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Noticias de michael bloomberg

16-11-2019 | Fuente: abc.es
En el Capitolio han comenzado los debates del juicio político para destituir a Donald Trump. Es una controversia que pone ante el espejo al partido republicano, con el alma escindida en tres partes. El magnate neoyorquino ganó la nominación contra la vieja guardia, horrorizada por la combinación de populismo y la improvisación constante de insultos y ocurrencias del insospechado candidato. Una vez en la Casa Blanca, estos republicanos han hecho gala de pragmatismo. Su recompensa ha sido bajadas de impuestos y la desregulación de la economía en sectores como finanzas, energía o medio ambiente. «América está abierta para hacer negocios», en palabras del presidente actual, que ya podría aprender algo más del Calvin Coolidge al que emula, partidario del mercado pero también ejemplo de valores cívicos. Otro tercio de republicanos proceden de la América conservadora, olvidada en las ciudades costeras. Votaron en 2016 por Trump al prometerles el control sobre los nombramientos judiciales y proteger su visión de la familia, inspirada en valores religiosos. El resto de votantes republicanos pertenecen a la clase trabajadora, muchos antiguos demócratas. Sufren con la competencia global y la disrupción digital y compran el populismo y la xenofobia diseminados a golpe de tuit desde la Casa Blanca. Increíblemente ven en el millonario Trump, orgulloso de no haber pagado impuestos, un campeón de los desheredados. Sus representantes en el poder legislativo recitan el argumentario presidencial, que compara el «impeachment» con un linchamiento. Si la Cámara de Representantes acaba por desencadenar el juicio político, será muy difícil que en la Cámara Alta al menos veinte senadores voten contra su jefe político junto a la minoría demócrata. Por ahora, solo tres, con Mitt Romney a la cabeza, se han mostrado dispuestos a llegar tan lejos. La mitad de la población es favorable a la destitución, pero la clave son los Estados en los que se decidirá las elecciones presidenciales. Los demócratas siguen añadiendo candidatos a sus primarias -dos pesos pesados esta semana, Michael Bloomberg y Deval Patrick- un mal síntoma. Los republicanos, partidarios o no del «impeachment», saben que en 2020 Trump solo compite contra sí mismo.
09-11-2019 | Fuente: abc.es
Bloomberg, un terremoto en las primarias demócratas
El desembarco hipotético de Michael Bloomberg en las primeras demócratas provocaría una sacudida con efectos en todos los candidatos. La víctima obvia sería Joe Biden. Ambos son candidatos moderados, vistos con buenos ojos por el «establishment» y un muro de contención frente al alma izquierdista del partido demócrata, cada vez más dominante. El ex vicepresidente ha pasado de ser favorito irremediable a candidato en problemas. Los izquierdistas Elizabeth Warren y Bernie Sanders y el moderado Pete Buttigieg recaudan más fondos que él, mientras que su posición en las encuestas se debilita. Sigue en cabeza en los sondeos nacionales, pero ha perdido mucho peso en Iowa, el primer estado en celebrar primarias y cuyo resultado es clave para la salud de las campañas. Algunas encuestas le dan cuarto en aquel estado. La irrupción de Bloomberg solo erosionaría todavía más su posición, en un momento en el que los sondeos sobre los estados clave empiezan a tener más peso que los nacionales. Biden quiso ayer quitar importancia a la llegada de Bloomberg: «Si no me equivoco, voy bastante bien frente a Trump y frente al resto de gente en las primarias». La segunda víctima, casi colateral, sería Buttigieg. Ha hecho grandes esfuerzos para dejar de ser un candidato muy improbable -37 años, gay y con la única experiencia de ser alcalde de una localidad pequeña de Indiana- y posicionarse como una alternativa moderada a Biden. La entrada de Bloomberg diluiría sus opciones. Bloomberg, en cualquier caso, no aterrizaría con mucha popularidad. Un estudio de Fox News del mes pasado mostraba que solo el 6% de los votantes demócratas en primarias le votarían sin duda, mientras que el 32% aseguraba que no le votaría en ningún caso. El multimillonario tendría otros problemas: le costará entrar en los debates entre candidatos, porque las normas imponen unos niveles de recaudación de donaciones que él no tiene, y desembarca en unas primarias en las que buena parte del debate está centrado en asuntos como la desigualdad económica, la diversidad cultural y los cambios generacionales. Y él es una de las mayores fortunas del país, y un hombre blanco y de 77 años. La entrada de Bloomberg podría ser beneficiosa para los candidatos izquierdistas. Lleven meses atacando el dominio de las grandes fortunas y empresas en el juego político, han rechazado contribuciones de plataformas electorales corporativas, han defendido elevar la presión fiscal a los ricos, utilizan el poder de las grandes fortunas en cada discurso? y ahora les cae un multimillonario al que atacar. «La clase multimillonaria está asustada y debería estar asustada», dijo Sanders como reacción a la noticia sobre Bloomberg. Warren, más irónica, le dio la bienvenida a la campaña en Twitter con un enlace a su página web para que pudiera calcular cuánto tendría que pagar con el impuesto patrimonial que defiende. En ella, el usuario puede elegir directamente calcular la fortuna de Bloomberg. Lo que le tocaría pagar serían algo más de tres mil millones de dólares.
