Infortelecom

Noticias de matteo salvini

16-01-2018 | Fuente: elpais.com
La Liga Norte incendia la precampaña llamando a defender ?la raza blanca?
El candidato regional ultraderechista, Attilio Fontana, aseguró que los italianos deben decidir si quieren "autoeliminarse" y el líder de la Liga, Matteo Salvini, habla de "invasión"
24-10-2017 | Fuente: abc.es
El 57% de los ciudadanos de la región del Véneto y el 38,5% de Lombardía quieren la autonomía. Los votos afirmativos en sus referendos consultivos del domingo han sido casi unánimes: el 98% en Véneto y el 96% en Lombardía votaron «sí». La convocatoria de estas consultas había pasado casi desapercibida en Italia y solo en los últimos días han despertado mayor interés, a causa de la situación en Cataluña. Pero la vía catalana hacia la independencia, que hace años suscitaba atención en la Liga Norte fundada por Umberto Bossi, no constituye ya un peligro ni en Lombardía ni en Véneto. Matteo Salvini, secretario general de la Liga Norte, el partido triunfador en estos referendos, tiene un proyecto que abarca a todo el país y en todo piensa menos en el independentismo. Son enormes, por tanto, las diferencias con Cataluña, como se puede ver analizando lo que sucederá ahora en Italia, tras celebrarse estas consultas en Lombardía y Véneto. ¿Seguirán la senda de los secesionistas catalanes? Nada tienen que ver. En Véneto hay un sentimiento autonomista desde hace tiempo y en Lombardía se manifiesta mucho menos. Pero no hay un espíritu separatista que tenga una dimensión significativa en la sociedad véneta o lombarda. Lo que sí refleja el referéndum es que hay una cierta fractura entre el sur pobre del país y el norte rico, cuyas regiones desean más autonomía para gestionar sus recursos. Esa fractura se puede agrandar porque el verdadero objetivo de los promotores de estos referendos es financiero: quedarse con un porcentaje mayor de los impuestos que pagan sus ciudadanos. Para afrontar este problema y evitar tensiones, Salvini se ha apresurado a manifestar este lunes mismo que su proyecto político abarca a todo el país, subrayando que también las regiones del sur deben pedir más autonomía. En todo piensa hoy Salvini menos en el independentismo. ¿Qué sucede ahora tras el resultado? De forma inmediata no cambia nada, aunque los presidentes de las regiones de Lombardía y Véneto, ambos de la Liga Norte, han hecho declaraciones grandilocuentes e hiperbólicas. Así el presidente del Véneto, Luca Zaia, ex ministro de Agricultura, ha hecho esta comparación: «Este resultado es como la caída del muro de Berlín; es el big Bang de las reformas». Lo que sí es cierto es que el resultado supone un apoyo político fuerte para Zaia, que ahora pretenderá ser un líder con mayor protagonismo en el centro-derecha, con aspiraciones incluso de ser primer ministro. Ahora se abrirá una negociación con el Gobierno italiano para obtener mayor autonomía, lo que se traducirá en un proyecto de ley que deberá ser después aprobado por la Cámara de Diputados y el Senado. ¿Pagarán menos impuestos los ciudadanos? En absoluto. En todo caso, esas regiones podrán recibir más recursos, en función de las mayores competencias que asuman tras las transferencias que apruebe el Parlamento de Roma. El presidente del Véneto ha declarado este lunes que pretende gestionar el 90 por ciento de los impuestos que pagan sus ciudadanos. Concretamente, la aspiración de Zaia y del presidente de Lombardía, Roberto Maroni, ex ministro del Interior, es quedarse con unos 54.000 millones de euros, es decir, la diferencia que existe a su favor entre lo que pagan sus ciudadanos al Estado y lo que perciben a través de las administraciones locales. Le ha respondido con una sonrisa irónica el subsecretario de Asuntos Regionales, Gianclaudio Bressa, que será el encargado del Gobierno para negociar con los presidentes de Véneto y Lombardía. «Hay que ser claros sobre este tema. Los dineros están directamente relacionados con el tipo de función o competencia que te viene reconocida por el Parlamento», ha dicho Bressa. Expresando también un sentir del Gobierno y de muchos diputados del Parlamento, sobre todo los del sur, el ministro de Agricultura y vicesecretario general del Partido Democrático, Maurizio Martina, ha manifestado: «Discutiremos y se negociarán competencias, pero el dinero de los impuestos no es materia de negociación». ¿Pueden lograr un estatuto de autonomía? En Italia hay cinco regiones con estatuto especial, aprobado en la Constitución: Sicilia, Cerdeña, Valle de Aosta, Friuli-Venezia Giulia y Trentino-Alto Adige. Pero sus competencias distan mucho, son muy inferiores, de las que tiene asumidas Cataluña. Por ejemplo, es materia de competencia exclusiva del Estado, según el artículo 117, «las normas generales de la educación». Este es precisamente un tema clave que ha utilizado la Generalitat catalana, adoptando durante cuarenta años un sistema educativo basado en la identidad cultural y en las diferencias con el vecino, lo que ha creado la fractura entre Cataluña y España. El sueño de Lombardía y Véneto sería el de adquirir el mismo estatuto especial de las citadas cinco regiones italianas, pero no se lo permite la Constitución. ¿Qué competencias pueden negociar? Estas regiones pueden obtener mayores competencias, compartidas con el Estado, en 20 materias que establece el citado artículo 17 de la Constitución, pero el Estado se reserva «determinar los principios fundamentales»: «Comercio con el exterior; tutela y seguridad en el trabajo; educación, salvo la autonomía de las instituciones escolásticas y con exclusión de la educación y de la formación profesional; profesiones; investigación científica y tecnológica y apoyo a la innovación para los sectores productivos; tutela de la salud; alimentación; ordenamiento deportivo; protección