y el papel de Egipto como líder en la región: un completo lavado de cara frente a la fría posición de su predecesor Obama y las cada vez más comunes denuncias de periódicos de cabecera como el Washington Post o el New York Times, que hace menos de una semana publicó el editorial «Estados Unidos no debería ser cómplice de Egipto». En su último informe publicado, el Departamento de Estado denunciaba torturas y otras violaciones efectuadas por las fuerzas de seguridad egipcias. Estados Unidos ofrece a Egipto una ayuda militar de 1.300 millones anuales Los generales Nasser Fahmy y Jaled Fawzy, director general de la Agencia de Inteligencia egipcia, firmaron los documentos -publicados por Estados Unidos- en lo que ha sido visto como un raro movimiento de duplicidad gubernamental: normalmente son los ministerios de Exteriores o las misiones diplomáticas quienes contratan los servicios de agencias de «lobby», un fenómeno relativamente extendido y que han seguido con desiguales resultados países como Rusia, Kuwait o Libia. El propio ministerio egipcio cuenta con un contrato de 3 millones de dólares con la agencia Glover Park Group firmado en octubre de 2013, meses después de la asonada militar que destituyó al presidente islamista Mohamed Morsi. Entonces, lo que muchos vieron como un golpe de Estado militar contra un gobierno electo, así como la violenta represión posterior generó a Al Sisi y los militares numerosas críticas internacionales, llegando incluso a congelarse temporalmente la ayuda militar estadounidense. Años después, con Al Sisi elegido en comicios, Obama reanudó su ayuda militar de 1.300 millones de dólares anuales, pero siguió manteniendo cierta frialdad y distancia con el Ejecutivo. «En el Gobierno egipcio estaban esperando la elección de Trump, confiados en que éste se preocupará o inmiscuirá menos en el tema de los derechos humanos, que el Gobierno ve como algo interno», señala a este diario el analista político Mustafa Kamel. Abdelfatah Al Sisi fue el primer líder extranjero en felicitar a Trump por su victoria electoral: Trump ha declarado que el dirigente egipcio «es un amigo leal, no sólo un aliado», mientras que para Sisi, el «gran y profundo entendimiento» de la región es el primer paso para la mejora de las relaciones bilaterales entre ambos países. Visita presidencial a EE.UU. Sisi y Trump se estrecharán la mano en la Casa Blanca durante la primera visita oficial del mandatario egipcio en la primera semana de abril, según ha publicado estos días el diario estatal Al Ahram. Para las autoridades egipcias, esta reunión dará «un nuevo impulso» a sus relaciones. Aunque no se han ofrecido más detalles de la visita, analistas consultados por ABC apuntan a varias cuestiones claves: mantener -o aumentar- la ayuda militar estadounidense, presentar al gobierno egipcio como muro de contención del yihadismo en la zona, compartir inteligencia y discutir el caso de los Hermanos Musulmanes. La cofradía islamista del anterior presidente, Mohamed Morsi, ha sido declarada grupo terrorista por el Ejecutivo de Al Sisi, que ha encarcelado y perseguido a miles de sus seguidores, y ha batallado para que reciban la misma etiqueta en países como EE.UU. y Reino Unido, hasta el momento sin éxito. En lo que parece un cambio de aires bajo el control republicano del legislativo estadounidense, senadores como Tez Cruz han presentado ante la Cámara iniciativas para catalogar a la cofradía islamista como terrorista. «Ahora hay muchos republicanos que sí que apoyan catalogar a los Hermanos Musulmanes como grupo terrorista, mientras que a otros congresistas simplemente les es indiferente hacerlo o no», señala a este diario Timothy E. Kaldas, analista del Instituto Tahrir para las Políticas de Medio Oriente. En la última década, las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Egipto se han apagado desde su máximo exponente, hacia la guerra fría, cuando Egipto era considerado «el pilar de Estados Unidos» en Oriente Medio, explica Mojtar Awad, analista en asuntos de extremismo para la Universidad George Washington. Hoy día, y con Trump al frente de la Casa Blanca, las relaciones, al menos por parte de los egipcios, están llenas de expectativas.
