Infortelecom

Noticias de migracion

01-01-1970 | Fuente: abc.es
El bávaro Seehofer vuelve a presentarse candidato
El presidente de Baviera, Horst Seehofer , no puede presentarse como candidato a las elecciones generales alemanas de septiembre. Es parte de convenio de colaboración que mantiene la Unión Socialcristiana bávara (CSU) con la Unión Cristianodemócrata de Merkel (CDU) , que comparten candidatura a escala federal. Pero sí se presentará de nuevo a las regionales en 2018 . Este fin de semana, apenas se conoció el resultado del congreso de Alternativa para Alemania (AfD), el partido anti euro y anti extranjeros que está robando voto a los grandes partidos tradicionales, el propio Seehofer llamó a un par de estrechos colaboradores para adelantar la noticia y el rumor había saltado ya esta mañana a la prensa. El hecho de que Seehofer aplace su jubilación política tiene consecuencias para Angela Merkel porque el presidente bávaro lleva varios años ejerciendo de principal líder de la oposición. Frente a la gran coalición de Berlín con los socialdemócratas, Seehofer ha abanderado desde la propia familia política de Merkel el rechazo a su política de fronteras y refugiados . El anuncio de su tercera candidatura a la presidencia del partido y a la presidencia de Baviera significa por una parte, como concluye el diario Bild, que no hay alternativa de liderazgo. Y por otra parte significa que Merkel no ha conseguido quitarse esa incómoda piedra en el zapato . Tensión entre los conservadores alemanes El momento de máxima tensión entre ambos tuvo lugar a finales de 2016, cuando la CSU rompía por primera vez en su historia una regla no escrita de protocolo y evitaba invitar a Merkel a intervenir con un discurso en su congreso anual. Ya en la edición anterior, Seehofer hizo un feo a la canciller alemana, manteniéndola en el escenario, en pie y durante quince minutos, aguantando un chaparrón de críticas directas a su política de refugiados. Pero en 2016 ni siquiera fue invitada y la situación llegó a ser tan violenta que resultó necesario organizar un cumbre en Múnich , el pasado mes de febrero, tras la que Merkel y Seehofer destacaron, juntos y públicamente, las ?grandes coincidencias? que unen a los dos partidos y su intención de seguir presentándose juntos a las elecciones. Pero Seehofer se ha negado hasta ahora a renunciar a la exigencia en la que ha materializado su oposición a la política de refugiados de Merkel, la introducción en la ley de inmigración de un tope máximo a la llegada anual de refugiados , que sería de 200.000 personas y que Merkel continúa rechazando hasta la fecha. La continuidad de esta exigencia durante la campaña electoral abre una fisura en el voto conservador de la que podría beneficiarse la extrema derecha. "Los votantes saben ahora que la política bávara seguirá siendo la misma que hasta ahora".Markus Söder El número dos de Seehofer en el partido y actual presidente del grupo parlamentario popular europeo, Manfred Weber, ha sido el primero en celebrar públicamente la decisión de quién llevaba meses coqueteando con la idea de retirarse de la política para disfrutar de la tranquilidad de sus amados Alpes. ?Estoy feliz por esa decisión, creo que es un acierto que vuelva a presentarse y estoy convencido de que tanto las bases del partido como la población de Baviera piensan mayoritariamente lo mismo que yo?, ha dicho Weber tras hacerse público. ?Creo que era muy importante que, ante las importantes votaciones que se avecinan, los votantes sepan que la CSU sigue y seguirá siendo lo mismo que hasta ahora y ese es el mensaje que estamos recibiendo de nuestro líder?, ha añadido el ministro bávaro de Finanzas, Markus Söder, que como el resto de políticos bávaros evita mencionar que la decisión supone prolongar el destierro de Karl Theodor zu Guttenberg. La joven promesa cristianosocial, que algunos llegaron a ver como posible sucesor de Merkel en el liderazgo conservador alemán, se vio obligado a dimitir como ministro de Defensa cuando una plataforma de internet lanzó acusaciones anónimas sobre un presunto plagio en su tesis doctoral. Zu GUttenberg vive desde entonces en Estados Unidos y su regreso a la política alemana, una vez rehabilitado, seguirá aplazado indefinidamente mientras siga al frente de la CSU el hombre que lo dejó caer. La renovación generacional del partido no se producirá por el momento. "Somos la derecha del centro"Horst Seehofer Además de hacer frente contra la llegada masiva de refugiados, Seehofer ejerce una fuerte presión contra las negociaciones para incorporar Turquía a la Unión Europea. ?Dejémonos de engaños, no tenemos perspectivas comunes con Turquía?, ha declarado recientemente. También mantiene posiciones más críticas con Bruselas y con la política del BCE. "Somos el clásico partido burgués. Pero también abarcamos el espectro democrático más hacia la derecha del centro", define el propio Seehofger, cuyo programa pretende ser el de un "verdadero partido popular, no una formación clientelista que sólo se ocupa de los intereses de determinados grupos?. En el documento de 42 páginas elaborado por su equipo como base del programa electoral de septiembre, se presentan como "partido conservador del futuro" con "raíces cristiano-judías". El programa lleva por título "El orden" y rechaza claramente la idea de una sociedad multicultural. Aboga por la celebración de plebiscitos a nivel federal, rechaza la doble ciudadanía y defiende un estado fuerte como respuesta al terrorismo, con la implicación del ejército dentro del país para combatir esta amenaza, así como fronteras claras para el islam tanto político como religioso.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Le Pen gana en zonas con mucha inmigración; Macron, en lugares de expansión industrial
