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Noticias de medicina

31-01-2020 | Fuente: abc.es
El 3 de noviembre de 2020 se celebrarán elecciones en Estados Unidos , en las que previsiblemente el actual presidente, Donald Trump , se disputará la Casa Blanca con el candidato que salga del proceso de primarias demócratas, que se abren el 3 de febrero con los caucus de Iowa. Además, en la misma fecha se votará la renovación de la totalidad de la Cámara de Representantes y de un tercio de Senado, se escogerán los gobernadores de once estados y una multitud de cargos públicos a lo largo y ancho del país. El sistema electoral del país norteamericano, consolidado a lo largo de los años desde la aprobación en 1787 de su Constitución, cuenta con numerosas peculiaridades que la distinguen de los que rigen en España u otros países europeos. Esta es una guía básica para comprender y poder seguir paso a paso las elecciones en EE.UU. Qué se elige Presidente. Como cada cuatro años, el primer martes después del primer lunes de noviembre Estados Unidos celebra elecciones para elegir presidente, que es el jefe del Estado, el líder del gobierno federal y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. En la actualidad ocupa el cargo Donald Trump, que ganó las elecciones de 2016 como candidato del Partido Republicano, y es el presidente número 45 en la lista que inauguró George Washington entre 1789 y 1798. Sin embargo, aunque el foco principal suele estar puesto en la elección presidencial, en la misma fecha se celebran muchas otras elecciones, incluyendo la de miembros de las dos cámaras legislativas. Cámara. En el caso de la Cámara de Representantes, se votará la totalidad de sus 435 miembros, que representan a otros tantos distritos repartidos por los 50 estados del país y que tienen un mandato de dos años. Las últimas elecciones a la Cámara tuvieron lugar en 2018 y en ellas el Partido Demócrata arrebató la mayoría a los republicanos al obtener 235 escaños frente a 199 (uno de Carolina del Norte quedó en el aire por denuncias de fraude hasta 2019, en que cayó del lado republicano). En la actualidad, la Cámara cuenta con 232 demócratas, 197 republicanos, un independiente (tras dejar las filas republicanas) y cinco vacantes. Senado. La Cámara Alta renueva cada dos años un tercio de sus cien miembros, cada uno de los cuales tiene un mandato de seis años. En este sentido, el 3 de noviembre se elegirá a 33 senadores. Actualmente tienen mayoría los republicanos, con 53 escaños frente a 47 de los demócratas (estos últimos incluyen dos independientes). Gobernadores. También se celebrará en la misma fecha elecciones a gobernador en once estados: Carolina del Norte, Dakota del Norte, Delaware, Indiana, Misuri, Montana, New Hampshire, Utah, Vermont, Virginia Occidental y Washington. De los 50 gobernadores totales, actualmente hay 26 republicanos y 24 demócratas, mientras que en los once estados donde se eligen el 3 de noviembre siete son ahora republicanos y cuatro demócratas. El estado asociado de Puerto Rico elegirá igualmente ese día gobernador, mientras que el territorio de Samoa Americana lo hará el 3 de marzo, coincidiendo con el llamado ?Supermartes? de las primarias demócratas. Otras elecciones. A todas estas votaciones se sumarán la elección de innumerables cargos públicos en los diferentes estados, que incluyen desde alcaldes a fiscales y responsables educativos, así como consultas a los ciudadanos sobre variados asuntos de carácter local o estatal, como un referéndum sobre la legalización del cannabis para uso recreativo en Nueva Jersey o sobre el uso medicinal de la marihuana en Dakota del Sur. Quiénes votan Tienen derecho a participar en las elecciones todos los ciudadanos estadounidenses que tengan 18 años el día de la elección, si bien existen diversas limitaciones para ejercerlo. Aquellos que residen en territorios que pertenecen a EE.UU. pero no son estados (Puerto Rico, Samoa, Islas Vírgenes, Guam y las Marianas) no pueden votar en las presidenciales. Además, cada estado tiene sus propios requisitos sobre la residencia o identificación del votante, más o menos restrictivos. En la mayoría de los estados tampoco pueden emitir el sufragio los convictos. En once de ellos, como Virginia o Florida, ni siquiera después de haber cumplido su pena en la cárcel y quedar en libertad. Del mismo modo, las normas estatales varían sobre las limitaciones para determinados enfermos mentales. Cuándo se vota Aunque el día oficial de las elecciones de 2020 en Estados Unidos es el 3 de noviembre (el primer martes después del primer lunes de noviembre), no se vota exclusivamente en esa fecha. Por una parte, está permitido el voto por correo y, por otra, en la mayoría de los estados hay un periodo de «voto temprano» para facilitar que se ejerza ese derecho antes del día fijado. Requisitos de los candidatos Para ser presidente de EE.UU. hay que tener al menos 35 años, ser un ciudadano de Estados Unidos nacido en el país y haber residido en él durante 14 años. Una vez que el candidato recauda o gasta más de 5.000 dólares, debe registrarse ante la Comisión Electoral Federal