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Noticias de kim jong-un

10-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump, antes de su cumbre con Kim Jong-un: «Me dedico a hacer tratos. Siempre me ha ido muy bien»
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, aterrizarán este domingo en Singapur con varias horas de diferencia para acudir a la histórica cumbre entre ambos países que tendrá lugar el próximo 12 de junio con el objetivo de abordar la gestión del arsenal nuclear de Corea del Norte. La delegación de Estados Unidos, que ha partido hacia Singapur directamente desde Canadá tras participar en la cumbre del G-7, ga aterrizado. Trump iniciará su agenda oficial el lunes por la mañana con una reunión con el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong. A bordo del Air Force One se encuentran, entre otros, el secretario de Estado, Mike Pompeo; el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton; y el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John Kelly. Kim ha aterrizado en torno a las 12.30 (hora local) en el aeropuerto de Changi, Singapur, en un vuelo de Air China procedente de Pyongyang. El avión de fabricación rusa transporta comida, vehículos y armas autorizadas, entre otros insumos necesarios para el líder norcoreano, según ha informado el diario local «The Strait Times». «Damos la bienvenida a Kim Jong Un, que acaba de aterrizar en Singapur», ha escrito en Twitter el ministro de Exteriores de la nación asiática, Vivian Balakrishnan. Además, ha publicado una fotografía en la que ambos aparecen estrechándose la mano en las escalerillas del avión. Un equipo norcoreano encabezado por Kim Chang Son, uno de los hombres de confianza de Kim, lleva allí varios días para ultimar el cara a cara con Trump. El resto de la delegación norcoreana llegó el sábado. La prioridad del diálogo entre Trump y Kim es lograr un entendimiento suficiente para reanudar las conversaciones sobre la desnuclearización de la península coreana, que quedaron suspendidas hace una década por las pruebas atómicas del régimen comunista. Trump ha sugerido en los últimos días que también podrían llegar a un acuerdo para avanzar hacia la pacificación de Corea. Seúl y Pyongyang siguen técnicamente en guerra porque en 1953 solo firmaron un armisticio para cesar los combates. Estados Unidos, como garante designado por la ONU para este conflicto, juega un papel esencial en la paz. El magnate neoyorquino se ha mostrado optimista antes de embarcar hacia Singapur. «Soy una persona que se dedica a hacer tratos. Siempre me ha ido muy bien», ha dicho en declaraciones a la prensa desde la localidad canadiense de Charevoix, subrayando que va «en misión de paz». Además, ha afirmado que abordará «absolutamente todos los temas» con Kim, interrogado por los periodistas sobre le planteará al líder norcoreano la existencia de los campos para presos políticos, a pesar de que la Casa Blanca se ha esmerado en recalcar estos días que los Derechos Humanos no eran parte de la agenda. Trump ha confiado en que Kim y él congenien «desde el principio». No obstante, es consciente de que algo podría salir mal. «Creo que llegamos los dos con un espíritu positivo. Creo que vamos muy preparados. Pero, quién sabe. Existe una clara posibilidad de que no funcione», ha indicado. «Si Kim no es serio, no prolongaré las conversaciones», ha avisado.
