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Noticias de kremlin

03-07-2020 | Fuente: abc.es
Rebrotes de coronavirus en varios museos de Moscú sin que por ello hayan cerrado
Dos semanas después de su reapertura, varios museos de Moscú han registrado brotes de Covid-19 entre algunos de sus empleados. Así lo anunció ayer Antón Goriánov, jefe de la sección de museos y exposiciones del departamento de Cultura del Ayuntamiento de la capital, citado por las agencias rusas. Goriánov no especificó qué instituciones concretas están afectadas, aunque aseguró que ninguna de ellas ha cerrado sus puertas por ahora. El funcionario recordó que todos los museos deben cumplir los requisitos del órgano de control Rospotrebnadzor para la protección de trabajadores y visitantes. De lo contrario, y si los rebrotes se generalizan, advirtió Goriánov, habrá que volver a cerrar los establecimientos. La mayor parte de los museos de Moscú reanudaron su actividad el pasado 16 de junio. La Galería Tretiakov, de pintura rusa, reabre hoy sus puertas después de más de tres meses de pausa debida al coronavirus. En declaraciones a la radio Eco de Moscú, la portavoz de la institución, Anna Kotliar, aseguró que los visitantes «podrán contemplar, no sólo las exposiciones que estaban abiertas antes del comienzo del confinamiento, sino también otras completamente nuevas». Kotliar explicó que se ha reforzado la ventilación del museo con recirculadores de aire y se exige al público el uso de mascarillas y guantes. Referéndum con pandemia Por otro lado, el canal de televisión Dozhd informaba ayer de que, durante la reciente votación de la reforma constitucional para que el presidente Vladímir Putin pueda optar a dos mandatos más en el Kremlin, a la presidenta de un colegio electoral del barrio moscovita de Túshino Norte, Olga Vorojobko, se le diagnosticó coronavirus y, sin embargo, la mesa siguió funcionando y recibiendo electores que acudían a depositar el voto. Una vez finalizada la votación, todos los miembros de la comisión electoral fueron puestos en cuarentena. En Moscú ha habido 659 nuevos contagios desde el jueves, tres menos que el día anterior, y suma ya un total de 223.530 infectados, de los que 155.450 fueron dados de alta. Las muertes en la primera ciudad del país se mantienen en el rango de la treintena con 34 nuevos fallecimientos desde el jueves y alcanza así la cifra total de 3.904 decesos. En el conjunto de Rusia desde el jueves se han registrado 6.718 nuevos casos de coronavirus, 42 menos que el día anterior, elevando el total desde el comienzo de la pandemia a 667.883 infectados, de los que 437.893 se han curado. El número total de fallecimientos, tras los 176 decesos registrados desde ayer, alcanza la cifra de 9.859. Hay, por tanto, 220.131 casos activos.
02-07-2020 | Fuente: abc.es
Putin agradece a la ciudadanía el apoyo a su reforma constitucional para seguir en el poder hasta 2036
Mientras el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificaba de «triunfo» el apoyo a las enmiendas constitucionales que permitirán continuar en el poder hasta 2036 al presidente Vladímir Putin, éste aprovechaba una videoconferencia para agradecer a la ciudadanía el apoyo obtenido. Sin embargo, la ONG rusa Golos, dedicada a desenmascarar el fraude electoral, ha denunciado numerosas irregularidades en la votación del miércoles. El movimiento «Niet» (no), que llamó a votar en contra de la reforma de la Carta Magna para impedir, entre otras cosas, la eternización de Putin, ha convocado una concentración para el 15 de julio con la intención de lograr que se impugnen los resultados de la consulta. Tal pretensión no parece que tenga muchas posibilidades de materializarse dado que tendría que ir a los tribunales y la Justicia rusa es muy sensible al estado de ánimo reinante en el Kremlin. La Comisión Electoral Central (TsIK en sus siglas en ruso) ha dado por buenos los resultados de la votación y cierra la puerta a una reclamación de carácter general. «No tenemos constancia de casos que puedan suponer un vuelco en los resultados», declaró ayer la presidente de la TsIK, Ela Pamfílova. Según sus datos, el apoyo al «sí» supuso el 77,92% de los votos escrutados con un participación del 67,97%. «Quiero dirigir unas palabras de agradecimiento a los ciudadanos, quiero darles las gracias por su apoyo y confianza», manifestó Putin durante una de sus habituales reuniones telemáticas retransmitidas por las televisiones del país. Dijo que las reformas constitucionales aprobadas suponen «una mejora del sistema político y la consolidación de las garantías sociales. El fortalecimiento de la soberanía, de la integridad territorial y de nuestros valores espirituales, históricos