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Noticias de kremlin

26-01-2020 | Fuente: abc.es
El Congreso de EE.UU. se aburre durante el «impeachment»
Son días extraños en el Capitolio. Todo, incluidas las primarias para las elecciones de noviembre, ha quedado paralizado por el tercer juicio político a un presidente de la historia. Y se le nota a la mayoría de senadores que no están cómodos en el papel de tribunal. Dados a sentenciosos discursos y acostumbrados a ser escuchados sin interrupción, ahora deben permanecer en silencio durante los largos seis días en que la fiscalía y la defensa, que comenzó su turno ayer, detallan sus alegaciones en contra y a favor de Donald Trump. El viernes, un día singular en este proceso, la fiscalía, que ejerce un grupo de demócratas, acusó directamente al presidente de ser ni más ni menos que una marioneta del Kremlin. Se trata de una acusación extraordinaria, que proferida contra un republicano hace apenas una década hubiera incendiado Washington. Aun así, el viernes, en el momento en que el diputado demócrata Adam Schiff, que lidera a los fiscales, le daba la enhorabuena a Rusia por una soberbia infiltración en la Casa Blanca, uno de los senadores dormitaba ante sus notas; otros dos jugaban con esos pequeños trompos planos y de colores que los niños popularizaron hace unos tres años, y un cuarto sorbía un vaso de leche, única bebida, junto al agua, permitida dentro de la sala, porque hace años un senador defendió que era buena para tratar su úlcera. En el cajón de un pupitre, en el flanco derecho de la sala, los senadores tienen caramelos a su disposición. De pocas cosas más disponen, pues dentro de esta sala están prohibidos los teléfonos, las tabletas y los ordenadores, sean de mesa o portátiles. Y, claro, los senadores se aburren. Porque este juicio, celebrado con gran pompa, es, sobre todo, anticlimático. No hay pruebas nuevas o testigos sorpresa. Todo lo que la fiscalía ha detallado en su largo turno de tres días ya se sabía porque lo expuso antes con detalle no en una sino en varias comisiones de la Cámara de Representantes, en unas vistas retransmitidas hasta la extenuación por televisión y redes sociales. Las partes sin embargo, no adolecen de energía. El viernes mismo uno de los fiscales, el también diputado Jerrold Nadler, llamó al presidente «dictador». Ni por esas. Nadie puede acusar a la acusación y a la defensa de falta de esfuerzo. Durante el debate del miércoles para pactar las reglas que gobiernan este juicio, en una vista que duró hasta las dos de la madrugada, se cruzaron unos reproches tan agrios, que el miércoles, en la apertura de la primera vista, les cayó una reprimenda del circunspecto presidente del Tribunal Supremo, que desde un púlpito elevado vela por que el juicio al menos parezca equitativo. «Debo recordarles a las partes que se hallan ante la cámara legislativa más prestigiosa del mundo. Y una de las razones por las que se ha ganado ese título es porque sus miembros evitan dirigirse de un modo, y empleando un lenguaje, que no se ajuste a las normas más básicas de civismo», dijo el magistrado John Roberts. De ahí la artificiosa singularidad de todo este proceso. Las normas son muy estrictas. Tanto, que si los senadores quieren hacer preguntas, las deben entregar por escrito. Los plazos son férreos. Las dos partes en liza están agotando hasta la extenuación las 24 horas de las que disponen, repartidas en bloques de tres días. Las vistas se alargan porque los fiscales y abogados no quieren dejarse nada fuera. Pero todos ellos saben que el veredicto está ya cantado. En el hemiciclo hay 45 demócratas, dos independientes y 53 republicanos. Entre estos últimos, muchos admiten abiertamente que no son neutrales: están juzgando a un presidente de su partido, muy popular entre las bases, en año electoral. De los 33 escaños del Senado que se renuevan en noviembre, 23 los ocupan republicanos. Ya lo dijo el líder de ese partido del Senado, Mitch McConnel, antes de que comenzara este juicio: «No se me puede pedir que sea imparcial». El tedio de muchos senadores lo manifestó claramente uno de los pocos republicanos que se ha permitido ser tímidamente crítico con el presidente por sus presiones sobre Ucrania, que son lo que ha abierto este proceso de impeachment. En uno de los pocos descansos que se les permiten, Mitt Romney, candidato perdedor a la presidencia en 2012, fue sorprendido en un momento de honestidad por un micro furtivo: «Nos quedan seis horas, y nadie está viendo esto, Dios mío». Era viernes, habían pasado ya las cinco de la tarde, ya era de noche en Washington y la fiscalía aún tenía ocho horas por delante. El desliz de Romney evidencia que en la era Trump mandan los índices de audiencia, también en algo tan grave como un juicio para destituir a un presidente. De hecho el mismo Trump lo admitió. Molesto por que el estreno de su equipo de abogados llegara en sábado, el presidente lamentó en la red social Twitter: «Nos han relegado a una franja que en televisión se conoce como el valle de la muerte». Su abogado, Jack Sekulow, le respondió después: «El sábado enseñaremos el trailer, y el lunes estrenaremos la película». Justo cuando Romney cometía esa indiscreción, en la Casa Blanca, la asesora de Trump Kellyanne Conway pasaba por la sala de prensa, veía una retransmisión del juicio en una de las pantallas y se preguntaba en voz alta: «¿Hay alguien que todavía esté viendo esto?». El presidente contraprogramó. El viernes se convirtió en el primer inquilino de la Casa Blanca en dirigirse a una multitudinaria marcha pro-vida que cada año desciende sobre Washington. Por la tarde invitó a su residencia a 170 alcaldes de todo el país con los que habló de programas de inversión económica. En ninguno de esos dos actos habló del impeachment. Versado en el arte de amasar audiencias Trump sabe que no hay nada mejor para su supervivencia que una nación completamente aburrida por un juicio de veredicto previsible.
