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Noticias de matteo renzi

23-05-2018 | Fuente: abc.es
Italia ya tiene primer ministro: «Giuseppe Conte es prácticamente un desconocido»
Cuando el agudo guionista y escritor italiano Ennio Flaiano se refirió a la situación política de su país como algo grave, pero no serio, captó en una frase la esencia de la actitud que sus conciudadanos suelen adoptar ante la vida pública. Giuseppe Conte, elegido como nuevo primer ministro por el presidente Sergio Mattarella, ha sido propuesto para el cargo por Matteo Salvini, líder de la formación de extrema derecha Liga Norte, y por Luigi Di Maio, del antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5E). El M5E nació hace años por iniciativa de un cómico, Beppe Grillo, para acaparar el descontento de una sociedad agotada por la corrupción y la crisis. No es el único elemento de comicidad en una nación que parece esgrimir el humor como arma contra los problemas que la carcomen. Hace años, en 2013, la elección a la jefatura de Estado dejó una anécdota divertida: los electores propusieron los nombres de la actriz Sophia Loren o del actor porno Rocco Siffredi para ostentar el puesto. También apareció el de Valeria Marini, la exesposa de Silvio Berlusconi. Berlusconi, un antiguo cantante de cruceros reciclado en empresario, ascendió a la primera línea de la política italiana tras la crisis que hizo saltar por los aires a los grandes partidos tradicionales. Los casos de corrupción se llevaron por delante a la Democracia Cristiana y al Partido Socialista, y la caída de la Unión Soviética hizo lo propio con el Partido Comunista Italiano. «Il cavaliere» se elevó sobre esas ruinas y su partido, Forza Italia, de centro derecha, gestionó el país hasta noviembre de 2011, cuando dimitió del cargo. Al año siguiente, el mandatario fue condenado a cuatro años de cárcel, y a su declive público, azuzado por escándalos como el «caso Ruby», se unió el personal, con una operación de corazón que sacó a la luz su debilidad física. En los últimos comicios, los celebrados en febrero, su formación tuvo que conformarse con un 14% de los votos o, lo que es lo mismo, con la irrelevancia. Las cosas tampoco fueron mucho mejor para el Partido Democrático, de centro izquierda, y para su candidato, Matteo Renzi, el frenético exalcalde de Florencia, que obtuvo un modesto 18,7%. En ese contexto, la victoria fue para la extrema derecha de la Liga Norte y para los antisistema del M5E. Ambos, que se tiraron los trastos a la cabeza las semanas posteriores a las elecciones, han logrado pactar un programa de gobierno de última hora ?programa de 57 páginas, que entre sus medidas más llamativas incluye un subsidio para el desempleo de 780 euros o la expulsión de 500.000 inmigrantes ilegales? y proponer de forma conjunta a un candidato a primer ministro, el profesor de Derecho Giuseppe Conte. Nuevo panorama político «Creo que al Movimiento 5 Estrellas no lo podemos encuadrar en el eje clásico izquierda-derecha. El propio nombre lo dice: es un movimiento que se ha servido de las nuevas tecnologías, y las políticas que tiene interés en llevar a cabo tienen más que ver con las preocupaciones del día a día de los italianos», explica Salvador Llaude, analista del Real Instito Elcano. «Si miramos al ámbito económico, su posición es más de centro izquierda. Si miramos a los temas relativos a la inmigración irregular, su enfoque es más duro que el de la izquierda», añade. En cuanto a la Liga, el especialista señala: «En los últimos años, se ha posicionado como un actor clave en el sistema de partidos. Antes, la Liga se consideraba más como un partido regional». La aparición de Matteo Salvini supuso un punto de inflexión para la historia de la formación: «Lo que ha hecho Salvini es tratar de convertirlo en la formación hegemónica del centro derecha, aunque su planteamiento a veces sea de extrema derecha. Lo ha conseguido con el descrédito de los grandes partidos, con una gran crítica a las élites y a la corrupción». «El problema con el programa es cuáles van a ser las prioridades, es muy amplio y ambicioso», explica Luca Bisaschi, un joven italiano de 27 años que trabaja como consultor en Economía Aplicada y Políticas Públicas. «Tendrán que hacer una lista y poner primero unas reformas u otras. Ahí es donde pueden aparecer los primeros problemas, el primer punto de falta de acuerdo», señala, sobre las posibles diferencias que pueden deteriorar la alianza entre el M5E y la Liga. Precisamente, recuerda, la elección de Conte como candidato a primer ministro se hizo con el propósito de evitar las disensiones, de que una formación se sinitiese ganadora y perdedora la otra. «Fue sorprendente ?añade?, porque los dos partidos siempre han hecho una campaña bastante fuerte contra la tecnocracia, contra los profesores, por no tener contacto con la realidad». Además, «hay que decir que Conte es prácticamente un desconocido». El profesor, confirmado el pasado lunes como la opción elegida por la Liga y el M5E, ha sido designado por el jefe de Estado, Sergio Matarella, para el puesto. Conte posee una carrera brillante pero un poco deslucida después de que este martes el diario «The New York Times» publicara una información escandalosa: al parecer, su estancia académcia en la New York University, de la que farda en su currículum de 19 páginas, es falsa.
