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Noticias de migrantes

01-06-2020 | Fuente: abc.es
La pandemia golpea los centros para ilegales en California
Una ola de contagios por coronavirus se expande por los centros de detención de inmigrantes de Estados Unidos, donde cientos de extranjeros indocumentados enferman mientras esperan resolver su situación legal. Más de 1.200 detenidos han dado positivo por Covid-19 estando bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, lo que representa el 50% de los 2.394 que han sido testeados por sospecha de Covid-19. EE.UU. alberga en sus prisiones cerca 26.000 indocumentados, pero sólo un 10% ha sido testeado. El centro de inmigrantes con más contagiados es el de Otay Mesa, una comunidad al sur de San Diego que hace frontera con la ciudad mexicana de Tijuana. A finales de mayo había 233 detenidos infectados, además de 29 empleados de CoreCivic, la empresa privada que administra el centro. Asimismo, Otay Mesa fue donde falleció el primer inmigrante infectado por Covid-19 bajo custodia del gobierno federal. Se trataba de Carlos Ernesto Escobar Mejía, un salvadoreño de 58 años que intentó entrar en EE.UU. para reunirse con sus familiares. «No han dado máscara a todos los detenidos, tampoco cumplen los requisitos de distancia mínima y no proveen la asistencia sanitaria necesaria», dice Enrique Morones, director de Gente Unida, una ONG ubicada en San Diego. Muchos de los detenidos de Otay Mesa son refugiados o solicitantes de asilo que están en prisión a la espera de que llegue su cita judicial. Sin embargo, la crisis sanitaria ha ralentizado los procesos judiciales en Estados Unidos, lo que provoca que miles de peticiones de asilo se acumulen en los juzgados. Esta situación hace que los inmigrantes tengan que pasar más tiempo encerrados en unos centros donde el coronavirus se expande como un incendio en la sequía. «Una demora en el proceso judicial es ya una condena, porque están continuamente expuestos al virus», comenta Morones a ABC. «Aquí en Otay Mesa hay muchos que están ya enfermos. Nadie viene a explicarnos lo que está pasando allá afuera en el mundo. Tenemos mala alimentación. No somos animales», dicen algunos de los inmigrantes de este centro de detención en una serie de audios divulgados en abril por Pueblos Sin Fronteras, una ONG enfocada en la defensa de los derechos humanos. Organizaciones no gubernamentales como Pueblos Sin Fronteras y el Comité de Amigos Americanos han pedido al gobernador de California que investigue la situación y haga responsable a CoreCivic de los posibles daños de salud que puedan sufrir los inmigrantes. Menores de edad Muchos de los detenidos son menores de edad que intentan adentrase en Estados Unidos sin compañía de sus padres, asegura Morones. «Van al norte para escapar de la violencia, pero luego las autoridades los regresan a sus países donde vuelven a ser víctimas de las bandas criminales», dice el activista. Al menos 1.000 niños migrantes no acompañados han sido devueltos a sus países desde EE.UU. a México y Centroamérica desde inicios de marzo, según Unicef. «Unicef alerta de que se están perpetrando actos de violencia y discriminación contra los repatriados, a los que se percibe como infectados por la enfermedad», señaló la organización en un comunicado. Según Unicef, que forma parte de Naciones Unidas, hay zonas de Honduras y Guatemala donde se prohíbe la entrada a los deportados para tratar de frenar la expansión de la enfermedad. Antes de la pandemia, se calculaba que unas 500.000 personas cada año salían de Centroamérica rumbo al norte. La razón principal por la que las personas emigran de El Salvador, Honduras y Guatemala son sus altos niveles de violencia, que se encuentran entre los más elevados del mundo. EE.UU. es el país con la población carcelaria más grande del mundo. Al menos 29.251 presos han dado positivo por Covid-19, es decir, aproximadamente un 1,4% de las 2,2 millones de personas encarceladas en las prisiones estadounidenses. Hasta el momento, 1,7 millones de personas en EE.UU. han contraído la enfermedad, mientras que alrededor de 104.500 han fallecido.