10-06-2018 | Fuente: elpais.com
Kim Jong-un llega a Singapur para la reunión con Trump
El ministro de Asuntos Exteriores da la bienvenida al líder norcoreano dos días antes de la cumbre
10-06-2018 | Fuente: abc.es
Esperanza y miedo de los desertores norcoreanos ante la cumbre de Singapur entre Trump y Kim Jong-un
Miedo y esperanza. Esos son los sentimientos entre los que se debaten buena parte de los 30.000 desertores norcoreanos afincados en el Sur ante la cumbre del martes en Singapur entre el dictador Kim Jong-un y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Miedo a ser utilizados como moneda de cambio en la negociación, como la docena de camareras norcoreanas que escaparon de un restaurante estatal en China, reclamadas por el régimen comunista de Pyongyang. Miedo a que un acuerdo silencie sus voces críticas con Kim Jong-un, como le ha ocurrido a Thae Yong-ho, el diplomático de más alto rango en desertar de Corea del Norte durante la última década. Tras arriesgar su vida al huir con su familia de la Embajada norcoreana en Londres, asesoraba en Seúl al Instituto para la Estrategia de la Seguridad Nacional hasta el mes pasado, cuando tuvo que dimitir por sus críticas al régimen de Pyongyang. Entrevistado por ABC en febrero, ya advertía de que «Kim Jong-un quiere reducir las sanciones sin renunciar a su programa nuclear». Y, al mismo tiempo, esperanza en que la distensión sirva para suavizar una de las dictaduras más atroces del mundo y puedan volver a ver a los familiares que dejaron en el Norte, con los que muchos no tienen ningún contacto desde que huyeron del país. Esperanza en volver a reunirse con sus seres queridos, pero también mucho escepticismo debido al siniestro historial del régimen norcoreano. «Aunque estoy muy sorprendida por la cumbre, creo que Kim Jong-un solo persigue conservar el poder y no cambiará demasiado la vida de la gente», explica a ABC una desertora de 26 años que se oculta bajo el nombre ficticio de Kim Hana. Lo hace por seguridad, ya que huyó en 2016 y su familia sigue en Corea del Norte. «Viagra» de Corea del Norte Hija de un comisario político del régimen, la muchacha trabajaba en Pekín para una empresa estatal que vendía en China hierbas medicinales y otros remedios como la «Viagra» norcoreana. Gracias a su agraciado «songbun», el expediente familiar que clasifica a la sociedad norcoreana, había recibido una buena educación y pertenecía a la clase media que está proliferando en Pyongyang y otras ciudades. Pero, precisamente por haber tenido una vida menos dura que sus padres, forma parte de esa nueva generación que ha crecido viendo películas extranjeras y series surcoreanas de contrabando y cuya lealtad al régimen es más relajada. «Nunca tuve una conversación abierta con mis padres sobre política, porque ni siquiera puedes confiar en tus familiares ni en los amigos, pero mi padre siempre me ordenaba que fuera más fiel al Partido de los Trabajadores», se sincera la joven, cuya sonrisa y desparpajo contrasta con la rígida imagen que tenemos de los norcoreanos. Gracias a los contactos de su padre, encontró trabajo en una empresa estatal que la llevó a Pekín, donde pudo disfrutar de más libertad que en su Pyongyang natal. De su sueldo, que ascendía a mil dólares (850 euros), el régimen se embolsaba el 80% y a ella le quedaban 200 dólares (170 euros). Como su empresa no podía enviar a Corea del Norte el dinero de las ventas por las sanciones internacionales que impiden transferencias bancarias, cinco correos lo llevaban en grandes bolsas cada semana en el tren que va de Pekín a Pyongyang. «Aunque vivía con otra compañera en un piso y un agente de la Embajada nos vigilaba, en mi móvil tenía redes sociales chinas y en mi ordenador podía ver series surcoreanas», cuenta mostrando su iPhone de último modelo. Por casualidad, conoció a unos jóvenes surcoreanos con los que se intercambió su Wechat (versión china del censurado WhatsApp) y salió varias veces con ellos burlando al espía que la vigilaba. «Pero nos descubrió a mí y a mi compañera de piso y tuvimos que firmar una carta confesándolo todo», reconoce la joven, quien incluso fue acosada sexualmente por el agente para no desvelar su secreto. Tras ser llamada a Pyongyang antes de que acabara su contrato, huyó al sospechar que iba a ser castigada por tener amigos surcoreanos. «Lo que me enseñaron en el colegio sobre ellos no tiene nada que ver con la realidad y con lo que he visto aquí en Seúl», compara indignada con la propaganda que lava el cerebro a los norcoreanos desde la infancia. «En Pyongyang llevaba una vida fácil y sin problemas económicos, pero me moriría si tuviera que volver allí», resume con el corazón roto por no saber nada de sus padres en dos años. Aunque puede llamarlos a través de las redes clandestinas que conectan el Norte y el Sur, no lo hace para no ponerlos en peligro. Para ella, una mejora de las relaciones entre las dos Coreas podría devolverle el contacto con su familia. En busca de la paz definitiva Para Kim Hyuk, experto de la Academia de Estudios Coreanos que también huyó del Norte al Sur, «la cumbre de Singapur servirá para firmar un tratado de paz que ponga a la guerra de hace seis décadas, avanzar hacia la desnuclearización y mejorar la economía por el levantamiento de las sanciones». Optimista ante los efectos internacionales del histórico encuentro, cree que «la desnuclearización le servirá a Kim Jong-un para abrir la economía y captar inversiones extranjeras en las 14 zonas económicas especiales que había anunciado hace años, ya que no necesitará armas atómicas si EE.UU. le da garantías de seguridad y China y Rusia le protegen». Todo dependerá de lo que acuerden Kim Jong-un y Trump este martes en Singapur.