23-01-2020 | Fuente: abc.es
La Duma rusa aprueba por unanimidad la reforma de Putin para perpetuarse en el poder
La Duma Estatal (Cámara Baja del Parlamento ruso) ha aprobado esta mañana en primera lectura el proyecto de enmiendas a la Constitución enviado el lunes por el presidente Vladímir Putin a los diputados. Se abre ahora un periodo de 15 días para que los legisladores presenten sus propuestas de modificación y se proceda a la aprobación del documento en segunda lectura hacia mediados de febrero. El texto aprobado hoy ha recibido el apoyo de los 432 parlamentarios presentes en el hemiciclo, sobre un total de 450 escaños que tiene la Duma, lo que significa que 18 se ausentaron. El proyecto de reforma de la Carta Magna de Putin contempla el reforzamiento de las prerrogativas del Parlamento y del Tribunal Constitucional, la transformación del Consejo de Estado en órgano con poderes ejecutivos, la prohibición de que los altos funcionarios tengan nacionalidad o permiso de residencia en otros países, la limitación del número de mandatos presidenciales exclusivamente a dos, la primacía de la Constitución rusa sobre los acuerdos adquiridos a nivel internacional y la inclusión en sus artículos de obligaciones sociales como la actualización periódica de las pensiones y el salario mínimo. A juzgar por la palabras pronunciadas el lunes por el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, podría no ser necesario un referéndum para someter los cambios constitucionales al criterio de la ciudadanía, ya que no afectan a artículos que exigen obligatoriamente tal procedimiento. La idea de reformar la Ley Fundamental fue lanzada por el jefe del Kremlin el pasado día 15 durante su discurso anual ante las dos Cámaras del Parlamento. Nada más terminar su alocución, Putin instó a dimitir al entonces primer ministro, Dmitri Medvédev, y al Gobierno en pleno. Propuso al frente del Ejecutivo a Mijaíl Mishustin, ratificado al día siguiente por la Duma. Y el martes, fueron presentados los ministros del nuevo Gabinete, en donde casi la mitad son caras nuevas, aunque conservando el núcleo duro de veteranos leales al presidente. Son en total 32 miembros, incluyendo al primer ministro, e incorpora solamente a tres mujeres. En el marco de todas estas remodelaciones, el máximo dirigente ruso ha destituido también al fiscal general, Yuri Chaika, que ha sido sustituido por Ígor Krasnov. La inmensa mayoría de los analistas coinciden en señalar que todo se trata de una gran maniobra de Putin para seguir mandando después de 2024, cuando finaliza su actual y definitivo mandato presidencial. Aunque el Parlamento tendrá mayores atribuciones que ahora, la reforma constitucional apenas modificará el carácter presidencialista del sistema político ruso. Ayer miércoles, Putin rechazó la idea de que su país se convierta en una "república parlamentaria". A su juicio, "el presidente debe ser la figura principal del Estado (..) de otra forma se caería en la duplicidad de poderes y eso es muy peligroso".
22-01-2020 | Fuente: abc.es
La fiscalía acusa a Trump de intentar un «fraude electoral» en el inicio del impeachment
Los demócratas alegaron este miércoles ante el Senado en pleno que Donald Trump es culpable de intentar manipular las elecciones presidenciales de este año, algo que le hace merecedor de la destitución. Este es el primer día en que el ministerio fiscal, que ejercen los propios demócratas, ha defendido sus argumentos en el tercer juicio político a un presidente en la historia de Estados Unidos. La acusación dispone de un total de 24 horas que deberá consumir antes del viernes, y después será el turno de la defensa de Trump, a cargo de un equipo de abogados. La fiscalía intentó este miércoles ayer tan clara como pudo, privada de la oportunidad, al menos en esta fase, de interrogar a testigos. «El presidente Trump pidió que otro país interfiriera en nuestras elecciones, abusando de su poder para que un gobierno extranjero le facilitara la victoria. Con tal fin, el presidente Trump retuvo cientos de millones de dólares en ayudas militares aprobadas para un aliado estratégico que se halla en guerra con Rusia. Su objetivo era asegurarse la reelección, es decir, cometer fraude», dijo el diputado demócrata Adam Schiff, que ejerce la acusación. Injerencia de Ucrania En la primera vista de alegaciones del impeachment, la acusación ha detallado de forma cronológica la «trama de corrupción» de Trump para ganar las elecciones de noviembre. Desde ese punto de vista, el Presidente se benefició de las injerencias de Rusia en 2016 y pretendía que este año Ucrania perjudicara a uno de los candidatos demócratas, Joe Biden, abriendo una investigación por corrupción sobre una empresa ucraniana en la que trabajó un hijo de este último. Los demócratas sí pudieron presentar pruebas, sobre todo grabaciones en vídeo de declaraciones del propio Trump y de los testigos interrogados en la primera fase del impeachment en la Cámara de Representantes. En un momento, la fiscalía ha exhibido un vídeo de Trump, grabado en 2016, en el que pide al Kremlin que filtre los correos que unos hackers le habían robado a la campaña de Hillary Clinton. Según demostró una investigación independiente del fiscal Robert Mueller hace un año, esos correos fueron robados por la inteligencia rusa y filtrados a Wikileaks, que los publicó días antes de las elecciones. En otro momento, los demócratas han proyectado otro vídeo del año pasado en que Trump pedía no sólo a Ucrania sino también a China que