22-05-2018 | Fuente: abc.es
Claves para comprender el caos político en Italia
Cuando el agudo guionista y escritor italiano Ennio Flaiano se refirió a la situación política de su país como algo grave, pero no serio, captó en una frase la esencia de la actitud que sus conciudadanos suelen adoptar ante la vida pública. Giuseppe Conte, que probablemente sea elegido este martes como nuevo primer ministro por el presidente Sergio Mattarella, ha sido propuesto para el cargo por Matteo Salvini, líder de la formación de extrema derecha Liga Norte, y por Luigi di Maio, del antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5E). El M5E nació hace años por iniciativa de un cómico, Beppe Grillo, para acaparar el descontento de una sociedad agotada por la corrupción y la crisis. No es el único elemento de comicidad en una nación que parece esgrimir el humor como arma contra los problemas que la carcomen. Hace años, en 2013, la elección a la jefatura de Estado dejó una anécdota divertida: los electores propusieron los nombres de la actriz Sophia Loren o del actor porno Rocco Siffredi para ostentar el puesto. También apareció el de Valeria Marini, la exesposa de Silvio Berlusconi. Berlusconi, un antiguo cantante de cruceros reciclado en empresario, ascendió a la primera línea de la política italiana tras la crisis que hizo saltar por los aires a los grandes partidos tradicionales. Los casos de corrupción se llevaron por delante a la Democracia Cristiana y al Partido Socialista, y la caída de la Unión Soviética hizo lo propio con el Partido Comunista Italiano. «Il cavaliere» se elevó sobre esas ruinas y su partido, Forza Italia, de centro-derecha, gestionó el país hasta noviembre de 2011, cuando dimitió del cargo. Al año siguiente, el mandatario fue condenado a cuatro años de cárcel, y a su declive público, azuzado por escándalos como el «caso Ruby», se unió el personal, con una operación de corazón que sacó a la luz su debilidad física. En los últimos comicios, los celebrados en febrero, su formación tuvo que conformarse con un 14% de los votos o, lo que es lo mismo, con la irrelevancia. Las cosas tampoco fueron mucho mejor para el Partido Democrático, de centro izquierda, y para su candidato, Matteo Renzi, el exalcalde de Florencia, que obtuvo un modesto 18,7%. En ese contexto, la victoria fue para la extrema derecha de la Liga Norte y para los antisistema del M5E. Ambos, que se tiraron los trastos a la cabeza en los meses posteriores a las elecciones, han logrado pactar un programa de gobierno de última hora ?programa de 57 páginas, que entre sus medidas más llamativas incluye un subsidio para el desempleo de 780 euros o la expulsión de 500.000 inmigrantes ilegales? y proponer de forma conjunta a un candidato a primer ministro, el profesor de Derecho Giuseppe Conte. El profesor, confirmado ayer lunes como la opción elegida por la Liga y el M5E, está a la espera de ser designado por el jefe de Estado, Sergio Matarella, para el puesto. Conte posee una carrera brillante un poco deslucida después de que este martes el diario «The New York Times» publicara una información escandalosa: al parecer, la estancia de Conte en la New York University, de la que farda en su currículum de 19 páginas, es falsa.
11-03-2018 | Fuente: abc.es
«O tiramos Gobiernos o ponemos Gobiernos que no puedan gobernar»
El basurero de la historia estaba hasta ahora completo: allí fueron a parar el nazismo, el estalinismo, los nacionalismos y las guerras mundiales. Sin embargo, la crisis económica ha sacado del contenedor a nacionalismos y populismos, que pululan por Europa como Pedro por su casa. El auge de estos movimientos ha troceado el voto en los países europeos, como recientemente en Italia, hasta convertir sus Parlamentos en quesos cortados en miniporciones. Donde en España el queso se lo repartían dos partidos hoy hay cuatro a la mesa; en Austria se ha pasado de tres a cinco comensales; en Irlanda de tres a seis; en Francia, los cuatro tradicionales han de repartirlo con cinco y así sucesivamente. Hasta la crisis, la democracia era entendida como un modo de legitimar Gobiernos a través de la ciudadanía; ahora la democracia se entiende como «un ejercicio de bloquear al que gobierna, el ciudadano cree que el que le manda es su enemigo y por eso el ideal de toda barra de bar es bloquear la acción del político, ponerle coto. O tiramos Gobiernos o ponemos Gobiernos que no puedan gobernar», mantiene José Luis Barreiro, doctor en Ciencias Políticas y Sociología. Esa fragmentación del voto europeo se debe, a juicio del economista e historiador Gabriel Tortella, al «anquilosamiento de los partidos tradicionales que no logran adaptarse a los cambios sociales». Es decir, cuando la gente ve en peligro su nivel de vida «busca soluciones radicales y simplistas». O dicho en otras palabras: la sociedad evoluciona, y las viejas ideologías que atraían a trabajadores y burgueses se van quedando anticuadas ante una sociedad más fluida, donde las distinciones de clase se diluyen y resurgen grupos de interés: pensionistas, mujeres, desempleados, micronacionalistas..». Como si volviéramos a los gremios de la Inglaterra de Ken Follet en «Los pilares de la tierra». Por eso, nuevos gobernantes como el presidente francés, Emmanuel Macron, han hecho