y nombrar un comité de campaña que se ocupe de la financiación. En qué consisten las primarias Las elecciones primarias son el proceso por el cual las bases de los partidos políticos escogen a sus candidatos. En Estados Unidos este tipo de votaciones internas se utilizan no solo para escoger a los aspirantes a la presidencia, sino para muchos otros cargos públicos, desde congresistas a gobernadores o alcaldes. En el caso de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, las primarias tendrán lugar entre el 3 de febrero y el 2 de junio de 2020. En realidad, hay dos tipos de elección de candidatos, en función de cada estado: las primarias propiamente dichas, que son las más extendidas, y los llamados caucus, como en Iowa. Las primarias son elecciones con voto secreto, gestionadas por las administraciones estatales y locales. Los caucus, en cambio, son una serie de asambleas organizadas por los partidos políticos a nivel de condado, circunscripción o distrito, en la mayoría de las cuales los partidarios de cada aspirante se agrupan en grupos y tratan de atraer a otros con discursos. El número de votos en cada grupo determina los delegados de los diferentes candidatos. Tanto las primarias como los caucus pueden ser abiertos -la gente puede votar por candidatos de cualquier partido-, cerrados -solo participan los votantes registrados en cada partido- o mixtos, en los que se combinan ambas modalidades. Para qué sirven las convenciones nacionales De los caucus y primarias de cada partido salen un determinado número de delegados para las respectivas convenciones, en las que se proclama oficialmente al candidato para las elecciones a la presidencia. En esta ocasión, la convención demócrata está prevista del 13 al 16 de julio en Milwaukee (Wisconsin) y la republicana del 24 al 27 de agosto en Charlotte (Carolina del Norte). Cómo se financian las campañas Al contrario de lo que sucede en países como España, las campañas electorales en Estados Unidos se financiación en su gran mayoría con fondos privados, si bien la legislación también prevé unos limitados recursos públicos para este fin. De esta manera, los equipos de los candidatos despliegan, en general, grandes esfuerzos tratando de captar donaciones. Aunque existen una serie de topes para las contribuciones individuales a las campañas, en los últimos años se han desarrollado fórmulas que permiten donar de manera prácticamente ilimitada a través de los PACs (comités de acción política) y en especial de los llamados Super PACs. Estos últimos reciben fondos. Para las elecciones presidenciales y al Congreso de 2016 las campañas se gastaron un total de 6.500 millones de dólares. De esta cantidad, en torno a 2.400 millones corresponden a la carrera por la Casa Blanca, incluyendo las primarias. La candidata demócrata, Hillary Clinton, gastó 768 millones de dólares frente a 398 de su oponente republicano y finalmente vencedor, Donald Trump. Cómo se elige al presidente: el Colegio Electoral Los ciudadanos participan en las elecciones presidenciales en los centros de votación o por correo, pero el ganador no es el candidato que más votos populares recibe, sino que se trata de una elección indirecta a través de lo que se denomina el Colegio Electoral. En este órgano cada uno de los 50 estados tiene un número de electores igual al de sus miembros con los que cuenta en el Congreso (Cámara de Representantes y Senado), a los que se añaden tres de Washington DC, de manera que en la actualidad se compone de 538. California, con 55, es el estado con más electores. Tras la votación popular, se hace el recuento de papeletas por estado. En 48 de ellos y en Washington DC el candidato que alcanza el mayor número de votos se lleva todos los electores que corresponden a ese estado y solo en Nebraska y Maine rige un sistema proporcional de reparto de sus miembros del Colegio Electoral. El ganador final de las elecciones presidenciales es aquel candidato que obtiene más de la mitad de los votos electorales, con lo que en este caso deberá reunir un mínimo de 270. Puede suceder, como ocurrió en 2016, que el ganador de las elecciones tenga más votos electorales pero menos votos populares o ciudadanos. Aunque en la noche electoral, con el recuento del voto popular, se suele conocer ya quién va a ser el presidente, oficialmente no se proclama un vencedor hasta que los electores se reúnen y votan en sus respectivos estados a mediados de diciembre. Si ningún candidato obtuviera la mayoría de los votos electorales, la Cámara de Representantes se encargaría de elegir al presidente y el Senado al vicepresidente. Esto solo ha sucedido en una ocasión, en 1824, cuando la Cámara eligió a John Quincy Adams. Cuándo es la investidura El Día de la Inauguración tiene lugar cada cuatro años el 20 de enero (el 21 en aquellos años en que el 20 cae en domingo) y se celebra una ceremonia frente al Capitolio en Washington, sede de las dos cámaras del Congreso, en la que el presidente electo se compromete a «conservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos». El acto se da igualmente aunque se trate de la reelección para un segundo mandato.
