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Noticias de medicina

06-06-2020 | Fuente: abc.es
Guaidó garantiza que los fondos para el coronavirus «no serán robados por Maduro»
De acuerdo con el pacto suscrito entre los dos gobiernos de Venezuela, el presidente interino, Juan Guaidó, aclaró que los fondos descongelados para que la Organización Panamericana de Salud (OPS) gestione y atienda a los pacientes del coronavirus «no serán robados por Maduro». También denunció que otro buque de Cuba se está llevando desde el embarcadero petrolero de Puerto Cabello, estado Carabobo, en la costa del centro de Venezuela, la gasolina importada de Irán a precio de oro de sangre (nueve toneladas de oro, según Bloomberg) mientras los venezolanos no tienen como repostar sus coches pues deben hacer colas de dos y tres días de espera. Tras el polémico acuerdo bilateral, que sorprendió a propios y extraños, el también presidente de la Asamblea Nacional, reconocido por 60 países, detalló a la prensa cómo fue el proceso que condujo al pacto, considerado por los políticos como un reconocimiento chavista a la vapuleada dirigencia opositora. «Después de tres meses, nuestra administración logró que el régimen aceptara la donación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para luchar contra el Covid-19, asegurándose de que no será politizada ni robada por el régimen de Maduro. Mi primera prioridad siempre ha sido y siempre será poner fin al sufrimiento del pueblo venezolano», subrayó Guaidó. Una vez firmado el acuerdo entre ambos, España, entre otros países, comenzó a transferir directamente a la OPS recursos para atender las necesidades sanitarias de los venezolanos y hospitales más necesitados. Guaidó definió el pacto como una «muestra» del trabajo y la lucha que por la atención de los venezolanos se da desde el Gobierno interino y la Asamblea Nacional (AN). Recordó que hace más de un año, el mundo vio con «consternación, desilusión y enojo» cómo la dictadura se negaba a permitir donaciones internacionales de alimentos y medicinas a Venezuela, por tierra, mar y aire para atender la Emergencia Humanitaria Compleja que para ese entonces tenía a siete millones de venezolanos en riesgo. Informó Guaidó, también presidente reelecto del Parlamento, que las donaciones provienen de los recursos que desde el Gobierno encargado y la AN se lograron proteger de la «cleptocracia que ahora habita Miraflores». Explicó que el acuerdo garantiza que los fondos se utilizarán para salvar vidas, y se utilizarán para obtener suministros de atención médica muy necesarios, tales como: equipo de protección personal, kits de pruebas diagnósticos, y equipo médico necesario para tratar a los infectados por el virus. «Si bien este acuerdo es sólo para tener la cooperación de la OPS para abordar la emergencia Covid-19, nosotros vamos a continuar luchando por una solución política real para poner fin permanentemente al sufrimiento del pueblo venezolano. Esta solución vendrá a través de la implementación de un Gobierno de Emergencia Nacional sin Maduro y con verdadera asistencia humanitaria, financiamiento internacional y elecciones libres y justas», añadió. Agregó que el «próximo paso inmediato será que se haga efectivo el bono a los Héroes de la Salud», a los que ha prometido unos 100 dólares por tres meses a los 75.000 personas que se han registrado. Otro buque cubano Por otro lado, Guaidó dijo indignado tener información de que «está llegando un buque de Cuba al muelle petrolero de Puerto Cabello, en la refinería de El Palito, (centro del país) para llevarse gasolina no al pueblo cubano sino al régimen cubano que es una dictadura que tortura a los presos políticos». Se refirió a la gasolina iraní importada por Maduro con el oro de sangre saqueado del Banco Central. Los venezolanos hacen colas de dos y tres días durmiendo a la intemperie, expuestos al peligro de la inseguridad y asaltos, y pagan en dólares, a 0,50 el litro, porque la subsidiada de 0,025 dólares ya se agotó en las gasolineras, dando paso al mercado negro y contrabando del combustible.