suyas banderas «de gremio», como la del feminismo, que, a la vista de lo ocurrido el jueves pasado, reporta muchos más beneficios electorales que defender este o aquel sesgo ideológico. Por eso el paradigma del inmovilismo, Mariano Rajoy, tumbó como un resorte las reticencias contra la movilización femenina de algunas de sus compañeras de partido para colocarse desde primera hora el lazo morado en defensa de la igualdad. Macron, Rajoy y el feminismo Macron y Rajoy, no en vano dos de los gobernantes europeos con mayor estabilidad, saben que ese es el camino para resistir. Para Tortella, si los partidos tradicionales no quieren morir «deben mostrar flexibilidad» y dependerá mucho su supervivencia «de su capacidad para resolver los problemas que se van presentando». El de las mujeres es uno de los más importantes. Cristina, Santamarina, doctora en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense, dirige su mirada a las instituciones: «Hay una radicalización de la tendencia de voto que da cuenta de la falta de consenso de las opciones más centrales, de la debilidad de predicamento y de la autoridad de las instituciones». Esto es, la sociedad desconfía de las instituciones primero por causas tan graves como la corrupción pero también porque, según Santamarina, las instituciones «no han sido capaces de comunicar la importancia de su existencia a la ciudadanía». De ahí que el Movimiento Cinco Estrellas italiano junto a La Liga Norte hayan mordido la mitad del queso. Y por eso ese país se ha estrenado como el primero de la UE en que el voto de protesta, el voto contra el establishment político, se alza con la mayoría absoluta. O de ahí también que la mismísima Alemania, a pesar de que ha logrado frenar a los partidos eurófobos y antisistema, haya estado inopinadamente cinco meses sin Gobierno. Por no hablar de España, cuya parálisis durante casi un año pasará a los libros de texto. La consecuencia de ello es, en palabras de Barreiro, que «mientras antes la pluralidad era tener varias opciones para gobernar, como ha ocurrido desde la transición en España, ahora la pluralidad es que haya muchos partidos pero para no gobernar». El catedrático de Sociología de la UNED, Juan Jesús González, apunta a la gravísima crisis de la socialdemocracia y a la ruptura del pacto social en Europa como hilo conductor de la división del voto. Ese pacto de posguerra que establecía que amplios sectores tendrían una sólida cobertura social, se ha roto. «Las políticas de austeridad ?sostiene González?, que tienen más repercusión en la periferia de Europa que en el centro, han fragmentado social y políticamente al continente». Por ello, no es tanto la crisis económica reciente como la manera en que se afronta ese problema el causante del troceamiento. Los ejes políticos también han variado: en España donde había bipartidismo fundamentado en la rivalidad entre izquierda y derecha, desde 2015 se reformula entre vieja y nueva política. Por eso los 11 millones de votos de Zapatero se dividen casi por la mitad en 2015 con la entrada de Podemos y, por eso también, Ciudadanos emerge para sustraerle votos a Rajoy, como referente de las nuevas clases medias convirtiendo al PP «en el partido de los mayores», con menos empuje que las clases urbanas. Adiós a la socialdemocracia Es el mismo fenómeno que ya había experimentado el PSOE. Y en Europa partidos socialdemócratas como el PS francés, el Pasok griego o hace unos días el PD italiano del efímero Matteo Renzi. Barreiro también señala al ocaso de la socialdemocracia. «Esto no pasó durante treinta años y ahora pasa porque la socialdemocracia europea es incapaz de colaborar en la estabilidad». El caso español es de libro, según el politólogo gallego. «Mientras Pedro Sánchez, que atiende a intereses electorales cortoplacistas, da manotazos de ciego sobre el sistema para arañar votos, otros socialistas, fuera ya de la visión de la inmediatez, como Felipe González o Alfonso Guerra, tienen clarísimo que hay que hacer justo lo contrario». Lo más preocupante de estos procesos de descomposición política es la estela de debilidad sistémica que dejan. Barreiro sostiene que «con Gobiernos tan difíciles e inestables, los sistemas no funcionan. Eran como una maquinaria de reloj suizo, pero cuando se toca el Código Penal, las Autonomías, la ley electoral? pues el sistema se bloquea». Cataluña es un ejemplo. A falta de capacidad de pactar entre los partidos antes de que estallara la crisis, ahora el problema es casi irresoluble. Así lo describe: «Cuando al Gobierno se le tildaba de fábrica de nacionalistas el problema se podía haber arreglado con un acuerdo entre partidos en una mañana. Ahora ya no se arregla ni con 200 acuerdos en 200 mañanas». Ni siquiera la UE es ya la solución. Primero porque, como apunta la profesora Santamarina, «un caso como el italiano debilita aún más la importancia del proyecto europeo y por ello los Estados nacionales y las instituciones supraeuropeas deben volver a convocar pactos de confianza con los ciudadanos, más allá incluso de los partidos políticos tradicionales». Más Europa, sí, pero «con un nuevo pacto social», reclama Juan Jesús González.
08-03-2018 | Fuente: abc.es
¿Por qué se habla ya de la Italia de la «tercera república» y del fin de la era Berlusconi?
