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Noticias de kim jong-un

11-06-2018 | Fuente: elpais.com
La llegada de Kim Jong-un a Singapur, en imágenes
El presidente estadounidense, Donald Trump, y Kim Jong-un se reunirán mañana martes
11-06-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. ofrecerá garantías de seguridad a Corea del Norte a cambio de su desnuclearización
En su cumbre de mañana en Singapur, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, garantizará al dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, que no intentará derrocar su régimen a cambio de su desnuclearización. Así lo ha avanzado este lunes el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, abriendo una nueva era de entendimiento con el régimen comunista de Pyongyang. «Estamos preparados para llevar a cabo acciones que les proporcionarán la suficiente certeza que les permita estar cómodos con la desnuclearización, que no terminará mal para ellos. De hecho, es justo lo contrario, ya que lleva a un mejor y más brillante futuro para el pueblo norcoreano», anunció Pompeo en un encuentro con periodistas emitido por televisión. Además, destacó que serán «medidas únicas» porque «el concepto para estas discusiones es radicalmente distinto a los de antes». Aunque Pompeo insistió en «la completa, verificable e irreversible desnuclearización» de Corea del Norte, parece que la Casa Blanca ha cedido ante las demandas del régimen de Kim Jong-un, que pretende inaugurar «una nueva época» en las relaciones entre ambos países, enemigos desde los primeros compases de la Guerra Fría. Rebajando las elevadas expectativas que había generado, no se esperan grandes resultados concretos de este encuentro histórico entre Trump y Kim Jong-un, el primero que celebrarán los mandatarios en el poder de EE.UU. y Corea del Norte. Como predijo Pompeo, será «el principio de un largo, complicado y arriesgado proceso». Lo que no está claro es si la declaración que ambos suscriban al final de su reunión incluirá un calendario para la desnuclearización de Pyongyang, un inventario detallado de su arsenal atómico o una referencia a las sanciones económicas internacionales que el régimen de Kim Jong-un quiere levantar. «Después de las numerosas crisis que ha habido en los últimos años, sobre todo desde 2013, el mero hecho de que ambos se sienten en la misma mesa para dialogar es algo histórico, suficiente para llamarlo un éxito», analizó ese lunes en un coloquio de expertos Kim Joonhyung, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Global Handong de Corea. A su juicio, «la desnuclearización es un agujero negro que lo absorbe todo, pero estamos ante algo mucho mayor: un proceso de paz». Cambio de relaciones Coincidió con él John Delury, profesor de la Universidad de Yonsei, quien cree que «la desnuclearización es clave, pero lo más importante es que haya un cambio en las relaciones entre EE.UU. y Corea del Norte». Para este reputado experto, «lo más interesante será ver el lenguaje del comunicado final, su espíritu y lo que estén dispuestos a revelar a su público». Aunque en los últimos días se había especulado con que Trump y Kim Jong-un podrían firmar un tratado de paz que pusiera fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un alto el fuego, tal posibilidad parece descartarse. De hecho, está previsto que su encuentro dure solo por la mañana y que el dictador norcoreano vuele de regreso a Pyongyang por la tarde, mientras que el presidente estadounidense se marchará de Singapur por la noche. Pero todo puede ocurrir en una cumbre cuya negociación ha estado llena de giros y sorpresas, ya que el propio Trump llegó a cancelarla para luego seguir organizándola con Kim Jong-un gracias a la mediación del presidente surcoreano, Moon Jae-in, auténtico muñidor de esta distensión. De momento, lo único que está confirmado es que ambos se encontrarán en el lujoso Hotel Capella, en la pequeña isla de Sentosa, a partir de las nueve de la mañana (tres de la madrugada, hora peninsular española). Sin traductores de por medio, Trump y Kim Jong-un hablarán cara a cara para cerrar el último conflicto que queda de la Guerra Fría y abrir una nueva etapa de entendimiento entre EE.UU. y Corea del Norte.