28-01-2020 | Fuente: abc.es
El régimen de Maduro paga 12 millones a lobistas de Washington para sortear sanciones
Nicolás Maduro ha contratado por medio de la Procuraduría General a una firma de lobistas de Washington y un bufete de abogados para sortear el duro régimen de sanciones aprobado por Donald Trump en el pasado año. El régimen pagará 12,5 millones de dólares (11,8 millones de euros) por esas labores de asesoría en Washington. Según dos documentos que acaba de hacer públicos el Departamento de Justicia, el Procurador General del régimen de Maduro, Reinaldo Muñoz Pedroza, ha contratado a título personal al despacho de lobistas Sonoran Policy Group y al bufete Foley & Lardner, por representarle en Washington y asesorarle en materia de sanciones. Dice uno de los documentos, que incluye el contrato original, que el objeto de este es «asesorar al cliente en el cumplimiento de las diversas sanciones económicas de EE.UU. que aplica la Oficina de Control de Activos Extranjeros y otras agencias del Gobierno» y «mitigar los riesgos legales y de otra naturaleza asociadas con la aplicación policial de esas sanciones». El contrato está fechado el 10 de diciembre. La semana pasada, en una entrevista concedida al diario ?The Washington Post? Maduro instó a Trump a retirarle el apoyo a los opositores al régimen que lidera el presidente encargado Juan Guaidó y a entablar un diálogo directo para solucionar la crisis que padece Venezuela, que ha provocado el éxodo de casi cinco millones de personas a países vecinos. Tanto Sonoran como Foley se comprometen a «desarrollar una narrativa factual como estrategia» para asesorar al cliente, el alto funcionario venezolano, en «cumplir las leyes norteamericanas». En concreto, los proveedores del servicio ofrecerán «una estrategia para pedirle al gobierno de EE.UU. apoyo en la retirada de distintas partes del régimen de sanciones por su conexión con la República». Una ley aprobada en 1938 por el Capitolio obliga a todos los lobistas, abogados y reparaciones públicas contratados por clientes extranjeros a registrarse ante el Departamento de Justicia norteamericano, que hace públicos los contratos y requiere un informe semestral con todas las comunicaciones de las partes con funcionarios y legisladores. El año pasado la Casa Blanca reconoció a Guaidó como representante legítimo del pueblo venezolano, en un intento de destituir a Maduro, que sigue en el poder gracias al apoyo, entre otros factores, del ejército, Cuba y Rusia. Esta semana, Guaidó visita Washington después de haber viajado al foro de Davos y a Madrid, donde no le recibió el presidente del gobierno Pedro Sánchez. Del pago de 12,5 millones, Foley cobrará 10,5 y entregará los dos millones restantes a los lobistas de Sonoran por las labores de representación ante el Gobierno de EE.UU. Venezuela vive la peor crisis económica de su historia, con una inflación galopante y un grave desabastecimiento de productos de primera necesidad y medicinas.
27-01-2020 | Fuente: as.com
Kyrgios intentó vacilar a Nadal y recibió su propia medicina pero de modo mucho más elegante
El tenista australiano hizo una dejada mirando hacia otro lado pensando que Nadal no llegaría. No sólo llegó, sino que se la devolvió.