investigaran a los Biden. Reglas estrictas Mientras las partes detallan sus argumentos, en un plazo máximo de seis días que comenzó ayer, los 100 senadores presentes deben permanecer callados y tienen sus teléfonos y portátiles requisados. Podrán presentar preguntas por escrito después, que formulará el magistrado del Tribunal Supremo John Roberts, que preside el juicio. Después, los senadores votarán si necesitan más pruebas o testigos, y finalmente votarán un veredicto. Para destituir al Presidente se necesita una mayoría de dos tercios, 75 votos. Los demócratas sólo ocupan 47 escaños. Trump volverá el jueves a Washington después de dos días de discursos y reuniones en la reunión anual del Foro Económico Mundial en la localidad suiza de Davos. <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Heading back to Washington from <a href="https://twitter.com/Davos?ref_src=twsrc%5Etfw">@Davos</a> , Switzerland. Very successful (for USA) trip!</p>&mdash; Donald J. Trump (@realDonaldTrump) <a href="https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1220018651362779136?ref_src=twsrc%5Etfw">January 22, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> El Presidente no niega presionar a Ucrania para que investigara a los Biden, pero defiende que todo lo que hizo es legal porque es su deber combatir la corrupción, en EE.UU. y entre sus aliados. En Davos, Trump se ha centrado en hablar de comercio y la economía y ha eludido en la medida de lo posible su juicio político. Sí que dijo el Presidente ayer que el proceso es «un gran fraude», «una caza de brujas», una venganza de los demócratas por «los grandes éxitos de esta presidencia».
21-01-2020 | Fuente: abc.es
Putin mantiene su núcleo duro en el nuevo Gobierno ruso pero incluye nuevas caras
«La composición del nuevo Gobierno está muy equilibrada. Hay bastante personas del anterior Ejecutivo, pero hemos hecho una fuerte renovación», manifestó esta tarde el presidente Vladímir Putin en la presentación de los miembros del nuevo Gabinete. En efecto, ha aparecido una decena de caras nuevas, sin embargo, el núcleo duro, formado por los ministros de Defensa, Interior y Exteriores, Serguéi Shoigú, Serguéi Lavrov y Vladímir Kolokóltsev, se mantiene. El más longevo de los tres en su ministerio es Lavrov, que lleva en el cargo desde marzo de 2004. Pese a la «fuerte renovación» de la que habla Putin, al frente de los ministerios claves continúan prácticamente los mismos nombres. Da, por tanto, la sensación de que el motivo de la remodelación urdida la semana pasada por el jefe del Kremlin tras pronunciar su discurso anual sobre el Estado de la Nación era principalmente librarse de Dmitri Medvédev, su gran hombre de confianza durante años, para sustituirlo por Mijaíl Mishustin, el antiguo jefe del Servicio Federal de Impuestos (FNS) y ahora flamante jefe del Ejecutivo. Mishustin le presentó ayer a Putin la lista ministerial y debió haber algún cambio de última hora, ya que se dio a conocer algo más tarde de lo que los medios de comunicación rusos habían vaticinado. El Gabinete de Mishustin tendrá nueve viceprimeros ministros, en lugar de los 10 que tenía el Gobierno anterior. El primer viceprimer ministro es ahora Andréi Beloúsov, uno de los rostros nuevos, que viene de la Administración del Kremlin y era el asesor de Putin en asuntos de economía. Él pilotará todo el área económica en el Ejecutivo de Mishustin. Casi todos los ministros responsables del área social tuvieron que abandonar sus cargos. El ex viceministro de Finanzas, Antón Kotiakov, encabezará ahora el Ministerio de Trabajo y Protección Social, en sustitución de Maxim Topilin, Mijaíl Murashko el de Sanidad, que desplaza a Verónika Skvortsova, Valeri Falkov, hasta ahora rector de la Universidad Estatal de Tiumen (Siberia) , se encargará de Ciencia y Universidades. Los ministros de Deporte y Cultura también cambiaron. En el primero, en lugar del muy criticado Vladímir Medinski estará la jefa del departamento de cinematografía de ése mismo ministerio, Olga Liubímova, y, en Deportes, Pável Kolobkov, salpicado por los escándalos de dopaje, da paso al presidente de la Federación Universitaria de Educación Física, Oleg Matitsin. Maxim Reshétnikov, el ex gobernador de la región de Perm, es ahora el responsable de Economía, cartera que antes desempeñaba Maxim Oreshkin, Maksut Shadáyev, que viene de Rostelekom, el principal proveedor ruso de internet, televisión por cable y telefonía, estará al frente de Telecomunicaciones. En Educación ha sido nombrado Serguéi Kravtsov, que procede del Rosobrnadzor, la inspección educativa, y desplaza a Olga Vasíleva, en Justicia, Konstantín Chuichenko, en lugar de Alexánder Konoválov. Los viceprimeros ministros, aún sin determinar exactamente sus áreas de competencias, son Dmitri Grigorenko, que probablemente se hará cargo del aparato del Gobierno y era la mano derecha de Mishustin, Victoria Abrámchenko, antigua jefa del Rosreestr (Servicio Catastral), Alexéi Overchuk, también procedente del FNS, Marat Jusnullin, vicealcalde de Moscú en el área de obras públicas, y Dmitri Chernishenko. Mantienen sus puestos como viceprimeros ministros Tatiana Gólikova, Yuri Borísov y Yuri Trútnev así como también los ministros de Industria y Comercio, Denís Mantúrov, Energía, Alexánder Nóvak, Finanzas, Antón Siluánov, Recursos Naturales y Ecología, Dmitri Kobílkin, Desarrollo del Extremo Oriente y el Ártico, Alexánder Kozlov, Protección Civil, Evgueni Zínichev, Agricultura, Dmitri Pátrushev, y Transporte, Evgueni Ditrij.