01-06-2020 | Fuente: abc.es
La Asamblea de Guaidó rechaza el aumento del precio de la gasolina anunciado por Maduro
La Asamblea Nacional, dirigida por el presidente interino Juan Guaidó, acordó en una reunión extraordinaria rechazar por unanimidad el incremento de la gasolina tanto en bolívares como en divisas anunciado por Nicolás Maduro por considerarlo inconstitucional, especulativo y discriminatorio, y factor que favorece la corrupción de mafias y grupos de enchufados del régimen chavista. La reunión parlamentaria extraordinaria se realizó de forma telemática con una hora de retraso, en un domingo convulsionado por los anuncios que hizo Maduro este sábado. El líder chavista lanzó un incremento de 50.000 millones por ciento por litro de gasolina sin anestesia ni consideración hacia un país que goza de las mayores reservas petrolíferas del mundo y que ahora el régimen importa de su aliado Irán. Así, la gasolina pasó de costar 0,00001 el litro a 5.000 bolívares (2,5 centavos de dólar) subvencionada y exclusiva únicamente para los chavistas con «carnet de la patria», mientras que el resto de los venezolanos tendrán que pagarla a 0,50 dólares el litro. El salario mínimo de un trabajador es de 4 dólares al mes y la cesta familiar asciende a 232 dólares. En el debate parlamentario, tras 21 años transcurridos sin ningún ajuste en los precios del combustible por temor a una revuelta como la del «caracazo» de 1989, participaron siete diputados, incluído su jefe el presidente interino Juan Guaidó, quien reiteró la necesidad urgente de instalar un gobierno de emergencia nacional previa salida de Nicolás Maduro. El diputado Elías Mata abrió el fuego de la discusión seguido de Robert Alcalá, José Pratt, Carlos Bastardo, Deyalitza Aray, Marco Aurelio Quiñones y Juan Pablo Guanipa y con la clausura de Juan Guaidó que leyó el «acuerdo de rechazo al inconstitucional aumento de la gasolina anunciado por el usurpador Nicolás Maduro como consecuencia de la corrupción y de la destrucción de PDVSA por parte de su régimen». «Inviable» El primer vicepresidente Juan Pablo Guanipa destacó cómo durante el chavismo «los medios de comunicación fueron reducidos a su mínima expresión (200 medios cerrados), años saqueando la industria petrolera y ahora no tenemos gasolina. Lo de PDVSA es uno de los crímenes más grave de nuestra historia». «La economía ha sido destruida por la dictadura, ustedes son una plaga», dijo Guanipa al referirse al socialismo siglo XXI. Guanipa también subrayó que el régimen de Maduro «condenó y obligó a seguir una cuarentena que el pueblo no tenía como sostener, porque no hay agua, ni gasolina, ni comida, ni medicinas, ni transporte, ni luz, si no que quieren estimular la hiperinflación con unos aumentos que son impagables, los venezolanos rechazan este aumento». Por su lado el diputado Marco Aurelio dijo: «Juntos todos debemos conformar ese Gobierno de Emergencia Nacional que permita atender la crisis del coronavirus, la crisis de la energía eléctrica, del agua y del gas, este aumento es la guinda de la torta». El diputado Carlos Bastardo recordó que el régimen no ha invertido en la industria petrolera, «pone como excusa las sanciones de EEU pero Irán que también está sancionado tiene a sus refinerías funcionando y puede llevar gasolina a Maduro». Bastardo sostiene que el modelo de comercialización de la gasolina propuesto por Maduro es «otra estafa y un golpe al bolsillo de los venezolanos para favorecer la corrupción a los 200 empresarios enchufados de Maduro» Por todo esto destacó la necesidad de aplicar el artículo 187 de la constitución para pedir ayuda militar internacional a través del TIAR.
28-05-2020 | Fuente: abc.es
Menos de 300 muertes y de 17.000 contagios, las claves de la lucha de Israel contra el coronavirus
Desde que el coronavirus traspasó las fronteras de Wuhan y comenzó a expandirse por el mundo, la Humanidad ha sido testigo de cómo se desata uno de esos periodos a los que se hace mención especial en los libros de Historia, de la fragilidad del ser humano y el falso control que tiene sobre su vida, así como de que hay casi tantas formas de enfrentarse a una crisis, en este caso sanitaria, como países existen. Qué método es más apropiado, solo el tiempo lo dirá; no obstante, lo cierto es que hay países que hasta el momento han registrado cifras muy bajas de casos confirmados y muertes en comparación con el resto. Es el caso de Israel, donde se han contabilizado 281 fallecidos, 16.771 contagios y 14.486 curados; unos datos que dejan entrever que han sabido controlar la pandemia y que han permitido la reapertura casi total de la economía. Lea Levi, inmigrante francesa y médica de familia en el hospital Meuhedet, explica que la contención de la Covid-19 se ha sustentado sobre cuatro pilares. El primero es «la precocidad con que se aplicaron las medidas: después del inicio de marzo, el Gobierno israelí empezó a someter a una cuarentena de dos semanas a todos los nacionales que volvían del extranjero; al mismo tiempo, la Maguen David Adom (Estrella Roja de David, el servicio de emergencia y asistencia médica) lanzó una campaña a nivel nacional de test que al principio se hacían a domicilio y después también en unidades móviles a las que los pacientes llegaban en sus vehiculos privados tras solicitar cita por una ?app?. Los resultados de los test llegaban directamente al médico que trataba al paciente, así como a su centro de salud». En segundo lugar la doctora habla de la situación geopolítica de Israel, algo que en principio constituye un hándicap se ha convertido en una ventaja en este caso, muy concreto. «Hay muy pocos desplazamientos, dadas las complejas relaciones diplomáticas con los países vecinos», expone, y añade: «Con respecto a las relaciones con la Autoridad Palestina, parece que israelíes y palestinos hayan llegado a un entendimiento, ?en favor del sentido común?, para evitar la propagación