civil; gobierno del territorio; puertos y aeropuertos civiles; grandes redes de transporte y de navegación; coordinación de la finanza pública y del sistema tributario; poner en valor bienes culturales y ambientales, así como la promoción y organización de actividades culturales». El mismo artículo acaba concluyendo que en las citadas «materias de legislación concurrente (que también son de competencia del Estado) las regiones pueden legislar, salvo por lo que se refiere a la determinación de los principios fundamentales, reservada a la legislación del Estado». ¿Era necesario promover un referéndum? No. La prueba está en que el presidente de Emilia Romagna firmó la semana pasada un acuerdo con el primer ministro para abrir una negociación, que se iniciará en breve, sobre materias en las que reivindica mayores poderes. Por eso, los analistas han visto en esta consulta motivos electorales de la Liga Norte y sus presidentes regionales, Luca Zaia, del Véneto, y el de Lombardía, Roberto Maroni, quien se presenta a la reelección en elecciones locales en la primavera próxima. El secretario general de la Liga Norte, Matteo Salvini, confía también en ver reforzada la posición del partido para las elecciones generales en esa misma fecha: «El referéndum no es inútil para la Liga Norte, sí lo es para el resto», afirma el profesor de Ciencias Políticas, Roberto D? Alimonte. Obviamente, Italia tiene un grave problema por sus tradicional diferencia regional, entre el norte rico y el sur pobre, cuya renta per cápita es la mitad, por término medio, que en las regiones ricas del norte. «La verdadera solución a la relación entre Estado y regiones -añade el profesor D?Alimonte, de la Universidad Luiss- hay que encontrarla en una reforma constitucional de la que nadie en este momento tiene ganas de hablar».
10-10-2017 | Fuente: abc.es
Cuando la Liga Norte declaró la independencia de Padania en Italia y fue el hazmerreír de Europa
Cuando Italia está ultimando una reforma electoral que puede alentar pactos como el que tradicionalmente han formado Forza Italia, del incombustible Berlusconi, y los nacionalistas de Liga Norte, los norteños apenas recuerdan la declaración unilateral de independencia (DUI) para la Padania (el valle del Po según los nacionalistas norteños), que supuso un precedente europeo y simbólico para el «problema catalán». Era 15 de septiembre de 1996 cuando, durante una manifestación en Venecia, el entonces Secretario de la Liga Norte Umberto Bossi proclamó la independencia de la República Federal de Padania. Además, el histórico dirigente nacionalista anunció la celebración de un referéndum para confirmar su independencia del Estado italiano. «Nosotros, el pueblo de Padania, proclamamos solemnemente: Padania es una República Federal independiente y soberana. Ofrecemos, con compromiso mutuo, nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro sagrado honor», fueron las palabras de Bossi, según recordó hace días el portal italiano «Ultima Voce». Ante cerca de 20.000 personas, el líder nacionalista declaró su particular «Independence Day», en unos días en los que se había estrenado con bastante impacto la película de ciencia ficción sobre la invasión de patrullas alienígenas a la Tierra, en la que, para variar, Estados Unidos se reafirmaba al frente del planeta y proclamaba un nuevo día de independencia. En mayo de 1997, los xenófobos de la Liga Norte, que en los últimos años ha sufrido un importante desgaste por escándalos de corrupción y racismo, organizó un referéndum sobre la independencia de Padania, con casi 5 millones de votantes y con el 97% de los votos a favor. Como era de esperar, no fue reconocida por ningún Estado o formación política salvo la Liga del Tesino, un partido suizo que comparte la mayor parte de su ideología en materia de inmigración y con respecto a otras regiones del país. Umberto Bossi y su partido regional anti-establishment, la Liga del Norte, basaban su discurso en la continua denuncia de las desigualdades e injusticias promovidas por el Gobierno central -«¡Roma ladrona!», incidiendo en los supuestos miles de millones desperdiciados que se han vertido en el subdesarrollado sur dominado por la Mafia. Casi mil partidarios de la "Lega Nord" acuden a una plaza en Venecia, el 14 de septiembre, durante las celebraciones del primer aniversario de la declaración de la «República de Padania» aquí en Venecia- REUTERS «Empezaremos a trabajar desde hoy para lograr el reconocimiento de la Padania por parte de la comunidad internacional», aseguró aquel 15 de septiembre el liguista Roberto Maroni, ex ministro del Interior del Gobierno de Berlusconi y por entonces uno de los cinco miembros del Gobierno provisional de la Padania. En su constitución, los xenófobos de la Liga Norte incorporaban a su territorio todo el norte de Italia, anexionando las regiones centrales de Toscana, Umbría y Las Marcas. Al ritmo del «Va'pensiero», el canto de los judíos esclavos de Nabucodonosor, de Giuseppe Verdi, los nacionalistas quemaban las libretas del canon que los italianos pagaban por el servicio público de la RAI, la radio televisión pública de Italia, imponían la lira padana, que tenía paridad d euno a uno con la italiana e izaban la bandera blanca con «la hoja de marihuana» que Bossi llamaba Sol Céltico, describía ABC en su crónica del 16 de septiembre de 1996 titulada «La Liga fracasa en el Norte». El diario estadounidense «The New York Times» le restaba relevancia a la declaración: «El desafío legal de Bossi no es especialmente prometedor. La mayoría de los observadores están de acuerdo en que el desafío legal no es particularmente prometedor, a pesar de que Bossi haya acordado renunciar a su inmunidad parlamentaria y permitir que el caso judicial continúe». Aunque la declaración de independencia no ha conducido, como