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Noticias de kim jong-un

19-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un, en Pekín para informar al presidente Xi Jinping de su cumbre con Trump
Tras su histórica cumbre de la semana pasada en Singapur con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, ha llegado este martes a Pekín. Según informa la televisión estatal CCTV, su visita durará hasta el miércoles. Aunque ni China ni Corea del Norte han anunciado oficialmente este viaje, lo más probable es que Kim Jong-un se reúna con el presidente Xi Jinping para informarle sobre su reunión con Trump. En dicho encuentro, el joven dictador se comprometió a «la completa desnuclearización de la Península Coreana», acabando así con la tensión militar de los últimos años y abriendo una nueva era de entendimiento con Washington. Aliado histórico del régimen comunista de Pyongyang, Pekín ha estado muy pendiente de este deshielo impulsado por el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in. En su primer viaje oficial desde que tomó el poder tras la muerte de su padre, el «Querido Líder» Kim Jong-il en 2011, el dictador norcoreano viajó a Pekín a finales de marzo. En aquella ocasión, lo hizo por sorpresa y a bordo de un tren blindado que levantó todas las sospechas entre los medios de comunicación internacionales. Pero el régimen chino no confirmó su visita ni difundió imágenes de sus reuniones hasta que Kim hubo cruzado la frontera de vuelta a Pyongyang. A principios de mayo, Kim Jong-un volvió a viajar hasta la ciudad china de Dalian para encontrarse con Xi Jinping, quien está siguiendo muy de cerca las conversaciones de Corea del Norte con la Casa Blanca. Pekín se ha mostrado decisivo en este proceso por presionar a Pyongyang aplicando las sanciones internacionales para reducir el comercio a través de su frontera, lo que parece haber dañado el sensible crecimiento que venía experimentando la economía norcoreana. Pero, protegiendo sus propios intereses, tampoco ha dejado caer al régimen de Kim Jong-un, multiplicando sus contactos con él durante los últimos meses e incluso prestándole un Jumbo 747 de Air China para acudir a la cumbre de Singapur. A tenor de la agencia surcoreana Yonhap, en esta ocasión Kim Jong-un ha viajado a Pekín en un Antonov 148 de la compañía estatal Air Koryo, su avión habitual en desplazamientos internos. Poco antes de su aterrizaje en el aeropuerto de Pekín a las 9:30 de la mañana (3:30 de la madrugada, hora peninsular española), otro aparato de transporte norcoreano había llegado con el equipamiento propio que suele usar la comitiva de Kim Jong-un. A continuación, y bajo fuertes medidas de seguridad, su convoy, formado por una veintena de vehículos de lujo y microbuses, se ha dirigido a la residencia estatal de invitados de Diaoyutai. Al igual que hicieran su abuelo, Kim Il-sung, y su padre, Kim Jong-il, durante la Guerra Fría, el joven dictador juega habilidosamente sus cartas con esta tercera visita a China en plena distensión con la Casa Blanca.