29-05-2020 | Fuente: abc.es
El régimen de Maduro tacha de «armas biológicas» a los emigrantes retornados y les amenaza con la cárcel
El retorno de miles de refugiados a Venezuela por el coronavirus y la expulsión de la que han sido víctimas en los países de acogida tiene un sabor amargo, debido a la discriminación y al cruel trato inhumano con que son recibidos por el régimen chavista. Linda García, de 27 años, se sienta en el suelo frío de un albergue en San Cristóbal, capital del fronterizo estado Táchira, a esperar que se termine el confinamiento de 15 días al que fue sometida junto a otras 600 personas más. «No me esperaba encontrar este infierno aquí en mi propia tierra y mucho menos ser humillada como portadora de un arma biológica llamada coronavirus», escribe a ABC en su teléfono móvil. El aislamiento físico en los albergues sin contacto con el exterior no impide la comunicación telefónica discreta con sus familiares y clandestina con los medios de comunicación. A más de 50.000 emigrantes venezolanos registrados que han retornado a su país en las últimas semanas el régimen de Nicolás Maduro les ha prohibido, entre otras cosas, denunciar a la prensa su situación. La joven García, natural de Maracaibo, estado Zulia, peluquera profesional, se fue a Pamplona, en el departamento colombiano de Norte de Santander, siguiendo a su marido porque tenía trabajo en una construcción hace año y medio. Pero por la pandemia y la falta de dinero fueron expulsados de su vivienda. Ella y su pareja no presentan síntomas del virus, pero de todas formas tienen que guardar la cuarentena. En Maracaibo, la capital petrolera del país venida a menos por la destrucción de su principal industria nacional, Linda García dejó a sus dos hijos pequeños con la abuela a los que espera ver tan pronto termine el encierre en el refugio tachirense. Lo que no esperaba es que el secretario de la gobernación del Zulia, Lisandro Cabello, fuera el primero en aplicar el «apartheid» impuesto por Nicolás Maduro sobre los retornados: «Toda persona que viole el sistema migratorio e ingrese en el país será considerada arma biológica y encarcelada». Así mismo señaló que «hay una operación para contaminar a Venezuela desde Colombia». Maduro acusó este miércoles al presidente de Colombia, Iván Duque, de estar tras un plan para infectar con Covid-19 a los venezolanos que están regresando desde ese país. Asegura que los colombianos han contagiado de manera intencionada a los venezolanos que regresan. «No me esperaba encontrar este infierno aquí en mi propia tierra», afirma Linda García, una joven peluquera de Maracaibo que regresa desde Colombia La cifra de casos de contagiados escaló a 1.327 personas con solo once fallecidos. La diáspora también subió a cinco millones de emigrantes, de los cuales ha retornado menos del 1%, la mayoría de venezolanos trabajadores que han perdido su empleo y vivienda por la crisis económica causada por la pandemia, por lo que se han visto forzados a volver a su país. «De un momento a otro los montaron en vehículos, autobuses, les dieron bolsitas con pancitos. Ellos dicen que estaban sanos en las ciudades de Cali y Medellín, que no habían tenido contacto con contagiados y presumen que los contaminaron en los autobuses», dice Maduro. «Yo le digo esto al pueblo para que vean la maldad a la que nos enfrentamos. Los infectaron, por eso declaré la emergencia sanitaria en los pasos fronterizos». Según el diputado Carlos Valero, «queremos rechazar enérgicamente las irresponsables declaraciones de Nicolás Maduro, quien ha dicho que nuestros hermanos que han regresado al país por efecto de la pandemia, son una especie de arma biológica de gobiernos extranjeros. Culpar a personas que están atravesando una enfermedad de ser armas biológicas y de propagar un virus, es inhumano. Buscan criminalizar a los migrantes venezolanos y evadir la responsabilidad del régimen en el tratamiento de la pandemia». Desde Chile, Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú, la mayoría de los emigrantes hacen largos recorridos a pie para volver a sus hogares pero se encuentran en el Puente Internacional Simón Bolívar en Ureña, Táchira, con un tapón o embudo en donde quedan represados, esperando con sus maletas a la intemperie para poder cruzar la frontera y llegar a su destino. Las autoridades sanitarias y migratorias del Táchira los dejan volver a cuentagotas, previamente los registran y desinfectan, les hacen pruebas PCR y los confinan en refugios como instituciones, centros educativos y hoteles. «Nos dan comida podrida para gusanos» En los refugios nacionales los emigrantes comienzan a vivir otro calvario. Linda García se queja de que no hay colchonetas para dormir, ni baños, ni agua, ni luz, ni telefonía, ni internet, ni comida ni atención médica. «Nos han dado comida podrida con