era previsible, a una verdadera secesión, «la Liga del Norte sigue promoviendo activamente una concepción de Padania como una entidad política independiente», estima «Ultima Voce». Aun hoy, buena parte de los italianos, profundamente contrarios a la Liga Norte, se toman a chanza aquellos días de auge nacionalista. Recuerdan también cómo unos muchachos, del autodenominado Serenísimo Ejército de Venecia, «brazo armado» del Serenísimo Gobierno de Venecia, reivindicaron la independencia simbólica en la Plaza de San Marcos de Venecia a los mandos de un camión convertido en una suerte tanque. «La declaración concluye que la Padania "es una república federal independiente y soberana", no sin que el texto invoque antes el recuerdo de unos denominados "Padres Padanos" que nadie sabe quiénes son», escribía el periodista de ABC en Venecia, Pedro Corral. Pero al tiempo que Bossi proclamaba la independencia, sus opositores políticos convocaron contramanifestaciones que superaban incluso las alentadas por la Liga Norte. El líder de la derechista Alianza Nacional, Gianfranco Fini, reunió el mismo día de la «independencia de la Padania» a más de 100.000 personas que defendieron la unidad de Italia. Tras la declaración de independencia, se iniciaron investigaciones judiciales en Venecia, Turín, Mantua y Pordenone por «atentar contra la unidad del Estado» y hubo enfrentamientos entre militantes de la Liga del Norte y agentes en Milán. Desde su fundación en 1991, la Liga Norte ha proclamado en varias ocasiones la independencia de Padania. «Nadie tiene nostalgia de la Padania», declaró recientemente el actual líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, en una entrevista para «La Stampa», desmarcándose de las comparaciones con el «procés». «El voto en Cataluña ha sido forzado y no aparece recogido en la Constitución», concluyó.
27-09-2017 | Fuente: abc.es
El voto alemán entierra en Italia la ley que prevé conceder la nacionalidad a hijos de inmigrantes
El resultado del voto alemán entierra el llamado ius soli, la ley que concede la nacionalidad italiana a los hijos de inmigrantes nacidos en este país. Después de muchos meses de debate parlamentario, el gobierno de Paolo Gentiloni, centro izquierda, tenía previsto que se pudiera aprobar finalmente en las próximas semanas. Ahora el tema se ha cerrado. El pequeño partido centrista Alternativa Populare, que forma parte del gobierno y cuyos votos son decisivos en el Senado, pospone ya el debate para la próxima legislatura. La actual concluye oficialmente en febrero próximo y las elecciones serán en primavera. Pero en Italia se está ya en campaña electoral, y un tema fundamental es la inmigración. El líder de Alternativa Populare, Angelino Alfano, ministro de Asuntos Exteriores, ha sido claro: «La concesión de la nacionalidad a los hijos de inmigrantes nacidos en Italia, el ius soli, es una cosa justa, pero hacerlo ahora es un error; sería hacerle un favor a la Liga Norte». Precisamente, contra esta ley y contra la inmigración en general hace su campaña electoral Matteo Salvini, líder de la Liga Norte. Salvini ha exultado tras el resultado del voto alemán, porque es aliado de Alternativa para Alemania (AfD), la extrema derecha alemana. Cambio radical hacia la inmigración El sentimiento de los italianos hacia la inmigración ha cambiado radicalmente. Hace seis años, el 71 % de los ciudadanos era partidario de conceder la nacionalidad a los hijos de inmigrantes nacidos en Italia. Ese porcentaje se ha dado completamente la vuelta: Hoy la gran mayoría es contraria a esa ley, porque la inmigración suscita temor, según indican todos los sondeos. Si se aprobara la nueva ley de ius soli, los potenciales nuevos ciudadanos italianos serían 600.000, hijos de inmigrantes nacidos en Italia desde el 1998 hasta hoy, y cuyos padres residen en este país desde al menos 5 años. A estos se podrían añadir otros 178.000 por el «ius cultural», otorgado a inmigrantes nacidos en el extranjero, llegados a Italia antes de los 12 años, que hayan completado 5 años de escuela en este país. La ley prescinde totalmente del contexto cultural familiar o de grupo en que ha crecido el futuro ciudadano italiano. Solamente se exige que uno de los padres tenga un permiso regular de residencia, una renta mínima y que sepa hablar italiano. Obviamente, las preocupaciones de los italianos se centran en una categoría especial de inmigrantes, los de cultura islámica. Incompatibilidad con el Islam Giovanni Sartori, uno de los politólogos más estimados y escuchados de Occidente, fallecido en el pasado mes de abril, precisaba a propósito del «ius cultural»: «La idea de conceder la ciudadanía a los extranjeros después de cinco años de escuela es la propuesta más estúpida, superficial y desconcertante que jamás he escuchado. Para ser ciudadano italiano, un inmigrante debería haber rechazado el derecho teocrático o de Alá». Solo así se podría hablar de integración, según explicó el propio Sartori en una entrevista a ABC: «El Islam es incompatible con nuestra cultura. Sus regímenes son teocracias que se fundan en la voluntad de Alá, mientras que en Occidente se fundan en la democracia, en la soberanía popular». No contempla la ley de «ius soli» italiana esa renuncia, por parte del candidato a la nacionalidad italiana, a los vínculos de fidelidad con otras instituciones o Estados. De ahí que la opinión pública muestre hoy con energía su deseo de conservar sus propios valores y estilo de vida, mientras alberga serias dudas sobre la posibilidad de que un joven musulmán que haya vivido en un contexto familiar y religioso muy islamizado, pueda integrarse plenamente en Italia, a su cultura y a sus valores, tras frecuentar, como prevé la ley, un ciclo de instrucción de 5 años en la escuela elemental. Las dudas, al menos, son legítimas.