Cuando el candidato del Movimiento 5 Estrellas (M5E), el joven Luigi di Maio, afirmó el pasado domingo que «la tercera república» comenzaba en Italia a partir de esa noche, quiso dar a entender muchas cosas. Los resultados de los comicios evidenciaron el descalabro de las formaciones que han regido la vida política de los italianos desde los años 90: Forza Italia (FI), el partido de Berlusconi, tuvo que conformarse con un 14% de los votos, mientras que el Partido Democrático (PD), liderado por Matteo Renzi, obtuvo un modesto 18,7%. Ante ellos, el M5E, el partido fundado por el cómico Beppe Grillo, se situó como el auténtico vencedor con el 32,7%. En su libro «Histoire de l?Italie contemporaine» (Fayard, 2009), el historiador Pierre Milza, fallecido hace unas semanas, dedica un capítulo a «El momento Berlusconi». En él describe cómo «Il Cavaliere» y su partido, Forza Italia, obtuvieron su poder; en la década de los 90, el país «fue sacudido por una crisis política que no tenía ningún equivalente en las otras democracias europeas. El conjunto del sistema político de las décadas precedentes vaciló». En concreto porque la Democracia Cristiana (DC), el Partido Comunista Italiano (PCI) y el Partido Socialista (PS), los tres pilares que sostuvieron a Italia tras la caída del fascismo, se vinieron abajo. El descalabro sirvió para que Silvio Berlusconi, un antiguo cantante de cruceros reconvertido en empresario de medios de comunicación, fuera nombrado primer ministro en mayo de 1994 e inaugurara un nuevo periodo que se bautizó como la «segunda república». Empezaron, así, los años de las fiesta «bunga-bunga» y de cierta decadencia ética y estética que novelas como «Que empiece la fiesta», de Niccoló Ammaniti, o películas como «La gran belleza», de Paolo Sorrentino, se esforzaron en retratar. Los mismos años que Luigi di Maio, del M5E, cree terminados. Un «rosario de plata» Humberto II juega con el Príncipe Kardam de Bulgaria en 1967Si la «segunda república» fue la de Berlusconi, ¿cuál fue la primera? Para responder a esa pregunta hay que retroceder hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. En concreto, hasta junio de 1946, cuando Italia celebró una consulta para decidir si quería ser una monarquía o una república, siendo la última la opción que ganó. En su libro «Senior Service» (Anagrama, 2016), Carlo Feltrinelli cita el valioso testimonio de su abuela, que dejó escrito cómo vivió, junto a Humberto II, el día que se concieron los resultados: «Poco antes de la una sonó el teléfono que se encontraba a mi lado. De Gasperi había reunido urgentemente al Consejo de Ministros para proclamar de inmediato, sin esperar al 18 de junio, que era lo acordado, los resultados del Referéndum. La Monarquía había sido derrrotada (..) El Rey llevaba un traje oscuro, en la mirada de Bergamini se reflejaba el horror de lo que estábamos viviendo. Un milenio de Saboyas, iniciado con Umberto Biancamano, se cerraba con Humberto II por la maldita, corrupta y falaz política democristiana, que había demolido, arrogante e injustamente, a una Monarquía que había permanecido a lo largo de los siglos (..) De vez en cuando, el Rey separaba sus labios de un antiguo rosario de plata para beber un poco de champán». Alcide de Gasperi, el político líder de la Democracia Cristiana (DC) que despertaba las iras de la abuela de Carlo Feltrinelli, había fundado su partido, de forma clandestina, en 1942. Terminada la guerra, la formación, a la que un anticomunista como el periodista Indro Montanelli decía que había que votar «con la nariz tapada», se convirtió en la columna vertebral del país: de 1946 a 1981, todos los primeros ministros salieron de ella. Italia, sin embargo, fue una democracia atípica durante la Guerra Fría: aunque alineada con el bloque occidental, su Partido Comunista, el Partido Comunista Italiano (PCI), era el más importante a ese lado del telón de acero. Así las cosas, el duelo en las urnas entre la DC y el PCI atravesó toda la posguerra y alcanzó una tensión alarmante en 1976, cuando en las elecciones generales de junio de ese año los comunistas, que obtuvieron un 34,4% de los votos, estuvieron a punto de alcanzar a los democristianos, que sacaron el 38,7%. Con esos porcentajes tan ajustados, hubo que pensar soluciones; y la que se propuso, el «compromiso histórico», acabó en tragedia. El 16 de marzo de 1978, cuando el democristiano Aldo Moro se dirigía al Congreso para contemplar cómo se ponía en marcha el primer engranaje de esa estrategia, consistente en involucrar a los comunistas en el gobierno para suavizar su ideología, un comando de las Brigadas Rojas le secuestró. El ocaso El cuerpo de Moro fue abandonado en el maletero de un coche en RomaEl «compromiso histórico» se saldó con el asesinato de Moro a manos del grupo terrorista de extrema izquierda, que veía con malos ojos el «aburguesamiento» del PCI ?Ennio Flaiano, cachondo y certero, decía que él no era comunista porque no se lo podía permitir? y su flirteo con la DC. Los pormenores de ese magnicidio, que conmocionó a Italia, todavía son difíciles de dilucidar. Los episodios inexplicables ?¿cómo fueron incapaces de encontrar a Moro, si pasó todo el secuestro en un piso de Roma? ¿de dónde sacó información sobre su posible paradero Romano Prodi, que para no revelar la fuente dijo que había obtenido los datos jugando a la «ouija»?? son numerosos. Leonardo Sciascia, novelista y político, escribió «El caso Aldo Moro» para intentar aclarar algo más el suceso. Quizá lo consiguió en su dimensión humana, en las partes dedicados a analizar las conversaciones telefónicas mantenidas por los terroristas en esas semanas de incertidumbre; un trabajo que le permitió comprender que en la violencia existe cierto absurdo, que no excusa, por supuesto, su uso. Por ejemplo, Sciascia contaba cómo el 9 de mayo, después de haber tiroteado a su víctima, uno de los terroristas llamó a un amigo de la familia para comunicarle la muerte de Moro. Empleaba la fórmula de respeto «onorevole», «honorable», dedicada a los diputados italianos, para referirse al hombre al que acababan de asesinar. También repetía «lo siento» en numerosas ocasiones. El desenlace del asesinato de Aldo Moro, su muerte, dio al traste con el acercamiento entre la DC y el PCI. Ambos partidos siguieron, aunque debilitados, en la primera línea de la vida política italiana. La hecatombe que Milza cita en su libro se produjo años después del magnicidio y tuvo varias fechas y fases. En el caso del PCI, como en el de otros partidos comunistas, la caída del Muro de Berlín resultó definitiva; la Guerra Fría había terminado, y la formación no estaba del lado ganador. Aunque tomando la vía de la reforma a iniciativa de su secretario general, Achille Ochetto, no hubo manera de arreglar el descalabro; ni siquiera guardando la hoz y el martillo y rebautizándose como Partido Democrático de la Izquierda (PDS, por sus siglas en italiano), que cayó en la irrelevancia. A la DC y al PS los fulminó otra cosa: el «Tangentopoli», la «Operación Manos Limpias». Milza lo cuenta así: «En febrero de 1992, un socialista, Mario Chiesa, es arrestado en Milán con dinero negro. Cuenta los detalles del sistema de corrupción puesto en marcha por su partido en la capital lombarda. Acaba de estallar el escándalo ?Manos Limpias? (?) En total, siete ministros son obligados a dimitir entre 1992 y 1993, al igual que tres secretarios de partido, entre ellos Bettino Craxi, que sale de escena y toma la ruta del exilio en 1994; dos años más tarde, 338 diputados, 100 senadores y un centenar de representantes públicos de todos los partidos, pero mayoritariamente democristianos y socialistas, son acusados». Con la DC fuera del mapa, Berlusconi y Forza Italia se situaron como el hombre y el partido de centro-derecha del país. Esa nueva «segunda república» vivió su primer final en noviembre de 2011, cuando «Il Cavaliere», con Italia atravesando una grave crisis económica, dimitió de su cargo de primer ministro. Comenzó su caída: en octubre de 2012, fue condenado a cuatro años de cárcel y cinco años de inhabilitación para ejercer cargos públicos por un caso de fraude fiscal. Los resultados de las elecciones del pasado domingo pueden haber supuesto su final definitivo. El inicio de la «tercera república».