09-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump amenaza con dejar de comerciar si los países no eliminan sus aranceles
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado con dejar de comerciar con aquellos países que mantengan aranceles a los exportaciones estadounidenses, especialmente en el sector agrícola. Ha declarado, en la Cumbre del G7, que «es muy injusto para nuestros agricultores» que otros países como Canadá o India impongan elevadas tarifas a los productos estadounidenses. El mandatario ha afirmado que hará «lo que sea necesario» para que su nación tenga relaciones comerciales «justas» con otros países. Y ha añadido que los días en que otros estados se han aprovechado comercialmente de Estados Unidos «se han acabado». Teniendo en cuenta el lugar en que se encontraba, ha centrado su tiro y ha avisado al resto de los integrantes del G-7 (Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) de que cualquier medida de respuesta que preparen contra las políticas comerciales de Washington «será un error». «No culpo a los líderes del G-7, pero los acuerdos comerciales son injustos y se han estado aprovechando durante décadas y décadas de Estados Unidos», ha asegurado durante su rueda de prensa final tras la cumbre celebrada en la localidad canadiense de Charlevoix. «Y como contraataquen, van a cometer un error. Nosotros tenemos un enorme déficit comercial», ha asegurado Trump. «Hacen muchos más negocios con nosotros que nosotros con ellos. Y si otros países siguen reduciendo sus tarifas, dejaremos de hacer negocios con ellos. En este sentido, nosotros saldríamos ganando», ha manifestado. Relaciones con Corea del Norte Cambiando de tema, el presidente norteamericano también ha avisado de que abandonará las conversaciones de desnuclearización con Corea del Norte del próximo martes en el momento en que perciba falta de seriedad por parte de su interlocutor, Kim Jong-un. «Y lo voy a saber en el mismo momento en que eso suceda», ha declarado. «Si Kim no es serio, no prolongaré más las conversaciones», ha añadido. Por lo demás, Trump ha declarado su optimismo sobre las conversaciones de Singapur. «Creo de verdad que Kim Jong-un quiere hacer algo positivo por su gente. Tenemos que alcanzar la desnuclearización de Corea del Norte», ha hecho saber durante su rueda de prensa final. Ha reiterado que "parte en misión de paz", y entiende la cumbre como "una oportunidad que sucederá una vez en la vida", en el encuentro histórico de dos mandatarios de Estados Unidos y Corea del Norte. Trump planea partir hacia allí a media mañana de este sábado, hora local, cuatro horas antes de lo planeado originalmente. Eso significa que se perderá una sesión de trabajo entre los líderes del G-7 sobre el cambio climático y la energía limpia, así como las conversaciones entre el grupo (formado por Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) y los países más pobres centrados en la salud de los océanos. La salida anticipada también significa que se irá antes de que los aliados comiencen a cerrar conferencias de prensa que probablemente estén cargadas de críticas sobre la postura de los EEUU, tanto sobre las relaciones comerciales como en su intención de reincorporar a Rusia al grupo, tras su expulsión por la incorporación de Crimea en 2014.