17-01-2020 | Fuente: abc.es
El Parlamento ruso ratifica por abrumadora mayoría el nombramiento del nuevo primer ministro
Mijaíl Mishustin, un tecnócrata versado en economía, impuestos y agenda digital, con 53 años de edad, es ya el flamante primer ministro del Gobierno ruso después de ser ratificada su candidatura por la Duma (Cámara Baja del Parlamento ruso) por aplastante mayoría y una vez ha sido promulgado el decreto de su nombramiento por el presidente Vladímir Putin. La votación en la Duma registró 383 votos a favor, sobre un total de 450 escaños, 41 abstenciones y ningún voto en contra. No acudieron al pleno 26 legisladores. Desde 1996, todos los candidatos a ocupar la jefatura del Gobierno, incluido Putin, que la detentó entre 2008 y 2012, habían cosechado algún voto en contra. Pero Mishustin no ha tenido ni un solo detractor entre los diputados. aunque sí la indiferencia abstencionista de los comunistas. Otra diferencia con veces anteriores es que ayer no fue Putin a la Duma a presentar a su nuevo primer ministro, cosa que sí hizo para apoyar a Dmitri Medvédev en 2012 y en 2018. Medidas urgentes Durante su intervención ante los diputados, Mishustin, surgido inesperadamente del terremoto político provocado el miércoles por Putin, enumeró las medidas más urgentes que tiene previsto acometer a partir de ahora, entre ellas reformar el Ejecutivo, lograr un mayor crecimiento de la economía, mejorar el nivel de vida de la población y luchar contra la pobreza, cuestiones todas ellas que el jefe del Kremlin enumeró el miércoles en su discurso sobre el Estado de la Nación ante las dos Cámaras parlamentarias. Pero el recién nombrado jefe del Gobierno advirtió que mantendrá la reforma del sistema de pensiones en lo que se refiere a la elevación de la edad de jubilación, una de las medidas que más contribuyó a hundir la popularidad de su predecesor, Medvédev, y que ayer volvió a deplorar el líder comunista, Guennadi Ziugánov. Después, Mishustin prometió determinar y anunciar la composición del gobierno en los próximos días y comparecer de nuevo ante los diputados hacia el mes de abril para dar una explicación más precisa de la orientación de su Gabinete en todas la áreas. Equilibrio de intereses El exministro de Finanzas y actual jefe del Tribunal de Cuentas, Alexéi Kudrin, uno de los políticos que más ha apoyado el nombramiento del nuevo jefe del Ejecutivo, dijo ayer no esperar que sean muchos los ministros del anterior Ejecutivo que pierdan su cartera. La remodelación «no era un asunto de personas sino de equilibrio de intereses», aseguró Kudrin sin aportar más detalles. De manera que, si el principal afectado ha sido Medvédev, parece evidente que provocó algún conflicto de intereses y el máximo dirigente ruso lo resolvió apartándole del Gobierno. Ayer, tras firmar el decreto de nombramiento de Mishustin, Putin rubricó después la orden creando el cargo de vicepresidente del Consejo de Seguridad y nombrando para ocuparlo al hasta ayer primer ministro. La Fundación de Lucha contra la Corrupción (FBK) del opositor Alexéi Navalni denunció ayer que la esposa de Mishustin ganó 800 millones de rublos (casi 12 millones de euros) en tan sólo 9 años y exigió que se explique cómo y en qué tipo de negocio. Mishustin es un gran aficionado al hockey y, como Putin, y se pone a veces los patines para jugar algún partido. El diario Védomosti sostiene que, en sus ratos libres, compone canciones y música.