07-03-2018 | Fuente: abc.es
El partido de Di Maio quiere parecer serio y capaz de gobernar en Italia
El Movimiento 5 Estrellas está dispuesto a gobernar Italia a toda costa y para ello se está transformando. El cómico Beppe Grillo, fundador del movimiento en 2009, recorrió las plazas de Italia gritando su lema preferido contra el sistema político: su famoso «vaffa» (¡iros a hacer puñetas!). Ahora le dice a Di Maio: «Ese tiempo ha terminado, dame un gobierno?». Y como garante del M5E, lo sigue inspirando: «Nosotros somos un poco DC, un poco de derecha y un poco de izquierda? Sobrevive quien se adapta». Ahí está la clave del movimiento: ser un partido trasversal, único en Europa. Luigi Di Maio, con su aspecto anónimo y modales de democristiano es el gran protagonista de la metamorfosis. Se reunió en Londres con inversores para dar garantías a los mercados, otro tanto hizo en Milán con empresarios y en Roma con los embajadores de la Unión Europea. Además besó anillos de cardenales y, por su puesto, el relicario de la sangre del patrón de su región, San Genaro: asistió al milagro de ver licuarse la sangre mientras veneraba sus reliquias. Es su camino de «normalización» política. Luigi Di Maio espera ahora el milagro de que el presidente Sergio Mattarella le encargue la formación de gobierno, porque su partido ha sido el más votado, y lo mande a las cámaras del Parlamento para que le otorguen la confianza. Dado que no tiene la mayoría parlamentaria y necesita formar una alianza con otros partidos, se ha mostrado disponible para hablar con todos, incluido el Partido Democrático, con la condición de que no esté Matteo Renzi. Son incompatibles. Lista de diez puntos Para ello Di Maio ha anunciado que presentará una lista de diez puntos sobre los que negociar. El presidente de los empresarios, Vincenzo Boccia, le ha marcado cuál debe ser el primer punto: «El país tiene una necesidad prioritaria, hay que concentrarse en el crecimiento». Es fácilmente explicable que la palabra de orden ahora mismo sea crecimiento porque la economía italiana se mantuvo estancada entre 1999 y 2016. El PIB en ese periodo solo creció un 4%, es decir, una media de 0,25% al año. Mientras la renta per capita descendió el 2%. Al inicio de ese periodo, en el año 1999, la renta per capita de un alemán, en términos de poder adquisitivo, era solo un 5 % más alta que la de un italiano. Hoy es un 25% más alto, según datos del profesor de Economía Carlo Cotarelli. Se explica así la protesta de millones de italianos que hoy ponen su confianza en Di Maio. La Bolsa de Milán fue este martes la mejor de Europa: cerró con una ganancia del 1,75%. Una declaración de tranquilidad partió también de los empresarios. «Lo importante es que se asegure un gobierno para el país», afirma Vincenzo Boccia, presidente de Confindustria, la patronal italiana. Boccia añadió que «el movimiento 5 Estrellas no nos da miedo, valoraremos sus decisiones, estamos hablando de partidos democráticos; lo importante es que no cambien medidas que han tenido efectos positivos para la economía real».