21-09-2017 | Fuente: abc.es
El viento del fascismo sopla con fuerza en Italia
El viento fascista es cada día más fuerte en Italia. Sopla sobre el fuego de la inmigración y la crisis económica. Es una extrema derecha agresiva y xenófoba, llena de nostalgia y retórica populista, que aparece en muchas ciudades italianas, sobre todo en Roma, donde se han registrado actos de violencia y enfrentamientos con las fuerzas del orden. Se echan también a la calle escuadrones fascistas que organizan rondas por la «seguridad ciudadana» o contra los vendedores ambulantes extranjeros. Su apoyo crece y pretenden entrar como concejales en algunos ayuntamientos, con lemas que giran fundamentalmente en torno a la inmigración: Soberanía, fronteras y muros, primero los italianos, familia, clase política corrupta y rechazo del ius soli, es decir, la ley que concede la nacionalidad a los inmigrantes nacidos en Italia, ley que aún no ha podido ser aprobada, aunque se presentaba como una de las grandes reformas de esta legislatura, por el miedo creciente que tiene la opinión pública a la inmigración. El politólogo Marco Tarchi, profesor de Ciencias políticas, advierte que «la extrema derecha cada vez más fuerte; el neofascismo es un fruto envenenado de la globalización y es siempre más fuerte no solo en Italia, sino también en Europa». CasaPound, el fascismo del tercer milenio La extrema derecha neofascista es todo un universo con numerosas siglas. Destaca, sobre todo, CasaPound, organización fascista que tiene su sede en el Esquilino, barrio étnico alrededor de la estación de ferrocarril Termini, en un edificio de via Napoleone III, con la mayoría de los peatones extranjeros y numerosas tiendas regentadas por chinos. Los militantes de CasaPound ocuparon en el 2003 las siete plantas del edificio público y se apropiaron de él, con la excusa de la emergencia de viviendas y desde entonces residen una veintena de familias. El líder de Casa Pound, Gianluca Iannone, 43 años, productor musical y cantante, justifica así la ocupación del edificio, cuya fachada está presidida por una bandera con el logotipo de la organización: «Era un espacio abandonado y conquistado por un núcleo de familias que lo transformaron en lugar de cultura y agregación». CasaPound, que nació precisamente en el 2003, es el movimiento político fascista que más ha crecido en los últimos años en el norte y sur de Italia. Tiene un centenar de sedes, con miles de inscritos con carnet. Además cuenta con 15 librerías, 20 pubs, 8 asociaciones deportivas y diversos medios de comunicación, con 25 redacciones en Italia y 10 en el extranjero. El nombre CasaPound que se adopta en honor al poeta estadounidense Ezra Pound. Aparte de este edificio central, CasaPound tiene diseminadas sedes prácticamente en toda Roma. Ideas de Mussolini En el 2009, el movimiento se transformó en un pequeño partido, abogando por las ideas e Mussolini y con un programa basado en el derecho a la vivienda, trabajo para todos y rechazo a la inmigración, recogiendo sus primeros éxitos electorales. Es un modelo parecido a Amanecer Dorado, el partido neonazi griego admirador de la dictadura de los coroneles, que llegó a desembarcar en el parlamento griego, siendo la tercera fuerza parlamentaria, con un programa xenófobo basado en el empleo, rechazo de la austeridad y fuerte rechazo de la inmigración. Según Simone Di Stefano, 40 años, vicepresidente y responsable de comunicación y propaganda de CasaPound, «la mayoría de sus miembros son jóvenes, que todavía tienen ganas de luchar por Italia». Él los llama «fascistas del tercer milenio», aunque el presidente Gianluca Iannone prefiere hacer más sencilla la denominación: «Fascistas, y basta». En las últimas elecciones generales del 2013, ni siquiera llegaron al 1 % de votos. El sueño de CasaPound es llegar al parlamento, para lo que necesitaría al menos un 3 %. De momento, se conforma con entrar en las instituciones locales. Así, en Ostia, barrio balneario de Roma, con 85.000 habitantes, habrá elecciones locales el 5 de noviembre y CasaPound está en campaña desde hace un año. Su campaña es agresiva y permanente. Sus militantes se organizaron este verano para realizar rondas contra los vendedores extranjeros ambulantes en las playas y contra la prostitución. Forza Nuova, contra Papa Francesco Más a la extrema derecha de CasaPound se encuentra Forza Nuova, partido nacionalista y neofascista fundado por Roberto Fiore, en 1997, que considera «superadas las definiciones de derechas e izquierda». Roberto Fiore, que fue condenado en 1985 por asociación subversiva y banda armada, mantiene relaciones con la extrema derecha europea. Forza Nuova intenta reclutar jóvenes de las curvas de los estadios de fútbol. En los últimos tiempos ha aumentado su consenso gracias a una agresiva campaña contra los inmigrantes y a la defensa de algunos ciudadanos desalojados de las casas que habían ocupado en barrios romanos. Al contrario que CasaPound, que es laica, Forza Nuova es un partido católico tradicionalista, próximo a los lefebvrianos, contrarios al Concilio Vaticano II y al Papa Francisco. «Primero, los italianos», «Roma para los romanos» En esta lucha del neofascismo romano, al grito de «primero, los italianos», ha surgido otro grupo de ultras, un movimiento que se denomina «Roma para los romanos», liderado por Giuliano Castellino, un grupo próximo a Forza Nuova. «El derecho a la casa para las familias italianas» es el lema que une en su actuación a los tres grupos: CasaPound, Forza