gusanos», dijo. Javier Tarazona, director de la ONG Fundaredes, dijo a ABC que etiquetar a los emigrantes como arma biológica es una irresponsabilidad del régimen de Maduro. «El trato que se les da a los retornados en los albergues es cruel e inhumano. Los someten a condiciones de indigentes». El padre Baltazar Porras denunció en las redes sociales que en los refugios del Táchira se ofrece comida descompuesta a los migrantes al llamar a los tachirenses a llevar alimentos a los necesitados. Otro caso de intoxicación por comida descompuesta ocurrió con los retornados en Barquisimeto, estado Lara. José Pastor Ortíz denunció a la prensa regional que su bebé de 1 año murió por deshidratación en el hospital pediátrico Dr. Agustín Zubillaga el 8 de mayo. «Nosotros nos venimos de Bogotá el 29 de abril y ya el 30 estábamos en Guasdualito, estado Apure. Allí fuimos encerrados en una escuela durante ocho días. Aunque la comida era poca, el personal encargado tenía la posibilidad de comprar comida cruda, que cocinábamos con leña», contó Ortiz. Pero en Barquisimeto la familia Ortiz fue confinada en la Villa Bolivariana de la gobernación de Lara, donde estuvieron encerrados encerrados más de ocho días. «Anoche nos dieron arepas (tortillas de maíz) con mortadela descompuesta. Nosotros no la comimos toda pero mi hijo que es un glotón se la comió toda. Todo el grupo de 12 personas se intoxicó y tuvo que ser hospitalizado pero mi hijo murió porque no aguantó la espera por el médico», dijo entre lágrimas José Ortiz. Rocío San Miguel, directora de la ONG Control Ciudadano también deplora que un arma biológica alienta la discriminación, la vejación y la exclusión en contra de los retornados. «Una acusación tan grave, obliga a Maduro, quien debe llevar las pruebas al Sistema de Naciones Unidas, de acuerdo a la Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y tóxicas y sobre su destrucción».
29-05-2020 | Fuente: abc.es
La situación de los inmigrantes venezolanos podría empeorar por la llegada del invierno, según Acnur
Los migrantes y refugiados venezolanos en Sudamérica podrían enfrentarse a las bajas temperaturas del invierno que se aproxima en la región, lo que supone una nueva amenaza para los más de 1,5 millones de personas que se encuentran distribuidos en Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay. Así lo ha advertido el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) este viernes, que también teme por el aumento «considerado» de las necesidades humanitarias y sanitarias, también por los efectos de otras enfermedades de tipo respiratorio como la gripe. Además, ha mostrado preocupación por los daños colaterales que les ha ocasionado el brote de la pandemia del Covid-19 que ha ubicado a la región sudamericana como el epicentro del virus, y que ha afectado a la población migrante y refugiada por las medidas de restricción de movimientos, los cierres de fronteras y suspensión de vuelos, decretados en los países de la zona. Acnur, a través de un comunicado, explica que «muchos se han quedado sin su forma de vida y deben hacer frente a la pobreza, indigencia, desahucios, hambre e inseguridad alimentaria, así como a mayores riesgos a nivel de protección». La organización también prevé que se dupliquen las ayudas por las precariedades de los venezolanos, por lo que cree que haya «un aumento de las personas que requerirán refugio de emergencia y útiles de invierno como mantas, ropa caliente, medicamentos y combustible para calentar sus casas». Maltratados en Venezuela En varias alocuciones, Nicolás Maduro ha despotricado a los países que han recibido a los migrantes y ha denunciado el maltrato de los gobiernos a sus connacionales que han retornado. Pero, quienes han vuelto a su patria se han visto expuestos a tratos crueles, según ha denunciado David Smolansky, comisionado de la OEA para la crisis de migrantes y refugiados venezolanos: «Muchos venezolanos han retornado a su país y son expuestos a tratos crueles y degradantes e, incluso, son víctimas de segregación cuando el régimen los tilda de arma biológica, amenazándolos con hacer cuarentena en una celda y marcando sus casas». El régimen de Maduro ha hecho propaganda con el retorno de venezolanos en plena crisis del coronavirus. Según los reportes del chavismo, más de 50.000 personas han regresado, sin embargo desde varias organizaciones no gubernamentales, como el Observatorio Venezolano de Migración de la Universidad Católica Andrés Bello, han cuestionado la credibilidad de la información, y por lo tanto, asegura que el retorno no es masivo como lo hacen creer y que se trata de «un show mediático». De Venezuela han salido más de cinco millones de personas en el último lustro por la agudizada crisis alimentaria y económica, convirtiéndose en la segunda población más desplazada del planeta después de Siria.