19-06-2018 | Fuente: abc.es
Seúl y Washington suspenden las maniobras de agosto para favorecer el diálogo con Pyongyang
Corea del Sur y EEUU anunciaron hoy la suspensión temporal de sus maniobras militares previstas para agosto en la península coreana con la intención de favorecer el actual diálogo con Corea del Norte y su potencial desnuclearización. Ambos países «han decidido suspender todas las actividades preparatorias para Ulchi Freedom Guardian, el ejercicio defensivo previsto para agosto», explicó hoy en un breve comunicado el Ministerio de Defensa surcoreano, que añade que no se ha decidido nada con respecto a otras maniobras previstos para más adelante. «En coherencia con el compromiso del presidente (Donald) Trump y de acuerdo con el aliado de la República de Corea (Corea del Sur), las Fuerzas Armadas de EEUU han suspendido toda planificación para el 'juego de guerra' defensivo de este agosto», dijo por su parte el Pentágono en un comunicado emitido desde Washington. La suspensión de estos ejercicios fue anunciada por sorpresa por el presidente de EEUU, Donald Trump, tras la histórica cumbre que celebró en Singapur la semana pasada con el líder norcoreano, Kim Jong-un, en la que acordaron que Pyongyang abandonaría su programa nuclear a cambio de que Washington garantice la seguridad del régimen. Washington ve esta suspensión temporal de ejercicios como un gesto de buena voluntad hacia Pyongyang -que también anunció hace semanas que congelaría sus pruebas nucleares y de misiles- que hará avanzar el diálogo para lograr que el régimen desmantele su programa atómico. Corea del Norte suele condenar estas maniobras -que los aliados aseguran que son defensivas- por considerarlas que son en realidad un ensayo para invadir su territorio. Por otro lado, una fuente anónima del Gobierno surcoreano explicó hoy a la agencia Yonhap de noticias que «parece haber señales que indican que el Norte está preparándose para tomar medidas correspondientes (en respuesta a la suspensión de los ejercicios)». La fuente no detalló nada más sobre los gestos que Seúl espera por parte de Pyongyang y añadió que EE.UU. pidió adelantar «la fecha en la que se anunció la decisión de suspender (el ejercicio) Ulchi Freedom Guardian». En 2017, Ulchi Freedom Guardian se desarrolló del 21 al 31 de agosto y en el ejercicio participaron 17.500 militares estadounidenses, 3.000 de ellos llegados de fuera de las bases de Corea del Sur.
19-06-2018 | Fuente: elpais.com
Kim Jong-un analiza en Pekín los pasos tras la cumbre con Trump
Es la tercera visita del líder norcoreano desde el comienzo del proceso de deshielo
18-06-2018 | Fuente: abc.es
Singapur derrite la Guerra Fría con la cumbre Trump-Kim
No había mejor lugar que Singapur para celebrar la histórica cumbre del martes entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un. Con su riqueza y elevado nivel de vida, esta pequeña y calurosa ciudad-Estado del Sudeste Asiático era ideal para convencer al joven tirano de las ventajas del capitalismo y derretir el último conflicto que queda de la Guerra Fría. Pero sin asustarlo con los riesgos que entraña la libertad porque, tras su deslumbrante fachada de rascacielos y prosperidad, Singapur esconde una «democracia tutelada» al modo confuciano con ciertos tics autoritarios. Con un PIB per cápita de 53.000 euros que está entre los cinco primeros del planeta, esta isla de 707 kilómetros cuadrados y 5,6 millones de habitantes es uno de los epicentros de la economía global. Además de ser la cuarta plaza financiera del mundo tras Londres, Nueva York y Hong Kong, cada año se disputa con esta última el puerto de mercancías más transitado de la Tierra. Al igual que Hong Kong, que también fue colonia británica, Singapur creció a un ritmo del 8 por ciento entre los años 60 y 90 y atrajo numerosas multinacionales y bancos que la han convertido en una de las capitales mundiales del comercio y el lujo. Para este siglo XXI, está apostando con fuerza por la tecnología y la investigación. Singapur y su «milagro económico» Aunque su economía es de las más libres del planeta, el Gobierno gestiona dos poderosos fondos de inversión internacionales, GIC y Temasek ? que controla el 6% de Repsol ?, y funciona como una gran empresa que paga sueldos millonarios a los mejores para dirigir sus ministerios. Junto a Corea del Sur, Hong Kong y Taiwán, Singapur es uno de los cuatro «tigres de Asia» que han protagonizado