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21-11-2019 | Fuente: abc.es
Las protestas sociales llegan ahora a Colombia: comienza la gran marcha contra Iván Duque
Colombia pasó una noche tensa y amanece este jueves con gran expectación ante el desarrollo de las marchas de protesta previstas para hoy jueves en todo el país, que antes de empezar ya han tenido gran impacto. Anoche el propio presidente Iván Duque, procurando enviar un mensaje de firmeza y a la vez garantista de los derechos ciudadanos, hizo una alocución a todo el país en la cual afirmó que está «tomando las medidas necesarias para garantizar el orden público» durante el paro. Y recordó que está actuando coordinadamente con alcaldes y gobernadores para evitar excesos y violencia en todo el país. A la protesta nacional el presidente dijo que responderá «con humildad», dispuesto a «escuchar y atender» a todos los sectores sociales, que es precisamente una de las quejas que hay contra su Gobierno, calificado por muchos como refractarios al diálogo, poco dispuesto a dialogar con los sectores sociales, algo ensimismado. También afirmó que está dispuesto a apoyar «propósitos comunes» de todos los colombianos, arguyendo que el suyo es «construir una Colombia más justa, con un Gobierno sintonizado con los anhelos del país», dispuesto a «corregir algunos problemas». Y concluyó, en una entrevista posterior, que «como país y como Estado tenemos que garantizar el derecho a marchar, pero también aplicar todo el peso de la ley cuando unos quieren afectar los derechos de los demás y la institucionalidad». Horas previas Desde inicios de la semana, aunque con especial énfasis ayer miércoles, algunas de las principales ciudades impusieron controles locales, como la declaración de ley seca (prohibición de vender licor), la suspensión de clases en colegios y universidades, presencia de miembros del Ejército en las calles, como los 12.000 desplegados en Bogotá, a pesar de que el ministro de Defensa ha insistido en que no hay militarización y solo habrá presencia de Policía, y otras restricciones encaminadas a controlar o disuadir los desmanes que puedan surgir a lo largo de la mañana y en horas de la tarde, cuando finalizará el gran paro nacional, como ha sido también denominadas estas marchas de protesta. Durante la noche, precisamente, la Catedral Primada de Bogotá fue recubierta con malla y vallas para protegerla, mientras otros edificios del patrimonio arquitectónico y el comercio del centro de la ciudad ?que siempre paga los platos y vidrieras rotas de las protestas? recurrieron a rejas, tablas y cobertores que eviten el impacto de acciones de vandalismo. Pareciera como si un gran huracán se aproximara al país. La Policía anunció, por su parte, que estrena en la jornada un sistema de reconocimiento facial para poder identificar a los vándalos encapuchados, mensaje disuasivo destinado a los interesados en intensificar los actos de violencia contra la fuerza pública o los ciudadanos que marchen pacíficamente. También ha habido un reiterado llamamiento a todos los ciudadanos para que ayuden a evitar desmanes y que procuren sofocar las provocaciones de los violentos. Un caso se presentó precisamente ayer en Medellín, donde unos 50 encapuchados iniciaron acciones violentas como antesala de las marchas, pero fueron controlados por estudiantes de la Universidad de Antioquia, donde estaban agitando. En la ciudad de Pasto, al sur del país, la Universidad de Nariño también empezó a padecer los rigores de vándalos camuflados de protesta estudiantil. El país entero empieza el día entre expectante y temeroso. Algunos esperanzados de que sea una protesta pacífica y ejemplar. Como sea, Colombia está en modo marcha y antes de haber dado el primer paso, los colombianos han sentido ya el impacto de esta convocatoria nacional a que se espera concurran miles de ciudadanos. Algunos, inclusive, auguran más de los cuatro millones que marcharon en el famoso 4 de febrero de 2008 en contra de las FARC, hito que recoge el pronunciamiento ciudadano más contundente en la historia reciente del país. Voces internacionales, como la de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, enviaron un mensaje claro reiterando que «la protesta pacífica es un derecho humano cuyo ejercicio fortalece la democracia» y compartió su preocupación por allanamientos a medios de comunicación, el despliegue deL ejército, la estigmatización de la protesta social tanto en las redes como por parte de algunos medios de comunicación. Deportación de infiltrados y cierre de fronteras Precedida por marchas estudiantiles locales, pero ante todo por las violentas protestas en otros países del mundo, especialmente en los de la región, entre ellos Chile, Perú, Bolivia y hasta Venezuela, esta marcha o paro, como se le dice en Colombia también, llega con un inusitado impulso de las redes sociales y de la polarización que sigue afectando al país. Además, acuñada por encuestas recientes que indican un creciente rechazo al Gobierno del presidente Duque, frente al cual el 69% de los encuestados dice tener