27-05-2020 | Fuente: abc.es
España y la UE recaudan 600 millones para los refugiados venezolanos
La conferencia de donantes organizada por la Unión Europea y el Gobierno español logró recaudar ayer 595 millones de euros en donaciones destinadas a los países iberoamericanos que acogen a los cinco millones de refugiados y desplazados que han huido de la dictadura venezolana. En total la UE habla de un volumen de ayudas de más de 2.400 millones de euros, aunque en esta cantidad incluye préstamos favorables y otros mecanismos de cooperación que no dependen de las donaciones recaudadas ayer y en las que han participado una veintena de países. Prácticamente la mitad de las donaciones -144 millones- viene de la propia Comisión Europea. España contribuirá con 50 millones. El alto representante, Josep Borrell dijo al presentar los resultados de esta conferencia de donantes que «la UE nunca ha olvidado al pueblo venezolano. Ahora movilizamos a la comunidad internacional para brindar más asistencia a millones de venezolanos desplazados y a los países de Iberoamérica que los acogen. Agradezco a los donantes internacionales por sus generosas promesas. Hoy también hemos podido volver a destacar la peor crisis de desplazamiento que el mundo ha visto en la historia reciente». Como gesto complementario, Borrell ha anunciado desde hace tiempo que ahora intentará convocar otra vez una reunión del llamado «grupo de contacto» en el que participan países de la región, incluyendo los que apoyan sin condiciones a la dictadura de Nicolás Maduro, para intentar buscar una salida al colapso general que vive el país. La situación es mala en los países donde se encuentran estos refugiados y el comisario encargado de Gestión de Crisis, Janez Lenarcic advirtió al término de la conferencia de ayer que «la pandemia de coronavirus amenaza con empeorar una situación ya crítica en la región» y por ello «el apoyo humanitario de la UE pretende ayudar a enfocar la situación a brindar asistencia de emergencia a alrededor de 5 millones de venezolanos que se han visto obligados a abandonar sus hogares». Su colega, la comisaria encargada de la Cooperación Internacional, Jutta Urpilainen, señaló al término de la conferencia que «nuestro compromiso colectivo demuestra la importancia de la asociación en todo el mundo para enfrentar desafíos como la crisis migratoria venezolana, también en medio de la pandemia de coronavirus. Continuaremos nuestros esfuerzos para consolidar el nexo entre el desarrollo humanitario y construir asociaciones duraderas para el desarrollo sostenible». La ministra de Exteriores española, Arantxa Gonzalez Laya dijo por su parte que la de los refugiados venezolanos es una emergencia a la que no se presta suficiente atención y por ello «los actores que hemos participado en el encuentro hemos hecho visible para el mundo la peor crisis de desplazamiento que ha sufrido América Latina y el Caribe en su historia reciente. España y la Unión Europea agradecen el esfuerzo que responsablemente ha asumido cada uno de los donantes y les exhortan a seguir apoyando los esfuerzos de los países receptores, para que refugiados y migrantes puedan establecerse, de manera concertada y pacífica, en las sociedades de acogida, mientras dure esta situación». Desde el Parlamento Europeo, la portavoz de la delegación española del Partido Popular, Dolors Montserrat, dijo que su grupo respalda esta iniciativa pero pidió por su parte a la Comisión »que se asegure de que estos fondos llegan a las personas que los necesitan y que no acaban en manos de Maduro». Su colega del Parlamento Europeo, el eurodiputado Leopoldo López Gil, padre del opositor venezolano Leopoldo López, agradeció las donaciones y la ampliación de organismos como la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados y la Organización Internacional de Migraciones, al tiempo que advirtió que el régimen «el régimen de Maduro intenta desprestigiar a estas instituciones para solapar la desgracia de más de 5 millones de venezolanos que han tenido que huir a consecuencia de las persecuciones, la destrucción económica y la falta de oportunidades en su país».