y morales». Problemas por resolver Pero no hizo alusión directa a la enmienda que le permitirá seguir presentando su candidatura durante dos mandatos más. El presidente ruso recordó la desintegración de la Unión Soviética y aseguró que «todavía hoy somos muy vulnerables», queriendo dar a entender que sigue haciendo falta una mano firme como la suya para dirigir el país otros 16 años. Al mismo tiempo, dijo comprender a quienes votaron en contra de las enmiendas y admitió que hay muchos problemas todavía por resolver. «La gente a menudo se topa con injusticias e indiferencia. Muchos viven todavía en condiciones difíciles y a nosotros, a los dirigentes del país, nos parece que hacemos todo lo posible, Pero no, la realidad nos muestra otra cosa», aseguró. La ONG Golos, además de incidir en la imposibilidad de fiscalizar adecuadamente un proceso electoral que se extiende por espacio de siete días, reiteró que durante la consulta hubo votación repetida de unas mismas personas, violación del secreto de voto, obligatoriedad en múltiples casos de acudir a las urnas en los puestos de trabajo bajo la mirada de los jefes y, en términos generales, «falsificación» de los resultados. Baile de cifras El mismo análisis hace el movimiento opositor «Niet», que asegura en su página web que en Moscú, de acuerdo con sus propios cálculos, votaron en contra de la reforma de Putin el 55% de los electores, no el 34% como señalan las cifras facilitadas por la Comisión Electoral. En declaraciones a la radio Eco de Moscú, el líder de la organización, Andréi Pivovárov, afirmó que los datos referidos a San Petersburgo tampoco son fiables, ya que allí, según sus datos, votaron en contra de las enmiendas el 63% mientras las cifras oficiales hablan de un 22%. Así que han convocado una concentración para el 15 de julio en la plaza Pushkin de Moscú con la intención de lograr las suficientes adhesiones para impugnar los resultados del plebiscito. La reforma de la Carta Magna la lanzó Putin el pasado 15 de enero y, tras pasar las enmiendas por las dos Cámaras del Parlamento y las asambleas locales, debió celebrarse la votación el pasado 22 de abril. Pero la situación creada tras estallar la pandemia de Covid-19 obligó a posponer la consulta, que ha durado siete días, entre el 25 de junio y el 1 de julio, con el argumento de que se evitarían aglomeraciones y riesgo de contagios. La oposición, sin embargo, cree que tal práctica, sin precedentes en la historia electoral mundial, ha servido más bien para amañar los resultados.
01-07-2020 | Fuente: abc.es
Putin gana la votación de la reforma constitucional para seguir en el poder hasta 2036
Ya mucho antes de que finalizase la votación y a medida que avanzaba el escrutinio, la Comisión Electoral Central de Rusia empezó a publicar datos del apoyo obtenido por la reforma constitucional promovida por el presidente Vladímir Putin para continuar en el poder dos mandatos más a partir de 2024. Las modificaciones en la Carta Magna obtuvieron un respaldo por encima del 70% de los votos emitidos. Activistas opositores del movimiento «Niet» (No a la reforma) salieron a la calle para protestar en distintos puntos de Moscú y San Petersburgo. Unos pocos lo hicieron directamente en Plaza Roja de la capital rusa, pero la Policía les detuvo de inmediato. Los detractores de la reforma que permitirá a Putin seguir en el Kremlin hasta 2036 llamaron a sus partidarios a concentrarse en la céntrica plaza Pushkin de Moscú, que fue completamente tomada por fuerzas antidisturbios. Pese a ello, varios centenares de manifestantes mostraron su malestar. Y es que ha indignado, no sólo que la Comisión Electoral hiciera propaganda del sí antes del cierre de las urnas, sino también el hecho de que votación se extendiera por espacio de una semana, algo sin precedentes en la práctica democrática, no ya de Rusia, sino de ningún otro país del mundo. Las urnas han estado disponibles desde el pasado 25 de junio para, según el Gobierno ruso, facilitar una votación escalonada que evitara aglomeraciones y contagios en la actual situación de pandemia. Pero lo cierto es que, a juicio de la oposición, el procedimiento empleado para garantizar supuestamente la salud pública constituye en realidad un coladero de irregularidades, un «pretexto» para amañar mejor el resultado de la consulta, ya que dificulta el control efectivo del proceso electoral. Así opinan varios dirigentes opositores, entre ellos el abogado anticorrupción, Alexéi Navalni, el movimiento «Niet» y la asociación Golos, una ONG rusa dedicada a la defensa de los derechos del votante. Urnas itinerantes Según han podido constatar algunos medios de comunicación, blogueros y usuarios de las redes sociales, se