28-02-2017 | Fuente: abc.es
El delicado equilibrio de la aparente «luna de miel» entre Trump y Putin
Desde que Donald Trump asumió el cargo de presidente, Vladimir Putin ya no es el «enemigo número 1» más mediático del mundo por obra y gracia de EE.UU. Ambos creen que no solo hay que golpear más fuerte para ganar; también hay que sorprender. Cuando Barack Obama expulsó en el descuento de su presidencia a 35 diplomáticos rusos por injerencia en las elecciones, Putin, en lugar de hacer lo propio con los yankees, invitó en Navidad a los hijos de otros tantos diplomáticos estadounidenses a visitar el Kremlin, en una provocación dirigida a avergonzar al presidente saliente de Estados Unidos. Que Putin no respondiera a la Casa Blanca con la misma dureza aumentó las sospechas sobre el acercamiento entre ambas potencias, hasta que Michael Flynn, ex asesor de seguridad nacional de Donald Trump, presentó finalmente su dimisión por las filtraciones sobre sus flirteos con la diplomacia rusa en Washington y por haber informado solo medias verdades al vicepresidente electo, Mike Pence. Tras el escándalo Flynn, las sospechas de connivencia entre Washington y Moscú se han enfriado, oportunidad que ha aprovechado el Kremlin para asegurar que las relaciones entre Rusia y Estados Unidos están en el nivel más bajo desde la Guerra Fría, según ha informado este martes la agencia de noticias Interfax citando a Sergei Ryabkov, viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia. Lo que muchos analistas ya apuntan es a una nueva etapa del conflicto, en la que, según «The New York Times», Rusia ha desplegado en secreto un sistema de misiles de crucero, que viola un tratado clave de las postrimerías de la Guerra Fría. Aviones de combate rusos han volado cerca de un buque de guerra estadounidense en el Mar Negro este mes, y un buque de la Marina rusa fue detectado en el Atlántico frente a la costa de Delaware. De momento, el tándem de China y Rusia bloqueó ayer en el Consejo de Seguridad que las potencias occidentales impongan sanciones contra Siria por las acusaciones de haber empleado armas químicas contra la oposición. Esta es la séptima ocasión que Rusia veta un texto para proteger al régimen de Bashar al Assad, mientras que en el caso de China es su sexta vez. La resolución, propuesta por Gran Bretaña y Francia hace meses y respaldada por Estados Unidos la semana pasada, habría impuesto sanciones a un grupo de funcionarios y entidades militares sirios por haber lanzado barriles bomba gas cloro. La embajadora ante la ONU de EE.UU., Nikky Haley, sigue una línea dura de denuncia contra Rusia, condenando las agresivas acciones rusas en Ucrania, su apoyo a seguir con las sanciones contra ese país por Crimea y culpando a Rusia de crímenes de guerra. Sus comentarios, apunta «The NY Times», contradicen en algunas ocasiones la posición de su jefe Trump. ?Lo que quiere Rusia es mantener a Siria unida, «vale, Assad es un dictador», pero controla el Ejército y puede proveer fuerzas en el terreno ?asevera Suchkov. ?Trump negaba en campaña que le gustara Assad, pero decía que le parecía mejor que Daesh. Tenemos esta idea errónea de EEUU quiere democracias en sus relaciones internacionales, pero no es así a nivel práctico, hay muchas relaciones desarrolladas por los americanos que obvian esta condición y esto precisamente no es que vaya a cambiar con Trump ?afirma Barah Mikail, fundador de la consultora de seguridad Stractegia y ponente junto a Sukhov en una conferencia conjunta en la Casa Árabe sobre la nueva diplomacia EE.UU.