La geografía política del voto de Emmanuel Macron y Marine Le Pen ilustra la división de Francia entre regiones industriales en declive, con muchos problemas de inmigración, y regiones en curso de reconversión con alta tecnología y poco problemas de inmigración. Muy groseramente, Marine Le Pen ha sido mayoritaria o ha conseguido sus mejores resultados al norte, al este y en la costa mediterránea. El norte sigue sufriendo la crisis industrial que comenzó en los años 80 del siglo pasado, con el hundimiento de las industrias tradicionales (siderurgia y textil, esencialmente). El Frente Nacional (FN, extrema derecha) tiene en esas regiones varios de sus bastiones históricos. En el Mediodía (frontera con España) y la Costa Azul, la extrema derecha consigue igualmente excelentes resultados. Son regiones muy afectadas por la inmigración. Marsella, la ciudad más emblemática de todo el Mediterráneo francés, tiene las cotas más altas de criminalidad suburbana de Europa. En las regiones donde ha triunfado la extrema derecha son determinantes el voto obrero, el voto de las clases medias venidas a menos y el voto de la tercera edad más humilde. Entre un 30 y un 40 % de los obreros franceses han podido votar a Marine Le Pen en la primera vuelta. Emmanuel Macron, por su parte, ha conseguido sus mejores resultados en París, el oeste y el sudoeste, regiones donde han proliferado nuevos focos industriales con nueva y alta tecnología. Paris capital (sin la ?banlieue?, sin los suburbios) sigue siendo uno de los ?motores? económicos de Francia. Al sur y el sur oeste, Toulouse y Burdeos son capitales de provincias donde han proliferado industrias de muy alta tecnología, como la construcción de ?Airbus?, o son exportadoras de productos con mucho valor añadido, como los grandes vinos. El oeste de Francia es una región históricamente conservadora, desde la Revolución de 1789 / 93, con una agricultura dinámica bien implantada en el nuevo mercado mundial. En las regiones donde ha triunfado Macron son determinantes el voto de las clases medias confiadas en Europa y el mercado mundial, las profesiones liberales, los jóvenes con profesiones bien calificadas. Esa geografía política del voto de Macron y Le Pen confirma que Francia oscila hoy entre las clases medias confiadas en Europa y la mundialización y las clases menos favorecidas e inquietas con Europa, la inmigración y la mundialización.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los latinoamericanos que dejan EEUU superan ya a los que llegan
Mientras el número de inmigrantes latinoamericanos residentes en Estados Unidos decrece de forma dramática, cada vez más regresan a sus países de origen. Este cambio en las tendencias migratorias tradicionales, según el director de asuntos hispanos de Pew Research Center, Mark Hugo López, «no guarda relación con Trump». Estados Unidos tiene una población aproximada de 318 millones de habitantes, de los cuales 57 millones se identifican a sí mismos como hispanos o latinoamericanos. La comunidad latina en el país supone, de acuerdo con López, un 18 por ciento de la población norteamericana. No obstante, en los últimos años se ha podido observar un proceso de desaceleración del crecimiento demográfico de los hispanos. «Los hispanos son la minoría más grande de Estados Unidos, pero están en decrecimiento», ha explicado López. A pesar de que continúan creciendo en número, no lo hacen a la misma velocidad que diez años atrás, de acuerdo con los datos presentados por Pew Research Center. López también ha destacado que cada vez son más los inmigrantes latinoamericanos que regresan a sus países de origen, en especial a México ?el 64 por ciento de la población latinoamericana es de origen mexicano?. No obstante, esta tendencia, ha asegurado, «no tiene nada que ver con Donald Trump», ya que lleva sucediendo durante los últimos 7 u 8 años. Entre 2009 y 2014 el número de mexicanos que volvieron a México superó por primera vez en décadas al número de inmigrantes que entraron en Estados Unidos. «Se debe principalmente a los cambios demográficos en México. En los años 60, por ejemplo, una mujer podía tener entre 6 y 7 hijos, mientras que la tasa de fertilidad ahora es muy inferior. Por ello, a día de hoy no hay la misma cantidad de jóvenes dispuestos a emigrar a Estados Unidos que hace años», ha explicado. «Pero por otro lado, es mucho más difícil cruzar la frontera ahora que en los 90», ha añadido. «Donald Trump no es el motivo por el que se ha producido esta disminución, ya que se ha comenzado a dar muchísimo antes», ha destacado. «De acuerdo con las encuestas que nos llegan desde México, el perfil del inmigrante que regresa es mayor de 50 años, y son personas que vuelven a México porque ya no trabajan y quieren estar con sus familias en México», ha señalado. «El resto, que son muchos menos, son deportados», ha concluido. Según una encuesta de Pew Research, el 47 por ciento de los latinoamericanos en