26-05-2020 | Fuente: abc.es
Grecia confirma que se completará la valla metálica en la frontera con Turquía
El Ministro de Asuntos Exteriores Nikos Dendias ha confirmado enérgicamente que no cambian las fronteras y se completará dentro de pocos días la valla metálica que se encuentra en la frontera norte del país con Turquía, en la zona conocida como Evros por el río que recorre la zona. Estas declaraciones han sido la contestación al Gobierno turco, que afirmó recientemente que la línea fronteriza ha cambiado significativamente debido a factores naturales y provocados por el hombre. Dendias ha contestado que «no existe controversia alguna sobre las fronteras» y que aunque cambie el curso del rio Evros, «no cambian las fronteras trazadas por el Tratado de Lausanne y el Protocolo de 1926». Y ha dejado claro que se completará la valla metálica que divide a los dos países. Ya existe una parte de casi 13 kilómetros, edificada entre 2011 y 2012 entre los pueblitos de Neas Visas y Kastaniés, pero ahora se extenderá otros 30 kilómetros y será instalada por la Policía Griega (ELAS). Se trata de una medida para impedir la entrada ilegal de inmigrantes y refugiados (o supuestos refugiados) que, según Grecia, son presionados durante estos últimos meses para entrar en el país por el régimen de Erdogan. Hasta ahora las importantes fuerzas policiales y del ejército heleno que se encuentran en la zona han conseguido, con el apoyo de Frontex, que no consigan entrar de forma ilegal personas provenientes de Turquía. Una valla conflictiva La construcción de la nueva valla se completará en tres meses, según informaciones de los medios griegos y tras muchas visitas, los expertos del Ministerio de Defensa han identificado cuáles son los lugares mas vulnerables de su recorrido. Y se espera que su coste supere los diez millones de euros, de los que una parte provendría de la Unión Europea. Durante la construcción de la valla existente, que costó 4.800.000 euros, la UE no participó en su financiación al considerar que la valla era una medida «que por sí sola no es la respuesta al problema de la migración ilegal». Muchas ONGs y partidos de la izquierda griega se habían mostrado contrarios a esta valla disuasoria y al conocerse su ampliación, han vuelto las protestas al respecto.
24-05-2020 | Fuente: abc.es
Suecia, infierno y paraíso
Una vez comprobado que la teoría de la inmunidad de la manada no ha dado los resultados esperados y que la cifra de fallecidos víctimas del Covid-19 se ha disparado, más de 3.800 fallecidos en una población de 10,2 millones de habitantes, la pregunta es ¿qué es lo que realmente ha fallado en la estrategia aplicada por Suecia para contener la expansión del nuevo virus? En los años setenta apareció un librito que, bajo el título «Suecia, infierno y paraíso», pretendía introducirnos en las contradicciones de aquel admirado y ejemplar país escandinavo llamado Suecia. Se trataba de un curioso volumen empeñado en descubrirnos la tenebrosa realidad que se escondía tras la imagen de bienestar social y de progreso que proyectaba Suecia. En este empeño su autor, el italiano afincado en Noruega, Enrico Altavilla, recurría al alto índice de alcoholismo o al número de suicidios que se producían en Suecia para desvelarnos los misterios de una sociedad al parecer no tan perfecta. Ahora, conocidos los primeros resultados adversos de la singular estrategia con la que Suecia se ha enfrentado a la expansión del coronavirus, se ha producido una reacción similar para demostrar que tampoco en el norte de Europa todo es perfecto. ¿Pero qué ha hecho mal Suecia? No se trata de que haya negado la peligrosidad del virus ?nada que ver con el escapismo de Jair Bolsonaro o las ocurrencias de Donald Trump?, todo lo contrario. Lo que ha sucedido es que puestos a elegir una solución local para enfrentar un problema global, como por otra parte ha hecho todo el mundo, Suecia ha optado por la estrategia de no confinar a su población. Partiendo del alto grado de responsabilidad de la sociedad y respetando escrupulosamente la independencia de la máxima autoridad de la sanidad pública, Folkhälsomyndigheten, y la de su epidemiólogo responsable, Anders Tegnell, firme defensor de la teoría de la inmunidad de la manada, Suecia recomendó quedarse en casa al menor síntoma, el teletrabajo, lavarse las manos con frecuencia y a los mayores de setenta años, recluirse. Eso fue todo. Colegios y negocios abiertos En Suecia han funcionado los colegios con normalidad y solo han cerrado los centros universitarios y los de bachiller superior. Han permanecido tiendas, restaurantes, bares, peluquerías, gimnasios o comercios abiertos. También los cines de pequeño aforo, aunque no así los teatros. Las reuniones de más de cincuenta personas están prohibidas, aunque se puede practicar deporte y por supuesto también la actividad al aire libre. Suecia tampoco cerró sus fronteras, como hicieron sus vecinos escandinavos. Con la confianza depositada en el principio de que la transparencia de los procesos democráticos legitima toda decisión acordada, los líderes políticos de todos los partidos, extrema derecha (Sveriges Demokraterna) incluida, se presentaron juntos ante las cámaras para informar de las medidas acordadas para paliar la crisis sanitaria, económica y social que se avecinaba. La larga tradición democrática sueca y la costumbre para llegar a acuerdos, unido al altísimo grado de confianza que procesan los suecos por sus instituciones hace prácticamente imposible entender aquí el bocado a la yugular del adversario político en tiempos de pandemia y no digamos promover una cacerolada de protesta por decisiones adoptadas democráticamente; aunque cosas más raras se han visto. En cualquier