26-01-2020 | Fuente: elpais.com
Idoia Ochoa o cómo programar algoritmos para trabajar con nuestro ADN
Las investigaciones de la ingeniera donostiarra, elegida por el MIT como una de las 35 jóvenes europeas más innovadoras, impulsan la medicina personalizada y la estandarización en la representación de los datos genómicos
20-01-2020 | Fuente: abc.es
El número de refugiados y exiliados venezolanos por culpa del chavismo alcanza ya los cinco millones
Imagínese que cinco mil personas deban abandonar su país y separarse de sus familiares diariamente sin haber padecido una guerra, ni haber sufrido de un terremoto ni haber sido desalojados por un huracán. Piense por un momento qué tan desesperado tendría que estar usted para caminar desde Lisboa hasta Kiev en busca de medicamentos o cuánto le debe arder el estómago para caminar desde Madrid hasta Helsinki en busca de alimentos. Reflexione qué tan grande puede ser el miedo de un joven de perder su futuro para que navegue en una balsa hasta llegar a una isla desconocida para rehacer su vida. Bienvenidos al Socialismo del Siglo XXI de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y muchos otros que han hecho de Venezuela no solo una dictadura, sino un Estado criminal que ha forzado a 5 millones de venezolanos dejen sus hogares por escasez de alimentos, falta de medicinas, persecución, hiperinflación, cortes eléctricos e inseguridad. Hoy, quienes abandonan Venezuela, caminan distancias similares a las anteriormente mencionadas para desayunar o entrar a un quirófano. Los venezolanos empezamos el 2020 como la población más desplazada del planeta sin haber tenido un conflicto bélico convencional ni una catástrofe natural. Solo los sirios que han pasado por una guerra en los últimos 9 años superan a los venezolanos en abandonar sus hogares. Sin embargo, de prologarse la tiranía madurista durante los próximos meses, habrá más refugiados venezolanos que sirios y seremos uno de los flujos migratorios más grandes, sino el más grande, desde la Segunda Guerra Mundial. Los retos que tienen los países receptores son enormes. Aproximadamente 2.5 millones de los desplazados no tienen documentación o sus pasaportes están próximos a vencer. Siete de cada diez mujeres que dan a luz en la frontera brasileña o colombiana son venezolanas. Además, más de 1.5 millones de refugiados presentan algún síntoma o riesgo de desnutrición. Todos estos venezolanos merecen ser reconocidos como refugiados, según lo establece la Declaración de Cartagena, para gozar de protección permanente, acceso a servicios como la salud y educación e inserción en los mercados laborales. La comunidad internacional debe cooperar mucho más con las naciones latinoamericanas y caribeñas que han visto sus capacidades seriamente alteradas ante un flujo migratorio que nadie pronosticó que podía alcanzar las 5 millones de personas cuando empezó hace 5 años. Ahora bien, el mayor reto de la comunidad internacional es frenar este deslave humano y la única solución es desmantelando al régimen de Maduro. No se trata de otra dictadura latinoamericana a manos de un caudillo. Es mucho peor. Es una estructura criminal que se sostiene económicamente a través del narcotráfico y la minería ilegal, con métodos cada vez más sofisticados de represión y control social, donde la proliferación y albergue de grupos irregulares están a la orden del día para controlar territorios ricos por su abundancia petrolera, gasífera o minera. Todo esto con apoyo de agentes cubanos y tropas rusas. Ante este paraestado, los venezolanos están completamente desprotegidos y prácticamente la única opción de sobrevivencia es huir a otro país. En ese sentido, cuando la vida de millones de personas corre peligro, la legislación internacional valida cualquier opción, actuando más allá de la diplomacia, para proteger a dicha población que puede terminar exterminada en cámara lenta o desterrada para siempre. Por eso, urge la salida de la tiranía de Maduro. De lo contrario, Venezuela se vaciará. David Smolansky es el Comisionado de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) para la crisis de migrantes y refugiados venezolanos. Exalcalde de El Hatillo (Caracas) con orden de arresto y en el exilio.