Estados Unidos se muestra «muy preocupado» ante la posibilidad de ser deportado. Brecha con el número de votantes «Se estima que para 2065, los latinos representarán 1 de cada 4 estadounidenses», ha asegurado López. No obstante, a pesar de que los latinoamericanos suponen un 18 por ciento de los habitantes de Estados Unidos, sólo conforman el 10 por ciento de los votantes registrados. «Hay un brecha muy significativa entre los latinos y los latinos que votan», ha apuntado. «Esto se debe a varios motivos el principal es que la mayor parte de los latinos son jóvenes y tienen menos de 18 años o son inmigrantes sin ciudadanía y por lo tanto no pueden votar. No obstante, entre 2012 y 2016 el número de votantes latinos aumentó en 4 millones». «A pesar de esto, no existe demasiada participación dentro de la comunidad latina», ha detallado López. Según estudios de Pew Research, algunos llevados a cabo por el propio López, muestran que para los hispanoamericanos residentes en Estados Unidos, la inmigración, uno de los ejes principales de la campaña electoral del actual presidente norteamericano, Donald Trump, no es su principal preocupación. Al contrario, las políticas inmigratorias ocupan un cuarto puesto en las preocupaciones de este colectivo, por detrás de la educación, la economía y el sistema sanitario. «Esto los candidatos lo saben y no hay demasiado interés por conseguir el voto de los latinoamericanos, ya que o viven en estados que no son clave en las elecciones o son demasiado jóvenes para votar», ha concluido. En cuanto a su integración, más de la mitad de la comunidad latinoamericana en Estados Unidos tiene menos de 19 años, y de ellos, prácticamente un 40 por ciento habla sólo ingles. «La comunidad latina es una comunidad especialmente joven», ha señalado López. «La media de edad es de 28 años», ha añadido. López ha apuntado que de los latinos de tercera generación, tan sólo un 28 por ciento puede hablar español e inglés, mientras que un 71 por ciento habla sólo inglés.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Emmanuel Macron, ni de izquierdas ni de derechas
Emmanuel Macron, gran favorito al Elíseo frente a Marine Le Pen, ha ganado la primera vuelta con talento de prestidigitador. Pese a su pasado al mando del ministerio de Economía del Gobierno Hollande-Valls, un legado envenenado para el partido socialista y su líder, Benoît Hamon -crítico de la línea del Ejecutivo-, en estas elecciones, Macron ha ganado el 24,01% del sufragio. Durante meses, el antiguo consejero del presidente ha trazado su camino a las presidenciales ocultando el guisante a toda velocidad. Dimitió el 31 de agosto de 2016, lo suficientemente pronto para no verse arrastrado por la debacle socialista, pero después de darse a conocer en el escenario político francés. Nombrado ministro en agosto de 2014, no paró hasta hacerse un nombre y una red de afines. Comprendió los desafíos de la socialdemocracia, en un contexto de austeridad marcado por Bruselas. Social-reformista y huidizo de las etiquetas -«ni de izquierdas ni de derechas»-, Macron es la versión francesa de los Trudeau o Renzi, un maestro de la publicidad y del márketing político. «Ha seducido a muchos hombres de negocios, especialmente por el temor que hay a los extremos, Mélenchon y Le Pen, que provocan muchísimo miedo aquí», comentó a ABC Jean Pierre, banquero de La Défense, el barrio financiero de París. «Me he resignado a votar a Macron como desesperanza con el resto», agrega. «Macron ha conseguido liberarse de la pesada carga de al presidencia de Hollande»Thomas Vitiello, doctorando de Sciences Po «Macron ha conseguido liberarse de la pesada carga de la presidencia de Hollande y del Gobierno en el que ha participado porque no ha hecho carrera política. Su perfil era atípico al venir de la banca y llegar como consejero. Además, dimitió lo bastante pronto como para construirse una imagen un poco independiente con respecto al Gobierno y su programa económico dista bastante del de Hollande en 2012», apunta Thomas Vitiello, doctorando de la elitista Sciences Po. «Entre la gripe y el cólera, entre seguir la decadencia de Hollande y la catástrofe inmediata -política, social y financiera- que sería una salida unilateral del euro, la elección es obvia», escribe el editorialista de Le Figaro en la edición de este lunes. Un partido de la nada En las semanas previas a esta primera vuelta, Macron sufrió una leve caída en las encuestas ante el empuje de Mélenchon a su izquierda y la remontada de Fillon por la derecha. Frente a estos euroescépticos, Macron fue el único en campaña en ondear orgulloso la bandera de la Unión Europea, en hacer un llamamiento a los universitarios e investigadores afectados por los intentos de veto musulmán de Donald Trump. Pese al hándicap de fundar un partido de la nada, sin bases ni tradición política, el «¡En Marcha!» de Macron se ha colocado en cabeza en la primera vuelta, anulando la ola populista de izquierdas de Jean-Luc Mélenchon y de la ultraderecha racista de Marine Le Pen. Y ha derrotado a formaciones con décadas de experiencia electoral, Los Republicanos de Fillon y el Partido Socialista con Hamon. Para muchos votantes como Fabrice, de unos sesenta años, Macron suponía la esperanza de modernizar la economía francesa; un presidente que conozca perfectamente la nueva economía de Google, Airbnb o BlaBlaCar. Para