Infortelecom

Noticias de medicina

09-05-2020 | Fuente: abc.es
Así fue la misión más chapucera para derrocar a Maduro
Al filo de las tres de la madrugada del domingo 3 de mayo, una barca blanca a motor sin apenas gasolina se acercaba a la costa venezolana al norte de Caracas. A bordo iba una decena de hombres había recorrido unas 300 millas náuticas desde Colombia en una misión insólita: llegar hasta Caracas, la capital, y llevarse preso a Nicolás Maduro. Mareados tras más de una jornada de travesía, los ocupantes apenas podían divisar la línea de mar. Según se acercaban a las escolleras de la localidad de Macuto, con sus altos edificios, los invasores divisaron claramente a soldados y policías que les esperaban y que pronto abrieron fuego. Murieron ocho tripulantes, y dos fueron detenidos con fusiles de asalto y munición. Mientras coordinaba un segundo desembarco desde Florida, el cerebro tras esta chapucera misión, el soldado retirado Jordan Goudreau dijo horas después a ABC: «Tenemos decenas de hombres sobre el terreno, venezolanos y estadounidenses. Se reagruparán y después procederán a derrocar al régimen. Esta operación durará lo que tenga durar». Por aquel entonces, otra barcaza a motor buscaba dónde tomar tierra, y unas horas después, ya en la mañana del lunes 4 de mayo, se acercó a la playa de la localidad de Chuao, al oeste de Caracas. De nuevo, las fuerzas armadas del régimen les esperaban, esta vez acompañadas de lugareños armados que grabaron la llegada con sus móviles. Ocho tripulantes fueron detenidos, entre ellos dos estadounidenses, ambos veteranos de guerra, Luke Denman y Airan Berry. En aquellas 48 horas de torpe misión para derrocar a Maduro, que en comparación deja el desembarco en la bahía de Cochinos como toda una gesta de pericia bélica, el soldado Goudreau dijo ser parte central de toda una trama con millones de por medio en la que trató de implicar a destacadas figuras de la oposición venezolana, a generales chavistas presos por narcotráfico y hasta al inquilino de la Casa Blanca. Este diario ha revisado documentos y grabaciones facilitados por Goudreau y varios de sus interlocutores, ha entrevistado a diversos implicados en la gestación de este plan, y esta es la sucesión de hechos que ha hallado. Según reveló el propio Goudreau a ABC, y este diario puedo comprobar por medio de fotografías del evento, él fue contratado para prestar servicios de seguridad en el concierto caritativo que el magnate Richard Branson organizó en la localidad fronteriza de Cúcuta el 22 de febrero de 2019. Allí Goudreau trabó contacto con varios opositores venezolanos que le hablaron de la posibilidad de conectarle con el gobierno de transición reconocido por EE.UU. y encabezado por Juan Guaidó. En agosto, el gobierno interino, opositor al chavismo, había designado a dos venezolanos en el exilio, JJ Rendón y Sergio Vergara, como miembros de una comisión de estrategia y crisis para «evaluar diferentes escenarios y posibles planes para la liberación y reconstrucción de Venezuela». Según mantienen ambas personas, evaluaron diferentes ofertas, y una de ellas fue la de Goudreau, nacido canadiense, nacionalizado estadounidense y condecorado por servir en Irak y Afganistán. Tras un contacto inicial con el opositor Lester Toledo, en septiembre Goudreau presentó los servicios de una empresa de mercenarios que formó en 2018, Silvercorp, a Rendón, Vergara y otros opositores venezolanos. Estos bautizan su oferta como «Plan C» según mensajes de WhatsApp que ha visto ABC. Goudreau después redactó varios acuerdos entre él mismo y el presidente encargado de Venezuela, Guaidó, a los que ha tenido acceso este diario. En un contrato de 41 páginas, Goudreau se compromete a «planificar y ejecutar una operación para capturar/detener/quitar a Nicolás Maduro (en adelante «Objetivo Prioritario»), quitar el actual régimen, e instalar al presidente reconocido de Venezuela, Juan Guaidó». En un Acuerdo de Servicios Generales anexo, Goudreau establece el precio: 212 millones de dólares (193 millones de euros) por una operación que durará 492 días. El adelanto a pagar será de 1,5 millones. El 16 de octubre de 2019 se reúnen Goudreau, Vergara y Rendón en Washington, y Guaidó se conecta por teléfono. El mercenario graba un vídeo que ha facilitado a ABC. Alguien con una voz muy similar a la del presidente encargado admite que «tiene algunas dudas», pero aun así dice: «voy a firmar». Vergara dice en esa grabación: «él ha firmado en todas las páginas». El mercenario ha facilitado a este diario hojas con firmas que se suponen que pertenecen a Guaidó, Vergara, Rendón y otros. Consultados por este diario, uno de los venezolanos que estuvo presente en esa reunión y un estrecho colaborador de Guaidó en Caracas alegan que Guaidó no firmó. El propio presidente encargado ha negado ser parte de este plan en un discurso dado el viernes por la noche. Según dijo el gobierno