19-01-2020 | Fuente: abc.es
La pompa y circunstancia con la que el Senado de los Estados Unidos puso en marcha el pasado jueves la última fase del proceso de «impeachment» contra el presidente Trump ha sido recibida por la izquierda del mundo entero con indisimulado placer. Y sin embargo, es difícil entender qué esperan conseguir los demócratas. Es evidente que no hay ninguna posibilidad de que logren una condena al presidente votada por dos tercios de los senadores. Pero además, es muy probable que la imagen de su acoso a Trump se vuelva contra ellos ante las elecciones del próximo noviembre que no pintan bien para los demócratas -por méritos propios. El pasado martes se celebró un nuevo debate entre candidatos de ese partido en el que quedó claro que en sus filas no han aprendido nada de la campaña fracasada de Hillary Clinton en 2016. Mark Lilla, profesor de historia de las ideas de la Universidad de Columbia y declarado izquierdista, explicó en «The New York Times» que la culpa de la derrota de Hillary era de ella misma por basar su campaña en «la retórica de la diversidad y pidiendo el voto explícitamente a los afroamericanos, los latinos, los LGTB y las mujeres en cada acto de la campaña». Eso es la antítesis de lo que hay que hacer. Como bien dice Lilla la base del triunfo es la «visión de un destino compartido». Ni Hillary lo propuso entonces, ni los candidatos de este año lo promueven tampoco. Asistimos a una campaña en la que los mensajes de mayor impacto de los demócratas tienen que ver con el racismo, el sexismo y el clasismo. Y cuando los candidatos se dirigen a partes minoritarias del electorado están, por definición, excluyendo al resto. Como ha dicho Kimberley Strassel («Stay Woke, Drop Out» WSJ. 17-01-2020) «Todos los votantes quieren saber lo que un candidato va a hacer específicamente por ellos y por el país en su conjunto. Y aunque muchos votantes analizan los asuntos en un contexto moral, muy pocos sienten el imperativo moral de votar por un candidato sólo por ser negro, o mujer u homosexual. Ése no es un argumento que persuada». Sumemos a esto el escenario apocalíptico que esbozaron los candidatos demócratas el pasado martes. Según Joe Biden en la hora presente: «Sólo le va bien a los ricos. Punto». En la misma liga está Elizabeth Warren según quien «los americanos están hartos de vivir en un país que va muy bien para los directivos de las grandes empresas, pero que no funciona para los demás». Warren habló de una América en la que decenas de millones de ciudadanos tienen que escoger entre pagar por su comida o por sus medicinas. Y claro, Bernie Sanders habló de «ochenta y siete millones de personas que no tienen seguridad social o seguro privado de salud. Hay 500.000 personas que hoy dormirán en la calle». Ese escenario catastrófico que describen los rivales de Trump se compadece mal con una economía que lleva una década de crecimiento, con una tasa de desempleo del ¡3,5 por ciento! -lo que técnicamente quiere decir pleno empleo- y un incremento medio -durante la Presidencia Trump- de los salarios del 5,9 por ciento para los trabajadores que tienen menos ingresos. Porcentaje que duplica la mejora que obtuvo esa franja de los trabajadores durante el segundo mandato de Obama. Una encuesta de la firma Quinnipac del pasado diciembre dice que al 57 por ciento de los norteamericanos les va económicamente mejor ahora que en 2016 -el 22 por ciento dice que les va peor. Y una encuesta de la firma Fidelity sostiene que el 78 por ciento de los norteamericanos cree que en 2020 les irá mejor que en 2019. Con estos mimbres es fácil comprender el cesto que le están intentando hacer los demócratas a Trump en el Senado.
16-01-2020 | Fuente: elpais.com
Una universidad india imparte estudios sobre posesiones demoníacas y fantasmas
El curso de medicina ayurvédica trata desórdenes psicosomáticos, confundidos con mucha frecuencia con lo paranormal
04-01-2020 | Fuente: abc.es
Guaidó se enfrenta a un duelo decisivo con Maduro para liberar a Venezuela