una opinión negativa de su gestión en estos 15 meses de Gobierno. También hay quienes afirman que la marcha de hoy tiene apoyo del llamado castrochavismo, en referencia a los países que siguen el modelo del Socialismo del siglo XXI, hoy liderados por Venezuela y Cuba. Así, una de las medidas tempranas que tomó el Gobierno fue fortalecer las labores de inteligencia para deportar a potenciales infiltrados extranjeros, por lo cual fueron expulsadas 15 foráneos en la última semana, así como cerrar las fronteras del país hasta el viernes en la madrugada. Christian Krüger, director de la oficina de Migración Colombia, señaló que el cierre es efectivo «en todos los pasos fronterizos, terrestres y fluviales con Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela». Los aeropuertos, vías de acceso a las ciudades, terminales de transporte y similares están bajo cercana vigilancia. Garantizar la movilización de quienes no marchan y las actividades de entidades públicas, empresariales o bancarias es una prioridad. Por su parte, la ministra del Interior, Nancy Gutiérrez, dio plenos poderes a alcaldes y gobernadores para que tomen las medidas necesarias que garanticen el orden público en sus ciudades o regiones. Esto es motivo de tensión pues, si bien las marchas se han planteado como pacíficas y se ha hecho un esfuerzo de todos los frentes ciudadanos para que así transcurran, se da por descontado que hoy habrá vándalos dispuestos a generar caos, algunos de ellos pertenecientes a las milicias urbanas del ELN, guerrilla que sigue en pie de lucha y con la cual este gobierno cerró toda posibilidad de diálogo tras los atentados de enero de este año. Agenda de la protesta En todo el país se han organizado las marchas con agenda pública de puntos de encuentro y cierre del recorrido en la plaza principal de cada ciudad, lo que supone un reto de manejo del orden público para los mandatarios locales que deben garantizar la protesta ciudadana, amparada por la Constitución colombiana. El Gobierno también llamó a acuartelamiento de primer grado a las fuerzas militares, y ha hecho presencia con fuerza pública en ciertos puntos que se saben serán ejes de la concentración. No se ha llegado a la militarización de ciudades, pero sí se siente presión en el ambiente. En vísperas de la marcha la policía realizó allanamientos, algunos en los que encontraron explosivos y posibles elementos incendiarios, pero otros muy cuestionados, como el de la sede de una revista de la reconocida Universidad de los Andes y a colectivos de artistas y periodistas o medios alternativos. La presión de la marcha no es de hoy, viene creciendo en la última semana, a pesar de la estrategia mediática desplegada por el Gobierno Duque, en la que el mandatario ha acudido a todos los grandes medios de comunicación para explicar que no existen políticas o decretos en borrador que afecten la inversión en educación superior o cambien los parámetros de jubilación y pensión, reduzcan el salario mínimo o profundicen políticas económicas en detrimento de los trabajadores, lo que algunos esgrimen como motivo de protesta. El otro punto de rechazo gira en torno a la reforma tributaria propuesta por el gobierno, rechazada ya por el Congreso, motivo de fuerte polémica a lo largo del año y que el ministro de Hacienda insiste en presentar sin mayores cambios. Paradójicamente, las cifras de crecimiento del país están entre las más altas de la región y arrojan un parte positivo con un 3,3% de crecimiento en el tercer trimestre del año. Muchos otros marchan en rechazo al continuo asesinato de líderes sociales, con especial ensañamiento contra líderes indígenas, que en lo corrido del año suman 284 víctimas. El deterioro de seguridad en los territorios, la débil respuesta del Estado a los cárteles de narcotráfico y las bandas delincuenciales de grupos paramilitares o disidencias de las FARC también convocan a muchos, que ven en esto una lenta acción del gobierno ante los compromisos derivados del Acuerdo de Paz. Por ese motivo, precisamente, ayer se sumó la Cumbre Agraria, que recoge a los campesinos y grupos étnicos de las zonas más apartadas del país, que hoy viven en carne propia la violencia contra sus líderes. Marchan en defensa de la vida de líderes sociales y reclamando acciones de protección colectivas para sus comunidades. Hoy marcará un antes y después para el gobierno de Iván Duque y para el país. Si a esta cita del 21N llegan los colectivos clásicos de toda marcha (sindicatos estatales, de la industria, de maestros y de la salud) y a ellos se suman estudiantes universitarios, líderes sociales territoriales, trabajadores de empresas privadas, del transporte y otros sectores, así como la clase media colombiana, será un parteaguas para este gobierno, que en todo caso, a partir del viernes, se verá obligado a atender de manera más efectiva y menos reactiva las demandas que le hace el país, más que a responder a las quejas y requerimientos del propio partido de gobierno, donde también hoy, en medio de las lluvias y otras tormentas nacionales, también se cuecen habas.