interino en una comunicación oficial este viernes, finalmente «la propuesta no fue avalada por el presidente Guaidó». Lo cierto es que las negociaciones con Goudreau y Silvercorp quedaron completamente truncadas en noviembre de 2019, cuando Goudreau chantajeó a sus interlocutores venezol anos por medio de mensajes de texto en los que amenazaba con «destruirles la reputación» si no procedían al pago de 1,5 millones de dólares necesario para poner en marcha la operación. «Eres un multimillonario, debería avergonzarte no ayudar a tu país», le dijo Goudreau a Rendón, que acabó pagándole 50.000 dólares, según argumenta hoy, por cubrir gastos y quitárselo de encima. Según dice Goudreau a ABC, «he invertido ocho meses en esta operación, firmamos un contrato, esperaba un pago que no llegó y lo que he hecho es financiar toda esta misión de mi bolsillo, algo que no es justo». Por aquel entonces, Goudreau tenía en la parte colombiana de la península de la Guajira a un centenar de hombres en tres campamentos, dice hoy que uno de ellos dentro de un cementerio. En su inmensa mayoría eran venezolanos, pero había algunos estadounidenses. La idea era armar en marzo una misión rápida a la costa de Venezuela, recorrer unos 35 kilómetros en coche hasta la capital y llevarse a Maduro a EE.UU. Sin embargo, la pandemia de coronavirus aplazó la misión seis semanas. Sin alimentos ni medicinas, los hombres de Goudreau se impacientaron. Alguno habló más de la cuenta, y el régimen se enteró de su existencia. Diosdado Cabello, ?número dos? del chavismo habló de Goudreau y sus aliados en un programa televisado el 28 de marzo. Lo cierto es que, enfrentado al régimen, Goudreau se había acercado a otros desafectos del chavismo con menos predicamento en EE.UU. Según admite a este diario el propio mercenario, el año pasado conoció al general Claver Alcalá, quien le puso en contacto con otros militares opuestos a Maduro. «Mis socios y yo amasamos dinero de ciudadanos venezolanos para poder financiar la operación», dice el mercenario. Sin embargo, en marzo sus planes se desmoronaron. El día 25 la policía colombiana se incauta de una camioneta cargada con 26 fusiles de asalto AR-15 y accesorios de uso militar que se dirigía a La Guajira, donde estaban los hombres de Goudreau. Al día siguiente Trump anuncia en la Casa Blanca cargos contra Maduro y varios de sus colaboradores por narcotráfico. Uno de los imputados es el general Alcalá, por quien EE.UU. ofrece una recompensa de 10 millones de dólares. El 27, Alcalá se entrega a las autoridades de EE.UU. Detenido su principal aliado, a Goudreau no le queda más que volver a presionar a sus antiguos aliados, y la firma de abogados VolkLaw manda a Guaidó, Rendón y Vergara un apremio en tono amenazante en el que les reclama 1,5 millones. Según el gobierno interino de Venezuela, esa misiva es prueba de que el mercenario le somete a un chantaje. Según dice el equipo de Guaidó en su comunicación del viernes, este cree que «la operación fue deliberadamente infiltrada desde la dictadura de Maduro para propiciar un falso positivo, emboscar y masacrar a militares descontentos». Desde su punto de vista, sólo eso explica que una veintena de hombres en dos destartaladas lanchas se atrevieran a acercarse a la costa venezolana con la peregrina misión de llevarse a Maduro esposado. Tras la desastrosa llegada de la primera barcaza, con ocho muertos ya en su haber, entre ellos el capitán Robert Colina, alias Pantera, Goudreau decidió difundir un vídeo en redes sociales en el que, posando junto al capitán de la Guardia Nacional venezolana Javier Nieto Quintero, se atribuía las incursiones como parte de la «Operación Gedeón cuyo objetivo número uno es la captura de la organización criminal que desafortunadamente dirige los designios de la nación». Según él lo cuenta, el mercenario Goudreau ha protegido al presidente de EE.UU. Unas fotos tomadas en Carolina del Norte en octubre de 2018 son prueba de que fue agente de seguridad en un mitin de Donald Trump, pero poco más. Pero según sus interlocutores en la oposición venezolana, Goudreau se vendió como alguien con línea directa con la Casa Blanca, capaz de lograr, en un futuro, el respaldo del propio presidente. De hecho el miércoles, la televisión estatal venezolana mostró un vídeo con la confesión de uno de los dos estadounidenses detenidos, Luke Denman, en el que responde a la pregunta de quién ordenó esta operación con un nombre propio: «Donald Trump». Este, sin, embargo, respondió el viernes a esas acusaciones con una advertencia al régimen de Maduro. «Si yo quisiera ir a Venezuela, no lo haría en secreto. Entraría y ellos no podrían resistirse. Se darían la vuelta. No enviaría un pequeño grupo. No, no, no. Sería un ejército. Sería una invasión?, afirmó el presidente en Fox News. Su Consejo de Seguridad Nacional ha advertido además al chavismo en contra represaliar a Guaidó u otros opositores.