11-06-2018 | Fuente: abc.es
Singapur se blinda ante la cumbre
El Gobierno de Singapur ha sacado todos sus efectivos policiales y parte de la fuerzas militares a las calles en un esfuerzo ingente para garantizar la seguridad de la cumbre entre Trump y Kim Jong-un. Desde el pasado domingo, los aledaños del Hotel Shangri-La, donde está alojado el presidente de EE.UU., y del St. Regis, que acoge al dictador norcoreano, están absolutamente blindados. Las calles de acceso a los hoteles, dos de los más lujosos de la ciudad-Estado asiática, están cortadas al tráfico y se han instalado férreos controles de seguridad. Vehículos militares y unidades especiales en detonación de artefactos explosivos están apostados junto a los dos establecimientos. En los alrededores de los hoteles y en Orchard Road, la principal vía comercial de Singapur, se han levantado, además, muros de hormigón que están provocando atascos en la circulación. «Desde el pasado domingo, nos hemos visto obligados a cambiar nuestras rutas habituales para ir a trabajar y al colegio», asegura Rosario Martínez de Albornoz, una española que vive junto al St. Regis. No son los únicos perjudicados por la Cumbre. Los numerosos negocios que se agolpan en la zona también han visto reducida su clientela estos días. Arif Hussain, encargado de una tienda de ropa en el centro comercial situado a escasos metros del hotel donde se aloja la delegación norcoreana, asegura que «el cierre al tráfico de esta área ha hecho bajar el número de clientes, aunque ya lo esperábamos». Marc Mañosa, chef del restaurante español FOC, situado justo en la esquina de la calle donde se sitúa el hotel Shangri-La, sede del presidente Trump, lamentaba el efecto de la cumbre en su establecimiento, prácticamente vacío estos días. Lo mismo, aseguraba, ocurría en el local que tienen en Sentosa, donde se reúnen Trump y Kim Jong-un. Sentosa, la isla tranquila Allí, el Hotel Capella, el elegido, también ha visto reforzada la seguridad pero su localización, en una parte más alejada de la pequeña isla, lo hace más inaccesible para medios y curiosos. Sentosa, que en malayo significa «paz y tranquilidad», está unida a Singapur solo por una carretera, lo que la convierte en el lugar idóneo y, probablemente, el más seguro para acoger la cumbre. Este hotel de cinco estrellas es el destino habitual de las ?celebrities? que visitan Singapur y de las parejas de alto nivel para celebrar su boda. Su falta de experiencia en citas políticas internacionales no ha sido óbice, sin embargo, para que haya sido elegido, contra todo pronóstico, como sede de esta cita histórica entre EE.UU. y Corea del Norte. Los residentes de Sentosa, en su mayoría extranjeros, han asumido con paciencia los inconvenientes ocasionados por los controles policiales instalados a la entrada de la isla y el cierre de algunas de las principales calles de esta pequeña extensión de tierra de cinco kilómetros cuadrados, que recibe más de cinco millones de visitantes cada año. Los residentes y dueños de los establecimientos comerciales insistían, desde el fin de semana, que todo seguiría funcionando con normalidad, aunque la afluencia de turistas y visitantes se ha reducido inevitablemente. Aun así, la mayoría de los ciudadanos se muestra entusiasmados con la cumbre y asegura que servirá para promocionar la imagen de Singapur en el exterior.