Venezuela debe ser el único país en donde dos presidentes en ejercicio se enfrentan en un duelo por el poder sin haberse convocado elecciones todavía. Y la ratificación de sus cargos se producirá con solo 5 días de diferencia en esta semana. El 5 de enero le toca a Juan Guaidó ser ratificado en su segundo año como presidente de la Asamblea Nacional, cuya directiva será designada por los diputados y presidente encargado de Venezuela; mientras que el 10 de enero le tocará a Nicolás Maduro darle continuidad a sus 7 años en el Ejecutivo y su segundo año como usurpador. Ambos mandatarios han decidido afincarse en sus cargos, estableciendo desafíos con el objetivo de expulsarse mutuamente porque de hecho no pueden cohabitar juntos bajo el mismo techo por más tiempo, como lo han demostrado en el 2019. No ha habido otro caso parecido en la historia del país. Logros y fracasos El reloj ya empezó a contar su tiempo irreversible para el cambio. Todos tienen prisa y a los venezolanos se les agota la paciencia. La lucha entre los dos líderes promete ser dura y decisiva. Detrás de ellos se encuentran las dos potencias EE.UU. y Rusia, que se disputan el favor de Guaidó y Maduro. Las apuestas van y vienen permitiendo el surgimiento de mafias criminales que sustentan a Maduro, lo que ha dificultado la derrota del régimen. El diputado e ingeniero industrial Juan Guaidó, de 36 años, reconocido por casi 60 países, se estrenó en el Parlamento en el 2019 con su hoja de ruta «cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres». Pero no concretó ninguno de esos tres pasos aunque logró una base popular, el proyecto Plan Pais y una proyección formidables para continuar y relanzar su liderazgo para cesar a Maduro. En cambio Maduro, cuyo reelección de 2018 no ha sido reconocida por la comunidad internacional, ahora vuelve a llamar al dialogo pero le toca las puertas a Estados Unidos y se atreve a poner condiciones. No es la primera vez que el usurpador llama al diálogo que nadie cree. Y lo hace para oxigenarse cada vez que el agua le llega al cuello al tiempo que intenta liquidar el parlamento persiguiendo, inhabilitando y metiendo a la cárcel a los opositores. La trampa del diálogo La oposición ha caído en la trampa del diálogo tres veces que han resultado en un fracaso para que Maduro ganara tiempo en su propósito de prolongarse en el poder. Ganar tiempo no ha servido de gran utilidad para que Maduro resuelva la crisis económica y social que asola al país. La hiperinflación de 14.000% en 2019, la caída de la economía de 37% del PIB, el cierre de miles de empresas, la muerte del bolívar (la moneda nacional) y la dolarización han puesto en estado de shock al país sin estar negociando con el FMI. Los servicios públicos se encuentran por el suelo. No hay gasolina ni luz ni agua ni telefonía ni alimentos ni medicinas. Aun así, Maduro pretende continuar gobernando. Ni los rusos ni los chinos ni los cubanos que sostienen el régimen han logrado restituir los servicios públicos ni la calidad de vida de los venezolanos. De ahí que prefieran escapar ?van 4,7 millones de emigrantes y aumentaran a 6 millones en el 2020-. Persecución a la oposición Guaido ha enfrentado la represión y persecución de 27 de sus diputados. El régimen de Maduro ha intentado por todos los medios de aniquilar y disolver el parlamento desde el 2015 cuando la oposición triunfó con 112 de los 167 escaños en las legislativas. Pero desde entonces su mayoría absoluta ha sido escamoteada por Maduro. Pero el líder opositor cuenta con un mínimo de 84 escaños para ratificarse en el cargo. Le sobrarán votos cuando se cuenten este 5 de enero pues 93 diputados aprobaron a mano alzada la reforma del reglamento interno que permite votar a distancia y permitir teleconferencias de las sesiones. «No hacen faltan los votos a distancia para confirmar la reelección. Estamos seguros», declaró Guaidó en una entrvista con ABC. La elección presidencial es prioridad en el 2020 con un nuevo CNE que se discutirá en los próximos 3 meses, comentó Guaidó. Las parlamentarias están en segundo plano el próximo año. Guaidó cuenta con el pueblo, el parlamento y más del 54% de la popularidad. Pero no con toda la oposición que le reclama no haber desalojado al tirano en el 2019 como había prometido. «?Guaidó triplica en popularidad a Maduro»?, asegura Luis Vicente León, director de Datanálisis, cuando lo coloca en el tope de los líderes venezolanos. «El 2020 es el año de la libertad«, ha declarado Guaidó, listo y preparado para enfrentarse con Maduro.