08-05-2020 | Fuente: abc.es
Virólogos rusos achacan el aumento de los casos de coronavirus a que se hacen más tests
Rusia lleva casi un semana sin bajarse de los 10.000 contagios diarios por COVID-19 y ayer batió el récord con 11.231. Hoy la cifra ha mejorado un poco con respecto al jueves con 10.699 nuevos casos, pero el país eslavo se sitúa en el quinto puesto en la lista mundial de países afectados por la pandemia en número de infectados. Tan explosivo y sostenido aumento de los casos se achaca a que se están haciendo muchos más tests que antes. Así lo estima el virólogo ruso, Valeri Beznosenko, citado por la agencia RIA-Nóvosti. «En los últimos cinco días, el aumento de la enfermedad se relaciona principalmente con la cantidad de personas evaluadas», asegura Beznosenko. Según su opinión, «el número de infectados identificados está creciendo principalmente a cuenta de los que presentan formas de la enfermedad más leves o asintomáticas (..) que antes permanecían invisibles». El médico ruso subraya que «esto se confirma por el hecho de que el número de hospitalizados no aumenta, ya que los nuevos casos son más leves y no requieren internamiento mientras los pacientes que reciben tratamiento en centros sanitarios se están reduciendo en comparación con los indicadores de hace dos semanas». Por su parte, el virólogo del Instituto de Medicina Clínica Experimental, Alexánder Chepurnov, considera que el momento clave para vencer la epidemia será «cuando la cantidad de personas recuperadas sea superior a la de enfermos». Según sus cálculos, «tal situación podría producirse en Rusia hacia finales de mayo o comienzos de junio». Casi 188.000 contagios Rusia suma ya casi 188.000 contagios desde el comienzo de la pandemia, tras los 10.699 nuevos casos detectados, pero el número de fallecidos está en 1.723 (98 en las últimas 24 horas), una cantidad que revela una tasa de mortalidad muy baja en relación con la cifra total de enfermos. En Moscú se han registrado 5.846 nuevos casos de COVID-19, 857 menos que el día anterior, lo que eleva el total a 98.522. El ritmo de decesos permanece casi invariable, desde ayer se han sumado 51 fallecimientos, situando el total de muertos en la capital rusa en 956. Pero el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, cree que la cifra real de infectados en la ciudad por COVID-19 triplica la facilitada por la célula de crisis y la eleva a 300.000. De ahí que ayer decidiese extender el confinamiento obligatorio en la capital rusa hasta el 31 de mayo. Sin embargo, a partir del próximo martes, en Moscú reanudarán su actividad el conjunto de la industria y el sector de la construcción.
06-05-2020 | Fuente: elpais.com
El gigante de la telemedicina Teladoc lleva su sede internacional a Barcelona
Nombra a Carlos Nueno presidente de la división para gestionar 20 mercados
03-05-2020 | Fuente: abc.es
Maduro tapa el coronavirus con una campaña represiva
El gobierno de Estados Unidos acusa a Nicolás Maduro de mentir sobre las cifras reales de contagios y muertes por coronavirus y denuncia una campaña sistemática por parte del régimen venezolano para silenciar a los periodistas y médicos que han tratado de revelar la magnitud real de una pandemia que se suma a una crisis humanitaria y sanitaria preexistente sin precedentes en todo el continente americano. Enrocado, el régimen chavista insiste en que no tiene más de 335 contagiados y 10 fallecidos por coronavirus, una cifra que EE.UU. considera imposible y que atribuye a la voluntad de Maduro y su gobierno, especialmente la vicepresidenta Delcy Rodríguez, de prevenir un estallido de protesta contra su gestión de la crisis. Según dijo preguntado por ABC Jon Piechowski, subsecretario adjunto para Iberoamérica del departamento de Estado, EE.UU. no tiene motivos para creer que las cifras de Maduro son reales, ya que el régimen acostumbra a «inventarse estadísticas y compartir datos falsos, que es lo que hacen los sistemas autoritarios». «No es algo que hayamos visto sólo en Venezuela, lo hizo China en los primeros días de la crisis. Nosotros seguiremos pidiendo la máxima transparencia para luchar de forma conjunta contra el virus y derrotarlo», añadió Piechowski. Alarmado por el secretismo de Maduro con respecto a los casos de coronavirus, el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, telefoneó el lunes al presidente encargado de Venezuela, el opositor al chavismo Juan Guaidó, y le transmitió su apoyo para que la Asamblea Nacional sea quien coordine una respuesta realista a la crisis. Según explicó la portavoz del departamento de Estado, Morgan Ortagus, «el secretario Pompeo reafirmó el compromiso de EE.UU. con el pueblo de Venezuela y condenó la creciente represión del régimen de Maduro a los actores democráticos y a los médicos y periodistas de Venezuela que dicen la verdad sobre la respuesta al covid-19. Tanto el secretario Pompeo como el presidente interino Guaidó condenaron enérgicamente el bloqueo de Maduro a la asistencia médica y alimentaria internacional». Desde hace aproximadamente un año, el régimen chavista bloquea el