sus detractores, en cambio, el exbanquero se olvidó de la ecología porque prefirió lo nuclear, y sobre todo votar contra él suponía votar contra su proyecto de «uberizar» Francia. «La adaptación del Estado a la economía colaborativa es una de las principales apuestas de Macron»Harold Hyman, especialista geopolítico de CNews «La adaptación del Estado a la economía colaborativa es una de las principales apuestas de Macron y que le ha diferenciado del resto. También para ganarse a una buena parte de la juventud árabe de los suburbios, que ve esta vía como la única manera de entrar en el sistema laboral», asegura a ABC Harold Hyman, especialista geopolítico de la cadena francesa de información CNews. Amigo de Hollande desde hace años, el presidente francés lo eligió como consejero económico y de ahí consiguió llegar a la cima del Ministerio. «Macron formaba parte de su camarilla de social liberales, también recibió el apoyo de Radio Francia y de los bancos. El joven candidato ha sabido explotar esta corriente, deseada por los empresarios, tras la desacreditación de Hollande y el Partido Socialista», agrega Hyman. «Tengo la sensación de que escucharemos hablar de ti bien pronto», recuerda «Le Monde» sobre las palabras que dedicaron sus compañeros de gabinete tras la decisión de dimitir. Liberalismo económico con políticas sociales Macron había rumiado durante meses -desde agosto de 2015, según su entorno- el que iba a ser su plan para ser el candidato ganador de 2017. «Es improbable que algún partido consiga mayoría en las legislativas. Quien gane la segunda vuelta recibirá un buen respaldo al verse favorecido por la ola de popularidad que acompaña al vencedor, pero necesitará muchos apoyos», apunta Vitiello. Sobre si será una esperanza para Francia en caso de ganar la segunda vuelta, Macron -dice Barah Mikail, fundador de la consultora Stractegia- lo tendrá difícil para imponer lo que ha prometido en campaña: liberalismo económico, pero con políticas sociales. De momento, en la noche electoral, jóvenes de extrema izquierda se manifestaron en plazas como la de République con cánticos como «¡Ni patria ni patrón, Ni Le Pen ni Macron!» y la sede central en París de la Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT), primer sindicato del país, fue asaltada después que hicieran público su apoyo al liberal en la segunda vuelta. Y a la derecha, seguidores de Los Republicanos pueden verse aterrados ante la continuidad de un hombre de Hollande. Pero este maestro del márketing político, capaz de hacer piruetas con botellas en vídeos de Twitter sin arrugarse el traje, se prepara para continuar con los malabarismos en las próximas fechas. Macron, este lunes en un acto en memoria de las víctimas del genocio armenio- Reuters Ideas de izquierdas Trabajo y paro. Derecho universal al subsidio de desempleo; y una jornada laboral flexible (más horas para los jóvenes y menos para los mayores de 50). Jubilación. El candidato pide implementar una jubilación a la carta, que varíe en el número de años según el caso de cada persona. Islam. Propone crear una federación nacional del islam de Francia y formar a los imanes. No es partidario de prohibir el velo en las universidades. Desnuclearizar. Si llega a presidente promete reducir en un 50 por ciento la parte nuclear en la producción de energía hasta 2025. Ideas de derechas Europeísta. Partidario de la UE: apoya la creación de un presupuesto y un ministerio para la zona euro. Reforzaría el programa Erasmus. Gasto público. Supresión de 120.000 funcionarios, y reducción del gasto público en 60.000 millones de euros en un periodo de cinco años. Impuestos. Bajada del impuesto de sociedades; transformación del impuesto sobre la riqueza en impuesto sobre el patrimonio inmobiliario. Inmigración. Reforzar la policía en la frontera (con hasta 5.000 guardas); que todos los extranjeros que lleguen aprendan bien el idioma. Seguridad. Creación de 10.000 puestos de gendarmes y de policía. Servicio militar obligatorio durante un mes. 15.000 nuevas plazas en las cárceles.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Le Pen relanza una campaña agresiva para unir todos 
los votos antisistema
Marine Le Pen confía en desmentir a los sondeos y especialistas que la consideran «derrotada» en la segunda vuelta electoral, el próximo 7 de mayo, y ha relanzado su campaña con gran agresividad e intentando unir todos los votos antisistema, desde la extrema derecha a la extrema izquierda, desde el antieuropeísmo al anticapitalismo. Jean-Marie Le Pen, patriarca fundador del Frente Nacional (FN, extrema derecha), ha rendido un primer homenaje personal a Jean-Luc Mélenchon, el candidato de extrema izquierda populista eliminado en la primera vuelta, declarando: «El líder de Francia insumisa (partido de Mélenchon) merece todos mis respetos. Negándose a pedir el voto contra Marine Le Pen, ha dado muestra de independencia. Su negativa a dar una instrucción de voto es un modelo que deberían imitar todos los patriotas de cualquier signo político. El amor a la patria y el patriotismo económico son valores comunes». Votada en la primera vuelta por una gran mayoría de obreros (entre el 30 y el 40%, según las estimaciones), Marine Le Pen multiplica sus gestos verbales hacia todos los electores antisistema, desde la ultraderecha que votó contra François Fillon en la primera vuelta, a