21-11-2019 | Fuente: abc.es
Las protestas llegan a Colombia: grandes marchas contra Iván Duque colapsan Bogotá y otras ciudades
Colombia estaba este mediodía alegremente colapsada por las marchas que avanzaban hacia las plazas principales de las ciudades. El términos generales, el gran paro nacional convocado para este jueves contra el Gobierno de Iván Duque transcurrió en paz a lo largo de la mañana. Eso sí, con música, arengas y una gran multitud que hizo del tráfico un caos y dio al jueves un color más de domingo. Los temores a grandes incidentes de la víspera parecían disipados: algunos puntos del metro de Medellín cerrados preventivamente, otros del transporte público bogotano también restringidos y asi sucesivamente en las grandes ciudades, cuyos alcaldes tomaron medidas para atajar cualquier acto vandálico. Se dieron, pero relativamente insignificantes para lo esperado. Colombia había pasado una noche tensa y amaneció con gran expectación ante el desarrollo de las marchas de protestas previstas para hoy jueves en todo el país, que antes de empezar ya tuvieron gran impacto. Anoche el propio presidente Iván Duque, procurando enviar un mensaje de firmeza y a la vez garantista de los derechos ciudadanos, hizo una alocución a todo el país en la cual afirmó que está «tomando las medidas necesarias para garantizar el orden público» durante el paro. Y recordó que está actuando coordinadamente con alcaldes y gobernadores para evitar excesos y violencia en todo el país. A la protesta nacional el presidente dijo que responderá «con humildad», dispuesto a «escuchar y atender» a todos los sectores sociales, que es precisamente una de las quejas que hay contra su Gobierno, calificado por muchos como refractarios al diálogo, poco dispuesto a dialogar con los sectores sociales, algo ensimismado. También afirmó que está dispuesto a apoyar «propósitos comunes» de todos los colombianos, arguyendo que el suyo es «construir una Colombia más justa, con un Gobierno sintonizado con los anhelos del país», dispuesto a «corregir algunos problemas». Y concluyó, en una entrevista posterior, que «como país y como Estado tenemos que garantizar el derecho a marchar, pero también aplicar todo el peso de la ley cuando unos quieren afectar los derechos de los demás y la institucionalidad». Horas previas Desde inicios de la semana, aunque con especial énfasis ayer miércoles, algunas de las principales ciudades impusieron controles locales, como la declaración de ley seca (prohibición de vender licor), la suspensión de clases en colegios y universidades, presencia de miembros del Ejército en las calles, como los 12.000 desplegados en Bogotá, a pesar de que el ministro de Defensa ha insistido en que no hay militarización y solo habrá presencia de Policía, y otras restricciones encaminadas a controlar o disuadir los desmanes que puedan surgir a lo largo de la mañana y en horas de la tarde, cuando finalizará el gran paro nacional, como ha sido también denominadas estas marchas de protesta. Durante la noche, precisamente, la Catedral Primada de Bogotá fue recubierta con malla y vallas para protegerla, mientras otros edificios del patrimonio arquitectónico y el comercio del centro de la ciudad ?que siempre paga los platos y vidrieras rotas de las protestas? recurrieron a rejas, tablas y cobertores que eviten el impacto de acciones de vandalismo. Pareciera como si un gran huracán se aproximara al país. La Policía anunció, por su parte, que estrena en la jornada un sistema de reconocimiento facial para poder identificar a los vándalos encapuchados, mensaje disuasivo destinado a los interesados en intensificar los actos de violencia contra la fuerza pública o los ciudadanos que marchen pacíficamente. También ha habido un reiterado llamamiento a todos los ciudadanos para que ayuden a evitar desmanes y que procuren sofocar las provocaciones de los violentos. Un caso se presentó precisamente ayer en Medellín, donde unos 50 encapuchados iniciaron acciones violentas como antesala de las marchas, pero fueron controlados por estudiantes de la Universidad de Antioquia, donde estaban agitando. En la ciudad de Pasto, al sur del país, la Universidad de Nariño también empezó a padecer los rigores de vándalos camuflados de protesta estudiantil. El país entero empieza el día entre expectante y temeroso. Algunos esperanzados de que sea una protesta pacífica y ejemplar. Como sea, Colombia está en modo marcha y antes de haber dado el primer paso, los colombianos han sentido ya el impacto de esta convocatoria nacional a que se espera concurran miles de ciudadanos. Algunos, inclusive, auguran más de los cuatro millones que marcharon en el famoso 4 de febrero de 2008 en contra de las FARC, hito que recoge el pronunciamiento ciudadano más contundente en la historia reciente del país. Voces internacionales, como la de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, enviaron un mensaje claro reiterando que «la protesta pacífica es un derecho humano cuyo ejercicio fortalece la democracia» y compartió su preocupación por allanamientos a medios de comunicación, el despliegue deL ejército, la estigmatización de la protesta social tanto en las redes como por parte de algunos medios de comunicación. Deportación de infiltrados y cierre de fronteras Precedida por marchas estudiantiles locales, pero ante todo por las violentas protestas en otros países del mundo, especialmente en los de la región, entre ellos