han utilizado en ciertos sitios del país urnas itinerantes, que se han llevado por las casas, colocado en los patios de las viviendas, en el interior de autobuses y hasta en los maleteros de los coches. Por otro lado, más de un millón de electores en Moscú y Nizhni Nóvgorod se registraron para votar de forma telemática y se han dado casos de quienes pudieron emitir su voto más de una vez. Golos ha denunciado también presiones a funcionarios para que acudieran a las urnas y propaganda soterrada como organización de rifas en los colegios electorales. Ha habido además personas que no han podido votar porque lo hicieron otros por ellos, según han asegurado los propios afectados. «Ustedes saben que la votación transcurre ya desde hace varios días, medida dictada por la exigencia de proteger la salud de la población. Quiero dar las gracias a todos aquellos que ya lo hicieron», manifestó Putin el martes en un breve mensaje televisivo a la ciudadanía para pedir su apoyo. Esta votación debió celebrarse el pasado 22 de abril, pero la pandemia de Covid-19 aconsejó su aplazamiento. Para la aprobación de las enmiendas constitucionales, según ha dispuesto el jefe del Kremlin, hacía falta el voto a favor de más del 50% de los electores, tope que se ha superado con creces de acuerdo con los resultados oficiales. A las urnas fueron convocados más de 108 millones y medio de rusos. La reforma de la Carta Magna se ha votado en bloque e incluye, además de dejar abierta al actual presidente la posibilidad de presentarse a los comicios de 2024 y 2030, la actualización anual del salario mínimo y las pensiones, una mención a Dios, la tipificación del matrimonio como la unión exclusiva entre un hombre y una mujer y unas 200 modificaciones más, algunas redistribuyendo prerrogativas entre la Presidencial, el Gobierno y el Parlamento.
01-07-2020 | Fuente: abc.es
La inteligencia de EE.UU. tenía pruebas bancarias sobre los sobornos de Rusia a los Talibán
La inteligencia estadounidense tenía información sobre transferencias de dinero de cuentas bancarias de la inteligencia militar rusa a la guerrilla Talibán, probablemente el pago de sobornos por la muerte de uniformados estadounidenses en Afganistán. La existencia de esas recompensas la conocieron las autoridades norteamericanas después de varios interrogatorios a islamitas detenidos en ese país centroasiático. De momento, la Casa Blanca ha negado que el presidente Donald Trump fuera informado de esas recompensas antes de que las revelara la prensa estadounidense la semana pasada, citando fuentes anónimas. Pero según otra filtración al diario ?The New York Times?, el presidente fue informado sobre las recompensas de Rusia en febrero, semanas antes de que hubiera una reunión sobre el asunto de altos funcionarios en la Casa Blanca. Según las últimas revelaciones, las recompensas estaban en vigor al menos desde 2018, y pudieron haber logrado la muerte de tres soldados estadounidenses del Marine Corps en un ataque con explosivos cerca de la base militar de Bagram, al norte de Kabul, ocurrido en abril de 2019. Si Trump supo de ellas entonces o después, no hay indicios de que haya habido ninguna represalia directa contra el Kremlin por parte de la Casa Blanca. Al presidente le han indignado estas revelaciones, y ha denunciado que son noticias falsas. El martes, varios altos funcionarios de su Administración, incluida la directora de la CIA, Gina Haspel, emitieron un comunicado en el que denunciaron la filtración indebida de información crucial para la seguridad nacional, cuando las investigaciones pertinentes aún no habían culminado. «Estas filtraciones dificultan nuestro trabajo», dijo Haspel. Sin embargo, tan avanzadas están las investigaciones que el ?Times? informa este miércoles de que la inteligencia estadounidense ya ha identificado al intermediario afgano que distribuía esas recompensas, que en este momento reside en Rusia, y a parte de su red de contactos. Para los pagos se utilizaba lo que de conoce en árabe como ?hawala?, una vía informal y barata de remesas de dinero común en la cultura musulmana. Durante una batida este año, un equipo de los SEAL de la Armada estadounidense halló en la residencia de un islamista en Afganistán 500.000 dólares (unos 480.000 euros) en metálico, que se cree son parte de esas recompensas. Presionada por los demócratas, la Casa Blanca decidió informar a diputados y senadores de ambos partidos sobre ese programa de recompensas el martes. Según han publicado varios medios norteamericanos, una de las explicaciones dadas es que simplemente la cúpula de la inteligencia decidió no informar de esas investigaciones a Trump hasta que dispusieran de conclusiones firmes y coherentes.