del virus». No solo se frenó la circulación de ciudadanos de una zona a otra, sino que también -como ya explicaba la agencia de noticias Efe dos meses atrás- «los enfrentamientos entre Israel y las milicias de Gaza han disminuido relativamente, del mismo modo que han descendido los sucesos en los territorios palestinos de Cisjordania y Jerusalén Este, aunque se mantienen las fricciones diarias». El hecho de que hubiese una relativa tranquilidad en la zona no evitó sin embargo que, el pasado 28 de marzo, el Ejército israelí bombardease, como respuesta a un disparo de cohete, puestos del movimiento islamista, Hamás, que controla la bloqueada franja de Gaza. Tampoco ha evitado que hace una semana, el líder palestino, Mahmud Abbas, volviese a anunciar que «la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y el Estado de Palestina quedan absueltos de todos los acuerdos y entendimientos con los gobiernos americano e israelí y todas las obligaciones contempladas en estos, incluyendo las de seguridad». Tal y como expuso el correponsal de ABC en Oriente Medio; Mikel Ayestaran, «Abbas mostró de esta forma su malestar con el plan de anexión de Cisjordania que los israelíes pretenden poner en marcha el 1 de julio y que supondrá el final de la solución de los dos Estados en la que trabaja la comunidad internacional, sin éxito, desde hace décadas». Tecnología y sistema sanitario Pero, volviendo al plano sanitario, Levi habla de una tercera razón por la que el virus no se ha cebado con Israel: «el uso de los datos personales de los individuos». «Una app [Hamagen] permite localizar por qué lugares hemos pasado y nos advierte de si hemos estado en contacto con un enfermo de coronavirus, en cuyo caso quedamos confinados», cuenta, y agrega: «A mediados de marzo se aprobó un decreto para utilizar los datos de los servicios secretos con el fin de localizar los casos y poder advertir a los contactos». Una vez que se detecta un caso positivo, «los pacientes reciben un kit de mascarillas, guantes, termómetro y oxímetro (mide la cantidad de oxígeno en sangre), además de llamadas diarias de un médico y del enfermero dedicado a seguir su caso», desgrana, puntualizando que esta sería la cuarta clave en la lucha de Israel contra el coronavirus. A todo ello hay que sumar la organización de la red sanitaria del país. «La situación se tomó muy en serio después del inicio de la crisis en China, cuando seguimos la espectacular construcción del hospital en Wuhan. A finales de enero recibimos las primeras cajas con material y mascarillas para atender a los pacientes que pudieran estar infectados. Desde principios de marzo comprendimos que la situación se agravaba muy rápido, por lo que limitamos la asistencia de pacientes a las consultas y desarrollamos las teleconsultas; se pospusieron las cirugías y consultas médicas no esenciales y se canceló la atención dental no urgente. Ha habido un largo periodo en el que paradójicamente los hospitales han quedado en calma antes que que llegase el pico de la epidemia», dice Levi, quien también explica las medidas que se tomaron, no solo a nivel organizacional, sino desde el punto de vista estructural: «Cada hospital israelí está construido de tal manera que en 24 horas puede desplegar un hospital de campaña bien equipado, se pueden utilizar en caso de guerra biológica u otro tipo de crisis sanitaria para aumentar su capacidad. También en los aparcamientos de los centros de salud hay marcas en el suelo de líneas telefónicas y de acceso a internet que permiten abrir rápidamente nuevos servicios». Esta forma de anticiparse a lo que pueda venir es quizás una muestra de lo que Rafael Dezcallar, diplomático español que vivió en el estado hebreo entre 1989 y 1992, llama en su obra «Entre el desierto y el mar» el síndrome de la seguridad: «Hasta que llegue la paz, las gentes de esta ciudad [Tel Aviv] grande y próspera seguirán sintiéndose vulnerables y frágiles. Miran el mapa y, a pesar de su fortaleza militar y de sus bombas atómicas ven a Israel como un país muy pequeño en medio de un mar árabe, en el que viven cientos de millones de persona, en su mayoría hostiles». Piedras en el camino No obstante, los buenos resultados que los israelíes han registrado hasta el momento en su lucha contra el coronavirus no implican que haya sido un camino de rosas. Levi califica la situación provocada por la pandemia de «una mala película histórica sobre la epidemia de la gripe de 1918 o la de la peste» y asegura que jamás se había topado con una patología con tanta variedad en el cuadro clínico: «Va desde personas mayores con paperas o diarrea hasta otros pacientes con dificultad respiratoria.. Además, nunca habíamos conocido una patología tan contagiosa». Aunque afirma que lo que más le sorprendió es «la larga duración de la incubación, de varias semanas, lo que hace imposible saber si las medidas tomadas eran las acertadas hasta entre dos semanas y un mes después». Al igual que el resto de la comunidad médica internacional, ella y sus compañeros se han visto obligados a aprender acerca de la Covid-19 a marchas forzadas; también se han enfrentado a momentos de tensión. «Para mí la semana más difícil fue la primera de abril por la cantidad de casos que saturaban los servicios de urgencias, las dificultades para que el personal se quedase en casas de retiro y, sobre todo, el tener que convencer a muchas familias de que tenían que separarse: por un lado, los miembros que habían dado positivo y que eran enviados a hoteles medicalizados y, por otro, los miembros que habían dado negativo; había que evitar la propagación del virus en el seno de la unidad familiar en el periodo de celebración de las fiestas de Pessah, la Pascua judía [conmemoración de la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto]». Además, en medio de un contexto incierto en el que la política ha creado inesperadas alianzas -el conservador Benjamin Netnyahu