un «milagro económico» de libro. En pocas décadas, ha llevado a su pueblo de la pobreza en que vivía en 1965, cuando fue expulsada de la Federación de Malasia tras un baño de sangre interétnico, al desarrollo actual. Además de tener acceso a servicios médicos y educativos punteros, los singapurenses residen en viviendas de protección oficial con los más exigentes estándares de calidad. «Singapur ha sido elegido por motivos de seguridad y para que Kim Jong-un muestre a su pueblo en un vídeo de la propaganda que su país podría lograr similares resultados», analiza para ABC David Kim, experto del Foro Pacífico CSIS que durante la Administración Obama coordinó las relaciones con Asia Oriental y la no proliferación nuclear. El vídeo al que se refiere es un documental de 42 minutos de la televisión norcoreana sobre la cumbre en Singapur de Trump y Kim Jong-un, quien también aparece visitando la terraza con espectaculares vistas del casino Marina Bay Sands y el puerto. Apuntándose un tanto diplomático, el joven dictador ha mejorado su imagen paseándose por calles abarrotadas donde los curiosos le saludaban y hacían fotos. Pero, tras la opulencia que reflejan los futuristas rascacielos y gigantescos centros comerciales de Singapur, se oculta uno de los sistemas políticos y sociales más controlados del mundo. Aunque hay democracia, las elecciones las lleva ganando el Partido de Acción Popular (PAP) desde antes incluso de su independencia. Con 83 de los 89 diputados del Parlamento, su primer ministro es Lee Hsien Loong, hijo de Lee Kuan Yew, fundador del país y artífice de este modelo político en el que tanto se fijan dictaduras como China o Corea del Norte. Pasando por las urnas, el poder también se hereda en Singapur. Debido al carácter multicultural de la población, dividida entre chinos (80%), indios (12%) y malayos (8%), una educación muy estricta moldea a los singapurenses bajo un fuerte espíritu nacional y una uniformidad política de la que pocos se salen. Por si osan hacerlo, las manifestaciones están prohibidas fuera de un «Speaker´s Corner» muy limitado, lo que sin duda habrá decidido a Kim Jong-un a escoger Singapur como sede del encuentro con Trump. Junto a la autocensura que impera en los medios, unas severas leyes antidifamación silencian las redes sociales y a los políticos opositores, como Chee Soon Juan o el fallecido JB Jeyaretnam, con astronómicas multas que los arruinan. «No hay democracia en Singapur porque las elecciones e instituciones no son libres», se quejaba hace años a ABC Chee Soon Juan en un mitin del Partido Democrático. Al igual que él, despedido por malversación de fondos de la Universidad Nacional de Singapur tras entrar en política, otro alto cargo de su formación, John L. Tan, fue destituido en 2008 como profesor en un centro privado y encarcelado 15 días y multado por vestir una camiseta de un canguro vestido de juez. Ambos denunciaban que el clientelismo del partido en el poder en todas las esferas sociales hace que nadie se atreva a hablar contra el Gobierno. «Corea del Norte quiere beneficios económicos como los de Singapur pero con el control absoluto de Kim», pronostica el experto David Kim, quien vaticina «una reforma sin apertura». Aunque admite que «podría haber cambios en el camino», cree que los planes de Kim Jong-un para su pueblo son «mantener sus estómagos llenos y sus corazones llenos de miedo». Con su despotismo ilustrado, quizás Singapur le inspire. «Amnesia» sobre los derechos humanos En su histórico encuentro en el Hotel Capella de la isla de Sentosa, Trump y Kim Jong-un hablaron de la desnuclearización, la normalización de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Corea del Norte y hasta de cambiar los misiles de Pyongyang por hoteles de lujo en la costa. Pero a ambos se les ?olvidó? la violación de derechos humanos de la que se acusa al régimen comunista de Pyongyang, uno de los más brutales y represivos del mundo. Además de adoctrinar a su pueblo con un bombardeo de propaganda y culto al líder propio de una secta, se calcula que entre 80.000 y 120.000 prisioneros se pudren por motivos políticos en campos de trabajos forzados (kwan li-so) sacados del horror nazi. Pero Trump, movido por el pragmatismo, prefirió no mencionar esta infamia para no arruinar su esperada cita con Kim Jong-un, con quien intenta iniciar un diálogo para que renuncie a sus armas atómicas y abra finalmente su régimen.