01-07-2020 | Fuente: abc.es
La oposición cree que Putin usa el coronavirus para amañar el referéndum sobre la reforma constitucional
La votación de las enmiendas constitucionales que permitirán al presidente Vladímir Putin seguir en el poder hasta 2036 finaliza hoy después de una semana con los colegios electorales abiertos, algo sin precedentes en la práctica democrática, no ya de Rusia, sino de ningún otro país del mundo. Las urnas han estado disponibles desde el pasado 25 de junio para, según el Gobierno ruso, facilitar una votación escalonada que evite aglomeraciones y contagios. Pero lo cierto es que, a juicio de la oposición, el procedimiento empleado para garantizar supuestamente la salud pública constituye en realidad un coladero de irregularidades, un «pretexto» para amañar mejor el resultado de la consulta, ya que dificulta el control efectivo del proceso electoral. Así opinan varios dirigentes opositores, entre ellos el abogado anticorrupción, Alexéi Navalni, y la asociación Golos, una ONG rusa dedicada a la defensa de los derechos del elector. Urnas ambulantes Según han podido constatar algunos medios de comunicación, blogueros y usuarios de las redes sociales, en ciertos lugares del país se han utilizado urnas ambulantes, que se han llevado por las casas, colocado en los patios de las viviendas, en el interior de autobuses y hasta en los maleteros de los coches. Por otro lado, más de un millón de personas en Moscú Nizhni Nóvgorod se han registrado para votar de forma telemática y se han dado casos de electores que emitieron su voto más de una vez. Golos ha denunciado también presiones a funcionarios para que acudieran a las urnas y propaganda soterrada como organización de rifas en los colegios electorales. El plebiscito finalizará hoy a las ocho de la tarde y, aproximadamente una hora después, la Comisión Electoral Central de Rusia empezará a hacer públicos los primeros datos. Para que se aprueben las enmiendas constitucionales, según ha dispuesto el jefe del Kremlin, hace falta el voto a favor de más del 50% de los electores. Los sondeos vaticinan una victoria del «sí», tal y como desea Putin, que ayer se dirigió a la población pidiendo su apoyo. Matrimonio, hombre y mujer Han sido convocados a las urnas más de 108 millones y medio de rusos. La reforma de la Carta Magna se vota en bloque e incluye, además de dejar abierta al actual presidente la posibilidad de presentarse a los comicios de 2024 y 2030, la actualización anual del salario mínimo y las pensiones, una mención a Dios, la tipificación del matrimonio como la unión exclusiva entre un hombre y una mujer y unas 200 modificaciones más. Según la Comisión Electoral Central, desde el 25 de junio, han votado ya unos 50 millones de rusos, casi la mitad de los inscritos en el censo electoral. «Ustedes saben que la votación transcurre ya desde hace varios días, medida dictada por la exigencia de proteger la salud de la población. Quiero dar las gracias a todos aquellos que ya lo hicieron", manifestó ayer Putin en un breve mensaje televisivo a la ciudadanía. Esta votación debió celebrarse el pasado 22 de abril, pero la pandemia de Covid-19 aconsejó su aplazamiento.
30-06-2020 | Fuente: abc.es
Las maniobras de Rusia contra EE.UU. en Afganistán ponen en guardia a Trump
Desde el momento en que puso el pie en la Casa Blanca, la larga sombra de Rusia persigue al presidente Donald Trump, vaya adonde vaya, y haga lo que haga. En esta ocasión, por unas supuestas recompensas que el Kremlin ofreció a la guerrilla Talibán para que matara a soldados estadounidenses en Afganistán mientras Washington buscaba a la desesperada un acuerdo de paz que permitiera la retirada definitiva de sus tropas en aquel país centroasiático, tras dos décadas de guerra. El problema no está en si esas recompensas fueron ofrecidas, sino en cuándo fue informado Trump de ellas, si es que lo fue. Unos informes de inteligencia sobre esas recompensas a los islamistas afganos han sido filtrados en los pasados días a varios medios norteamericanos. Tras un pormenorizado análisis, la CIA ha llegado a la conclusión de que la inteligencia militar rusa dio dinero en metálico a los insurgentes afganos para que mataran a soldados de EE.UU. aun cuando ambas partes mantenían contactos para una posible firma de un acuerdo de paz. El presidente Trump llegó a invitar a representantes de la guerrilla Talibán a un encuentro en Camp David el año pasado, aunque después reculó. A principios de este año, un comando del equipo de élite de los SEAL de la Armada estadounidense se encontró con 500.000 dólares (unos 480.000 euros) en metálico tras allanar y registrar un cuartel de los Talibán. Ante las sospechas de que fuera parte de esos