08-11-2019 | Fuente: finanzas.com
El empresario y ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, está considerando de nuevo presentar su candidatura para las elecciones presidenciales de Estados Unidos que se celebrarán el año que viene..
08-11-2019 | Fuente: abc.es
Bloomberg, exalcalde de Nueva York, ultima su candidatura a la presidencia de EE.UU.
Michael Bloomberg, una de las mayores fortunas del mundo y ex alcalde de Nueva York, está a las puertas de desembarcar en las primarias demócratas como candidato a la presidencia de EE.UU. La noticia, revelada ayer por varios medios estadounidenses, supondría una sacudida fenomenal a la carrera por conseguir la nominación del partido demócrata. Bloomberg está dando los pasos formales para registrar su presencia en las primarias de Alabama, cuyo plazo para estar en las papeletas se cierra este viernes. En otros estados, como New Hampshire -uno de las paradas decisivas en las primarias, por ser el segundo estado en votar y uno de los considerados «bisagra» y Arkansas el plazo acaba la semana que viene. La decisión de Bloomberg no está tomada al completo, pero la puesta en marcha de esos procesos marca que lo considera con seriedad. Deshojará la margarita en cuestión de días. Su participación en las primarias supondría un cambio radical de postura para Bloomberg, que el pasado marzo confirmó que no se presentaría. «Creo que le ganaría a Donald Trump en las elecciones», dijo entonces. «Pero tengo muy claro que me sería difícil ganar la nominación demócrata con tantos candidatos». No hay duda de que buena parte de la decisión de Bloomberg, un candidato centrista, tiene que ver con Joe Biden. En marzo, Biden parecía un favorito irremediable, dominaba en las encuestas y no había sufrido exposición pública. Han pasado los meses y la salud de su candidatura es muy diferente: su desempeño en los debates ha sido mediocre, se duda de la capacidad para enfrentarse a Trump en el final de las elecciones y tiene la sombra de un «impeachment» o proceso político al presidente de EE.UU. que le podría salpicar (el motivo de la recusación tiene que ver con presiones a Ucrania para perjudicar a Biden). «Tenemos que acabar el trabajo y asegurarnos de que Trump es derrotado», ha asegurado Howard Wolfson, el principal asesor de Bloomberg, a «The Washington Post». «Pero Mike (en referencia a Bloomberg) está cada vez más preocupado de que la actual nómina de candidatos no está bien posicionada para lograrlo». La situación es propicia para el desembarco de Bloomberg: si la erosión de Biden continua, hay espacio para un candidato que convenza al voto moderado. El ex vicepresidente con Barack Obama sería la gran víctima de la candidatura de Bloomberg, que le podría robar buena parte de su espacio político en el partido demócrata, con la promesa de atraer además a los independientes y a los republicanos moderados en la batalla final contra Trump. También habría que ver cómo afecta su llegada a los dos candidatos izquierdistas que van detrás de Biden en las encuestas, los senadores Elizabeth Warren y Bernie Sanders, y que asustan al «establishment» demócrata y a los centristas. Por un lado, les puede beneficiar que se fragmente el voto moderado, pero, por otro, suman un rival de entidad en la otra punta del espectro político. «Más multimillonarios buscando más poder político seguro que no es el cambio que EE.UU. necesita», aseguró Faiz Shakir, el director de campaña de Sanders, a «The New York Times». Por su parte, Warren se limitó a tuitear un mensaje irónico: «Algunos multimillonarios parecen confundidos sobre cuánto deberían pagar con mi impuesto de "dos céntimos a los ricos"», dijo, en una propuesta fiscal que en primavera Bloomberg consideró «probablemente inconstitucional». Bloomberg entraría en campaña con el músculo financiero de su fortuna, pero con mucho cuesta arriba: no podrá participar en los debates al no haber recaudado fondos para la campaña, sin haber desarrollado apoyos en estados clave y con una aceptación débil entre el electorado demócrata. Una encuesta de octubre de «Fox News» aseguraba que si Bloomberg entraba en las primarias solo tendría un apoyo entusiasta del 6% de los electores, mientras que el 32% asegurada que nunca le votaría.