caso, el protagonismo de la gestión de la crisis recayó sobre la ministra de Economía, la socialdemócrata y figura emergente, Magdalena Andersson, sobre la ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, Lena Hallengren, y sobre el epidemiólogo Anders Tegnell, convertido ya en el nuevo icono pop de la crisis. El primer ministro, Steffan Lofven, se reservó una brevísima e intensa intervención televisiva en horario nocturno de máxima audiencia para advertirnos de la complejidad de la situación. A pesar de los datos adversos y de las críticas cada vez más frecuentes, las encuestas le siguen proporcionando una valoración muy alta en lo que respecta a la gestión de la crisis. Su partido, el socialista (Socialdemoktraterna), subiendo también en las encuestas con él. Más allá de la laxitud de las medidas aplicadas en Suecia, a mi entender han fallado tres cosas. La primera ha sido la integración o, mejor dicho, los problemas de integración de la población inmigrante. Suecia, su sociedad, segrega con frecuencia a sus inmigrantes en barrios donde apenas se habla sueco y donde suelen vivir bajo un mismo techo tres generaciones de una misma familia. Nada que ver con los oriundos suecos que, en un altísimo porcentaje, casi dos millones de personas, viven solos y no tienen la sana costumbre de reunirse con la familia a la menor oportunidad. En estos barrios de inmigrantes no se facilitó la información suficiente en los idiomas originarios de sus moradores, ni se tuvo la precaución de evitar las aglomeraciones. Mayores mal protegidos Como en casi todos los sitios, en Suecia ha fallado también la protección de los mayores. En manos de fondos de alto riesgo, las residencias de ancianos, como ha sucedido en todo Occidente, se han convertido en un negocio muy lucrativo con un personal contratado no cualificado ni pertrechado para enfrentar una situación tan dramática. Las autoridades tampoco han sido capaces aquí de evitar lo que era un desastre anunciado. Y, en tercer lugar, aunque en menor medida, ha fallado la meteorología. Un invierno menos riguroso en el norte ha cambiado las costumbres de los suecos, que salen más a la calle y que se han abalanzado antes de hora a los parques y a las terrazas para disfrutar de la llegada de la primavera, olvidándose de los rigores del invierno y también de las medidas de distancia social recomendadas por las autoridades con tanta amabilidad. Con todo y con ello, aunque en los últimos días ha cedido la curva de infectados y de fallecidos, son cada vez más las voces autorizadas locales críticas con la gestión de la pandemia. Todavía es pronto para sacar conclusiones. La nueva normalidad, tan deseada en los países que ahora salen de la cuarentena, es realmente lo más parecido a lo que tenemos en Suecia. Habrá que esperar a ver como evolucionan las diferentes medidas adoptadas y ante una previsible segunda oleada de infecciones, que esperemos que no sea tan devastadora, valorar cuál ha sido la mejor estrategia para enfrentar los efectos sanitarios, económicos y sociales de la pandemia. Porque, por lo que parece, todavía queda mucho partido por jugar. Gaspar Cano es editor y periodista. Dirigió los Institutos Cervantes de Estocolmo y Berlín. Actualmente vive en Estocolmo
22-05-2020 | Fuente: abc.es
Al menos 1.477 niños migrantes son devueltos por Estados Unidos y México durante la pandemia
Al menos 1.477 niños migrantes no acompañados han sido devueltos a sus países de origen desde Estados Unidos y México desde principios de marzo, cuando el nuevo coronavirus (Covid-19) fue catalogado como pandemia por la Organización Mundial de la Salud, según informó ayer el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Estados Unidos ha devuelto cerca de 1.000 menores a México y a los países del Triángulo Norte de Centroamérica, conformado por Honduras, El Salvador y Guatemala. En ese mismo periodo, México ha expulsado a Guatemala y Honduras a unos 447 migrantes menores de edad. El miedo al Covid-19 en Centroamérica agrava la discriminación y la violencia contra los menores migrantes retornados, lo que les expone a un «doble riesgo», dijo Unicef en un comunicado. «Unicef alerta de que se están perpetrando actos de violencia y discriminación contra los repatriados, a los que se percibe como infectados por la enfermedad, y cuya protección se ve en riesgo durante la reintegración», señaló el comunicado. En algunas comunidades, existe la preocupación de que los deportados desde Estados Unidos y México podrían estar contagiados por la enfermedad, lo que ha agudizado la estigmatización de los migrantes. «La discriminación y los ataques se suman a las amenazas que ya existían antes, como la violencia de las bandas que les llevó a huir», explicó la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore. Según la organización, que forma parte de Naciones Unidas, hay áreas en Honduras y Guatemala donde se prohíbe la entrada a personas de fuera, incluidos los deportados, en un intento de evitar la expansión de la enfermedad. Unicef también ha reportado casos de retornados que han sido amenazados cuando han vuelto a sus comunidades de origen. Antes de la pandemia, se calculaba que unas 500.000 personas abandonaban el Triángulo Norte rumbo a Estados Unidos cada año. La razón principal por la que las personas emigran de El Salvador, Honduras y Guatemala son los elevados niveles de violencia en los tres países, que se encuentran entre los más elevados del mundo. Hasta el jueves, México tenía cerca de 60.000 infectados y 6.500 muertos a causa del Covid-19. Mientras tanto, Guatemala cuenta con 2.500 casos y 48 fallecidos, seguido por Honduras con 3.204 infectados y 156 muertos y, por último, El Salvador con 1.725 contagios y 33 decesos.