Chile, Perú, Bolivia y hasta Venezuela, esta marcha o paro, como se le dice en Colombia también, llega con un inusitado impulso de las redes sociales y de la polarización que sigue afectando al país. Además, acuñada por encuestas recientes que indican un creciente rechazo al Gobierno del presidente Duque, frente al cual el 69% de los encuestados dice tener una opinión negativa de su gestión en estos 15 meses de Gobierno. También hay quienes afirman que la marcha de hoy tiene apoyo del llamado castrochavismo, en referencia a los países que siguen el modelo del Socialismo del siglo XXI, hoy liderados por Venezuela y Cuba. Así, una de las medidas tempranas que tomó el Gobierno fue fortalecer las labores de inteligencia para deportar a potenciales infiltrados extranjeros, por lo cual fueron expulsadas 15 foráneos en la última semana, así como cerrar las fronteras del país hasta el viernes en la madrugada. Christian Krüger, director de la oficina de Migración Colombia, señaló que el cierre es efectivo «en todos los pasos fronterizos, terrestres y fluviales con Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela». Los aeropuertos, vías de acceso a las ciudades, terminales de transporte y similares están bajo cercana vigilancia. Garantizar la movilización de quienes no marchan y las actividades de entidades públicas, empresariales o bancarias es una prioridad. Por su parte, la ministra del Interior, Nancy Gutiérrez, dio plenos poderes a alcaldes y gobernadores para que tomen las medidas necesarias que garanticen el orden público en sus ciudades o regiones. Esto es motivo de tensión pues, si bien las marchas se han planteado como pacíficas y se ha hecho un esfuerzo de todos los frentes ciudadanos para que así transcurran, se da por descontado que hoy habrá vándalos dispuestos a generar caos, algunos de ellos pertenecientes a las milicias urbanas del ELN, guerrilla que sigue en pie de lucha y con la cual este gobierno cerró toda posibilidad de diálogo tras los atentados de enero de este año. Agenda de la protesta En todo el país se han organizado las marchas con agenda pública de puntos de encuentro y cierre del recorrido en la plaza principal de cada ciudad, lo que supone un reto de manejo del orden público para los mandatarios locales que deben garantizar la protesta ciudadana, amparada por la Constitución colombiana. El Gobierno también llamó a acuartelamiento de primer grado a las fuerzas militares, y ha hecho presencia con fuerza pública en ciertos puntos que se saben serán ejes de la concentración. No se ha llegado a la militarización de ciudades, pero sí se siente presión en el ambiente. En vísperas de la marcha la policía realizó allanamientos, algunos en los que encontraron explosivos y posibles elementos incendiarios, pero otros muy cuestionados, como el de la sede de una revista de la reconocida Universidad de los Andes y a colectivos de artistas y periodistas o medios alternativos. La presión de la marcha no es de hoy, viene creciendo en la última semana, a pesar de la estrategia mediática desplegada por el Gobierno Duque, en la que el mandatario ha acudido a todos los grandes medios de comunicación para explicar que no existen políticas o decretos en borrador que afecten la inversión en educación superior o cambien los parámetros de jubilación y pensión, reduzcan el salario mínimo o profundicen políticas económicas en detrimento de los trabajadores, lo que algunos esgrimen como motivo de protesta. El otro punto de rechazo gira en torno a la reforma tributaria propuesta por el gobierno, rechazada ya por el Congreso, motivo de fuerte polémica a lo largo del año y que el ministro de Hacienda insiste en presentar sin mayores cambios. Paradójicamente, las cifras de crecimiento del país están entre las más altas de la región y arrojan un parte positivo con un 3,3% de crecimiento en el tercer trimestre del año. Muchos otros marchan en rechazo al continuo asesinato de líderes sociales, con especial ensañamiento contra líderes indígenas, que en lo corrido del año suman 284 víctimas. El deterioro de seguridad en los territorios, la débil respuesta del Estado a los cárteles de narcotráfico y las bandas delincuenciales de grupos paramilitares o disidencias de las FARC también convocan a muchos, que ven en esto una lenta acción del gobierno ante los compromisos derivados del Acuerdo de Paz. Por ese motivo, precisamente, ayer se sumó la Cumbre Agraria, que recoge a los campesinos y grupos étnicos de las zonas más apartadas del país, que hoy viven en carne propia la violencia contra sus líderes. Marchan en defensa de la vida de líderes sociales y reclamando acciones de protección colectivas para sus comunidades. Hoy marcará un antes y después para el gobierno de Iván Duque y para el país. Si a esta cita del 21N llegan los colectivos clásicos de toda marcha (sindicatos estatales, de la industria, de maestros y de la salud) y a ellos se suman estudiantes universitarios, líderes sociales territoriales, trabajadores de empresas privadas, del transporte y otros sectores, así como la clase media colombiana, será un parteaguas para este gobierno, que en todo caso, a partir del viernes, se verá obligado a atender de manera más efectiva y menos reactiva las demandas que le hace el país, más que a responder a las quejas y requerimientos del propio partido de gobierno, donde también hoy, en medio de las lluvias y otras tormentas nacionales, también se cuecen habas.