08-11-2019 | Fuente: elpais.com
Michael Bloomberg se prepara para entrar en la carrera presidencial
El ex alcalde de Nueva York planea inscribirse en las primarias demócratas en Alabama y mantener así abiertas las opciones
05-04-2019 | Fuente: abc.es
El «príncipe» y la «espía»: cómo los chinos venden el acceso a Trump en Mar-a-Lago
El incidente del pasado fin de semana en Mar-a-Lago, la residencia en Florida de Donald Trump, ha destapado cómo el acceso al presidente de EE.UU. y a su círculo íntimo es moneda de cambio para oportunistas chinos, con las dudas sobre la seguridad del mandatario como telón de fondo. El pasado sábado, una mujer con dos pasaportes chinos fue detenida en la recepción de Mar-a-Lago -un club de lujo con socios e invitados, además de propiedad de Trump- después de haber conseguido pasar los cordones de seguridad del Servicio Secreto: decía que iba a la piscina del complejo, aparentaba no hablar inglés y mencionó el apellido de un socio como su nombre, Zhang. Después cambió su versión y Zhang Yujing -ese es su nombre completo- dijo que había sido invitada por un tal ?Charles? para un evento de una organización rimbombante. Los agentes la detuvieron por mentir para tratar de colarse y encontraron entre sus pertenencias una memoria USB con software maligno. Las intenciones de la tal Zhang son todavía un misterio. Mientras se sustancia la querella presentada contra ella por el Servicio Secreto, se especula que podría ser una espía china que busca acceso a las inmediaciones de Trump. Pero también podría ser una simple trama de buscadores de fortuna y oportunistas, con ?Charles? como pieza central. Zhang aseguró a los investigadores que acudía a una reunión de la Amistad de Naciones Unidas, con una invitación cursada por ?Charles?. Mostró un papel escrito con grafías chinas -que los investigadores no entendieron- que lo aseguraba. Acceso a grandes mandatarios Todo apunta a que se refiere a una organización denominada como Asociación Amistad China de Naciones Unidas (UNCFA, en sus siglas en inglés), cuyo fundador es Charles Lee, y que es una plataforma que vende acceso a grandes mandatarios estadounidenses a cambio de dinero. La UNCFA asegura estar inscrita en el registro del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, algo que no es cierto. En cuanto el ?Miami Herald? publicó un artículo sobre Lee y su organización, la página web fue eliminada. Pero, antes de que esto ocurriera, se pudo ver su contenido: en ella y en redes sociales chinas, Lee aparecía en numerosas imágenes con mandatarios de primer nivel, como el ex secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, o su actual máximo dirigente, Antonio Guterres. En una fotografía posa con el propio Trump, aunque no está claro si es una imagen real o un montaje. Simples fraudes Lee utilizaba estas imágenes -además de supuestas reuniones con pesos pesados republicanos, como el gobernador de Florida, Ron DeSantis, o con el círculo íntimo de Trump, como su hermana, Elizabeth, para dar credibilidad a su negocio: convertirte en miembro de la UNCFA costaba 450 dólares, aunque la membresía podía dispararse hasta los 30.000 dólares, lo que prometía encuentros con autoridades del más alto nivel. «A mayor precio, más privilegios», explicaba Lee en un artículo en un periódico chino que imita al oficial del partido comunista, según informa ?The Washington Post?. En su web y en redes sociales, Lee se calificaba como ?doctor? y como ?príncipe?. Ni una cosa ni la otra. Muchos de los encuentros que ofrecía a sus clientes parecen simples fraudes: una visita a la academia militar de West Point con un discurso de Barack Obama -el expresidente no tiene ese evento en su agenda-, un viaje a la sede de la ONU en Nueva York en diciembre con discursos de Michael Bloomberg y Bill Clinton -ambos estarán en un evento