Nuova y Roma para los romanos. Así, por ejemplo, el grupo se movilizó en enero pasado para defender del desalojo a una pareja de romanos que habían ocupado una casa en el popular barrio del Trullo: Ella, 17 años, embarazada; él, 20 años, con trabajo precario. Su casa había sido asignada por el ayuntamiento romano a una familia egipcia con cinco hijos. «Roma para los romanos» organiza rondas en los barrios cada vez que se ofrece la posibilidad de soplar el viento contra la presencia de inmigrantes. La última la realizaron el 18 de septiembre, a las 10 de la noche, «a favor de la seguridad contra las violencias y las violaciones de los inmigrantes», en el céntrico parque de Villa Borghese, donde una mujer alemana de 57 años había sido violada unos días antes. Su líder, Giuliano Castellini, lo llama «resistencia étnica», y la línea la deja muy clara en Facebook: «La patria se defiende a patadas y puñetazos». «Marcha de los patriotas» El miércoles mismo, Castellini escribía en su página de Facebook: «La lucha en las periferias no se frena. Crece el consenso hacia 'Roma para los romanos' y a Forza Nuova: Los romanos no tienen miedo, a nuestro lado nos han acompañado y nos acompañarán cada vez que sus barrios sean amenazados». Tras afirmar que «las familias, jóvenes y mujeres del pueblo están listos para hacer de escudo contra la invasión», Giuliano Castellino, 40 años, convoca a sus seguidores en este jueves y viernes, «para calentar motores y los ánimos con vistas a la gran Marcha de los Patriotas del próximo 28 de octubre, continuando en el camino de la resistencia étnica y de los derechos sociales». Esta iniciativa está promovida por Forza Nuova, con la justificación de manifestarse contra la ley de «ius soli» y «para frenar las violencias y las violaciones de los inmigrantes». Significativamente se hace coincidir con el aniversario de la auténtica marcha organizada por Benito Mussolini, entonces dirigente del Partido Nacional Fascista, el 28 octubre 1922, que llevó al gobierno al Duce. Ese día desfilaron por las calles de la capital italiana 25.000 camisas negras del Partido Fascista. Sobre la «Marcha de los patriotas», que en este año cae en el 95º aniversario de la marcha fascista, diversos partidos habían pedido oficialmente al ministro del Interior, Marco Minniti, su intervención para evitarla porque es «contraria a la Constitución». El ministro dejó claro este miércoles que esa «Marcha de los Patriotas» no podrá ser autorizada porque «es evidente que tal manifestación está en contraste con la legislación italiana». Ley contra la apología fascista Se haría interminable el viaje en la galaxia de la extrema derecha italiana, con infinidad de partidos y asociaciones, que se diferencian por aspectos mínimos. No es casual que ante este viento fascista que sopla cada vez con más fuerza, el parlamento italiano haya decidido ponerle freno. La Cámara de diputados aprobó el pasado 12 de septiembre una propuesta de ley que introduce en el código penal el delito de la propaganda fascista. Se especifica que será castigada entre seis meses y dos años de cárcel «la propaganda y contenidos propios del partido fascista o del partido nacionalsocialista alemán». Se trata de una victoria del diputado Emanuele Fiano, del Partido Democrático, centro izquierda, primer firmante del proyecto de ley, que ahora pasa al Senado para su aprobación definitiva, cosa que en principio parece muy complicada, porque la ley ha creado notable polémica. Votaron en contra Forza Italia de Berlusconi, la Liga Norte, el Movimiento 5 Estrellas de Grillo y Hermanos de Italia. Estos partidos cuentan con votos suficientes en el Senado para rechazarla. Fiano siempre ha sostenido que «no es una ley que va contra la libertad de expresión, sino que servirá a poner freno al renacimiento de los neofascistas y al regreso de la ideología de extrema derecha». «Italia soberana», éxito de Salvini Algunos de estos grupos de extrema derecha se ven favorecidos por la linea «lepenista» emprendida por la Liga Norte, cuyo líder, Matteo Salvini, en su afán por cazar votos de cualquier parte y hacerse con el control de la derecha, ha establecido buenas relaciones con CasaPound, cuyos militantes asisten a los mítines de Salvini y han desfilado juntos en Roma. En tiempos de Umberto Bossi, fundador de la Liga Norte, su pretensión era el independentismo. Hoy la prioridad de Salvini es la batalla contra los inmigrantes y la globalización, y la defensa del Estado nacional. La Liga ha pasado de «Padania libre», el lema de Umberto Bossi, a la «Italia soberana sin las ataduras de Bruselas», lema de Matteo Salvini. Con eslogan parecido entró Trump en la Casa Blanca. Matteo Salvini se propone ser primer ministro en Italia liderando una coalición de centro derecha. Silvio Berlusconi, que cumplirá 81 años el próximo día 29 considera que ese liderazgo le corresponde a él. La pretensión de Berlusconi es la de hacer, mediante su partido Forza Italia, un muro de contención contra la extrema derecha. En cualquier caso, Matteo Salvini ha logrado ya un éxito extraordinario: En las elecciones políticas del 2013, la Liga Norte obtuvo el 4,08 por 100 de los votos. Después Salvini fue elegido secretario general y hoy tiene un consenso electoral extraordinario: Los sondeos le dan un 15 % y en algunas regiones del norte llega al 30 %. Este éxito, fruto del cambio profundo que Salvini ha introducido en la Liga Norte, confirma que el viento fascista y de la derecha en general sopla fuerte en Italia.