y el centrista Benny Gantz han formado un Gobierno de coalición tras 16 meses de bloqueo político y tres elecciones infructuosas-, el estado se ha tenido que emplear a fondo para vigilar más de cerca a ciertos sectores de la población, que se han mostrado más díscolos a la hora de seguir el confinamiento. La ciudad en que vive Levi con su familia -tiene cinco hijos- es ejemplo de ello: Bnei Brak es una localidad judía ortodoxa de las afueras de Tel-Aviv; de sus 195.000 habitantes, 2500 se infectaron, convirtiéndola en la ciudad más afectada por la enfermedad en el país. El desconocimiento de las medida tomadas por el Gobierno, la invitación de algunas voces fuertes de la comunidad a seguir rezando en sinagogas y escuelas talmúdicas y la celebración de funerales masivos hicieron que las fuerzas del orden tuvieran imponer el confinamiento, lo que desató la indignación de los jaredíes (temerosos de Dios). Levi cuenta que en su ciudad hubo «un dispositivo de urgencia excepcional: una intervención del Ejército a tiempo para establecer un confinamiento militar con una limitación de desplazamiento de cien metros y bloqueos en la entrada de la ciudad. También se desplegó un centro detección accesible para todos, centro de manejo de pacientes ambulatorios y, como en las otras ciudades, el Ejército entregaba materiales médicos y paquetes de alimentos a los pacientes confinados». Lucha desde los laboratorios El ambiente de los barrios y las ciudades ultraortodoxos contrasta con el de Tel Aviv, ciudad improvisada, atestada de terrazas en las que se puede observar el carácter y estilo de vida mediterráneo de sus habitantes, «capital de gay» de Oriente Medio. También contrasta con Haifa, al norte de Tel Aviv, imán para los desarrolladores de startups y centro de innovación tecnológica mundial. En su polo científico se ubica el laboratorio de Bonus BioGroup, que desarrolla un medicamento (MesenCure) para tratar a pacientes de coronavirus y neumonía. Su proyecto tiene unas claras protagonistas: las células mesenquimáticas del tejido conjuntivo (MSCs), con las que la compañía ya tiene experiencia trabajando. Según explica en su nota de prensa, estas células se extraen del tejido adiposo de donantes sanos para someterlas a «una innovadora combinación de condiciones químicas, biológicas y físicas» y aumentar así su eficacia terapéutica. Se introducen en el cuerpo del paciente por vía intravenosa y ellas, activadas, se encargan de «alcanzar los pulmones y reducir su inflamación, regenerar los tejidos pulmonares deteriorados y mejorar la respiración y otros síntomas». Liad Vaknin, portavoz de la empresa, explica que «alrededor de 35 personas» trabajan en el proyecto y que lo hacen más rápido de lo normal, debido a la urgencia de la crisis: «Normalmente, el desarrollo de este tipo de medicinas dura entre tres y cuatro años. En las circunstancias actuales y con la aceleración del proceso, basado en tecnologías ya desarrolladas por la compañía, además de nuestra vasta experiencia en este campo y nuestra capacidad de fabricación, la empresa planea tratar a pacientes en seis meses», momento en que se espera que el fármaco ya esté disponible en hospitales y farmacias. Vislumbrando el día en el el producto salga al mercado, Liad afirma que, «sin duda», él y el resto del equipo sentirán «una gran satisfacción y un sentimiento de plenitud»: «Después de todo, la biotecnología no es una alta tecnología. La mayoría de nosotros podríamos haber ganado más dinero probablemente si hubiéramos elegido una profesión relacionada con las altas tecnologías. Sin embargo, escogimos la biotecnología para ayudar a quienes lo necesitan y mejorar las condiciones humanas. ¿Y que mejor oportunidad que esta?». Un mundo cambiante De lo que nadie duda ya es de que la crisis del coronavirus cambiará, si no lo ha hecho ya, algunas de nuestras costumbres y formas de ver la vida. «Como el mundo del trabajo, el de la medicina también se ha pasado al universo de los vídeos. En mi centro de salud, el Mehuredet, hemos tenido un aumento de las teleconsultas por teléfono y, especialmente, por vídeo. Creo que esto va a modificar completamente el comportamiento del paciente hacia su médico», expresa Levi. También hay voces que van más allá y hablan de cambios en el Nuevo Orden Mundial y del ascenso de los nacionalismos. Gadi Taub, historiador y columnista en el diario Haaretz, es un firme defensor de ello. Considera que las instituciones internacionales han fallado, lo que hará que la gente recurra instintivamente al estado nación, «que los internacionalistas han estado interpretando como villano desde el final de la Segunda Guerra Mundial». Según su parecer, hay dos razones: «la solidaridad que solo las sociedades nacionales pueden evocar entre sus ciudadanos (?), algo que no logran marcos más grandes como "Humanidad" o "Europa" , y la democracia», ya que, explica, «hasta ahora, los estados nacionales han demostrado ser el vehículo más efectivo para que las personas ejerzan control sobre su destino común». El historiador opina que es más fácil alcanzar la libertad en una «familia de naciones libres e independientes» que en una «Humanidad uniforme bajo una única élite». Para ilustrar su posición, que choca de plano con la de los internacionalistas, utiliza como metáfora los videos de seguridad que ponen en los aviones de pasajeros antes de despegar, que dicen «cuando viaje con una persona que necesita ayuda, primero póngase su propia máscara de oxígeno..», porque «está claro que, de lo contrario, reduciría su capacidad de ayudar a los otros. Si queremos someter esta enfermedad y salir de la crisis en forma razonable, es mejor que esperemos que Donald Trump, por poner un ejemplo, se ocupe primero de la economía de Estados Unidos. A menos, por supuesto, que Europa se contente con ver que el próximo plan Marshall provenga de China». También piensa que los datos registrados por