20-05-2020 | Fuente: elmundo.es
Prórroga automática de seis meses para los permisos de residencia y trabajo de los inmigrantes
Defiende que la paralización de los trámites administrativos presenciales ha provocado "inseguridad jurídica" a los extranjeros a los que les caducó la autorización en estado de alarma 
20-05-2020 | Fuente: abc.es
Las remesas de España a Venezuela fueron de casi 400 millones de euros en 2019
Los alrededor de 300.000 venezolanos que viven en España enviaron el año pasado cerca de 400 millones de euros a sus familiares en Venezuela, cifra de remesas solo superada por las remitidas al país caribeño desde Estados Unidos, donde residen unos 550.000 venezolanos. Las cifras son estimaciones del centro de estudios Diálogo Interamericano, con sede en Washington, que sitúa las remesas totales llegadas a Venezuela a lo largo de 2019 en 3.115 millones de dólares (el 5% del PIB del país). Este centro advierte que la crisis por la pandemia de coronavirus significará un importante recorte en las remesas a nivel mundial, aunque no ha determinado cómo afectará esto en el caso de los envíos desde España a Venezuela. El número de migrantes venezolanos en España, según el informe dirigido por el investigador Manuel Orozco, pasó de 202.859 en 2018 a 270.000 en 2019 y en condiciones normales podía haber llegado a 300.000 a lo largo de este año. En cuanto a remesas enviadas desde España, el estudio estima que fueron 306,7 millones de dólares en 2018, 408,2 millones en 2019 (unos 367,7 millones de euros al cambio promedio de ese año) y podían haber alcanzado los 450 millones de dólares (400 millones de euros) en 2020, si la crisis sanitaria no hubiera dañado la situación económica. Unos 2.162 euros por remitente Por encima de las remesas desde España solo están en volumen las enviadas desde Estados Unidos, que en 2019 fueron de 844,1 millones de dólares. En cambio, aunque Colombia es el país con mayor número de venezolanos (cerca de dos millones), los menores ingresos económicos de los residentes allí situaron las remesas en 308,7 millones de dólares, ligeramente por debajo también de las enviadas desde Chile y Perú. El informe calcula que 170.100 hogares en Venezuela se beneficiaron del dinero remitido desde España, con un promedio de 2.400 dólares (2.162 euros) por hogar. El promedio por envío fue de unos 175 dólares (158 euros) en unas doce operaciones al año por remitente. Los venezolanos que se encuentran en España se distinguen por disponer de una cuenta bancaria local (83%), y por realizar sus transferencias a través de mecanismos formales (87%), como agencias de giros monetarios. Con todo, también se llevan a cabo envíos en especie (el 24% de los venezolanos lo hace, con valor anual promedio de 476 dólares). El 66% quiere quedarse en España El estudio de Diálogo Interamericano también ha permitido hacer una radiografía de los venezolanos en España, el 85% de los cuales tienen documentos que legalizan su estatus migratorio. A diferencia de otros países con alta migración venezolana, en España se registra un nutrido porcentaje de venezolanos ?38%? que han adquirido la ciudadanía; el 23% son residentes y el 24% cuentan con un permiso de trabajo. El 66% de los venezolanos que viven en España expresan su deseo de quedarse a vivir en territorio español (el porcentaje más alto de los países con más migración de Venezuela, excluyendo a Estados Unidos). Si en otros países los migrantes venezolanos sitúan encontrar trabajo como su principal preocupación, en el caso de los que viven en España esa tarea preocupa sobre todo al 21%, mientras que el 33% ponen por delante en el orden de sus inquietudes encontrar vivienda y el 28% formalizar su estatus migratorio.