ingreso de ayuda humanitaria que países como EE.UU. han intentado introducir en Venezuela desde Colombia. En esos envíos hay alimentos y medicinas para tratar enfermedades hasta ahora casi desterradas pero que han resurgido por la falta de salubridad entre los desplazados internos, como el sarampión. Las organizaciones humanitarias denuncian que el régimen carece incluso del tratamiento para dolencias graves, como el cáncer o el sida. En 2019, el país caribeño fue el que mayor aumento de casos de malaria registró en todo el mundo. Desde 2018, EE.UU. ha destinado 56 millones de dólares (unos 50 millones de euros) para programas de emergencia en Venezuela. Según ha denunciado la organización Human Rights Watch, el régimen de Venezuela carece de los medios para enfrentarse a una pandemia que ha hundido la economía del mundo desarrollado. Lo más importante, es que ni siquiera el régimen puede saber cuántos contagios tiene porque solo el 70% de los hospitales venezolanos tiene capacidad para diagnosticar el virus. De hecho no hay en todo el país más de 300 pruebas de diagnóstico para una población de casi 30 millones. Según Támara Taraciuk Broner, subdirectora de HRW, «son muchos los motivos para preocuparse, empezando por la censura y falta de transparencia oficial». «En los últimos días, las autoridades han detenido a periodistas o profesionales de la salud que cuestionan las cifras o la respuesta oficial», añade. La organización Médicos Unidos de Venezuela ha denunciado que el régimen detuvo el mes pasado a al menos tres doctores por pedir más recursos para diagnosticar y tratar a pacientes de coronavirus: Luis Araya en Lara, la epidemióloga Carmen Hernandez en Nueva Esparta y Jorge Yespica en Aragua. También han sido detenidos varios periodistas que han informado de la verdadera magnitud de la pandemia, incluido el fotógrafo Davidson Rojas, que fue liberado con cargos tras 12 de días de detención. Al periodista Melquiades Ávila, de Delta Amacuro, el régimen le detuvo simplemente por preguntarse en redes sociales si «el país está preparado para la llegada del coronavirus». Según Delvalle Canelón, secretaria general del Colegio Nacional de Periodistas, el régimen «busca infundir miedo a los periodistas para que en los medios se imponga la autocensura». La opositora Asamblea Nacional, por su parte, ha elaborado sus propios informes sobre la preparación ante los contagios masivos. Según el último, hecho público el jueves, un 54% del personal sanitario venezolano carece de mascarillas, necesarias para prevenir contagios, y un 50% ni siquiera tiene guantes de látex. En el 75% de centros médicos ni siquiera hay jabón y el 78% carece de gel desinfectante. La escasez de gasolina y gasóleo supone además una grave amenaza porque peligra el funcionamiento de los generadores en los hospitales, necesarios ante los constantes cortes de electricidad. Según la Asamblea Nacional, el 98,4% de los ciudadanos señala carencias en el suministro de gasolina. En total, el 87% de los ciudadanos reporta no poder abastecerse de gasolina. Para Piechowski, el subsecretario de estado adjunto de EE.UU., «es lamentable que la crisis haya llegado a este punto». «Esta enfermedad», dice, «es una miseria adicional a una situación represiva y grave que está afectando a demasiados venezolanos. Simplemente le recuerdo al mundo la urgencia y la necesidad de que Venezuela haga la transición a un gobierno democrático donde las personas puedan disfrutar de oportunidades de nuevo». El 31 de marzo, EE.UU. hizo público un plan de transición en Venezuela que ha ofrecido al chavismo para convocar nuevas elecciones. Este contempla « apoyo humanitario, electoral, económico y de gobernanza, desarrollo y seguridad, con un enfoque inicial especial en el sistema de atención médica y en el suministro de agua y electricidad». Maduro lo ha rechazado. El jueves se cumplió un año desde que la Casa Blanca apoyó un pronunciamiento de Guaidó y Leopoldo López, apoyado por un grupo de uniformados, que acabó fracasando por la traición de jerarcas del chavismo como el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y el juez del Supremo Maikel Moreno. Durante aquel pronunciamiento López salió de su encierro domiciliario y se refugió en la embajada española en Caracas, donde sigue. El jueves, Donald Trump, emitió un decreto con el que moviliza a 200 reservistas para sumarse a una operación de las fuerzas armadas de EE.UU. contra el tráfico de narcóticos en el Caribe y el Pacífico. Esa operación está en pie desde principios de abril, y uno de sus objetivos manifiestos es impedir la salida de cargamentos de droga desde Venezuela, después de que la fiscalía norteamericana le imputara a Maduro y a otros altos mandos del chavismo diversos delitos de narcotráfico. Carente de liquidez, el régimen ni siquiera puede encargarse del suministro de material médico y electricidad en los hospitales. De momento, sí ha dificultado el regreso a su país de cientos de inmigrantes que quieren retornar por carretera desde Colombia, un país que registra, de momento, 6.200 casos y 10 muertes.