14-06-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. presiona para agilizar el desarme nuclear de Kim Jong-un
Tras la histórica cumbre en Singapur entre Trump y Kim Jong-un, en la que este se comprometió a la «completa desnuclearización de la Península Coreana», Estados Unidos ha empezado a presionar para agilizar el desarme atómico del régimen comunista de Pyongyang. Procedente de Singapur, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, ha volado a Corea del Sur y China para informar a sus gobiernos sobre la cumbre. Con el horizonte puesto en 2020, como anunció a su llegada a Seúl el miércoles por la noche, Pompeo se ha reunido este jueves con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, artífice de la distensión con Kim Jong-un. «Es tremendamente valioso que la cumbre de Singapur haya logrado que la gente del mundo, incluidos aquellos en EE.UU., Japón y Corea, se libre de la amenaza de guerra, armas nucleares y misiles de largo alcance», se congratuló Moon, según informa la agencia Yonhap. Para poner en marcha el proceso de desnuclearización, Pompeo se entrevistó en Seúl con la ministra de Exteriores surcoreana, Kang Kyung-wha, y con su homólogo de Japón, Taro Kono. A ambos les insistió en la necesidad de conseguir lo antes posible la «completa, verificable e irreversible desnuclearización de Corea del Norte». Aunque la Administración Trump ha sido muy criticada por no poder incluir dicha condición en la declaración de la cumbre suscrita con Kim Jong-un, Pompeo dejó claro que ese es su objetivo. Suspensión de maniobras «Creemos que el presidente Kim entiende la urgencia del tiempo para completar esta desnuclearización y comprende que debemos hacerlo rápidamente», señaló el responsable de la diplomacia estadounidense. Al tratarse del elemento principal en las «nuevas relaciones» entre Washington y Pyongyang, advirtió de que «el levantamiento de las sanciones no puede tener lugar hasta que hayamos demostrado que Corea del Norte se ha desnuclearizado completamente». Como tal «verificación es capital», Pompeo espera encontrarse con las autoridades norcoreanas a partir de la próxima semana para poner en marcha este proceso. Comienza así una nueva etapa que no será fácil porque la propaganda del régimen de Kim Jong-un ya está soslayando el desarme atómico y haciendo especial hincapié en las partes del acuerdo que más le benefician. Además del fin de las sanciones en el futuro, entre ellas destacan la anunciada suspensión de las maniobras militares de EE.UU. y Corea del Sur y la reducción a largo plazo de las tropas americanas en dicho país. Para ganarse la confianza de Kim Jong-un, el presidente surcoreano, Moon Jae-in, también está dispuesto a cancelar dichas maniobras, como sugirió Trump en su rueda de prensa tras la cumbre por ser una «provocación». A tenor de la Casa Azul, la oficina presidencial surcoreana, «Moon dijo que si Corea del Norte implementa medidas de desnuclearización y el diálogo continúa, hay que cambiar la presión militar para reducir sus hostiles relaciones con EE.UU.». Dentro de esta nueva política, habrá que ver si el próximo mes de agosto se celebran o no las maniobras «Unichi Freedom Guardian», que han levantado la tensión otros años. Mientras tanto, lo que sí ha tenido lugar este jueves ha sido la primera reunión militar de alto nivel entre las dos Coreas de la última década. Al mando de sendos generales, ambas delegaciones se han entrevistado en la parte norte de la cerrada frontera de Panmunjom, donde a finales de abril se encontraron Moon Jae-in y Kim Jong-un. Esta cita militar de alto nivel estaba prevista para el pasado mes de mayo, pero Corea del Norte la canceló de improviso para protestar por unas maniobras militares del Sur con EE.UU. durante la durísima negociación de la cumbre de Singapur. Finalmente celebrada, la ministra surcoreana de Exteriores la definió como «un punto de inflexión histórico», ya que es «la primera vez que las más altas autoridades de Pyongyang prometen a un presidente de EE.UU. trabajar hacia una completa desnuclearización». Tras su paso por Corea del Sur, Pompeo ha recalado este jueves en China, donde sigue su gira para promover el desarme atómico de Kim Jong-un.