Israel en su lucha contra el coronavirus no son casualidad, ya que «en comparación con Europa, ha batallado contra la crisis sanitaria» y ha salido más airosa. «Israel tiene una cultura ruidosa de desacuerdo, un desprecio por el orden y un número desproporcionado de individualistas inconformistas. Aunque los israelíes no son reacios ?per se? a establecer reglas, todos se inclinan a verse a sí mismos como la excepción. Aun así, la sociedad israelí ha conservado un fuerte sentido instintivo de solidaridad. Y esto puede explicar, al menos en parte, nuestro relativo éxito en el manejo de la crisis: cuando una sociedad está vinculada por la solidaridad, puede exigir a las personas que tengan precaución no solo para protegerse, sino también para proteger a los demás», expone. Y compara: «La UE no ha podido producir tales lazos de lealtad mutua. Y esta es la razón por la cual sus diversos estados miembros no tardaron mucho en volver a cerrar sus fronteras nacionales».
26-05-2020 | Fuente: abc.es
Un informe revela cómo el colapso de la sanidad chavista agrava la crisis del coronavirus en Venezuela
El régimen de Nicolás Maduro está minimizando el impacto de la pandemia de coronavirus en Venezuela y hostiga y reprime a periodistas y profesionales de la salud que alertan sobre el grave deterioro de las condiciones en los hospitales, según un informe publicado por la organización Human Rights Watch (HRW) y la universidad Johns Hopkins tras haber estudiado la situación en 14 hospitales públicos de Caracas, la capital del país, y los cinco estados de Anzoátegui, Barinas, Bolívar, Lara y Zulia. La incapacidad de tratar a los enfermos de coronavirus puede acabar agravando la que ya es la peor crisis migratoria y humanitaria en la historia del continente, según esas organizaciones. El régimen chavista sólo reconoce 1.121 casos confirmados de coronavirus y 10 fallecidos, aunque la diplomacia estadounidense ha denunciado que la cifra real es mucho mayor. Las autoridades venezolanas se niegan a publicar datos epidemiológicos, ya que carecen de pruebas diagnósticas que permitan tener una idea de cuántos contagiados hay realmente en el país, que tiene 28 millones de habitantes, con cinco millones de refugiados en el extranjero. «Para contribuir a una respuesta efectiva a la Covid-19 en Venezuela, los gobiernos preocupados por la situación venezolana deberían financiar las iniciativas humanitarias de la ONU», dice José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW. «Pero para que la ayuda llegue efectivamente al pueblo venezolano, la máxima responsabilidad recae en las autoridades que responden a Maduro». Según un estudio de HRW y la Universidad Johns Hopkins, realizado entre noviembre de 2019 y mayo de 2020, el sistema de salud de Venezuela ha quedado colapsado. El sistema público de salid es incapaz de suministrar servicios básicos por la emigración forzosa de trabajadores sanitarios. Venezuela está la posición 180 de 195 en el Índice de Seguridad Sanitaria Global de 2019. Es decir, es uno de los países peor preparados para mitigar la pandemia. «La crisis humanitaria en Venezuela y el colapso del sistema de salud han generado una peligrosa situación que favorece una rápida propagación del virus en la población en general, condiciones de trabajo inseguras para el personal de salud y un alto índice de mortalidad entre pacientes que necesitan tratamiento en hospitales», dice la doctora Kathleen Page, médico y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. «La imposibilidad de Venezuela para hacer frente a la pandemia de Covid-19 podría provocar que más personas intenten irse del país. Esto desbordaría aún más los sistemas de salud de los países vecinos», añade. Según este informe, publicado este martes, el Gobierno de EE.UU. y la Unión Europea deben ejercer presión sobre las autoridades venezolanas que responden a Maduro para que permitan de inmediato la llegada de una respuesta humanitaria a gran escala liderada por la ONU, orientada a prevenir una propagación catastrófica de la Covid-19 en el país, expresaron Human Rights Watch y la Johns Hopkins. Los expertos entrevistados denuncian una frecuente escasez de agua en los hospitales y centros médicos. Hasta tal punto, que los pacientes y el personal de la salud se ven obligados a llevar su propia agua para su propio consumo: para lavarse las manos antes y después de visitas médicas, limpiar material quirúrgicos y, a veces, hasta para usarla en el servicio. Es común que los cortes de agua afecten a los hospitales de Caracas, según el informe. Y en algunos hospitales en zonas remotas, los cortes de agua han durado semanas e incluso meses.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Resultados de la encuesta nacional sobre el impacto de COVID-19 en Venezuela.<br><br>16/05/2020 <a href="https://t.co/C5XR4UrMHa">pic.twitter.com/C5XR4UrMHa</a></p>&mdash; Centro de Comunicación Nacional (@Presidencia_VE) <a href="https://twitter.com/Presidencia_VE/status/1261997034426511360?ref_src=twsrc%5Etfw">May 17, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Una encuesta nacional sobre el impacto de Covid-19 en Venezuela publicada por la Asamblea Nacional el 16 de mayo reportó que había escasez de guantes en el 57.14 % del sector salud, de mascarillas en el 61.9%, de jabón en el 76.19 % y de alcohol desinfectante en el 90.48%. Según el documento, la principal respuesta de las autoridades venezolanas ante la falta de agua en los hospitales ha sido «la desidia». Varias personas entrevistadas indicaron que, durante años, el Gobierno no ha hecho nada para frenar el deterioro progresivo de las condiciones en los hospitales donde trabajan. «La única instancia que recordaban en la cual el gobierno venezolano reconoció el deterioro de un hospital y expresó su determinación de solucionarlo, las autoridades trabajaron en el edificio solamente un mes y luego abandonaron el proyecto», añade.