11-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un llega a Singapur para la cumbre con Donald Trump
El líder norcoreano, Kim Jong-un, ha aterrizado este lunes en Singapur, dos días antes de la histórica cumbre que tiene previsto mantener el próximo martes con el presidente estadounidense, Donald Trump, en la ciudad-estado del sudeste asiático. Kim ha aterrizado en el aeropuerto Changi de Singapur poco antes de las 15:00 hora local (7:00 GMT), ha inforamdo el ministro de Exteriores de Singapur, Vivian Balakrishnan, en su cuenta de Twitter. «He dado la bienvenida al presidente (del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte) Kim Jong-un, que acaba de llegar a Singapur», ha tuiteado el jefe de la diplomacia singapurense junto a una fotografía en la que aparecía estrechando la mano a Kim junto a su avión. Las cámaras de televisión han mostrado una comitiva de vehículos abandonando el aeropuerto y una multitud esperando en el hotel Saint Regis del centro de Singapur, en el que se espera que se aloje Kim. El líder norcoreano tiene previsto reunirse hoy con el primer ministro singapurense, Lee Hsien Loong, que mañana recibirá también a Trump. Según el diario local «The Straits Times», Kim ha viajado en un avión Boeing 747 de Air China, la aerolínea estatal china, que ha despegado esta madrugada desde Pekín y ha recogido al líder norcoreano en Pyongyang. Pero también hay rumores de que Kim podría haber volado en su avión privado, un jet Ilyushin IL-62M, que este lunes fue detectado sobrevolando el sur de China con aparente destino a Singapur. Esa aeronave, también conocida como Chammae-1 o el Air Force One de Corea del Norte, tiene 39 años de antigüedad y fue la que Kim usó en su viaje a la ciudad china de Dalian a comienzos de mayo para reunirse con el presidente chino, Xi Jingping. Unas dos horas antes de la llegada de Kim, ha aterrizado también en Singapur un avión de cargamento de fabricación rusa, que se cree que transportaba alimentos, vehículos, armas autorizadas y otros suministros para la visita del líder norcoreano, según el diario singapurense. No está claro quién acompaña a Kim en su visita a Corea del Norte, aunque una delegación norcoreana ya lleva tiempo en la ciudad-estado negociando los preparativos para la cumbre. Trump tiene previsto también llegar este lunes a Singapur, sobre las 20:00 hora local (12:35 GMT), y dirigirse directamente hacia su hotel para pasar la noche, ha informado la Casa Blanca. La cumbre entre Trump y Kim, cuyo inicio está previsto para las 9:00 del martes (1:00 GMT) en el exclusivo hotel Capella de Singapur, será la primera reunión de la Historia entre líderes de los dos países, tras casi 70 años de confrontación y 25 de negociaciones fallidas y tensiones a cuenta del programa atómico norcoreano.
11-06-2018 | Fuente: elpais.com
Singapur, el fortín neutral donde se hará historia
Miles de efectivos de seguridad vigilarán la isla asiática durante el encuentro entre Trump y Kim Jong-un
11-06-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. y Corea del Norte ultiman los detalles de la cumbre Trump-Kim de mañana en Singapur
Con una Coca-Cola Light y un par de botes de kétchup en el desayuno, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, ha empezado este lunes (de madrugada hora española) una jornada decisiva para la cumbre de mañana entre el presidente Donald Trump y el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un. «Seguimos comprometidos con la completa, verificable e irreversible desnuclearización de la Península Coreana», tuiteaba Pompeo una foto de su desayuno junto al embajador estadounidense en Filipinas, Sung Kim, su negociador con el régimen comunista de Pyongyang. Early pre-brief with my @StateDept team. Amb Kim meets with #DPRK today. We remain committed to the complete, verifiable, irreversible denuclearization of the Korean Peninsula pic.twitter.com/ybtrMJuqK8? Secretary Pompeo (@SecPompeo) 11 de junio de 2018Poco después, Kim partía hacia el hotel Ritz Carlton, donde se ha reunido con la delegación norcoreana para ultimar los detalles del histórico encuentro de este martes. Ambas partes intentan llegar a un acuerdo sobre esa «desnuclearización» que la Casa Blanca le exige al régimen de Kim Jong-un. Aunque Corea del Norte dice estar dispuesta a «desnuclearizarse», parece poco probable que el joven dictador renuncie a las armas atómicas que ya posee, que son precisamente las que le blindan en el poder. En cambio, los expertos creen que podría suspender sus ensayos nucleares y de misiles y volver al Tratado de No Proliferación, pero conservando el arsenal atómico que ya tiene. Como gestos de buena voluntad, Pyongyang ha destruido el silo donde llevaba a cabo sus pruebas nucleares y ha liberado a los tres estadounidenses que tenía presos. Por ese