14-06-2018 | Fuente: abc.es
Las frases de Trump para disculpar a su nuevo «amigo» Kim Jong-un
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pasado en menos de un año de llamar «hombre misil» al líder norcoreano Kim Jong-un a defenderlo como un líder que quiere a su pueblo. «Corea del Norte tiene playas estupendas.. Podrías tener los mejores hoteles del mundo allí», es otra de las frases para el recuerdo que ha dejado el presidente de EE.UU. para normalizar las relaciones del totalitario régimen de Pyongyang con el resto del mundo. ?«Tiene una gran personalidad. Es un tipo divertido. Es muy inteligente. Es un gran negociador. Ama a su gente, no es que me sorprenda». ?«Vamos a detener los juegos de guerra (con Corea del Sur), lo que nos ahorrará una enorme cantidad de dinero. Es muy provocativo». ?«Creo sinceramente que él hará estas cosas». ?«Puedo estar equivocado, quiero decir que puedo presentarme ante ti en seis meses y decir: 'Oye, estaba equivocado'. No sé si alguna vez lo admitiré, pero encontraré una especie de excusa». ?Trump les preguntó a los fotógrafos si tenían una buena imagen de él y Kim que les hiciera ver «guapos y delgados». ?Sobre Kim Jong-un: «Bueno, es muy talentoso. Cualquiera que se haga cargo de una situación como lo hizo a los 26 años de edad y es capaz de reconducirla y reconducirla". ?Sobre Corea del Norte: «Es duro. Es difícil en muchos lugares, por cierto, no solo allí. Pero es duro». ?Sobre si hubo una grabación de la reunión entre Trump y Kim: «Tengo uno de los mejores recuerdos de todos los tiempos». ?Anteriormente Trump dijo que que Kim Jong-un había sido realmente muy abierto y muy honorable. ?«Kim quiere hacer algo grande por su pueblo y también por su familia y por él mismo».
14-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un «vende» su éxito ante Trump y soslaya la desnuclearización
Pasada la cumbre del martes en Singapur entre Donald Trump y Kim Jong-un, llega la hora de analizar qué va a ocurrir a partir de ahora entre Estados Unidos y Corea del Norte y, lo más importante, quién salió ganando y quién perdiendo de tan histórica cita. Como se habían depositado en ella muchas esperanzas, quizás demasiadas, en Occidente ha cundido la decepción por la falta de medidas concretas sobre la desnuclearización del régimen comunsita de Pyongyang. Pero no hay que olvidar que, hace solo un año, Trump llamaba a Kim Jong-un «hombre cohete» y este le respondía que era un «viejo chocho» mientras se amenazaban con reducirse a polvo nuclear. Con la tensión disparada durante el último año, y un conflicto que dura ya desde hace siete décadas, estaba claro que su enemistad histórica no iba a desaparecer de la noche a la mañana. Por ese motivo, lo más importante de la cumbre de Singapur ha sido su celebración y que, por primera vez, los mandatarios de EE.UU. y Corea del Norte se hayan sentado frente a frente. Partiendo del acuerdo de mínimos suscrito por Trump y Kim Jong-un, empieza una nueva era entre ambos países que tampoco será fácil. Para empezar, cada gobierno está «vendiendo» a su pueblo lo que más le conviene de la declaración conjunta. En Corea del Norte, donde los medios están controlados por la propaganda y la censura, la agencia estatal KCNA hizo ayer especial hincapié en que Trump prometió «garantías de seguridad» a Kim Jong-un y anunció que en el futuro levantaría las sanciones y suspendería las maniobras militares conjuntas con el Sur. Soslayando el compromiso de Pyongyang de renunciar a sus armas atómicas, los medios oficiales destacan el inicio de unas «nuevas relaciones» con EE.UU., que hasta ahora había sido su archienemigo histórico. Ni plazo ni inventario Con los ojos como platos, las agencias internacionales de noticias difundían ayer desde Pyongyang fotografías de los