21-11-2019 | Fuente: abc.es
Colombia cierra sus fronteras y expulsa a infiltrados extranjeros ante el paro nacional de este jueves
Colombia está en modo marcha. Antes de haber dado el primer paso, los colombianos han sentido ya el impacto de una convocatoria nacional, prevista para la mañana de hoy jueves y a la que se espera concurran miles de ciudadanos. Algunos, incluso, se arriesgan a augurar que saldrán más de los cuatro millones que marcharon en el famoso 4 de febrero de 2008 en contra de las FARC, hito que recoge el pronunciamiento ciudadano más contundente en la historia reciente del país. Precedida por marchas estudiantiles locales, pero ante todo por las violentas protestas en otros países del mundo, pero especialmente en los de la región, entre ellos Chile, Perú, Bolivia y hasta Venezuela, esta marcha o paro, como se llama en Colombia también, llega con un inusitado impulso propio de las redes sociales y de la polarización que sigue afectando al país. Pero, además, por encuestas que indican el decreciente respaldo que tiene el Gobierno del presidente Iván Duque, que ya llega al 69% en 15 meses de gobierno. También hay quienes afirman que la marcha de hoy tiene apoyo del llamado castrochavismo, en referencia a los países que siguen el modelo del Socialismo del Siglo XXI, hoy liderados por Venezuela y Cuba. Así, una de las medidas tempranas que tomó el Gobierno fue fortalecer las labores de inteligencia para deportar a potenciales infiltrados extranjeros, por lo cual fueron expulsados 15 extranjeros en la última semana, así como cerrar las fronteras del país hasta el viernes en la madrugada. Christian Krüger, director de la oficina de Migración Colombia, señaló que el cierre es efectivo «en todos los pasos fronterizos, terrestres y fluviales con Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela». Por su parte, la ministra del Interior, Nancy Gutiérrez, dio plenos poderes a alcaldes y gobernadores para que tomen las medidas necesarias que garanticen el orden público en sus ciudades o regiones. Esto es motivo de tensión pues si bien las marchas se han planteado como pacíficas y se ha hecho un esfuerzo de todos los frentes ciudadanos para que así transcurran, se da por descontado que hoy habrá vándalos dispuestos a generar caos, algunos de ellos pertenecientes a las milicias urbanas del ELN, guerrilla que sigue en pie de lucha y con la cual este gobierno cerró toda posibilidad de diálogo tras los atentados de enero de este año. En todo el país se han organizado las marchas con agenda pública de puntos de encuentro y cierre del recorrido en la plaza principal de cada ciudad, lo que supone un reto de manejo del orden público para los mandatarios locales que deben garantizar la protesta ciudadana, amparada por la Constitución colombiana. El Gobierno también llamó a acuartelamiento de primer grado a las fuerzas militares, y ha hecho presencia con fuerza pública en ciertos puntos que se saben serán ejes de la concentración. No se ha llegado a la militarización de ciudades, pero sí se siente presión en el ambiente. En vísperas de la marcha la policía realizó allanamientos, algunos donde encontraron explosivos y posibles elementos incendiarios, pero otros muy cuestionados, como el de la sede de una revista de la reconocida Universidad de los Andes. Colectivos de artistas y periodistas también han sido allanados. Los motivos de la protesta La tensión de la marcha no es solo hoy, sino que viene creciendo en la última semana, a pesar de la estrategia mediática desplegada por el Gobierno Duque, en la que el mandatario ha acudido a todos los grandes medios de comunicación para explicar que no existen políticas o decretos en borrador que afecten la inversión en educación superior o cambien los parámetros de jubilación y pensión, reduzcan el salario mínimo o profundicen políticas económicas en detrimento de los trabajadores, que algunos esgrimen como motivo de protesta. El otro punto de rechazo es la reforma tributaria propuesta por el Gobierno, rechazada ya por el Congreso, motivo de fuerte polémica a lo largo del año y que el ministro de Hacienda insiste en presentar sin mayores cambios. Otros marchan en rechazo al continuo asesinato de líderes sociales, con especial ensañamiento contra líderes indígenas, que en lo que va de año suman 284 víctimas. El deterioro de seguridad en los territorios, la débil respuesta del Estado a los cárteles de narcotráfico y las bandas delincuenciales de grupos paramilitares o disidencias de las FARC también convocan a muchos, que ven en esto la lenta acción del gobierno ante los compromisos derivados del Acuerdo de Paz. Hoy marcará un antes y después para el Gobierno de Duque y para el país. Si llegan a la cita los colectivos clásicos de toda marcha, como sindicatos estatales, de la industrial, de maestros y de la salud, y a ellos se suman colectivos de estudiantes universitarios, de líderes sociales territoriales, de trabajadores de la industria, del transporte y de diversos sectores, así como la clase media colombiana, será un parteaguas para este gobierno, que en todo caso, a partir del viernes, se verá obligado a atender de manera más efectiva y menos reactiva las demandas que le hace el país, más que a responder a las quejas y requerimientos del propio partido de Gobierno, donde también hoy, en medio de las lluvias y otras tormentas nacionales, también se cuecen habas.