los anticapitalistas que denuncian el «liberalismo salvaje» y la «dictadura del euro». Tres días después de la primera vuelta electoral, Marine Le Pen ha conseguido algunos ecos estimulantes. Christine Boutin, exministra de Nicolas Sarkozy, fundadora del PCD (partido católico ultraconservador) declaró: «Votaré a Le Pen contra Macron, porque Macron es la encarnación de todo lo que yo detesto. Encarna el liberalismo libertario, la mundialización, el capitalismo, la banca». François Fillon y toda la plana mayor de Los Republicanos (LR, el partido de la derecha) han anunciado que votarán a Macron para frenar a Marine Le Pen. La patronal, pilar del conservadurismo económico, también ha pedido el voto para el social-liberal. Y Boutin representa una tendencia minoritaria entre las sensibilidades conservadoras. Aunque en la primera vuelta, 1.686.283 electores (4,75 % del total) votaron a un candidato ultraconservador, Nicolas Dupont-Aignan. Y ese voto contribuyó a eliminar a Fillon, favoreciendo el triunfo de Le Pen. Se trata de una cantera de votos imprevisible para la segunda vuelta. A esos y otros electorados extremistas se dirige Le Pen cuando se presenta como la «única representante de los patriotas franceses», gritándoles: «¡En vuestras manos está el futuro y la libertad de la Nación, amenazada por el liberalismo salvaje!». Otros 7.594.868 electores (un 21,39 % del total) votaron a los tres candidatos de la extrema izquierda francesa: Jean-Luc Mélenchon, Philippe Poutou y Nathalie Arthaud. En su inmensa mayoría, esos electores son hostiles a la extrema derecha. Marine Le Pen intenta seducirlos con su lenguaje económico «neocomunista». Se trata de una batalla muy difícil de ganar para la candidata de extrema derecha. Pero ella no se considera vencida. Y en todo caso, contempla esta campaña como un «preámbulo» de la campaña de las elecciones legislativas del 11 y el 18 de junio en las que confía en superar a Macron. Le Pen espera progresar electoralmente en todos los sectores sociales que perciben con inquietud la mundialización y el euro. Desde los agricultores más modestos a los jubilados menos favorecidos, pasando por los obreros de regiones en crisis y los habitantes de suburbios multiculturales. La candidata del FN se dirige a los obreros que en otro tiempo votaban comunista cuando grita: «Nuestros trabajadores sufren la tiranía de los mercados internacionales, los banqueros y los tecnócratas de la zona euro. Por eso debemos romper con la UE y con los tratados comerciales internacionales». Y se dirige a los franceses inquietos con la inmigración, el multiculturalismo y la crisis de los refugiados, cuando repite: «Debemos defender nuestra soberanía restaurando nuestras fronteras. Los empresarios que den trabajo a extranjeros deberán pagar más impuestos. La seguridad de nuestras ciudades pasa por el cierre de nuestras fronteras y la expulsión inmediata de todos los ilegales». Hace varios años que extrema izquierda y extrema derecha se disputan el fervor del «patriotismo económico», muy en boga en esta campaña.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Bruselas abre un procedimiento de infracción contra Hungría por la nueva ley universitaria
La Comisión Europea (CE) anunció hoy la apertura de un proceso de infracción contra Hungría, tras los nuevos cambios legislativos que podrían conducir al cierre de la Universidad Centroeuropea. «Hemos decidido adoptar una acción legal contra la ley de educación superior mediante el envío de una notificación formal al Gobierno húngaro», indicó el vicepresidente de la Comisión para el Euro, Valdis Dombrovskis, durante una rueda de prensa celebrada en Bruselas. El político letón precisó que la misiva supone «el primer paso hacia un proceso de infracción», y añadió que tras remitirla a Budapest, las autoridades húngaras tendrán «un tiempo» para reaccionar. Más adelante, el Ejecutivo comunitario «decidirá sobre sus próximas medidas», precisó el ex primer ministro de Letonia. Aprobada el pasado 4 de abril con la mayoría del gobernante partido Fidesz, la nueva normativa exige que las instituciones académicas financiadas desde el extranjero tengan un campus en el país de origen, algo que no cumple la Universidad Centroeuropea fundada por el magnate George Soros. Pese a su declaración, Dombrovskis manifestó su deseo de esperar a la intervención del vicepresidente primero del Ejecutivo comunitario, Frans Timmermans, en la Eurocámara durante la tarde, cuando hará públicos los fundamentos legales que han motivado la decisión de Bruselas. Aun así, reconoció que el colegio de comisarios celebrado hoy debatió sobre «asuntos legales y el respeto a los valores fundamentales de la Unión Europea en Hungría». Por la tarde, la Comisión tiene previsto dar a conocer su respuesta sobre la consulta nacional «Stop Brussels», que plantea a los húngaros preguntas relacionadas con las medidas comunitarias en materia económica y de inmigración. «Pretendemos dejar las cosas claras sobre varias acusaciones y reivindicaciones incorrectas o muy engañosos«, afirmó el político sobre las cuestiones formuladas en la consulta. Asimismo, afirmó que mantienen las conversaciones con Budapest sobre la política de asilo y el borrador de ley sobre el registro de ONG. También precisó que la Comisión está «preocupada» por cuestiones sobre la libertad de «establecimiento y suministro de servicios».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Macron confiesa que admira la «determinación» de Le Pen