norcoreanos de a pie leyendo en los paneles del metro el periódico altavoz del régimen, «Rodong Sinmun», que publicaba numerosas imágenes de la cumbre entre Trump y Kim Jong-un y lo llamaba «el encuentro del siglo». Para los norcoreanos, adoctrinados desde la cuna a la tumba en el odio a los «imperialistas americanos», ha debido de ser un auténtico «shock» ver a su venerado líder con el demonio con que identifican al inquilino de la Casa Blanca. Bien distinta es la situación en EE.UU., donde numerosos medios han criticado a Trump por no arrancarle al joven dictador norcoreano un plazo para su desnuclearización ni un inventario de su arsenal nuclear. Haciendo oídos sordos, el presidente estadounidense insistió ayer en su tono triunfal en sus comentarios en Twitter, asegurando que «ya no hay más amenaza nuclear de Corea del Norte» y acusando una vez más a las cadenas CNN y NBC de difundir «noticias falsas» por restarle importancia a la cumbre. Aunque Trump está «vendiendo» como un éxito personal que Kim Jong-un se comprometiera «de forma inquebrantable a la completa desnuclearización de la península coreana», este todavía no ha dado plazos ni detalles. Para despejar la incertidumbre, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, señaló ayer que espera un «gran desarme» de Pyongyang en 2020. Así lo anunció tras su llegada a Corea del Sur para informar al presidente Moon Jae-in sobre la cumbre. «El acuerdo es demasiado vago sobre la desnuclearización, ya que para Corea del Norte probablemente implica la retirada de las tropas estadounidenses del Sur, pero Washington no lo hará hasta que Pyongyang haya renunciado a sus armas atómicas», analiza para ABC Parag Khanna, exasesor de Obama y actual consejero del Gobierno de Singapur. Junto a la firma de un tratado de paz que ponga fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un armisticio, esa va a ser la clave de la nueva etapa que se abre entre Trump y Kim Jong-un.
13-06-2018 | Fuente: abc.es
Perder el norte
Por un lado, el G-7 integrado por las democracias más avanzadas del mundo en un esfuerzo multilateral para evitar precisamente guerras comerciales como la que está forzando el populismo instalado en la Casa Blanca. Con una cumbre en Canadá que arrancó con la vergonzosa insistencia por parte del presidente americano de olvidar las «travesuras» de Putin en Ucrania readmitiendo a Rusia. Y ha terminado en tono -e imagen- de pataleta, incluido un boicot al comunicado final, insultos y amenazas contra los seis aliados más fieles de Estados Unidos. Por otro lado, la cumbre de Singapur con Kim Jong-un y todo su grotesco historial de crímenes contra la humanidad: exterminio, asesinato, esclavitud, tortura, prisión, violaciones, abortos forzados, persecuciones, desapariciones y el uso del hambre como herramienta de opresión. Y el presidente Trump, a cambio de poco más que photocall, legitimando todo eso al hablar de «tremenda confianza» y decir que la gente de Corea del Norte está fervorosamente encantada bajo los designios de uno de los dictadores más brutales del mundo. A cambio de promesas vacías, Donald Trump ha estrechado hasta el límite su fetichismo negociador para firmar un papel que en el mejor de los casos se puede considerar como aspiracional. No se define el supuesto objetivo de desnuclearización, no hay calendarios, no hay detalles de verificación. A cambio de nada, Trump sí que ha ofrecido a Kim Jong-un algo tangible como suspender los ejercicios conjuntos que realiza el Pentágono con las fuerzas de Corea del Sur, añadiendo la expectativa de una retirada militar de Estados Unidos sin mencionar tan si quiera una reducción de la amenaza convencional que representa Corea del Norte. En estas negociaciones había sitio para un solo ganador? y no es Donald Trump.