en octubre- o dudosas visitas a la Casa Blanca para encuentros con «políticos y líderes asiáticos». No es la primera vez que Mar-a-Lago es el escenario de e scándalos de compraventas de acceso al círculo de Trump. En marzo, se conoció que Cindy Yang, una ex propietaria de salones de masaje de Florida bien relacionada con el partido republicano, había vendido a empresarios y mandatarios chinos el acceso a pesos pesados del partido conservador e incluso al círculo íntimo de Trump, con eventos celebrados en Mar-a-Lago. Para complicar todavía más el asunto, Yang y Lee tienen varias conexiones. Aparecen juntos en al menos dos fotografías de este tipo de eventos y Lee ofrecía a sus clientes actividades organizadas por Yang, que también utilizó un «selfie» con Trump para dar credibilidad a su capacidad para abrir puertas al poder. Esa fotografía fue en un evento benéfico organizado por Yang en Mar-a-Lago que iba a celebrarse de nuevo este año el 30 de marzo: ese fue el día que Zhang fue detenida en la residencia de Trump en Florida. Investigación de contrainteligencia Los eventos de Yang en la Casa Blanca fueron cancelados después de que se revelara el escándalo de venta de acceso a Trump -los demócratas pidieron que se abriera una investigación de contrainteligencia contra ella-, pero es posible que Zhang pagara al ?príncipe Charles? para asistir a un acto que no iba a tener lugar. Mientras los giros del guión de esta trama se suceden, queda un poso preocupante: quién entra, quién sale y cómo se trafican influencias en el lugar favorito de Trump en el mundo, Mar-a-Lago. Mientras Zhang se colaba en la recepción, el presidente estaba jugando unos hoyos en un campo de golf cercano.
06-11-2018 | Fuente: elpais.com
Los demócratas se enfrentan desnortados a su segundo asalto con Trump
El partido oscila entre dos fuerzas: el izquierdismo sanderista como el de la joven Alexandria Ocasio-Cortez, y el centrismo que representa la irrupción de Michael Bloomberg
05-11-2018 | Fuente: elpais.com
Los demócratas se enfrentan desnortados a su segundo asalto con Trump
El partido oscila entre dos fuerzas: el izquierdismo sanderista como el de la joven Alexandria Ocasio-Cortez, y el centrismo que representa la irrupción Michael Bloomberg
02-11-2018 | Fuente: abc.es
Trump convierte la inmigración en asunto central de la campaña electoral
Los norteamericanos ya están votando para las cruciales elecciones parciales del próximo martes, en cantidades que superan con creces las de hace cuatro años, algo que revela una gran movilización del electorado en lo que se considera un referendo sobre la gestión de Donald Trump. Las encuestas más recientes pronostican una mayoría demócrata, pero no lo suficientemente grande como para controlar las dos cámaras del Capitolio, y revelan que el presidente de EE.UU. ha conseguido colocar la inmigración ilegal en el centro de una campaña en la que se estrenó ayer una oponente a su medida: la estrella de la televisión Oprah Winfrey. Signo de la inquietud republicana es que Trump se ha lanzado a una serie de mítines en ocho Estados en la recta final de la votación. De forma poco ortodoxa, en esos actos de campaña el presidente mezcla promesas electorales, como bajadas de impuestos, con órdenes presidenciales, como la movilización del ejército en la frontera con México por el avance de caravanas de emigrantes de Centroamérica. Ayer, un cuarto convoy procedente de El Salvador se sumó a los otros tres, cuyos integrantes superan los 7.000. No está claro que Trump pueda cumplir todas sus promesas, sobre todo porque para ello necesita una mayoría republicana en el Capitolio. Una encuesta publicada ayer por ?The Washington Post?, realizada en varios Estados clave, prevé un 50% de apoyo a los demócratas y un 46% a los republicanos, con el resto del voto indeciso o independiente. Un