-Rusia. Incremento histórico en Defensa Trump anunció ha anunciado un incremento «histórico» en el gasto en Defensa, que el Gobierno ha cifrado en unos 54.000 millones de dólares (unos 50.800 millones de euros), dentro de su propuesta de presupuesto para el año fiscal 2018 que presentará ante el Congreso en marzo. Supone un incremento del 10 por ciento de las cuentas en materia de Defensa, una subida presupuestaria que se compensará con un recorte global de la misma cantidad en otros ministerios «A Putin le gusta la gente como Tillerson, que hace negocios y no habla de derechos humanos», dijo a «The New Yorker» un ex asesor de política rusa. Para Sukchov, Trump está expuesto a una presión tremenda por los vínculos con Rusia y «tiene que demostrar que no es una marioneta». Frente a estas dudas, un comité del Congreso estadounidense está investigando los contactos entre la campaña electoral de Trump y Rusia para ver si hay «comunicaciones inapropiadas». «Todavía no tenemos ninguna evidencia de que hablen con los rusos», dijo Devin Nunes, presidente republicano del Comité Permanente de Inteligencia de la Cámara y que integró el equipo de transición presidencial. Los intereses de Rusia en Siria están estrechamente vinculados a los del régimen de Assad e Irán. «Lo primero que puede desatar una grave crisis entre Moscú y Washington es Irán, si Trump endurece las políticas, no a nivel militar necesariamente sino referidas a las sanciones. Ahí Rusia puede tomar posiciones. Los iraníes piensan que los rusos van a abandonarlos por los americanos y que van a cancelar acuerdo en compraventa de armamento», opina Suchkov. Tras el «veto musulmán», Irán ha probado con éxito un avanzado sistema de misiles guiados de fabricación local durante unas maniobras navales, que se extendían en las estratégicas aguas del sur del país. Como principal alternativa a la democracia liberal, Putin ha reconocido que pretende resquebrajar el modelo occidental de superpotencia única que impera desde el fin de la Guerra Fría. A juicio de Suchkov, «Trump es muy nacionalista» y, para él, un buen acuerdo con Rusia solo sería si entra dentro de sus intereses. Las élites rusas y la prensa oficial aplaudieron la llegada de Trump y su discurso inaugural: ese viejo orden parecía desmoronarse y, en ese caos, Putin podría además actuar desde las sombras.
28-02-2017 | Fuente: abc.es
Más de 120 generales retirados piden a Trump no recortar el gasto en diplomacia
Más de 120 generales y almirantes retirados de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han enviado una carta a los líderes del Senado y de la Cámara de Representantes para emplazarles a «garantizar» que el presupuesto en Política Exterior se mantiene al «nivel» necesario para afrontar las «crecientes amenazas globales» que afronta el país. «Emplazamos a garantizar que los recursos para el presupuesto de Asuntos Internacionales mantienen el ritmo frente a las crecientes amenazas globales y las oportunidades que afrontamos. Ahora no es el momento de la retirada», han afirmado los altos mandos retirados en su misiva, de la que han remitido copia al ministro de Defensa, James Mattis, y al titular del Departamento de Estado, Rex Tillerson. La misiva llega después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un «histórico» aumento del presupuesto de Defensa, que subirá en unos 54.000 millones de dólares, cerca de un 9 por ciento, un incremento que se detraerá de recortes por la misma cantidad global en otros ministerios y agencias gubernamentales. El plan presupuestario de Trump podría conllevar un recorte de «hasta el 30 por ciento» del presupuesto del Departamento de Estado, según la Coalición de Estados Unidos de Liderazgo Global, la organización que ha hecho pública la misiva de los generales y almirantes retirados. La carta está firmada por más de 120 generales encabezados por el general David Petraeus, exdirector de la CIA, y el general John R. Allen, que fue jefe de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF), entre otros oficiales de alto rango retirados. Los almirantes y generales (todos del rango de tres o