El candidato presidencial Emmanuel Macron ha confesado este jueves que admira la «determinación» de su rival en las urnas para el próximo 7 de mayo, la líder de la ultraderecha francesa Marine Le Pen, al tiempo que ha afirmado que son los dos aspirantes al Elíseo «más coherentes» en su posición sobre la UE. «Yo siempre admiro algo en los demás», ha dicho en una entrevista, destacando la «determinación» de Le Pen. «Admiro esta cualidad», ha revelado, al tiempo que ha recordado que, pese a ser su contrincante, le debe reconocer los méritos como «parte de la Humanidad». Así, por ejemplo, ha valorado el discurso de Le Pen sobre la Unión Europea ya que, aunque contrario al suyo -Macron defiende la permanencia en el bloque regional-, no ha variado. «Somos los dos candidatos más firmes sobre Europa. Ella quiere salir y no cede», ha indicado. Pese a ello, ha insistido en que los valores que defiende Le Pen son «enemigos» de la República y por eso ha pedido el voto de quienes apoyaron al conservador François Fillon, al socialista Benoit Hamon y al izquierdista Jean-Luc Mélenchon en la primera vuelta del 23 de abril. «Sé que no me votasteis (..) y no os pido un cheque en blanco (..) pero ¿os reconocéis en los valores de Le Pen?», ha dicho a los simpatizantes de Fillon. A los de Hamon y Mélenchon les ha invitado a construir «un frente progresista» para dar respuesta a sus «problemas». Hablando ya de propuestas concretas, Macron ha reconocido que la inmigración ilegal es un «problema» más allá de las «caricaturas» realizadas por Le Pen y ha prometido abordar este asunto con «los países de origen y terceros países para facilitar el regreso de las fronteras». Además, ha anticipado que, si gana las elecciones presidenciales, su primera visita será a las tropas desplegadas en el extranjero, «que se están jugando la vida por nuestra seguridad». Macron ha anunciado que creará una fuerza conjunta para coordinar la lucha de las fuerzas francesas contra el Estado Islámico.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los demócratas norteamericanos siguen desarbolados y a la busca de líder
La mañana del 9 de noviembre del año pasado el partido demócrata estaba vapuleado, desarbolado, hundido. EE.UU. desayunaba ese día con Donald Trump como presidente electo y con mayorías republicanas en las dos cámaras del Congreso. Los demócratas salían de la jornada electoral divididos después de unas primarias duras y con juego sucio del establishment que apoyaba a Hillary Clinton frente al movimiento de base de Bernie Sanders, sin recambio claro en el liderazgo y sin apenas poder. Trump fue el símbolo del fracaso demócrata de 2016, pero también se ha convertido en su salvavidas y en el trampolín desde el que la izquierda de EE.UU. busca recomponerse. En sus cien días en la Casa Blanca, Trump ha tocado casi todas las teclas para movilizar a las bases demócratas: el veto migratorio, la retórica antiinmigración, los recortes presupuestarios en servicios sociales, el intento frustrado de desmantelar la reforma sanitaria de Obamacare, la revisión de muchas políticas medioambientales de su antecesor, los vaivenes en política exterior? La agresividad de Donald Trump desde la victoria electoral ha sido contestada con protestas continuas, manifestaciones históricas como la Marcha de las Mujeres y una mayor participación ciudadana en la oposición política. Una multitud de organizaciones de base están desarrollando una labor similar a la del Tea Party en la primera presidencia de Obama. Grupos como Indivisible o Run For Something han organizado protestas en los encuentros de legisladores republicanos con sus votantes y han contribuido a disparar la recaudación de fondos para campañas de candidatos «anti Trump». La nueva ola de reacción a Trump ya ha tenido consecuencias. James Thompson, un candidato demócrata apenas conocido y sin financiación, estuvo a punto de derrotar al favorito republicano en un bastión conservador de Kansas en una elección especial para la Cámara de Representantes este mes. Algo similar ocurrió en Georgia, donde Jon Ossoff, con una campaña basada en el «crowdfunding», estuvo a punto de llevarse un escaño en otra plaza muy republicana. La esperanza para los demócratas es que Trump siga siendo Trump y que eso les deje con muchas opciones para recuperar la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas del año que viene. La mala noticia es que, si no fuera por el multimillonario neoyorquino, el partido demócrata estaría en tan mal momento como el 9 de noviembre. El proceso para elegir al nuevo presidente del partido volvió a mostrar las heridas de las primarias: Tom Perez ?que fue miembro del Gobierno de Obama y que contaba con el respaldo del establishment? se impuso al candidato izquierdista Keith Ellison. Perez tiene el desafío de articular al partido y luchará para mejorar el diseño de los distritos electorales, controlado por los republicanos y que tiene mucho peso en los resultados. También tendrá que empezar a cultivar candidatos presidenciales capaces de movilizar al electorado y de momento no hay ninguna figura que sobresalga.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El baño de realidad de Donald Trump: ¿qué prometió y qué ha cumplido?