resultado semejante permitiría a los demócratas controlar la Cámara de Representantes, que se renueva íntegra. Con toda probabilidad, los republicanos mantendrán la mayoría en el Senado, que sólo cambia un tercio de escaños. La división del Capitolio haría más difícil a Trump aprobar sus medidas más polémicas. Los demócratas están aprovechando las elecciones, en las que los votantes también elegirán a los gobernadores de 36 de los 50 Estados, para poner a prueba a posibles candidatos a las presidenciales de 2020. Políticos de sobra conocidos como el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg -que antes era republicano-, o el exvicepresidente Joe Biden han participado en mítines en todo el país. Y estrellas emergentes como Beto O?Rourke confían en ganar prominencia logrando escaños en el Senado por Estados hasta ahora sólidamente republicanos, como Tejas. Ayer se estrenó en campaña la gran estrella de la televisión Oprah Winfrey, que ofreció su apoyo a la candidata Stacey Abrams, quien compite por ser la primera gobernadora mujer y negra del Estado de Georgia. Mucho se ha hablado de la posibilidad de que Winfrey dé el paso y se presente a las primarias demócratas, algo que ella negó ayer. «No estoy tanteando el terreno», dijo ante una audiencia en aforo máximo que le pidió insistentemente que reconsiderara esa decisión.
14-10-2018 | Fuente: abc.es
Los demócratas buscan quien les salve de Donald Trump
Tiene 42 años. Es de Texas y de ascendencia irlandesa, pero habla perfectamente español. Y es, en este momento, la gran esperanza de las bases demócratas para medirse con Donald Trump en 2020. La prueba de la confianza que el partido tiene en él es que en el tercer cuatrimestre Roberto «Beto» O?Rourke rompió todos los récords de recaudación en una candidatura para hacerse con un escaño en el Senado: 38 millones de dólares (32 millones de euros), procedentes, sobre todo, de pequeños donantes que de media han contribuido a su campaña con 47 dólares por persona. Que alguien relativamente desconocido, bregado solo en política texana y experto en inmigración sea el posible salvador de un partido que ha ocupado la Casa Blanca durante 52 de los pasados 100 años demuestra hasta qué punto la debacle de Hillary Clinton en 2016 traumatizó a los demócratas, faltos de ideas y caras nuevas. A pesar de los escándalos que asedian a Donald Trump ?la trama rusa, las dimisiones en su gabinete, las restricciones sobre la inmigración? el actual presidente tiene un sólido apoyo del 86% entre los republicanos, algo que hace muy posible su reelección. Todo tipo de tribunas y perfiles comparan estos días a O?Rourke con Bobby Kennedy o Ronald Reagan, pero lo cierto es que su camino a la Casa Blanca, que pasa por ganar en las elecciones al Senado del mes que viene, no está asegurado. «Podría superar los escollos e imponerse sobre su contrincante, Ted Cruz, en un Estado republicano como Texas», asegura James Henson, director del Centro Político de la universidad de Texas. «Sin duda sería un candidato preferido en la campaña de 2020. Su victoria, sin embargo, no está asegurada». La presidencia de Trump ha cambiado de forma radical el panorama político de EE.UU., y la prueba es la confirmación del juez Brett Kavanaugh para el Tribunal Supremo. Durante su vista oral ante el Senado no se habló de su trayectoria y dilatado historial de decisiones como juez, sino de una supuesta agresión sexual ocurrida en sus años de instituto, de la que el FBI no ha hallado pruebas. Parecía, sin embargo, que los demócratas quisieran que incluso la composición de la más alta instancia judicial del país fuera una enmienda a la totalidad de Trump y lo que representa. El tenso interrogatorio a Kavanaugh por parte de una senadora demócrata ha catapultado a esta también a las quinielas para medirse con Trump en 