16-01-2020 | Fuente: abc.es
Rusia obliga a Maduro a ceder el control del petróleo de Venezuela
Sólo un país ha reconocido como legítima la operación de Nicolás Maduro del 5 de enero de tomar la Asamblea Nacional de Venezuela por la fuerza, tratando de sustituir a Juan Guaidó por el diputado sobornado Luis Parra. Ese país, Rusia, se ha convertido en apenas un año en el principal aliado del régimen chavista, asegurándose de que Maduro resiste en el poder a pesar de que Estados Unidos ha dictado varias rondas de duras sanciones y hasta 57 países han reconocido a Guaidó como presidente legítimo del país. El apoyo de Rusia al régimen de Venezuela no sólo es político o militar. Es, sobre todo, económico. Hoy, la empresa pública rusa Rosneft es el distribuidor mundial del mayor recurso natural de Venezuela y última fuente de liquidez del régimen: el petróleo. La toma de control del crudo venezolano por parte de Rusia se ha producido en un periodo de tiempo vertiginoso. En julio apenas comerciaba el 40%, según la consultora Refinitiv Eikon. Un mes después había subido al 66%. A principios de 2020 ya llega al 75%, de acuerdo con una estimación de la diplomacia norteamericana. Rosneft ha montado un centro administrativo para la venta del crudo venezolano que opera en Panamá y en el que emplea a ex directivos de la petrolera estatal venezolana Pdvsa. Cargueros de Grecia y Malta De momento, Rosneft y Pdvsa trabajan juntos en seis plantas de extracción y tratamiento de crudo, entre ellas las de Petromonagas, Petrovictoria y Petromiranda. Tal es el nivel de implicación de Rosneft en la gestión de esos proyectos, que son los técnicos rusos los que desde hace unas semanas tratan directamente con los proveedores locales y las subcontratas, según un exdirectivo de Pdvsa consultado por este diario. La empresa rusa se vale principalmente de petroleros con bandera de Malta o Grecia para transportar el crudo venezolano a sus dos compradores principales: India y China. De forma habitual, Rusia subcontrata buques VLCC (siglas en inglés de «Carguero Muy Grande de Crudo»), con una capacidad de 300.000 toneladas, y Suezmax con una capacidad de hasta 200.000. El embajador venezolano en Washington, el opositor al régimen Carlos Vecchio, cree que «la comunidad internacional debe hacer a Rusia responsable de sostener a la dictadura de Maduro. Su sostén es Rusia, que se ha convertido en el comerciante del petróleo venezolano. Es quien lo transporta, lo mercadea, y se cobra la deuda con ese crudo». Desde 2006, Rusia ha financiado al régimen de Venezuela con préstamos y líneas de crédito por un valor estimado total de 15.000 millones de euros. Estos se han devuelto parcialmente, bien en dinero líquido o bien en crudo y otros recursos naturales como oro. En noviembre de 2017 el Kremlin aceptó reestructurar una deuda restante de 3.000 millones con pagos semestrales a lo largo de una década. No hay constancia de si el régimen abona esos reembolsos dentro de plazo. El más reciente vencía en otoño de 2019, con un importe adeudado de 180 millones. Una parte de la deuda restante es la que Pdvsa ha contraído directamente con Rosneft. Al hacerse con el control de la distribución del crudo venezolano, Moscú ha logrado que Maduro pague una gran parte de esa otra deuda. A finales de 2017 la petrolera venezolana le debía a la rusa más 4.000 millones de euros. A mediados de 2019 esa cifra había bajado de los 1.000 millones. El régimen espera haber pagado la totalidad de la deuda con Rosneft a lo largo de 2020. No sujetos a sanciones Desde enero, la Casa Blanca ha aplicado varias rondas de sanciones sobre el crudo venezolano, y ha presionado a empresas que no son estadounidenses, como la española Repsol, para que se abstengan también de hacer negocios con el régimen. Los negocios de Rusia en Venezuela, sin embargo, no están sujetos a sanciones porque desde el punto de vista de Washington suponen pago de deuda contraída con anterioridad. Eso no quiere decir que el Gobierno de EE.UU. vea con buenos ojos ese salvavidas que Vladímir Putin le ha lanzado a Maduro. Según Elliott Abrams, enviado especial de EE.UU. para la crisis en Venezuela, «en 2019, a medida que el régimen estaba cada vez más desesperado, se ha apoyado cada vez más en Rusia. Y el papel de Rusia en la economía, particularmente en la economía del petróleo, es cada vez más grande». Según Abrams, Rusia trata de borrar sus huellas en el comercio del crudo venezolano: «Lo comercializan, lo financian, lo ocultan, lo transfieren de barco a barco, cambian el nombre de los barcos y apagan los transpondedores, hasta le añaden diluyentes». Oficina venezolana en Moscú En marzo, Pdvsa abrió una delegación comercial en Rusia, tras cerrar la que tenía en Portugal. El traslado supuso una salida de la Unión Europea, después de que esta reconociera al opositor Guaidó como presidente interino del país, en un intento de presionar a Maduro para que dimitiera. En agosto se conformó la subsidiaria Pdvsa Rusia LLC. Maduro visitó a Vladímir Putin en Moscú el 25 de septiembre, y ambos hablaron del pago de la deuda, según sus portavoces. Maduro ya había visitado a Putin en Moscú en diciembre de 2018 para asegurarse una inversión rusa de 4.500 millones de euros en la explotación de reservas de crudo en Venezuela y de 1.000 millones en la extracción de oro. Se estima que Venezuela dispone de unos yacimientos con 300.000 millones de barriles de crudo, las mayores reservas del planeta. El régimen, sin embargo, ha llevado al país a una ruina sin precedentes, agravada por las sanciones de EE.UU. Si en 2006 Venezuela extraía 3,2 millones de barriles diarios, hoy esa cifra no supera ni los 700.000. Aun así, la venta de crudo sigue suponiendo un 95% de los ingresos totales por exportaciones del régimen. Los compradores: China e India ¿Cuánto dinero le debe Maduro a Rusia? Desde 2006, Rusia ha financiado al régimen chavista con 15.000 millones en préstamos. En 2017 las partes acordaron reestructurar una deuda restante de 3.000 millones. La petrolera venezolana Pdvsa le debe a la rusa Rosneft otros 1.000 millones. ¿Cómo vende Moscú el crudo? El Kremlin se cobra con crudo la deuda de Venezuela. Petroleros con bandera de Grecia o Malta envían barriles a India y China, coordinados desde Panamá. ¿Cuánto petróleo hay en Venezuela? Son las mayores reservas del planeta: 300.000 millones de barriles. Pero la explotación es muy deficiente, y sólo se extraen 700.000 barriles diarios. ¿Puede sancionar EE.UU. al Kremlin? Al ser pago de deuda contraída con anterioridad, la entrega del crudo a Rusia no está sujeta a sanciones.