09-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump avisa a sus socios: «EE.UU. no será más la hucha de la que todos roban»
«Presidente, tiene que llegar a su vuelo», le dijo ayer a Trump su asesor Larry Kudlow, para cortar una rueda de prensa en la cumbre del G-7 en la que su jefe acababa de amenazar a sus socios estratégicos con dejar de comerciar con ellos. El presidente de EE.UU. no iba a perder ningún avión ?el Air Force One presidencial no va a ningún lado sin él?, pero sí corría el riesgo de echar todavía más gasolina al encuentro con otros líderes. En las dos jornadas que ha durado la cumbre en La Malbaie (Canadá), Donald Trump ha querido escenificar dos cosas. Primero, que va por su cuenta: llegó tarde la primera jornada ?lo que le hizo perderse una reunión con el presidente francés, Emmanuel Macron?, llegó tarde al desayuno de la segunda ?dedicado a la igualdad de género?, dio una rueda de prensa en solitario y se marchó antes de tiempo, dejando plantados al resto de líderes, camino de Singapur, donde la semana que viene celebra la histórica cumbre con Kim Jong-un, el dictador norcoreano. Segundo, que sigue fiel a la idea de «EE.UU. primero» y que no le importa aislarse de sus aliados para conseguir ventajas comerciales. Tras haber confirmado nuevos aranceles al acero y al aluminio contra Canadá, México y la Unión Europea a comienzos de mes, ayer volvió a criticar que el mundo se haya aprovechado durante décadas de EE.UU. con políticas comerciales «ridículas e inaceptables». Sin barreras «Tiene que acabar», dijo en rueda de prensa sobre los aranceles y el superávit comercial que otros países mantienen con EE.UU. «O dejaremos de comerciar con ellos», amenazó antes de criticar que «somos como la hucha cerdito de la que todo el mundo roba, y eso se va a acabar». Trump presentó una propuesta inesperada: que todos los países acaben con los aranceles, barreras comerciales y subsidios, y EE.UU. también lo hará. De lo contrario, seguirá con el látigo de aplicar castigos comerciales donde crea que los intereses de EE.UU. no se respetan, una táctica en la que su país siempre saldrá victorioso por su potencia económica. «Esa guerra la ganamos mil veces de mil», proclamó. Trump aseguró a su vez que las relaciones con el resto de líderes del G-7 ?Francia, Alemania, Reino Unido, Canadá, Japón e Italia? «son de diez» y que las conversaciones de los dos últimos días habían producido progresos. La sensación es, sin embargo, la contraria: el desarrollo de la cumbre no ha rebajado las tensiones con las que se inició ni ha significado avances o compromisos para reconducir la guerra comercial desatada por Trump. «La Unión Europea es cruel con EE.UU., y lo saben», dijo Trump, que aseguró que cuando plantea la injusticia comercial que sufre su país a sus homólogos del Viejo Continente, lo que obtiene es «una sonrisa». Durante las reuniones, Trump leyó la cartilla a sus socios europeos con una letanía de quejas sobre aranceles y barreras a sus productos y trató de buscar divisiones en el bloque comunitario ofreciendo condiciones diferentes a los países. Los miembros de la UE han mantenido una posición unitaria respecto a los ataques de Trump y el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, se ofreció a viajar a Washington para acercar posturas y apaciguar la guerra comercial. «Si toman represalias, será un error», dijo Trump ante la posibilidad de que la Unión Europea u otros miembros del G-7 respondan con más tarifas. Presión sobre Canadá Sobre Canadá, el anfitrión, Trump aseguró que buscan renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con este país y México de una forma que contente a EE.UU. «De lo contrario, firmaremos acuerdos separados con cada país», dijo el presidente estadounidense. Al cierre de esta edición no estaba claro que los siete países firmaran un comunicado conjunto, como es tradicional, al final del encuentro. Era algo con lo que se había especulado desde antes de que comenzara la cumbre, con EE.UU. una vez más en el papel díscolo. Los negociadores estadounidenses se negaban a incluir en el texto un lenguaje contundente sobre su compromiso en la lucha contra el cambio climático, una prioridad para algunos de los socios occidentales, especialmente Francia. Trump tampoco quiso acercar posturas sobre su polémica defensa de que Rusia vuelva al G-7. «El G-8 tiene más importancia que el G-7», defendió, y no quiso responder sobre si la anexión de Crimea ?la razón por la que se expulsó a Rusia? no es motivo para que Moscú no forme parte del grupo. La canciller alemana, Angela Merkel, insistió en la cumbre en que Rusia no debería volver hasta que no cambia su política en Ucrania. «Lo que queremos es la paz en el mundo ?reaccionó Trump?. No juegos».