24-05-2020 | Fuente: abc.es
Médicos rusos denuncian la poca fiabilidad de las estadísticas de muertos entre los sanitarios
Alexéi Erlij, cardiólogo y jefe de la UCI del Hospital Clínico Bauman número 29 de Moscú, es uno de los creadores de la «lista de la memoria», una web destinada a aclarar el número de sanitarios muertos en Rusia durante la pandemia. Según sus declaraciones a la publicación digital Meduza, «no hay estadísticas fiables de fallecidos por Covid-19 entre el personal médico». Erlij asegura que en muchos hospitales «no se hacen pruebas de coronavirus a los sanitarios y los que fallecen no figuran como víctimas de la enfermedad». «Nuestros funcionarios juegan así con las estadísticas», dice. El cardiólogo ruso, que se encuentra en cuarentena en sus casa por haber dado positivo en el test, se queja de no haber logrado que ni el Ministerio de Sanidad ni ningún otro estamento oficial le hayan facilitado datos de la mortalidad entre los médicos. En declaraciones a la agencia AFP, Erlij sostenía hace unos días que el 70% del personal de su departamento tiene coronavirus y volvía a denunciar la falta de medios de protección con los que los trabajadores de la medicina se están viendo obligados a hacer frente a la pandemia. Asegura que «muchos hospitales se han convertido en verdaderos focos de propagación del virus» y que la «lista de la memoria» «además de un medio de conteo es una forma de homenaje a nuestros colegas fallecidos». En ella figuran ya más de 250 nombres, de los cuales 112 corresponden a Moscú. Por su parte, el portal Mediazona, creado por componentes del grupo Pussy Riot y muy crítico con el poder, afirma que la mortalidad en los médicos en Rusia es «16 veces mayor que en países con proporciones epidémicas similares». Según la web, «las estadísticas oficiales están maquilladas a la baja» y explica el alto nivel de contagios a la «falta de equipos de protección». Mayo, un mes de alza Rusia registra ya un total de 335.882 contagios desde el comienzo de la pandemia y solamente 3.388 fallecimientos, lo que indica un porcentaje de mortalidad muy bajo, si las cifras oficiales no mienten y si los criticados métodos de conteo reflejan con exactitud la realidad. Sin embargo, durante la vídeoconferencia gubernamental del viernes, presidida por el presidente Vladímir Putin, la viceprimera ministra encargada del operativo de lucha contra la pandemia, Tatiana Gólikova, admitió que sus cálculos «indican que en mayo se producirá un incremento significativo de la mortalidad» causada por el virus. Las autoridades sanitarias rusas, según declara el órgano de control Rospotrebnadzor, muestran en sus recuentos oficiales solamente las muertes cuya causa directa es el coronavirus, tras realizar la autopsia. Sin embargo, en otros países incluyen todos los fallecimientos de pacientes que dieron positivo en las pruebas, aunque la muerte pudiera haber sido debida a otra dolencia. Gólikova, no obstante, insistió en que Rusia «nunca ha ocultado su situación en cuanto a la mortalidad» causada por el Covid-19. Según declaró, «nos ajustamos a las exigencias formuladas por la Organización Mundial de la Salud». En su intervención ante los ministros, Putin manifestó que «según las informaciones objetivas que recibimos y las valoraciones de los expertos, la situación a nivel general en el país se estabiliza. Tanto en Moscú, la primera en encarar la pandemia, como en otras muchas regiones rusas se reduce paulatinamente la cantidad de nuevos contagios diarios». Aunque lamentó que la recuperación «no está siendo todo lo rápida que quisiéramos».