15-01-2020 | Fuente: abc.es
Un técnico sin peso político, Mijaíl Mishustin, será el nuevo primer ministro de Rusia
Mijaíl Mishustin, de 53 años de edad y hasta ahora jefe del Servicio Federal de Impuestos de Rusia (FNS), jamás estuvo en ninguna de las quinielas sobre las posibles figuras a jugar un papel en la configuración del futuro poder de Vladímir Putin, ni en el Gobierno, ni la Administración del Kremlin, ni al frente de ninguna de las dos Cámaras del Parlamento. Este jueves la Duma (Cámara Baja) debatirá su candidatura para el cargo de primer ministro, que este miércoles presentó el presidente Putin. Nadie duda que será ratificada. Nació en Moscú el 3 de marzo de 1966 y es doctor en economía y conocedor, cuando estuvo al frente de proyectos en la empresa privada, de las altas tecnologías para el desarrollo de la agenda digital en Rusia. Se le considera un funcionario diligente, eficaz y con una alta preparación, pero sin peso político alguno. Los trapicheos entre Putin y Medvédev Y eso es justo el perfil que Putin anheló siempre para un primer ministro, a juicio del politólogo ruso Stanislav Belkovski. El jefe del Kremlin destituyó en 2004 al entonces jefe del Gobierno, Mijaíl Kasiánov, un político de raza y actual opositor extraparlamentario, y lo sustituyó por Mijaíl Fradkov, otro «gestor técnico» de alta cualificación sin ambiciones políticas capaces de inquietar al jefe supremo. Después, en 2007, Fradkov dio paso a Víctor Zubkov, también un reputado «tecnócrata» conocedor de los entresijos del aparato del Estado, aunque no lo suficiente de fiar como para que Putin le confiará la presidencia del país durante cuatro años como sí hizo con Dmitri Medvédev. El siguiente jefe del Ejecutivo tras Zubkov fue el propio Putin, a partir de mayo de 2008 y hasta su toma de posesión nuevamente como presidente cuatro años después. Medvédev quería y podía haber seguido en el Kremlin un mandato más, pero su mentor no quiso. Por eso, Putin tuvo que aceptar entregarle la jefatura del Gobierno, a cambio del cargo de jefe del Estado. En 2018, tras las nuevas elecciones presidenciales, Medvédev siguió pilotando el Gobierno ruso. Pero el tándem se acabó, parece que no habrá más trapicheos con el cargo entre el presidente y el primer ministro. Medvédev y el resto de miembros del Gobierno dimitieron este miércoles tras los cambios constitucionales anunciados por el jefe del Estado en el debate anual del estado de la nación. Según Belkovski, «Putin vuelve al viejo esquema y Mishustin se ajusta perfectamente a los parámetros de Fradkov y Zubkov», es decir, «no debe ser una figura política de relieve ni ser del gusto de Occidente».