09-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump añade suspense en la cumbre del G-7 al llegar tarde al desayuno de trabajo
Fiel a su estilo el presidente estadounidense, Donald Trump, ha proporcionado una pequeña dosis de suspense en la apertura de la segunda y última jornada de la Cumbre del G-7 en Canadá cuando ha aparecido tarde a la primera reunión del día. Trump ha hecho acto de presencia en el desayuno de trabajo del G-7, el último, cuando el anfitrión de la reunión, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ya había casi concluido su alocución de bienvenida y presentación. El retraso de Trump a la sesión en que los líderes del G-7 están tratando sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, ha causado cierta preocupación ante el temor a que pudiese significar la ausencia del presidente estadounidense durante el resto de la jornada. Antes de iniciarse ayer la Cumbre del G-7 en la localidad de La Malbaie, a unos 140 kilómetros al noreste de Quebec, Trump había expresado su descontento por tener que acudir a la reunión, en la que se ha enfrentado a sus aliados por su política de aranceles. Trump se irá antes para viajar a Singapur Trump también ha obligado a modificar la agenda de la reunión por su decisión de abandonar la cumbre antes de que termine para viajar a Singapur, donde el 12 de junio se reunirá con el líder norcoreano, Kim Jong-un. Aunque en las horas antes del inicio de la cumbre, Trump mantuvo duros duelos dialécticos a través de Twitter con el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, el ambiente se ha relajado una vez que todos los líderes se han juntado a conversar. E
08-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump propone que Rusia vuelva como invitada a las cumbres del G-7 y amplía la brecha con sus socios
Donald Trump tiene previsto abandonar este sábado la cumbre del G-7 en Canadá varias horas antes de que concluya y poner rumbo a Singapur, donde celebrará la semana que viene su histórico encuentro con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. El plantón del presidente de EE.UU. al resto de líderes de las grandes potencias occidentales, un cambio de agenda anunciado a última hora por sorpresa, es una señal más de la brecha entre Trump y los que hasta ahora han sido los grandes socios de EE.UU. La cumbre arrancó este viernes, calentada por la escalada dialéctica entre Trump y otros líderes y por propuestas polémicas del presidente estadounidense. Tras la adopción de tarifas a principios de mes por parte de Washington contra el acero y el aluminio de Canadá, la Unión Europea y México, el comercio está en el centro de la batalla. El anfitrión y primer ministro canadiense, Justin Trudeau, calificó hace unos días de «insultante» que Trump justificara los nuevos aranceles por seguridad nacional. Ambos mantuvieron una tensa llamada telefónica la semana pasada y los ánimos no parecían apaciguados en la víspera de la cumbre. «Nosotros, como aliados, no podemos declararnos la guerra comercial los unos a los otros. Nuestros soldados pelean hombro con hombro para defender nuestros valores», escribió el presidente francés, Emmanuel Macron, en Twitter. On ne peut pas se faire la guerre commerciale entre alliés. Nos soldats se battent côte à côte pour défendre nos valeurs.? Emmanuel Macron (@EmmanuelMacron) June 7, 2018Trump respondió con el látigo, en la misma red social. «Por favor, decidle al primer ministro Trudeau y al presidente Macron que ellos imponen a EE.UU. tarifas masivas», dijo en un mensaje. «Acabad con vuestros aranceles y barreras comerciales o haremos algo más que igualarlos», amenazó en otro. Please tell Prime Minister Trudeau and President Macron that they are charging the U.S. massive tariffs and create non-monetary barriers. The EU trade surplus with the U.S. is $151 Billion, and Canada keeps our farmers and others out. Look forward to seeing them tomorrow.? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) June 7, 2018Este viernes, en Washington, antes de subir al Air Force One rumbo al vecino del norte, dejaba claro su ánimo de confrontación: «Vamos a ocuparnos de políticas comerciales injustas. Lo vamos a cambiar, y ellos van a comprender que va a ocurrir», dijo sobre sus socios occidentales a los reporteros, a quienes también aseguró su intención de acabar con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que le une a México y Canadá si no logra un mejor acuerdo. Por si las turbulencias comerciales no fueran suficientes, Trump agitó la cumbre con una petición inesperada: «Rusia debería estar en esta reunión», dijo todavía en suelo estadounidense. «Te guste o no, y esto quizá no es políticamente correcto, pero tenemos un mundo que liderar. Deberían dejar que Rusia