02-05-2020 | Fuente: abc.es
Trump, tarde pero mal
Muchos líderes han reaccionado tarde a la crisis actual. Aún así, han subido en las encuestas, al pedir unidad y situarse por encima de ideologías y luchas partidistas. Se han beneficiado también del acto reflejo de muchos ciudadanos que apoyan a sus gobiernos en momentos de grandes dificultades. Sin embargo, en Estados Unidos son los gobernadores los que en su mayoría han llamado a la concordia y han ganado popularidad en esta situación adversa, con más de un millón de contagiados y 60.000 fallecidos. Donald Trump no reaccionó a tiempo y negó la envergadura de la crisis todo lo que pudo. Su popularidad mejoró un poco a principios de abril, pero en estos días cae en las encuestas. Los ciudadanos le penalizan por dar bandazos sobre la reapertura de la economía, seguir en la pelea en el barro con los demócratas, insultar a diestro y siniestro con sus tuits, llamar a la rebelión contra los gobernadores, recomendar medicinas no probadas y opinar que tal vez el desinfectante podía prevenir el virus. Ahora declara culpables a China y la OMS para fidelizar a su base electoral. Su estilo de liderazgo basado en la transgresión y el choque, astuto y efectivo en momentos de normalidad, no funciona en una emergencia que requiere serenidad, elevarse por encima del ruido y poner a los científicos en el centro de la toma de decisiones. Nadie sabe lo que ocurrirá en las elecciones de noviembre, pero está claro que el presidente más temperamental que se recuerda no ha aprovechado la crisis para mejorar su popularidad. Con el socavón económico comparable al de la Gran Depresión, parece difícil que se recupere en las encuestas. Ayer por primera vez en un mes Trump salió de la Casa Blanca. Pero no lo hizo para visitar un hospital, sino que se trasladó a Camp David a pasar el fin de semana. Franklin Roosevelt creó este refugio presidencial para descansar contemplando los Apalaches. Lo llamó Shangri-La, evocando el mítico lugar paradisiaco en el Himalaya, un lugar celestial para aislarse de las preocupaciones y olvidar lo que ocurre en Washington.
01-05-2020 | Fuente: abc.es
Embargo económico y Covid-19, las justificaciones de Cuba
A principios del pasado mes abril la administración de Washington reveló que durante las dos últimas décadas el país habría exportado hacia Cuba billones de dólares en medicinas y equipos médicos, y advirtió que existe «desinformación» sobre las sanciones impuestas a La Habana. «Estados Unidos autoriza rutinariamente la exportación de bienes humanitarios, productos agrícolas, medicinas y equipo médico para apoyar al pueblo cubano. En 2019, Estados Unidos exportó millones de dólares de productos médicos» a la isla, afirmó el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Michael Kozak. Exportaciones y ventas suscritas a una exención del embargo económico y financiero de los Estados Unidos contra Cuba, aprobada por el congreso estadounidense en el año 2000, siempre que el régimen de La Habana pagara por adelantado y en efectivo. Con estas declaraciones del subsecretario de Estado interino también coincidió la Encargada de Negocios de la embajada estadounidense en La Habana, Mara Tekach, quien consideró además que «la desinformación es peligrosa, particularmente en estos momentos de lucha contra el coronavirus». Posteriormente las autoridades del régimen de la isla negaron las afirmaciones de los diplomáticos de Washington. Según justificó Lázaro Silva, vicepresidente de la empresa importadora y exportadora de productos médicos del ministerio de Salud Pública, MediCuba, «el bloqueo tiene un impacto en la vida cotidiana de la población». Terceros países «Hay un grupo de recursos que nosotros adquirimos y que comprar en Estados Unidos nos favorecería, porque es un mercado mucho más cercano [?]. Invito a que muestren las evidencias de que a MediCuba le han estado vendiendo medicamentos y MediCuba es el único que importa medicamentos», dijo Silva en una entrevista concedida a The Associated Press. Añadió este funcionario que, en años anteriores se hizo contacto con unas decenas de firmas de insumos médicos de los Estados Unidos, y solo dos contestaron, entre ellas Bayer, que sería con la única que se logró un acuerdo en 2019. Sin embargo, admitió que el régimen de La Habana «sí adquiere medicamentos estadounidenses a través de terceros países, o como reventa algunos productos para enfermedades específicas». Por su parte, el director de Relaciones Internacionales del ministerio de Salud Pública, Ernesto Marimón, aseguró que en el último año «Cuba perdió 160 millones de dólares por las sanciones estadounidense» en el ámbito de la salud, y que con la expansión del Covid-19 en el país el embargo «se ha recrudecido [?] porque necesitamos medicamentos de forma urgente, ágil y tenemos que recurrir a mercados lejanos». Explotación de médicos El régimen cubano, acostumbrado a evadir con argumentos ideológicos cuestionamientos administrativos, rechazó este miércoles las acusaciones del Departamento de Estado de los Estados Unidos -relatadas en el documento: La verdad sobre las misiones médicas de Cuba- sobre que la pandemia del Covid-19 ha representado la oportunidad de recuperar su negocio con la explotación de médicos y la exportación de servicios de salud bajo la bandera de «misiones de