sobornos rusos, los uniformados informaron a la inteligencia estadounidense destacada en Afganistán, que a su vez dio cuenta del hallazgo a Washington. Hubo una reunión en la Casa Blanca sobre los sobornos en marzo, y según mantiene la agencia Ap, Trump fue debidamente informado, aunque él lo niega tajantemente. Según dijo el presidente Trump en la red social Twitter, «la inteligencia no encuentra que esta información sea creíble, y por eso no me informó ni a mí ni al vicepresidente de ella. Es posible que se trate de otra mentira sobre Rusia, inventada por los medios». Si el presidente o alguien en su gabinete supo de esos sobornos hace meses, nadie en Washington tomó medidas claras de condena a Rusia, aunque los varios medios que han revelado su existencia han informado de varias muertes de soldados estadounidenses derivados de ellos. ¿Qué supo el presidente? Ese es para los demócratas el problema de la cuestión: ¿qué supo el presidente y cuándo lo supo? Según la líder demócrata Nancy Pelosi, que preside la Cámara de Representantes, «el Congreso necesita respuestas de forma inmediata». «El Congreso debe ser informado sobre lo que sabía la inteligencia sobre esta importante amenaza para las tropas estadounidenses y nuestros aliados, y qué opciones tenemos para hacer pagar a Rusia. El inquietante silencio y la inacción de la Administración ponen en peligro la vida de nuestras tropas y las de nuestros socios de coalición». En esa coalición se encuentra España, como miembro de la OTAN. Hasta la fecha han muerto en combate en Afganistán 2.353 soldados estadounidenses, 10 de ellos en 2018 y 16 en 2019. En lo que va de 2020 han fallecido dos. El año pasado, días antes de que unos emisarios de los Talibán viajaran a Washington para las negociaciones de paz, un coche bomba mató a 12 personas, entre ellas el sargento estadounidense Elis A. Barreto Ortiz, además de un soldado rumano, Ciprian-Stefan Polschi. Los Talibán asumieron después la autoría del ataque. Los republicanos también quieren más información. La número tres del partido en la Cámara, Liz Cheney, dijo el fin de semana que «la Casa Blanca debe dar explicaciones. ¿Por qué no fueron informados el presidente o el vicepresidente? ¿Se incluyó la información en los informes de inteligencia diarios del presidente? ¿Quién lo sabía y cuándo lo supo? Y, ¿qué se ha hecho para proteger a nuestros soldados y hacer que Putin rinda cuentas?». Tan preocupante sería, desde el punto de vista republicano, que Trump lo hubiera sabido y no hubiera hecho nada como que los responsables de la inteligencia no hubieran informado al presidente. Por su parte, el nuevo Director Nacional de Inteligencia, John Ratcliffe, dijo que él nunca informó de esos sobornos al presidente, pero él lleva en el cargo apenas desde el 26 de mayo. En todo, caso, ayer, varios altos funcionarios de la Presidencia se desplazaron hasta el Capitolio para informar a senadores y diputados de los hallazgos de la inteligencia estadounidense. A Trump, de momento, le ha investigado un fiscal especial por la supuesta trama rusa que le ayudó a ganar las elecciones de 2016. Ese fiscal, Robert Mueller, llegó a la conclusión de que Trump no solicitó ningún tipo de ayuda al Kremlin, pero sí halló pruebas de al menos dos campañas de injerencia rusa para ayudarle a llegar al poder. En febrero, el Senado absolvió a Trump en un juicio político por extorsión a un país extranjero -Ucrania- para que le ayudara en las elecciones contra Joe Biden, el candidato demócrata a la presidencia. El presidente siempre ha negado que recibiera ningún tipo de ayuda de Rusia, y ha denunciado en varias ocasiones que es víctima de una gran caza de brujas. Interés ruso Por su parte, el Kremlin ha negado cualquier soborno a los Talibán, alegando que las noticias al respecto son falsas. La Unión Soviética invadió Afganistán en 1978 e intentó instalar allí un satélite comunista, pero fracasó tras una larga guerra, durante la cual nacieron las milicias islamistas que llevaron al poder a los Talibán. Estos dieron refugio a Osama bin Laden cuando este terrorista ideó los atentados contra Nueva York y Washington en 2001. Desde que llegó a la Casa Blanca, Trump ha intentado firmar la paz con ellos y les llegó a invitar a la residencia presidencial en Camp David, aunque luego se desdijo. Rusia ha intentado orquestar su propio proceso de paz en Afganistán, que también ha fracasado. John Bolton, que fue consejero de Seguridad Nacional de Trump hasta septiembre de 2019, califica las excusas del presidente sobre este problema de «ridículas». «Si no le informaron, debería pedir explicaciones de por qué fue así», dijo en la cadena CNN. Bolton se opuso al proceso de paz con los Talibán.