Junto a las escaleras del Capitolio y con su incombustible corbata roja ?y su llamativo tupé rubio platino?, juró sobre la Biblia «preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos». Este sábado se cumplen 100 días de la toma de posesión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien, el pasado 23 de octubre, en plena campaña electoral, presentó su «contrato con el votante». En él, figuraban 28 promesas, 28 medidas que pretendía cumplir en estas primeras 14 semanas de gobierno. Todas ellas estaban enfocadas a hacer crecer la Economía y el empleo, frenar la inmigración ilegal y aumentar la seguridad del país. En definitiva, el mandatario pretendía hacer a «América grande de nuevo». Pero la duda es: ¿de verdad ha logrado todo lo que se proponía? Cruzada contra el Obamacare Trump juró y perjuró que haría todo lo posible por revocar el Obamacare, el sistema de cobertura sanitaria apadrinado por su antecesor, Barack Obama. Por ello, nada más llegar al poder, firmó su primera orden ejecutiva: una sola página que suponía el inicio del progresivo desmantelamiento de la ley, así como la reforma del sistema sanitario. Sin embargo, el pasado 24 de marzo, el dirigente recibió el que es, hasta ahora, el mayor varapalo de su mandato: el Partido Republicano ?que lidera? retiró de la Cámara de Representantes el proyecto de ley. Tras días de intensas negociaciones, se llegó a la conclusión de que no tendrían suficiente apoyo en el Congreso para aprobarlo. Si esto hubiera ocurrido, Trump habría quedado desacreditado, habría dado señales de debilidad; algo que se debía evitar. El presidente aceptó esta temporal derrota y reconoció: «Tenemos que dejar que el Obamacare siga su propio camino por un tiempo». Con el nuevo proyecto de ley, se quería reducir los subsidios estatales al sistema de salud, dejando a quienes están por debajo del umbral de pobreza a la intemperie. El objetivo era aminorar el gasto público. Esto le daría oxígeno para cumplir otra de sus promesas: recortar los impuestos. Por una Economía más fuerte Este miércoles, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, ha presentado el «mayor recorte de impuestos de la historia» de Estados Unidos: un plan de reforma tributaria ideado por Trump en connivencia con su equipo de gobierno. Ahora, deberá recibir el visto bueno del Congreso. La iniciativa, tan ambiciosa como controvertida, pretende reducir el impuesto a las empresas entre el 35% y el 15%. También a los ciudadanos con mayores ingresos (en este caso, del 40% al 35%). Los demócratas aseguran que estas premisas aumentarán los privilegios de quienes tienen más dinero y harán más grande la brecha entre ricos y pobres. Acercándose a una política de proteccionismo económico, la reforma también pretende establecer impuestos para disuadir a las compañías de despedir a sus trabajadores para trasladarse a otros países, así como un incentivo a la repatriación para las grandes empresas lleven de vuelta a Estados Unidos el dinero que tienen en el extranjero. Los economistas más críticos temen que la deuda del estado aumente en miles de millones de dólares durante la próxima década. Además, no le tembló el pulso a la hora de firmar el decreto en el que Estados Unidos abandonaba el Acuerdo Transpacífico. Una medida que, según explicó el dirigente, era beneficiosa para los trabajadores estadounidenses y que ya había prometido llevar a cabo durante su campaña electoral. La administración Obama negoció durante años las condiciones del pacto, un tratado de libre comercio que ahora tiene diez miembros: Brunei, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú, y Vietnam. Seguridad nacional, un pilar fundamental Uno de los pilares de la campaña electoral de Trump fue su promesa de preservar la seguridad nacional. Para ello, ha atendido a lo que ocurría tanto dentro como fuera de las fronteras de su país. Antes de llegar a la presidencia, aseguró que restablecería la Ley de Seguridad Comunitaria. Así buscaba luchar contra la delincuencia, el narcotráfico y la violencia. Por ahora, el magnate estadounidense no ha presentado la normativa, pero firmó un decreto, en febrero, para crear un grupo de trabajo sobre delincuencia. Trump también cumplió su palabra al aprobar la construcción ?o más bien ampliación? del famoso muro que separa a México de Estados Unidos, ya que ve la inmigración ilegal como uno de los detonantes de la inseguridad ciudadana. El mandatario norteamericano estimaba que se invertirán entre 10.000 y 12.000 millones de dólares, aunque el diario «The Washington Post» elevó la cifra a 25.000 millones. Y, como aseguró meses antes, pretendía que fueran los mexicanos quienes corrieran con los gastos. ¿Resultado? El presidente azteca, Enrique Peña Nieto, anuló su visita a Washington y que reiteró que su país no pagaría ningún muro. Sin embargo, a pesar del ímpetu que Trump mostraba para llevar a buen puerto la propuesta, ahora, se ha visto obligado a dar marcha atrás y anunciar que postergará su aplicación para evitar que el Congreso, que en su mayoría no apoya la medida, «cierre» su Gobierno. Siguiendo la misma línea antiinmigración, firmó una orden para contener la inmigración procedente de siete países de mayoría musulmana: Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia, Yemen e Irak. Es su forma de combatir la amenaza del terrorismo islámico. Las protestas no se hicieron esperar y un tribunal federal bloqueó la medida hasta en dos ocasiones. También estampó su rúbrica en otro decreto que amplía las competencias de los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) para «expulsar a los más de dos millones de in-migrantes ilegales criminales del país».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Nosotros no llevamos burka»