15-01-2020 | Fuente: abc.es
Dimite todo el Gobierno ruso tras anunciar Putin cambios constitucionales en su discurso de la Nación
El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, ha anunciado este miércoles la dimisión completa de su Ejecutivo inmediatamente después de que el presidente Vladímir Putin pronunciara su discurso número 16 ante las dos Cámaras del Parlamento. En su alocución Putin ha anunciado profundos cambios constitucionales , entre ellos dotar al Legislativo de mayores poderes frente a la Presidencia y acotar a sólo dos mandatos los que puede estar el jefe del Estado al frente del país. Según Medvédev, «el presidente marcó una serie de cambios fundamentales en la Constitución» y, una vez se adopten, «el equilibrio de poderes el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial quedará modificado». El recién dimitido jefe del Gobierno ha explicado también que «para permitir que el presidente tome todas las decisiones necesarias a fin de implementar su plan, el actual Gobierno renuncia de conformidad con el artículo 117 de la Constitución» rusa. Así mismo, Putin ha pedido a Medvédev y a los ministros que continúen en sus puestos hasta la formación de un nuevo Gabinete y les ha agradecido su trabajo. «Quiero expresar mi satisfacción con los resultados obtenidos», señaló durante una reunión mantenida este mismo miércoles con los miembros del Ejecutivo. El jefe del Kremlin ha declarado también que piensa proponer a Medvédev para el cargo de vicepresidente del Consejo de Seguridad, estamento consultivo encargado de cuestiones relacionadas con la defensa y la seguridad del país, funciones que el dimitido primer ministro ha aceptado. Uno de los cambios que Putin ha propuesto durante su discurso ha sido el de reforzar los poderes del Parlamento, teniendo a su cargo en adelante la designación del primer ministro y el resto de los miembros del Ejecutivo, sin que el presidente del país tenga sobre tal decisión posibilidad de veto. Como sí sucede ahora. Esto significaría para muchos analistas que el actual jefe del Estado se ve de nuevo, como ya sucedió entre 2008 y 2012, en el puesto de jefe del Gobierno. Posibles sustitutos Se barajan muchos candidatos para ser nombrado al frente del Gobierno ruso, desde el actual alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, hasta el titular de Economía, Dmitri Oreshkin. Tras ocupar cuatro años la Presidencia del país, entre 2008 y 2012, Medvédev fue nombrado por Putin primer ministro. El cargo del jefe del Gobierno reviste una gran importancia en Rusia, ya que, en caso de que le pase algo presidente, sería él quien asumiría el poder de forma interina hasta la convocatoria de elecciones presidenciales. Los expertos vaticinan que los cambios constitucionales sugeridos por Putin se llevarían a cabo este mismo año y las elecciones legislativas, previstas para el otoño de 2021 se adelantarían a una fecha aún sin determinar.
14-01-2020 | Fuente: abc.es
Hillary Clinton acusa a Rusia de querer volver a interferir en las elecciones de EE.UU.
La inteligencia militar rusa se infiltró a finales del año pasado en los servidores de la empresa energética ucraniana sobre la que se centra la investigación del juicio político [?impeachment?] de Donald Trump, que previsiblemente comenzará en el Senado en las próximas semanas. No se sabe qué información extrajo el Kremlin de esos servidores, pero durante cinco años, hasta el pasado abril, un hijo del candidato demócrata Joe Biden trabajó para esa empresa, de nombre Burisma, con un salario que llegó a rondar los 50.000 dólares [44.000 euros] por mes. La consultora estadounidense Area 1 detectó la infiltración el 31 de diciembre, tras identificar dominios de internet falsos que imitaban a los de Burisma. Con correos falsos que parecían legítimos, los ?hackers? lograron nombres de usuarios y contraseñas en noviembre de 2019, justo cuando los demócratas comenzaban el proceso de ?impeachment? contra Trump en la Cámara de Representantes. Area 1 hizo público este martes un resumen de ocho páginas sobre sus hallazgos. El fiscal especial Robert Mueller presentó en octubre de 2018 cargos contra siete agentes de la inteligencia militar rusa por infiltrarse del mismo modo en los servidores de correo del Partido Demócrata durante la campaña electoral de 2016, que ganó Trump. Los correos que robó entonces el llamado Directorio Principal del Alto Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa [conocido por sus siglas de rusas de GRU] fueron entregados a Julian Assange y publicados por Wikileaks antes de las elecciones, según la investigación del fiscal Mueller. Ayer, la principal perjudicada de aquel ataque digital, Hillary Clinton, se pronunció de forma crítica sobre este nuevo ?hackeo?. «Parece que los rusos siguen aplicando su manual de pirateo digital de 2016, y de nuevo lo hacen para beneficiar a Donald Trump. ¿Van a hacer caso omiso los medios de nuevo? ¿Abrirán de nuevo la puerta los republicanos? ¿Van a ayudar los rusos a elegir presidente de nuevo?», se preguntó la candidata perdedora en un mensaje publicado en la red social Twitter.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Russians appear to be re-running their 2016 hacking playbook, once again to benefit Donald Trump. <br><br>Will the media play along again? <br><br>Will the GOP open the door again? <br><br>Will the Russians help pick our POTUS again? <a href="https://t.co/cfVPcqbY5w">https://t.co/cfVPcqbY5w</a></p>&mdash; Hillary Clinton (@HillaryClinton) <a href="https://twitter.com/HillaryClinton/status/1217132986006691841?ref_src=twsrc%5Etfw">January 14, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> El interés de Rusia por la empresa ucraniana Burisma resulta muy sospechoso para los demócratas porque la infiltración en los servidores coincide con la recusación de Trump en la Cámara de Representantes y el juicio político en el Senado. Los demócratas quieren que la Cámara Alta del Capitolio destituya a Trump por extorsionar al Gobierno de Ucrania. Creen que Trump quería información comprometedora sobre Biden, en concreto si este último medió cuando era el vicepresidente de Barack Obama para que la fiscalía ucraniana cerrara una investigación sobre Burisma, la empresa en la que trabajaba su hijo Hunter. A la espera de que Ucrania abriera una investigación sobre Biden, Trump retuvo la entrega de 400 millones de dólares en ayudas militares que previamente había autorizado el Capitolio. Sospechas de corrupción Varios colaboradores del presidente Trump, incluido su abogado, Rudy Giuliani, han tratado de demostrar que en 2016 Biden trató de condicionar unas ayudas también multimillonarias a cambio de que la fiscalía de Ucrania desistiera de investigar posibles casos de sobornos y corrupción en Burisma. El actual Gobierno de Ucrania, al igual que el anterior, niega cualquier irregularidad por parte de la fiscalía. Según afirma Oren Falkowitz, director de la consultora que ha denunciado la intrusión digital, «el informe no llega a conclusiones finales sobre las intenciones de los ?hackers?, y qué van a hacer con los datos que han conseguido robar. Lo único que hacemos es identificar una penetración que sigue activa». La empresa dijo que advirtió a las autoridades estadounidenses de ese ?hackeo? antes de hacerlo público. La campaña de Biden, que lidera la mayoría de encuestas sobre las primarias demócratas, dijo ayer a través de un portavoz, Andrew Bates, que «Donald Trump trató de extorsionar a Ucrania para que mintiera sobre Joe Biden. Ahora sabemos que Joe Biden también es una amenaza para Vladímir Putin». Uno de los objetivos de la investigación del fiscal especial Mueller, que culminó en mayo de 2019, era determinar si Trump sabía de esas injerencias digitales y se benefició conscientemente de ellas. El fiscal concluyó que no había pruebas suficientes que demostraran ese extremo, algo que Trump interpretó como una completa exoneración.