cuatro estrellas, los más dos más altos rangos castrenses en Estados Unidos) han expresado en la carta su «fuerte convicción» de que es «crítico» «elevar y reforzar» la «diplomacia» y el «desarrollo» junto a la Defensa para mantener "seguro" a Estados Unidos . «Sabemos por nuestra experiencia de uniforme que muchas de las crisis que nuestra nación afronta no tienen solo soluciones militares, desde la confrontación con grupos extremistas violentas como Estado Islámico en Oriente Próximo y el norte de África hasta la prevención de pandemias como el ébola y la estabilización de estados frágiles y débiles que pueden llevar a una mayor inestabilidad», han contado los altos mandos estadounidenses. Socios civiles fuertes Tras recordar que en el mundo hay «65 millones de desplazados hoy», la mayor cifra desde la Segunda Guerra Mundial con «consecuencias que incluyen flujos de refugiados que amenazan a aliados estratégicos de Estados Unidos en Israel, Jordania, Turquía y Europa», los generales y almirantes han subrayado que el Departamento de Estado, la USAID y otras agencias de desarrollo son «críticas» para prevenir conflictos y «reducir la necesidad» de desplegar militares. Los mandos castrenses han recordado que el propio James Mattis, actual secretario de Defensa, dijo en su etapa como jefe del Mando Central de Estados Unidos que si el Departamento de Estado no tenía fondos suficientes, necesitaría comprar «más munición». En esta misma línea, han afirmado que las Fuerzas Armadas liderarán «en el campo de batalla» la lucha contra el terrorismo pero han subrayado que «se necesitan socios civiles fuertes en la batalla contra los factores impulsores del extremismo: la falta de oportunidades, la inseguridad, la injusticia y la desesperanza». Bush, en 2003 en la Casa Blanca- EFE Bush hijo defiende la libertad de prensa y la acogida a los inmigrantes El expresidente George W. Bush abogó en una inusual entrevista por «una política migratoria de acogida y respeto a la ley», pero evitó criticar directamente el polémico decreto migratorio del presidente Donald Trump. «Yo estoy por una política migratoria de acogida y respeto a la ley», se limitó a decir Bush cuando se le preguntó en una entrevista con NBC sobre si está a favor o en contra del decreto, ahora bloqueado en los tribunales, que vetaba temporalmente la entrada de refugiados y de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana. La Casa Blanca tiene previsto anunciar esta semana un nuevo decreto migratorio, tras el bloqueo del anterior, pero todavía no se conoce la fecha exacta. El exmandatario republicano (2001-2009) defendió que, para vencer al grupo yihadista Estado Islámico (EI), EEUU debe «proyectar fortaleza», pero prefirió no opinar sobre si la política migratoria puede influir o no en la derrota de los terroristas. En su primera entrevista tras la investidura de Trump el pasado 20 de enero, Bush destacó que «es muy importante» que todos los estadounidenses reconozcan «que una de las grandes fortalezas» del país es que las personas pueden profesar la fe que desean o no profesar ninguna. «Yo entendí desde el principio que este es un conflicto ideológico y que las personas que asesinan a inocentes no son personas religiosas. Quieren promover una ideología y hemos enfrentado este tipo de ideologías en el pasado», indicó
12-02-2017 | Fuente: abc.es
El desafío de Túnez frente al yihadismo: de la «exportación» al regreso de sus terroristas