20-11-2019 | Fuente: elpais.com
Los políticos, Cataluña y la inmigración: tres preocupaciones que pudieron aupar a Vox
En la ?newsletter?: más claves del auge del partido de Abascal
20-11-2019 | Fuente: abc.es
Un millón de niños venezolanos sufren el abandono de sus padres por el éxodo
El abandono de la infancia ya es un problema nacional. La escalada del éxodo ha producido cerca de un millón de niños y adolescentes en estado de abandono, cuyos padres se han ido al exterior, dejando a sus hijos al cuidado de la abuela, la tía, hermanos o un familiar, lo que representa el 10% de la población de la infancia de Venezuela. Para ser exactos, la cifra ha aumentado a 943.117 casos de menores de edad en media orfandad, según reporta CECODAP, una ONG que se dedica desde 1984 a la promoción y defensa de los derechos humanos de la niñez y adolescencia. El estudio se realizó con una encuesta a 800 familias. Abel Sarabia, psicólogo y coordinador de CECODAP, dijo al presentar su último informe de «Somos Noticia» que «estamos ante un problema que no es de uno o de dos; es de escala nacional. El fenómeno de la migración que vivimos no solo define nuestro presente, sino también define la Venezuela del futuro, la de los próximos 30 años». Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la cantidad de refugiados y migrantes de Venezuela ha alcanzado los 4.626.968 millones al 5 de noviembre de 2019, convirtiéndose en uno de los grupos de poblaciones desplazadas más grandes del mundo en la actualidad. Por lo general el 88% de los padres encuestados que han emigrado para trabajar en otros países envían dinero para sostener a sus hijos en Venezuela, a razón de 10 y 50 dólares por niño, pero ?a pesar de que las remesas pueden ser el sostén del grupo familiar, no resuelven por entero las necesidades materiales y de manutención de un niño?, indicó Sarabia. Sarabia explicó que si el niño se mantuviera solo de este aporte, no recibiría ni dos dólares por día, lo que lo ubica bajo línea de la pobreza. El contexto nacional tampoco ayuda, los niños abandonan la escuela por carecer de transporte escolar y comida en las escuelas. La deserción escolar alcanza el 50% de los 11 milllones de escolares matriculados. El éxodo de maestros y profesores es muy alto. El panorama de las aulas vacías es desolador. Separados de sus padres, los hijos de los emigrantes comienzan a padecer cambios o alteraciones en el comportamiento: sensación de abandono, desánimo, entre otras cosas. «Casi un millón de niños y adolescentes que requieren de una atención especializada no reciben ningún tipo de apoyo psicosocial para enfrentar esta situación», dijo Saraiba. Sarabia destacó la importancia de la incidencia y de posicionar este tema en la agenda pública, que el Estado cumpla con sus obligaciones y que los países receptores garanticen la protección de los niños.
16-11-2019 | Fuente: elpais.com
El voto a la ultraderecha se concentra en los municipios con más inmigración
El PAÍS analiza el peso de la población foránea en el auge del partido de Abascal. El fenómeno parece evidente en Andalucía, Murcia, Extremadura o Alicante
14-11-2019 | Fuente: elmundo.es
Viaje a Murcia, territorio Vox: "No conozco a nadie que no haya votado a Abascal"
La Región de Murcia se ha convertido en una isla 'verde', tras la primera victoria electoral de Abascal en una comunidad autónoma. Sus votantes le escogieron por el discurso contra la inmigración 
11-11-2019 | Fuente: abc.es
Farage no presentará candidatos en los escaños ganados por el Partido Conservador en 2017
El líder del Partido del Brexit, Nigel Farage, ha anunciado este lunes que su formación no presentará candidatos en los 317 escaños ganados por los conservadores en 2017, lo que incrementa las posibilidades de victoria del primer ministro británico, Boris Johnson, en las elecciones del 12 de diciembre. En un mitin en la localidad de Hartlepool, en el norte de Inglaterra, el político antiinmigración y antieuropeo ha dicho que su agrupación no le disputará a Johnson estos escaños que los «tories» habían ganado en los últimos comicios generales. En cambio, Farage ha adelantado que concentrará sus esfuerzos en las circunscripciones que el Partido Laborista, primero de la oposición británica y liderado por Jeremy Corbyn, obtuvo en 2017. El líder del Partido del Brexit ha justificado la decisión ante el temor de que, en caso de disputarle los escaños a Johnson, pueda surgir otro Parlamento fragmentado en diciembre, lo que haría más difícil concretar la retirada británica de la Unión Europea (UE) para la fecha prevista del 31 de enero. La medida supone un fuerte espaldarazo para el «premier» conservador, ya que algunos expertos habían advertido de que los «tories» podían perder terreno en algunas circunscripciones por el fuerte avance del Partido del Brexit, especialmente en zonas del norte de Inglaterra donde hay más apoyo a la salida de la UE. «Hemos decidido que tenemos que situar al país por delante del partido y apostar por la lucha contra el Laborismo», ha afirmado Farage. El político ha reconocido que su decisión «no ha sido fácil» después de haber hecho campaña para «liberarnos de la Unión Europea», pero ha añadido que se ha visto obligado al no