motivo, reclama a cambio a Estados Unidos que le garantice que no va a derrocar su régimen, como hizo en el pasado con otros dictadores como Sadam Husein o Gadafi en Libia. Con esos precedentes, no es de extrañar que la propuesta de desnuclearización «a la libia» planteada por John Bolton, consejero de Seguridad Nacional del presidente Trump, estuviera a punto de echar a pique esta cumbre. Además de esas garantías de seguridad, el régimen de Pyongyang aspira al levantamiento de las sanciones internacionales que están asfixiando su precaria economía, que había crecido sensiblemente durante los últimos años y mejorado la situación en el país, sobre todo en Pyongyang y otras ciudades. Tras dejar atrás los oscuros tiempos de la Gran Hambruna, que se cobró entre 300.000 y dos millones de vidas a mediados de los 90, dicho cambio se debe al florecimiento de una incipiente economía capitalista gracias a la proliferación de mercados callejeros donde se venden todo tipo de productos traídos de contrabando de China. Pero las sanciones de la ONU que pesan sobre Corea del Norte por sus constantes ensayos nucleares y de misiles parecen haber impactado en dicha mejora económica, lo que ha llevado finalmente a Kim Jong-un a volver a la mesa de negociaciones. A ello también ha contribuido la mediación del presidente surcoreano, Moon Jae-in, muñidor de este deshielo que empezó en febrero con los Juegos Olímpicos de invierno celebrados en su país, a los que asistió una delegación del Norte encabezada por la hermana de Kim Jong-un. Junto a las crecientes amenazas de Trump, que parecen haber convencido a todo el mundo de que era capaz de comenzar una guerra con devastadoras consecuencias atómicas, el factor más importante para la vuelta al diálogo ha sido el éxito del programa militar norcoreano. Con seis pruebas nucleares desde 2006 e innumerables ensayos de misiles, algunos capaces de alcanzar en teoría suelo estadounidense, el régimen de Pyongyang tiene ahora mejores cartas para arrancar concesiones. Entre sus demandas, destaca la normalización de las relaciones diplomáticas y comerciales con EE.UU., lo que entrañaría la firma de un tratado de paz que pondría fin oficialmente a la guerra de Corea, concluida en 1953 solo con un alto el fuego. Debido a la complejidad de un acuerdo nuclear, como el alcanzado en 2007 que acabó en agua de borrajas, dicho tratado de paz se antoja como algo más posible. Pero exigiría también la rúbrica de China y la ONU, que firmaron el armisticio con que EE.UU. y Corea del Norte silenciaron las armas hace seis décadas. Alimentando las especulaciones, en los últimos días no solo se ha anunciado la probable visita del presidente surcoreano, Moon Jae-in, sino también de su homólogo chino, Xi Jinping. En caso de que así fuera, se trataría de un hito histórico porque pondría punto y final al primer conflicto de la Guerra Fría, y al último que queda por resolver de aquella convulsa época. Mientras ambas partes siguen negociando, el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, se ha reunido este lunes con Donald Trump en un almuerzo de trabajo tras recibir ayer a Kim Jong-un. Mañana, ambos harán historia al convertirse en los primeros dirigentes en activo de sus países en verse cara a cara.
11-06-2018 | Fuente: abc.es
Singapur, eficiencia organizativa y control político
Desde Ulán Bator hasta Ginebra o Helsinki, había varias candidatas para albergar la cumbre entre Trump y Kim Jong-un. Finalmente se celebra en Singapur, riquísima ciudad-Estado que destaca por su eficiencia organizativa, sus infraestructuras, su seguridad y su control sobre la sociedad. Buena prueba de ello es que las manifestaciones están prohibidas fuera de un restringido «Speaker´s Corner», herencia colonial británica. Unas razones que habrán convencido a dos personajes tan autoritarios como el presidente de Estados Unidos y el dictador norcoreano. El Gobierno de Singapur, dirigido por Lee Hsien Loong, hijo del fundador de la patria, mantiene además buenas relaciones con Washington y Pyongyang. En esta capital de la opulencia, que presenta uno de los PIB per cápita más altos del mundo, Trump y Kim Jong-un se alojarán en dos de sus hoteles más lujosos: el Shangri La y el St. Regis, respectivamente. Aunque en los últimos días se había especulado con que la comitiva norcoreana iba a ser invitada porque no podía costearse dicho establecimiento, el Gobierno de Singapur ha asegurado que Kim Jong-un se pagará su estancia. Su reunión con Trump será en otro hotel de postín, el Capella de la isla turística de Sentosa. Para cubrir esta histórica cumbre, la primera entre dos dirigentes en el poder de EE.UU. y Corea del Norte, han viajado hasta Singapur unos 2.500 periodistas, atendidos de maravilla en el enorme edificio de su circuito urbano de Fórmula 1.