05-03-2018 | Fuente: abc.es
Así se está hundiendo el socialismo en Europa, país por país
La socialdemocracia en Europa sigue hundiéndose. La debacle del Partido Democrático de Matteo Renzi en las elecciones legislativas de Italia es solo un paso más del socialismo en su alejamiento del poder. Italia La izquierda populista ha barrido Partido Democrático, la etiqueta de la socialdemocracia en Italia. El Movimiento 5 Estrellas se ha apropiado por completo de los votos del sur, con porcentajes superiores al 50% en algunas circunscripciones. Gran parte de culpa de la debacle del PD está en su división interna, sumado al desgaste en el Gobierno. La escisión de su ala más izquierdista, Libres e Iguales, ha obtenido unos resultados irrelevantes. El desastre electoral ha forzado la dimisión del líder del PD, el ex primer ministro Matteo Renzi. Alemania El antes todopoderoso SPD alemán era la referencia en la izquierda europea hasta hace una década. En las elecciones de 2017 los socialistas bajaron del 25,7 al 20,5% de los votos, el peor resultado de la historia de los socialistas alemanes. El gobierno de «gran coalición» con la canciller Angela Merkel fue penalizado por los votantes socialistas. A pesar de que el líder socialista Martin Schulz prometió no reeditar la alianza con el CDU/CSU, finalmente firmó el pacto, ante la imposibilidad de otra coalición de partidos, previa autorización de sus bases. Francia Lejos quedan los tiempos de François Mitterrand. El socialismo francés no concurrió a la segunda vuelta en las elecciones de 2017. Quedó en quinta posición, con un 6,35% de los votos. Benoît Hamon, el candidato socialista, elegido en primarias en contra de los deseos del aparato del partido, hundió los resultados de un PS que sale de la presidencia de François Hollande por la puerta de atrás. Hollande ha sido el único presidente de la V República que no se presenta a la reelección, con su popularidad por los suelos, a pesar de haber cumplido el sueño de recuperar el Elíseo para los socialistas. Hamon, alejado del socialismo ortodoxo y más próximo a posiciones radicales, salió perjudicado en su deseo de competir en un terreno dominado por el auge de la izquierda populista de Jean-Luc Mélenchon. Reino Unido Después del largo gobierno de Tony Blair, el laborismo británico vive una etapa de zozobra. La «tercera vía» que defendió el entonces primer ministro como alternativa al socialismo está ya enterrada. El líder actual, Jeremy Corbyn, de posiciones radicales, logró derrotar al aparato del partido para acercarlo al populismo de izquierdas en auge en Europa. El líder laborista tiene parte de culpa de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, cuya defensa de la permanencia se quedó corta. Sin embargo, el error de cálculo de la primera ministra conservadora, Theresa May, de adelantar las elecciones, impulsó al líder laborista. May pensó que, debido a la enorme debilidad de Corbyn, según auguraban las encuestas, podría obtener mayor libertad para gestionar el Brexit. Los británicos, sin embargo, la castigaron en las urnas y auparon a los laboristas. Del 30,4% de los votos en 2015 pasaron al 40% en 2017. Extrema izquierda en Grecia y Portugal La fórmula para la supervivencia del Partido Socialista portugués ha sido una alianza con los radicales de izquierdas. Han logrado así encaramarse al poder a pesar de no haber sido el partido más votado. El actual primer ministro, António Costa, recupera así el poder para un partido que había quedado hundido tras el gobierno de José Sócrates, en el cargo cuando Portugal solicitó el rescate y, tras su dimisión, encarcelado por corrupción. En Grecia, el antes poderoso Pasok es ahora un partido irrelevante. Su espacio político ha sido ocupado en su práctica totalidad por los radicales de izquierda de Syriza. Holanda y Austria Los votantes penalizaron al Partido Laborista Holandés (PvdA) por la «gran coalición» formada con los democristianos. En las elecciones de 2017 pasaron de ser la segunda fuerza más votada en 2012 a quedar por debajo del 6% de los votos. En Austria dejaron de ser la fuerza más votada el año pasado. Norte de Europa La socialdemocracia sueca es la gran superviviente en Europa. Espejo durante décadas de aplicación del modelo socialista, se mantiene todavía como bastión en el continente, ahora de la mano del moderado Stefan Löfven, antiguo líder sindical. Los socialistas son favoritos según las encuestas para reeditar su victoria en las elecciones de septiembre de este año. Escandinavia, sin embargo, ya no es el bastión socialdemócrata de antaño. Recientemente han perdido el Gobierno en Noruega y Dinamarca. En el siguiente mapa se puede observar en qué países están actualmente en el poder la derecha y el centro-derecha (azul), la socialdemocracia, en solitario o coalición (rojo), los populistas de izquierdas y los verdes. En Italia, todavía en rojo por el gobierno socialista en funciones, el poder está aún por decidir después de unas elecciones donde el partido más votado ha sido la izquierda populista del Movimiento 5 Estrellas.