¿Quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos los alemanes? Esas son las preguntas a las que trata de responder el ministro de Interior de Merkel, Thomas de Méiziere, en un artículo publicado en el diario de mayor difusión, Bild Zeitung, y en el que trata de resumir en diez puntos las claves de la identidad de los alemanes. Y en uno de esos puntos, en severa contradicción con la tesis de Merkel, que en 2015 suscribió la opinión del expresidente Wulff sobre que «el Islam forma parte de Alemania», el ministro zanja la cuestión afirmando que «nosotros no llevamos burka», sentando las bases de lo que promete ser una campaña electoral con faceta religiosa. «Con algunas de estas tesis quiero abrir un debate sobre una cultura dominante en Alemania. Quien está seguro de su propia cultura, es fuerte», escribe el político conservador, que considera que las costumbres forman inevitablemente parte de la cultura dominante en un país. «En Alemania la gente se estrecha la mano para saludarse, muestra su rostro y dice su nombre», apunta en referencia a costumbres árabes diferentes a estas y que a menudo se ven hoy en día en las grandes ciudades germanas. « Nosotros no usamos burka », sentencia a continuación, una frase que apenas ha sido publicada ha sido tomada como objeto de polémica. «Solo pueden entenderse esas declaraciones como una maniobra para mostrar independencia de Merkel», ha sido la reacción del presidente del Partido Liberal (FDP) Christian Lindner, que recuerda que «Merkel y la CDU llevan en programa una política de inmigración moderna, abierta y con defensa legal de las libertades religiosas». «Guiño a la derecha más dura», ha dicho en Twitter el verde Jürgen Trittin. «Vergonzosa escenificación», ha sido la reacción del número dos de los socialdemócratas (SPD) Thorsten Schäfer. Desde el partido anti euro y anti extranjeros Alternativa para Alemania, Frauke Petry ha acusado a «quien ha pasado varias legislaturas torpedeando esa cultura dominante de haberse convertido convenientemente cuando llegan las elecciones». «Cuando digo nosotros, me refiero a los ciudadanos de nuestro país», continua de Maiziére en su artículo, «No todo el mundo que se aloja en nuestro país forma parte de nosotros. En nuestro país hay muchas personas que viven aquí durante largos períodos de tiempo, pero no todas ellas forman parte de ese nosotros», precisa. «Otras identidades, otras costumbres pertenecientes a otros países no son mejores ni peores que las nuestras, sencillamente son diferentes», anota. De Maiziére recuerda que la cultura dominante no desprecia otras culturas, pero es ella la que debe inspirar las leyes básicas del país al que pertenece, como la constitución alemana. «La cultura dominante es exactamente lo que buscamos cuando viajamos a otro país, para experimentar otra cultura», señala, e identifica como parte irrenunciable de la cultura alemana el hecho de llevar la cara descubierta. «Dar la cara es incluso una expresión, una frase hecha de gran valor social de democrático», recuerda, justificando indirectamente la decisión del Parlamento nacional alemán, el Bundestag, que el pasado viernes aprobó un proyecto de ley que prohíbe la utilización del velo islámico que cubre todo el rostro para funcionarias, argumentando que «cubrir el rostro por motivos religiosos o ideológicos contradice la neutralidad requerida entre los funcionarios de Estado». El ministro también identifica como rasgos de la cultura dominante en Alemania la educación general, la cultura del esfuerzo, el legado de la historia alemana con una relación especial con Israel, así como la riqueza cultural. Precisa en el artículo que el marcado carácter cristiano de Alemania no evita una apertura hacia otras religiones, pese a ser un «Estado ideológicamente neutral» y reconoce asimismo que la sociedad germana está orientada hacia la consecución del consenso y que aboga de forma comprometida por la democracia, defendiendo que la fuerza y la seguridad interior de la propia cultura conducen a la tolerancia hacia los demás. En su artículo, De Maiziére tampoco evita la mención a un «patriotismo ilustrado? que, según el político de la Unión Cristianodemócrata ( CDU), pasa por amar a su país sin odiar a los demás. A este respecto la canciller Merkel ha declarado inmediatamente antes de la primera vuelta de las elecciones francesas que «el nacionalismo es exactamente lo contrario del verdadero patriotismo» y su ministro parece, quizá, enfatizar algo más en la desvinculación del populismo en el concepto «patriotismo». Sus críticos ven en la publicación un intento de la CDU de Merkel de seducir y recuperar a sus tradicionales electores, de ideología conservadora y que en los últimos tiempos se han visto tentados por orientar su voto hacia el partido populista de derechas Alternativa para Alemania (AfD), que defiende un discurso crítico con los refugiados, el islam, la UE y, en general, con todo aquello que no tenga que ver con los valores tradicionales alemanes. De Maiziére indica en el mismo texto que los lazos de Alemania con Occidente, su adhesión a Europa y una memoria colectiva común de tradiciones, eventos y lugares forman también parte de esta cultura identitaria alemana, dejando así tan fuera de la cultura dominante a la extrema derecha de Alternativa para Alemania como a las mujeres con burka.