11-06-2018 | Fuente: abc.es
«Lo mínimo es un acuerdo de paz que ponga fin oficialmente a la Guerra de Corea»
Parag Khanna recibe a ABC en una popular cafetería en los bajos de «Capital Tower», uno de los rascacielos más altos de Singapur, no muy lejos de donde se instalará el centro de prensa que acogerá a los más de 2.000 periodistas que se han acreditado para cubrir la cumbre entre el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el Presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un. Autor de numerosos libros de relaciones internacionales, exasesor de Obama y actual consejero del Gobierno de Singapur, Parag Khanna es consciente de vivir un momento histórico y confía en que la cumbre del día 12 sea el inicio del fin de las hostilidades entre Corea del Norte y el resto del mundo. ¿Qué expectativas tiene del encuentro entre Trump y Kim Jong-un? Para que esta cumbre se considere un éxito, lo mínimo es que haya una declaración oficial que ponga fin a la Guerra de Corea (1950-1953). Puede ocurrir que quede en una Declaración de intenciones que abra el proceso para la firma de un Tratado o bien ? aunque me parece más improbable - que tengan un Tratado preparado para su ratificación en Sentosa (la isla de Singapur donde tendrá lugar la reunión). Solamente un Acuerdo de Paz puede llevar a la desnuclearización de Corea del Norte, tal y como exige Estados Unidos y, al mismo tiempo, a la desmilitarización de Corea del Sur, demandada por el régimen de Kim Jong-un, y en línea, por otra parte, con la estrategia de Trump de reducir el coste en defensa y replegar las tropas americanas en el exterior. ¿Cuáles han sido las circunstancias que han favorecido un encuentro hasta ahora considerado «imposible» por todas las partes? Si uno observa la cronología de los acontecimientos, todo empieza cuando Estados Unidos declara que quiere instalar el Sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud en Corea del Sur, al que se opone abiertamante el propio Presidente de este país, Moon Jae-in. Es, de hecho, el presidente surcoreano el que da los primeros pasos de acercamiento al régimen de Pyongyang. Trump se da cuenta de que la estrategia de aislamiento de Corea del Norte no estaba funcionando y no tiene más opciones que seguir la política de apertura iniciada por Moon Jae-in. Ahora bien, éste ha preferido dar todo el crédito del encuentro a Trump quien, por supuesto, va a intentar capitalizar al máximo. Usted trabajó como asesor de Obama. ¿Por qué nunca intentó un acercamiento a Corea del Norte durante su Administración? Obama heredó una situación de deterioro total en las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, al que su antecesor el presidente Bush había situado en el «eje del mal». Esto permitió al régimen norcoreano avanzar en su programa nuclear, lo que hacía muy dificil para Obama iniciar cualquier tipo de diálogo. ¿Dónde queda China, tradicional aliado de Corea del Norte, en esta ecuación? China ha provisto los principales recursos al régimen y a la población de Corea del Norte durante años, por encima incluso de las sanciones establecidas por Naciones Unidas. Ahora bien, a China lo que le interesa es hacer negocio y sabe que la apertura del régimen permitirá inundar el país con su industria, sus trabajadores, sus fábricas, etc. En seis meses, ya lo veremos, la mayor parte de la población norcoreana, dispondrá de un teléfono móvil. Y no será sino el principio. El único que es reticente al cambio de status quo es Japón, pero será imposible para el país nipón quedarse atrás. ¿Considera que este encuentro podría conducir a la reunificación de las dos Coreas? En Alemania, la reunificación llevó sólo un año tras la caída del Muro de Berlín. Aquí, y dependiendo de las condiciones del Tratado, no pasará antes de un plazo de cinco años. A medio plazo, habrá un sólo país con dos capitales, Seúl y Pyongyang. Para Corea del Sur, obviamente, tendrá un coste económico pero, en realidad, no cuesta tanto elevar el nivel económico de un país como Corea del Norte, con 25 millones de habitantes e impresionantes recursos naturales. Y el dinero de todo el mundo está ahí preparado para ayudar a la reunificación. Parag Khanna, el asesor de Obama que optó por la «ciudad del futuro» Parag Khanna (Kanpur, India, 1977) es uno de los principales expertos mundiales en geoestrategia internacional. Su infancia transcurrió entre Emiratos Árabes, Alemania y Estados Unidos, donde comenzó su carrera profesional. Trabajó como asesor de política exterior para el expresidente Obama y sirvió en Irak y Afganistán como consejero de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos. En la actualidad, presta servicios de asesoramiento a distintos gobiernos del mundo y se sienta en diversos comités del Gobierno de Singapur, país al que se trasladó hace unos años para «vivir el futuro». Asimismo, es miembro de la distinguida Facultad de Políticas Lee Kuan Yew, en la Universidad Nacional de Singapur. Es, además, autor de numerosos libros sobre las relaciones de poder, en los que analiza los recientes cambios acaecidos en la estructura internacional y el nuevo protagonismo adquirido por el continente asiático. Su próximo libro, «El futuro es Asia», verá la luz el año que viene. En su opinión, «la cumbre Trump-Kim Jong-un es un signo más de la importancia de esta región en el nuevo balance de fuerzas».