05-03-2018 | Fuente: abc.es
El líder de la Liga Norte reclama el Gobierno para el centroderecha
Matteo Salvini, 44 años, secretario de la Liga Norte, se ha presentado en su primera rueda de prensa como nuevo líder del centroderecha, coalición que ha obtenido el 37 % en la Cámara de diputados y el 37,48 % en el Senado. Salvini ha intentado ofrecer una imagen de calma y de serenidad. Exultante, sobre todo por el «sorpasso» a su aliado Forza Italia de Silvio Berlusconi, Salvini ha comentado así los resultados: «El gobierno toca ahora al centroderecha. La Liga ha ganado al interno de la coalición y permanecerá a la guía del centroderecha». El líder de la Liga había aceptado en principio la candidatura a primer ministro de Antonio Tajani, actual presidente del parlamento europeo, si el centroderecha ganaba las elecciones y Forza Italia obtenía más votos que la Liga. En caso contrario, Salvini anunció que reclamaría para sí la candidatura de primer ministro. Sobre este tema, el líder de la Liga ha sido rotundo: «No he hablado aún con Berlusconi, pero los acuerdos entre amigos son claros y se mantienen. En el interno del centroderecha todos están contentos, porque hay una coalición que ha ganado y que puede gobernar. No comento la debacle de otros. La arrogancia de Matteo Renzi ha sido castigada». Euroescepticismo Matteo Salvini ha pretendido dar también tranquilidad al mundo financiero, subrayando que la Liga Norte hará repartir a las empresas y que los mercados nada tienen que temer. Pero, al mismo tiempo, ha mostrado sin rodeos su claro euroescepticismo, en particular sobre la moneda única: ?Trabajaremos para modificar y quitar algunos parámetros europeos. Pero sigo convencido de que el euro está destinado a terminar, no porque lo quiera yo, sino porque lo dicen los hechos, el sentido común, la economía real. Y queremos llegar preparados a ese momento?. Frente a quienes lo tachan de extremista y populista, Matteo Salvini has respondido: ?Soy y me mantengo populista, porque quien escucha al pueblo hace su trabajo. La gente está harta de los radical chic que disgustan al trabajador?. Con los datos que ha obtenido el centroderecha se aproxima pero no alcanza el 40 % necesario para poder gobernar. De todas formas, teniendo en cuenta la frecuencia y facilidad con la que se cambian de chaqueta los parlamentarios italianos, cabe suponer que no le costaría mucho esfuerzo al centroderecha lograr que diputados de otros partidos perdedores se suban ahora al carro del vencedor. En la pasada legislatura, hubo un total de 534 cambios de chaqueta, entre diputados y senadores, en un parlamento compuesto por un millar de escaños. A Silvio Berlusconi no le ha costado especial trabajo en anteriores legislaturas el cambio de algunos parlamentarios a su grupo. Podría hacerlo de nuevo. Aunque está por ver cómo digiere el ex Cavaliere su derrota y el ?sorpasso? de Matteo Salvini. Ambos se detestan, pero el poder los puede mantener unidos.
05-03-2018 | Fuente: abc.es
Matteo Renzi dimite como secretario del Partido Democrático por su debacle electoral
El exprimer ministro Matteo Renzi, líder del Partido Democrático (PD), es el gran derrotado de las elecciones generales de ayer. «Solo querían echarme, cazar a la presa y después hacerse con el partido. Lo han logrado, sin preocuparse de que el PD era el único partido que sostenía el sistema», con esta amarga declaración el exalcalde de Florencia parece dejar pocas dudas de que abandonará el cargo, aunque había dicho durante la campaña que incluso con una derrota seguiría al frente del partido. Pero Renzi no se esperaba esta debacle. «Con menos del 20 % de votos no tengo alternativas, no puedo permanecer: debo ser coherente con mi historia. No estoy interesado a mi destino personal. Puedo ser también un sencillo senador», comentó Matteo Renzi (43 años) esta madrugada en la sede del partido, rodeado de sus más fieles que le imploraron que continuara, aunque su respuesta no pudo ser más pesimista: «Con esta derrota, no creo que tenga otras alternativas». El desastre electoral del PD es consecuencia en buena medida de la guerra civil que hubo en el partido en el pasado año, lo que causó la escisión del ala más izquierdista. Estos formaron una lista electoral, Libres e Iguales, que ha sufrido también una sonora derrota. El hasta ahora presidente del Senado, Pietro Grasso, quien encabezaba la lista, ha sido humillado por sus propios paisanos en Sicilia: Se presentaba en un colegio de Palermo y ni siquiera obtuvo el escaño en su colegio. La misma humillación sufrió el exprimer ministro, Massimo D? Alema, gran enemigo de Matteo Renzi, el político que más ha maquinado para echar a Matteo Renzi. En su tierra, en la región de Apulia, D? Dalema fue cuarto en su colegio electoral, con solo el 4 % de los votos. Un desastre.
05-03-2018 | Fuente: abc.es
Matteo Renzi, listo para dimitir
El exprimer ministro Matteo Renzi, líder del Partido Democrático (PD), es el gran derrotado de las elecciones generales de ayer. Pese a que los medios italianos habían dado ya por hecha la dimisión de Renzi, su portavoz lo ha negado. «Solo querían echarme, cazar a la presa y después hacerse con el partido. Lo han logrado, sin preocuparse de que el PD era el único partido que sostenía el sistema», con esta amarga declaración el exalcalde de Florencia parece dejar pocas dudas de que abandonará el cargo, aunque había dicho durante la campaña que incluso con una derrota seguiría al frente del partido. Pero Renzi no se esperaba esta debacle. «Con menos del 20 % de votos no tengo alternativas, no puedo permanecer: debo ser coherente con mi historia. No estoy interesado a mi destino personal. Puedo ser también un sencillo senador», comentó Matteo Renzi (43 años) esta madrugada en la sede del partido, rodeado de sus más fieles que le imploraron que continuara, aunque su respuesta no pudo ser más pesimista: «Con esta derrota, no creo que tenga otras alternativas». El desastre electoral del PD es consecuencia en buena medida de la guerra civil que hubo en el partido en el pasado año, lo que causó la escisión del ala más izquierdista. Estos formaron una lista electoral, Libres e Iguales, que ha sufrido también una sonora derrota. El hasta ahora presidente del Senado, Pietro Grasso, quien encabezaba la lista, ha sido humillado por sus propios paisanos en Sicilia: Se presentaba en un colegio de Palermo y ni siquiera obtuvo el escaño en su colegio. La misma humillación sufrió el exprimer ministro, Massimo D? Alema, gran enemigo de Matteo Renzi, el político que más ha maquinado para echar a Matteo Renzi. En su tierra, en la región de Apulia, D? Dalema fue cuarto en su colegio electoral, con solo el 4 % de los votos. Un desastre. En la tarde, rueda de prensa La dimisión del secretario del PD no es todavía oficial. La agencia italiana ANSA la daba por segura a mediodía. El portavoz de Renzi, Marco Agnoletti se ha limitado a comentar en Twitter que él no tenía conocimiento de esa dimisión, al tiempo que remitía a la rueda de prensa que esta tarde, a las cinco, ofrecerá Matteo Renzi. En la jornada de la debacle del partido, el secretario del PD ha obtenido al menos una satisfacción en el colegio electoral de Florencia donde se presentaba como candidato a senador: El exalcalde de la capital toscana ha obtenido el 44,11 % de los votos, por delante del candidato de la Liga Norte, el economista de Alberto Bagnai, muy hostil al euro, que ha obtenido el 24,5 %. Fue alcalde de Florencia hasta el 2014, sustituyendo al primer ministro Enrico Letta en el Palacio Chigi en febrero 2014. Después, tras su gran fracaso en el referéndum constitucional de diciembre 2016, dimitió como primer ministro. El ministro Martina, posible sucesor de Renzi El desmentido del portavoz de Renzi, señalando textualmente que «a nosotros no nos resulta» (la dimisión), es un reflejo de la confusión que reina en el Partido Democrático tras su debacle. En la sede del PD de Roma se plantea ya como hipótesis la convocatoria de una asamblea nacional para elegir al sucesor de Renzi. El nuevo secretario general del PD podría ser el actual vicesecretario de Renzi, Maurizio Martina, actual ministro de Políticas Agrícolas. Podría ser un candidato de consenso.