01-01-2020 | Fuente: abc.es
Baltimore, capital del crimen
La serie «The Wire» -para algunos, la mejor producción televisiva de la historia- es un retrato poliédrico de los bajos fondos de una gran ciudad estadounidense. Personajes para la historia como McNulty, Omar, Sobotka, Stringer o Marlo tejen una realidad urbana en la que confluyen la política, la corrupción, la droga, la falta de oportunidades o el racismo. El escenario era Baltimore y la violencia -explícita, abrupta- que emergía del retrato ha dejado marcada a una potente ciudad portuaria situada a solo a solo una hora de la capital del país, Washington. «The Wire» se emitió entre 2002 y 2008 y creó el cliché de Baltimore como lugar violento, aunque compartía los mismos rasgos que casi cualquier gran ciudad de EE.UU. en la década de 1970 y 1980, donde la droga, la segregación y la desigualdad causaron estragos. La paradoja es que hoy Baltimore es más violenta que entonces. En la noche del sábado, la policía encontró a un hombre cosido a balazos en el número 4300 de la avenida Dudley, en el barrio de Belair-Edison. Era el homicidio número 343 del año. Es posible que en los tres días que quedaban para acabar el año se sumara alguna tragedia más. Pero no era necesario para batir un triste récord: el de número de homicidios per capita. Baltimore cierra 2019 con un ratio de 57 homicidios por cada cien mil habitantes, el peor desde que se tienen datos. Peor incluso que uno de los años negros de su historia, 1993, donde se registraron 353 muertes violentas. La diferencia es que entonces Baltimore tenía mucha más población. Nueva York Los datos colocan a Baltimore como la gran ciudad más violenta de Estados Unidos Es la urbe con más de medio millón de habitantes con peor ratio de homicidios por número de habitantes y sobrepasa con mucho a ciudades que en su día fueron muy peligrosas. Por ejemplo, Nueva York, que tiene más de ocho millones de habitantes, registraba hasta el pasado 22 de diciembre 311 homicidios, y eso a pesar de que las muertas violentas han crecido casi un 9% este año. Para Baltimore, es el quinto año consecutivo en el que el número de homicidios supera los 300, lo que consolida una tendencia de mayor criminalidad. Al igual que en muchas partes de EE.UU., la violencia en los barrios conflictivos de Baltimore se atemperó durante los primeros años de este siglo. Contribuyó a ello una mejora de las condiciones de la ciudad, dentro del renacimiento generalizado de los centros urbanos que ha disfrutado EE.UU. Pero Baltimore tenía más a su favor que otras urbes de pasado industrial brillante aquejadas de problemas similares, como Detroit o Cleveland. Baltimore cuenta con la fortaleza de un gigante de la medicina y la farmacia -la universidad Johns Hopkins y el entramado de laboratorios y compañías biomédicas que le rodea-, con uno de los mayores puertos del país y con la proximidad a Washington. Un evento cambió la tendencia en la principal ciudad de Maryland: la muerte de un joven negro, Freddie Gray, a manos de la policía. Fue en 2015 y se encuadró en los episodios de abusos policiales a la población afroamericana y las consiguientes protestas violentas en las calles. Ocurrió en Ferguson (Misuri) con la muerte de Michael Brown y también en Baltimore con la de Gray. En Maryland los disturbios duraron semanas y fueron un paso atrás en el desarrollo económico de las zonas desfavorecidas. Seis policías fueron procesados por este episodio y algunos apuntan a que eso motivó que desde entonces la policía fuera más pasiva en los barrios problemáticos. Las causas El suceso coincidió con la cristalización de viejos y nuevos problemas: el aluvión de armas ilegales que inunda las calles de las ciudades de Estados Unidos, la crisis de adicción a opiáceos que ha supuesto una emergencia social y las dificultades para encontrar trabajos de calidad en determinados sectores sociales en todo el país. La consecuencia es que 2019 es el quinto año consecutivo en el que la ciudad de Baltimore registra más de 300 homicidios y no hay perspectivas de acabar con la lacra a corto plazo. Este año la ciudad nombró a un nuevo jefe de Policía, Michael Harrison, que desembarcó con un plan de cinco años para reducir la criminalidad, con más recursos y una presencia policial mayor. Pero Harrison reconoció a la agencia AP que los homicidios no bajarán sin cambios estructurales: «La gente puede esperar que el número caiga, pero necesitamos cambios en pobreza, en vivienda, en educación, en adicciones, en empleos, en todo ello a la vez».