22-05-2020 | Fuente: abc.es
El cadáver de una posible víctima de Covid-19 permanece 30 horas en la calle en Río de Janeiro
Un cuerpo extendido en el suelo pudriéndose durante 30 horas en la calle de un barrio pobre de Río de Janeiro es el retrato de las grandes diferencias que se viven en los tiempos de Covid-19 en Brasil, país que es el epicentro del coronavirus de América del Sur con más de 20.000 muertes. Mientras unos tienen la protección de buenos hospitales privados y condiciones para protegerse en casa, muchos cuentan con la sanidad pública, de buena calidad, pero que nunca da abasto, menos en una pandemia. Los sistemas de salud en varios estados brasileños han superado su capacidad, con las unidades de cuidados intensivos llenas, incapaces de recibir nuevos pacientes con coronavirus. Valnir da Silva, un hombre pobre de 62 años que vivía en las calles de Río, falleció en una vereda del barrio de Arara, en la zona norte de la ciudad, y es probablemente una de las víctimas no contabilizadas entre los 20.000 muertos que ya se cuentan en Brasil, el tercer país en número de contagios, después de Estados Unidos y Rusia. Especialistas como Domingos Alves, investigador del Laboratorio de Inteligencia en Salud (LIS) de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (USP), creen que hay muchos más casos que no están siendo notificados, probablemente el doble de los oficiales. «La desigualdad en Brasil puede hacer que la pandemia sea más extensa», explica el líder de un grupo de científicos que se han unido para buscar datos más precisos. Uno de los problemas de Brasil, según el especialista, es que Brasil es uno de los países que menos exámenes sobre el contagio han hecho. Manaos, en la Amazonía, llegó a registrar un aumento de personas que mueren en sus hogares, una realidad que puede ocurrir en otras ciudades. El cadáver de Valnir, encontrado por periodistas de la agencia Reuters, permaneció 30 horas en ese barrio marginal, uno de tantos donde la enfermedad se arrastra sin control, no sólo en Río, sino en las ciudades grandes del gigante sudamericano, con 210 millones de habitantes. Según vecinos entrevistados por la agencia de noticias, que llegó al local a las 7 de la mañana del domingo, el cuerpo de Silva estaba en el mismo lugar donde había fallecido el sábado por la mañana, encajonado entre una fila de coches estacionados y una pequeña cancha de fútbol donde pequeños jugaban un partido. La ambulancia lo dejó donde estaba Clientes de un bar vecino contaron que Silva se deprimió tras la muerte de su esposa hace unos meses, motivo que lo llevó a vivir en la calle. Antes de morirse, el sábado, el hombre se quejó de que no podía respirar y los vecinos llamaron a una ambulancia, que no llegó a tiempo. Lo más espeluznante de la historia, es que cuando la ambulancia llegó alrededor de las 4 de la tarde, se fue sin llevarse el cuerpo. Según el registro de defunción verificado por la agencia, los sanitarios se limitaron a registrar su muerte como un paro cardíaco y otra causa no identificada. Según la sanidad pública, la ambulancia no tenía la responsabilidad de recoger el cuerpo y no informó si le hicieron una prueba de coronavirus a Silva. Los vecinos, sin embargo, apuntan a esa causa. La Policía tampoco asumió la remoción del cadáver, porque sólo puede hacerlo en caso de delitos. Esa fue la información dada al hijastro de Silva, Marcos Vinicius Andrade da Silva, de 26 años, cuando se presentó en la comisaría más cercana para pedir ayuda. El joven finalmente consiguió que un servicio funerario se llevase el cuerpo, a las 5 de la tarde del domingo. «Nos sentimos aliviados de haberlo llevado.., pero también muy tristes por lo que sucedió», declaró el muchacho. Silva fue enterrado el lunes, en una ceremonia a la que asistieron cuatro parientes.