prosperar la posibilidad de formar con los «tories» lo que denominó una «Alianza de la Retirada» de la UE y para evitar un avance de las formaciones proeuropeas. «Creo que nuestra medida, el anuncio de hoy, impide que haya un segundo referéndum. Y esto para mí, en este momento, es lo más importante para nuestro país», ha añadido Farage. El presidente honorario del Partido Laborista, Ian Lavery, ha calificado este anuncio como una alianza de Farage y Johnson con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y ha confiado en que los votantes lo rechacen en los comicios del 12 de diciembre. Hace unas semanas, Trump había animado a Farage y Johnson, en una entrevista con Radio LBC de Londres, a que unieran fuerzas para materializar el Brexit antes del finales del próximo enero. Tras conocerse la noticia, la ministra principal de Escocia, la nacionalista Nicola Sturgeon, ha señalado en su cuenta de Twitter que «cualquier forma de brexit que sea aceptable para Nigel Farage será profundamente perjudicial para Escocia». «Esto hace más importante deshacernos de los tories de Boris Johnson, huir del brexit y situar el futuro de Escocia en manos de Escocia», ha indicado Sturgeon, que apoya la celebración de un segundo referéndum de la independencia de la región. Durante la actual campaña electoral, el primer ministro conservador promete ejecutar el Brexit para el 31 de enero, la fecha de prórroga que recientemente concedió el club europeo. Johnson defiende el acuerdo alcanzado con Bruselas y confía en que pueda ser aprobado por el Parlamento si gana los comicios en diciembre con mayoría absoluta.
10-11-2019 | Fuente: abc.es
De las cuotas de Macron a los controles fronterizos en Alemania: las nuevas políticas migratorias en la UE
Los enfoques para afrontar el complejo desafío de la inmigraciíon en la Unión Europea son variados, sin que Bruselas haya dado aún con la fórmula que consiga aunarlos con éxito. Estas son algunas de las tendencias en algunos de los principales estados miembros. España: cooperación en origen y nuevas vías de acceso El Gobierno de Pedro Sánchez apuesta por una «inmigración ordenada», algo que en su opinión será posible con una política reforzada de cooperación al desarrollo en los países de origen y tránsito y con nuevas vías de acceso a Europa. El Ejecutivo está convencido de que ningún país puede abordar este fenómeno de forma aislada. Sánchez ha reducio en 2019 la inmigración ilegal africana al 50% al lograr financiación europea para Marruecos. Información de L. L. C. Francia: Macron propone cuotas de extranjeros legales por sectores, ciudades y regiones Emmanuel Macron ha decidido que Francia fije cuotas y «objetivos cifrados» del número «preciso y concreto» de inmigrantes legalmente aceptados en las regiones y sectores que Gobierno, sindicatos y patronal estimen «necesarios y oportunos». Se trata de una transición de la «inmigración sufrida» a una «inmigración aceptada y necesaria». Irá acompañada de una política policial y judicial «más firme» contra la inmigración ilegal: aumentando las expulsiones, reduciendo el tiempo necesario para aceptar o rechazar demandas de asilo, reduciendo las posibilidades de acceso a los servicios médicos y hospitalarios nacionales. Entrará en vigor a lo largo de 2020 tras una negociación gremial, sectorial y territorial. El Ministerio de Trabajo discutirá y negociará con sindicatos y patronales el número de inmigrantes legales en sectores, ciudades y regiones, y el Parlamento fijará el «techo» anual de las cuotas de inmigrantes. Información de J. P. Quiñonero. Italia: mayor flexibilidad que en la era Salvini El Gobierno italiano formado por el Partido Democrático y el Movimiento 5 Estrellas pretende ser más flexible que el anterior, en el que la política migratoria estaba marcada por el líder de la Liga, Matteo Salvini. En Italia existe una política oficial de cuotas para trabajadores no comunitarios. El Ministerio fijó en abril para este año una cuota de 30.850 trabajadores. La mayoría, 18.000 se destinaron sobre todo a agricultura y turismo. Información de Á. Gómez Fuentes. Alemania: controles en las fronteras para frenar a los criminales que tienen prohibida la entrada El ministro de Interior, Horst Seehofer, anunció esta semana que establecerá controles fronterizos para impedir que accedan al país quienes tengan prohibida la entrada. Por orden del ministro, que pertenece a la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y que como presidente regional ya instauró en 2015 controles en la frontera con Austria, el jueves comenzaron los controles en el paso de Görlitz, Sajonia, en la frontera con Polonia. El decreto fue emitido la noche del miércoles al presidente de la Policía Federal. Seehofer impulsará también una reforma legal para que quienes consigan entrar en Alemania, pese a no poder hacerlo, permanezcan detenidos hasta que se dirima su situación, por ejemplo en el caso de que hayan solicitado asilo. Reacciona así al escándalo por la reaparición en suelo alemán del apátrida Ibrahim Miri, deportado al Líbano en julio, tras ser condenado por dirigir una organización criminal y que había regresado y pedido asilo para «cuidar a su madre enferma». Información de Rosalía Sánchez.