cooperación médica internacional». En noviembre de 2018 se filtraron cables diplomáticos que revelaron algunos detalles de las negociaciones entre La Habana y Brasilia con el programa «de cooperación» Más Médicos: que el programa fue una idea cubana y no brasileña; que los médicos cubanos fueron trabajadores contratados y no becarios; que la parte cubana interviniente fue la sociedad anónima Comercializadora de Servicios Médicos, y dentro de esta, su sección de Negocios; que las negociaciones se efectuaron de manera confidencial para evitar la reacción de la comunidad médica de Brasil, y que el régimen cubano se quedó con más del 70% del salario de los médicos, fueron algunas de las revelaciones obtenidas de estos documentos. El propio régimen reconoció que «desde que comenzó la pandemia han viajado a otras tierras 24 brigadas médicas cubanas», que «médicos, enfermeras y asesores de salud han partido en estas semanas a más de veinte países», mientras en la Isla el Covid-19 ha crecido en su tasa de contagio. El régimen catalogó de «calumnia permanente y bochornosa» la denuncia de que explota a sus médicos, e insistió en que «debe decirse que en todos los casos el Gobierno de Cuba paga íntegramente el salario de los médicos en Cuba mientras prestan servicios en otros países». Pero el «salario íntegro» al cual se refirió el régimen es el que devengan los profesionales mientras trabajan en la Isla, no al salario que se negocia con los países a donde envían a estas brigadas. Un informe de la ONG Archivo Cuba en 2018 denunció que el gobierno en la Isla se embolsó, en un solo año, u nos 34,5 millones de dólares por concepto de venta de plasma sanguíneo. El documento, que fue enviado a la relatora especial de Naciones Unidas sobre la Trata de Personas, María Grazia Giammarinaro, detalló que el régimen llegó a exportar, entre 1995 y 2014, un total de 622,5 millones de dólares en derivados de sangre humana. Durante seis décadas el ministerio de Salud Pública ha incentivado a la población a masificar las donaciones de sangre, voluntarias y gratuitas, bajo el lema «dona tu sangre, salva una vida». Estas convocatorias suelen ser «tareas de choque» para cuadros del Partido Comunistas, la Unión de Jóvenes Comunistas y los Comité de Defensa de la Revolución.
30-04-2020 | Fuente: abc.es
Moscú moviliza a estudiantes de medicina contra el coronavirus
La falta de médicos en Moscú para atender a los enfermos de coronavirus y los numerosos contagios que están sufriendo por la escasez de medios de protección ha llevado a las autoridades municipales a promover la movilización de estudiantes de medicina de los últimos cursos de carrera. La idea ha partido del alcalde de la capital, Serguéi Sobianin, quien ofrece sueldos de 100.000 rublos mensuales (unos 1.250 euros) a estos sanitarios jóvenes con estudios inconclusos. Según la Sede Operativa de Moscú contra la neumonía COVID-19, se ofrecen varias opciones de trabajo para los estudiantes de cursos avanzados de las facultades de medicina en los hospitales involucrados en la curación del virus. En el mismo anuncio se señala que estos estudiantes deberán recibir unos cursillos rápidos de capacitación para poder tratar a los pacientes. Se les promete además equipos de protección suficientes y alimentación gratuita. Moscú, la ciudad más afectada La alcaldía moscovita ya advirtió hace unos días que la apertura de nuevos hospitales y la habilitación de otros ya existentes para hacer frente al coronavirus exigiría más personal médico. Moscú es el territorio ruso en donde mayor impacto está teniendo la pandemia, que acumula más de la mitad de los contagios. Pero el reclutamiento de estudiantes se planea poner también en práctica en el resto del país y el Ministerio de Sanidad espera poder incorporar unos 40.000 a la tarea. Sin embargo, el sindicato Alianza de Médicos, muy crítico con las autoridades rusas, pone en duda que simples estudiantes puedan desempeñar el duro trabajo que supone atender a los enfermos de COVID-19, además de poner en riesgo su propia salud. Así lo estima Irina Kvasko, representante de la organización, que también cuestiona que se les vaya a pagar realmente 100.000 rublos el mes. Según sus palabras, «en muchas regiones de Rusia, incluyendo Moscú, hay ya quejas de médicos sin contrato que aseguran no estar recibiendo ningún tipo de salario (..) si eso lo hacen con profesionales ya consolidados qué no harán con estudiantes». Por otro lado, la líder de este sindicato, Anastasia Vasílieva, vinculada al principal opositor ruso, Alexéi Navalni, denuncia que «los médicos que trabajan en hospitales no especializados no disponen de medios de protección suficientes» que les proteja del contagio y «temen plantear el problema ante sus superiores y estos ante las autoridades por miedo a represalias». El epidemiólogo del Ministerio de Sanidad ruso Nikólai Briko informa que desde el comienzo de la epidemia en Rusia han fallecido ya 70 médicos por coronavirus y alerta de que los contagios entre el personal sanitario siguen en ascenso. Con 7.099 nuevos contagios en las últimas 24 horas, lo que supone un nuevo repunte, Rusia suma ya más de 106.498 infectados por coronavirus y 1.073 muertos. Moscú ha registrado 3.093 nuevos casos de COVID-19, casi 900 más que el miércoles, elevando la cifra total a 53.739 y 611 fallecidos.