21-05-2020 | Fuente: abc.es
Trump valora cerrar las fronteras a los brasileños tras superar el millar de muertos en un día por Covid-19
El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, determinó el uso de la polémica cloroquina en todos los pacientes con síntomas de Covid-19, en el momento en que Brasil ha pasado ya la barrera de las mil muertes en un día, y tras convertirse en el país con el tercer mayor número de casos confirmados en el mundo, después de Estados Unidos y Rusia. El país latinoamericano con más casos registrados de la enfermedad confirmó el martes un nuevo récord de 1.179 muertes y 17.408 nuevas infecciones, sumando casi 18.000 muertos desde el inicio del brote y 271.628 el número total de contagiados. El aumento de los casos llevó al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a pensar en un bloqueo de sus fronteras a los viajeros brasileños. «No quiero que las personas vengan aquí e infecten a nuestro pueblo. Tampoco quiero enfermos allá. Estamos ayudando a Brasil con respiradores», declaró el mandatario norteamericano. Trump, que es un ídolo al que Bolsonaro le pisa los talones, ha recomendado la cloroquina, que él mismo ha declarado toma desde hace algunas semanas, para prevenir ser infectado por el Covid-19. Aunque no hay pruebas científicas sobre el efecto de la cloroquina sobre la enfermedad y sí muchos estudios sobre sus potenciales daños colaterales, Bolsonaro ha seguido el consejo del norteamericano, desde que se encontró con él en Florida el pasado mes de marzo en un viaje fatídico en el que sus principales hombres de confianza y parte de la delegación volvió con el virus a bordo. Dimisiones La insistencia de Bolsonaro para obligar al uso de cloroquina en pacientes, incluso con síntomas leves de coronavirus, provocó la renuncia en menos de un mes de dos ministros de Sanidad, Henrique Mandetta, en abril, y Nelson Teich, hace una semana, ambos médicos que se negaron a incluir ese remedio en los protocolos del tratamiento, por considerarlos peligrosos. Sin el obstáculo de esos médicos y con el apoyo de los militares del ejército que ahora dirigen el ministerio de Salud, Bolsonaro consiguió hacer valer su petición, apoyado en un documento del Consejo Federal de Medicina que autoriza a los médicos a recetar cloroquina e hidroxicloroquina, una variación de ese remedio. «La prescripción de todos y cada uno de los medicamentos es decisión del médico, y el tratamiento del paciente con Covid-19 debe basarse en la autonomía del médico y en la valorización de la relación médico-paciente, que debe ser lo más cercana posible, con el objetivo de Ofrecer el mejor tratamiento disponible actualmente», recomienda el documento. Basado en él, el ministerio de Sanidad autorizó a los médicos del sistema público a recetar cloroquina con el antibiótico azitromicina, a partir de los primeros síntomas, como tos y dolor de cabeza. «Los criterios clínicos para comenzar el tratamiento en cualquier etapa de la enfermedad no excluyen la necesidad de confirmación radiológica y de laboratorio», informó el ministerio en un documento. La decisión ha provocado polémica, no sólo entre médicos y científicos sino también entre los brasileños. En una transmisión en vivo en internet, Bolsonaro se burló de la situación, tras confirmar las más de mil muertes por coronavirus, diciendo que quien era de derechas tomaba cloroquina, y quien fuese de izquierdas, tubaína, una gaseosa muy popular en Brasil.
20-05-2020 | Fuente: abc.es
DirecTV cesa sus operaciones en Venezuela presionada por las sanciones internacionales
A las 8 de la noche comenzaron a sonar las cacerolas desde el barrio populoso de Petare, al este de Caracas, y se extendieron como truenos al otro extremo de la ciudad en Catia, el Valle y Caricuao para protestar de forma masiva y contundente contra Nicolás Maduro por la falta de agua, luz, gasolina, gas, comida y medicina. Anoche su ruido ensordecedor no dejó dormir a nadie y mucho menos a los miembros del régimen que escucharon el «clac, clac» metálico en la cabecera de sus residencias oficiales por la avalancha de los bastiones chavistas que gritaban «fuera Maduro» mientras subían el volumen de las cacerolas. El detonante de la cacerolada masiva y contundente que los caraqueños sin distinción de clases le echaron en cara al régimen fue el cierre de la cadena de cable DirecTV, que cubre nada menos que al 45% de los usuarios de televisión y el principal entretenimiento en plena cuarentena por el coronavirus. La suspensión sorpresiva del canal de cables dejó a más de 10 millones de venezolanos sin poder ver sus programas y películas preferidas porque los canales nacionales ya no representan una alternativa debido a la censura y la propaganda a favor del régimen. «Debido a que es imposible que la unidad de DirecTV de AT&T cumpla con los requisitos legales de ambos países, AT&T se vio obligada a cerrar sus operaciones de TV paga en Venezuela», dijo la empresa en un comunicado. La decisión tiene «efecto inmediato», precisó. La sanción de suspender sus operaciones afecta no solo a la mayoría de los venezolanos, sino también a la cadena Globovisión y Petróleos de Venezuela, que utiliza la plataforma de DirecTV para transmitir su programación. Es realmente un apagón informativo y comunicacional contra el régimen de Maduro que dispone de 25 medios que ahora quedan incomunicados. Para restarle importancia al corte de la televisión por cable, el ministro de Cultura, Ernesto Villegas, dijo que «ahora la gente podrá leer más». Los venezolanos tienen el más bajo índice de lectura de la región y no tienen recursos para comprar libros que son muy caros. Mientras tanto, el diputado chavista, Pedro Carreño, dijo en modo despectivo: «agarren ahí sus sanciones, escuálidos idiotizados». «Ya estamos obstinados, tengo la olla abollada de tanto tocar», decía una caraqueña de la parroquia San Juan mientras su sobrina hacía una panorámica con su móvil para mostrar el estruendoso ruido multiplicador que se producía en los balcones de la céntrica avenida de San Martín. En medio de la oscuridad, otro vecino de los bloques de El Silencio, a media cuadra del palacio de Miraflores, se esmeraba entusiasta en tocar su sartén desde su ventana. A lo lejos se escuchaban ráfagas de detonaciones, supuestamente de la policías FAES (Fuerzas de Acción Especiales), tratando de intimidar con tiros a las cacerolas. Las redes sociales fueron el mejor espacio del protagonismo de los sartenes al punto de configurar la tendencia #QueseArmeelPeoYa. El este y el oeste del valle de Caracas se unió en la protesta bajo cuarentena.
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