07-07-2017 | Fuente: elpais.com
Matteo Salvini: ?El euro caerá y estamos preparando el día después
El líder de La Liga Norte, a quien las encuestas no dejan de favorecer, despliega en una entrevista con EL PAÍS su ideario eurófobo y contrario a la inmigración
26-06-2017 | Fuente: abc.es
El centro-derecha avanza en Italia y el PD de Renzi retrocede
El centro-derecha obtiene en las elecciones locales una victoria clamorosa con Marco Bucci en Génova, la ciudad de Grillo, en la que ha gobernado durante décadas la izquierda. Es un triunfo histórico para la coalición que forman Forza Italia, de Silvio Berlusconi, la xenófoba Liga Norte, de Matteo Salvini, y Hermanos de Italia. Se trata de proyecciones realizadas tras el cierre de los colegios electorales, a las once de la pasada noche, que dan ventaja también al centro-derecha en otras ciudades importantes como Verona y Parma. Pero, si se confirman estos resultados, como se espera, sería claro que en Italia el viento sopla a favor del centro-derecha. En el primer turno electoral de hace dos semanas, se pusieron de moda las coaliciones: Quienes se aliaron lograron pasar al segundo turno, mientras que quienes fueron solos fracasaron. Este el caso de los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Grillo, que quedaron excluidos del balotaje en las 22 capitales de provincia que se celebraron elecciones. Silvio Berlusconi ha sido el gran protagonista en la campaña, prodigándose en programas de televisión. Intuyendo la victoria del centro-derecha, ha jugado a adjudicársela de forma anticipada. En contraste con el despliegue que ha hecho el líder de Forza Italia, el ex primer ministro Renzi ha estado casi al margen de la campaña, seguramente porque presentía ya un voto poco favorable para el Partido Democrático. Si a estos resultados se añaden los datos de los comicios municipales del pasado año, en los que el PD perdió ciudades fundamentales como Roma y Turín, gobernadas antes por la izquierda, se perciben claramente las dificultades de Matteo Renzi, quien ha fracasado en su objetivo de ampliar los confines de su partido de centro-izquierda.
26-06-2017 | Fuente: abc.es
Victoria del centro-derecha y fuerte derrota del partido de Renzi en las municipales italianas
El centro-derecha obtiene una contundente victoria en las elecciones municipales del domingo, mientras el centro-izquierda se hunde, siendo particularmente notable la derrota del Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi, la fuerza política mayoritaria de la coalición. Especialmente clamoroso ha sido el triunfo del centro-derecha en Génova, la ciudad de Grillo, en la que siempre gobernó la izquierda. En esta capital de la Liguria se impuso Marco Bucci, con el 55,2 % de los votos, derrotando a Gianni Crivello, del centro-izquierda, que obtuvo el 44,8 %. Esta victoria histórica amplifica aún más la sonora derrota del centro-izquierda. El centro-derecha conquista también otras ciudades importantes, como Verona, y algunas capitales gobernadas tradicionalmente por la izquierda, como Pistoia, en Toscana, y L?Aquila, capital de los Abruzos. Parma ha sido un caso singular: Se ha confirmado la victoria del independiente Federico Pizzarotti (58 %), que fue expulsado del Movimiento 5 Estrellas por su pretensión de autonomía y pensar en algunas cosas de forma diferente al Movimiento, cosa que no soporta un personaje autoritario como Grillo. El Partido Democrático perdió 9 capitales de provincia de un total de 16 que estaban en juego. Destaca la escasa participación, que se situó por debajo del 50 %. Estaban llamados a las urnas 4 millones de electores, poco menos del 10 por 100 del total del censo, para elegir alcaldes en 111 municipios con más de 15.000 habitantes, entre ellos 22 capitales de provincia. Hace dos semanas se eligieron ya los regidores de casi 900 municipios con menos de 15.000 habitantes, en los que no hay balotaje porque gana el alcalde más votado en la primera vuelta electoral. En el primer turno electoral de hace dos semanas, resultaron de moda las coaliciones: quienes se aliaron lograron pasar al segundo turno, mientras que quienes fueron solos fracasaron. Este el caso de los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Grillo, que quedaron excluidos del balotaje en las 22 capitales de provincia que se celebraron elecciones. Berlusconi, protagonista Silvio Berlusconi ha sido gran protagonista en la campaña, prodigándose en programas de televisión, y mostrando gran euforia, con la pretensión de hacerse con el liderazgo del centro-derecha, que le disputa Matteo Salvini, el líder de la xenófoba Liga Norte que sigue la línea de extrema derecha de Marine Le Pen. Intuyendo la victoria del centro-derecha, Berlusconi jugó una baza muy fuerte en la campaña electoral para adjudicarse el triunfo de forma anticipada. A sus 80 años, Berlusconi ha querido además mostrarse con un líder fundamental para este país, al subrayar que cuando descendió en política, ganando las generales del 1994, lo hizo para frenar a los comunistas, mientras que ahora su ambición es parar a los populistas de Grillo: «Los grillini (así son conocidos los