28-04-2020 | Fuente: as.com
Luc Montagnier, el Nobel que dice que el coronavirus fue creado
El virólogo francés, Premio Nobel de Medicina por su investigación sobre el VIH, asegura que el coronavirus fue creado de forma accidental en Wuhan (China).
21-04-2020 | Fuente: abc.es
Venezuela recibe un segundo cargamento con 22 toneladas de ayuda contra el coronavirus
La crisis sanitaria en Venezuela sigue siendo una dura realidad. Al país ha llegado este lunes 22 toneladas de ayuda humanitaria de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz y la Media Luna Rojas (FICR) que servirán para luchar contra el Covid-19 que se ha cobrado la vida de 10 personas, y 285 personas han dado positivo, según los datos del gobierno desde que se reportaron los primeros casos a mediados de marzo. Este sería el segundo cargamento que llega al país sudamericano, pues el primero llegó la semana pasada con 45 toneladas de ayuda, en el marco del acuerdo suscrito el año pasado por la organización y el Gobierno de Nicolás Maduro para paliar la crisis sanitaria. El envío con ayuda humanitaria ha sido recibida de forma positiva tanto por el chavismo como por la oposición. Miguel Pizarro, diputado y también encargado de administrar la ayuda humanitaria en representación del Gobierno interino de Juan Guaidó, aplaudió, a través de Twitter, el gesto de la FICR y aseguró que la organización «continúa apoyando a los venezolanos en la lucha contra la pandemia y la grave situación sanitaria que vivimos. Hacemos un llamamiento a la no politización y el respeto a los principios humanitarios». El recibimiento del segundo cargamento estuvo a cargo del ministro chavista para la Salud, Carlos Alvarado, en el puerto de La Guaira, a unos 30 minutos de Caracas. Alvarado declaró a la televisora estatal VTV y explicó que el país recibió material médicos y kits de limpieza y desinfección, incluidas pastillas potabilizadoras para el agua, así como de primeros auxilios y generadores eléctricos. «Esta asistencia técnica humanitaria se divide en una mitad para la Cruz Roja Venezolana y la otra mitad para los establecimientos del Sistema Público Nacional de Salud». La semana pasada, la Cruz Roja informó que comenzaría en los próximos 15 días una operación de ayuda en Venezuela que, por su magnitud, dijo que es comparable a la que desarrolla en Siria, un país devastado por la guerra, y su objetivo es ayudar a 650.000 venezolanos. Sin embargo, el presidente de la FICR, Francesco Rocca, aclaró que esto no solucionará la crisis que atraviesa el sector de la salud del país, sino que será solo «un inicio». Rusia, país aliado de Maduro, envió en febrero un cargamento con medicamentos y material quirúrgico. Mientras que China, envió el mes pasado un cargamento con 65 toneladas, similar al de Rusia, con medicinas y material médico. Y hace una semana, Venezuela recibió 90 toneladas de ayuda humanitaria con camas pediátricas, pruebas rápidas para el Covid-19, kits de higiene, equipos de protección y concentradores de oxígeno, por parte de las Naciones Unidas, Organización Mundial de la Salud (OMS), Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
19-04-2020 | Fuente: abc.es
Preguntas sin respuesta en Wuhan
El 1 de abril llegamos a Wuhan, epicentro del coronavirus, en busca de respuestas sobre esta pandemia que está cambiando el mundo. Casi tres semanas después, nos vamos sin ellas, al menos las más importantes: cuántas vidas se cobró la enfermedad en realidad y dónde se originó. Entre medias quedan 19 días muy intensos profesional y personalmente, en los que hemos llorado por las víctimas en el Día de los Difuntos de China, hemos visto la vida distópica que nos espera tras la reapertura de Wuhan, nos hemos emocionado con las historias de los supervivientes, nos han hecho la prueba del coronavirus dos veces y, siguiendo su costumbre, la Policía nos ha echado de sitios sensibles como cementerios, funerarias y crematorios. Como suele ser habitual en este país, esta última crónica de Wuhan refleja más lo que no nos han dicho que lo que nos han dicho, las entrevistas rechazadas por miedo en lugar de las declaraciones explosivas y los silencios incómodos en las ruedas de prensa en vez de las explicaciones con todo detalle de la propaganda. Así es China, la superpotencia emergente que planteaba un modelo de desarrollo alternativo a las democracias occidentales y ahora es acusada de haber provocado la mayor catástrofe global de nuestra generación. A su presidente Xi Jinping, que aspira a perpetuarse en el poder como si fuera el Mao del siglo