29-06-2020 | Fuente: abc.es
Trump niega que Rusia ofreciera dinero a los talibanes a cambio de matar a soldados estadounidenses
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado este domingo que los servicios Inteligencia no «consideraron creíbles» las informaciones que aseguraban que Rusia habría ofrecido dinero a los talibán para asesinar militares británicos y estadounidenses y que por ello él no fue informado. «Inteligencia acaba de informarme que no consideraron creíble esta información», ha escrito Trump en su cuenta de Twitter, en referencia al reportaje publicado por el diario The New York Times, en el que se aseguraba que los servicios secretos de Moscú habrían ofrecido sumas de dinero a los talibán para que llevaran a cabo estos asesinatos y así desestabilizar la situación en Afganistán. El inquilino de la Casa Blanca ha explicado que los servicios de Inteligencia no le informaron tanto a él como al vicepresidente, Mike Pence, de esta situación pues no consideraron creíbles dichas informaciones, en las que también se señalaba como el presidente de Estados Unidos habría estado al tanto de esta oferta de Moscú desde hace meses. «Probablemente se trata de otra farsa fabricada sobre Rusia, tal vez por las noticias falsas de The New York Times, buscando hacer quedar mal a los Republicanos», ha respondido en su cuenta de Twitter el presidente Trump. El pasado viernes, el periódico estadounidense publicó un artículo en el que se afirmaba, citando fuentes de Inteligencia de Estados Unidos, que una unidad de los servicios secretos de Rusia habría ofrecido una recompensa económica a un grupo talibán para asesinar a efectivos de la coalición que Washington lidera en Afganistán. Esta información fue desmentida tanto por la Casa Blanca como por el Kremlin, que acusó al periódico de estar poniendo en riesgo las vidas de sus trabajadores en la Embajada de Rusia en Afganistán. El grupo talibán también negó el contenido de esta publicación.
29-06-2020 | Fuente: abc.es
Litvinenko, el espía cercano a Putin que murió envenenado por denunciar su corrupción
EL 23 de noviembre de 2006 Aleksander Litvinenko, exespía del KGB, moría en un hospital de Londres. Tres semanas antes, había comido en un restaurante con dos agentes de los servicios secretos rusos. Según las conclusiones de la investigación, ambos le hicieron ingerir una dosis de polonio-210, un material radiactivo que destruyó su organismo. Las pruebas eran incontestables porque se encontraron restos de esa sustancia en la casa y el coche de uno de los matones que le envenenaron antes de desaparecer. Fue una venganza de Vladímir Putin y del Servicio Federal de Seguridad, que le habían condenado a muerte tras sus revelaciones y su huida a Gran Bretaña. El propio presidente ruso confirmó en 1999 que él había sido el responsable de su expulsión de los servicios secretos. Previamente, Litvinenko había denunciado públicamente que Putin le había dado la orden de asesinar al magnate Boris Berezovski. Tenía acceso a su círculo interno porque había sido su asesor y su jefe de seguridad durante varios años. Litvinenko quería hacer carrera en el Ejército, pero renunció a ello tras ser fichado por el KGB, que le destinó a una escuela de formación de elites. Fue enviado al servicio de contrainteligencia y, posteriormente, a una unidad de lucha contra el crimen organizado. Investigando la corrupción, descubrió los vínculos entre la mafia rusa y los dirigentes del régimen. Decidió desertar en 2000. Huyó a Turquía y, desde allí, pidió asilo político a Estados Unidos, que se lo negó. Viajó a Londres, donde consiguió el amparo del Gobierno de Tony Blair. Según su esposa Marina, Litvinenko aceptó colaborar con el MI6 a cambio de un salario mensual de 2.000 libras. Dos años después de obtener el asilo en Gran Bretaña, Litvinenko contó que un antiguo compañero le advirtió de que los servicios secretos rusos habían planeado una operación para asesinarle. Era tan odiado que los alumnos de la organización de Seguridad hacían prácticas de tiro con su cara. Pero no se dejó intimidar y se convirtió en el azote de Putin. Denunció que el presidente había ordenado el asesinato de la periodista Anna Politkovskaya, tiroteada en su domicilio. Reveló que los servicios secretos tenían importantes conexiones con Al Qaida y que el KGB había protegido y financiado a terroristas como Carlos Ramírez «El Chacal». Acusó a sus antiguos jefes de ser responsables de la matanza de la escuela de Beslan. Y afirmó que los autores de la masacre del teatro de Moscú con un gas letal y otros atentados eran antiguos agentes al servicio de Putin. La gota que colmó el vaso se produjo cuando aseguró que el caudillo del Kremlin se lucraba del tráfico de drogas desde Afganistán gracias a su amistad con Dostum, un líder uzbeco aliado de la CIA. El régimen de Moscú no se quedó con los brazos cruzados. Orquestó una campaña de desprestigio contra Litvinenko y le tachó de traidor y chantajista. Incluso algún periodista le presentó con un instrumento de la venganza de Berezovski y una marioneta de la CIA. Al día siguiente de su muerte, los amigos de Litvinenko hicieron pública una declaración jurada en la que el exespía culpaba a Putin de su asesinato, mientras la viuda corroboraba que había recibido amenazas de Moscú. Dos meses después, los medios revelaron que las pruebas de la Policía sobre su envenenamiento eran abrumadoras. La investigación localizó a dos agentes que se había desplazado a Londres para intoxicarle. El Gobierno británico no pudo pedir por razones legales la extradición de los ejecutores, que nunca pagaron por su crimen.