31-12-2019 | Fuente: abc.es
Los venezolanos en el exterior envían remesas por casi 4.000 millones de dólares
Muchos venezolanos logran sobrevivir en medio de la crisis humanitaria que atraviesa su país gracias a las remesas que envían quienes han salido de sus fronteras. Los alrededor de 3,4 millones de venezolanos en el exilio enviaron a Venezuela en 2019 cerca de 4.000 millones de dólares, además de contribuir con importantes aportes en medicinas, comida y ropa. De acentuarse la crisis, las remesas podrían acercarse en 2020 al 6% del PIB, teniendo en cuenta que este puede retroceder otro 35% según la última previsión del FMI. También en Nicaragua, el exilio y la caída económica derivadas de la situación política han llevado a un salto en el peso de las remesas, que en 2018 superaron el 11% del PIB. Un estudio publicado por Diálogo Interamericano, un think tank de Washington, calculaba en 3.470 millones de dólares las remesas recibidas en Venezuela en 2018. El estudio indicaba que el 75% de los emigrantes venezolanos remitieron entre el 20% y el 25% de sus ingresos. De Estados Unidos salieron 1.518 millones de dólares, 614.000 dólares de Perú, 226.482 de Colombia, 252.924 de Chile, 112. 845 de Panamá y 60.075 de Ecuador. Estas cifras no siguen la proporción de venezolanos en cada uno de esos países, pues entran en juego otras variables, como el nivel social de los emigrantes o el nivel económico del país de acogida. Por ejemplo, Colombia se ha nutrido especialmente de una migración que sale a pie, de baja cualificación profesional, por eso el millón de venezolanos que residen allí envían menos dinero que el casi medio millón que se encuentra en Estados Unidos, con acceso a mejores salarios. Debido a la desconfianza hacia lo canales oficiales, por la corrupción y el control político que realiza el régimen, hay venezolanos que envían los fondos no a través de bancos o agencias, sino de mecanismos no formales o cuentas de terceros. Eso es mayoritario en el caso de Chile y Costa Rica, donde el 72-74% de los venezolanos residentes que mandan remesas lo hacen buscando modos alternativos y en ocasiones triangulando con otros países o personas, de acuerdo con Diálogo Interamericano. Esto explica que los datos del Banco Central de Chile, por ejemplo, sitúen en primer lugar las remesas de colombianos y peruanos, cuando los venezolanos se han convertido en la primera comunidad extranjera en el país. El 40% recibe ayudas del extranjero En un parecido volumen de remesas se mueve también la estimación de la consultora venezolana Ecoanalítica, que destaca el fuerte incremento de las sumas remitidas a medida que se disparaba en los últimos años el número de exiliados y empeoraban las condiciones de vida en Venezuela. De los 78.000 millones de dólares en 2016 se pasó a 1.138 millones en 2017 y 2.500 en 2.500, según las encuestas realizadas. Para 2019 se esperaban 3.700 millones de dólares. Otra encuesta, de Consultores 21, registra que el 40% de quienes viven en Venezuela han recibido dinero del exterior, y el 32% lo recibe de modo regular. Los impulsores de una aplicación para la recepción directa de dinero, Cash Remesa, calculan que de agravarse aún más la crisis humanitaria en el país y seguir la hemorragia de población que marcha a otros países, las remesas podrían llegar a ser en 2020 el 6% de un PIB cada vez más achicado por el encogimiento de la economía. Sin credibilidad las cifras oficiales del PIB, que este año el Banco Central de Venezuela volvió a dar tras cuatro de «apagón» de datos, las estimaciones indican que el volumen de la economía venezolana podría rondar los 75.000 millones de dólares Dependencia creciente en Nicaragua Las economías de los países del Triángulo Norte centroamericano ?Guatemala, El Salvador y Honduras?, que cuentan con una gran cantidad de emigrantes en Estados Unidos, dependen aún más de las remesas que envían esos expatriados (hasta un 20% del PIB en el caso hondureño), pero se trata de países más pobres, sin la riqueza petrolera de Venezuela. El fenómeno migratorio de Nicaragua ha sido distinto de sus vecinos del Triángulo Norte. Aunque también ha habido emigración hacia Estados Unidos, el mayor desarrollo de su vecina Costa Rica ha atraído a algo más de la mitad de los casi 700.000 nicaragüenses viviendo en el exterior. La crisis económica provocada por la violenta represión de protestas llevada a cabo por el gobierno de Daniel Ortega ?el PIB de Nicaragua cayó un 3,8% en 2018 y se espera que haya caído otro 5% en 2019? ha acentuado la necesidad de las remesas, a las que contribuye también las personas que han debido salir del país por la presión política. De los países latinoamericanos que más remesas reciben, Venezuela y Nicaragua son los únicos con economías en contracción. Si entre 2014 y 2017 las remesas enviadas por los emigrantes nicaragüenses estaban estabilizada entre el 9,6% y el 10% del PIB, en 2018 subió al 11,2%. Según las cifras del Banco Central de Nicaragua, en la primera mitad de 2019 se había recibido ya la mitad del volumen de remesas del año anterior, que fue de 1.501 millones de dólares.