10-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un llega a Singapur para su histórica cumbre con Trump
A bordo de un «jumbo» 747 de Air China, el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, ha llegado este domingo a Singapur para su histórica cumbre del martes con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Por motivos de seguridad, el avión ha volado por el interior de China, lejos de la costa para evitar un posible atentado, según informa el periódico «South China Morning Post» mostrando un mapa con su trayecto difundido por el portal de internet Flightradar. Tras aterrizar en el aeropuerto de Singapur, la comitiva de Kim Jong-un se ha dirigido a su hotel, el lujoso St. Regis, escoltada por la Policía a través de calles cortadas al tráfico, pero donde se han congregado numerosos curiosos. El joven dictador iba a bordo de su propia limusina Mercedes, que había llegado horas antes en un avión de transporte norcoreano. Procedente de la cumbre del G-7 en Canadá, está previsto que Trump llegue este domingo por la tarde a Singapur. Bajo fuertes medidas de seguridad, esta pequeña y rica ciudad-Estado del Sudeste Asiático se ha engalanado para tan histórica ocasión. Por primera vez, se reúnen cara a cara los mandatarios en activo de EE.UU. y Corea del Norte, dos países que llevan enfrentados desde los primeros compases de la Guerra Fría. Sobre la mesa está la desnuclearización de Corea del Norte. Tras llevar a cabo seis pruebas nucleares desde 2006 y numerosos ensayos de misiles, en teoría capaces de golpear suelo estadounidense, el régimen comunista de Pyongyang se ha avenido a negociar con la Casa Blanca. Corea del Norte estaría dispuesta a iniciar un proceso de desnuclearización si EE.UU. le garantiza que no intentará derrocar su régimen, levanta las sanciones internacionales y normaliza sus relaciones diplomáticas y comerciales. Pero todavía está por ver qué entiende Kim Jong-un por esa «desnuclearización», ya que no parece probable que renuncie a las bombas atómicas que ya tiene porque son precisamente las que blindan su régimen. Para el presidente de EE.UU., Donald Trump, se trata de «una oportunidad única para la paz», según anunció este sábado antes de partir del G-7 en Canadá, donde también declaró: «Soy una persona que se dedica a hacer tratos. Siempre me ha ido muy bien». El mundo entero estará pendiente de su esperado encuentro con Kim Jong-un, con quien se ha intercambiado un sinfín de insultos personales durante los últimos meses y cuya negociación ha sido extremadamente dura. De hecho, el propio Trump canceló esta cumbre el pasado 24 de mayo, pero luego siguió organizándola con Kim Jong-un después de que este insistiera en su voluntad de diálogo y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, volviera a mediar entre ambos. Junto a la desnuclearización del régimen comunista de Pyongyang, otro de los asuntos a tratar es la firma de un tratado de paz que ponga fin a la Guerra de Corea, que se libró entre 1950 y 1953 y terminó solo con un armisticio. Fue el primer conflicto de la Guerra Fría y es el último por zanjar, ya que las dos Coreas siguen técnicamente en armas porque no se llegó a firmar un tratado de paz que podría suscribirse ahora, seis décadas después, en Singapur.