13-06-2018 | Fuente: abc.es
Los desertores norcoreanos en EE.UU.: «¿Para qué una cumbre si no se habla de derechos humanos?»
Grace Jo pertenece, a su pesar, a un club muy exclusivo. Hay cerca de 5.000 norcoreanos entre los 325 millones de estadounidenses, una comunidad mínima, si se compara con casi cualquier país del mundo. Ella es una de las 214 personas que tienen estatus de refugiado en EE.UU. Y una de las pocas que puede hablar sin tapujos y sin esconderse en el anonimato: no le queda familia en Corea del Norte, así que nadie sufrirá represalias por lo que diga. Jo tiene 26 años y vive en Maryland, después de haber escapado en 2008 junto a parte de su familia de las torturas, la persecución y el «gulag» de Corea del Norte. Habla por teléfono con ABC casi a la vez que Donald Trump y Kim Jong-un aparecen ante las cámaras y se dan un apretón de manos. Es un momento histórico para su país de origen y para el que le ha acogido, pero Jo lo vive con un optimismo «a medias». «Es bueno que Kim se abra a hablar con el presidente de EE.UU. Lo malo es que sabemos que el Gobierno de Corea del Norte nunca abandonará las armas nucleares. Solo tratan de ganar tiempo y dinero. Necesitan que se suavicen las sanciones internacionales», asegura. Jo considera que en antes Trump estaba haciendo un buen trabajo con su posición de fuerza frente a Pyongyang. Ahora no le gusta escucharle decir que Kim «hará algo grande para su pueblo», en un país descosido por la pobreza y la represión, en el que han muerto millones de personas por las hambrunas en las últimas décadas. Para todo aquel que sufre al régimen norcoreano, la cumbre no servirá de mucho porque se ha dejado fuera los derechos humanos, asegura. «La desnuclearización es muy importante, claro. Pero también lo son los derechos humanos», exige. «¿Para qué se celebra una cumbre si no se habla de derechos humanos?» Para Jo, la comunidad norcoreana comparte la idea de que Pyongyang no renunciará a las armas nucleares, porque es la único que les da una posición de fuerza en cualquier negociación. Conoce bien esa postura como vicepresidenta de la organización Norcoreanos en EE.UU. «Todos pensamos de forma similar al respecto» asegura. Lo mismo dice de la estrategia de Corea del Norte de limpiar la imagen de Kim, que ha pasado de ser un excéntrico y peligroso dictador a un avezado diplomático. Parte de ello, según Jo, se debe también al nuevo Gobierno de Corea del Sur, liderado por Moon Jae-in, cuyos encuentros con Kim en la frontera de ambos países contribuyeron al cambio en la percepción del dictador. «Es una operación propagandística», asegura. «Quizá Kim tenga sus propios planes y su mentalidad haya cambiado, pero el régimen y la elite de Corea del Norte nunca permitirá un cambio político de forma pacífica». En esa línea, Trump ha beneficiado a Kim con la cumbre, que ha dado un baño de respetabilidad al líder comunista. La línea que EE.UU. debería seguir, según Jo, es «mantener el máximo nivel de sanciones. Sin dinero, el régimen pierde su poder. Con o sin sanciones, la gente norcoreana sufre igual. Pero el cambio político nunca se producirá si el régimen sigue teniendo recursos».
13-06-2018 | Fuente: elpais.com
Kim Jong-un acepta visitar EE UU y Trump, Corea del Norte
Ambos líderes están de acuerdo en la importancia de adoptar acciones simultáneas para lograr la paz y la desnuclearización en la península de Corea
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