Las tranquilas calles tunecinas, de colores claros de ciudad costera, mercados, zocos, puertas tachonadas y algún esporádico policía contrastan radicalmente con las de países vecinos como Egipto o incluso Bruselas o Francia, donde el estado de emergencia y la amenaza terrorista ha volcado al Ejército en los barrios. Tras un año tranquilo, en 2017 el Gobierno tunecino presume de su lucha antiterrorista sin recurrir a la militarización de las calles. Después de unos fatídicos 2014 y 2015, en 2016 Túnez registró «solo» 3 atentados. Y sin embargo, los tunecinos miran con inquietud al futuro: el regreso de cientos de terroristas que se unieron a grupos como Daesh o Jabat al Nusra (Al Qaida), que podrían con importar lo aprendido en la guerra y en la yihad siria, iraquí y libia. Al menos 5.500 tunecinos se habrían unido a Daesh según informes de las Naciones Unidas. Aunque tras seis años de conflicto muchos han muerto, el regreso de otros cientos es una realidad ante la que el Gobierno no ha presentado medidas concretas, critican grupos de la sociedad civil. El pasado 5 de febrero, decenas de personas salieron a las calles enarbolando pancartas con consignas como «Túnez no es un emirato del Daesh» o «en contra del regreso de la escoria terrorista» y pidiendo desde que se les retirara la nacionalidad hasta que fueran encarcelados inmediatamente. El debate se encendió tras la respuesta en Twitter del presidente del país, Beji Caid Essebsi: «Muchos de ellos quieren volver, no se puede impedir a un tunecino que vuelva a su país. (?) No los vamos a meter a todos en la cárcel, porque si lo hiciéramos no tendríamos suficientes cárceles, pero tomamos todas las disposiciones necesarias para que sean neutralizados». El ministro tunecino de Interior, Hedi Mejdoub- A. ALAMILLOS «Nadie tiene la fórmula para tratar el problema de los retornados, estamos ante una experiencia piloto», asegura a ABC el ministro tunecino de Interior, Hedi Mejdoub, desde uno de los salones del ministerio situado en plena Avenida Burguiba, en el corazón de la capital. Al menos 800 ya habrían regresado en los últimos años, según cifras admitidas por el Ministerio. En virtud de la recientemente aprobada Ley Antiterrorista (2015), cualquier tunecino que haya cometido actos terroristas en el extranjero podrá enfrentarse a desde 12 años de prisión hasta la pena de muerte. Los ministerios de Interior y Defensa han reforzado el control de fronteras para detectar a los que la crucen de manera ilegal, y «si está fichado y ha pisado una zona de conflicto, será arrestado inmediatamente», sostiene Mejdoub. La falta de un Gobierno efectivo y la efervescencia de las luchas internas en la vecina Libia facilitan el traspaso de yihadistas, tanto en un sentido como en otro, y dificultan los trabajos de inteligencia. A principios de 2016, el Gobierno anunció la construcción de un muro de arena de 250 km y un foso de dos metros de profundidad en la frontera entre ambos países (459 km). Según señalan desde Defensa, cuentan con vigilancia por un sistema de control electrónico ?con financiación alemana y estadounidense- y el apoyo de una flotilla de helicópteros. Una vez dentro del país, el problema ya es otro: según admiten desde Interior, Túnez carece todavía de un plan para la integración y desradicalización de esos miles de jóvenes que se fueron a luchar por la yihad. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Lahouaiej Bouhlel (atacante de Niza), Anis Amri (atacante del mercado navideño de Berlín), Seifeddine Rezgui (el terrorista del atentado en Susa) y Abu Iyad (antiguo alto mando de Ansar al Sharia). Todos tunecinos- Montaje ABC «Esas cifras, que salen de instituciones europeas y que hablan de 6.000 - 8.000 tunecinos en zonas de conflicto, son exageradas. Nosotros estimamos unos 3.000 terroristas, incluso si podemos aceptar un margen de error no supera de ninguna manera los 5.000», asegura Mejdoub. Interrumpido por varias llamadas, -«está nevando en algunas zonas del país, no es muy normal esto», bromea- el ministro trata de restarle alarmismo a un problema que amenaza la recuperación del turismo, clave en la economía de un país sin petróleo entre los «lagos de oro negro» de Libia y Argelia. «El problema