14-01-2020 | Fuente: abc.es
El mariscal Haftar rechaza la firma de un alto el fuego en Libia
El comandante en jefe del Ejército Nacional Libio, el mariscal Jalifa Haftar, y el jefe del Gobierno de Unidad Nacional reconocido por la ONU, Fayed al Serraj, cuyas respectivas tropas libran desde hace meses encarnizados combates a las puertas de Trípoli, no lograron ayer en Moscú alcanzar un acuerdo que ponga fin a las hostilidades en el país norafricano de forma definitiva. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, presente en unas conversaciones que duraron más de siete horas, salió para comunicar a la prensa que, pese a que se puede hablar de «avances», la declaración para un alto el fuego permanente fue suscrita solamente por una de las partes, por el Gobierno de Unidad Nacional y por el Alto Consejo de Estado (Parlamento). Serraj estampó su firma en el documento y también Jaled al Mishri, jefe del órgano legislativo, pero no así Haftar, quien, según Lavrov, «ha pedido de plazo hasta el martes por la mañana para reflexionar y tomar una decisión». Tampoco firmo Akil Saleh, presidente de la Cámara de Diputados sita en Tobruk, que apoya al mariscal rebelde. Haftar, que controla prácticamente todo el este de Libia, insiste en que sus tropas puedan entrar en Trípoli y en la formación de un nuevo Gobierno. Ni siquiera se vio personalmente con Serraj, aunque, según palabras de Lavrov, «valoró positivamente» el contenido de la declaración. «Hemos rechazado reunirnos con Haftar y no nos sentaremos con él bajo ninguna circunstancia», aseguró Jaled al Mishri, en declaraciones a la televisión libia Al Ahrar. Puntualizó que sus interlocutores en Moscú son las autoridades rusas y turcas. El documento llamado a establecer la paz a Libia, además del cese total de las hostilidades, según la prensa rusa, prevé establecer una «línea de contacto» supervisada para evitar choques armados y la adopción de medidas para normalizar la vida en las principales ciudades del país, en especial el reparto de ayuda humanitaria. El encuentro de ayer en Moscú fue propiciado por Rusia y Turquía, países con fuerzas en los dos bandos enfrentados, pero cuyos presidentes, Vladímir Putin y Recep Tayyip Erdogan, acordaron el pasado miércoles en Estambul impulsar el proceso de paz. Quienes ayer condujeron las negociaciones fueron precisamente Lavrov, su homólogo turco, Mevlut Cavusoglu, además de los ministros de Defensa de ambos países, Serguéi Shoigú y Hulusi Akar. A tenor del acuerdo al que llegaron Putin y Erdogan, desde el domingo está vigente en Libia un alto el fuego, aunque con choques esporádicos denunciados por ambas partes. Reducir el flujo migratorio Esta tregua y las negociaciones fallidas de ayer deberían ser la antesala para una conferencia de paz a convocarse, en principio, para el próximo 19 de enero en Berlín, pero su celebración está ahora en el aire. La canciller alemana, Angela Merkel, estuvo el sábado en Moscú y le comunicó al presidente Vladímir Putin su disposición a organizar el evento en la capital germana. Europa, que recibe refugiados procedentes de Libia y Siria, confía en que la resolución de ambos conflictos contribuya a reducir el flujo migratorio. Ayer por la mañana, Putin mantuvo una conversación telefónica con su homólogo francés, Emmanuel Macron, quien le transmitió su preocupación por la situación en Libia y la esperanza de que la reunión en la capital rusa dé frutos. Según un comunicado difundido por el Elíseo, Macron le dijo al jefe del Kremlin que «el alto el fuego debe ser creíble, duradero y verificable». Francia, al igual que Rusia, apoya a Haftar.
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