miembros del M5E) son peligrosos. Si van al gobierno, me marcho de Italia», afirmó Berlusconi en la RAI. Berlusconi tuvo que abandonar el gobierno en el 2011, ante la delicada situación económica que sufría entonces el país, con riesgo de quiebra. Además, sus escándalos sexuales y varios procesos por corrupción hacían presagiar el final de la carrera política de Berlusconi. Pero tras un largo periodo de ostracismo, ha vuelto al ser capaz de aprovechar el descontento de muchos italianos por el problema de la inmigración y ante la falta de una clara recuperación económica, como lo demuestra el hecho de que Italia está a la cola de los países de la Unión Europea en crecimiento económico. «Los vientos están cambiando» Aunque estas municipales representan un dato parcial y no se les puede dar automáticamente una lectura nacional, todos los analistas destacan que representan una prueba importante con vistas a las elecciones generales, previstas dentro de ocho meses, si no hay adelanto electoral. Todos los líderes del centro-derecha concuerdan que «los vientos están cambiando» en la política italiana. Los resultados confirman la «resurrección» política de Silvio Berlusconi. En efecto, el líder de Forza Italia, completamente eufórico, manifestó que ha vuelto para jugar un papel fundamental en la política italiana: «Italia es un país moderado . Si sabemos estar unidos, lograremos vencer las elecciones políticas para gobernar el país. Lo haremos con un programa que estoy escribiendo y que haré público en poco tiempo», manifestó Berlusconi. El grave problema que tiene el exprimer ministro es conjugar, en una alianza para un eventual gobierno nacional, una fuerza moderada con la extrema derecha: en la coalición de centro-derecha, el partido que lidera, Forza Italia, representa a una derecha moderada y forma parte del Partido Popular Europeo, mientras su principal aliado, la Liga Norte, está en la extrema derecha, y su líder Matteo Salvini aspira además encabezar la coalición. Además, las diferencias en el programa son muy profundas: Salvini es antieuropeo y pretende la salida de Italia del euro, mientras Berlusconi propone la continuidad en el euro introduciendo la lira italiana solo para las operaciones dentro del país. El liderazgo de Renzi, en discusión Los resultados suponen una clara alarma para el Partido Democrático y su secretario Matteo Renzi. En contraste con el despliegue que ha hecho el líder de Forza Italia, el exprimer ministro Renzi ha estado al margen de la campaña, seguramente porque presentía ya un voto negativo para el Partido Democrático. Si a estos resultados se añaden los datos de los comicios municipales del pasado año, en los que el PD perdió ciudades fundamentales como Roma y Turín, gobernadas antes por la izquierda y ahora en manos del Movimiento de Grillo, se percibe claramente las dificultades de Matteo Renzi, quien ha fracasado totalmente en su objetivo de ampliar los confines de su partido. Renzi se ha defendido subrayando, con cierta amargura, que las elecciones generales serán distintos a los de estos municipales. En cualquier caso, si se suman las últimas derrotas en las urnas, incluyendo el desastre de la votación en el referéndum constitucional del 4 de diciembre, además de la escisión sufrida en su partido, Matteo Renzi está perdiendo a ojos vistas capacidad de liderazgo, hoy más discutido que nunca. Incluso dentro de su partidos se alzan voces muy críticas: «El PD se está aislando y se aleja del mundo político y social; tenemos que cambiar de rumbo y reconstruir el centro-izquierda», ha dicho el ministro de Justicia Andrea Orlando, quien le disputó a Renzi, sin éxito, la secretaría del PD en las elecciones primarias. La última encuesta sobre intención de voto, publicada anoche por el canal de televisión La7, otorga al Partido Democrático el 26 %, ocupando el segundo lugar, tras el Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Beppe Grillo, que sería el primer partido del país, superando el 28 %. Grillo: «No estamos muertos» El hecho de que el M5E haya fracasado en estas elecciones municipales, porque prácticamente ha quedado eliminado del balotaje, no significa que a nivel nacional haya comenzado de forma definitiva su decadencia. Lo que sí han demostrado estas elecciones es que el M5E carece de una clase política capaz de gobernar, lo que se ve claramente en Roma. El M5E ha pagado también un alto precio por sus divisiones y conflictos internos. El cómico Grillo ha querido infundir optimismo al Movimiento que fundó: «Nos creen muertos. Mejor así. De esta forma nos dejarán un poco en paz y en las próximas elecciones los venceremos». Lo que parece evidente es que solamente una fuerte recuperación económica y la superación de algunos problemas del país, en particular el paro juvenil que llega casi al 40 por 100, podrían marcar el comienzo en el declinar del Movimiento 5 Estrellas. Pero mientras en Italia sigan altos los niveles de corrupción y el grave problema de la burocracia impida la adopción de rápidas decisiones de gobierno, los populistas de Grillo podrán lograr muchos votos en las urnas en elecciones generales.