10-11-2019 | Fuente: abc.es
El desorden migratorio europeo: la UE se prepara para reforzar el control de las fronteras exteriores
La crisis política que se desencadenó en 2015 con la llegada masiva de refugiados de la guerra de Siria fue sin duda la prueba más grave para las estructuras institucionales de la Unión Europea. Todo el sistema de libre circulación basado en el Tratado de Schengen estuvo a punto de saltar por los aires mientras los gobiernos se enzarzaban en una disputa nunca vista hasta entonces, ante la impotencia de la Comisión Europea por imponer su sistema de cuotas de acogida obligatorias. El fenómeno de la inmigración ilegal es diferente, pero ha sido amalgamado en las sociedades europeas que se desgarran entre aquellos que creen que la solución es la de seguir enviando barcos de rescate al Mediterráneo mientras otros asisten con entusiasmo al ascenso de fuerzas populistas que se aprovechan de la situación. Durante toda la legislatura pasada, la Comisión fue incapaz de imponer una reforma al reglamento de Dublín que establece que el país por el que una persona ha entrado en Europa es el responsable de acogerlo o de decidir si se le concede el estatus de asilado, lo que hace que todo el peso de la gestión de millones de personas recaiga en los países del sur, incluyendo a Grecia, que desde hace más de una década está tratando de salir de la ruina financiera. La nueva presidenta de la Comisión, la alemana Ursula von der Leyen, conoció en primera persona la crisis de los refugiados en Alemania y está decidida a hacer de la inmigración uno de los elementos centrales de su programa. El panorama que le deja la Comisión saliente está basado en todo lo que se dijo que no sería la política europea de inmigración y que se basa en el refuerzo rotundo de la solidez de las fronteras exteriores, para salvaguardar la libre circulación y la desaparición de los controles interiores. Por primera vez se va a dedicar un presupuesto específico para el despliegue de unos 10.000 guardafronteras de la agencia Frontex, que ya han empezado a ser contratados. A la Comisión tampoco le ha salido bien su política de imponer a los países terceros una cláusula de readmisión de los inmigrantes ilegales. Por ahora, todos los países que juegan un papel esencial en la emisión de inmigrantes sin papeles se han negado a firmarla y las dos docenas que lo han hecho no representan una amenaza verdadera en este campo. Por ahora, la única receta que ha probado su eficacia para regular la llegada de inmigrantes económicos o de demandantes de asilo ha sido la subcontratación de terceros países. La Comisión de Jean-Claude Juncker lo hizo con Turquía a cambio de 6.000 millones de euros y a través de un polémico «contrato» de «prestación de servicios», y lo hace ahora con Libia, un país del que lo menos que puede decirse es que está a años luz de ser fiable desde el punto de vista del respeto a los derechos humanos. Recortes en el presupuesto Así las cosas, la decisión de reforzar las fronteras exteriores se ha tomado porque en estos momentos, y a pesar de todo lo que se diga oficialmente, es el único común denominador de los Veintisiete. El dinero necesario procederá del recorte en las grandes políticas que salen del presupuesto comunitario: la agrícola y la de cohesión. En el marco presupuestario 2021-2027 este será uno de los cambios más importantes en las últimas décadas. Sin embargo, es un hecho que todos los expertos, demógrafos, esconomistas y sociólogos coinciden en recordar que Europa necesita inmigrantes para combatir su envejecimiento galopante. La cuadratura del círculo es la nueva vicepresidencia que ha creado Von der Leyen y que ha llamado «Defensa del Modo de Vida Europeo», una denominación que incluye todo lo que quiere hacer encajar en la gestión del fenómeno migratorio: tratar de regularlo sin que ello acabe aprovechando a los partidos nacional populistas, que por ahora han sido los principales beneficiarios de la sensación de temor que se ha extendido en muchas sociedades europeas. En ocasiones, este fenómeno se produce con más fuerza en países con una baja proporción de extranjeros como Italia (poco más del 8%) que en otros como Irlanda, donde llega al 15%. En aquellos donde sus gobiernos han sido más rigurosos al oponerse a la llegada de inmigrantes los porcentajes son menores, como en el caso de Polonia, donde no llega al 2%, o en el de Hungría, donde representa un módico 5%. En todo caso, se trata de un problema europeo y la Unión no ha encontrado todavía un mecanismo para hacerle frente que combine protección y solidaridad con la estabilidad política.