19-05-2020 | Fuente: abc.es
Un líder del Podemos griego, entre las primeras fortunas del país
El eurodiputado griego Dimitris Papadimoulis, cabeza de lista del Partido de la Coalición de la Izquierda Radical y del Progreso (Syriza), está siendo el protagonista de una gran polémica en Grecia. Es el diputado que recibió más votos (nada menos que 272.835 en las elecciones europeas de mayo de 2019, en la que su partido perdió un 11,5% de las papeletas y se quedó con 6 diputados) y su carrera política hasta ahora era impecable: se trata de un ingeniero y empresario de izquierdas que desde 2004 se dedica con éxito a la política. Primero fue eurodiputado en el periodo 2004-2009, posteriormente diputado en el Parlamento griego entre 2009 y 2014, y de nuevo elegido en el Parlamento Europeo desde entonces. Ha sido votado vicepresidente de dicho parlamento dos veces (lo es aún) y trabaja en diversas comisiones. Y seguiría siendo un diputado activo y ejemplar si no se hubiera escrutado su última declaración de patrimonio, la de 2018, publicada recientemente con la de todos los demás diputados en Atenas y Bruselas y altos cargos griegos siguiendo una ley sobre transparencia. En su última declaración de patrimonio presentada en 2019 y referente al año fiscal 2018 figura como uno de los políticos más ricos de Grecia, con dinero en diversas cuentas corrientes y 28 propiedades. Entre ellas ocho modestos pisos atenienses adquiridos en 2018, estando ahora tres de ellos alquilados a ONGs que participan en un programa financiado por la Unión Europea para la protección de solicitantes de asilo y refugiados en Grecia. «Todo es legal» En los medios griegos ha declarado: «He recibido un ataque, creo que organizado por un sin papeles enviado por el partido Nueva Democracia, y ahora tengo la oportunidad de dar todas las explicaciones necesarias (?). Mi mujer proviene de una familia acomodada, los eurodiputados tenemos un sueldo alto, el origen de nuestro patrimonio declarado es legal y limpio». Insistió en que todo está declarado y no escondido en compañías offshore, en cajas de seguridad en un banco o en cuentas extranjeras a través de testaferros. Y en la radio «Al rojo», cercana a Syriza, ha confiado que en tres de estos pisos ahora «se hospedan refugiados, están alquilados por ONGs dentro del programa ESTIA. Estos alquileres continúan con el gobierno de Nueva Democracia». Se trata efectivamente de un programa en el que Acnur junto con el gobierno griego, las autoridades locales y varias ONGs consiguen alojamiento urbano y ayuda monetaria para solicitantes de asilo y refugiados que ya dejan los campamentos, todo ello financiado por el programa de Apoyo de Emergencia para la Integración y Alojamiento co-fundado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración de la Unión Europea. Y detalló que estos pisos, de tres habitaciones y en una zona ahora muy infravalorada de Atenas, son ahora propiedad de sus hijos y se alquilan por 5,5 euros el metro cuadrado. Ironizó asimismo con una frase utilizada durante el gobierno radical por los mas populistas, que decía que «si quieren refugiados, que se los lleven a sus casas», dando a comprender que es lo que ha hecho. Ahora se le acusa en los medios digitales de ser «solidario profesional», «humanista remunerado», mientras parece que en su propio partido hay muchos molestos que consideran que aunque todo sea legal, no parece ético. Un diario conservador tituló que Papadimouli entró en el Parlamento en 2004 declarando un pequeño terreno y ahora declara un total de 28 propiedades (incluyendo terrenos), una forma de mostrar como en estos tiempos los políticos aumentan su patrimonio con su actividad, comparado con las primeras décadas del siglo pasado en que quienes entraban en política con patrimonio propio acababan arruinados. En muchas de sus declaraciones Papadimouli ha criticado a la Unión Europea por no tener suficiente solidaridad con Grecia en el tema de la migración, solicitando del actual gobierno el que administre con mayor transparencia los fondos europeos que recibe para afrontar la migración. En sus multiples declaraciones exige el que los inmigrantes que se encuentran en las islas mas cercanas a la costa turca puedan ser trasladados a otras partes de Grecia pero tambien que se puedan reubicar en otros países de la Unión.
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