25-06-2017 | Fuente: abc.es
El centro-derecha italiano se ha mostrado confiado en alzarse con la victoria en la segunda vuelta de las elecciones locales celebradas ayer. Los sondeos que han circulado en los últimos días sobre posibles resultados del voto no eran nada optimistas para el partido de Matteo Renzi. En el primer turno electoral, hace dos semanas, el vieto sopló a favor de las coaliciones: Quienes se aliaron lograron pasar a la segunda ronda, mientras que quienes fueron solos fracasaron. Este el caso de los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Beppe Grillo, que han quedaron excluidos del balotaje en las capitales de provincia. La coalición de centro-derecha, formada fundamentalmente por Forza Italia de Berlusconi y la xenófoba Liga Norte de Matteo Salvini, llegó al segundo turno en cabeza en 13 de las 22 capitales de provincia. El centro-izquierda mandaba en seis. El ex primer ministro Silvio Berlusconi ha sido el gran protagonista en la campaña, con apariciones en varios programas de televisión, y mostrando cierta euforia. Berlusconi busca en estos comicios hacerse con el liderazgo del centro-derecha, que le disputa Matteo Salvini. «Conmigo, Forza Italia puede llegar al 30 por 100 en las elecciones», llegó a decir. Si el centro-derecha ganara en Génova, la ciudad de Grillo, en la que ha gobernado durante décadas la izquierda, se confirmaría la gran victoria con la que sueña Berlusconi. Un resultado histórico. En contraste con el despliegue que ha hecho el líder de Forza Italia, el exprimer ministro Renzi ha estado casi al margen de la campaña.
16-06-2017 | Fuente: abc.es
Pelea en el Senado italiano por la ley que da la nacionalidad a los hijos de inmigrantes
El Senado de Italia vivió este jueves una bronca sesión al comenzar la tramitación de una ley dirigida a conceder la nacionalidad a los hijos de inmigrantes nacidos en el país, a la que se opone la xenófoba Liga Norte (LN), que protestó contra la medida. Los senadores de LN mostraron carteles en los que se leía lemas como «Stop a la invasión» y llegaron incluso a abandonar sus escaños para alcanzar el centro del hemiciclo, donde forcejearon con algunos funcionarios que trataban de arrebatarles los folios. En medio de estos momentos de tensión la senadora y ministra de Educación, Valeria Fedeli, sufrió algunas contusiones en un brazo al ser empujada contra una mesa y tuvo que ser atendida en la enfermería, informan los medios locales. Al mismo tiempo el secretario de la LN, Matteo Salvini, explicó en Facebook que «los senadores de la Liga están haciendo de todo, ocupando los bancos del Gobierno, provocando su expulsión y siendo maltratados por los ujieres, para bloquear esta loca ley». «Una loca ley querida por el Partido Demócrata (PD, en el Gobierno) en base a la cual por el mero hecho de haber nacido aquí automáticamente se convierte en ciudadano italiano. La ciudadanía se desea ¡Y se conquista! ¡No nos rendimos!», dijo Salvino, que empleó la etiqueta «la ciudadanía no se regala». La battaglia e' iniziata@matteosalvinimi @giamma71 @BorghesiStefano @M_Fedriga @GrimoldiPaolo @CandianiStefano @arrigoni_paolo @lega_nord pic.twitter.com/2KsNL84dXE? tristano quaglia (@TristanoQuaglia) 15 de junio de 2017El proyecto de ley llegó al Parlamento en 2013, y fue aprobado por la Cámara de los Diputados (baja) en octubre de 2015 después de sufrir numerosos retrasos y recibir miles de enmiendas impuestas por los ultraderechistas de la LN. Prevé el reconocimiento de la nacionalidad a los hijos de extranjeros que hayan nacido en Italia, siempre y cuando al menos uno de los padres tenga permiso de residencia en la Unión Europea (UE) desde hace cinco años. El debate del "ius soli" generará previsiblemente debate durante los próximo meses y, ante su tramitación en el Senado, el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) ya han anunciado que se abstendrán porque solo provocará "derivas propagandísticas de la derecha y la izquierda". «Conceder la ciudadanía italiana implica conceder la ciudadanía europea, un tema tan delicado que debe ser precedido por una discusión y un concierto con los Estados de la Unión Europea, para tener reglas uniformes», señalan en un comunicado en el M5S. En Italia la nacionalidad actualmente está basada en el «ius sanguinis», según lo cual una persona adquiere dicho estatus de sus padres italianos independientemente del lugar donde haya nacido, aunque sea en el extranjero. La nacionalidad para un extranjero nacido en el país se concede cuando este cumple los 18 años, demuestre que ha vivido en el «legalmente e ininterrumpidamente» y siempre y cuando declare su deseo de adquirirlo. También puede adquirir la nacionalidad, entre otras formas, mediante matrimonio o por «naturalización», es decir, concedida por el Estado a quien haya residido en Italia desde al menos 10 años si no pertenece a la UE y cuatro años si es europeo.