2020. Se llama Kamala Harris y es la antítesis del actual presidente: una mujer de ascendencia negra e india, con una larga trayectoria como fiscal. «Se le acusa de agresión sexual», le dijo Harris al juez antes de votar en su contra. «Es un momento realmente triste para este país». Harris ha participado esta semana en un mitin en Ohio, un Estado decisivo para ganar elecciones. Otros favoritos, como el senador Cory Booker, se han dejado ver en Iowa, el segundo que celebra primarias. Joe Biden sigue planteándose si finalmente se lanza a la carrera de la que le descabalgó Clinton en 2016. Y el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg se ha registrado, de nuevo, como demócrata, tras haber donado a candidatos del partido 20 millones de dólares para las legislativas del 6 de noviembre. La precampaña de 2020, que se juega en esas mismas elecciones de dentro de un mes, será un referendo sobre Trump, y este así lo defiende. En la pasada semana el presidente ha recorrido 15.000 kilómetros para participar en mítines desde Florida hasta Minnesota, luciendo sus logros económicos y el pleno empleo. «La única razón por la que alguien votaría a los demócratas es porque se ha cansado de que ganemos en todos los ámbitos», dijo el jueves en Orlando. Hornada de jóvenes Quienes aspiran a medirse con él no ahondan, sin embargo, en ideas o propuestas políticas, sino en cómo ellos mismos pueden ser un anti-Trump. «Si atendemos a cómo han sido las primarias demócratas en 2018, se extraen varias lecciones. La primera: el ala izquierdista está ganando. Segunda, la gente de color está ganando. Y tercero, los jóvenes están ganando», dice Chris Cillizza, uno de los principales analistas políticos de la cadena televisiva CNN. Según esas predicciones, alguien como Biden, un hombre blanco de 75 años y en política desde 1973 tiene poco que hacer contra una nueva hornada de jóvenes que espera que una amalgama de minorías y colectivos feministas les aúpen para poder medirse con Trump. Poco pesa en este momento que haya sido vicepresidente con Barack Obama, del mismo modo que poca importancia tiene la trayectoria como alcalde neoyorquino de Bloomberg, de 76 años. El inesperado y sorprendente ascenso de Trump también ha atraído a Washington a figuras, como él, más grandes que la vida misma. Es el caso del mediático abogado Michael Avenatti, quien representa a la actriz porno Stormy Daniels en el caso del pago de 130.000 dólares por parte del presidente para ocultar una aventura. «Desde luego, los demócratas no van a querer alguien tan peligroso y radical como Donald Trump, pero sí preferirán a alguien carismático que pueda defenderse en un escenario y que tenga éxito con el manejo de los medios. Ya hemos visto lo que Trump ha hecho con la política tradicional», dice a este diario Avenatti, quien a expresado su voluntad de presentarse a las primarias demócratas, algo en lo que le ha apoyado el mismísimo Steve Bannon, que muchos consideran artífice de la victoria de Trump. Sin embargo, según han admitido varios colaboradores del presidente, la única posible candidata que en este momento le provoca temor es alguien que, como él, cimentó su fama en la televisión: Oprah Winfrey, que hasta 2011 presentó el magazine televisivo más exitoso del país. En un aplaudido discurso en la ceremonia de los Globos de Oro en enero, dijo: «Durante mucho tiempo, a las mujeres no se nos ha escuchado o creído cuando les hemos dicho la verdad a los hombres con poder. Su tiempo se les acaba». Para muchos, demócratas y republicanos, esa fue la prueba de que Winfrey puede dar el paso y presentarse a las primarias. Según David Bosie, asesor de campaña de reelección de Trump, «Oprah es la única que me haría prestar atención de verdad en este momento al campo demócrata».
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