de la integración o desradicalización es complejo. No hay una fórmula de éxito. ¿Se debe hacer antes de que partan, o a su regreso? ¿Debe ser voluntario u obligatorio?? Son cosas que tenemos en mente. Debemos seguir una estrategia multidimensional para abordar el terrorismo. Hay que hacer alguna cosa», confiesa el responsable de Interior. El atentado del mercado navideño de Berlín en diciembre recordó demasiado al que sacudió Niza el pasado 14 de julio, en el que un camión frigorífico arrolló a la multitud. El perpetrador fue otro tunecino, Anis Amri, que en su huida de vuelta a Túnez fue abatido por la Policía en Milán. También tunecino ha sido el detenido la semana pasada en Alemania sospechoso de liderar una célula preparada para atentar en el país germano. «No creo que los casos de terroristas tunecinos como el de Niza o Berlín hayan afectado a nuestra imagen. Eran tunecinos, es verdad, pero se han radicalizado en Europa. Es Europa la que se debe preocupar por esta razón, no nosotros. Es más una mala imagen de los países europeos, que no hacen el trabajo como debería», defiende en una entrevista con ABC el ministro de Defensa, Ferhat Horchani. El ministro de Defensa, Ferhat Horchani- A. ALAMILLOS El 90% de los terroristas tunecinos tiene menos de 40 años, 7 de cada 10 están solteros y el 32% de los nacionales en zonas de guerra procede de la región capitalina, seguida por Sidi Bouzid, ciudad donde el joven comerciante Mohamed Bouazizi se quemó a lo bonzo en 2010 y desató las revolución. Son datos de un informe del Ftdes (Forum Tunecino por los Derechos Económicos y Sociales) recogidos en un reportaje de Inkyfada, medio online tunecino liderado por un pequeño grupo de jóvenes que a partir de cerca de 2.000 dossieres judiciales ha radiografiado a los terroristas tunecinos. «Estos datos prueban que los prejuicios son falsos, que la mayoría procede de la capital, no de zonas marginales como Kasserine», explica la periodista de Inkyfada Monia Ben Hamadi. Cuatro de cada diez de los presuntos terroristas tunecinos tiene estudios universitarios. «La mayoría se radicalizó por las mezquitas y la lectura de textos salafistas. Es gente formada que no encontraba trabajo, frustrados y que se radicalizó en busca de dinero y para poner en práctica una ideología», añade Ben Hamadi. La caída del dictador Ben Ali inauguró un nuevo tiempo en Túnez. Esperanzados por la incipiente libertad de expresión en el país, decenas de intelectuales y exiliados políticos, muchos acogidos en Francia, vieron una oportunidad única para volver a su patria. El gobierno de transición aprobó una amnistía general y entre los liberados había no sólo activistas o islamistas presos de conciencia, sino también yihadistas. «Durante la troika (gobierno de coalición liderado por Ennahda), las actividades de Ansar al Sharia (salafistas) eran completamente legales. Entre 2012 y 2013 hubo un laxismo total incluso alentado por los islamistas de Ennahda desde el gobierno, que animaba a los jóvenes a hacer la yihad en Siria para expulsar a Bashar al Assad», relata. Esta semana hace cuatro años, el político secularista líder de la oposición a los regímenes de Habib Burguiba y Ben Ali ?y encarcelado por ello- Chokri Belaid fue asesinado a tiros a la puerta de su casa. Para muchos, la muerte de Belaid, que había sufrido amenazas, fue instigada por los islamistas más radicales alentados por la permisividad de Ennahda. Seis meses más tarde, otro político de la oposición, Mohamed Brahmi, corrió la misma suerte. Tras estos asesinatos políticos, Ansar Al Sharía fue clasificada como grupo terrorista, pero el daño ya estaba hecho: es el grupo más y mejor organizado en Túnez, catalizador del fanatismo islámico. «Ansar al Sharia y otros grupos se han aprovechado de ese clima de libertad post revolución para tratar de cambiar el modo de