10-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump y Kim Jong-un ya están en Singapur para su histórica cumbre del martes
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, ya están en Singapur para su histórica cumbre del martes. Varias horas después de que el dictador norcoreano n llegara al aeropuerto de Changi a bordo de un «jumbo» 747 de Air China, el Air Force One de la Casa Blanca aterrizaba en la base aérea de Paya Lebar poco antes de las 20.30 horas (14.30, hora peninsular española). Procedente de la tensa cumbre del G-7 en Canadá, Trump tuiteó en pleno vuelo que este encuentro es una «oportunidad única para la paz». Tras su llegada a Singapur, el joven dictador norcoreano fue recibido por el primer ministro de esta pequeña y rica ciudad-Estado del Sudeste Asiático, Lee Hsien Loong, quien el lunes se entrevistará también con Trump. Previsto para el martes por la mañana en el Hotel Capella de la isla turística de Sentosa, la reunión de Trump y Kim Jong-un supone una cita histórica. Por primera vez, se verán cara a cara dos mandatarios en el poder de EE.UU. y Corea del Norte, países que llevan enfrentados desde la Guerra Fría. Sobre la mesa está la desnuclearización de Corea del Norte. Tras llevar a cabo seis pruebas atómicas desde 2006 y numerosos ensayos de misiles, en teoría capaces de golpear suelo estadounidense, el régimen comunista de Pyongyang se ha avenido a negociar con la Casa Blanca. Hacia la desnuclearización Corea del Norte estaría dispuesta a iniciar un proceso de desnuclearización si EE.UU. le garantiza que no intentará derrocar su régimen, levanta las sanciones internacionales y normaliza sus relaciones diplomáticas y comerciales. Pero todavía está por ver qué entiende Kim Jong-un por esa «desnuclearización», ya que no parece probable que renuncie a las bombas atómicas que ya tiene porque son precisamente las que blindan su régimen. El mundo entero estará pendiente del esperado encuentro de Trump con Kim Jong-un, con quien se ha intercambiado un sinfín de insultos personales durante los últimos meses y con quien ha negociado muy duramente para llegar hasta aquí. De hecho, el propio Trump canceló esta cumbre el pasado 24 de mayo, pero luego siguió organizándola con Kim Jong-un después de que este insistiera en su voluntad de diálogo y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, volviera a mediar entre ambos. Junto a la desnuclearización del régimen comunista de Pyongyang, otro de los asuntos a tratar es la firma de un tratado de paz que ponga fin a la Guerra de Corea, que se libró entre 1950 y 1953 y terminó solo con un armisticio. Fue el primer conflicto de la Guerra Fría y es el último por zanjar, ya que las dos Coreas siguen técnicamente en armas porque no se llegó a firmar un tratado de paz que podría suscribirse ahora, seis décadas después, en Singapur. Lejos de la costa Por motivos de seguridad, el avión ha volado por el interior de China, lejos de la costa para evitar un posible atentado, según informa el periódico «South China Morning Post» mostrando un mapa con su trayecto difundido por el portal de internet Flightradar. Tras aterrizar en el aeropuerto de Singapur, la comitiva de Kim Jong-un se dirigíó a su hotel, el lujoso St. Regis, escoltada por la Policía a través de calles cortadas al tráfico, pero donde se han congregado numerosos curiosos. El joven dictador iba a bordo de su propia limusina Mercedes, que había llegado horas antes en un avión de transporte norcoreano. «Soy una persona que se dedica a hacer tratos. Siempre me ha ido muy bien» Procedente de la cumbre del G-7 en Canadá, está previsto que Trump llegue este domingo por la tarde a Singapur. Bajo fuertes medidas de seguridad, esta pequeña y rica ciudad-Estado del Sudeste Asiático se ha engalanado para tan histórica ocasión. Por primera vez, se reúnen cara a cara los mandatarios en activo de EE.UU. y Corea del Norte, dos países que llevan enfrentados desde los primeros compases de la Guerra Fría. Para el presidente de EE.UU., se trata de «una oportunidad única para la paz», según anunció este sábado antes de partir del G-7 en Canadá, donde también declaró: «Soy una persona que se dedica a hacer tratos. Siempre me ha ido muy bien». El mundo entero estará pendiente de su esperado encuentro con Kim Jong-un, con quien se ha intercambiado un sinfín de insultos personales durante los últimos meses y cuya negociación ha sido extremadamente dura. .
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