regresara», añadió. Rusia fue expulsada del grupo de las grandes potencias occidentales tras la anexión de Crimea en 2014. Donald Trump, Justin Trudeau y Emmanuel Macron - Efe El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, no tardó en rechazar la propuesta: «Dejemos el G-7 como está ahora. El siete es un número de la suerte, al menos en nuestra cultura», bromeó. Pero la idea de Trump abrió una grieta en el bloque europeo. El nuevo primer ministro italiano, Giuseppe Conte, se mostró partidario de readmitir al Gobierno de Vladimir Putin. La propuesta de Trump se antojaba incluso más inoportuna cuando uno de los puntos de la cumbre del G-7 es cómo proteger a las democracias de interferencias extranjeras en sus procesos políticos. Precisamente, la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales que llevaron a Trump a la Casa Blanca, probada por la inteligencia de EE.UU. y las comisiones legislativas, ha marcado el primer año y medio de su presidencia, con una investigación que afecta a su propia campaña. En EE.UU., representantes de los dos grandes partidos reaccionaron con críticas a la idea de invitar a Rusia a este foro. El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, aseguró que el presidente «está convirtiendo nuestra política exterior en un chiste internacional». En la bancada republicana de la cámara alta, John McCain aseguró que «Putin ha hecho que Rusia no merezca estar en el G-8» y Ben Sasse también lo rechazó: «Putin no es nuestro amigo y no es el colega del presidente». El encuentro en Canadá, un polvorín La batalla comercial y la aparición de Rusia convirtieron el encuentro entre líderes en un polvorín. «Las tensiones aumentan por todos lados. Este G-7 será muy exigente», advertía Macron antes del comienzo. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anticipaba la cumbre «más difícil» en años y aseguraba que Europa no cedería ante Trump. Con la llegada de los mandatarios a La Malbaie, la pequeña localidad que acoge la cumbre, los gestos fueron afables, pero los roces no se podían ocultar. La reunión bilateral prevista entre Macron y Trump se suspendió. La versión oficial fue que el presidente de EE.UU. salió de Washington con una hora de retraso. Poco después, Macron publicaba un vídeo charlando con Trump de forma amistosa, sentados en un sofá. «Manteniendo el diálogo abierto», aseguraba. La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, trataba de no echar más leña al fuego sobre los aranceles de Trump, pero los calificaba de «injustificados». Las diferencias entre EE.UU. y el resto de socios podrían materializarse este sábado en un gesto simbólico, pero de gran significado: Trump podría no firmar el comunicado con el que tradicionalmente se cierra la cumbre. Sería la primera vez que ocurre en la historia de estos encuentros y Macron lo tomaba el jueves por la noche como una posibilidad cierta. «La voluntad de tener un texto firmado por los siete países no debe ser más fuerte que el contenido de ese texto. Por principios, no debemos descartar un acuerdo 6+1», aseguró. Sería la materialización más clara del aislamiento de EE.UU. de sus socios tradicionales, alimentado por otras señales: mientras Trump da la batalla comercial con las potencias occidentales, permite al gigante tecnológico chino ZTE ?considerado una amenaza a la seguridad nacional por los legisladores estadounidenses? volver a operar en EE.UU. con el pago de una multa de mil millones de dólares, lo que se entiende como una contraprestación en sus negociaciones comerciales con Pekín; y mientras exige que regrese Rusia, da plantón a sus socios cuando toca hablar de asuntos clave para otros países, como el cambio climático. Si los gestos no lo arreglan, el G-7 saldrá de esta cumbre con su principal miembro en rebeldía.
08-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump recibirá a Kim Jong-un en la Casa Blanca si la cumbre «va bien»
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este jueves que tiene previsto invitar a Washington al líder norcoreano, Kim Jong-un, si todo «va bien» durante la cumbre que ambos celebrarán el próximo 12 de junio en Singapur. «La respuesta es sí, si es que va bien la cumbre», contestó Trump al ser preguntado por una posible visita de Kim a Estados Unidos durante una rueda de prensa que ofreció junto al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, quien está en Washington ultimando los detalles del encuentro. Asimism, Trump ha asegurado que el encuentro será «mucho más que una foto», aunque advirtió de que será el primer paso de «un proceso» que requerirá de otros encuentros. «Va a ser mucho más que una foto. Es un proceso, como ya he dicho muchas veces. Creo que no va a ser un acuerdo de un solo encuentro», sostuvo Trump.