XXI, ya le piden explicaciones desde Estados Unidos, el Reino Unido y Francia. Y es que tanto las cifras oficiales de China como el presunto origen del virus, que se sospecha es el mercado de Huanan donde se vendían y cocinaban animales salvajes, están en entredicho y se han convertido en un arma política. Las primeras porque el coronavirus es mucho más mortífero en Occidente, lo que hace sospechar que Pekín ocultó sus cifras reales. Y el segundo porque el origen de la enfermedad Covid-19 sigue siendo un misterio que ha dado lugar a todo tipo de teorías más o menos conspirativas en uno y otro sentido. Frente a quienes claman que el coronavirus fue creado o se escapó del superlaboratorio P4 que el régimen chino tiene a las afueras de Wuhan, Pekín da pábulo a una rocambolesca conjetura que culpa al Ejército estadounidense, al que acusa de haberlo traído el otoño pasado aprovechando los Juegos Militares celebrados en esta ciudad. Culparse mutuamente Como ninguna se puede demostrar todavía, ambas partes se las echan en cara para culparse mutuamente de la tragedia, que ha reventado la globalización hasta que se descubra una vacuna y amenaza con acelerar el desacople de las dos mayores economías del planeta, iniciado con la guerra comercial lanzada por Trump. Jugándose la reelección en noviembre, no es difícil prever a quién culpará para librarse de la responsabilidad por su inacción durante casi dos meses en vez de prepararse contra el coronavirus, igual que casi todos los países. Por si no bastaba con el investigado origen del coronavirus en un laboratorio, ya sea como arma biológica o fuga accidental, se suma la controversia sobre las cifras de contagiados y fallecidos en China, ya superadas por los mayores países occidentales, con EE.UU. a la cabeza. Bajo una creciente presión internacional, Pekín revisó al alza el viernes sus datos de Wuhan, elevando ligeramente los contagiados y hasta un 50 por ciento las víctimas mortales, que ya suman 3.869 en esta ciudad y más de 4.630 en todo el país. Se añadían los fallecidos en sus casas a quienes no se les había hecho la prueba y los no contabilizados por otros fallos técnicos. Pero, durante toda la semana, tanto los médicos como la Comisión Nacional de Salud se habían reafirmado en la validez de los datos oficiales en las comparecencias ante la Prensa organizadas por las autoridades. «Me preguntas por los números, pero esas cifras las da el Gobierno y yo no estoy autorizado a hablar. Puede que hubiera gente que murió sin que se le hubiera efectuado el test, pero no son muchos», respondía a una pregunta de ABC el director del hospital de Zhongnan, Wang Xinghuan. En una visita al hospital de Leishenshan, uno de los dos construidos en diez días para atender la avalancha de pacientes de Covid-19, ninguno de los médicos quería pronunciarse sobre el balance oficial de muertos. Lo mismo ocurría varios días después en el hospital Tongji, tras despedir con todos los honores y agradecimientos a un equipo de sanitarios de Pekín que volvían a casa al dar por controlada la epidemia. Mientras los doctores se explayaban en los tratamientos a los pacientes, entre los que por supuesto figuraba la medicina tradicional china, volvía a reinar el silencio cuando preguntábamos por qué la mortalidad era más alta en Occidente que en China. «Son diferencias culturales», respondía el director de la UCI, Li Shusheng. A su juicio, los motivos eran «la mayor población anciana de Europa y que los chinos le hicieron caso al Gobierno y se quedaron en casa durante el confinamiento, así como nuestra mayor capacidad de movilización de médicos y recursos para ayudar a Wuhan desde todas las partes del país». La cifra real: diez veces mayor Como se vio con los médicos reprendidos por avisar de la enfermedad, como el difunto Li Wenliang y la censurada Ai Fen, la información sobre la epidemia es cuestión de Estado y el régimen quiere usarla para demostrar que reaccionó mejor que Occidente. «Sugiero a otros países que aprendan de la experiencia china en lugar de poner en duda las cifras oficiales», respondía finalmente a ABC la subdirectora de Administración Médica de la Comisión Nacional de Salud, Jiao Yiahui, tras intentar eludir la cuestión. Pero un voluntario que ayudó a repartir mascarillas durante los primeros días de la epidemia, Tian Xi, soltaba una carcajada cuando se le preguntaba si se creía los datos del Gobierno. «¡Sabemos claramente que son falsos!», decía amparándose en certificados de defunción que había visto y calculando que la cifra real es hasta diez veces mayor.