24-06-2020 | Fuente: abc.es
Putin desafía al coronavirus celebrando el gran desfile de la Victoria sobre el nazismo en Moscú
Para el presidente ruso, Vladímir Putin, el desfile de la victoria sobre la Alemania nazi, que este año cumple su 75 aniversario, es algo sagrado, tal vez el pilar más importante de la componente ideológica de su política. Debió llevarse a cabo el pasado 9 de mayo, pero la pandemia de Covid-19 lo impidió y tuvo que posponerse. Después, el pasado 26 de mayo, cuando no estaba todavía claro que la situación epidemiológica pudiera mejorar, Putin fijó para hoy 24 de junio la fecha definitiva del evento, la misma en la que se celebró en 1945 tras el final de la contienda. Y supone un enorme desafío porque ha sido el primer gran acontecimiento multitudinario desde que las autoridades capitalinas aceleraran apresuradamente este mismo mes la desescalada. Mientras, casi una veintena de regiones rusas han decidido no organizar su propia parada militar para evitar el riesgo de contagios y otras lo han hecho sin espectadores. Un grupo de aviones sobrevuelan el cielo de Moscú durante el desfile - EFE Antes del referéndum No ha sido el caso de Moscú, el foco principal de la enfermedad en Rusia, y en donde tiene siempre lugar el desfile principal, el más vistoso, el de mayor envergadura y el único con la presencia del jefe del Estado. Putin necesitaba este espectáculo castrense para irradiar normalidad en la víspera de la votación popular del 1 de julio, en la que espera recibir el visto bueno a unas enmiendas constitucionales que le dejarán abierta la posibilidad de permanecer en el poder hasta 2036. El líder opositor ruso, Alexéi Navalni, acusa al Kremlin de «vestir con el ropaje de la conmemoración de la victoria el falso referéndum de julio». El mandatario ruso. como de costumbre, ha querido reafirmarse en su apuesta militarista y mostrar al mundo que Rusia sigue siendo una superpotencia, al menos en el ámbito armamentístico. Se han mostrado una vez más los misiles nucleares más poderosos, los aviones de tecnología más avanzada y una cifra récord de 234 unidades blindadas, algunas, como los tanques T-90M y T-80BVM, exhibidas por primera vez. En su tradicional arenga a las tropas, que interrumpió para guardar un minuto de silencio en recuerdo de los caídos, el máximo dirigente ruso se mostró hoy muy moderado hacia Occidente y la OTAN, contra los que suele lanzar habitualmente duras diatribas. En esta ocasión ha llamado a la creación de «un sistema de seguridad común» a nivel internacional «para hacer frente conjuntamente a las nuevas amenazas» y evitar que se repita algo tan devastador como una conflagración a nivel de todo el planeta. Subrayó el hecho de que fue el Ejército Rojo el que realmente ganó la II Guerra Mundial. «Fue el pueblo soviético el que aplastó al nazismo (..) y el que soportó la principal carga en la lucha contra el fascismo», aseguró Putin reiterando su argumentación de que el papel de la URSS en aquella contienda fue determinante en la consecución de la victoria, pese a que, según su opinión, expresada recientemente en un artículo en una revista estadounidense, Occidente pretende revisar la historia y minimizar la aportación soviética. «Hitler envío contra la Unión Soviética más del 80% de las fuerzas militares propias y de las de sus satélites», afirmó esta mañana. Un grupo de militares, durante el desfile - EFE Sin invitados Sin embargo, parece pesar más la actual realidad de una Rusia hostil con sus vecinos, con Georgia y Ucrania, ya que al desfile de hoy no ha asistido ni un solo líder de las potencias vencedoras de la guerra ni tampoco de Alemania o Japón, las derrotadas. Es verdad que el presidente francés, Emmanuel Macron, sí había planeado en un principio estar hoy en Moscú, pero el coronavirus también ha jugado un papel desmovilizador. Han acudido solamente siete líderes de estados reconocidos por la ONU (Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán, Moldavia, Serbia, Tayikistán y Uzbekistán) y los presidentes de dos territorios desgajados de Georgia, Abjasia y Osetia del Sur, no reconocidos en el mundo por casi nadie. Hoy en la Plaza Roja de la capital rusa desfilaron unos 15.000 militares, rusos y de otros 13 países (Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, China, India, Kazajstán, Kirguistán, Moldavia, Mongolia, Serbia, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán), y en las gradas había cerca de un millar de personas, todas prácticamente sin mascarillas, entre veteranos de guerra, autoridades, invitados diversos y dirigentes extranjeros. Se ha hecho un enorme esfuerzo para aislar del evento a posibles portadores del coronavirus. Los transeúntes ocasionales no han podido acceder a la Plaza Roja durante el desfile, pero sí a la calle Tverskaya, a través de la cual avanzaron las fuerzas en su paso hacia la plaza y la tribuna desde donde se les contempló. Así que el peligro de contagiarse ha estado muy presente. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, había pedido a los moscovitas que se queden en casa y vean todo por televisión, consejo que, dado el buen tiempo reinante, no se ha seguido. En Moscú, mientras tanto, sigue el goteo de contagios, con unos mil diarios en los últimos días y más de 7.000 a nivel de todos los demás territorios. Rusia sigue siendo el tercer país del mundo en incidencia de la COVID-19 y supera ya los 600.000 infectados con más de 8.000 fallecidos desde el comienzo de la pandemia.
23-06-2020 | Fuente: abc.es
Rusia y EE.UU. inician negociaciones para prolongar el acuerdo de desarme nuclear START
En un ambiente de mutuo recelo y con las relaciones en uno de sus peores momentos desde los tiempos de la Guerra Fría, delegaciones de Rusia y Estados Unidos se reunieron ayer en Viena con la intención de elaborar un calendario de negociaciones para tratar de prolongar el único acuerdo que queda aún vigente entre ambos países, el de desarme y control de armamentos nucleares estratégicos nuevo START, firmado el 8 de abril de 2010 , cuando al frente de la Casa Blanca estaba Barack Obama y del Kremlin el presidente Dmitri Medvédev. El nuevo START, cuya vigencia se pretende extender, expira el 5 de febrero de 2021 y establece un máximo de 1.550 ojivas atómicas por ambas partes y un límite de 800 lanzaderas de misiles balísticos intercontinentales no desplegadas y de 700 si están operativas en tierra o a bordo de navíos y bombarderos estratégicos. La delegación rusa, compuesta por especialistas altamente cualificados de los ministerios de Defensa y Exteriores, está encabezada por el viceministro de ésta segunda cartera, Serguéi Riabkov, mientras que la estadounidense tiene al frente al emisario especial, Marshall Billingslea, también arropado por avezados expertos en armas y Derecho Internacional. El sábado pasado, en declaraciones a la agencia rusa Interfax, Riabkov dijo que «ofreceremos a los estadounidenses áreas específicas en las que podemos y debemos trabajar, pese a que los Estados Unidos están cada vez más inmersos en la campaña» de las elecciones presidenciales. El viceministro de Exteriores ruso no aclaró qué «áreas específicas» son esas, pero dio a entender que algo habrá que acordar en materia de «estabilidad estratégica» si fracasan las conversaciones y no se logra prolongar el tratado START, que en realidad es el START III. El START I lo firmaron el 31 de julio de 1991 el presidente soviético, Mijaíl Gorbachov y su homólogo norteamericano, George H. W. Bush. Duró hasta el 5 de noviembre de 2009. El START II lo rubricó también Bush, pero con el primer presidente ruso, Borís Yeltsin. El acuerdo nunca llegó a aplicarse. El nuevo START, a secas, fue obra de Medvédev y Obama, pero le queda menos de un año de vigencia. El inicio de las actuales conversaciones en Viena se ha visto ralentizado por el deseo de Washington de incorporar también a China al acuerdo, algo que por el momento no se ha logrado. Las dos potencias nucleares llegan a la cita de Viena después de que el mes pasado EEUU anunciara su intención de abandonar dentro de seis meses el Tratado de Cielos Abiertos, acusando a Rusia de incumplirlo. Este mismo fue el argumento empleado el año pasado por Washington para salirse de otro importante acuerdo de limitación de armas, el Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias (INF según sus siglas en inglés). De manera que el único freno todavía existente para evitar una hecatombe nuclear es el nuevo START.
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