05-03-2018 | Fuente: abc.es
Matteo Renzi dimite como líder del Partido Democrático tras su debacle en las elecciones italianas
Matteo Renzi ha presentado su dimisión como líder del Partido Democrático (PD), el gran derrotado de las elecciones generales de este domingo. Renzi lo ha anunciado este lunes en una rueda de prensa en la que ha reconocido que su formación ha sufrido «una derrota clara» y se ha mostrado contrario a que su formación llegue a pactos postelectorales con «partidos extremistas» y abogó por que permanezca en la oposición al próximo gobierno que se forme. En su opinión, hace falta «abrir una nueva página en el partido». «Es obvio que después de este resultado yo deje la dirección del partido», explicó el ex primer ministro italiano, que ya ha pedido al presidente del partido, Marteo Orfini, la convocatoria de una asamblea congresual para decidir quién será el próximo secretario general. Según explicó, eso se producirá cuando se complete la formación del nuevo Parlamento y del Gobierno del país. El también exalcalde de Florencia ya había dicho anteriormente: «Solo querían echarme, cazar a la presa y después hacerse con el partido. Lo han logrado, sin preocuparse de que el PD era el único partido que sostenía el sistema». Con esta amarga declaración parecía dejar pocas dudas de que abandonaría el cargo, aunque había dicho durante la campaña que incluso con una derrota seguiría al frente del partido. Pero Renzi no se esperaba esta debacle. «Con menos del 20 % de votos no tengo alternativas, no puedo permanecer: debo ser coherente con mi historia. No estoy interesado a mi destino personal. Puedo ser también un sencillo senador», comentó Matteo Renzi (43 años) esta madrugada en la sede del partido, rodeado de sus más fieles que le imploraron que continuara, aunque su respuesta no pudo ser más pesimista: «Con esta derrota, no creo que tenga otras alternativas». El desastre electoral del PD es consecuencia en buena medida de la guerra civil que hubo en el partido en el pasado año, lo que causó la escisión del ala más izquierdista. Estos formaron una lista electoral, Libres e Iguales, que ha sufrido también una sonora derrota. El hasta ahora presidente del Senado, Pietro Grasso, quien encabezaba la lista, ha sido humillado por sus propios paisanos en Sicilia: Se presentaba en un colegio de Palermo y ni siquiera obtuvo el escaño en su colegio. La misma humillación sufrió el exprimer ministro, Massimo D? Alema, gran enemigo de Matteo Renzi, el político que más ha maquinado para echar a Matteo Renzi. En su tierra, en la región de Apulia, D? Dalema fue cuarto en su colegio electoral, con solo el 4 % de los votos. Un desastre. El ministro Martina, posible sucesor de Renzi La dimisión del secretario del PD se ha anunciado durante una rueda de prensa protagonizada esta tarde por el propio Renzi, aunque la agencia italiana ANSA ya la daba por segura a mediodía. El portavoz de Renzi, Marco Agnoletti, se había limitado a comentar en Twitter que él no tenía conocimiento de esa dimisión, al tiempo que remitía a la rueda de prensa que esta tarde, prevista para las cinco. En la jornada de la debacle del partido, el secretario del PD ha obtenido al menos una satisfacción en el colegio electoral de Florencia donde se presentaba como candidato a senador: el exalcalde de la capital toscana ha obtenido el 44,11 % de los votos, por delante del candidato de la Liga Norte, el economista de Alberto Bagnai, muy hostil al euro, que ha obtenido el 24,5 %. Fue alcalde de Florencia hasta el 2014, sustituyendo al primer ministro Enrico Letta en el Palacio Chigi en febrero 2014. Después, tras su gran fracaso en el referéndum constitucional de diciembre 2016, dimitió como primer ministro. El desmentido del portavoz de Renzi, señalando textualmente que «a nosotros no nos resulta» (la dimisión), es un reflejo de la confusión que reina en el Partido Democrático tras su debacle. En la sede del PD de Roma se plantea ya como hipótesis la convocatoria de una asamblea nacional para elegir al sucesor de Renzi. El nuevo secretario general del PD podría ser el actual vicesecretario de Renzi, Maurizio Martina, actual ministro de Políticas Agrícolas. Podría ser un candidato de consenso.
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