07-06-2018 | Fuente: abc.es
Estados Unidos califica la guerra comercial con la UE de mera «disputa familiar»
Hoy está previsto que Donald Trump llegue a Charlevoix, en Canadá, para asistir a la cumbre del G-7. Él preferiría estar en otro lugar. Sin duda, en Washington o Mar-a-Lago, su residencia en Florida. No solo porque el presidente de EE.UU. odia dormir fuera de casa. También porque, para Trump, el encuentro con el resto de líderes occidentales es un incordio y una distracción. La semana que viene estará en Singapur para la cumbre con Kim Jong-un, el dictador de Corea del Norte, con quien busca alcanzar un acuerdo para la desnuclearización del régimen comunista. Será una ocasión histórica, un encuentro repleto de pompa y circunstancia, al gusto de Trump, donde tendrá una oportunidad para realzar su éxito: él consigue lo que a otros se les resiste. En cambio, en Canadá no se le festejará ni se le dedicarán homenajes. Al contrario: en medio de fuertes tensiones comerciales y diplomáticas, sus socios le leerán la cartilla. Se ha llegado a especular con que Trump no acudiría a la cumbre y enviaría a su vicepresidente, Mike Pence. Ya lo hizo en abril en la Cumbre de las Américas de Lima. Esa opción ahora parece descartada y su presencia podría ser explosiva. Con la imprevisibilidad que caracteriza al multimillonario estadounidense, hay incluso temor en su equipo a que se niegue a firmar el comunicado conjunto final del G-7, según ha revelado «The Washington Post». La principal fuente de problemas es la guerra de tarifas que Trump ha emprendido con muchos de sus principales socios. Después de idas y venidas, la semana pasada impuso aranceles a las importaciones de acero y aluminio, del 25% y del 10%, respectivamente. Las víctimas: Canadá, México y la UE. «Decepción unánime» La reacción ha sido furibunda. México ha respondido con tarifas a productos estadounidenses ?cerdo, manzanas, patatas y bourbon, entre otros? y los países occidentales se han conjurado para meter presión a Washington. El ensayo de lo que pasará Trump se vio la semana pasada en una reunión de ministros de finanzas del G-7 en Whistler (Canadá). Los seis países que comparten el grupo con EE.UU. mostraron al secretario del Tesoro estadounidense, Steve Mnuchin, su «preocupación y decepción unánime» ante la política comercial de Trump y se alistaron para tomar una «acción decidida». En Washington se ve de otra forma. «Puede haber desacuerdos. No veo guerra comercial, yo lo veo más bien como una pelea familiar», aseguró Larry Kudlow, asesor económico principal de la Casa Blanca. Será difícil que cualquier presión sobre Trump en este ámbito consiga resultados. El presidente de EE.UU. ha demostrado, antes y después de llegar a la Casa Blanca, que cree en las tarifas como forma de obtener ventajas comerciales para su país, del que considera han abusado en el pasado con balanzas negativas. El comercio, sin embargo, no será el único punto de roce. Trump no goza de afinidad personal con la canciller alemana, Angela Merkel, ni la «premier» británica, Theresa May, a pesar de que esta no tardó en visitarle en la Casa Blanca poco después de su investidura. Quienes han tratado de cortejar al presidente estadounidense tampoco han sacado mucho a cambio. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha buscado la química con Trump, le ha regalado una espectacular marcha militar en París y el presidente de EE.UU. le ha bañado en elogios. Sin embargo, sus presiones para que no rompiera el acuerdo nuclear con Irán o regresara al acuerdo de París sobre cambio climático han sido infructuosas. La misma suerte ha corrido Shinzo Abe, primer ministro de Japón. Fue el primero en visitar a Trump en Nueva York, con la victoria electoral fresca. Ha volado con él en el Air Force One, han compartido hoyos de golf, cenado juntos en Mar-a-Lago? Pero eso no ha hecho cambiar de opinión a Trump sobre la oportunidad de una cumbre con Corea del Norte ?Japón está en contra? o su agresividad comercial. El forcejeo más duro hasta el momento sobre la guerra comercial ha sido con su vecino del Norte y hoy anfitrión. Su homólogo canadiense, Justin Trudeau, mantuvo una llamada telefónica con Trump esta semana, después de que el primero calificara de «ridículo» que EE.UU. justificara las tarifas por una cuestión de «una amenaza a la seguridad nacional». El presidente estadounidense reaccionó de manera sorprendente: «¿Y vosotros no quemasteis la Casa Blanca?», le espetó, en relación a un episodio de la guerra de 1812. Da igual que la referencia histórica fuera errónea ?Canadá era entonces colonia de Reino Unido?. La respuesta deja claro que no rehuirá la pelea en el G-7.
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