vida de los tunecinos e instar al uso de la violencia. Pero eso lo hemos sabido después, teníamos que permitir el curso normal de la democracia: todo el mundo tenía el derecho de crear su partido, pero poco a poco se ha ido regulado por la ley», argumenta el responsable de Interior. En los últimos años, en Túnez han florecido y recuperado muchas mezquitas. Los nombres de algunas se repiten testarudamente en los sumarios judiciales y han sido objetivo de intensa vigilancia policial. Según algunas voces locales, de «acoso». «Si llevas barba y te vistes con ropas tradicionales, te toman por terrorista», critica un joven tunecino en un reportaje de FP ante la intensificación de las labores de la Policía. En los últimos meses de 2016, las fuerzas de seguridad aseguran haber desarticulado más de 160 células terroristas dentro del país. Ben Guerdane, «el principio del fin de Daesh» Varias «cités» o barrios periféricos rodean el corazón de la capital tunecina a apenas unos minutos en coche. En Ettadhamen, una barriada con más de medio millón de habitantes, islamistas de tendencias radicales y salafistas controlan un buen puñado de mezquitas, a las que jóvenes sin esperanzas recalan cada viernes. «Si eres humillado, no tienes trabajo, apartado? en cualquier momento puedes ser manipulado y radicalizado. Hay que hacerles sentir ciudadanos, darles importancia y que se sientan parte de la región. Eso es un excelente ejercicio para evitar la radicalización», sostiene Imed Abdeljaoued, director de proyectos en el Programa de Apoyo a la Sociedad Civil, una iniciativa de la UE. «Donde los jóvenes están metidos en iniciativas de sociedad civil y trabajo social, los radicalizadores no lo tienen tan fácil como entre la miseria». «Tenemos que sofocar los focos de frustración. El terrorismo nace en un terreno de injusticia, y sólo triunfa cuando el Estado es débil», apunta el ministro de Defensa Horchani. En Ben Guerdane, localidad a pocos kilómetros de la frontera con Libia, es difícil encontrar un trabajo legal. Los jóvenes se amontonan en las cafeterías viendo pasar las horas o con algún trabajillo por unos pocos dinares, y el comercio y tráfico es prácticamente el único modo de ganarse la vida en esta ciudad que se siente «marginada» por el Gobierno central, según un último informe de International Alert. En contraste con otras zonas del país, esta ciudad fronteriza carece de numerosos servicios públicos de calidad en salud o transporte público, lo que genera un sentimiento de exclusión y resentimiento en cerca del 90% de la población, según encuestas llevadas a cabo por esta organización.Fue también la primera ciudad de paso de yihadistas en su ruta a Siria e Irak. El pasado 7 de marzo, un convoy de más de 50 terroristas provenientes de Libia atentaron contra la ciudad con la intención de hacerse con el control de ésta, esperando encontrarse con el apoyo de la población. Tras varias horas de refriega en las calles, fueron reducidos y expulsados de la ciudad, en una operación que se convirtió en un espaldarazo para la lucha gubernamental contra el terrorismo. «Intentaron crear su emirato o santuario en Ben Guerdane y fracasaron. Creo que en Ben Guerdane se consumó el comienzo del fin del terrorismo de Daesh», sostiene el ministro Horchani, que incide en el apoyo de una población local que rechaza el yihadismo. En una terraza de la turística ciudad de Sidi Bou Said, ahora de capa caída, una joven da un sorbo a su café: «Con los atentados, por cómo está la situación económica en Túnez, el turismo? la gente no está acostumbrada a ver esto así. No se les va a aceptar. Son odiados».
29-12-2016 | Fuente: elpais.com
El sindicato de funcionarios CSIF pide el cierre de los ministerios a las 18.00
La organización promueve también la jornada laboral de 35 horas para los trabajadores públicos
...
10
...